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FUEBA TIÑA

::rando un sábado, temprano en la mañana, en el mercado agropecua-

-:. ocupándome de mis habituales compras de vegetales para intentrar -:jorar mi "estilo alimenticio'(¡qué difíci1 es!), fui a pagar con un billete

cien pesos, y una persona, parada a mi lado, me dijo en un tono ::stante irónico, hostil y rese¡tido:'Así sí vale la penaiYa saben, como : tener un b¡¡lete de cien pesos fuera un pecado, como si además me --ciera caído del cielo, y como si en ese pedazo de papel se reuniera ::la rni riqueza espiritual. Una señora, en su segunda juventud, se me ::ercó y me dijo: "Profesor, no le haga caso que ese es un envidioso'; : que aprovechó un indlviduo co¡ aspecto de trabaiador de la oficina ::'sonal de inventos, negocios y producción de benef¡cios para su bol: c, y me dijor"Hable de la envidia. A míen el barrio me tienen loco los :rvldiosos -rne echan la policía pa'lriba, el Comité se las pasa averilJando en qué yo ando. Me tienen tremenda envidia: Claro, no todo lo que se percibe como envidia, es realmente envidia --as la supuesta envidia de otro algunas veces se esconden desvaríos . despropósitos que no es env¡dia lo que producen, sino ¡ndignación No :€o que alguien quiera tener lg que esas personas creen que es erlvl: able: tarecos manchados por el engaño, la ilegalidad, el aprovecharse :. las necesidades de otros, que sé yo cuántas cosas recriminables

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sen'timiento que promueven no es e¡vidia, sino enojo, enfado, rechazo. Pero es cierto que la recurrencia del tema de la env¡dia enfe las pre:Jntas que me hacen en los diversos escenarios en los que hago mitra:aio es sencillamente notoria. EsW convencido de que esta frecuenc¡a alta no se sustenta solamente en la cantidad de personas envidiosas

::

:Je existe. Su causa reside, sobre todo, en el impacto tremendamennocivo de la env¡dia en todo el sistema de relaciones interpersonales. poco, la pre-a env¡d¡a nos conmociona especialmente. Por si esto fuera que como dijera CeF :cupación por la envidia es fundamental, toda vez ,antes. es "raíz de infnitos males y carcoma de las virtudes"- La envidia' :uando se apodera de una persona, abre en su alma el camino a todos los sentimientos despreciables y torpes. Más aún convoca a que aparezcan en os demás los mismos sentimientos negativos y destruct¡vos.

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VALE LA

PENA-

iH",TiJ",":X J:TS:,::*,*)x"":,ñ ¿ff 11i:: :Y:eiü¡iiÉise sustentan en el esfuerzo. ta que ¡!,
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capaciOao y ta-OeOtacion. sabe perrectamente "avidioso

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i comptic¡dad con ta s¡bvatoración y ta AevatuaciOn. -Víáia, ",
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Quiero compartjr con usted tres de{

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¿Oué otra cosa se en./idia? AI menos en álgrno", y y" suelo, se envidia,,la intet¡genc¡a, la educacíOn, "" """iun "onla tormá ¿e compoitarsá.
ros y drficurtades. por eso la env;d;a es refugio de los infecundos.

::i:ffi :,i,xff i*XT:,::',1

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Escritos con Psicologia

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a:1llo de v¡da, las amistades, los gustos, la vida cultural y relacional :e tiene':Y esto es importante para entender la mediocridad de la :-. .ia. Su incapacidad para dejar ver que la inteligencia, la cultura, : :lJcación de otra persona, en primer lugar no son para envidiar, sino ::-a adrnirar. Y en segundo lugar que esas cualidades de otra persona' :::erían ser un motivo de mejoramiento pei'sonal. En este sentido no : -e Cuda de que la envidia es un testimonio de inferioridad. ina fápida radiografía, o un escaneado para ser más contemporá-::. de la envidia, nos deja ver aigo rnás sobre su esenc¡a, cosas que -:: su.¡an al entendimiento del por qué se le considera miseria del alma, . : - ién sabe si nos invita a no dejar fuera de nuestra estrategia de afron-:- :nto a la misericordia. Ante el envidioso ¡o solo podemos movilizar -::es nuestras tácticas resolutivas de inadmisibllidad, sino también sen:' : eda aflicción, Pena, lástima. propicras. en pe'sonas con -¿ ervidia se aloia, encuentra condicio'les autovalorativos. No toda autovaloración inadecueda convoca a la :-. lia, pero allí la envidia encuentra alirnento.Y aunque a primera vista :-:aniramos un daño asociado al"creerse cosas'l digo una sobrevalora: :- casi delirante, el examen psicológico nos revela también una subva: ?ción corno posible causa. E{ que se cree que lo merece todo y más, se :.¡ie subevaluado por los demás, por aquellos que, pudie¡do, no ie dan : =l (y solo a él) todo lo que se merece. Ahí culpará a la v¡da, a la incom:+:9ncia de los demás, a las condiciones, a cualquier cosa, pero s¡empre ::- un sentimiento de derrota, de falta de éxitc, de lo no logrado De aouique las relaciones der envioioso con los den'ás estarán :'::ididas sienrpre por la molestia, por la agresividad contenida, por el Para el envidioso no hay posib¡lidades de tener relaclo=sentimiento. -:s interpersonales sanas. Su comporlamiento lo aleja, Io distanc¡a de :s otras personas. Solo lo resistirán los que lo acompañan en su con::ito destructor, otros también con mordeduras de envidia al acecho quedarán junto a él los cómplices ingenuos, los que prestan su oído a ponzoña. Los que no saben distanciarse de quien term¡nará ata:¿rdolos también a ellos. Porque la envidia es deskuctiva por principio, . altodestructiva Por destino Dos preguntas para cerrar (o mejor para abrir su reilexión): ¿qué hacon ese vicio tan malsano que es la envidla? ¿Cómo afrontar el

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:: oo oeriudicial del envidioso?

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es ra molestia por lo que no tiene el otro y usted st. y el in¡ento de ayudar y hacer lo posible para que él tamb¡én io t"ngu, páru qu" üd* iáü;seamos capaces de ganarnos con nuesrro estuerzo, para :l:^".1o_ 9r" que tener sea el resultadg de merecer. y eso se llama sensibilidad. V eso se ama colaboración, modestia. d,e ra jactancia. no l^ay que vanaglo.¡a"se por los €x¡tos y los ,^^Alejese log'os (¡licho.menos por ras tene'1cias superfluas). piense que iodo to que un ser huo]ano puede. lo pueden muchos ot.os. Desartolle la capacrdad para seniirse orgulloso del togro ajeno. No solo extste la ver_ guenza ajena. Existe también el reconocimiento de los merecimientos oe las otras personas. Nunca de;e de percibir que estar cerca de aloL¡ien que saDe hacer es ya una condicidn favorabte para su saber h-acer. al,Su¡en es un camrno qJe se abre para losotros, y es tam:,r:-oql109 oien algo de Io que podemos disfrutar. Conviv,r con e, ,ogro oe otrcs es ya !n pr¡vilegio que solo los buenos saben cult¡vary seniii Usted seguro que puede. Contra la env¡dia que viene del otro, contra ese maléfico sent¡r, ac_ tuar y,dec.r. también hay mucho que hacer. y mucno qu" n; ¡\o se naga complice de la maied;ceacia oel enviclloso. No ie conceda su escucha n¡ le deie actuar con su s¡lencio. No t"a" u 0"""nr"""ái"¡o No dude en llamarle la atención. y si es usted la pretendida víctima, la oportun¡dad para crecer. Haga suyo un viejo :1,:l-"-9: ?ti?y".h" p'overoro arabe que dicet-Castiga a los qJe te envio.an hac,endoles bien'l ¡Vate la Denat

la env¡dia. co^1o posib¡lidad de 'luestro modo de acluar, hay --Contra anlootos. Si .lo qujere usted llegar a ser una persona envidiosa, si n; qulere que Ia envidia muerda su alma y le genere el vacío de la miser¡a.es¡irituat. oesarroJe su antonimo, et aniónirno de la envio:a. ¿Cuál? Usted lo sabe: si la envidia es rnirar lo que riene el otro. sulrir pdque él hacer lo que sea para que él 'ro l:l:1" I y",:qto tiene soto usted. entonces que to renga ianpoco. si Io nay quJ desairo ar I]lelor 3L:.

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nmon Y EL DESAMoB: Los cELos

= celos. Los dos pertenecen al grupo de los sent¡mientos c-.

y act¡tudes algunas percorechazo lncluso -avadas que nos producen aversión' l¿s confunáen la envidia y los celos. Para el envidioso es una confusiÓn -:crrtunista' -los celos tienen mejor aceptac¡ón social que la envidia >=ia el celoso la confusión es ¡njustificable. El envidioso se retuerce :c'r-e otro tiene lo que debería tener él (y solo el) Elceloso se retuelce :cr iemor a que otro tenga lo que tiene é1 (y solo él) Pero, ciertamente' s ¡e envi¿¡osos y celo;s se trata, no hay dudas de que en ambos hablamos de cosas desagradables' que se proyectan como en=sos del alma =.medades Alounas características psicológicas representan una cierta unidad Envidia y celo$ son sentimientos invasivos, embargadores' =a"-"lto". por así dec¡rlo' todas las funciones del poseido y no per-cuestran, ellos dictaminan' - ten veq sentir, hacer otra cosa que no sea lo que y hacen mella en en la autovaloración del absorto -:s dos se asientanpor exceso, obv¡amente el envidioso se sobrevalora' s! autoestima. Uno , el otro por defecto, el celoso se subvalora, se corresponden con un :atrón de inadecuación autova¡orativa. Y en la estructura básica de sus pérdF :eisonalidades lo que hay es mucha inseguridad, PaIa ambos, la :a de referencia en lo real es casi de nivel psicótico, cercana a las de las :.f ermedades mentales severas. Las "evidencias que confirman sus sentimientos' en ambos' son la verdad su verdad' s empre "sus evidenciasl las fazones sus fazones no es nunca celoso por lo que 3enávente lo dijo claro: El que es celoso .e: con lo que se imagina basta"-Ambos oscilan entre momenlos oe In:"nsidad d;sbordante -arrebatos de celos' de envidia-, y momentos de úlculo ¡azonado, de elucubraciones torcidas acerca del componam¡en:l oel otro. y del plan a seguir para hacer lo que entiende que correspon:e. Por último, ambas expresan un profundo egoísmo, no se piensa en que podria ser el otro -ni en el que supuestamente es amado, ni en el ¿Íectivamente merecedorde lo que tiene El egoísmo es Ia re recoñocer la virtud oel ot'o. y reconocer solo la propla 'mposibilidad

.asi inev¡table, después de hablar de la envidia, hacer referencia a

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La evaluación social de los celos es al menos ambivalente. Durante mucho tiempo era común encontrar una valoración positiva de los celos. Sentir celos era considerado normal, y hasta bueno en el caso de las relaciones matrimoniales de mucho tiempo. Los celos aquÍ eran una evidenc¡a de que Ja relación se valorizaba, se cuidaba, y por tanto se fortalecía. Con el advenimiento de los modelos de desarrollo personal y el bienestar, los celos fueron cons¡derados como una disfunc¡onal¡dad de la relación de pareja. Muchos siguen pensando que Ios celos son un exceso de amo!'. "El que no t¡ene celos no está enamgrado'afirmaba San Agustí¡. Ciertamente el obispo no sabía mucho de celos y amor, pero dando algunas retoques, lleva alguna ra?ón. Los celos, como pequeñas dudas y sentimientos de temor a la pérdida, como aparic¡ón efímera de desconfianza, son sentim¡eutos comunes a los que aman. ¿Puede alguien que ama, o ha amado, decir que nunca s¡ntió celos? S¡n embargo hay aquí otra conlusión. Una cosa es acepiar que en la base de los celos hay, o hubo amot Lo cual no es descabellado. Y otra es decir que son mucho amor, exceso de amor. "El verdadero amor, nunca es mucho, nunca es demasiado'-dirán algunos ¿cómo puede ser exceso de amor una reacción v¡rulenta, agresiva, cuestionadora, destructiva? Los celos son un sentim¡enio que, nacido del amor, lo contradicen, lo obv¡an, y al iinal lo destruyen. Alguien diesfo en la materia, Miguel de Cervantes no dudaba que "[. .] si los celos son señales de amor, son como la f¡ebre en el homb.e enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta'l Ciertamente, los ce'os son un exceso de rnovilización emocional personal, cercana a la frustración, una descolocación del comportamiento que convertidaen re¡terada, recurrente, desproporcionadamente ¡nstalada en la relación entre dos personas, produce daños espirituales, élicos, sentimentales y hasta {ísicos tanto en la persona celada, como en la que cela. Así la relación pasa de un estado de malestar a una situación insostenible que la destruye. No hay duda en cons¡derar a tal síndrome personal como "celopatía'; lo que ubica a los celos en el tereno de las enfermedades. No quiero que pase inadvert¡do que si es contundente el sent¡miento destructivo del celado, no menos lo es el del que cela. Ambos pierden la capac¡dad de sentirse felices en la relac¡ón. Ambos sienten malestar y desagrado extremo, al punto de la depauperación. El celoso v¡ve en una constante angustia, vive en med¡o de miedos y sospechas insoportables. Elcelado también vive en la zozobra de la reprimenda de su

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Escfilos con Psicología

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a :¿=;a, en Ia duda de si le gustará o no qJe haga algo' er el ten'or par' profunda injusticia del compo'ram¡ento de su -.- ;¿cción. S¡ente la y

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dolor' sobre todo ,"acciona ante ellas' unas veces con sumis¡ón Es bien dificil encontrar con ao|."siu¡oaO y arojo. ¿Cuál es melor? suma la --: iespueéta única Eo todo caso si a la violercia de u¡c se crro, esta se multiplica Ios celos debutan en una relación cas¡ como -ameniablemente, co' r.a.as inocuas de hacer evidente el amor' Lo que hace que muy agradable'. hasta --¡mente el ce¡ado io siente en un inicio como algo puedo vivir sin t¡'l de decir "te amo, no ,-. lóitá ó"tt" o" los modos ia frecuencia y la intensidad vail aumentando' .i" ¿JÁ" un tono .-: apareciendo"*"ta, de repr¡menda, hasta que se descubren como :,-"-siionamientos irrespetuosos, agres¡vos, asociados a verdaderas ..=""r"lán"" p*"noióas, Mire hasia qué punto llegan a ser fuerte.los :E :s. que alqunas investigac ones han defoslrado qLle n¡ra Sepa'aclon l : ,'Oo ei O¡iorcio ¿e ra páreja. ,os desarticura Es nás se ha demostraque las r€acciones de celotipias se multiplican cL¡ando las parelas se -1: y el que era víctima de la celcpa'tÍa se acerca o entra en una =¡aran, -:-eva reláción. Es una de las causas reconocidas como muy lrecuenre homicidios. :E -- vlolencia intrafamiliar. No han faltacio los lundamentalmente domésticomienzan siendo .as áscenas d" celos aprovecha la inli'rl dad para co(4{Ll¡dir el a-¡or ,..a y priuu¿"t. er ""loso último una connoración "posesiva amorosa e' celo, darle a este la:o try pronto los escenarios y solo se mantiene algún tlpo "" "bren :+ p'vaó óao -llama aparte a su pareja o mira Ücn ojos ac'sadores -¿' fiesta molostia pero si'l actuarla. Con el tiempo coÍ'e'zan los araqu" y" pueden suceder en cualquier lugar'Y es también o" ""rá"" p- áü"t" á" lá vérgüenza, del sentimiento de denigración' que-la . :tima se siente más ¡ncomoda y empieza a reaccionar con más énfa' : :. A oartir de ese momento ya la s¡tüación se torna insostenible -É siemóre jusl¡ficado sus celos' a'nq're oespués """*"tra la i"acci¿n ¡ntensa es común que sobrevenga un período de sentihasta que -'entos de culpa y arrepentirniento. No le dura mucho Justo preguntado "¿y cuándo . -elva a"percibir óeligro. Muchas veces me han de ser celos' no deja de ser celo es just¡ficado?; l\¡i respuesta: no deja Es una -" mádo ina¿ecua¿o de responder, de afrontar, una situación abatido que las elucubraciones del =,souesta insana. Si hay evidencias de entonces la relación se someterá a cuestlo:,:r los celos son ciertas, -ar¡iento, las formas en que la otra persona se está cornportando será

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puesta a considerac¡ón para ser cambiada, o se tomarán las dec¡si pertinentes. Las que la pareja entíenda necesar¡as o inevitables. pero ceio es una variante que lleva ¡a situación por un cam¡no tortuoso v findl nada deseable. Y peor aún sienta un precedente con grandes p{ bilidades de extenderse a las nuevas felaciones que se establezcan. "¿Se puede dejar de ser una personas celosa?'j "ya no se qué cer con mi marido. Es demas¡ado celoso. No aguanto más... y qu ayudarlo pero no sé cómo, ¿Oué puedo hacer?'l Son estas cu que me preguntan constantemente muchas personas. con respecto la primera, mi sabe¡ profesio4al me dice que si Aunque las experie cias cotldianas da¡ la impresión de ¡o contrario. y la d¡ferencia estas dos respuestas res¡de en el cómo. por lo que intentaré co ambas cuestionest dejar de ser celoso, y cómo hacerlo o cómg aV a alguien a que lo logre. En lgs casos de celos extremos, de verCaderas obsesiones. io es acudir al especialista. Asumir que los celos son una enfe y por tanto se requiere de atención especializada. No esoerar a ,.' llegue el momento de los brotes incontrolables de violencia. pedir da desde que se percate que la preocupación sobre la posible tra¡ción, la infidelidad, o el exceso de cercanía con otros de su pareja, comi a ser recurrentes y crece la sensación de molest¡a. Antes de la as¡stencia profesional, la superac¡ón de los celos en pareja es un asunto que debe sertrabajado por ambos. Uno dando confianza, seguridaC, transparencia. El gtro conirolando los impulsos orimarios, imponiendo razón a sus sentimientos, poniendo en orioridad el arnor al otro y por tanto, el respelo a su integridad por encima de cualquier duda. Cuando digo "dar confianza', no se trata de que el ,,celado' presente cuentas diar¡as a¡ detalle sobre sus comportamientos, lugares donde estuvo, personas con quien se encontró. Eso sería refozar la desconfianza. Dar confianza es dejar que e¡ amor se muestre, la preferencia, la selección y prioridad no como hecho casual, sino como decis¡ón. Dar confianza es hacer sentirque elotro es fa persona que hemos escog¡do y con quien queremos esiar. Refoaarsu autoesl¡ma. Muchas veces sucede que el celópata antes de llegar a serlo, es una persona con un poco más de necesidad de que se le reconozca, se le demuestre la con. sideración que se le tiene. No hay que subvalorar la posibilidad de hacer alguna transacción, es decjr algo que focaliza mucho la producción de celo puede ser al menos temporalmente evitado. Nunca la agresiv¡dad,

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Escriios con Psicologfa

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la respuesta resentida: "iBueno, ¿y si fuera así que?l'' Eso es de Seores cosas que se pueden decir cuando de celos se trata peso fundamental en la lucha contra el mal lo llevará obviame¡te :::oso. -Es que es algo que me viene de oronto y yo no puedo con:-: ai -es lo que usualmente me dicen. Y aquí hay algo fundamental sensación de "poseído'lY esto es lo primero que hay que diferenciar' ,-a cosa es la sensación irracional que puede aparecer en nosotros indeoendencia de nuestra voluntad, de nuestro deseo. Y otra cosa r que nosotros hacemos cuando esa sensación aparece Aquí está a : ave. Yo puedo sentir una molestia por algo que percibo, que creo :-e hace micompañera"/o, y que rne desagrada. Puedo no poder impe: - que esa sensación aparezca. Pero lo que sÍ puedo hacer es dar una un - ::ra "salida" a esa sensación. Conducirla porque camino o por otro . :¡ eso lograré andar por estilos de conducta dañarán al otro y a ¿ -elación hasta 10 imp-^nsable. O conducias lácilmente recuperables, 1É'ables. que a. final desac'eoitarán su origen Jna cosa es temer que alguien sea mejor, más agradable, más hábil :,e i'rosotros, inculpar a nuestra pareia de este miedo (cosa que en :€:nltiva no puede ella resol\€r, porque no es su miedo, sino el mío) . agredirla por causarlo, por promoverlo distrazando el miedo de "mal ::iportamiento de ella'j Otra bien dist¡nta es sent¡r inciuso el mismo edo, pero decidir algo diferente:"Me voy a esmerar para ser yo el mas : -erido, el más aceptado", o desacreditar la sensación: "Parece que él es -ejor, pero a quien quiere ella, con quien ella está es conmigo'l bi usted es víctima de los celos de su pareia, ayúdelo. Condúzca' .: asistiendo iuntos a un especialista. De ser manejable por ustedes, i.tonces no se trata de tolerar, sino de afrontar. Dar confianza, segurl:?d. Hacer transparente el sentimiento y las razones que sustentan la

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=iacion. Si usted es celoso, no se s¡enta vÍctima de algo más luerte que usted, -c se entregue al momenio irracional de las emociones. Condúzcalas :.?f buer camino. Convlérlalas en razones para su mejora'niento como lersona.Y fundamentalmente, mire todo lo bueno de su pareja, advierta que le satisface y agrada de su relación, todo lo bueno -. asuma todo lo :ue le aporta.Y piense que es allídonde hay que derramar buenos sen':nienios para que nazcan corductas aún meiores Cuando cambiamos c que pensamos, cambiamos lo que hacemos. Cuando cambiamos lo :Le hacemos, can'biamos lo que sentimos

EH eusros stEMpBE HAy soRpREsAs:

ros cEloFtltcos

timientos tremendamente destructivos, viotentos, hum¡¡lant;". Cr"n¿o personas celosas. que sutren de ceroparía. porque ::".^1:,:::t:" sJfren. con muc.la en reatrdad lo " frecuencia escucha decir: .'Es que eha me provoca"-Y ahíqueda evidenciado el desaluste, porque no eiiste tal provocac¡on. Pero. que tal si les drgo. que hay persoras Dara,os oue. eleclryamente_ valoracion oe -provocac¡ó-.. .to es para nada injLr;ta, .esa nr rncorrecta. Al contrario. Hablo de personas que les gusta hacer sentjr celos al olro..que disfrutan cuando logran evar a su parera a una -escen;ta de cetoslSi en L,n caso l-ablamoi ,cetopatia.lÁho;a de hab,aríar¡os

No creo que alguien dude acerca de lo malsano de los cejos, esos sen_

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de "celofilia"-

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pensan0o: ¿oJé hace un viejo de cincuenia años cantando c¿rcionc¡tas At raro, camo:¿ ta nus quka. entonces ernp eza: ::^ |.?l::"li-9i?g"s? ruo nay na1a ñas d¡fic¡l que /tvit sin i.- yo ya me porgo un poco notesta... y ahí Ie digo: de cantar tú sabes tregar tos ptatosZ Deja ta "Oye ¿además v ven a nacer algo... Entonces enrra sonnente, se pone a fregar yJne d-ce: "Hay ul:a cor.pañera nueva en e, trab4o. se ,lama .. ,, ya elta pas¿noose 0e la raya.., pongo cara de -no ñe bJsqJes,.. y cfeo que eso lo - Es;oven. ctaro va a trabaja. oue parece sat dá de una casa de ¡, eudJ>. r yo, en oala 0e casa, con /¿s grenas sJettas,.. y étque dale con .E,a .ne pid:ó que Ja ayudara. y y6 rs ss¡ey j¿noó... :flir.t:"1]: ".y ya no re esras dando?: ¿Cuát es lu probt;ma co" r, .pá,uu. l!l3T- l,rr,,;¿qr¿ ev.j yFjle oe Ooberiás co^migo porqJe me apa¡ezco a1.,... y e,se ,ie contenlo. Como qJ.en ogra su rleta. y con uná sar,sracc on evidente m6 d¡ce: -¿No ne digas que le vas a ponei ce osa?,.

