Dirección General de Educación Superior Secretaría de Educación Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Instituto Superior de Deportes

Evaluación del nivel de actividad física mediante la aplicación del cuestionario internacional de actividad física IPAQ en una muestra de población adulta (35-69 AÑOS) de la ciudad de Buenos Aires

Autores: Natalia Echegaray, Nelio Bazán.

LAFyS - Laboratorio de Actividad Física y Salud Instituto Superior de Deportes Crisólogo Larralde 1050 (1429) Capital Federal - Argentina Teléfono y fax: 011 4702-2028 E-mail: natieche10@yahoo.com.ar, nelio_bazan@yahoo.com.ar

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RESUMEN
Evaluación del nivel de actividad física mediante la aplicación del cuestionario internacional de actividad física IPAQ en una muestra de la población adulta (35-69 AÑOS) de la ciudad de Buenos Aires, ArgentinaEchegaray N, Bazán N. Instituto Superior de Deportes – Laboratorio de actividad física y deporte, Buenos Aires, Argentina. E-mail: natieche10@yahoo.com.ar El objetivo del presente estudio fue conocer el nivel de actividad física de la población adulta de 35 a 69 años de una muestra de la ciudad de Buenos Aires, y su relación con otras variables, para lo que se aplicó el cuestionario IPAQ versión corta y uno secundario indagando variables demográficas y patologías. Participó personal voluntario capacitado del Instituto Superior de Deportes quienes encuestaron a personas de su entorno. El trabajo se realizó durante la última semana de septiembre y la primera de octubre del 2006, participando personal voluntario entrenado del Instituto Superior de Deportes. La población final estudiada fue de 173 personas, de ellas el 52,02% correspondieron al sexo femenino y el 47,98% al masculino, siendo la edad promedio de 47,83 años. Los resultados muestran que el 30,64% realiza una actividad que le reporte beneficios a la salud. Con respecto a la relación con la edad, se observó una tendencia a disminuir los niveles de actividad a medida que aumenta el rango etáreo. Por otro lado, las personas inactivas y mìnimamente activas indicaron tener más patologías (diabetes, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, hipertensión y sobrepeso) que el otro grupo. Si se consideran los puntos de corte usados en el IPAS-TANGO, realizado en la ciudad de Buenos Aires del año 2003, tenemos que el 30,06% de la población es inactiva.

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INTRODUCCIÓN Los factores considerados determinantes de la salud están relacionados con los estilos de vida, poseen múltiples dimensiones y están vinculados a varios problemas importantes para la salud1. La práctica habitual de actividad física es caracterizada como un componente vital para establecer una situación ideal de salud. En adultos hay claras evidencias que muestran que bajos niveles de actividad física están directamente relacionados con altos índices de enfermedad cardiovascular, diabetes, hipertensión, obesidad, osteoporosis y algunos tipos de cáncer2 La salud posee componentes biológicos, pero es más que eso, es una construcción a lo largo de toda la vida. Los factores condicionantes son el medio ambiente (polución), los factores sociales (saneamiento, vivienda y transporte), el estilo de vida (alimentación, actividad física, stress) y los factores biológicos. En cambio la enfermedad es el indicador de desadaptación entre hombre, estilo de vida y medio ambiente. Caracterizado por la morbilidad y la mortalidad.3 El sedentarismo influye en la morbilidad directamente o por su impacto en otros factores de riesgo importantes, en particular la hipertensión, la hipercolesterolemia y la obesidad, las personas físicamente activas tienden a ser más saludables que aquellas sedentarias. La prevalencia global estimada de inactividad física entre adultos es del 17%, siendo mayor entre las mujeres que en los hombres4. Dicha actividad decrece con la edad, decayendo a partir de la adolescencia. La actividad regular disminuye los riesgos de ataque cardíaco y cáncer de colon, pudiendo ser por el efecto de las prostaglandinas, que reducen el tiempo de tránsito intestinal y aumentan los niveles de antioxidantes. Estos beneficios son
Linares P., Hábitos alimentarios y actividad física en el tiempo libre de las mujeres adultas catalanas. 2 US Department of Health and Human Services. Physical Activity and Health: A Report of the Surgeon General. Atlanta, GA: US Department of Health and Human Services. Centers for Disease Control and Prevention, National Center for Chronic Disease Prevention and Health Promotion, 1996 3 Bazán N, Datos sin publicar. 4 WHO, Physical activity, 2006
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mediados por numerosos mecanismos. En general se mejora el metabolismo de la glucosa, reduce la grasa corporal y los niveles de presión sanguínea, siendo los principales medios a través de los cuales se reduce el riesgo de ACV y diabetes. También se asocia con bajos niveles de cáncer de pecho, relacionado al resultado del metabolismo hormonal. La participación en la actividad física puede mejorar la salud músculo-esquelética, controlar el peso corporal y reduce los síntomas de depresión. Los posibles efectos benéficos sobre el músculo esquelético, así como sobre la osteoporosis, la obesidad, la depresión, ansiedad y estrés, fueron reportados por numerosos estudios, como por ejemplo un estudio realizado en alumnos de la universidad Harvard donde se observó que la actividad física total, así como las actividades vigorosas mostraron una gran reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares5. Todo esto redunda en beneficios económicos, especialmente en términos de reducción de costos en la salud, aumento de la productividad, etc. Datos de países desarrollados indican que los costos directos de la inactividad son enormes. El costo asociado a esta inactividad sumada la obesidad suma aproximadamente 9,4% del gasto nacional que EE. UU. , invirtió en salud en el año 1995, y se estima que los individuos activos ahorraron un promedio de 500 dólares anuales en los costos de salud de acuerdo con los datos obtenidos en 1998. Varios factores sicológicos, sociales, ambientales y del comportamiento pueden determinar hasta qué punto un individuo realiza actividades6. El Dr. John Kearney, Director Científico del Instituto Europeo de Estudios Alimentarios, ha declarado que desde el punto de vista de la salud pública, el aumento progresivo de la actividad física de la población (sobre todos de quienes

