You are on page 1of 5

Soy un Hippie

Llevo todo el día escapando de los fans salen de los taxis, de la sopa, del placard preferiría andar borracho en el subte. Todos los conciertos son un acto de maldad todos los ensayos y jamás pude escuchar preferiría andar cantando en el subte. Quieres acercarte a mí y siempre te vas quieres que te hable a ti y no me escuchas, …pues esta es la verdad… I’m a hippie siempre fue así hay un hippie dentro de mí no me tomes tan en serio sólo dejo que ocurra. Salgo disfrazado con peluca y gabán y los empleados me saludan al pasar preferiría estar limpiando en el subte. Yo rezo cada día a la virgen del Luján para que me haga invisible en la ciudad cuando recuerdo mis mañanas en el subte… quieres acercarte a mí Y siempre de vas quieres que te hable a ti y no me escuchás …pues esta es la verdad… Sólo me dedico a andar tirado por ahí Perdiendo el tiempo y olvidándome de mí (si tuvieras que vivir con “éste” sólo una semana más ¡qué pesado!) (ese es todo tu sueño) Volverías a tu soledad. Soy un hippie en el subte hay un hippie en el subte hippie…

Nos detenemos en el Track 10 para observar cómo Fito Páez narra, encarnándose en la metáfora de un hippie, las corridas que sortea en esta

etapa de su vida luego de la increíble popularidad alcanzada con sus últimos trabajos. El índice de esta popularidad alcanzada es el éxito en ventas de su último long play El Amor después del Amor, y la imposibilidad de poder circular en lugares públicos sin causar alboroto en escena. A raíz de esto, es oportuno presentar este material de archivo que la revista La Maga del miércoles 13 de diciembre de 1995 editó de una entrevista al autor:

-¿Usted puede salir a la calle o es tan terrible como en su canción Soy un hippie? -No, ese tema es un chiste, una broma, y por momentos me pasa también. Hay lugares a los que no podés ir. Si tocás en una ciudad, no podés ir al bar al que va todo el mundo, porque es un escándalo. Pero te podés juntar en la casa de algún amigo de ahí y hacer una reunión. Te movés de una manera para que las cosas sucedan o no sucedan. No me voy a meter en una disco para que me saquen fotos para una revista del corazón. No me interesa, me quedo en mi casa con amigos o yendo a lugares donde puedo estar tranquilo. Porque no tengo ningún carácter exhibicionista en ese punto, más allá de que sí sea un tipo que me gusta tocar en un escenario. Todo ese juego me gusta y me interesa mucho, pero es otra instancia. En un escenario tengo algo para decir.

Más adelante, en la misma entrevista, explica algo en referencia a la seducción que el artista ejerce sobre los escenarios al público y la otra cara de la moneda, su intimidad, y de cómo conviven bajo la misma persona…

-Esa seducción que ejerce sobre el escenario, ¿es distinta en River ante 70 mil personas y en un boliche en Rosario? -Lo que pasa es que la instancia de la seducción no es permanente, entonces al otro le cuesta entender que no quieras estar en esa situación. “Cómo, estuviste hace un rato saltando ahí sobre el escenario y ahora estás acá tranquilo…” (risas) Y sí. También es así. Pero también hay gente muy amable, gente divina. Porque siempre se habla de los hinchapelotas, pero hay gente que se acerca para darte un poema que escribió, gente que te dice que te quiere mucho, gente que te dice que no le gusta lo que hacés pero le parece interesante. Uno se encuentra con gente muy genial con la que se puede hablar en otros términos. Pero bueno, la efervescencia menemista, la cosa del éxito, hace

mucho ruido. Eso interesa y da morbo. También hay que retirar un poco la cámara y pensar que esto va a pasar.

Esta cuestión casi cómica que remarca en este pedazo de la canción es donde manifiesta esta situación que describe en la entrevista:

Llevo todo el día escapando de los fans salen de los taxis, de la sopa, del placard preferiría andar borracho en el subte.

Y lo hace a modo de sátira, burlándose y planteando que preferiría estar en una instancia de extrema marginalidad. Figuras que se repiten a lo largo de la canción en las finalizaciones de las estrofas1 como en los siguientes casos:
(…)preferiría andar cantando en el subte. (…)preferiría estar limpiando en el subte.

Y hasta pareciera que en esa satirización cómica de llevarse al extremo en su relación con los fans se devela una exageración de la situación. Esto puede llegar a tomarse como un dispositivo retorico puesto en función de hacer notar el exceso de exaltación provocado en el escenario público al hacerse presente, desde una figura de pensamiento como lo es la hipérbole. Basando la exageración de la figuración desde lo semántico-extensional y semántico-intencional, se dirige a mostrarnos por supresión, que realmente los fans que se le acercan son muchos. Pide a la virgen del Lujan que lo haga invisible en la ciudad para no ser visto, y pasar desapercibido (cfr.: Mayordomo 1990, 148):
Yo rezo cada día a la virgen del Luján para que me haga invisible en la ciudad cuando recuerdo mis mañanas en el subte…

1

Del latín stropha (que, a su vez, deriva de un vocablo griego que significa “vuelta”), el término estrofa permite hacer referencia

a cada una de las partes que forman una composición poética. Es común que estas partes estén compuestas por el mismo número de versos y se encuentran ordenadas de un modo igual. Para la métrica, una estrofa es un grupo de versos que se encuentran unidos por criterios de
extensión, rima y ritmo. Las estrofas pueden ser clasificadas de acuerdo a la cantidad de versos que contienen.