Estoy fanqujla haciendo algo de la casa, y entonces sLento que se acerca, srn que yo lo vea y se pone a cantar pafa que lo oiga: Cuando ne enanoro/á teces de,sesperc rudnoo ne en¿naro ct,ardo n"nos nria e,plro":r se que to-nace oara buscarme d lengua.,, pero yo ne qreoo

r.ror;;...;

catldoa -<,aro,

llJljta

T'l1lá.:

bien: ceto-patía (det tatín) ,.afeccjóir,,, o ,dotencia,j y celo-f¡lia (del griego) ,,atición o amor a atgol quiere decir afición, adepto a tos célosl gl ;cál¿flo, o

^..,111:l*id"l":"

qurere dec¡r afectado, enfermo, de celos.

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Escitos con Psicología

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tco" es aquel que siente placer, que le gusta hacer sentir celos

careja. Puedo comprender su reacción ahora misrno al leer esto: '- =:'c cómo puede sef que a alguien le guste que su pareja lo cele?'l :-=,: sí. Y no solo que le gusia, s¡no que hace lo indecible por lograrlo : .t: ¡o es la única variante. Hay otra en la que el acento es ligeramente li¿=rte. Le gusta hacer que su pareja se sienta, se ponga celosa La diE=-:ia es sutil. pero:mportante. En un caso. al menos se puede oe')sar cledo no) que la inducción de celos en elolro puede ser un modo =::€ntirse omás querido. En el otro es difícil no pensar en una tenden:E a las mujeres. Si "¡isógina", - :-ro usted seuna expresión de odio, rechazo mujeres que odianahora a los está preguntando s¡ no existen pues claro que sí. solo que no se aplica el término "m¡sogin-a'; -:.-)res, - , -o que se utillza, "misandfa'; no cuenta con la aprobación de quienes -:'-an el buen habiar. También se reconoce el término "androfobia'l _Cuáles sgn algunas de las formas que usan los celofilicos para :.:?r su torcida meta? Probablemente, el más socofrido de los pro:--: nlentos tiene que ver con el manejo de iniormaciones vagas, con :::'9s lecturas, generadoras de incertidumbres. "Yo no ando en nada.. :-: 'ro sea bueno'i"Qué buena compañera es, cómo está de bien . en is funciones... al fin tengo a alguien con quien me siento bien. tra:¿endo. quiero dec¡ilTodo un alarde de seductor al acechg.Y solo para :-? la compañera salte blandiendo las garras de los celos. Y cuando ','- i gresa" ataca... "Contigo no se puede hablar nada Siempre te vas :,:. lá hngente. ¿Tú crees que s¡ hubiera algo entre esa joven y yo' z :ablaría de ella asía la cara? Además tú sabes que a mÍ nunca me Subtexto: las cosas que _:-3taron las rubias teñidas'l Remate asesino -¿Jo las tengo ocultas... y con trigueñas. No hay cómo no reacclonaf'

:-;r se ilama "jugada sucia'l

Otra táctica es la persistencia, el asedio odioso, hablar constante-ente de rnujeres (como usted ve estoy comprcmetiendo el concepto ::sicamente con los hombres, y le aseguro que no es casual): me en::rtré con fulana, almorcé con mengana, fui con zutana, ¿me llamó una '- ana?;y todo va entre "fulanas y menganas.. y zutanas'lY para rema:::'Oye qué las mujeres están en la calle que no se quieren la vida :J,. q;ién iuvjela diez añitos menos'l Raya con la lalta de respeto' -ra provocación casi ilrecusable. hacer sentir infer¡or ¿óe qué se trata? ¿De hacerse el bárbaro? ¿De que él si puede hacer lo a sJ parója y sentirse él superior? ¿Demostrar

-VALE

LA PENA

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que qu¡era po.que es.,el macno ? ¿Ouizás inponer la subvrrqación v nacerse dueñc absoluto del poder de hacer lo que qurera? Eótai serian ras.razones ¡nad^.tis,bles. Las que no se pueden tolerar oe mooo atguno. orovocaf y cae en la trampa termina siendo et c-ulpa_ ole oe ,.-"-O:J, to que suceda. y eso en mareria de re aciones interpersonales, tesJimonÍa el carácte. manipulador, chantaj¡sta, Oe ¡as ¡ntenliones celofílico. a gquel. que en franca regresión intantit, to que hace es -^-11190 atenc¡ón, interés. rec¡ama. 1ea't? evidenc;as de ser querido y prefer¡do. Claro que es un modo jnfantil, es un sustituto de las perretai, de los compor_ tam¡entos extremos de la infancia. P-rovocar celos, conscientemenie, es algo que pone en peligro la es_ tabilioad de una rejación, su sanidao, su dtnarr.ca de armonización. v promueve sentimientos de qalestar. Convocar a los ce,os. pueoe ser desp_ertar del sueño a un gigante dormido.AOr'" fu" pu"ri"" :" Dr argu'en o¡ensa que puede ser simplemente un ¡uego, le " "jáfiiá. sugiero qJe -nuy tenga cuidado, qLe to dosifique muy bien. melor que lo prense bien .. an¡es oe hacerlo, poraue puede resultar Jn juego peligroso con rás,.¡lrados bien desagradabtes. Siempre hay más qLÉ mos. Siempre hay posibitidades de íograr "árni""; lo que quárem"" manerasy de maneras, peores. No opte nunca por ia peor. En lo qué nos es € cetofitia. Si quiere amor, p;dato. S, quiere confianza, !!!p1:91" p¡dalas..No se-gunoad, haga el juego absurdo de intentar lograrlas del rnoo,o.me¡os apropiado posible.y si Lrsted es de las que riene-al lado un cerolto o una "cetófir¿l entonces no dude en decirle:.,Ni le esn,eres en provocarme cetos porque... no vale la pena,l

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Oureno olvtolR, PEBo No

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,tez me hicieron este comentario, en medio de un teatro en Quien i :-: ¡a¡Ía decenas de maestros de educac¡ón pr¡maria de que me yo r - zo. visiblemente consternada, albergaba la esperanza qule:.r.,ü,era una fórmula ¡nfalible para aplicar cada vez que algulen a :,1 larse de algo o de algdien (aunque lo más común es que algo ¡ a:-ie. estén en el mismo paquete) l\'4uchos colegas de proles'on con

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Je--32ón contundente, dirían:

Jul"o" a".p*o

y psjcÓlogas oersonas que piensan o aclúan como si los psicóiogos si tuviéramos fórmulas secretas para deshacer t"qo". óomo lá vida de las personas No somos nosolros quienes damos . qulénes 3: Jciones a los problemas de la gento. Son las mismas peisonas que entrar en un proceso de análisls y compren:.1en qr.te hacer¡o Tienen :nn de su vida, mirarla desde diferentes óplicas, cuestlonarse cosas' Inclu-

-a;

en un proceso a. ce 1as qi.je ni sabemos por qué nos suceden En l¡n, enirar cr:tca constlucliva con el eniño de e'1conlrar :+ orotunda :ntrospecc on :-evas alternarivas persona es y asLlminas Nosolíos aPenas los acompapala =:mos en este proceso, con nuesho sabel y saber hacel prolesional' :Je el logro de los propósitos sea más loable'

de manera que le dije: -Voy a rcmar tu comen:ario como motivo de un programa Pero necesito que me envíes más informa=exiónfinalizar la intervención se me acercó y me conto que: :':-:Al

le

jover y enafrofada hdsla los ]uela'los viviros con mi ex' munáos de felic:oád y coáquisla Salimos de la nada y construimos uñamanpeteclo: esposo_ :c oJe nos llena;a a ambos Él era un nornb¡e _"amigo Yo sf lo puedo oecir oue conocl la t¿icroad Pero "-on'pu¡"to. :e5pue; de vei'to ários de matrimonio. mi nafdo'ne lraic ono con u-na -rJ;hachita del bar:o -una chiqu lla que lo único qJe ieni€ era un lonolllo n."n"o- f"u, bruta, vaga' silperficial Lo boté de la casa ¡4e divorcié ql¡e él había hecho rrnediataménte. Mis amigas vinieron luego a contarme dicho para no nenlme' esas cosas varias veces, y ellas no me lo habían la qu€ conoc' a ese degenerado ¿Como pude enarorarrne '.1¿'a hora en cr¿noao :é ér? ¿Como r¡i jntelgencia. que ro es poca ¡o re d€jó ver con

'J Te

CaSe muy

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al tipejo que tenía a rni lado? Eso no me lo perdonaré nunca... Párdí veinte años, no Jogré hacer una tamiiia, me quedé sola, y ahora estoy muy víeja

para empezar de nuevo,.. Pero lo que me pasa hoy es que no puedo olvi darme de lo que ese tipo me hizo. Por más que lo intenlo no logro sacar osa cosa de ml cabeza, Y lo peor es que cuando me viene ei fecuerdo so me calienta la sangrc y rne pongo insoportable... jl/enos mal que no tuvimos hijos!

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Sí. l\.4enos mal que no tuvieron hijos... porque estuvieran pagando ahora lo que hizo el padre, Seguramente que un pescozón no se los quitaba de ar¡ba nadie. Cuidado alumnos de la maestra. No sea que un día... Claro que esto es una broma. Pero no sin sentido. ¿Cuántas veces no hacemos pagar a inocentes las culpas de otros sobre quien nuesiro rnartil¡o (e¡ martillo del desquite, de la venganza, dei resentimiento, de la ira, dei prejuicío, en fin, nada bueno que adjudicarle) no puede caer por una u otra razón? No hay que ser especialista para darse cuenta de procesos de este tipo, e incluso para intentar Donernos a salvo con un "¡No la cojas conmigol'l No dudo que muchos hayamos pasado por una situación similar, entendida asi: algo sucede conmigo que me afecta, que me produce mucho malestar. Pasado el tiempo trato de sacar eso de mi v¡da, trato de olvidarlo, pero... no puedo. Y mientras más trato, menos lo iogro. Los amigos nos dicen: "iDesmaya eso! Echale tierra encima. No te sulfures'l"Cómo si luera lan fáci¡1 pensamos. Y ahora le toca al psicólogo, por pi'ofesión, vocac¡ón y responsabi¡¡dad laboral, hacer algo, Llamo la atención sobre una posible incongruencia que tiene la inv! tación al olv¡do, desde el punto de vista psicológico. Algunas actividades involuntarias, sometidas al intento de ser controladas voluntariamente, aumenian su intensidad. Por ejemplo, el insomnio. Es tarde en la noche, y no podemos dormknos. Estamos acostados en la cama e intentamos por todos los med¡os que el sueño nos venza. "l\¡e tengo que dormir... mira qué hora es... mañana voy a estar muerto... me tengo que dormi4 y cerramos los ojos con fuezas para llamar al sueño. En realidad, lo estamos alejando. El dormir es el resultado de una serie de procesos que se van dando en el organismo, de manera involuntaria. Si "los presionamosl entonces no se producen, Si alguien esiá teniendo una dificultad s;tuacionalcon el dormir, se le recomienda levantarse de la cama, sentiarse en el sillón a leer, dejar que el sueño venga por sí mismo. ¿Y qué si el asunto es olvidar? Pues cuando nos empeñamos en olvidar:

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Escrilos con Psicolog¡a

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ty a olvidarme de é1... no voy a pensar más en é1 .voyasacarlode es lo contrario: estamos - abeza..l' probablemente, Io quepensando haciendo linal intentando en é1, al Énos poniéndolo en la cabeza, ¡o estamos recordando. .*rlo, Crvidar es un verbo lleno de preguntas: ¿por que a veces no lograG olv¡dar lo que quisié€mos, y otras veces no consegulmos recoroar los mab q.e

deb¡éramos? ¿Por qué hay personas que nunca olvidan ¡s que han hecho, y otras que no logran desprenderse de los males que les hic¡eron? ¿Por qué recordamos tantas cosas inútiles, vulgares, ücrosas, y no ahánzamos a recordar las que sí nos resultarían úliles, ddables y provechosas? ¿Será que por estar "gastando" memoria en cc€dades y resentim¡entos no nos queda espacio suficiente para.lo noble y belto? ¿Puede educarse la memoria para que sea un allaG en nuestia búsqueda de la felicidad y no un impedimento? Podrlaabr¡r tantos capítulos que la tarea se nos hiciera cas¡ inabarcable' 16 ciencias que de una u otra manera estudian la memor¡a hümana' no Elen resouestas conclusivas para todas las preguntas que podrlamos tsmular, desde nuestra dramaturgia cotidiana de vida. Muchas ¡nvestigac¡ones contemporáneas exploran el universo anatorE{ísico y l¡siológico de nuestro organismo, el sistema nervioso espe€ra¡mente, en busca de respuestas. Se aventuran hipótes¡s acerca de las bioquímicos, enzimáticos -plicaciones de los niveles biomoleculares, los lenóme, otros, que vaticinan no solo una meior comprensión de A nivel comEs mném¡cos, sino también su encausamiento adecuado prlamental los esfuerzos son también rigurosos y alentadores Pero Edavía hay un largo tramo que recorrer. Y seguramente, no queremos r'r debemos) esperar a que todo esto esté bastante más avanzado, cdno para que nos ayude a olvidar De manera que hay que optar por !¡!a alternativa más pegada a las posibil¡dades. No lograr olvidar (y fiese usted que ya he cambiado "no pode'' t ahora digo "f|o ¡ogra/'con lo que qu¡ero focal¡zar ia idea de que se pue&, pero por alguna razón no se logra), con frecuencia se traduce en dolor' Fbvivimos no solo ¡mágenes, sino sobre todo, sensaciones que nos resuF 2¡ dolorosas y. aunque sea por breves minutos' nos volvemos a @locar sr el lugar de los hechos. y vuelven a surgir las mismas emociones Y aquÍ hay un hecho interesante: "Nos volvemos a colgcar en el \lgar de los hechos'l Electivamente, es exactamente así La memoria €s primariamente un fenómeno asociativo. De manera que lo mlsmo

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que un dia, pasados los años, volvemos a nuestro barr¡o natal y sorprendemos dejando salir recuerdos que hasta creíamos d cidos (espero que agradables), asimismo la aparic¡ón en memoria una escena desagradable viere acompañada de los senr'mientos a esa escena se asociaron. A n¡vel objetivo, pues está ciaro que los lugares a los que tenemos asociados emociones negativas n defiende de volver a pasar por aquello. De hecho es algo que much veces podemos hacer. Pero otras veces no. ¿Y entonces? Claro, cosa es no ir más a la casa del amigo que me trajcionó, y otra es no más a mi casa porque allí me traicionó un amigo. La permuta no sie pre es posible, ni tan siquiera aconsejable. Y es que la memoria es lugar y vínculo. Nada que no sea una gularidad esencial en todos los fenómenos subietivos. Subjetivo, e otras cosas, quiere decir vinculado a un sujeto, Lo objetivo existe independencia de mi vínculo personal: un reloi es ni más ni menos q un re¡oj, algo que me perm¡te saber qué hora es...y que día, y que mes, .."y qué año, y cuál es la ter¡peratura, y cuál es e teléfono de atguielL y s¡ segu¡mos así el reloi hasta me hará recotdar cosas que qu¡eo olvidar.., pero no puedo. Claro ahora en ese caso el reloj, más allá de su existencia objet¡va, tiene una ex¡stencia subjetiva: "Es m¡ reloj, el que me regaló a¡guien cuando nos amábamos, pero luego me hizo algo muy terfible y hoy... quiero olvidarla, pero no puedo. Y ahí está el maldito reloj para recordármelo. Y me lo quito, pero... necesito un reloj, y este es bueno, es preciso, me gusta... ¿Por qué me lo habrá regalado ella? El¡a, la que me traicionó, la que quiero olvidar... pero no puedo'lAquí, obviamente, hay no solo reloj, sino vínculo personal co¡ el reloj. Y ese vínculo personal es la forma de ex¡stencia del sentido que damos a las cosas. Olv¡dar es un verbo activo que requ¡ere el ejercic¡o de nuestra inteligencia y de nuestra voluntad. Cada persona puede hacerse dueña de sus recuerdos. Nadie está condenado a ser esclavo de su pasado. No se trata simplemente de borrar de un inventario, ni sacar de un almacén lo que ya no queremos conservar; es aprender a dar un sentido nuevo y provechoso tanto a aquello que nos ha hecho daño como a lo que nos ha hecho bien. Entonces hay algo que ahora parece posible hacer; intentar modificar vínculo. Reestructurar el sentido. Lo que Drobablemente avanzaríael mos si cambiáramos el foco.

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¿Cómo llamaría usted al sentimiento que embarga lo que la persona :-e se me acercó qulere olvidar, pero no lo logra? Yo le llamaría resenrr.lento. Y expresa un vínculo con lo sucedido. Pues bien, por dónde :€diíamos avanzar. Les presento dos opciones, no son las únicas posirÁs, usando el material dispon¡ble (lo que me contó la persona). La narración incluye dos momentos bien distintos. El primero: fe¡iciEl segundo: traición. El primero pletórico de buenos sentimientos, =d. clsas buenas. El segundo... sin comenlarios. Y ahora me pregun¿por qué esa ins¡stenc¡a en solo mi€r al segundo y dejar fuera el :.nero? Amar y ser arnado, ser feliz, sentirnos plenos en una relac¡ón, que merece vínculo mejor. No importa lo que haya = algo Lo que así un vivió forma parte de un acervo espiritualsucedido se lespués. del que rc solo ella es propieiaria, sino del que puede sentirse tremendamene Cichosa. Es algo que nade ni nadie le podrá quitar La relac¡ón con su se acabó. Pero lo vividg durante veinte años, no tiene porque ser =reja lesechado. Digo más, es un sólido sustento sobre el que consolidar ¿ experiencia y salir en búsqueda de dónde, cómo y con quien hacerla :'ecer. Pero ella se empeña en mirar la segunda parte, focalizarse en ¿ traición, o en lo que ella creía que sucedería y no sucedió. De modo :Je si nos conceniráramos en lo que sí, lo que no pasaría no a un :lvido, sino a un plano de irrelevancia donde podría alguna que otra vez lausar una pequeña molestia, pero no dolor del que no nos deja seguir 30elanle. Eduquemos nuestro pensamiento. No lo dejemos divagar estérilmen:e. Sobre todo. no Dermitamos Que en nuestra mente entre un recuerdo -egativo y nos detengarnos a revolcarnos en é1, a empantanarnos. Para :ue el olvido y el recuerdo sean nuestros alíados y no sus enemigos aCuéñese de ellos, no a la manera en que algunos qu¡eren construir ?lsos recuerdos y falsas memorias carentes de lo esencial y repletas le ¡mágenes superfluas constru¡das con pretensiones malsanas. El me'or modo de olvidar es recordar sanamente, recordar como experiencia, 'ecordar como el supremo acio de reconocer nuestra vida con sus más y sus menos. Y aquÍ, quiero mencionar, unasegunda pueria alanálisis. Su empeño ?n quejarse de lo que no sucedió. Algo que reinstituye una y otra vez a su dolor. ¿Pero qué fue lo que no sucedió? Ella misma dice: "No logré racer una familia, me quedé sola, y ahora estoy viela"- Bien. Lo que no sucedió, no sucedió. Pero tampoco ha sucedido."No sucedid' pertenece

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y no se togra. pero,no ha al a ro que no se ha hecho. pero puede nacerse, Uesde aqu; me preguntó: ¿con qué se siente insat,sfech;, con ¡o que no,suced,ó o con lo qJe no ha hecho suceder? ¿Es la memoria, el recuerdo, quien la hace sentirse mal, o es que elf; justif¡ca con ei pasado su situación presente que es verdaderamente io que la hace sentirse mal? Vericuetos de la mente humana. No son pocas las ocas¡ones en nuestra v¡da en las que nos molesta el presente, pero culpamos ai pasado. Y no nos darros cuenta de que el presente si se pr,ede ,Áme_ qlar El pasado es como la verdad: Nunca es i./ste... /o gue no t er,e es ¡ernedlb (dice Serrat). Cuát es la verdad del pasaoo es ló de menos. iá oemas.€s la ve'dad del presente.y esa. si ,a afrontamos co^ dec¡sión, saüdLr¡a, y asimilando.ra experiencia histórica de nues¡ra vida. la po_ qemos construir con más felicidad. Segurar.ente s¡nuestra analizada.l huoiese aircntado con proact.vi_ __ oao su s¡tuacion. si en lugar de haberse cuestionado su valÍa (¿Cómo pude enamorarme de él? mi inteligenc¡a, qu" no ¿Cómo pá"", no me dejó ver con c aridad aJ lipejo que te;ía a mi tado? Eso no "J me ro peruonare nunca). se hLbiera ernpenaoo en reiomar ei curso de sus proyectos personales una famjlia, tener hijos, un compañero_ -fundar no me hubiera hablado de lo que qJiere olvidar y no puede. sino de to que na construido y sigue construyenoo. Al final, usted estara de acuer_ oo conmrgo, en que el djvorcio es un mal necesario, sobre el que oode_ mos c,onstrJir un bien imprescind;ble.

:l ?g:39:," lo que se proyecra con atguien sucedrdo- pe.tenece presente,

¿TtENE UsTED ALcUNA ADrccróN?

>i-a muchas personas el concepto de "adicción" se refiere casi exclu;iz.nente al uso de drogas ilegales (marihuana, cocaí¡a, entre otras).
un poco más de reflexión se llega a pensar también en la adicción :.e.Co existe abuso en el consumo de algunas sustancias perjudiciaes a ia salud (alcohol, cigarrillos, por ejemplo). Sin embargo, hoy en -t undo se obserya una comprensión mucho más amplia que consiimportantes pa!'a definir un comportamiento como adictivo, no solo ¿ a¡tidad de consumo y la naturaleza de lo que se consume, sino tam:,:1 los electos sobre la vida de la persona, de sus relaciones con otros . r:n la sociedad. ¿Cuándo podemos sospechar que estamos ante una adicción? Vea-:s a g--as referencias fundamentales:

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.a act¡vidad particular a la que se es adicto absorbe la vida del indiv¡duo de manera que dom¡na sus pensamientos, sentimienios
fodo es secundar¡o con respecto a la adicción y esta produce un aislamiento del resto de las cosas de la vida. M¡entras más se dedica a ella, se necesita más y más. Se siente que no se puede vivir sin hacer lo que la adicc¡ón dictai¡ina. No se puede controlar el deseo de hacerlo, por el contrario la ad¡cción es quien controla. Se percibe la nocividad de lo que se hace, pero no se puede evitar Aparecen conflictos con el entorno, con otras personas y con las obligac¡ones que no se relacionan con la adicción. Esto puede llevar a no cumplir normas elementales de convivencia y hasta infringir
y conducta.

:.
:.

la ley.

.:. Si la actividad es interrumpida, postergada o detenida por algún agente externo y durante un período de tiempo cons¡derable aparecen claros síntomas de moiestia, malhumor, ansiedad, tendencia
marcada a retomar Ia actividad. Si el tiempo es prolongado, entonces se manifiesta clararrente la agresión, hasta la violencia-

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Partiendo de estas consideraciones muchos investigadores y profe. _ sionales de las ciencias del comportamiento humano llámamos laatenconductas que pLeden convertirse en adictivas. ¡nclJyendo mucnas que no se relacjonan con el consumo de drogas. Estas adiccron-es también llamadas n0 quin¡cas o ps¡coiríglcas se púeden presentar en diversas activ¡dades humanas como, por ejemplo ei trabajo; el juego, mirar la television, salir de corlpras, acumutar posesrones oe diversos Ilpos srn mas razó4 que ta poses;ón misma y otras. La adrcción se rela existencia oe patrones de uso y consumo que pueden 11"]9li r¡evar a un eventiral impacto negativo en el funcfonamiento del iFd¡viduo yarectan at matrimonio, la familia. fas relaciones inrerpersonales, eltraoalo. ra economia domestica. e;ncluso. el comportamiento ciudadano. La adicción a la compra o compulsión por cómprar. padecimiento de los ltamados shjpahol¡cs. se d;ce afec¡a aproximadamente aJ uno oor d"_]g pobtación. en una proporción de nr"u" rnui"i"" :!"119 norrore. Obv¡amente, esto ocurre sobre todo en paíseÁ llamádos "J¿-" del primer mundo y entre los favorecidos soc¡al y económ¡camente. En esta adicción se maniflesta como razón de la compra no una necesidad, sino un rrnputso descontrolado que puede equipararse con la dependencla a las drogas o al alcohol. La consecuencia puede ser hasta la ;uina econó_ mica."La obsesón lleva a veces a aclquirir cualquiercosa s¡n reflex¡onar, y otras, a ir de tienda en tienda en busca de (algo,... si no se compra, se s¡ente ansiedad... no tarda en aparecer un sent¡miento de culpa, de raora^contra uno mismo y de f¡steza,; afirma una psicóloga del gabinete lsep Clínic.

