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Consejo de Estado: Dictámenes
Número de expediente: 2399/2007 (INTERIOR)
Referencia: 2399/2007
Procedencia: INTERIOR
Asunto: Proyecto de Real Decreto por el que se modifican determinados artículos del
Reglamento de Seguridad Privada.
Fecha de Aprobación: 19/12/2007
TEXTO DEL DICTAMEN
La Comisión Permanente del Consejo de Estado, en sesión celebrada el día 19 de diciembre de
2007, emitió, por unanimidad, el siguiente dictamen:
"En cumplimiento de la Orden de V. E. de 7 de diciembre de 2007, el Consejo de Estado ha
examinado el expediente relativo al proyecto de Real Decreto por el que se modifican
determinados artículos del Reglamento de Seguridad Privada.
De los antecedentes remitidos resulta:
Primero.- Redactado un primer texto del proyecto de Real Decreto por el que se modifican
determinados artículos del Reglamento de Seguridad Privada, fue informado por el Gabinete de
Coordinación de la Secretaría de Estado de Seguridad.
Segundo.- En trámite de audiencia, el texto del proyecto fue remitido por correo certificado, con
acuse de recibo, a los siguientes destinatarios: Presidente de la Asociación Española de
Empresas de Seguridad, Presidente de la Federación Española de Seguridad, Presidente de
Medios Profesionales y Empresas de Seguridad, Secretario General de la Unión Sindical Obrera,
Secretario General de la Unión General de Trabajadores, Secretario General de Comisiones
Obreras (Federación Estatal de Actividades Diversas), Presidente de la Asociación Española de
Escoltas, Presidente de la Confederación Empresarial de Usuarios de Seguridad y Servicios,
Presidente de la Asociación Española de Centros de Formación de Seguridad, Presidente de la
Asociación Profesional Nacional de Detectives Privados.
También fue remitido por correo certificado, el 8 de noviembre de 2007, una copia del texto al
Presidente de la Asociación Profesional de Compañías Privadas de Seguridad, al Presidente de la
Asociación Española de Directores de Seguridad, y al Presidente de la Asociación Profesional de
Detectives Privados de España.
Se recibieron los siguientes escritos de alegaciones:
-El Presidente de la Confederación Empresarial de Usuarios de Seguridad y Servicios manifestó
que la reforma no entraba ni solucionaba en modo alguno los acuciantes problemas que
lastraban la actividad y el desarrollo de la seguridad privada en España, a los que se refería.
-D. José María Fernández Abril, como Presidente del Colegio Oficial de Detectives Privados de
Cataluña, D. Luis Iglesias Asuar, como Presidente del Colegio Oficial de Detectives Privados de la
Comunidad Valenciana, y D. Julio Gutiez Cuevas, como Presidente de la Asociación Profesional
de Detectives Privados de España, presentaron conjuntamente dos escritos en los que defendían
tres nuevas modificaciones del Reglamento de Seguridad Privada, en relación con la formación y
representación de los detectives privados, así como de la Orden del Ministerio de Justicia e
Interior de 26 de junio de 1995.
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-D. Agustín Cerezo Cazorla y D. Gabriel Pérez Ureta, como Presidente y Secretario,
respectivamente, de la Asociación Profesional Nacional de Detectives Privados, expusieron que
habría que garantizar la adecuación legal de los títulos que se emitían en otros Estados
miembros mediante la oportuna convalidación, sujeta en todo caso a un título de un centro
universitario legalmente reconocido tras unos estudios de una duración mínima de tres años, y
que no podía aplicarse el artículo 55 bis a los detectives privados.
-D. Miguel Expósito Rojas, como Presidente de la Asociación Estatal de Formación de Seguridad
Privada (ASEFOSP), expresó su malestar al comprobar que no habían recibido comunicación
sobre el proyecto de Real Decreto, y pidió que se ampliara el plazo para presentar alegaciones y
que la omisión no se reprodujese en el futuro.
