Cuando olía a Vainilla

Elva Martínez
Mis MiMis avent

Cuando olía a vainilla.

Mis aventuras como mamá primeriza

Cuando olía a vainilla.

A MI “PIOJOSA FAMILIA”: A PAPÁ PIOJO, A MI LINDO Y GOLFO PIOJO, AL PIOJO CANINO Y A MI PIOJO I, DONDE QUIERA QUE ESTÉ.

Cuando olía a vainilla.

INDICE PRÓLOGO: CUANDO OLÍA A VAINILLA. CAPÍTULO I: EL COMANDO PIOJO. • • • • • • • • • • • • • • • • • • El príncipe destronado. Una de bolitas. Charcos. Bebé, cachorrito, tiramisú. El mejor amigo. Cuando los perros eran perros. Probabilidades. El paseo. Agility. ¡Mucho más que dos! Fantasmitas. La tarta. El piojo veterinario. ¡Meno y guapo! King size. Ha llegado la Navidad. Antes de salir. No sin Gabo.

CAPÍTULO II: MUJER Y MAMÁ. • Mujer y mamá.

Cuando olía a vainilla.

• • • • • • • • • • • • • • •

Tiempo. Tiempo II. Mamá necesita vacaciones. ¡¡¡Con mucha suerte!!! A lo Mary Poppins. Volar con bebé. El bolso. El día que decidí… ¡Vale la pena! A punto de caramelo. ¡Mamá, vete de concierto! Baño de burbujas. Vístete en la víspera. Un poco más mujer, menos mamá I. Un poco más mujer, menos mamá II.

CAPÍTULO III: ¿DORMIMOS LAS MAMÁS? • • • • • • • • Cría cuervos. ¡Papáááááá! El hada de los dulces sueños. Historia de un chupete. Rutinas nocturnas. Cambiando la hora. Infiel. De lunes.

Cuando olía a vainilla.

Los niños y los borrachos.

EPÍLOGO • Lola, mamá en apuros.

Cuando olía a vainilla.

PRÓLOGO

No lo podemos evitar. Hay olores que nos recuerdan algún momento de nuestras vidas. Yo antes de ser mamá olía a vainilla, era la esencia principal de mi colonia para todos los días. Cuando me convertí en madre tuve la impresión que el olor de mi perfume había desaparecido, al menos, para mi piojo. Tenía la sensación que para él yo no olía a vainilla, quizás sí, olía a su comida. Cuando lo cogía en brazos me olía desesperado y buscaba su alimento y ahí justo ahí surgió este nombre, Cuando olía a vainilla. Una especie de recordatorio de una etapa anterior. Una etapa sin bebés, sin malas noches, sin sentir que tu tiempo se evapora entre los dedos….Una etapa en la que todo tu tiempo era eso, tu tiempo, porque todo él te lo podías dedicar a ti. Seamos realistas. Tener un bebé es uno de los momentos más bonitos de la vida. Una de esas etapas únicas. Una sensación irrepetible, a no ser que tengas otro pequeñajo, pero justo en ese momento pierdes toda tu independencia porque ese ser, que ha estado 9 meses en nuestro interior, se apodera de tu vida, para lo bueno y para lo malo. Es más, darías tu vida por él si fuera necesario. La vida no viene con un manual de instrucciones. Cuando nacemos no llegamos con un libro bajo el brazo, que nos explique como actuar en cada momento. A lo largo de los años vamos aprendiendo, nuestros padres, hermanos, amigos, maestros, profesores….todos nos van enseñando algo que nos ayuda a seguir adelante. De la misma manera que no nacemos con ese manual tampoco los papis tienen un manual de cómo actuar ante ese pequeñín, porque seamos francos por mucho libro que leamos, no es lo mismo lo escrito que la experiencia. No sabemos cómo actuar hasta que no nos vemos metidos de lleno en una situación determinada. Y situaciones son las que se describen en el blog de Cuando olía a vainilla. Situaciones vividas desde que mi piojo llego a nuestras vidas. Mis aventuras y desventuras con él, todas las intento describir desde su lado cómico, porque todo en esta vida lo tiene. No intento aleccionar a nadie. No me creo la mejor mamá del mundo, esa es mi madre, la tuya para ti, ni tener respuesta para todo. Si eres madre primeriza y lees estas páginas te servirá para ver que todas pasamos por ahí, porque con sus diferencias y sus similitudes mis aventuras con mi piojo no dejan de ser las anécdotas que cualquier mamá puede describir. Un beso

Elva

Cuando olía a vainilla.

CAPÍTULO I: EL COMANDO PIOJO

Tengo la costumbre de llamar a aquellos a los que quiero por los nombres más inverosímiles. Nada de cariño, amor, cielito…. Para mí, hay gusanitos, pulguillas, basurillas, ratitas, burbujitas, piojos….. Mi primer piojo fue mi primer amigo fiel. Mi querido y adorado Gabo. Hablo del primer Gabo, el cual llegó a mi vida hace ya siete años y nos dejó hace dos. Piojo I y Piojo II no se conocieron físicamente, aunque el primero le dio todo su cariño al segundo a través de los besitos que le daba a mi barriga. No había día que no dejara de poner su cabeza sobre mi barriga para darle besitos y escuchar las patadas del locuelo que allí residía. Ese locuelo, sucesor en el trono de los Piojos, por esos entonces era llamado Happy Hippo. ¿Por qué? Si se fijan en la primera ecografía que nos hacen alrededor de la séptima semana, la figura del feto parece un hipopótamo visto desde abajo. No, no, no estoy loca fíjense para que vean que lo parece. El caso es que el papá del piojo dijo que parecía un hipopótamo y fue bautizado como Happy Hippo. Su apelativo cambió al nacer, sin saber cómo empecé a llamarlo piojo, mi piojo. Quizás, porque de una manera u otra siempre he querido pensar que parte de mi primer piojo se quedó en él. Pasados catorce meses llegó a casa un nuevo Gabo. Para algunos una auténtica locura, un bebé y un cachorro en la misma casa. Cierto, cierto, es una locura pero una bella locura ver como han ido creciendo juntos ellos y su amistad. Es increíble ver como se entienden y defienden mutuamente. Y a lo largo de esta amistad surgió el Comando. El comando piojo. El nombre no se lo he dado yo sino una buena amiga y compañera de blog en DE MUJER A MUJER. Un día llamó a mis piojos bajo este nombre y desde entonces los llamo así. Son mi pequeño comando. Mi comando piojo. En este primer capítulo reúno algunos de las entradas en las que narro las aventura de este loco comando que me complica la vida a la vez que me la hace más feliz. De hecho, Cuando Olía a Vainilla casi casi se ha convertido en las aventuras y desventuras de este loco dúo.

Cuando olía a vainilla.

1. El príncipe destronado Soy Republicana convencida, no voy a decir desde el día en que nací pero sí puedo decir que parte de culpa me viene en los genes. Sin embargo, no voy a negar que desde la llegada del Piojillo, éste se ha convertido en el Príncipe de la casa e incluso en el Rey de la misma. Desde que nació ha sido el centro de atención de papá y mamá. De sus tías, especialmente de las Valencianas, no por cercanía sino porque aquí tiene primos mayores que algún tío. Así que siendo el ojito derecho e izquierdo de todo el mundo es normal lo que ha pasado. En estos días, mi piojo se siente destronado. Se siente desplazado. Y lo peor es que se siente así sin ser verdad. Se siente así por tener que compartir a su padre y a su madre. Se siente así por tener que compartir el cariño de sus padres. Y eso que delante de él no se le han hecho cariños al que él considera el destronador. No, no hemos hecho hermano mayor al piojo, uff sudores de sólo pensarlo, al menos, no de un hermano humano. Un cachorrito ha llegado a casa. Un sucesor en la línea gabítica, en la del primer Piojo que nunca pudo ser derrocado. Al piojo le encantan los perros. Ve a un perro por la calle y corre a cogerlo, dándole igual el tamaño. De hecho, antes de traerlo a casa estuvo jugando con él y sus siete hermanos. Cogiéndolos, estrujándolos, corriendo detrás, dándole caricias.... Sin embargo, no hizo más que percatarse que éste venía sentado sobre su madre para comenzarse a mosquear. Los celos se han apoderado de él. Imita sus sonidos, se tumba sobre la camiseta que le hemos puesto para dormir y se mete en su cesta. Ha habido intentos de acercamientos pero los celos le pueden. Ahora llora al dejarlo en el cole. Supongo que porque Gabito se queda en casa y él no. A los cinco minutos se le pasa todo pero tú te quedas con el corazón hecho trizas. Espero que en breve se dé cuenta que para su madre no hay tronos, no hay reyes, no hay príncipes, ni si quiera azules porque éstos destiñen.

Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

2. Una de Bolitas Parece ser que al pequeño príncipe destronado le empiezan a aflorar sus verdaderos sentimientos por el nuevo miembro de la familia, Gabito. Son sentimientos del tipo Guadiana, porque aparecen y desaparecen cuando menos te lo esperas. Ahora te hago un cariño, ahora te arrastro por el rabo... Mi niño es así sensible a la par que brutote. Aún los celos pueden más que la adoración que siente por los animales. Pero, por momentos, gana el lado sensible. La otra noche estábamos en su habitación intentando que se durmiera. Los dos acostados en su cama escuchando un cd de nanas que cualquier día pide la jubilación anticipada. De normal, mi piojilllo a la tercera canción está dormidito. Pero Gabito, el campanillero, le hemos tenido que poner una campanita en el collar porque no estamos acostumbrados a tener perros minúsculos por la casa, entró en la habitación y empezó a cotillear los juguetes que el piojillo había dejado en el suelo. El piojillo no se enteraba de nada porque estaba más dormido que despierto (ya sonaba la canción número dos). De pronto se encuentra con el correpasillos y empecé a temblar..... ¿Estaría encendido o apagado? Dudas resueltas, Gabo se apoyó en el teclado y sonó… uuuuuh...perrito dice...vamos a jugar... y empezó el desmadre. Al piojo se le olvidó el sueño y de paso los celos. Se acercó al borde de la cama riéndose y empezó a hacerle caricias a Gabo que intentaba subirse a la cama con su pequeño dueño. Como Gabo no podía subir el piojo bajó a jugar con él. La fiesta se montó en un abrir y cerrar de ojos. Los míos porque los del piojo estaban bien abiertos. Lo bueno era verlos jugar, ver como se le había pasado la tontería de no querer al que se convertirá en su más fiel amigo. Tras un intento de sacar a Gabo de la habitación y ver como mi hijo lloraba porque quería que se quedara con él, le pusimos la cama a Gabo a los pies y ambos se quedaron dormidos antes de terminar el cd. Esa noche se firmó el armisticio. Ahora cada día son un poco más amigos. Aún hay ni un contigo ni un sin ti pero cada vez menos. Ahora juega con él, lo observa comer… ejem.... alguna bolita de pienso ha probado... pero yo misma he probado alguna golosina que tenía como loco a Gabo I así que mejor no decirle nada o la próxima vez que salgamos a comer pediremos Bolitas para Todos...

Cuando olía a vainilla.

Publicado en Cuando olía a vainilla 3. Charcos ¿Quién no ha jugado de pequeño en un charco? ¿Quién no ha saltado sobre el agua? ¿Quién no ha chapoteado como loco en el agua? Mi piojillo aún no sabe lo que es saltar en los charcos de la lluvia porque el invierno pasado lo pilló muy chiquitín. Sí que ha corrido bajo la lluvia. Miento. Yo he corrido bajo la lluvia para no mojarme mientras él cotilleaba asombrado desde su burbuja. Buen invento los plásticos para la lluvia. Los niños van aislados del viento, lluvia, frío mientras el resto de los mortales nos calamos hasta los huesos. No, hoy no hablo de ese tipo de charcos y de las sensaciones que aún el piojillo ha de vivir. Hablo de otro tipo de charcos. De charcos que puedes tener en casa. Como los charcos de la pis de un cachorrito que aún no ha aprendido en donde ha de orinar. Sí, mi niño se lo pasó pipa. Su cara era de disfrute total. Estaba sentado en medio de un charco de pis salpicando con los pies y las manos y pasándole sus deditos mojados al responsable del charquito. Evidentemente, no pude hacer más que reírme. Imposible no hacerlo. Aunque por dentro no te haga ninguna gracia el tener que meter en remojo al niño y tener que limpiar la meadita. Eso sí, espero que mi piojillo no vea a Gabito tras hacer caquita !!!! Puaaaaaafffff....... Publicado en Cuando olía a vainilla.

Cuando olía a vainilla.