19!:"b.

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como ser humano. Algunos los consideran enfermos sociales que triunfan en to laboral, pero son infelices en su tremendamente pobre y limitada vida pnvada. El.adicto altrabajo. gene¡almente, es un profesio;al,jberal. muy penecc,onista y con un excesivo afán de éxito. S ente que no le alcanzá larq l^acer todo lo que quiere t acer su ir"oajo. Ño tienJ !l]bmn-9 y nempo trbre tos tesultados a oblener siempre son ..pa,a "n ayeilsu casa es en realidad su otra of¡clna. Elirabajo le satisiace más que su familia. por eso en muchas ocasiones olvida sus obligaciones bmiliares y socia_ les. Eltrabajo es tooo sL mu1do. Las personas qLe sufren esta ádjcc:dn olLcrtn erte se reconocen cor']o enfermus.

se comenzó a estudlar como tal. Se trata de los workaholics, es decit los adictos al trabajo. Son personus paá tái que.su trabajo lo es todo, pero al costo de su realización plena

, Au¡que la adicción al trabajo ha exist¡do siempre, no fue hasta ros anos ochentas que

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Esc¡itos con
1a

Psicologla-

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--. Jroga adictiva nrás. Según estos estudios, el consumo de telev¡i,:- cumple seis sintomas de los que se ut¡lizan para diagnosticar una :::arón: utilizaclón cofllo sedante, visión ind¡scriminada. se¡sación de :-::'ra de control durarte la visión. senti'se mal con uno misno po' :r::derse en el consumo, incapacidad de dejar de mirar' sentirse ¡nco- :i? y débil cuando no se está mirando latele. La adicc¡ón a latelevisión ra enfermedad que puede acarrear serios trastornos de conducla, = -.o hablar de los criterios culturales que forr¡a. :,:' tero siendo el mundo de hoy un mundo "mediático" o "inlormatizado' que nuevas adicciones hayan aparecido asociadas preci - :e supo¡er"mediatizaclón de la vida'lQulzás la más notoria y que rnela =-.efite a -?:. un llamado de alerta es la "adicción a internetiA esta adicción se le */,?iernef -i:.noce con vaTios nombresl desorden de adicción a internet ' -: ction D¡s\rder llAD); Uso cot¡pulsivo de internet o uso patológico de

Eunos estud¡os afirman que

televisión debe ser clasificada como

-'.=trc1, Patholag¡cal ln¿e¡n€¡ Use (PtU). Entre las modalidades de adicción señalan: adicción cibersexual (pornogralía, relaciones sexuales que ionsumen en páginas web) adicción a las ciber'reraciones {grupos :: discusión, emall, chats...), compulsiones adictivas a la red (juegos azar, comercio electrónico...) y los llamados "vagabundos electróni:,:s (navegar por la red sin una meia especílica) Aún cuando internet :.:lrÍa ser aolo un medio para realizar otros comportamjentos ad¡ctívos, :::rsiderando e$to y el hecho registrado en la literatura científica de que :(:sten casos de adicción a internet por internet, tenemos razones sull' : :.les pa'a lener cie't¿s precauc o'1es y estar ajedas Je manera generalse haola de algJnos elementos que ood'ian estar : rnificando que estamos ante una adicción a lnternet. Entre ellos po:Jmos distinguir: sensación de desesperación y a¡gustia incontenible ::.llegar a la computadora y conectaFe, cantidad de horas que se esta ':rnectado'l mantener en secreto esta inforr¡ación porque se consloera ,.idaderamente excesiva en la op¡¡ión de otros' re¡ncjdlr en el t¡empo :¡usivo de conexión a pesar de observar conseouencias negativas (fís¡:ás y sociales), sentimiento de iniímidad y satislacoión profunda al eslar :cnectado en la red, percepción de otras personas de que no se nace ::aa cosa que eslar conectaqo. Una de las secuelas negativas pa"a las ¡nterneiah1l¡cs (los adic:.s a internet) es la privación del sueño, que se produce por la In:-apacidaC para ccrtar la conexión, permaneciendo despierto has-

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ta altas horas de la madrugada. Esto trae consigo fatiga, deterioro de la salud, estados de ánimo malhumorados. Asim¡smo se ha observado en lgs intenekd¡ctos un decremento en la comunicación con familiares, la pérd¡da de convivencia en la casa, reducaión del circulo de amistades y actividades sociales, depresión, soledad.
Se producen tamb¡én alteraciones negativas del estiado de ánimo, ansiedad o impaciencia por la lentitud de las conex¡ones o por no enco¡trar lo que se busca, irritabilidad y agresión por interrupciones y otras. Todas las adicciones son insirumentos del empobrecimiento de la vida y suponen la renuncia a nuestro desarrollo pleno como seres humanos. Ellas nacen usualmente de compcrtamientos que consideramos inocuos. -"esto no le hace daño a nadiel de excesos en los que decimos 'yo sé controlarme", de encerrarnos en algo para no reconocer lo que
tenemos que afrontar, de rutinas y hábitos con potenc¡alidad nociva y del no prjorizaf y cult¡var las cosas esenc¡ales de la v¡da. No abra nunca las puertas a una adicción. Mantenga su probabjlidad en cero. Siéntese a solas un momento y pregúntese: ¿tengo alguna ádicción? Piense tamb¡én en sus hijos, en ¡as personas que están en el círculo de sus influencias: ¿tjene alguna adicción? Pregúntese incluso, si hay algo que potencialmente podría conver rse en una adjcción. Si su respuesta es no, relájese, pero mantenga s¡empre un alerta. pero si su respuesta es sí, entonces no lo deje para después. Nunca se sabe cgn exactitud cuándo será demasiado tarde. Saque de su camino Io que puede desviarlo por un sendero de infelicidad y malesiar

¿0uÉ rs reon?

--Js ed¡ficios con escaleras exteriores tienen un gran inconveniente, i.€no var¡os. Hay personas, y no son pocas, que confunden "exterioi' :n ?úblico-'; "público'' con "de todo el mundol:de todo el mundo con que :aCa una de las partes, de'lodo el mundo" puede "hacer lo que quiera'' T.cue es público;es decir. de todo el mundo. De modo qJe una escalera *rjor, percibida como pública, sirve para que e¡ público la use como J. baño público, es decir como urinario; como banco de parque público ?: el que se puede hablar en voz alta en cualquier horario de la mañana' e :a de, la noche o la madrugada; como peluquería pública para perros' pelarlos, peinarlos, secar¡os, y todavla muchas cosas r.as. que para -aCa deberían ser públicas, y que no sé si debiera decir¡as aquÍ' Se lo digo yo que vivo junto a la escalera externa de mi ediiicio' -aHo con Jonócimiento de causas Un vecino, buen amigo, un día me o con tono de psicoterapeuta: "Relájate y mÍrale el lado buenoi No se o encontré. Pero debo admitir que algún partido le he sacado a la des:.acia (hasta tanto pueda resolverla): de vez en cuando, so|o de vez en ;ando. oarticipo sin ser visto en las'tertulias" de los que allí discurren' puerUna noche de v¡ernes, después de haberse cerrado "La séptima ellos criiicaba al otro, escuché a dos jóvenes que discutian Uno de iue obviamente estaba bien pasado de tragos y le decía; "Compadre' ;nes que quitarte dei alcohol, está acabando contigo.. mira no pud¡sle :i partirle el brazo a Ia jebita por la nota que has cogido, y cada v€z-que saj¡mos es lo mismo"-A lo que el otro, con v¡brato etílico, respondió:'Y tÚ :e qué hab¡as sitú te suenas tremendos pitos de mar¡huana...A ver' ¿que es peor la curda o la yerba?"Áquella conversación ameritaba tener un tondo musical. Podía ser aquei tango de Enrique Santos Discépolo: Fi slg/o xx es un despl¡egue Ce matdad ¡nsolente... todo es ¡gual, nada es meioL Lo m¡smo un burro que un gnn Nofesor. Da lo m¡smo que seas cura, colchonerc, Rey de tastos, ca¡a durc o pol¡zón... Se ha mezclado la v¡da . El que no ora .o mama y el que no rcba es un q¡t. dale no más, dale que va eslo

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mismo el que laburc noche y dia como un buey, que el que v¡ve de las m¡nas, que el que roba que el que mata o está fueta de la ley.
¿qué piensa usted?
La pregunta era todo un síntomat ¿qué es peor? Y ahora le pregunto )ro:

Hice esta pregunta unos días después a un grupo de esiudiantes, y se armó una algarabía que transitaba desde ¡os rincones profundos de la ciencia, hasta los vericuetos únicos de la experiencia personalUnas frases eran: ¡'Está demostrado que..."; otra, "Yo conozco a uno que..." Saber y experiencia al servicio de la argumentación de un punto de vista. Al f¡n un gstudiante dijo: "En un contexto real, podemos hablar de nuestro pais, de acuerdo con los datos estadísticos disponibles, resulta que el alcohol mata más gente, afecta a rnás familias, genera más cantidad de problemas de salud, y hasta impacta negativamente sobre la economía, mucho más que las drogas'l El delensor de tal postura advertía que "esto no quiere decir que las drogas no sean peligrosas, s¡no que el peligro de¡alcohol es mayollAdemás -puso otro la suya- la culiura del alcoholismc en el país está bas'iante extendida, Y lo peor es que la sociedad convile plácidamente con
el alcohol. A, que se pasa de tragos se le disculpa, se le sonríe, y luego se uti¡izan m¡l pretextos soc¡ales que al final justifican el problema'l Entonces, Ia conclusión parecía evidentet es peor el alcohol, que Ia droga. "¡Nol, eso es inaceptable'; saltó uno de los part¡cipantes en el debate, "De alguna manera estamos diciendoi es preferible consumir marihuana que alcohol'l Desarrolió su idea argumentando con los efectos negativos del consumo del cannabis, y más aún con una definición muy clara de uno de los peores efectos que t¡ene la marihuana, toda vez que se ha

convertido en una 'droga trampolíd': algunas estadísticas indican que de cada diez consumidores de droga dura. siete comenzaron con la marihuana. El daño que el consumo de drogas hace al organismo es abísmalmente superior. "Sin contar que la droga sostiene un mundo sórdido, que la comercializa, y cada año aporta c¡fras de muertos en ascenso exponencial'l Entonces, la conclusión parecía ev¡dentei es peor la droga, que el alcohol. A esa altura de la discusión les pregunté a los participantes: .¿eué es pegr mor¡r en un accidente de tráns¡to por ir a exceso de velocidad, o por no respetar la señal de Pare?" Silenc¡o productjvo. de esos que evidencian que la gente está pensando, La respuesta estaba clara: las dos son peores. La pregunia es cómplice, más aún la causante,

EscrÍtos con Psrcología

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.ina respuesta, cualquiera que esta sea, que parece perder su signi 'c€.31ón absurda en la distinción "malo-más malo", :nire lo "malo y lo maio, parece que la única posibilidad que nos r-?:a es la aceptación tácita de que "algo malo hay que haced; una :;1e de resignación compiaciente que justifica.ía cLralquier opción que -¿Fmos."Sigue tú con veneno, que yo me quedo con el mÍo';fue la con:,sión de los jóvenes tertuliantes de la escalera de mi edificio. el asunto del consumo de sustancias nocivas al organismo no =n ts-:emos aceptar nunca respuestas complacientes. Nada que tenga que .€. con: "Es solo para probar, por una vez que Jo haga no me va a panada"; "La marihuana es una planta medicinal, lo que pasa es que ¿ -lenle tiene prejuic¡os"; "Bueno, es que algún vicio hay que tener... _: !ro?": pues no. Definitivamente no. Hay que producir negativas con---Centes ante el hecho de que la complacencia con la que hoy se habla consumo de ciertas sustancias, y en ciertos grqpos de personas, greocupanie y peligrosa.Y el primer paso de la complacencia se re-=s .: a en irases del tipo:"Hay, cosas peores","¿Qué es peor. que se fume --a yerba en una fiestecita, o qué esté consumiendo dtoga dura en a-. discotecas?'l l\¡al planteamiento. Tramposo. Cómplice. Complacienie. 1.-íestá la malsanidad del preguntarse ¿qué es peor? No soy ajeno a las polémicas contemporáneas sobre ia legalización las drogas. l\¡e parece aberrante. l\lás de lo mismo. ¿=s acabar con violento muncio del trálico de la droga, o cori el coilsumc de la droga? -:qué es peor? No se puede acabar con el consumo, picmoviendo una -.ma controlaCa, con condiciones higiénicas, vaya "buena" (según di" :en lo5 partidarios de esta opción) de consumo. Consumo con consumo se elimina. l'4e parece una fórmula torpe. \o soy ajeno a las políticas de marketing de las empresas tabacaieras :9¡ la producción de los cigarros "bajos en nicotina'l"cero nicotina'l Pero -c se confunda nadie. Son eso acciones de vefta. No de promoción de :"lud. Más de lo mismo: ¿fumar cigarrillos baios eo nicotina, o fumar : garrillos con altas dosis de nicotina? ¿Qué es peor? Claro que podemos salir del mundo de las adicciones, que tantos per?nces y desgracias de todo tipo traen consigo, y ubicarnos en aquellas situaciones en que todo parece decirnos que tenemos que selecc¡onar :¡tre lo que no, y lo que no: ¿qué es peor soportar a un jefe inepto, mal :ducado y autocráiico, o trasladarme a otro centro de trabajo que no me justa, con otro jefe? ¿Qué es peor quedarme sin carrera o entrar en una

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-VALE

LA PENA

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Enrre mato y peor no hay vendaderas alternativas, solo alternativas ¡lusorias. Porque la atternaliva supone opción. y en ta dilemát¡ca maloq9or, no hay otra opción que malo_ Una,,e¡ección,que se hace desde una disposioión emoc¡onal negativa, g que supone asumir lo negativo como opc¡on, nunca es una buena opción. De modo que hay que cambiar la m¡rada, pregunta. Si cambiamos lo que'no! pregunla.cambiar la mos, cambiamos el caráctef de nuestra decisión y salimos de Ia t;ampa de la negatividad, Entonces es claro, no hay que preguntarse por lo menos maio, sino por lo me-jor. En lugar de preguntarse ¿qué es peor?, pregúntese ¿qué es mejor? E incluso altí, donde usted sienta, donde le pirezca qrÉ su di¡ema t¡ene como única solución ,'de lo malo ¡o menos malo pósiblel Intente salir de¡ círculo cerrado, y mire afuera, mire hacia lo melor. a lo que va a kaer bienestaf. prepárese para la buena decision, no para la imposic¡ón. Que la desgrac:a sea un evento fortuito. pero nrnóa una opc¡ón. Que el malestar sea el resultado inevitable de cont¡ngenc¡as de la v¡da sobfe las que no tenemos control, pero nunca la altemativa oue preferimos.

carrera que no me gustia n¡ me interesa? ¿eué es peor d¡vorciarnos y que Ios niños sufran, o mantener un falso matr¡monio toda la vida? Lá Iista puede ser interminabte.y s¡empre lo mismo: la ilusión de alternativas.

CueHoo vn

rs

DEMAsIADo

-:iuy posible que en algún momento usted se haya sentido moles' parecer sin causa alguna. Es muy probable que en ese momen'E :gún incidente de pcca impcrtancia haya provocado en usted una =-::rión tan negativa que usted m¡smo podría catalogar de desmedida. s rplemente esa rnolestia quizás se tradujo en apatía, indiferencia, :.:-c que todg le da igual, 'lotal, una más no cambia nada'iPero al mirar *::s de cerca esas reacciones usted encuentra que ellas tienen que ver :::,- oue está fatigado, se siente rendido, quién sabe si hasta un poco -a:do, como triste, angustiado. Entonces percibe claramente que ha E- jc uncs diag muy sobrecargados. Se ha sentido próximo al límite de :--. Íuer¿as, presionado por todo lo que t¡ene que hacer: "Es mucho para -- sclo ooíazón'lEs aliÍdonde alguien que lo conoce bien se co¡vierte :- ::aductor de sus emoc¡ones y le dice: "Te veo agobiado'l agobio es una reacción ernocional de alerta y defensa. Es un lla' =i de atenc¡ón, un mensaie claro de nuestro organismo: "Estás so-'-io :.-=trasando los lÍmites. No sigas sobrecargándote'l Y de no hacer caso amado es posibie pre,ler consecuencias muy desagradables: fechay las personas ¡mplicadas en la situación a la que = a uno mismo a "estoy que no quiero ni verme la cara a mí mismo'l :slciamcs el agobio, ,ugar de nuestra usual eficiencia cotidiana lo ocupa un bajo rendi- 3nlo comporiarnental, "no pcngo una, nada me sale bien'lTendencia -arcada a abandonar las tareas y responsabilidades, "no me lmporta .: que pase, pero yo no voy a mover un dedo más'l Diiicultades con :!rnos hábitos de vida asociados sobre todo a la alimentación y al des:a¡so, "y para colmo no logro dormir bien'l De rnodo que, reconoc¡endo =.s:os efectos negaiivos, el agobio se convierte en un mal a combat¡r. ' s¡guiendo el principio de "la mejor cura es la prevenciód'(lo que en el €.guaje popular significa algo así como "más vale precaver que tener :.e lamentai'), elagobio es un mala evitar' Creo que fue P Drucker quien afirmó que para resolver los problemas -av que identificar los efectos y actuar sobre las causas. ¿Y cuáles son ¡s causas del agobio? Pues como en casi todas las cosas de nuestra .-la hay dos tipos de causas fundamenta¡es: las que se generan en

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lroB

_VALE LA PENA

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nuestro entorno y las que nosotros mismos nos generamgs. Las pÉ meras son fácilmente detectables. Existen condiciones y personas ago_ biantes. En cualquier esfera de nuestra vida puede apaieóer ta malsa-na sombra de los agotliantes. Qu¡en no conoce a un ¡efe que está convenci-. do que somos una cuerda e¡ástica y que Io aguantamos todo:,,Dale esa tarea también a el. que es muy capaz y es un mulo traba;ando". ramDren hay vec,nos, colegas, amigos agobiantes: los que tlaman por rerelono cada vez que les pasa algo así sea lo nas insignificante, ros que nos trasm¡ten sus inseguridades y angustias en los momentos mas Inoportunos, tos que apegados a una idea fija nos Ia ¡mponen unay otra vez en cada conversación; en fin los que nos sobrecargan sin clarsi cuenta o s¡n impo/tarles nuesko aqobio resulranre. Pero todo esto tiene un límite si nosotros saberros decir -esto ya es demasiado' antes de que sea demasiado tarde para decirlo. y es ;reci_ samente aqu'. donde descubrimos que muchas veces nosotros mismos somos generadores de nuestro agobio o nos convertimos en cómplices lngenuos de aquellos que nos lo generan. Reconocer esto, ya es un gran paso de avance porque ponemos en nuestras rranos ra posibitidad de evitar el malsano agobio. Recuerde siempre que poner en sus manos la posibilidad de cambio es el primer paso para cambiar. ¿Y dónde encontramos nuestra complic¡dad o incluso resoonsabilidad en la gereracion de nuestro agobio? Sea amplio, oesprejuiciado, autocrítico y trate de ident¡ficar si es usted o no su propio agobiante anal¡zando las siguientes act¡tudesl

1. Es usted de los que delega o de los que padece delsíndrome de Su-

^ z.

perman (para actualizarlo un poco, pudiéramos llamarle el síndrome de Indiana Jones). .No, deja, yo lo hago,l ,,sí, sí... no te preocupes, personarmente frie encafgo de eso,j "por supuesto que puedo, tengo muchas cosas, pero por una más no me va a pasar nada"- Frasós tÍpicas del "supernan cotidiano'; lo mismo en el trabaio, aue en Ia casa. que con los ijmigos. El eslogan inconsctente: .yo ¡o puedo todol 5i. Lo pLede todo. Hasta agobiarse y no pode. nada. >t una cara del "sllpermanismo" es todo lo puedo, ja otra es: "No se puedc confiar en nad;el Eltonces, además de oue todo lo ouedo. todo lo debo hacer yo porque de lo contrario: "Es que 4o hacen ras cosas cor¡o a mí me gustal,,que va, él no está preparado todavía, ya tendrá tiempo de hacerlo en otro momeniol ',¡e falta exDerienc¡a'l El eslogan inconsciente, ,,solo yo puedo,l

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Escritos coñ Psicología

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Es probable que ahora m¡smo usted esté pensando en otra perso-

ra y no en usted, que identifique en algún conoc¡do o conocida taes actitudes, incluso puede esté pensando que en el fondo se trata
Ce la autosuliciencia de algunos. Le insisto: p¡ense en usted m¡$mo.

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¿

Cualquiera puede ser en alguna s¡tuación un "autg agobiante", Y no necesaaiamenle por autosufic¡encia. Puede ser por ingenuidad, o por sobreprotecc¡ón, o por desconfianza. lncfuso por una inadecuada comprensión de las responsab¡lidades y comprcmisos. Admitamos ¡ncluso que usted es "superman'l pero ¿cómo puede mantener viva su energía casi ¡nextinguible? ¿Hace usted ejercicio :ísico? ¿ Recupera de manera adecuada la energ ía consumida duranie eldía? Cuando no descansamos adecuadamente estamos abriendo paso al agobio. Cuando no ponemos atención a nuestra condic¡ón fsica, estamos abriendo paso al agob¡o. Es más, el ejercic¡o físico guede convert¡rse en un "canalizador de agobio'de suma importancia. Largas iornadas de dedicación y ocupac¡ón se van acumulando en nuestro organismo y no hay que dejarlas llegar al borde de la explosión. La desatención a nuestro ¡mprescindible descanso, nuestros .nodos inadecuados de alimentac¡ón y la fal¡a cie algún ejerciciofísico son también jinetes del "apocalipsis agobiante'l Un capricho es un deseo ¡rref¡ex¡vo, que se acompatra de una fuerza emocional ¡mportante. Junrc a los caprichos hay. usualmenle. mucha vehemencia, es como un deseo muy fuerte de algo que s¡n conside-¿r cuál sea su importancia real. en el momento en q,re se convierte en un capricho adquiere la categoría de ser vital. Por lo general, se habla Ce caprichos en los niños y en las mujeres embarazadas. pero, inlelizmente hay adultos que al parecer no superaron su estadio de n¡ño caprichoso, y hacen del ¡ntento de realizar sus caprichos un modo de vida. ¿Es usted una persona capr¡chosa? Es decir, cuando se le 'netd'una cosa en la cabeza le brota una so¡dera que no lo deja oir al otro, una ceguera que no lo deja ver las cosas como son, sino como usted se las represBnia, una tozudez, una obstinación, que al fnal ya sabe, "o lo hago, o lo hagol no hay alternaiiva. Los caprichos con mucha frecuencia van a parar al agobio. Puede ser que por un momento sean cgmprens¡bles y hasta simpáticos, puede parecer por un tiempo manejables, pero cuando toman fuerza, resultan senc¡llamente injustilicables e insoportables. Productores del maleslar dei agobio.Y somos nosotros lgs únicos responsables.

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-VALE

LA

PENA_

5, Una más, y no porque sean estias las únjcas actitude$ cómplices o generadoras de agobio, ¿tiene usted conciencia de sus limitaciones?, ¿está verdaderamente preparado para hacer todo lo que se compromete a hacer? Los seres humanos somos il¡mitados en nuestras anJjas, pero al menos temporalmente tenemos limitac¡ones en nuestras capacidades. Somos capaces si de superar nuestras capacidades, de reducir constantemente los márgenes que nos limitan, pero en cada"aquíy ahora" hay algo que no podemos inmediatamente. Asumir iafeas muy por encima de nuestras capac¡dades actua¡es y de ¡as poiencialmente real¡zables en una zona próxima cie nuestro desarrollc, es también favorecer la aparic¡ón del agobio. Todo tiene su momento y todo exige un conocimiento.

