La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los o o sistemas jubilatorios

Emilio Ortiz Trepowski y Bernardo Navarro Amarilla Instituto Paraguayo de Investigaciones Econ´micas1 o 15 de noviembre de 2012

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Eligio Ayala 844 casi Tacuar´ Asunci´n, Paraguay. Tel´fono 441.320 ı, o e

´ Indice general
1. Definici´n de los conceptos de cobertura o 1.1. Cobertura en la edad econ´micamente activa . . . . . o 1.2. Cobertura ocupacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1.3. Cobertura legal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1.4. Cobertura en la tercera edad . . . . . . . . . . . . . . 1.5. La poblaci´n dependiente y la dependencia del sistema o 1 1 2 3 4 4 6 6 9 10 10 11 12 17

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2. La cobertura en la Encuesta de Hogares de 2011 2.1. Cobertura de la Fuerza de Trabajo 2011 . . . . . . . . . . . . . . 2.2. Conclusiones extra´ ıdas a partir de estas tablas . . . . . . . . . . 2.3. Cobertura ocupacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.4. Cobertura legal en la Encuesta de Hogares del 2011 . . . . . . . 2.5. Cobertura en la tercera edad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.6. Evoluci´n de los indicadores de cobertura durante la d´cada de o e los 2000 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.7. La poblaci´n dependiente y la dependencia del sistema . . . . . . o 3. Estudio de las causas posibles que pueden explicar la baja cobertura 3.1. Los factores estructurales de la baja cobertura . . . . . . . . . . 3.2. El comportamiento de los agentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3.3. La centralidad del producto interno bruto . . . . . . . . . . . . . 3.3.1. El caso de la producci´n est´tica . . . . . . . . . . . . . . o a 3.3.2. El caso de la producci´n din´mica . . . . . . . . . . . . . o a 3.4. Patrones recientes de especializaci´n de Am´rica Latina . . . . . o e 3.5. Cadenas internacionales de producci´n en la regi´n, modernizao o ci´n “truncada” y sistemas de investigaci´n e innovaci´n . . . . . o o o 3.6. Entonces, ¿qu´ hacer? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . e A. Tablas de cobertura: diferentes criterios

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´ Indice de cuadros
2.1. Cobertura de jubilaciones en la fuerza de trabajo 2011: ecuaci´n o 1.1 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.2. Cobertura legal 2011: asalariados, ecuaci´n 1.3 . . . . . . . . . . o 2.3. Cobertura de empleadores y trabajadores por cuenta propia: ecuaci´n 1.4 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . o 2.4. Cobertura en la edad mayor: reciben jubilaciones, ecuaci´n 1.5 . o 2.5. Cobertura en la edad mayor: reciben subsidios por la ley del adulto mayor, ecuaci´n 1.6 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . o 2.6. Indicadores de cobertura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.7. Comparaci´n: indicadores de cobertura en pa´ de la regi´n . . o ıses o A.1. Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011, derivada de la ocupaci´n principal o de la secundaria, ecuaci´n 1.1 . . . . . . o o A.2. Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: urbana, rural, ecuaci´n 1.1 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . o A.3. Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: por sexo, ecuaci´n 1.1 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . o A.4. Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: nivel aprobado de educaci´n, ecuaci´n 1.1 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . o o A.5. Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: por rama de actividad en ocupaci´n principal, ecuaci´n 1.1 . . . . . . . . . o o A.6. Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: por ocupaci´n principal, ecuaci´n 1.1 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . o o A.7. Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: por quintiles de ingreso, ecuaci´n 1.1 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . o A.8. Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: tama˜o de n la empresa en la ocupaci´n principal, ecuaci´n 1.1 . . . . . . . . o o A.9. Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: tipo de contrato en ocupaci´n principal, ecuaci´n 1.1 . . . . . . . . . . . o o A.10.Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: pertenece a un sindicato o asociaci´n de empleados, ecuaci´n 1.1 . . . . . . . o o A.11.Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: el establecimiento donde trabaja, ¿emite factura legal o no?, ecuaci´n 1.1 . o A.12.Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: condici´n o jur´ ıdica del establecimiento en la ocupaci´n principal, ecuaci´n 1.1 o o 2 7 11 11 12 12 14 16

29 29 30 31 32 36 37 37 37 38 38 38

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A.13.Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: categor´ ıa laboral en la ocupaci´n principal, ecuaci´n 1.1 . . . . . . . . . . . o o

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´ Indice de figuras
2.1. Evoluci´n de la cobertura: aportantes/pea ( %) . . . . . . . . . . o 2.2. Comparaci´n de la cobertura: aportantes/pea ( %) . . . . . . . . o A.1. A.2. A.3. A.4. A.5. A.6. A.7. A.8. A.9. Porcentajes de la poblaci´n que aportan a las diversas Cajas . . o Porcentajes de la poblaci´n a la que le gustar´ aportar . . . . . o ıa Porcentajes de la poblaci´n que da razones por las que no aporta o Asalariados: porcentajes de las razones por las que no aportan . Trabajadores independientes y empleadores: porcentajes de los que les gustar´ aportar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ıa Evoluci´n de la cobertura: aportantes/asalariados ( %) . . . . . . o Evoluci´n de la cobertura: beneficiarios/poblaci´n de 65 a˜os y o o n m´s ( %) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . a Comparaci´n de la cobertura: aportantes/asalariados ( %) . . . . o Comparaci´n de la cobertura: beneficiarios/poblaci´n de 65 a˜os o o n y m´s ( %) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . a 15 17 33 33 34 34 35 40 40 41 41

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Resumen
“No tenemos una industria b´sica, aunque contamos con una naciente siderurgia; a no fabricamos m´quinas que fabriquen m´quinas y ni siquiera hacemos tractores; a a nos faltan todav´ caminos, puentes, ferrocarriles; ıa nuestro comercio exterior se equilibra gracias al turismo y a los d´lares que ganan en los EE.UU. nuestros “braceros”... o En suma, aunque empezamos a contar con una industria, todav´ somos, esencialmente, un pa´ productor de materias primas. ıa ıs Y esto significa: dependencia de las oscilaciones del mercado mundial, en lo exterior; y en lo interior: pobreza, diferencias atroces entre la vida de los ricos y los despose´ ıdos, desequilibrio.” El laberinto de la soledad. OCTAVIO PAZ

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El objetivo de este estudio es evaluar cuantitativamente el grado de protecci´n social de la poblaci´n paraguaya por parte de los sistemas jubilatorios. Este o o tema tiene un inter´s pr´ctico relevante. Si la poblaci´n cubierta por el seguro e a o jubilatorio es peque˜a, es de esperar que en la medida que la poblaci´n envejezca n o y no pueda ya trabajar, se encontrar´ vulnerabilizada ante las necesidades de a contar con ingresos para sufragar las necesidades m´s b´sicas, debido al alcance a a limitado de su protecci´n. o Es amplia la evidencia emp´ ırica que sustenta la teor´ de que los agentes ıa econ´micos tratan de suavizar sus patrones de consumo en el corto plazo. Esta o teor´ suavizadora del consumo puede formalizarse de la siguiente forma. Sea ıa zi un vector que contiene un conjunto de variables macroecon´micas, el que o incluye al consumo agregado ci para el per´ ıodo i. Hall (1978) considera que el consumo es una martingala con respecto a zi : E(ci |zi−1 , zi−2 , ..., z1 ) = ci−1 . Esta ecuaci´n le otorga una expresi´n formal al comportamiento suavizador o o del consumo por parte del agente econ´mico: el consumidor, al querer evitar las o fluctuaciones en su est´ndar de vida, ajusta su consumo en el per´ a ıodo i − 1 de forma tal que ning´n cambio en el consumo posterior es anticipado, (Hayashi, u 2000). En principio, podr´ ıamos esperar que este comportamiento “suavizador” del consumo se verifique tambi´n al considerar un horizonte mayor e incluir todo el e ciclo de vida del agente. Para sostener los niveles de consumo en la edad mayor, los agentes pueden ahorrar e invertir en la fase activa de sus vidas laborales y tambi´n, en conjunto o alternativamente, realizar las contribuciones a un seguro e jubilatorio que le proporcionar´ un flujo de renta en la vejez. a Pero este argumento no se sostiene s´lidamente ante la presencia de un amo biente de pobreza. Cuando el ingreso familiar alcanza s´lo para satisfacer las o necesidades m´s inmediatas, las m´s b´sicas para sobrevivir, ahorrar para la a a a edad mayor puede que no sea un comportamiento racional. Los hogares pobres pondr´n mucho mayor valor en su consumo inmediato que en su consumo en la a vejez, que est´ a´n muy lejos en el futuro. Si la tasa de preferencia intertemporal a u es mayor que la tasa de inter´s de mercado y el cr´dito es caro o est´ racionado, e e a la tasa sombra de descuento es a´n mayor. As´ para los hogares de ingresos bau ı, jos, las contribuciones obligatorias provenientes de un seguro jubilatorio pueden poner una restricci´n intolerable sobre los esfuerzos de los hogares para suavizar o su consumo, (James, 1999; y Packard, Shinkai y Fuentes, 2001). Conforme a las evaluaciones realizadas para d´cadas anteriores, la protece ci´n jubilatoria en Paraguay correspond´ a la de un estrato intermedio entre o ıa los pa´ ıses de la regi´n. Esta protecci´n fue cuantificada para la d´cada de los o o e ochenta (Mesa-Lago, 1990) en el orden del 18 %, si se considera el indicador de

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Cobertura de la Fuerza Laboral, por lo que compart´ ıamos el estrato intermedio con pa´ como Per´ (17 %), Colombia (12 %), Bolivia (25 %), Panam´ (50 %) ıses u a y M´xico (53 %). Los pa´ que integraban el estrato superior se encontraban e ıses en aquel tiempo con una cobertura por encima del 60 % de la fuerza laboral y eran los sistemas m´s maduros que se hab´ introducido en general en la d´caa ıan e da de los veinte. Se encontraban en este estrato superior de cobertura Uruguay (69 %), Costa Rica (78 %), Argentina (79 %), Chile (67 %) y Brasil (96 %). El estrato m´s bajo inclu´ a Honduras (7 %), Rep´blica Dominicana (8 %), Nicaa ıa u ragua (9 %) y Guatemala (14 %), los que eran los sistemas m´s incipientes ya a que se hab´ constituido en la d´cada de los sesenta. ıan e Nuestro inter´s es evaluar c´mo se ha comportado esta cobertura en la d´cae o e da pasada y calcular la misma para diferentes categor´ (urbana, rural; mujer, ıas hombre; por estratos educacionales; por categor´ laborales en la ocupaci´n ıas o principal; por sectores de la econom´ por grados de informalidad; por tama˜o ıa; n de la empresa en la ocupaci´n principal; etc.), de forma tal que pueda obtenero se una visi´n panor´mica de la cobertura del seguro jubilatorio en el pa´ a lo o a ıs largo de una desagregaci´n de los indicadores de cobertura para estas diversas o categor´ ıas. El estudio estad´ ıstico que hemos realizado nos permite concluir acerca de la permanencia estructural de esta cobertura jubilatoria en el pa´ en los ultimos ıs ´ treinta a˜os. Los indicadores de cobertura no han cambiado en lo sustantivo en n estas tres ultimas d´cadas y en alg´n sentido permanecemos a´n inmerso en la ´ e u u d´cada de los ochenta, sin avances de importancia. e M´s all´ de esta permanencia estructural del indicador de cobertura es noa a torio su co-movimiento de corto plazo con el crecimiento econ´mico. Podemos o observar que el indicador de cobertura de la fuerza laboral comienza en la serie hist´rica en el a˜o 1995 en alrededor del 20 % para descender durante la d´cada o n e hacia un piso del orden del 13 %, a mediados de los 2000, y luego repuntar en la segunda mitad de esta d´cada para recuperar los niveles de cobertura observados e hacia el a˜o 1995. Esta variabilidad de corto plazo del indicador de cobertura n puede estar indic´ndonos que el mismo es tambi´n afectado por fen´nemos de a e o este horizonte temporal, probablemente factores relacionados con el crecimiento econ´mico y la variaci´n de los empleos m´s formales en los mercados de trabao o a jo. Esta forma de U en el comportamiento del indicador de cobertura durante la d´cada se corresponde con el patr´n observado en el comportamiento del cree o cimiento econ´mico durante este per´ o ıodo. En el 2011, el 20,7 % de la fuerza de trabajo estaba cubierta por un seguro jubilatorio en todo el pa´ mientras que en el sector rural la protecci´n social ıs o abarcaba al 7,9 % de la poblaci´n econ´micamente activa (ocupada y desocupao o da). A nivel pa´ el 12,3 % de los adultos mayores a 65 a˜os declaraba recibir ıs, n alg´n ingreso jubilatorio y el 2,5 % recibi´ transferencias en el 2011 en el marco u o del subsidio establecido por la ley del adulto mayor.