4. Bebé, Cachorrito, Tiramisú En días como hoy me pregunto ¿Cómo demonios lograba mi madre tener la casa siempre recogida teniendo cuatro hijos? De verdad, ole ole y ole. Esta tarde he estado al borde del colapso porque sólo a mí se me ocurre ponerme a preparar un tiramisú para la comida que tenemos mañana en casa estando sola con mis dos Piojillos. Piojillo Bebé iba y venía del salón a la cocina con la misma cantaleta…. mamá mamá mamá mamá...mami mami mami... el muy bicho ya sabe como tocar la vena sensible usando el mami. Lo siento a la mesa le doy papel y boli a ver si se entretenía dibujando, ejem ejem, más de alguna pintura de arte moderno no dista mucho de los dibujos de mi hijo. Ojo me gusta el arte pero hay cada cosita que mejor ni hablar. Hace un par de garabatos en el papel y empieza otra vez con el mamá...mamá...mamá...mami...mami... mami... No quiere pintar, no quiere estar sentado. Quiere brazos. Dejo el tiramisú a mitad y hala a bracitos. Entonces entra Piojillo Cachorro empieza a corretear por la cocina y a saltar a mi lado con intención de coger a su colega piojo. No llega. Solución engancharse de mi pantalón. A falta de pan buenas son tortas debe pensar mi perro. Y me convierto en la segunda opción, grrrr..... Gruño por haber sido su nueva opción y por haber sido la segunda, grrrr.... Piojillo Bebé se tranquiliza y lo dejo de vuelta en la mesa. Nada. No se conforma. Pongo todos los cacharros en la mesa y me dispongo a terminar allí el tiramisú. ¡Ohlalá! Mi niño ha descubierto su faceta de cocinero. En realidad siempre anda sacando las sartenes, cucharones, tuppers..., todo lo que pille en los muebles que tiene a su alcance y no están censurados para que no pueda andar en ellos. El caso es que descubre la lengua. Hablo del utensilio de cocina, no de su lengua, je je je. Cuando lo veo está metiéndola en la crema del mascarpone y chuperreteándola mientras Piojillo Cachorro saltaba intentando llegar a la mesa. Los miro y me río. Si no puedes con ellos únete a ellos. Terminamos tiramisú, lo metemos en la nevera y hala al salón a ver La Casa de Mickey Mouse. Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

5. El Mejor Amigo.A veces pienso que nos adelantamos, que teníamos que haber esperado a que el piojillo fuera un poco mayor para tener un nuevo perro en casa. Sobre todo en momentos como esta semana loca. Semana llena de días festivo en la que niño y perro conviven las 24 horas del día. Días en lo que no se le ocurre al bípedo lo hace el cuadrúpedo. Días en los que voy como loca corriendo detrás de uno y de otro. Sin embargo, luego los ves jugar juntos y olvidas que en algún momento te has arrepentido de volver a tener un perro. Queríamos que el piojillo disfrutara del amor incondicional de un perro como anteriormente lo habíamos hecho nosotros. De verdad, los que tengan mascota en casa supongo que saben de lo que hablo. De esa estrecha unión que crece entre los niños y los perros (hablo de perros porque es lo que conozco). Mis piojillos juegan juntos como si fueran hermanos. En algunos casos más que si fueran hermanos. Si Eric llora Gabo corre a ver que le pasa. Cuando vamos a buscarlo a la guarde va como loco hasta que lo ve salir por la puerta. Ha llegado hasta tal punto su empatía que esta mañana pasaba la aspiradora por la alfombra, en la que siempre andan jugueteando, cuando Gabo empezó a ladrar a la aspiradora y el piojillo comenzó a imitarlo. Fue de risa. Lo último de lo último. Si salimos y no nos llevamos a Gabeto al llegar le damos un premio siempre que no haya hecho alguna locura. El otro día el papá del piojillo le dio al piojillo la galleta para que fuese él quien se la diera a Gabeto y la sorpresa fue que el piojo se la merendó, saboreando hasta la última miguita. Ayer llegamos a casa por la tarde. Le voy a dar una galleta a Gabo y empieza el Piojo a pedirme galleta. Cojo una de esas galletas de dinosaurios que tanto le gustan hago como si la sacase del bote de galletas perrunas y al verla monta en cólera y la tira al suelo. Obviamente, el piojo perruno aprovechó para comérsela mientras el piojo bebé lloraba pegado a la nevera señalando a lo alto mientras decía maméééééééééé señalando las galletas caninas…. Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

6. Cuando los Perros eran Perros.Hubo una época en la que los perros eran perros. Ahora no es que hayan dejado de serlo. Siguen perteneciendo a la misma familia de animales. No ha cambiado la especie, ni nada de nada. Pero en mi familia, los perros ya no son perros. Hace 7 años entró en nuestras vidas un ser maravilloso, era el primer perro que tenía en mi vida, el primer ser vivo que tenía a mi cargo, que dependía de mí. Gabo, ese era su nombre. Gabo Ursus para ser más exactos. Ejem…para rizar el rizo decir que su nombre completo era Gabo Ursus del Campichuelo. Llegó y nos ganó para siempre. Una vez que llegó los pastores alemanes dejaron de ser pastores alemanes para pasar a ser Gabos. Hace 19 meses nos dejó. Él se fue y llegó el nuevo Piojo, mi Piojillo. Lamentablemente no pudo conocerlo pero desde el primer día tuvo un peluche de un pastor alemán. Cada día lo veía en su cuna, hasta que llegó el día en que lo tomó entre sus manos. Las primeras palabras de mi Piojo fueron papá, mamá, Gabo. A partir de ahí nos dimos cuenta que le encantaban los perros. No me extraña los mayores besos que recibió estando en mi barriga fueron de Gabo. En ese momento decidimos adelantar la llegada de un nuevo perro a casa. Así llegó Gabo II o Piojo III. El nombre aunque algunos no lo entiendan lo mantuvimos. Demasiadas similitudes para no confundirnos de nombre al llamarlo, hoy por hoy muchas veces llamamos Eric a Gabo y Gabo a Eric, ¡cómo para tener un tercer nombre! Y ahí en la llegada de este nuevo Gabo y en la relación entre él y el peque surgió el cambio de nombre. Ya no sólo los pastores alemanes son Gabos. Ahora para mi hijo los perros, todos, son Gabos. Va por la calle y ve un perro y empieza…… GABOOOOOO...GABOOOOOO...GABOOOOOO… Hoy corría detrás de varios al son de GABOOOO. Así que igual cualquier día de éstos vemos un cambio en el diccionario en el cual los perros sean descritos bajo la entrada de GABO. Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

7. Probabilidades.Siempre he dicho que nada es imposible, improbables muchas cosas pero imposible ninguna. Hoy lo he comprobado in situ. No me equivocaba. Hay situaciones que ni siquiera te imaginas por lo loco de la situación. Te resulta del todo increíble la simple idea de imaginarla. De hecho, estoy segura que es la típica secuencia de comedia americana que no nos creemos. Nos parecía una auténtica locura. Hace apenas dos horitas me encontraba en la mesa comiendo con el papá del piojillo. El piojillo y su colega canino andaban por el salón viendo Dora Exploradora. Íbamos a comenzar el postre cuando fuimos invadidos por las tribus piojeriles. En un pis pas tenía a un piojo trepando por mis piernas mientras que su colega se quedaba tumbado a mis pies. El piojo miraba mi flan con ojos golosos. Ya me estaba haciendo a la idea de compartirlo cuando ocurrió todo. De pronto el piojo se inclina sobre mis piernas y empieza a vomitar. Los fideos de la sopa iban cayendo sobre su pantalón, mi pantalón, los calcetines y lo que era mejor ¡ sobre Gabo! Ahí estaba el pobre Gabeto con la cabeza llena de fideos de sopa. Mirando asustado a uno y a otro lado. El pobre no sabía qué hacer. Si moverse o no moverse. Mientras cambiaba de ropa al piojillo, el papi del Piojo intentaba llevar al colega canino a la ducha. Finalmente, tuvo que ponerle la correa para poder meterlo en el plato ducha. Y hala, ocurrió lo que ocurrió. Asustado por la ducha salió corriendo del plato de ducha atravesando la mampara y cargándose una de las puertas. ¿Entienden por qué digo lo de la situación increíble? ¿Qué posibilidad existe de que ocurra todo esto en menos de 5 minutos? ¿Algún otro comienzo animado de tarde de domingo? Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

8. El Paseo.El sábado por la mañana decidimos salir a pasear al río, para los que no vivan en Valencia, el río no es un río, es el antiguo cauce del río Turia, hoy convertido en jardines. Importante saberlo porque la primera vez que puse un pie en Valencia me dijeron, "hala, nos vamos al río a ver el castillo". Y ni río ni castillo, el río era un parque de unos diez kilómetros de largo, y el castillo era ni más ni menos que los fuegos artificiales. No voy a contar sobre los momentos previos a la salida porque todas las mamis sabemos todo lo que implica el poder salir por la mañana, dejando la casa organizada y la comida a punto para preparar lo justo a la vuelta. No es lo mismo salir cuando sólo has de pensar en ti o en ti y tu pareja a cuando hay niños. En nuestra casa salir tiene sus pasos. No salimos al mismo tiempo el piojo y su colega canino, porque se emocionan cuando salen a la calle, uno corre y el otro detrás de él, porque no lo deja ni a sol ni a sombra. Así que primero baja el papá del piojo con el canino y al par de minutos cuando ya están instalados en el coche bajo yo con el piojillo. La mañana del sábado estaba ideal para pasear. El cielo estaba completamente azul y teníamos una temperatura de 25º, que para estar en invierno es una temperatura muy alta. Llegamos los cuatro al río y tras llegar a la zona destinada a los perros soltamos a Gabo. Gabo pasaba de la pelota sólo quería estar con el piojo, así que allí donde iba el piojo lo seguía. Así durante un rato, hasta que las tornas se giraron. Gabo comenzó a subir por los muros y saltar y el otro quería hacer lo mismo. En un pis pas el piojo se había convertido en Spiderman y trepaba por los muros con una agilidad increíble. Visto que el canino estaba comportándose muy bien. Haciendo caso a todas nuestras órdenes y pegadito al piojo todo el rato nos atrevimos a seguir el paseo cerca de una laguna con patos, zona por la que había muchos "GABOOOOOOS". El piojo alucinaba viendo a tanto perro correr de un lado para el otro, de ver como su colega jugaba con todos los perros. Y de pronto ocurrió lo que tenía que suceder Gabo hizo un "al agua patos" y allí estaba nadando en medio de los patos mientras el piojo decía patos patos patos...cua...cua..cua... Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

9. Agility.No sé si alguna vez han oído hablar o visto algún certamen de Agility. Daré una breve explicación para los profanos en la materia. El Agility es una modalidad competitiva en la cual diriges a tu perro sobre una serie de obstáculos, los cuales han de pasarlos de la manera más "limpia" posible. Seguro que en algún momento han visto en la tele competiciones de perros saltando vayas, pasando entre aros, etc... Si te gusta los perros es muy bonito de ver y a los niños seguro que les gusta. No, no se equivoquen. Tenemos perro sí. Podríamos prepararlo para las pruebas pero no tenemos tiempo,jejejeje.¿No sé por qué? Sin embargo, anoche cuando se suponía que mi piojillo iba a quedarse adormilado estaba tomándose el bibe con un ojo cerrado y otro abierto, empezó a correr por el salón como un loquillo, lo que es, ni más ni menos. De pronto, estaba dando vueltas alrededor de la mesa del salón y cuando nos dimos cuenta pasaba por debajo de los taburetes arrastrándose por el suelo. Desde la alfombra era observado por su colega canino y pronto intentó unirse a la actividad pero ooooooooooooh ya no cabe por debajo de los taburetes. Lo que sí podía era correr detrás de su amigo mientras el otro se reía sin parar al tiempo que decía Gabo Gabo Gabo. La cosa no quedó ahí porque de tanto pasar por debajo de los taburetes, uno de ellos se había desplazado obstaculizando el paso, así que el piojillo ni corto ni perezoso trepaba sobre él para seguir su carrera. En un abrir y cerrar de ojos tuvimos montada en casa una competición de Agility. Una competición a la inversa porque competía el cachorro humano mientras el canino lo acompañaba. Publicado en cuando olía vainilla

Cuando olía a vainilla.

10.

¡Mucho Más que dos!

Hoy le tomo prestado el título a mi querido Don Mario Benedetti pero es que en estos días es la frase que más me viene a la mente viendo a mis dos piojos juntos. La relación que tienen los miembros del Comando Piojo, como los llamó una vez Pamela de Mujer y Mamá, es una relación increíble. Una relación especial y, por eso, cuando los veo juntos me quedo embelesada mirándolos. El Piojo y su colega canino se adoran, juegan y se pelean como si fueran hermanos. Ahora corro y tú lo haces detrás mio. Ahora compartimos una galleta. Ahora te tiro de la oreja mientras tú me muerdes. Si el llanto del piojo se escucha a lo lejos Gabo estira las orejas y enseguida sale en su busca. Por las mañanas es su nombre el primero que dice mi piojo al despertarse y, si está en la cama de papi y mami se estira sobre mí para saludarlo. A Gabo le da besos sin que nadie se lo diga. A nosotros nos pone la cara para que se lo demos y has de rogarle para que te regale uno. La primera palabra de mi piojo fue papá, la segunda mamá y la tercera Gabo. No se refería a este Gabo sino al antecesor, al primero en la línea Gabítica .Lamentablemente, no se conocieron en persona y no sigo por aquí porque es un tema que aún me supera. Lo importante es lo rápido que aprendió el nombre y a identificar a todos los perros con él. Ahora hemos llegado a un punto más allá. El sentido de la propiedad ha llegado hasta aquí. El MÍO ha llegado al terreno perro y mi piojo clama a Gabo como suyo, hasta tal punto que no te puedes enfadar con Gabo delante suyo porque enseguida te suelta un es míoooooooooooooooo y el castigo es imposible. Cuando hablo de castigo me refiero a poner a Gabo en posición de sumisión, no vayan a pensar otra cosa!!! Así mi piojo y "su" perro crecen juntos y cuando veo lo unidos que están a mí se me olvida que he de limpiar meaditas por el pasillo porque aún no se termina de acostumbrar a hacerlo en la calle, que has de pasar la aspiradora todos los días para no tener pelos en la casa, etc...etc... porque desde mi opinión el mejor regalo que le hemos hecho a mi piojo es su Gabo. Publicado en Cuando olía a Vainilla

Cuando olía a vainilla.

11.

Fantasmitas.-

Tengo la suerte o la desgracia de ser atea, no creo en el dios de ninguna religión, pero respeto las creencias de cada uno. Quizás incluso para mí es una desgracia no creer en ningún dios porque siempre es más bonito tener fe en algo. No lo sé ni tampoco quiero aburrirlas con un post metafísico. Sin embargo, siendo tan descreída de cualquier ser divino, sí pienso que cuando uno deja este mundo no lo deja del todo, es obvio, que todos aquellos que fueron importantes para nosotros se quedan en un rincón de nuestros corazones. Se quedan en nuestros pensamientos, en nuestros recuerdos. Imposible olvidar a aquellos que quisimos y de alguna manera seguimos queriendo. Y no, no me refiero a esa única presencia. A veces he tenido la sensación de tener cerca de mí a algunas personas que han sido importantes para mí. Cuento, recuerdo una noche de llanto, angustiada por un amor fallido, que me desperté notando que me acariciaban la cabeza, notaba una mano cálida acariciando mi pelo. Abrí los ojos y vi sentada a mi lado a mi abuela paterna, me sonreía y me decía con su dulce y cantarina voz no te preocupes, filliña, todo se pasa ¿Lo soñé? No lo sé. Quizás sí, quizás no. Lo cierto es que aquellas caricias y sus palabras me tranquilizaron. No es la única vez que he visto a mi abuela, cierto es que esa es la única que me pareció real. Ella se coló en mis sueños un aciago 29 de mayo de 2010 cuando a mi Gabo I se le paró el corazón. Lo vi corriendo por la azotea de su casa, corriendo y llegando a su lado, veía como lo acariciaba mientras me sonreía. Me desperté queriendo creer que estaban juntos.... En estos días, ha pasado algo curioso, mi piojillo, el cual está obsesionado con su colega canino, ve supuestamente a Gabo por todas partes. Hace unas semanas estábamos en casa de un familiar y Gabo no estaba y él cuando le preguntaban por Gabo decía "allí...allí..." señalando la terraza. Yo le decía que Gabo estaba en casa y él erre que erre que no, que estaba allí. Nos reímos y dijimos "no dicen que los niños ven cosas que de adultos no podemos ver, pues ahí lo tienes". Ahí quedó la cosa. Esta semana un par de noches mientras estábamos en su cama antes de dormir lo veo como se sienta y mirando al otro lado del barandal de su cama se pone a hablar con Gabo. Sólo que Gabo estaba al otro lado de la puerta. ¿Ha llegado el realismo fantástico a mi vida? Igual tanto Gabo a mi alrededor me lo ha traído hasta casa!!!! Publicado en Cuando olía a Vainilla

Cuando olía a vainilla.