Recuerde que no hay mal que dure sino es porque de alguna manera somos sus cómpl¡ces- No se deje atrapar por el agobio. Pero si a pesar de todo en algún momento de su vida cae en sus garras, entonces no que una actiiud positiva ante la vida es nuestro meior insirumento . olvide de salud y bienestar En esos días en que todo parece que consp¡ra contra usted, cuando lo invada una equivocada certeza de que no puede más, de que nada vale la pena, recuerde que si somos positjvos saldremos adelante. Es c¡erto que la vida a veces aprieta mucho. Pero si sabemos afrontarla ella nos premia con la felicidad-

ComeHzl¡otl LAs PBE0cuPAcl0l'lEs

a-e er septiemore del a¡o pasado (septiembre es un nes muy slgnF tcz:.!o parc mi. co.¡o padre y como profesor: comienza' ias crasesi' más mÍnima a --. p"i"ona "e me acercó y unquemarropa sin darme la dijo: "¿Usted diálogo me improvisado rcnunidad de sal./arme de cr,ál es la di'erencia entre esta'de vacaciones y no estar de vaca=:€ :c.es?'iLe respondí: "Sin duda alguna sll"Es más -le coment+- puedo -a:€rie una pequeña lista de diferencias: el uso del tiempo es dist¡nto,

¿!a.llPero me dijo que nada de eso era lo esencial "La diferencia iun:a'iental son las preocupaciones: empiezan las vacaciones se acaban ¿s preocupaciones, Se acaban las vacaciones' oiga inmediatamente
:amenraron las preocuoaciones'.

poco mas é". -ütinas diarias tanrbién son d¡ferentes' la noche se hace un

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nquietud por algo que ha sucedido, que está sucediendo, o pensa-cs que esiá por suceder. Es algo tan conocido por todos que no ne:Ésita más clarificación. Algunos especialistas señalan la aparición de y a:éocupaciones como un momento fundamental en el desarrollo mapreocupaciones, a¡ margen :-racidn psicológica de las personas Las su aco.panitiento emoc¡onal, casi siempre de valencia negativa : ambivalen'ie, reilejan un cuestionamiento y por tanto, el interés de las y :eTsonas acerca de las cosas que son sign¡f¡cat¡vas para su vida de :aro estas son afectadas por olras sitLaciones. comFortamientos' per' s.nas. Solo nos preocupa 1o que nos interesa lo q-e hace resonancia nuestra sensibilidad personal =n De modo que las preocupac¡ones no s9n cuett¡ones de las que :ebemos deshacernos sin más Son como un llamado de atenc¡Ón' Algo importante para nosotros esiá ocurriendo y nuestro dispositivo pslnos está dando la señal Una conocida máx¡ma dice: "No hay "ciógico :ue preocuparse, sino ocupafse'l Y es cierto. Pero la preocupacion es ?mbién ese llamado de alerta y ese período en que antes de accionar ^os construimos el escenario, un plano de la situación. Las preocupaciones son, desde esta perspectiva, sucesos lógicos y comprensibles' Estados prop¡os de nuestra relación con el mundo.

Estar oreocupado. Sentir un estado de intranquilidad, temor' angusla

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VALE LA

PENA_

Pero no es menos cierto que aparecen, sobre tgdo, cuando de alguna manera consideramos que las cosas no están sucediendo Gomo deberían, cuando sent¡mos que ciertas s¡tuaciones escapan a nuestro contro¡. Es un alerta de que algo no anda bien. Por eso siempre están teñidas de una sensación de incomodidad, desagrado. Nacen cgn una connotación emocionai negat¡va.Y sino se ies maneja adecuadamente, pueden promover desde estadgs de desasosiego intenso, que afectan sensiblemente nuestra estabilidad, nuestra armonía subjet¡va, hasta pensam¡enlos cataslróf¡cos cuyo desenlace puede ser fatal. Son, precisamente, las preocupac¡ones excesivas las que debemos evitar. Esas que ¡nteriieren nuestras relaciones, nuestro trabajo, que no nos dejan disfrutar, so¡ las que tenemos que combatir.
Eslaba La Muerte caminando hacia la ciudad una mañana, cuando se le acercó una persona y le preguntó: (¿Qué va usted a {racer a la c¡udad?4 "Vengo a llevarme a 100 personas", le respondió Lá ¡,{uerte. "¡Pero qué horrorl., dijo el hombre. "La vida es así -afirmó La l\4uerl€- eso es lo que , r hago¿ El hombre se apresuró para llegar a lá ciudad ántes que La [¡uerte y le anunció a todos los planés de esla.A¡ ponerse el sol, el hombre se en@ntro a [,a Muerle nuevámenie. (Usted r¡e di¡o que sólo se iba a ¡levar a 100 pelsonas. ¿Por qué entonces murieron | 000?,. ,Yo cumplicon mi palabra

-rspoodió La Muerte- las preocupaciones so llevaron a ,os demás'.

ElCornié Nacional de Sahd ¡,4entalde Ios Estados Unidos testimonió que la rnitad de las personas en ¡os hospitales se preocupan cónlcamenb y eS rp sierpre favo.ece la ef¡cacia de los tratamientos, Es conocido
que lc @sos de preocupac¡ón son responsables de un estado tal de es*es qt.E pu€de repercutir de forma muy severamente en la saiud de la pe|ss¡as y At,orrece molestias como migrañas, artrit¡s, c¡stii¡s, coliüs, ddo.es rr.¡sslares. úlceras, trastornos digestivgs y otros. Pero hay otras

rEÉ¡rÉs
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fiitr|? E tr rofE R- A*

eo ei f¿baF terminó de un modo un poco molosto para usl6d. y le entran dudas: (Habrá quedado clara mi ¿tlá'rr er¡lendido lo que quisé decif ". Va pensando en oslo d aziD (b .€reso a su cása. Choca un par de veces. Ni disculpas q,e boía que h a buscar el pan. En la puerta las llaves fib- Se b -¿L6 iÉré d{r¡ado en el sa¡ón de reuniones?". No recuerda. b erEfld¡a olra véz: "Es que creo que no logré decir todo b q€ q¡sÉ!-- aiq-¡ bs cornpañeros pensarán que no los valoro". Entra.

Ertina s.É inervericixes

é¡iin

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Escritos con

Psicología-

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Su hijo le muestra las ñoias de los exámenes. Le dice cuálquier cosa para no fustrarlo. Pero esiá pensañdo en otro asunto. En la r€unión, lo que dijo, -l que no dijo, lo que eslárán pensando los demás. Lo pasa por al lado a su r.ujer y le da un hoJa de cortesía. El{a lo mira extrañada y le preguntar (¿Te aasa algo?". Usted no le responde. lJsted eslá pensandc en olmonotema: a raunión, lo quo pasó, la6 posibles consecuencias. Ella le pregunta lo mis¡o tres veces. Pero usled no se da cuenta.Al final: "Oye te estoy preguntando qué te pasó". Le minimiza el asunio. "No es nada". Se da un baño con ¡a aerteza de que el agua se lleva hasta las preocupaclones. Pero siguen ahí. Se sienta frente allelevisot Pero lodo le conduce a lo que va es casi una obsesión. Se va a dormir Da vueltas en la cama. No logra quedarse dormido-¿Seaá que la semana que viene me dejarán aclarar la situación?,.Y hoy es yiernes.Y queda elsábado.Y el domingo.Y... "¿habrán entendido?, ¿esiaén molostos?, ¿podré aclarar la situación?, ¿qué podrá pasar después?".

:xcesiva preocupación y en cgndiciones en que no podemos hacer -¿da (de cualquier rranera tendrá que esperar al lunes). Preocupacio-es que no conducen a nada, o casi nada "que no 9s lo mismo pero es !Lal'lY ¿cómo deshacernos de las preocupaciones que no conducen psiquiatra austriaco, que había viv¡Co experien= nada? Un importante traumáticas y conmovedoEs en su vida nos da :;as verdaderamente -ra clave:"Hay algo que ni la más terrible situación es capaz de arrebaa un ser humano: su libertad para escoger qué actitud asum¡r ante =r circunstanc¡a'l Algunas actitudes multiplican las preocupaciones. :, erta

l:ras las reducen sensiblemenie,
Si usted se deja llevar por la d¡nám¡ca de la preocupación. Siasurne ¿ actitud de ens¡mismarse, de concentrarse en usted mismo y no escu:1ar lo que las otras personas Ie pueden estar d¡ciendo, se.á víctima esjavizada de la preocupación. Una clave para sal¡r de este "hundimiento :€visibld'está en dar entrada al otro, no solo como opinión, sino como 'distracto/' (aquellg que logra distraernos, descentrar nuestra atención). l,lando inmersos en una preocupación que está a punto de embargar' -cs nos hacemos cargo de la escucha del otro, de su demanda, de lo :.te quieae o le interesa, estamos descentrándonos de la casi obsesio-ante preocupación. Esa persona que usted puede creer que lo está .¡portunando justo en el momento en que sL preocupación es su único Jensamiento, en realidad puede ser su tabla de salvaciÓn. Un ¡nteresante texto dedicado al combate contra las preocupac¡ones 'rpertinentes aconseja "asumir pérdidasi Esto quiere decir, d¡cho en la ,erga rnusical regguetoniana "lo que pasó pasói No hay marcha atrás.

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_VALE LA PENA_

Entonces: ¿qué consecuencias tendré? Ng hav otra oue asum¡rlas. En vez de cult¡var la previs¡ón de los efectos, ¿ó¿iquesá a rclotzar la confianza en su capacidad para afrontar lo que luere nicesario y hacerse responsable de lo que venga.Y este, además, es un excelente modo de poner un lím¡te a las preocupaciones, Obvio, una vez que hemos definido las consecuencias probables y aceptamos que las afrontaremos, estamos poniendo un límite: ya no hay de qué preocuparse. por cierto, aunque todos sabemos que el todo no es la suma de sus partes. la mayor¡a de lostodos pueden div¡ditse en partes.y recordemos oue,d¡vide y.vencerásl Con las preocupaciones no hay que hacer una excepción. D¡vidalas en partes, analice cada parte con afán de establecer límites y oe asumir consecuencias y "abracadabra,,: las preocupaciones se irán desvaneciendoAlfina¡, sabemos que v¡vimos en un mundo incierto, donde los camb¡os en algunas esferas de la vida se suceden con veloc¡dad asombrosa (en ofos, lamentablemente, solo se ve estancamiento). Sabemos que no tenemos la'llave de los rayos" en nuestras manos, no somos ni podenlos decid¡r ¡nexorablemente el rumbo de todos los acontecimientos de nuestra vida. Lo imprevisto, lo casual, lo insólito, forman parte de nuestro diario accionar. Entonces, no hay de otrat es ¡mprescindible aprender a tolerar un poco de i¡certidumbre. Esta también tiene su encanto v es una buena oportun¡dad para poner a prueba nuestra capacidad de improv¡sación y de reaccionar con rapidez. No ¡es falta la razón a lgs que consideran que: "Las preocupaciones son, y siempre serán, una enfermedad del corazón. Dues sus comienzos señalan la perdida de la esperanza, de mejores posibil¡dades l Soto haria una precisión. No son las preocupaciones, sino los excesos, las preocupac¡ones excesivas, las que nos embargan, las que nos esclavizan y nos atrapan en redes de malestar. De esas ienemos que librarnos. Una batalla contra ios demonios que no term¡na s¡no con la paz y la tranqu¡lidad esoiritualEntonces no dé entrada a los excesos de preocuDacjón. No son una buena compañia. no solo por el malestar que nos gener.an. sino porque no nos dejan valorar las cosas en su justa dimensión. pero si ya la preocupación se ha instalado, entonces piense en positivo. Reconozca que usted puede hacer algo, que puede hacer mucho. Recuerde s¡empre: "Puede que no esté en sus manos cambiar una situación oue le Droduce preocupacjón, pero siemp¡e podrá escoger la actitud con la que afronte esa situac¡ón'l

No

ot¡t prR¡ MAñANA.,. L0 ouE PUEDE EXPLoÍAR

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el siglo xrx Claude Bernard, fisiólogo francés, puso en evidencia :-? "[...] la estabilidad de¡ medio interno es una condición de vida

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=soecto :€'rsadores que, en el análisis de la vida social, estaban conv€nc¡dos :€ eue no hay verdadera libertad sin independencia. Su idea también :: extendió hasta muchos psicólogos que construyeron la hipólesis del ::sarrollo de la "Índjvidualidad'; no solo en base a la "socialización" sino -::.bién en base a la autonomía. Pa!'a Bernard la independencia, a nivel lisiológico, la proporciona -homeostasis'l Djcho muy sencillamente se tra'ta de que existe en el : :-Janismo un conjunto de mecanismos cuya función es asegurar que a ese organismo puedan estar va=-¡que las condiciones exiernas de estos cambios serán mínimos. -ando continuame¡te, los efectos condic¡ones van variando pero el organismo despliega sus recursos . se mantiene un "equilibrjo homeostático'l No pasa nada Sigue en pie lerc si este equilibr¡o se altera, si los rnecanismos homeostáticos son -capaces de recuperarlo, entonces el organismo puede enfermar y con iiempo hasta morir Si extendemos el principio de la homeostasis hasta la vida cotidiana :odrÍamos quizás entendet quét¡ene Van Van q¿le srgr€ ahl: es una orques' una "homeostasis" poderosa. ¿Cómo pudo Nitza Villapol mante= con -3r durante tantos años, y años tan disím¡les, su inolvidable Coc,';ta ai -lr.r'ufo? El picadillo de gofio, el revoltillo sin huevos, las croquetas de -¿ve'(ave-rigue usted de qué son) fueron producciones con alto sentido ..lmeostát¡co. Un matrimonio vino a verme con la certeza casi constru¡da de que 'eldivorcio'merodeaba su relac¡ón Ella me comentó la causa:

Para que un organismo pueda sobreviviren condiciones de libertad que tener Ia pos¡b¡lidad de ser, en alguna medida, independiente a su medio. A nivel de ia fisiología Bernard daba la razón a los

ls :

Vinieron por unos días, porque en casa de la suegra de mi hija, que es donde ellos viven, eslaban haciendo unos arreglos. Al principio nos acomo'

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VALE LA

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damos más o menos... total era solo por unos días. N,li marido y yo cambiamos temporalmenre aigunas rutinas, Como huéspedes que son. les dimos ras max,mas comodidades posibles. No fue tácl. pero resulta que desd€ prrncrpios de noviembrB los arreglos se terminaron.Altá t enen ahora incluso mas espacio que antes, uná casa más g.ande, y soio son lres. No t¡enen proDtemas con la suegra. Solo que parece quo aquí en mi casa, que os un cucuruchito, han echado almíbar El resuliado es que €stamos unb encjma del oiro, trooezamos por ta mañana hasta por la noche. Cola para -desde lavars,e. Cola oara bañarse. Cola para... no lengo inttmidao ninguna. Éstoy a punto de explotar Mi esposo dice que no les diga nada todavíá, que e oi mtsmos se daran cuonia, y oJe €n caso de oue no sea así, más adétante se les drce. Pero yo siempre he dicho que no se dobe dejar para mas adelanle io que ss puede hacer ahora... o esta situación se resoelvé o no sé qué va a suceder De un momento a oiro voy a estallar.

paoemos, cambar

ro oe trabajo que constantemente la asedia con expresiones subidi_ lab de tono, pero usted, por no crear una s¡tuación difícil en el trabaio. se,aguantai su hijo anda en..malos pasos.i pero como usted sabe que a el le molesta que fe estén llamando la atención. usted se contiene y no le dice nada a ver si él solo se da cuenta; el mensajero que le brinda et servicio de traerie sus,,productos normados, y at qúe usieo te pagalor trabajo, constantemente le justifica faltantes con fatsedades'{ue ,e-:.ep"",que se atrasó el aceite, que ahora trae una parte y des_ 11,.,:11 pues otra-, pero usted soporta estoicamente porque no quiere peider el servrcro; un vecino se extralimita en los niveles de intensidad delsonido pon¡endo música hasia altas horas de la noche, y usted, conociendo la falta usual de educac¡ón de sus vecinos y queflendo evitar su casi sequra rcaccron grosera. va lolerando la siiuación. podriamos poner muchás más. Y,en. todas agarece ,,aguaniad ,,contenerse", ,,soporta;; ,,tolerad una ac!mulación Drogresive ce .¡alestar que v¡ene acompañada, de manera o¡recramente proForcional. de la sensación de que en cua¡quíer momenio va a "qs1¿¡¡a¡1 Mala Jáclica. N.¡aia opción. El asunto es senc¡llo: puede que usted sepa cuándo está aún en cond¡ciones de controlar su compoitamjento, ruá.io aún La ac,rrnutac¡ón es sobre llevable. pero solo s;brt q;; pueCe coBlrolarlo más, que la acumulación desbordó su capacidad de con1roi. cu¿ndc expiotg. Entonces elpaso de la sensación,,voya estalla/,

El equilibrio homeostático parec'a naberse roto. El escenario lo y poner muy diveKias situaciones: un compañe_

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Seguro rtancia ha traído como resfuesta una reacción desmedida? es "soportai; "aguanta¡'j ya sí.Y -ú*ála causa poOri. pensar: "¡Pues bien sabe acurnular males¡al explolél Se acabó.el prouit"U nn: Pero ¿se Éa detenido a pensar cómo se acaban los pr:bl9ma: I-s ui. ¿"'1" explosión? ¿No se ha percatado que 13 muerte de un hace nacer siemp* idema por explosión ''explosión" es una reacc¡ón emccional descon"l ry*-",T-11"^Y""1:?: o;" llaÁamos ¡it"o"", qu" oscuróce bs límites más claros de la rac¡onalidad' ,nu condic¡ón convulsiva, que nos hace comportarnos oon" "n Entonces. la reacción negativa dei otrc no se. nara idecuadamente. Se habrá provocado una sitL/ación beligerante' una conllencta se ácontrarios y at tinal. lo que pudo ser un mal momento transitable posibili úconvertao'en una siiuaciónde distanc¡amiento con amplias grandes posibil¡dades de deiar de irreversibilidad. Al menos con

'golosióri'es casi imposible de predecir. Lo puede provocar lncluso' *iriuto menos lmpottante. ¿No le ha sucad¡do que una situación s¡n

GÁ, =-1" lno" *

erar.
Ecas

no quería -*ó, a¡n hay otro; efectos negativos. Usted que s'odl Ustedcrear que un el trabaio, terminó "armando ¿iftif a?a "n su hijo. lo ha invad¡do de molestia Usted que no "nuu"l¿n ¡ ouer¡a molestar a de seguro perdera' ijia petoer el servicio, después de la explosión grosero Y leloolgo mas:

af ectivas desagradables.

usled oor la orosería puede hasta terminar siendo en rr Hürán qu¡enes pongan como inf€lices victimas a qu¡enes sonque favorece slidad, victimarios, Poque su comportamiento explosivo peso de la culpa, "es una engreídai "como padre no u"t"o ""igu "l üpo es un pesadol'1ú viste la gritería quo armo: un trata de ""nt"uoÍ"""" c¡erto qu" u"""" nos da pena, sobre todo cuando se " a nosotros Pero es una pena ¡rnprcductjva En ""oun"" ffnitiva s¡ son personas cercanas, pues, con más razón entenderan No falta Ia ocasión en que pensamos que quizás I""iln siendo un poco Lámos"otpt"naiuo". egoístas, insensibles Pero todo tiene un lÍm¡te' Los buenos sent¡mientos, las ayudas, no son para que otros se aproveevitar una chen de ellas al costo de nuestro malestar. At final traiando de malesrnolestia transitoria, siiuac¡onal. lo que logramos es favorecer un tar proiundo. El f¡n no ha justificado el medio Lo ha empeorado' los Siempre es mejor poner las cosas claras desde el inicio' Definir hay que ir llaman:ímites. ói por el cámino hay "desv¡aciones'i entonces clado la atención. No con las conocidas "ind¡recias'; sino de manera

Jr" á --á p"**"

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VALE LA

PENA_

ra y precisa. En lugar de acumular vaya pon¡endo a la consideraciórl Cree un cl¡ma favorable al entendimiento y a la búsqueda de una soluc¡ón. Pero no se trague las palabras, ni los sent¡mientos, n¡ las opinionesRecuerde con Juanes, que pesan nás los daños que los misn1s años. Las reacc¡ones afectivas intensas, descontroladas, son casi siempre provocadas por una situación límit¡g. De modo que sitenemos el cuidado de no dejar que las cosas lleguen al lím¡te estaremos haciendo una buena labor de precaución. Usted lo sabe, el mejor problema es el que se evita "Si se t¡ene que formar que se formd'es la opción de la van¡dad, de h soberbia, en el mejor de los casos de la ausenda de recu€os ¡ntel¡gentes par¿ afrontar un problema. No tiene por qué 'formarsdl Es posible evitar el
descalabro.

Afrontar las d¡ficultades es ¡nevitab¡e, y es mejor hacerlo de manera contro¡ada aque ellas nos ¡mpongan man€ras explosivas, incontroladas. La aritmética y Ia economía de la v¡da no se equivocan; siempre es mejor ahorrarse un malestar profundo, incluso al costo de alguna molestiaIodos hemos escuchado: "No dejes para mañana lo que puedas hacer hol Pero digo más. D¡go que hay situac¡ones en las que no solo se trata de una buena opción, sino de la única opc¡ón buena. Entonces parafraseando la sabia sentencia conocida desde tiempos inmemor¡ales, decimos: "No deje para mañana lo que puede explota|,l

Fnrcrolo ¿oóHor rsrÁs?

=n

y seña,anla LJnodeelosojo: 'Si:oshacemosa "]"gen cuetpo iguar al nJesLro lueEa va" a tener i-1Já iiug"n v "n "uñ"¡anza Debemos diferenciarlos de nosolros o esta.lnüi¡q"nclá co;o lt ';ueska ..*o"Lanao nuevos dioses". Decidiero¡ entonces quiiales algo Pero' quilar? DespJes de mucho pensar' un d:os dijo: "Vanos a ouharles la ;ue para que ¡o la encuen' =icidad... Pero lenerros que esconderla muy bien :ren lamas',

," a"rie,,"u

nomore cierta ocasión se reunieron todos los dioses y decidieron crear al

A'orien geñalo: .Varnos a €sconderla en la c:ma d¿ monte rrás ako qué les dimos ^"i Á,rn¿o". Pero otro repuso: "No servirá Recuerda €ncuenl€ uno' podrán subir y encontrarla, y si la :,Jerza. Alguna vez propuso: "La escondere,átáoo" úntan oona" está". Acto seguido, otro
'mos

dado en el fondo del man'. Pero iar¡poco fue ac€ptado Les habían vez querríen saber cómo os el mundo subacuáiico' a curiosidad. Alguna encontrada Pensando en grande otro dios dijo: Juiuriun v l" t"ri"i¿uo "ería en un planéta leiano de la Tierra?" Pero le ".,_Oué tat si la escondemos una oi"]on,.lÑo, t""r"t¿u q,le les o:mos nlel:gencia y un dia constr"ián ros planetas y la van a descuD- r' looos náve en la oue podrár via ar a lodos tendrán felicidad y serán iguales a nosol'os"

cada una de ihiro de ellos, Lln dioi que habra a4alzaoo en silencio ponerla para t"" fropr""t"", lompió ei silencio: "Cr€o saber dónde asonbrados se voliearon El

oue'roátmente nuncá la encuentren " Todos
la encontralán,,,

J-oieountaton al unísono: "¿Dónde?". El dlos respondió: "La esconderemos que nunca áántó de ellos mismos. Estarán tan ocupados buscándola fuera'

al aparatoso mundo de los '.c-me abentraré en reflexiones que nos lleven deseos :cnceptos abstractos. La felic¡dad, nadie lo dude, es uno de los de la humanidad Escritores' -ás ráiterados y recurrentes en la historia y polÍticos, desde los más -o"t"" y "ántoi"a; pensadores, cientílicos la lelicidad como esencia --roto" t¡"tpo", hán editicado la primacía de

un mito ¿Es posible ser feliz? ¿Es la felicidad

o una realidad?

