Copy-plsrr

Son tantos los impactos de la introducción de la computación en la actividad académica universiiaria que apenas nombrarlos es casi una n¡s¡ón ¡mpos¡ble (más imposible que la de Tom Cruise). La extensa operatividad de los procedim¡entos, de las bases operativas y sus interconexiones, entre otras cosas, aligera Ia carga no solo funcional, sino hasta intelectual de muchos de los procesos implicados en la formación y el ejercicio profesional. Toda una vent4a si se mira a la "economía de tiempo" y "capacidad de conservac¡ón' que todo esto supone. Pero siempre, desde la apar¡ción de la primera herramienta de trabajo, desde la aparición y desarrollo de las ciencias y las técnicas, la polencialidad del ¡nstrumento está marcada por la ética de quien Io utiliza. Desde que tengo uso de "razón profesional" rememoro una y ot.a vez una frase que feí en la Dialéctica de la Natutaieza (E Engels): "Los hechos s¡guen siendo hechos no importa cuán falsas sean las representac¡ones que de e¡los se hagan':Y nunca he defendido tanto el componente más o menos positivista de la expresión (ia prominencia del hecho sobre sus representaciones), cuanto su mirada a la subjetiv¡dad: la d¡versidad representativa de "lo dado' (perceptiva, intencional, valorativa). Nace entonces un coroIario:cln los mismos "hechos'(cosas) se pueden hacer (pensar) cosas distintas, en dependencia de la representación que de ellos (los hechos, las cosas) tengamos. Ese es el caso de algunas operaciones úiiles que el uso de los instrumentos computacionales (hardwerianos y softulÉ¡lanos) supone. Me refiero específ¡camente a save, cut, c1pyy paste \salvar, cortar, copiar y pegar). Son estas operaciones, facilidades indiscutibles para la construcción, la labor manufacturera de escr¡bir, de expresar ideas. Util¡dades que antes, en mis tiempos de "más joven que ahora, en la época de las Rem¡ngton, las Underwood (estas eran estelares máquinas de escrib¡r) eran casi ausentes o senc¡llamente artesanales (cortar y pegar era asunto de tijeras y goma, y casi siempre volver a escribir). Ni el "multiplicado/' papel carbón resolvía el asunto de sentirse cercano a los

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copistas, los escribanos, cuando se trataba de citar, intertextuar {qtEr no tenía un nombre tan posmoderno), inclulr, hasta -porque siempre lE sucedido- hasta plagiar. Pero quién sabe si por efecto de la disminucjón de la dificultad para hacerlo, o e¡ aumento de las exigencias con d¡sm¡nución de disponibiF dad de tiempo, o por efecto de la reducción de la vergüenza ética (lo que sería peor), hoy por tgdas partes se escucha la misma preocupación:
El plagio de toxios sacados dé internel es cada vez más frocuente ente alu.nnos de nivel universitario... Copiar y pegar fragmentos do textos sa. cados de inlerñet era una práctica poco habilual y sólo éstaba destinada pára rellénar páíafos ¡l obtener ideas que pe¡m¡tan compleméntar trabajG prácticos de alu.nnos del colegio sécundario. Sin embargo cadá vsz más docentés están preocupados por el acglerado crecim¡enlo del (copy-pasb. e¡tre estud¡antes universitarios... Tiempo atrás quien decidía plagiar un páarafo dé internei sg lomaba eltrabajo de cambiar las palabras, elaent¡do de la oración, o bien, uiil¡zaba sinónimos para que pase desapercibido pero, ségún los docentes, los alumnos ni siquiera se preocupan €n disimularlo.

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mente. una práctica asociada a internet. Sino que se exiiende al uso ¡ndecoroso de elaboraciones, producciones escritas de todo t¡po, de ofas personas (obviamente con total preferenc¡a Dara las que existen en versión digital) en beneficio áe quien la usa, que aparece como su "productor or¡ginali Se ',sacan, (cop, párra_ fos enteros de libros digitalizados, de artículos, de escritos, v se ''ponen' {pás¡e) en los informes de trabaios prácticos. en los tra-

¿por hasta mi pat¡o parece haber llegado la tendenc¡a. "Hace rato, profe,,-me düo uno de los "bergant¡nes habituales" que prefieren el "aula sin clases y al aire libre'l Pero como todo, "asim¡lada crít¡camente", es decir convert¡da en "producto nacional'l Claro, el copy-paste de jnternet supone el acceso a internet, y por razones que no comparto. no todos acceden. Además muchos de los que acceden se dedican al .,ch¡sme digital' a ep¡stomailística'l a los muñequitos de moda, y no faltan 'a'hd¡cción los que dada su incapac¡dad para consegu¡r ,,pan naturat,' ae dedican al aberrado "caza-ve'(a ver si al menos ,'verf, algo) -no merecen ¡legar a ser psicólogos. Entonces sucede que el copy-paste no es solo, ni mavor¡taria-

Para mi no-sorpresa (s¡Alicia, ta del i,yorderlar4 part¡cipó en su fiesta de "no-cumpleañosl qué no puedo hablar de la ,,no-sorpresa,,?)

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baios de curso, en los diplomas (y más también, que conste).

En estos días de "rescate" de la ortografía, de la gramática del buen decir, llegué a pensar "no es que muchos tengan fallas ortográficas. Esquecopian ypegan hastacon las mismasfaltasortográf icasdel ori ginal" tno se toman el trabajo ni de revisarlo) Algunos asumen estas prácticas con total desfachatez. Otros con preocupante ingenuidad: "¿Qué tiene de malo?" -me preguntó un estudiante. "No hay t¡empo para otra cosa... nos exigen mucho'; fue otra ft-ase con la que ¡ntentaron hasta culpalme. "Pero s¡ las preguntas son reproductivas, ¿qué más da?l l\¡ás de lo mismo, d¡ría Waülawick iuslificaciones que s¡empre existen. Ceguera de lo esencial. N.4¡rada de suDerficie a las prácticas, hac¡éndolas tribuiar¡as del formal¡smo, la falta je creatividad, la mentira, y la ausencia de profesionallsmo. El camino de io fácil que galopa al son de la mediocridad. No puedo dejar de p.eguntarme ¿Qué proiesional quieren ser? ¿Qué ciensan que es la ¡dentidad de un profesional? ¿Será que están comprendiendo a quién engañan, a quién periudican? ¿Cómo pueden rerunciar al goce humano de la creac¡ón, del reto, de la sabiduría? Que los seres humanos devenimos "sujeto' en el accionar, es algo que la Psicología ha demostrado tehaclentemente. Fero el sentido de ',al proposición (quizás Mario Bunge le llamaría "hipótesis") no se agoia en la dimensión constitut¡va de las operaciones o las peculiar¡dades oersonales. Se extiende hasta la dimensión ética. La ética se construye operando éticamenie. Prirnero, desde el control operativo externo, luego en la interiorización (asimilación, apropiación, asunc¡ón) instituyente de su condición de valor personal, El paso de Ia norma a la cualidad. El Único modo de facll¡tar la construcción de cualidades éticas (y no solamente ét¡cas) se instituye desde el ejercic¡o del proceder ét¡co (y aún asÍ sabemos que es condición necesada, pero no sufic¡ente). Entonces cabrÍa oreounlarse a dónde nos lleva, en térmings de cualidades personales y piofesionales, en térm¡nos de ética, el tan conocido ejercicio del copypasie (copia y Pega). Se despliega, encublerto en la ¡ngenuidad o perversamente manifiesto, un modelo de ejercicio ético que nada tiene que ver con la identidad profesional del psicólogo. Se ejercita un modus openndis que al decir del poeta pasará de "ser andai' a "ser camino'l Con él se puede quizás, consequir un título (patente de corso para ocupar una plaza y ganar un salario-¡. Pero nunca se logrará ser Protesional {con mayúscula). l'/uchos menos poder mirarse tranquilamente en el espejo de la vida y no sentirse

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avergonzado. Como tampoco oír las pertinaces criticas (en ocasiones vulgares)-de Los Aldeanos y decir: es verdad. O compart¡r las canciones de Frank Delgado, y no solo reír, sino consentir. El ei;rcicio crítico ha de ser pr¡mariamente autocritico. Es así que se hace más autént¡co. No crean que los que estamos en otra pos¡cjón no nos damos cuenta. que "sonos pac:e'ltes con la inmaou.ez a dest;enpo. ,lampoco crean ñasla e¡ ta sonr¡Sa que nos puede producir lo absurdo y descuidaoo del modo de proceder se expresa nuestra preocupac¡ón por el futuro. E¡ ruturo oe tcs actores del chasco. y también el de todos. EJ de los qüe maaara conf.aran en los "copypasteros para salir de baches exisreniiales. el de los q-e depositaran con,idnza y esperanza e- algLien que no ia merece. No quiero dibujar una inevitabitidad fatalista, pe-ro,,¿rUól que crece torc¡do"..., tendrá muchas dilic!ltades para enderezarse_ Soy partidario de la l¡bertad como forma de favorecer el desarrollo de la autonomia. del crecirnienro personal. Con Vygotsky, Luria. Leontiev. con 5üootsky y con ^tJchos otros to rusos (pero mientras escrioo estoy escuchando flO¿MOCKOBH6IE BEqEpA -Noches de Moscú. v emer" ge'r asoci¿ciones -rus'feras ) aorendíque el cont.ol. sobre iodo ól exceso de.control, promueve formalismo, facilita desviaciones, ilegitimidades. También leí en Fronn que a la lbertad se le quiere, pero !e Ie teme, y el miedo incita al dlsfraz, porque el miedo, en la generatriz cultural occicienial, fragiliza. En algún lugar leí que "el único modo de saber lo que alguien es capaz de hacer, es dejarlo hacefl lntento apl¡calo con mis hiJos, con mrs atun'inos (con mi mujer n9,,.. se me sale Cayo Hueso). A veces recibo sat¡sfacciones. Otras veces frustraciones, pero en todos l9s casos intento descubrir que mi frustración es e¡ menor de los problemas, Sé que lo mejor no es mirar sojo a lo perfecto, sino ¡ograr ver más allá Ce ias inrperfecciones. Na v¡vo en una s1ciedad peleclalpablo). Entonces vueivo a insistit s1lo e¡ amor canvieñe en nilagrc el barro lsjlyio). Y amor es conf¡a¡za, resDeto, autonomía, independencia interdeoendiente. Y si. aL ñoue mp ac-sen oe -enomenolog Ía cursi": yo an o múcho a m's estudiantes. Por eso lanb:en co.tcuerdo con ouenes ptanteal que: -Lo principal no deb¡era ser corno pilarlos o mostrarles que han copiado. sino como ayudamos a fortalecer una cultlra esludjantil q¡re pofga de manera auténoma lim¡tes éticos y vaióriccs a esta mala práctica. haciéndoios más kansparenre y corprens vosl¿Lo pod.enlos lograr? Claro qLe sí. No tergo duda alguna, ¿Necesitarnos lograrlo? Sht duda. ¿,eLteremos lcgrarlg? Eso espeio. Ojalá que despLrés de leer este tet'io piensen que ¡Valela pena!

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VlvlR Lt lHr¡Hcln

tNFANTItMENTE

La prolongac¡ón de la vida es uno de los beneficios más preciados del desarrollo del conocimiento humano, del desafiollo de la ciencia y la técn¡ca. Y no solo que la vida se hace más larga, sino que puede
ser disfrutada con más calidad. Esto abre, como necesaria, la discusión

acerca del significado vita' de cada etapa de nuesira vida, sus mejores opciones, sus capacidades de despliegue, y también de los cuidados y esmeros necesarios.Y estos no son solamente del orden de ¡o biológ¡co. srFo también y con mL,cho. delorden de lo psicologico. Seg!ramente esternos de acuerdo en que s¡ bien todo momento de la v¡da necesita de esos cuidados especjales, hay al menos dos que se levan la mayor parte de ios esmeros. Son los dos "extremos" del desarrollo vital: la llamada tercera edad, y obviamente ¡a prjmera edad. Cada una de elias necesita de un comprensión cl3ve de lo que signif¡ca vivir a plenitud cada etapa de la vida. Precisamente porque la prolonga" ción de la vida tiene que ver con el aumento sustancial de la esperanza de v¡da en la prolongación de los años de existencia, un suceso inédlto en la historia de la hlmanidad, hoy hay un énfasls en el descubrir las peculiaridades y posibi¡idades de este momento de la existencia. Pero estc no debe hacernos olvidar ese inicio de ia existencia, esos primeros oasos que tanto marcan el destino ulterior de la vida cie una persona: a ¡nfancia. No hay quien pueda quedarse insensible ante la terrible realidad que tienen muchos niños hoy en el mundo "l...l el más rec¡ente informe le la Organización Internac¡onal dei Trabajo da a conocer que doscienios dieciocho millones de niños y niñas en el mundo, entre 5 y 17 años, lacen trabajos que deberían e¡iminarse y están expuestos a las peores 'ormas de explotaciónl UNICEF considera que cerca de dos millones le mgnores de edacl se prostituyen pof todo el mundo. Las caracleríst¡cas bioiógicas y psicológicas evolutivas de los ¡n'antes son contradichas, obviadas, llevadas a iunclonar e¡ un nivel le peligrosidad, de incompetencia, de incapacidad, corno producto de

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un proceso anticipado, excesivamente temprano, de ¡nserción vital el s¡stema de relaciones laborales. C,gsa que además, los exc de lo que por derecho les corresponde como niños y niñas. Se trata infantes convertidos en adultos antes de t¡empo. Niños exigidos adultos antes de tjempo. Una etapa de la vida que se violenta, con
secuenc¡as nocrvas. ¿Pero -salvando las enormes diferencias- es solamente la tación del trabajo infantil lo que amenaza hoy con dest.uir la i con suplantarla por"mini dosis de adultos"? ¿No tiene usted la i de que los infantes hoy hacen cosas, consumen cosas, viven dos de cosas que los hacen vivir como a destiempo, como rompi los elementales principios de una cierta ley de la gravitación evo¡uti ¿Qué tal si le digo que muchas de nuestras pÉcticas soc¡ales, fami res, comunitarias están ceffando la posibilidad de que los n¡ños y niñas vivan la infanc¡a infantilmente? No hablo ahora con Ia factología, con los abrumadoÍes y deiinitivc datos con que solemos hablar cuando hacemos cienc¡a. lV¡propósito m es demostrar una verdad, s¡no llamar la atención sobre algo que nee sita una mirada crítica, cuestionadora, prevent¡va. Oesde hace algunG años se viene produciendo una suerte de "desplazamiento soc¡opsicológico'de las edades, un adelantamiento social de los comportamienbs esperados, deseados y enseñados a los niños. Un fenómeno que ocure desde los adultos, desde la fam¡lia, desde la escuela, desde la sociedad en su conjunto. Adelantamiento, me atrevo a decir, respecio, inclusq a las condiciones y posibilidades ps¡cológicas y biológicas prop¡as de cada edad. lntuyo que este adelantamiento es favorecido por un conjunto de situaciones y prácticas soc¡ales que intentaré al menos señalar. En pÉ mer lugar, Ilamo la alención sobre la supuesta neces¡dad del desarrollo prematuro de "la responsab¡¡idad'- Desde ya, digo que mal entendidaNo como responsabilidad ¡nfantil, sino corno responsabilidad adulta a pequeña escala. Modelos adultos de organización se reproducen cas¡ análogamente en escenarios escolares, reuniones en las que se escenif¡can de manera bastante fgrmal las ideas, las consignas, los proble mas del mundo adulto. Solo que aquÍ de forma despersonalizada. S¡n posib¡lidad real de ser asimilados. Y coherentemente, los modelos de exigencia resultan impropios para la cohorte etar¡a.

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a esto, llamo la atención también sobre la apar¡ción y desarroe un modelo de "competitividad", que hace sus marcas, y amenaza qbnderse con más fueza. A veces queda oculto tras el velo de !Éicia: "Oué los mejores, lqs más esbzados' sean los que recl' I b rnejo/l Se segmenian los pases a los niveles ullerlotes de estud¡o Bse a los promedios académicos, y aunque en menor meoloa,

variables socioDolít¡cas. Se desconocen las diferencias de sexo en esquemas de maduración biológica y psicológica, las d¡ferencias bs modelos comportamentales de asignación social de género, Ensendo a que el e-sfuerzo se premia, se enseña que hay que ser mejor que ouo para poder lograr lo que se quiere, avanzar a meiores posiciones. Er adición,las fuerzas delmercado, importadas paraelcasode nuespais, han convertido a los infantes en 'clientes" produciendo prendas, Émentos, vestuarios, entre otros, (¡m)prop¡os de los adultos, en tallas lánüles. Los pequeños y tas pequeñas son empujados a actuar y vestir miniadultos, Aparecen en lugares públicos como muñecos distra.&igs, dislrazados de "Fla': ropa traída de los almacenes pacotilleros rE La Florida, o de cualquier otro lugar. No importa cómo les quede' E ¡mporta que parezcan caricaturas, 'tremenda p¡nta'l"Cuando ¡os ves¡rE6 y tratamos como adultos, el mensaie pata los chicos es claro: a¡€ce lo más ráp¡do posible -dice Morpurgo, escritor de libros infantiles Estamos desvalorizando tanto a la niñez que pronto vamos a enc9ntrarnos una sociedad donde valores como la inocencia y la creatividad no

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a tener más cabida: El paroxismo total se produce por la puesta en manos de los infanEs -vía digital, el€ctrónica, DVD memor¡as flash promiscuas. ventas cailejeras, por ejemplo- do audiovisuales de todo tipo con contenidos gJe hasta hace poco se habrían cons¡derado inaceptables' incluso' para marcados por una hipersexuali-á¡enes. Se ofertan "modelos de moda'; zación, una erot¡ca l¡bid¡nal desmesurada, casi perversa, un ind¡v¡dua¡¡srlo a ultranza, y un ensalzar el éxiio asoc¡ado a lo supertluo' a lo carente de alma, a lo banaf. Los niños y las niñas cantan n0000oo' na, n00Iu n0 aes l1u: tú ercs una bandolera y te netieron el DITU conpleto pot la b1ca Hay quienes dicen, incluso con sonrisa mal¡c¡osa y cómplice: "Los niños están acabando'l No es exacta Ia expresión. Lo correcto es dec¡r "esia.¡os acabando con los niños'l

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Todo esto lanza a los locos baiitos --como hermosamenle les Serrat- a una 'falsa adultez prematura", Un fenómeno más cercano a trad¡ción de Dorian Grey que a la de Benjamin Button. ojalá me eq que. Es apenas mi percepción, probablemente multipl¡cada en e¡ para oromover alertas inmediatas. Recordemos con este llamado de alerta que la educac¡ón no solo lo que hacemos con los más pequeños en la escuela, en la en los escenarios públ¡cos de su vida. Es también lo que se les hacer, Io que se les induce desde los medios y prácticas de mo. Lo que comoartimos con ellos desde nuestra condición de ad obviando que ellos no !o son. Daf matices lúd¡cos, como s¡ fuera ;uegos, a ciertos comportam¡entos no los exime de una influencia gat¡va. Probablemente la multiplica- Creer que "es un chistd' hablar asuntos adultos con los niñgs, si es que lo fuera, seguro que es un ch de muy mal guslo. Los comportamientos a destiempo que perm¡ti o que supuestamente infantil¡zamos con un tono de humor, son "fisura peligrosa en el sano desarrollo de los infantes. Es importante saber que esos desfasajes conductuales están en causología de muchas dificultades sociales y lamiliares. Sirvan test¡monio el embarazo precoz, que con cifras abrumadoramente supone rjesgos a la salud física, a la estabilidad emociona¡, al de Dsicosoc¡al, incluso a la funcionalidad de la sociedad. Otro tanto con los consumos de sustancias nocivas -alcohol, cigarrillos, d El aumento de la violenc¡a infantil es evidente en las instituc¡ones colares, en los barrios, Al final no hay cómo no preguntarse, Benavenle, si no será que "[...]estamos condenando a nuestros prop¡6 hijos -y por tanto a nuestra soc¡edad del futuro- a nuestras mismas enfermedades, carencias y errores'l Vivir a destiempo no es una buena opción. Muchg menos cuando se trata de la infancia.Y peor aún sison otros quienes d¡ctaminan, favorecen o ¡nducen esa decisión. Cada etapa de la vida t¡ene sus particular¡dades --€s decir sus exigencias, sus sueños, sus ¡lusiones, sus "sf'y sus "nd Y hay que vivirlas de modo tal que favgrezcan el desarrollo armónicq ¡a consecución de los sentidos ex¡slenc¡ales, de las capac¡dades personales y colectivas para lograr el bienestar y la fel¡cidad de todos. S¡ hoy hablamos y defendemos el derecho y la posibilidad de una'!ejez" más plena, no podemos olvidar que la infancia hay que v¡virla infant¡lmente.

0gto¡c¡,

prRo No cuuPLE

lue los adolescentes son dificiles solo lo dudan los adolescentes. Ellos dicen que los difíciles son los padres y las madres. Para más, una sue€rficial mirada al término ha llevado a susteniar e¡ estigma: adgles@¡E es el que adol/s/ece. "Na'a que ve¡'' -me diría el que tengo en la casa. Y tiene razón. La palabra adolescente viene de adulescenfes ab alescenlo s¡c nom[natos. A los adolescentes se les ha llamado así de "crecea' \ñ¡arco Terenc¡o Var!ón, escr¡tor romano 116-27 a.C.) del particip¡o lati10 adolescens "que crecei del verbo adolesco, adolevi, adultus: "crecer, Cesarrollarse': Lo mejor es que todos los que rebasamos "la enfermedad" iuimos alguna vez enfermos. Una vez una madre que se declaraba'fan" de Vale la pena escribió al programa:
Tengo tros hijos, on general no me puedo quejar de elios, son buenos.. pero con respecto al tema discipliña la situación no es nada tácil. Lo que más complicado r¡e está €sullando y es lo qu€ mB impulsa a escribirle y preguntarle qué hacer, tiene que vér con el del medio. Mire, para decírselo muy sencillamente: la mayor obedece y cumple Con ella sé que el asunto es mucho refurzamienlo, mucho sigue como vas, mucha éstimulación. La mg_ nor ni cumple ni obedece. Pero también sé qué hacer: castigo bien adminis' trado, constante supervisión y rcvisión, en lin ¡levarla a lo cortico Pero eldel med¡o. el que está en la adolesc€ncia... ese sí que me deja fuera de báse: eldel medio obedece, pero no cumple.
El problema es el adolescente. La histoda probablemente es muy co"

nocida entre aquellos que ya se han iniciado en la hermosa y difícil misión de ser madre o padre, No dudo que hasta los tíos y las tías func¡onales, esos que se "meten'de lleno en las tribulaciones de Ia educación fam¡liar, tengan mucho que decir al respecto. Somos convocadgs a decir, "qué difíc¡l es tra'tar con los adolescentes'l Pero podrías pensar en otra varianle. Partir del comportamiento y no del supuesto problema (seguramente para descubr¡r cuál es, en reali-

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cad, el probleria). Hagamos e intento. En definitivatoo_e perdemos oe v¡sla en ocas¡ones es que si et problema es la adolesce.c¡a, lo jnicc que podemos hacer es sentarnos a esperar que pase. Debemos hacerpregunlar ¿ por qué argu.en oDeoece pero no currpte? :?: l: trastada^1os ¡r nos :91"1" a un esce.a.jo laboral. Si en el lugar de un padre c u¡a madre ponemos a un jefe y te preguntamos, ¿tiené usteo táajááoo.bedec91 pero no currplen?. con certeza nos responderá que s,. J:s- !1: y no sera, precisamenre. porqJe son adolescentes. qfobablemente respuestas irnproduct,vas: -Es que es ur -^_j-eno! 1r.ro: zorro. unt¡pócrita... se cree que puede hacer las cosas como le oa ra 50r_respuestas que apelan a las caracterísl,cas persona¡es ,gana. oel culpable. Enronces. una ldgica eterrenta nos denuncja la o;ficultad: r-,pócr,ta... no podrá hacer menos que "zorraes. :r_!J,r3,lerson9 iorra. oas. nrpocresias. No se ¡e puede pedir peras al olr¡o. por otro lado, una persona siempre puede hacer lo que le dé la gana. No lo dude. Éasta que conozca y esté displesto a asumir las consecuencias de su com_ portam¡ento. O que no las conozca. Asi el asunlo en todo caso ser,a otro: como hacer para oJe lo que le dé la gana hacer sea lo correcto (lo aoecuado) lo pactado, lo justo...). Una respuesta es improductiva porq;e al descentrar de nosotros la capacidad de solución del problema l; to;na ¡rresoluble. Habría que ir en busca de.zonas de productlv¡dad,l ¿Cómo? Haciéndonos una pregunta productiva, táct¡ca: podemo; estar hac¡endo ¿qué nosotros que hace que alguien obedezca, pero luego no cumpla? No se resista de primera. Piénselo detenidamene. Es más, te voy á Oar aigunos caminos para su reflexión.

1. Reglas ¡ncumplibles, prohibiciones absurdas, hacen obedecer
y no cumplir.'A partir de mañana mismo a las g:30 quiero te durmien_ do'l No pierda su r;empo en imposibles. por una parte, dormir es lna aclrv,oad .nvoluntaria. Mientras rras se tlate de .rponer rnenos se logra. Por otra. et d a que su j",o/a adolesce.te se dLerma a las g:30 oreocupese. Debe esta, enlermo. Obedece pero ro cumple. es una frase que se remonla a la éooca en qJe éran,os considerados por los penrnsutares como las Indtas y dice un interesante rexto:..[...] frases ,,ta iey se obedece pero no se cumpte" no ápuntan :,^::ll? 9" 9r: generalme')te f'acia ciedo c:1jsmo pafa con la ley, que alglnos a.rto_ res atnbuyen a ¡os hao tantes de las fndias. sino que se úata de Llna

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Esc¡ilos con psicotogía

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fórmula ligada a un verdadero recurso contra normas procedentes de la Península, para proteger la real¡dad indiana contra el impacto de oroducros tegislativos, quizás muy bien irtencionados, pe¿ mal relacionados con la realidad y la problemática de las Indias'l Dec¡siones disociadas de la rea¡¡dad hacen obedecer y no cumplir: "Cuando salgas a jugar fúibol cu¡da a ropa, que ¡o se te ensucie,l Sobran las palabras. ¿Ha visto usted algún partido del más universal de los deportes? ¿Se ha fijedo cómo sa¡en del campo tos que jugaron? Hasta el dandi Beckam sale que pa.ece "una bola de churfe'l Cuando no se propicia el díálogo se favorece el obedecer y no cumplir:'Aqui no hay nada que hablar. Las palabras sobran, Está bueno ya- Haz o que te digo'l ¿Con quién tratamos con personas o con robots? ¿Si no se puede dar la opinión prop a por qué se tiene que curnplir con ia oDinión de otro? Los ejemp¡os contradictorios hacen obedecer y no cumplir: "No puedes seguir faliafdo a clases. Eso es inadmisible'l Bien. pero resulta que usted mismo cada vez que no tiene deseos de trabaiar pues, se queda en casa inventando una excusa. S¡ de adolescentes se trata, le puedo asegurar que hay algo que no toleran: el doble rasero. Ellos en e¡ cam¡no de convertirse en aoultos necesitan modelos adecuados de adulto, y no precisamenie "modelos dichos", sino "modelos hechos'l c, La falta de superv¡sión sobre el cumplimientg hace obedecer y no cumplir. Hay quienes d¡cen que en la confianza está el peligro. No lo crea así. El peligro está en a falta de supervisión, en la falta de segui mienlo y acornpañan¡¡ento a los que están creciendo y a los acuerdos que con ellos se han tomado. No se trata de control pol¡cíaco. No es perseguir, espiar, para tratar de sorprender. Es acompañar, recordar, preguntar si se necesita ayuda. Cuando se pide obediencia ciega cu¡tivamos el obedecer y no cumpl¡r: "Tu opinión nc es lo que irnporta ahora, el asunto es hacer esto que te esioy diciendo... ya tendrás tiempo de tener op¡niones'l Enrnudecer por designio del "nivel superioll ¿Nosotros lo soportariamos? ¿Y por qué creer que nuestros hijos adolescentes lo soportarán? Sin análisis, sin discusión, s¡n comprensión hasta lograr que se cumpla Jo que queremos sería una victoria pírrica. Hemos desesperanzado a un ciudadano. Hemos optado por sumarlo al "silenc¡o de los corderos'l

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es por determinadas caracteristica psrcologrcas de la edad. Es cierto que el adolescente se busca en la rrfeverencia, def¡ne su situación personal ante el mundo adulto, se po, slcpna ante su grupo como no replegado ante el poder adulio. pefo ram0ren es cierto que los modos basados en la obediencia con los que pretendemos lograr que haga lo que es necesario hacer, no son muy adecuados. Si le pedimos obediencia cjega, aquella que se realiza siñ tomar en consideración las mot¡vaciones y razones de quien la dicta mina, aquel no construye comprensión. De manera que no deja corno eledo una exper¡encia que sirva para aplicar en otro momento. Si avaft. zamos por el camino de la llamada obediencia deb¡da, no olvidemos que esta contiene pordefin¡ción liberar a¡que la realiza, y culpar a qu¡en la establece, de cualquier responsabjlidad sobre los ef¿dos. Entonces Dusquemos otra alternativa. Para ge9'JLo en pocas patabras: más que obedienc¡a proponga diá,logo y decisión conjunta_ lrás que obed¡encia favorezca cómpiomiso y.responsabilidad, lvlás que obediencia pida participac¡ón. l\,íás que obe. d¡enc¡a eduque en el respeto, la consideración, la diversidad. lá pluralidad. Cumple solo aquel que hace su propio compromiso, susteniado en su pensar, en su sent¡r, en su sensibilidad interpersonal y, sobre todo, en su derecho soberano a ser él mismo.