12 .La Tarta.El lunes fue el cumple del piojo, dos años, ¡qué se dice pronto! Sin embargo, fue el viernes cuando lo celebró en la guarde. Los compañeros ya sabían que era su cumpleaños y de hecho el jueves lo recibía un pequeño comité a la puerta de clase cantándole el Cumpleaños Feliz. El viernes tocaba llevar tarta y vela para celebrar su segundo cumpleaños con sus colegas de guardería. Me hubiese gustado verlos por un agujerito pero tendré que conformarme con las fotos que nos pasen a final de curso. Como el viernes tocaba tarta, el jueves me puse manos a la obra en la cocina. El piojo no llevaría una tarta de pastelería sino una tarta hecha por su mami. Siempre me ha gustado la cocina y en especial la repostería, así que no es nada extraño verme preparar postres. El año pasado llevó un sencillo bizcocho, como nunca le había dado chocolate ni ningún tipo de dulce, no quise hacerle una tarta. Este año, ya es todo un hombrecito, así que le preparé una deliciosa tarta de chocolate, rellena de crema de fresa y decorada con lacasitos. Así que la tarta no era problema. El problema era salir por la mañana yo sola con el piojo y la tarta mientras el colega canino intenta salir con nosotros. Ese era el problema. ¿Cómo salir por la mañana cargada con la tarta y con el piojo sin que pasara nada? Parece una tontería. Una escena de película con la que nos podemos reír pero no nos creemos. Pero, no, juro y rejuro lo complicado que es salir con un niño, una tarta de chocolate mientras un pastor alemán de casi 10 meses intenta salir de casa. 8.30 saco la tarta de la nevera. Está impecable. La forro con papel de plata con cuidado de no pegarlo a la tarta y estropearla. La meto en una megabolsa junto con la vela del 2. Termino de arreglar al piojo, que está absorto con el equipo Umizoomi, va señalando todo lo que van pidiendo y me dice quita mamá cuando intento ponerle un poco de colonia. 8.45 empieza mi intento de salir de casa. Abro el carrito, le digo al piojo que se siente. Hoy no podemos ir paseando que llevo la tarta. El colega canino empieza a corretear a nuestro alrededor y entonces el piojo dice salta Gabo salta Y Gabo, fiel a su colega de correrías, salta mientras yo le digo que no lo haga. Ja, las peticiones de su colega son más efectivas que las mías y entonces....entonces veo como su pata izquierda cae sobre la bolsa de la tarta dándole de lleno. Mis ojos se hacen más grandes. Mis cejas se levantan hasta el nacimiento del pelo. No sé si gritar, llorar o reírme. No puedo creerme que la tarta termine con la huella de Gabo entre tanto lacasito. El piojo le aplaude divertido y Gabo se queda sentado cuando escucha mi tono de enfado.

Cuando olía a vainilla.

Salgo de casa tarta en mano izquierda, carro llevado con la derecha empujando puerta con el pie derecho y reteniendo a Gabo con la rodilla izquierda. ¡Una odisea! Pero salgo de casa. No sé si con la tarta a salvo o con una tarta herida. No quiero abrir el envoltorio. No quiero ver el resultado de los saltos de uno y las locuras de otro. .... 16.50 entro en la guarde. Los niños corren por el jardín. El piojo me ve y se acerca hacia mí con su corona de cumpleañero en la cabeza. Se acerca su maestra y le pregunto -¿Llevaba huella la tarta?- No, estaba perfecta y riquísima- responde Finalmente, no pasó nada. Todo quedó en un susto. El homenajeado feliz con su corona me abraza mientras le digo que nos vamos a ver a papá piojo. Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

13.

El piojo veterinario.-

Este fin de semana el colega canino ha estado fastidiado de una pata trasera. No sabemos qué le ha pasado y, de hecho, le tocas la pata y no se queja. Le hemos mirado entre las almohadillas y no se le ve ninguna herida. Ha estado cojeando y , seamos claros, haciéndose un poco la víctima para que le diéramos mimos, je je je. Y recibirlos los has recibidos. Y es que Gabo tiene mucho tamaño pero acaba de cumplir 10 meses. Los ha recibido de nosotros y sobre todo de su colega del Comando Piojo. Cuando el piojo nació, en muchas de mis conversaciones con él mientras le daba de mamar, le decía de mayor tienes que ser veterinario, especialista en cardiología canina y curaras a todos los Gabos. Para quien no lo sepa a Gabo I le dejó de latir el corazón 5 días antes de nacer mi piojo. Uff, sigamos con la historia del fin de semana... Desde bien pequeñajo le han atraído los perros, gatos y cualquier bicho viviente. Bueno, las moscas no, no las soporta, je je je je. Evidentemente, el hecho de estar creciendo junto a su colega hace que le gusten los animales de una manera especial. Lo cierto es que no hizo más que ver cojear a Gabo y empezar a decir mamá, Gabo, pupa, Gabo, pupa y cuando me di cuenta Gabo estaba tumbado en medio del salón mientras el piojo lo embadurnaba en crema al ritmo del sana sana culito de nana (rana).....Él le ponía crema y Gabo se la chupaba, entonces el piojo se enfadaba y se la volvía a poner cantándole de nuevo la canción. Media hora les duró el juego hasta que decidí quitarle el minúsculo bote de crema porque de pronto la tele, los cristales y demás muebles tenían pupa y los estaba untando en¡¡¡ crema!!! Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

14.¡Meno y guapo! La semana pasada mi miércoles mudo era dedicado a la bonita amistad que ha surgido entre los miembros del comando piojo. Pero, ese no ha sido el único post dedicado a la bella amistad surgida entre el piojo y su colega canino. Entre esas entradas, están la mencionada, ¡Mucho más que dos! o El piojo veterinario. Todas ellas hablan de esta bonita amistad. Hoy vengo a confirmar que, evidentemente, éstos son mucho más que dos, que si Gabo corre a ver que le pasa a su colega cuando el piojo llora o se queja. El piojo no se queda atrás. Hace un par de días por la noche, estaba terminando de cenar el piojo y, como siempre, su colega no paraba de revolotear a su alrededor, esperando a ver si conseguía algún cachito de algo. Llegado un momento ya se estaba poniendo muy pesado y me enfade con él ante los atentos ojos del piojo. Al rato, como había puesto fuera de la cocina a Gabo, el piojo comenzó a llamar a su colega y entonces le digo _No llames a Gabo, se ha portado mal y mamá lo ha puesto fuera. No puede entrar que ha sido malo..._ A lo que el piojo responde _No,mamá, Gabo no malo....¡¡¡Gabo meno (bueno) y guapo!!!_ Y claro, ¿cómo no dejar pasar al colega canino cuando no has podido evitar la carcajada? Lo dicho, éstos son ¡¡¡mucho más que dos!!! o despidiéndonos a lo Casablanca, ¡es el comienzo de una bonita amistad!

Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

15. King Size.Ahora que se acerca la Navidad, la época de los buenos propósitos, el momento de realizar y solicitar deseos. Yo, supongo que a mí se suma el papá del piojillo, pido poder dormir siete horas del tirón. Dormir siete horas seguidas en mi cama sin intrusos en ella. Les cuento: Llevamos casi tres semanas sin dormir bien, sólo hemos tenido una noche de tregua, imagino que fue concedida para que recargáramos las pilas. Al Piojillo le están saliendo los colmillos, los cuatro al mismo tiempo, debe estar loquito de la boca, y esto nos trae de cabeza a todos. Se despierta cada noche llorando, reclamando a mamáááááá. Nos turnamos a la hora de levantarnos y hemos actuado de diferentes maneras, las primeras noches lo traíamos a nuestra cama y lo poníamos en el medio. El piojillo dormía a pierna suelta pero nosotros éramos arrinconados a los lados de la cama, casi casi podemos decir que teníamos más cuerpo fuera de la cama que dentro de ella. En algún momento llegué a pensar que terminaría durmiendo en la cama de Gabo. Luego optamos por papá se va a dormir a la cama del piojo o al salón y yo me quedaba con el piojillo y el cachorrito en la habitación. Mal… mal … mal… el piojillo seguía apoderándose de la cama y quería fiesta cuando veía a Gabo. Al final las culpas las pagaba Gabo que terminaba durmiendo fuera porque quería subirse a la cama. Hace dos días optamos porque fuera yo la descansara una noche. Así que el papi se quedó con el piojo, Gabo fuera de la habitación y yo a la cama del niño. Yo pude dormir, evidentemente, el papá del piojo se levantó con la espalda hecha trizas por las pataditas del pitufo. Yo medio recargué pilas. Anoche volvió a la cama nuestra. Se apoderó de la zona central. Nos bombardeó a patadas y manotazos. Pero mi sorpresa fue cuando sonó mi despertador escuché a Gabo despertarse y bajarse de la cama,¡se había acurrucado a los pies de la cama sin que nos diéramos cuenta! Así que pensándolo bien creo que este año le voy a pedir a los Reyes Magos o a Santa Claus que nos traiga una cama KING SIZE. Publicado en Ánimo de Mujer

Cuando olía a vainilla.

16. Ha Llegado la Navidad.¿Han preparado alguna vez una maleta con un bebé de 18 meses correteando alrededor vuestro mientras es seguido por un cachorro de 4 meses? Cualquier locura que puedan imaginar es menor comparada con la realidad. Tú doblas la ropa, la colocas con cuidado en la maleta para que se arrugue lo menos posible. Colocas estratégicamente los regalos para que ocupen poco espacio y poder aprovechar la maleta lo mejor posible y cuando te giras para coger la ropa interior y colocarla en la maleta te encuentras que tu hijo se encuentra sentado en tu cama y que ha sacado más de la mitad de las cosas, las cuales están esparcidas por toda la cama. Sales corriendo detrás del cachorro que te ha robado un sujetador mientras llamas al padre del piojo a gritos para que venga en tu ayuda y te lo encuentras apoyado en la puerta riéndose de la situación. Así, así andamos en casa. De locos pero no menos locos de lo que parecemos diariamente, je je je ¿para que mentirme a mí misma? El próximo post lo escribiré desde mi isla, con un poco de suerte sentada en una terraza frente al mar. Así que hasta entonces, que será sólo un par de días Feliz Navidad. Publicado en Ánimo de Mujer

Cuando olía a vainilla.

17. Antes de Salir.¿Cuánto tiempo tardas en arreglarte para salir? No, no hablo de salir de fiesta sino de ir a tomar un café a casa de unos amigos. Ayer me di cuenta que ahora mismo tardo más en prepararme para una salida informal con amigos que cuando estaba en la universidad y me preparaba para ir de fiesta. No, no exagero. Ayer por la tarde el despertador de mi mesita de noche marcaba las 18.30 cuando me enfundaba los vaqueros. Al terminar de arreglarme el mismo despertador marcaba las 12.30. Ya, ya imagino que estarás pensando “¡Será exagerada!” No miento marcaba esa hora, era una de las múltiples trastadas que mi piojillo hizo mientras intentábamos prepararnos para salir. Pero, sí que salimos casi a las 19.45 así que una horita larga me llevó ponerme unos vaqueros, un jersey y maquillarme. No es nada fácil hacerlo con un cachorro corriendo detrás de un bebé, los cuales invaden tu cuarto de baño y ves como el piojillo se dedica a coger cada uno de los botes de crema, champú, espumas de pelo del mueble y meterlos en la bañera. De como en un pis pas estira sus manitas y ves desparramado todos tus productos de maquillaje por el suelo mientras el piojo canino sale corriendo del baño llevando algún trofeo. ¡Así que visto lo visto creo que para poder salir mona a la cena de Nochebuena comenzaré a vestirme por la mañana! Una cosita aunque dicen que mal de muchos consuelo de tontos yo me consuelo pensando que esto no me ocurre únicamente a mí sino a todas las mamis del mundo ¿no? Publicado en Ánimo de Mujer.

Cuando olía a vainilla.

18. No Sin Gabo.Cualquiera de las madres que siguen este blog sabe lo complicado que es salir de casa una vez que te conviertes en mamá. Ya no sólo has de arreglarte tú sino que tienes que preparar a un peque o peques e intentar dejar todo lo más ordenado posible. Salir de casa es como una carrera de obstáculos, los peques te pondrán 15.000 impedimentos antes de cruzar el umbral de la puerta. Es más, en alguna ocasión te toca hasta cambiarte de ropa antes de poder salir. No , por favor no me digan que esto sólo me sucede a mí. Ya ya sé que consuelo de muchos consuelo de tontos….pero a mí me reconforta pensar que no soy yo la única que en más de una ocasión ha tenido que cambiarse de medias, de blusa, de vestido… Mi piojillo se encuentra en esa etapa en la que no sale de casa sin llevarse algo, un coche, un muñeco, un cuento….algo…o sea añadimos carga extra a todo lo que ya llevamos para poder salir de paseo. Pero lo de ayer superó todo lo que hasta el momento había pedido llevarse para ir de paseo. Ayer por la mañana el piojo se sentó ante la puerta, llorando y llorando, diciendo que sin Gabo no salía. El piojo hizo su sentada reivindicativa ante la puerta de casa mientras su padre y yo íbamos de camino al ascensor. Le decíamos que Gabo no podía venir, que ya había salido de paseo y él lloraba y lloraba mientras su colega ladraba acompañándolo desde el otro lado de la puerta…. ¿En cuántas sentadas de estudiantes habré estado yo? ¿En cuántas sentadas reivindicativas he participado? Ayer por primera vez en mi vida estuve al otro lado de la concentración…..Ayer pertenecí a esos cuerpos del orden que te desalojan. Ayer tuve que arrastrar al piojo hasta al ascensor mientras él imploraba a Gabo Gabo Gabo….. Ayer comprendí que lo había logrado. Quería que mi piojo sintiera lo mismo que su padre y yo habíamos tenido con Gabo I. Ayer terminé de descubrir lo mucho que se quieren los miembros del Comando Piojo!!!! Publicado en Ánimo de Mujer

Cuando olía a vainilla.