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VALE LA

PENA_

José Ce¡a. es una de esas verdades que se s¡ente con el cuerpo y por eso cas¡ nadie duda de ella. Parafraseando a Schopenhauer, pudjéramos decir que la felicidad nc lo es todo, pero sip ella todo lo demás es nada. Algunos trasnochados, no obstante, han asoc¡ado la posibilidad de serfeliz con la ¡gnorancia, suponiendo que es más feljz el más ignoranie (paradoja: en ese caso serian ellos m¡smos muy felices).,,La felicidad consiste en la ignorancia de la verdadl sentencia Giacomo LeoDardi. "La felicidad -dice Carlo Bini- consiste cas¡ siempre en saber engañarse", algo así comg un engaño construjdo para entretenerse con el futuro. mientras se consume el presente. Nada más lejos de la real¡dad. Para nuestra dicha, en esta histor¡a, ia inevitable e inequívoca relación felicidad-conocimiento, queda monumentalizada en la célebre sentenc¡a martiana: "Ser cultos es el único modg de ser l¡bres,lTambién en su Enc¡cloped¡a, Diderot afirmaba que el conocimjento está construido per el hombre, y en él debe basarse el ser hLlmano para obtener la fel¡cidad, Eduard Von Hartmann, en su momento, asoció la evoluc¡ón del ¡ntelecto con el conocimiento de las ¡lusiones para consegu¡r Ia felicidad y concibió la salvac¡ón del individuo en lérminos referidos al triunfo de la razón. El Monarca de Bután, tierra del dragón de fuego, ubicada al este del Himalaya y en corte limífofe con regiones delTíbet y la India, ha decla,.ado que elobjetivo de su gob¡erno no es maxim¡zarel producto Nacional Bruto, s¡no la Felicidad Nacional Bruta, Su reino será el,,Reino de la Fei¡cidad Interior Bruta': Ser feliz es, sobre todo, sent'rse realizado como ser humano en las múltiples misiones de la vida. Sentir profundamente el placer del servicio auténlico a la existenc¡a humana deniro de los ámbitos cercanos que la representan (la lamil¡a, los amigos, por ejemplo), en la cotid¡anidad de los actos de la simpljcidad trascendente y en elamplio un¡verso de relaciones sociales que la pueblan (la nacion. el país y, por qué no, el mundo). Ser feliz es tender una mano al otro y aceptar la suya sin menoscabo sabiendo lo que se hace y sintiendo el placer de hacelo. Saber sentir. Sentir Io que se sabe. Hacer desde el saber y el sgnt¡r Es encontrarse a uno mismo en el placer de ser quien se es, de que los nuestros son lo que son y se es qu¡en se es para ellos. Es tropezar y volver a andar Enmudecer por un momento, pero querer hablar s¡empre.

del buen vivir, como sentido mismo de la vida. Mezcla de intelecto y afecto, unidad de cognic¡ón, condición y emoción, fusión de futuro y presente. la felicidad no necesita mucho sustento teórico porque, al decir de Camilo

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Escrilos con

Psicológia-

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Ser feliz es algo tan grande y tan pequeño como la alegría de sent¡rse ,-,o. La felicidad nace en el ansia de vivir plenamente y obtener de la v¡da :,€1estar, sentir el deseo de vivir y saber cómo llevarlo a su dest¡no

-Ser feliz -dice José lgnacio Laita de la Rica- es no dejar de cre:¿'. Conocer las prop¡as posibilidades y ponerlas en funcionamlento que uno t¡enelSe es feliz -:¿'feliz significa sacar de sí mismo lo mejor las capacidades humanas :. vlda, viviendo. Sintiéndose feliz. Teniendo -e:esarias para ser feliz. Salud y fel¡cidad van de la ma¡o. No basta :an no estar enfermos, no basta con ser sanos y educados Queremos Health -'felices. l\¡uy acerladamente, la National Assaciat¡on far Mental de \ew York, Columbus C¡rcle) dice que salud mental es la capacidad -'ra oersona para sentirse bien consigo mlsma, respecto a los demás, ser capaz de enfrentar por sí misma las exigencias de la vida. Y si -,.luir¡os en estas últimas nuestras propias exigencias, no hay que ol, :ar que el ser humano es esencialmente intencional, entonces pode-cs decir que salud mental es la capacidad de una persona para ser E z construyendo su felicidad. No en balde García Máfquez dice que --o hay medicina que cure lo que no cura la ielicÍdad" (Del anar y otrjs :an0nlos). Hace relat¡vamente poco tiempo Carol Hothwell, psicóloga anglosaio' -a. oroouso hasta una fórmula de la felicidad que se expresa con una persona es ¡gual a P + (5 x E) + -<.1ple ecuac¡ón. La felicidad de cada : x H). La P se refiere a ciertas "característ¡cas personales" -la visión de : v¡da, la elastlcidad y Ia adaptación. La F identifica a las necesidades la salud, el dinero, los amigos.Y la Hdenota las necesidades =,.enc¡ales:: orden superior -el sentido del humor, la ambición y ia autoestima' Pero más allá de fórmulas y recetas que no rebasan el límite de € elemental, el gran reto de la felicidad es que no hay modo de arr¡bar a : a sino encontrandola en nosotros mismos Lograr un rrodo autó1omo i ;lterdependie¡le de v:v:r, fomentar la capaciddd para el enfrentamienlo --Jponsable y productivo de nuestros proyectos de vida y de las exigen::as del entorno, robustecer nuestra participación comprometlda y res:..nsable. Nace a5í la capacidad real de sentir, de disfrutar, de vivlr con : acer y bienestar. Favorecer el arribo a lafelicidad es desandar el camino :-e nos lleva a enconirarnos con nosotros F;smos nuestro proyecto de . da, el sentido real de nuestra existenc¡a. Usted puede serfeliz Todos po:¿mos serlo. Pe¡o hay que inteniarlo: andar es el único modo de llegar.

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V¡v¡

ruÁs

ou¡rn v¡vrR

DESEA

Los grandes maestros de las leyendas y fábulas cargadas de moralejas -Esopo, Fedro, De la Fontaine, Samaniego- tuvieron sus seguidores en escritores como Goy.t¡solo, Arreola, l\4onterroso y otros. Y también hoy podemos encontrar representantes modernos de aquellos "filósofos de la v¡da'l Decenas de miles de "internautas" e "emailnautas" hacen circular por el mundo textos de pequeño formato, cargados de mensajes humanistas, ét¡cos, que clarnan por un mejoramiento de la ex¡stencia humana haciendo, por lo general, centro inst¡tuyente de este mejoramiento al propio ser humano, sus modos de afrontar y construir su propia vida. [-qs autores muchas vece6 quedan en el total anonimato, pero las ideas calan y quedan por un t¡empo en el"disco duro'y luego en el más duro de los discos: el recuerdo. Hace algún tiempo un texto de innegable valor educativo y orientador c¡rculó por la red de redes:"La histor¡a de Lucas" o "La vida es una consiante elección';de la que traigo una versión condensada.
Lucas era €l tipo de persoña qug si€mpre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir Cuando alguien le proguntaba cómo le iba, él respondía: .Si pudiera estar mejof, tgñdría un gemelo,. Un díaft¡ia buscar a Lucas y le pregunté: (,No te entiondo... no es posible ser una peÉona positiva todo el tiempo. ¿Como lo haces?". Lucas respondió: .Cada mañana me despierto y me djgo a mí mismo, Lucas, hoy tienes dos opcjones, puedes escoger enhe estarde buen humor o estar de mal humor; enlonces escojo eslar de buen humor... Iodo en lá vida es hacer e¡ecciones. Cacia situación es una posibilidad de elegir Se elige cómo Íeaccionar a cada s¡tuación, se elige cómo la gente afectará nuesfo estado de ánimo. Se eliqe estar dé buen humor o de 'nal humon En resuñen: so elige cómo vivir Ja;,da".

Un día me enteré que Lücas había sido asaliado y le djspararon. por suerle lue ráp:dar.ente llevado aJ hospital. l\¡e enconhe con ét después de salir del hospitai y cuando le pregunié cómo estaba, me respondió: "Si pud¡era estar mejor, tendría un gemelo,. Le pregunié qué pasó por

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Escfiios con PsicologÍa

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el piso recordé que lenía dos opciones, podía elegir vlvir o-podía ole-órir. Ve diie, q-,eo y voy a vivil Y¿ en el hospial os médicos fue_:_ oeriaes. No dejaban de oecirme que ba a eslar ben Pero cu¿ndo y I'bvaron al quirófano y vi las expresiones del rosfo de médicos 6nrealmente me ásusié.-. podía leer en sus ojos, esle es hombre j-.ito.Érp" enlonces que debía lomar una decisión" "¿oué hiciste?"' ="noras, nlerrogué..Bueno... uno de los méclicos me preguntó si e€ alérgico a : :o v reJpi.anoo pro+undo grite sr' a las ba as Mienlras rela'l es d e: estoy

í\ente duranie lo sucedido. Me dijol "Cuando estaba herido y tirado

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viv¡Ó ::-:oáiendo viv¡r... operenm; como si estuviera v vo no mue4o Lucas . :io"oue oor la maéstria de los rnédlcos, pero sobre todo, por su asombrosa eideséo de vvir da vida a la vida

:Jes resulta, y esto es importante para los incréduios, que "La histo-: :e Lucas" se ásienia también en el sustrato material del individuo' en

::ganismo, en su sístema nervioso La moraleja tiene un fundamento :r:ciiscut¡ble, desde donde su convocatoria a asumir una actitud pol:.a. optimista, emocionalmente productiva ante la vida' ensancha su -: rr persuasivo y pfedictivo de buena salud y felicidad . la revisla Pr)ceed¡n1s :r ur estudio publ'cado hace poco tiempo porpe'sonas cuyo palron ? N¿I¡art¿l Ac¿dPnt 0/Sc/eccs se afirma que las :E actividad cerebrai se asocia a un estilo de comportamlento afect¡vo de la gnpe' :,rsriivo, opUmista, tienen una mejor respuesta a la vacuna de la reterida academ¡a sena¡nvestigadores - miembro del equipo de 'e" un para sugerir un mecanismo que explica el porqué una ,r. :ui"tos "omi"nioOlsposjci¿n emocional más positiva pueden ser más "on publicación señala en el origen de esa relación a la aclividad =losllLa prefrontal, una zona delcerebro que ha sido asociada por mu:: cortex evl' ::-rs especialistas con la emocionalidad. Pues resulta que, algunas :i']cias inciican que esta zona lunciona de manera distinta en personas :::imistas que en pesimistas Más aú¡, promueve modificac¡ones lun: ,'rales er'e, siste¡a defensivo del orga'lismo Otro equipo del Cent'o :: Neurociencias Cognil,vas de la Univers¡dao de Dartmouth enconlro similares. =JUlaridades ya "Desde muchos siglos pensadores e investigadores de dis' hace :1ias d¡sciplina; han estable¿ido relaciones lundamentales entre los :stilos emocionales de afrontam¡ento y ciertos mecanismos fisiológ¡cos , ¡euroauímicos. Los trastornos deoresivos nuy'recuentes en todas r; oobláciones fL'nanas, son u1 ejemplo muy conocido del eslrecho

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vínculo entre emociones y biología. Ellos están relacionado con el c¡onamiento inadecuado de algunos sistemas de neurotrasmiso cerebrales, en parlicular la serotonina y la noradrenalina. En otro ámbito, muchos psicólogos reportan experiencias de pa. cientes con enfermedades term¡nales que han prolcngado cons¡deablemente su vida luego de un proceso de ¡ntervención psicoterapéutica encaminado a instaurar o reforzar un estilo positivo de afrontamiento de la enfermedad. También los adeptos a la metafísica y el pensar esotér¡co develan relaciones importantes, Serapis Bey, en un artículo sgbre la causa interna y Ia sanacjón de Ia enfermedad señala que:
Cada órgáno y célula deñlro dolcuerpo lísico tiene une lasa vib¡atoria propia, separadá y distinta dé la acción vibratoria del órganc vecino. Vibran d unÍsono con ciertos centros en el cuerpo físico. Las periurbaciones denlro de los cuerpos mentaly emocional de una pe6oña, afeclan las vibraciones

do los órganos y células del cuerpo físico de manera discodante. Estos

''_ sanación al oacienle.

cuerpo menial y emocional deben ser armonizados y purificados para darle

Pero no es solo un conocimiento de especial¡stas. Todo ser humano puede encontrar una relación directa entre su estado emocional y su estado físico. Es algo que no tenemos que conocer para saberlo porque lo vivimos en muchos momentos de nuesira ex¡stencia. La posit¡vidad, el optjmismo, el buen ánimo, las alegrÍas hacen más ef¡ciente y mejor el funcionamiento de nuestro organismo. Como dice Daniel Goleman, a quien debemos mucho en nuestra comprens¡ón de la inteligencia emociona¡i Las pgrsonas con habilidades emocionales bien desarrolladas tienen más probabilidades de sentirse salisJechas y ser eficaces en su vida, y de dom¡nar los hábitos mentales que favorezcañ su propia productividad; las persoñas que no pueden poner c¡eno orden en su v¡da emocional libran batallas interiores que sabotean su capacidad de concontrarse en el fabajo y pensar con claridad.

Nuestro cuerpo nos agradece Ia esperanza, acompaña mejor nuestros empeños si ellos contienen alegría y felicidad, nos retr¡buye con un mejor estado físico si lo colmamos de razones para sonreír. Al final, vive más quien vjvir desea,

Ur srcRrro

DE r-A ToNGEvTDAD

:'cen que fue aquÍ, en nuestra !sla, donde murió el más empedernido -*rcador hispán¡co de "La Fuente de la Juventud'lCon la anuencia de l, Ponce de León se lanzó a encontrar una isla, ubicada más a¡lá =Jlos p donde el sol se pone, y que nombraban Bím¡ni. Era allí donde se
Fcijaba el líquido divino que se suponía no solo reponía las fuerzas,
que hacía recuperar el vigor de la juventud. Agua de un manantial :..relado que construía el sueño de prolongar la vida hasta el ¡nfinito. camino estaba abierto desde mucho anles. Casi seisaientos años = de Cristo, Tales de Mileto apuntó al agua como principio y funda:]lres -ento de todas las cosas. No han estado ausentes las contraindicaciones. Según algunos textos +. agua fue el castigo que marcó el final de la más conocida longevidad: cs 969 años (una cábala en cifra que representa la rotación hasta el Ífinito del mismo dígito) de Matusalén term¡naron con el diluvio. Un exceso :cuoso. Pero se impuso el reconoc¡miento tácito del valor sanador del premon¡toria sentencia de saluten per aqua que hoy se '-gua y aquella -rultiplica como epidemia en moda en los so'listicados SPA -templos :e una cultura del cuerpo más enrnascarante de un cierto narc¡sismo al -so, promotora de una v¡da más plena. ¿Eterna juventud o eterna vida? ¿¡,¡antenerse siempre joven o en,ejecer con la fuerza y los bríos de la juven'tud? La eterna juventud de a apariencia tiene una pésima representación, Se asocia a maletic¡os, seres transgénicos, momificaciones. Nada que envidiar. El mito de la elerna juventud es el del disfrute eterno de la vida. Un mjto que nace iel ansia, crece en la ilusión y se multiplica en Ia esperanza. La vida es excesivamente breve ante la ¡nf¡nitud de Ia muerte. Se transligura al paso Cel tiempo bajo la égida de los co¡ocÍm¡entos -no tanto de sus certezas, como de sus límites. Entran en él nuevas palabras, nuevos conceptos. Pero su esenc¡a queda casi ¡ntacta: existe un princ¡p¡o, un fundamento, rna iuenle, que hace de la longevidad algo más que un hecho casual de la exisiencia humana. ¿En qué reside? ¿Cómo llegar a ella?

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VALE LA PENA

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vert¡do. Grita en gestos su mislerio. Son varioa los caminos por los que se andan. Algunos más que caminos son atajos que lejos de llevar á la longevidad conducen a la depauoeración. Al uso hoy, se proclaman redentores de las marcas del tiempo los procedimientos de quirófano. Se eliminan bolsas, estrÍas, acumulacio. nes de todo tipo. Los procesos de est¡ramiento y remiendo ahora se complementan con injertos de susianc¡as isotóoicas o no. da lo mismo. El fin justif¡ca los medios. La eterna juventud, res¡de en la apariencia iuvenil -luvenonon¡Ílc¿da. seria mejor deci.-. en establecer analogias cón el recuerdo y hasta con la juventud de otros. Una cirugía plástica q!¡e, delinitivamente plastilica a quienes ingenuos, o dramát¡camente confungloos, caen en manos de los"escultores" de nuevas estatuas eriqidas en homenaje a la superfic¡at¡dad. Las d¡etas /ose u/elgrl lasl se han converUdo en propuestras de ',cirugía plástica sin b¡sturll En apenas unas semanas usted podrá obtener resultados sorprendentes. Que no es lo mismo oue ,,ser-orendentes: Es decir, que prenda¡. Que se mantengan. Oue transc¡endan et daño que causan. Centenares de métodos para que usted,,parezca más joven" (son honestos, no quiere dec¡r que lo sea).y todo ello para prolongar la vida, ¿para prolongar la vida? ¿Cómo se puede prolongar la vida atentando contra ella? La noción eslructurante de la longevidad, es la salud. No la juventud. Longevo significa de larga vida. Y la larga vida supone. ante todo, el resteto a la vida. ¿Qu¡én dijo que la juventud reside en ta apariencia? ¿euién dijo que serjoven es sinónimo de moldear cuerpos sin importar el alma que disfrazan? La curtura de la "plaslicidad aleja de la longevidad, porque anda por el camino de una vanidad banal. La cultura del v¡no, nacido en la fiesta de la,,vend¡mia,l metáfora na_ iural del nacimiento, se insiala como un culto a la ,'vivif¡cación,, lcapricho ce cercan¡a sonora con la "vinificacióri,). La ciencia tiene elementos en su defensa, aunque tropiece. Los entendidos hablan de proDiedades testimoniales del "ser elix¡d'del vino. Su componente alcqhólico oue entra en la contienda co¡tra el "colesterol malo: Su capacidad vasodilatadora

su condición básica. Todo lo que parezca prolongár la existencra, lo que Tavorezca,a anteposición de la salud a la eniermedad, aquello oue nu_ tra la coherencia enke lo naturary lo que agrega la cdltura visan¡o una vroa plena presidida por el bienestar, se asu.ne como un anticioo oue reruerza er arthelo. Entonces el mito ¡o ouede gr,ardar silencio. Es exüo-

Lo más cercano a la eterna juventud es Ia longevidad. Es al menos

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Esc¡iios con Psicologia

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::.asculaies. Algunos se convencen, más por el arnor al v¡no que por ¿ ::ntundencia de las evidencias. Se suman las prometedoras acciones fenólicos y la consecuente acción defensiva frente = :sus compuestos Sus propiedades antioxidantes. Cuidado. De tanto . alerosclerosis.

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aquÍ su función delens¡va ante las galopantes enfermedades car-

:-:'er

al vino, se l9 pone en riesgo de sobredimensionar sus dotes.

Sesulta sospechoso ese afán de algunos "vinóiilos" que conceniran :::.?,.nadcs esfuerzos en mostrar que el vino es una bebida muy sa-:ecle. Se emoeñan en complicidades con médicos (del corazón, del - 7do, de la velez). De sus elucubraciones sin demost.ación contun:É--le emergen sugerencias que prost¡iuyen Ia esencia del asunto ¿Es :-: acabaremos recomendando v¡no para controlar la presión arterial? que alguien imaginaauñ s1mnelíefagn bata blanca fecetando una _ =3 de vino cada seis horas durante siete días? l\¡ás que delensores :::a !niverso vinícola, son ingenuos artífices de una equlvocada imagen vÍno como "medlcina sabrosa'l lercano a la "vinofilia'; un especialista de la alta cultura alcohólica -¿ aseveraba que la mezcla era lo mejor, si de alcoholes se traia, para ::anzar ia longevidad (¿,no dicen que el alcohol conserva?) Y más aÚn, acorraló con una especulac¡ón psicológica que oesentraña la con:-:Jción al desarrollo espiritual de una "coctelería subietiva": lo ác¡do ::--a fomentar la actividad y desenredar preocupaciones; lo amargo para ,-=rcer la tristeza y asocialse a la alegría; lo dulce pafa superar el miedo . lacer prevalecer la reflexión; picante para el reforzarniento de Ia voiunprudencia,Y para el mejor desempeñ0, salado para =:: o moderado defomentar ia todos los elementos en una combinación que amén .iso :: cuestión de gusto, es p!'oducción de sabor. El buen comer y el ejerc¡cio físico acuden al Ilamado de la longevirad. Viene el primero acompañado del pescado, el aceite de los olivos, ¡ mllenar¡a soya. Se interpolan hábitos de varias reg¡ones. Se traen tes:ronios de barbas blancas cultivadas por más de 100 años. No faltan :s redes de apoyo desde las ciencias. También las redes del marketing rmercjal intentan apoderarse de la propuesta. Lo hacen. Pero no resta .elor a lo esenc¡al. Pero en los predios salutogénicos se blande, sobre todo, una sabia -cción: la moderación. La propuesta ni estoica ni hedónica es "vivir con -:oderac¡ón' (corner moderadamen'te, beber moderadamente, hacer Una inflexión, sin duda' ¡nteresante y =,ercicios físicos moderadamente). productiva que las anteriores. reiinit¡vamente más

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vAL€ LA PENA

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prolongar la vida más y más ha sido un sueño utópico al que la human¡dad se acefca en asomoroso adagio. Así co.no vivi. mas Uene como conotcron vrv,r co.r salJd. en el inte.juego capricloso de las relaciones vLoa-muerte-.la moderació4 es anc¡a det vivir. hay una mirada posibte. El secreto de ta tongev¡,^ _E1¡y-at-C1ie1 ¡uso. oao. oe la sa'Jd invencible, oescansa el las rroe¡as der placer nesu;do y multisensorial. En elbalance alimentario del gusto y lo saludable. En iá comb¡nacion de lo ¡ntelecr,lal. del placc. estet.co y ¡a mandterción fís ca oer contrnente del alrra. La moderac¡ón de n.resrras relaciones interperEsa que tate en la compañía amabte y sentida de ta amisiad, :111les en la cordura de todos los días y en la locura paroxística del momento. Enlonces es pos;ble ta longevidao que crece y se ext ende e¡. el cauce v\a de los sueños y as esperanzas. Ld oue s-pone sentirse cadd dia vivo y con.ganas de v¡vir, lo que hace lranqueaUte ta ausencia inüngiÁie por venir. "No hay medicina qLre cure, lo que no cura ¡a felicidad,l Nu;stro modo de vivir se suma al intento.