-D. Eduardo Cobas Urcelay, Secretario General de la Asociación Profesional de Compañías
Privadas de Servicios de Seguridad, señaló que no había nada que objetar a las modificaciones
del proyecto, pero se opuso a que el seguro de responsabilidad civil pudiera ser sustituido por un
aval u otra garantía financiera, cuestión ajena a la sentencia del Tribunal de Justicia de las
Comunidades Europeas que se trataba de cumplir. Agregó que habría que establecer garantías
adicionales a las empresas constituidas por personas físicas. Propuso, por fin, otras
modificaciones del Reglamento de Seguridad Privada, en aspectos ajenos al proyecto.
-D. Vicente de la Cruz García, Presidente de la Asociación Española de Escoltas, indicó que la
reforma era insuficiente a la hora de acoger la Sentencia del Tribunal de Justicia de las
Comunidades Europeas de 26 de enero de 2006, pues no se habían abordado cuestiones
importantes para definir la figura de los trabajadores autónomos del sector (como su registro,
habilitaciones, garantías, establecimiento de sucursales, tenencia de armas, etcétera), y
tampoco otros aspectos del Reglamento necesitados de reforma.
-D. Luis González Hidalgo, Secretario General de la Federación Empresarial Española de
Seguridad, mostró su acuerdo con el proyecto en cuanto al reconocimiento del director de
seguridad como figura independiente del jefe de seguridad y propuso otras reformas en aspectos
no derivados de la sentencia citada.
-D.ª Paloma Velasco Merino, Directora Ejecutiva de la Asociación Española de Empresas de
Seguridad, sugirió una referencia en el nivel de seguridad de las cajas fuertes aludidas en el
artículo 17.2.a) del proyecto, y la extensión de la previsión del artículo 96.2.c) a grandes
superficies y centros comerciales.
Tercero.- La Secretaría General Técnica del Ministerio del Interior redactó una nota sobre
valoración del trámite de audiencia, en la que se mantenía que las propuestas y observaciones
ajenas al Real Decreto tramitado constituían demandas más o menos constantes del sector, que
debían plantearse en otros foros y con ocasión de otros proyectos normativos, pues la iniciativa
en curso trataba de eliminar de la normativa española en el plazo más breve posible los
obstáculos que impedían o dificultaban la libertad de establecimiento y la libre prestación de
servicios de seguridad privada en el ámbito de la Unión Europea.
Cuarto.- El texto del proyecto de Real Decreto fue sometido a informe de los Ministerios de
Justicia, Economía y Hacienda y Administraciones Públicas, recabando en este último caso la
aprobación previa del titular del Ministerio prevista en el artículo 67.4 de la Ley 6/1997, de 14 de
abril, de Organización y Funcionamiento de la Administración General del Estado.
Quinto.- El 23 de noviembre de 2007 la Secretaría General Técnica del Ministerio de Justicia
comunicó que no tenía observaciones al proyecto.
Sexto.- El 29 de noviembre de 2007 informó favorablemente el proyecto la Secretaría General
Técnica del Ministerio del Interior, pues había dirigido el proceso de su elaboración, con la
colaboración de los órganos del departamento competentes por razón de la materia.
Séptimo.- El 7 de diciembre de 2007 el Ministerio del Interior emitió un informe sobre la
tramitación del proyecto de Real Decreto, en el que se decía que se habían celebrado dos
reuniones en Bruselas con funcionarios de la Comisión Europea, en las que éstos habían
prestado su conformidad al proyecto, como cumplimiento de la Sentencia del Tribunal de Justicia
de las Comunidades Europeas de 26 de enero de 2006, si bien para evitar la imposición de
multas coercitivas a España el Ministerio del Interior había asumido el compromiso de aprobarlo
antes de que finalizase el año 2007. Agregaba que no habían sido recibidos los informes y la
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aprobación previa solicitados a los Ministerios de Economía y Hacienda y Administraciones
Públicas.
Octavo.- Obran en el expediente una memoria económica, que se limita a afirmar que la
aprobación del proyecto no tiene incidencia alguna en el gasto público, y una memoria sobre
impacto por razón de género, que asevera que la disposición no contiene medida discriminatoria
alguna por razón de género.
