Puntum (Libros de Tierra Firme, 1996

)
De Martín Gambarotta

1 Una pieza donde el espacio del techo es igual al del piso que a su vez es igual al de cada una de las cuatro paredes que delimitan un lugar sobre la calle. La bruma se traslada a su mente vacía, no sabe quién es y el primer pensamiento "un perro que se da cuenta que es perro deja de serlo'' vuelve a formar parte del sueño pero aparece, difusa, la maceta: una pava abollada con plantas en el centro de la mesa: dos caballetes sosteniendo una tabla de madera –entonces está despierto. Las manchas de óxido en el cielo-el color de la luz sobre las cosas, el cielo que se retrae y es óxido borroneado entre sus ojos y cae dormido de nuevo, pero aparece

un orden en la materia despierta. La ubicación lúcida del lugar en el día, el ruido, el cuerpo latiendo, la ruina de una idea que corre por una red de nervios, palabras de acero contenidas en un soplo: un orificio cabeza de alfiler en una cavidad del corazón.

2 En el 2do. estante, un tenedor torcido entre el alcohol puro y las gillettes usadas. Sobre la heladera tiembla una estatuita: es un tenista bañado en oro falso en el acto de sacar el primer servicio. Cada minuto un trofeo de plástico. Y en qué momento un hombre pierde noción y su mente queda en blanco: cuando no puede dormir y no aguanta el hecho de estar despierto.

Cómo se llama eso que cuelga de la pared, cómo se llama eso que cubre la lámpara. Rodeado de cosas sin nombre a mí también me hubiera gustado empezar esto con: de noche junto al fuego pero acá no hay, salvo en potencia, fuego y eso que se divisa, una oscuridad baldía sobre nosotros, a duras penas puede ser llamada noche, nada hace suponer el final de la transmisión nocturna que ahora termina y deja la pantalla nevada trasladando a la penumbra del pasillo la oscilación de un aire gris que no provoca ninguna emoción salvo en las cosas. Antes del corte de la programación estuvo el vuelo de una polilla en la pantalla a contrapunto de la banda de sonido del Gran Chaparral, una japonesa que se tiraba a la pileta, los subtítulos en verde decían: "acaso no eres tú la de los ojos azules", en otro canal, el documental sobre cáncer de piel

y en otro un delfín saltando aros de fuego y de nuevo la japonesa secándose la nuca con la toalla, mirando la cámara cambia y otro dice "solo se escribe acerca de la muerte por dinero." Cadáver, esto ya no es rock, algunos roban estéreos, otros roban esposas pero todos robamos. Discriminando entre el dolor y la apertura siciliana va hasta la pieza y en una hoja escribe la jugada de una partida por correspondencia que va a reproducir un tablero en Concordia en otra noche. Alguien lee la nota: Jaque, torre negra toma peón alfil uno mate y sabe que todas sus piezas están perdidas. No hay color, únicamente queda la variación en los tonos de gris que, en el pasillo, se funden con el destello aguado de un aviso de yogur que viene de la calle: PORQUE LO MAS IMPORTANTE dice ES UNO MISMO.

3 En la cocina la llama de la hornalla oscila detrás del Guasuncho, que se cree el héroe del Barrio Pepsi pero que nunca salió de estas cuadras a no ser para cobrar una renta. Guasuncho, de visita en la cocina él, que hace unos años fundó una pseudo célula clandestina y después se puso a vender biblias para el Ministerio de Ondas de Amor y Paz. Ahora rehabilitado, con restos de chicle en el labio inferior de su sonrisita parapolicíaca dice hesitante

loco loco, yo era amigo de Luca. Guasuncho cuenta de una minita que, siguiendo los pasos de su hermana mayor, usa una remera donde un águila sostiene el bate de béisbol en una garra y laureles en la otra. En dos semanas cambió menos que en la media hora donde

hablamos del futuro en tiempo pasado. El parlante roto, dice Guasuncho hacía que la canción, Blondie, se escuchara de a ráfagas, arrastrada hasta la pieza desde otro lugar menos pensado; después de la escena de celos en el comedor coreano algo quebró la sucesión de los hechos y entonces, todo indicaba que era él, no era yo, dice Guasuncho, con un envase en la mano, ni ella, una mujer sacando un jean del bolso los personajes que a la otra mañana se movían detrás de la vidriera mal enjabonada en el San Cristobal Laverap. Nadie comenta salvo Confuncio que comparando de reojo al Guasuncho con una diapositiva de cuando tenía 17 le dice, nunca debiste confiar tanto en alguien que le pone Heráclito a su gato.

4 Hace un año la noche era igual

y nada le asegura que, acostado, ésta no sea en realidad otra noche y que el pasado no pasó o está gateando por debajo de esa cama. La noción del tiempo perdida hasta que el alcohol le dilata suave, las arterias y un latido irregular del corazón alcanza para que las horas se reacomoden en alguna de las dos noches donde toma algo de un vaso rajado. Mirando el reflejo de su cara en el revés de una cuchara, puede tirar el vaso a la mierda o dejarlo en la mesa de luz: entre esos dos puntos del deseo vacila el futuro y lo importante podrá ser el ruido, azul, de los cubitos de hielo derritiéndose en el vaso

pero lo esencial es el fulgor de una soldadora llegando desde una construcción lejana: el esqueleto de un edificio sin terminar congelado en la iluminación que, desde más atrás, irradia la terminal empapelada con afiches de la gobernación: NO, dicen el rojo, a la droga. A mitad de cuadra los empleados de una farmacia de turno fumando bajo una cruz, verde, de neón. Alcanza con bajar la persiana para eliminar la escena. Cadáver, cada hora que pasa vale más que un año en la vida de un perro. Acostado

en la cama impresionista,

sentiría el roce de un grano de arroz en su paladar seco, mira la foto de una amiga que estuvo internada en un hospicio de París. Eso suena pretencioso y, releyendo, sería mejor cambiar París por Federación, hospicio por hospital, internada por encerrada, pero se atiene a los datos reales de la nota

detrás de la foto. En el papel brilloso está prendiendo un cigarrillo, protege la llama del encendedor en el hueco de la mano de aquel viento que arrasó una playa. Atrás: el mar cuando las olas crecen para romper. Bajo un cielo anti-óxido su amiga, algo pálida; el pelo del largo al que llega dos meses después de rapado. La escena soluciona un problema: sabría a quién llamar si en el bolsillo de su pantalón, en vez de un cassette y una goma de borrar, tuviera dos fichas larga distancia.

5 El cerebro en remojo. Intelecto inútil de las cosas. Universo innecesario. Algo que lo devuelve al principio final. Agujeros negros abriéndose del centro hacia los bordes. Idea para un ensayo: a los 21 Sid Vicious mata a su chica en un hotel, lo meten preso y su mamá le lleva la heroína así se puede dar la última sobredosis acampando bajo las estrellas Manolo dice has tenido ese sentimiento alguna vez muchacho, tú sabes, andar cabalgando por la llanura 2 o tal vez 3 días conduciendo el ganado del Sr Cartwright a pastar más al norte hasta que llegas a una posada y una chica te saca las botas

ah, manito no te imaginas lo que te pierdes y Manolo mira el fuego y se pone a puntear en su guitarra mejicana, canturrea nena estoy cansado de cabalgar sacame las botas en tanto que más atrás una fila de indios Navajo se mece de un lado a otro haciendo corito -uuuuuuuuuuuhhhhhh, sacame las botas y dejame amar- todos parados delante de un cartel luminoso que se prende PORQUE LO MAS IMPORTANTE dice ES UNO MISMO

y se apaga de modo que se ve obligado y le dice Manolo no puedes tocar no tienes manos y Manolo contesta sin mirarlo sabes eres un buen muchacho puedes decirme Manolito si quieres así me llaman en el Chaparral y Manolo pide un yogur sale un minuto de los reflectores

de la escena que parece estar rodándose en la banquina de la Ruta 2 para firmarle autográfos a sus fans que le dicen eh, Manolo es verdá que te la moves a Greta, joya, Manolito, y otros andan con pancartas que dicen Manolo come with your Navajos a vivir to Ciudad Evita.

6 .... Maleza mojada. Maleza. Plantas. Luz lluviosa (pantalla). ..... El trabajo de tal y tal en un taller armando llaveros pegando muñequitos de Jesús a unas cruces i.n.r.i. de plástico. .... No soy parecido a ése sino que soy el que agarra y con los restos de un aerosol pone la palabra D----en su remera. .... El que se apellidaba Héroe.

.... Tiró un cartón de yogur bebible por la ventanilla al mismo tiempo que volanteaba, a los gomazos, el Ferlaine por los adoquines de Gandhi. .... El abogado que mataron metiéndole un palo en el culo. .... La cabecera oxidada de una cama de hospital en el basural. .... O no pasa nada o no entiendo lo que pasa. .... En el mismo lugar velocímetros rotos. ... Y qué hay del tío de G, que cuando visitaba su país natal hablaba un castellano perfecto pero que de vuelta acá le volvía el acento raro. .... Y esa vez que tuvo un derrame mezclaba las palabras de uno y otro idioma

como el que. ..... Perro que se da vuelta y ataca a su propio dueño. ...... Y en los días de calor, a cierta distancia, los edificios desvirtuados detrás de una capa de vapor. .... Un tipo desnudo en campera de cuero. .... El viejo postrado dudando en qué idioma pensar "me estoy muriendo" a causa del exceso de sangre que corría por su cabeza. ..... Esto es lo que yo llamo un cocktail. Esto es lo que estoy....Nemrod. ...... Nebulosa. ...... Mear sangre. ...... Qué, a vos también te gustaría ser un lanzallamas, llenarte la boca de kerosene azul

y untar, si es que se dice así, en el balde un palo con un trapo en la punta llevártelo a la boca y escupir combustible entre los dientes para ver cómo el chorro prende fuego unos centímetros por encima de la carne ajada de los labios? ... ENSAYO (Sid Vicious) Vicious en el sentido de sádico. De pibe apaleaba perros en el parque Slough. Y Sid porque ningún careta jamás le pondría ese nombre a su hijo. Mi verdadero nombre fue John Slivkin. Creo que Slivkin quiere decir preso en eslavo. Cuando tenía 15 aprendí a tocar el bajo con tres dedos. A los 19 usaba dos. Ese año grabamos un disco llamado La Gran Estafa del Rock and Roll y pasé unos días en el Chelsea Hotel. Al otro verano toda la pendejada de Inglaterra

andaba usando esas remeras con la primera plana de The Sun estampada en el medio. Sid Vicious, decía el titular, is dead.