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Howard D. Sesso, ScD; Ralph S. Paffenbarger, Jr, Physical Activity and Coronary Heart Disease in Men The Harvard Alumni Health Study, EE. UU. ,2000 6 Sharpe P, Investigación participativa para promover la actividad física en South Carolina, CDC

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llevan habitualmente una vida sedentaria) resultaría muy beneficioso para contener la epidemia de obesidad que se expande con rapidez7. El Centro Nacional de Prevención de Enfermedades Crónicas y Prevención de la Salud reportó que más de la mitad de los adultos no practica actividad que le proporcione un beneficio a la salud, mientras que el 25% de los adultos no practica ninguna actividad en su tiempo libre. Mientras que a nivel mundial la OMS estima que acerca del 60% de los adultos no son lo suficientemente activos como para que esto produzca beneficios en la salud. Se evidenció que la inactividad parece ser mayor en áreas pobres8. Un estudio realizado en adolescentes sugirió que la infrecuente participación en deportes extra-escolares a los 14 años, sumado a un bajo grado de actividad física escolar, se asoció a inactividad física a los 31 años, independientemente de las condiciones de la adultez9. Por otro lado se ha visto que los planes curriculares de los diferentes niveles de Educación Formal no incluyen actividad física suficiente para favorecer el establecimiento de hábitos no sedentarios en la población escolar10. La realización de ejercicio físico evoluciona con la edad y se observa un pico de actividad física en la franja de edad comprendida entre los 10 y los 13 años que progresivamente va descendiendo 11. Otra investigación realizada en mujeres obesas adultas observó una asociación positiva entre la actividad física diaria total y la disminución de la presión arterial diastólica y la frecuencia cardiaca en reposo tras el descenso de peso, lo cual podría explicarse mediante los efectos beneficiosos del ejercicio regular y el mejoramiento del estado físico. El ejercicio aeróbico ha demostrado ser útil para reducir los niveles de tensión arterial tanto en sujetos sanos como hipertensos y se
IEEA, Encuesta comunitaria sobre las tendencias de los consumidores respecto a la actividad física, el peso y la salud. Publicada por la Comisión Europea (1999). 8 Christos Pitsavos, Epidemiology of leisure-time physical activity in socio-demographic, lifestyle and psychological characteristics of men and women in Greece: the ATTICA Study, 2005 9 Tuija Tammelin M, Physical activity and social status in adolescence as predictors of physical inactivity in adulthood, 2003 10 Guías alimentarias para la Población Argentina. 2000 11 Linares P., Hábitos alimentarios y actividad física en el tiempo libre de las mujeres adultas catalanas.
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ha descrito una relación inversamente proporcional entre el grado de entrenamiento y la presión arterial. Los beneficios obtenidos por el ejercicio aeróbico sobre los niveles tensiónales desaparece junto con el abandono de su práctica y la pérdida del efecto del entrenamiento. La bradicardia inducida por el ejercicio programado tanto en condiciones basales como submáximas, constituye uno de los efectos más característicos y estaría relacionado con factores cardiacos y extracardiacos. Los estudios realizados con animales de experimentación y en seres humanos han demostrado que el efecto sobre la frecuencia cardiaca persiste pese al bloqueo autonómico e involucraría adaptaciones intrínsecas del músculo cardiaco. La menor frecuencia cardiaca, junto con una disminución de la poscarga por acción vasodilatadora, constituyen mecanismos que mejoran la eficiencia cardiovascular.12 Un estudio llevado a cabo en 1989 por el Departamento de Salud de Estados Unidos determinó que para contribuir al mantenimiento o a la mejoría del estado de salud de los individuos era necesario que éstos realizasen actividad física de manera regular, mantuviesen un peso dentro de los parámetros considerados normales; realizasen una dieta adecuada a ellos y hubiese ausencia de tabaco y abstinencia o moderación en el consumo de alcohol. Un factor específico que se asocia con la participación en deportes y ejercicios es la edad. Los estudios en el Brasil, Chile y Perú demuestran que la participación se reduce a medida que avanza la edad, lo cual coincide con los resultados de muchos estudios en otras partes del mundo13 La adultez joven característicamente cubre el período que va desde los 20 a los 35 años, cuando tanto las funciones biológicas como el rendimiento físico alcanzan su pico. Durante la mediana edad (35-45 años), la actividad física comúnmente declina, con una acumulación de grasa corporal de 5-10 kg. Durante la mediana edad tardía (45-65 años), esta actividad tiende a seguir disminuyendo. 14
López-Fontana , Martínez-González , Sanchez-Villegas, Martínez , Influencia de la pérdida de peso y la actividad física sobre factores de riesgo cardiovascular de mujeres obesas, España, 2006 13 Gris J., Salud y calidad de vida 14 Shephard R., Envejecimiento y Ejercicio.
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ACTIVIDAD FÍSICA Es importante identificar el grado de actividad física que realizan los individuos y estudiar si tiene relación con su estado general de salud. Cada vez es mayor el número de estudios que han observado una relación entre la inactividad física y una mayor morbi-mortalidad. Caspersen ha definido la actividad física operativamente como cualquier movimiento corporal producido por la musculatura esquelética que resulta en gasto energético15. Los componentes del gasto energético total comprenden la tasa metabólica basal, que puede comprender entre el 50 y el 70 % de la energía consumida; el efecto térmico de los alimentos (entre el 7 y 10 %) y la actividad física. Este último componente es el más variable y comprende las actividades del vivir cotidiano (bañarse, alimentarse y vestirse, por ejemplo), el descanso, el trabajo y el deporte. Obviamente el gasto por actividad física será mayor en los individuos activos. El ejercicio regular es la única manera voluntaria de aumentar el gasto energético, el cual produce la remoción de las reservas energéticas corporales, lo que se traduce en pérdida de tejido adiposo16.

Medición de la actividad física La medición de la actividad física es un proceso complicado. Diversos sistemas se implementaron para la medición del gasto energético como por ejemplo agua doblemente marcada, acelerómetros y sensores de movimiento. Todos registran objetivamente ciertas características de las actividades durante un período determinado, pero por diversas razones son inadecuados para estudios epidemiológicos. La técnica del agua doblemente marcada es la más precisa y objetiva para evaluar la energía total consumida. Sin embargo esta técnica es muy costosa para ser considerada en estudios poblacionales.
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Bazán N, et al.., Ob.cit. Guías alimentarias para la población Argentina. 2000