También obra en las actuaciones una memoria justificativa, que comienza relatando que por
Sentencia de 26 de enero de 2006 el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas ha
condenado al Reino de España por incumplimiento de sus obligaciones derivadas del Tratado de
la Comunidad Europea, a causa de determinadas disposiciones de la Ley 23/1992, de 30 de julio,
de Seguridad Privada, y de su Reglamento de desarrollo, aprobado por Real Decreto 2364/1994,
de 9 de diciembre, en relación con los requisitos impuestos a las empresas y personal de
seguridad privada de otros países miembros de la Unión Europea que quieran ejercer actividades
de seguridad privada en España. Esta sentencia, prosigue la memoria, se ha fundado en la
libertad de circulación de trabajadores, así como en las libertades de establecimiento y de
prestación de servicios previstas en los artículos 43 y 49 del Tratado mencionado, por falta de
proporcionalidad de los requisitos exigidos a tales empresas y personal, y por no aplicación del
reconocimiento mutuo de las cualificaciones profesionales que en ese sector se hayan podido
adquirir en otro Estado miembro. Continúa la memoria detallando que por medio del Real
Decreto- ley 8/2007, de 14 de septiembre, se había reformado la Ley de Seguridad Privada, y
que procede hacerlo ahora con el Reglamento. Explica que el dar cumplimiento a la sentencia
implica "la obligación de las autoridades españolas de tener en cuenta y dar validez a los títulos,
habilitaciones, certificaciones u otros documentos oficiales que acrediten que sus titulares están
legalmente autorizados para el ejercicio de dichas actividades en sus países de origen, a efectos
de desempeñar las mismas actividades en España, así como a los requisitos de carácter
personal, académicos, de formación, etc., que hayan sido acreditados en dichos países". Precisa
la memoria que, a efectos del reconocimiento de las empresas comunitarias o del Espacio
Económico Europeo y de su inscripción en el Registro del Ministerio del Interior, en el momento
de acreditación de los requisitos se tendrán en cuenta los ya acreditados en el Estado de origen,
"y, en consecuencia, no se exigirá nueva cumplimentación". En cuanto al artículo 5, la memoria
apunta que la mención al "aval u otra garantía financiera" como sustitutivos del seguro de
responsabilidad civil se ha introducido en el Real Decreto-ley 8/2007, citado, de acuerdo con una
sugerencia del Ministerio de Economía y Hacienda. Por lo que respecta al apartado 3 del artículo
55 bis, para el caso de carencia o insuficiencia de conocimientos o aptitudes necesarios para el
ejercicio de las actividades de seguridad privada en España de los nacionales de Estados
miembros de la Unión Europea (o del Acuerdo sobre Espacio Económico Europeo), la memoria
dice que podrán suplirse con la aplicación de las medidas compensatorias previstas en la
normativa vigente sobre reconocimiento de cualificaciones profesionales, reguladas en la
Directiva 2005/36/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 7 de septiembre de 2005, cuya
transposición al Derecho interno español se está llevando a cabo por el Ministerio de Educación y
Ciencia en colaboración con los Ministerios afectados.
Noveno.- El proyecto de Real Decreto sometido a consulta consta de un preámbulo, un artículo
único, que modifica el Reglamento de Seguridad Privado, aprobado por Real Decreto 2364/1994,
de 9 de diciembre, una disposición adicional, una transitoria y dos finales.
Y, en tal estado de tramitación, V. E. dispuso que se remitiera el expediente al Consejo de
Estado para dictamen, consignando la urgencia de la consulta.
Ante el Consejo de Estado se presentaron cinco escritos solicitando audiencia, dos de ellos
firmados por D. Rafael de Castro Pino: uno en nombre y representación de la Asociación
Nacional de Porteros Profesionales, en su calidad de Presidente Nacional, y otro como Presidente
de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios de Control de Accesos. Los otros tres
escritos fueron presentados por D. José Antonio Martínez Gómez, que decía actuar como
Presidente de la Asociación Española de Directores de Seguridad, por D. César Fernando de la
Calle Verde, que decía actuar como Vicepresidente de la Asociación de Centros de Formación de
Personal de Control (ACENFOR), y por D. Lluís Jiménez Arrebola, que decía actuar como
Presidente de la Asociación de Directivos de Seguridad Privada (ADSI). A todos ellos el
Presidente del Consejo de Estado les concedió audiencia por un plazo de veinticuatro horas.