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Estas cifras globales nos describen un pa´ que pr´cticamente se encuentra ıs a a´n desprotegido con respecto a la cobertura de las necesidades de la tercera u edad. Hay mucho que recorrer en cobertura sobre todo en el estrato de trabajadores por cuenta propia y, en particular, en el sector rural, categor´ ´stas ıas e que cuentan con gran n´mero de participantes y con muy baja cobertura. Enu contramos tambi´n sectores en los que la cobertura es pr´cticamente total (por e a ejemplo, maestros profesionales y empleados militares o policiales) de modo que en el pa´ se registra un patr´n de muy desigual cobertura para diferentes sectoıs o res y categor´ Estos indicadores de cobertura hacen que Paraguay ocupe los ıas. ultimos lugares en la regi´n en materia de cobertura jubilatoria. ´ o Comparativamente, Paraguay se mantiene entre los pa´ menos cubiertos ıses de la regi´n, al ocupar las ultimas posiciones con pa´ como Honduras, Nicao ´ ıses rag¨a, Per´ y Bolivia, todos ellos con ratios de cobertura de la fuerza de trabajo u u inferiores al 20 %. En el otro extremo del espectro de cobertura se encuentran Chile, Uruguay, Costa Rica, Brasil, Panam´, y Argentina, con ratios superiores a al 50 %. El ranking es encabezado por Chile con una cobertura de la fuerza de trabajo de m´s del 70 %. a Hemos encontrado evidencia estad´ ıstica suficiente como para sostener lo siguiente. 1. En general, la cobertura es mayor para los grupos de edad relativamente m´s j´venes. a o 2. La cobertura es mayor para los que tienen m´s educaci´n. a o 3. La falta de cobertura est´ asociada en lo sustantivo al trabajo por cuenta a propia y al trabajo en peque˜as empresas informales. S´lo el 0,7 % de los n o trabajadores independientes y empleadores aportan a alguna Caja. 4. En el ´rea rural, la cobertura es sustancialmente menor. a 5. Un perfil del descubierto puede ser descripto de la siguiente manera: (i) vive en el sector rural o en el sector urbano donde trabaja por su cuenta; (ii) su educaci´n es muy elemental; (iii) no est´ sindicalizado; (iv) si no o a trabaja por su cuenta, trabaja en un establecimiento peque˜o, donde no n se emite factura legal; (v) pertenece a los quintiles m´s bajos de ingreso a laboral; (vi) da lo mismo para el indicador de cobertura que sea hombre o mujer. Este perfil del descubierto nos permite llegar a la conclusi´n que la falta de o cobertura est´ asociado al trabajo m´s precario y a los sectores sociales donde a a est´ concentrada la mayor necesidad econ´mica relativa. Que la falta de cobera o tura est´ concentrada en este estrato da fuerza a la hip´tesis te´rica de James e o o (1999), mencionada m´s arriba. En el sector de los asalariados, los que no apora tan a ninguna Caja declaran mayoritariamente (en un 80 %) que no lo hacen

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porque la empresa en la que trabajan no aporta. Este estudio cuantifica tambi´n e la evasi´n de aportes al Instituto de Previsi´n Social (IPS) en cerca del 70 %, o o esto es s´lo alrededor del 30 % de los asalariados del pa´ cumple realmente con o ıs sus aportes legales obligatorios al IPS. Se calculan tambi´n otros indicadores de cobertura. El ratio de la poblaci´n e o dependiente se estima dividiendo la poblaci´n mayor a 65 a˜os por el total de o n la poblaci´n en la edad de trabajar, para nuestro caso, de 20 a menos de 65 o a˜os. La dependencia del sistema se mide como el ratio entre jubilados y conn tribuyentes. En un pa´ donde el sistema de seguridad social cubre a todos los potenciaıs les contribuyentes y beneficiarios, los dos ratios tender´n a ser muy similares. a Esto ocurre en los pa´ europeos, donde las capacidades administrativas y de ıses controlar el cumplimiento de las normas es alta lo que asegura una tambi´n e elevada participaci´n en el sistema nacional de seguro social. En Am´rica Latio e na, los sistemas m´s maduros de los pa´ como Uruguay, Argentina y Brasil a ıses son relativamente efectivos en cubrir al anciano pero reciben contribuciones de menos que la mitad de la poblaci´n. En pa´ o ıses como Colombia, El Salvador, Jamaica, Venezuela y Honduras, la mayor´ de la poblaci´n no recibe benefiıa o cios jubilatorios (Patrick, Shinkai y Fuentes, 2001). La poblaci´n dependiente, o as´ calculada, fue del 19,8 % en el 2011 mientras que la dependencia del sisı tema jubilatorio nacional fue de 9,8 %. Paraguay se encuentra entonces entre los pa´ con menos maduraci´n de la regi´n en materia de su sistema jubilaıses o o torio donde hay un d´ficit a´n muy importante en la cobertura del adulto mayor. e u Evidentemente, la cobertura del sistema jubilatorio es s´lo uno de sus varios o aspectos. Ser´ tonto tener la meta de aumentar la cobertura en un sistema que ıa se encuentre desequilibrado actuarial y financieramente. Es importante tambi´n e evaluar la calidad de los beneficios del sistema, su mayor o menor grado de progresividad y la eficiencia de su operaci´n, (Jim´nez y Cuadros, 2003). o e Al realizar una revisi´n de los marcos te´ricos propuestos para explicar los o o niveles de cobertura jubilatoria, podemos decir, con una perspectiva general, que estos marcos te´ricos corresponden a dos grandes conjuntos. En el primero o de ellos, se considera que la cobertura es una consecuencia del funcionamiento de los mercados de trabajo y de diversos factores estructurales de la econom´ ıa. Este primer conjunto de la literatura considera que la baja cobertura proviene de un problema m´s grande de exclusi´n social, el que est´ ligado a mercados a o a de trabajo discriminatorios, al fracaso de los gobiernos para proveer una educaci´n mejor y a otros factores estructurales de la econom´ como el grado de o ıa, urbanizaci´n, por ejemplo. Podr´ o ıamos llamar a este conjunto, la explicaci´n “eso tructuralista”. En un segundo conjunto, se encuentran los marcos te´ricos que o proponen que la baja cobertura puede muy bien ser el resultado de las decisiones de individuos y hogares que racionalmente, y con una perspectiva de decisi´n de o largo plazo, han elegido no contribuir a los sistemas formales de seguridad social.

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Creemos tambi´n que es necesario fortalecer a las familias para poder enfrene tar el gran desaf´ de la cobertura del adulto mayor. Para muchos de los hogares ıo de los pa´ en desarrollo, los sistemas tradicionales y basados en la familia para ıses la protecci´n de los ancianos pueden proveer la mejor cobertura contra el riesgo o de la pobreza. Las estructuras tradicionales en las que el adulto mayor vive con miembros m´s j´venes de su familia (Becker y Tomes, 1976; Appelbaum y Katz, a o 1991; y Hoddinott, 1992) son todav´ prevalecientes en Am´rica Latina (BID, ıa e 2000; Packard, Shinkai y Fuentes, 2001) y pueden actuar como substitutos eficaces para el sistema formal de seguridad social. Nunca hay recetas f´ciles para un problema complejo. Los factores de poa breza en la vejez est´n directamente asociados a los factores de pobreza en la a juventud. El principal desaf´ es el desarrollo, el crecimiento sostenido y equiıo tativo del producto (Barr, 2000). Esta centralidad de la producci´n futura es o crucial, ya que sobresale por encima incluso de las caracter´ ısticas mismas de los sistemas jubilatorios. Este estudio est´ organizado de la siguiente manera. En el Cap´ a ıtulo 1 se definen los principales indicadores de cobertura de los sistemas jubilatorios. En el Cap´ ıtulo 2 se aplican estas definiciones a los datos estad´ ısticos de la Encuesta de Hogares de 2011. En el Cap´ ıtulo 3 se estudian los marcos te´ricos que explican o las coberturas jubilatorias y se proponen algunas l´ ıneas de acci´n. El Ap´ndice o e es importante, en ´l se incluyen todas los cuadros y figuras que se obtuvieron e en el trabajo de analizar la Encuesta de Hogares del 2011.

Cap´ ıtulo 1

Definici´n de los conceptos o de cobertura
“Estoy demasiado familiarizado con el comportamiento de confrontar los datos que se disponen con la sugerencia de que si otros datos adicionales fueran tambi´n e recolectados podr´ demostrar algo m´s s´lido para creer, un argumento de mayor ıan a o valor y fuerza. “Estad´ ısticas sobre la mesa, por favor”, es mi unica respuesta a este ´ comportamiento confrontador.” —Karl Pearson, 1910

El objetivo de este Cap´ ıtulo es el de establecer el marco conceptual para la cobertura del seguro jubilatorio en el Paraguay y definir la metodolog´ estad´ ıa ıstica a emplear en este estudio. Esta medici´n tiene inter´s porque constituye un o e indicador importante en la evaluaci´n de la protecci´n social de los habitantes o o del pa´ ıs. Para conseguir este objetivo se usar´n los datos muestrales de la Encuesta a de Hogares de la Direcci´n General de Estad´ o ısticas, Encuestas y Censos. Esta Encuesta de Hogares es dise˜ada e implementada con el prop´sito de que sea n o representativa de la poblaci´n paraguaya. Se calcula por lo tanto la probabilio dad que tiene cada individuo de la poblaci´n de formar parte de esta muestra. o El inverso de esta probabilidad proporciona los factores de expansi´n de cada o dato muestral. En el marco conceptual, las definiciones principales de cobertura provienen de Rofman y Lucchetti (2006).

1.1.

Cobertura en la edad econ´micamente aco tiva

A efectos de medir la cobertura del seguro de pensiones en la fuerza de trabajo, se medir´ en primer lugar el n´mero de individuos econ´micamente activos. a u o Siguiendo a Rofman y Lucchetti (2006) y a Rofman y Oliveira (2008), y con el

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prop´sito de comparar los resultados con los obtenidos por estos autores, defio niremos a la poblaci´n econ´micamente activa como aquella que tiene una edad o o mayor o igual a 20 a˜os y que, adem´s, se encuentra trabajando o buscando n a empleo activamente en los 7 d´ previos a la realizaci´n de la Encuesta. En ıas o este conjunto de individuos econ´micamente activos, un subconjunto se encueno tra pagando contribuciones a alguna Caja Jubilatoria y otro subconjunto no lo hace. Por lo tanto, se define a la Cobertura de la Fuerza de Trabajo como la raz´n entre el subconjunto de la poblac´n econ´micamente activa que cono o o tribuye actualmente a alguna Caja Jubilatoria y el n´mero total de individuos u de la poblaci´n econ´micamente activa. Dado que los datos de la Encuesta de o o Hogares son muestrales se utiliza al factor de expansi´n de cada dato como pono derador a efectos de que las inferencias poblacionales a partir de los estad´ ısticos muestrales sea m´s efectiva. a A = Cobertura P EA

(1.1)

En la ecuaci´n 1.1 estamos usando las siguientes definiciones: A es el n´mero o u de aportantes, el cu´l es un subconjunto de la P EA, a la que definimos en este a caso como la poblaci´n mayor de 20 a˜os, que contaba con un empleo (ocuo n pada) en el momento de la realizaci´n de la Encuesta o que estaba buscando o activamente empleo (desocupada) en el per´ ıodo de tiempo de 7 d´ previos a ıas la realizaci´n de la Encuesta. o

1.2.

