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ORGANIZACIÓN

Me levanté a la hora programada, por la noche me puse el desperdictor y cuando sonó en


mi mente a la mañana siguiente, me sentía plenamente descansada. Me di un baño
mañanero en la piscina cubierta de la comunidad. No había nadie tan temprano en el
recinto y ser la primera era para mí una costumbre. Cuando llegué a la cocina me encontré
que el robot estaba aburrido de pitar y avisar de que el café estaba hecho al igual que el
zumo. No te pongas así que ya voy. ¡A empezar la tarea!, me dije, era un día
determinante, tenía que ultimar unos trabajos, de esta semana me quedaban sólo 4 horas
para cumplir con la jornada semanal, había estado dedicando bastante tiempo fuera del
horario controlado los días atrás, porque tenía que resolver asuntos que eran urgentes, así
es que ya era viernes y al entrar al ordenador metí mi clave institucional y me salía un
mensaje de ánimos y bienvenida:

¡¡¡¡Animo Dola!!!!! Sí cumples con tus 4 horas ya no tienes que volver a entrar hasta el
lunes que viene. Y… recuerda este fin de semana toca Mezclas. Suerte y felicidades, si es
tu elección.

Me gustaba lo que estaba haciendo y quería ponerme con ello cuanto antes así es que me
molestó el mensaje, que me pareció inoportuno y pensé estos de Recursos Humanos cada
vez aciertan menos en los métodos de tele motivación, les sugeriré que no sean tan
indiscretos. No tienen porqué meterse en asuntos extra laborales.

Me puse con intensidad a trabajar y se me pasó el tiempo muy rápido. Cuando pasé de las
cuatro horas convenidas, me salió otro mensaje de las mismas características, algo como:

Ya sabes que ¡¡¡¡la Mezcla está preparada para este fin de semana!!!. Recordarte que
para saber las posibilidades de elección, sólo tienes que meterte en el espacio reservado
para ello. En esta ocasión puedes elegir entre los habitantes del humor o los soñadores,
gracias por tu colaboración y entra en el espacio reservado a la semana del viento, para
que veas como seguir instrucciones y no te pierdas ni un paso. ¡¡¡¡Buen fin de semana!!!

Mi estudio sobre materiales de vestir, ultraligeros y adaptados a los cambios de


temperatura extremos me estaba dando quebraderos de cabeza, pero resultaba todo un
reto y en esta ocasión me lo había tomado casi de un modo personal. Era interesante
hacer un recuento primero de los antecedentes y el contacto con los proveedores también
resultaba una novedad, hacia mucho que por motivos de trabajo no necesitaba un contacto
de video conferencia. Conllevaba además un estudio del pasado. Me gustaba trabajar así,
recopilar primero todo lo que existía válido para empezar desde un punto de partida desde
el que ya todo fuera seguro y sin margen de error.

A Dola le molestaban los mensajes institucionales constantes invitando al ocio. ¿Es que no
se podía disfrutar trabajando?

Se separó del ordenador y se sentó en la terraza virtual a tomar una bebida que calmara
su sed. Se puso a visualizar imágenes del mar, basó su elección en olas del mar, de
poniente, con sus verdes y azules y sus espumas y ruidos acompasados y esa sensación
de brisa y humedad. Eligió agua con bastante oxígeno para recuperarse del esfuerzo
mañanero y mientras sentía el olor a algas secas, pensó que sería conveniente hacerse

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una prueba diagnóstica rutinaria antes de enfrentarse al fin de semana, que uno sabía
cuando entraba pero no cuando salía. Se fue pensando en Elsa, su amiga para el ocio,
tenía que avisarla.

En la zona común, estaba la máquina diagnosticadora, incluyó su tarjeta y enseguida


salieron los resultados y una cápsula- sobre con una pastilla. Todo estaba bien menos el
ánimo, decía el informe. Se le recomendaba tomar una píldora que le diera un suplemento
de ánimo para el fin de semana.
Pensó que le era muy conveniente un extra de ánimo en este fin de semana, así es que
se iba a decidir e iba a elegir soñadores. Para el ánimo era mucho más eficaz las mezclas
con Soñadores o con Humor. Tan sólo tenía que ir a otra cabina que estaba cerca y
seleccionar:

1. Humor
2. Soñadores

Lo tenía claro le dio al 2 y el paso siguiente era el de elegir de que espacio- tiempo quería
el contacto soñador.
De entre las variables que salían, le pareció muy oportuno elegir un espacio rural, de ni
frío ni calor, con un humano varón no demasiado joven, aunque el mar tampoco estaba
nada mal, sobre todo después de las imágenes de esta mañana, no dejaría la zona para
elegirla mutuamente. Le daría a la opción mar directamente a ver que le salía. Le doy a
aceptar y le salió el resultado, con un solo nombre:

? AMARO ZAFRA

No tenía mucho que pensar, así era mucho más fácil, no se tenía que agobiar ni tenía que
tomar decisiones de las cuales arrepentirse. También venía un código de contacto para
ponerse de acuerdo con él y ver en que época iban a quedar y cuales serían los
pormenores.

Le gustó el nombre tan rotundo, se tomó la pastilla y se puso en contacto con Elsa.

- ¿Qué pasa Dola, necesitas ayuda con tu estudio?


- No Elsa, me voy de fin de semana de Mezclas, estoy baja en ánimo y creo que me
va a venir bien.
- No sé que me ha pasado hoy pero me ha molestado menos que otras veces dejar
de trabajar y cuando han salido los anuncios de Mezclas he sentido ganas, no sé
bien, es muy raro.
- Dola te dejo que tengo que trabajar, aunque utilizando el tiempo extra laboral,
trabajo doble, porque el lunes simularé que no lo tengo preparado, así impresionaré.
Estoy entusiasmada. Suerte y no te preocupes, tampoco es tan peligros ir de
Mezclas, conozco algunas personas que lo han hecho y no ha pasado nada. ¿Y qué
época vas a elegir?
- No lo sé Dola, voy a pensar. Adiós.

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Se cortó la conexión y Dola empezó a sentirse nerviosa, qué desagradable y
desconcertante. Así se quedó convenciéndose de que lo que acababa de decir estaba
exagerado.

Dola pertenecía a la Comunidad Trabajadora y su vida era como ella quería, puramente
organizada. A ella le convenía vivir así. Claro está que sabía que existían otras
comunidades como la del Humor, la de los Tranquilos, los Soñadores o la de los Violentos.
Sabía que existían los fines de semana de Mezclas, pero ella no lo había probado nunca a
pesar de sus 85 años de antigüedad, sabía también de personas que les servía de
distracción y llegaban a cansarse y antes de tiempo se volvían deseando la vuelta a la
rutina y a la organización. Por lo menos eso era lo que contaban.

Le costaba aceptar que realmente tenía ganas de Misturar. Pensó que tenía que conectar
lo antes posible con el tal Amaro Zafra, pero antes iba a comer un poco. Se fue a al cocina
y comió lo que le sirvió su robot- cocinero. Estaba programado para que Dola tuviera una
alimentación equilibrada, ese día le tocaba: Caldo de vitaminas espeso y bloque de calcio
a las finas hierbas. No estaba mal el menú y la bebida de soja fermentada le sentó
estupendamente.

Cuando acabó se dio cuenta de que lo que tenía era curiosidad, ganas de lo prohibido. Era
raro y vital. ¡¡Debían haberle hecho efecto la medicina!!

Se puso al ordenador y contactó enseguida con el tal Amaro Zafra.

- Hola
- Hola ¿Eres Dola?, Qué nombre tan sencillo y sonoro. Estoy deseando conocerte.
Te cuento lo que he pensado en este fin de semana de Mezclas y te propongo unas
jornadas inolvidables, en paisajes salvajes y te trataré como una reina. Creo que en
una época en que la naturaleza fuera aún respirable al aire libre y que no estuviera
todo muy masificado, bueno siempre tendremos la opción de las píldoras
desmaterializadoras, muy útiles para cuando no se quiere llamar la atención. Hay
que tener mucho cuidado en la elección del año y el lugar para nuestro encuentro,
ya sabes que a los de la Comunidad de los soñadores, nos gusta evocar y nos
encanta las mezclas, ya sé que para ti debe ser muy difícil, pero no tengas miedo yo
te haré sentir experiencias inolvidables.
- ¡Para!, ¡ Para !, no puedo seguirte, ya sé de vuestras características. Necesito saber
cosas concretas y nada más. Mis características físicas son las siguientes:
antigüedad 85, edad vital 35 y dicen que tengo atractivo humano. No quiero más
delirios. Dime tus características y año y lugar exacto para nuestro encuentro. Para
mi no es fácil todo esto a pesar que he tomado una píldora para el ánimo bajo.
- ¿Eso del ánimo bajo qué es?, bueno voy al grano. Olvídate de todo. Las
coordenadas que he seleccionado son las siguientes: Año 1960, en Almería
(Mediterráneo). Ya puedes programarte y nos vemos dentro de 1 hora. ¡Ah! y
relájate, no te preocupes por nada que todo saldrá bien.