Se recibieron dos escritos de alegaciones: uno de D. José Antonio Martínez Gómez, Presidente
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de la Asociación Española de Directores de Seguridad, que remitía unas alegaciones que
afirmaba haber presentado en su día ante el Ministerio del Interior, fechadas el 23 de enero de
2006, en las que proponía diversas cuestiones relativas a los jefes de seguridad y a los
directores de seguridad; y otro escrito, de la Presidencia de la Asociación Nacional de Porteros
Profesionales, dirigido a la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil, en la que
proponía ciertas modificaciones a la Ley y al Reglamento de Seguridad Privada ajenas al
proyecto objeto de dictamen.
Se somete a consulta una modificación del Reglamento de Seguridad Privada, para ajustarlo a
las exigencias del Derecho comunitario europeo.
La adaptación del sector de la seguridad privada a las exigencias derivadas del Derecho
comunitario ha dado lugar a una amplia jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las
Comunidades Europeas, con varias condenas a España (Sentencias de 29 de octubre de 1998,
asunto C- 114/97, y de 26 de enero de 2006, asunto C-514/03), y a otros países europeos como
Bélgica (Sentencia de 9 de marzo de 2000, asunto C- 355/98), Italia (Sentencia de 31 de mayo
de 2001, asunto C-283/99), Portugal (sentencia de 29 de abril de 2004, asunto C-171/02) y
Países Bajos (Sentencia de 7 de octubre de 2004, asunto C-189/03). Se trata de una materia no
sencilla, en la que se han de combinar las exigencias de seguridad pública con las libertades
comunitarias.
Las diversas observaciones que el texto remitido suscita al Consejo de Estado se agruparán, a
efectos de una mayor claridad, en una observación procedimental y varias sustantivas.
El vigente Reglamento de Seguridad Privada fue aprobado por Real Decreto 2364/1994, de 9 de
diciembre, con la fórmula "oído el Consejo de Estado". El parecer de este Alto Cuerpo Consultivo
se expresó en el Dictamen de 10 de enero de 1995 (expediente número 1258/94), algunas de
cuyas observaciones es procedente reproducir en este momento. Así ocurre, en efecto, con una
observación procedimental que entonces se hacía, y ahora de nuevo es menester señalar,
relativa a la aprobación previa de la Ministra de Administraciones Públicas.
Se decía en aquella ocasión:
"Se echa en falta, sin embargo, la preceptiva aprobación del Ministro para las Administraciones
Públicas (...) que, pese a figurar aludida por el proyecto (...) no figura incluida en el expediente.
Dada la significación esencial de ese trámite, reiteradamente recordado por la jurisprudencia y
doctrina legal de este Consejo, resulta imprescindible que se cuente con tal aprobación (...)
antes de que el proyecto pueda someterse a la aprobación del Consejo de Ministros. En atención,
por otra parte, al carácter final del dictamen del Consejo de Estado, sería necesario someter
nuevamente el expediente a su consideración si la citada aprobación del Ministro para las
Administraciones Públicas sugiriese introducir modificaciones en el proyecto".
La preceptividad de la aprobación previa ministerial deriva, en la actualidad, del artículo 67.4 de
la Ley 6/1997, de 14 de abril, de Organización y Funcionamiento de la Administración General
del Estado, pues es indudable que el proyecto consultado afecta a la materia de
"procedimientos" (artículo 66.1 de la misma ley).