CAPÍTULO II: MUJER Y MAMÁ

Antes de ser mamás éramos hijas, nietas, sobrinas. Éramos mujeres independientes, que entrábamos y salíamos sin ninguna preocupación. Nuestro tiempo era nuestro, sólo lo compartíamos con nuestro compañero de viaje, con ese que un día elegimos para ser dos, para formar una pareja…..una familia. De pronto un día nos enteramos que ya no somos dos, somos tres, porque un pequeño ser anida dentro de nosotras y la vida cambia por completo. Dejas de comer esto y lo otro, no sales como antes, no bebes otra cosa que no sea agua, si fumas dejas de hacerlo, tu ropa no te sirve y no sabes si volverá a hacerlo. No controlas el sueño, te duermes sin saber porqué. Todo va cambiando. Hasta tu casa, la cual comienza a ser restructurada para ese peque. Pero dentro de esa mamá sigue habiendo una mujer, que siente y padece. Una mujer que necesita su espacio, su tiempo. Una mujer que necesita ser ella y sólo ella en algunos momentos. Y no por ello quiere menos a ese pequeñajo. Es más es sano y necesario. Necesitamos un tiempo para nosotras. Aunque sólo sean unos minutos pero unos bellos y maravillosos minutos de desconexión maternal y conexión con nuestro yo “mujer”. Si no lo has hecho, no dejes de hacerlo. Es lo único que me voy a permitir el lujo de recomendarte.

Cuando olía a vainilla.

1. Mujer y Mamá.Ayer celebrábamos en España el Día de la Madre. Toda madre antes de ser madre es mujer. Mujer con una vida propia, con una vida labrada a lo largo de los años, personal y profesionalmente hablando. La mayor parte de las mujeres de mi generación nos hemos labrado un futuro profesional, hemos estudiado una carrera con la ilusión de terminar trabajando en aquello para lo que nos hemos preparado. En la mayoría de los casos profesión vocacional. Profesión a la que le has dedicado horas y horas de estudio para poder conseguir ese trabajo deseado. De pronto un día decides junto con tu pareja que ha llegado el momento de ser papás. Y ahí comienza una nueva aventura. Probablemente, la mayor aventura de la vida, de engendrar o adoptar a un pequeñín, de verlo crecer, de educarlo, de quererlo… Toda una aventura con la que muchas hemos soñado desde siempre. Una aventura que no es tan fácil de lograr. Una aventura que puede llegar a convertirse en una auténtica carrera de obstáculos. No hablo de obstáculos físicos, no es tan fácil tener un niño como se puede llegar a pensar. No todo el mundo tiene la suerte de desearlo y ver su sueño hecho realidad 9 meses más tarde. Los obstáculos de los que hablo son los que nos pone la sociedad en la que nos ha tocado vivir. Sociedad en la que en países como el mío, España, no nos permite conciliar nuestras dos vidas, esas dos vidas en la que hemos puesto toda nuestra ilusión, nuestra vida profesional y nuestra vida familiar. Eres joven, tienes a tu lado una pareja que te quiere, tienes un bebé maravilloso y un trabajo, que te gusta. Estás en un punto maravilloso de tu vida, en el cual tienes todo lo que quieres. Durante 16 semanas te desvives por ese pequeñín que acabas de tener y, de pronto, llega ese día en el cual has de dejar a tu peque y reincorporarte a tu trabajo. ¿Qué haces con él? Es tan pequeño e indefenso, necesita a su papá y te necesita a ti o, al menos a uno de los dos, sin embargo lo has de dejar. A veces son los abuelos los encargados de cuidarlo en las largas horas laborales. Otras veces optamos por contratar a una persona, que lo cuide en casa, o lo llevamos a una guardería. En todas las opciones, el bebé será bien cuidado por sus abuelos o por profesionales pero les falta esa figura materna, tan necesaria cuando eres un recién nacido, cuando apenas conoces el mundo que le rodea. No, no creo que debamos abandonar una parte de nuestra vida. Hemos decidido ser mamás pero primero somos mujeres y mujeres con una profesión. No es necesario abandonar una parte de tu vida para tener la otra. Se puede ser mujer, ser una buena profesional y ser mamá. Todo se puede tener con una buena Ley de Conciliación Familiar.

Cuando olía a vainilla.

¿Por qué perder a grandes profesionales por no permitirles conciliar sus dos vidas? ¿Por qué en algunos países es posible conciliar y en otros no? Son tantos los porqués que me planteo, que nos planteamos. ¿Es verdaderamente una utopía creer en esa Conciliación? Publicado en De Mujer a Mujer.-

Cuando olía a vainilla.

2. Tiempo.Cuando pienso en el tiempo y como pasa siempre me viene a la imagen el Señor Conejo de Alicia en el País de las Maravillas, ese conejo blanco que iba corriendo a todas partes mirando el reloj y murmurando que no llegaba a alguna parte. Siempre he sido una “esclava” del reloj pero si hay algo que me caracteriza es la puntualidad. ¿Quién no ha corrido alguna vez para no llegar tarde? ¡Ya no digamos cuando te conviertes en madre! Cuando eres mamá no tienes que prever únicamente el tiempo que necesitas para prepararte, salir y llegar. Has de pensar el tiempo que has de invertir en vestir a tus hijos, a veces colaboradores a la hora de vestirse. Otras completamente contrarios a hacerlo. Te las ves y te las deseas, ¡con lo fácil que era vestir a las muñecas! A este tiempo le podemos añadir los imprevistos, que monte una pataleta porque no quiere salir o mejor aún cuando ya están todos preparados y ocurre un “desastre”, ¿a quién no le ha regurgitado su bebé antes de salir y han tenido que cambiarse de ropa, uno o los dos. Este año mi buen propósito tiene que ver con el tiempo. No tiempo de carreras y prisas sino tiempo de placer. Tiempo invertido en mí. Tiempo para mi disfrute. Me vale el tiempo que invierto en escribir, uno de mis placeres, a ver si me decido y comienzo mi novela, ya le he abierto una carpeta en el escritorio del ordenador y las ideas bullen. Tiempo para leer, tengo seis libros por empezar, ¡en otros tiempos ya estaría comprando nuevos! Tiempo para ir a la peluquería, hacerme la manicura. Tiempo para salir con las amigas. Tiempo para usar esas Sales del Mar Muerto que están “muertas” de pena en el mueble del baño. Sé que no soy la única que necesita tiempo. Las mujeres siempre le estamos robando tiempo al tiempo. Las madres, en particular, le robamos tiempo a nuestro tiempo para dedicárselo a nuestros hijos. Tiempo que disfrutamos plenamente pero necesitamos nuestro tiempo para poder seguir siendo Madres y Mujeres. ¿Para qué quieres tú ese tiempo?

Publicado en De Mujer a Mujer

Cuando olía a vainilla.

3. Tiempo II.Hace ya casi un mes que comenzamos este blog de grupo. En Principio escrito por mujeres para mujeres pero seguido también por hombres, a ver si alguno se anima a participar y nos deja sus opiniones reflejadas en alguna entrada y así intentar conocernos mejor. Hace casi un mes dediqué un post al Tiempo y hoy vuelvo a hablar de él. Curioso, pensaba hablar sobre el papel de la mujer en la historia o centrarme en alguna mujer que hubiese jugando un papel importante en la misma. Incluso barajé la idea de hablar sobre el rol de la mujer en alguna sociedad determinada, en algún continente, en algún país. Sin embargo, al final me he visto escribiendo esta entrada, que poco o nada tiene que ver con mi idea original. ¿Por qué hablar otra vez del tiempo? Porque quiero contarles mis avances y en lo que estoy fallando. Avances: • dedico tiempo, el tiempo que saco a lo largo del día en escribir, ya he comentado que adoro escribir, llevo varios blogs y últimamente intento llevarlos todos al día. • He comenzado un nuevo libro ,uaaaaaaaaaaauh….en un par de días llevo la mitad leída, je, de risa en otro tiempo eso lo hubiese hecho en unas horas, jejeje, y con anotaciones, jajajaja. No Avances: • el bote de sales del mar muerto sigue sin estrenarse pero prometo hacerlo esta semana, como también prometo una manicura y pedicura casera, como bien decía Yaneth en Mujer Renovada quiero sentirme como recién salida de ese reality, así que toca sales, manicura y pedicura… • la carpeta de mi novela sigue estando vacía, tanta bronquitis, gripe gastrointestinal y brote de dermatitis atópica no me ha dejado avanzar, aunque las ideas siguen bullendo… En proceso: • salida de chicas, este viernes tenemos planeada una salida de chicas, sólo chicas, ni maridos ni niños, cenita, concierto, copa…

Recapitulando en un mes he aprovechado mi tiempo. Dedicándome tiempo a mí misma y avanzando porque soy mami pero también soy mujer.¿y tú te has dedicado tiempo? Publicado en De Mujer a Mujer

Cuando olía a vainilla.

4. Mamá necesita vacaciones.Hace justo un mes escribí este post ¡¡¡El día que decidí....meterme a monja de clausura!!! Hoy un mes después creo que es una locura lo de meterme a monja. Más que nada porque debería ser algo vocacional y no una vía de escape. Y lo que se dice vocación de monja....no tengo!!! Así que tras pensarlo y pensarlo y tras los acontecimientos vividos esta mañana. Lo tengo claro.... ¡¡¡Mamá, necesita vacaciones!!! Y sí, mamá soy yo. Y soy yo la que las necesita. Seguro que no soy la única. Seguro que hay más de una que se encuentre en mi misma situación, ¿me equivoco? Tener a mi piojo es lo mejor que me ha pasado en la vida. Es de esas cosas planificadas. De esas que visiones y piensas ¡yo quiero esto! Nunca soñé con casarme pero siempre quise ser mamá. Hoy no me arrepiento ni de una cosa ni de otra pero ahora mismo necesito un "kit kat". Necesito desconectar totalmente. Necesito unas vacaciones sin piojo y sin colega canino. Necesito unas vacaciones sin levantarme cada día temprano y dormirme a las tantas porque hay alguien con las baterías cargadas y yo con las mías por los suelos. ¿Qué digo por los suelos? Debe estar por el núcleo interno de la tierra, allí muy cerquita del infierno....uhmm...porque igual hace más calor que aquí porque si no........ Necesito esas vacaciones con urgencia y sé que ahora mismo no las voy a tener...grrrr...a no ser que me toque una primitiva,claro que para eso hay que jugar!!! Esta mañana me di cuenta de lo necesario que son ya por algo que me ocurrió.Relato..... 8.00 el piojo se despierta reclamando agua. Ya estaba despierta pero remoloneaba para no tener que bajar ya al colega canino. Me levanto y tras Gabo voy a su habitación pensando que acto seguido me pediría el bibe y los dibujos. No. Bebe el agua y se vuelve a acostar cerrando los ojos. ¡Milagro! Vuelvo a la cama. El colega canino me mira con cara de mosqueo. Me chupa la cara. Me pone las patas encima y me vuelve a chupar la cara. Entendido. Me levanto. Me ducho. Me visto y despierto al papá del piojo para advertirle que bajo a la calle. Tras los saltos de locurilla momentánea de Gabo le pongo la correa y salimos de casa. Cierro la puerta con cuidado para no despertar al piojo. Entramos en el ascensor. Estamos llegando a la planta baja cuando me miro al espejo y veo la etiqueta del vestido en el lateral. Veo las costuras del vestido, los botones al revés. ¡Me he puesto el vestido del revés! Se abre la puerta. Gabo intenta salir y yo lo meto de vuelta. Pulso el cuarto con intención de entrar en casa a ponerme bien el vestido y pienso

Cuando olía a vainilla.

Somos 16 vecinos, ahora mismo en el edificio seremos 6, los que trabajan ya han salido....los que están de vacaciones duermen...sólo yo salgo a las 8.30 a pasear al colega.... Suelto a Gabo en el ascensor y mientras subimos al cuarto me quito el vestido pensando por favor, que no haya nadie cuando se abra la puerta, por favor...por favor...por favor.... Se abre la puerta, yo en ropa interior. No hay nadie. Gabo intenta salir.Lo vuelvo a meter. Pulso el bajo y me visto de nuevo..... ¿Necesito o no necesito vacaciones? Sólo me hubiese faltado que me conocieran como la vecina que hace streeptease en el ascensor!!! Publicado en Cuando olía a Vainilla

Cuando olía a vainilla.

5. ¡¡¡Con mucha suerte!!! Hay por ahí un dicho popular que dice "pisar mierda trae buena suerte". Si este dicho es verdad debo ser la mujer con más suerte del mundo. ¿Por qué? Paso a contar.... El fin de semana pasado el colega canino se puso malo del estómago. Hace más de un mes que en casa no hace nada de nada. Sus pipis y sus cacas se esperan a la hora del paseo mañanero y nocturno. Paseos que me tocan a mí, puesto que el papá del piojo anda con los ligamentos de la rodilla fastidiados, ¿no se supone que es lesión de futbolistas? Je, está jodido, perdón, y sin millones. Eso sí, teniéndome a mí como mujer, no hay millones que pague eso, ja ja ja (como no tengo abuelas me piropeo a mí misma). Eso sí, con tanto paseo, paseo a trote porque si el colega canino no camina despacio, la que escribe debe pensar que está compitiendo en marcha, he bajado unos kilitos que me sobraban y estoy consiguiendo un bronceado de paseador de perro. ¿No conoces el bronceado perruno? Pues, digamos que es una versión del moreno albañil. Cuando me quito mis súper mega fashion shorts y la camiseta hay un contraste de color, que a ver como lo hago si piso la playa este verano, porque voy a estar divina de la muerte en bikini. ¡A dos colores! Bueno, regresando al tema. El domingo el colega canino se puso malo del estómago y no pudo resistir las ganas de hacer caquitas en casa. Extrañamente el olor no me llegó. Quizás porque eran las doce de la noche, tenía un sueño que me moría y el piojo apenas acababa de dormirse. Acababa de dejar al piojo en su cama y ,como siempre, andaba descalza y a oscuras entré en la cocina en busca de un refrescante vaso de agua. De pronto resbalo y logro agarrarme al poyo de la cocina para no caer mientras soltaba un aaaaaaah. Casi no termino en el suelo pero logré mantenerme en pie, eso sí, sin saber qué pasaba. Entonces el papá del piojo entró en la cocina encendiendo la luz y así descubro que me encontraba de pie encima de una enorme plasta de .........Puaaaaaafffff.....asqueroso, sencillamente, asqueroso.