Cobertura ocupacional

Parte de la poblaci´n econ´micamente activa no trabaja pero busca empleo. o o La cobertura ocupacional s´lo emplea como denominador en la raz´n de c´lculo o o a a aquellos individuos con empleo actual. Por lo tanto, definimos a la Cobertura Ocupacional como la raz´n geom´trica o por cociente entre el n´mero de cono e u tribuyentes y el n´mero de personas efectivamente empleadas en el momento de u la obtenci´n de la muestra. o Ahora bien, en el caso de la Encuesta de Hogares que se realiza en el Paraguay se realiza la pregunta de si aporta o no a alguna Caja de Jubilaciones s´lo en el o caso de que el individuo se encuentre efectivamente ocupado, raz´n ´sta por la o e cual no habr´ diferencia entre la definici´n de cobertura de la fuerza de trabajo a o y cobertura ocupacional en el caso del Paraguay. No obstante, los aportantes que no tienen empleo actualmente suelen ser pocos, por lo que la distorsi´n o proveniente de la forma de la pregunta en Paraguay, para fines comparativos, no tiene mayor relevancia, como bien lo se˜alan Rofman y Lucchetti (2006). Para n la cobertura ocupacional se utiliza entonces la siguiente f´rmula de c´lculo: o a

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A = Cobertura P EAO

(1.2)

En la ecuaci´n 1.2 estamos usando las siguientes definiciones: A es el n´meo u ro de aportantes, el cu´l es un subconjunto de la P EAO, a la que definimos a en este caso como la poblaci´n mayor de 20 a˜os, que contaba con un empleo o n (ocupada) en el momento de la realizaci´n de la Encuesta. Se excluye a la poo blaci´n econ´micamente activa desocupada. Hemos dicho que los resultados de o o la ecuaci´n 1.1 y 1.2 son iguales para el caso del Paraguay ya que la pregunta o de si aporta o no a alguna Caja se realiza s´lo a la poblaci´n ocupada. o o

1.3.

Cobertura legal

Puede ocurrir que un individuo de la muestra se encuentre trabajando pero que no reciba ninguna remuneraci´n salarial debido a que ´l es un empleador o e o un trabajador independiente. Definiremos a la Cobertura Legal como el ratio entre el n´mero de contribuyentes y los ganadores de salarios, esto es, aquellos u cuyos ingresos laborales sean superiores a cero y que sean efectivamente asalariados p´blicos o privados, o empleados dom´sticos. En concreto, el grado de u e Cobertura Legal estar´ medido por el n´mero de aportantes dividido el total de a u asalariados. Distinguiremos tambi´n el grado de cobertura de aquellos que son e empleadores o trabajadores independientes o por cuenta propia. Utilizaremos entonces la siguiente f´rmula para medir la cobertura legal: o A = Cobertura Asalariados (1.3)

En la ecuaci´n 1.3 usamos las siguientes definiciones: A es el n´mero de o u aportantes, el cu´l en este caso es un sub-conjunto del total de asalariados de la a poblaci´n econ´micamente activa, a los que definimos como aquellos que son emo o pleados p´blicos o privados y tambi´n a aquellos que son empleados dom´sticos. u e e Calcularemos tambi´n la cobertura de los trabajadores independientes y eme pleadores con la expresi´n 1.4: o A = Cobertura ET I (1.4)

En la ecuaci´n 1.4 utilizamos las siguientes definiciones: A es el n´mero de o u aportantes dentro del conjunto de aquellos que en la poblaci´n econ´micamente o o

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activa son empleadores o trabajadores independientes (ET I).

1.4.

Cobertura en la tercera edad

En el estrato de la tercera edad, la raz´n que se utilizar´ es el n´mero de o a u recipientes de jubilaciones con respecto a los individuos que tienen una edad mayor o igual a 65 a˜os. Mediremos tambi´n el grado de cobertura de la penn e si´n no contributiva del adulto mayor en este estrato de edad. o En la Encuesta de Hogares se pregunta al individuo el monto de los ingresos obtenido por jubilaci´n. Por lo tanto, los beneficiarios o recipientes de jubilacioo nes son definidos como aquellos que obtienen un ingreso jubilatorio mayor que cero. Este tipo de pregunta puede sub-estimar la cobertura ya que hay encuestados que no podr´ no querer revelar el monto de sus ingresos jubilatorios, ıan Rofman y Oliveri (2008). Usaremos la siguiente f´rmula de c´mputo: o o B = Cobertura TE (1.5)

En la ecuaci´n 1.5 B mide el n´mero de adultos mayores a 65 a˜os de edad o u n que reciben un ingreso jubilatorio superior a cero y T E es el total de la poblaci´n con edad mayor o igual a 65 a˜os. o n Mediremos tambi´n la cobertura de los beneficiarios de la ley del adulto e mayor, una pensi´n no contributiva recientemente establecida en el Paraguay, o con la ecuaci´n 1.6: o BAM = Cobertura T EB (1.6)

En la ecuaci´n 1.6 BAM mide el n´mero de beneficiarios de la ley de adultos o u mayores, esto es, el n´mero de individuos que declaran estar recibiendo ingresos u en este concepto, dentro del grupo de la tercera edad beneficiaria de la ley del adulto mayor (T EB).

1.5.

La poblaci´n dependiente y la dependencia o del sistema

Calcularemos tambi´n estos dos indicadores utilizados para medir la cobere tura de los sistemas jubilatorias (Patrick, Shinkai y Fuentes, 2001). El ratio de la poblaci´n dependiente se calcula dividiendo la poblaci´n mayor a 65 a˜os por o o n

La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

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el total de la poblaci´n en la edad de trabajar, para nuestro caso, de 20 a menos o de 65 a˜os. La dependencia del sistema se mide como el ratio entre jubilados y n contribuyentes. En un pa´ donde el sistema de seguridad social cubre a todos ıs los potenciales contribuyentes y beneficiarios, los dos ratios tender´n a ser muy a similares. Esto ocurre en los pa´ europeos, donde las capacidades administraıses tivas y de controlar el cumplimiento de las normas es alta lo que asegura una tambi´n elevada participaci´n en el sistema nacional de seguro social. En Am´rie o e ca Latina, los sistemas m´s maduros de los pa´ como Uruguay, Argentina y a ıses Brasil son relativamente efectivos en cubrir al anciano pero reciben contribuciones de menos que la mitad de la poblaci´n. En pa´ o ıses como Colombia, El Salvador, Jamaica, Venezuela y Honduras, la mayor´ de la poblaci´n no recibe ıa o beneficios jubilatorios (Patrick, Shinkai y Fuentes, 2001).

Cap´ ıtulo 2

La cobertura en la Encuesta de Hogares de 2011
“En los trescientos a˜os que pasaron desde la publicaci´n del libro Principia de n o Newton, la probabilidad matem´tica y la estad´ a ıstica han encontrado aplicaciones en todas las ciencias —sociales, f´ ısicas, biol´gicas. o En cada area donde estas ideas han sido introducidas, ha habido resistencia... Esta ´ tensi´n, entre aquellos que aprecian y quieren extender el an´lisis cuantitativo y o a aquellos que argumentan que s´lo la descripci´n cualitativa puede tratar con la o o esencia de todas las cosas que afectan nuestras vidas persiste hasta hoy.” —Stephen M. Stigler, 1999

2.1.

Cobertura de la Fuerza de Trabajo 2011

Aplicamos la ecuaci´n 1.1 a los datos de la Encuesta de Hogares del 2011. o Obtenemos as´ el Cuadro 2.1 que se incluye a continuaci´n. Con esta Tabla poı o demos computar la ecuaci´n 1.1 la que nos proporciona una Cobertura de la o Fuerza de Trabajo de 20,7 % para el 2011. Esta tasa de cobertura hab´ sido ıa calculada para el 2009 en 16,9 % por Rofman y Oliveri (2008), por lo que podemos concluir que ha habido un avance en el ratio de cobertura de la fuerza de trabajo durante estos a˜os. Puede tambi´n observarse en este Cuadro 2.1 n e c´mo la cobertura cambia en los diferentes grupos de edad. En general, para los o estratos de menores edades, la cobertura es mayor que en los estratos de edad m´s avanzada. La m´xima tasa de cobertura se registra para el grupo de edad a a de 31–40 a˜os con 26,3 %. n A efectos de computar la Cobertura de la Fuerza de Trabajo se seleccionan los datos de la Encuesta de Hogares con edades iguales o mayores a 20 a˜os. Se n establece la condici´n adicional de que los datos deben pertener a individuos con o empleo o que est´n buscando activamente empleo en los ultimos 7 d´ previos a ´ ıas a la realizaci´n de la Encuesta. En el sub-conjunto as´ obtenido se diferencia o ı

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La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

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Cuadro 2.1: Cobertura de jubilaciones en la fuerza de trabajo 2011: ecuaci´n o 1.1 Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No No responde Total 20–30 a˜os n 193.612 631.054 2.358 827.024 31–40 a˜os n 162.110 453.052 1.480 616.642 41–50 a˜os n 119.830 439.194 0 559.024 Grupos de edad 51–60 a˜os n 64.804 359.163 0 423.967 61–70 a˜os n 10.112 165.330 0 175.442 71–80 a˜os n 1.208 54.129 0 55.337 81–m´s a˜os a n 0 7.678 0 7.68 Total 551.676 2.109.600 3.838 2.665.114 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o aquellos que est´n aportando actualmente a una caja de jubilaciones. a Nos interesa exponer en detalle el algoritmo utilizado para la medici´n. La o variable que mide la edad de los individuos encuestados en la base de datos de la Encuesta de Hogares del 2011 es p02. El primer paso del algoritmo fue seleccionar los datos de manera tal que p02 ≥ 20. Una vez obtenido el conjunto de los individuos en edad activa para el trabajo, seleccionamos dentro de este conjunto a aquellos individuos que formaban parte de la poblaci´n econ´micao o mente activa, esto es, aquellos individuos que se encontraban en el rango de edad citado que estaban ocupados en un empleo o se encontraban desocupados pero buscando activamente un empleo. Para seleccionar estos casos, empleamos la variable P EAA, actividad econ´mica agrupada, con la codificaci´n 1 para o o ocupados y 2 para desocupados. Por consiguiente, el subconjunto de los datos originales utilizado para realizar la medici´n fue el que reun´ las siguientes cono ıa diciones: p02 ≥ 20 y (P EAA = 1 ´ P EAA = 2). En este sub-conjunto de datos, o se utiliz´ como ponderador al inverso de la probabilidad de cada dato de formar o parte de la muestra, variable f ex, como ponderador. Se convirti´ luego a p02 o en una variable categ´rica para definir los diferentes grupos de edad. La tabla o de contingencia fue posteriormente elaborada entre la variable p02 categ´rica o y la variable b10 que codifica las respuestas a la pregunta de si el individuo aporta a alguna Caja por la ocupaci´n principal. Un punto importante, es que o la pregunta de si aporta o no a alguna Caja se realiza s´lo a los individuos o que se encuentran con un empleo actualmente. Con este algoritmo obtenemos el Cuadro 2.1. Hay un peque˜o n´mero de casos en la muestra, en los que el aporte no se n u da por la ocupaci´n principal sino en la ocupaci´n secundaria. El Cuadro A.1 o o del Ap´ndice compila los casos de aportes por ocupaci´n principal, variable b10, e o y por ocupaci´n secundaria, variable c07. Dado que el impacto sobre la cuano tificaci´n es marginal se conserva la importancia de la variable b10 para medir o