El Ministerio del Interior ha solicitado la mencionada aprobación previa (punto cuarto de
antecedentes), que se incorpora a la fórmula promulgatoria. Por estos motivos, el Consejo de
Estado no ha hecho uso de su posibilidad de recabarla formalmente como antecedente, pues su
petición podría contradecir la urgencia de la consulta, motivada por el compromiso de
aprobación del proyecto antes de fin de año. Sin embargo, la necesidad de este trámite se
incorpora a la conclusión, como requisito imprescindible para la aprobación del Real Decreto.
Las observaciones sustantivas se ordenarán de acuerdo con los preceptos del propio proyecto de
Real Decreto.
Artículo 2.1
Supone un desarrollo del artículo 7 de la Ley 23/1992, de 30 de julio, de Seguridad Privada. Su
redacción original con toda claridad establecía la necesidad de que las empresas de seguridad
hubiesen de obtener "la oportuna autorización administrativa, mediante su inscripción en un
Registro que se llevará en el Ministerio del Interior". Como se decía en el Dictamen de este
Consejo de 10 de enero de 1995 (expediente número 1258/94), ya citado, "la inscripción es la
actuación instrumental que exterioriza y pone de manifiesto la autorización, guardando con ella
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una íntima e indisoluble unidad".
El texto del artículo 7 de la ley, en la redacción derivada del Real Decreto-ley 8/2007, de 14 de
septiembre, sólo menciona el Registro de empresas de seguridad que se lleva en el Ministerio del
Interior a propósito de las empresas de seguridad autorizadas para la prestación de servicios de
seguridad privada con arreglo a la normativa de cualquiera de los Estados miembros de la Unión
Europea o de los Estados parte en el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo (apartado 4).
El proyecto de Real Decreto sometido a consulta entiende que la inscripción en este Registro es
para todas las empresas de seguridad, también para las nacionales. El Consejo de Estado
entiende correcta esta interpretación del artículo 7 de la ley, dada la relación indisoluble entre
autorización e inscripción. En efecto, ni se prevé ni sería lógico el otorgamiento de una
autorización a una empresa española que no se registrara o inscribiera por parte del Ministerio
del Interior.
Así las cosas, la dicción del apartado 1 del artículo 2 del proyecto puede hacerse más clara, si se
prevé que para el ejercicio de las actividades propias de la seguridad privada se han de reunir
los requisitos del artículo 7 de la ley, y han de ser autorizadas siguiendo el procedimiento
reglamentario y, en consecuencia, inscritas en el Registro de empresas de seguridad que se lleva
en el Ministerio del Interior.
Artículo 2.2
Se trata de uno de los puntos más importantes del proyecto, pues constituye la vía legal para
que empresas comunitarias de seguridad privada ejerzan en España sus actividades. El texto del
artículo 7.4, introducido por el Real Decreto-ley 8/2007, citado, exige a todas ellas, sea para la
prestación de servicios o para el establecimiento en España, la inscripción en el Registro de
empresas de seguridad, previa acreditación del cumplimiento de los requisitos establecidos en la
ley, en la forma que se determine reglamentariamente. Esta acreditación constituye, en la
dicción de la ley, una verdadera autorización también para las empresas comunitarias no
españolas (artículo 7.2). Así se infiere, en efecto, del párrafo 2.b) y del apartado 3 del artículo 7
citado.
El proyecto sometido a consulta, tras proclamar en el apartado 1 la universal exigencia de
autorización, matiza la expresión después en el apartado 2, refiriéndose a un reconocimiento. En
efecto, esta autorización, en el caso de una empresa que ejerza la seguridad privada en un país
miembro de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo, ha de consistir básicamente en
la constatación de que está legalmente autorizada a ello según las normas aplicables en su
Estado de origen. Constituye, pues, un reconocimiento más que una autorización "ex novo".
El inciso final del artículo 2.2 se limita a expresar que a efectos del reconocimiento "se tendrán
en cuenta los requisitos ya acreditados en cualquiera de dichos Estados".
A juicio del Consejo de Estado el proyecto, en extremo tan capital para las libertades de
establecimiento y de prestación de servicios, debería precisar algo más qué se entiende por
"tener en cuenta" los requisitos ya acreditados en otros Estados miembros de la Unión Europea.