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Otra forma que surgió como herramienta

para esta medición fueron los

cuestionarios. Se usan en estudios epidemiológicos siendo instrumentos de medición subjetiva. Varios modelos de cuestionarios sirven para registrar la actividad y son capaces de recolectar y guardar datos de varios días, semanas e incluso meses17. Una de las principales consideraciones a tener en cuenta a la hora de seleccionar un instrumento de evaluación es la capacidad para distinguir patrones de actividad. Sus ventajas son ser poco invasivos, bastante prácticos, de aceptable precisión (fiables y validos). Las mediciones objetivas de gasto energético (la cámara respiratoria, la técnica de agua doblemente marcada) son importantes para la validación y verificación fehacientemente de que los resultados sean representativos de la población en estudio18 . Los cuestionarios de actividad física varían según la forma en que se los implementa, pueden ser auto administrados o con un encuestador que dirige el interrogatorio. Pueden preguntar sobre actividades diarias o sobre las realizadas en el día, semana o mes pasado. Aquellos que tienen un enfoque a largo plazo, que preguntan sobre conductas en el ultimo mes o trimestre por ejemplo, pueden reflejar mejor los patrones de actividad (ocio, ocupacional, domésticos). Los cuestionarios a corto plazo, por ejemplo, preguntando sobre la ultima semana de actividad, pueden ser mejor validados que los de a largo plazo, y aunque quizás no reflejen tan precisamente el comportamiento usual de la población, son más prácticos a la hora de ser implementados. La obtención de los mejores resultados sobre niveles de actividad física es con los cuestionarios que incluyen ambas modalidades, pero tienen el problema de no ser prácticos ya que cansan y aburren al encuestado. Los cuestionarios pueden medir el tipo de actividad (relacionada con el ocio o el trabajo), frecuencia (promedio de sesiones por unidad de tiempo), duración (minutos por sesión) e intensidad (costo metabólico) de la actividad. Pueden calcular el total de tiempo gastado resultante de multiplicar la frecuencia por la
Melanson EL, Physical activity assessment: a review of methods Paffenbarger, Physical activity and risk of developing colorectal cancer among college alumni, 1991
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duración, si a su vez, es multiplicada por la intensidad se puede calcular la energía gastada. Este costo metabólico es expresado en Mets, que representa la tasa metabólica basal de un individuo. El gasto en reposo determina un consumo de 3.5 ml de oxigeno por Kg de peso corporal por minuto y es aproximadamente 1 kcal / kg / h. Si tenemos en cuenta el peso corporal se obtiene como resultado el gasto de energía expresado en calorías por semana . Una investigación realizada en España pretendió comparar dos métodos de estimación de actividad física en una población de mujeres con obesidad, y se vio que el cuestionario (se utilizó una adaptación de las cohortes de Harward School of Public Health) reveló una asociación positiva altamente significativa (p < 0,01) con el acelerómetro triaxial19.

