INSTITUTO PEDAGÓGICO DE POSGRADO DE SONORA

Investigación, planificación y evaluación del sistema educativo.
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Luis Daniel Avilés Lara 03/10/2012

Investigación educativa En México, la investigación educativa como actividad autónoma se inició en la década setenta, hubo algunos intentos previos, pero estos poco tenían que ver con la actividad de investigación profesional basada en criterios científicos. La investigación educativa comenzó a tener un perfil científico y profesional con el surgimiento de instituciones destinadas principalmente a esa actividad. La investigación educativa se convirtió una actividad en la que convergieron profesionales de diversas disciplinas. A los pedagogos y filósofos, pronto se les sumaron psicólogos, economistas, antropólogos, sociólogos, historiadores e, incluso científicos de áreas exactas y naturales. En sus inicios, una buena parte de la investigación educativa estuvo influida por las teorías del capital humano. Posteriormente, muchas investigaciones fueron permeadas por teorías basadas en el marxismo. Pero los cambios en las orientaciones teóricas de la investigación educativa registrados son muchos y muy complejos. En cuanto a los cambios en las orientaciones teóricas y metodológicas de los últimos 15 o 20 años, en forma muy esquemática puede decirse que el reproductivismo y las perspectivas estructuralistas perdieron terreno frente a las teorías del conflicto, a los estudios antropológicos centrados en la vida cotidiana y a la reintroducción de los sujetos y los actores sociales. En la década pasada se registró un notable crecimiento de unidades de investigación educativa. En 1981 se reportaron 123 unidades de investigación y en 1991 fueron 365. El crecimiento se debe, en buena medida, a la incorporación de las escuelas normales en los registros estadísticos.

Situación actual de la investigación educativa a) Instituciones En México la investigación educativa se realiza en instituciones diversas: en centros públicos y privados especializados en el área, en institutos científicos y humanísticos de universidades públicas y privadas, en la Secretaría de Educación Pública y en las secretarías de educación de los gobiernos estatales.

En la década de los ochenta la investigación que se realiza la SEP tendió a disminuir y la de las universidades públicas e instituciones descentralizadas, por el contrario, a aumentar. La Secretaría de Educación Pública, por su parte, ha sido usuaria, promotora y ejecutora de la investigación educativa. La Subsecretaría de Educación Básica y Normal tiene una Dirección General de Investigación Educativa encargada de canalizar recursos y supervisar el desarrollo de proyectos de investigación educativa realizados por maestros de educación básica. Los datos de 1991 indican que las escuelas normales son el tipo de institución que más unidades de investigación educativa tienen. Siguen en orden decreciente las universidades públicas, las direcciones gubernamentales de servicios educativos en los estados, los institutos y asociaciones, los institutos tecnológicos, los centros y las universidades particulares.

b) Temas La investigación educativa abarca una gran cantidad de temas. De acuerdo con la clasificación de las estadísticas de la SEP, el 18.4% de las investigaciones era sobre información y documentación, el 16.8% sobre el proceso de enseñanza aprendizaje, el 12.2% sobre educación y contexto social, el 5.8% sobre personal para la educación, el 5.5% sobre la planeación, administración y financiamiento del sistema educativo, el 4.5% sobre filosofía, historia y antropología de la educación; el resto abordó diferentes temas, como educación y trabajo (4%), cobertura educativa (2.2%), educación y computación (1.1%) y tecnología educativa (1%).

c) Investigadores Las unidades de investigación cuentan con un número relativamente estable de investigadores que se agrupan por líneas de investigación o por proyectos. En 1991 se registraron 3 635 investigadores, de los cuales el 33.3% eran responsables de algún proyecto. En lo que se refiere al nivel máximo de estudios de los investigadores responsables, el 34% tiene grado de maestría, el 31.1% de licenciatura, el 15.7%

de especialización, el 7.6% de doctorado y el 7.3% de maestro normalista. Si se suman los profesores con maestría y con doctorado, el 41.6% tiene estudios de postgrado. En 1990 la mayoría de los profesores inscritos en el Sistema Nacional de Investigadores en la disciplina de educación era de instituciones universitarias; el 31% era de una sola institución —el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN— y el 23.6% era de la Universidad Nacional Autónoma de México; sólo dos profesores eran de una normal —la Escuela Normal Superior de México—.

Antecedentes de la planificación educativa La planificación educativa en México tiene sus primeros antecedentes en el Plan sexenal que sirvió de plataforma al gobierno del presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940). Pero no fue sino hasta 1958, al iniciarse el periodo presidencial de Adolfo López Mateos, que surgió por primera vez un instrumento de planificación oficial del sistema educativo mexicano: el Plan Nacional para la Expansión y el Mejoramiento de la Enseñanza Primaria, mejor conocido como el Plan de Once Años. Los esfuerzos de planificación educativa se retomaron en el sexenio de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976). Dentro de la SEP se creó la Subsecretaría de Planeación y Coordinación Educativa. Pero la formulación de un plan educativo propiamente dicho no se dio hasta la administración presidencial de José López Portillo (1976-1982). El Plan Nacional de Educación contenía un análisis cuantitativo y cualitativo de la situación educativa y sugirió soluciones a los problemas detectados. Con estos antecedentes, el presidente Miguel de la Madrid presentó en 1983 el Programa Nacional de Educación, Recreación, Cultura y Deporte, que, entre otras líneas, propuso ofrecer un año de educación preescolar a todos los niños de cinco años de edad, establecer una educación básica de once grados a todos los que la demanden, descentralizar el sistema y reformar los estudios de normal.

