Apuntes sobre la crónica POR Daniela Rea + Comencé en el periodismo como una forma de relacionarme con el mundo.

Salí de un pueblo en el centro del País y me fui a vivir a Veracruz a estudiar la Universidad, atraída por su vida de puerto viejo. Ahí comencé a trabajar a la par de mis estudios en un periódico donde mi tarea era contar “la historia del día”, “el personaje del día”. El periodismo se convirtió en mi contacto con el mundo, mi forma de ver la vida. + De manera natural, atraída por los submundos jarochos, comencé poniéndome del lado de excluidos, los oprimidos, “los sin voz” convencida del periodismo como un oficio que cumple una función social, en este caso, ponernos frente al espejo, apelar a la “otredad”. Mis historias trataban sobre migrantes deportados, vagabundos expulsados de la ciudad, obreros requisados, abuelos que trafican droga en las cárceles, pescadores sin mar. + Quizá por mi indignación con el abuso del poder, con el desprecio y la “falsa generosidad de los opresores”, como diría Paulo Freire, mis trabajos comenzaron a ser escritos en blanco y negro, mis textos eran historias habitadas por personajes buenos o malos, sin grisuras, sin pliegues, sin personalidad. En un momento todas mis historias me comenzaron a parecer iguales, sin contenido para explicarme lo que pasaba en la vida, qué generaba esas desigualdades, esa violencia estructural, esa exclusión. Yo misma comencé a aburrirme de ellos. + Luego vino una especie de brújula. Varios maestros que están aquí, compartiendo conmi go estas charlas, me enseñaron, entre muchas otras cosas, que la historia narrada nos debe decir algo de nosotros mismos para buscar esa conexión con el lector, esa complicidad, ese espacio humano donde los excluidos y los incluidos nos encontramos, donde ya no hay buenos ni malos, donde todos nos parecemos un poco, pese a nuestras diferencias y miradas. Y la crónica es el género periodístico que mejor nos permite plantarnos frente al espejo para mirar quiénes y porqué somos. + Ahora estoy en ese proceso, aprendiendo a contar la vida en sus distintas tonalidades de grises, asumiendo la complejidad de los personajes y de la vida misma. Creo que el trabajo titulado “Bajo el ondear de la bandera”, que narra la historia de una mujer detenida, torturada, violada por militares, para obligarla a acusar a su vez a otros 10 militares, quien fue liberada 7 meses después gracias a un acto de amor, avanza hacia eso que creo es la crónica, una manera de acercarnos al otro. Y de ahí en adelante.

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