RIQUEZA ARQUEOLÓGICA OLVIDADA EN VALLE DE MAJES

DESCUIDO. Ante la falta de personal en la zona arqueológica, los visitantes rayan o graban mensajes en las piedras de 2.500 años de antigüedad. Algunos se llevan partes de ellas.

Petroglifos de Toro Muerto a merced de la indiferencia
Los visitantes e invasores destruyen el vestigio de 2.500 años de antigüedad. La zona arqueológica carece de un plan de acción y solo tiene un vigilante.
CARLOS ZANABRIA TEXTO Y FOTOS Arequipa. Imagino que a los an-

y salir de él con un trozo de sillar bajo el brazo. Peor aun, agricultores de la zona amenazan el sitio arqueológico con irrigaciones que cada vez están más próximas a los petroglifos, incluso algunos ya han quedado aislados del resto del conjunto. Las autoridades de Corire dicen que ellos no autorizaron las irrigaciones. La Gerencia de Agricultura les habría dado luz verde sin tomar en cuenta que están en una zona protegida.
VESTIGIO EN PELIGRO

tiguos habitantes del Perú les tomó varios días dibujar sobre la roca volcánica escenas de su paso de la sierra a la costa. Imagino que lo que hoy conocemos como Toro Muerto, una gran zona de arte rupestre en el valle de Majes, era un lugar de descanso para los viajeros. Allí plasmaban parte de sus viajes, el río, el cañón que habían cruzado, los animales que veían, las aves y a otros viajeros. Esas imágenes permanecieron protegidas por el desierto arequipeño por cientos de años. Lo que no imagino es lo que lleva a algunos jóvenes a pintar o rayar esas rocas. Pero las pintas e inscripciones sobre los petroglifos son solo indicadores de la indiferencia. Cuando se recorre el sitio, en el distrito de Corire, provincia arequipeña de Castilla, se encuentran evidencias de cómo de forma progresiva las piedras fueron cortadas, aparentemente por gente que conoce el valor de estos grabados. Aunque la zona está protegida por ley, ya que desde 1982 fue nombrada Patrimonio Cultural de la Nación, en realidad no existen medidas de seguridad para evitar su depredación ni cuenta con un plan de acción. Solo un trabajador del Ministerio de Cultura está encargado de registrar el ingreso de los visitantes en un cuaderno y su labor es un formalismo, pues se puede ingresar al sitio por cualquiera de los muchos caminos habilitados

Los petroglifos de Toro Muerto son figuras hechas por pobladores de las culturas Wari (Ayacucho), Collagua (Colca y Condesuyos) e Inca (Cusco) en su constante paso desde el Ande hacia la costa en busca del alga cochayuyo y pescado, aproximadamente entre los años 500 a.C. y 1.300 d.C. Estos petroglifos se compo-

Características de la zona
DESCUBRIMIENTO Los petroglifos fueron descubiertos por el arqueólogo Eloy Linares Málaga en 1951. La zona de Toro Muerto se ubica a dos horas y media de la ciudad de Arequipa. FIGURAS HALLADAS Entre las figuras de la zona arqueológica resaltan diseños de aves como el cóndor, cuadrúpedos como felinos y llamas, serpientes y particulares danzantes con posturas en movimiento y con máscaras o lágrimas en los ojos.

nen por más de 5.000 bloques de piedra volcánica grabados con figuras antropomorfas, zoomorfas y geométricas. Las técnicas utilizadas para estos grabados en bajorrelieve fueron el rayado, percusión, golpeado y desastillado. El único vigilante dice que diariamente recorre montado en su bicicleta los casi cinco kilómetros en los que se extienden los petroglifos. Señala que solicitó una moto, pero que hasta ahora no responden su pedido. Las autoridades locales del Ministerio de Cultura afirman que no cuentan con el presupuesto ni el personal necesario para proteger el sitio y estiman que por lo menos cuatro personas deberían encargarse de cuidar la zona. En el distrito de Corire dicen que tampoco tienen recursos para proteger el lugar. Me imagino que si las cosas continúan como hasta ahora, esos registros de la vida de los antiguos habitantes del Perú desaparecerán, nuestros hijos verán solo fotos de esas antiguas figuras en los libros de historia o en los diseños que adornan las calles de Corire.
PROPUESTA PARA SALVARLOS

A LA DERIVA. Solo una persona custodia el recinto cuando se calcula que al menos cuatro deberían hacerlo, ya que Toro Muerto tiene una extensión de cinco kilómetros.

TESTIMONIOS. Las figuras de felinos, llamas, serpientes e incluso de humanos en movimiento describen lo que los viajeros veían en su paso de la costa al Ande.

EN CASTILLA

Caylloma

AREQUIP IPA
Aplao Camaná Yura Arequipa
EL COMERCIO

Zona arqueológica Toro Muerto

En una de las últimas entrevistas al desaparecido arqueólogo Eloy Linares Málaga, descubridor de los petroglifos de Toro Muerto, propuso que una empresa privada administre el sitio, que rescate los grabados y explote turísticamente el lugar. De acuerdo con las estadísticas del Ministerio de Cultura, mensualmente llegan entre 300 y 400 turistas a Toro Muerto, y en temporada alta el número alcanza a 500. Cada uno paga entre US$30 y US$120 por el tour, aunque el costo para visitar el sitio arqueológico es de solo S/.5. La propuesta que lanzó Linares Málaga planteaba que este mismo número de turistas podría dejar recursos importantes para conservar Toro Muerto y además ayudar a desarrollar la provincia de Castilla donde se ubica, al generar puestos de trabajo.

GRAN VALOR. En 1986, durante el primer Simposio Mundial de Arte Rupestre desarrollado en Cuba, Toro Muerto fue calificado como el depositario más grande del mundo de este tipo de expresión.

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