. El acto de ser irreverente, más allá de ser muy común en jgs ado_ lescentes, no siempre produc¡do

.

Curvo ou¡ noMp¡

rtmsó...

Nuestros comportamientos eficaces, entiéndase aquellos que llegan a tener algún resultado, pueden tener al menos potencialmente dos tipos de efecto: uno positivo -se logra la meta del comportamiento, produce cosas favorables, y en ese sentido el efecto es algo bueno. El otro efecto probable es el negativo. Es decir, que o bien no se logra la meta' o causa algún daño, algÚn perjuicio Este perjuicjo puede ser para uno misrno, para otra persona, para el entorno o para una institución Bueno, ciertamente existe una iercera posibilidad, le llamamos efecto ambiguo, o ambivalente, que contie¡e cosas pos¡tivas y negativas. Pero es bueno entender que todos nuestros comportam¡entos tienen una repercuslon Unas veces más visible, otras menos. Unas más ¡ntensas, otras de muy baja ntens,dad. Por lo que se supone oue podenos esperar e'ltonces ciettas consecuenc¡as sobre nosotros. Co'rcertrándcnos en los posib,es efectos negat vos de nuestros comportamientos, podemos afirmar que en principio, cuando se hace algo mal hecho, o cuando se hace bien hecho pero perjudica a otros' se recibe Lna Tespuesta o reacc.ón ¡egallval un casigo en su acepción mas general.Y esto es algo que, nos guste o no, es necesario. Lo mal hecho se dice que no debe pasar inadverlldo (lo bien hecho tampoco) toda vez que puede producir efecioe aún peores Un especialista en asuntos de gestión direct¡va decíal "Tenemos las conductas que premiamos" (demasiado conductista para mi gusto). Y yo agrego que cuando una conducta es r]egat;va. y nora sa^cionamos' y'o promovemos determ¡' nadas consecuencias sobre quien la realiza, indirectamente la estamos premiando, de modo que se repetirá. Por eso como cantaba el gran Bola de Nieve Ch¡va que ronpe tanb0 c1n su pel¡eio paga La invitación es a que pasemos revista a la necesidad de establecer consecuencias sobre las conductas negativas Aún cuando me s¡ento más a gusto hablando de "consecuencÍas'i lo cierto es que cotidianamente el término ut¡iizado es "casiigo'l Pero para t)sada, en lo sucesivo, quiero hacer una aclaración. La palabra castigo está cargado de una

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connotación negativa -probablemente tantos años, siglos, de casligos sencillamente ¡nadmisibles, basados en la v¡olencla y la agresividad, lograron imprimir este sello. Y lo primero que necesitamos es desprendernos de esta negatividad del término, y por lo tanto de la acc¡ón. El castigo no es algo malo que se hace a quien hizo algo rna¡o, sino sobre todo el acto de poner en evidencia nuestra relación negat¡va, nuestra desaprobación y desacuerdo, incluso nuestE molestia, con el hecho acontecido, con lo ma¡ hecho. Es fundamental para entender correctamente lo que es el castigo, definir con total clar¡dad que su p.opósito es la enmienda, la corrección, evitrar la repetición de lo mal hecho, el aprendizaie. El castigo no es un fin en sí m¡smo, es un medio para lograr algo. Es en esle sentido que podemos afirma. que el castigo bien aplicado es un favorecedor de aprendizaje positivo. Mientras que el castigo mal apl¡cado es lavorecedor de aprendizaje también, pero de aprendizaje negativo. La tesis de partida es la siguiente: el mejor castigo es el que no hay que aplicar Se previene el comportamiento inadecuado y por tanto no se produce, por lo que el casligo no es necesario, n¡ apl¡cable. Del misrhb modo digo que lo mejor es reconocer, est¡mular, lo bien hecho. Este es el mejor anticastigo. Pero solo se debe aplicar cuando hay conducias positivas, adecuadas, Aunque pueda parecer contradictorio con mi tesis, llamaré la atención sobre cLráles son algunas variantes, lamentablemente bastante comunes, de castigos mai aplicados. Y no lo hagg casualmente. En mi experiencia profesional y personal observo que predomina el castigo mal aplicado. Sucede que, al parecer, al de¡arce llevar por la primera reacción anie lo mal hecho, las personas evidencian formas de cast¡gar muy negativas, inadecuadas. Entonces la idea es que usted haga una introspección, que se aulo-observe, que recuerde ¡os castigos recientes que ha apl¡cado y los compare con lo que ahora presentaré, Después, ya sabrá usted lo que no debe hacer al cast¡garUn castigo es malapl¡cado... Cuand1 es ¡niusto. Es evidente. No se debe nunca castigar a qu¡en no merece cast¡go. Y sucede con frecuencia: la maestra sale del aula, al regresar encuentra mucha algarabÍa. Entonces dice: "iQué maleducados son! (por cierto como si ella no tuviera nada que ver con eso). Salgo del aula y se comportan indisciplinadamente. Pues bien, ahora lodos ba¡an la cabeza, pegada a la mesa, y no la levantan hasta que yo diga", ¿todos? Seguramente alguno prefirió comportarse b¡en, y no partic¡pó

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Cel acontecimiento. Pero... todos castigados "Justos por pecadores'; Cirá el inlustamente castigado. La maestra piensa: "Se ha producido un nal com¡ortamiento, y aigu¡en tiene que ser castigado'lComo no sabe quién o quiénes son ese alguien, entonces los cast¡ga a todos Lo que jo puede es dejar oe castigar. Los cast'gos totalizadores r'enden a ser - LStos. Para la próxima algarab;a el oel buen conportamlento lamolen se portará mal. Lo enseñó la maestra cor su mal castigo 'Cuanda el casliga n0 abarca a lados tos ¡mplicados e,'r i¿ l¿it¿ Al menos lomparativamente, cumple con el enunciado anterior: es injusto Todos os implicados en la generac¡ón o realización de un comportam¡ento ¡nadecuado, incorrecto, deben correí la m¡sma suerte Ojalá que cada uno 3n la medida de su participación en el suceso, pero todos deben recibir c;ando no se ¡dent¡f¡ca c¡aranente la causa delcas¡lgo. Por terceras bocas rsidiosas y chismosas, una joven sabe que su novio ha hecho algo que, .o solo que aeila no le gusta, sino que no debería hacer' Esa noche cuan:c él va a verla a la caia, aquella le dice: "vete, no quiero verte hoy Déame tranquila. Deberías pensar mejor Io que haces'; y le c¡erra la puerta' queda afuera, pasmado. No ent¡ende nada: -o ha castigado. Pero aquelse '¿Qué habié hecho?: No puede identificar su error' la conducta de él que -á causado el cast¡go de su compañera. Si la causa del castigo no esta Jaramente identificada por quien castiga, el castigado no podrá correg¡r más, ¿i comportamiento, no podrá convertir el castigo en aprendizaje Es hasta podrá sentirse :cmo en el caso anterior, seguramenle se molesta.Y llustamente tratado. Cuand| la conducta reprobable no está claranente establecida Es el caso a.terior. A ella le dijeron. Ella no vio, Ella no verificó Eila no estableció 3 autentlcidad de la ¡nformación. Un jurista dlría;"No hay pruebas su-cientes'- No se puede casligar. Se t¡ene primero que tener la certeza rel comportamiento errado De no tenerla, entonces se puede nacer un amado de alerta, una previs¡ón, pero no castigat Cuand| la relación cast¡g7¡alta n0 es adecuada La inadecuación de la rtensidad det cast¡go en relac¡ón con la gravedad de la falta, es algo :ue sucede muy comúnme¡te, y que se ve ¡mpulsado, sobre todo, por : molestia del que castiga. "Es que lo he castigado mil veces y nada'l :¡tonces es que los castigos anteriores no han sido bien aplicados llaro. el muchacho incumplió un acuerdo Tenía que llegar a las doce :e la noche a la casa y llegó a las doce con diez minutos "Llevo d¡ez
c suyo.

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LA

PENA,

m¡nutos de zozobra, de preocupación, he pasado muy mal rato pgr tu ncumplimiento. Ahora, como casllgo, no vas a salir más de noche en tres meses'l iApretó!Y claro, es su molestia Ja que comanda, no la lógica de la situación. Prepárese ahora para la indisc¡p¡¡na mayor Su castigo no va a ser observado, no va a ser cumplido. Se lo aseguro. Cuand0 se usa un elenento positiv1 para cast¡gar En un hotel cinco estrellas de la ciudaC, el director Ie dice a uno cie ¡os sL¡b,chef de cocina: AsÍ que usied cometió un acto de indisciplina. Pues le aplicaré una sanción (un castigo). Se va a trabajar de coc¡nerc al cornedor de los trabajadoresl ¡Pob!'es trabajadoresl ¿Trabajar en la cocina del comedor es un oastigo? ¿Cómo pien$a entonces el director que va a tener cocineros con ganas de trabajar allí? ¿Cómo mejorará la alimentac¡ó,'t a los trabajadores? No se debe usar algo que debe ser bueno, en calidad de malo, de castigo. Se cievalúa lo bueno, se le estigrnatiza como malo, y al final el castigo aplicado refuerza esa visión. Cuanda eltano enocíonal es agres¡vo.Hasla me cuesta trabajo repetir lc que escuché una vez pasando por la puerta de una casa: "#@.8J> (palabfa obscenas de todo t¡po)... te voy a romper la cabeza con un marli¡lo y te voy a estar dando golpes hasta que te salga sangre,.. #@.&/>... ivoy a acabar contigol'l La agresjvidaC es pésima acompañante del castigo. No se deje llevar por sus emociones lni por el modo en que lo cast¡garon a usted). El castigo violentc, físico o verbal, no solo es inadecuado, sino inadmisible y prohibido, Va en conlra de los derechos de ias personas. Senc¡llamente olvídese de esa opción, o entonces iendremos que cast¡garlo a usted. Cuando se castiga a la persona y n0 a la falta. Este es un error común. Y además se asocla mucho al uso de la v¡olencia, sobre todo veóal. Este ejemplo también viene de la "escucha atenta" en un barrio habanero en el que me encontraba: "¡lmbécil! ¡l\¡ira lo que h¡cistel iEres un idiota! ¡Mongóiicol iAnormal!Ahora sal de mi vista y métete en la cama hasta que yo me acuerde: Un rosario de cualidades personales negat¡vas, Ahora pensemos iranquilamente. Más allá de la inadm¡sible falta de respeto. t\¡ás ai{á de la violencia. ¿Si una persona es imbécil, idiota, mongólica, anormal, no es lógico que haga cosas rnai hechas? ¿podrá correglr su comportamiento si es todas esas cosas? Se cast¡ga la falta, el eror, porque, prec¡samente, es superable. La persona puede, y debe, hacerlo de otro modo. Lo puede enmenda( corregir. ¿Pero cómo corregir una característica personal en tjempo breve? Lo errado, lo inadecuado

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es la conducta. Como estoy tratando de hacer ahora: no critico a la persona que dijo esas barbaridades, sino el decir las barbaridades (sentiflas, pensarlas), para que no las diga más. Cuanda el cast¡go n0 se cunple. Eslo ocufie muy a menudo, bien porque quien aplica el castigo "se compadece'("pobrecito, yo sé que no o hará más"), bien porque aplica un castigo en el que se castiga a sí mismo ("no se enciende la televis¡ón en todo el fin de semana",., ¿y qué cuando llega la nove¡a, o la pelÍcula, o si es viernes llega la hora Ce Vale la pena y el castigador no quiere dejar de verlo?). Se levanta el .astigo sin cumpl¡rlo. Por lo que el castigado sacará como experiencia: '\¡e castjgan y después me descastjgan rap¡dito'l No funcionará. Claro, 3sociada a esta situació¡, no podemos caer en el otro extremo. Tamb¡én se aplica mal el castigo cuando el castigo no tiene fin. Siempre tiene que ijarse un inicio y un fin. Además de una meta, un propósito, como diré -nás adelante. Pero ef error de los errores se produce cuando el cast¡?j na está axpl¡cad1, es decit no está preced¡do del señalamiento claro y preciso de !ué fue lo que se hizo mal, y por lo cual el castigo se api¡ca, y cuando :o se señala la iorrna, o las formas correctas, alternativas, de realizar a conducta. Esto es fundamental, cuando castlgar no es un iin en sí nLSmo, sino un ¡nstrumento del camb¡c, de la corrección, del aprendizae, entonces no basta con "aplicar la sanciónl es iundamental decir con :ctal transparencia por qué se aplica y cómo (o qué) debería haber sido iecho en lugar del comporiamiento errático. Dice el saber popular que no todo lo que sube baja, a veces cuando :ene que bajar, sigue subiendo o empleza a moverse para los Iados, J se queda quietec¡to en el mismo lugar Con esto se ha signif¡cado a imagen de que lo mal hecho, en dependencja de quién lo haga, .o rec¡be su merecido, queda impune.Y esto es algo que por muchas razones no vale la pena. Por el contrario, la fórmula adecuada es sencilla: :stimular lo bien hecho, conkolar los efectos, y si"el chivo rompe tambo'; :ue pague, pero cob¡émosle correctamente.

Tv-o-srrH

Muchos le llaman "la reina". Su expanslón ha logrado niveles Insospechados: "Hoy fofrna parie del mobiliario de todos los hcgares Sin embarqo, no se trata de un mueble más, si así luere sería fácil prescindi' de ;lla o relegarla a un segundo lugar' No, lamentablemente, se ha convertido en el centro de la famil¡a y se alza e¡ el cuarto de estar como si se tratara de un altar ante el que todos nos inclináramos para pedirle do¡es o entregarle nuestras ofrendas'l La "fáb¡ica de mentiras'l le dlce Lolo Rico. Para Groucho Marx era algo muy educat¡vo: "Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un llbro' Claro €s la televisión. Según un escrito publicado por la Unión de periodlstas de cuba (UPEÓ), en todo el mundo el tiernpo de permanencia ante eltelevisor ha aumentado. El texto refleret "Un informe presentado en el Mercado lnter' nac¡onalde Programas deTelevisión (N¡IPTV) en Cannes, Francia, mostrÓ que los seres humanos están cada vez más ávidos de telev¡sión: el pra medio mundial ascendió a tres horas y slete minutos por día, siendo el maxin o de flas de cinco horas en Japón .. Los nortearrercanos siguel siendo los mayores consurnldores de televis¡ón del mundo occ¡dental, con cuatro horas y 28 minutos d;erios ante la pantalla. En América Latina el consumo de televisión aumentó levemenie, llegando a una duración media de tfes horas Y 16 m nutos" Pero hav oeores noticias. En este escenario los niños, adolescente y jóvenes son "blanco" predilecto Se realizan centenares de miles de comerciales que invitan a acciones que dañan su salud, su bienestar, el desarrollo de su espiritualidad. Hoy en el mundo los niños, adolescentes y jóvenes viven asediados entre pantallas. Ya nos había llamado la atención Debray R. hace algunos años apuntando a la realidad francesa, pero a mi iuicio fansferible en gran medida a otras realidades, "[...] los valores asimilados hoy por los alumnos pasan por la televisión, la música, ¡a radio, la moda, la publicidad, más que por la escuela y la lamilia'l

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Según la Anerc¡an Academy al Ch¡\d & Adolscent Psych¡atry' "1. .1 los niños americanos miran televisión por un promedio de tres

a cuatro horas diarias'l Un estudio realizado por la Braadcasting Standards Camn¡ss¡an y Ia tndependent Televisian Canniss¡on de Gra¡ Bretaña, revela que "[...]cadavez más público menorve televisión a las 9:00 de la noche

o en horas en las que los programadores ¡ncluyen los espacios en los que se puede ver sexo explícito, violencia o un lenguaje poco apropiado para esta audiencia [...]. Según el estudio, u¡o de cada cinco niños enlre 4 y 15 años ve televisión entre las 9:00 y las 10:30 horas, cada noche, una proporción que aumenta -uno de cada cuatrü- en el caso de los rr'renores entre 10 y 15 años. La revista española cansumercon señala que "[...]alrededor de 200 000 niños entre 4 y 12 años siguen viendo la televisión una vez concluyen los programas en horar o de máx¡ma au" diencla y com¡enzan los espacios de noche con contenidos para adultos'l El caso de Venezuela es signif cat¡vc';
En promedio los niños ve¡ de 22 a 25 horas senana es de ielevisión. En los preescolares esa cilra lega a Jn promedro oe 54 ho'as por serana lo que significa de 7 a I hofas diadas. En general, poder¡os decir que durante el transcurso del año, los niños pasan más tiempo frente a la TV, que en la escuela... Eltolal de tiernpo dedicado á ese medio de comuñicación es a veces tan elevado, que aparentemente, queda poco tiempo para comer, k a la escuela o dormir. Esto se debe a que los niños ven ielévisión mientras almuelzan o cenan, mientlas leen un liblo o hacen sus deberes

"En Cuba -señala la joven investigadora Lil Domínguez- un estudio realizado por el Centro de Investigacio¡es Soaiales en el 2001, mostró que la audiencia entre público infantil y adolescente, a nivel nacional, es muy elevada y existe una alta frecuencia de visualización de la televisión'l En otra ¡nvestigación realizada por la joven ps¡cóloga Madelín Dominguez se planteaba a escolares de la enseñanza prirnaria:"Si un marciano se asoma por ja venlana de t! casa sobre las cinco de la tarde, después que llegaste de la escuela ¿Qué te ve haciendo?" La gran mayoría, más del 95 %, respondieron: "VieÍtdo la lelevÍsión'l No hay duda de que existen notorias dilerencias entre lo que sucede en nuestro país y las ¡nforr¡aciones que tenemos de lo que sucede en ^rucfas panes del mundo. Pero esto no nos da razon oara acorroda' nos, para pensar que "aquí no pasa eso'y fin de la historia una vjeja sentencia de la sabiduría popular aconseja: "Cuando veas las barbas

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de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo'l Nos acercamos a un modelo d€ sobreconsumo ¡nfanül de la televis¡ón No tenemgs que ser investigadcres

para reconocerlo. Basta una mirada autocrítica a nuestra prop¡a casa a la de nuestros iarniliares, nuestrcs vecinos l\los acercamos a un mc' delo de consumo infantil de la televisión extralimitado en horar os y tipos de programas. La televisión es utilizada con mucha frecueneia como una "tata o nlñera eléctrica" de bajo costo (bueno, ya ¡o es ian bajo el coslo). Televisión antes y después de "la calabac¡tal televisión con programación para njños, jóvenes o adultos, televjsión a las 8:00 p.m., a las 9:00 p.m. a las lO:OO p.m., televisión hasta la hora "dale chico, mira qué hora es mañana vas a eslat m,rer¡o Ce sueio t yJ ya me estoy qLledanJo doF mida,..'i (vava forma de deflnir los horarios de consumo). Algunos se contentan con decir: "La programación de la teievlsión es la culpable . es que ponen cada cosa que no so¡ para niñosi Otros se justificarán con que"los niños han cambiado mucho... ya no les gustan los muñe ahora ouieren ver cosas de adullos'lY claro como los niños nacel" para ser felices. Sabernos que un niño cuando está en silencio, que "ni se siente es sobfe todo una "señal de alarma" ("¿en qué andará?) Y allá vamos a ver en qué anCa. "Uf... qué tranquilidad iNrenos mal. está viendo la televisiónl" ¿Pero sabemos qué está viendo? Creo que exagero un poco, perc deberíamos poner un cartel .le "cuidado. Niños viendo televisióni No por los niños, obviamenie El asunto es lo suficientemente serio. No se puede dejar asÍ En" tonces, para no quedarme en el diagnóstico, y partiendo de la consF deración de que los padres y las madres podemos ayudar a nuestros hijos a tener experiencias positivas con la televisión, me aventuro a listar algunas propuestas sencillas, ojalá que efic¡entes. Son el resu¡tado de muchas recomendaciones elaboradas por diversas inst¡tuciones científlcas. Se trata de un conjunio de acciones que podríamos realizar en casa de las y los más pequeños, en aras de romper el cerco y poder as¡milar productivamente los beneficios de la televis¡ón:

1, Sentarse junto a los hiios a mirar los programas Este es un excelente momento no sólo de compartir con los pequeños, sino también de "modelad' (mostraa un modo de "consumid'lo que la televisión muestra. un modo de'ver televisión").

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Escoger programas apropiadgs para el nivel de desarrollo del niño. La telev¡sión tiene una gran ventaja: podemos elegir, seleccionar, por úllimo apagar. La televisión no es un "mal inevitable'; puede ser un inst.umento de disirute, relajac¡ón y lambién de educación. Los programas que no resulten apropiados para los niñoS, Se cambian o se apagan. No convert¡r al televisor en el centro de la aciividad doméstica. En la casa hay muchas aciividades que realizar. La televisión no es ni tan siquiera el único medio de entreten¡miento. Es más, su exceso de consumc puede pefjudicar ser¡amente el establecimiento de ciertas rut¡nas necesarias. . Poner lím¡tes a Ia cantidad de t¡empo que pasan ante la televisión {a qraÍo y por semana). Apagar 1a televisión durante las horas de las comidas y del tiempo de esiudio. A la hora de la comida no se ve televisor. Es meior aorovechar esios momentcs para el intercambio, saber cómo van las cosas. Asimismo, mientras se estud a, el televisor no puede estar de "patrón de Drueba" o "acomoañante'l Analizar junto con los niños lo que se esiá viendo en un programa. Se puede lograr rnucho con esta sencilla práctica, obviamente sin interferlr, ¡nterrumpir, n¡ molestar al niñc,. En el momento en que se produzca, señálele un "comportar¡l¡ento positivo" (amabllidad, bondad, cooperación, arnistad, por ejemplo). Invítelos a que ellos mlsmos hagan su valoración de uno u otro comporiamiento de lo que están viendo en el programa, Construir sinergias, l\.4ientras están m¡rando la televisión o al concluir un programa, es recomendable hablar de loE valores farniliares y personales, cómo se relacionan con lo que están viencio, Aproveche y recuerde anécdotas familiares, cosas que han sucedido, que han sido d¡chas. Ponga en evidencia las relaciones posibles que existen entre lo que han visto y l¡bfos que han leído o que podrian leer sobre el tema, historias relevantes, lugares de interés que podrían v¡siiar o que han sido visitados. 8. Comparar lo que se observa en un programa de televis¡ón con sucesos reales. Es muy imporiante que los niños logren entender las d¡ferencias entre la realidad y la'tealidad telev¡siva'lEs bueno solicitar a los n¡ños que comparen lo que están viendo con la realidad para q-e aorendar a esrablecer las distancias.

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9. Diversificar el mundo de las experiencias infantiles. Que vean la

te-

levisión. Bien. Pero también que lean libros, que desarrollen juegos creat¡vos con sus juguetes (crear personajes, situaciones, historias). Que construyan, inventen, hagan de sus "sueños i¡fantiles" rea idades construidas con sus manos. Oue compaftan con sus amistades. Por qué no, que jueguen en la computadora, pero que también aprendan a hacer de ella un aliado en el aorendizaie. en la realización d€ tareas escotares.
A esta lista usted, seguramente, podrá agregar acciones de su prop a cosecha. Hágalo. Y sobre todo piense que no hay por qué permitir que una posible buena al¡ada se conviefta en un peligro. La televisión es uno de los más extensos socializadores de nuestE época. Pero la socialización que reconocemos, la más extendida, es la de la sumersión. Ya lo decía Gerbner en su teoría del cultivo. cuantas más horas se sumerge un individuo en el mundo de la televisión, mayo. . es la coincidencia ent¡e la concepción clue este tiene de su entorno _i su representacÍón lelevisiva, de modo que su idea de io que le rodea se ajusta sobre todo a la idea que aquella difunde. La TV tiene un papel fundamental en la construcción de las representacio¡es mentales de nuestros niños y jóvenes. Por eso es lundamental estar atentos: ¿que ve? ¿Cuánto t¡empo ve? ¿Qué p¡ensa de lo que ve'/ La televisión puede aportar beneficios sustanciales al progreso sccial, al mejoramiento del ser humano, al desafrollo de habilidades sociaIes. Nos puede acercar al sueño de acc¡ones de salud más extens¡vas y preventivas. Puede ser trinchera de Ia defensa de la cultura, de la soberanía. Puede ser un amplificador de las acciones de educación puede multiplicar los panes y los peces que alirnentan el alma humana Ser esperanza, firmeza, conv¡cción. Pero va a depender, no solo de que se muestra en la TV s¡no co. mucho, de cómo nos relacionemos con ella. De nosotros depende. Se lc drgo yo que soy de allÍ.

¿Eourvocroo vo?