Dola empezaba a sentir pereza para Misturar, y en un minuto le entró otra nueva conexión
era otra vez Amaro. Dola se sobresaltó, entraban ruidos especiales, más agudos y rápidos
y ahora decía:

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- Que es verano, primera semana de agosto, habrá lluvia de estrellas, la playa se
llama Brillante y tengo las pastillas desmaterializadoras. Hasta ahora cariño. No te
arrepentirás de la elección que has hecho. Me muero de ganas de verte.

Dola no sabía bien lo que era el entusiasmo, realmente lo había sentido en contadas
ocasiones.
Definitivamente le había hecho efecto la píldora del ánimo. Evocó un recuerdo de cuando
era pequeña, debía tener 5 años de antigüedad, en aquella época aún se podía respira al
aire libre, pero con muchas precauciones. Ella se salió de casa y le dio el aire de verdad
en la cara, el viento, fue extraordinario, llegó a sentir caricias en la piel desnuda de la cara
y en los brazos y piernas. Tenía unos puntitos en la piel por donde se metía el fresco. Era
muy agradable, pero cayó enferma y tuvo que permanecer en una cabina reconstructora
durante 12 días. Fue maravilloso, pero ya casi lo había olvidado.
Intentó ponerse en contacto con Elsa, pero no estaba disponible. La verdad es que había
una diferencia grande entre las dos amigas, mientras Elsa tenía una atención y
concentración del 100%, que le permitía un nivel perfecto en cálculos y estadísticas. Ahora
estaba en un proyecto interminable de los que le apasionaban.
La verdad es que Dola trabajaba a un 90% de atención, que no estaba mal, pero que
causaba la diferencia. Dola a veces recordaba muy de vez en cuando, pero su amiga no lo
hacía nunca.

Antes de programarse para la cita con Amaro le vino otro momento soñador, de vivencias
escondidas. Recordaba que era joven, de menos de 20 años de edad vital cuando en una
visita a un Museo Virtual Familiar encontró una obra en tres piezas, tipo colage, que era de
un antepasado suyo y que según decía en la descripción- resumen buscaba la creación
artística como un anhelo de libertad, la única puerta posible. El único camino el de la
expresión artística, la posibilidad de volar. ¡Vuela, vuela, vuela!. En aquél entonces esa
vivencia la dejó confusa. Tenía miedo, pero a la vez, era como un punto de esperanza.

Decidió programarse cuanto antes y aprovechar ese momento de recuerdos, en los que
había tenido sensaciones y pensamientos libres, se metió en su cabina trasportadora y
apareció en una playa al atardecer. No era virtual era real, estaba al aire libre. Era
maravilloso sentir el aire envolviendo mi cuerpo. Caía el día, el sol estaba a mi espalda y el
mar bastante oscuro de frente. La luna grande y amarilla-naranja salía el mar por mi
izquierda. Momento mágico y bien elegido, pensó.
Estaba sentada en la arena aún caliente, sentía la piel como se calentaba y a la vez se
humedecía. La ropa elegida por el programador de la cabina tele transportadora era
agradable al tacto, me protegía piernas y brazos y era fina y delicada.
Veo cerca (es curioso pero no estoy aturdida por el viaje) una tienda de campaña, de ella
asoma la cabeza un hombre todavía joven que se me acerca, se sienta muy cerca de mí y
me besa en el cuello a la vez que dice soy tu Amor.
Es Amaro y me besa una y otra vez, me da la vuelta, me coge en brazos, me desnuda, el
ya lo está y me conduce de la mano hasta la orilla del mar, la noche está cayendo.
Me da una pastilla (para estar tranquilos, me dice al oído).