7 ...............El viento silba en una damajuana vacía. Por la ventana, un relámpago dibuja el ideograma en el cielo y saca radiografías de la noche. Llueve. Este es un hecho impuesto sobre el paisaje por el peso de las nubes. Afuera, todas las cosas están mojadas. Cadáver, lo que en una ciudad vale mucho en otra se consigue en cualquier lado. La silla: una reposera de playa en el medio de la pieza: un cubo de espacio donde gime algo de materia y entonces es anoche el lugar delimitado donde duerme. No hay ideas. En el sentido estricto,

ninguna, a no ser nada, separa esa noche de las manchas de óxido que se despliegan hoy y según la graduación de la luz van conformando ante sus ojos un cielo. Y ninguna separa el anteayer, a no ser nada o el filamento fisurado de una bombita de luz, del día anterior y nada separa, a no ser nada, a ese anteayer de su ayer y al día antes de ayer de su ayer, a no ser una sucesión de pantallas nevadas desplegadas en el sueño. Cadáver, qué esperabas? Esperabas el ferry que cruza de noche? El ferry que cruza en 50 minutos al Uruguay? Esperabas que alguien levante por vos su brazo en la cubierta para señalarte un punto de fuego blanco no, verde, que no brilla, desiste, se quema,

no muere, se apaga diluyéndose en esa hora que no tiene ubicación en el día, como el día no cuaja en ninguna semana del mes, un mes, a su vez, sacado de quicio en un año hepático? El tiempo se atiene al mandato de la luz. Detrás del vidrio roto, mantenido en lugar por un broche de metal, únicamente se tiene noción si se sigue la variación de colores. Primero aparecen los caballetes, las plantas, y después el pensamiento: "un perro que se da cuenta que es perro deja de serlo.''

8 En un sentido si fuera hasta la cocina donde anoche estuvo el Guasuncho vería el filtro de un cigarrillo flotando en el agua estancada de la pileta, las etiquetas de las 5 o 6 botellas

dejadas por días al sol perdiendo color, moho azul entre los restos de un té, una foto recortada del diario pegada con un imancito a la heladera: un delantero de la B. Se deja estar en la curva del silencio. Ni hablar de abrir la canilla para tomar del pico, para sentir, no el sabor del agua sino más bien el gusto metálico de los caños que la llevaron de un río hasta el lugar, un resabio de óxido en el agua ese gusto, rojo, del tiempo pasando.

9 Cadáver, en las horas sin trabajo arrastradas por el espanto, la mesura 5 calles te separan de tus tortugas - la ciega, la de corazón seco que duermen, bajo la cama, en una caja de cartón. 500 metros más largos que 500 años. Si fuera hasta la cocina, vería lo que quedó de la escena,

la disposición de las sillas sin cuerpos donde Confuncio discutía anoche. Confuncio, que no se sabe cuándo está hablando en joda y cuándo en serio, hacía brillar la cabeza de un alfiler contra una luz cualquiera. Un expulsado del paraíso, la vez que todos los pibes de la agrupación arrugaron (FS se fue a Mar del Plata en un ambulancia de ATE, ST a criar gansos a Venado Tuerto) se quedó el verano a ver cómo los pendejos mojaban el culo en la fuente y enterado que la chica thrashera con la que pasó medio año andaba pensando en matarse, dijo, dice o va a decir en la cocina: me alegro por ella. Si cada persona tiene un objeto asignado que lo representa, Confuncio es un arquero, despintado, de metegol. Cuando lo traicionaron los de la 7 de Mayo que le habían prometido un par de cargos pero después arreglaron por atrás con el Senador Pachuco pensó en largar. Se fue bordeando

el río hasta la terminal y pasó un rato calando la gentuza: una vieja con el ojo tapado con una gasa sentada, un ciego escuchando walkman la cara de verdugo del repartidor de bebidas y su tatuaje en el brazo izquierdo: KISS; hasta que únicamente quedaron en la plataforma dos micros con los motores en marcha y le costó decidir si tomar el que salía para el sur o el otro, más nuevo, pero con un solo foco prendido que lo llavaba al norte o si de última quedarse ahí mirando cómo se apagaban las luces de la terminal, automáticamente, cuando se hacía de día.

10 No hay, no va a haber, no hubo no hubo, no, no hay, no va a haber ni hubiese habido si; no hubo,

no hay, no va a haber, no, hubo, nunca, ni hay, ni puede haber, no hay, ni debe haber habido, no hay, no hubo, ni va a haber errores de línea en el cráneo, la curva perfecta de los huesos frontales, no hubo, no hay, mejor serie que Kojak, ni máscara más concreta que estas antiparras de soldador para pasar la poda de la noche neutra, no hubo, noche neutra ni clara, no hay martillo neutro ni pesado, no, que martille agarrando el mango del martillo para martillar con el martillo la madera de los hechos, no hubo, no hay: Kojak vendió su coche en llanta a los chacales, entregó el escudo y arma al Capitán Griego, los negros amagan con quemar un kiosko y no lo queman; no va a haber, Cadáver, mañanas reales de color tierra

para usar el gatillo, un gatillo difícil, tenso, que se resiste a ser gatillado contra algún objetivo enemigo, ni hay, no hubo, ni hubo de haber, tiza para delinear con tiza el contorno de la víctima tirada boca abajo en el suelo duro; no va a haber, líneas de carbonilla en el cielo, líneas de grano tieso y reventado, líneas negras que cruzan otras líneas, en ángulo oblícuo formando enredaderas con líneas que se despuntan en líneas que se pierden hacia un fondo rayado por otras líneas curvas, ni hubo, ni hay, no hubo no, no va a haber, no hubo, ni hubo de haber habido, no hay, no. Escopetas recortadas en cartón, bidones de nafta, plantas alicaídas, descompuestas, antes de lograr una forma madura bajo el toldo, vidrio molido en la carne picada, una vieja con el tobillo sangrándole

bajo la media de nylon, el personal de limpieza en la planta baja de IBM, una cuadrilla de negros que se deja caer del camión para romper una calle.

11 Trash es la hojarasca, broza, paja, escombros basura, bajazo, deshecho de este mundo o un cualquiera, trashery y trashiness quieren decir lo mismo, trashy es un despreciable, un inútil y cómo no va a estar podrido si el año que apenas empezaba se termina, por la avenida del bajo pasan las camionetas repartidoras de diarios y los compañeros son todos unos cínicos. Confuncio trasca que no tiene ni angustia ni ansiedad y si no fuera por los ojos que miran el frío que se concentra en los dientes del cierre relámpago de su campera pero

que no parece pegarle, para nada, en la cara y mucho menos alterar en algo, adentro, el ritmo de la circulación, se puede decir que está pero no está, para nada, en la escena, o que le da igual estar o no estar en el cuerpo que sale, sin inmutarse en lo más mínimo por el viento cruzado, de la terminal, en lo más mínimo por la pelotita de flipper que le rebota en el cerebro y parece saltar hasta ocupar toda su mente. Cadáver, siempre que sea la correcta a la pregunta no le importa la respuesta. Confuncio sostiene, está sosteniendo o sostenía un papelito entre los dedos desconectados del resto de su sistema nervioso pero que reconoce suyos a pesar de no tener tacto, y camina leyendo en la primera luz el horóscopo que viene con el chicle bazooka: tendrás muchos amigos y formarás con todos ellos una banda de rock o una frase parecida, una oración que no logra en lo más mínimo o del todo hacer entrar en su mente; el Pibe Bazooka es un servis y tiene un operador de la bolsa a sueldo

que le escribe los chistes y sale con la Roxana Porchelana en el panel de video, la ratoncita divina del Dr Jekyl, que toda quietita y cremosa incendió Palermo Chico horrorizada en bikini en una gran congestión. Eu, Confuncio, a vos te hablan ............... ....................................................... ...............................La morguera estacionada entre dos camionetas del correo. Olor a combustible cortado, el encargado de la playa que guía las maniobras de un auto. Más allá, las bases navales, las vías para los trenes de carga. Y oficiales chuecos pidiendo documentación a bolivianos. Ah, que el gancho de esa grúa en desuso me cace del paladar para poder sobrevolar la escena. De izquierda a derecha dominante en el bajo cielo gris gris gris analgésico.