Cobertura 23,4 % 26,3 % 21,4 % 15,3 % 5,8 % 2,2 % 0,0 % 20,7 %

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la cobertura. La cobertura derivada de las ocupaciones secundarias es de 0,3 puntos porcentuales por lo que el ratio de cobertura calculada con la ecuaci´n o 1.1 sube desde 20,7 % a 21,0 %. El Cuadro A.2 del Ap´ndice desagrega estas cuantificaciones para las catee gor´ de residencia urbana y residencia rural. Encontramos as´ que la raz´n de ıas ı o cobertura jubilatoria en el ´rea rural es s´lo de 7,5 % mientras que la cobertura a o en el ´rea urbana crece a 28,8 %. A la luz de estos datos, puede observarse la a cr´ ıtica ausencia de protecci´n social en el ´rea rural del pa´ sobre todo en las o a ıs, edades m´s avanzadas. A efectos de esta tabulaci´n se utiliz´ la variable AREA, a o o que es codificada para indicar el ´rea de residencia del individuo encuestado. Al a interior de esta categor´ de residencia, se verifica el mismo patr´n por grupo ıa o de edad: tienden a estar m´s cubiertos los grupos menores en edad. a La Tabla de contingencia A.3 distingue la cobertura por sexo. Pr´cticamente a la cobertura es la misma en ambos sexos. La variable p06 es la que se utiliza para distinguir a los datos muestrales por el sexo del individuo. La Tabla A.4 de contingencia de la cobertura por grado de educaci´n nos ino dica que a mayor grado de educaci´n tiende a ser mayor el patr´n de cobertura. o o El indicador de cobertura var´ desde 0 % para aquellos que no cuentan con eduıa caci´n escolar b´sica hasta el 46,4 % para los que han obtenido una educaci´n o a o universitaria. Hay segmentos educacionales (maestros y formaci´n militar) en o los que la cobertura es pr´cticamente total. La variable usada para la educaci´n a o fue ed05, nivel aprobado. La Figura A.1 del Ap´ndice nos indica que mayoritariamente son el Instituto e de Previsi´n Social (IPS) y la Caja Fiscal, las dos principales Cajas Jubilatorias o a las que se aporta. Esta Figura est´ construida con las respuestas a la pregunta a b11 ¿A cu´l Caja aporta?. a La Figura A.2 muestra que a una gran parte de la poblaci´n que no aporta o le gustar´ aportar al IPS (pr´ximo al 80 %) mientras que a un 20 % no le inıa o teresa aportar a ninguna Caja. Esta Figura fue hecha con la variable b13 que codifica las respuestas a la pregunta: ¿Le gustar´ poder aportar a una Caja de ıa Jubilaci´n?. o La Figura A.3 es importante para mostrar las razones por las que no se aporta a una Caja Jubilatoria. Sobresalen el hecho de que se es cuenta-propista y tambi´n la raz´n de que es la empresa en la que trabaja la que no aporta e o a ning´n r´gimen. En total, estas dos razones alcanzan a m´s del 60 % de las u e a respuestas. Aqu´ teorizamos, sobre la base de estas mediciones, que son dos las ı razones principales de la ausencia de aportes: (i) el hecho de ser un trabajador por cuenta propia, lo que puede estar correlacionado con la sub-ocupaci´n y o la ausencia de empleos de calidad; (ii) la raz´n derivada de que la empresa en o la que se trabaja es informal y no aporta ella misma al seguro jubilatorio, a

La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

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pesar de estar legalmente obligada a hacerlo. Estas dos causas est´n asociadas a a la informalidad en el empleo, que elude de esta forma a las leyes laborales y de jubilaci´n, y a la sub-ocupaci´n. No hay pues una decisi´n voluntaria de no o o o contar con cobertura por parte del trabajador sino es m´s bien esta estructura a de informalidad y sub-ocupaci´n la que genera la baja cobertura. Hay s´ un 20 % o ı de la poblaci´n activa que declara no estar interesada en la idea de asegurarse. o Pueden haber factores culturales y econ´micos que expliquen este 20 % de deo sinter´s. Al respecto, algunos marcos te´ricos explican que un agente racional e o puede decidir no destinar recursos para un fondo jubilatorio bajo condiciones semejantes a las que imperan en el pa´ ver el Cap´ ıs, ıtulo 3. La Figura A.3 fue construida con los datos a la pregunta ¿Cu´l es la raz´n por la que no aporta a o a una Caja de Jubilaci´n?, cuyas respuestas est´n codificadas en la variable o a categ´rica b12. o La Tabla A.6 de la cobertura clasificada por tipo de ocupaci´n principal fue o obtenida con la variable RB01. En el Ap´ndice A se incorporan diversas Tablas e de contingencia que resultan de cruzar la variable categ´rica de edad (p02), por o un lado, y, por otro, las ramas de actividad en la ocupaci´n principal (RB02), la o categor´ en la ocupaci´n principal (b14), ¿usted forma parte de alg´n sindicato ıa o u o asociaci´n de empleados? (b17), tipo de contrato en ocupaci´n principal (b28), o o ¿el establecimiento donde trabaja emite factura legal? (b32), condici´n jur´ o ıdica del establecimiento (b31), el tama˜o del establecimiento en donde trabaja n (T AM A), y los quintiles del ingreso laboral (quintili).

2.2.

Conclusiones extra´ ıdas a partir de estas tablas

En esta parte, pretendemos hacer una evaluaci´n de lo que hemos encontrado o como conclusiones con estas tablas de contingencia. 1. En general, la cobertura es mayor para los grupos de edad relativamente m´s j´venes. a o 2. La cobertura es mayor para los que tienen m´s educaci´n. a o 3. La falta de cobertura est´ asociada en lo sustantivo al trabajo por cuenta a propia y al trabajo en peque˜as empresas informales. S´lo el 0,7 % de los n o trabajadores independientes y empleadores aportan a alguna Caja. 4. En el ´rea rural, la cobertura es sustancialmente menor. a 5. Un perfil del descubierto puede ser descripto de la siguiente manera: (i) vive en el sector rural o en el sector urbano donde trabaja por su cuenta; (ii) su educaci´n es muy elemental; (iii) no est´ sindicalizado; (iv) si no o a trabaja por su cuenta, trabaja en un establecimiento peque˜o, donde no n

La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

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se emite factura legal; (v) pertenece a los quintiles m´s bajos de ingreso a laboral; (vi) da lo mismo para el indicador de cobertura que sea hombre o mujer. Este perfil del descubierto nos permite llegar a la conclusi´n que la falta de o cobertura est´ asociado al trabajo m´s precario y a los sectores sociales donde a a est´ concentrada la mayor necesidad relativa. a

2.3.

Cobertura ocupacional

Se ha explicado con anterioridad que los ratios de cobertura calculados en la secci´n anterior son los mismos que los ratios de la cobertura ocupacional debido o a que la pregunta de si se aporta o no a alguna Caja Jubilatoria se hace en la Encuesta de Hogares s´lo a aquellas personas que declaran tener corrientemeno te un empleo, de forma tal que no distinguiremos realmente entre la cobertura de la fuerza de trabajo y la cobertura ocupacional. En concreto, los resultados obtenidos con la ecuaci´n 1.1 y 1.2 son los mismos. o

2.4.

Cobertura legal en la Encuesta de Hogares del 2011

Seguidamente, utilizaremos la ecuaci´n 1.3 a los efectos de calcular la coo bertura jubilatoria de aquellos que reciben salarios. Empleamos el algoritmo de definir asalariados como aquellos que tienen una variable b14 = 1 ´ b14 = o 2´ b14 = 6, esto es, el individuo es un empleado u obrero p´blico, privado o o u un empleado dom´stico asalariado. Se excluyen de este concepto de asalariado e al empleador y al trabajador independiente o por cuenta propia. Calculamos la cobertura legal del 2011 en 38,5 %, lo que permite deducir que la evasi´n de la o ley del IPS es a´n significativa y se sit´a cerca del 70 %. De acuerdo, con esta u u ley, todos los asalariados del pa´ deben estar cubierto por el seguro jubilatorio ıs y deben aportar tanto las empresas contratantes como los propios asalariados. La Tabla 2.2 cuantifica la cobertura legal de conformidad con la ecuaci´n 1.3. o En esta categor´ de asalariados la principal raz´n por la que no se aporta ıa o a alguna Caja es que la empresa en la que se trabaja no lo hace. La Figura A.4 contiene estas razones. Menos del 20 % no se encuentra interesado realmente en aportar pero cerca del 80 % responde que no lo hace porque la empresa no aporta al seguro jubilatorio. A continuaci´n, usamos la ecuaci´n 1.4 para calcular la cobertura en la o o categor´ de empleador y trabajador por cuenta propia. En esta categor´ la coıa ıa bertura es muy peque˜a e influye substantivamente al promedio general, por la n importante cantidad relativa de individuos que se encuentran en esta categor´ ıa.

La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

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Cuadro 2.2: Cobertura legal 2011: asalariados, ecuaci´n 1.3 o Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No Total 20–30 a˜os n 192.489 398.691 591.189 31–40 a˜os n 160.834 197.316 358.150 41–50 a˜os n 116.417 144.275 260.692 Grupos de edad 51–60 a˜os n 62.219 89.993 152.212 61–70 a˜os n 10.112 28.630 38.742 71–80 a˜os n 552 6.781 7.333 81–m´s a˜os a n 0 0 0 Total 542.623 865.686 1.408.309 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o Cuadro 2.3: Cobertura de empleadores y trabajadores por cuenta propia: ecuaci´n 1.4 o Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No No responde Total 20–30 a˜os n 704 170.724 0 171.428 31–40 a˜os n 857 233.787 544 235.188 41–50 a˜os n 3.413 275.152 0 278.565 Grupos de edad 51–60 a˜os n 2.585 257.311 0 259.896 61–70 a˜os n 0 132.304 0 132.304 71–80 a˜os n 656 46.239 0 46.895 81–m´s a˜os a n 0 7.678 0 7.678 Total 8.215 1.123.195 544 1.131.954 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o La Tabla 2.3 tabula estos resultados. En la Figura A.5 se puede observar que a los trabajadores independientes y empleadores les gustar´ aportar en un alto porcentaje ya sea al IPS (m´s del ıa a 60 %) o a un r´gimen privado (alrededor del 10 %). e

Cobertura 32,6 % 44,9 % 44,7 % 40,9 % 26,1 % 7,5 % 0% 38,5 %

Cobertura 0,4 % 0,4 % 1,2 % 1,0 % 0,0 % 1,4 % 0,0 % 0,7 %

2.5.