IPAQ Hay muchas maneras de analizar la actividad física, entre 1997 y 1998 un Grupo de Consenso Internacional se planteó la necesidad de proporcionar un instrumento óptimamente desarrollado que pudiese ser utilizado a escala internacional y que facilitase una herramienta que permitiese obtener estimaciones comparables de la actividad física. El IPAQ es un consenso no formal de un método correcto de para definir y describir los niveles de actividad física basados en encuestas autoadministradas. El desarrollo de un sistema de medición internacional de la actividad física comenzó en Ginebra en 1998, y continuó con ensayos extensivos de confiabilidad y validación llevados a cabo en 12 países (14 lugares), en 6 continentes, que en Latinoamérica incluyó a Brasil y Guatemala, además de Australia, Canadá, Finlandia, Italia, Japón, Portugal, África del Sur, Suecia, Inglaterra y Estados Unidos, durante el 2000 por un grupo de investigadores de la Organización Mundial de la Salud para intentar tener una herramienta de trabajo que pudiera ser usada por todo el mundo. Los resultados finales sugieren que estas mediciones tienen atributos aceptables de medición para aplicar en muchos escenarios y en
CM López-Fontana, MA Martíne-González, A. Sanchez-Villegas y JA Martínez, Comparación de la estimación de la actividad física en una población de mujeres obesas por acelerometría y con cuestionario
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diferentes idiomas, y son adecuados para los estudios de prevalencia basados en poblaciones nacionales sobre la participación en la actividad física20. El cuestionario interroga acerca: a- La cantidad de sesiones semanales y la duración de éstas (Se incluye actividad laboral, transporte y tiempo de ocio) con actividades vigorosas, moderadas y caminatas b- Tiempo sentado c- En algunas versiones, se agrega un apartado demográfico (edad, sexo, años de estudios, horas de trabajo). La forma corta de IPAQ es un instrumento designado primariamente para medir la actividad física entre adultos. Fue desarrollado y testeado para ser usado en adultos (rango de edad de 15-69 años) y hasta que no se hagan más investigaciones no se recomienda su uso en personas menores o mayores a este rango etáreo. Este cuestionario interroga acerca de tres tipos de actividad física mencionada anteriormente. Los tipos específicos de actividad evaluados son caminata, actividades de moderada intensidad y actividades de vigorosa intensidad. El IPAQ tiene propiedades de medición aceptables. Considerando las diversas muestras que se usaron en el estudio de validación es apto para monitorear niveles de actividad física entre la población de 15 a 69 años en diversos escenarios. La forma corta de dicho cuestionario es recomendada para el monitoreo nacional21. Programa IPAS-TANGO Como antecedente de esta investigación que actualmente realizamos, tenemos el IPAS TANGO. El IPAS – International Physical Activity Surveillance, es un programa en el cual se aplicó el cuestionario IPAQ. Fue idea del Laboratorio de Actividad Física y Salud que Argentina formara parte de este programa de vigilancia epidemiológico. Así en el año 2002 se iniciaron las conversaciones entre
Cuestionario internacional de actividad física IPAQ: Formato corto autoadministrado de los últimos 7 días. 21 Craig C.L, International physical activity questionnaire: 12-country reliability and validity
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la Asociación Metropolitana de Medicina del Deporte y el Instituto Superior de Deportes. Se decidió entonces aplicar el cuestionario corto autoadministrado y se debió traducir la versión inglesa oficial a un español – argentino, para luego realizar la retro – traducción al inglés, para que fuera finalmente aceptada. Esta investigación, realizada en el año 2003, arrojó los siguientes datos: La