Es disfrutár. "*¿;d;; En la moderación la vida se hace humana. Se ensancha, se sustenta en la diversidad sinérgica de lcs senijdos y su entendimiento.y asícomo

l\.4oderación: un lugar e^tre la sarturrona negativa de la abst..)enc a y e¡ ¡ffacronat do.n¡nio del exceso. Es la.nteracc¡ón con los ltmites no para eJ disfrLrte. es Oar intenciona,iOá a rJ-qui l1r:¡^:l ":"-"r9, "ll" se.nace, reseryándose la autonom;a de la oec,sión. Es hacer porque se quiere, no fuera de ¡o que se quiere. Es p.olongar en ve. d;

Ln rrRctRn No Es tA vENc¡DA

-, :odavía eres un niño'me d¡jo un hombre de unos 80 años niño habÍa toda' de mi pad'e. 'y si bajas uras Ibr'tas, más =..- "'-u á.iqo con rni talla óo-o pará hacer evidente su disconno'midad l. .: cumplido' una burla'
:

que

Én ál a:-,-"r."ó"go .o*"rito no supe si tomarlo como un :enc¡tlamente un modo de reafirmar lo que después conceptualizó por :.r-o su "terceia juventud'lYo ya estoy viviendo los 55 y me los noto' que conservo -"no" "n unaiomparación sustenlada en Ia memoria con el sepErnbale r: ¡is 20 v mis 30. lvluchas veces escuché a Carlos qu¡et a ser" solo que p¡¡e;r o canlart Joven ha de ser quien to e= Je lgnácio :€tarn;te no todo en la vida es querer' Pero pensándolo tlien' no me jsgr.ista la idea de que a los cincuenta años-de vida se pueda conside-.i oue en alqun sentido todavia se es ün nlno Á"uno" o"oor¡"n pensar que eso de ser niño a los cincJenta liene rnu persona inmadura "Eres un niño ¿no vas a crecer a..," ui, ""t es eso lo que me entusiasma Para nada Es c¡erto que - -nca?'l "on no Pero que la infancia y la juventud-' a 'nmadurez puede ser bastante más larga . si se asocia a estas, por elemental transltividad se puede ser nlno : ,cven toda la vida Una amargada especialista rusa una vez me ollo: iuveniud es ura enfermedad aguda que por suerte inev'tablemente :"*á0"r""", pero la inmadurez puede ser crónica En cualquier caso la lrdurez no ée relaciona con una época etárea de la vida, no tiene que ,er con la edad, sino con las actiiudes que se asumen ante los sucesos :e la vida en cualquier momento de nuestra existencia y acorde con las rosibilidades que se tienen en una u otra edad, La madurez es relat¡va no : la adecuación -hayióvenes maduros e inmaduros, y los primeros po' y no !¡1 viejos por ser madu.os Asimismo nay viejos inmaduros esto son más jóvenes. Tampoco me entuslasma la idea de que se considere "un niño" a alf:sicos :,Jien que estanCo ya en la media rueda. posee ciertos atributos -No tiene ni una ariuga en la cara .. tiene ra piel como un bebéi De ah¡ juventud a la cirugía plástica c;mo sustituto alucinado de la fuente de la

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VALE LA PENA

hay poca disiancia. Que la cara sea el reflejo del alma, es un modo nreiaiórico de decir, qLre nuestro modo de ser se expresa en nuestra anatomía rnás visible. Eso no es nada nuevo ¡i creo que rnuchos lo pon" gan en duda. Pero el rostro no es qulen hace Ia pertenencja a un grupo dernográfico sacial, que se ciefine por sus modelos de inserc¡ón soc¡al en base a sus posibilidades físicas y mentales, por su relación con la producción y el cons!mo de bienes y serv¡cios soc¡ales y el disfrute de lo culiivado durante años de trabajo. El asunto es olro, y vale la pena pensar en é1. Hagamos un ejercicio de afitmética elemental apoyándonos en el concepto de esperanza de vida. En el inlcjo de los noventas, la esperanza de vida calculada era aproximadarnente de unos 30 años promedio. Podríamos decir que en aquel ento¡ces, una persona de 25 años era "un v¡ejo'lTodos sabemos que la reinafite desigualdad social y económlca nc permite establecer una tendencia mundiai común, pero salvando momentáneamente esta esenc al dilereircia podemcs decir que hoy la esperanza de vida prcrnedio se acerca a los 80. Una persona de 50 años es "jor'en'l ,.'AlgL¡nas predicciones razonables señalan que en muy poco t¡empo, en este s¡glo xxL, más del 25 ó/. de la población pertenecerá a la llamada "tercera edadl Habrá más de seiscientos millones de personas con más cje 65 años. Ya en el año 2010, una de cada cuatro rnujeres europeas tiene más de 60 años. La aifra de asociados al clan de "los para el 2050. ¡nuchacho¡es de sesenta" Ilegará a los dos rnil ''nillones grupo de demógrafos hace unos meDe cumplirse lo valicinado pgr un ses, quienes calclrlan que en ios p¡óximos setenta años la pobiación mundial podria alcanuar los nueve mil miliones de seres humanos, los mayores de 60 años serán el 40 % de Ia población. No en balde algunos dicen que la hoy conocida geriatría, será la medicina del futuro. Más allá de las pfecisioÍres relativas de las cifras un asuntc claro es que'Joven ha de ser..- el ci¡cuentón" porque, inevilablemente, las referencias de edad cambiarán. Si a todo esto sumamos que la población mundial crece por las edades mayores, que la media de las perconas arriban a estas edades en mejores condiciones fís¡cas y mentales, más sanas (algunos hablan de un "envejecim¡ento más tardío'), y que al m¡smo tiempo asistimos a una escasez de producción bastante sign¡l¡cativa en los recién llegados; entonces tenemos oue admitir que la tercera edad cambiará ios roles que le conocemos y le concedemos hoy. Algunos números pueden ayudarnos a entender mejor.

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Fscritos con Psicolog¡a

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jez trabajadores activos, en los últimos

Si hace unos años at.ás en algunos países por cada retirado había años la proporción tiende a repaíses con poblaciones muy envejel,c.rse a ires o cuatro. En algunos ¡:as, como Japón, se ha reducido a menos de dos por uno Siguen los ,a;cinios: para el 2O5O habrá sólo entre 1,5 y 1 ,8 'lrabajadores act¡vos'

:,:-cada Persona mayor

A ouen entendedoi pocas palabras Canbia t0d0 anbia canta ¡lelcesesentas Gieco. -s Sosa con su amigo León abuelo Quién diría en los radiantes de "la tercera edad'lN4ick 'jagger, el :-e ien¿r¡amos un óckero Quien ii'no Ston", no n será unaexcepción. es apenas un anticipoterce€ "" en C"¡ba iendríamos una univers:dad de la i- a q'ue aqui mismo La onda'?etro" tendrá que prolongar sus años de relere¡cia Para =ad. €s adolescentes los d¡fíciles de comprender ya no serán los abuelos' si c los tatarabuelos y bisabuelos Y el "viejo amod' seguirá sin olvidarse' - :ejarse. ahora. corno la energia solo se transformara' Tenemos que prepararnos para ese momento que poco a poco va t¿lando. Tenemos que de una vez y por todas reformular nuestras peréciones de la tercera edad, nuest.os modos de relacionarnos con los r-e hoy son la avanzada de lo que vendrá. También tenemos que pre:;-'afnos para en "nuestra lercera edad" saber asumir los retos que se -as avecinan. De lo que no cabe duda es que con la edad no se cumplirá la-sensegún la cual "a la tercera va la vencida'l La tercera es y sera aun ='rcia -ás, unaidad para seguir aportando a Ia vida soc¡al, para enriquecer el :-:na, para coadyuvar al logro de una mejor vida para todos'

cie 65 años.

R¡co¡¡slo¡R¡R Es DE sABtos

Un padre muy apenado, y sob.e todo triste y dolido, me comentó de una decisión que había tomado su hijo, y que afectaba sus relaciones con la única n¡eta que tenía. Todo suced¡ó cuando el primogénito le había pedido que recogiera a la pequeña en el círculo. Un desl¡z de atención y memoria, nada inusual en las personas de ¡a edad de quien me contaba, había traído como consecuencia que aquel olvidara la tarea asignada, y que la pequeña esperara un poco más (bueno, bastante más) de lo usual para poder regresar a la casa. Su hijo, con qu¡en siempre había tenido excelentes relaciones, rnov¡do probablemente por la reacción situacional (y ya sabemos que la primerá reacción no suele ser buena consejera) tomó la decísión de no permitir que al abuelo se le diera tarea alguna que tuv¡era que ver con la niña. Con Io aue ponía un obstáculo en las relaciones entre la pequeña y el de la tercera edad. El padre-abueio, una vez pasado los días, y disminu¡do el impacto del suceso, ie pide a su hijo que reconsidere la dec¡sión. Le comenta que ha decidido hacer lo que nunca antes había necesitado: apuntar las cosas. Pero alparecer elhijo duda."¡ri nuera me comentó -me dijo- que el muchacho se está preguntando si debe o no ecirar para atrás su decisión". Cuántas veces nos hemos enconirado en situaciones en ias que hemos tomado decisiones, incluso pongamos justas, adecuadas, y luego por una u otra razón nos p¡den revaluarlas (en el sentido no de darle más valor, sino de volver a evaluarlas). O nosotros mismos pensamos en Ia posib¡l¡dad de alguna reconsideración. Cosas que nos suceden en bdos los ámb¡tos de nuestra vida, en ias diferentes relaciones ¡nterpersonales que tenemos -familiares, laborales, amistosas, de pareja. ¿Es legíümo, correcto, bueno, revaluar nuestras decisiones? Toda dec¡s¡ón es dec¡sión en un contexto. De manera que, en princip¡o, su validez nace asoc¡ada a los contextos en que fue la decisión tomada. Por eso es muy común escuchar frases del tipoi "para entender mi decisión ponte en mi luga( o'lrata de entender la situación en

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Escritos con Psicologia

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me encontraba cuando tomé la decisión'l El contexto especÍfico, la ::Jacióo, no es solo el escenario casual de nuestras decisiones, sino :-e iorma parte de la decisión misma. De modo que es natural pensar :-e si cambian las situaciones, si cambian los contextos, es posible que -:s pidan, que nos pidamos nosotros rnismos, revaluar las decis¡ones. En el caso particular de una decls¡ón que emerge como una respues'eactiva a un suceso, cuando se toma al fragor de algo que ha suce: :r eo ese momento, y que nos ha producido displacer, molestia (como :asc qLe nos sirve de trampolin en nuestro análisis). co're e riesgo :¿ no ser, de no haber sido, lo suficientemente abarcadora, de no haber :,:nsiderado la mayol cantidad de informaciones posibles. En otras pa::ras, p!'obablemente es una decisión más jmpulsiva (por eso le llamo -=ictivai q"e rac:o1al {pensaoa. sobre pesados los dilerenies aspectos, :-a izada con varias óptiaas). El contexto e'nocional en que se to¡a es pacire de la riña. -= so. y la decisión tiende a ser I^asta contradictoria: el ra ni¡a oe situaciones desag'adables (que se quede ::.a preservar a r'. dada otra vez er el orculo). ,a pone en otra sitJacion oesagradable. ¿ aleja de su aouelo a q-;en quiere y recesha. Sln embargo, una vez desaparecrda. o al menos ^lerguada la ten. -n. t¿ oosibildad de una revaluación es casi inm¡nente. l'roonante sear aquí que no u+ilizo el téimino re-eval-a. casualmente. Aevaluar es --'o.siderar.Vo ver a analizar,a s'tuacion. Oué la provocó Que sucedio : -é dec,s,ón se lomará al respecto RevalL,a' una decisión no es solo :-:'oqarla. Esta es ura posibil¡dad No la única Puede ser que produc, l" revaluacion la decislón sea retorzada y n'antenida. o pueoe -,. sea mod'iicada parciar^lelle. Desoe la reva'Lación es posible llegar : liversas conclusiones O" malera que revaluar una decis ón no solc puede ser necesa'io ' lil, sino tambien justo. bueoa medida. el que hagamos úna cosa u otra va a de' P"to "n cómo entendamos el senlido de la'evaluación de üna deci' ::rder de que ,. rr. Para esto necesrtamos acercarnos a dos conceptos d¡stintos diferentes' a los rrjsnos :,ponen dos arális s o'erentes, dos mi'adas -.ra""os, V seguramenie resouesEs oistintas a la pregLrta del novel arp", uro es ecnar para atrási y er otro es reconsideral: El rnismo ::c,sor de nuestra h storia está pensando una de estas fo'mas Cuanco se o¡ensa en "echar para aFás lo que se pone en juego es estatus de justeza (adecuación) de la decisiór en el momento er que

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_VALE LA PENA.

Íue tomada. "Oye, nos equivocamos. l\retimos la pata. Dale marcha atrás a esolA veces la ¡a-cha atrás ya no funcio..ta. porque la decisión camoio Ianlo ta sttuac¡on que ^o hay ¡odo de reracerla. pero. ;ns.sto, en e,echar para arras hay u'r cuestionamiento de la decisión y det dec.sor. Se Ta.c€ corro "e-ro¿Y claro. aquí es rnLy comú. que aparezcan -reststencias ,I,:ii": farso org¡r o. Ia autoes ma. tos pre,Jicios. .a tas rigidez. por eso er resuttado es ¡para atras nuncal hecho l.echo estaJ.l Desde esta ilo comprensron to mas pos:bJe es que el abueto se quede sin poCer ¡nterac_ ruar con su nieta, y que desde aquí pues, se deter¡ore tamb;én la relación con su n¡lo, y... ya sabemos: ei camino de la d¡scord¡a, de la separación. delabsurdo. Sin. e-nbargo. cuando pensamos la revaluación e,t términos de ..re_ c¡nsroera/,abrjmos ia pJerta a L,.t enfoqLe dist,rto. más prometeoor. Y*VUeVO a dec¡r, no es soto para derogar. es tambien oara mejorar. para ennquecer. o para reforzar y mantener. Reconsidera¡ es volvei a eváltLar la sLIuaC,o^. pero l.aídA ar no-ento actuat. Es tratar de vatorar CLántC han ncdido infiuir nuevas cond¡ciones en la ,lraumatología,, de la deqi_ ,:,-ó1. D?."rlg: permear por nuevos argumenlos. Aceptar ta posibilidad de cambio, "Hasta me hice una pizarrita y la pr"n ü á" para apuntafo todo y que no se olvide "á.á nada,'_rne "n ""t" el abuelo. comentaba trs consrderar también los efecios favorables y los ¡rg favorables, incluso los no previstc, devenidos de la apljcación de la decjsión. ¡ctuánAo asi nuestros corazones se ensanchan, nuestras relaciones se enriquecen, y nosotros crecemos como seres humanos. Reconsiderar es un ácto de suprerna lnteligenc¡a. No tome el rábano pof las hojas. No c¡go que todas ias decisiones hay-que reconsiderarlas. Aunque no viene naoa mat revaluarlas de vez en cuando. Lo que digo es que no se puede de;ar de reconsiderar to que neces¡ta ser reconsiderado. No se deje lleúar por los preluicios-. *n" o se haga ca.go dj su vor_riaO. r,ro se párm.ü )^".9^:f::: :, ierrores de duloeslima ,a "rgu ser rnvaoroo po¡ o la de auroridad. To;ar una u¡t momento, y luego en base a diversas cosas ocurridas "" re-anátrsis, votver a pensarla, e inctuso ,ooiiilá¡á, óu"J" ser Lrn acto de prolundo sentjdo huma¡o, trernendarnente lntáfiienie, y nrás productor de bienestar y desarrollo. No Jo dude, |.econsl¿uiár de sabios. "-"

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Ftmct¡s o¡

LA TERcERA EDAD

--i'e la suerte de tener un

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encuentro en la Gúinera, en Ciudad de con un nutrido grupo de pobladores del conocido barrio Habana.

:arltalino. Fue en la Casa de la Cultura de la Comunidad, un lugar cus::.liado por los sueños y el profesionalismo de gente muy buena. Para Éjar al salón abierto donde se rea{izaría el encuentro había que subir poco Cuando --as escaleras que de primera v¡sta me impresionaron un personas que, por edad, podían ser mis hijos, -=3ué arriba me encontré de trabajo. Pefo había muchos que podian ser mi ::'cs rnis compañeros -adre o mi padre, creo que hasta mis abuelitos Pfecisamente uFa señora. de este últ:"lo grJpo se me acercd y me :.J:"í\,4i nieta es alumna suya en la Facultad de Psicologia .. y yo tam:':¡ lo soy, pero los viernes por la noche . asíque esta clase en v¡vo no -? l3 podra peroeil Hablaba con tanto entusiasmo que me sent'convo:¿Co a un esfuerzo especial paia no defraudarla a ella y a los que como a habían llegado hasta allÍ Se movía de un lado a otro buscando, se::r me djjo "una buena posic¡ón. . aunque yo veo y oigo muy bien, pero :.- ero estar cerquita'i Les digo sincerarnente, que era la misma imagen io oue me sucede con mis estudiantes en la Facu¡tad de San Rafael ,,lazón el Drimer d ía de clases. Y de pronto pensé: "Cuántas represen, falsas exislen sobre la tercera edad'j =.iones No era esta mi primera exper¡encia de "encuentros tormativos" con €,.enes de Ia tercera edad. La Cátedra deiAdulto l\,layor de la Universidad ]: La Habana en más de una ocasión me ha invitado a act¡vidades con miembros, Ya me tocará también pasar del estrado al pupitre Ciertaque ha cambia-€nte no hay que ser especialista para darse cuenta lo pertenencia a esta categoría :r el concepto de'!iejo',las referencias de :. lo que a edad se refiere, la propia vitalidad con la que cada vez mas :Ersonas llegan a ios sesenta (a mí me falta poco) Sin embargo, siguen muchas representaciones inadecuadas sobre la vejez

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=stiendo

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VALE LA PENA

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Psicólogos, médicos, period¡stas, profes¡onales de diversas deno_ mrnacrones han hecho su aporte a la desmist¡ficación de las falsas nocrones sobre la tercera edad. Se ha abierto una lucha contra,,el vis. jismo": tendencia a la marginal¡zacjón por vejez, .echazo, desagradc. negac¡on. agresión. actitudes er general que discrimi^an a los;¡e-os y las viejas. Considerando oue buela parte de lo que lleguemos a ie. depende oe cómo ros represenlemos,o qúe será..o q-ue queremos ¡legar a ser, me parece jnteresante que convoquemos al aniquilarniento de nuestras formas preju¡cjosas, estereotipadas y erradas ¡e pensar en la vejez. Para eso le propongo que tomemos siéte ipara movernos en la cábalaj eje.'lplos. Lo más impo ante ro es lo qJe va a leer, silc ro que usled puede hacer despues de leer.
vejez es una enternedad. Esta es Ia falacia de las falacjas. Es.como la "raíz del problema". Si se parte de que la vejez es una enfermedad, pues casi ineluctabiemente se llegaa todas ias conclu_ ..- siones erradas que existen sobre la vejez. parece construirse esie prejuicio de una supuesta presencia reiterada de enfermedades en ras personas de la tercera edad.,,Los viejos siempre están enfermos; d¡cen algunos. Y otra vez la transposición conceptual: si e¡ la vejez srempre se está enferrno, es porque la vejez misma es una enferme_
dad. Vava absurdo.

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En reaiidad bastaria una mirada a ¡os ¡nd¡cadores conceDtuales de sdlud para desrnontar tal estereotipo. La Orga¡izació- Vund al Oe la Salud (ON,,IS) considera que ta salud es ',[...] un estado de comple_ ta satisiacción física, mental y social y no solamente por la ausencia de enlermedadl El Comité oe expertos de esta organización ha declaraqo que"l...l to que una persora v¡eja puede. o cree qLe puede. parece ser''']as.ta medida de la salud que la ausencia oe patología.l Un ex_ pelr¡entado espec¡al,sta. er Dr. Salva¡ezza. mieFlb,o oe la Asociación co A.Sentina 11:ntolog el prejLicio arirma que: "No poOemos peraer oe viJ l.re eda¡ :9]l? erferTedad. Sinestabtece que crecen tos ritpedimentos y tam_ ore4 ia embargo. distintos estudios m..restran que es mas una creencia que una realldad y que muchas de las decl¡naciones en argunas de las habilidades se deben más a la falta de entrenamien_ ¡o y at apartarnlento de la activ dad que al proceso de envejeclmiento en si[...] ninguna duda exjste de cierta ¡ndependencia entó la enfer_ medad, y la vejezi Enferi-no está quien considere que la veiez es una

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Esc tos con

Psicología

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enfermedad. "Enferma-edad" aquella que sin el más mínimo decoro solo se mira a sí misma meiafísicamente. Todos los v¡ejosy las v¡ejas son iguales: peleones, caprichos1s, abs1rbentes, matraquillosas. Llama la atención col.r]o, acompañando a la psicología popular, muchas personas poseen una clara representación de que los comportamientos adultos tienen una raíz importante en la lnfancia. La mayoría de las personas reconoce que una persona que en su infancia ha sufricio carenoia de afecto, no ha tenido el cariño de su madre, de su padre, o ha sido maltraiado, pues será un adulto con dificultades para producir afecto (darlo y recibirlo). Pero esta línea de a¡álisis desaparece cuando se piensa en la conducta del viejo. Que hay viejos y v¡ejas que son pe¡eones, caprichosos, absorbentes y matraqulllosos no hay duda alguna. Como tampoco exisien dudas de que hay jóvenes asi. Y niños. Y ciertamente quien de niño fue de un modo, de joven se mantuvo en su línea, lo menos que podemcrs esperar es que sea así mismo en la vejez. Entonces el asunto no es de edad. Es de historia, de educación, de estilos personales i¡adecuados que se implantan y nc son sometidos a cambio repitiéndose hasta ellinal de la vida. Todavía podemos preguntarnos ¿y esos viejos que se comportan de esos modos, cómo son tratados? ¿No será que buena parte de su comportamiento en muchos casos es react¡vo, es decir una reacción a los modos en que son tratados? Para probarlo basta con conslruif su estilo personal con exclusión de tales comportamientos. Llegar a la vejez.Y ser tratado con afecio y respeto, Dudo que de esta fórmula salga un "viejo cascarrabias'l En Ia vejez na hay nada que aprender palque el pensanlentj se oxida.U^a primera mirada a esta falac¡a viene por el camino del "óxido'l El pensamiento se oxida, como todo, cuando no se "lubrica": cuando no se usa, cuando no se conffonta con otros pensamientos, cuando no se actual¡za. El pensam¡ento no se ox¡da por efecto de la edad. Se oxida por efecto de las actitudes que asuminos. Hay mucho "óxido'en edades adolescentes y juveniles. Allí donde el pensamiento es sustituido por el escapismo, por la evasión. Hay mucho pensamiento ox¡dado por efecto del consumo de alcohol, de drogas, Hay también pensamiento oxidado por el ejerclcio malsano y autor¡tario del poder, por la falta de parljcipación, por la ausencia de debate. Pero en nlnouno de los casos es una función directa de la edad. Podríamos

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VALE LA

PENA_

hacer una Iisia de la producción científica, literaria, política, filosóf¡ca de personas en su te.cera edad. Los ó.ganos del pensamiento solo se atrof¡an por el desuso. El otro asunto es el del aprendizaje. He conocido jncluso v¡ejos qle aseveran que a su edad ya no hay nada que aprender. y yo hana una prec¡s¡ón: quizás no hay nada que aprender de lo que ya se saoe, pero hay mLchas cuestiones que no se saben y que se pueden aprender. Más aún en este mundo donde son cortas (breves) las d¡stancias entre la aparición de nuevos recursos, de nuevos conoc¡mien_ tos, y su aplicación a la operat¡va de la vida. He visto, con sano orgullg y expectativa de futuro, muchos co|egas mayores que yo, que a la llegada de los instrumentos computacionales se lanzaron al reto del aprendizaje como n¡ños en su prjmer día de clases. He tenido estudjantes que me doblaban la edad. Eso sí eran personas que se mantenían activas, de los que incluso rectiticaban a quienes les preguntaban si se habian retirado y decían: "Jub¡lado sí. Retirado nunca"4., En la vejez se acaba la sexualidad. Eslaba en la tibreria de la Universidad Centro Americana de Managua, Nicaragua, querÍa ver las novedades y de serfosible comprar algún libro. Me acompañaba otro psicótogo cubano. En un estante div¡samos un l¡bro de excelente aoariencia, e-ncuadernación de primera, encerrado en un mater¡al muy decoroso, y ubicado en nivel de prioridad visual. Lo que nos resultó muv atractivo fue eltitulo: ¿¿ yida seruatdethombre a lls 70 atos. Todavía nos;tros estábamos lejos de tal edad, pero no está de más prepararse con bastante anticipación. Cada uno buscó en sus bolsillos para contar el dinero a ver si nos alcanzaba. El p€cio era sorprendentemente batato. Nos acercamos a la vendedora y le expresamos, con voz de ¡nterés c¡entí" rco para que no quedaran dudas del mot¡vo de compra. nuestra elección. La joven comenzó a reírse y nos d;jo: "¿Ustedes son cubanos?.. (No sé por que, pero en todas paftes nos rdentifjcan). Al darle nuestra afirmación agregó: A ustedes no les voy a hacer esto..i'entonces de su mesa de venia sacó un ejemplar del libro que no estaba sellado y nos Io moskó. ¡El libro estaba vacíol (ta vida sexual del hombre tos a setenta es un concepto "vacío, nada que decir). Así es la representación que se tiene de la sexualidad en la vejez. Cuando narro la histo.ia de una persona a quién conocí y que a sus 74 años tenía relaciones sexuales práct¡camente a d¡ario con su esposa apenas dos años más joven (,,menos cuando está mala,_me

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Escrllos con

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decía), muchos qugdan perplejos. Otros me muestran incredulidad. A manera de jarana, no siD un poco de ironía, cas¡ siempre comento: ''Hay personas que no pueden creei en las cosas que están más allá de lo que ellos hacen'l Picasso ya había superado e¡ varios años la edad de retiro cuando concibió a su hija Paloma. El abuelo del rock, t\,,lick Jagger, asegura que la misma energía de sus presentac¡ones en vivo, la moviliza en sus "presentaciones" íntimas (por cierto también io dicen las que han estado en "el público'). El princ¡pio es e¡ mismo: tendremos en la tercera edad la sexualidad que hayamos construido durante nuestra vida. Quienes creen e¡ !a sexualidad sustentada en "la maquinaria física" del sexo, serál sexualmente frustrados. Quienes creen y disfrutan de una sexualidad abierta, de contacto ernocional, una sexualidad proplamente humana, disfrutarán de ella hasta el iinal. Hay sexualidad en la tercera edad. Una sexualidad propia que mantiene y reeditica lo mejor de las experiencias amorosas de la vida. A los v¡ej1s hay que deja 0s descansar, nejar que no hagan nada. Dos errores garraiales. ¿Quién dijo que descansar es no hacer nada? Descansar no es sinónimo de dormir. El mejor descanso no es, precisamente, no hacer nada. Muy por el contrar¡o, el cambio de actvidad, la relajación que producen ciertas act¡vidades, el equilibrio y blenestar emgcio¡ai que se favorece cuando se hacen cosas agradables, que son del gusto de qulen las hace, son excelentes formas de descanso. No solo los viejos necesitan Cescansar.Todos necesitamos descansar "Y para dormir -decía mi padr¡no Pancho- ya habrá tiempo de sobra'l Una cosa es, obviamente, mantener en estrés a una persona de edad avanzada, someterlo a activ¡dades de demanda física, de for taleza, impropia para su edad. Oka es iaciliia¡ que mantenga una adecuada y necesaria actividad física. Una perso¡a que se tira en la cama a no hacer nada termina o deprimiéndose o desarrollando estados de ansiedad ¡nsoportables. E¡ organismo necesita acción. No estamos construidos para la inactividad. "La cama enferma';dicen os que saoen. El otro asunto es sencillamenle incuestionable. ¿Quiénes serán los que afirman que es mejor que los viejos no hagan nada? No quiero imaginarme Io que pasará a la vuelta de unos años si asumimos que los viejos no harán nada. La partic¡pación de la tercera edad en la dinámica social y farniliar hoy no es un lujo, es una necesidad.