Vivo rodeada de hombres perlectos y no tengo modo de hacervalea mi opin¡ón cuando de sus effores se trata. Por rnás evidenc¡as qug doy, la equivocac¡ón, en su mentg. no tjene nada que ver con etlos. Es ¡rn imposibe... El más pedecto de todos es mi ñafido. Cada vez que estamos discr¡tiendo un problomay yo perc¡bo que su análisis es incorrecto, y Ie digo "estás equivo_ cado" me d¡ce "¿equivocado yo?,. Lo dice con un tono especial. es como si la posibilidad de que él se equivoque no exisla... por si eslo fuera ooco. le cueñto que hace dnos días ñi iefe, Inconsultamente además, tomó una decisión ydicho a Io cubano <rnet¡ó la pata". Le mostré portodas las formas posibles que se había equivocado, y allá va el mismo tono, la misma frase: (Equivocado yo?"... Y ya, para colmo de los cotmos. Mi hüa pequeña tuvo un problemita on la secundaria con su maesho... yo sabía que la aprecia_ clón del maestro era errónea. Pero no lo desacrédité con la niña. Me fuia la sscuo¡a y le expliqué con detalles que esiaba equivocado.y que cree usled qué me diio: yo?". "¿Equivocado

no aceptamos que se nos señalen errgres? Pues malas noticias, est¡mada amiga. Usted está equivocada. Y no me vaya a decir: ,,¿Equivocada yo?'l En primer ¡ugar no todos los hombres son como usted cree que son. Quizás la mayoría, pero no todos. En segundo lugar, el asunto que usted nos trae, no es de génerg, aunque podamos observar algunas peculiaridades masculinas más o menos recurrentes. También hay mu. jeres, y otros grupos diierentes, que ante seña¡amientos de error salen con el "¿equivocado/da yo?i Corriendo el riesgo de "psicolog¡za¿ en exceso, puedo aseguBr que el asunto puede ser sobre todo de autovaloración, de prejuicios, de representaciones soc¡ales, seguramente tiene mucho que ver con la d¡spos¡ción al diálogo, a la búsqueda de una soluc¡ón. Diría, en sentido general, que es sobre todo un asunto de actitud, de la forma en que ciertas personas afrontan s¡tuaciones en que se evidencia que

Esto fue lo que me escribió una persona, qu¡en además decía; "Es que todos ¡os hombres son iguales'l ¿Qué quiere decir iguales, que

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error. y por eso es ¡mportante entender este tipo en su relación con las pecullaridades ps¡cológicac de algunas personas. Aquí estamos anle un familiar cercano de ,,Don perfecto,- Su lógica pa_ rece,ser senc¡llat yo no puedo estar equivocado, porque yo no meéquivo_ co.y no me equivoco porque hago las cosas perfectamente bien. y aqd, probablemente. descubrimos el elemento psicológico fundamental qr-e define a.esta fam¡l¡a" de personas: el uso de la peiección como escud,a rero ta pstco¡ogia invita a la sagacidad perceptuaty a la construcciol¡ oe orras tormas de pensar que suponen que, cjertos tjpos de compor, tÉtmrento hablan en el lenguaie de los antónimos respecto a sus calf sas. ¿L¡ue le parece? El comportam¡ento de las personas en ocas¡ones expresa b contrario de Io que sucede con la persona, y en este senti_ una.función protectora, defensiva. y digo el iomportamiento 9_o,:umpl,e Incruyenoo tas formas de pensar v sentr_ .. Analice la siguiente sit¡Jación'. quo presento como una analooia u$ed por teléfono a una compañera de trabalo que hace póco .llama rngreso en su centro. Será su subordinada, digamos su secreiaria. No nay conianza entre ustedes. Recién se están conociendo. Usted pasara por la casa de ella a llevarle unos documentos que tiene que reüsar. Y ella, qJriosamente, le dice:'Deme unos minutos antes ¿e veni¿ Aueno, nadj. Si usted luera psicologa. pues. quizás se preguntaria :o,,p1sa que querrá -¿Y para unos minutos?,1 Es más, usteo es dueña-de casa y t¡ene el d¡screto encanto del gusto por lo bello. Entonces piensa:'Se' quiere ,S-!*T:"t9re dejo ordenar ur poco ,a casa... pero si yo no voy ni a eft Irar. soro tos papeles y me voy' At final usted liega a |acasa. Su nueva compañera le insiste en que entre. y usted se maravilla al ver perfecto orden, todo en su tugar. Sata recog¡da, organiza. :1",:"13, qa. Lo mismo el corredor Las sillas bien puestas alreded;r de limesa. En fin todo,.absolutamente todo, en su lugar Las puertas que dan accLio seguramente a tos cuartos están cerradas y hay silencio.,,eué linda tu casa --comenta usted-. A mí también me gusta el orden. Se ve todo ian bierilDe camino a su casa usted se dice: '5e u" qu" rná p"Áoná organizada. Será una excelente secretaria: "" Pero allá v¡ene el psicólogo y pregunta: "¿Cuántos niños tiene ta compañera?'t 'Tres -responoe usieá- .:¿Sa¡e lás e¿a¿eszl,di. dolire! varoncrbs. uno de cuatro. uno de siete y otro de de dgcd. y ahí el esanatomias súbletivas te pregunta: ..¿y no te parece raro :rgrl!3qor,9" que no.nabra pelota en el piso. ni unos papeles mal puestos, ,n¡.una n' una l¡breta de la escuela fuera de lugar, n; una carnisa tirada eocima

111:9-:tido algún oe comportam¡ento

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Escriios con

Pslcolosía

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:e una silla, ni un butaca descosida de tanto subirse encima de ella,

el televisor encendido por gusto, ni...?'l "Pare. Pare. N¡e convenc¡ó'l \.o hay que trabajar en CSI para darse cuenta que "la escena" (que -o es de crimen) ha sido cambiada. ¿Parc qlJé? Para dar una buena ¡aqen. l\¡ostrar la casa que casi nuncai lamentablemente, puede ser. / eétá tan cambiada que se transforma en lo contrario de lo que nor¡almente es. Pues bien, de esa misma manera, el comportamiento humano en

:casiones "cambia lo que debía mostradY lo que nos llama a sospecha :s la perfección. ¿Cómo puede ser que alguien no acepte que puede :cmeter errores? ¿Cómo puede algu¡erl creer que nunca se equivoca? fuizás podríamos pensar, al menos hipotéticamente, que tras la per'ección se esconde algo que esa persona no quiere mostrar. Probable' :rente no quiere mo$trar ni a sí mismo. Entonces aparece la perfección :omo escudo. ¿Y quién se esconde iras la peifección? Pues podemos aventurar muahas respuestas. Y cada cual tendrá que ¡ndagar qué sucede en el caso :ue le preocupa, porque hablamos de psicología y no de rectas de cocina. Tras el escudo de la perfección puede encontra.se un imperfecto. Alouien que se sabe productor consuetudinario de errores y no quiere as-umir uno más. Puede también ser alguien inseguro. La inseguridad, nuy comúnmente, se convierte en motivo de no acepiación de equívocos oersonales. Elque subvalora, elque se siente y se cree menos que los demás puede crear este "caparazóri defensivo'de ia perfección para que su dificultad valorativa no le duela tanto. Se escuda en la perfección él temeroso, el sexisia (machista o feminista); es decir, el que sí, por .Jn asunto de género pfejudicialmente comprendido, no puede aceptar que desde el lado opuesto le denoten debilidad alguna iVaya noc¡ón de oénero v de debilidad! De ñiás no está decir que los prepotenies, los carentes de la más mín¡ma capacidad de autocrítica afloran su dureza en un escudo protector que lo que hace es sustentar su autovaloración, ahora no minusvállda, ijno aumentada en exceso. Según una "ley del luncionamiento psicolóqico; si una persona da por real algo. o ga^1os su caoacidad para haóerlo todo bien, esro .4tentará coniirmarse en su comportamiento En el caso que nos ocupa, no aceptará errores. Con lo que su visiÓn, su creer oue lo hace todo bien, quedará iustifiaada Más de lo rnismo sucede con quien no está d¡spuesto al diálogo. Con quien funciona por el principio del poder (en nuestro caso pudíera ser la arquetípica irase: aquí el que manda soy yo -el marido, el jefe, el maestro).

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.VALE

LA PENA

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es de explicaciones, evidencias, argumentaciones. Va por otro camino. Y para entenderlo. y sobre todo para ;1tenta, enconlrarle una mejor so_ luc.ófr a.las s tuaciones que se crean. cono d;ría un vie;o cantalté, Kino Motan, nay que tener ps¡calog¡a. No siempre es analizando su derccho a tener la razón lo que al final le Ílevará a que se laden. No es slempre d"sOe s, oere"f,o que á oiá p-ersona comprenderá su error. Usted puede esgr¡mir muchos argumenlos. prese.tar muchas ev dencias. y a.ln as, ^o se sa vará de licanta_ léla: ¿EoL.vocado yo?'- piense que l^abría otras forrnas de ace.carse a entender y buscar solución a la situac¡ón. Dándole segur¡dad al ¡nsegurc podemos ayudar a ,a solución del probtema, dándoÉ valor quieñ a se subvalora podemos encontrar la solución, relorzando las perfecciones del imperfecto ayudamos a la sglucjón. Estas son extensio;es de la os _ cología que le aseguro mucho le ayJdaran Avanzar en el "modelo ps¡cológjco,, de análisis de las causas suele ser muy productivo en muchas condiciones de nuestra vida. Recordan_ oo Srer¡pre que todos los secretos de ja conducta humana no los puede desrubrir,¡a psicología. Sobre todo, porque no son todos de carácter psi_ corogrco. Lo que parece estar ciarc es que, para afrontar productivamen_ te., para favorecer el camb;o de otra perso.a. no srerrpre vale cenrarse soramente en e arálsis de -derechosl o en a,1álisrs de ,.evioencias: Hay la.p:icolog;a. hay oJe t,egar ar menos a u,ra cornprensión -q:::g!ta,r:onreal;dad ps¡co ógica que subyace a una acttJd ma..rifiesta, :i,Iiil? d: la. ar cornportarriento que se rrLeSr.a. Usted dird:..pero yo no soy psicótoga. yo¡o,so-y psicólogo..l'y yo le comento que, no ser psicólogo no quiére oecrr que no tengamos conocirnientos de psicología que podámos aplicar en nuestra vida cotidiana. Le aseguro que ¡Vale lá penal

quizás.queda claro por qué nuestra atribulada compañera _-Ahora "Por nos d¡ce: más evidencias que doy, la equ¡vocación, en su ;ente. no lene nada que ver con ejlos. Es un .npos¡ble"-y claro el asunro nc

La conocida sertencia según la cuat -errar es hLr¡ano.,o b.en es fa sa. . o olen sLpone que no hablamos oe seres hürranos cJa-do descubrimos estos t¡pos.Y si seguimos a su corolarioj,,si errar es humano, más huma_ no aún es rectificafl entonces son menos humanos todavía. Lo cual clarc que no es cierto. Son hu.'tanos. pe.o como Don perfeclo. con ün eror de case: no aceotan ni como posibitidad er equivocarse.

Tooóloeos

Las denomjnacjones de muchas de las especialidades profesionales que hly conocemos se acompañan de un elemento sufüal que entra en la lormación de palabras denotando ciencia, tratado, conju;to de co_ :tocimientos articulados: psico-logía, socjojogía, endocrino_logia, car_ dio-logía, por ejemplo. Las personas conocedoras de estos tr;taáos o sistemas de conocimientos son los profesionales: ps¡có_logos, sociólogos, politó-logos... y recjben una suerte de crédito que te¡tifica su Dre_ paración para roverse en estos ámbitos. Ámbitos que son usualmónte particulares. propios y privativos, y en este sentido rimitrofes de tas d¡sciplinas. Sin embargo. circJra'l por nuestras calles y avenidas alqunos..esoeci-e-alistas que no curnplen con la ley de Ia especilicidad, oue no han recibido ninguna fo¡mación espec¡al, y que no tienen patente de corso ni tituro que testimonie sus conocimientos y habilidades. No obstante. e'los están prestos a realizar su trabajo, en .ealidad cualquier trabajo: en cualqu¡er momento, en cualquier lugar. Sea lo que sea ellos püeden. Les llamo todó-logos. Parto por establecer al menos dos diferencias esencjales. He tenido ef enorme privilegio d9 conocer personas que considero verdaderas enc¡clopedias vivas. Uno de ellos, muy conocido y popu_ lar por su part¡cipación durante años en ese excelente programa que se llama "Escíba y Lea" (mi homenaie, admirac¡ón y respéto a quienes durante años han llevado un saber universal a todos los cubanos. Profesores de alto calibre: María Dolores Ort¡Z, la única mujer en el equ¡po, Galís Menéndez, Enrique Sosa, Julio Fernández Bulté _estos tres lamentablemente ya fallecidos- Ángel Herrero, y Félix Julio Alfon_ so, la nueva generación. Vaya fuentes de las que beber Oué privilegio contar con personas así). l\¡e refiero ahora al profesor Dr. Gustavo -Du Bouchet. Un hombre de vastos conocimientos de ¡nfinita cultura. Nada que ver con los todó¡ogos. y para testimoniar desde mi exper¡encia lo que los televidentes recuerdan por sus intervenciones exitosas en el panel, les traigo una anécdota.

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VALE LA

PENA-

Recuerdo que en una ocasión se me e¡comendó, para la Feria lnte.nac¡onal de Sev:lla. concepiJalizar ¡Jn juego educativo qJe se vircLla-¿ ar "Elcuentro de las culiJras tnoTbre con el que se ¡ntentó rrarizc. lo qLe en realidad fue una conquista sangrienla). La tarea era inédi= para mí. Pero la asumi con mucho gLsto. Era cuest'ón de probar. Urcs dras después la idea de "La Expedic ón estaba Lsia. Se trataría de Ljuego de mesa, con dos niveles de ejecución. Un primer tab¡ero, en E que podrÍa jugar toda la familia junta, ctesde los más pequeños. ConterF dría las peÍpecias de los viajes de Colón por nuestras islas. Los jugadores, con el clásico lanzamiento de oaoos, avanzaían en sus naves por el oceano, encontrando en él las razones Oara adelantar, detenerse o arrasarse. "V:entos alisios dificullan la navegacidn -atrase dos espacios;" "Los marineros se asustan al percibir el movimiento de la Estrella Polar -manténganse en la misma posic¡ón por una ronda". AI final tendrian que llegar a un puerto y desembarcar. El segundo nivel, que comenzaba una vez que desembarcaban. conslstía en avanzar por el tabiero construyendo ,,poblaciones'l para esto. Una vez llegado a un lugar "disponible'; el lugador para construir tenía que responder a un coniunto de preguntas sobre histgria, cultura, geografia. música, literatufa... de toda Hispanoamérica. para la elaboración de: juego necesitábamos entonces tener un banco de cientos de preguntas. con las respuesta correctas, que estafían en tarietas consultadas como oráculos. Yo no podía solo hacer aquel banco de saber, Entonces me armé de excelentes colaboradores: pt€guntas de historia, el profe Du Bouchet; preguntas de Literatura, ei profesor Guillermo Rodríguez Rivera (excelente escritof y amigo), y así para cada temática, especialistas de primer nivel cun lauden. l\4uy pocos dÍas después de planteada ia tarea a cada cual, creo que tres días, Du Bouchet se me apareció en la Facultad: ,,profesor me dijo- aquí traigo rnis pr€gunias y respuestas,l ¡N¡e entregó 50OI lo no podia creerlo. ¿Cómo podía saber lodo eso? Creo que no suoo entender mi perplejidad y me dijo: "yo no Ie traje más para no llelarlo todo.de.historla. Pero s¡ quiere le puedc iraer unas quinienhs más en un par de días'lYo alucinaba.Antes de marcharse me escuchó hablarcon la personaque teníaasignada latareade confeccionarpreguntas de geografía. l\.4e habÍa traído muy pocas, y necesi.tábamos más. Con su a;dar-lento y atgo encorvado, eJ Profe se fue. Volvió dos días desp!és con 400 preguntas más de historia. y tuego ae aceptar con una total humildad mi agradec¡nliento infin¡to, con una

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Escrilos con

Psicol-og(a-

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,cz muy baja, casi ¡naudible me dijo: "Prole, sin que nadie se entere, es -rna cosa personal. Es que antes de se. profesor universitario yo fui pro'esor de bachille¡ato. Enseñaba geog.afía... y me iomé el atrevimiento :e ayudarlo sin que usted rre lo p¡d¡eralY dicho esto me entregó unos sapeles con 400 preguntas y respuestas de geogralía de toda Hlsparoamérica. Ese iue el Du Bouchet que co¡ocien vivo y en directo. Era, senciliamente, un gran hombre, y era definitivamente una encicloped¡a ','iva. Le debemos aún un merecldo homenaie. Q!e este recuerdo contri!uya alque, seguramente, se le hará algún día. Una cosa es un "enciclopédico'iy otra lrtalmente distinta es un todólogo En la esquina de mi casa vive un vecino de quien digo que es taller de reparaciones con planlilia única. Con una sonr¡sa afable, un andar conachón, amigo de todo el mu¡do, es e¡ tipo que, si hay que arreglar un venti¡ador uno llega hasta él y le d¡ce: "l,4ira a ver si puedes hacer a¡go cor mí. Esto no quiere echar fresco'lY su respuesta ¡nvariablel "Dame a ver si puedo hacer algo'lSi e llevan un radio, una plancha, una batidora, es lo mismo. S¡ hay que pintar una reia, arrcglarla, o camtJiar una conexión, o un sillón que se desencoló, pasa lo mismo. Son muchas las cosas que resuelve, y a las que él le aplica su principio de prudencia: 'Dame a ver si puedo hacer algol En Moscú no cree en lágrirnas, un excelente filme ruso, hay un tipo asi. Se le reconoce como "máster a todas manos"- Con conocimientos bási' cos y mucha experiencia, sobre todo con dedicación' cuidado, esmero' rni vecino se empeña y nos saca a los del barrio de muchos apuros Pero tiene límites. Cuando la tarea lo trasciende siempre dice: "No En eso no me mero. No le voy a resolver nada. y e re'iedro hasta pod'ía ser peo' que Ia enfermedad'l Sabia decis¡ón. Conoce sus lírnÍtes Una cosa es ser un "manitas de orol y otra totalmente distlnta es un todólogo. ¿Cuáles son las característ¡cas esencjales de los todólogos? Ante todo se trata de una ilimiiada incapacidad para tener un límite. Él lo puede todo, lo sabe todo, lo ha hecho todo, y todo le ha salido bien. Por si esto luera poco, conoce a todo el mundo, todo el mundo es su amigo, iodo el mundo le debe favores porque le ha hecho cualquier cosa a todo el mundo. De modo que él puede resolver todo lo que se proponga, todo lo que le pidan, todo lo que quiera. El tcdólogo no necesita ser invitado, él se invita solo. Aparece en la esce¡a de manera inesperada y unos minutos después está diciendo cómo hay que hacer las cosas. Cuando llaman a alguien, aparece é1.

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Cuando nadie lo llama, aparece é1. Es u¡'r "autogestionado'l Se presente pr¡mero con discreción, apenas como apareciendo allí, luego va poniendo la suya, y al final, ya está al frente. La fabulación lo acompaña como instrumento de trabajo: "Cuando yo trabajaba en tropas..." d¡ce, y se pasa la mano por la cabeza como si tuviera la boina puesta para arreglársela. Ni se pregufta. "El tipo era de Tropas" dicen los ingenuos, los que no lo conocen. Pero créalo o no lo crea, es puro cuento. Y es que, en sus cL.rentgs, sus lugares de perte, nencia, en los que ha estado, siempre son de notoriedad. Sus amigos clientes la misma cosa, siempre personas relevantesj 'Yo le he hecho rnuchos trabajos a...y cada rato me llama para que le resuelva..." Slempre son personas ampliamente conocidas. Actores de una fábula inventada. la del todólogo, que nunca se puede veriíicar. Pero con sus fabulaciones se gana la confianza del público, que si bien al princip o estaba receloso, ya a esta altura empieza a ser incauio. Claro, el todólogo tiene como rasgo esencial la "mitomanía": (De mito y rnanía). f. Tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciéndola, la realF dad de lo que se dice. ll 2. Tendencia a m¡tificar o a adm¡rar exageradamente a personas o cosas. Dicho ef pocas palabras, es un mentiroso profesional. Los todólogos están diseminados por amplios sectores de la socie' dad. Hay todólogos de barrio, que casi siempre son los que se aprovechan de nuestras malas decisiones, y caemos en sus redes por no acudlr a quien teñer¡os que acudir Son una desgracia de antesala. Ponemos el problema en sus manos, y lo empeoran. Al final cuando vie¡e el "especialista" tiene que trabajar rnás,... y nos cuesta rnás caro. Claro, éi que sabe, sabe... y por el precio se sabe. Hay todólogos en las universidades, centros de investigación. Son especialistas en "intervenciones variasi Siempre dicen alguna cosa en las sesiones de d¡scusión científica. No importa si rnanejan el tema o no (ellos creen y dlcen que son especialistas en el asunto). Hablan sin saber muy bien lo que dicen, pero de lo que sea, de lo que se trate, siempre tienen algo que dec¡r, o siendo más adecuado en el hablar, siempre tienen que decir algo. Los hay especializados en acc¡ones internacionales. Si el asunto es "fastea4 como d¡cen hoy los muchachos (viajar al exterior) ellos saben de todo, pueden dar cursos, ta¡leres y con, ferencias de todo, de lo que sea. Ellos se la saben todas. La especialización es para gente mediocre que solo pueden dedicarse a pocas cosas.

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Escritos con Psicología

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Hay todólogos con cargos de direcc¡ón. Los ingenieros, técnicos, es:ecialistas de la fábrica "no saben lo que hablan... además el proble¡a es político"-Y ahí aparecen ellos, los todólogos ahora "politodólogos" recidiendo qué se hace, cómo, cuándo y para qué se hacen las cosas, \o importa si se trata de poner unas luminar¡as, de hacer funcionar una iueva tecnología, si es asunio es de organización de la plantllla. En fin. -os asesores, la opinión de los otros, el consejo de dkecc¡ón están para .acer lo que él diga. Claro si sale ma¡, la culpa no es de é1, sino de los rue no supiero''] ertender y llevar a éx to sus propueslas. Algo interesante, y muy importante, es que no hay que ser todólogo rara compoñarse como todólogo. Y ahora, si es que usted no se ha identificado con el personaje, pues gual 6s importante que se detenga y se m¡re, sobre todo para evitar comportarse como un lodólogo. ¿Cór¡o se comporta un todóiogo? ¿Qué es comportarse como un todólogo cuandg vamos en el carro ie otra persona, que es la que va al volante? "Yo soy excelente dr¡v¿r', tengo licencia internacional... manejo desde niño... yo manejaba uno de ios carros de la escolta.ilY todo esto es dicho m¡entras la otra pergona mane¡a. Y prosigue su todología: "Por qué no te vas por ¡a derecha... mete la cuarta ya... ¿pafa qué usas el cloche para pasar a tercera?... es rnejor por Vía Blanca..." ¿A que puedo adiv¡na¡ qué quisiera gritar usted si tiene a alguien de copiloto comportándose todólogamente? Y voy para la cocina.Ya usted le d¡jo que cocioaría usted "mi vida pero si te pasas la vida quejándote de que te pasas el día entre calderos.., déjame a mí. Yo preparo todo", Vaya ¡lusión. Comportándose todóloga' mente ella/é1, primero comenzará a dar opiniones sobre lo que hay que hacer- "lMejor las croquetas, que se hacen más rápido... ya no se usa tanta sal, es dañina... si no la tapas se te quedan crudas por dentro... aprovecha y ve poniendo arroz en la olia'lSí, así es, La'btra olla" estará a punto de estal{ar Y cosas similares pueden suceder en cualquier escenario de nuestra vida cot¡diana- Porque entre todólogos y gente que de vez en cuando se le sale e¡"todólogo pos¡ble'que lleva adentro, ciertamente la cant¡dad no es pgca. La molestia, Ia alteración emocional, el estrés, la intranquilidad, el malestar que generan los todólogos es razón suficiente como para mantenerlos a raya. Lo mejor es identificarlos rápidamente y con un "muchas gracias no necesito ayuda';ponernos a salvo y dejarlos en esa. No siemore es pos¡ble. Viene la insistencia. En ese casg, con mucha

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educaciónr"Por favor, si fuera tan amable. Es que ya le dije que no ne' cesito ayuda. Ahora si me deja, se io voy a agradece/:A esta allur¿ si la exper¡encia me acompaña, le puedo asegurar que ya el todólo9o se aleja. Eso sí murmurando, balbuceando: ''Mira qué hay gente mal agradecida. Yo solo quería resolverle el problema'j Escuche: ni se le ocurra dec¡rle, "bueno, mire...," no caiga en la trampa. Pero, si usted es de los que cree, que "qué más da S¡ en definitiva, no molesta tanto'lEntonces le digo: recuerde qué es un iodólogo'Algu¡en que dice saber de Io que no sabe, que dice poder resolver lo que no puede resolver, que dice tener la experiencia que en realidad no tieneY es que hay una vieja asistencia para entender al todólogo: el que sabe de todo, no sabe de nada. De modo que en el ropaie del todólogo se esconde un "nadólogo'lSi se entrega a é1, le auguro un desastre total. Siempre es mejor ponerse en manos de los que saben. Dedicarnos a lo que sabemos. Si cada quien sabe algo, y hace lo que sabe, entre todos lo sabremos todo y todo podrá ser hecho. No se desvíe de su ruta Prefiera siempre andar al derecho.

VmprRos ¡H

Lr Hrslnr

lrácula ni se imaginaba que catapultaría a los vampiros al estrellato :ltal en el un¡verso audiovisual de Ias películas y ser¡ales que hoy se

,enden. con licenc¡a por cierto, en todas las calles de La Habana. Creo :ue nos hemos convertido en uno de los pocos países del mundo que :ene una licencia que te permite comprar y vender discos pirateados :n Íjn, ya veremos qué sucede. Pero de lo que no cabe duda es que :sas figuras casi míticas que se alimenian de sangre humana, circulan ::r nuestras panrallas con frecue.cia nada despreciable. ¿Cuáles son algunas de las características fundamentales de los :hupa sangre? Hago mi contribuc¡ón: son insaciables; poseen grandes :o millos que son sus instrumentos para lograr sus profundas mordidas; :ueden infectar a otros al morderlos y convertirlos a su vez en vamp¡ros; son capaces de transformarse y desaparecer de un lado y aparecer en Itfo; poseen una especial capacidad para seducir, pues son mental.¡ente ágiles en lc que a promover el ma! se refiere; ¡o poseen alma, :or eso no se 'eflejan en los espejos: y son ponzoño>os. Pero qué tal si le digo que no hay que ir a fansilvania, ni a Hungría, 1i a l\.4oravia, para encontrarse con gente ponzoñosa, malsana, s¡n alma lue vive de "chupai'la sangre de los demás. Más que del murciélaco, su oriqer tiene que ver con 'os parásitos Son va'lpiros de ciudad. no son, orecisarnente, los que Juan Padron nos irajo luchando contra ,a injusticia y por el"Vampisol'l Usled estará de acuerdo, y si no espero convencerlo, que hay otros vamp¡ros en La Habana No t6ngo la más minima duda que se ha tropezado alguna vez con lno de estos "vamp¡ros" (que por cierto no existen solo en La Habana). No es precisamente de "sangre'de lo que se alimentan, sino del trabajo ajeno y para esto se aprovechan de las neces¡dades, de la escasez, del deseo... en fin de "la s¡tuación'lLos mercados, las aceras de las tien' das, los comercios en general, son sus lugares prefer¡dos. Pero los hay gcn "servicio a domicilio'l La ley de "la oferta y la demanda" es su fuerte, tanto que su gran juego es la especulación... no la rellexión filosófica profunda, meditat¡va,

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te^o,relica. sino la que supo-e rnás y más beref:cto personal, lucro |1L Irp|cado q!e se erige sobre el aouso. No se trata de gente honrada que c-or su,esfuerzo y trabajo produce b.eles y enrra en et n ercado dej irrercarroto. Estos ex,sten. y son respetuosos y €spelabtes. Los otfos, ,os ''cnupocterosl siguen Lna regla invariable: yo garo a tooa costa {mejooecr. a todo costo. y siemp,e subiendo el cóstol. ,a V tormu conl,eta 'o. ganar a toda costa(o) se llama precio. modos de operar van dósde la mas rel¡nada educación .Sus hasta e "Mire. - e escuclé oeci. a uno_ si usteJ quiere :}r:^1::::^|.lidgtod" "it:^1o :"-l1Y:"19. qor, que La Habana y ve.á que soro aqur tiene ,o que ÉJsca y con ¡a catrdad usteo Se merece. EStá caro. oero es que a rnr tal]_ bién me cuesta mucho ponerlo en sus manosl Como sl Oilera: ;eeimiso. para chuparle 'a sangre de ,tanera argumentadal Otro, c;ando me oue_ le por el precro de un mango (i40 pesosl Le pregunté si la se.n; la eá oe orot me respond¡o: ,,Sj le g.sta b¡en. y s, no tamb¡én. Alguien me ,o va a comprar'l ¿Acaso sabe él el esfuerzo que tiene que frac"er un tráO4aJoi para ganarse esa cantidad de dinero? pr"? inrento de saquear al otro, súmese a este Ja pon-^:^?t-:,^1:r3 zo¡a:et sarcasmo. la"J broma siempre destinada a ooner su veneno.I e1 tienen receptiv,oad. -¿eué yo veloc mLy caro? 1lS-ul:, "_u:o" y iCa.o venoe er Estado seguro qJe usted no se quejal'lEro. por partid; do_ ore. H Estado vende ca'o. es cierto. Esloy pelsando en las iienoas del mercado de frontera, y algunas de productos ljberados (cuando abrló un enorme almacén que otrora fuera el Ten cent de Galiano, en esos moli p:"g:"dad de Trasva . te comerté a sr adm,r strador. lue 9"1: en etfiercado de frontefa hay tres prec os: caro. -ruy ca.o y Trasval.;¡. rerc ar menos. s, .)o co.ro consLelo. corro opcion comprensiva, qu: la aprop¡ac¡ón del benefic¡o por et Estado se col;clviza, me va á :r-S.g parar a la subvención de otros servic;os, incluso productos. por el cony te permhe sesuir -:,-!:i"li:. det vampi.o va para sd bols io p.ecios vamptreando. Ademas. yo si me que;o de los attos Q¡e imoóne o"|, -"d.'".9e sus eñ-p€sas. pa.a ser exdcro, no e" una que:^ ?:]::9 1."^"1]!"L99 mt op¡nion m s crilerics, con ser;edad. mesura y mattu:ez. Forque se que solo as podrá rrejorar ra sitLacion. No co-for.nes con s- actividad va^lpifesca. los discípuros del Con_ de,promueven e. vampirismo. Jusl'ican sJ rnooo oe proceoer,,ast es la vroa, y et oue no se ponga pa esto oesaparece". De esa fo.ma esrirrulan er vamo,nsmo er las oersonas q_e estan a sL alreoedor..S a mí me

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Es¿rilos coñ Pslcoogia

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¡acen esto, lo lóg¡co es que yo se lo haga a alguien"- ¿De qué lógica se está hablando? Ellos son un mal innecesario. No nos dejemos engañar No se necesitan vampi.os para resolver muchos de los problemas que :enernos. Muy por el contrar¡o. Los vampiros nos alejan de las soluciones
feales. No puede nacer bienestar donde se produce y promueve el abuso, la falta de sensibilidad. vampiros del esluerzo y el trabajo ajeno, son ¡nsaciables. No les Estos casta con buenas ga¡ancias, sino con todas las ganancias, Ser siempre los que ganan, los únicos que ganan. De modo que además del precio aplican métodos para obtener más beneficios: cometen fraude en el pe-

e irrespeto,

saje, te rellenan la compfa con productos de mala calidad, te revenden productos liberados que ellos mismos agotan. En fin, "es que te sacan el qullo'; como dicen muchos cuando se tropiezan con esos mercaderes oroductores sobre todo de malestar. Aprovechadores, es quizás la expresión que más delata la esencia de los vampiros. Aprovechadqres de circunstancias, de dificultades, de oroblemas, de necesidades. Para muchos, el vampirjsmo es el resultado de los tiempos que vivi, mos. Pero yo aseguro que es mucho más que un mal de época. ¿Cuánias personas en las mismas situaclones dilíciles somos incapaces de aprovecharnos de las dificultades del otro para enriquecer el bolsillo? Somos la mayoría. Entonces está claro que elvarnpirismo es una opción personal, mala, malsana. Una opc¡ón que testirnonia, sobre todo, una enfermedad del alrna, una enfermedad ética. Y cuando es el alma, es lo esplritual, es la ética la enferrna, no se puede esperar menos que eso -atropello, insensibilidad, falta de solidaridad, inescrupulosidad. ¿Habrá algún antídoto? ¿Cuá¡ será la ristra de ajo que los aleje? Necesitamos una precisión. En algunos de los lugares donde estos vampirostienen su "banco de sangrq existen otras personas que no son vampiros, que comulgan con la ldea de que el trabajo es la fuente de riqueza (y no la explotación del otro), y que brindan servicios o productos similares a los vampirizados. De manera que lo primero es diferenciar quién es un vampiro y quién no. Con estos últimos, por cierto, no está de más una labor de prevención para eviiar que sean ''convert¡dos", Una vez definido dónde está, quién es el vampiro, entonces hay que ponerlo al descubierto. Sí. Hay que buscarse un problema. De tanto no buscarnos problemas, nosotros mÍsmos nos estamos llenando de problemas. Así que descubrirlos, ponerlos en sr'idencia, no es realmente

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ouscarse un problema, es quitarse un problema. No hay porqué apenarse poJ verificar un pesaje, por reclamar por un precio exce;¡vq ;or hacer públ¡ca una,Vampirada,l Esto no nos hace menos educád'os, por e¡ contrar¡o, más educados. Más educados en ,n" porque ""iiirJ incauto, li:*,]j91i., responsab¡e. evitrar si et vampiro muerde a un"iu-üJ.l lenemos que que sea porque de atguna maneá :^i!.|!S"*:, advertimos. nosolros no le Está claro.que el vamp¡ro campea por la situación existente. por lo que su extrnc¡ón definitiva vendrá cuando la situación sea transformada. uuanoo su'oferta no seacasi ja única, ni la de mejor relac¡ón cal¡dadprecio, ni la oferta del deseo de aquel prooucto que no ex¡ste en otros ru^g¿res. Enese cam¡no es en elque se ha de avanzar. pero por lo pronto pooemos hacerque su colmillada se m¡nimlce. eue no se sienia impune ni ¡nmune. Qué sepa que llegará el día de su definit¡va desaDarició;.