población final estudiada fue de 1309 personas de 15 a 69 años, de ellas 707 (54 %) correspondieron al sexo masculino y 602 (46 %) al femenino, siendo la edad promedio de 38,2 años. Solo el 0,9 % de los encuestados refirió no estar sentado durante los días hábiles, siendo el promedio de tiempo sentado de 5,27 horas semanales, sin diferencias con aquellos que son inactivos. El nivel de inactividad física en la población de la ciudad de Buenos Aires, estimada por este cuestionario es del 24,1 %, que contrasta con valores obtenidos en otros países utilizando metodología similar. Si se consideran las recomendaciones de OPS (PAHO) y el CDC (180 minutos semanales), la prevalencia de inactividad física es del 27,2 % (356 adultos, con 49,5 % de hombres y 50,5 % de mujeres22. Con el presente estudio esperamos aportar más información sobre los hábitos de actividad física, grado de sedentarismo y presencia de patologías de las personas adultas de la ciudad de Buenos Aires con el fin de que las autoridades puedan desarrollar programas adecuados y adaptados a la problemática del colectivo en cuestión.

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Bazán N., et al.., IPAS TANGO- International Physical Activity Surveillance / Buenos Aires 2003

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DISEÑO METODOLÓGICO TIPO DE ESTUDIO Se realizó un estudio descriptivo y transversal, durante los meses de septiembre y octubre del 2006. OBJETIVOS Objetivo general:

Conocer el nivel de actividad física de la población adulta de 35 a 69 años de una muestra de la ciudad de Buenos Aires

Objetivos específicos

Determinar que porcentaje de la población realiza actividad física que redunda en beneficios para la salud Establecer cuales son los niveles de actividad física Analizar el comportamiento de las variables demográficas como sexo y edad Relacionar la actividad física con las patologías existentes

− −

HIPÓTESIS La prevalencia de actividad física en población de 35 a 69 años a estudiar es baja para alcanzar los niveles recomendados como saludables.