A este propósito, la memoria justificativa considera que ello equivale a que no se exigirá que se
cumplimenten de nuevo tales requisitos. Debería, tal vez, precisarse el inciso final del artículo
2.2 en este sentido.
Artículo 5
Establece un procedimiento trifásico de autorización, que ya fue examinado en su día por el
Consejo de Estado. Resulta oportuno en este momento reiterar lo dicho en el Dictamen de 10 de
enero de 1995 (expediente número 1258/94), ya citado: "Todavía en relación con el punto ahora
abordado, ha de observarse que, a partir de su artículo 4 y con múltiples consecuencias en otras
de sus previsiones -tales como su anexo-, el proyecto construye el procedimiento de
autorización de las empresas de seguridad como un "iter" complejo (...), requiriendo
documentaciones especiales para cada una de tales fases y previendo que cada una de ellas
pueda ser objeto de actuaciones y resoluciones sucesivas (...). La citada estructura trimembre
del procedimiento de autorización exigiría aclarar adecuadamente los efectos que se asociarían a
cada una de tales fases (...). Por último, ha de señalarse que las tres fases de ese procedimiento
de habilitación introducen, al menos potencialmente, una considerable complejidad en las
actuaciones que deberán desarrollar las empresas interesadas en disponer de la autorización
administrativa a que se viene haciendo referencia. Por todo ello, el Consejo de Estado considera
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que la citada estructura trifásica del procedimiento de autorización de empresas de seguridad,
dibujada por los artículos 4, 5 y 6 del Proyecto de Reglamento y proyectada a lo largo de su
contenido, debe ser sustituida por un "iter" procedimental que se ajuste estrictamente a la
comentada relación entre la autorización administrativa y la inscripción de las empresas en
cuestión en el correspondiente registro, previendo que todos los requisitos a ellas exigibles
deberán concurrir en el momento en que reciban la oportuna autorización administrativa y sean
inscritas en el Registro del Ministerio del Interior".
Estas consideraciones resultan de particular importancia en el momento presente, en el que se
trata de garantizar el libre establecimiento y la libre prestación de servicios en España de las
empresas de seguridad privada comunitarias europeas no españolas. En este sentido, el artículo
2.2 del proyecto, a efectos del reconocimiento y posterior inscripción, les exige el cumplimiento
de todos los requisitos establecidos en el artículo 5, salvo aquellos que hayan acreditado en sus
países de origen. Pues bien, el complejo iter procedimental trifásico previsto en el artículo 5
supone una dilación temporal y unos costes asociados a ella que pueden retraer a las empresas
de seguridad privada comunitarias, particularmente para una simple prestación de un servicio en
España. Resulta por tanto, preferible, establecer con sencillez un listado de requisitos, cuyo
cumplimiento da lugar a una resolución de autorización (o reconocimiento, en su caso).
Artículo 5.1.a).1º
La exigencia de que las sociedades tengan la nacionalidad de un Estado miembro de la Unión
Europea o de un Estado parte en el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo se ha de
complementar con la posibilidad de que existan sociedades europeas dedicadas a la seguridad
privada, constituidas con arreglo al Reglamento (CE) número 2157/2001 del Consejo, de 8 de
octubre de 2001, por el que se aprueba el Estatuto de la Sociedad Anónima Europea. Este
reglamento ha sido aplicado en España recientemente por la Ley 19/2005, de 14 de noviembre,
sobre la Sociedad Anónima Europea domiciliada en España.