Cobertura en la tercera edad

El objetivo de esta secci´n es el de aplicar la ecuaci´n 1.5 a los efectos de o o medir el ratio de jubilados en el estrato poblacional de mayores de 65 a˜os. n Espec´ ıficamente, la variable e01gde mide el monto del ingreso jubilatorio que declara tener el individuo en el momento de la Encuesta. La Tabla 2.4 mide la poblaci´n mayor que recibe alg´n ingreso jubilatorio, el cu´l es de 12,3 % para o u a el a˜o 2011. n

La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

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Cuadro 2.4: Cobertura en la edad mayor: reciben jubilaciones, ecuaci´n 1.5 o Recibe una jubilaci´n mayor a cero o No S´ ı Total 65–70 a˜os n 152.334 21.493 173.827 71–475 a˜os n 99.260 13.649 112.909 76–80 a˜os n 61.282 8.963 70.245 Grupos de edad 81–85 a˜os n 38.475 6.663 45.138 86–90 a˜os n 24.470 1.514 25.984 91–85 a˜os n 9.584 1.320 10.904 96–m´s a˜os a n 1.560 635 2.195 Total 386.965 54.237 441.202 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o

Cobertura 12,4 % 12,1 % 12,8 % 14,8 % 5,8 % 12,1 % 28,9 % 12,3 %

Cuadro 2.5: Cobertura en la edad mayor: reciben subsidios por la ley del adulto mayor, ecuaci´n 1.6 o Recibe una transferencia mayor a cero No S´ ı Total 65–70 a˜os n 171.312 2.515 173.827 71–475 a˜os 110.102 n 2.807 112.909 76–80 a˜os n 68.813 1.432 70.245 Grupos de edad 81–85 a˜os n 44.463 675 45.138 86–90 a˜os n 23.832 2.152 25.984 91–85 a˜os n 9.418 1.486 10.904 96–m´s a˜os a n 2.195 0 2.195 Total 430.135 11.067 441.202 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o La Tabla 2.5 mide el porcentaje de la poblaci´n cuya edad es igual o mayor o a 65 a˜os y que recibi´ en el 2011 una transferencia desde el Estado como consen o cuencia de lo establecido en la ley del adulto mayor, el cu´l es una pensi´n por a o edad no-contributiva. La variable e01kde es la que cuantifica el monto de estas transferencias por cada individuo encuestado. La cobertura en este concepto es del 2,5 % para el 2011.

Cobertura 1,4 % 2,5 % 2,0 % 1,5 % 8,3 % 13,6 % 0,0 % 2,5 %

2.6.

Evoluci´n de los indicadores de cobertura o durante la d´cada de los 2000 e

La Tabla 2.6 contiene la evoluci´n de los indicadores de cobertura durante o la d´cada de los 2000. Los datos hasta 2009 est´n tomados de Rofman y Oliveri e a (2012). Podemos observar que el indicador de cobertura de la fuerza laboral comienza en la serie hist´rica en el a˜o 1995 en alrededor del 20 % para descender o n

La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

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durante la d´cada hacia un piso del orden del 13 %, a mediados de los 2000, y e luego repuntar en la segunda mitad de esta d´cada para recuperar los niveles de e cobertura observados hacia el a˜o 1995. Esta variabilidad de corto plazo del indin cador de cobertura puede estar indic´ndonos que el mismo es tambi´n afectado a e por fen´nemos de este horizonte temporal, probablemente factores relacionados o con el crecimiento econ´mico y la variaci´n de los empleos m´s formales en los o o a mercados de trabajo. Esta forma de U en el comportamiento del indicador de cobertura durante la d´cada se corresponde con el patr´n observado en el come o portamiento del crecimiento econ´mico durante este per´ o ıodo. El Cuadro 2.7 compara los indicadores de cobertura a lo largo de los diferentes pa´ de la regi´n. Paraguay se mantiene entre los pa´ menos cubiertos ıses o ıses de la regi´n al ocupar las ultimas posiciones con pa´ como Honduras, Nicao ´ ıses rag¨a, Per´ y Bolivia, todos ellos con ratios de cobertura de la fuerza de trabajo u u inferiores al 20 %. En el otro extremo del espectro de cobertura se encuentran Chile, Uruguay, Costa Rica, Brasil, Panam´, y Argentina, con ratios superiores a al 50 %. El ranking es encabezado por Chile con una cobertura de la fuerza de trabajo de m´s del 70 %. a

Cuadro 2.6: Indicadores de cobertura Aportantes/PEA Aportantes/PEA ocupada Aportantes/asalariados Aportantes/ETI Beneficiarios/Poblaci´n de 65+ o (ecuaci´n 1.1 en %) o (ecuaci´n 1.2 en %) o (ecuaci´n 1.3 en %) (ecuaci´n 1.4 en %) o o (ecuaci´n 1.5 en %) o 1995 21,5 22,3 38,5 2,2 19,3 1997 17,9 19,1 33,2 1,2 18,4 1999 14,4 15,2 30,9 1,3 17,4 2000 13,9 14,8 32,5 0,0 19,6 2002 12,9 14,2 30,9 1,2 15,8 2003 13,0 13,9 29,5 1,3 16,6 2004 11,6 12,4 27,3 0,5 14,9 2005 15,0 15,8 32,8 0,4 18,2 2006 12,8 13,5 28,5 0,2 14,9 2007 16,2 17,0 33,7 0,5 n.d. 2008 16,9 17,7 34,5 0,3 12,9 2009 16,9 17,9 36,1 0,1 16,6 2011 20,7 20,7 38,5 0,7 12,3 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC para el a˜o 2011. Hasta el 2009, los datos o n fueron tomados de Rofman y Oliveri (2012). n.d.: no disponible. A˜o n

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La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

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Figura 2.1: Evoluci´n de la cobertura: aportantes/pea ( %) o

Cuadro 2.7: Comparaci´n: indicadores de cobertura en pa´ de la regi´n o ıses o Pa´ ıses Aportantes/PEA Aportantes/asalariados Beneficiarios/Poblaci´n de 65+ o Argentina (2010) 47,5 66,8 90,43 Bolivia (2007) 15,0 35,7 17,2 Brasil (2009) 52,0 74,0 86,3 Chile (2009) 73,1 89,8 57,2 Colombia (2009) 32,7 59,7 23,0 Costa Rica (2008-2009) 66,5 80,1 41,0 Ecuador (2009) 30,4 46,2 20,3 El Salvador (2009) 28,6 50,8 13,4 Guatemala (2006) 26,8 46,2 15,4 Honduras (2009) 19,1 42,0 5,1 M´xico (2010) e 37,0 50,6 25,2 Nicarag¨a (2005) u 18,5 37,5 18,7 Panam´ (2009) a 49,1 75,1 46,0 Paraguay (2011) 20,7 38,5 12,3 Per´ (2010) u 18,5 40,9 25,9 Rep. Dominic. (2009) 25,0 55,4 11,1 Uruguay (2010) 66,8 83,7 85,7 Venezuela (2006) 35,3 63,8 31,3 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC para el a˜o 2011 para Paraguay. Los dem´s o n a datos fueron tomados de Rofman y Oliveri (2012).

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La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

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Figura 2.2: Comparaci´n de la cobertura: aportantes/pea ( %) o

2.7.

La poblaci´n dependiente y la dependencia o del sistema

Calcularemos el ratio de la poblaci´n dependiente de la siguiente manera: o P D = A/F T donde P D =ratio de la poblaci´n dependiente, A =poblaci´n con 65 a˜os y o o n m´s y F T =poblaci´n con edad entre 20 a˜os y menos de 65 a˜os. a o n n La dependencia del sistema se calcula como: DS = J/C donde DS =dependencia del sistema, J =n´mero de jubilados y C =n´mero u u de contribuyentes. Al aplicar estas f´rmulas a los datos anteriormente reportados podemos calo cular que la poblaci´n dependiente en el 2011 fue del 19,8 % mientras que la o dependencia del sistema jubilatorio nacional fue de 9,8 %. Paraguay se encuentra entonces entre los pa´ ıses con menos maduraci´n de la regi´n en materia o o de su sistema jubilatorio donde hay un d´ficit importante en la cobertura del e adulto mayor (Patrick, Shinkai y Fuentes, 2001).

Cap´ ıtulo 3

Estudio de las causas posibles que pueden explicar la baja cobertura
“La producci´n agropecuaria, orientada hacia un reducido o mercado interno, concentr´ la poblaci´n en las regiones rurales. o o Y este hecho geogr´fico y econ´mico tambi´n marca la manera a o e de ver el mundo y de organizar la relaci´n con los dem´s, o a la cual suele exigir el agrupamiento en clanes, donde la familia nuclear se ampl´ con una serie de anillos conc´ntricos de cu˜ados, compadres ıa e n y arrimados. As´ se explica el fuerte gregarismo del paraguayo, ı que proyecta su influencia a todos los escenarios de la vida nacional. Por algo un antrop´logo ingl´s dec´ que en el Paraguay s´lo funcionan o e ıa o tres instituciones: el parentesco, la amistad y el compadrazgo.” —Helio Vera, 2010

El objetivo de este cap´ ıtulo es realizar una revisi´n de los marcos te´ricos o o propuestos para explicar los niveles de cobertura jubilatoria. Podemos decir, con una perspectiva general, que estos marcos te´ricos corresponden a dos grandes o conjuntos. En el primero de ellos, se considera que la cobertura es una consecuencia del funcionamiento de los mercados de trabajo y de diversos factores estructurales de la econom´ Este primer conjunto de la literatura considera ıa. que la baja cobertura proviene de un problema m´s grande de exclusi´n social, a o el que est´ ligado a mercados de trabajo discriminatorios, al fracaso de los goa biernos para proveer una educaci´n mejor y a otros factores estructurales de la o econom´ como el grado de urbanizaci´n, por ejemplo. Podr´ ıa, o ıamos llamar a este conjunto, la explicaci´n estructuralista. En un segundo conjunto, se encuentran o los marcos te´ricos que proponen que la baja cobertura puede ser el resultado de o las decisiones de individuos y hogares que racionalmente, y con una perspectiva de decisi´n de largo plazo, han elegido no contribuir a los sistemas formales de o seguridad social. 18

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La diferencia de enfoque te´rico no es de poca monta. En el primer marco o te´rico, el agente econ´mico es visto, podr´ decirse, casi como un objeto que o o ıa recibe las influencias abrumadoras de estructuras que est´n por fuera de ´l y a e que lo determinan substantivamente. En el segundo marco, el que define por completo la situaci´n es el individuo y el hogar, los cu´les recuperan su rol de o a verdaderos agentes, que con sus comportamientos y decisiones determinan las estructuras que lo rodean.

3.1.

Los factores estructurales de la baja cobertura

Jim´nez y Cuadros (2003) encuentran que la baja cobertura es explicada e por una serie de factores estructurales. Entre ellos, el grado o nivel de desarrollo relativo est´ asociado linealmente a la cobertura, de manera que a mayor desaa rrollo relativo corresponde una mayor cobertura. Obviamente, esta asociaci´n o no se deriva de una causalidad mec´nica sino m´s bien hay condiciones asociaa a das al mayor grado de desarrollo que dan como resultado una mayor cobertura. Jim´nez y Cuadros (2003) mencionan tres de estas condiciones. En primer lugar, e se observa un cierto avance conjunto en los niveles de ingreso y en la transici´n o demogr´fica, con lo cual se expande la demanda de mecanismos de provisi´n a o de ingresos para la vejez. En segundo lugar, un mayor desarrollo est´ asociado a a condiciones de oferta, especialmente la mayor cantidad de recursos p´blicos, u que hacen m´s factible contar con una cobertura mayor. En tercer lugar, la ura banizaci´n aumenta con el grado de desarrollo y consecuentemente se generan o condiciones m´s propicias para una cobertura mayor. a Otra de las causas mencionadas por el enfoque estructuralista tiene que ver con la baja cobertura en el sector informal urbano y el de los trabajadores independientes y familiares no remunerados de la agricultura. Aqu la idea es que en la medida que estos sectores tienen una mayor importancia relativa en el total de la econom´ se reduce el porcentaje de contribuyentes a la seguridad social. ıa, En este conjunto de la literatura, se argumenta frecuentemente que los trabajadores acceden al seguro de protecci´n jubilatoria a trav´s de la sindicalio e zaci´n en un sector en particular. Muchos estudios han argumentado que con o los cambios en la estructura ocupacional de Am´rica Latina de las dos ultimas e ´ d´cadas —con una participaci´n creciente de la fuerza de trabajo en el trabae o jo por cuenta propia o en el trabajo en peque˜as empresas, (OIT, 1998)— un n creciente n´mero de estos trabajadores son exclu´ u ıdos de los programas de seguridad social dado que la cobertura en estos sectores es muy inferior a lo que t´ ıpicamente se encuentra en el sector p´blico y privado de mayor escala y en el u servicio del funcionariado p´blico (BID, 2000). A este respecto, ver la cita en u Packard, Shinkai y Fuentes (2001).

