En el Nombre de Dios, Clementísimo con la creación, Misericordiosísimo con los creyentes.

"Entonces se le dio a cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos." Apocalipsis 6, Versículo 11. En dos áreas el hombre se mide como igual en la pelea con otro hombre o con un animal: el box y la tauromaquia. Por otros derroteros sólo abusa de congéneres y bestias desde la superioridad tecnológica, numérica o militar. Podemos decir que el honor todavía se lleva a cabo allí, en esas disciplinas, por un motivo evidente: el toro puede ganarle la faena al torero, el contrincante puede noquear al púgil y en cualquier caso el contendiente corre el riesgo de morir o de quedar tullido. O de llevarse el trofeo, la oreja, el rabo, el cinturón fantástico, la gloria mediática, el arrastre lento. O además la enfermedad permanente, como el hermano Muhammad `Ali, que nunca ha perdido el porte gentil, pero boxear le ha costado los nervios con un Parkinson que todavía no le deja, pero que esperamos pueda ser curado con las potencias neuroregenerativas de la medicina legal cannabinoidea que se aplica en ampolletas tanto en los EEUU como en México, a la que se puede suplementar con los óleos y aminoácidos reconstituyentes de la misma planta bendita con la marca Hemp, que se puede conseguir por igual en el gabacho y en tierra azteca. Otro boxeador que no corrió con la suerte de `Ali, sobreviviente del boxeo y de la sociedad xenófoba e islamófoba, y que también tiene que ver con el Islam (recordemos que `Ali, próximamente coronado en Cancún como Rey del box, es musulmán) es el Macho Camacho. Acaban de desconectarlo de la máquina que le mantenía en estado vegetativo después de que lo balearan en compañía de un amigo de la infancia, que murió primero. Su relación con la definitiva y última revelación de Dios no es haber sido musulmán también (esto lo ignoramos por el momento), es su hijo el que se convirtió al Islam, y lo entresacamos de la noticia porque pensamos que al igual que en su momento de gloria atacaron a Muhammad `Ali por ser, no sólo musulmán, sino negro, es posible que ahora hayan tomado represalias en contra de él hasta el extremo de asesinarle, puesto que su hijo ha adoptado la religión universal y eterna de Dios. No han de tomarse a la ligera estas palabras, pues por principio no se deben descartar las hipótesis sobre el móvil de los homicidas. De hecho nos preguntamos si previo a su deceso y gracias a las

labores de su vástago, pudo haber conocido del Islam y al reconocerle se convirtiera al culto de su hijo. Si esta línea de investigación se siguiera y demostrara ser acertada, no sería la primera ocasión en la que alguien es martirizado por su relación directa o indirecta con Dios, siendo figura pública. Debemos evocar el caso del único hijo del dueño de la compañía automovilística Fiat, Edoardo Agnelli, seguro heredero de la inmensa fortuna de su padre, y que previo a obtener su herencia y a horas de partir para el aposento del Islam puro, Irán, fue arteramente asesinado por un comando del Mossad que armó la escena del crimen de forma tal que parecía a un observador mal percatado u oficial, un caso más de suicidio. ¿Suicidio?, ¿un musulmán converso? Dios prohibe el autoasesinato y lo condena con la pena severísima. Es claro que se trató de uno más de los asesinatos selectivos de los sicarios a sueldo de la sinagoga de satanás, puesto que imaginaron cuánta ayuda podría brindar al Islam un converso heredero de una de las más destacadas compañías automotrices de élite. Extendemos nuestro pésame a la familia de este deportista ejemplar y también a los deudos de Edoardo, sin olvidar a las comunidades islámicas que rodean estos hechos como mudas y tristes testigas de la maldad humana. Resaltamos sin embargo, que el afortunado avance de las más excelsas virtudes y sapiencias viene siendo imparable, como lo demuestra que destacadas personalidades del planeta estén volteando sus corazones hacia Dios a través de la clara lente del Islam shiíta, y para muestra basta nombrar a un querido hermano, `Ali Stone, hijo del cineasta Oliver Stone, que no tiene empacho en mostrar públicamente su filiación espiritual a quien desee conocer de primera mano cuál fue el proceso que le llevó a la cuna del Islam y cómo vive su nueva identidad humana. Se antoja compartir que mientras los artistas, escritores, deportistas, científicos y demás personas dedicadas a la relación pública en campos descollantes del quehacer humano comienzan sus autobiografías ya que han culminado cierto peso en sus respectivas áreas, aquellos que somos conversos al Islam no esperamos que llegue ese momento tardío para iniciar un testimonio público de nuestra transformación, como se observará en el vídeo que Stone ha dejado en la red. Es tal la riqueza que recibimos al convertirnos, que en un afán de generosa urgencia, deseamos entregar nuestro tesoro por el medio que tengamos a mano: la palabra, la poesía, la

imagen, el vídeo, una fundación, un negocio como Dios manda (halal), etcétera. Quizá por eso Edoardo llegó temprano al Paraíso, quizá por eso no le permitieron ponerse los guantes al Macho: ya tenían suficiente con la sarta de humillaciones que Muhammad `Ali les ha propinado cuando a aquellos contrincantes que se negaban a llamarle por su nombre musulmán les surtía con sus veloces, estratégicos, potentes y vengativos puñetazos: "¡Dime Muhammad `Ali!" resuena en el ring todavía. Y siempre sabremos que el Macho fue Macho hasta el final y quienes lo mataron, unos maricas. Que Dios los ajusticie. Edoardo Agnelli, multimillonario mártir: http://youtu.be/gqXLfQ0wVOI http://www.youtube.com/elmuecin Conferencia Sean 'Ali' Stone, hijo de Oliver Stone convertido al Islam [HD]: http://www.youtube.com/watch?v=QAyu4AuqwCs&feature=plcp