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ta. Es una aritmética elemental: la participación del adulto mayor ¡mDrescindible. 6. A los v¡ejos solo los not¡va estar con sus n¡etos. El tema de las Dri dades v¡ncula a los pequeños no es nuevo para los que somos dres y madres. Usted no puede quizás ¡maginarse lo común q es la preferenc¡a de las madres y los padres a estar con sus hil y"desatendel'su relación mar¡tal. ¿Cuántas veces nose ha usted que luego de que aparecen los hijos, esposoy esposa sevu más papá y mamá que marido y mujer? Hay cuestiones de valor soc¡al, de expectat¡vas y de un cierto matiz emocional muy atract¡ y fuerte que ejerce la relación con los hijos. Traspáselo ahora a¡abu lo. Claro "los hijos están demas¡ado grandes. Es más algunos gustan del vínculo con "el v¡ejo'l Entonces ahÍ, como tabla de sr c¡on, como posib¡l¡dad de dar con total entrega, con la intensidad el corazón permite, están los nietos. No hay de qué preocuparse. ' Pero no cierre los ojos a otras evidenc¡as. Los nietos. bien educa, oos y poseedores de buenos ejemplos, son los que más se entregan a la relac¡ón con el viejo. Encuentran allíamor, complicidad, toleárF cia. Abuelo es siempre el que está dispuesto a saltr a jügar, a pasearAbuelo es el que mediat¡za el momento del conflicto. Si. Hav una complicidad espec¡at. Pero eso no significa que tos de la tercerjedad no quieran tener vínculos estrechos con sus hijos, sobr¡nos, en fin con todos. Pongamos atgo más que nietos delante de los veteranos y ras vereranas, y veremos que hay para todos. 7. A los v¡ejos les gusta estar salos v¡viendo de sus tecueños. Me permito tan aolo una precisión que se der¡va por cierto de reconocer oue ¡os prejuicios sobre la vejez afectan al viejo, afectan las retaciones de las personas con los viejos y las viejas, y afectan a las peEonas mismas que hoy están en el cam¡no de serlo (camjno que comienza para to_ dos con el nacimiento). La prec¡s¡ón es la siguiente: no es lo m¡smo \ener que v¡vir de los recuerdos que ..querei v¡vir de los recuerdos Hecordar es volve. a vivit Pero para tener fecuerdos es mejof vivir y el mejor modo de recordar es seguir v¡v¡endo.
La tesis es clarat si no se abren los espacios de part¡c¡pación a las personas de ia tercera edad, $¡ no se les considera para la oDerativa diaria de la v¡da, si no se piensa en ellos para lo que hay que hacer ma-

La poblac¡ón envejece paulatinamente. La ssperanza de vida a

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Escrilos con

Psicologfa-

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=ána. se les está condenando a quedar anclados en el pasado Y eso -edie tiene el derecho de hacerlo. preluF Pero más aún, si por efecto de sus propias representaqones : ales, de sus dolores de pérdida, una persona en su tercera eoao se debemos convo-=o. eaa v solo qu;ere viv r de sus recue'dos entcnc^s á 'á part¡cipación debemos o¿rle responsabilioades en la opera:,-a diaria de la vida, tenemcs que convocarlo a hacer hoy y mañana' / eso es algo que todos te¡emos el deber de nacer' Me atre,lo, para finalizar, a confesarle mi "tipología' de la vejez' pa'a está aun patentada. a5í que tcmera apenas corro referenc a propuesta cons¡dera que existen tres tipos de vejez: -.JS decisiones. l\,4Í ¿'/ejez, la buena vejez y la vejez ex¡tosa Lá primera, simpiemente la vejez, es ya un mérito Signif¡ca haber y los rigores de la vida con cierta adecuación Se ha =-:ontado sorteado ,.gi'ado hácer prevalecer la salud frente a sus enemigos, la vlda a tiem:o irente a la muerte a destiempo Al mirar hacia atrás uno puede declr : l" orgullo 'he v'vido'- Pefo la persora que llega a la vejez en arguna -edidá asume como sentido de su situación el "todavía estoy'i Cada día :Je pasa es una victoria sobre la implacable. Por eso la vejez es una .:.:erte de "crónica cotidiana" sobre un linal que se acerca' Además de ser un mérito, la buena veiez es una distinción, porque :e ha ltegado a ella €n condiciones de autonomía, independenc¡a, con para hacer, pafa estar en el cotidiano funcional de la vida' =pacida-d :ara colaborar. La persona se sjente capaz de iornar parte en el afrony solución de los retos cotid¡anos de v¡da. Puede ayudar' lMe =mjento :rsta deóir que la buena veiez es un "ensayo contextual" en el que :l modo en que se v¡vio prer¡iia con el modo ei que se vive' Pero la vejez exitosa además de ser un mérito, además de ser una :stinció1 es u"l pedesta'. Sobre ella se yelguen nLcvos proyectos se ,ergue la dignidad de un hombre, de una mujer que cumple co¡ su mF : oñ vitat y á enriquece. Seres hurnanos en qu¡enes arde el deseo de , vir, de amar, de hacer lo suyo. No imporla si se llega a ia meta Lo que ¡porta es querer llegar e inierltarlo. La vida cobra nuevos sentldos' Cultive desde ahora para usted una vejez exitosa Deshágase de los lavida -¡tos y las falacias con ¡as que nuestros abuelos fueron excluidos de personas ,tes de tiempo. Pero no sea egoísta, hágalo también cgn esas ce' :ue están a su lado y que quieren una veiez exitosa, que qu'eren ser el podrá andar con mejor paso -ino que se abre por el que usted luego

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personas rnayores de 50 años están tamblén en riesgo de adqujrir la enfermedad, y estas en ocasiones, son ignoradas de los programas educativos, preventivos y de ayuda. En Cuba con el decurcar de los años se ha visto un incremento de la detección de casos en este grupo, que además ha sido poco estudiado -y sigue más adelante. En los Esiados Unidos más del 10 % de todos los nuevos casos de s¡da ocurren en personas mayores de 50 años'l Puedo asegurarle que en la i¡mensa mayoría de los casos de contagio podemos hablar de "no pensarlo dos veces'l 2. A los jóvenes sala ljs nat¡va el ba¡le, andar de fiestas, la diverc¡ón. Después de casi cuarenta años kabajando con jóvenes, sj aigo puedo asegurar es que, en generai, les gusta el baile, la divers ón. reunirse y iiestar. Pero sería absolutamente injusto sl digo que solo los motiva esto. Los motiva todo Io que se presente cgmo un reto. como una oportunidad de demostrar sus hab¡lidades, des.trezas. Los motiva tener buen rendimiento en el deporte (jugar bien a la pelola, al faotball, al basketbah. Cunde en ellos la moijvación por hacel : algo bueno, importante, por su grupo, Por deiender a quien otros quie' ren violentar, a aquel de quien quieren abusai. Los motiva, sí, verse b¡en, estar a la moda. Los motiva ei futuro, tener un buen traba¡o. ser alguien. Salta a la visla sus rnotivaciones vinculadas a las relac¡ones de pareja, tener un compañero, una compañera. Ser bLtenos amigos, tener buenos arnigos. Los motiva el aprender, estudiar -d!rante años han desf¡lado por mjs clases jóveres repletos de ansjas de $aber, motivados por ser buenos científicos y profesignales de ia psicologia, motivados por ayudar a las personas. Los he visto molivados por las activ dades políticas, cuando no son impuestas, cuando no son formales, cuando nacen de su compromiso y su comprensión. La lista de motivac¡ones que he visto (he constatado, he comprobado) es sencillamente interminable. Lo que veo menos es adultos tratando de favorecer las condiciones para el despliegue de esas motjvaciones de los jóvenes; instituc¡ones para la libre expresión y no para la normatividad absurdal organizaciones, incluso supuestamente juveniles, preguntando que qu¡eren hacer ellos, cómo quieren hacerlo, cómo qu¡eren participar, y qué entienden qle debemos hacer los adultos, Lo que veo muy pocas veces es jefes motivados por enseñar a los más jóvenes, dirigentes prestos a ser sustituidos por la nueva generación. Y sí veo rnuchos adultos diciendo a los jóvenes lo que tienen que hacer, cómo

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lo tienen que hacer, para qué tienen que hacerlo.Y ciertamente esto no es muY motivante que digamos.

Somos los adultos los que tenemos que hacer las cosas bien, para que nuestro empeño de que los ióvenes crezcan desde nuestras raíces, no le impidan que desp¡¡eguen sus alas. 3. Los jóvenes na aprec¡an las cosas que se les dan.Todos apreciamos lo que nos dan, sobre todo, cuando son cosas que necesitamos, que queremos. Si nos dan Io que no queremos, al aprecio le cuesta mucho aparecer. Y si aparece, perdón, probablemente pura lormalidad. No dudo que el agradecirniento es una norma que trasciende la utilidad. Es cor€cto. Pe'o agradecer sin ap'eciar reconozcarnos que es una norma formal, no r¡ucho rnás. Y ciertamente, qué bueno, los jóvenes no son (no somos) r¡uy adeptos al formalismo. Incluso de alguna manera, y no sin razón, lo conslderan hipocresÍa. Pero esto no es un defecto. Pero lo más interesante, a Írijuicio, no está en la presencia o no del aprecio. Sino en la dinámica de "dal'y "conseguiil En su "Gracias por el fuego" los jóvenes cantan su punto de v¡sta con Buena Fel No me regales nás nada... déjane ganámel} y0. Esa es la esencia del asunto. Y más que una debilidad es una fortaleza. Querer conseguir las cosas, ganárselas con su esfuerzo, con su dedicación, con su trabajo es algo que debemos elog jar y'fomentar. Que algunos quieren "lucharlas" en el peor sent¡do de la expresión (fobarlas, "b¡snearlas'; traficarlas...), es cierto. Pero tampoco es característica privat¡va de la juventud. 1. Las jóvenes s.,n c1ntestanes, nada les viene b¡en... t1do les parece pocq. No son contestones, son contestatarios part¡cipantes y productivos. Son fervorosos amantes de la polémica, como se autode'iinía el mismo Martí a los 24 años, también en su juventud, en una ca¡ ta que escr¡bió a su amigo guatemalteco Valero Pujol. Y qué bueno que sea asÍ. ¿Cómo se pueden relacionar ¡os jÓvenes con un mundo construido por y para los adultos? ¿Cómo se va a producir el mejoramiento de la sociedad, su adecuación a las exigencias, demandas y ¡ecesidades de los que la vivirán, si a los jóvenes no les parece poco lo logrado? ¿Cómo va a nacer Ia nueva sociedad? ¿Quiénes la van a co'rstrJ:'? La dialécrica oe la negac'ón Fos enseña que mas que capr; chos de edad, son leyes inexorables del desarrollo las que ¡nstituyen las contradicciones necesarias para el cambio imprescindible

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Entonces es bueno que los jóvenes sepan conlormarse, pero ,to ser con¡ormistas. OLe separ adecuarse. perc no subsumi€; en adaptac¡ones acríticas. Que sean capaces de sumarse a la masa, pero sin diluirse, sin perder su esenc¡a. eue sean capaces de dar sus op¡niones. sus crilerios, sus argumentos a despecho de quienes Intenten iriponerles aqLettas argumentac ores e^ las que no creerán. _ 5. N0 escuchan a los nás v¡ejos... quieren hacer las cosas salos. La cordi_ c¡ón iundamental de escuchar es el decir. Si en alqún ámbito de la vida numana estd rras que probado que ia fo,ma nace.nelfa. para oren o para mal, en un proceso, este es, sin duda, la comunicactón. La posibil¡dad de escucha. se ve profundamente favofecida o entofpecrca por el modo de decir. Junto a esto la escucha es un proceso selectivo. Y uno de los elenentos de filtra e de esa selecriiidao es la relación entre el co tenido de lo que se dice. y las peculiaridades de que escucha (gustos, lntereses, ansias, entre otros). De modo que, s¡ alguien, (digamos los jóvenes) no escucha, es necesario revi_ sar la forma en que se le d¡cen las cosas, y lo que se le dice. No obv¡o la testarudez del oyente, no descarto el rol de las expectat¡vas prejuic¡adas. Claro que hay muchas cosas en el que debiera o pud¡era escuchar que favorecen o no la escucha. pero, si el ¡nteresado en la recepción es el que habla, el que d¡ce, entonces ha de ser este qu¡en conliera a su decir las característ¡cas que Io hacen con mayor probabilidad escuchado. . No se puede pretender que los jóve¡es quieran escuchar porque sr, porque es to qle deben hacer. Hay que tratar que ¡os jóvenes quieran escuchar. Y la pregunta entonces es, ¿intentamos que nos escuchen, o partimos der supuesto que tienen que escucharnos? Si a los jóvenes se tes hab a desoe los ^tismos pre Licios oue sobre ellos se tienen. enronces ro hay muchas posibirid;des de que ros escLchen. 'La Pro,eci. cer.a.a su circulo autos_stentador, v ;e cum_ plirá: pienso que ¡os jcvenes no escuchan, les hablo sabienáo que no me van a escuchar, y por tanto no me escuchan. Entonces mi punto de part¡da: los jóvenes no escuchan, queda dernostrado. ¿Demostrado o construido? 6. Los jóvenes siempre coneten err1rcs ev¡tables porque no t¡enen la expe enc¡a necesa a. Creo que es imposible cjudar de que alguien este exento de errores. Todos cometemos errores. y ahora dÍoo oue 'Experiencra y -|.0 cometer etores; no ticne't un¿ re acion ineiitable-

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mente lineal y directa. Es una idea inadecuada, digo que hasta peli grosa, la que nos hace considerar que la experienc¡a es una aliada excelente e incgndicional de los comportamientos acertados. En definitiva no es necesariamente así lMuchos errores son causados por la experiencia. Podría hacer una lista interminable, e ¡ncluir sucesos oue quizás usted prefiera ni escuchar' Incluso en las prácticas cientÍÍicas y profesionales. Es cierto que la experienc¡a es muy valorada en nuestras cu¡turas, El rol del '!ieio sabio'l pletórico en experienc¡as, es muy pregnante. Pero no confundamos la sobrevaloración socialde la experiencia, que de alguna manera contiene el fundamento para el eierc¡cio de un "poder generacional'; y otra lo que la práctica, hasta científica, nos demuestra La experiencia contiene la posibilidad de la rigidez, de la fijación, de la generalización excesiva, inadecuada. Es comprensible. Cuando ciertos comportamientos nos han resultado exitosos, tenemos la tendencia a repetirlos. Hasta cuando resultan erráticos nos cuestio' namos la situación, no la experiencia ("Esto no puede estar mal' sl siempre lo he hecho así y me ha salido bien"). Está demostrado en la literatura científica que Ia comisión de errores triviales es más comÚn en peEonas con mucha experiencia, que er los qüe apenas com¡enzan paso Comprensible. El-irexperiente se afianza en er o¡ocedimierllo El experimentado se a paso, por su insegur¡dad. Lo hace tal cual es libra con facilidad de lo normativo' y ahí da entrada a la posibil¡dad de errar. No estoy negando Ia importancia de la experiencia Estoy convocando a dosif¡carla, a cuestionar la experiencia inclusive como forma de hacerla hasta más aprovechable. En todo caso no está de más recordar la sentencia de Oscar Wilde: "La experiencia es el nombre que damos a nueslros errores'l Sin cometer errores, es difícil constiuir la experiencia. A los jóvenes les asjste entonces el derecho y la

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necesÍdad. Los jóvenes están desn7t¡vadls par neijÍat su compoftan¡entj s1c¡al Uno tes dice lo que t¡enen que hacer, y ell\s n0 la hacen. Camo s¡ n0 les ¡npoftan. En esta, para cerrar, me detendré un poco más lncluyo y que se hasta un fragmento de una carta que usé en un programa, jóvenes'l relaciona con el "séptimo pecado de los

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que lo que quieres tú, no es lo que quiero yo'... cómo puedo hacer para que él entienda y haga lo que le corresponde'l Hay dos tipos fundamentales de comportamientos en las personas: el "reactivo'y el "proactivo'l Algunos especialistas le dan estatus de "metaprogramas". El reactivo, como su nombre lo indica, supone iniciar alguna acc¡ón, solo cuando otro lo hace, cuando un condicjonante externo así lo define. Por tanto, suelo decir, es un "comportamiento ,.' esclavo'j depend¡ente, hasta sumiso. El proactivo, por el contrario, es iniciar la acc¡ón, tomar la decisión, querer hacer las cosas. Suelo dec¡r, es el "comportamiento librel propio del sujeto autónomo, independiente, o para mejor decirlo, interdependiente. Elcomportamiento activo es indicador de madurez, de responsabilidad, de crecimiento como ser humano. De modo que, en primer lugar, saludemos, sintámonos orgullosos cuando nuestros hüos manif¡estan sobre tcdo comportamientos proactivos. Cuando dejan de ser mandados (no de hacer los mandados) y actúan por su propio deseo. Y aqui está la clavet actuar por su propio deseo.Y es que no podemos olvidar que las cosas no se hacen porque otro las desea. Nadie hace por deseo de otro. Solo se hace por deseo propio. Y el deseo propio no comulga con la imposición, con la directriz rígida y emanada de lo que otro p¡ensa y cree que se debe hacer, aunque lleve
QZÓn. El deseo no es ajeno a la renuncia. Solo que la renuncia que cono-

Lo que más me preocupa es que no qu¡ere y yo no logro motivalo... le explico la importanc¡a del estudio en lavida y no me escucha, no le interesa... le explico Ia importancia de tener una conducta c¡udadana adecuada... le digo que lo que le pido que haga es por su bien, no es pesadez mía como él cree, es por su b¡en, pero nada. O lo hace a regañadientes o no lo hace... todo lo que yo. con más experiencia, le pido que haga por su futuro, él lo rechaza, no quiere, sencillamente no quiere.., El otro día me dijo: "Es que tú no acabas de entender

"El comportamlento soc¡al de mi hijo deja mucho que decir...

ce, que pract¡ca, es ¡a renuncia pordeseo, a favor deldeseo. Eldeseo no es ajeno a la satistacción del deseo de otro, solo que la favorece, partic¡pa de ella, por deseo. El deseo no es ajeno al compromiso, a la responsabilidad, siempre que se asuman por y con deseo, con apego y respeto al deseo de la persona.

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Escriios con Psicológía

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De manera que la tesis es clara: promover un cambio de comportamiento en los ióvenes (como en todas las personas) pasa ineluctabiemente por favorecer en ellos la aparición del deseo de cambiar, de¡ deseo de comportarse, de obrar de cierta manera Es "la estrategia del amor fundante", Pero el deseo no se forma en un dia, en un momento. No aparece sencillamente cuando nosotros querernos que aparezca. El deseo, por el contrar¡o, se prepara, se fomenia, se construye durante la vida. Es tarea de alfarero que trabaja con la educac¡ón, con
el ejemplo, con el intercambio.

El deseo, además, es una ¡nscripción histórica, cultural Lleva las marcas de la época. No es desacertada la sentencia de que "{os jóvenes se parecen más a su tiempo que a sus padres" y madres' De mane€ oue para hacerlo nacer asociado a ciertos valores, normas, a cierta ética y estética humanas, hay que dialogar con la situación, con el contexto real en el que los jóvenes viven. Recordando a Marx, "la gente piensa como v¡ve'lTambién la gente desea desde el cómo vive.

Para promover c¡ertos comportamientos soc¡ales en los jóvenes, que ir en busca de un deseo fundante, -. no solo en los ióvenes, hay := un deseo compartido, de un deseo de todos. Nadie hace por deseo :e otro. Sino por su propio deseo La lucha por la educación, la lucha por ¡- disciplina, la lucha por formar mejores personas, no pasa por querer

:-re unos hagan lo que otros desean que hagan, sino por ganar el deseo :: lodos. por hacer oJe los deseos dialoguen. 5e ercue'tren ro se "'1-:1 como antagonistas, sino como colaboradores, pasa por conslrulr un :eseo colectivo, es decir, un deseo que incluya los deseos de muchos, :: tgdos. La guerra es contra lo mal hecho, contra los comportam¡entos :.:riales inadecuados, de los jóvenes y los no jóvenes. El territor¡o es ¿ vida cotidiana. La estrategia, hacer nacer el deseo de hacerlo bien 'r creo, estoy convencido, que no solo es posible, sino que también Vale

i

0ena.