12 Nadie se hace cargo en la terminal del cartel publicitario en el que un tipo entrado en años pero que en la foto representa un joven con proyectos y uno a lo sumo dos botones de la camisa desabrochados baja las escaleras de una facultad - derecho - un libro y la constitución nacional bajo el brazo la foto rematada por la frase YO NO ME DROGO, la palabra no en itálicas diferenciándolo de los que sí se dan en los 2 ambientes de un departamento en Congreso donde festejan el cumpleanos del Guasuncho. El Cadáver que ya se cojió de parado al Guasuncho como regalo lo mira al hermanito del Lagarto, al que en un par de horas, después de que todos salgan y estén un tiempo dubitando sin hablar en la entrada de la Piraña, después de pasar a buscar a Equis

y estar otro rato sin saber para qué lado agarrar, se la va a chupar en el bañito del depto manteniendo la puerta cerrada con una mano agarrándosela con la otra para despertarse a la mañana siguiente o pasada, donde sea, pero en una manana, con el gusto a leche del Lagartito en el paladar, al lado de Confuncio a quién le dijo todavía algo dormida, en el colchón sin sábanas, tapada a medias por un poncho donde daba vueltas buscando la almohada entre sueño quiero

Confuncio,

quiero

pija...................................... ............................................ ... 13 Para qué ilusionarse: la disposición ideogramática de los fósoforos usados

en la mugre no contiene mensaje. .... Qué siente? Coagulos de bruma en la mente acolchada, calambres de hígado que nacen en los dientes pasan por los nervios de las encías y echan una raíz inextirpable en la tripa. .... Lo mejor que podía ofrecer el día era ganarse un televisor en un sorteo. .... El balde con la campera de jean en remojo. .... Un auto que los lleve de donde sea al lugar que sea. .... El Cameraman. .... Hacía tiempo que no hablabas con alguien

con ganas de tenirse unos mechones de violeta. Espacio. El hambre de la memoria. Espacio. Alimento para gatos. Espacio. Espacio. .... Media manana: el ruido de las topadoras municipales reciclando las tumbas de las familias retrasadas en el pago para RIP en Chacarita. .... Cielo con estrías del color de las etiquetas anaranjadas de los discos CBS. .... Cielo. Cuando dijo cielo nada representó salvo el color irreal marcando el contorno del paredón bordeando el cementerio. .... Un tipo al que le temblaron tanto que tuvo problemas para embocar de primera en la taza

el líquido que servía de la botella. .... Eso sí que es bueno. Eso sí que es pandemonio. Eso sí que es mirar ceniza girar en un vaso de agua. .... Su ser: agua con cenizas. Agua con cenizas, cenizas que se diluyen en agua. .... Papel hecho cenizas con un encendedor. La ceniza con forma de diente que pierde esa forma en el vaso de agua. El fuego que forma ceniza que después se pierde en agua. .... En realidad, prendió el encendedor para escuchar el hiss del gas líquido alimentando la llama que movía por dos o tres costados

de la pieza a oscuras iluminando fracciones de objetos sin definir tratando de comprobar que estaba y dónde estaba ese momento en el que estaba.

14 De una que el mundo sensible que aparece delante de Confuncio, yéndose de la terminal, se ve a través de una bombita de luz, los objetos apenas magnificados por el vidrio adquieren movimiento circular y se superponen unos a otros. Confuncio saca la vista del cartel y en ese momento sin explicación posible ve irse a una parte de su persona, Kwan-fu-tzu, por una calle mientras la otra, una fracción a su vez de sus mil partes hasta ese momento indivisibles, se queda parada. Kwan-fu-tzu trasca que cuando lee la letra A se le aparece representada al revés o acostada

tres líneas que se entrecruzan en un punto definido pero que no representan nada y pronuncia perro como prero y si quiere escribir drogo le sale dorgo y si lee una oración invierte su significado o le agrega otro. Kwan-fu-tzu no es alguien que se mira anémico al espejo sino que es el reflejo en ese espejo y ve el mundo, invertido, plano, desde ese lugar. Se aleja de Confuncio con las manos en el gamulán por una transversal cualquiera que hace unos años se llamaba Darwin y ahora le pusieron California. Se le hace dificultoso acordarse de algunos sustantivos. Lo que mira o va a mirar se disgrega a medida que se pierden en su memoria las palabras que tiene para representarse los objetos; partes del mundo sin nombre que se desarrolla delante suyo. Y esto llega a un punto, se podría decir, crítico cuando Kwan-fu-tzu para en la verdulería y toma con la mano izquierda, de uno de los

cajones apilados afuera, una fruta anaranjada, áspera, que huele y pesa en la palma de su mano, una fruta a la que ve perfectamente pero no puede reconocer, registrar, ni darle nombre aunque igual la guarde en uno de los bolsillos del gamulán y sepa que la va a comer sentado en el umbral de una casa cuatro o cinco cuadras más adelante y después siga caminando hasta pararse nuevamente, esta vez en una veterinaria. Kwan-fu-tzu no reconoce lo que es una caja pero fija la mirada en la tortuga del tamaño de una mano; un manchón verde que se mueve en el espacio restringido por cuatro paredes de cartón. No sabe nada de tortugas, no sabe ni qué tipo de bicho es pero se mueve y entonces está viva y puede imaginarla retrayendo la cabeza para dormir en su caparazón. Alguien va a tener que dar explicaciones de cómo Kwan-fu-tzu después de fingir estar mirando la vidriera unos segundos para calcular el movimiento de su brazo izquierdo, que extiende entrando apenas en el negocio, asomándose casi, manotea la tortuga de la caja cuando el vendedor no mira y sigue caminando como si nada por California, a partir de ese punto

con un animal pequeño en un bolsillo de su gamulán. Oleosa la manana, una capa de blanco que confrontada con otra más blanca entonces era, es o va a ser amarilla. En la calle, cerca de un lote con partes quemadas de lavarropas, las llamas tatuadas en el esmalte blanco, heladeras en desuso dejadas al fondo del baldío, unos hombres colocando balizas que van a titilar de noche alrededor de un pozo. Cadáver, en la petit masacre de tus horas hablándole al oído a un alfil negro, este día: parte de la carnaza común de todos los días.

15 Una máscara real, la máscara de un arquero de hockey sobre hielo, el hombre de la máscara de hierro, una máscara de oxígeno, una máscara de anestesia, una máscara de esgrima, el barbijo de enfermero, una máscara de gas, la mano que hace

de máscara, la máscara que usa un buzo, la máscara de un soldador.

16 Oleosa la manana en la que Kwan-fu-tzu, al que no esperan en ninguna parte, traspasa el aire denso, casi aceitoso. Recién cuando Kwan-fu-tzu anda bordeando el río se encuentra a Confuncio, que se quedó sin cigarrillos antes de entrar a la terminal y las dos partes se vuelven a juntar y son de nuevo Confuncio, indivisible, que no puede decidir, iluminado por el único foco del micro, cuál de los dos tomar: si el que va a Diamante o el rápido a Bahía Blanca, pero esta vez tiene que agregarle a la duda, casi un dolor físico más que un pensamiento, de viajar o quedarse a ver la iluminación automática apagarse, a esa duda le tiene que agregar qué hacer con la tortuga de Kwan-fu-tzu; en definitiva él mismo,

el nombre innombrable que toman los hechos pasados haciendo eco en el presente. Kwan-fu-tzu, el pretérito perfecto de Confuncio que se queda 1/4 de hora, menos, buscando la entrada a la terminal. No lee, Confuncio, en el tablero que anuncia la partida de los servicios Diamante sino Daimante, no Bahía Blanca sino Bhaía Bancla. Tiene problemas para entender los números que le informan el horario de salida de los micros: 6.30: Diamante 6.35: Bahía Blanca. Una diferencia que tampoco puede registrar ni representarse, al menos, el espacio que significa esa diferencia de 5 minutos entre la salida de cada micro que, igualmente al no poder calcular cuál sale antes que el otro,

ya está decidido, no va a tomar.

17 Manolo hace a un lado la guitarra, te lo imaginas al cabrón Chipriota, sentado en la tierra del olivo mirando las estrellas calcinadas allá arriba, el brillo del sol trasluciéndose por la materia polvorienta de la luna, terneros pastando a un costado y en otro el graznido de perros salvajes buscando agua con el hocico, el olor a parra quemada empujado por el viento desde la aldea, te lo imaginas murmurando, la idea todavía rumiando en su cabeza, te lo imaginas diciendo "este mundo el mismo para todos no lo hizo ninguno de los dioses ninguno de los hombres sino que siempre fue es y será fuego siempre vivo". A ver navajos manitos canten algo y los Navajo uuuh, estoy sucio y desprolijo, sucio y desprolijo hoy

mirando de reojo al Pato Lucas que salta delante de los reflectores y dice "eso es todo amigos''. Pero si esto fuera, a fin de cuentas, todo no estaría el Guasuncho captado por la luz de la heladera abierta cuando saca una lata de cerveza alemana, atún, la mostaza francesa, el pan lactal, lonjas de salmón y queso para sentarse en el sillón giratorio y ver los noticiosos de la noche. El tiempo en Frankfurt: diez bajo cero, Berlín: cinco bajo cero, Londres: diez bajo cero. Si esto fuera, una vez más, todo no pediría un remís, no reservaría un cuarto de hotel entrado el amanecer dando el número de una tarjeta, ni saldría con el saco, no saldría como lo hace, en la mañana grumosa, a la calle, repitiendo que era amigo de Luca, esperando el auto para hundirse en un rincón del asiento de atrás. El cielo color engrudo alejándose por la ventana trasera

cuando el coche arranca y mete segunda. El que maneja haciendo el intento de parecer profesional va a preguntar "hacia dónde senor" y él, el Guasuncho, va a sentir su cuerpo tomar velocidad con el movimiento rectilíneo uniforme del auto. La tarifa de un remís, la tarifa de una puta, la maqueta del infierno, tanta paz que no hace falta cortar la calle alumbrada todavía por el sodio de los faroles. La cabeza del Guasuncho que se va a dormir como una mano, los alfileres y las agujas en la nuca, el parpadeo al compás de la música sabiamente funcional, los manchones de color inmediato por la ventanilla, el rumor de las instrucciones transmitidas por radio desde la central. Qué bueno, las palmas secas en el tapizado de terciopelo sintético. El que maneja, tomando una avenida ancha le va a ofrecer un cigarrillo adivinando por el espejo retrovisor una parte de su cara alumbrada por los autos que vienen de frente. Justo cuando la voz en la radio pregunte "coche nueve confirme destino cambio'', el que maneja va a volver a mirar al Guasuncho, y no va a saber, por un segundo, qué contestar hasta que escuche insistente la voz desde la central

"destino coche nueve destino cambio" y entonces pisando a fondo, la aguja naranja del velocímetro subiendo las cifras rojas, los semáforos de la avenida todos en verde, va a acomodar el cuerpo en la butaca, soltar el volante un segundo al pasarse la lengua por los dientes, antes de contestar "destino desconocido, cambio''.