VrvrR

lr- oÍn

Entre la Economía y la Psicología, como cienc¡as y disciplinas profesionales, hay muchos vínculos fundamentales. De hecho DanielKahneman, psicólogo, obtuvo el Premio Nobel de Economía por sus contribuciones en €l ámbito de la toma de decis¡ones en situaciones de incertidumbre. Desde la psicología cognitiva eltrabajo de Kahneman hizo significativos aportes a la teoría económica, sobre ia motivación de las personas. La principal contribuc¡ón del psicólogo estadoun¡dense se relaciona con la denominada teoría de las perspectivas (prospect theoü. Este modelo teórico tesl¡monia que las personas en situaciones de incert¡dumble, tomamos decisiones que poco tienen que ver con el esquema de las probabilidades. Las decisiones, en estas situaciones, parecen ir por lo que denominaron "at4os heurísticos"- Al parecer, cuando buscamos ganancias tratamos de evitar riesgos, pero cuando se trata de evitar pérdidas hacemos al riesgo nuestro aliado. Dicho en otras palabras, con tal de no perder me la juego, pero si de ganar se trata busco seguridad. De modo que no me resultó nada extraño cuando dos compañeros de trabajo de la Universidad de La Habana, mi segunda casa como le llamo usualmente, me hicieron una sugerenc¡a (digo temática, no financ¡era). Me hablaron de que ellos observaban un compgrtam¡ento bastante común en algunas personas y que tiene que ver con "un modelo de gasto'j es decir una forma peculiar (y peligrosa) que iienen algunos de gasiar el dinero. Ellos lo habían denom¡nado "el bo¡sillo roto. El proceso es senc¡¡lo: d¡nero que entra, dinero que sale. Cobro y gastg, Desde ya puedo decir que es una mala estrategia "psicoeconómica' que descansa en la idea de vivir a¡ día, sin pensar en qué será (podrá ser) mañana. Es posible que ya usted esté pensando: "pero si el problema que yo tengo con el dinero es que no me alcanza'ly claro, ese problema lo tenemos, creo, la mayoría. Hasta los que t¡enen mucho, sienten que no les alcanza. Pero mirémoslo asít si el d¡nero no me alcanza (el salario es poco, los precios son allos), es poco, y lo poco que tengo lo uso

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incorrectamente, lo dilapido, entonces me alcanzará menos. De mane{a que igual bien me viene pensar en el asunto, Aquí no se trata de cóÍD tener más, s¡no de pensar en qué podemos usar mejor el que tenemG. La literatura espec¡alizada refiere explicac¡ones muy interesanbÉi acefca del por qué algunas personas asumen esta forma de "manejaf el d¡nero. Les comento algunas. Uno de los grandes aliados de los gastos iracionales del dinero es la ansiedad. Hay personas con mucha ansiedad de consumo: "comp por comprail"Hace rato que no me compro nada: le escuché decir a urE secretaria de una centro en el que estaba yo de visita. Como si dijere "Hace rato que no me empato con un buen libro, "Hace rato que estql con deseos de ir al teatro, pero tengo mucho tfabajo", en fin. ¿Qué tendrá de malo estar hace rato sin comprar nada? Al final, estras personas salen de compras por el simple placer de comprar Se gastan lo que tengan gl cosas que probablemente ni necesitan. Incluso algunos llegan de vuefa a la casa molestos: "No había nada interesante para comprar. Así qtr compré esta que no s¡rve para nada, pero era lo que habia"Pura ansiedad de compra. Ung se preguntaría, ¿para qué coñr pró lo que sabe que no sirve para nada? Y la respuesta es, ansiedad La ansiedad de compra, que puede estar llgada a otras ans¡edades do base: personas que no tienen dedicación alguna, ni obligaciones que cumplir, sufren mucho el "vacío del t¡empo'; y ahí lo llenan... saliendo a comprar. Personas que quieren "escapai de su casa, también se escudan en el "irse de tiendas'l La ansiedad puede canalizarse de muchas formas. Y esta de corrF prar, de gastar el dinero por gusto, s¡n necesidad, es de las peores. Hay personas muy apegadas al consumo de "superfluos'; comptan sobre todo cosas de segunda ¡mportancia. Otras, son personas muy centradas en el placer del momentor "Lo que me gusta ahora'l En ambas hay una ausencia de mirada al mañana. ñ,4ás de una vez se ha señalado que los cubanos somos presentislas. Yo no estoy seguro que "sea. mos" presentistas. De lo contrario cómo entender lgs últimos cincuen¡a años en Ia vida del país. Creo que nos comportarnos como presentistas para algunas cosas. Por ejemplo, el modo de gastar el dinero. Esto se relaciona también con nuestra tendencia cultural a dar hasta lo oue no tenemos. No hay que hacer del 'calculo económ¡co'una ética de las relaciones interpersonales. Pero eso de "deja eso yo ¡o pago todd en cualquier circunstancia y de manera indiscrim¡nada, forma parte de un modelo de consumo inadecuado del d¡nero.

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Hay personas sin responsabilidades fam¡liares, de pareja, sin proel estilo de no J/ectoi de futuro, que "viven solo para sf;y esto multiplica que los invadidos por pensar ni dos veces un gasto. Del mismo modo el presentismo, no piensan que algún día tendrán responsabilidades' Y á esa hora querrán dar marcha atrás a lo que ya no tendrá remedio' fendrán que empezar de cero. Y en materia de econom¡a' empezar oe .ero es muy complicado. Hay otraversión de los que no slenten responsabilidades En alguna ¡casión hablé de ellos: los mantenidos En la versión "c.u.p" son casi s¡empre hijos e hiias "sobreayudadosi Se les ha dado s¡empre lo que necesitan y lo que no. Pero no se les ha enseñado el significado del dinero, no se les habla ni se les muestra el :rabajo, el esfuerzo, la ded¡cac¡ón que supone conseguirlo Nadie les ra eipiicado con exactitud lo importante de se!-muy cuidadoso con los gastos. Por elcontrario, ellos siempre han contado con "un banco'(que isualmente se llama l\¡amá, Papá & Familiares) del que se extrae indiscriminadamente y en el que no se deposita. Y como las "alcancías" Cesaparecieron, son un objeto anacrónico, no se ha fomenlado en ellos el concepto de ahorro. Nada que tenga que ver con sef ellos mlsmos quienes se propongan determinadas metas de compra, y se esluercen' ánorren at menos, para lograrlas. "Lo que no se suda -decía un vecino con mucha sabiduría- no se cuida'l (familiaPor otra parte en laversión "c u.C'se trata de personas con'T e'' dinero que res en elexiranjero). Son favorecidos por una"remesa familia4 viene deltrabajo (en el meiorde los casos)de sus familiares o am¡gos en el exterior. Reciben cantidades que, por lo general, son bastante maque trabajan' vores que los ingresos que perc¡ben (en el caso de los "Lo que no se suda porque los hay qüe ni eso hacen) Más de o mismo: no se cuidalÍ así como llega el dinero se van directo a las llendas del mercado de frontera para compfar, en rnuchas ocasiones, cosas super'Jas, innecesarias. qJe en alguros casos ng los cor¡pran ni las mismas personas que t¡enen que sudar el dinero para envlarlo Los mantenidos pueden llegar a convert¡rse e¡ un problema social: la ausencia de relación de cualquier tipo entre tener dinero y trabajarlo Lega a desacreditar tanto la necesidad de trabajar que se va produclendiuna suerie de metamofosis, un proceso no evolutivo, 6ino involutivo' Se van convirtiendo en Parásitos. N¡ por asomo estoy diciendo que todas las personas que reclDen ayuda de familiafes sean así. Valoro positivamenle esas ay!¡das Justarnente

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critico a quienes toman la decisión de abandonar el país (lo que es su derecho inalienable) y se olv¡dan que det.ás de sí dejan familia. Dejan padres y madres ancianas con dificultades para s¡.tstentaIse_ Dejan hijos e hijas. Hermanos, tíos, que sé yo. Responsabilidades. Y muchas veces con total impunidad se desentienden de todo eso. Pienso que debería exist¡r un mecanismo legal que los obligara a asumir lo que ¡es toca. De modo que nadie se sienta oiendido por nri ''clasificac¡ón'l l\lo es mi ánimo ni me estilo. Estoy intentando ser fuerte con quien necesita que le hablen claro para que abandone posiciones qr.re lo hacen vulneiable, que lo pueden colocar es una situación muy complicada. Los que no se dan cuenta que están en el modelo de "pan de hoy, hambre de mañana'l Estoy brindando un espejo para que nos miremos, y e¡ el caso de encontrarnos, aunque sea parcialmente, reorganiaemos el camino. Asumit aún involuntariamente, estas act¡tudes o estilos de n¡anejar nuestra economia domést¡ca, puede tener consecuencias muy kaumát¡cas. En primer lugar, es evidente que nos hace muy vulnerables al impacto de lo imprevisible. ¿Qué sucederá cuando por alguna razón fundamental heces¡temos una suma importante de dinero y no dispongamos de ella por haber "v¡vjdo al día'? i"Préstamol'' -dirár los pariidarios de esta línea de conducta. Pero, malas not¡cias. ¿Le prestaría usted dinero a alguien que usted sabe que vive al día, que ei dinero no le dura en las manos, que lo dilapida? No se engañe. Difícilmente encontrará un préstamo. Si seguimos por esta lógica, el pedecto gastador imperfecto, con su "pedil psicoeconórnico" se va convirtiendo en Lrna persona más dependiente de ¡a tenenc¡a de d¡nero. El tener dinero en movimiento, para ser gastado, pasa a ser una ad¡cción. No, no exagero. Ahí están los datos, las his'tor¡as de grandes desfalcos y pequeños hurtos, solo por la dependencia del dinero. Y el modelo del "bolsi¡¡o roto" es la puerta abierta al camrno. El próximo paso está claro: vivir al dia pone a sus adictos con más frecuencia en condiciones de falta. Tamaña contradjcción. Gasta por gastar, sin pensar en mañana. Neces¡ta más dinero para gastar. Al final la falta de dinero se hace más frecuente. Es una lógica perversa, pero consistenie. No talla. Y como el único recurso que le queda es el préstamo (dentro de los recursos legales), termina siendo una persona tremendamente dependiente de los demás. Cor¡pra con el bolsillo ajeno. Vuelvo al espejo. Usted puede pensar: 'Nada que ver conn igo. yo no soy asfl Bien. Pero no estaría de más que revisara sus modelos de con-

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sumo, sus modelos de gasto. Especialmente en eslos liempos en que la incertidumbre es tan común como la instigación al consumo. "El que guarda siempre t¡ene' repetía con frecuenc¡a m¡ madre. y bajo esta filosofía había llenado la casa de tarecos inserv¡bles_ pero un día (más de uno en realidad) cuando uno neces¡taba algo, ella con orgullo decía, 'yo tengo guardado en el armario del fond;, Aho_ ra te lo busco':Y aparecía vencedora portando el necesitado obieto. No hay que llegar a tanto. No se fata de sustituir un exceso por ótro. Se trata de ser cuidadosos. De pensar no solo en hoy. De construir desde el hoy las garantías de mañana. Nadie puede viv¡r por enc¡ma de sus pos¡bjlidades, por mucho tiempo. Nadie quiere vivir por debaio de sus posibilidades. por mucho tiempo. Fntonces seguramente hemos llegado a la misma conclusión: ,,Vivir hoy... y ya veremos mañana'; no es nunca una buena opción, un buen estilo. Soy de los convencidos de que hay que atender con esmero a dos pr¡ncipios básicos, que los dejo para su reflexión, para que saque usted sus propias conclusiones. El prirnero: cdanto menos hay. más hay que cuidar. El segundo: mientras menos claro es lo que significará máñana Io que hoy tenemos, más previsorio ha de ser nuestro modo,,psicoeco_ nómico'l Nada que no sepa usted: ¡más vale precaver que lener eue lamentar! Ya decía ¡/arx que "[...j por la estructura de sus células de cera, la abeja parece superar la hab¡lidad de más de un arqu¡tecto. pero lo que distingue desde el com¡enzo al peor de los arquitectos de la abeia más experta. es que aquel ha construido la céluJa en la cabeza antés de construirla en la colmena'. La previsión, Ia toma de decisiones en base a consideraciones adecuadas, organizadas, anticipatorjas, es una cualidad prop¡amente humana. No debemos los humanos desdeñarla, porque, entre otras cosas, no es una cualidad casual. Es el resultado de las ex¡gencias de los vínculos entre el hombre y su entorno. Desarrollarla seguramente nos dará más control y ajuste de esos vínculos,

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Los lHroc¡st-¡s

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tar"a.sre"'preiópáiJ;;;-#;ilii"",¿?:"f,fl

¿cuat sera la razon? y cua4do nos acercatos, o cuando vtv.mos en nJestrcs propios grupos de perlenencia _en el trabalo, en e¡ barrio_ es¡as srluacrones. nos damos cuenta qJe la Inmunidad res de. increiblemente, en sus caracteristicas personates. La inmun;dad reside er que se traü o:,una persona que es: moJesto, e.t{adoso. impert¡nente. olersivo. du'o, sang.ón. orgJ oso. dJticiroe sopotar. r_o á9o rien-cuI'^"]"^"1:.Jl::frib"como oano, y nasta /ne una letra.o : es la inmun dad de .pesi ol Estoy convencido que ya ustedes lo ltene e'l merte, bien identificado. ., re.pusreron nombre y ya apelrido. ya tienen en la cabeza su imagen. y es cuantos, ::::]:T:ll"?1".*,e, hay unos cualquier y sin hacer una inveitigación ngurosa puedo asegurar que en lugar ray uno. uuanoo se para a haolar en una reurjór. er una Asamblea, se oye una "oooooh" colectiva. Si hay aigo que entorpece que el vuelo de uáa mosca, sea audible. el pone cara de ofendido. ojos que acusan a todos oe mateducados. f¡unce e. ceilo cor¡o cienttfico punro a de hablar de con et Nobet. y cuanao ar iinar nasta ei orprero se baja con atgo qJe nadje escucha pero que de no ser arenotdo será una afrenta personal. S; atgu¡en dice ;,go di;tinto, allá con atgL-a baroa.;dad. S,emp,e na-V en el. o elli ]]ltj_¡]]ii"O.rt"9t en todo lo que un enroque agresivo dice. Frasta los mejores jefes lo piensan c

Hay personas que gozan de una rara inmunidad, porque hacen las cosas a su a"rtolo. corno quieren, cuando quieren y naoie les d ce nada. Uno ve ra stluacron desde cierta distanc,a y piensa..es¡e deoe ser Ln Intocable .
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:::11i":.l:.i:*""das lij,ll"_ll.y*b;

cuestionará la adecuación de ro asignado. preguntará cu;r-i"fuluiion def;-1e su obl,gatorieoad. en rin. hará ia situuóion-r"n in"opor.ruúÉ-qi,"-"i jefe terminará dic¡éndose a sí mjsmo: ',úttim" u", qu"rnánoo áipi,!-nü roto este a hacer algo"-y si por casualjdad la tarea será compartid'a, si el iefe le-dice a otro compañero que tiene que n"""r. ;i";f"áJ.o, enlonces ¡a rejpuesta clásica del primero es:,,¡lo, "rgo "on noino, jeie.Vo pretlero hacerlo sofo. primero muerto que trabaiar con ese.:

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Ahí está. La inmunidad. Nadie quiere trabajar con é1. Pero además, -adie quiere tener una discusión con é1, nadie quiere tratar con é1, nadie :uiere tropezarse con é1, nad!e quiere llamarle la atención a é1. Lo único :ue todos quieren es tenerlo bien lejos. Lo más lejos posible. Y al final él hace lo oue quierel La psicología sabe perfectamente que nad¡e nace pesado. La pesadez se forma, se construye, y lo que es peor, se refueza. La pesadez se for¡a, se educa, cuando los padres, los adultos cercanos, sobrevaloramos a individualldad de un peoueño, obviamos los derechos de los otros ante a eminencia de los deseos del infante. lnculcamos en él ideas de subvacración, indilerencia, distanciamiento respecto a sus iguales, a su grupo. :ducamos alsangrón cuando obviamos la crítica merecida, lncluso cuando ri tan siquiera vemos la falla, el error, la inescrupulosidad individualista le un decir o un hacer D¡cen que el amor es ciego.Yo puedo afirmar que ¿nceguece, sobre todo cuando no es verdadero amor, cuando e5 amor .bcecado, focalizado, sobrevalorador. Y si, nad¡e educa de manera consaiente y volunlar¡a a un pequeño para que sea lnkagable. Pero prácticas educativas erradas pueden conducir hasta allí. Se construye la pesadez. No lo dude. Cuando el pesado en pleno proc€so de formación y desanollo se mira al espejo y se dice a sí mismo: "1,,1 m¡smo-.. eres el mejo/l se está construyendo. Construye su auioimagen de persona que se lo merece todo, de persona excepciona¡, de alguien a quien todos deberían venerar y sentir el privllegio de tenerlo cerca. Se construye el sangrón cuando él es su propia referencia. Cuando hay una relación de autosatisfacción cons¡go mismo. Cuando se aleja o no escucha la opin¡ón de¡ otro. Se construye deflnitivamente cuando dice a toda voz: "Yo soy así. No voy a cambiar. Y al que no le guste, es su problema'l Pero como decía antes, y esto nos toca especialmente a todos, pesadez se refuerza. a Una sabia sentencia nos dice: "Tenemos las conductas que premiamos'lSi una persona tiene determlnadas conductas, y nosotros la premiamos, esa conducta quedará reforzada. Es decir, resultará altamente posible que se vuelva a repetir una y otra vez. Y, a diferencia de Io que probab¡emente pensarnosde primera lectura, un prem¡o no es solo una gratiilcación que darnos. En premio se convieñe una crítica que no hacemos, una man¡festación clara de molestia argumentada que omitimos, un silencio que guardamos, un castigo necesario que no aplicamos. Cuando

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qué hacen"os con el pesado? lJsted lo sabe, y ahora sabe que ,c ^-,¿Yesramos retorzando. . Unos lo refuerzan, nc diciéndole nada, porque prefieren hacer silencio_con tal de "ev tar un proo emal y er proolema es lo que pueda s-. ceoe/ corn¡go {lo que yo pueda hace.). cua.do el oesado sa.ga cor su pesadez. jVaya soluc¡ónl Evjtar un probiema manten¡endo lalaus¿ del problema, que seguramente hará que ej problema persista y que aparezcan n!evos problemas. Otros dicen ,,antes que soportarlo e; mejo' dejar o. "es más fácil tragárse o unos minuros óue te;er que sur|.i,lo s¡empre. Seguirnos en la mis¡a. Nos olv,oamos que es mejor ponerse rojo un día, que tener que soportar el sonroto todos tos dÍas. . Debo deci.. s;n ofende. a n¿die. es so; una consratac,dn ps.coió. gca. oue hay pe.soras que calan arte el oesado porque te temer. uraro, su mod_o react vo sie-1ore es:á soorecargado de agrestvidad. As como, según Darwln, en los animales las emociones sirvén, entre otras cosas, de de{ensa, el "pesa o" acude a la emocion para inllu¡r soore los Y:" errocion de turio sierrure está asocrada a la agresiv dao. :,",1,1t Mostrara ¡ra, iro1 a, desorec.o, desoer. He coao^cido casos en que se es refuer¿a sLoJestarenre pasáldo É la cuenta. Se le e'ge oara pJesros de .esponsao,lidao "para que tenga que rnordeil Esto ya es el parcxismo. Ahora tendremos un pesado c;n poder. Puedo imaginar todo lo que esto puede traer como consecuencja. ue r¡anera que, responsablemente le digo, s¡ es que usted está pensan_ do en "salir de su pesedo'asi, ¡ni se le ocurral Nosotros reforzamos al impertinente, a¡ sangrón, al r¡o¡esto. Creemos que con estas formas de actuar lo estamos ,,restando,l pero no es asÍ. En realidad ¡o estamos convirtiendo en intocable. y de esto no nos podemos exculpar. i\4ucho menos podemos dejar de reconocer que lo que flacemos deja activo en nosotros una sensac¡ón desagradable. Cer-amos los otdos cJa.ldo habta. pero ccns_-ne ruestro t ernpoi no escJchalros sus sa^deces y pesadeces. pe.o nos mo¡estan; asurninos lo que nos toca a nosotros y lo que le toca a éJ para no tenerlo cerca, pero sentimos la sobrecarga y Ja in;usticia; rrara,,nos ce no acercarnos a é1. pe o aparece y hace Jna de tas suyas. y sigue al-í. el su intocab¡lidad, oe ra q_e roso.ros iso.ros responsables: Fero, aunque hoy lo ltagamos así, esie no es un modo definiUvo. iiay cosas que podemos, y debemos hacer. podemos enfrentarlo a su

a alguien que se cornporta de maneE inadecuada se ,,la dejamos pasaa Lo estamos prem¡ando. Estamos reforzando sU comportamiento.

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realidad, a la toma de conclencia del efecio de su modo de comportarse, de su modo de ser. Llamarle Ia atención en tiempo y forma. Que s€ guarde su pesadez para donde se la quieran soportar. Pero lg fundamental que tenemos que hacer, es no aplicarie el principio de la resta, no promover su inmunidad. Muy por el contrario, que haga lo que le coresponde. No solo como su tarea personal, sino como mandato colectivo. Que aprenda a controlar sus exabruptos, sus malas formas, su agresividad. Si cuando se mira en el espejo de si mismo, se gusta, que sepa que m¡rado en el espejo de todos, resulta insoportable. Ouizás no dejará de ser pesado (los reglones torcidos de la mente son caprichosos), pero si dejará de ser ¡ntocable. El asilamiento del "pesado intocable'; el dejarlo ahí, no es soluc¡ón. Sigue siendo pesado e intocable, y además impone, dispone, campea con su pesadez. Como me dijo una petsona que enfrentó a uno de esos: "Esto eslá claro: o se controla o lo controlamos. Pero al pesado no hay que restarlo, sino multiplicarlo por 0': Vale la pena,

ARnrsrs s

Y ARRtBADos

En muchos ámbitos de nuestra vida, aungue creo que espe en e¡ ámbito laboral, existen personas que solo piensan en subir Suti alto, Épido, hasta el final. Para consegu¡r su propós¡to, hacen todo b que tenga que ser hecho, lo bueno y lg malo; atropellan a quien sea. hasta a sus mejores amigos. Su meta fundamental es unai tener pode{, ser "el jefe", ser "el que manda'lAdueñarse no de los rigores y sacr¡f¡ciG de la buena jefatura, sino de cierios beneficios que mal desempeñada se pueoen rograr. Con tal de lograr su fin hacen lo imposjble: mienlen, adulan, se ha. ,cen los sacrificados. Se agencian por cualquier vía el favor de la gelF ''te, popul¡stamente, y el favor de los jefes, h¡pócritamente. Asi tratan de ganar credibilidad y procuran lograr confianza. No son una plaga, pero existen y son muy dañinos. Son "ascencion¡stas" de profes¡ón. Por d¡versas razones suben como Ia espuma. No suben por los caminos dd desarrollo, sino por los torc¡dos escalones del engaño.Y una vez logrado su propósito empiezan a mostrar su verdadero rostro. No son más que arribistas. EI arribismo es tan viejo como la hipocresía que lo sustenia. Entfe las miseÍas esp¡r¡tuales puntea muy alto por su descarnada relacioo ¡nslrumental con las otras personas, Para el arrib¡sla los otros no son más que instrumentos de sus tácticas de ascenso. Las otras personas son "simples agarraderas, empuñaduras que se cogen para ser usadas en función de sus propósitos", decía Oriega y Gasset. Y es que sub¡r en la escala jerárquica, se torna una verdadera obsesión, cuya mela, d poder se representa como lo más importante en la vida. Al fin y al cabo su div¡sa es "el fin justifica los medios'j La relación del arribista con el poder es fetichista, El poder lo excita, es el objeto oscuro de su deseo. Y está convencido de que el poder lo hará persona, lo hará alguien impo¡tante. Lo cual, además de la ev¡denc¡a de una psicopatología personal, lo es de unasocial. Soloen una socie. dad donde el poder es notoriedad, es signo de éxito, solo en una cultura

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la hstitucional en la que la "meritología'' es "mentlrologíai que se asoc¡a a devalúa, para dar prioallí dondé el esfuezo se áorton"ii", l" "u.i"iOn, riJáJ ái re""ttaoo que los que mandan esperan, en una institución donde discursos molesta v se sanc¡ona la contladicción' la d¡sens¡ón con los caldo de cult¡vo, florece, se robustece' ¿el oodeí. el arrib¡smo encuentra se expanoe. que dure clen Pero dando por cierta la sentencia de que "no hay ma¡ aios" r-cómo es posible que la entermedad de los kepadores haya so' el arrF breviviáo y aún goce de buena salud? La respuesta es sencillal dicho' ellos cuentan con bista tiené muchos cómplices sintéticamente que convivl' .a complicidad de nosotros, sus compañeros de trabajo, los losjefes' mos cón élen las instituciones, ycuentan con la complicidad de este segmento, LCómo así?, se preguntará usted. Detengámonos en -slnpara obtener su proposrto es la una de las táct¡cas del arribi$a tict¡vidad': Su cam¡no neces¡ta de la eliminación de las d¡screpanc¡as' naSu arte es estar siempre de acuerdo No se busca prgblemas cgn acepta como correcto lo que 0a por die, no discute con nadie, siempre correcto el grupo o la persona en la que se encuentra en cada momenno es.de io. Todo el áundo lo cree de su grupo' aunque en realidad él poslclon ninguno. Se disfraza de persona prudente' y en vez de lomar n qiue hace es posicionarse como persona en ta aceptación de todos' Y nosotros, ingenuos, caemos en su trampa. De modo que en el molo camento que aparece la propuesta de ascenderlo, nosotros mismos que la reun¡on tapultaóos. ilacemos análisis superficiales Preferirnos dure se acabe rápido a que se haga como tiene que ser hecha, aunque y apáticos' un poco más. Somos sus cómplices ingenuos btru" u"""" e¡ arr¡b¡sta es detectado, Io tenemos ¡dentificado Pero "ese no es mi maletín. Si a mí el poder no me interesa allá él que ouiere se iefe.Yo no:Lo dejamos pasar' Como no estamos apuntaoos en lo deiamos que corra solo. Creemos, para ius ficar nuestra "Ese "u ""rr"á, actitud complac¡;nte, que tropezará por el camino, que no llegará jefe'l Pero al f¡nal se escacha;á solito'i "Solo espero que nunca llegue a el arribista llega. Al final siempre gana Somos sus cómplices equivocados. Y luego, cuando el arrib¡sta logra llegar, cuando se conviene en jefe, entonce; vienen los problemas, las quejas, los "debíamos habelo impedido'l Pero él ya está alli. Y como lo que le interesa es el poder' la notoriedad, como tendencia son muy malos iefes. Jefes narc¡s¡stas casisiempre. Casi nunca currantes Nos hace pagar la compl¡cidad que por desidia le dimos.