Intento tomármelo a broma y pensar en la suerte que supuestamente da el pisarla.... Noooooo, ahí no queda mi historia y mi suerte. Durante toda la semana el colega canino ha estado mal del estómago así que al bajar, además de sus bolsas, llevaba esos folletos de propaganda que inundan nuestros buzones para tener más fácil la recogida de ....ya saben que.

Cuando olía a vainilla.

El domingo, ya estaba bien, pero como mujer prevenida vale por dos, yo he seguido poniéndole los folletitos en el suelo nada más ver que iba a hacer sus....cositas. Nada más terminar recojo el folleto y nos encaminamos en busca de un contenedor de basura. Situación domingo 9.30 de la mañana, un sol de justicia, ni un alma en la calle. El colega canino tiene ganas de jugar y empieza a saltar mordisqueando la correa. Yo tengo un calor que me muero, el sol me da en la cara, tengo sueño y le digo que se esté quieto. Pasa de mí, vuelvo a ordenarle ¡quieto! y de manera inconsciente moví la mano derecha para darle en el hocico, sin acordarme que llevaba regalito y entonces... Entonces con mi movimiento involuntario el envoltorio se abre las cacas salen volando yendo a parar a mi pierna izquierda y al brillante pelo del colega canino. Yo alucino pensando que la situación no podía ser real, que debía estar aún durmiendo y soñando pero no....era real, mi pierna estaba embadurnada en mierdaaaaaa y yo rebuscando pañuelos de papel en el bolso de paseo perruno. Uhmmmm....¿será verdad lo de la suerte? Yo debo de tenerla de cara así que voy a ir a por el cupón ese de los 20 millones que de esta me toca y ¡¡¡me jubilo!!!!! Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

6. A lo Mary Poppins. Recuerdo mi primera visita al ginecólogo tras el nacimiento de mi Piojillo. Bueno, en realidad, no hablo de la primera sino de la visita pasada la famosa cuarentena. Visita que tuve que hacer junto con mi Piojo. Visita en la cual el peque acababa de comer y me dejó mi monísima blusa con un recuerdo suyo porque la bautizo con sus buches de leche materna. Recuerdo que mi ginecólogo me dijo algo así como "Bienvenida al mundo de las madres, desde este momento tendrás que llevar de todo en el bolso". Siempre he llevado ese "de todo" en mi bolso. Claro que hablamos de un "de todo" dentro de la lógica. Desde el momento que tienes un piojillo ya has de salir de casa con un mega bolso o lo que es lo mismo un bolso a lo Mary Poppins. En vez de llevar mágicas píldoras y sus múltiples útiles llevarás pañales, cremita para el culete, toallitas ,bibes (si no lo llevas incorporado),agua, baberos ,una o dos mudas de ropa...Yo además desde el principio siempre llevo en la cesta del carrito el plástico protector por si llueve, hasta en pleno verano por si una loca tormenta de verano, una rebeca, juguetitos y un largo sin fin de cosas. Eso sin contar con tus propias cosas que o bien comparten espacio vital con las del bichito o llevas bolso propio. No, no entre todo ese mare magnum de trastos no metemos nada para nosotras. Al menos yo no. Sólo me faltaba llevar más cosas, ya parezco una tortuga, siempre con la casa encima. Sin embargo, es un craso error,al menos en ciertas ocasiones. ¿Recuerdan la escena de la peli Un Día Inolvidable, con Michelle Pfeiffer y George Clooney, en la que ella saca de todo del bolso menos la muda que necesita para ella y termina con una camiseta del hijo? Pues, eso mismo nos puede pasar cualquier día. No, no, no exagero. Sin ir más lejos mi propia experiencia de este fin de semana. Cuento. Mi piojillo empezó el fin de semana con vómitos. El viernes lo terminamos entre vómitos. Puaff , pobrecito mío y pobrecitos de nosotros. No sé cuántas veces limpié su habitación, la alfombra de números directa a la basura y yo a la ducha tras estar en el centro neurálgico. Descubriendo que cuando te conviertes en madre pierdes hasta la aversión que tenías por ciertas cosas. El sábado se levantó bien. Él se levantó bien porque nosotros no habíamos podido pegar ojo. No volvió a vomitar y lo poco que comió le sentó bien en el estómago así que pudimos asistir a la boda que teníamos. En realidad, yo tenía otra boda en mi isla, la de mi prima, pero por incongruencias de las compañías aéreas y que viajar desde Valencia a Gran Canaria me llevara unas 18 horas, haciendo escalas interminables de 8 horas en Madrid, o pasando por Mallorca, no pude asistir a esa sino a la que teníamos en Valencia.

De casa salimos todos requeteguapos y con un súperbolso cargado con cosas para el Piojillo, pijamita y muda de ropa por si las moscas y los vómitos regresaban. Estábamos ya en el salón

Cuando olía a vainilla.

de bodas el Piojo con más hambre que el perro del afilador le doy dos cucharitas de yogurt natural y todo sale de su boquita regándome el vestido. En ese momento el vestido me daba igual lo único que me importaba era mi Piojo. De lujo se quedó, parece ser que sólo estaba mareado por el viaje en coche. Hambre. Tenía hambre. Pero, por si acaso ya no le dimos nada más que una infusión, que entre todas las múltiples cosas llevábamos por si acaso. Él como si nada y yo limpiándome el vestido con toallitas para el culete. Si ya lo dice el nombre de mi blog Cuando Olía a Vainilla, eso era antes. Antes de ser el centro de sus vomiteras. Afortunadamente, el vestido no se manchó excesivamente y por la noche todos los gatos son pardos y en una boda el centro de atención es la novia. Así que yo este año para Santa Claus quiero un bolso como el de Mary Poppins, del que sacar píldoras mágicas y vestidos con los que siempre estar presentable.

Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

7. Volar con bebé.-

Volar con un bebé significa no volar en los llamados vuelos Low Cost. En un vuelo regular el bebé sólo paga el seguro, en un Low Cost, paga el billete integro, supongo que le asignarán un asiento por haberlo pagado aunque vaya sentado sobre tu falda. Además, si llevas su carrito has de pagar un plus por el carro y, evidentemente, si vas con un niño no te va a ser posible meterlo todo en una minimaletita por lo que pagarás un plus por la maleta, entre los 40 y los 60 €. Conclusión, terminas pagando lo mismo que en un vuelo regular e incluso puede ser que más si consigues uno a buen precio. Cuando vuelas con un bebé, viajas con media casa encima, lo digo por experiencia propia, bibes, agua(como es para un bebé te la dejan pasar sin problema, sin beberla, debe ser que con un bebé uno deja de ser sospechoso),pañales, toallitas, la crema para el culete, su juguete favorito para que vaya entretenido, muda de ropa por si acaso se vomita u orina encima, etc... Cuando te das cuenta tu bolso de mano, además de todos los cachivaches que llevamos las mujeres en el bolso, incluso para esa ocasión, alguna ilusa como yo mete un librito para leer, jejejejeje.En mi caso, la última incorporación, maravilla de la técnica, un tablet. Tablet con capitulitos de Pocoyó por si el bicho empieza a desesperar, que en algún momento lo hará, como así fue y relajadito que se quedó viendo el Pocoyo y pasando el dedito por la pantalla.... El bolso de cerrar lo hace por pura casualidad. Lo llevas a reventar, necesitando un XL-S para ponerse a tipo. Pero llegas con tu superbolso a la cola del control, y empiezas a quitarte reloj, pulseras, cinturón, si vas sola con el niño es de locos. Lo he vivido. Lo llevaba en su mochila, y me hicieron pasar la mochila por el control, muy fuerte! Y claro, la última incorporación a pasar por el scanner, los tacones. Ahí estaba mi bandeja. Rebosaba por los cuatro costados, el bolso apunto de entrar en erupción, mis complementos y mis zapatitos, no sé qué iba a llevar oculto en el tacón, pero bueno. Paso por el control y pito como una loca. Vuelva a pasar, señorita . Vuelvo a pasar y otra vez a pitar al otro lado mi marido y mi piojo mirándome. Por favor los brazos en cruz,me dice la chica de seguridad y me cachea. Me aguanto la risa porque me hace cosquillas. No encuentra nada. El del scanner me pregunta ¿Lleva un niño? , me dan ganas de decirle que los pañales, el bibe, etc son para mí, pero sólo le señalo a mi marido y al pitufillo. Me pongo los zapatos y demás. Comento a mi marido Ya sé lo que ha pitado,el aro del sujetador le digo casi en susurros por si acaso me oyen y sea lo próximo a incorporar en el gran listado de cosas que no se pueden pasar a un avión. Siempre podemos secuestrar uno amenanzando al piloto con el arito!!! Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

8. El bolso.Hace ya unos meses que le dedique una entrada a ese complemento que llevamos todas las mujeres. Ese complemento que un día contenía aquellas cosas imprescindibles de llevar...ejem...ejem...En A lo Mary Poppins contaba mi necesidad de tener el blog de la conocida institutriz. Mi necesidad de tener un bolso del que sacar todo lo que necesito en cada momento. Ahora me doy cuenta que aún no habiendo recibido tal regalo de mano de los Reyes Magos ni de Santa Claus. No, no me voy a quejar porque todos ellos se portaron muy bien conmigo. Mi bolso se ha convertido en uno casi casi a lo Mary Poppins. No saco píldoras mágicas, aunque algún ibuprofeno puedes encontrar en algún rinconcito perdido. Ahora mismo no saco paraguas, más bien tendría que sacar una sombrilla por la época del año pero sí que puedes encontrar algún protector solar, je je, esos pequeñitos de propaganda..... Obviamente, encontrarás, cartera, llaves, monedero, sí, ya sé que llevando cartera para que quiero un monedero, pero ¡¡¡estoy aburrida que las monedas me rompan las carteras!!!!, neceser con espejito, gloss, tampax, compresas....pañuelos de papel, las cosas del piojo, un mini estuche de manicura.... Justo, justo iba a sacar el estuche de manicura para limarme una uña que acababa de rompérseme cuando me di cuenta que si en una de estas iba a una entrevista con editor, que quisiera llevar a papel mis aventuras y desventuras con el piojo, ¡¡¡ soñar sigue siendo gratis y sin iva!!! comprobaría en primera persona que mis historias son reales, no hay nada exagerado, todo es real, como la vida misma. ¿Por qué? Sencillamente, porque para encontrar el set de manicura tuve que sacar un coche naranja, un coche morado, un camión de bomberos, un chupa chups empezado envuelto en papel transparente, un guarda chupachups (no lo encontré al envolver antes de envolver el chupachups), un Mickey, una Minnie.... Y eso, en un bolso normal y corriente, ¡la de cosas que podría guardar si tuviera el de Mary Poppins! Publicado en Cuando olía a vainilla.

Cuando olía a vainilla.

9. El día que decidí….!!! No, no han leído mal. Hoy estoy pensándome seriamente irme a vivir a uno de esos claustros, en donde lo único que se escucha es el silencio. Hoy he dicho en casa que me meto a monja de clausura pero no una clausura cualquiera, ¡¡¡yo voy a hacer voto de silencio!!! No quiero ni escuchar el piar de los pájaros. Quiero silencio absoluto. Necesito silencio absoluto. El piojo lleva 20 días de vacaciones en casa. Llevamos 20 días de corro por aquí, corro por allá. Ahora quiero dibujos,¡jujos mamáááá! Ahora juego en la habitación. Ahora juego en el salón. Ahora ¡mamá...abrazo! Ahora el colega canino corre detrás del piojo. Ahora el piojo corre detrás del colega canino, ¡calla Gabo!¡¡¡Y Gabo se calla!!!¡¡¡ Estoy por pensar que le hace más caso a él que a mí!!! Agotada…Agotada…Agotada.... así resumo como me encuentro. Mis pilas....uhmmmmm....¡¡¡más que agotadas desde hace días!!!! Las del piojo deben ser incombustibles porque no se cansa, no pestañea. Rara vez hace siesta, hoy es uno de esos días que sí la está haciendo. Raro el día que se duerme antes de las 23.30. Raro el día que no se despierta un par de veces de noche pidiendo agua. ¡Este calor nos está matando a todos! Raro el día que no se despierte temprano. Ayer fue uno de esos días milagros, en los que durmió hasta pasadas las 10, claro que se había despertado mucho antes pidiendo el bibe. Y desde que se despierta no para de hablar. ¿A quién habrá salido este niño de parlanchín? je je je...no lo sé. Mientras algunas madres se preocupan porque sus hijos de 2 años casi no articulan palabras, yo no sé si en algún momento el piojo se callará. ¡Hasta en sueños habla!¡¡¡Tampoco sé a quién se parece en eso!!! Así que tras estos 20 días de bla bla bla y ladridos, de corro por aquí y corro por allá he decidido buscar algún convento de clausura donde acojan a pobres ateas que sólo buscan un poco¡¡¡ de silencio!!! Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

10.

¡ Vale la pena !

Ayer por la tarde al ir a recoger al piojo a la guarde, hacía unos días que no iba yo,me acordé de Silvia y su reflexión sobre la FELICIDAD que escribió en el JUEVES CON de esta semana de DE MUJER A MUJER. Al salir el piojillo de su clase y verme esperándolo en el jardín salió corriendo, brazos abiertos y sonrisa de oreja a oreja, al tiempo que decía mamáááááááááááááá. Ver su cara de felicidad sencillamente porque yo, su mamá, había ido a recogerlo a la guardería no tiene precio y me hizo sentirme maravillosamente bien. De inmediato la sonrisa se amplió aún más en mi cara y me agaché para abrazar a mi piojo, el cual no paraba de decir mamááááááááááá. Ese momento puede repetirse cada tarde, de hecho, hoy volvió a suceder,la diferencia ha sido mínima en vez de gritar mamááááááááá, ha gritado mamiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Y se amplió su grado de alegría al ver el coche del padre aparcado en la puerta y entonces empezó papááááááááááá. Su felicidad fue total y absoluta, la nuestra al verlo igual, en esos momentos se te olvidan todos los problemas, los malos rollos y sólo existe esa sensación inigualable que te provoca la felicidad de tu hijo. En ese momento, olvidé las malas noches, la falta de sueño, el cansancio acumulado por los días sin dormir y justo ahí pensé: Sí, un hijo te resta parte de tu libertad, nosotros seguimos saliendo pero siempre con él, hace mucho que no vas al cine, leer un libro ya no te lleva uno o dos días, sino semanas. Sí, es verdad, mis sales del mar muerto siguen muertas en la estantería del baño pero los dolores de parto, las horas en el paritorio, la cesárea y todo lo que vino después ¡VALE LA PENA! Publicado en Cuando olía a vainilla.-

Cuando olía a vainilla.

11.