18 Cadáver, un hombre no necesita diccionarios y no hace falta estar senil para que la cuchara cínica nos tiemble, de la manera que le tiembla a Hielo, en la mano retórica cuando toma la sopa del verano, en la cocina con todas las hornallas prendidas. Afuera, el camión triturando basura. El viento mueve una persiana que habla. No hubo, eso parece, atardecer. Estas son las horas que, en invierno, la noche le conmuta al día, pero no son horas para andar divagando. Su amiga, enamorada de nada, viene de la calle entra por el vacío enmarcado donde hubo antes puerta, se tira

en una reposera de playa desplegada junto a la cama. Nadie puede saber si lo que hace está bien mal, cerrá del todo esa persiana, abrí la botella destilada en Catamarca, sacá, dice Hielo, esa basura clásica de la radio y poné heavy

metal. No soy yo el que se lleva el tenedor con una papa hervida a la boca un tanto fosforescente contra la ondulación de la hornalla: es Hielo, que a los 15 andaba con un brazalete celeste y blanco con un 6 y un 2 impreso en una tipografía pesada, oscura. Cada primero de Mayo, Hielo era de la banda que le daba a los de la orga para que tengan pero después de un par de lecturas se abrió de la derecha y se pasó a la 7 de Mayo para finalmente abandonar y dedicarse. Hielo, que en un gesto irónico o una manera de recordarse a él mismo lo que todos consideran, y sin duda fue, un error, todavía conserva la musculosa con las letras gastadas

U

O

M azules estampadas arriba de la palabra lealtad en negro con la que andaba en ese tiempo y que ahora se pone para dormir algunas noches cuando viene su amiga en el tren eléctrico de la capital. El Cadáver, que va a decir, dice o dijo estar con Hielo es lo mismo que estar con nadie. Hielo, que podría llegar a ser el potencial simple de Confuncio pero es, en sentido estricto, otra persona: un inmigrante, esté donde esté ubicada la noche que se mueve, lerda, para adelante.

19 Esto se dijo antes (ya) se dijo, incluso, en canciones pop; que la noche hace crash se dijo antes, está dicho desde antes,

se dijo que el animal sedado daba vueltas por la casa y antes se dijo que no había nervios trastocados en el organismo ansioso, que la carne sin nervios molesta se dijo y también se dijo que no hay que saltar en la cama y aparte se dijo esto y del lugar en que se dijo está sacado esto: no puedo leer. El párrafo que empiezo y rempiezo se detiene, me trabo al llegar a la primera e. La primera e es el cabeza rapada partidorde guías-de-teléfono que me hace no seguir leyendo. Por el cabeza rapada tatuador-de-esvásticas entiendo todo lo aprendido hasta ahora y que no sirve. Antes de aniquilar esta párrafo es inútil, estéril además, en esta tierra negra, seguir con toro párrafo donde la traba para leer sería, por ejemplo, una coma.

Las palabras en el libro no significan nada, al leerlas están cargadas de electricidad, saltan de la hoja pero no quieren decir nada. A esto trato de solucionarlo tomando algo, poniéndome gotas para los ojos, que obnubilan la vista, dejan la visión acuosa. Con una gota de medicamento en el ojo se ven colores no formas, al colocar siguiendo las indicaciones en el prospecto una gota en el lagrimal, que vendría a ser la esquina del ojo si se toma al ojo por un triángulo acostado veo colores y no formas, eso mismo que dije antes y anteriormente se habrá, creo, dicho muchas veces antes (ya). Parpadeo, los cierro para que sequen, para que los ojos en sangre vuelvan a blanco, esperando que el movimiento líquido que veo, los manchones negros, cubos blancos y lo que parece ser un pez gordo nadando sin sombra en el fondo del mar vuelvan a ser los que en realidad, son: un ovejero atado a un lavarropas.

..... Mamadera para los dioses y carbón para asar el siglo cobarde, la piedra negra, la mano de piedra negra que atrapa el relámpago, alambre iluminado que se transmuta en flecha de cobre y no hace falta espicificar, digo piedra: forma estéril ahí entre las viejas del agua disecadas, los caracoles disecados, las uvas resecas, las hojas disecadas, la cáscara de durazno disecada y la cáscara de esa cáscara disecada. Eso forma parte de su dieta a base de calabaza y jugos diluíbles. Todo en un tercero D alquilado lejos del dodge verde metal de papá donde fumaba por la tarde. Una viuda de 24 anos contemplando su cráneo de yeso

en la biblioteca de mimbre. Hielo charla con La Drogona de Palermo que pasó a pedirle un cospel. "Dale," dice Hielo, "ponéte tu remera del Mono andando en Mula, quememos estos libros y salgamos a ver la lucha de clases en los copetines de la tarde, a los que se creen albaniles por levantar cuatro bolsas, a pedirle plata a tu novio que tiene llavero de la CNN, el que paga 10 dólares por un sandwich y después siente inconvenientes en la panza o al otro punto aquel que tenés el que trae jugadores de la Federación Boliviana de Futbol. Después podemos ir en taxi a bailar a ese galpón que pusieron por discoteca al ritmo machaque de esa chatarra cibernética de tercera mano que ponen. Eso si te dejan entrar y no te dicen "zafá pardita'' en la entrada y tenemos que ir a buscar a la novia de Iggy

para que mueva el culo enfundado en lycra y nos haga pasar." .... La sangre: pacificada más suero, en realidad, que sangre. Suero pacífico por sangre igual a sangre pacificada; sangre con suero que anula la sangre real. Las vías respiratorias: pacificadas; los peces: pacificados; los huesos occipitales, también, pacificados. El cemento duro, que por definición es duro, de las edificaciones del estado: pacificado. Pacificada, además, la pupíla dilatada a causa de una gota para los ojos. El parpadeo en el sopor ayuda al proceso de pacificación general del cuerpo. Los pulmones: pacíficos. Agua y arena para hacer cemento: pacificados, los músculos de la cara: pacificados. Las fundiciones de acero:

pacificadas; los altos hornos zapla: pacificados; en paz descansan las perforadoras con mecha especial para talar piedra, las soldadoras eléctricas, las pulidoras de metal y otras herramientas.

20 Enero, enero, la pendejada reseca y sin trabajo: todo es simple si uno se acobarda en el juego sucio. Cojen en la noche después de ensamblar las partes de un mueble usado. Hay cosas que el color moja y cosas que no. La trasfusión de un relumbre líquido divide el cielo en láminas. Una ampolla de pus punzada por un alfiler, manchones indelebles en medio de los ojos, un mareo leve le muestra la obsesión corrosiva de la luz por las cosas, la manera inocua en que se gira con la piedra del mundo,

desde su centro de gravedad hacia los bordes. Acá, para delimitar un lugar, en lo que bien podría ser una cámara de agua sellada al vacío, sumergido, no piensa dos veces, hay, entre el agua y la piel, una capa seca que recorre su cuerpo, amarillento, casi neutro, terso o peor: algo que el agua no traspasa, sus movimientos plagiados de un perro mestizo, no sé todo se mezcla, qué personajes habla con las rayitas coloradas de la remera del Cadáver, el día en que la televisión cortó los dibujitos para mostrar un edificio de piedra en la lluvia, un general viejo metido en un cajón, gente haciendo cola para verlo muerto.

21 Qué es lo que me pasa no tengo mucho para decir, Manolito habla cerca de la fogata haciendo gestos balbuceantes con sus manos, la luz del día se cuela por la ventana y yo todavía estoy en este bar abierto las 24hs salir a la ruta por donde los camiones ruedan lentos

-si tuviera alas y pudiera volar sé para dónde iría pero ahora mismo prefiero quedarme sentado en la orilla para ver el río pasar pero eso es imposible le dice Ruthie, que en la pantalla de su mente insiste en llamarse así, imposible manito ir desde el Gran Chaparral a la ruta y Manolo levanta su estratocaster y canturrea cuando Ruthie viene a verme a mi laguna honky-tonk bueno yo la puedo ver bailar gratis bajo la luna panameña y le digo vamos, vamos si vos sabés de mi novia y ella me dice tu novia sabe lo que querés pero yo sé lo que necesitás.

22 Esa noche el Guasuncho fumaba Oxi Bithué después de haber roto su ficha de afiliación agotado el stock de jugadas, haciéndose preguntas retóricas

sobre Manolito. Qué hacía un Mejicano dándosela de cowboy en el desierto Mojave? Manolito, you know, es verdad que después de entregar las espuelas, el chalequito de cuero, puso un autoservicio en la ruta 101 cerca de Arkansaw? Manolo, que según el Sr Cartwright, no era un negro, un Navajo siquiera, apenas un proyecto de blanco. Un fracaso: tenían que doblarle el inglés en Puerto Rico para que lo entiendan en Tijuana. What are you doing now Manolo en una noche like this? Esperando que Manolito conteste I am cleaning my fusil, manito. Pero Manolo you should be uno de los negros de la limpieza cebando y jugando ajedrez en el turno noche,

dándole mate pastor a ese que después de una operación mal hecha en la cabeza quedó con el párpado izquierdo caído para siempre. .......... El Guasuncho manosea el celofán del atado y sintiendo ese ruidito, la crepitación, se da cuenta que no tiene más cigarrillos. ..... El Cadáver dijo: mejor que saber 2 idiomas es no saber ninguno. Eso puso nervioso a Confuncio que se palpaba la camisa buscando cigarrillos. Todo esto, cerca del río donde prendieron un fuego para asar una tira de carne, tomar bebida de un bidón. El Cadáver movía el fuego con una rama y después preguntó. Un auto levantó polvo

en el camino de tierra. El movimiento del agua. Más lejos, el brillo, espeso, de unos focos iluminando el puente hecho por los militares. .............................................. .............................................. .............................................. Esa noche, Confuncio dormía con el Cadáver en una bolsa de dormir por una razón simple: quería estar ahí cuando su respiración de anguila parara. .......................... El Cadáver dijo que después de las transfusiones de sangre iba a esconderse en la ciudad. Pero del otro lado de la línea se escuchaba el viento marino, el ladrido de un perro afónico. ............................