Sl¡r¡

cotse,¡os pABA c0N0ucroBEs JóvE¡tEs

El número slete es, sin duda, uno de los más controvertidos. Unos hablan

de coincidencias: los días de la semana. las notas musicales, los colores del arco iris, ¡os pecados capiiales, ¡as artes, las maravillas def mundo, los sabios de Greoia, las s¡ete hijas de Atlas, y muchos más. Otros hablan de destino;Tupac Shakur, eloscuro y mítico rapero, nacjó un día 16 (1+6=7). Un 7 de febrero fue condenado a prisión. Los disparos que cau-

saron su muerte se produjeron un día 7 de septiembre. Sobreviv¡ó a la agresión por siete días. ¡lurió a las 4:03 pm (4+0+3=7) cuando apenas tenÍa 25 años (2+5=7). Nuestro Carlos Varela, empedernido rockeador de sueños e lusiones a quien tanta blena cosa podemos agradecer, escribjó su hermosa diatriba generacional simbolizada por el número "7i que también da título a su exce ente álbum. Lo cierio es que hace algunos años, llegadc para rnis hijos mayores el tiempo de "préstame el carro que ya sé manejar y tengo ¡icencia" (para Claudia hace cuatro años y para José Manuel hace tres: 4 + 3 = 7), preparé una pequeña llsia de consideraciones mínimas y esenciales desde las que intentaba una vez más proteger, cuidar, salvaguardar la vida de mis hljos y la de otros. Fl resuliado fue, para mi sorpresa, "7 consejos" que quiero compartir con ustedes. Espero que no tengan que leerlo siete veces, g esperar siete días para poneflos en práctica. Asi dije a mis hijos y les digo a todos los jóvenes conductores.
1. Cuida el

carr|. Este no es casualrnente mi primer consejo. No es que sea el más importante. Todos son igualrnente ¡mportante. Pero si no flay carro, no hay posibilidad de manejarlo. Cuidar el carro supone estar seguro antes de usarlo que "todo anda b¡en'l Sé que esto es complicado. Pero cerciórate de que no hay problemas con los frenos, de que las luces luncionan bien, en fin, que el carro está en condiciones de responder a tu control, Un chequeo deJ auto antes de usarlo no solo garantiza más vida para é1, sino también para t¡ y para los demás. Si acaso no está en condiciones, entonces posterga la salida hasta qJe podamos "ponerlo er rallal

Escritos con Psicología
Ei¡ie

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a tus

aconpañanles y

polles

tas

rcgtas Si bien esto de elegrr con

:::%31'"T""1.:::t1"":i,'"i:N."#"."'T g"*?$"J:: g"#:':?Ji""i'*".",111# ; Je ri conuersación, tu atención

jlf ""r:x,:ffi ciendo atención al volante. Si fuman,

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as amistades a oailar' En realidad el -la posd¡versión" el p acer' Ia dlversion y al;ohol disn'i"uye"or"part:r

ooi."rii¡;ón,

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LA PENA

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Deja los pr1blenas fuera del caffo. Será difíc¡l que no encuentres razones para molestarte antes de sentarte ajguna vez al timón. Tuviste una d¡scusión con tu pare;a y estás molestoj pasaste una situación desagradable en la universjdad o en el trabajo y estás molesto; un policía te ha puesto una multa que tú consideras injusta y estás molesto. Molesto quiere declr bravo, ¡rritado, tenso, luera de confol. ¿Quién no sabe lo que es estar moJesio? Puede suceder Lo que no puede suceder es que esa molestia sea "la conductora" del carro y tú apenas su "chofer operativo'lA los problemas no se Jes concede licencia de co¡ducción. Hay que impedir que ellos se monten contigo en el carro. Déjalos afuera. Si quiere que vayan carninando detrás de tj. Quien maneja sin los problemas se está evitando un gran problema. 6. Hay que saber ceder para poder vencet "El es qu¡en t¡ene que panf. Es verdad.Te puede suceder que ie tropieces con un conductor irresponsable. Ellos abundan en la calle (de lo contrario el número de acc¡dentes de tránsito sería mucho menor). Pero su irresponsabilidad ¡o pJede oesercaderar a tuya. Susr t-ye su i:responsabilioad cor un duplicar la tuya. Aunque lleves la razón, en situaciones de riesgo. es mejor ceder Tener la razón no siempre es suficiente. Llevamos en sangre la delensa de nuestros derechos. Pero el primer derecho que hay que defender es la v¡da. Es r¡ejor renunciar rnomentáneamente a la razón y salvarse del peligro. Ceder es, en ocasiones, la mejor manera de vencer, 7. Ten conciencia de tu vulnerab¡l¡dad. Quien no se cree vulnerable, tiene más probabiiidad de que le sucada algo, que el que sí se sabe probable víctima. No funciones con las rituales frases de "eso a mí no me va a pasai; "yo sé lo que tengo que haced "eso no t¡ene nada que vell Definitivamente no son buenas lorrnas de pensar ai menos cuando de ser un "conductor responsable'se trata. Reconoce tus limitaciones y estarás cultivando tu cu¡dado y precaución. ldentifica tus puntos débiles como chofer y estarás fortalec¡endo tu responsab¡lidad. Proiundiza tu paciencia y tu tolerancia y estarás alejando tu vida y la de los demás de peligros fatales. Robustece tus valores -la honestidad, la sensibilidad ¡nterpersonal, el amor a la vida, la inteligencia- e, ineyitablemente, tus manos se posarán sobre elvolante de un modo más humano y productivo. Crece como persona y harás crecer la vida. Tú puedes. Está en tus manos. Decide a favor tu vida. de tu felicidad.

5.

A olvrRlRs¡..,

oEspuÉs DE pENsAR EN DóNDE

i noche sabat¡na a mlchos les hace vivir la ilusión de estar liberados :: os mecanismos de rutina, conlrol y compror¡isos. Es una noche de
:,ersión, de fiesta en el senttdo que Freud apuntaba: "1...] un exceso ::rmitido y hasta ordenado, una violación soJemne de una prohibic¡ón
-

:-aida por la libertad de realizar lo que en tiempos normales se halla
l:rrosamente Prohibido'l La noche del sábado es la noche del ocio y su rnodelo de nociurn¡dad :: 'salirde casa" a divertirse. Pero ese clima lestivo, esa apertura hacia sí - smo y ruptura de los rigores de la vigilia, necesjta no solo de un tiempo :-cpio, sino tamb¡én de un espacio propio: "[...] la tantasía, la irrealidad, :: Cistanciamienio de lo cotidiano que se incrementa con recursos y artjfi: cs en el interior de ios locales: decoración, iluminación, centelleo de lu:as, intensidad de la música'lSe erige allícomo una opcjón deseada, una :Jerte de engendro que necesita más que ser disfrutado, ser analizado: ¿ discoteca. En la segunda m¡tad de los setentas se produio en los Estados ..1¡idos de Norteamérica ia manifestación notoria de las discotecas. le unas lOO discotecas existentes antes de 1976, en un año se alcanzó a cifra de 18 OoC discotecas. La imagen de entonces aparece en S¿¡ur:ay n¡ght Íever un lugar aún cercano al ¡rghl C/t/Ó, concebido como Jugar :e encuentro, donde bailar la mús¡ca de moda y sentirse relajado, Pero muy pronto la propuesta tgmó matices distintos al ser rediseiada. El consumo de LSD, la droga psicodélica, se había hecho bas?nte popular entre los jóvenes norteamericanos y en 1965 Bill Gra1am, uno de los más exitosos promotores de rock, compra un antiguo salón y monta un espectáculo con elementos sensuales y alucinatorios que creaban la atmósfera del "viaje'produc¡do pof los eiectos del LSD. Se proyectaban en el escenario y en las paredes todo tipo de tol/ag€s lurinosos y filmes eróticos. PintuIaS "protoplasmáticas" rodeaban ¡a esce:]a iunto a fotos animadas y luces negras La psicodelia, un aglulinador

I que reposa en la naturaleza misma de la fiesta, y la alegrÍa es pro-

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soc¡al asociado a un estado de alteración de conciencia, ¡rrumpe en el mundo del "mercado de consumo del ocio: CornenzuOa una asic¡aciOn casi ¡nexltnguible entre d;scoteca y consumo de drogas ilegales. Para 1978 ¡a situación se hace más c,Írica. Ei p-eriodióo norteameyt*: *racteriza asi to que pasa en una drscoteca: .Apar_ ¡aoos unos. de otros por una música ensodecedora, expuestos a una ¡uz oestumbrante. los bailadores hacen todo lo que se les pasa por sin m¡rarse, y s¡n dirigirse ta palabra en 11:10::" como s¡ cada uno se moviera delante de un espejo gritándo sin parai yo, yo, yo'l La discoteca comienza a converiirse en un manipulador de una situación social del desarrollo faciurando un modelo de nocturn¡dadconstruido para produc¡r un sJjeto de ese consL1]o, un sujeto con ¡rus,on de lEsgresor que en realidad no es más que un esclavo de la producción med¡ática comercial de los modos de consumo del ocio y en franca asocjac¡ón con el.negocio de los negoctos,,j ta droga.,,Estas for_ mas. .. de diversión son... experiencras psicódericas... paia inOu"ii unu srtuacron en ta que el ,'td¡viduo consiga replegarse sobre s; mismo... es una forma de goce juvenil indisociaüle de la intención de llevar hasta et ejercicio oe ta t¡berrad inoiviouar y roliái li-"_:]lT": :*::*gncias una d¡stancia crítica frenre al medio concreto en que le roca v,vir al süje_ to'lLa propuesta es la enajenación. Pero en los noventas la situación ha cambiado aún más. ya no se trata de la psicodelia, sino de la,.drogodelia, que se instaura en las discotecas yJecrudece el individualismo, defendiendo a¡ con"umo por et consu.o La orscoteca de los noventas es desarticJlante, enajenante. Su modo de func¡onamiento es la generac¡ón de un estado mental de,Íuera de control pe6onal"- La discotsca crea una situac¡ón t" qr" to" como aturdidos, poseídos',por un control externo,. "n óe otrornáAo no "u;"to" ""ün r an capaces de soporlar lo que at¡ísucede. ""_ Como ha observado Riccaruo u. uant, aparece un atLlrdimienro y una alteracjón de estado mental en er que uno se siente aceptado por rodos. sin re,acionarse con nadie. Este "estado de d€scontrol semioníjco,, cuenta para su consecución con cómplices s[uacionales (loscuatro jinetes def npocaf ipsi5¡¡ s¡ ¡o;,la l-Js c4,er rutdo y tas luces. Referiré apenas un poco de cada ,Jno. ¡ocal es una suerte de bunher cetrado y oscuro que .El delimita y.el -afJe,ar No son iocates p"r'i."oo. p"á :3,.::11"^:j:-:1 ,id:nro ra Inlrmroad tnd¡vidual ni oe la pareja. El p.incipio de construcción és la 9eneracron de L.a mullitud. Una muhjtud que no piensa, solo reacciona.

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reproduce. Tiene un Dios y un profeta. La música y el "DJ" (rlsc J0cker. La sobrecarga de CO, por el encerramiento de la multitud, respirante y transpirante, ayuda sobremanera a ese estado de indiferenciación sueño-vigilia, realidad-ilusión ian típ¡co de los estados alterados de conciencia. La música es la única parlante en la discoteca. Es una invasión de gran intensidad a nivel del cerebro como si lo estuvieran martillando. Casi inevitablemente aparece entonces, un mecanismo de defensa para hacer frente a esta agres¡ón continua: "desconeciailla persona va perdiendo en situación sus capacidades intelectivas y por tanto, disminuye sensiblemente el volumen y t¡po de tareas a realizar Ya Schopenhauer nos lo había adelantado: "La cant¡dad de ruido que uno puede soportar sin que le moleste, está en proporc¡ón inversa a su capac¡dad mental"Es la función de furn ofl(apagado) del sujeto. La música se rnezcla además con el ruido. Sin ruido no hay discoteca. Digo "ruido'no casualmenter los especial¡stas ubican en los 65-70 decibeles el lírnite máximo que soporta el oído humano. Baste decir que en las discotecas puede producirse hasta 120 decibeles. Se refuerza la lórmula: al no poder aguantar tanta son0ridad, el organismo "desconecta" las neuronas produciéndose una suerte de enajenación transitoria El ruido ensordece: ensordece la audición, ensordece la ccnciencia, ensordece el alma Las luces son especialrnente protagónicas En una discoteca hay casi siempre dos clases de luces. Por una parte las llamadas luces psicodél¡cas, intermitenies, de todo tipo de colores. "Esta i¡urninación ¡ice Chmiel- estimula la fantasía, la magia, la irrealidad". Junto a estas, las luces estroboscópicas, que or¡ginan una alternanc¡a de luz y de sombras. Dependiendo de la velocidad en la alternancia así será su efecto sobre las personas. El juego de las luces descompone movimiento y f¡gura humana, creando una sensación real de caos "Las luces ayudan a crear irnágenes tragmentadas: nad¡e ve a los danzarines con nitidez, sólo advierte sus ropas, sus gestos, sus figuras o sus movirnientos Se irata de una secuencia de flashes. las imágenes "pegan", son plenas v. en consecuencia, anulan el pensam¡ento'l La djscoleca tiene que ser una situación en la que se nos precisa aturd¡dos, de otro modo no seríamos capaces de soportar lo que allísucede, comenta Baigorri Obvio que sin el baile la discoteca no ex¡ste. Usualmente las capacidades para personas sentadas no llegan ni a la cuaúa parte de la capacidad total del recinto. Ei baile es el modo en que las personas entran en

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oresion prosocial. El secreto esta en la interseccjó^ de los elementos luqlanenos desc.¡to antes con Jn protagonisr.o espec al de .a música. En drscoteca 'a rrús ca oo se escucfa, se siente. presiona físicamen_ te al cuerpo. Y esto riele un valor esoecial en la emergencia oel baile. trn condrcrones er oLe los niveles süperio,es de co,tciencia son aca_ llados por el ensordecedor componente alucinante que hemos descrito antes, un dispositivo físico primario se dispara. La acumulación de displacer produc¡do por la situación encuentra su ruta de salida en una descarga físjca que por asociac ón asunte el protagónico de placer: bailar. Esta descarga aumenta su potencial convulsivo en la medida en que el displacer aumenta, entiéndase en la medida en que ia discoteca real¡za su malsano juego, hasta hacer evidente explícita su esenc¡a agres:va. La 'ninterrumpida sujec.ón a las estimL aciones productoras oel o¡splacer manttene el comportamiento que Supuestarnente elim,na esa tensió'r. Como en cualquier discoteca es la pisra de Daile donde arde la fiesta, donde cada uno baila sin pensar en el resto... existe una cercanía entre bailar hasta el amanecer y el uso de algún tipo de ,,ayuda extra'l Los incansables movimientos al bailar, las botellas de aoua dan algL^as pistas. El sujelo expuesto a la sóro da inpos;ciol del áisc¡rso de la discoteca se torna individuo enaienado. La droga es el discurso latente de la discoteca, su expresión natural de prodLccion oe enajenacidn. La discoteca es el santualio de la oroga. Es cleno que se consume droga fuera de esta. Es cierto que el consumo oe drogas es anterior a la explosión del fenómeno discoteca. Es cierto que no nay razon absoluta para decir que todos los que están en una orscoreca consumen o están consumiendo droga, pero el vínculo disco_ teca-droga goza de una compenetración sorprendente que no escapa a ¡aote, Este luga. es un co.nu¡icaoor pLblic;tario oe la droga, la convoca, ra ¡ncrla, ta rep.oduce "imbólicamente oa.a promover sL consumo. No es subl¡minalida!. es d scurso ev'dente, do-,tinante y ornnipotenre. La expe_ rrencra d¡scoteca eS Sirr"ar en sLrS contorros a la experiencia corsUmo de.droga.,Justo su unidad es la oroduccidn de eiajenacior: la entrega oel Indrv¡duo a un modo oe vida decadente. irresponsable. anestésic¡, en el que solo el existe y no por mucho tiempo. . Algunos pjensan que la diversión, especjalmenie la nocturfa y qué decir del baile, es como el placer: ,'pensarjo es echarlo a perdef És di_

el juego de la discoteca, es imprescindible bailar para declr oue se está en la d scoteca. Pero la ;nev tabilioacl del b¿ile no es promov ¡a oo. Jna

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cor4o ejemplo 'cil concordar con esta ;oea en estos tiempos Tomemos enamoraoo y noy : s:dar nada es 'nás placer que el a^lo'. q-e el sexo -eces.tamos ser más que nünca "amantes prevent¡vosi p:ntul 9n.]1 en la selecclon :ecesidad del uso de preservativo ser má5 cuidadosos actitud crítica ante la deman-utua de una pareia sexuai, tener una pero :- v la aceotacior' de 'a propuesta sexLa' El slde no tiene roslro -1e;orada' .-iJoiéi o."""""o. L" u d" p,"o" ser cualitarivamente

se puede murriplicar el place' de vivir.y lo oue pfevención es la ""i :e necesitá para ésto es pensar preventivamente La ante el consumo' en su :apacidad dá situarnos en una posición crítica ;ent¡do más general '"

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pti""g.oa

desde el pensamiento es un modo de evaluar Jiu"r"iO'n un "on¿ucida osáminos por tos que hacer transitar el consumo de nocturnidad' en ocio y decide. nodo oue oóne en la d'slancia 'os rnodelos del s;mple :,o del veidadero placer, oe la lel:cidad en consrstencla coF er saoel implicado I rc" árqu-."nio" o! uida.Ta-rbién'a d:versión pide un sujetoque' antes qué, dónde' con qu¡én, para :on sus-decisiones, que evalúa Se resiste a ser una le eiecuta. el pr.mer pasillo' anies de llegar al salÓn de un luego que re .,]arioneta de .as preLensiones de olros y a pa/licipar regresa'a y rrrebatara su derecho a la opción Sabe a dónde va como "lo que no se ve' lo que no se .u¡",'"1 0""¡t Ou 'lunn-Claude Carriere, .ye, lo que no está'l y para defiÉ"n"á, no para censurar, sino para seleccionar mejor ¡ir los límites de nuestro acercamiento a un modelo de consumo oel Jlvertirnos. Como todo acto humano la diversión rnáát por""¡"1 int"n"ion"l, no porque contenga una intención abstracta sino fiesta' antes "" es intención de un ser humano Ahora antes de ir de .ue poco' ya tlene comenzar la diversión, antes de salir a bailar, piense un informac¡ón. Decida a favor de la diversión inteligente

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¿Y eso ouÉ cosa rs?

La Psicología, m¡ "ciencia matriz'j ha revelado con notoria precisjón una etapa de ia v¡da en la que todos ¡ntentamos adlteñarnos oognoscitivamenie del mundo. Los padres y las madres la reconocen como un ,?rrebato intelectual"que impulsa a los niños a querer saberlo todo. Su síntoma es una pregunta reiterada en toda situación, ante cada cosa y que tiene el discreto encanlo de "sacar de quicio" a los más experirnentados progenitores: "¿por qué?'l ¿Por qué en Cuba no hay dinosaurios? ¿A dónde va el sol cuando se hace de noche? ¿Por qué hay que mor¡rse? ¿por qué en elagua no vive gente? ¿Cómo cam¡na el reloj? Estas son algunas de Ias que he escuchado. Usted podría agregar a esta "breve introducclón,' uñ sinnúmero de preguntas que los pequeñ06 le han lanzado asísln más, con la simplic¡dad y la ingenuidad de la curios¡dad. En rea idad esta etapa comienza bien temprano en Ia vida solo que con otro tipo de preguntas. Las preguntas cambian según la edad. AI año y medio, aproximadamente, la más reiterada es, "¿qué es esto?'l A manera de un luego preguntan pa¡a conocer lo que les rodea, aprender nuevas palabras. Luego, sobre los tres años llega propiamente el ¿por qué? Y todo esie preguntar, todo este despliegue de la cur¡osioad, tiene como fin algo fundamental: aprender. Aprender es el real motivo de este rosario de preguntas. Al mismo iiempo que aprenden, en este proceso de indagación sucede algo esenc¡al. Los pequeños preguntan a sus padres porque creen que papá y mamá Io saben iodo, que tienen respuestas para todas sus preguntas.Y en el encuentro entre su necesidad de saber y la reacción de los adultos, el cómo ei adulto participa de este "Escr¡ba y lea,'infantil, se van estableciendo vínculos afectivos enire los miembros de la familia. La llamada "etapa del por que' no solo tiene un significado cognoscitivo, sino también afectivo, emocional. Pero lo que quiero poner en su foco de atencjón es una "reedición ¡nvolutiva; algo asícomo un "remake no logrado, del preguntar infantii que, además cambia de protagon¡sta. Si en un inicio era el pequeño quién

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:€guntaba, ahora algo más de diez años después, los que preguntan :gn los padres, bueno algunos padres y madres.Y la pregunta que una y ::fa vei lanzan sobre sus hjjos adolescentes es: "¿y eso qué cosa es?i Cambian los conrenidos. cambian las referenc¡as' pero la pregun? sigue siendo la mismai refiriéndose al pelo largo (en los sesentas)

(en los noventasJ ¿y eso que -y eso qué cosa es?, a la cabeza aieitada isa es?: al tlvlsf (en los sesentas) ¿y eso qué cosa es?' al regguetÓn el los dos m¡l) ¿y eso qué cosa es?l a los pactd o'res tubo apretadosqué cosa es? --espués a "los óampana'i luego a los "extratalla'i ¿y eso Jná y otra vez concentrándose en los modos de expresión de los ado?scentes, en su modo de vestir, de hablar, de bailai Digo que es una "reed¡ción ¡nvolutiva'; es decir para peor' por razo-es fJndamentales. En primer lugar, los niños preguntan para aprender, :ara saber lo que no saben Los adulros pregJrnan lo que sabel y no :prJeban. Pa'a los pequeños el fin es cognoscilivo Para os grandes es :Jando menos recriminator¡o. En segundo lugar, los niños ai preguntar :Jnceden autoridad a sus padres porque creen que estos lo saben todo' re -nanera que su imagen valorativa oe los progelitores es pos¡t¡va' que hacen suya la pregunta de qué cosa es, probablemenle -os adultos :ln percibirlo, devalúan la opción personal del adolescente En la prerespeto está ;unia del niño hay respeto. En la del adulto, el limite del y la pretensión de romperlo se sustenla en al punto de la trasgresión et poder. En tercér lugar, el acornpañante emocional de la pregunia in:antil es positivo. Las emociones que suenan por detrás de la pregunta lel adulto son de host¡lidad y aversión La circulación de afecto en el "pregunteo ¡nfaniil" promueve una energía emocional pos¡tiva. De alguna manera el niño no soio espera Jna respuesta, sino un modo de dársela, modo que está presidido por el cariño, el amor, el buen trato. Sin embargo, en el cuestionamiento del aoullo a los rnodos adolgscenles hay una carga emocional negat¡va. ae rechazo. Prueba de esto es que elfin más común del "interrogatorio' es una escena de conflicto, de discusión polarizada, cargada de emociores y verbalizaciones negativas. Los adolescentes no son solo un proyecto de adulto Por obvio que oarezca lo digo así: son adolescentes -un modo de existencia de lo iumano. Un modo propio, específico, que neceslta realizarse como tal neces¡tan construlr sus espacios proplos y sus estilos propios. =llos Y construir algo propio, en esa época de la vida, es hacer algo no tanto

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común cuanto diferente. Los espacios y los modos de expres¡ón de los adolescentes responden a sus necesidades evolutivas y a sus condicio nes de éDoca. ¿Qu¡ere esto decir que dejemos "solos" a nuestros adolescentes? No. El asunto es otro. No se trata de "no estail sino de "saber estaf junto al adolescente. Para nadie es un secreto que el "target de malsanidad" de muchas oroDuestas comercia¡es de consumo a ultranza son precisamente los adolescentes. A ellos se dirigen las grandes campañas promotoras del consumo de cigarrillos, de alcoho¡ y hasta de estupefacientes, El alerta de los adultos y su estar junto al adolescente son lundamentales para evitar la propagación de comportamientos insanos. Es c¡erto también que en algunos de los modos expresivos de nuestros hijos podemos encontrar razonables motivos de preocupac¡ón. Una cosa puede ser un arete, prenda inocua. Y otra un tatuaje o un "p¡ercing" que puede poner en co¡dición de riesgo la salud del joven. Pero hasta ¡a más evidente razón se puede perder por un ma¡ modo de lram¡tarla. Por eso no basta con la razón, sobre todo si no es una €zón comDartida. Una mejor var¡ante es retomar a nueva med¡da el estilo de aquella indagac¡ón infant¡l: preguntar a los adolescentes desde la transparente necesidad de saber, de aprender, aprender de ellos, de sus gustos, de su v¡da, de cómo piensan y sienten.Acercarnos al conocim¡ento compartiendo autoridad, sin intenciones impositivas n¡ recr¡minatorias. Poner por delante los buenos sentim¡entos y dejar que estos guíen la rula a segu¡r, Al fin y al cabo todos pasamos por allí y algún motivo de preocupación dejamos a nuestros padres y madre. Si usted lo duda, tome en cuenta la propueslade Sercal:. Póngase usted un vest¡do v¡ejo y, de re0j0, en elespejo, haga marcha af¡ás... Quizás se sorprenda a usted m¡smo preguntiíndose ''¿y eso qué cosa es?" y desde su historia entonces comprenderá que es mejor tratar de entender "¿por qué?'i

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