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POBLACIÓN Y MUESTRA Estuvo conformada por las personas del entorno de los estudiantes del Instituto Superior del Deporte (ISDE) con un rango de edad comprendido entre los 35-69 años. Criterios de Inclusión: Rango etáreo 35-69 años Consentimiento para participar en la investigación Criterios de exclusión: Planillas no completas en la forma correcta Planillas no realizadas en el tiempo indicado (primavera) VARIABLES

IPAQ Días de actividad física: Vigorosa, moderada y caminata Horas de actividad física: Vigorosa, moderada y caminata Minutos de actividad física: Vigorosa, moderada y caminata. Total de minutos de actividad METs: Actividad vigorosa, moderada y caminata. METs Totales Niveles de actividad física propuestos: Basado en el Protocolo Ipaq de Scoring 1. Inactivo: -Ninguna actividad es reportada o - Es reportada alguna actividad física pero no es suficiente pero no es suficiente para corresponder a la categoría 2 o 3 2. Mínimamente activo: Alguno de los siguientes criterios 3 o mas días de actividad vigorosa o al menos 20 minutos de actividad por día.

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-

5 o mas días de actividad de moderada intensidad y/o caminata de al menos 30 minutos por día

-

5 o mas días de cualquier combinación de caminata o actividad vigorosa moderada que alcancen al menos 600 Mets-min/semana

3. Activo - actividad física que favorece la salud: Uno de los siguientes criterios Actividades de vigorosa intensidad en al menos 3 días con una acumulación mínima de 1500 Mets/min/semana 7 o mas días de combinación de caminata, actividad intensidad moderada, vigorosa, o actividades de como acumulando

mínimo 3000 Mets/min/semana

ENCUESTA SECUNDARIA - Edad: Medida en años cumplidos. Entre 35-69 años -Sexo: Femenino Masculino -Patologías: Diabetes Hipertensión arterial Hipercolesterolemia Hipertrigliceridemia Sobrepeso SI SI SI SI SI NO NO NO NO NO NO SABE NO SABE NO SABE NO SABE NO SABE

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MATERIAL Y MÉTODOS Se aplicó el formato auto administrado corto del cuestionario IPAQ (International Physical Activity Questionnaire). También se realizó un cuestionario secundario indagando variables demográficas y patologías. El trabajo se realizó durante la última semana de septiembre y la primera de octubre, participando personal voluntario capacitado del Instituto Superior de Deportes quienes encuestaron a personas de su entorno con un rango de edad comprendido entre los 35-69 años. En base al Score categórico del Protocolo IPAQ 2005, se clasificó a las personas en tres niveles de actividad: Inactivos, Mìnimamente activos y actividad física que favorece a la salud. También se consideraron físicamente inactivas todas aquellas personas que realizaban menos de 150 minutos de actividad física semanal. Igualando o superando ese nivel se consideraron físicamente activos (PYRON, 2003), lo que permitió comparar los resultados con el IPAS-TANGO, realizado en el año 2003.

TRATAMIENTO ESTADÍSTICO Para la tabulación y análisis de los datos, se utilizó el paquete estadístico del programa Microsoft Office Excel 2003 para Windows XP Profesional y el programa EPINFO Versión 6.

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RESULTADOS

La población final estudiada fue de 173 personas de 35 a 69 años, de ellas 90 (52,02 %) correspondieron al sexo femenino y 83 (47,97 %) al femenino, siendo la edad promedio de 47,82 años. Del total de la población analizada se desprenden los siguientes datos: N Actividad física que favorece a la salud Mìnimamente activo Inactivo 58 62 33,53% 35,84% 53 % 30,64%

Niveles de actividad física
36% 35% 34% 33% 32% 31% 30% 29% 28%
Act. que favorece la salud Mínimamente activo Inactivo

Al dividir los resultados en 2 grupos; Actividad que favorece a la salud e inactivos o mìnimamente activos, se ve:
Nivel de actividad física
30,64%

% de la población

69,36% Act. que favorece la salud Inactivos-Mínimamente activos

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Según el sexo de los encuestados se pudo establecer la siguiente clasificación: Act. que favorece 23,33% 35,56% InactivoMínimamente activo 76,67% 64,44%

FEM MASC De aquellas personas activas:

Actividad física que favorece a la salud
39,62%

60,38%

FEM

MASC

Al comparar ambos grupos mediante la prueba de Chi cuadrado, no se hallaron diferencias estadísticamente significativas (p<0,030). Se dividió a la población en rangos etáreos y se los relacionó con el nivel de actividad física: Rango de edad 35-44 años 45-54 años 55 a 69 años No se hallaron diferencias Actividad que favorece salud 37,68% 26,79% 25,00% estadísticamente Mìnimamente activos e inactivos 62,32% 73,21% 75,00% significativas (p<0.25) que

demuestren que al aumentar la edad disminuye el nivel de actividad, aunque si se puede ver una tendencia a que aumente el nivel de inactividad y mìnimamente activos.