La diferencia entre un superhéroe y un tipo aturdido con remera de Marley acomodando cajones de fruta vacíos en un terreno baldío. ............................. Vienen amigos noctámbulos con camperas, tienen escudos de STP bordados en las mangas, apagan cigarrillos en las plantas, putean en italiano, buscan temas en la radio, pasan emisoras, envidian el pathos de los pescadores. Cada uno sabe y hamaca el peso de sus párpados. Después salen a bares de taxistas. Todo se mueve en una luz morbosa, los materiales hechos por el hombre hacen de carnada y lo único original es el Cadáver. .................. Pero en cambio, insistió en reconstruir en su mente ese muelle que parecía un puente

sin terminar, el movimiento de sus manos en la terminal de Fray Bentos. Una taradez más cuando, en realidad, entendía que un aire precario fabrica una sabiduría precaria. Después empezó a sentir que no podía respirar. Dios, no puedo respirar. A eso le siguió mecánicamente el balbuceo de unas palabras ingrávidas que no marcarían nada, menos que el aire en una balanza de correo.

23 Prohibición de palabras igual prohibición de deseo. Si viniera la Novia de Iggy Pop dejarías de poner música de camionero,

dejarías de hacer negradas. Cuando el hermano mayor del Negro murió entre dos vagones del Marplatense cerca de Gerli, vos estabas escuchando un concierto minimalista con la Novia de Iggy totalmente ida, en un palco forrado de terciopelo rojo. La Novia de Iggy, ojos de túnel de estación de subte se hizo un tatuaje en un bar de Santa Fe y les mandó un cráneo de caballo pintado por encomienda a los parroquianos. Así que no te hagás el negro, el negro de mierda muere viajando de polizón y baila a lo grasa en el Super Verdi Tropical, duerme en una pieza sin enchufes. En cambio, vos caminabas calles con la Novia de Iggy que te pidió que le hagas pie para saltar la reja del hospital a ver si trataban tu imposibilidad de hablar a esa hora. .......................... La Novia de Iggy Pop

era autobiográfica cuando decía seré concisa. Voy a actuar como un logo de la desesperación. Después hizo un gesto de revista under. Voy a conseguirme un tipo que me invite gratis a recitales. Los huesos mínimos de un pollo brillaban en el plato. Todas las cosas por negociar fueron negociadas. Los nervios estaban quietos y en su lugar. Las brasas frías en el cielo carbón. Los alimentos pereciendo en la heladera. Pero un corte imprevisto en la transmisión satelital desencadenó el fastidio universal. Imposible dormir esa noche. En el insomnio invertebrado se notaba la recta final de esta historia. ........ No relámpago, piedra, tormenta la sustancia del estilo. Hielo saca la basura. De la pieza donde funcionan los flashes de una memoria fotográfica. Siempre faltan días para algo. Silencio. Está

pensando en un gesto hambriento para la posteridad. Rodeada de animales domésticos la Novia de Iggy con cara de vicio dice: "sos un rubio con mentalidad de negro''. Hielo fumando con los pies sobre el tablero de la camioneta del correo. Armó un cigarrillo con una hoja sacada de una biblia de Gedeón. Los negros con buzos de gimnasia adidas comen en los puestos de panchos. Hielo discutía mal sus ideas con el negro del tatuaje de Gene Simmons hasta que dijo: estoy harto, me vuelvo y agrega un nombre de provincia. Pasó la noche previa al viaje haciendo que tocaba el bajo. Darle agua a unas plantas desagradables fue su único acto en primera persona ese día.

24 Siente el olor acre de su cuerpo. Subió la carne. La muerte del hermano del Negro salió en Crónica. Comida para mecánicos,

cumbia por la radio. Las sodas empezadas. Los tachos con aceite de cocina usado. El pibe que toma lo peor de las dos escuelas. Un mecánico con gorra de lana que separa las tuercas de los tornillos antes de pagar. ----------------Salir a comprar un atado y algo para masticar al 24hs del coreano que debe estar soñando con un bote de paja en Saigón, con el regreso a la zona del monzón Son cuadras rectas con los semáforos bajando para nadie, hasta llegar al negocio, ni un local abierto, ladridos de ovejero detrás de la persiana, logos del Mundial '78

en los talleres, meos de gato subiendo desde la boca de subte y todo el cielo ensuciado por nubes que chocan contra unos edificios, torcidos, totalmente fuera de escuadra.

25 La mujer atada de pies y cintura al hombre que trata de zafar del nudo arqueando la espalda girando la cabeza hacia la izquierda, abriendo las piernas para hacer fuerza. Los dos cuerpos a su vez están atados a un árbol pelado donde hace segundos se posó una lechuza gigante, que en un ademán desesperado por no caerse, por no errar el lugar de aterrizaje, manotea con una garra

tratando de buscar un punto de apoyo en la cabeza de la mujer. La caligrafía negra dice: No hay quién los desate. ........... Esa chica que soportó con ternura la lechuza gigante con ojos desorbitados a punto de arrancarle la oreja está ahora estrangulada por tu gusto, Caronte, terrorista, tus zapatillas Puma, tu actitud de pibe molotov, leyendo mal, declinando peor verbos erráticos. Todo acto es literario y eso apesta. Todas las cosas rogando por sinceridad. La muestra de color en el televisor y los que buscan cariño en las sierras de Córdoba viviendo de alfajores. Sentados en cajas de bebidas los negros fuman Gitanes, la marca nueva y hablan mal de los Judíos. El servicio nocturno del tren eléctrico: cancelado,

el 75% de Hurlingham: infectado. Los pibes con los huesos arruinados. La capital sin miedo del negro con la remera de Kiss pidiendo vino y panchos en el puesto de lata. Ese negro, su buzo adidas, su actitud de mierda, sus pantalones bombilla y los espasmos en la dentadura. La cultura no quiere cortarle los huevos al negro. Disco no es cultura, tu cultura filtrada para quedar bien. Disco no es cultura, tu cultura la cultura de tus caricaturas. Que los fasci de combattimenti se queden con la belleza, que los demócratas se queden con la narrativa actual. La chica burguesa se quedó hasta el final del recorrido del 39 para que el negro del interno 12 se la montara bien montada en los asientos de atrás. Así, en vez de hacerte el artista

buscate un oficio noble que te gaste las manos: carpintero corta madera. Cambia madera formada con sus manos y herramientas por plata. Plata por madera no ideas por madera. Plata por una silla trabajada con tus manos. Y después de trabajar, por la nochecita me gusta mirar televisión, me gusta mirar mucha televisión, me gusta mirar las calles de San Francisco con todas las luces del cuarto apagadas porque hace mal a la vista, tomando cerveza hasta hinchar la vejiga, maldiciendo la suerte de los bastidores, después me gusta ver más televisión, no me gusta leer, yo hojeo El Gráfico en las clases de castellano y me río de los pantalones anchos, me escribo las zapatillas con birome, me gustan las películas tipo Alien, yo tengo una remera de Alien, otra de Karate Kid. Nunca leí el Quijote.

En todo caso sueño con Alien escupiendo los huesos de Don Q. en el basural. Las tripas de Sancho Panza vaciadas por la mandíbula de Alien. Veo capítulos repetidos de Kojak durante el invierno sin chica. Veo venir el auto cuadrado y marrón de Kojak con una sirenita desde 1977 a la autopista brumosa de mi pieza. Después veo otros episodios, me quedo dormido viendo Viaje a las Estrellas. Hasta que consigo una chica y vemos juntos más repeticiones de las Calles. Y le cuento lo que está por hacer el hijo de Kirk Douglas unos segundos antes de que lo haga. Y si me deja veo episodios de series hasta que aparece otra chica. Una vez viví en casa de un amigo donde lo único que había era el televisor y unos cassettes de Eros Ramazotti.