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Mesa-Lago (1991) y Uthoff (1997) proveyeron un perfil de aquellos que probablemente est´n cubiertos y de aquellos que probablemente no lo est´n en los e e pa´ de Am´rica Latina. El acceso a la seguridad social est´ determinada por ıses e a la categor´ ocupacional del trabajador y por el taman˜o de la firma en que se ıa n emplea. Los niveles de cobertura difieren de acuerdo con la cantidad de presi´n o pol´ ıtica que ciertos grupos de trabajadores pueden generar para asegurarse de que sean incluidos en el sistema nacional (Mesa-Lago, 1991). Los pa´ con altas ıses tasas de urbanizaci´n, industrializaci´n, sindicalizaci´n, y una mayor proporci´n o o o o de empleo asalariado (en relaci´n al empleo por cuenta propia) tendr´n tasas o a m´s altas de cobertura. Los pa´ que todav´ sean predominantemente ruraa ıses ıa les, con econom´ agr´ ıas ıcolas donde el trabajo est´ menos sindicalizado y donde a hay una porci´n m´s grande de empleados por cuenta propia en la fuerza de o a trabajo tendr´n bajos niveles de cobertura. Aquellos que est´n sub-empleados a a en trabajos de tiempo parcial y aquellos que est´n temporariamente empleados a sin un contrato tambi´n es probable que no est´n cubiertos. e e

3.2.

El comportamiento de los agentes

Barrientos (1998), James (1999) y Holzmann, Packard y Cuesta (2000) proporcionan marcos te´ricos que van m´s all´ del argumento de exclusi´n social o a a o y dan argumentaci´n a razones por las que los individuos y hogares familiares, o racionales y con perspectiva de decisi´n que incluyen a la edad mayor, pueden o perfectamente decidir conscientemente no contribuir a los sistemas formales de seguridad social (Packard, Shinkai y Fuentes, 2001). Cuando la seguridad en el sistema de pensiones est´ mezclada con regulaa ciones gubernamentales y programas laborales no relacionados, los costos de cumplimiento para el individuo (y las pequen˜s firmas) pueden ser prohibitaa mente altos (Packar, Shinkai y Fuentes, 2001). La cobertura bajo el sistema de seguridad social est´ a menudo incluida profundamente dentro de un esquea ma regulatorio y de tributaci´n de la econom´ Bajo este esquema regulatorio o ıa. m´s amplio, los trabajadores pueden ser obligados a cumplir con regulaciones a y est´ndares laborales que no est´n relacionados con la seguridad en la edad a a mayor, por lo que el trabajador percibe a las contribuciones m´s bien como un a impuesto y regulaci´n adicional que como una contribuci´n para obtener un o o flujo de beneficios en la vejez. Los costos de contribuir a los sistemas formales de jubilaciones para muchos trabajadores, especialmente para los emprendedores m´s pobres, pueden evitar a que ellos inviertan en insumos productivos y que sean h´biles para suavizar su a consumo. Para estos trabajadores por cuenta propia, evitar el sistema formal puede ser la decisi´n ´ptima dadas sus restricciones de capital y de cr´dito pao o e ra realizar inversiones productivas. Los costos de oportunidad para utilizar su

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escaso capital en un sistema de retiro, no importa cu´n bien financiado est´, a e puede ser demasiado alto (Packar, Shinkai y Fuentes, 2001). En un argumento relacionado con el anterior, una tasa de contribuci´n fija o y la imposibilidad de utilizar las contribuciones acumuladas para otros fines en tiempos de dificultad pueden imponer inaceptables restricciones financieras para los trabajadores —especialmente los emprendedores o trabajadores por cuenta propia— cuyos ingresos son variables y cuyas necesidades financieras son impredecibles. Esto es especialmente cierto para los agricultores y dem´s trabajadores a rurales cuya riqueza es mantenida en forma il´ ıquida y cuyo ingreso es estacional en lo fundamental (Packar, Shinkai y Fuentes, 2001). Cuando el ingreso familiar alcanza s´lo para satisfacer las necesidades m´s o a inmediatas, las m´s b´sicas para sobrevivir, ahorrar para la edad mayor puede a a que no sea un comportamiento racional. Los hogares pobres pondr´n mucho maa yor valor en su consumo inmediato que en su consumo en la vejez, que est´ a´n a u muy lejos en el futuro. Si la tasa de preferencia intertemporal es mayor que la tasa de inter´s de mercado y el cr´dito es caro o est´ racionado, la tasa sombra e e a de descuento es a´n mayor. As´ para los hogares de ingresos bajos, las contriu ı, buciones obligatorias provenientes de un seguro jubilatorio pueden poner una restricci´n intolerable sobre los esfuerzos de los hogares para suavizar su consuo mo, James (1999) y Packard, Shinkai y Fuentes (2001). La seguridad del ingreso en la vejez puede que no sea el riesgo m´s impora tante que preocupe a los hogares pobres (Holzmann y otros, 2000; Packard, Shinkai y Fuentes, 2001). El conjunto de riesgos enfrentado por el pobre tiende a incluir choques impredecibles tales como las enfermedades repentinas y las incapacidades laborales. La gente pobre podr´ preferir utilizar su ingreso hoy ıa antes que ahorrar y consumir en el futuro cuando, debido a su relativamente alta probabilidad de muerte, ya no est´ vivo para disfrutar sus ahorros. Todos estos e factores combinados refuerzan la idea de que las contribuciones obligatorias son un impuesto impl´ ıcito para los hogares pobres, independientemente del tipo y de las caracter´ ısticas del sistema jubilatorio al cual se destinen esas contribuciones. M´s a´n, para muchos de los hogares de los pa´ en desarrollo, los sistemas a u ıses tradicionales y basados en la familia para la protecci´n de los ancianos pueden o proveer la mejor cobertura contra el riesgo de la pobreza en la edad mayor. Las estructuras tradicionales en las que el adulto mayor vive con miembros m´s a j´venes de su familia (Becker y Tomes, 1976; Appelbaum y Katz, 1991; y Hoddio nott, 1992) son todav´ prevalecientes en Am´rica Latina (BID, 2000; Packard, ıa e Shinkai y Fuentes, 2001) y pueden actuar como substitutos para el sistema formal de seguridad social.

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3.3.

La centralidad del producto interno bruto

Seguiremos a continuaci´n a Barr (2000) para estudiar c´mo es que la vao o riable fundamental en el contexto del largo plazo es la din´mica del producto a interno bruto. Consideremos un esquema de reparto equilibrado donde: cSN = JR (3.1)

En esta ecuaci´n (3.1), las variables tienen los siguientes significados: (i)c =tasa o de contribuci´n al seguro social de reparto; (ii)S =el salario nominal promedio; o (iii) N =el n´mero de los trabajadores en la econom´ (iv)J =la jubilaci´n u ıa; o nominal promedio; y (v) R =el n´mero de jubilados. u En un esquema como ´ste, las contribuciones actuales cubren exactamente e los pagos corrientes de las jubilaciones. Para estudiar el efecto de una evoluci´n o demogr´fica adversa, supongamos que una generaci´n grande de trabajadores a o en el per´ ıodo 1 es seguido por una generaci´n m´s peque˜a en el per´ o a n ıodo 2. Como resultado, la generaci´n m´s peque˜a de la fuerza de trabajo en el per´ o a n ıodo 2 tendr´ que soportar a la generaci´n retirada m´s grande de los trabajadores a o a en el per´ ıodo 1. Es util considerar por separado el caso de una econom´ en que la producci´n ´ ıa o es est´tica y en el caso en el que la producci´n es din´mica. a o a

3.3.1.

El caso de la producci´n est´tica o a

Supongamos que debido a la disminuci´n de la tasa de natalidad, N baja o a la mitad. Si todas las dem´s cosas permanecen iguales, el sistema de reparto a puede permanecer en equilibrio de varias formas. Una opci´n es bajar a la mitad o la jubilaci´n promedio J, imponiendo la totalidad del costo de ajuste a los o jubilados. Esto es problem´tico porque rompe la promesa hecha y puede tener a efectos adversos sobre la equidad distributiva. Otra opci´n, es aumentar al doble o las contribuciones, imponiendo todo el costo del ajuste a los trabajadores. Esto tambi´n es problem´tico por los potenciales efectos adversos sobre la motivaci´n e a o y el esfuerzo laboral. Puede tambi´n encontrarse una soluci´n mixta en la que e o el ajuste se reparte entre los trabajadores y los jubilados, corrigi´ndose tanto e las tasas de contribuciones como el monto promedio de las jubilaciones. En el fondo, el problema subyacente causado por un cambio demogr´fico es la ca´ a ıda del producto que impide hacer el ajuste si no es trav´s de las correcciones a c e y/o J.

3.3.2.

El caso de la producci´n din´mica o a

Volviendo a la ecuaci´n (3.1), si el producto crece y consecuentemente los o salarios reales y nominales suben, es posible acomodar un cambio demogr´fico a adverso a trav´s del aumento en S sin tener que ajustar c ni J. e

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3.4.

Patrones recientes de especializaci´n de Am´rio e ca Latina

El crecer sostenida y equitativamente no es un desaf´ f´cil para Am´rica ıo a e Latina. La apertura al comercio internacional derivada de las reformas emprendidas en materia de reducciones arancelarias e integraci´n y de las privatizao ciones —las llamadas reformas estructurales—, en conjunto con las crecientes din´micas de globalizaci´n de las dos ultimas d´cadas, han expuesto a la regi´n a o ´ e o a una creciente competencia de empresas con altas capacidades relativas en materia cient´ ıfica y tecnol´gica. o Esta exposici´n a la competencia, ante tan formidables compa˜´ ha proo nıas, ducido un patr´n m´s acentuado de especializaci´n de las compa˜´ locales o a o nıas en base a las ventajas comparativas est´ticas de la regi´n. Esta especializaci´n a o o reciente ha reforzado los patrones hist´ricos y se ha reconcentrado en sectores o industriales de baja intensidad tecnol´gica. En estos patrones de especializaci´n o o en sectores de baja intensidad en el uso de la ciencia y la tecnolog´ se observan ıa dos grandes tendencias sub-regionales: los pa´ del Cono Sur, que se han esıses pecializado espec´ ıficamente en sectores de producci´n de materias primas o de o procesamiento industrial de sus recursos naturales, por un lado, y los pa´ de ıses Am´rica Central y el Caribe, que se han especializado en actividades que son e intensivas en trabajo, tipo maquila, por el otro (Cimoli, M.; Ferraz, J. y Primi, A. 2005). De esta manera, se fue configurando una estructura industrial en la regi´n o que no es propicia para producir un aumento del empleo de calidad y una difusi´n al resto de la econom´ de patrones productivos basados en una ciencia o ıa y tecnolog´ vigoroza. De acuerdo con Cimoli, M.; Ferraz, J. y Primi, A. (2005): ıa “Estos cambios en los patrones de especializaci´n regional favorecieo ron la generaci´n de una estructura industrial que, per se, limit´ las o o capacidades end´genas y expresa una demanda deprimida por coo nocimiento, limitando as´ el potencial est´ ı ımulo productivo hacia la igualdad tecnol´gica con los pa´ m´s avanzados y hacia el increo ıses a mento de la competencia. En contraste, los pa´ ıses asi´ticos fueron a exitosos en entrar y expandir industrias que son intensivas en tecnolog´ combinando pol´ ıa, ıticas de substituci´n de importaciones con o estrategias orientadas a la exportaci´n agresivas pero graduales”. o Como consecuencia de estos patrones recientes de especializaci´n de la reo gi´n, no es de esperar que la econom´ pueda crecer en forma tal que genere o ıa empleos con alta productividad a lo largo de todo el sistema de producc´n y, o como resultado, los indicadores de cobertura tender´n a estar estancados. a

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3.5.