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Nos mojamos los pies, siento fresco, contraste y la radiografía de mis huesos. El mar está
ya muy oscuro y la luna va levantando y se va poniendo brillante y blanca a medida que
sube en el cielo estrellado.
Me dice al oído muchas cosas, pero a mí ahora no me molesta, me encanta y quiero que
siga y que no pare. Me dice que es una noche mágica, como yo, que aunque no lo sepa lo
soy y que él lleva toda la vida esperándome a que yo me decida a salir de Mezclas.
Me cuenta que va a haber una lluvia de estrellas, que es un espectáculo maravilloso y me
explica las constelaciones. Estamos sentados en las piedrecillas de la orilla que hacen
ruiditos acompasados, se mueven suavemente a veces y cada poco más enérgicamente.
Las olas rompen cada vez al final de nuestras piernas. Es el momento según me dice. Es
el momento esperado y me arrastra Amaro hacia el agua y suavemente y con caricias
mutuas, vamos cogiendo el agua y nos la vamos echando el uno al otro. Y se produce el
¿milagro?. Saltan las estrellas al agua y del agua se disipan los brillos estremecedores que
producen cosquillas a los ojos. Hay una química en el ambiente de fondo negro y
salpicado de plata. Es una fiesta. Los instantes son efímeros, pero reales, no virtuales, hay
magia y amor.
Sólo sé que Amaro me lamía por todas partes y yo me sorprendía sabiendo qué hacer en
cada momento, le seguía con un dedo su perfil entero de su cara y de su cuerpo.
Nos revolcamos por la arena dando vueltas hasta la mezcla total.
De pronto estaba siguiendo la estela de la luna hacia la profundidad del mar.

A la mañana siguiente, me despertó la luz cegadora dentro de la tienda. En el interior


había olores desconocidos y densos a amor, líquidos y sal. Salí mareada al exterior, me
costó salir de la tienda, pero una vez de pié pude ver a lo lejos barcas que llegaban a
tierra, se oían gatos maullando y venía un olor fuerte. No lo pensé dos veces, con los pelos
revueltos, me sumergí en el mar, en el Mar Mediterráneo, amable y claro. Qué distinto al
de la noche, ahora el agua era transparente y mostraba su interior.
Abro el agua en canal y la divido en dos a mi paso, me detengo, floto, divago, me detengo,
siento, vuelvo. Esto es ensoñación (qué distinto a la organización). No quiero pensar.
Empiezo a sentirme rara, me diluyo, me mezclo.

Amaro sale de la tienda, me ofrece sandía y (parece un mago con chistera de la que saca
cosas estupendas) con la sonrisa de felicidad que produce la ensoñación me da un beso
de buenos días. Paseamos por la arena durante horas sin tener en cuenta el tiempo,
desnudos. Me cuenta que me conocía de niño antes de la separación por Comunidades,
me cuenta que como estamos ahora es una manera de manipularnos, que con el cuento
de facilitar la vida y evitar las guerras, que todo eso es mentira.

- ¿Por qué aguantas Dola? ¿Qué te retiene allí? Yo sé que tú no perteneces a esa
comunidad al 100%. Se que podrías vivir en la comunidad de la Ensoñación. Lo sé,
te conozco.

Yo no puedo seguir oyendo, estoy aturdida, deseo irme y lo hago. Me volatilizo y


aparezco en mi casa.

Me siento muy extraña, no reconozco nada y a la vez sólo quiero darme una ducha y una
cura de dormir (sin sueños).
Recuerdo las palabras últimas de Amaro:

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- Pero yo te ofrezco, sentir lo mismo que aquí, pero en nuestra bañera, te puedo
enseñar a realizar trabajos creativos que liberen tu interior. Y sobre todo recuerda:
te quiero y me pondré en contacto contigo aunque te vayas.

Esas palabras retumbaban en su cabeza y se acuerda del cuadro del antepasado con la
teoría de la creación como liberadora. Eso me suena pero ahora mismo me aturde.
Pasaron varios días extraños en los que todo se mezclaba, las ganas de olvidar, las ganas
de recordar, dejar de trabajar y pensar, no pensar y sólo trabajar….
Era curioso había podido descansar en estas noches pero no había olvidado. Podía
recordar ininterrumpidamente. ¿Sería la edad? Algo no funcionaba. El chequeo de su
máquina maravillosa mostraba unos resultados de euforia alta y ánimos bajos.
Recomendaciones: cura de dormir, bajar las horas de trabajo.
Ella hizo lo contrario, elevó las horas de trabajo y dejó poco tiempo libre, pero su nivel de
concentración bajo al 48% y con tendencia a la baja., algo estaba pasando.

Era miércoles por la noche y estaba viendo unas imágenes de montañas con nieve, para
variar, cuando oyó unos ruidos especiales, más agudos y rápidos y le dio un vuelco al
corazón, se fue de inmediato al ordenador y efectivamente tenía un mensaje de Amaro.

- Te espero a cenar

Tengo 85 años, se dijo así misma, creo que estoy preparada para cambiar de Comunidad

FIN
1 DE JUNIO DE 2007

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