Veía entrevistas a Daniel Passarella, a Blas Armando Giunta después del partido y cuando no quedaba otra dormíamos con Eros de fondo Después mirábamos un poco más de televisión, a veces con el volumen bajo y sacándole el color (se llega a odiar el color) para que el episodio de Kojak quedara en blanco y negro. ..... Admito que a veces había cierto diálogo: "Si yo estuviera sano de la cabeza te haría una trenza, te compraría un tapado usado en la feria americana, botas con cierre y saldríamos por la calle comiendo de una bolsa cosas de la panadería, pintarías cabezas de caballo, y ese sería tu oficio. Caminaríamos mucho, pasando el edificio

de piedra del Correo Central, hasta la reserva ecológica, después de mirar los barcos de la marina mercante, las locomotoras en desuso. Vos serías mi amante y yo el tuyo por el fuego siempre vivo que hay en nuestros ojos. Venderíamos el televisor de mi amigo y con la plata compraríamos más huesos para que los pintes. Pero estamos mal de la cabeza, yo por lo menos y nos quedamos mirando el televisor tomando cerveza sin droga sin droga sin droga y los tallos de las plantas girando en la penumbra para captar la única luz, azul, que viene del monitor". No hacíamos mucho. Dormíamos y mirábamos televisión. A veces no sabíamos si dormíamos

o si mirábamos televisión, a veces pensábamos que lo que mirábamos por televisión lo estábamos soñando en colores luminosos. Una vez nos gustó mucho que un preso o algo así, un tipo acusado de haber hecho algo mal, mirara la cámara diciendo: yo no confío pero para nada en la justicia. ............. Lo que era no es, fue, lo que antes era, no, después, lo que era después, antes, no es más, fue, lo que en un tiempo era, no es, lo que antes era hueso de caballo ahora se muele para hacer polvo sagrado,

no más hueso, lo que era una piedra de doce ángulos se fracciona y es piedra envasada en el país de los 50.000 abogados, entonces quemá las radiografías, pintá los huesos de caballo, entregá el escudo, avisale, andá, que esto se pone raro a la viuda de Noble, lo que era metal es madera, lo que era, no, o parecía Kojak destapando la pileta era Telly Savalas vendiendo un tour a un geriátrico de Arkansas, lo que era no es, más, no, fue, era; lo que era espacio entre objeto y pensamiento, no está más, lo que era decir "la suerte de los idiotas cambia cuando se dan por vencidos'' después o antes, en un tiempo, cambió; era: espacio entre mente y pensamiento; es: no espacio entre mente y pensamiento

y la suerte de los idiotas no cambia aunque corran a dinamitar todos los muelles de Fray Bentos, aunque coman fuego, escupan querosén, se escapen de una cámara de agua en menos de uno, incendien locales de tatuajes, bajen la bebida de un trago y salgan a hacer estragos por la ciudad, saqueando bibliotecas por encargo de un juez, lo que era relámpago, cambia, es trueno, seguido por, después o antes, lo que era trueno, cambia, es relámpago, o viceversa, hasta no saber, no sé, en realidad, no se sabe, no puede ser sabido, si lo que seguía al trueno era relámpago, o, a decir verdad, viceversa; lo que parecía ser, lo que sin lugar a duda era, lo que empezó siendo una mancha de óxido en el cielo resultó ser, al final, era, en realidad, una piedra opaca, una piedra casi con forma de riñón, que la mente escupió, volvió a tragar, pulió y finalmente retuvo.

26 En inglés se puede estar sick o ill, en castellano únicamente enfermo. En algún sentido estar ill es más grave que estar sick aunque por lo general se los puede considerar sinónimos. A esto hay que agregarle que en griego antiguo la palabra farmacón significaba remedio y veneno a la vez. No es difícil comprobarlo. Hay enfermedades (ej. asma) donde el remedio cura por días un ataque pero a la larga arruina el corazón. Entonces se puede decir que los remedios curan o matan según se los ubique en el tiempo, por eso no sabía bien lo que estaba haciendo, si la iba a envenenar o qué cuando salió a buscar una de turno. La encontró al lado de la estación de servicio. El remedio se lo dio una vieja pasando una mano tétrica por una abertura en la persiana. Cuando volvió no se había ido, no estaba muerta, ni dormida. Mientras tragaba una droga alemana

le contó que la vieja tenía el nombre -empezaba con Y- bordado con hilo azul en el bolsillo izquierdo de su delantal.

27 De noche, el fuego o todo lo que en potencia, a causa de un corto circuito podría ser fuego, la cama envuelta en llamas, las sillas, el fuego que para los demás es -------es casi una táctica para vos. Cadáver, hay palabras que no hace falta escribirlas para que existan. Por decir algo: la palabra "griega" que se pronuncia al leer la letra Y. Una palabra sin peso que se lee sin estar escrita en ningún lado. Recién entonces Gamboa abre la carta y reproduce en Concordia la jugada final jaque torre negra toma peón

alfil uno y nota en la disposición de sus piezas sobre el tablero que la partida está perdida. La sal ------ la babosa, la tortuga se hace la idiota para que no le saquen la lechuga y por la ventana por la que ninguno mira se ve la precipitación de unas gotitas que el viento va a tirar, entrada la tarde, hacia la capital. Más livianas que el aire sostenidas por ese mismo aire

abren paso a un amancer sofista en la base de lo que, escuetamente, algunos antes dieron en llamar caelo. Cita: el universo no es más que un montón de basura desparramada por casualidad. En eso pensaba o piensa cuando el tren bajo el desorden nocturno cruza el Zárate-Brazo Largo. Gamboa, un ex-capitán de la regional Norte, que en Entre Rios se transformó en profesor de inglés y se mantiene gracias al kiosko y la huerta de su mujer,

una que no termina lo que va a decir aunque parezca estar queriendo decir algo importante. Una que guarda las cosas tan bien que después no las puede encontrar. Gamboa reproduce la jugada en un tablero hecho por él mismo (fue a buscar la madera y todo, de puro aburrido) y comprueba la derrota un par de noches después de ser pensada en la capital. Escribe: está bien ganaste. Debe ser la bebida; mi mujer insiste con que vaya a Alcohólicos Anónimos o al menos eso creo porque, a decir verdad, en todos estos años nunca la escuché rematar una frase. Pero me imaginás? Una reliquia en vida del museo de la subversión -un tipo que pasó a la clandestinidad y después zafó tan fácil que todos en la orga, salvo vos y Confuncio, pensaron que había batidoexplicándole por qué toma ginebra o lo que venga después del partidito a la directora local

de la liga de Amas de Casa. No. Que lo manden a esas reuniones al Senador Pachuco. Otra cosa: acá los pibes andan escuchando metal y dicen que están armando una bandita en el boliche para bajar a la capital y romperle el culo a todos los porteños. Cuidate. Saludos a Confuncio, a Hielo. Gamboa. Olor a espirales. Manchas de óxido en la pileta del lavadero, con el tiempo. Alguien tira alcohol puro sobre un corte menor no para curar más bien para quemar un poco de piel.

28 Gamboa anota: La violencia organizada es superior porque permite perpetrar reiterados hechos de violencia contra el sistema. Para derrotar al sistema hay que lograr una organización superior al sistema, golpearlo varias veces hasta desorganizarlo. Que la inteligencia revolucionaria supere la inteligencia de la reacción. Pero bueno, acá los negros saben que no queda otra,

quieren quemar la Gobernación y salir con la cabeza del gobernador al que votaron clavada en una tacuara, gritando patria o muerte, chorreando sangre oficial por los pasillos, jurando que van a usar el cráneo de tal y tal de cenicero, los dedos en V, prometiendo vino gratis por las calles llenas de polvo y todo el año carnaval, etc. .................... El criminal que lee una historieta en Skorpio se siente identificado con el dibujo del hombre en cueros tendido en la cama grande limpiando un arma perecida a un rayo negro. Sabe, aunque sea un estereotipo de su realidad, por qué el criminal de la historieta, en este caso un asesino a sueldo, dice: me tengo que ir y cambiar de econdite. Lo mismo Gamboa cuando ve en el televisor las sobras de una revolución fallida llavadas a juicio por un asalto guerrillero repudiado por los partidos en las solicitadas de la tarde. Los ojos enmudecen, la garganta se seca,

se manotea un cigarrillo volcando, de puro torpe, un vaso. Para Gamboa la organización no es la cosa más bella, la organización es la belleza misma. Por eso no soporta ver las cosas del desayuno terminado dejadas sin levantar en la mesa. Están el pan y la manteca, sobras de pan con manteca y dulce, el tarro de dulce de leche sin tapa, las tazas apiladas una encima de otra, miguitas quemadas, la cuchara, hormigas paseando por el mantel de hule, los saquitos de té, secos ahora, fósforos usados, la tostadora sobre la hornalla apagada, una bolsa de arpillera verde colgada al picaporte de la puerta, un libro de ajedrez en la mesa, marcando el lugar del desayuno de ayer o el de hoy dejado así como está por Gamboa, como pocas veces hace,

tratando de encontrar un orden perdido en la desordenación, un mundo en el submundo revuelto, cada cosa, el ejemplar doblado de "La Calle" ocupando un lugar en la mesa ubicada en el "comedor diario": una mesa en la cocina, siempre ordenada, mejor, organizada por Gamboa, pero esta vez no. La base de una taza entra en otra taza y así se puede apilar taza sobre taza como quien apila una taza arriba de otra taza en forma de torre pero no como quién apila ladrillo sobre ladrillo para hacer una pared y poner en fila a todo los traidores y fusilarlos uno por uno. La guerra termina pero sigue en la cabeza del combatiente. El combatiente más peligroso no es el que está cerca de la victoria, el combatiente más peligroso es el combatiente resentido, que se sigue considerando un combatiente después de la guerra, gordo, retirado, con una barba a medias, sentado en la tribuna mirando el clásico local que gana Deportivo dos a cero,

reacomodando las ideas que caben envueltas en una hoja de parra. Hay que ganar el clásico de local. Hay que ir después hasta el almacén con tres envases vacíos y volver con tres llenos, en la nochecita fernet, cuando la gente vuelve de la cancha, los del Deportivo por una vereda, los de Juventud por la otra. Los del Deportivo que vuelven en camionetas y autos haciendo sonar sus bocinas; la hinchada de Juventud cruzando la vía. Hay que poner dos botellas acostadas en la heladera y destapar la que se dejó sobre la mesa y tomar. Olor, de nuevo, a espirales. Afuera, alguien prueba un arma. Más atrás, si el ruido tiene ubicación en el espacio, los bombos de los de Juventud llegando al barrio: truenos negros no precedidos de relámpagos. Gamboa le saca punta a un lápiz y entonces la tormenta. Eso le gusta. ........ Anota.