Sumemos a este análisis un fragmento del libro de Horacio Vargas, La vida después de la vida, donde menciona algunos episodios dentro de la vida del músico: En diez años han pasado muchas cosas: desde dormir en el interior de la estación de trenes de Retiro, el primer día que decidió probar suerte en otro lado, dejando Rosario, hasta las nuevas compañías Charly García y Luís Alberto Spinetta; el crimen de las abuelas, la rabiosidad de <<Ciudad de pobres corazones>>, el deseo frustrado de querer emigrar cuando la gente cercana lo dejó de lado, con promesas incumplidas, paupérrimo. Por lo que nos cuenta Horacio Vargas, Fito Páez ha experimentado dormir en una estación de trenes, como un marginal, con esto nos atrevemos a acertar que algo a lo que alude cantando de sus mañanas en el subte está íntimamente relacionado con su vida. Si bien no son lo mismo, el autor ha experimentado la sensación de estar pasando la noche en la estación de un transporte público y lleva a compararlas al momento de producir el enunciado: Soy un Hippie. En esta canción él reniega de su condición de estrella pop perseguida. Dentro de la canción, las estrofas y los estribillos mantienen un clima musical bastante frenético, sólo recién en la parte C2 de la canción notamos este elemento que hemos dado en llamar Progresión Análoga, donde la música instrumental se corresponde con el efecto retórico pretendido por el autor en el texto. La variación musical claudica a su frenetismo histriónico para comenzar a replegarse sobre sí misma, la pretensión de Fito es clara: busca provocar el clima exacto que permita darle fuerza a la frase “volverías a tu soledad”, además de valorizar un concepto que presenta sólo en este fragmento de la canción. Al banalizar su figura engrandecida por los medios, y por su actual éxito, Fito pretende exponerse como una persona negligente con la cual “no te gustaría compartir ni mas de una semana”. Dirías “que pesado”, y volverías a tu soledad. El sueño, la ilusión creada por los medios, se reduce a las apariencias, bocetos que dispararon para activar el fanatismo histérico.

Sólo me dedico a andar tirado por ahí Perdiendo el tiempo y olvidándome de mí (si tuvieras que vivir con “éste” sólo una semana más ¡qué pesado!) (ese es todo tu sueño) Volverías a tu soledad.

2 La variación de los movimientos musicales dentro de una obra se clasifican emparentándolas y asociándolas según su estructura interna compositiva, estas se clasifican con letras. En este caso particular, la música contemporánea tiende a hacer asociaciones estructurales entre los estribillos, por un lado y las estrofas por el otro. En algunas ocasiones, mayoritariamente en la música pop, podemos encontrar una estructura diferente a la del estribillo y la estrofa, en este caso estamos frente a la parte C de la canción. Distinguiéndose así de la parte A y la Parte B.

Es así como los ídolos del circo mediático criollo, o bien quedan prendidos al histerismo fanático de la soledad moderna, o se mantienen al margen, “Al lado del camino”. En un mundo donde los medios buscan atender a la curiosidad/morbo del hombre solitario y consumidor: el bien del servicio en el rubro es “mantener el circo” sin importar a qué precio. En eso, muchas personalidades públicas se prestan al juego aprovechando los minutos de fama, a otros se les devora la intimidad. A fin de cuenta, nadie ha mencionado esto mejor que Erich Fromm:

“El hombre está dotado de razón, es vida consciente de sí misma; tiene consciencia de sí mismo, de sus semejantes, de su pasado y de las posibilidades de su futuro. Esa consciencia de sí mismo como una entidad separada, la conciencia de su breve lapso de vida, del hecho de que nace sin que intervenga su voluntad y ha de morir contra su voluntad, de que morirá antes que los que ama, o éstos antes que él, le da conciencia de su soledad y de su <<separatidad>>, su desvalidez frente a ello hace de su existencia separada y desunida una insoportable prisión. Se volvería loco si no pudiera liberarse de su prisión y extender la mano para unirse en una u otra forma con los demás hombres, con el mundo exterior” (E. Fromm 1959: 22).

Esa es la soledad a la que alude Fito. El estado de <<separatidad>> puede presentarse como la razón principal que dispare el deseo por consumir información mediática del orden de la curiosidad/morbo, esa necesidad por buscar no sentirse solo. Y la canción relata que: a fin de cuentas, cuando veas que él no es más que una persona común, vas volver a darte cuenta de tu soledad. Ya no vas a poder alimentar ese deseo/morbo.