Reportaje conchesumadre

:

¿El día después de Babel?
Bajada pequeña baja, baja pequeña bajada, baja bajada baja bajada baja bajada baja bajada Bajada pequeña baja, baja pequeña bajada, baja bajada baja bajada baja bajada baja bajada Bajada pequeña baja, baja pequeña bajada, baja bajada baja bajada baja bajada baja bajada ----------------------------------------------------------------------------------------Lingüistas de todas partes observan con recelo las últimas reformas de la Real Academia. Los extranjerismos irrumpen con cada vez más frecuencia en el mundo hispanohablante. La importación sin adaptación desde el inglés se transmite en forma de plaga. Los indefensos puristas de la lengua española analizan inquietos: la maldición de las mil lenguas podría quedar en el pasado. Los despreocupados optimistas les esperan desde el otro lado. El español, en esencia un idioma mestizo, les entrega con su historia los fundamentos necesarios para creer en su vitalidad. El miedo invade a los críticos más exacerbados. La globalización se presenta como el apocalipsis del idioma. Santiago Kovadloff, multifacético artista y miembro de la Real Academia Española, resume perfectamente la posición adversa. En una comentada e histórica columna de opinión, publicada por diario La Nación de Argentina en 2003, Kovadloff declara en relación a la adopción de anglicismos: “Es obvio que no estamos proponiendo desplegar las banderas del amaneramiento expresivo ni la retórica estúpida de la elegancia hueca. Se trata lisa y llanamente de hablar con propiedad. Porque hablar con propiedad significa pensar con propiedad. Aspiramos a que el pensamiento, ese frágil, enigmático y prodigioso recurso de la vida espiritual, no se extinga sin más entre nosotros”. Para dilucidar la intervención de extranjerismos idiomáticos en Chile, es necesario en principio entender la relación que guardan éstos con la neología léxica. La RAE define neologismo, como todo “vocablo, acepción o giro nuevo en una lengua”. En 2002, un destacado grupo de catedráticos del Institut Universitari de Lingüística Aplicada (Universitat de Pompeu Fabra, en Barcelona) definieron tres posibles formas de ingreso para nuevos términos. Entre ellas se encuentra el préstamo de vocablos provenientes de lenguajes foráneos, el principal dolor de cabeza para los puristas. No es de extrañar que los extranjerismos masificados en Chile, aceptados y aún no aceptados por la RAE, sean principalmente anglicismos. Antena Chilena de Neología publicó en 2009 los resultados de una investigación que busca evidenciar el uso de neologismos en los medios de comunicación. Luego de un extenso periodo de observación y clasificación de los contenidos de los diarios: El Mercurio y El Sur, los resultados arrojaron que el principal uso de neologismos es atribuible a préstamos de otras lenguas (28,68%). Las importaciones directas y adaptadas superan en número a cualquier otro tipo de neologías posibles. Dentro de dichos préstamos, fueron los provenientes del inglés los más recurrentes (79,65%), seguidos muy de lejos por el francés (7,36%) y el italiano (6,13%). La investigación de Antena Chilena de Neología nos aporta reveladoras conclusiones. La mayoría de las prestaciones léxicas son de carácter directo (87% del total de préstamos de otras lenguas). Si consideramos que la mayor parte de los términos procede del inglés, podemos hablar –como esperan los críticos- de una intervención idiomática digna de estudio.

El ex presidente de la Sociedad Chilena de Lingüística, Dr. Leopoldo Sáez Godoy se declara preocupado por la completa disposición a la adopción de terminologías desde el inglés. En el artículo Anglicismos en el español de Chile, publicado por la revista Atenea en 2005, propone una nueva crítica al respecto. Para él, la deliberada aceptación de términos anglo-americanos nos lleva incluso a abducir ciertas reglas gramaticales propias de aquel idioma. En el revelador artículo, el lingüista comenta el decaído estado en que se encuentra la educación chilena y su incapacidad de crear personas competentes al menos en el uso de su idioma madre. “A lo mejor nos estamos volviendo bilingües en otro sentido, en una forma solapada y subterránea, sin quererlo e incluso sin tener plena conciencia de ello”, revela en la publicación.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful