INSTITUTO PEDAGÓGICO DE POSGRADO DE SONORA

Sistema Educativo Mexicano
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Luis Daniel Avilés Lara 13/09/2012

Todo país requiere para su desarrollo de una apropiada educación de su pueblo que le permita alcanzar sus objetivos, por eso, Hablar del sistema educativo mexicano es un tema muy complejo en el que han influido todos los procesos políticos que se han vivido en nuestro país, y si ponemos un poco de atención podremos notar cómo desde hace varios años se han venido cometiendo los mismos errores que todavía hoy nos siguen ocurriendo, principalmente en el tema de planeación y administración educativa. En el presente ensayo se analizará la historia y evolución del Sistema Educativo Mexicano y algunas implicaciones que ha tenido con el desarrollo del país, iniciando desde la época prehispánica, pasando después a la conquista y colonización por parte de los españoles. Seguido a lo anterior, se hace un recuento de lo ocurrido en los primeros años del México independiente y durante el Porfiriato. También se incluyen los años del México postrevolucionario y se analiza de una manera más detallada los últimos cien años de vida del país, dando aun más importancia a las últimas décadas donde se han vivido los procesos más significativos de hoy en día. Tenemos que fijar una fecha de inicio para este ensayo, siendo esta la última época de esplendor del México prehispánico ubicándonos en la cultura de mayor influencia e importancia, los aztecas, ellos tenían un sistema educativo por clases sociales, muy parecido al que hay en estos tiempos nada más que ahora no es tan explícito con su discriminación, habiendo una escuela para los hijos ricos, nobles, jefes militares y sacerdotes donde se les enseñaba lo necesario para seguir manteniendo su estatus, y otra dedicada para las clases más bajas, donde se les enseñaban los oficios necesarios para el sostenimiento de la sociedad y el arte de la guerra. El sistema educativo implementado por los mexicas garantizó el sostenimiento de su sociedad, ya que si bien era separatista y basado en las clases sociales, enseñaban lo que necesitaban, a unos a mandar y a otros a obedecer, lo cual los convirtió en una de las civilizaciones más importantes de todo América antes de la llegada de los europeos, dándonos un buen ejemplo de que el éxito de una cultura

está en el buen funcionamiento de sus integrantes garantizado por una buena educación. Con la llegada de los españoles las cosas fueron diferentes, ahora los objetivos que se perseguían eran otros, a la corona española no le importaba un buen funcionamiento de la sociedad y mejorar la calidad de vida de los habitantes de la Nueva España, sólo le importaba obtener beneficios económicos de las tierras y de sus pobladores, por eso, los objetivos que se buscaba cumplir se basaban en la “domesticación” de los indígenas. Primeramente hacía falta tener un lenguaje en común, por lo que se les enseñó el español y se evangelizó a la población, primero a cargo de la orden de los franciscanos y después de los jesuitas, lo cual les permitía tener un control más efectivo de los habitantes conquistados, y con eso, tener mayor cantidad de obreros para los diferentes proyectos de producción económica. Pero se daban los primeros indicios de un sistema educativo como los que se conocen hoy en día, ya que se crearon universidades, se fundaron escuelas donde ciertos habitantes podían aprender oficios que después desempeñarían en algún taller, algo así como las escuelas técnicas que existen hoy en día, se educaba a las mujeres de manera separada y se introdujo la formación clerical por medio de los seminarios. Con la conquista, hubo otros objetivos que alcanzar, y por eso, el reino de España decidió educar a su conveniencia a la población, utilizando la evangelización y alfabetización como puntas de lanza en su labor. Si bien pudiéramos criticar los objetivos separatistas de la educación en estos dos periodos de la historia de nuestro país, donde los objetivos era mantener a las clases sociales separadas, analicemos la educación en los primeros años del México independiente. Consumada la Independencia de nuestro país, venían fuertes retos para el gobierno naciente que pretendía consolidarse como una nación poderosa, y desafortunadamente, la educación no era la prioridad los primeros años, ya que la falta de recursos para sostener al sistema de gobierno, los problemas políticos que