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DoH prRr¡cro

an su memo.able y ya antológlco Alegrías de sobrenesa, Lubetla, c(írico 'umorista de las actitudes personales erráticas, sentencia los desafue'os relac¡onales de sus personajes con un "iqué gente caballero, pero qué gente!" ¿Cuántas veces usted se ha encontrado en situaciones' o aon personas, que parecen sacados de algún guión de esos que por :antos años oci]pan el mediodía de Radio Pfogreso? ¿Cuántas vec€s' /ictirnizado o anonadado por la conducta de alguien no ha sentido usted 3 deseo de reoetir la proverbial frase lúbertiana? Hay personas que ya sea desde una apaaente ingenuidad, otras des:e el exceso de orgullo, la sobeúia o la prepotencia se creen absoluiamente inmunes al error. La crítica es su deber hac¡a los demás, pero algo que ni los toca de cerca. La razón siempre los asiste y si algu¡en c dudara, pues, equivocado está por partida doble. Todo está errado, .¡enos su op¡n¡ón. Todo está mal, menos lo que él hace. Todo merece el calilicat¡vo de "equivocado'j pero é1, no pe¡tenece a la categoría "todo'l El es lo único. Es Don Perfecto. Por princip¡o siempre sabe (por no dejar de sabe., sabe hasta de dórle sln los cantantes).Está dotado de todos los conocimientos y experienclas acumulados durante siglos por la humanidad Y consecuentemente' oon tal "yacimiento de sabiduríal todo lo hace bien Si alguna vez admite que alguna idea que no sea suya tiene un mínimo de adecuación, tiene dos sentencias preparadas: "Eso es lo que yo siempre he dicho'-con lo oue admite que el otro solamente lo está cltandc- "Es cierto lo que dices, pero lo más importante es..." --con lo que, además de ubicarse en el lugar del sancionador de lo que está o no está correcto, clarifica que le falta algo, precisamente lo fundamental, lo que él va a decir. Don Perfecto no dialoga, El habia consigo mismo en presencia de los demás. ¿Cómo podría ser de otro modo si los demás son ignorantes que tienen que ser enseñados, incapaces que tienen que ser capacitados? Los demás son ei escenario donde moskar su perfección y desfeza. Como concuerda con [¡urphy en que "nadie es proleta sin podei;

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pues se ocupa de tener siempre una posición ierárquica lavorecida Así además del valor "intrínseco'de lo que djce {sabe, hace) cree tener por palabra des¡gnio "extrínseco' la misión de ¡mponéfselo a los der¡ás: Y n¡ lo es la ley... p0rque soy El¡g€l Detrás de sus relaciones ¡nterpersonales, intrapersonal, consigo mismo que hay es una sola relación: la re ación ias signiiicaciones personales tienen enfcques muy espec¡ales en el artífice de la pelecclón personal Por eiernplo, yo creo, significa esta es la verdad. Yo hago, no hay modo mejor de hacerlo Yo quiero, es todo el mundo debe. A mí me gusta, quiere decif no hay nada mejcr que eso Yo me equ¡voqué... bueno esto no es posible. En todo caso' ademas nos eouivocamos por no hacerlo córno había dicho él No importa de qué se trate, porque su perfección es ilir¡iiada Abarca todos los carnpos del hacer, el pensar y el sentir humano. Trasciende las fronteras de lo que é¡? Nadle' cercano y lo lejano. ¿Y quién puede arnarlo más v r¡ejor Por eso Don Perfecto Porque tódos lo aman, pero nadie suficientemente es narcisista. ¿Cómo no ar¡ar a alguien así? Hay que reconocer que tiene una autoestiína inflada y sobrevaloraoa. oéro a prueba de bomba aldrnica. Una asei'tividad que da envidia prepa'ada oara ni te oreocupa hace'el rid;culo. Su auto confiarza esta reslsi¡r el embate del más poderoso intento de trustrarle Su vulnerabilidad ante acontecirnientos traumáticos o desagradabies es cero Cómo podrÍa ser de otro rnodo s¡ él es La peÍecclon' que se le Es tanta la luz de Don Perfecto que ciega a las personas que a su lado las acercan v se rnantlenen junto a él por un tiempo Es oersonas terminan sintiéndose incómodas, subvaloradas, disminuidas' Ño se resiste estar ju¡to a tal obra maestra por mucho tiernpo s¡n sentir prec¡o un cierto desagrado. De rnado que por su pelección paga un que nadie lo Se queda solo. Por lo general es abandonado. Claro él dirá comprende, que es muy difícil aceptar que los mediocres (ellos, ellas) no soportan vivir junto a tanto talento (él). Pero Io cierto es que como rlo hay que descubrirlo, porque élse descubre solo, en cuanlo lo reconocen le iruyen, En cualquiera de sus rnan¡festaciones -padre periecto, madre perfecta, jele perfecto, amiga perfecta, maestro perfecto - su público, ii no es cautivo (un amigo se escoge, un padre no);si tiene alguna al' ternativa posible 1a veces es más fácil pedirle el divorcio a un esposo, que kaslado a un jefe), puede que hasta lo aplauda. Pero no volverá a

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su lealro.

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Esc¡ilos con Psicoloqia-

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de Cuidado sÍ, porque no crea usted que no ser Don Pedecto lo exime como un :-guna que otra vez repaoducir su sintomatología. Comportarse Jn Periecto, sin serlo es algo probable. De modo que mantenga un oio ::itico acefca oe su comportamienro y sobre tooo escuche con atenc¡Ón que te alouien le dice: Yo también sé muchas cosas o '¿Tu re crees ¿s sáOes toOas?: Hay quienes se revrran o reaccionan con agresividad ftmo no esperar tal respuesta de quien se s¡enta invadido y violenta:o. Un buen espejo para m¡rarse a uno mismo son las otras personas' 3or sus reacciones podemos saber cosas de nosotros mismos de las

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:ue no nos damos cuenla "-éi qui"r" ayudar a un Don Perfecto no le siga la corriente DemuésEl error de Do' Perfecto esta en no --ele oue tiene al 'nenos un error' vive .ntá",áLt qu" solo la perfectibilidad promLeve avance, que solo
y se

desariolla lo perlectible. La única perfección real es la perfección de perfección c mejorable, la perfección que convoca al mejoramiento' La logrado, sienle de quien, sin dejar de sentir satisfacción y orgutio con lo de que a piolunda necésidad de hacerlo aún mejory la humilde certeza -av alquien que puede ayudarle. que puede n ost'arle muchas cosas mbortantes, que p-ede hablarle desde orra sabiduría, con otra experie;cia tan legít¡ma y útil como la de cualquiera'

PRor¡cí¡s

Predecir el futuro ha sido siempre una de las grandes ilusiones hur¡anas. La predicción es empeño de cientificos y de chariatanes, de rigurosos buscadores de la verdad y de mercenarios mercaderes de ilusiones.

Grandes predicciones contienen las obras de reconocidos pensadores como Darwin, Freud, Mary y otros. l\-4uchos de los sueños cientílicos de ayer, hoy son realidades cotidianas que favorecen la más plena real¡zación y felic¡dad de las personas. Pero no poco significat¡vas han resultado otras predicc¡ones envueltas en una nebulosa de misterio o div¡nidad. Desde el profeta Jonás, los sueños de Josué hasta las elucubraciones de Nostradamus (N,4ichel de Nostredarne), el Barón de Novaye, y más allá, pronosticadores como Bubar, DeLouise, el Dr' N. Vaughan, Helena Blavatsky, que engrosan una lísta nada despreclable de asomados a "qué vendrál al "qué sucederá'l lMientras a los primeros (los científicos) le concedemos la facultad de predecir, una facultad educada, instruida y lormada, los otros son portadores de un "don" y les I amamos "profelas". La profecía se asocia a un don sobrenatural, bien sea asignado por los dioses o por el azaroso devenir del destino. Poseedores de este don, ciertos individugs, supuestamente, tienen la facultad de traer al presente por medio de "visiones" la ocurrencia del futuro. Precisamente, una de las cosas qle más nos liama la atención de la profecía, eso que nos prodLce a conocida fascinación por el horroi: es su asociación a un dor sobrenatural, raro, que solo algunos, muy pocos, casl nadie, posee. pero ¿es acaso lo raro, lo atípico Io lundaÍtental de la profetizac¡ón, e¡ carácter sobrenatural de las capac¡dades asociadas a su realización? Hace algunos años viví por un tiempo en e¡ gígantesco edific¡o de ¡a Un¡versidad "Lomonosov" en N¡oscú.Allí conocí personalmente a un niño algano de nueve años de edad. El pequeño también vivía a í ¡unto a su progenitor. ¿Qué hacía aquel niño en la Universidad?, ¿acompañaba a su padre? No. El pequeño estaba termjnando sus estudios en la Facultad de Físico-Maiernática. Un pequeño genio. Su madre era analfabeta. Su padre, especialista creo que del área de las cjencias sociales, se dio

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Escrlos con

Psicología

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:uenta un buen día de que con apenas dos años su hijo había aprendido a suma¡ y a restaf, y por sí mismo dedujo qué era y cómo se calculara una multiplicación y una divísión. A nosotros los adultos, aprender ? idioma ruso nos costó años, y aún lo aprendlmos mal. A los pocos lias de estar en Moscú, el pequeño superdotado hablaba perlectame¡:? el idioma de los zares. La hermana del pequeño con solo cinco años :?rminaba los exámenes de la enseña¡za media superior. Otra pequeña se movÍa en la cuna de la humilde casa y su madre con total naturalidad .ontaba las "hazañas intelectuales" de Ia que aún no tenia dos años. Dones especiales. Dones sobrenaturales. Si por "natural" estamos :ntendÍendo lo tipico, lo más común, lo que usualmente se da, enton:es no hay duda de que existen los dones sobrenaturales, o para ser renos hirien'te, dones excepcionales. Y la excepcionalidad no tiene por lué preocuparnos, molestarnos, ni producirnos mledo. Se trata de capa:idades excepcionales, si, pero tamblén naturales. Sus portadores son :an naturales como cualquiera de los que peúenecemos a la tipicidad. 3on dones que exisien en el presente, que siguen realizándose actualnente. Y es mi esperanza que asi como ¡os acostumbramos al don de a belleza, que tampoco tiene una explicación absolutamente prec¡sa, /eamos con natural¡dad, que no significa sin asombro, los dones de as caDacidades especiales. Estos son dones actuales, verificables en el comportamienio, dones en la acclón misma, en la vlda concreta y real le las oersonas. Sin embargo, la profecía es un don de verificación potencial. La cosa proietizada, se realiza solo en el cumplimienlo de la predicción En ocas ones hay que vivir creyendo en ella, pues su verificació. es ubicada en un más allá de la v¡da promedio dei ser humano. Entonces, muchas veces no es más que una realidad subjetiva que no soporta la verif¡cac ón, que no resiste la mínima exigencia de la ciencla racional contemooránea. Pero, hay otro asunto lundamental: el cumplirniento de las profecias, ?ensemos en los iniérpretes de sueños del mundo antiglo Tomemos a Josué de referente. Freud escribió a fines de siglo pasado, lá /rlerprd:ac¡ón de las sueños.ftas é1, muchos especialistas "psi" hemos domina' do e incluso diversificado las técn¡cas de intefpretación de los sueños. Pero ninguno, ni el mismo Freud podría equiparar su trabajo con los sueños, con lo que se dice realizaba Josué. Precisamente, porque la nterpretación de los sueños de este último tenían un sentido profético, el con'tenido de los sueños era premonitorio, en elios se decía lo que

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ocurrirÍa. Freud, por el contrario pensaba que,,l...l si en tal caso surge la impresión de que una premonición onírica ha llegado a cumplrse, ello solo signllica la reactivaclón de su recuerdo de aquella escena en la cual se había anhelado [...]'lLa profecía es premonición. por tanto. su sentencia no es deltiempo en que ocurre, sino del futuro y por cierto de un futuro le¡ano. Pero. a. margen de esta ^te.esante y para rruchos. apasionante discus on. caora oreguntarse: ¿hay alguna p.ofec:a qJe pueda ser tibrao¿ de esta sobrenaturalidad? Atenc¡ón, rnucho cuidado, porque todos somos profetas. En la psicología se utiliza la denominación cle ,,prolecía,, para llarnar la atención sobre Jn hecio sin duda ,nteresarte. oerc distante del sentido antenormente señalado del té'.nino. Llamamos la atencion sobre un cierto c¡rcuito que hace que la expectativa (pred¡cción) de que algo ocurra, se convierle en un in$t¡gador de su realización. Bleichmar nos dice: "La creencia o premisa que actúa como punto de part¡da organiza, moldea, transforma 106 datos de modo eue oasen a ser miembros de su clase'l ¿Oué le parece? Sin dones sobrenaturales, todos somos profetas.
Los padres dicen de su hljo pequeño, más revoLtoso e hjperquinético que los anteriores: "Este va aser un desastre'l ¿Oué pasa? Lo esperado se con-

vieñe en modo de ver. Cualquier elemental fracaso del niño será valotado como índice confirmatorio parcialde la pred¡cción: "No le estoy diciendoque este va a ser un desaslrd. lncluso el éxito será devaluado para acercarlo a fracaso: "Sí..., ahora parece que está mejor, pero verás que eso no le dura mucrlo... él va a ser ün desastrd. siendo entonces oue no hav modo: se cumple la prolecra. el niño aptendera que lo que se espea de Ál es se, ur desastre y no dofraudará a sus padres. És así que lo ,,profetizado,, encuentra los hechos como coniirmatorios. Más aún,convencd.a los espectadores de su verac¡dad.Y aJfin y al cabo crea un patrón autovalorativo oara aauel sobre el que recae la p¡lfecía. "Tú verás que no me irá ¡ada bien; mal comlenzo profético oara una acc on. "Me va a decir que no". ya no fos eslafos d c endo nosotros m¡s_ mos- "Esto no iiene futurq .para que empeñarme si sé que no va salilj "nadie quiere a un tipo como yo",fodas son profecías que sin pgrclbirlo nos ,nducen a su currp¡imienlo. Entonces, creame, es metor e^lpezar con una buena expectativa levanl¿rros con el p.e derecho. ama¡ecer convenci_ dos delue o mejor está por verse y nos espera en algún lugar cercano, sei profetas del bieneslar y la ielicidad.

EHrRr

u

op[¡róH y

EL coNocrMtENTo

Berthold lvlansfred, psicoanalista suizo de izquierda, un día apareció en La Habana sin irse de Suiza y pretendió en un teatro lleno de estudianies y profesores de la Facultad de Psicología enseñarnos nuestro himno nacional, deambu¡ando por no sé cuál simbologÍa freudianista que él desc,-JbrÍa con la supuesta exactitud de los relojes de su tierra. AIgo similar, aunque en otra cuerda, sucedió con Moncho, el gitano delbolero, a quien no le basló tener en Cuba la notor¡edad que solo había conseguido en su familia, y cometió Ia osadía de invitarnos a bailar con los versos sencillos de Ma¡1í -vanos que esto se pore sáb¡oso- en un gesto de bastante mal gusto y de total ignoranc¡a. En Lima decian que nad¡e sabía tanto de la Habana Vieja como Sonia, una turoperadora peruana que para vivir del cuento no estaba mal, pero de haber p¡sado los pred¡os indisolublemente ¡igados a nuestro insigne y querido h¡storiador Eusebio Leal se hubiera percatado de que "del dicho al hecho va un trecho" (largo largo para el caso que ref¡ero). Para sumar otra, un destacado pedagogo europeo, cuyo nombre prefiero no recordar, después de una estancia de cinco días en La Habana, que consistió básicamente en un viaje diario de ida y vuelta del Tritón al Palacio de las Convenc¡ones y dos horas de visita en una escuela, de regreso a su pais tuvo la desfachatez de afirmar: "[,íe queda claro lo que pasa en la lsla y la so¡ución es evidente, Cuba lo que necesita es una d¡dáctica de la preparac¡ón g¡obal para resolver los problemas aún no resueltos de la educación'l Nada que la Sociedad Cubana de Pedagogía, los miles de profesores y maestros litulados del país, los melodólogos, asesores, dirigentes y otro personal de la educación estamos pensando en las musarañas o somos"zurdos jugando a la derecha,l ¡¡.4ira qué no habernos dado cuenta antes! Se trata, por una parte, de una peculiaridad del ps¡qulsmo humano, y por otra de algo que pasa especialmenie con nuestra lsla. Es cierio que muchas personas en diversos campos de la producción c¡entítica, social y cultural, apoyándose en apenas un superficial contacto con

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[l¡**' se sienten verdaderos es' rh; ltimljil": n"ft :];iii;, ''* ru:3#:%"""T:i"# qu"""tan",prá,,i";;ru;;;;¿';3'l5ii""i'ái"?.,?iJili"JT j"Xi
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en una u otra opinión. lnc¡uso se tramita un intercamUio Oe
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relación afectiva sim¡olizáda

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!'.:il:F Ji: :x.11 ""i,niJ33Tii;lxil::lil"li:*"ill*j{ i* [i,T li :iil.l3,i"lJ, ", llliTll;il"'illilÍ,:ru;""X#in:l¿i:l:
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los seres humanos de correr una suerte simi_

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Escritos con

Psicología-

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leEona apenas sin conocerlo y sin tener máS información que algún :ue otro chisme o historieta transformada de boca en boca hace una
.valuac¡ón sobre su persona y hasta define para usied cuál sería el ca¡ino correcto de su existencla? ¿No se ha tropezado usted con alguien lire cree saber de su v¡da más que usted mismo y solo tiene un título de '"adador de orilla ? SegLrremente que si. Los seres humanos, en la metáfora psicológica propuesta por el psirólogo George Kelly, somos c¡entíflcos incansables que estamos cons, :entemente construyendo hipótesis sobre lo que nos rodea, incluyendo a las otras perconas. León Festinger, otro colega de profesión, lo decía 3 su manera llarnando la alención sobre la jncapacidad hurnana para la ncongruencia. Todo lo que rcsulta incongruente a nuestra percepcióf ¡ cualqlrier laguna de iniormación que en nuestras repfesentacjones iengamos, tendeÍres a " enarla" o a dotarlas de congruencia con elabo'aciones propias. Por lo general estas son "elaboraciones de s¡tuacióni Aigunas feiizmente las modificamos profundizando el conoc¡miento. Stras las mantenemos hasta convertirse en auténticos prejuicios. Muchos de los que ya van oor encima de los cincuenta años de vida ,ecordará¡ en su pasado reciente que era muy común representarse la t erra en los tiempos de su formación con la presencia de los grandes sau'ios y {os seres huma¡os. La fantasía de Sp¡elberg que juntó a hombres v dinosaurios en sus parques iurásicos ya tenía antecedentes voluminosos en ¡as centenas de representaciones de épocas anteriores, en las que se juntaban los reptiles con los homgsap/ens, dando lugar a la extendida dea de que los hombres de antaño se podÍan alimentar con carne todo el año con apenas derribar a un cuello largo. Formación de opiniones de superficie que hasta dañan la cornprensión de la rea¡¡dad. El derecho a op¡nar es inalienable. Pero tal privilegio debe ir acompa¡ado de responsabilidad. Una opinión irresponsable puede ser generadoia de efectos nada deseables. No es correcto, ni sano. estar em¡tiendo op¡niones sin percatarnos del efecto que puedan tener. Nuestro derecho a decir, no puede afectar el derecho del otro a ser respetado y reconocido. Especialmente cuidadosos tenemos que ser cuando nuestras opiniones son iomentadas por una experiencia personal, pero convertidas en generalizaciones. Y si se trata de o que se co¡oce como un íder de opln¡ón, una persona a quien por su autor¡dad y reconocimiento os demás le concedemos una aceptación favorecida de sus opiniones, entonces la responsabilidad antecede alderecho. Es probable que quien

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emite la opin¡ón p¡ense:'Yo solo doy mi opinión, y el que la escucha es quien t¡ene que sacar sus prop¡as conclusiones':y sí, también nosotc tenemos que ser cuidadosos con las opiniones que escuchamos, @.r repet¡rlas sin fundamento, con op¡nar sin saber muy bien sobre Io que oplnamos, Que las op¡n¡ones existan, no quiere decir que todo lo expresado en una opinión sea c¡erto. Entre la opinión y la ciencia hay al menos tf€s grandes diferencias: un conocjmiento profundo y documentado, un proced¡miento para ver¡ficar Io que se sabe y una práct¡ca que testimon¡a la adecuación sntre lo que se piensa y lo que es. Claro que no vamos a ped¡r ciencia dura para la vida cotidiana, para el día a día de nuestra ex¡stencia. Pero sí podemos considerar algunas distanc¡as a respeiaÍ entre la opinión de superf¡cie y e¡ conoc¡miento están el respeto, la h$. mildad y el sent¡do común. Las evaluaciones de superficie nison buenas consejeras nison buenas aliadas de nuestras relaciones interpersonales, Ellas no son más que p neras ¡npres¡'nes, pero ¡npres¡ones de pr¡nera. En lugar de qeerse dueño de la verdad, comparta la condición de ser explorador^o En lugar de dictaminar sugiera y escuche sugerencias. En Iugai de evaluar comente, dialogue, intercambie, Así, en lugar de haceiel ridículo o ganarse una imagen de charlatán diletante, podrá convertirse en un amigo, en una persona a quien se respeta y escucha.y no olvide que s¡ se trata de Cuba, esta es una lsla con mucho aché.

¿ExrsTE EL DEsflNo?

dilíc¡l precisar cuántas veces la preocupación sobre el destino ha ocu' :ado las reflexiones del ser humano- Poetas y músicos la han convertido

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rrotivo de a^gLrsrias y alegrias. como en aqJella hermosa canción :el maestro Adolfo Guzmán'. 1uién sabe siel dest¡no alguna vez nos l¡bere de .norcs d¡fercntes.Losfilósolos no han escapado a su fascinación. Platón, ios espíritus vulgares no tienen destino'; Schopenhauet "El destino ¡ezcla las cartas, y nosotros jugamos'lA los psicólogos y a los comu.lcadgres sociales científicos, la pregunta acerca de la existenc¡a del jestino nos persigue de la n]ano de algunos que la enarbolan como ¡efo .la ¡nteligenc¡a, oltos como prueba del n¡vel de flex¡bilidad. Algunos incluso, oretenden evaluar con ella nuestra "actualidad cosmovis¡va e informaiva': A rní me la han iormulado también muchos pacientes "buscando -lna esperanza o un consueloi casi nunca me detengo a responderla. Prefiero devolverla a la rnanera de una indagación soc¡ática: "¿Usted cree que existe el dest¡no?'l Al destino lo miran con aversión algunos científicos por parecef un concepto indeterminista, por ser imposible de atrapar en fórmulas y al¡oritmos metodológ¡cos, Otros le rechazan por pellgroso' por ser una -oseudocienciasl Sin e'nbaqo ni científicos ni alqJ áuerta abierta a las .rrsras, ni clérigos n laicos, nt puriranos n, escépticos. de,an de lablar el enouaie de¡ destino. En 1a ciencia tiene muchos espacios de existencia Uná dé tas formas en la que el quehacer científico, el mundo de los datos, habfa del destino, se descubre en la noclón de detern¡n¡sno El sentido del determinismo es abarcador y recoge no solo la experlencia metafísica o dialéctica del pensamiento, sino también la pluralldad de hechos concretos que llamamos la existencia humana El determinismo no es más que "l...l una doctrina filosófica según la cual todos los acontecimienios del un¡verso, y en particular las acciones humanas, están ligados de manera tal que siendo las cosas lo que son en un momento cualqu¡era del tiempo, no haya para cada uno de los
que sea mornentos anteriores o ulteriores, más que un estado y solo uno

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compatible con el pfimerol,Todo o que acontece tiere su causa, .ac¿ ocu¡re ruera det sistema de determinaciones múttip¡es en q-e exisl: Todo tie¡e una determinación. ya sea en sucesos anteriores o ulteriores ,:: *rbres está gobernaoo por sus accrones pasadas ., ^=.1^1"11? 9S Y"t?"9). La precedencia y a consecuencia. Esto supon: lf::i:1,11¡" de las re aciones er reconoc,n¡enlo caLsa_efecro. parece que la difere.. cdusat¡dad y casu¿t;d¿d rcs.ae en et tugaioe L:_, :l^a]lf91r!:ntal gntre Lo casuat no está carenle de caJsa. Las causas oe algo ro óocas vece: son casuales. En la aceptación de ¡as relaciones causa_efecto se establece com. forr¡a de mienro y como necesidad de toda práct¡ca humal¿ .conoc, , E pre1tcctjn. ta posib;J:dad de establece, pred cciones. No hay cierc ¿ La ciencia es. en gr¿n meo da. e, estabtecimiánto y t= :1"ff1'-":l9l ::.:j:::11"1"! !:,p"dicciones. La preoicc;ón es soto posibte po(ue exrsre!na probabilidad máxirna de qLe algo slceoa partir a del suceóer oe otra cosa. En este sentido es claro qu; la predicción es una cara del destino, la cara dibujada con los arteiactos d;l p"n"".i"nto; poi"i"rt 'que no solo del pensamiento cientílico, sino también del pensamien, to natural y del pseudoc¡entítico. por eso af¡rmo con raturalidad qu€ el destino pertenece como ,?0cló¡t a la ciencia, como prenoción. al pensam;ento -asnantáneo y natural del ser humano, y como arllí?lo a la pseudoc¡encia. Es objeto del conocjmiento, de la creencia, y del mercado de ras Ustones. Otro asunto de importancia al pensar en el destino es lo que nos sucede a humanos con tas pred,cciores. Nos mo,esta nó sabero que va a'os pasar. Nos aburre saberlo. La;ncertidumbre gene,a m¡edos ans;edades, neurosis. Las certezas generan sobreadapiaciones. cris.s extstencrares. excesos de con'ianza. predecit es algo q,e a los seres l^J_ manos nos convoca a¡ menos a la res¡stencja, y la resistencia es sjempre qor eso -adre es proreta e,? su ftira. y deoeriamos agregai leT11-Oulz¿i: que casl nad¡e lo es Én su tÉnpo. en el mejor oe los casos logra serlo-ur poco,después. La.idea del desuno goza de un doble vínculo;nos tienta, pero.re tememos. Y es oue el dest¡no ha sido mirado fundamentat.nente oesoe et tugar del fatalisrro, de ro qLe :nexo?blemelte Suce(lerá para oren o para mal. Así lo veía Voltaire:,,Mi destino, no me deja, me sigue por todas partes'], Así lo testimonia Murphy: ,,S¡ algo pueóe safir riat,

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I

2 Ca¡ta escrila a ia bfa. De¡is,

A. Lalande, 1953. D.298

et 24 de agosto

de j7S0.

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Escrilos con

Psicoogía

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:aldrá mal'lY así lo deline el refranero popular: "El que nace para tamal, :el cielo le caen la hoiasi l\.4e res¡sto a tal lectura del destino, a esa que reafirma la inevitabili:ad, la que nos cree seres inde'fensos y pasivos ante el devenir de los ?contec¡m¡entos. No es ese el destino en el que creo, no es ese el oesino que conozco. "Lo irnportante no es lo que nos hace eJ destino, sino c que nosotros hacemos de él'l Florence Nightingale. En 1993 participé, aquí en la Habana, en un Congreso lnternaciorai de Parapsicología. "Lo real maravilloso' no solo está en las calles le esta ciudad. Lo real maravilloso puebla el pensamiento cubano, su idiosincrasia. Empl¡/ ocr¡tic¡sno'mágic0 sería fa denominación científica :e la represeniac¡dn carpentiana. Cree. es algo muy cubano. creer con a multipllc¡dad propia de ¡a identidad nacional, con la pragrnática típjca lel accionar cotidiano del cubano, con nuestra afición pasional en la paabra y el hedonismo concreto en el cuerpo. Pero fue una cartomántica chilena quien en su expcsición diio:"El futuro es Io que sepamos hacer ron lo que sabemos que podría suceder. N4i predicción del destino no es cara lamentarse por anticipado. L4i predlcción es para preven¡r' para que la oersona pueda modificar el rumbo Se trata de participar en la consrrucción de nuestro destino'lA mí rne recordó mucho a Sartre cuando decía que nosotros "somos ¡o que sepamos hacer con lo que la genfe hace de nosotrosl'Claro que es una nueva visión de la cartomancia' con oira visión del dest¡no. En esencia se trata de que es posible una visión más hurnanistay reaista del destino. Se trata cle que el destino es algo construible, cultivable, El destino no se recibe, se labra. Solo se realiza construyéndolo 'Andar si no -decía N4artí- es el ún¡co modo de llegaflY cómo saber si llegamos sabemos a dónde queremos llegar. Repito con Montaigne que "no hay viento a favor para el que no tiene puerto de destino'l ¿Cómo saber s¡ el viento está a favor si no se sabe a dónde se quiere llegar? El destino es un lugar al que se qujere llegar y un modo de construir el camino de llegada. "El destino no reina, sin la compl¡c¡dad secreta del Inst¡nto y de la voluntad'l decía Giovanni Papini. Es este el lado determinisia activo del destino, su rostro iluminado por Ia decisión, Ia convlcción, la voluntad Es cierto que lo que llamamos nuestra vida es pr¡rnero la vida de otros, y en alguna medida no deja de serlo nunca, porque los objetos de nuestra vida, los contextos reales de nuestra vida son siernpre exte' riorizaciones, realizaciones de la vida de otros. No hay duda que para

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cada uno de nosotros se va canstruyendo un dest¡no en el deseo del oto¡ nuestros padres, hermanos, maestros, amistades, y tamb¡én nuestrc congéneres. aunque no sepamos sus nombres ni los conozcamos, El muodo humano que determina la vida humana no es solo mundo de seres humanos, s¡no también y, sobre iodo, mundo de las creaciones humanas. Por eso el destino es también aquello que queda escrib como condic¡ones lacilitadoras o entorpecedoras y que se dibuja corE oportunidades y retos en las cond¡c¡ones rea¡es de nuestra vida, desde el nacim¡ento, desde antes, hasta después de la muerte -lo que queé de nosotros es parte de la histor¡a que escr¡ban los que nos sucedar! una historia que será también escrita con arreglo a sus necesidadeg
a sus condiciones. En lo que se refiere a las condiciones, estas son más

o menos facilitadoras o entorpecedoras en función de nuestra capacidad para hacervaler nuestras metas y propósitos por encima, incluso de ¡as más frustrantes situaciones. Ng es necesario creer en la existenc¡a de un dest¡no poderoso inexorable para hacerlo culpable de nuestros desac¡ertos, penas y .p frustraciones. No hay por qué llamar destino a lo que Iimjta nuestro po, der y capacidad de construir, Por el contrar¡o, el destino ha de ser nuestra prev¡sión act¡va de lo que queremos hacer de y con nuestra vida, lo que con nuestra actuación nos hemos ganado, aquello de lo que somos merecec¡ores.

EsrrMos rN Gus¡

con total certeza que 3ue los que vivimos en esta Isla podemos decir

#rum;"*ruti"'r"r[:i;i':::",":ti"J:]1:T"":3ii
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el caramelo, le quitó la envoltura,

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blicos en horario de 8:00 a.m a 5:00 áiierto, cuanoo rreso ra persona que arrí condiciones de la of¡cina como s¡ nad€

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Y entonces audio a todo lo que da, rompiendo decibeles por segundo. Una discoteca sobre ruedas. "La conga,, (excelente y pegajosa música. con un clip de primera), pero... me acerco.,'Buenas noches comoañe_ ros. Son las doce. Para ustedes quizás es l-o.a oe bailar, pero Daá mLchos en el barío. es hora de dormir. por favor. pueden bajar un poco el volumen"- Con un Ínodo reconozco que educado y hasta amable me dice el conductor: "Profe, discuipe. Usted sabe cómo es esto. Estamos en Cuba'j Alguien me podría explicar que qujere decir,,'estamos en Cuba: La frase se repite una y otra vez en sjtuaciones en ias que se Dretende justificar un compo.¡arriento inaoecJado: r rar pÉrpeles al suelo no es un problema (una falta de educación, una agresión al ambjente. un modo de contribuir a la mult¡pljcaciótr de Ia sltc¡edad) porque,,esta.nos en Cuba': Ilegar qutnce mirutos desp-és oe Ia ho? no es lfeoar tarde porque "estamos en Cuba :escucnar ¡usica en f,oras avanzadis de Ja noche con intensidad ensordecedora, sin pensar en los demás no es un probtema porque "estamos en Cubai Agregue usted de su ex. per¡encia cualquier cantidad de situaciones comunes. Lo mal hecho se justifjca porque "estamos en Cuba'l Para nad¡e es un secreto el hecho de que ex¡sten ciertos prejuicios y estereotipos en lo que se refiere a Ia valoración de lo foráneo como mejor que Io nacional. Es algo que existe no solo entre nosotros los cubanos. Un amigo y psicóJogo venezolano, fa¡lecido hace ya muchos años. el Dr. José [.4iguel Salazar, hab]aba del ,,síndrome de DUsa', (ldeologÍas Dependientes de USA) para llamar la atencjón sobre cierta relaóión adictiva, valorativamente hjpertrofjada, del Jatinoamerjcano respecto a rodo lo que viene de los Estados Un dos de No,teamérica. Lo que viene de atuera, en especial de los Estados Unidos de Norteamérica, es lo mejor. "Es yuma: Recuerdo cuardo aparecjeron a ¡a venta televisores de la marca LG. Unos venían del exter¡or O:ros se ersamblaban aqu¡ en Cuba. Eran los mismos modelos. El precio era el mismo. pero múchos compradores no querían el .nac¡onal,l sino,,el que viene de afuera,Los prejuicios (distorsión cognitjva en el modo en el que los humanos percibimos la realidad -según la conocida ,,Wikipedia,) son formacjones psicológ¡cas complejas. Se enraizan en una histor¡a que nos antecede. Y aún así cuando entendemos su carácter perjudiciai ¡uchamos conira ellos y los superamos.A veces a n¡vel ind¡vidual, otras a nivelde los oruoos y las sociedades en su conjunto. En sentioo general, los preiu,iios

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-o son intentos conscientes y voluntar¡os. Lo típico: "Yo no tengo nada ar contra de los homosexuales, pero creo que no debería permitirse :ue anden por la calle como si nada';"a mí no me importa que él sea -egro. No es eso... es que mi h¡,a se merece algo mejoil La persona :e consciente sobre todo del eiecto del prejuicio, de la conducta que -i :oloiciona. Pero ro admite. ni para si misrra que es un prejJicio.
este sentido, ellos son como sed¡mentos de obsolencia que luchan =n sobrevivir y que el desarrollo humano en su ¡ndetenible avance ter3or ¡inará arrasando. Pero hay algo que considero peor que el prejuicio.Y es la dependenlta. La asunción consciente y decidida de una subvaloración de lo propio a favor de una aprop¡ación acrítica y entreguista de lo ajeno. Es corno ,racerse ccnsciente del prejuicio, defenderlo y hacerlo perdurar AsÍ lo :estimgnia el amigo escrjtor, ensay¡sta, poeta, músico, profesor universi :ario, Guillermo Rodríguez Rivera en su ercelenle Por el can¡no de la mar 3 Nosatras los cubanos.
Recuerdo a esos burgueses cubanos de los cincuentas, los mismos que emigraron en la década del sosenta y eran extremadamente nofieamericanizados. No porque oyeran a Elvis o a Frank Sinaira (a quienes siempre vale la pena ok), sino por subvalorar lo cuba|lo, tueran los hábitos de comer o de vestir, la música do Maiamoros o de Benny ,4oré, para no hablar de la poe' sía o del pensamiento filosófico, tan apreciados por nuestios burgueses del siglo xx, que n€cesitaban y prohijaban ádislas, ideólogos y pensadores. Por !'egla general. los últir¡os burgueses cubanos ignoraban sus propias tradiciones, los propios signos de s! ldentidad. No lenían un proyeclo propio más allá de en riq uecerse. Vivían, muchislmos de ellos, siendo los represenlañles en Cuba de grandes t¡ansn acionales nodeamerica¡as y, todos, enmarcados
en un esquema de vida regido por los Estados Unidos. En los años cincuenlas, Carlos Puebla, cuando tocaba en La Bodeguita del [,4edio, escribió un cha-cha chá que satkiza la pérdjda del idioma que se va produc¡endo en Cuhat Hoy la bodega grccety se llana aquí,/ la barbería hoy se llana óatherchop; /alentresuela hoy le dicen mezanlnely la azotea en penlhouse se convíft¡ó.

Volvamos ahora a nuestros 'lustificadgres prejuiciosos" (vamos a creer que no hay iftenciones de malsanidad mayor) ¿Qué creen estas personas que es Cuba? ¿Qué ¡magen tienen de cómo somos los cubanos? ¿Será que quieren convencernos con una "geriatría conceptual" obsoleta que estar en Cuba es como estar en un país desensibilizado

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por la amitriptilina? (en algLnos lugares la a¡itr¡ptil¡na es conocida coñ,c ra oroga det no me ¡mDorta nada,')_ Síque estamos en Cuba, y que no sornos cubanos por casualidad lenemos muchas cosas buenas y no nos faltan cosas malas, cosas a mejorar. Pero, asumir comportarnientos dlsfuncionales, irresponsables. rrrespetuosos como "carácter nacional" es, cuando menos, un desoro_ posito. Qué digor es Ln acto oe irrespeto. de irresponsabilidad, cj; iF. consc¡encia (espero que sea ínconsciente, que las oersonas no se de¡ cuenta de lo que están diciendo). Un asunto claro en el"estamos en Cuba,,reside en su suouesto valoi justif¡cativo. Se sustenta en L'la lógr.a casi Aristotélica: ..E; Cuba todc es distinto. Si usted hace algo que hacen todos fuera de Cuba, entonces no está haciendo algo distinto. Por lo tanto no es de Cuba.,'Entonces lo mal hecho, si es que se hace bien en todas partes, se justifica porque... "estamos en Cuba'l Casi parecería un acto de defensa a ia ideniidac nacional. Pero no. Es exactamente lo contrario. Es una acto de menosprecio y de desarticulación de los valores identitarios. A nivel operativo. es el modo en que se oeclara qJe el individuo no es responsable. En toclo caso, no hace máS que cumpli, con la norma: lodos oyen rruy alto la música a cualquier hora del día, todos llegan tarde, todos tkan los desperdicios al piso. Pero no es una responsabilidad oersonal. Es un acto de socialización de lo mal hecno". ¿Se imagina a oónde se ltega por ese camino? Por otra parte me gustaría que pensáranos en una cierta complici_ dad de los crít¡cos, "los que no hacen lo que se hace en Cuba,lLa oostura de no aceplacion de loS comportamientos aadecuados en oca;iones reproduce la inadecuación, La vÍa es la generación de un ,,pensam¡ento deformado" cuyo síntoma se expresa así:',Esto nada más que pasa en Cuba'l Que un comportamiento sea incluso común, y lamentablemente mu_ chos comportamientos ;¡adecuados gozan de una repetjcjón impres¡onante, no signilica que gene€licernos su presencia. Cuidado porque poctemos estar en complícidad con lo que crjticamos, con lo que no queremos acepta( La variante,,esto nada más que pasa en Cuba,, como valoració¡ críl¡ca de los aspectos legativos, reaf rma lo que e,'.esta_ rros er CJba supone del ado del q.e se comporta :nadecuadamente. El general Flesople de padrón, en sus entrañables an¡mados de Elpidio Valdés, representa el mirar despectivo y subvalorativo en su sentencia

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';Este país!'l Su eco puede escucharse en los que asumen como forma je distanc¡am¡ento individual la exclusión pero manteniendo Ia referen_ lia básica. La justjficación, tanto de parte del actor como del crítico, es un modo de f,erpetuar elfenómeno. Pgr eso tiene que ser inadmisible. puede oue aceo_ temos que tenemos un modo de comportamiento bastante común. Justifi_ cándolo no hacemos más que reproducirlo. Criticándolo, no aceptándolo. qo haciéndolo nosotros mismos, son las formas de desarticularlos. Los rigores de la vida cotid¡ana, las muy difíciles cond¡ciones en que se realiza Ia operativa diaria de ¡a vida, la escasez, la insufÍciencia, todo !o que conocemos que conforma el escenar¡o de nuestra vida. no ouede se'convertido en "escudo defensivo'de lo mal hecho. No hablo de ser perfecto. Hablo, sobrc todo, de no aceptar como lógjco la impedecc¡ón. Puede que usted llegue tarde a prestar su servic¡o por razones muv obje¡ivas. Pero eso ro le impide ser educado. pedi. d:scutpas por la ta;_ danza, intentar recuperar eltiempo perdido.y eso, eso sí sería,,estar en Cubale'l la que queremos y aspiramos. Usted lo sabe: no es correcto evaluar al todo por ninguna de sus partes exclusivamente. No es correcto nijusto asociar la ¡magen de los cubanos a ciertos comportamientos que dejan mucho que dec¡r sobre nuestra educación, sobre nuestro comportamiento ciudadano. pero no es menos c¡erto que se observa un deterioro de la disciDlina social. de ciertas normas bás¡cas de convivencia y esto no puede dejar de señalarse. Denunciar, criticar, no aceptar que eso no es Cuba no es suficiente. Hay que pasar a la acción. Los padres, a segu¡r más de cerca el comportamiento de nuestros hiios. Los vec¡nos, a tener una acción más de compromiso con lo que se desea y se merece. Las instituciones, a ser exigentes, cuidadosas con el comportamiento ciudadano. El exceso de velocidad puede producir pérdidas de vida, pero el exceso de mal comportamiento ciudadano puede producir pérdidas de los pafones y referentes de Ia cultura ciudadana y eso es, pérdida de la riqueza espiritual. Cuidado. Mucho cuidado. La defensa del alma cu, bana, su enriquecimiento y mejoram¡ento es deber elemental de todos los cuoanos.

No prrNs¡s s[,¡

MAñANA cuANoo EsTÉs pENsANDo Hoy

Recibí una carta en la que me recordaban una canción infant¡j, y esb es muy interesante. Que una persona adulta refiera una canc¡ón infanúI. probablemente da fe de aquella sentencia de Ortega y casset, quien afirmaba: "El hombre mejor no es nunca el que fue menos niño. sino d revés:elque al pisar lostreinta años encuentra acumulado en su corazón el más espléndido tesoro de la ¡nfancja", Las canciones infantiles, cuando son buenas, cuando llevan ese afán educat¡vo del buen artista, son un tesoro que los adultgs deberíamos conservar. La carta decia así:

,..

Tenia Jn buen trabajo, y en lo que siempre me ha gustado, la cocina... Eta además un trabajo con atgunos beneficios exkas, por encima del sataflo qJé. si to cornparo con otros, lanpoco era bajo.., pero la cosa se fue poniendo mala, todo eso fue disminuyendo y disminuyendo hasla que llegó un r¡omento en que sentía que no me daba la cuentai hacjendo d mismo esfuerzo, hac¡endo la misma cantidad de trabajo, ya no obtenía b misño que antes. Así que sin pensarlo dos veces pedí la baja... Enconté acomodo aquí 6n Cárdenas, en un negocio porcuenta propia, como un p+ ladar, y con mi oxperieñcia me ubiqué ráp¡do... pero las cosas como s;l|. Los dueños se metieron en candela, y ahora osloy cor¡o el perritq chino: sin botas dé charol y sin djnero. Para los que no conocen la canción (yo se la cantaba a mis hijos): Cuando salí de La Habana,de nad¡e ñe desDedí Solo de un perr¡to chino,que venia tms de mi Como el peffjto en chjno, un señor me Io compró Por un poco de dineo y unas oostas de chat;l Las botas se mo rcmpíe@n. El d¡nerc se acabó tAy! peff¡to de ñi vida. iAy! peftito de mj amo,

Y que bien que pensemos en atgo tan básico como analizar nues_ tras decisiones dentro de. al menos. dos parámetros fundamentales

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del tiempo: presente y futuro. Porque, quizás no tomamos conciencia de eso, las decisiones siempre se toman en "hoy'; pero sus impl¡caciones son en "hoy'y en "mañana'lY no es que el ayer no influya. Casi siempre el ayer es el espacio de la causa, del mot¡vo por e¡ que nos vemos movilizados a tomar la decisión. l\4uchas personas, a$istiéndoles la razón, dicen: "Yo fui lievado a to' mar una decisióril Dígase, las cosas {ueron sucediendo de un modo tal, o sucedió algo, que me vi obligado a tomar una decisión. En el caso que nos ocupa, la decisión viene instigada desde una percepción de empeoramiento o pérdida progresiva de cierta cond¡c¡ón de vida, de cierlas ventajas asoc¡adas al t.abajo. Seguramente no son pocas las personas que hoy podrÍan decir que perciben una desmejora en su cond¡ción de vida. Es un fenómeno mundial. Y nosotros, en nuestra "isla refugio' no somos una excepc¡Ón. 'Yo ganaba 225 pesos -le decía un amigo a su hijo- y me alcanzaba hasta para darme lujos. Claro con cinco pesos me comía un bocadito y me tomaba una cerveza en el Habana Libre.Yo también. Pero lo cierto es que la s¡tuación hoy es otra. Y muchos s¡enten que han ido perdiendo cond¡ciones favorables. Como psicólogo, uso los términos "percibiij 'sentil'no para desacreditar la veracidad objet¡va del hecho, sino para desiacar que es un hecho que, como todos, pasa por la subjetiv¡dad, por la individualidad, por el modo en cada uno lo asume. La percepciÓn y ¡os sent¡mientos no por ser subjet¡vos dejan de ser contundentemente objetivos, reales. Entonces hablamos de tomar una decisión desde la sensación de empeoramiento. Y esto es peligroso. Usted lo sabe. Toda decisión que se toma en condic¡ones emoc¡onales muy negativas, y lo mismo en condiciones muy positivas, deben ser especialmente puestas baio observación. Si usted tiene mucha hambre y come algo en el comedor (en extinción) de su centro, le puede saber a gloria. Y si usted se hace una imagen del comedor por ese día, por ese suceso, usted d¡rá:"iQué bien se come en el comedori'i Y tomará la decisión de comer allí siemple. No es que no sea posible que el comedor esté bien. Solo d¡go que el resuitado de su análisis situacional, y por tanto la decisión por usted tomada, pueden estar muy permeadgs por la condición. En cambio si su suegra pasa tres meses en su casa de vacaciones. Ella es una excelente cocinera alquimista, de esas que cor¡o la mamá de Frank Delgado, es más bárlcara que Harry Potter, porque "hace magia

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tres veces al día pa'formar una alquimia con tres ingredientes... pa'que yo mueva los dientes'l Durante todo ese tiempo, ella le ha dado de comer con mucho cariño, carjño de suegra buena (que cuando son, son ¡o mejor de lo mejo0. Enionces usted regresa 90 días después al comedor de su centro y dicei "¿Qué ha pasado aquí? ¿Por qué esto se ha puesto tan malo?... iQué va, aquí no vengo a comer más nunca!'l En ambos casos, la decisión ha sido tomada solo considerando el momento. "¿Y qué pasará con su alimentación sin suegra y sin comedor? La necesidad de tomar dec¡siones en ciertas circunstancias de nuestras vidas en las que nos vemos, especialmente en momentos como el que narra la persona de nuestro ejemplo, comporta ciertos rjesgos. Especialmente aquel que se alerta en aquella ¡dea de "pan para hoy, hambre para mañana'l Desde esa condición de "peof'tomamos una decisión que de manera inmediata produce Ia percepción de "mejoral ¿pero es verdaderamente una mejora? ¿Una mejora a cosia de qué? ¿Qué supuestamente ganamos, y qué pe¡demos? ¿Y mañana, cuando el tiempo pase y "el agua vuelva a su nive¡" 9 sencillamente "la escobita ya no sea nueva" será que la mejoaa lo es, o es peor? Dejo claro que no estoy recomendando no hacerlo. Estoy diciendo: antes de hacerlo pensarlo, y pensar mirando en el presente y en el futuro. El análisis solo desde el pasado nos lleva a una conclusión conocida, "todo tiempo pasado fue meja/lClaro, en el pasado. Pero le pongo otra coletilla, algo que se escucha con bastante frecuencia: "Era mejor que ahora, y nosotros con todo y eso nos quejábamos... si yo llego a saber lo que venía"- No me diga que no. Es así. Pero estamos dejando fuera del análisis que el t¡empo ha pasado, que las condiciones no son las mismas.Y esa colet¡lla nos ¡ndíca que entonces, en el pasado, p¡obablemente tampoco percibÍamos que estaba bien. Pero no pensamos en el futuro, en el mañana. Murphy, tan cínico y fatalista como siempre, dice:"Nada es tan malo como para que no pueda empeorailY de alguna manera invita a la ¡nmovilización, y por ende a la queja. Yo preliero declr: "Nada es tan bueno, como para que no pueda ponerse malo: ¡cuídalo'"- Para que entendamos que solo podremos mantener lo que tenemos si lo cuidamos. Y por eso es imDrescindible pensar en mañana. Y a la hora de mirar a mañana, digo que hay que pensar desde lo esencial, y no desde la superlicie. ¡,4añana las s¡tuaciones pueden convocar a una desmejora. Pero si mantenemos y cuidamos las esencias,

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entonces volverán a germ¡nar las cosas mejores Con las esencias hay que mantenerse "en las verdes y en las maduras'l En los rnomentos buenos, en los menos buenos y en los malos. Para cuidarlas, rescatarlas y hacerlas resurgjr. Lo bueno que queda entre lo menos bueno, puede ser reinstituido Lo bueno que perdemos, ya d¡fícilmente se pueda recuperar' Si va a abandonar camino, para tomar vereda, primero gane la certeza de que de la nueva vereda usted hará un nuevo camino Porque de lo contrario puede ser que se quede hasta sin poder andar. Acercándome alf¡nal insisto en un mensaje para que lo valore y siga el curso de un buen consejo: no piense sin mañana cuando esté pensando hoy. La vida tiene pasado, presente y luturo. Y el fuiuro está a la vuelta de la esquina. A veces, sobre todo cuando el presente es muy ditíc¡|, el futuro como que parece alejarse, que tenemos que oelarnos llevar por"lo que hay'y olvidarnos de lo que podfía o no haber después Entonces tomamos decisiones sin pensar en mañana.Y mañana la vida nos pasa Ia cuenta. Entonces, no se deje engatusal por "un poco de dinero'o por "botas de charol" hoy para, y alfinal, perder lo más preciado, lo esencial. Cuide y preserve su pe.rito chino: su lrabaio, su farnilia' su casa, su arraigo, su cultura, sug sueños, sus valores. Y oara cuidar al niño o niña que llevamos dentro, le recuerdo un fragmento de una hermosa cancion infantil oe Teresita Ferlández. con quien tanto hemos cantado, y con su canto aprendido.
A /as cosas gue so, feas, ponles un paco oe colar, y veús que la tristeza va cambianda de colot

R¡spursns

ouE No RESPoNDEN

Todo aquel que haya sido examinador seguramente se ha tropezado con los más disím¡les e impactantes procedimientos de respuesia que es capaz de crear un alumno. Entre los estudiantes es muy común e¡ principio de que n¡nguna pregunta se deia en blanco, sin respuesta. Dejar una pregunta en blanco es un acto de renuncia inadmisible. Revisando una prueba con un cand¡dato a desaprobado, al llamar¡e la atención sobre su totral desatino en una caricatura de respuesta a una pregunta, me dijo: "¿Oué quería Profe, que la dejara en blanco? De eso nada. Hay que morir combatiendo... uno t¡ra la piedra... va y da en el blanco'l Los educandos con frecuenc¡a olvidan que un examen no es solo uh acto de evaluación, sino también de valoración, de diagnóstico. El profesor no solo está evaluando alestudiante en térm¡nos de qué sabe o no. También diagnostica sus actitudes, sus est¡los de solución de problemas, valora su auiocriticidad, su capacidad para reconocer deficien" cias como primer paso para superarlas, Los profesores no deiamos de ser educadores cuando estamos tomando exámenes. Aprendan mi trabalenguas: "Sabe más quien sabe que no sabe, que quien se cree que sabe y no sabe ni qué no sabe'. La situación es clarai a¡guien hace una pregunta que otro (u otros) tiene que, o debe, responder. De hecho se da una respuesta, solo que es una respuesta que no responde. A este tipo de "cuasi respuesta" las llamo, en franco neologismo, "i-rrespuestas'lValga aclarar que no se trata de que Ia respuesta ro sea Ia que se esperaba. Este es otro tema que habrá también que analizar Pero el análisis, en ese caso, recaerá en el que pregunta. Ahora se trata del que responde. Con frecuencia las i-rrespuestas son elaboraciones lingüístieas correctas, con una lógica interna adecuada, quizás con un tono alto de abstracción, y que expresan un vínculo emocional adecuado con quien las emite. Usualmente contienen verdades irrefutables. Es decir son enunciados casi perfectos, Solo que no responden a la pregunta que las convoca.

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Se pueden producir práct¡camente en todos los ámbitos de la vida en el que alguien pregunta y otro responde. "¿Se puede saber dónde tú esiabas toda la tarde que cuando te llamé a la oficina a las cuatro y cincuenta y un minuto de la tarde, y lu secretaria me düo que habías salido desde hacía rato y aún no habías regresado?" (Eso no es una secretaria. es un verdugo). La ;-rrespuesta: 'Llegaron unos materiales nuevos que están buenís¡mos, la gente está supercontenta.. ¡magÍnate ahora se lrabajará con más calidad y en mejores condic¡ones'l Porcierto, si su muier es psicóloga, usted está muerto por partida doble: además de no responderle, debo decirle qus su inconsciente lo ha tra¡cionado y le ha hecho decir que usted estaba con unos "materiales nuevos que esián buenísimosi Puede suceder con su jefe: Me podría dec¡l por que no se puede hacer esto"-"¿Cómg que por qué? Sencillamente porque no se puedd'responde airado el que se siente además cuestionado. "Ya sé que no se puede ins¡ste usted- pero lo que le pregunto es por qué no se puede?'l "Y dale con lo mismo. No se puede porque no se puede. Está establecido que no se puede"-Así usted puede seguir con su pregunta, que él
segulrá dando la m¡sma ¡-rrespuesta.Y al final, la conversación se acaba en el momento que él decida. En casos como este uno tiende a darle a razón a aquella sentencia murphyana que tamizo a mi manera y que dice: -No siempre se sabe quien tiene la razon, pero casi siempre queda ciaro quién tiene el podeil Las irrespuestas caldean el ánimo de las personas, generan una tensión adicional a la que dio origen a la pregunta. No es extraño que incluso, hagan que aparezcan en el "i-rrespondido'' sensaciones de malestar, de irrespeto, o de decepción. En f¡n, puede que en algunos incautos favorezca una respuesta de "no entendí nada, pero me da igual'; pero en genera¡ las i-rrespuestas generan emoc¡ones negativas Razón suficiente para que, en caso de ser ¡os que respondemos, las desarticulemos, las expulsemgs de nuestro repertorio de respuestas. Y en caso de sgr los que preguntamos, entonces no las admitamos como válidas y exijamos adecuac¡ón. ¿Cuáles son las causas detalprocedef Estoes algo que nos vendria bien esclarecer, pues solo actuando sobre las causas podemos acabar con los efectos. Ponga usted de su cosecha.Yo le adelanto algunas. La"compulsión delestatus" es una de ¡as causas. Para ser más claro: hay quienes cuidan más la silla que la verdad. Un maestro que piensa

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que perderá eutoridad o prestigio si reconoce ante sus esiudiantes que no tiene respuesta para una cierta pregunta, o que no tlene toda la i¡forrnación necesaria, o lo que fuese, es un maestro que tiene muchas probabilidades de caer en la trampa de Ie i-rrespuesta. Se sentirá cornpulsado a responder algo, cualqu¡er cosa, con tal de no reconocer sL vacío. Es tal el estado de descontrol que le produce a contradicción entre la sensación de incapacidad y la compulsión a mantener su estatus, que no se da cuenta que la opció¡ asumida rnultiplica la supuesta ¡nsuf¡ciencia: además de no saber, se hace el que sabe y miente. Así lo entenderán sus alumnos. l\¡ucho más sencillo es declara. que no se tiene respuesta, invitar a todos a buscar¡a, y cornprometerse é¡ rnismo a hacerlo. Postergar es mejor que i-rresponder. En ocasiones, e origen de la respuesta que no responcie se sustenta en un padecimlento: el ma de a "escucha sorda'lYa sea poxque, jncluso sin saber exactamente cuál es la pregunta, ya tiene la respuesta preparada. O porque nc escucha lo que le preguntan, sino solo la traducción que él rn smo se hace de la pregunta. O porque solo ton]a Jn elentento contenido en la pregunta y lo convierte en toda la pregunia. Pefo Io ciefto es que no escucha lo que se le pregunta. Fs de esperar entonces, que su respuesta sea ¡¡coherente en relación con lo que se está cues, tio¡ando. De entrada, él misrno se está pon¡endo en las manos de la i-rrespuesta. "No es eso de lo que yo le estoy habiando compañero... ¿yo ¡o hablo claro o usted no rne está escuchando?l Las "respuestas aprendidas" test¡rnonlan aquella idea de que la experiencia no solo puede ser una buena aliada gn el airontarriento de cierlas s¡tuaciones, sino iambién una enemiga. Pueden producir i-rrespuestas. Cuando alguien aprende cierias respuestas y se "amarra" a ellas con un nivel de fijeza func onaltal, que no le permite ver los n¡aUces diferenc¡ales de esa pregunta hecha hoy, aq!íy ahora, respecto a casj la misma pregunta pero hecha ayery allá, ento¡ces la devuelta tiene mucha probabllidad de ser una i-rrespuesta. Además este aprendizaje de respuesta, por su caracter lógico cje aorendiz¿Je. es una generalizac,ón. De rrodo qLe sr se asume de manera suprapersonal, más allá de ¡a persona que hace la pregunta (no importa quién pregunie, la respuesta aprendida es...). E'rtonces a respJesta aprend¡da veldrá cono i-r-espJesta. Sjernpre Ja rrisma canraleta se queda pensando quien la recibe. y nientras n^as fue una buena respuesta antes, más tenderá a repeiirse y aumentará su probabilidad de ser una respuesta que no responde.