Cadenas internacionales de producci´n en o la regi´n, modernizaci´n “truncada” y siso o temas de investigaci´n e innovaci´n o o

En econom´ abiertas, las oportunidades y restricciones que enfrentan los ıas agentes econ´micos no est´n, obviamente, circunscritas a las fronteras nacionao a les. En las ultimas d´cadas se ha acentuado en Am´rica Latina la presencia de ´ e e redes internacionales de producci´n. Las compa˜´ extranjeras, que ya ten´ o nıas ıan una posici´n importante en varios sectores de la econom´ particularmente en o ıa, bienes durables y bienes de capital, expandieron su presencia hacia otros sectores de la econom´ Al t´rmino de la d´cada de los noventa, alrededor del 40 % de ıa. e e las 500 corporaciones m´s grandes de la regi´n eran propiedad extranjera, cifra a o que contrasta con el 30 % de comienzos de la d´cada de los noventa, (Cimoli, e M.; Ferraz, J. y Primi, A., 2005). Las compa˜´ grandes de la regi´n, ante la competencia de las firmas exnıas o tranjeras y las debilidades propias de las econom´ locales, enfrentaron la alıas ternativa de expandirse hacia afuera o transferir su propiedad a las empresas extranjeras que estaban instalando sus cadenas de producci´n en la regi´n. Las o o compa˜´ regionales que pudieron posicionarse en estas cadenas, sin transferir nıas su propiedad, lo hicieron en sectores de baja tecnolog´ alejados de los liderazıa, gos principales de control e innovaci´n, que permanecieron en propiedad de las o compa˜´ extranjeras. Estas ultimas compa˜´ son las que controlan y definen nıas ´ nıas el patr´n internacional de especializaci´n de la regi´n a trav´s de sus estrategias o o o e de outsourcing y del establecimiento de redes. De acuerdo con Cimoli, M.; Ferraz, J. y Primi, A. (2005): “En paralelo, en la medida que las presiones competitivas se incrementaron, las firmas m´s grandes en la regi´n iniciaron procesos de a o modernizaci´n, sesgados fuertemente hacia la racionalizaci´n. La rao o cionalizaci´n incluy´: la expansi´n de los componentes importados, o o o el outsourcing de las actividades que no eran parte de los procesos centrales de estas compa˜´ la adopci´n de nuevas t´cnicas de nıas, o e organizaci´n, como los sistemas de control de calidad y la admio nistraci´n de justo-a-tiempo, y la introducci´n localizada de nuevo o o equipamiento, especialmente aquellos que tienen una base microelectr´nica. Las firmas l´ o ıderes de mayor tama˜o fueron m´s capaces n a de entrar en estos procesos de modernizaci´n y ampliaron de esta o manera la brecha de eficiencia en cada sector en relaci´n a aquellas o de menor tama˜o. Pero, adem´s del incremento de la heterogeneidad n a entre agentes econ´micos, la racionalizaci´n de los procesos de proo o ducci´n result´ en una modernizaci´n “truncada” porque el “salto” o o o hacia sistemas tecnol´gicos dom´sticos que sean efectivos todav´ o e ıa necesita ser hecho.

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En efecto, el mejoramiento tecnol´gico implica el desarrollo de capao cidades end´genas a trav´s de procesos de prueba y error complejos, o e din´micos y asociativos. El desarrollo de capacidades de asimilaci´n a o tecnol´gica, de la capacidad para realizar ingenier´ reversa y de la o ıa estructura y capacidad institucional para dominar y adaptar la tecnolog´ extranjera, puede ser un activo crucial para los pa´ ıa ıses que quieran superar la brecha que tienen en las econom´ abiertas.” ıas En un escenario dominado por la capacidad competitiva de las empresas extranjeras, con grandes ventajas relativas en el campo cient´ ıfico y tecnol´gico, o la inversi´n en investigaci´n y desarrollo en la regi´n es muy peque˜a y, para o o o n empeorar m´s la situaci´n de por s´ adversa, muchos centros se han cerrado en a o ı los ultimos a˜os. M´s a´n, la poca investigaci´n que se realiza en la regi´n es ´ n a u o o transladada y aprovechada en los centros m´s desarrollados. a Otro elemento que complica la situaci´n que se describe, es la emergencia o en el panorama econ´mico mundial de grandes ´reas de producci´n de alta ino a o tensidad en bienes tecnol´gicos, especialmente China, que no s´lo ha estado o o absorviendo las estructuras maquiladoras de la regi´n sino que adem´s ha estao a do recibiendo el transpaso de las estructuras de investigaci´n y desarrollo desde o los centros productivos. Como lo refieren Cimoli, Mario; Ferraz, Jo˜o Carlos; a y Primi, Annalisa (2005), en a˜os recientes, cientos de empresas multinacionan les han empezado a mirar a China como un lugar para la investigaci´n y el o desarrollo. A t´ ıtulo de ejemplo, Microsoft recientemente estableci´ un centro de o investigaci´n en el distrito tecnol´gico chino de Haidian en Beijing, donde un o o grupo de 40 universidades, 138 institutos tecnol´gicos y 810.000 cient´ o ıficos e ingenieros-investigadores interact´an entre s´ u ı. El conjunto de estos elementos configura un dif´ escenario para el desaıcil rrollo cient´ ıfico-tecnol´gico de la regi´n y para el incremento de los patrones de o o especializaci´n hacia actividades productivas m´s intensivas en estos recursos. o a La vasta mayor´ de los pa´ ıa ıses de Am´rica Latina tienen una estructura e econ´mica dual en la que conviven, por un lado, un sector relativamente moo derno, que se orienta hacia el exterior, y, por otro lado, un sector informal de baja productividad, que concentra la mayor parte de la ocupaci´n. Esta estruco tura dual hace que sea muy dif´ la absorci´n de esquemas de producci´n m´s ıcil o o a efectivos en el sector relativamente m´s rezagado, por lo que bien puede oba servarse una estructura parad´jica de rezago conviviendo con la aplicaci´n de o o t´cnicas m´s avanzadas. Es en el segmento m´s rezagado de la econom´ donde e a a ıa la cobertura social jubilatoria es mucho m´s dif´ a ıcil.

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3.6.

Entonces, ¿qu´ hacer? e

Nunca hay recetas f´ciles para un problema complejo. Los factores de poa breza en la vejez est´n directamente asociados a los factores de pobreza en la a juventud. El principal desaf´ es el desarrollo, el crecimiento sostenido y equiıo tativo del producto (Barr, 2000). Esta centralidad de la producci´n futura es o crucial, ya que sobresale por encima incluso de las caracter´ ısticas mismas de los sistemas jubilatorios. Hay dos grandes clases de pol´ ıtica para promover la producci´n futura (Barr, o 2000). Las acciones orientadas a incrementar la productividad del trabajador y las acciones orientadas a aumentar el n´mero de participantes en la fuerza lau boral en cada cohorte. Entre las pol´ ıticas de la primera clase se encuentran: (i) m´s y mejores equipamientos de capital; (ii) incrementar la calidad del trabajo a a trav´s de inversiones en el capital humano de los trabajadores. Entre las segune das, (i) las pol´ ıticas para incrementar la oferta de trabajo —como la de disponer de mejores albergues y facilidades para el cuidado de los ni˜os peque˜os), y (ii) n n aumentar la edad de retiro. Otra medida de pol´ ıtica propuesta por Barr (2000) es la ahorrar recursos ahora para poder hacer frente a las demandas futuras. Considerando que la tributaci´n total (t) est´ dividida en dos partes como sigue: o e t=o+m (3.2)

en la que t =tributaci´n total, o =tasa de imposici´n requerida para los o o pagos a retirados en el seguro social de reparto y m =tasa de imposici´n requeo rida para los pagos del sector p´blico en otros conceptos. Un incremento en o u es posible con una reducci´n en m. Noruega, por ejemplo, ahorra parte de sus o ingresos por petr´leo en anticipaci´n de los mayores gastos que impondr´ su o o a sistema de seguridad social en el futuro (Barr, 2000). En otra l´ ınea, realmente opuesta, se propone gastar m´s recursos fiscales en a el pago de jubilaciones m´ ınimas no contributivas, en adici´n a las jubilaciones o pagadas con contribuciones (Jim´nez y Cuadros, 2003), a los efectos de cubrir e las falencias de coberturas en la regi´n. La propuesta aqu´ consiste en mantener o ı un sistema jubilatorio contributivo a la par de un sistema no contributivo. El problema de estos esquemas radica en su importante costo fiscal, ya que financiar una jubilaci´n equivalente a la l´ o ınea de pobreza para los adultos mayores tiene en el Paraguay un costo del orden del 20 % de los ingresos corrientes del gobierno central (Jim´nez y Cuadros, 2003). e Se argumenta tambi´n que la existencia de beneficiosos generosos pero clae ramente insostenibles por parte del r´gimen de reparto puede constituir un dese incentivo para aumentar la incorporaci´n de los sujetos obligados. Es claro, que o se necesita un sistema jubilatorio con eficiencia operativa y de costos, sostenible

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en materia de contribuciones y beneficios prometidos. No tendr´ ning´n sentido ıa u aumentar la cobertura a un sistema desbalanceado financiera y actuarialmente, que prometa beneficios que con el transcurso del tiempo no se podr´n sostener. a

Ap´ndice A e

Tablas de cobertura: diferentes criterios
“ESTAD´ ISTICAS. 1. Cifras que se parecen a la bikini: s´lo muestran o lo sugestivo y enconden lo vital (Roberto Campos). // 2. Cifras en busca de discusi´n. // o 3. ¿Sabes qu´ es la estad´ e ıstica? / Es una ciencia seg´n la cual / u te comes pollo y medio cada mes / mas, si el pollo en tu mesa / estuvo ausente entras en la estad´ ıstica / igualmente / porque hubo otro / que se comi´ tres (Trilusa)”. o Diccionario del Paraguayo Estre˜ido. n HELIO VERA, 2008.

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Cuadro A.1: Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011, derivada de la ocupaci´n principal o de la secundaria, ecuaci´n 1.1 o o Aporta a una caja de jubilaci´n o b10 = 1 c07 = 1 b10 = 1 y c07 = 1 Neto Total 20–30 a˜os n 193.612 1.519 -1.043 194.088 827.024 31–40 a˜os n 162.110 10.031 -5.689 166.452 616.642 41–50 a˜os n 119.830 8.055 -6.710 121.175 559.024 Grupos 51–60 a˜os n 64.804 1.658 -552 65.910 423.967 de edad 61–70 a˜os n 10.112 1.092 -927 10.277 175.442 71–80 a˜os n 1.208 0 -0 1.208 55.337 81–m´s a˜os a n 0 0 -0 0 7.678 Total 551.676 22.355 -14.921 559.110 2.665.114 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o

Cobertura 23,5 % 27,0 % 21,7 % 15,6 % 5,9 % 2,2 % 0,0 % 21,0 %

Cuadro A.2: Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: urbana, rural, ecuaci´n 1.1 o Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No No responde 20–30 a˜os n 166.987 382.191 2.358 31–40 a˜os n 133.415 241.221 936 41–50 a˜os n 106.307 246.193 0 51–60 a˜os n 58.452 195.073 0 Urbana Grupos de edad 61–70 a˜os n 9.488 77.571 0 71–80 a˜os n 552 25.437 0 81–m´s a˜os a n 0 2.101 0 Total 475.291 1.169.787 3.294 Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No No responde 20–30 a˜os n 26.625 248.863 0 31–40 a˜os n 28.695 211.831 544 41–50 a˜os n 13.523 193.001 0 51–60 a˜os n 6.262 164.090 0 Rural Grupos de edad 61–70 a˜os n 624 87.759 0 71–80 a˜os n 656 28.692 0 81–m´s a˜os a n 0 5.577 0 Total 76.385 939.813 544 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o