surgieron los primeros años y los graves problemas de seguridad social que se vivían impedían hablar de educación. No fue hasta que se apaciguaron un poco las revueltas militares y políticas y que se instaló un gobierno que pretendía ser solido durante el periodo de reforma que durante el mandato de Benito Juárez se legisló por primera vez con un carácter oficial y nacional sobre la instrucción pública, con una ley que llevaba el mismo nombre, en la que se rescatan términos aun vigentes como la gratuidad, obligatoriedad y laicidad. Siendo este el primer esfuerzo por establecer por medio de una ley las características que debería de tener la educación en México, podemos hablar que “oficialmente” la historia del Sistema Educativo Mexicano inicia con esta fecha, ya que tiene los requerimientos para considerarlo de esta manera, y se analizamos como detenimiento podemos ver que es el mismo sistema que tenemos hoy en día, un cuerpo de maestros, las instalaciones y las legislaciones correspondientes para su operación, nada más que supuestamente ahora está mejorado, o pudiéramos decir acorde a las necesidades actuales. Ahora, centrémonos en el último siglo de historia relacionado con el sistema educativo mexicano ingresando al Porfiriato, periodo de la historia de México que se caracteriza por la explotación de la población y el autoritarismo del dictador Porfirio Díaz, pero hablando en materia de educación, hubo muy pocos logros que rescatar durante los 30 años, ya que no era el objetivo del gobierno mantener a la población educada. Pero pese a todo lo anterior, la creación de la Secretaría de la Instrucción Pública y Bellas Artes gracias a las gestiones de Justo Sierra vino a confirmar todavía más el surgimiento del Sistema Educativo Mexicano que tuvo sus inicios con las leyes de reforma, pudiendo decir sin lugar a dudas que ya era una realidad, teniendo como principal objetivo acercar a la población a las escuelas, aunque bien sólo se logró que el 23% de la población en edad estudiantil asistiera a recibir clases. Durante los años posteriores al movimiento revolucionario que se vivió en el país en 1910, se llevaron a cabo las acciones que nos hacen tener hoy en día las

bases de la educación en México, primero, en 1917 se promulga la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos donde se incluye el artículo tercero constitucional donde se establecen las características que debe tener la educación que imparta el Estado en el territorio nacional, y pocos años después, en 1923 se crea la Secretaria de Educación Pública para reemplazar a la ya inexistente Secretaría de la Instrucción Pública y Bellas Artes. Ahora sí, ya existía en 1923 el Sistema Educativo Mexicano que tenemos hoy en día, claro que ha tenido sus evoluciones, pero en esencia surgió con la creación de la SEP que se sumó a lo promulgado en la Constitución de 1917, entonces, es momento de analizar los avances que ha tenido, los retos que se han cumplido y los objetivos que son necesarios alcanzar en un futuro. A partir del momento descrito en el párrafo anterior, se empezó a trabajar con una política educativa, eficiente o no eso es otro tema, pero era lo único que teníamos, la realidad era un gran porcentaje de población analfabeta y otro tanto igual o mayor de personas que ni siquiera tenían acceso a una escuela, el reto era sólo uno y muy importante, extender la cobertura del SEM a todos los rincones del país. A las regiones más alejadas de las ciudades les toco recibir maestros de apenas 18 años si bien les iba, en otros casos eran personas egresadas de la primaria que dominaban bien la lectoescritura e inmediatamente eran contratados como profesores, y últimamente, si bien les va les toca un instructor comunitario de CONAFE, pero todo lo hacían con un objetivo, extender y lograr la cobertura total, que todos los niños en edad escolar asistan a una institución educativa. En las ciudades la situación era diferente, se establecieron diferentes corrientes, como la educación socialista en el sexenio del presidente Lázaro Cárdenas, el Plan de Educación de Once años por Jaime Torres Bodet o el Plan Nacional de Educación por Muñoz Ledo, pero todos centrados en elevar más la cantidad que la calidad, y hoy en día estamos pagando la factura de esas acciones. Ya en épocas más recientes, se empezó a notar la preocupación por elevar la calidad de la educación, esto a partir de 1978 con la creación de las delegaciones