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re entender las Éreguntas que nace de unaiotal incapacidad paratan si :Jiera suponer que tal pregunta puede existir. Fs como si en el un¡verso €presentativo de la persona a quien se pide una respJesta no existiera a posibilidad de la pregunta. Entonces está claro que responderá cuaF y :.,ier cosa menos algo que de alguna manera sea respuesta probable io i-rresDuesta. Es como si exisiieran razones fundamentalisias que no admitenla posib¡e existenc¡a de ciertas preguntas "¿Y qué si te digoque ?ngo un amante?" -le decÍa la mujer al marido. Y aquel no la podía ni ¿nténder. Solo le respondía ''Te juro que yo no estoy en nada'i Para el buen desempeño de cualquier activldad' para que nuestras .elaciones interpersonales fluyan favorablemente, para que lo que rcnga que ser corregido sea corregido y lo que tiene que ser detenido sea de:enido. es necesario que todas las preguntas, dudas, cuest¡onamlenios que las personas tengan puedan no solo encontrar un espaclo oe exprejión y legitimidad, sino también de respuestas. Respuestas convincen:es. Áespuestas estimulanles. Respuestas para querer seguir adelante, y no para favorecer la decepción el desgano. Las'espueslas que no i"sponden no son rcspuestas. Son voces que invitan a la desidia'

Por último, digo de las causas que aquísugiero, hay una lncapacidad

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s¡cnrro ae Tnr¡s

Nassim Taleb, aulor de Fooled by Randonness un matemático deven¡o: comunicador de las c¡encias malemáticas y sus aplicaciones, defiend, la idea de que los aconiecimientos que nos rodean scn mucho más aleatorios, fortuitos, y por tanto impredecibles, de lo que nos parecs No es djfícil reconocer c¡ertas situacjones muy iamentables, en la9 que se evidencia que "pequeñas desviaciones" aparecen mezcladas cor ocasronales, e irnpredecjbles, consecuencias desastrosas. 'euién lo jba a deci( es la expresión que escuchamos después. Taleb tiene un secreto, y vamos a intentar descifrarlo para asimilarlc U10 de 'os rrecaa smos psico,ógicos más reculrentes el sltuaciote-. . de alta mov¡lización del deseo -algo que queremos mucho; queremos mucho hacer algo- se asocia a la disminución de la percepcjón del riesgo. lo q"e quiere decjr no vc. las consecue¡cias legat,vas posioles de hacer eso que se desea mucho. Y en la producción de justjlicaciones que den la certeza ilusoria de que nada malo sucederá si hacemos esc que deseamos mucho, uno de los elementos que recurrentemente se pone en luego es la probabllidad. Se construye así, en base a determ¡nados testimonios, la certeza de que los efectos negativos del corn, portamiento son altamente improbables. ,,Oye, es totalmente improbable que eso suceda... tendria que estar muy sala,o, (entiéndase, tener muv mala suertej. Lo altamente improbable, como elaboración de la certeza de que rada malo ocLrr:fá. se apoyd fL-oamerta'.renre en dos tipos de razona_ m¡entos. Los razonarr'erLos de ta experiencia. y los razonamienlos de ia lógica personal. Ambos comparten una rnisma cualidad: son subjetivos. Es decir son elaboraciones del sujeto. por lo tanto, más de lo mismo: yo creo que es attamente improbable que algo ocurra, y encuentro en mis razonamientos desde mj experiencia, y con mi lógica interna, los testimonios de mi verdad. "Entra contrarjo por aquí m¡smo -le d¡jo el acompañante a su ami_ go conductor que lo evaba hasta su casa despues de una activiaao

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festiva en el trabalo-. Yo llevo más de d¡ez años entrando cgntrario por esta calle y nunca he ten¡do un problema'l E¡ otro, preocupado, le d¡cel '¿Y no habrá un pollcía ahí? l\4ira que tengo aliento etíl¡co y voy en candela'l"Qué policía ni policía. Por esla calle no entra nadie... oye, yo nací aquíy lo que más se parece a un policía que ha pasado por esta calle es mi h¡jo cuando viene del Pre con el uniforme azul" -se mofa el lugareño. El que va ai volante, asegurado desde la experiencia del otro de lo altamente ¡mprobable que algo suceda, gira a la derecha, se mete contrario, y... En el mejor de los casos, un pol¡cía. En otro, más lamentable, un mastodonte camión ruso KP3. Después... "los pobres, se pusieron de mala suerte... quien iba a decir que..." (policía o cam¡ón ruso). Lo improbable, incluso lo altamente ¡mprobable, no deja de tener atguna probabil¡dad. E¡ asunto es que no se puede confundir lo improbable con lo imposible. Son dos cosas bien distintas. Para comentarle e¡ otro modo de proceder, el de la "autológ¡ca,; salgo del territorio nac¡onal, y me apropio de algo bien conocido entre los científicos. "El pavo de Flussel" (que orig¡nalmente era un pollo, y además inductivista). Se las doy en una versión conoensaoa.
Joe era el pavo rnás alegre del coral. De modo que decidió usurpar el kabajo del gallo Ralph, y cada mañana cantaba fuerte y claro para que todos suoieran la ¡¡usión con la que recibía el nuevo día.
Al cabo de una semana, Ralph no pudo contenerse. Ind¡gnado, le pregunló por qué insislia en hacer su trabajo, por qué se sentía a'egr6 tenjendo tan cruel dgstino. Joe no lograba entender Pensaba que el gallo lo envidiaba. <¿Es que acaso no sabes lo que se espera de li en la granja?" -griló ol gallo-. pobre desdichado, quo los humaños te echan la comjda "No sabes,

solo porque quieren engordarte para luego malarte y comerte?,. A lo que Joe ripostó: (No creo que sso sea posible... séguro que me tienen en gran estima por mi opliñismo y m¡ actitud frente a la vidal".

Exte/ormenle, Joe no dejó que las crueles palabras de su compañero le afeclaran, pero para mayoa seguridad, decidió ernpezar un estud¡o estadístico, y anolaba cada día que pasaba feliz on el corral alim€ntado y cuidado por los humanos. Al cabo de una semana, enseñó su tibreta a Ratph, el gallo. "Mira -le dilo-, ha pasado toda una semana, los humanos han entndo cada día al corrala darme de comer, y yo sigo aquÍ, cantando cada nañana con alegría,. Prosiguió con su tarea. Con cada anotación en su libreta, Joe se sentía más seguro y confiado. Finalmonte, cuando había más de c¡en

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anotaqones en su ljbreta, Joe sinlió que no era necesario conlinuat Estab: craro que ras ar¡e¡azas y predicciones de Ralph efan patrañas. Así sigu. Joe siendo el pavo más alegre del corá1.
mucho a Joe, pero él no se preocupó. (Seguramenle qujeren saber q!¡é r¡.é hace sentirtan alegre y despreocupado,, pensó. Lo cogieron y se lo llevaro. a la casa. Joe se dijo a sl r¡lsmct "Seguramente quieren que viva con ellcs para recibir el nuevo día todos juntos". Los humanos le acercaron un cuchi:lc al cuello.Y fue solo entonces que Joé, el pavo r¡ás alegre del corral, perdió

Una mañana los humanos eniraron temprano eñ el corral. Se acercarc.

su serenidad. Se resistió con todas sus iuerzas conka un des|no tefiible que no entendía, peto fue en vano. Joe era un pavo que vivía en los Estados Unidos de Norteamérica, y ese día era <Acción de Graciasu.

Nuestra lógica interna nos lleva a consjderar aloo como altamente improbable, i.roosible. Construimos ura veroad con iuestra lógica. y los hechos, entendidos desde Ia propia lógica, no hacen sino conf¡rmarla. Y mientras más ocurra el rnismo hecho. menos sensibles seremos a ,pensar en lo ¡nesperado.Al final, cuando lo improbable se hace posible, cuando lo no pensado, lo inesperado, sucede, solo nos queda resignarnos y culpar a la mala suerte. Nuestros referentes, nuestras experiencias, nuestras lógicas, nos pueden llevar por caminos erráticos. El mismo Taleb utiliza la me.táfora del "Cisne Negro'l Para los hab¡tantes del norie, un cisne negro es un suceso altamente imposible. Claro, en esta región.todos los c¡snes son blancos. Sin embargo, en Australia existen cisnes negros. Alexander Romanovich Luria, en un interesante trabajo realizado en Siberia, deaía a los lugareños: "Todos los osos polares son blancos.Ayer fue visto muy cerca de aquí un oso polar ¿De qué color era?'lTodos los siberianos decíant "Carmeliia"- ¿Tenían alguna d-áficienc¡a mental? ¿Tenían un bajo Cl (cociente de inteligencla)? para nada. Sjmplemente decía: "V¡vo aquí desde que nací, y todos los osos de esta zona son carmelitas'lLo altamente improbable, convertido en lo jmposible. ¿Qué hacer? C.eo que algo se puede hacer. Se puede actuar con una prudencia y cautela. No vale predecir en retroactivo. Es necesario prevenir.Y para eso hay que considerar: ,,Bueno, ¿y si Io imposibie sucediera?'La prudencia no es negarse a, sino asegurarse cle. La cautela no es dejar de hacer, es hacer después de tornar jas precauciones necesafias. No pensar como el pavo Joe. Sino pensar en altefnativas, con alternaüvas.

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Escritos con Psjcologfa

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Se puede ser un poco menos egocéntrico. Claro, cuando escuchanos la palabra "egocénlr¡co" pensamos: "No es mi caso. Aliá a los que es gusta lucirse, ser el centro de todo, el ombligo del mundo'- Claro, esos son muy egocéntr¡cos, Pero somos un poco egocéntricos cuando confundimos nuestra idea de las cosas con las cosas, cuando creemos que nuestra experiencia, nuestra lógica de pensamiento es infalible, Somos egocéntricos cuando damos por irnposible lo que en el meior de ios casos es muy ¡mprobable, pero no ¡mposible. Ref¡riéndose a esos sucesos que a veces ocurren en nuestra vida que just¡ficamos con "la mala suertd'y que traen consecuencias en ocasiones muy nocivas y desagradables, Taleb tiene un secreto que podemos descubr¡r y tomar como consejo: lo ¡nesperado se hace más predecible si lo cons¡deramos como probable.Y si es probablg, entonces es evitable. Cuando se sorprenda diciéndose a sí mismo:"Por una vez no va a pasar nada'; "no voy a tener tan mala suerte, "es impos¡ble que me suceda algo malo'ien ese momento acuérdese del consejo deTaleb. No es una mala opción.

¿SoH rurnescrrornles?

hx:Hli:::,":'iliÍ,1:1?iii,T::iiffnHTfl i;R?"#?lifl i"x"J urgencja y necesiiaba
:::.ir'ii:J:,::ilt :l "rma
Cuando le dije a la persona que estaba allí a lo que yo venía, m6 düo: .Mir€

una documentación. Fue con foOos ¡os Jocumen_ correcta' a la hora correcta' er día correcto

:iJ'i:::: ;ffi [:"i.U::yiJ:J :il: el respeto,
ffi cuando
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me sentÍ maltratado, sobre rooo, como dtce rnj hijo mayor, unc

ii:"d1"",',';,".]m;f

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me otjero- | "Coñpadero. no nay raTon para pone-se as ... conoanera que h¿baj¿ aqut es _n ser hurraao y tiene que coger vacacio_ nes...4 Al final resulla que para resolver mi problema esa persoia tiene que esiar Ella y nadle más lo puede resolver. Resulta que ella es imprescindiüie.

;i:i?:lTtril",;!lll"ll,í"?ll?l;ff S""jl:*,_:*1:i::: re quejé

¿Cuántos pudiéramos decir.eso n asesurare que, si er asunto *"J'"#L"T,?fÍ;:"3ili:,::,""".,X:

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+ frL¡stracióf o" lestia (mucha molestia). De manera qu( ""ó""tát[" de una razón, n.oré"ti" oue le asiste el"u de.echo. le ""l"iiti,n';:Sjr",':'iff:::,:X:":::,?,ff as;sr; la.a¿o-.

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sea ¡r.espetada, oesatend.!a, otra tiene como minimo el derecho Hay una falsa representación asocjada a una frase que se hizo bien

;:'"M1Í"i",itilcomoacJalquier

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Escritos con Psicología

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popular: "¡No cojas lucha!'lCgn expresiones colaterales de similar sentido y convocatoria: "No te berrees si total, con el berro no vas a resolver nada'l"Broder, estamos donde estamos, las cosas son como son. v esto ni se destruye ni se arreglal Erro.. Error. Y error. Sí hay que coger ¡ucha. Síes lógico que nos molestemos.Y si no creyera que esto sí lo podemos arreglar, y lo podemos arreglar nosotros mismos, "¿qué cosa fuera?,1 Ser una persona equil¡brada, armónica, con salud mental, no quieae decir que no nos moleste lo mal hecho, que seamos insensibles a la kresponsabil¡dad, a Ia falta de respeto, a la disfuncionalidad de ias instituc¡ones. Una cosa es molestarnos y darle un camino improduct¡vo a nuestras molestias (gritar, armar un show, vociferar palabras obscenas, agredir, actuar con violencia, irse a las manos, por e¡emp¡o). Por ahí no va Ia cosa, Pero otra b¡en distinta es molestarnos, y saber qué hacer con esas molestias. Tener, como dicen algunos especialistas, inteligencia emocional. Canalizar nuestros estados emocionales alterados, negat¡vos, por el camino de la desactivación, de la solución del problema que los ha instigado. Creo que fue Aristoteles quien dijo: "Cualquiera puede sentir rabia, eso es fác¡|. Pero sentir rabia por la persona corecla, en el momento correcto y por un propósito noble, no es fácil'l Sustituyamos 'tabia" por mo¡estia, berrinche, enojo, enfado, y ya estamos en el m¡smo camino. La sabia sentencia nos alerta sobre la necesidad, primero identif¡car la "persona correcta", es decir, la causa real de la molestia. Y obviamente saber qué queremos, cuál es la meta. No es una simpleza. No me vaya a decir que no le ha sucedido lo sigu¡ente: se cita a una reunión del sindicato. M¡ércoles a las 11:00 a.m. Deben as¡stir todos los afil¡ados (unas sesenta personas). Usted llega a la hora señalada. En el salón solo hay cinco personas, contando el que dirige la reunión. "Vamos a esperar unos m¡nutos, es que el transporte parece que hoy anda mal'lVeinte minutos después de la hora de la cita, el dirigente dice: "lvl¡ren compañeros, esta reunión para poder efectuarse necesita de la presencia del 85 % de los afiiiados y aquí no hay prácticamente nad¡e... así que se suspende la reunión... Pero, un momentico, yo quiero aprovechar para decirles que estos actos de indisciplinas nos debilitan, que la irresponsabilidad es una falta de respeto con los demás compañeros. Lo que se trata aquí tiene que ser de interés de todos. Y no puede ser que se esté perdiendo el tiempo..." Total, el compañero "mete'tremenda descarga. ¿A quién? ¿A los incumplidores? ¿A los que no vinieron? No.

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Justo a los que sí cumpl¡eron. Final: descarga a la persona incorrecta (los que v¡nieron), en un momento incorrecto (cuando no están los supuestos irresponsables -{ue en real¡dad pueden ser desmot¡vados. o desinformados...) y sin un propósito noble, loable, precisame¡te porque no están los i-cLmplidores. Sin correntarios. Volvamos a nuestro segmento de inicio. Pongamos las cosas en su
lugar.

Sabernos que la persona "que se ded¡ca a esos asuntos, está de vacaciones'l sabemos que "es un ser humano'(por cierto, la compañera que respondió a nuestro amigo espirituano, intenló un golpe bajo con eso del humanismo. "Eso no se hace' -el oso prudencio), y sabemos además que por dedicarse a esos asuntos --es dec¡r trabaja allí- y ser un ser humano'1iene que coger vacacionesi Es c¡erto. Incluso está legislado lo de la obligatoriedad de las vacaciones. Pero ¿se imagina usted que las cgsas dejaran de funcionar porque elque las hace está de vacaciones? pudiéramos no tener energía eléctrica, porque... eltécnico está de vacaciones. Pudiéramos no poder coger el pan que nos toca, oorque... el panadeto éstá de vacaciones. Pudiéramos morirnos ahogados con algo que nos tragamos, porque al llegar al cuerpo de guardia, nos enteramos que... el médico está de vacac¡ones. Y esto, nada de esto sucede. ¿Por qué? Algunos dirían "po¡que es absurdo'l Seguramente. Tan absurdg cuanto que "la persona -de nuestro fragmento- que se dedlca a esos asuntos, está de vacaciones'l En realidad no sucede poque para ello existen los,'cubre vacaciones'i los "cubre francos'j los sustitutos, los designados, los contratos determinados (temporales), los técnicos en organizaclón del trabaio, los turnos corridos,los avisos; en iin, hay innumerables formas de lograr, de manera sencilla, que eso no suceda. Pero, la compañera de nuestro ejemplo aparece como ,,imprescindible": si ella no está, por la razón que fuese, el asunto no podrá tramiiarse, no tendrá so¡ución. ¿Pero es ella la jmprescindible? yo diría tajantemente, no. ¿Por qué? Doy mis argumentos. Los servicios públicos se sustentan en el funcionamiento de ciertas entidades o centros. Eslas son creadas, financiadas y mantenidas por el Estado, con fondos creados por la población y captados por diferentes v¡as, para dar determinados servicios. Es decir, son las jnstituciones las encargadas de dar servicio. Para esto las instituciones contraian personas. Las personas son los medios, los instrumentos, a través de los

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psicotogÍa

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cuales se brinda el servicio. Pero la responsabilidad de brindar el servl_ cio, sigue siendo (y será) de la instjtución. De rnodo que si una persona contratada para mediar ent.e la institución y el crte|.le. la poblac;ón, para

darle a este último el servício no puede hacerlo, por las razones que rLere. la inst tución es la encargada de reso.ver la situación, obviame;te sin dejar de dar el serv¡cio, porque ella existe pa.a darlo.
Entonces la compañera no es impresc¡ndible. Lo que sí es ¡mprescino.ble es que la i'lst¡tuc'ó- dé et servicio. Por lo talro, lo imprescindible es que la institución haga lo que tenga que hacer, rnejore su organización, trabaje más eficienternente, piense más en su cliente, no se sienta en el derecho de dar o no e¡ seryicio, sino que sienta este como su deber, y dé el serviaio como está previsto. El sentido de una institución que br¡nda servicios públicos, es el público. Se debe al público. No son entidades iilantrópicas que regalan lo que les pertenece como patrimonio, sino organizaciones al servicio del público. Alfinal hay un problema de percepción. (iViva la Psicología!). La instltución no perc¡be el servicio como su deber, No percibe ei derecho del cliente a ser atendido en su solicitud. No percibe que el poder de dec¡dir dar o no un servicio, no Ie pertenece. Es una obligación, y como tal tiene que percib¡rlo. Tiene que tomar clara y total conciencia de esto. lrnprescindibles son, paralraseando a Brecht, "los que luchan toda la v¡da'- lmprescindib¡es son, como d¡ce el maeslro Carlos Ruiz de la Tejera desde un poema de Lima Quintana, los que can salo dec¡r una palabra enc¡enden la ilusión. lmprescindibles son, ahora con ¡,4ertí, los que pueden "entender una rnisión, ennoblecerla y cumplirlai

0urÉr r-¡ po¡lr

EL cAscABEr AL GAto

En una síntesis apretada, sin la gracia poética del orig¡nal escrito por J€an de La Fontaine, y cambiando tramoya aunque no esenc¡as, recuer_ do una h¡stor¡eta conocida.
Habla unos ratonc¡tos en la coc¡na de una casa cuya dueña tenía un herrnoso gato, tan buén cazador, que siempre estaba al acecho. Así, pu€s, ros poDres ratones no podÍan asomarse a sus agujeros, ni siquiefa en el silencio yoscuridad de la noche, temerosos de los zarpazos de su terrible enomigo. No pudiendo viv¡r de ese modo por más tiempo, pues no tenían nada coñ que alimentarse, se reunieon un día para pensar uñ med¡o de ,." satir de tan espantosa situación.

-Yo les d;ré lo que hay oue hacer -¡ijo un joven ratoncilo_. Aiemos un cascaDel al cuello del gato, y por su tinlineo sabremos siempre el lugar donde
se halla. Tan ingeniosa proposición hizo revolcarse dé gusto a todos los ratones, que se rieron a carcajadas.
Pero un viejo ratdn observó con mal:cia.

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¡rluy bien, pero ¿quién de ustédes le poné el cascabel a¡galo?

Se imagina usted. desde el siglo \v" se viene planteando un asunlo y.aun se encuentran razones para reformularlo y seguir confirmando su v¡gencra. ¿QU¡en te pone el cascabet al gato? Es asi, de buenas ideas esta empedrado'el camino a la solución de los problemas. pero,del djcho al hecho'casi siempre lo que fa¡ta no es quién to Oice, sino quén lo hace. Bueno, falta también ver,,quién lo aprueba", pero eso escapa a nuestro análisis. _ Estoy seguro que usted ha estado en una reunión (sobre todo en los ámbitos laborales, aunque también pasa en Ia famitia) en ta que atou¡en propone una idea sencillamente excelente. Hay ideas que su iola fo'rmu_

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Escritos con Psico¡ogla

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lación convencen de que pueden ser la solución del problema, Solo que hay qLre llevarlas a la práctica.Y ahí aparece ¿quién le pone el cascabel al gato?: quién hace lo que hay que hacer
Un hombrs muy corpulento, de casi siete pies y una fortaleza que r€cuerda a uno do osos forzudos de la tele, entra on un réstaurante vocifera¡do, com' poftándose de manéra grolesca, agresiva, insultant6. Exige la mejor mesay qué ql¡ilen de su alrededor a cualquier persona porque no lo gusta senlarse cerca de nadio. Para eso pagará lres veces lo que consuna cada mesa. Exige su atención inmediata. Que todos los dependiontas dején de hacer lo que estén haciendo para atenderlo. El, grita a toda voz, es la persona más importánte que hay en el resiaurante. d si alguien lo duda que me lo diga para hacerlé tragar sus palabra de un solo trompazo". En una pequeña rnesita retirada al fondo delsalón, un hombrecillo llarna al camarero y le dice enérgicamonte: "Camarero. Fiese bien. Vaya a donde está ése energúme" no. Dígale que se comporte como es debido. O que se vaya inrÍediatamen_ te de este locai. Dígale que es uñ idiota, un añinal, un maledocado. Que quien va a coger un trompazo es é1,. El camarero mira perplejo al meñique que apenas liene fuerza paÉ cargar sú lenedor. "¿Usted está seguro de que quiere que yo ¡e diga todo eso al Juértote aquel?'. Casi enfadado el otro responder "Pero claro que sí. Ándaté. Ve ya y díselo". El camarero da sus primeros pasos en di€cción alcliente maleducado, cuando el pequeñín cama¡ero... dfgale lodo lo que ie die, pero... d¡gaseio le dice:

"Camarero, como cosa suya>.

D¡cen que "hacer es la mejor manera de deci( pero no creo que alguien dude que decir es menos complicado que hacer Sobre todo en aquellas situaciones en las que hacer supone c¡ertas cosas que no son de nuestro agrado, o que tememos, o sencillamente, consideramos que el esfuerzo a realizar no producirá ningún beneficio importante. Son muchos los enunciados que nos acompañan desde pequeños y que acuden en situaciones como la descr¡ta a evadir el hacer. Es mejor dec¡r "hazlo tú" que "yo lo hago"- A fin de cuentas "el que empuja no se da golpes"- Es mejor que Io haga otro y quedarnos en la pos¡ción del "evaluador crítico': si sale mal 'Vo lo dije"; si sale bien "yo lo dije'lTener a qu¡én echarle la culpa es muy importante, dicen los especial¡stas en proponer cascabeles, y nrandar a otros a ponérselo al gato. Pero resulta que hay un elemento que en ciertas situaciones se suma al problema y debería hacer camb¡ar las cosas sensiblemente.

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Se me acercó una persona de las que se esfuorza por mantener su cuerpo en disposición física adecuada. Me comenta que cada día se dhige a una pista ce¡cana a su casa para correr duranto algo más de una hoaá. Alli un gírpo nada desprecialrle de mujeres, hombres, mayores y meñores, perténecen a la log¡óñ de los que sabo que <hay qu€ cuidarso,. El lugar os una institución del Estado. Tieno su equipo de dirección, sus trabajadores, custodios... "Pues resulta-me cuenta- que desde hace unos días un grupo de muchachones grandes, de casi veinte años, se ponen a jugar pelota en la pisla. Se atraviesan por donde todos estamos haciendo ejercicios y juegan oon una pelota dura, de poli,. Varias personas se han acercado a los jóv+

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"

nes explicándoles que no deben jugar pelota allí, y mucho úenos al duro. Podrían darle un mal golpe a alguién. Pero ellos no hacen el más mínimo caso.Al fin ocurrió lo que se sabía: un batazo duro, alto, y la pelota fue a dar a la cabeza de uno de los qué estaba haciondo ejercicio. Precisamente la cabezado minarrador: "Caíredond¡to. Un mareo que no se puede imaginat No podía levantarme del piso". lJnos días después, cuando se repuso un poco, so fue a ver al administrador del lugar y le contó lo sucedido, haciéndole saber que alguien ten ía que tomar carias e¡ el asunto y resolver ol pro_ blema. El administrador, con voz de "yo no fui,. Le dijo: ,Vo esloy clarísimo que esos muchachos no puéden estar jugando pelota allf. Ellos tienen que irse a otra parte. Pero... quién le pone elcascabelalgato,.

Malas noticias compañero administrador: se lo tiene que poner usted. Es su responsabilidad. Y es esta la idea que tenemos que dejar muy clara cuando ponerle el cascabel ai gato tiene por plantilla un responsable. Una maestra en su primer año de ejercicio le decía al padre de un alumno de primer grado: "Papá, usted tiene que enseñar a sumar al niño, él es muy intranquilo en el aula y yo ya no tengo pacienc¡a con é1"- Un estudiante le decía al maestro: "Lo que pasa es que nos han convocado a una reunión el día antes de la prueba y queríamos ver si usted podía hablar con alguien para que nos liberen de la reuniórf Y en elborde delparoxismo recuerdo el admin¡slrador de una reparadora de calzado que le decía a un usuario que se quejaba del mal serv¡cio de un trabajador del centro: "lmagínese, yo no puedo hacer nada. El sabe hacer su trabajo. Pero es rnuy malcriado, y solo lo hace cuando le da la gana. ¿Quién le va a dec¡r algo?'lMaestras que no enseñan. Estudiantes que no asumen sus responsabilidades. Jefes más que permisivos que no hacen Io oue ¡es corresDonde. En materia de responsab¡lidad hay poco que discutir. Las responsabilidades fundamentales se asumen con el rol. El rol del maeslro es enseñar.