A punto de caramelo.-

A punto de caramelo. Así, así he estado. A punto de caramelo de dimitir. De dimitir como madre. Cualquiera de los que me sigan por el Twitter saben de lo que hablo. Ayer estuve a un tris de decir ¡No puedo más! Pero, ¿se puede dimitir como madre? ¿Dónde se presenta tu carta de dimisión? Anoche me hacía esas preguntas, yo a mí misma, a sabiendas de la respuesta. A sabiendas de la realidad. O sea, dimitir no puedes ha sido tu elección es uno de los pocos trabajos indefinidos que existen hoy por hoy, para mi madre yo sigo siendo ....., je je je, ni de broma lo pongo por aquí, que luego a alguno se le puede ocurrir la gracia de llamarme así. Además, nunca dimito de mis tareas. Soy muy cabezota y si quiero una cosa más tarde o más temprano la consigo. Y si has luchado por algo que deseabas luego no vas a tirar la toalla, ¿no? Sin contar que luego miras a tu hijo y te sonríe o te pone caritas y rompes tu carta de dimisión, ¿me equivoco? Igual cuando tenga 15 años diré ¿por qué no la firme? ¿Por qué mis ansias de dimitir ayer? Tras un fin de semana de estar casi bloqueada. La espalda y el cuello me dijeron hasta aquí el viernes por la tarde. Normal, tantas posturas del kamasutra no puede ser bueno. Eeeeeh...hablo del kamasutra para padres, ¿no lo conocen? ¡qué suerte han tenido! Lo dicho tanta posturita no debe ser bueno, je, el debe sobre, NO ES BUENO. Así que los planes del fin de semana anulados. En casita sin salir. En casita con un piojo saltarín. Un día pasa pero dos uffff... El domingo me encontraba algo mejor y pensábamos salir a pasear. Je je je, pues le sube fiebre al piojo. Por la mañana sólo unas décimas pero por la tarde subió más y más. Mimitos, sólo quería mimitos y estar en brazos. Sólo decía mamááááááá. Acurrucadito a su Coco, Pocoyó, alguna vez he comentado que ya son tan íntimos que el Cococó lo ha reducido a Coco. Cuando conseguimos que le bajara la fiebre nos fuimos a dormir. Y empezó la peregrinación. Desde la cama escuchaba Mamááááá, me levantaba, me acercaba a su habitación y estaba dormidito. Entonces me acordé de Yaneth, My Points of View, que hace unas semanas hablaba sobre lo que dicen los bebés mientras duermen, el mío me sigue llamando, jejejeje. Y claro, te levantas una y otra vez, no vas a hacer como Pedro y el lobo porque cuando decidas que sigue soñando te estará llamando de verdad. Así que ayer estaba hecha trizas. ¡¡¡¡Me vi en el espejo y no me reconocí!!!! Y claro, tú has pasado mala noche, él se ha levantado como una rosa y lo has dejado en casita. Corre por aquí, corre por allá. Un mamááá por aquí, un mamááááá por allá. Por la tarde ya no puedes más. Al menos yo ya no podía con mi alma.

Cuando olía a vainilla.

Sueña con la hora de que se vaya a la cama y tú puedas descansar. Yo lo hacía. Y él decide que no tiene sueño. Lo dejas en su cama bailando al ritmo de la música de Serrat versionada para nanas. Desistes, lo llevas al salón. Se sube al sillón. Se baja del sillón. Se sube al sillón... ¿Si me tomo un chupito de apiretal me dará energías? me pregunto. Lo dudo. A mí seguro que me da sueño. Sueño. Morfeo lo visita cerca de las 12. El padre lo deja en la cama y nosotros huimos en silencio a la nuestra. Derrotados... Publicado en Cuando olía a vainilla.-

Cuando olía a vainilla.

12.

¡Mamá, vete de concierto!

El Piojo aún no habla lo suficiente pero estoy segura que si lo hiciera cada viernes me diría "Mamá, vete de concierto" o "Mamá , vete de salida de chicas". Igual me equivoco pero creo estar al 99´9% de no errar en mi pensamiento. ¿Por qué? ¿Qué pasaba en casa cuando yo estaba de Salida de Chicas? Nada más y nada menos que una reunión de chicos. De esos chicos que se sentían abandonados por sus mujeres, madres de sus hijos y para no estar solos deciden reunirse en casa de uno, en este caso mi casa, afortunadamente, me la encontré sana y salva a mi regreso. Y, lógicamente, con ellos vienen los niños, los primos postizos del piojo. Y ahí está el primer motivo para creer que mi piojo me diría lo de "mamá, vete de concierto". El piojo es un ser sociable por naturaleza, le encanta estar con niños, y más aún si estos son sus primos postizos. Él es el peque así que recibe las atenciones de todos ellos. Vayamos al segundo motivo. Cinco niños a los que entretener y no tiren la casa abajo corriendo junto a un cachorro de seis meses de pastor alemán. Conclusión Disney Junior, Nick Junior o Cartoonito. Las nueve de la noche viendo dibujos es más interesante que estar en la cama buscando el sueño. Tercer motivo. Uhmmmm....jugar hasta más tarde....sí....más entretenido que ir a la cama temprano. Cuarto motivo.¡¡¡ Comer en el salón, ¡pizza! viendo los dibus con los primos!!!! ¡¡¡Sin cubiertos y sin miedo a mancharse!!! Definitivamente, mi piojillo cada viernes me va a decir "Mamá, vete de concierto" Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

13.

Baño de burbujas.-

Cada día tengo diez minutos para mí. Diez minutos sin piojos saltarines a mi alrededor. Diez minutos sin niño. Diez minutos sin perro. Diez minutos en los que la puerta permanece cerrada y puedo disfrutar del placer de sentir el agua cayendo desde mi cabeza hasta la punta de los pies. Son diez minutos, seiscientos segundos de paz y tranquilidad. Adoro a mis piojos pero es necesario y saludable tener esos minutitos para una misma, ¿no? Hoy los diez minutos de la ducha diaria se han convertido en casi veinte minutos de baño de burbujas. Veinte minutos en la bañera. Veinte minutos de agua templada, aceite aloe vera y burbujitas. Veinte minutos en los que dejé todo lo que estaba haciendo para sumergirme entre burbujas. Entre burbujas, patitos, pescaditos, Mickey, Pluto, Minnie, la lancha motora de Mickey y no sé cuántos muñecos más. Veinte minutos de baño con mi Piojo. Baño de espuma sí. Baño de placer no. Veinte minutos de juegos con el Piojo porque hoy no le apetecía ir al "agua patos" y no me quedó otra que meterme en la bañera. Veinte minutos de cantos y juegos en la bañera para lograr que el Piojo se bañara tranquilo mientras atacaba a su mami con una jeringuilla llena de agua. ¿Soy yo la única que ha terminado en algún momento en un baño de burbujas con patitos y compañía? Publicado en Cuando olía a vainilla.-

Cuando olía a vainilla.

14.

Vístete la víspera.-

Sábado 8.00 am : todos en pie. El piojo revolotea por la cama y Gabeto intenta subirse siguiendo las indicaciones de su colega. Tras comprobar que lo de seguir en la cama un ratito más va a ser más estresante que relajante los papis nos ponemos las pilas y empezamos preparando bibe para uno y dándole su ración de leche matutina al otro. 10.00 am : la casa impoluta. Tazas de desayuno en el lavavajillas. Cocina recogida. Camas hechas. Suelo fregado. Casa apunto para poder vestirnos y salir de compras. 10.45 am: comienzo a vestirme mientras el papi del piojo lo termina de vestir, yo ya le he quitado el regalito que tenía en el pañal, estoy pensando seriamente enviárselos a los de la OTAN como bomba química. 11.30 am: parece que ya podemos marcharnos. Nos disponemos a salir de casa cuando mi queridísimo cachorrito me saluda efusivamente poniendo sus patas sobre mis medias. ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah! ¡Medias rotas! no no no no no .....grrrrrrr..... 11.35 am : el papá del piojo y el piojo bajan al coche mientras yo he de cambiarme las medias. Grrrrrr.... Entro en la habitación, busco y rebusco en el cajón de las medias y no veo ningún par de medias que ponerme. No me lo puedo creer. Me quito las botas, con lo fácil que se las quitan los vaqueros y lo que me cuesta a mí quitármelas...grrrrr....Me quito las medias y las tiro a la basura. Sigo buscando medias que ponerme.Grrrrr....no puedo creer que tenga que pensar que ropa ponerme....Uhmm...solución cojo el par de medias que me había puesto por un par de horas la tarde anterior estaban colgadas del pomo de la puerta del baño....puafff, están limpias pero me parece una gorrinada pero es eso o empezar de cero. Me pongo las medias, las botas, me coloco bien la falda, me miro en el espejo. 11.45 am : cojo mi bolso, la chaqueta, la bolsa de los reciclados. Dejo todo en la salida cojo la pelota de premio de Gabo se la tiro sobre la alfombra del salón él corre en su busca y yo aprovecho para salir corriendo de la casa. 12.00 am : ya en el coche. Miro la hora. No me lo puedo creer. Dos horas nos ha costado salir de casa. Ahora es ahora cuando me viene a la mente la célebre frase de mi abuelo Vístete en la Víspera. Publicado en Cuando olía a vainilla.

Cuando olía a vainilla.

15.

Un poco más mujer menos mamá I.-

No, no, no vayan a llevarse a engaños. No es que me sienta menos mamá. Soy mamá y quiero se mamá. Soy una mamá muy orgullosa de su piojo y de como avanza día a día. Pero, hoy me he sentido un poco más mujer. ¿Por qué? Para los que sigan el blog De Mujer a Mujer, en el que varias blogueras nos hemos unidos para hablar de temas que nos interesan a las mujeres, y hayan leído dos de mis entradas, Tiempo y Tiempo II, sabrán de lo que hablo. De ese tiempo que nos pertenece y se lo dedicamos a los demás, especialmente a nuestros peques. Hoy ha sido el día. Hoy me he dedicado un par de horitas a mí misma, me he arreglado el pelo, me he dado un tono color chocolate muy mono, mascarilla hidratante. Uff, creo que desde antes de nacer el piojillo no había usado una, ¡ya era hora de dedicar un poquito de tiempo al cutis!¡¡¡ Y hasta me he hecho la pedicura!!! Un color monísimo que tengo desde Navidades y aún no había usado. Sólo me ha quedado hacerme la manicura pendiente para mañana, pero lo haré, lo haré, como Elva que me llamo que lo haré. Sin embargo, lo mejor no es ese tiempo que me he dedicado sino que mañana, ya hoy que son las 0:02, bueno, una horita menos en mi tierra, mis islitas Canarias, sino que mañana tengo una salida de chicas. ¡Sólo chicas! Los nenes se quedan con sus papis, por cierto, se han quedado de ver en mi casa,¡ espero encontrármelo en pie! Quiero decir ordenadito y limpito. Como decía mañana tengo salida de chicas. Hace tiempo decidimos que cada poco teníamos que hacer estas reuniones. Uff, hemos tardado en montar la segunda salida pero mañana será a lo grande. Cena, concierto de Jesús Garriga y luego ¿baile? ¿copa? Ya veremos. Pero, por unas horas, nada de hablar de niños, pañales, malas noches, coles, exámenes....mejor no sigo porque sé que en algún momento hablaremos de ellos. Imposible no hacerlo. Somos mamás pero ante todo no debemos olvidar que primero somos MUJERES. ¿Y tú te dedicas tiempo? ¿Sales con tus amigas? p.d. Las sales del Mar Muerto siguen muertas en el baño. Un día de estos he de darles uso. Ya las avisaré. Publicado en Cuando olía a Vainilla.

Cuando olía a vainilla.

16.

Un poco más mujer menos mamá II.-

Tras comprobar el éxito de la entrada de ayer viernes y comprobar in situ la necesidad y ganas que tenemos todas las mamis de dedicarnos tiempo a nosotras mismas y de salir con amigas escribo la segunda parte del post de ayer, ¡Un Poco Más Mujer Menos Mamá!, y así corresponder a la petición de más de una seguidora del blog. Como les contaba ayer. Anoche tenía salida de chicas, hacía mucho pero mucho tiempo que no teníamos una reunión de mujeres, sin parejas, sin niños. Y, la verdad, que es algo necesario. Algo que debería estar institucionalizado. Algo a lo que nosotras mismas nos tendríamos que obligar. Desligarnos por unas horas de nuestras obligaciones familiares y profesionales y dándonos una tregua de niños, problemas familiares, profesionales, etc... La salida de ayer tenía como eje central un concierto. El concierto de Jesús Garriga, las que sigan mi blog lo conocerán por varias canciones que he subido de él en el Jueves Trovero. Tengo el gusto de además de conocerlo como músico, conocerlo personalmente porque es amigo de mi hermana. Así que con más motivo tenía que asistir a su concierto. Era un concierto especial porque era un concierto íntimo, no en una sala de conciertos sino en ¡el salón de una casa! No, no, no. No una casa de un conocido sino de alguien que pone su salón para la actuación, curioso, verdad? La primera sorpresa al llegar al "salón" fue que estaba la tele. No una cadena territorial, sino la 1ª de TVE. Lo gracioso es que la organizadora nos pide que salgamos y volvamos a entrar para que nos grabaran. ¡Un ataque de risa nos dio! Y empezamos con la broma de ¡menos mal que no hemos dicho mentiras y todos saben adonde íbamos! ja ja ja ja...¡cómo para haber dicho que nos quedábamos en casa de una de nosotras a cenar! ja ja ja ja ja... Sin embargo, ahí no acabó la cosa. Estábamos en el salón y se nos acerca un cámara. ¿Eres Elva?, al reservar las entradas por internet dejabas tus datos. Le digo que sí y entonces me dicen que me quieren entrevistar, ja ja ja ja. ¡No podía creérmelo! Mis amigas alucinaban en colores y ya me tachaban de traidora pensando que yo lo sabía y no, no tenía ni idea que la tele iba a estar. Yo no sé el rollo que les solté sobre Jesús Garriga, mi opinión sobre el tipo de concierto, la sala, si yo lo haría, etc...pero bueno entrevistada quedé y el lunes saldré en antena, ja ja ja ja, aún no sé como no me temblaba la voz !!! Llegó la hora del concierto y genial. Jesús estuvo fantástico, él sólo con su guitarra, enlazando cada canción con una historia. De verdad, si en algún momento tienen ocasión de verlo en concierto no se lo pierdan.

Cuando olía a vainilla.