Artículo 5.1.b).2º
Este requisito carece de sentido para empresas que carezcan de inmuebles en España en el
momento de la solicitud, y puede constituir una traba injustificada a la libre prestación de
servicios, e incluso a la libertad de establecimiento. A este respecto, conviene tomar en
consideración algunos párrafos (23-26) de la Sentencia del Tribunal de Justicia de las
Comunidades Europeas de 26 de enero de 2006, ya citada, que ha dado lugar al proyecto
sometido a dictamen. Decía el Tribunal:
"La actividad de servicios de seguridad privada no ha sido objeto, hasta la fecha, de una
armonización comunitaria. No obstante, aunque ello significa que los Estados miembros siguen
siendo competentes, en principio, para definir los requisitos de acceso a dichas actividades, no
es menos cierto que están obligados a ejercer sus competencias en este ámbito respetando las
libertades fundamentales garantizadas por el Tratado (...). Conforme a la jurisprudencia del
Tribunal de Justicia, el artículo 59 del Tratado CE (actualmente artículo 49, tras su modificación)
no sólo exige eliminar toda discriminación por razón de la nacionalidad en perjuicio del prestador
de servicios establecido en otro Estado miembro, sino también suprimir cualquier restricción,
aunque se aplique indistintamente a los prestadores de servicios nacionales y a los de los demás
Estados miembros, cuando pueda prohibir u obstaculizar de otro modo las actividades del
prestador establecido en otro Estado miembro, en el que presta legalmente servicios análogos
(...). Además, el Tribunal de Justicia ya ha tenido ocasión de declarar que el referido artículo 59
se opone a la aplicación de toda normativa nacional que dificulte la prestación de servicios entre
Estados miembros más que la puramente interna en un Estado miembro (...). Procede también
recordar que las medidas nacionales que puedan obstaculizar o hacer menos atractivo el
ejercicio de las citadas libertades únicamente pueden justificarse si reúnen cuatro requisitos:
que se apliquen de manera no discriminatoria, que estén justificadas por razones imperiosas de
interés general, que sean adecuadas para la realización del objetivo que persiguen y que no
vayan más allá de lo necesario para alcanzar dicho objetivo (...)".
En estas condiciones, el requisito relativo a los inmuebles no parece que supere las exigencias
impuestas por el propio Tribunal de Justicia, por más que no fuera en el proceso en cuestión
impugnado por la Comisión Europea. Procede pues reconsiderar este requisito, bien con carácter
general, bien al menos para las empresas de seguridad comunitarias que deseen prestar
servicios sin establecerse en España.
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Artículo 5.1.c).1º
Es redundante con el requisito del párrafo 1.a).1º del mismo artículo.
Artículo 5.1.c).6º
Los avales y las garantías financieras no están regulados en la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de
Contrato de Seguro. La mención resulta improcedente. Por lo demás, podría entenderse que
resulta obligatorio en todo caso que el contrato de seguro se ajuste a esta ley. Ahora bien,
parece casi imposible que una empresa no española de seguridad privada, que concierte un
contrato de seguro de responsabilidad civil en el extranjero, someta este contrato a la Ley
española de Contrato de Seguro. El requisito, por tanto, se ha de exceptuar en tales casos, o se
ha de excluir la mencionada interpretación, so pena de poder incurrir en una restricción
desproporcionada para la libre prestación de servicios o establecimiento en el ámbito
comunitario, de conformidad con la sentencia antes citada.
Artículo 17.3
La mención a la apertura de delegaciones, sucursales, filiales o agencias en España no va
acompañada de ninguna regulación que prevea cómo se efectúa, en cada caso, la forma de
creación de cada una de ellas. Existe, por ello, el riesgo de incertidumbre para el llamado a
aplicar la norma, o de la exigencia incondicionada de todos los requisitos necesarios para abrir
una empresa de seguridad privada en España, lo que tal vez pueda ser desproporcionado. Esto
tiene particular relevancia porque la no apertura de tales sucursales o delegaciones constituye
una infracción disciplinaria, a tenor del artículo 150.3. Quizás conviene, por tanto, aclarar el
precepto.
Artículo 54.3
La estatura mínima exigida para el ingreso de hombres y mujeres en el Cuerpo Nacional de
Policía, a partir de los Reales Decretos 249/2006, de 3 de marzo, y 440/2007, de 3 de abril, que
modificaron el Reglamento de procesos selectivos y de formación en el Cuerpo citado, aprobado
por Real Decreto 614/1995, de 21 de abril, es de 1,65 y 1,60 metros, respectivamente. Estas
normas rebajaron una estatura mínima más elevada, y tal vez procede hacer lo mismo en el
caso de los escoltas privados.