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También se encuestó acerca de las patologías presentes, y se extrajeron los siguientes datos: SI N % N % N % N % N % 9 5,20% 32 18,50 17 9,83 31 17,92 58 33,53 DBT NO 157 90,76% COLESTEROL 128 73,99 TAG 117 67,63 HTA 130 75,14 SOBREPESO 105 60,69 NO SABE 7 4,04% 13 7,51 39 22,54 12 6,94 10 5,78

Al relacionarse con el nivel de actividad física se vio la siguiente tendencia: Actividad que favorece a la salud (%) DBT COLESTEROL TAG HTA SOBREPESO 22,22% 18,75% 17,65% 16,13% 20,69% Inactivos-Mìnimamente activos (%) 77,78% 81,25% 82,35% 83,87% 79,31%

Con respecto a la clasificación que se propuso basada en los minutos por semana de actividad que realizan las personas se obtuvo que: N ACTIVO (>150 min/sem) INACTIVO 121 52 % 69,94% 30,06%

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DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES Los resultados muestran que el nivel de actividad física que favorece a la salud en la población evaluada perteneciente a la de la ciudad de Buenos Aires, estimada por este cuestionario, es del 30,64 %, las demás personas evaluadas no alcanzan niveles de actividad que les reporte un beneficio a la salud. Con respecto a la relación con la edad, se observó una tendencia a disminuir los niveles de actividad a medida que aumenta el rango etáreo, teniendo un comportamiento indirectamente proporcional, si bien no se hallaron diferencias significativas al relacionar los grupos. Si lo comparamos con el estudio realizado por el Dr. Bazán, donde se analizó a la población de la ciudad de Buenos Aires desde los 15 años a los 69 años, hallando una prevalencia del 45,5% de activos con un nivel de actividad física que tenga impacto a nivel de salud23, con respecto a este estudio vemos que hay una disminución de los niveles de actividad. En relación al sexo, del total de encuestados que realizaron actividades favorables para la salud, se vio una mayor proporción de varones, sin mostrar diferencias estadísticamente significativas a favor de alguno. Las personas inactivas y mìnimamente activas indicaron tener mas patologías (diabetes, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, hipertensión y sobrepeso) que el otro grupo. Al analizar los datos con respecto a la clasificación que fue propuesta por el IPASTANGO 2003, basada en los minutos por semana de actividad que realizan las personas, se hallaron diferencias, mostrando que las personas estudiadas en la presente investigación tiene mayores índices de inactividad física (30,06%), que aquellas evaluadas en el programa anteriormente mencionado (24,1%), mostrando que estos niveles de actividad se relacionan con edad, tendiendo a disminuir a la medida que esta variable avanza. Los cuestionarios representan el instrumento más accesible para la evaluación usual de la actividad física, sobretodo en los estudios epidemiológicos debido a la facilidad de aplicar a grandes grupos, bajos costos y permitir colectar información con relación al tipo de contexto en el cual es llevado acabo, lo que no suele ocurrir con otros elementos de evaluación.
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Bazán N., Datos sin publicar.

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Si bien se pueden advertir limitaciones, como la naturaleza transversal de las mediciones, y al estar la información aportada por los participantes se incrementan las posibilidades de sesgo de memoria, lo cual puede limitarse en el formato corto de IPAQ, al preguntar por tiempos más breves. También se hallan restricciones al preguntar sobre las patologías presentes en la población, ya que es el encuestado quien refiere su presencia, ausencia o desconocimiento, pudiendo llevar a errores por falta de conocimiento, El uso de un indicador estándar, como el IPAQ, permite hacer comparaciones dentro de un país, entre países y a nivele regional y mundial. Lo que permite contar con datos comparables, y proponer acciones , tales como la adopción de políticas, las campañas publicitarias, la promoción de la caminata y la bicicleta como medio de transportes, y otras acciones intersectoriales orientadas a ventajas de fomentar estilos de vida activos, ya que son bien conocidas las

realizar de manera sistemática ejercicio físico sobre la mejoría del sistema respiratorio, circulatorio, nervioso, óseo, endocrino, etc., sin olvidarse de los muchos condicionantes positivos que tiene sobre el estado mental de las personas.

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