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Escrilos con

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enseñar es de é1. Qu¡en no quiera asumir las responsabilidades que no asuma el rol. La ofic¡na va con responsabll¡dades incluidas, Y muchas veces supone riesgos, enfrentar situaciones difíciles, encarar conflictos. No lo dude nadie. Pero son responsabilidades, y hay que asumirlas. Hay formas muy engañosas de eludi. la responsabilidad. Algunas tan malsanas como acud¡r a un falso princ¡pio de "la responsabilidad coleciiva'lY justamente, en escenarios muy sodalizados' donde los actores son colectivos. se p¡erde con frecuencia el límite. Claro, nadle duda que elcirujano operando a un pac¡ente sea el responsable de lo que suceda en aquella operac¡ón. Pero cuando se trata del administradoa de un centro deportivg algunos creen que es muy distinto. La responsabilidad siempre tiene nombre y apellidos. Está pautada, prescr¡ta func¡onalmente. Se sustenta en normas acordadas y de las que algulen, al asumirlas med¡ante contrato u otra vía, se convierte en "responsabldl Otro asunto es el deber, el estar obligado por razones éticas' de respeto, de ciudadania. Es "debel de todos cu;dar que no sucedan clertas cosas. Pero para alguien (o "alguienes') es responsabilidad. Que la peloia sea el deporte nacional, no significa que los responsa' bles jueguen al "peloteo'cuando de sus deberes se trata. Con las responsabilidades no se puede jugar al "allífumé"- Mucho menos justificar la no responsabilidad porvía de la culpab¡lización a las cond¡ciones, a las otras personas, a todo lo que sea "de rnípara allá'("de mípara abajo'si se trata de jefes y subordinados). La mente humana está capacitada para la jusificación. la defensa, el desplazam;ento de lo que a Jno le corresponde. Pero también está apia para el ejercicio voluntario de la responsabilidad, más allá ¡nc¡uso d€l gusto, el deseo y en casos extremos hasta de la op¡nión personal. En cada responsabi¡idad que no se asume nace el malestar de alguien que espera, con todo su derecho, que se haga lo que tiene que ser hecho, por quien tiene que hacerlo. Vás aun, cuando se evade una responsabilidad hay un malestaf que se duplica, porque allí donde hay un problema y el responsable no asume su solución com¡enza a nacer el desencanto, la desesperanza. Cuando se exige a los respcnsables cumpl¡rcon sus responsabilidades no solo se actúa responsablemente, sino que se asume un deber y un derecho ciudadano y, sobre todo, se da asistencia a la salud de la soc¡edad

É¡ puede intentar buscar apoyo, colaboración. Pero la responsabjlidad de

CoNrusroHrs

No me cansaré de decir que las cartas han sido un aliado fundamentai en mi trabajo de orientación en la ielevisión. Este libro es heredeÍo de esa riqueza que durante veinte años muchas personas me han regalado. Las cartas han estado indirectamente presenies, mot¡vando temas, reliexiones, sugerencias. Pero también enlran de forma directa, en fragmentos leídos. Al leer estos fragmentos en el programa tengo la sensación y la intención de tener la voz del otro para poder conversar. Es apenas una sensación pero me ayuda a comunicarme mejor. Reeditando esa piáctica traigo ahora unos fragmentos de carta, que en su mornento las puse juntas en un archivg que dice "Confusiones: Estoy seguro que esiará de acuerdo conmigo en que fue una denominación correcta. Dice la primera. que me llegó desde

e cenrfo del pa:s:

S er¡Dro oensé aue estaban de acuerdo con mis decisiones... Yo les daba

la liberiad de decir lo que pensaban, de que expresaran sus opiniones. lüe gusta rnanlener ml condición de jefe, además yo tengo ñás experiencia que ellos. Pefo al mismo llempo doy slempre la oporlunidad de participar. Pero nadie decía nada- Se quédaban calladitos. Hasta Io comenté con un amigo, y me dijo: "Bueno, de qué le quejas. No dicen que el que cala otorga,.Yo estaba convencido de que el silencio de ellos era estar de acuerdo. Pero cuando legaron ios evaluadorés y enkevistaron a la gente... acabaron conmigo. Las opiniones que dieron fuéron aniquiladoras. ¿Eso no es hipocresía?

Lo primero que piensa este jefe es que el centro del problema está fuera de é1, allá, en los otros, "ellos que son hipócritas'l Clásica manÍa de los seres humanos esta de mirar primero a lo que está "más allá'; lejos, distante. Hasta la historla del conocimiento humano testimonia el clásico estilo: primero se estudiaron las estrellas, bien alejadas del propio ser humano. lVucho, pero mucho después el propio ser humano iue objeto de estudio. Entonces, sigulendo la línea que pone el centro del problema "afuera'; nuestro jefe se (me) pregu¡ta si eso no es hipocresía.

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hipocresia de m¡ análisis no estará en los otros, como causantes del prgEl centro blema Hipocresia. por cierto es l¡ngir lo contrario a lo que verdaderamente se s¡ente o se piensa. Lo que veo aquí con mucha claridad es una confusión. Una confus¡ón bien común, hasta la sabiduría popular de alguna manera ha caído en sus redes. La expfeso con una pregunta: ¿quién dijo que callar es asentir? Callar no es, por decreto, estar de acuedo' En sentido general, las razones del silencio son muy var¡adas. En escenarios como el que analizamos, insertos en una vinculac¡ón laboral, y tomando como protagonista la relación jefe-subordinado, podemos pensar en varias razones. Y creo que la rnenos productiva es "el que calla otorgai si callan es porqu€ están de acuerdo conmigo. Sí, puede ser, seguramente, la más cómoda. Cuando los subordinados callan es muy común que c¡ertos tipos de lefes se sientan mejor que cuando hablan. No salen a verilicar qué es lo que el silencio significa, Y al final s¡empre viene el encontronazo El silencio puede ser des¡nterés. Puede ser tan comÚn que la voz de los subordinados sea silenciada, que se les oiga pero que no se les escuche, que formalmente se dé la libertad de decir lo que se piensa (y esto es otro dato ¡nteresanle), pero lo dicho no tendrá ningún valor en rá toma de decisiones, lodo esto puede ser ran comÚn para un grupo de personas que al final el desinterés ailora y viene cargado en el silencio. Ese silencio puede estar gr¡tando la desmot¡vación, la desidia, la falta de credibilidad. También el silencio puede sertemor: temor a las consecuencias para el que habla. cuando lo que quiere decir no es lo que se quiere or. cuando no co¡nc¡de el pensamiento que sustenta el habla con el d¡scurso dominante, el del j€fe. Temor también de ser acusado de "conflictivoi de "problemático'y mucho más. Nada que no conozcarnos, Entonces ¿por qué nos e{raña el s¡lencio? Lo que deberíamos pensar no es en el resultado de la "inspección" (de la evaluación, en el caso que nos refiere elfragmento de carta). Lo que nos debería preocupar es, ni más ni menos. e¡ silencio. sus causas. Ninguna razón es sufc¡ente para calla¡. Ca¡¡ar nunca debería ser la opción. Pero ella es, existe.Y Ios que tienen determinadas responsabilidades, más que cualquier otra persona, deben ser los que den el primer paso para comprender el silencio, desarticular sus causas, y fomentar la expresión de lo que se cree, se piensa, se s¡ente, se sabe.

Y com¡enzo con una respuesta tajante: pues no es

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Pero quiero hacer notar algo fundamental vinculándolo a otro frag. mento de carta:
Sornos un grlpo de trabajo muy joven, en un centro de reclente creacióñ Las personas se sienten bieñ y trabajan a guslo... Siempre hemos ten dc allos porcenlajes de participación en nuestras reuniones. Tenemos un aitc nivel de convocaloria. Casi todos los compañeros y compañeras asislen a nuestras reuniones. Sin embargo, cuando les pedimos a ias personas que expresen sus opiniones, casi nadie participa.

Empiezo siendo cohere¡te con eltítulo que anlma este escrito. ¿Cuái es aqui la posibie confus¡ón? Para mÍ está claror una cosa es estar, t otra participar. Confundir esto nos puede llevar a repiesentaciones mut inadecuadas de la realidad. l\4uchas veces decimos "todo el mundo vinc a la reunió¡:" Qué bien. Eso habla de ¡a as¡stencla. Eso habla de que por una u otra razón decidieron estar en la reunión. Pero es inadecuado decir que participaron. Participaf es tomar parte, es comunicar, es ex.presarse, es cornpartir. Que las personas estén es necesar¡o para que oariicipen. Pero no son la misma cosa. Ahora llamo la atención sobre otra diferencia mlry interesante. l\4ire usted, este grupo, que obviamente tiene funciones de dirección dice: "Cuando pedimos a las personas que expresen sus opiniones [...]: es decir convocan a la colaboración, a la expresión organizada. Eljefe del primer fragmento se posiciona en otra dimensión: "Yo les daba la ibertad de decir lo que pensaban'l Tamaña diferencia. Unos piden. El oko da la libertad. ¿Quién le habftt dicho a ningún jefe que enke sus prerrogativas está la de dar la libertad de hablar? Hablar, expresar. se, dar su punto de vista, es un derecho lnalienable de toda persona. No hay que dárselo. Le pertenece. Y a quien crea lo contrafio, le recomiendo un tratarñiento ¡ntensivo de democracia, con altas dosis de humiidad y ética humanista. La participación en una reunión, la part¡cipación real, activa, comprometida, depende de muchos factores. Incluso los organizat¡vos. ¿Se está convocando a una hora en que las personas no tienen presiones externas pa¡a term¡nar rápido? -el transporte que se va, el almuerzo que se acaba, por elemplo. ¿Los temas a tratar son de interés real para los participantes o solo para los organizadores? ¿La propia reunión se hace para cumplir una tarea o por qué realmente es necesario reunirse

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enteraron ese mismo día y la reun¡ón conspira con act¡vidades que tenian planificadas? Por estos parajes hay mucha tela por donde cortar. Pero quiero insistif en esto: una cosa es proponer e instrumentaf una organización que lavorezca el éxito de una reunión, que precisamente sea una condición favorab¡e para que todos se expresen, y otra muy d¡stinta es creerse o actuar como si se fuera el dueño y señor de la reunión. Tales reoresentaciones conv¡ven con el autoritarisrno, la ausencia de diáiogo, el ejercicio del poder. Por último, la presencia de una confusión bastante común. En realidad debería presentar un fragmento de carta. Pero opto poÍ la vivencia directa. Participé hace unos días en un lrabaio de campo, en una comunidad, Mi iarea era observar una actividad que se organizaba por unos gestores comunitarios. Se van a realizar una serie de actividades en la comunidad, y los organizadores reun¡eron a las personas para informarles de las actividades que se realizarían, fechas, horarios, lugar... Al terrninar nos reunimos con los organizadores y la pregunta que me hlcieron fue: "¿Qué le pareció nuesiro d¡álogo con Ia comunidad?'l "¿Diálogo? -dije-. "0iálogo no... iniormación'l Informar no es dialogar. El diálogo supone participación de igual a igual. El diálogo nace en el ejercicio de la multidireccionalidad, de la divers¡dad. Para dialogar es necesar¡o no solo decir, como en el acto de inlormar, sino escuchar. Pasar del rol de hablante al de escuchadgr, y de aquí al de colaborador. Es cierto que la voz "diálogo'parece estar de moda. Pero solo teórjcamente. En la práctica s¡guen predominando los monólogos. Y como sabemos, dos monólogos no hacen un diálogo. No nos equivoquemos, no nos confundamos. Llamemos las cosas por lo que son, y no por lo que qu¡siéramos que fueran, o lo que creemos que son. Usemos el nombre que corresponde, elconcepto que las define. De errores primaríos, solo nacen conclusiones equivocadas. En lo fundamental, para lograr participación y diálogo, y desde allí construir certezas de asentimientos colectivos, necesitamos renunc¡ar a la vocación verticalista, esa que nos hace funcionar de arriba para abajo, y asumir la horizontalidad. Lugares d¡stintos en un mismo espacio y nive¡. Distribución de funciones que no significan concentración de poder. Diversidad para la comunidad. Respeto a los derechos. Ejercitac¡ón de los deberes. AsÍ, vale la oena.

a debatir, a consensuar? ¿La información llegó a todos con tiempo o se

El mllo o¡

LA PELicutA

Entre los roles asignados a los padres, uno de los iundamentales tiene que ver con el control y mantenimiento de la discipl¡na de los pequeños, y consecuentemente aplicar las "medidas necesarias" en situaciones de desvío, inobservancia, ¡ncumplimiento. "Deja que venga tu padre y se entere... prepáraie'i'A mí no es a quién tienes que pedir permisg para eso,.. ¡Anéglatelas con tu padre!", "iPapál Mira lo que está haciendo tu hilo'l¿Es que alguna mamá no ha pronunciado nunca esta frase o alguna más o menos parecida? Nada, que a los padres nos toca aplicar el rigor. Somos los del castigo. Dicho en pocas palabras;cas¡ siempre nos toca ser "los malos de la película'l ' Salvando las enormes diferencias, a las personas que cumplen el ro¡ de jefe les sucede algo s¡milar. "Dirijo hace muchos años y le digo que hay momentos en que no queda de otra que acud¡r a la imposición -me comentaba un dirigente de base-. A todo el mundo le gusta tener una buena imagen entre sus subordinados. Y para eso hay que comportarse como un iele comprensivo, tolerante, flex¡ble. Si el jefe es así, todo el mundo lo quiere, Pero, en la realidad del trabajo día tras día, no se puede ser siempre así. Un iefe, gústenos o no, a veces tiene que ser *el malo de la pe{ícula"'l Pongámonos de acuerdo pr¡mero en algo esencial: ¿Qué quiere decir ser "el malo de la película'? Pensando desde lo que hemos aprendido con los grandes criticos cinematogáicos de nuestro país, e intentando no caeren un cierlo"maniqueísmo'(Manes, pensador persa del siglo , que admitía dos principios creadores, uno para el b¡en y otro para el mal), podría hacer una caracterización deltal"malo de la películai EI malo es un tipo que se caracteriza básicamente por: conductas innobles; infringe hasta las más elementales normas sociales; solo persigue su beneiicio personal s¡n pensar en los otros, en los perjuicios que puede causar a otros (o incluso calculán' dolos); desconoce los derechos de las otras personas; lunciona movido por el capricho, y no por la razón; acude a la violencia, a la agresividad,

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Escritos con Psicoiogía

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(explÍcita o implícita) para cumpllr sus propósitos o encomiendas: es deshonesto, oportunista, arribista, ambicioso; en fin, el malo se comportia como malo. Es un rosario de maldades. Piensa mal y actÚa mal. Sacándolos de las pantallas, donde en ocasiones son caricaturizados. extremamente "malificados'; para favorecer la clara ubicación, podríamos decir que "el malo de la película'es alguien que sustenta su comportramiento en razones no aceptables, y realiza sus razones en comportamientos mucho menos aceptables. Bueno, ahora claro que no voy a aceptar cuando me toque ser el disciplinador, el controlador de determinados comportamientos inadecuados, o si me tocara alguna vez ser jefe (espero que no, ya lo fui y no me gustó nada), que me consideren el "malo" por defaull (esto es un "computarismo'), digo por predeterminación. Deiin¡tivamente una cosa es ser el malo, y otra ser percibido como el malo, Y estará usted de acuerdo conmigo que !a percepc¡ón y la realidad no son siempre idénticas, ni adecuadas, ni consonantes. Pueden serlo, pero no necesariamente. De modo que una cosa es'ser el malo'y otra "ser percibido como el malo'l Siendo consecuente con la psicología, no es menos cierto que en la dinámica de la subjetividad colectiva, ser percibido como "malo' de alguna manera nos hace "malo'(sin duda a los ojos de la gente). Por eso tenemos que luchar por ganar el campo de las percepciones. Las propias y las a¡enas. El modo en que vemos las cosas define el modo en que interactuamos con ellas. Y esto supone, pensando en las otras personas, cuidar, atender, no restar importancia a las percepciones que los otros tienen de nosotros.Y a n¡vel peIsonal, cuidar nuestras percepciones, sometelas a ju¡cio crítico, cuestionarlas, para tener una representación adecuada de las cosas Ahora preguntémonos: si mi hijo incumple con sus responsabilidades. si tiene comportamientos que inkingen las normas de discipl¡na y convivencia, no hace lo que le corresponde, y yo luego de analizar con él la s¡tuac¡ón le impongo un castigo, ¿quién es el malo de la película? ¿Yo? No. De n¡nguna manera. En otro ámbito: s¡ un trabajador incumple con sus responsabil¡dades, asume actitudes indisciplinadas, no observa las normas existentes en elcentro, y luego de un análisis de estas deficiencias eljefe propone una sanción al trabajador, pregunto: ¿quién es el malo? ¿Eliefe? No. De ninguna manera. No se es el "malo de la película" por exigir que las cosas se hagan bien. No se es el malo por Iuchar denodadamente contra la indisc¡plina,

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VALE LA

PENA_

po-r¡efender un derecho de todos, por velar porque las cosas se hagan b¡en. Que no nos pongan, y no pongamos. el .cartetito. donde no coÍ;sponde. No hay congruencia entre .ser el majo'y ,,hacer cosas buenas,- Como tampoco la hay entre "hacer cosas malas,' y pretender ser ,,el bueno: La valoración de un acto no se puede hacer depender de lo que su actor prensa, n¡ tan siquiera de sus cualidades personales. Las personas buenas pueden equivocarse y hacer cosas mal hechas. Lamentablemente tengo que aceptarque. aunque sea por error. una persona mala puede nacer algo bueno. Y en este sentido lo correcto y lo ¡ncorrecto, Io ade_ cuado y lo inadecuado, lo bueno y lo malo, no se define por la personas, s¡no por la ét¡ca, la,óg¡ca, las normas, los efectos del comportam¡ento.y e$os, no por subjetivos, son elemen.tos verif¡cables, contrastables, que se pueden evaluar objetivamente. t"ni"n9g la mano et '.papet de bdenot podemos perderto y --_!:-o,."íl "n converttrnos en "el malo,por la forma, por el modo en que hacemos lo que debe ser hecho. Los ma¡os modales pueden desacred¡tar las buenas_y justificadas intenciones, No hay que ser desagradable. No hay que empezar por la impos¡c¡ón. Es mejor acudir a la persuasión, a laiom_ prensión. Pero esto es materia para ',otra película,l

L¡ úlnun

noRa

tres cosas que comparten como cualjdad, no ser nun_ *," atcanzan p¿ra todo lo que queremos hacer.sufic¡entes vida. Una es la :? orra.et satano. La tercera, La Io el t¡empo. La vida puede ser o más larga en dependenoia de cuanto la cuidemos, del más corta pongamos en no apurar lo ¡nevitable. Del salarjo prefiero no traltar ¡ioi pero to_único que podemos hacer con él es procu1"]" maximo rend¡miento. Gasiar e jnvertir 19"n"11 rar su en Io que realmente nicesitamos.Y del tiempo hay muchas cosas que decir. es que es. No .- ,!' 1".?o queelnos pafezca hay modo ni de dism¡nuirto ni de aumen_ €no. Huede que el tiemoo pasa unas veces más rá_ prdo y otras, más lento. pero eso es la percepc¡ón del t¡".pá. foJo" sabemos. Unas veces el t¡empo parece no pasar. Hay esper:¡s que se nos hacen interm¡nables. A veces se nos va volando,'en ia percápcián el tiempo se relativiza. Así lo testimon¡a esle escrito que encóntré nave, gando por la red de redes.
Hay.

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exámenes finales. Para eñtender él valo¡ de un mes, pregunta a una madro quo luvo un hiio prematuro.

Para entenderelvalor de un año, pregunta a un ostudiante que no pasó los

están esperanoo e¡ momeñto del encuenho_ Para entender el va¡or de un minuto, pregunta a una persona que p6rdió el tren, él ómnibus o elavión. Para entender el valor de ün segundo, pregunta a una peEona que sobrevÍvió en un accidente. Para entender elvalorde un milisegundo, pregudta a una persona que ganó una medalia de plala en las ofirnpiadas. El tiempo no espera por nadie. Valoriza cada momenlo de tu vida.

Para entender el valor de una semana, pregunta al editor de una r€vÍsta semanal. Para entender el valor dg una hora, pregunta a dos apasionados qu€

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_VALF LA PENA-

Alguien düo alguna vez que los seres humanos pueden sel. clas iicaoos en dos grupos. Por una parte están aquellos que sienten que e üempo no les alcanza. por la otra, aquellos cuya sensación respeclc ar rempo es que ¡es sobra. Las causas de la pertenencia a uno ! okc g'upo se han .elerido a diversas pecuriarioades. La eoad ha sioo una de las explrcac¡ones esgr.midas. pero las evidenc¡as para desacredirar td representación son muchas. Tanto en las ,,edades extremas,, _infancia y vejez- como en las edades medias encontramos rep¡esentantes de ambos grupos. EJ género ha sido también convocado como principio explicativo. A las mujeres lc.j< sobra eltiempo... por eso se la pasan de complas, chis_ meando, arreglándose", le escuché decjr a un machista cavernícola. Los hombres, si segLirros la l^orribre lógica de ia tradicion rrisógina. tenemos que trabajar y ocuparnos de todas las cosas imoorlantes. que no sear obviamente "banales tareas dor¡éslicas'l ieué vergijenza! No faltan los que deducen las causas de esta p;rcepción diferente del Iierrpo-de a.gJnos rasgos de la persona.idad. fas pe,sonas -t ipeitro_ raoan'ente responsables, detallistas. absorbentes, insac ables tienoen a penenecer al grupo uno; mientras qLe los que la exacerbac óñ tes v;ene por ra asten¡a, a faha de creativid"d. la indiferenc,a, el oc¡o existenc al parecen darle la razón a Manzanero con aquello de que, al menos en su percepclón, la senana t¡ene nás de s,€te d/as (e¡ sueño de los primeros es,que esto se haga realidadJ. pdb o l\4ilanes apunta que ta tida pasa sin 1arnos CUentA. A úno parece sobrarle. Al otro lallarle. rráS . Peroes un allá de a percepc ón oe caoa cuat, L,ta oora eS una hora. un o a dia. y la vida dura lo que dLra. Siendo as;. lo que no cabe o^ud-a es que,si.queremos optimrzar el tiempo, hacer qle iea -mayo,. icJe qute/e decir que nos ri.da más). ad-]inistrar o bjen pa.ece ser la unrca solucron oosible. T€nemos que gestionar'o de Jn ^]odo tal qJe nos nnoa mas para benefic.o y satisiacctón de nuestras necesidades, proyectos de vida, sueños y exjgencias. El punto de partida es ¡nexorable: ,l9Tp":: y no es mooi¡icabte. L- dra tiene 24 horas y una semara :] dras. y esta srere es a unidad basica de rJestra vida cótio.ana. C aro que el concepto 4-e n¡es es importante (sobre todo para quienes cobün u'a vez al mes). Claro que e, concepto de aio es f.noaóe¡tal. pero en ro que at correr de as ocupac¡ones se ifata. las unioades de selsacion son el dia y la semana..,ya estamos en diclembre,, es una irase que soto pronunciamos una vez en ei año. pero,Va son las seis de la tard;i o,,ca_ ballero hoy es v¡ernes... no puedo creerlo,' se escuchan una v otra vez.

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Escrilos con Psicológía

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Pero, como todo puede suceder. sabemos que hay quienes malgastan su vida, hay quienes controlan poco el salario, y los hay que juegan demas¡ado a un juego de azar con el tiempo. Un juego de azar que se llama la última hora. Hay muchas razones y exper¡encias que nos hacen pensar que si no fuera por la última hora se hubieran dejado de hacer muchas cosas. La casualidad existe. El procesam¡ento ¡nconsciente de la ps¡qu¡s también. Más aún existe lo que los psicólogos llamamos el ¡ns¡ght 4ai.se cuenta repentinamente, tomar conciencia repentina de la solución de un problema. Por eso hay una "última hora" que tenemos que aceptar como efecto de estas peculiaridades. A cualquiera le ha sucedido esiar buscando el modo de hacer algo, de resolver un problema, y no encontrarlo. Pero juslo antes de que se ierm¡ne el plazo, "ipuml": de pronto todo apareció clarito y logramos hacerlo. El 'luego de aza/'al que me refiero t¡ene que ver con el acto premeditado, decidido, de dejar las cosas para la última hora. "Oye, cuál es el apuro. Eso hay que entregarlo el lunes... tú sabes qué dia es hoy, miércoles. Tenemos una pila de días'l No ¡e llamo juego de azar fest¡nadamente. El asunto es que ¡os participantes se s¡ente como instigados, incitados, como ante un reto. Se la iuegan todas. Tienen un sentimiento de total confianza de que van a ganar, de que les va a salir todo bien. Solo que lo que no consideran es, precisamente, el azar. "No me digas que se fue la luz. No puede ser. Pero siya se acabaron los apagones'l Efectivamente. Lo imprevisible- Usted puede tener una organización perfecta de los recursos, el tiempo, la dificultad de la tarea, en fin de un coniunio amplio de las variables y condiciones para hacer lo oue t¡ene que hacer, Puede estar no solo convencido, sino con todas las razones de su parte para asegurar que Ie da tiempo. Pefo.,. lo imprevisible. Lo que no se puede prever. Y no es inusual que lo imprevisible suceda cuando menos nos conv¡ene, cuando menos queremos, que nos suceda. Al dejar las cosas para últ¡ma hora usted, en alguna medida, está corrier¡do un albur. Luego vendrár "lmagínese jefe, yo lo tenía todo liéto para hacerlo, pero se fue la luziA lo que su jefe le responderár "¿Cuántos días se fue la luz? Porque yo le orienté el trabajo desde hace más de siete días'lY usted hasta podrá pensar: "Qué imperfecto es este tipo'l Error, el imperfecto es el modeio de comportamiento de usted. Eljuego de azar de la última hora, No es lo ¡mprevisible el único enemigo del éx¡to si optamos por el modelo de la última hora. Si acepkmos la ¡dea de que errar es humano,

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-VALE es entre otras cosas, porque el error no es un suceso ¡nusual y cas¡ ausente en nuestro diario operar. De modo que para que podamos salir del eÍror, se nos impone como necesario un proceso de rectificación. Si errar es humano, rect¡f¡car lo es más aún. Pregúntese ahora, ¿cómo reclificar un error de últirna hora? Cuando la última hora y el error se dan Ia mano ya no hay marcha atrás. La única posib¡lidad es la segunda vuelta. Pero esa ya es'fuera de hora'lS¡n embargo, cuando hacemos las cosas con ant¡cipación podemos no solo revisarlas, sino también corregirlas s¡ fuese necesario. La última hora no se lleva bien con hacer las cosas bien a la primera. Al final no solo es el haragán quien 'trabaja doble. Doble trabaja también el que lo deja todo para el final. Desde ¡a psicología se han hecho muchas contribuciones a ¡a comprensión de esia forma de actuar. No han sido pocos los jntentos de identificar qué es Io que lleva a las personas a deiar todo para el últ¡mo momento. El perfecc¡onismo, eltemor al fracaso, ser una persona hosiil o rebelde han sido señalados como posibles culpab¡es. Un colega de profesión, el ps¡cólogo, P¡ers Steel de la Un¡versidad de Calgary, ldeni¡f¡ca cuatro lactores clave que se encuentran cjetrás de este problema, más común en hombres jóvenes, que en mujeres. Los factores se asocian a: cuánta conf¡anza tiene una persona de sí misma para realiza. una tarea en forma exitosa; cuán iácilmente se distrae el individuo; qué tan aburrida es la trarea por realizar, y por último, cuán ¡nmediata será la recompensa que va a obtenef por realizar la iarea. una psicóloga investigadora, de la Universidad de Windsot ha demostrado que la procrast¡nación, esta tendencia a diferir, aplazar, para el último momento, puede incluso afectar la salud. Quienes continuamente aplazan las cosas t¡enen menos probabilldades de realizarse controles médicos periódicos y de tenerconductas básicas para la salud, como hacer eiercicio en forma regular Estas peÍsonas, ha demostrado la especial¡sta, padecen más de estrés y de problemas gasirointest¡nales. Claro, todavÍa usted puede pensar que no tiene porqué equivocarse. C¡erto. No tiene porqué pero Ia última hora tiene need lorspeed (necesidad de velocidad). Es cas¡ imposible la cadena asoc¡ativa: últ¡ma hora, tranquil¡dad, tiempo al tiempq revisión. Por ¡o general, los acompañantes del juego de azar son: rápido, apuradq déjalo así mismo. Entonces la probabilidad de error no lo dude. aumenia. Hasta aquí estoy seguro que encontrará razones suficientes para no afil¡arse al equipo de los "finalistas'l Pero no me gustaría obviar algo

LA PENA

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Escritos con Pslcologia

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que siempre considero fundamental: las otras personas. No son pocas las situaciones en las que optar por la última hora es marltener a olras peEonas en ascuas, ¡nquietos, sobresaltados. Casi nada de lo que hacemos lo hacemos desconectado de otras personas. Incluso hay acc¡ones que son en caCena. La realizac¡ón de lo que nos corresponde da pie a 10 que tienen que hacer otros, o se insertan en un conjunto de acciones varias En-

tonces, nuestra decisión y sus efectos no solo nos impactan a nosotros, sino a todos aquellos que están de alguna manera conectados. Podemos tomar una dec¡s¡ón personal de dejar para úliima hora algo pensando que solo nos afecta a nosotros. Pero ¿y qué con las demás personas?, ¿tenemos derecho a someterlas a los riesgos de nuestra última hora? Aquí hay también un poco de consideración, respeto, que nos merecemos como derecho y que debemos cuidar como deber. Hay situaciones en la vida para las que solo hay una hora y esa hora es la última. No l'ay duda que ur entrenamiento para saber aprovechar. ooder actuar a la última hora no nos viene nada mal. Pero de ahí a convertir en un hábito, en un estilo personai el deiarlo todo paIa final hay muchos pasos, y muchos pasos peligrosos. Hacerlo es mejor que no hacerlo. Pero hacerlo con t¡empo es mejor aún. No olvide que usted puede que sepa con precisión cuándo es demasiado pronto, cuafldo hay tiempo todavía. Lo que no siempre sabrá con precisión es cuándo será demasiado tarde. Cultive la anticipación. En el reino del éxito difíc¡lmente los últimos serán los primeros.