de la SEP en los estados, aunque se seguía manteniendo el carácter centralista del Sistema Educativo Mexicano, y posteriormente en 1989 con el primer paso por la “modernización” educativa con un plan del mismo nombre, pero no fue hasta 1992 con el Acuerno Nacional de la Modernización de la Educación Básica que se empezaron a intentar dar avances en el tema de la calidad, y podemos referirnos desde esos años a la época actual en que vivimos. Con la firma del ANMEB, la SEP transfirió a los estados el sostenimiento y administración de los planteles educativos, quedando de responsable de la edición de los programas y libros, y se preocupó por elevar la calidad de vida de los maestros pensando que eso se vería reflejado en la calidad de la educación, hoy podemos darnos cuenta que no fue así. En 1993, se dio uno de los avances más importantes en el SEM, la promulgación de la Ley General de Educación, que vino a convertirse en la legislación rectora del trabajo de todos los docentes y administrativos que se esfuerzan día a día por trabajar en beneficio de la niñez mexicana, sumado a eso se estableció la obligatoriedad del la educación secundaria, dando así otro paso importante para elevar la escolaridad promedio de la población y del país en general. Del año 2000 en adelante se ha estado viviendo una época de transición muy trascendental, probablemente un parte aguas en el futuro del SEM, en el que se cambia el enfoque de la enseñanza y se pretende centrar todos los esfuerzos en elevar la calidad de la educación en México, se empezó por la edición del programa nacional de lectura, acompañado un par de años después con la reforma en educación preescolar para aterrizar en la obligatoriedad del mismo, y unos años más la reforma en educación secundaria, todo con un fin que en ese tiempo no se podía predecir. Pero todo iba encaminado a reformar toda la educación básica, siendo primaria el último paso, para secundar programas de evaluación internacional como PISA y la incorporación a organizaciones como la OCDE, y como consecuencia de eso se establecieron mecanismos de evaluación paralelos de carácter nacional como lo

es la prueba de ENLACE, y otros de reorganización del magisterio, como lo es la Alianza por la Calidad de la Educación. En resumen, el camino que ha seguido el Sistema Educativo Mexicano ha sido muy largo y accidentado, pero hoy podemos palparlo con el plan de estudios 2011 de la educación básica, la ley general de la educación y la alianza por la calidad de la educación, que son los bastiones más representativos y actuales del mismo. Para concluir este ensayo, me gustaría agregar mis opiniones personales sobre el tema, que antes que nada me gustaría aclarar que no pretenden ser ofensivas para ningún compañero u organización relacionada con la función docente, sea oficial o sindical. Primero, el Sistema Educativo Mexicano, desde sus inicios con los aztecas hasta el día de hoy, tiende a encasillar a la población, está diseñado para trabajar con iguales aunque los planes de estudio pretendan algo diferente, los que son muy listos y los que no lo son no tienen cabida en él acorde a sus necesidades, sólo pretende mantener a la gente en su estatus social, de que es posible mejorar y salir adelante no me queda la menor duda, he sido testigo de casos como esos, pero son excepcionales, a los ricos se les enseña para seguir siendo ricos y a los pobres para seguir de pobres y eso no ha cambiado en casi 500 años, pero eso está tan arraigado en la cultura docente que es un gran reto romperla, para lo cual sería necesario renunciar a las ideas de antaño y proporcionar los apoyos necesarios para toda la población, lo cual representaría un gasto inmenso, por lo que desde mi punto de vista le conviene al gobierno “que se queden como están”. En segundo lugar, las pésimas decisiones y la mala administración se ha visto desde hace más de 100 años, la supresión de la SIPyBA sin tener todavía la idea de la SEP nos habla de cómo las cosas se han hecho sin pensar desde hace mucho tiempo, la implantación de un sistema de promoción magisterial horizontal con el ANMEB y otros aspectos más que hoy en día se desfasaron no por estar fuera de contexto si no porque no se tuvieron los resultados planeados nos habla de que las cosas se hacen “al aventón”, sin pensar en consecuencias ni estudios de impacto, reformas alejadas de la realidad docente terminarán por fracasar, ya sea en los planes de estudio o en el sistema de seguridad social magisterial.

En tercer lugar, políticas intermitentes, y con esto me refiero a que en la historia de México ningún plan de trabajo ha subsistido a un cambio de régimen político o gobernante en turno de las últimas épocas, me gusta llamarlo política educativa de temporada, en la que rara vez se puede notar que los poderes se preocupan por establecer un plan que funcione en contraparte de un plan con su nombre. Para finalizar con las conclusiones, quiero expresar que si bien considero que las cosas no se han hecho bien, no pretendo parecer un anarquista, el Sistema Educativo Mexicano no es el secretario de educación ni el líder sindical, somos todos nosotros, y para poder lograr un cambio significativo hay que estar consciente de lo que somos capaces, yo sé bien que no podré cambiar a México, a mi estado, mi municipio, mi ciudad y mucho menos a mi escuela, pero en mi grupo, yo soy todo el SEM, de mi depende que este funcione como debe, que llegue a tiempo, que cumpla con mi horario, que desarrolle mi plan de clase, que me preocupe por mis alumnos, y me pongo a pensar, si todos hiciéramos bien lo que tenemos que hacer, ¿no estaríamos mejor?