Todo el mundo quedó encantado. No todo el público lo conocía. Se los metió...nos metió a todos en el bolsillo. A mí en particular me transportó a mi tierra, su acento, las anécdotas, hizo que me sintiera en casa y eso no tiene precio!!! ¡Todo no fue el concierto! Primero tuvimos cenita. Muy rica, breve porque contábamos con poco tiempo pero aprovechado al máximo. Parecíamos cinco locas, hablando y riéndonos sin parar. Tras el concierto movimos un rato el esqueleto. Y luego a casita donde el Piojo dormitaba, el papá del piojo veía una peli y el piojo canino me recibía moviendo el rabo al abrir la puerta. Les cuento un secreto, lo mejor de lo mejor de anoche, el piojo se comportó como un campeón y no se despertó dejando dormir a pierna suelta. Esta mañana se despertó con mi despertador, al llegar olvidé desconectarlo, lo cogí, lo traje a la cama, lo acurruqué a mi lado y seguimos durmiendo plácidamente hasta las diez. Mi piojo se comportó como un digno y auténtico Hijo del Sol.

Besitos a todas. Recomendación busquen un hueco y disfruten!!!

Publicado en Cuando olía a Vainilla.-

Cuando olía a vainilla.

CAPÍTULO III: ¿DORMIMOS LAS MAMÁS?

Recuerdo claramente el comentario de todas mis amigas, aquellas que ya eran mamás, al decirles que estaba embarazada “duerme ahora, descansa todo lo que puedas, ve al cine”. Dormir lo que se dice dormir, cualquier mujer que haya estado embarazada lo sabe, lo hice. Los ojos se me cerraban sin poder controlarlos pero llegado un momento ya me costaba descansar, no encontraba la postura, cada dos por tres tenía gana de orinar y para colmo la ciática. Al cine no fui. De hecho, no recuerdo cuando fue la última vez que pisé una sala de cine.Ufff….¡qué ganas de ver una peli en pantalla grande!¡ Me temo que la próxima vez que vaya será para ver una de dibujos! Ahora con un bebé de 29 meses sé a lo que se referían aquellas amigas. A las largas noches sin dormir. Hace poco que en casa se ha recuperado la sana costumbre de dormir de noche, hace poco que volvemos a dormir a pierna suelta aunque alguna noche se escuche un mamááááá ya no es como hace unos meses. Así que llegado un momento las mamás volvemos a dormir, con algunos altibajos porque los peques estén malitos, pero volvemos a dormir. Supongo que esto durará hasta que empiecen las primeras salidas nocturnas de nuestros bebés ya adolescentes pero para eso aún falta……

Cuando olía a vainilla.

1. Cría cuervos.Me gusta el verano. Me gusta el verano porque los días son más largos. Me gusta el verano porque la gente parece más feliz. Me gusta el verano paradisfrutar de la playa. Me gusta el verano para broncearme. Todos parecemos más guapos en verano. Lucimos bronceado, casi no nos hace falta maquillaje porque tenemos un color envidiable. Son tantas y tantas las cosas que me gusta del verano... Sin embargo, hay algunas que no me gustan nada de nada y casi me hace tener ganas de pasar el verano. De terminar la temporada estival. ¡El calor! ¡Las sofocantes y pegajosas noches de verano! En invierno es agradable meterte en la cama y acurrucarte bajo el nórdico, buscar el calor de tu pareja pero en verano...... Madrugada del viernes para el sábado. Las 12.30 acabo de conseguir que el piojo se duerma, la falta de guardería, el cambio de horarios y el calor no lo deja dormir. Tras varios vasos de agua y no sé cuántos mamáááááaá se ha dormido. Duerme plácidamente en su cama. Salgo de su habitación seguida por el colega canino, que se tumba frente a la puerta del baño al verme entrar. Es mi cuarta ducha del día, necesito refrescarme para poder meterme en la cama. 2.00 de la mañana papá piojo está desvelado, yo intento cerrar los ojos y dormir, intento imitar a Gabo que duerme panza arriba al lado de la cama. Tras encontrar la posición mis ojos se cierran... 4.00 de la mañana. Papá piojo se levanta. Una mosca no para de zumbar y zumbar. Abre la persiana para echarla. Tras un par de vueltas en la cama logro dormirme.... 5.45 de la mañana. mamáááááááá....aguaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa....mamááááááááá.....aguaaaaaaaaaaaaaaaa me levanto medio mareada por el calor, estoy empapada en sudor. Rebusco la botella de agua sobre la mesa del piojo. No deja ni gota. Lo entiendo el calor es insoportable.

mamáááááá.....abrazoooo..... Me acuesto en su cama. mamáááááá....allí

Me levanto. No tengo ganas de discutir con el piojo. Tengo sueño y calor. Me bajo de la cama y lo cojo. Lo acuesto en mi cama y voy al baño. 2 minutos después tras remojarme la nuca vuelvo a mi cama y el piojo me dice

Cuando olía a vainilla.

mamá, tú no

mientras se acomoda en mi lado de la cama. Atónita y expulsada de mi propia cama, sin ganas de luchar por mis derechos me acuesto a los pies de la cama y pienso en el refrán

cría cuervos y .....¡¡¡¡te echarán de tu cama!!!!

Publicado en Cuando olía a vainilla.

Cuando olía a vainilla.

2. ¡Papááááááá! Hace un par de meses escribí un post en el que contaba las rutinas nocturnas de mi piojo. En las últimas semanas, esas rutinas han cambiado. No por gusto de mi piojillo sino porque papá piojo ha abierto su flamante negocio y a la hora de la cama no ha llegado a casa. Cada noche el piojo se toma su bibe viendo Caillou, se recuesta en el sofá de papá y se lo termina en un abrir y cerrar de ojos, como si no hubiese cenado. La verdad, no sé dónde lo mete, claro que también desgasta todo lo que come porque no para ni un momento quieto!!! A eso de las 21.15 termina Caillou. Termina para él, je je je, como no sabe leer puedo contar mi secreto, je je je. En playhouse disney a esa hora hay un descanso, un paso a la publi, y para el piojo es el fin de los dibujos. Entonces suelta: mamááááá, se ha acaba'o....a mimiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir................a camaaaaaaaaaaaaaaaaa Y nos vamos cantando el a dormir a dormir nos vamos a dormir seguidos por el colega canino. Ya no están los besos y abrazos de papi, así que los cambiamos por un ratito de cuentos con mamá. Hay cuentos, cosquillas y abrazos. El piojo no es dado a los besos pero le encanta dar abrazos y yo me aprovecho, je je je. Tras la lectura de cuentos apagamos la luz y nos recostamos para dormir. Bueno, al menos lo intentamos, porque el piojo empieza a pedirme canciones mamáááá....estrellita mamáááá´...lunaaaaaaaa mamáááá....sollllll Hala, y yo a cantar. Cada día las canciones varían en la letra porque me las invento sobre la marcha, je je je je. Cuando se cansa de las canciones me abraza y me pide que le haga cosquillas. ....son casi las 10....ssssssh...parece que se duerme....nooooooo.....el colega canino comienza a ladrar en el pasillo y se escucha Gabo...calla...a mimirrrr Yo me aguanto la risa y las ganas de morderlo y me olvido de la idea de dormirlo. Si Gabo ladra es porque llega papá piojo. Se escucha la puerta y entonces papáááááááááááááááa´ grita como un poseso y como el padre no ha llegado a la habitación vuelve a gritar aviiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii (javi) y entonces tocan los abrazos, él con papá y luego colectivo y otra vez a empezar.... Publicado en Cuando olía a vainilla.

Cuando olía a vainilla.

3. El hada de los dulces sueños. Hace unas semanas contaba la historia de la traviesa bruja roba chupetes, esa bruja locuela que se cuela por las noches en las habitaciones de los bebés y hace desaparecer todos los chupetes. Volviendo locos a los papis que buscan desesperados y sin suerte los chupetes por toda la casa. Hoy traigo otra historia de un ser mágico. Hoy no es una bruja traviesa. Hoy no traigo a una bruja juguetona sino a una dulce hada que se cuela en los dormitorios de los bebés y consigue maravillas. Hace un mes conocí a esta dulce hadita. Hace un mes entró en la habitación de mi piojo y con sus dulces cantares y besos mágicos ha logrado que duerma a pierna suelta toda la noche. Hacía 23 meses que no sabía lo que era dormir toda la noche sin escuchar un mamááááá. Ya no recordaba lo que era dormirme y despertarme en mi cama.¡¡¡Ya no recordaba que había un aparato llamado despertador encargado de despertarte por las mañanas!!! Todo pasa y todo llega como bien dice Serrat y a mi piojo le ha llegado su momento, el momento de dormir toda la noche. No, no vayan a pensar que en todo el mes no se ha despertado, alguna noche ha pedido agua pero se la he llevado y ha vuelto a dormirse sin pedirme quedarme con él o venirse conmigo. El hada, que nos ha visitado, es un hada novata y aún no le ha enseñado a dormirse solo en su cama. Pero, ahora sé que todo llegará. De la misma manera que dejó el chupete y ha conseguido dormir toda la noche, llegará el día que se duerma mientras lea sus cuentos y pase del mágico mundo de los libros al de los sueños.... ¡Dulces sueños! Publicado en Cuando olía a vainilla.

Cuando olía a vainilla.

4. Historia de un chupete. Erase una vez un piojo que pasaba de los chupetes. Un día una bruja malvada lanzó un hechizo y lo hizo depender de los "tetes" para conciliar el sueño. Durante el día el piojo con sus artimañas de bebé encantador intentaba convencer a sus padres de poder usar su" tete" pero , ellos luchaban y luchaban contra su dulce sonrisa y sus miradas cautivadoras y no le dejaban el deseado chupete. Por las noches cedían a sus deseos y le daban el tete para poder conciliar el sueño y ,de esa manera, ellos poder descansar de las batallas diarias con el piojo y su colega canino. Una noche la bruja hechicera se coló en la habitación del piojo encantador, el colega canino no pudo avisarle de la visita nocturna pues se encontraba plácidamente dormido junto a la cama de los papis piojeriles. La malvada bruja, a la que le gustaba jugar y hacer trastadas, le quitó el tete al piojo mientras éste dormía y entonces cual encantamiento el piojo se despertó y comenzó a gritar: mamáááááá.....mamááááááá

Al escuchar los gritos la mamá se despertó y acudió rauda y veloz a la habitación, la bruja ya no estaba, y sólo se encontró a un piojo adormilado reclamándola a ella y a su tete. La mamá le puso el tete y se tumbó a su lado con la esperanza de pronto volver a su cama. Sin embargo, el piojo había sido encantado por la traviesa bruja y éste lanzó su tete al otro lado de la habitación mientras gritaba

el teteeeeeeeeeeeeeeeeee...el teteeeeeeeeeeeeeeeeee

Su mamá sin perder la paciencia se bajó de la cama buscó el tete entre los juguetes de su hijo y regresó a la cama con el trofeo. No se lo dio porque el piojo parecía estar durmiéndose. Al rato volvió a escucharse una voz que decía mamááááá...el teteeeeee...

La mamá le devolvió el chupete y el piojo se acurrucó a su lado,parecía que pronto se dormiría. No, no sería así, las malvadas artimañas de la bruja traviesa habían vuelto a hacer mella en él y piojillo se quitó el tete. Esta vez lo lanzó entre la cama y la ventana, quedando allí atrapado sin posibilidad de cogerlo.

Cuando olía a vainilla.

Una vez más comenzó a reclamar su chupete y la mamá, la cual ya no sabía qué hacer y notaba que la paciencia se escapaba de su cuerpo, corrió por la casa encendiendo luces y buscando otro chupete que darle a su hijo. Nada, la bruja debía habérselos llevado todos porque ninguno aparecía. Así que volvió a la cama de su hijo desesperada y desanimada y le dijo

lo siento, piojito, no hay tetes, lo has tirado por detrás de la cama y no se puede coger. Tendrás que dormir como los niños grandes, sin tetes...

El piojo gimió durante un buen rato mientras balbuceaba el tete...el tete. Su misma cantinela lo fue adormeciendo y su mamá pudo regresar a sus aposentos hasta la mañana siguiente en la que no le quedaría más remedio que mover la cama compacta de su hijo para encontrar el tete. Y entonces sólo entonces darse cuenta que había otro tete sobre la mesa del comedor, definitivamente, la bruja traviesa los había vuelto a visitar y devuelto los chupetes. Publicado en Cuando olía a vainilla. .

Cuando olía a vainilla.

5. Rutinas nocturnas.Hace unos meses conté por aquí la rutina nocturna del piojillo, como antes de irse a la cama, en aquellos momentos aún cuna, pasábamos por la ventana y le dábamos las buenas noches a una familia muy especial, la familia Ardilla. Desde hace un tiempo nuestras rutinas nocturnas han ido cambiando, hemos dejado de saludar a los Ardilla, aunque seguimos saludándolos muchas veces desde la ventana y al pasar por debajo del pino, en el que habitan. El mayor cambio es que el piojo desde el mes de agosto duerme en cama, primero en una provisional y desde enero en su flamante nueva cama. ¿Consecuencias? Ha pasado de dormir entre rejas a la libertad, que a veces se convierte en libertinaje ya que puede bajarse de la cama cuando le apetece y te lo puedes encontrar sacando juguetes de los cajones o corriendo por el pasillo. Obviamente, no íbamos a tolerarle sus locurillas nocturnas y unas noche papá y otras mamá se quedan confiscando sus intentos de huida al mundo de los sueños. Desde hace un mes es unas noches mamá y otras mamá porque el piojo ha caído en eso que algunos llaman mamitis y que espero y deseo que como a mí le dure toda la vida, eeeeeh....pero sin abusar!!! Así que todas las noches mamá se queda con él hasta que cae en los brazos de Morfeo pero antes de meternos en la cama en busca del sueño perdido, al menos el mío está perdido y ni Indiana Jones lo ha encontrado, tenemos el ritual de besos y abrazos. Y es entonces cuando se escucha.... Gaboooooooooooooo...Gabooooooooooo....veeeeeeeeeeeeeeeeen..... y cuando su colega del COMANDO PIOJO llega suelta... Gaboooooo...un abrazoooooo..... y tras los besos y abrazos con su colega canino llegan los abrazos a papá y el abrazo colectivo de los tres!!! Y entonces papá apaga la luz, cierra la puerta y nosotros contamos las estrellas que brillan frente a nosotros....¡dulces sueños! Publicado en Cuando olía a vainilla.

Cuando olía a vainilla.