Así en la antiguedad el hígado ocupaba el lugar sentimental

que después le tocó jugar al corazón. Hacían paté con el hígado de Hamlet y se lo comían en rodajas tostadas. Está demás decir que esa teoría fue amputada snap por la mandíbula de una planta carnívora que la historia fija su precio por cabeza, dicho de otro modo: toda sangre derramada viene de antemano negociada.

29 Una mente sajona en un cuerpo Italiano, cuerpo que únicamente puede pensar su cabeza. Un Rey David bien proporcionado con el tabique deforme -sangre en la encía,

el tic de masticar con la boca vacía. La mueca registrada, la lengua de reptil que separa la carne de las espinas, levantándose cada 2 x 3 para mojarse la cara. Gamboa sigue, anotando: Satélite al que le quitan el objeto en torno al cual gira. Destruir el objeto alrededor del que rota el satélite es destruir el satélite. Destruir la suerte de los estados satélites. Y estas son líneas acerca de la destrucción. Así, alguna vez se pensó que a falta de una fonomenología personal la muerte de un objeto era un doble final. Pero a diestra y siniestra ahora resuenan las detonaciones de un alfabeto sucio dando cuenta de la inexistencia real de toda escena y sus marcas.

La marca en este caso es un corte menor en la mano. ...... Tickets para comida. Fiesta en el jardín. Por algo esos fundamentalistas no dejan que el estado eduque a sus hijos. Los mandan a esos colegios donde hay que pagar entrada para estudiar. Y empezando de cero: cero por cero, cero cero por uno, cero cero por dos, cero y así hasta llegar a una raíz cuadrada, una raíz enferma, que cabe envuelta, esa es la idea, en una hoja de parra. Si hubieras sobrevivido verías esto: un número especial de Kiss Fever en el colchón, discos

de los Cachimbas in Hell, una adicción moderada a la programación satelital, gente acusándose mutuamente de periodistas, futuros redactores de Para Ti empedándose en muestras fotográficas, gente volviendo con alteraciones de las escuelas de arte. Un ex maquinista pelando pollos en Basavilbaso. No serías peligroso. No asustarías a nadie. Se te escucharía mover los brazos bajo el agua con los ganglios inflamados: si volvieras a aparecer desaparecido serías un mono rehablitado repudiado por los partidos de tarde en tarde, en las solicitadas pagas de los diarios, acusado de nadar crawl nervioso con campera de piel de pescado en la noche pulmonar. ...... Gamboa anota PD:

El enemigo en ropa de invierno en verano el enemigo dice lo que está haciendo la banda es música enemiga, el enemigo posa delante del espejo y hace que toca la guitarra eléctrica. El enemigo tiene estilo robado de Canal 13, el enemigo de la leche que se toma en barrios enemigos apreciando la arquitectura enemiga, el enemigo puso una confitería enemiga el enemigo sabe que no quedan ideas enemigas, el enemigo anota que anduviste en una pick-up embarrada por el camino negro buscando el local donde tocaba ------, que pediste la vuelta del número 8 herniado y que te ahogás de noche, el enemigo no usa la palabra enemigo, el enemigo sabe que nadie juega con la palabra enemigo,

que no se puede definir, el enemigo tiene en claro cuáles son las luces enemigas, los planetas enemigos, las piedras enemigas, las zonas enemigas, el enemigo compagina ideas enemigas, por ejemplo, compagina la rendición de tal y tal para el noticioso de la tarde ambientando las tomas del allanamiento final con una música clásica donde los graves van más rápido que los agudos. ......

30 Ducha de agua fría, un día de ayuno, asunto del pasado: el detector de mentiras, el detector de metales, de agua. Plomo para soldar ideas. El soldador que suelda ideas,

el agua que desnuda piedras. Calcinarlas, si se quiere, en un horno de piedra. Así, el horno del universo calcinó alguna vez las piedras brillosas del cielo. El cuchillo de la vecina cortando comida sobre la tabla. Acero sobre madera. Después, se siente el olor húmedo de los alcauciles hirviendo por horas en la olla. Falta gas en la ciudad. Lejos, alguien prueba un arma. Un rifle de aire comprimido. Acá el aire, también, comprimido a punto, incluso, de estalllar. La presión atmosférica del pasado. Sueño con los días en mi pueblo colgado sin hacer nada en la hamaca paraguaya acariciando un gato vizco. Los ojos cerrados, retener el trago de "Marcela" viscosa bajo la lengua, antes de probar el gustito negro de la noche. Sueño componer un requiem para los insectos muertos en la tormenta de ayer. En el almacén hablaban fastidiados de la Chica Drogada. Sobre todo la Vieja

de Lengua Naranja por Tomar Helados de Agua. Eso retiene, por poco, la mente, eso y el local. La fiambrera cortaba 100 gramos de jamón en rodajas como podría cortar la mente de la Chica Drogada........ .............fue o fui........a buscar hielo para la "Marcela" .....la sombra de los sifones en la pared........las manos... heladas........llevando cubitos de hielo hasta afuera ..... ......que meto o mete con los dedos en el vaso.......... .......................................................................... para volver a la hamaca...................................... desde donde veo.......azul ennegrecido.........veo... detrás de los tanques de agua, el olor de la quema .........los palteros........de al lado dando las primeras paltas. ................... Miré o miró, miraba él o yo, alguno de los dos miraba, él o yo, miré yo o miraba él, mirábamos él o yo, una de dos, o miraba yo o miraba él, miraba el ovejero atado a un lavarropas. El perro tenía derecho a permanecer callado,

a no ver lo que tenía delante de sus ojos: moscas buscando una fuente de luz. No miraba como mirábamos él o yo el brillo esmeralda en el ojo del perro, la lengua salida de la boca, y cuando mirábamos pensé o pensó "un perro que se da cuenta que es perro deja de serlo". Tirado yo o él en la hamaca paraguaya, tendida entre paltero y paltero, mirando el perro, el ovejero rubio en el pasto, desatarse y alternativamente, los dibujos, bozales, en el cielo, las descargas, lejos, las moscas con hambre buscando luz. Reducido a respirar, el desgraciado, respiraba con aliento a "Marcela." Fui o fue a buscar hielo. Al bajar de la hamaca, al querer bajar quedé o quedó un momento, inanimado, en posición de lanzar un disco, un atleta en decadencia, un lanzador de javalina, haciendo con el cuerpo una figura ambigua para no perder el equilibrio

al tocar el piso, un levantador de pesas, antes de seguir camino a la cocina acompañado automáticamente por el perro que empezó a caminar como escuchando la detonación de un revólver de largada. La mente reciclando una carrera de larga distancia, el salto en alto, el trayecto de la javalina, reciclando el giro de cintura al lanzar el disco. Qué bueno sería ahora tener un disco pesado en la mano y girar el cuerpo para tirarlo o lanzar una javalina, pero no, ni eso, ni un rifle de aire comprimido ni un amague de tiro al pichón, ni eso, no. Unicamente una pecera iluminada. Pero no. Ni eso. No. La escena se recicla, parecía, de nuevo, al abrir el congelador, un lanzador de disco, las manos de él o las mías cubiertas de hielo y volviendo a la hamaca (dos mentes en un cuerpo): el perro que latiguea una oreja para espantar las moscas. ..........

Yo estaba a cargo de la operación. Hacía dos días que teníamos al Capitan de Navío en un departamento seguro del centro. No había negociación posible con el enemigo, el Capitán había sido condenado a muerte por un tribunal. Unicamente faltaba la directiva final de la conducción. Llegó a la mañana. Como dije antes, yo estaba a cargo de la operación entonces tenía que ejecutar la orden personalmente. Primero cantamos el Himno y la Marcha. Como último deseo el detenido pidió verse la cara en el espejo. Un solo tiro en la nuca y estaba muerto. Pero al darlo vuelta me dí cuenta que no era el Capitan de Navío sino uno de estos jóvenes narradores actuales con uniforme de la Marina. Lo reconocí porque todavía tenía la misma sonrisa fija que aparece en la solapa de una de sus más recientes nouvelles. Aterrado, miré a los compañeros buscando una explicación. En vez de un oficial de las fuerzas armadas habíamos matado a un joven narrador. Ellos también enseguida se dieron cuenta del error pero igual festejaban con los fusiles en alto,

por Julio Troxler, gritaban

presente

por Paco Urondo

presente

por Felipe Vallese

presente

por la 7 de Mayo

Gamboa,

basta, este es un amanecer patético en Concordia, Entre Rios, 1991. ............. Ya perdieron. No sabés nada de las cosas. Los heavies pararon el coche en la plaza y escuchan Maiden por la radio del Citroen. Uno de los pibes, el que parece una araña, tiene una cruz invertida, blanca pintada en la espalda de su campera. Un amigo diría que es un amanecer sórdido. Pero es un amanecer. Falta poco para que termine el siglo. En la parada de la plaza unos tipos con bolsitos esperando el colectivo discuten, Molina, dice uno Molina no te hagás el pelotudo que esta vez te toca pagar a vos.

31

Lo que vale, entonces, es ir hasta la cocina y dejarse estar en la curva del silencio mirando el orden de las cosas: una prolongación de su mente que termina 5 o 7 cms delante de su cuerpo, un cuerpo. No deja, en sentido estricto, la pieza ni sale a la calle para ver pibes que boludean en la puerta de los videos, un par de hombres - no saben qué hacer con sus manos mirando para cualquier parte sin decirse nada. El chico con la remera verde Supermercados Hawai que usa lentes oscuros cuando trabaja. Una mujer paseando a su hija paralítica bajo el sol ni abajo, en la estación Malabia después de dos o tres días en el trabajo la chica

que vende los cospeles con una campera de jean arriba de la camisa reglamentaria........... .......................................... .......................................... con un escudito de los Who. ......................................... ......................................... ......................................... Cadáver, porque nadie rompe la vidriera de la concesionaria y se lleva la cupé Mazda, azul, brillante se sabe que hay un orden social establecido. No sale para ver los tipos que prueban lucecitas de navidad en los bares cerca de la aduana, el técnico del subte arreglando la escalera mecánica parada hace días. Ni la fachada del inquilinato adornada con seis peces de piedra sobre la puerta donde está el sereno que, cuando volvió a pasarlo 2 o 3 semanas más adelante, andaba con un bastón.