En 1989, sobre esta base legal, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari elaboró el Plan Nacional de Desarrollo 1989-1994 y el Programa para la Modernización Educativa 1989-19946 , instrumentos que sirven de guía a la Secretaría de Educación Pública para realizar la planeación sectorial, regional, e institucional, elaborar el programa-presupuesto anual, fijar las metas más relevantes y asignar los recursos correspondientes. Cada año, la SEP elabora su Programa Operativo Anual, el cual articula planeación a mediano y corto plazos y señala prioridades y metas para cada ejercicio anual. Gracias a la microplaneación la SEP ha avanzado en la identificación y corrección de los desequilibrios regionales que se presentan en la educación básica. El programa-presupuesto de los Programas Operativos Anuales contiene los costos unitarios, un analítico de las plazas del sector y programas de adquisiciones y de inversiones.

Instituciones planificadoras En la Subsecretaría de Planeación y Coordinación de la Secretaría de Educación Pública, existe una Dirección General de Planeación, Programación y

Presupuesto. La Subsecretaría de Servicios Educativos para el Distrito Federal tiene una Dirección General de Planeación y Programación en el D.F. Para la educación media superior (bachillerato y profesional medio) en 1990 se creó la Coordinación Nacional para la Planeación y Programación de la

Educación Media Superior. En la educación superior existe un Sistema Nacional para la Planeación Permanente (SINAPPES), integrado por la SEP y la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Enseñanza Superior.

La evaluación del sistema educativo mexicano La Secretaría de Educación Pública ha desarrollado diversas actividades de evaluación, en especial sobre el desempeño de los maestros y de los alumnos, de la gestión administrativa y del ejercicio presupuestal. En el Programa para la Modernización Educativa se mencionó que se había avanzado considerablemente en los modelos teóricos y en los instrumentos para

comprobar el aprendizaje de los alumnos, pero que se carecía de exámenes uniformes y generales que permitieran conocer con precisión el nivel académico alcanzado por los alumnos. Respecto a la administración el Programa registró los avances en el área programático-presupuestal, pero también, señaló que aún eran limitados y que se carecía de un sistema de información oportuno. La política educativa también era objeto de la evaluación, pero, de acuerdo con el Programa, estaba lejos del nivel de calidad y la amplitud deseables. Para enfrentar esta situación, la SEP realizó acciones encaminadas a crear un Sistema Nacional de Evaluación Educacional, cuyos objetivos iniciales fueron integrar los servicios de evaluación educativa de todo el país. Para tal efecto la SEP ha llevado a cabo evaluaciones de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal. Los maestros también son sujetos de un proceso de evaluación a través de la Carrera Magisterial, la cual considera el desempeño profesional, la acreditación de cursos de actualización académica, los conocimientos, desempeño de los alumnos, la preparación académica y la antigüedad en la actividad docente.

Análisis comparativo con la realidad La realidad que se está viviendo en el Sistema Educativo Mexicano en relación a los temas analizados en este resumen dista mucho de los lineamientos bajo los cuales se supone deberían seguir su rumbo, por ejemplo según el diario “El siglo de Torreón”, la investigación educativa no alcanza un presupuesto mayor al 0.4% del producto interno bruto, lo cual deja muy poco margen a que las personas que les interesa realizar aportes tengan la oportunidad de hacer. Y en pocas palabras, si no hay apoyos para las personas que van a investigar, ya sea para temas estrictamente educativos o de cualquier otra rama del conocimiento es muy difícil que logren obtener buenos resultados, es muy triste que los dirigentes no se hayan dado cuenta que hace falta una inversión mucho mayor.

En lo relacionado a la planificación, está se realiza tras de un escritorio y pocas veces en el campo de batalla de los maestros, por lo que en la mayoría de los casos están alejadas de la realidad que se vive en las aulas, como lo señala Hargreaves en su obra titulada La escuela que queremos, la realidad bajo la cual se desarrollan las reformas educativas (y casi todos los procesos de planeación) no es la misma realidad en la que trabajamos los maestros. Y en el último punto, el que se refiere a la evaluación educativa, en los últimos años se ha vivido un proceso que en esencia es muy bueno, el evaluar para mejorar, tanto a maestros como alumnos, con la prueba de ENLACE y la evaluación universal, pero como se dice comúnmente “no hagas cosas buenas que parezcan malas” si estos procesos de control de calidad son utilizados con tintes políticos, ya sea por la SEP, SNTE, CNTE y organismos internacionales como la OCDE o el FMI, se pierde su sentido de mejora y se transforman en algo así como la santa inquisición o un medio de obtención de estímulos por medio del fraude en la aplicación de los exámenes. En resumen, la única manera de mejorar es estar comprometidos todos con nuestro trabajo, adecuar la realidad a “nuestra realidad”, los requerimientos nacionales e internacionales a mi grupo y estar comprometidos al máximo con nuestro trabajo, no para hacer planes nacionales de educación, ni exámenes estandarizados, si no para sacar el máximo provecho a estos y no rechazarlos de buenas a primeras.

Bibliografía: http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/305184.html Hargreaves (2000). La escuela que queremos, las objetivos por las que vale la pena luchar. http://www.oei.es/quipu/mexico/mex15.pdf