Total 551.536 375.572 352.500 253.615 87.059 25.989 2.101 1.648.372 Total 275.488 241.070 206.524 170.352 88.383 29.348 5.577 1.016.742

Cobertura 30,3 % 35,5 % 30,2 % 23,1 % 10,9 % 2,1 % 0,0 % 28,8 % Cobertura 9,7 % 11,9 % 6,5 % 3,7 % 0,7 % 2,2 % 0,0 % 7,5 %

La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

30

Cuadro A.3: Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: por sexo, ecuaci´n 1.1 o Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No No responde 20–30 a˜os n 111.740 380.988 1.890 31–40 a˜os n 88.764 258.379 936 41–50 a˜os n 67.901 252.429 0 51–60 a˜os n 42.358 220.199 0 Hombres Grupos de edad 61–70 a˜os n 8.802 101.719 0 71–80 a˜os n 1.080 36.766 0 81–m´s a˜os a n 0 5.284 0 Total 320.645 1.255.764 2.826 Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No No responde 20–30 a˜os n 81.872 250.066 468 31–40 a˜os n 73.346 194.673 544 41–50 a˜os n 51.929 186.765 0 51–60 a˜os n 22.446 138.964 0 Mujeres Grupos de edad 61–70 a˜os n 1.310 63.611 0 71–80 a˜os n 128 17.363 0 81–m´s a˜os a n 0 2.394 0 Total 231.031 853.836 1.012 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o

Total 494.618 348.079 320.330 262.557 110.521 37.846 5.284 1.579.235 Total 332.406 268.563 238.694 161.410 64.921 17.491 2.394 1.085.879

Cobertura 22,6 % 25,5 % 21,2 % 16,1 % 8,0 % 2,9 % 0,0 % 20,3 % Cobertura 24,6 % 27,3 % 21,8 % 13,9 % 2,0 % 0,7 % 0,0 % 21,3 %

Cuadro A.4: Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: nivel aprobado de educaci´n, ecuaci´n 1.1 o o Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No No responde Sin instrucci´n o 0 3.023 0 Educaci´n especial o 0 1.046 0 Educaci´n escolar b´sica 1◦ -6 ◦ Primaria o a 48.973 1.037.660 0 Educaci´n escolar b´sica 7◦ -9◦ o a 4.905 71.640 0 Secundaria ciclo b´sico a 31.673 203.731 0 Bachillerato human´ ıstico/cient´ ıfico 122.605 291.421 936 Bachillerato t´cnico/comercial e 10.372 25.938 0 Bachillerato a distancia 775 652 0 Educaci´n media cient´ o ıfica 20.094 104.558 0 Educaci´n media t´cnica o e 12.032 25.998 0 Nivel aprobado de educaci´n o Educaci´n b´sica biling¨e de j´venes y adultos o a u o 265 2.713 0 Educaci´n media a distancia para j´venes y adultos o o 1.353 945 0 Educaci´n b´sica alternativa de j´venes y adultos o a o 917 2.769 0 Educaci´n media alternativa para j´venes y adultos o o 780 3.228 0 Programa de alfabetizaci´n o 301 964 0 Grado especial/programas especiales 0 816 0 T´cnica superior e 14.182 27.068 0 Formaci´n docente o 65.495 19.128 0 Profesional docente 346 0 0 Formaci´n militar/policial o 14.681 300 0 Superior universitario 200.606 230.428 2.358 No responde 259 499 0 Total 550.614 2.054.525 3.294 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o

Total 3.023 1.046 1.086.633 76.545 235.404 414.962 36.310 1.427 124.652 38.030 2.978 2.298 3.686 4.008 1.265 816 41.250 84.623 346 14.981 433.398 758 2.608.433

Cobertura 0,0 % 0,0 % 4,5 % 6,4 % 13,5 % 29,5 % 28,6 % 54,3 % 16,1 % 31,6 % 8,9 % 58,9 % 24,9 % 19,5 % 23,8 % 0,0 % 34,4 % 77,4 % 100,0 % 98,0 % 46,3 % 21,1 %

31

Cuadro A.5: Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: por rama de actividad en ocupaci´n principal, ecuaci´n 1.1 o o Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No No responde Total Agricultura, ganader´ caza y pezca ıa, 7.568 644.473 544 652.585 Minas y canteras, industrias manufactureras 90.219 194.468 0 284.687 Electricidad, gas y agua 9.317 3.643 0 12.960 Construcci´n o 9.379 168.272 0 177.651 Actividad en ocupaci´n principal o Comercio, restaurantes y hoteles 101.030 582.274 0 683.304 Transporte, almacenamiento y comunicaciones 36.935 83.056 0 119.991 Finanzas, seguros, inmuebles 47.207 82.997 0 130.204 Servicios comunales, sociales y personales 250.021 350.417 0 600.438 No responde 0 0 3.294 3.294 Total 551.676 2.109.600 3.838 2.665.114 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o

Cobertura 1,2 % 31,7 % 71,9 % 5,3 % 14,8 % 30,8 % 36,3 % 41,6 % 20,7 %

32

La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

33

Figura A.1: Porcentajes de la poblaci´n que aportan a las diversas Cajas o

Figura A.2: Porcentajes de la poblaci´n a la que le gustar´ aportar o ıa

La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

34

Figura A.3: Porcentajes de la poblaci´n que da razones por las que no aporta o

Figura A.4: Asalariados: porcentajes de las razones por las que no aportan

La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

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Figura A.5: Trabajadores independientes y empleadores: porcentajes de los que les gustar´ aportar ıa

Cuadro A.6: Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: por ocupaci´n principal, ecuaci´n 1.1 o o Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No No responde Miembros Poderes Ejec., Legisl. y Judicial, y Pers. Directivo 48.112 51.784 0 Profesionales cient´ ıficos e intelectuales 126.683 71.190 0 T´cnicos y profesionales de nivel medio e 86.528 93.746 0 Empleados de oficina 70.291 57.226 0 Trabaj. de servicios y vendedores de comercios y mercados 76.310 449.890 0 Ocupaci´n principal o Agricultores y trabajadores agropecuarios y pesqueros 6.165 580.279 544 Oficiales, operarios y artesanos 44.869 329.346 0 Operadores de instalaciones, m´quinas y montadores a 47.431 87.211 0 Trabajadores no calificados 40.384 388.928 0 Fuerzas armadas 4.903 0 0 No responde 0 0 3.294 Total 551.676 2.109.600 3.838 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o

Total 99.896 197.873 180.274 127.517 526.200 586.988 374.215 134.642 429.312 4.903 3.294 2.665.114

Cobertura 48,2 % 64,0 % 48,0 % 55,1 % 14,5 % 1,1 % 12,0 % 35,2 % 9,4 % 100,0 % 20,7 %

36

La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

37

Cuadro A.7: Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: por quintiles de ingreso, ecuaci´n 1.1 o Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No No responde Total Primero 4.856 344.874 544 350.274 Segundo 44.447 375.791 0 420.238 Tercero 95.427 421.763 0 517.190 Quintiles de ingreso Cuarto 152.610 468.912 1.872 623.394 Quinto 254.336 482.546 1.422 738.304 Total 551.676 2.093.886 3.838 2.694.400 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o

Cobertura 1,4 % 10,6 % 18,5 % 24,5 % 34,4 % 20,8 %

Cuadro A.8: Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: tama˜o de la n empresa en la ocupaci´n principal, ecuaci´n 1.1 o o Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No No responde Total Solo 4.726 688.523 544 693.793 2-5 personas 77.955 877.983 0 955.938 6-10 personas 70.891 155.322 0 226.213 11-20 personas 90.707 91.925 0 182.632 21-50 personas 85.431 62.544 0 147.975 Tama˜o n 51-100 personas 86.117 36.717 0 122.834 101-500 personas 76.745 18.016 0 94.761 M´s de 500 personas a 45.941 8.602 0 54.543 Empleado dom´stico e 107 153.724 0 153.831 No sabe 13.056 16.244 0 29.300 No responde 0 0 3.294 3.294 Total 551.676 2.109.600 3.838 2.665.114 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o

Cobertura 0,7 % 8,2 % 31,3 % 49,7 % 57,7 % 70,1 % 81,0 % 84,2 % 0,1 % 44,6 % 20,7 %

Cuadro A.9: Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: tipo de contrato en ocupaci´n principal, ecuaci´n 1.1 o o Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No No responde Total Indefinido (nombrado) 398.324 60.193 0 458.517 Definido (temporal) 102.735 203.685 0 306.420 Sin contrato (acuerdo verbal) 41.564 596.355 0 637.919 Contrato Per´ ıodo de prueba 0 4.802 0 4.802 No responde 0 651 3.294 3.945 Total 542.623 865.686 3.294 1.411.603 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o

Cobertura 86,9 % 33,5 % 6,5 % 0,0 % 38,4 %

La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

38

Cuadro A.10: Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: pertenece a un sindicato o asociaci´n de empleados, ecuaci´n 1.1 o o Aporta a una caja de jubilaci´n o Cobertura S´ ı No No responde Total S´ ı 87.818 11.261 0 99.079 88,6 % No 454.805 853.575 0 1.308.380 34,8 % Pertenece No responde 0 850 3.294 4.144 Total 542.623 865.686 3.294 1.411.603 38,4 % Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o

Cuadro A.11: Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: el establecimiento donde trabaja, ¿emite factura legal o no?, ecuaci´n 1.1 o Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No No responde Total S´ ı 271.926 550.732 0 822.658 No sabe 19.742 92.667 0 112.409 ¿Factura legal? No 23.870 1.134.355 544 1.158.769 No responde 1.034 868 3.294 5.196 Total 316.572 1.778.622 3.838 2.099.032 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o

Cobertura 33,1 % 17,6 % 2,1 % 15,1 %

Cuadro A.12: Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: condici´n o jur´ ıdica del establecimiento en la ocupaci´n principal, ecuaci´n 1.1 o o Aporta a una caja de jubilaci´n o Cobertura S´ ı No No responde Total Unipersonal 52.758 370.870 0 423.628 12,5 % S.A. 125.293 93.163 0 218.456 57,4 % S.R.L. 31.831 23.610 0 55.441 57,4 % Cooperativa 8.690 3.167 0 11.857 73,3 % Forma jur´ ıdica No sabe 69.096 148.299 0 217.395 31,8 % Otra 2.726 2.643 0 5.369 50,8 % No responde 1.034 1.440 3.294 5.768 Total 291.428 643.192 3.294 937.914 31,1 % Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o

Cuadro A.13: Cobertura de pensiones en la fuerza de trabajo 2011: categor´ laboral en la ocupaci´n principal, ecuaci´n 1.1 ıa o o Aporta a una caja de jubilaci´n o S´ ı No No responde Total Empleado/obrero p´blico u 234.159 56.721 0 290.880 Empleado/obrero privado 308.357 655.241 0 963.598 Empleador o patr´n o 4.743 146.568 0 151.311 Trabajador por cuenta propia 3.472 976.627 544 980.643 Categor´ laboral en ocupaci´n principal ıa o Trabajador familiar no remunerado 838 120.719 0 121.557 Empleado dom´stico e 107 153.724 0 153.831 No responde 0 0 3.294 3.294 Total 551.676 2.109.600 3.838 2.665.114 Fuente: Elaboraci´n propia con datos de la Encuesta de Hogares de la DGEEyC. o

Cobertura 80,5 % 32,0 % 3,1 % 0,4 % 0,7 % 0,1 % 20,7 %

39

La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

40

Figura A.6: Evoluci´n de la cobertura: aportantes/asalariados ( %) o

Figura A.7: Evoluci´n de la cobertura: beneficiarios/poblaci´n de 65 a˜os y m´s o o n a ( %)

La protecci´n de la poblaci´n paraguaya por los sistemas jubilatorios o o

41

Figura A.8: Comparaci´n de la cobertura: aportantes/asalariados ( %) o

Figura A.9: Comparaci´n de la cobertura: beneficiarios/poblaci´n de 65 a˜os y o o n m´s ( %) a

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