Inenarrable, la música que reproducen los parlantes de la galería semi-clausurada en unos pasillos con luz deficiente.

32 Qudarse sin palabras y ni poder hacer siquiera la mueca que causa un chiste malo bien contado lejos de la capital donde escuchan acid jazz se creen los futuros T.E. Hulme, esperando que el sistema les pague una botella de champaña, haciendo que leen al que se hizo famoso por sentir olor a bifes en los pasillos, anotando lo que viste en la feria: un viejo teclado Commodore, un Fiat 600 duravit, participaciones para un casamiento de 1964, todo el tiempo en pose de algo imitando ideas prestadas del tamaño de un punto sobre la i. Cadáver, la luz no rige tus pupilas y porque se me antoja ésto: Nemrod, Nemrod, mundo y submundo, a causa de qué algunos

hablan dos idiomas y otros ninguno. Y mucho más tarde, después de darse cuenta que lo difícil no es fundar un sistema sino refundarlo, mucho más tarde: negro sobre negro y negro nuevamente. Al principio no siente; al sumergirse, después, sí: el trabajo de las cavidades, la inervación negra cuando se hunde en el agua el rumor de la sangre circular, el rumor circular de la sangre pasando por las venas, la respiracíon contenida en el soplo o visto de otra manera: temblando en la bañadera la noche es larga pero meter, mover la mano por la pecera no quiere decir atrapar un pez.

Paréntesis: las hojas, lisas, de la enredadera van tapando el capricho 47, el fondo gris donde se dibujan unos murciélagos en vuelo que atraídos por una luz proyectada desde abajo

se van transformando en lechuzas nítidas, algunas a medio vuelo, otras ya posadas detrás de un hombre que hasta hace un rato escribía y ahora duerme con una lapicera en la mano, la cabeza apoyada en sus brazos que a la vez descansan sobre el escritorio en uno de cuyos paneles se puede leer: El sueño de la razón engendra monstruos. Los tallos oscuros que culminan en hojas enredándose sobre el capricho, tapando, incluso, la onza que aparece recostada a un lado, casi bajo la silla del que duerme, hojas animadas en una maraña de vegetación que sobrepasa los límites del dibujo y se extiende rodeando otras zonas de su mente. Cierra paréntesis. Olor a espirales, a yeso mojado. Ahora te gusta Tom Waits y bailás bajo los focos dicroicos con la que a los 16 era una estrella en potencia y sentía un rechazo por las caricias entre piernas y dormís el sueño liviano de los perros parafraseando al Sr. Hecatombe y hablás con desesperación moderna del tiempo en que esperabas la trama invertida de los huesos del tórax en una radiografía y en otra

la imagen frontal de tu cráneo donde resuenan las cavidades oscuras de tus ojos: la tomografía mostrando en un monitor la contracción de las cavidades del corazón, el análisis de sangre, el desglose prolijo en una planilla de los porcentuales, los millones de glóbulos, los restos de una sustancia rara cuando la enfermera pone en foco una gota de tu sangre bajo el microscopio, sabiendo mejor que nadie que ninguno está exento, lanzado hacia adelante en la carrocería destartalada del tiempo con solo una percha de acero inoxidable para agarrarse.

33 Hace un calor que no se puede estar. No se puede estar, se decía, y no ve nada, se decía, de esa ciudad de la que conoce un par de cuardras y de esas cuadras una casa

y de esa casa una pieza y de esa pieza nada, a no ser nada. No se puede estar. Hace un calor. No se puede. Estar. El vidrio roto de la ventana sostenido en su lugar por un broche. Raquíticas, casi borrándose entre el cielo óxido y el alumbrado lechoso de la calle las ramas de un árbol enano que echó raíces en una corniza del campanario de la iglesia. Cadáver, pasaste un tiempo en cama pensando que te gustaba el invierno cardíaco cuando en realidad querías que llegue el verano. Te cuesta, ahora, formar palabras. Tu trazo tiembla como el de un zurdo que trata escribir con la derecha. Y está tu cara iluminda por el fuego seco de una estufa a cuarzo. Círculos sin números en el estampado árabe de tu frazada. Los pliegues claros que se forman entre tu mirada y las cosas: la faceta lisa, menos interesante del juego que más te obsesiona. En la luz inusual de la tarde, ampolladas

al fondo, las hojas incoloras de unas palmeras, los ladrillos expuestos en el revoque averiado del paredón imponen una música incidental. Economía de palabras. El Pato Lucas que lo empuja a Manolito y le hace un gesto a Ruthie y al coro de Navajos para que lo sigan y se larga a cantar torciendo el pico amarillo, meciendo el cuerpo negro, el brazo apoyado en el soporte del micrófono y canta: Son menos de las once: he visto a la Novia de Iggy Pop transformarse en la esposa de Lou Reed y el amor se escapa y se escapa se escapa tan tan rápido yo siempre pensé que iba a durar y durar mirá en tu libro de leyes y decíme lo que ves. De noche, entre fotocopias del joven Billy Idol el balbuceo incongruente de una inteligencia artificial, la microcardia y los dientes morados -soñando con la internación en una clínica de guitarras. De noche, en la región alambrada de las ideas, qué bien. De día, después de una época leguminosa, palabras irreversibles, tu castellano punk, sangre en la orina lo siguiente:

un animal cúbico con el perfil de Lenin, fascículos de la historia del rock y bajo la iluminación color arroz, blanca gris blanca la escena ansiosa se desarrolla sin tiempo verbal: o no pasa nada o no se entiende lo que pasa.

34 De noche, en el oscurecimiento de la tarde, no turbia, color tierra el terreno de la realidad se expande y contrae; el fuelle de una máquina de respiración artificial. ............ Ruido. El que escucharía alguien tomando aire a bocandas por una máscara de gas. Prueba que alguien, aparte de nosotros, respira. ......... Enfocando una linterna desde el margen izquierdo se obtienen sombras transversales en la escenografía. ......... De noche, el graznido del disco rígido grabando las memorias

de un Flash Gordon en potencia analizando una tormenta de electricidad, líneas descargadas en la tensa lámina y no se escucha ni la más mínima rotación de los planetas. Urano, allá arriba sobre una colonia de Alemanes, las milquinientas hectáreas de algodón donde se hacen los interesantes, sudando gancia, rayando compactos de B.A.D. ............. Así y todo la radio anuncia la llegada de un circo 4 tigres, 15 ponis, osos blancos. Cada ciudad tiene su jaula, cada jaula el espacio para desplegar un sistema. Toda edad es de piedra, cada piedra tiempo calcinado, piedras que hacen resonar los huesos del agua. Piedras frías mostrando el cielo. Una piedra con forma de riñón. La forma de la piedra pensada por el agua en la arena nudosa. ........ De noche, los ojos en sangre, el cuerpo flotando, atado de pies y manos rota sobre sí

en una cámara de agua sellada al vacío. 1 minuto para escapar.

35 En la lista de alguna repartición sus nombres marcados con una equis. La inercia del cielo, casi un organismo. Pero esos chicos sueñan que son televisores no saben declinar sus verbos pasado, presente, futuro futuro perfecto para enfocar una luz contra la pared -el cuerpo desnudo hinchado por el sueñoy pelear con la sombra.

36 La ley seca en un país mojado. Una paz gelatinosa en un estado en bancarrota. La ley seca en un país mojado, junto a la cama los restos, las escamas en el plato, astillas en la garganta, la membrana

cubriendo la máquina fusiladora que trabaja en un idioma sin vértebras.

37 En un acto lúcido los ingleses redujeron el nihil latino a nil que quiere decir nada y no cero. Pero nada se traduce por nothing y nulo por null, así hay una palabra en un idioma que queda sin su correlato en otro y si una palabra denota, en este caso, un estado, entonces hay estados que existen en y para un idioma y no en otro. Se podría decir que hasta las dimensiones de la nada son relativas al idioma que se habla y esto quedó claro cuando después de tomar algo en la estación hicieron dedo del lado entrerriano del puente: los levantó un camión y el Cadáver a último momento decidió no subir. Qué palabra en qué idioma describe eso? Confuncio pasó todo el viaje de vuelta

mirando una calcomanía de KISS pegada en una esquina del parabrisas.

38 Noche, el terreno real que se extiende sin verbo, lo que se ve por la mirilla de la máscara, y el anverso no es el día, no estamos en una película de ruta, en la estructura de un discurso del servicio mundial de la BBC, esto no es el sistema respiratorio de una anguila o de un mamífero de agua, una carpa de oxígeno, dicho de otro modo, Dios no está al volante, las piedras del cielo no alumbran el camino, los árboles rápidos pasando cuando el micro que no tomó entra en la curva, la fábrica de hielo seco, el sol oxidado subiendo atrás de unos galpones. ....... Más tarde, buscando algún pretexto,

la solución a un problema irreductible, anda por calles con nombre de gente muerta, sin poder sacarse el olor a pescado de las manos.

39 Ni hablar, acostado el cielo óxido se envuelve a sí mismo y todo lo que aparece: la materia que se reduce a unos manchones de luz diluidos moviéndose delante o detrás por un fondo inmóvil que se retrae y desacelerando, desaparece de la pantalla nevada de su mente y ahora, que es lo mismo que decir nunca, o bien se está despertando en la mañana presente o bien está a un paso de la altura del sueño en alguna noche o, en todo caso, en la vigilia: un andamio para que lo suban, que lo suban ahí.

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