Artículo 55 bis
Aun cuando la transposición en Derecho español de la Directiva 2005/36/CE del Parlamento
Europeo y del Consejo, de 7 de septiembre de 2005, la esté dirigiendo el Ministerio de Educación
y Ciencia, como indica la memoria justificativa, es oportuno ajustar a ella el proyecto de Real
Decreto sometido a consulta en algunas cuestiones básicas, máxime cuando el plazo de
incorporación al Derecho nacional de cada Estado ha expirado el 20 de octubre de 2007 (artículo
63 de la Directiva). Un extremo de la Directiva resulta especialmente importante: el plazo para
la verificación de las cualidades profesionales del prestador de servicios de otro Estado miembro
de la Unión. A tenor del artículo 7 de la Directiva es de un mes, en ciertos casos prorrogable
durante otro mes. Debería, tal vez, incorporarse esta regulación de la Directiva al proyecto
sometido a consulta.
Artículo 63
El Consejo de Estado se muestra conforme con la separación que se introduce entre jefes de
seguridad y directores de seguridad, cuestión que ya fue sugerida en el Dictamen de 10 de
enero de 1995, que examinó el Reglamento de Seguridad Privada en el momento de su
aprobación (párrafo 26).
Disposición adicional única
Como consta en el preámbulo del proyecto, la adaptación del Derecho español al comunitario
europeo, tras la Sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas de 26 de enero
de 2006, asunto C-514/03, Comisión contra España, se realizó en una primera fase a través del
Real Decreto-ley 8/2007, de 14 de septiembre, y en una segunda fase a través del Real Decreto
sometido a consulta. El real decreto-ley citado establece, en su disposición adicional única, que
las modificaciones reglamentarias necesarias para garantizar el reconocimiento mutuo de las
cualificaciones profesionales para el ejercicio de la actividad de detective privado se llevarán a
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BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO
Avda. de Manoteras, 54 - 28050 Madrid - Tel.: (+34) 902 365 303 | Aviso jurídico (Bases de datos) | Accesibilidad
cabo en el plazo de dos meses.
Aunque el plazo bimestral se ha sobrepasado, ello no afecta al válido ejercicio de la potestad
reglamentaria por parte del Gobierno, a través del Real Decreto consultado, de acuerdo con una
consolidada doctrina de este Consejo de Estado. Sin embargo, esta circunstancia puede servir de
reflexión acerca de la pertinencia de fijar plazos para los desarrollos reglamentarios, sobre todo
si son breves. En efecto, aun cuando la potestad reglamentaria no quede subordinada al plazo
en cuestión, su quebrantamiento coloca al órgano encargado de ejercitarla en una posición
desfavorable, y puede dar pie a reclamaciones.
En la disposición adicional única del proyecto se insiste en la fijación de un plazo para la
ejecución y aplicación del Real Decreto proyectado, pero con la peculiaridad de que el texto
presenta un espacio en blanco en cuanto a la extensión de tal plazo. En estas condiciones,
considera el Consejo de Estado que puede suprimirse la disposición adicional única, que nada
añade al proyecto y ni siquiera consta de una redacción final.
En síntesis, este Alto Cuerpo Consultivo entiende que procede incorporar al expediente la
aprobación previa de la Ministra de Administraciones Públicas, y que a continuación, una vez
valoradas las consideraciones sustantivas que se formulan, puede someterse a la aprobación del
Consejo de Ministros.
En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado es de dictamen:
Que, previa aprobación por la Ministra de Administraciones Públicas y consideradas las
observaciones formuladas en este dictamen, procede elevar al Consejo de Ministros, para su
aprobación, el proyecto de Real Decreto por el que se modifican determinados artículos del
Reglamento de Seguridad Privada."
V. E., no obstante, resolverá lo que estime más acertado.
Madrid, 19 de diciembre de 2007
EL SECRETARIO GENERAL,
EL PRESIDENTE,
EXCMO. SR. MINISTRO DEL INTERIOR.
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