6. Cambiando la hora.Ya es oficial. Ya nos encontramos en pleno horario de verano. Ya los días serán más largos. La luz entrará por nuestras ventanas hasta más tarde. Las tardes serán más largas y soleadas y cada vez nos apetecerá más y más pasarlas en la calle. En el parque viendo jugar a los peques. En una terracita compartiendo un café con los amigos. Éste es el horario que me gusta. En el que las tardes te cunden más y no te da esa tristeza de ver todo oscuro a las seis de la tarde. Ya hace meses, justo en el anterior cambio horario, escribí una entrada, Cambio de Hora, quejándome de los cambios y de cómo había afectado a mi piojo. A mi piojo y a todos porque está demostrado que nos cuesta adaptarnos a los cambios de horario. Hoy mi Piojo, por el contrario de la vez anterior, no se ha levantado de madrugada. ¡Afortunadamente, porque él se había acostado a las dos de la mañana! Ayer tuvimos cena y cata de vinos en casa y él estuvo pasándolo de lo lindo con sus primos postizos y su colega canino.¡ Ni se imaginan como amaneció esta mañana la casa! Ufff.... Pero, mi piojo estuvo durmiendo hasta las 11.30!!!! Y eso, lo saben bien los lectores de este blog no es habitual en él. Eso sí, desde las 8.30 dormía en la cama de los papis pero nos dejó disfrutar de un desayuno de domingo. Un desayuno relajado y tardío. De esos, a los que ya no estamos habituados. Ahora está dormido, tiene apoyada la cabeza sobre mi brazo izquierda mientras yo aprovecho para escribir, llevaba desde el jueves sin actualizar Cuando Olía a Vainilla pero sin parar de hacer cosas, preparando cositas para la renovada De Mujer a Mujer, a la cual si no la conocen les invito a pasar. ¡Feliz domingo! Publicado en Cuando olía a vainilla.

Cuando olía a vainilla.

7. Infiel.Infiel. Soy infiel. Sí, han leído bien. No me he equivocado al escribir. Soy infiel. Cada sílaba, cada monema, cada letra me define. Infiel. Soy infiel. De un tiempo a esta parte cada noche abandono mi cama matrimonial para ir a la de mi fiel amante. Ese amante que me posee, que se jacta de la posesión y dice a voz en grito que soy suya. Ese amante que clama a voz en grito su MÍAAAAAAAAAAAAAAAAA. Así que cada noche cuando el papá del piojo duerme abandono nuestra cama sin que él se percate. Cruzo la habitación y entro en la habitación de enfrente. Allí me espera sentado en el centro de la cama mi poseedor, que lleva sin cesar, subiendo el tono con descaro por si no me he despertado. Allí me quedo. Allí paso la noche. Normalmente me despierto antes que los dos. Me levanto y regreso a mi cama matrimonial. Otras soy pillada in fraganti despertándome en una cama que no es la mía. ¿Y tú también eres INFIEL? Yo estoy intentando dejar de serlo, espero conseguirlo. Publicado en Cuando olía a vainilla.

Cuando olía a vainilla.

8. De lunes.Suena el despertador. Te cuesta estirar la mano para apagarlo. Obvio, no podía ser de otra manera. ¿Cómo te estiras cuando tienes a un peque sobre tu otro brazo? Logras apartarlo de tu lado, con cuidado de no despertarlo, consiguiendo parar el despertador. Es lunes. Vuelve a ser lunes. Antes, los lunes te levantabas descansada. No había nada como el descanso y relax del fin de semana. Si no estabas descansada era ni más ni menos porque habías estado de juerga, habías salido de fiesta con los amigos. Pero, ¡qué te quitaran lo bailado! Ahora los fines de semana son diferentes. Ya no piensas únicamente en ti. Has de pensar por ti, tu pareja y ese peque que se ha colado en vuestras vidas, eso sí ,con vuestro permiso y aprobación. Desde que ese pequeñajo está desaparecieron los fines de semana de relax en el sofá, fines de semana de lectura, fines de semana de películas bajo la manta.. Ahora los fines de semana son de actividad. De actividad maratoniana. No te hace falta poner el despertador para levantarte temprano. Rara vez el peque te deja dormir más allá de las ocho, tiene su reloj biológico, ese con el que se despierta de lunes a viernes para ir a la guardería. Con un poco de suerte no habrá invadido tu cama durante la noche. Si no habrá dormido en medio, apoderándose de la cama, girando en ella como si fuera una saeta del reloj. Ahora pongo la cabeza en la espalda de mami y los pies en la de papi, ahora pongo la cabeza en los pies y los pies en la almohada, ahora la cabeza en la espalda de papi y los pies en los de mami.... Resultado el peque se levanta como si nada y nosotros como si hubiésemos pasado la noche subiendo y bajando montañas. Él con las pilas puestas. Nosotros con las baterías pidiendo ser recargadas. ¿Son recargables las pilas de los padres? Él salta en la cama pidiéndote dibujos y un bibe. Tú tienes ganas de dormir. Te duele todo. El café consigue medio ponerte las pilas. Recoges la casa mientras el peque va tirando cosas por otro lado. Todo ha de quedar recogido antes de salir a pasear. Llegas al parque y el peque sube y baja del tobogán, corre como un poseso, tú detrás de él. Salta, trepa, corre y tú le haces de su sombra, esa que un día se le escapó a Peter Pan y Campanilla intentó pegarle con jabón. Por la noche te permites salir con amigos. Amigos con niños. Niños con niños se entretienen mientras tú puedes disfrutar de una cena, de una charla de adultos, lejos de Dora, la Exploradora. Sin embargo, la desconexión no es total. Sólo es parcial. Todos están pendientes con un ojo de ellos. De lo que hacen y dicen. Y sin darnos cuenta terminamos hablando de ellos, de sus avances, de sus anécdotas.... El domingo estás más cansado aún que el sábado pero la actividad continúa. El peque necesita correr, saltar, trepar, descubrir mundo y vuelves a salir. El domingo por la noche estás destrozada en el sofá con un peque que se ha quedado dormido en tus brazos. Es mortal, es humano y lo demuestra durmiéndose.

Cuando olía a vainilla.

Lo dejas en la cama y tú te vas a la tuya, a la vuestra. De madrugada se despierta. Te reclama. Lo llevas a vuestra cama y empieza a girar, a dar vueltas. Se duerme. Te duermes. Suena el despertador. Es lunes....podrás descansar de subidas y bajadas al tobogán y carreras en el parque, hasta el viernes él estará en la guarde y al regreso estará cansado de los juegos con sus compañeros. Tú notas que estás cansada, muy cansada. Lo miras y sonríes. Se te olvida el dolor de espalda, cuello.... Publicado en Cuando olía a vainilla.

Cuando olía a vainilla.

9. Los niños y los borrachos.Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, nos cuenta el dicho. Anoche comprobé en carnes propias que, por lo menos, los niños siempre dicen la verdad. ¿Por qué? Cuento... Ayer por la tarde pasamos por un gran hipermercado. Había que comprar pañales, que este mes con tanta gripe de estómago los pañales se han agotado que da gusto. Lo mejor fue encontrarnos con una oferta en pañales, de la segunda unidad al 50%, así que nos vinimos con 2 cajitas de 100 unidades cada una porque en breve nos pedirán ración de pañales en la guardería. El piojo, contento sentado en el carro del súper, iba parloteando en su media lengua. Entre nosotros a veces me dan ganas de morderlo porque se pone muy gracioso con sus soliloquios. Como decía iba hablando y diciéndonos cosas, algunas entendibles otras, la mayoría, no. En uno de estos parloteos le pregunto.... Piojo, ¿está noche te vas a portar bien y dormir toda la noche? Me responde con mucha contundencia y efusivamente... NOOOOOOOOOO Al papá del Piojo y a mí nos hizo mucha gracia porque puso una cara de total sinceridad y ese fue uno de esos momentos que comentaba antes, esos en los que me entran ganas de morderlo. De pegarle un bocao. Pues bien, como bien había comentado mi piojo y tanta gracia nos había hecho por la tarde, a eso de las 3 de la mañana se escuchó mamáaaaaaaaaaaaaaaa y me tocó levantarme de la cama para ver qué le pasaba y acordándome de su NOOOOOOO. Esta vez he de decir que me costó levantarme porque al final el papá del piojo y a mí nos dio por celebrar y brindar con cava y aún sentía las burbujitas por la cabeza. Pero allí estaba yo delante de su cama, con burbujitas en la cabeza y un sueño atroz, el Piojo me estiraba sus brazos. Lo cogí y llevé a nuestra* cama bajo la mirada de Gabo que observaba todo con los ojos medio abiertos desde su cama. Nos acostamos y apago la luz. En principio se acurruca a mi lado y me agarra de la camiseta. Al par de minutos se cansa de la posición y empieza a moverse de un lado a otro, ni la lavadora centrifugando se mueve tanto. De pronto un grito de sobresalto del papá del piojo, el piojo se había acostado literalmente sobre su cabeza y como consecuencia inmediata y lógica se había sobresaltado. Lo cojo y lo vuelvo acurrucar a mi lado. Se acuesta sobre mi brazo. Y en breve comienzo a sentir algo húmedo y calentito sobre el mismo. Puafff, cambio de pañal, body y pijama. Afortunadamente no llegó a las sábanas. Papá Piojo va a por las cosas mientras le voy quitando la ropa y acordándome de su NOOOOOOO. Tras cambiarlo de ropa, papá piojo decide irse a dormir al salón. Huye del

Cuando olía a vainilla.

terremoto piojeril. Lo entiendo. Yo aún quedándome en una cama de 1'50 de ancho pasé la noche en una esquinita, apuntito de terminar en la cama de Gabo, a veces pienso que en ella se duerme mejor, al menos más tranquilamente. Y así es como he descubierto en carnes propias que al menos¡ los niños siempre dicen la verdad! *antes el nuestra incluía al papá del piojo y a mí misma, ahora incluye al piojo y a veces al colega perruno!!! Publicado en Cuando olía a vainilla

Cuando olía a vainilla.

EPÍLOGO

El mes pasado salió publicada mi primera novela, la cual forma parte de un ciclo de novelas, Una Pija en la ciudad: El diario de Lucía ha sido la primera y espero que no la última. Hoy para culminar este pequeño libro de artículos presento las primeras páginas de la que va a ser la segunda novela. Lola, una mamá en apuros. Espero que les guste….

Agosto. Domingo. Ocho de la mañana. El parque parecía desierto. Sólo se escuchaba el piar de los pájaros y las respiraciones de Macondo y Lola. Sólo ellos dos paseaban a esas horas de aquel domingo. La mayoría de los mortales seguían durmiendo en sus camas o empezaban a remolonear mientras disfrutaban de la tranquilidad del domingo por la mañana. Ella llevaba un par de horas despierta. Por decir un par de horas, la noche había sido larga. Mario se había despertado varias veces a lo largo de la noche y sólo la quería a ella, nadie más que ella podía alimentarlo, es lo que tiene darle de mamar a un bebé, es maravilloso y sacrificado a la vez. Pero, esa había sido su elección y no se quejaba por ello. A las siete y media había sido Macondo, su cachorro de labrador quien la había despertado a lametones. ¿Quién la mandaría a adoptar un perro antes de tener un bebé? En aquellos momentos le había parecido tan bonito lo de verlos crecer juntos y tenerse mutuamente como compañeros de juegos, ahora sabía que era una locura. Una locura que ya no tenía solución porque aquel bello y alocado cachorro de pelo azabache de nueve meses les había ganado el corazón. Así que tras ducharse enfundarse sus pantalones de deporte, camiseta y zapatillas salió con él a correr por el parque. En los últimos cuatro meses había llegado a la conclusión que el mejor ejercicio para mantenerse en forma era tener un bebé, dar de mamar y un cachorro de nueve. Tras un par de vueltas por el parque Macondo se paró junto a un árbol, dejando un regalito para su dueña, Lola lo recogió mientras buscaba una papelera en donde tirarlo. _Mac, estate quieto, ahora no es hora de jugar_ le dijo Lola mientras terminaba de recoger las cacas de su perro. _Macondo, ¡quieto!_ gritó al tiempo que agitó su mano derecha y veía como todo el contenido de la bolsa salía de su interior para acabar estrellándose sobre sus piernas.

Cuando olía a vainilla.

_¡Mierda!¿por qué me ocurren estas cosas a mí?.....Macondo…¡quieto!_ Macondo se quedó quieto mientras olfateaba las piernas de su dueña._ ¡Ni se te ocurra! ¡No me chupes las piernas!_ Lola se limpió las piernas como pudo mientras una señora con un yorkshire la miraba con desdén. Lola no podía con ella, con su impoluta ropa de deporte blanca y su minúsculo perro busca broncas. Siempre le ladraba a Macondo y Macondo siempre intentaba a acercarse a él pero doña impoluta no lo dejaba acercarse a su perro. Lola tiró de la correa de Macondo. Tiró la bolsa y el resto del contenido a la basura y regresó a casa. Necesitaba quitarse el olor que se le había quedado impregnado en los pantalones y piernas. Abrió la verja del jardín de su adosado y soltó a Macondo tras cerrar la verja. Entró en casa dejándole la puerta abierta a Macondo. Macondo no era un perro de jardín, tenía plena libertad para ir por la casa. Lola se paró un momento, no se lo podía creer. El silencio reinaba en la casa. No se escuchaba ni a Manu, ni a Mario. Subió al primer piso y vio a Mario durmiendo en su cunita abrazado a Goofy, era imposible despegarlo de su peluche, lo adoraba, idolatraba a aquel perro. Lola se preguntaba como un bebé tan pequeño mostraba ya esa predilección y ese aferrarse a algo. Salió de la habitación procurando no hacer ruido y entró en la suya. _Buenos días….¿de dónde vienes tan temprano?_ le preguntó Manu desde la cama. _Juro que no me he buscado un amante así que de su casa no vengo_ bromeó Lola _de la calle con Mac_ dijo tras besar a su marido. _¿A qué hueles?_ _No lo quieras saber. Me voy a la ducha_ Algo parecido al maullido de un gato llegó hasta sus oídos mientras se quitaba la ropa. _Ya voy yo_ dijo Manu levantándose de la cama mientras Macondo subía las escaleras en busca de su hermano humano. _Sí…porque con este olorcito no le voy a dar de mamar_ dijo entrando en la ducha. Lola cerró la puerta del baño. Los minutos de la ducha eran para ella un tesoro, eran única y exclusivamente para ella. Era su momento. Su momento de tranquilidad, de soledad, de pensar en sí misma. Bueno, dos de tres porque nunca lograba pensar en ella misma, desde que se había convertido en madre, casi mejor decir, desde el

Cuando olía a vainilla.

mismo momento en que supo que estaba embarazada todo giraba alrededor de Mario……

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful