la novela francesa contemporánea

Michel Braudeau Lakis Proguidis Jean-Pierre Salgas Dominique Viart ©Ministerio de Asuntos Exteriores – adpf.

Los textos publicados en esta obra y las ideas que en la misma se expresan sólo implican la responsabilidad de su autor y en ningún caso representan una posición oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores.

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índice

Introducción Michel Braudeau Con André Gide en el umbral Bibliografía Lakis Proguidis Una década novelística

Bibliografía Jean-Pierre Salgas Defensa e ilustración de la prosa francesa Bibliografía Dominique Viart Escribir con la sospecha – retos de la novela contemporánea – Bibliografía

introducción

Nunca antes la novela francesa ha estado tan viva. El recuerdo de los grandes nombres del período entre las dos guerras y del inicio de la posguerra sólo paraliza a los lectores carentes de curiosidad que se escudan en esas evocaciones nostálgicas para esconder su ignorancia y su pereza. Lo que se puede comprobar cuando uno se da la pena de informarse y se otorga el placer de leer, es que, después de grandes autores legítimamente sacralizados que aprovecharon el injusto desconocimiento de la literatura de otros países, a partir de los años cincuenta han surgido otros novelistas ya no obligados del mismo modo con la historia. Los movimientos desaparecieron. Un último grupo, “Le Nouveau Roman”, reunió autores particularmente sobresalientes pero con obras tan diversas que hoy en día su inclusión bajo una misma etiqueta parece artificial. De hoy en adelante los novelistas están solos; escriben sin el propósito de situarse con respecto a aquellos que les han precedido. Esta individualización genera una diversidad que, liberada de las referencias limitantes, alcanza una riqueza excepcional y obliga en cambio al lector, privado de la comodidad del “grupo” o del “movimiento”, a lanzarse al descubrimiento de cada texto, de cada autor: ya no puede leer distraídamente, basado en la seguridad que brinda el nombre de un autor consagrado y confortable; desde ahora, ya no puede leer sin deseo. Sí, nunca antes la novela francesa ha estado tan viva. A pesar de la televisión que devora la mayor parte del tiempo libre antaño dedicado a la lectura, a pesar de que el mercado ha sido invadido por “best-sellers” hábilmente fabricados, a pesar de las carencias de la prensa, que cumple cada vez menos su misión de información, hay escritores que escriben novelas, editores convencidos que las publican, lectores atentos, curiosos, golosos, que las compran y las leen. Para dar cuenta de esta diversidad, de esta riqueza, hemos solicitado a los señores Michel Braudeau, Lakis Proguidis, Jean-Pierre Salgas y Dominique Viart proponernos una selección de las novelas cuya presencia consideran indispensable en una biblioteca, y en particular en las mediatecas de nuestros establecimientos culturales en el extranjero, indicando las razones de su elección. Les agradecemos su colaboración.

Yves Mabin Jefe de la división de lo escrito y mediatecas

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Desde 1999. es escritor y gran reporter para Le Monde. de Loin des forêts (Gallimard. de Pérou (Gallimard. ©Michel Braudeau . 1997). 2001). entre otras obras. Ha colaborado con el servicio cultural de L’Express de 1977 a 1984. de Naissance d’une passion (Seuil. Su última novela publicada es L’Interprétation des singes (Stock. fecha en la que se convirtió en crítico de cine para Le Monde antes de ser folletinista y cronista cultural en el mismo diario. de 55 años. es redactor en jefe de La Nouvelle Revue française (NRF). Una transcripción resumida de esta conversación imaginaria fue publicada en el número 561 de La Nouvelle Revue française. premio Médicis). 1985. Es autor.con André Gide en el umbral Michel Braudeau Michel Braudeau. 1998). en abril de 2002.

con las novedades. jóvenes novelistas. Aquí es para las novedades. no hace mucho. Yo habría hecho lo mismo en su lugar. Sólo las novedades. Me mira a través de sus gafas. algo tengo que ver con ello... Fui su sucesor. sí. pequeño hombre terrible como un antiguo celador de Blanca Nieves. Mateo. aparentemente para toda la eternidad. Pongo una cara lastimosa.Una tarde. – Sin embargo. que he oído en antiguas grabaciones. no se inmuta. ¿no? – Nada de eso. ¿sabe? Las revistas ya no desempeñan el mismo papel que antes. ¿Con qué sarcasmo me va a salir? Pero deja la amenaza en suspenso. me topé con André Gide. me llama al pasar y le reconozco por su voz. antiguos poetas. ya está rondando cerca de la pesada puerta.. como dice Mateo. – ¿Y cada mes encuentran algo nuevo? pues. ¿no? A usted. Pero dígame: ¿qué ha habido de nuevo después de mi? – Tantas cosas. debe ser parte de su estrategia de intimidación. algo avergonzado. O que el hombre con quien lo confundo en este instante tiene el extraordinario don de parecérsele en todos sus rasgos y hasta en esa manera de llevar a guisa de sombrero este gorro puntiagudo que conocemos por las fotos. quien refunfuña: – No. el implacable Mateo. Luego. donde están colgados los retratos de los autores cuyos libros constituyen la actualidad del mes o de la temporada. O entonces son siempre los mismos que vuelven a presentar sus refritos. Tenemos a los últimos premiados. Si estás retrasado. Cualquiera diría que los fantasmas tienen mucha vitalidad. formé parte de un jurado de otoño. bajando la escalera de la editorial. como buen camarada – Asombroso.. – Sí. – Desafortunadamente. Por supuesto. ¿le parece normal? Se volteó hacia mí. no sabría por donde empezar. temo que circunspecto. Son casi las siete de la tarde y el conserje. La vida literaria ha cambiado mucho. Pero Gide.. no tengo espíritu universitario y no soy crítico literario. ¿Por qué no de un comité de lectura? ¿o dirigiendo mi revista? – Ya lo hice. suelta una risa seca y me da una palmada en el hombro. – Pues tanto peor. un poco de todo. ¿Es él? Me surge la duda en los últimos peldaños. pero no a los padres fundadores. eso le ha traído enormes ventajas. peor para ti. Maestro. estamos en un período en el que la televisión reina de una manera que usted no podía imaginar… 5 . – Lo ha sido. muy estricto en cuanto a la hora de cierre debido al sistema de alarma. Maestro. con su estilo de bohemio protestante. Se ha dirigido a Mateo. te hace pasar por el patio o por las húmedas bodegas. Vale. les va bien. – ¡Vaya! ¿no han puesto mi foto en la entrada? Señala uno de los muros del hall. a quien creía haber dejado dormido en un sauna un año antes. que acaba de llegar. Además.. Ha dejado de serlo.

– A mí eso me resulta muy poco. pero no estoy seguro de que los mejores autores franceses lo hayan tenido todos por igual. Y sin embargo. que los otros eran pesados. sus corbatas. Le estoy hablando del tiempo de los dinosaurios. Los únicos autores que se salvan de esas trampas son los que rompen las reglas. demasiado rápido como para que su anfitrión pueda seguirles. Pero lo que no me gusta son esos tristes payasos. Muchos de mis contemporáneos desfilaron ahí. el último de los cuales se ha jubilado hace poco. porque somos peces atrapados en la red. cuidan su corte de pelo. cuando tienen. hasta parecería que esos bufones se sienten conectados con la angustia literaria de la población. pero el hecho es que la mitad de la crítica se ejerce así. por lo demás. hasta pueden ser malos. como los cerdos truferos. sobre todo las de Paul Valéry. O aquellos que sueltan: “Lo que la gente se pregunta. dejar plantado a aquel que les pisa los talones. como las viejas enfermedades.. con su inanidad jactanciosa. hay que cocinarnos mientras estamos frescos. como si tuviesen olfato de perfumistas. sus “¿cómo le diría?”. la iluminación sobre su persona. Los periodistas no se veían y eran excelentes. Pero necesitan imitar al bufón que los precede. pregunta Mateo. ¿Y usted? – Estoy de acuerdo con usted. conservar la exclusividad.” antes de cada inepcia. dice Mateo. Distribuyen títulos de un orden militar al que ellos no pertenecen: fulano es un escritor.. ellos saben lo que intriga a la gente. una gran clase. Casi todos ellos dejaron la escuela muy temprano. con carita como de no queriendo. ¿cómo se le ocurre siquiera? Al principio hubo cosas buenas. y para lograrlo. Y apresurarse. la cultura es menos grave de lo que se dice. El más famoso de todos. entrevistas dignas en las que se escuchaba al autor explicarse. se exhibía. claro. incluso ese testarudo de Céline. ¡Qué método tan pintoresco! ¿Y la otra mitad? . sus gafas. musical. los que azoran al que dirige el juego. – En la cara de la gente. Le toman el pelo a uno. más o menos definitiva o provisionalmente. hemos visto lo que nos estaba esperando y que su presencia había contenido durante mucho tiempo: la invasión del musichall. a través de la pantalla. mi querido señor. Sin duda alguna se requiere talento para ello. Pero tenía buenos modales. mengano no lo es. un aparato sensorial capaz de detectar al escritor oculto tras cualquier tipejo. – No. sí. Y después de él. o los que hablan a borbotones. se notaba que no podía resistir a ese movimiento de irrefrenable promoción del ego que lamentablemente favorece la pantalla. Quieren brillar. la veo de vez en cuando. como si sólo sirviéramos una vez.– Sí. hacer reír. está en constante retroceso. mientras les puedan cortar la lengua. y para hacerlo tienen que adoptar su opinión o tomar el partido opuesto. narrarse. – ¿No le gustan las variedades? – Sí. por ejemplo. para explicarnos que sólo él era ligero. callando o mascullando. no teman. Ridículos generales de un ejército cambiante y virtual del que no conocen ningún recluta. etc. que la cosa será rápida. bajo su aspecto bonachón. Tenemos el cuchillo afilado.. su atuendo (lo único que han estudiado algún día). – Pero al menos se los ve. – ¿Y le gusta?. Pero eso sí. demasiado bien. esos preguntones que cortan la palabra a los autores. porque.

En ocasiones. se desarrollan y luego caen. Hábleme de las tendencias. y aún así. El estilo presagia la época en general. una foto tomada al azar. es evidente. llama a Mateo. Jean-Marie Gustave Le 7 . a menudo involuntariamente. ¿cuál es su opinión sobre el estilo? Este muchacho no me dará ningún nombre. tal vez. las influencias son muy indirectas. Sé que existen redes. Supongo que los lee. A fin de cuentas siempre lo ha sido. como decíamos antes? ¿La nueva novela? – Todavía están en pie dos grandes árboles: un premio Nobel. Por mi parte. es variado. ni ellos ni aquello que abusivamente llamamos la nueva novela. Se puede decir que caló en algunos. puedo citarle a Patrick Modiano y a Philippe Sollers.. – No puede compararse. yo estaba muerto. ese cambio se refleja en las novelas. – Sí. el joven Bourdieu nos lo ha contado. por temor a enojar a aquellos a quienes pudiese olvidar. era un editor. produjo Le Rouge et le Noir y La Guerre et la Paix. A veces podemos encontrar “nueva novela” en la escritura de Jean Echenoz. no se puede decir que ese movimiento haya producido ni siquiera una gran obra. Claude Simon. es difícil decir dónde estaríamos si aquel momento no hubiese existido. Me tiene sin cuidado hablar de eso. Duras fue imitada. Los grandes críticos son en sí mismos escritores considerables. no precisamente en literatura. el genio no siempre es evidente. tampoco es muy amable preguntarle eso. – Mejor déjelo así. digan lo que digan los detractores de Mayo –.. ¿Mayo del 68? Nada de nada. Hizo obsoletos a muchos y volvió posibles nuevas libertades. Se impacienta. no hay ninguna necesidad de echar de menos “aquellos buenos tiempos pasados”. una serie de rechazos. como frutos maduros. Y algunos clásicos. ¿Usted conoce hombres de genio? ¿Los hay entre las fotos de este hall? – Uno o dos. No tienen ningún heredero directo. Alain Robbe-Grillet. eso no les impide equivocarse ni actuar de mala fe. Sólo algunos situacionistas se habían adelantado al evento. como siempre. ¿corrientes. “escuelas”. por ejemplo. que no ha sido reconocida como una escuela por ninguno de sus miembros. Al contrario de lo que se piensa comúnmente. aquí entre nos. Le dejo adivinar. por lo menos. cuando el cielo ya no es el mismo. Pero. etc. Medito mientras Gide enciende un Chesterfield. lobbies. capillas. Prefiero mis FauxMonnayeurs. pero cuando la vida cotidiana cambia – lo que sucedió entonces. las obras surgen. – Bueno. como antes. Baudelaire. – Es como ese asunto de su Mayo del 68.– En los diarios. pero. Gide se sienta en uno de los sillones de cuero cerca de la entrada y me invita con un gesto a ocupar el otro. Más que una doctrina precisa. al mismo tiempo. una moda. Yo mismo me equivoqué con Proust. Pero. y el sulfuroso especialista de las cactáceas. ¿Quién tiene estilo en nuestros días? Deme nombres. Gente dotada y gente chambona. entonces. perezosos que se copian a sí mismos y algunos temperamentales. Nabokov. Guy Debord… – Estilistas. pero no exclusivamente.. – Dígame. Raoul Vaneigem. Mayo del 68 incide de otra manera. Para acabar pronto: Napoleón. mi amigo. a Pascal Quignard y Jean d’Ormesson. Note usted que fue de buena fe. y que rectifiqué enseguida.

evidentemente. Raphaël Confiant. el señor de la revista. ¿tiene usted un Malraux. era una causa. pero no darle trabajo en una revista. – Hay algunos intentos.. Michel Tournier. Pierre Bergounioux. Pero yo. Por momentos. ¿qué sería eso de otro Malraux?. digamos un poco “áspero” en el instante. lo incluyo en mi lista… – Evidentemente. no puedo tomar distancia. clásico y brillante. – ¡Por favor. Pero un verdadero Malraux. Entonces.Clézio y Hector Bianciotti. los italianos tienen “caníbales”. una garantía de futuro. nada fácil de clasificar. Y es un muy buen signo. arrambla con todo. Pierre Michon. Usted es un prosista destacado. – Ahí está. el más listo se lanza solo. Jean-Marie Laclavetine. ¿quién lo hará? ¿Y qué son esas maneras? ¿Usted cree que los demás tienen empacho? Cualquier pelado afirma a los cuatro vientos y sin escrúpulos su gran vocación de escritor. Mateo!.. Patrick Chamoiseau. Ya sé. añade risueño Gide. en cuanto funciona. por decir algo? Mateo se rasca la cabeza. Sin contar a su interlocutor. claro. nada más aquí. Conozco su lista. no. Cierto que su escritura es más bien atípica como tipo. sólo por eso no está a la moda. apenas si podemos formar pequeñas bandas. Mateo se pregunta si debe tomar esa respuesta por un cumplido retorcido. Michel Del Castillo. – Y. y que forman una lista que duraría hasta mañana. protesto. uno de verdad. – Ya lo sé. deberían enviarlo a una embajada. Con mención particular para aquellos que enriquecen y reinventan el francés desde ultramar. reflexiona. Un original. Apenas se divisan ciertas tendencias. mete a todo el mundo. hay algo austero. Angelo Rinaldi. los mexicanos tienen un “grupo del crack”. y tantos otros que se detestan cordialmente. . A usted le gustan todos. ¿y usted dudaría? Está equivocado. en eso de no contar sino con la posteridad: ¿nunca ha deseado estar a la moda? – No sé hablar de mí mismo. Mira su reloj: las siete menos diez. Gide se inclina hacia mí y me pide fuego. Érik Orsenna. Gide adopta un aire falsamente contrito. se lo aseguro. Emmanuel Carrère. es un modelo que gusta. ingrato. y el magnífico Édouard Glissant. Durante algunos años hubo escritores “gays”. – Y usted. – ¿Está usted seguro? – Casi. demasiado modesto. Ya hemos tenido un Malraux. Annie Ernaux… Yo arranco en desorden. pero nosotros. – Y a Jean-Jacques Schuhl. se celan. Marie Nimier. Anne Wiazemsky. Maurice Georges Dantec. Michel Houellebecq y Christophe Donner. Hablando en serio. me siento demasiado dentro. menos difícil que el Proust o el Céline. pero nada preciso. – ¿Y por qué usted no? Si no hablamos aquí. Era sólo para verificar cuánto sentido común le quedaba. su pregunta es muy tonta. para limitarnos a los vivos. lo que le permite escapar al tamiz de los mayoristas. Gide aplasta su cigarrillo y saca uno nuevo del paquete. los ingleses tienen “Nuevos Puritanos”. Los estadounidenses tienen a sus minimalistas. hasta parecería que se trata de un banal ritual de conjuro. demasiado involucrado. se conchaban a veces. ¿qué piensa usted de esta época? ¿cómo la resumiría? – Imposible. dice Mateo. me parece que me releo.

Hector Bianciotti. pero no debería sentirse apesadumbrado por ello. En su escritura. – Que terminó sus días dentro de la marmita de unos salvajes emplumados… – ¡Qué bravura!. ¿aparte de eso? – Tenemos nuestros clásicos modernos. después de él. te lanza al aire. Jemmapes. – Así es. como dicen los lingüistas. porque es tan bueno en otros campos. Y. Idiotas. es una operación compleja.– Insuficiente. los “gays”. El mejor criterio que pudiera señalarle es la calidad de su frase. su potencia. amigo mío. Quería decir que Proust ha sido nuestro Magallanes. te da la vuelta. Sus novelas elaboradas para el Goncourt. Les Escaliers de Chambord. lo siento. porque en la tradición proustiana él mantiene el rumbo. es un vasto gabinete de curiosidades como ya no esperábamos que hubiese. esta historia de cabotaje? – Nuestros amigos nunca están contentos. haciendo caso omiso de que en este oficio. ¿Cómo pudo mamá Rinaldi poner ese nombre rollizo a este feroz doble de Humphrey Bogart. y que ha encontrado una manera única de contarnos su vida. dentro de Paris… – ¿Quiere usted decir en los canales ? ¿Valmy. por ejemplo. Y. con sus romances latinos o su Vie secrète. Angelo. Muchos han de haberse ahogado de rabia al oír ese nombre retumbar bajo La Coupole. han errado el tiro. el Acuchillador despiadado. me sopla Mateo. ¿Por qué cambiaría su manera 9 . sino más bien la navegación de cabotaje. de todas maneras. ¿no? Pero mi buena opinión respecto a él no termina ahí. El rumbo corso. Ourcq ? ¿Cree usted que le dará gusto. Cuando pienso en Corydon… Sin embargo yo era realmente un crío con respecto a lo que se lee.. sin duda alguna. – Me han dicho que Rinaldi… – Angelo también fue elegido. aunque él nunca haya dicho nada bueno de las mías. en secreto. que no es de los menores por las proporciones. qué se le va a hacer. una causa. Le Salon du Wurtemberg. me ha perjudicado mucho. Ya no son los grandes veleros de antaño. un poco por escaso margen dado el número de electores que había asesinado antes con sus blancas manos.. aún cuando no escriba jamás en las revistas. Pascal Quignard forma parte de los clásicos contemporáneos. a veces hay que entrarle a todo sin remilgos. no una banal adición como en los textos de tantos otros. el transatlántico de Marcel. Es lo que se llama perseverancia. Seguramente sus Petits Traités lo inmortalizarán. Y tampoco me olvido de Patrick Modiano. donde hace falta hacer sonar su acento musical e impetuoso. el muy roñoso. uno de los raros autores extranjeros que se han vuelto franceses. – No se olvide de Quignard. a quien se le hizo mucho caso al principio y fue luego objeto de cuchufletas porque siempre reescribía la misma novela para ser hoy en día nuevamente alabado justamente por seguir siempre escribiendo la misma novela. que escribe en francés mucho mejor que muchos de nuestros native speakers. Gente de confianza y con oficio. tan excelente que le abrió las puertas de la Academia. es normal. que serán los Goncourt quienes un día se sentirán mortificados por haberlo omitido para el momento del postre. pueden decirme? Pero me gustan sus novelas. su riqueza. su elección ha sido muy apreciada. créame. no está tan mal ser el capitán Cook. Por lo demás. una frase es como un agarre de judo: te derriba. un cúmulo de erudición elegante. el gran Atrabilario.

pero se trata de la última moda que se ha lanzado… – Prefería el madison. – ¿Qué significa esa horrorosa palabra? pregunta Gide. claro. con un célebre y respetado filósofo humanista francés. un poco avergonzado. Eso ha dado por resultado. los impulsos. ¿para qué le sirve? pregunta Mateo. en sí mismo. la moda es la autoficción. De inmediato tendríamos un tumulto frente a las oficinas de su editor. todo está claro como el agua cristalina. – Sí. y uno de cuyos nietos debió maquinar . Proust. quien se había amparado entre los blancos muros de Francia. nunca practicaron otra cosa.. Es algo entre autobiografía y ficción. la dificultad de todo. unánimes: – ¡Para nada. mezcla de buena gana su vida y su creación con el movimiento mismo de una y otra. Rousseau. parecería que los franceses siguen añorándola. etc. con aventuras. hordas de libreros y de lectores gritando: “¡Devuélvannos la misma melodía! ¡Queremos bruma sentimental! ¡Restitúyannos la Ocupación alemana!” – Muy cierto. que brindan luces y oscuridad al mismo tiempo. bien definida. – No estaba seguro de tener que inflingirle esto. en el mejor de los casos.. Chateaubriand. Y yo mismo. añade Mateo. si no me equivoco. pero eso se practica desde hace lustros.. – Y yo el twist. Imaginemos un Modiano sin incertidumbre ni angustia. – Pues peor para ustedes: hoy en día. dice Gide. pobre amigo mío! ¡El arte no está hecho para servir de algo. mutatis mutandis. pero. L’Esprit de vengeance. Pero basta de hablar de mí. los pesares. – Y eso. – Muy colegial. ya han leído ustedes mi Journal. bueno. por ejemplo. su propio personaje. son figuras obligadas que el público reclamaría a gritos si llegasen a faltar.. Uno es. Luego. Christophe Donner. como invadido por un remordimiento. murmura Gide. o recobrando bruscamente la memoria. sin ser realmente ni lo uno ni lo otro. como Chateaubriand.de escribir? ¿Existe acaso una obligación de renovarse. por el contrario. y aguzan mi conciencia del mundo real. No garantizo que durará más de unos cuantos meses. me pregunta: – ¿No le habla al señor de la autoficción? Es nuestro tópico de actualidad. de ésos que me transportan hacia un universo paralelo y próximo. como pasa con los automóviles o los electrodomésticos? ¿Podríamos pedir a Molière escribir otra cosa que un Molière? ¿Podríamos cansarnos de las historietas de Tintín porque siempre encontramos en ellas a Milú. es una manera de confesarse a través de una máscara que se nos parece. que se sumerje en las aguas de la ficción para enfocar mejor el yo real. Gide y yo nos sobresaltamos. se está convirtiendo ahora en una especie de micro movimiento literario. infortunado cancerbero! Mateo se suena. Modiano sigue estando definitivamente del lado de los escritores encantadores. para mí. suspenso. al capitán Haddock y a la Castafiore? Al contrario. en donde ajustaba las cuentas de su abuelo muerto en deportación. lleno de personajes con una identidad precisa. Por ejemplo. sexo. las dudas. como diría ese pesado de Montherlant. – Por lo tanto.

ella misma. malhadado portero! exclama Gide. a pesar de todo. Un tema idealmente inconveniente para los semanarios. Cuando la conocí. para ser justo. infinitesimales. en Burdeos. por añadidura! Como cantaba Nougaro. y Nathalie Sarraute. salvo desde un punto de vista histórico tal vez… – Ah. es Toulouse. – . le puede suceder a cualquiera. veremos cómo nos va. Pero usted. Ya he citado a Marie NDiaye. Creo que yo fui un poco duro con ellas. ¡se organizan lecturas públicas. – No es Montpellier. se lanza un poco rápido. aunque es un poco embozada para mi gusto. Y todavía tienen todo por decir. cuando estén en un plan de igualdad con los hombres. Marie Darrieussecq. los lamentos. quíteles lo que todavía siguen teniendo de inaudito. “En Montpellier. Debe ser el exceso de autoficción lo que le ha quemado la sesera. No las veíamos sin parar en las revistas y no chillaban tan a menudo en la televisión. el asunto era tan peliagudo que el filósofo obligó a Donner a cambiar de editor. Me gusta la gente de temple que sabe asumir riesgos. Compre después su libro siguiente. son el futuro. con el inventario de los artículos. los libros de Donner no acaban de convencerme. no. para colmo. repetitiva. el dolor. etc. Por lo demás. que no es tan feroz. antes de que hubiera encontrado su personaje público. vociferan su texto. sin necesidad de que alguien venga a curiosear en su vida. graban compactos! Y navegan lo más cerca de lo que flota en la marisma del día. ¡Y tan perentoria. Lo que lo salva es su temperamento. En resumidas cuentas. la última vez que hablamos de esto en aquel sauna. Tome usted los últimos libros de Duras. Las anglosajonas ya han comenzado. ô mon Toulouououse… – ¡Cállese. la sorprendente Caroline Lamarche. el dinero ganado. Como este segundo libro. cuando íbamos al Bambi Bar. Él parece muy contento de sí mismo. al pequeño círculo. Por supuesto que hay algunas enfadosas. al poco tiempo tendremos derecho a otro. rectifica Mateo. el incesto. las mujeres. etc. Marie Nimier. Son las primeras en leernos. al final de su vida. cuando sean más las que escriban. transcribir las notas de la tintorería. y encontrará usted la prosa de la buena de Christine Angot. no esta teoría de la autoficción. incluso si pienso que es absurdo separar una categoría “Mujeres”. por ejemplo. estimado Michel. como verduleras batallando. Y no sin razón: todo lo que antes se reprochaba a los biógrafos de cierta escuela – contar los botones del chaleco. para explicarnos que el segundo ha sido víctima de un complot originado por los celos que causó el primero. lo eructan en rap. la lista de los periodistas afables o no. es la autora la que se encarga. ha resultado aburrido. esta joven mujer era muy graciosa. lo que resulta agradable. que 11 .con Donner. para mi gusto. A mí me gustaba mucho Marguerite Yourcenar. y quien eleva la menor de sus ventocidades al rango sublime de un contra ut puro. Es curiosa esta impresión mía. es inevitable. lo que muestra con bastante claridad que la biografía puede producir ciertos efectos en la vida real. se aferran patéticamente a la balsa. hasta las abuelas son peleoneras…”. algo contrariado. que temo que no llegue muy lejos … – ¿Hasta dónde? – Hasta Christine Angot. dedicado al éxito del anterior. las cifras. Pero después. – No. esta vez. Y para rematar. no me diga que así pasa con todas las mujeres. incluso en estado de rastros cada vez más raros. una escritura resueltamente tartamuda.

. Aparentemente. Maestro. – ¿Qué es eso? – Una combinación de barredora municipal y de Navidad de los pobres. Me gustaría hablarle de Marie Nimier. matiza Mateo. parejas a montón. amoral. podría parecer un favoritismo discutible.. en el escaparate de una carnicería en invierno… – Cabe señalar sin embargo. Jacques Henric. París liberado de sus escritores. el “turluru” en el ascensor. es muy talentosa y respetada. Le citaría de buena gana a Marie Darrieussecq. en Brasil. pero como hemos sido bastante íntimos. como una instalación de arte moderno. el caso más singular del año pasado debemos buscarlo por el lado de Catherine Millet. las contesta todas con una flema soberbia. plácido.. Encabezó las ventas en el extranjero. No es que quiera que todos los escritores se queden por fuerza en el campo. una de las pocas que no se repite y que trata temas originales. Y en él no hay mucho que glosar: al acercarse. la idea no me disgusta. añado. por ejemplo. devuelto a su verdad auténtica y festiva. lo proclamo. La Vie sexuelle de Catherine M. – No sea tan trivial. firmado por ella. Bueno. que se lea en las playas. bacanales multitudinarias. aunque el aire puro les hace bien. Nos da (nos vende) este objeto que ella llama su “obra” sin otro comentario. la historia de una joven mujer que se transforma en marrana. en el fondo. que ha hecho algún ruido con Truismes.. hasta le pongo como título a mi libro su . por lo demás. en Alemania.. Abandonó el medio de la publicidad para dedicarse a la crítica de la publicidad.. sin haber vivido lo que ella. sin salir de su campiña. adaptada a los bosques parisinos. tiene demasiado humor para ello. – ¿La directora de Art Press? – La misma. como el personaje de La Métamorphose de Kafka se transformaba en cucaracha. Le ruego que se ciña a los hechos. pero. cruel nauchero que nos señala la puerta... – La obra.experimento cuando veo a un autor en la pantalla. En fin. parece que por una historia de plagio o algo así. – ¡Basta! Me rindo. de tener que compadecerme de la suerte de un pollo que se dora en el asador. de la bicicleta yugoslava sobre el capó del auto. la posición del gran torniquete en la parte trasera del camión. Marie NDiaye. de sus artistas. fue traducida a todos los idiomas y pronto lo será al braille. También puede uno alejarse de él y es posible. que se le reciba de manera tan apacible. diciendo: vean qué astuto soy. – Mientras siga llegando la pasta. En compañía de su esposo. Otros están en el candelero y. Y la dama explica a quien quiera oírla que todo marcha a la perfección. No ha necesitado gritar para hacerse escuchar. tuvo un éxito increíble. no le incomodan en nada las preguntas más tontamente pérfidas. uno siente algo o no. ambas novelistas se agarraron del moño hace poco.. Fíjese en Beigbeder. si no temiera que el solo nombre de Darrieussecq importune a Marie Ndiaye. enumerativo. la trampa malaya en Boulogne. La autora no pretende crear una obra literaria de género mayor ni entregar un documento bruto. Lo sorprendente es que su libro también sea así. ella cuenta sus años de desenfreno. que hay otras mujeres menos belicosas. hasta donde se sabe.. yo sé que soy un producto. quien la fotografía. dos clásicos. que a la autora eso le importe un comino. un estilo onírico muy personal. mejor lo dejamos así. entregado por completo a los autobuses climatizados de los turistas. lo que sería injusto como podrá comprobarlo usted mismo al leerla. el novelista.

– Eso me recuerda al joven Pierre Louÿs. Todos en el mismo barco. él y sus mujeres. lo que no le hace salir. una descripción en un tono diferente. una referencia de calidad.. a menudo es muy torpe. casi afásico y guasón en su fuero interno. Trivialmente “contra”. contra lo que estaba antes. Mejor aún. desfasado y deprimido. Es lo que llamamos la renovación automática de las generaciones. así como una revista. Ocupa un lugar bien definido dentro del repertorio francés. Como esa gente que carece de gusto y decora su apartamento sólo con muchas ganas. no muy claro a primera vista. si se trata de un inteligente cálculo. al contrario. ya lo he escrito. para dejarlo con la duda. vuelva a leer los libros de José Cabanis. desenvuelto y buen duelista a la vez. Émile Zola descubriendo la clonación. lo tienen ustedes entre las manos. la cual todavía no se ha dado cuenta de que ella misma está a punto de ser enviada al desguace. y mis bolsas están llenas de su dinero. la revista naufraga y ¿qué queda? El capitán Houellebecq. ni siquiera pueden tacharme de vendido puesto que soy yo mismo quien se vendió en primer lugar. Pero tal vez sea un cero intencional. a ustedes. el del dandi que irrita y que seduce. conduce una emisión acerca de los libros que cada día tiene más espectadores.precio. algo nunca antes visto en la profesión? – Un pequeño marrullero. – Por cierto. Un impertinente. Así pues. Nos cuenta la vida de pequeños burgueses aplastados por la máquina social. es un caradura.. También tuvo su banda. ha leído. libremente gastado. 13 . Perpendiculaires. un cero completo. Y la duda se cuela en la mente del lector. – Pero más bien simpático. ante el dilema de rechazar o de adoptar. yo me inclino por la primera hipótesis. sus amigos ¿Sabe?. era una banda de dichosos bromistas. todo aquello que puedan decir sobre la perversidad de este sistema. porque justo después. La NRF. un cambio de ángulo de mira. obsoleta que se ha vuelto por los recientes avances de la técnica genética. después de un primer mohín dubitativo. ¿qué ha pasado con los otros? – Bien muertos. que uno se plantea ante este género sospechoso: “¿y si ese cero fuera premeditado. Pero es un muchacho con recursos. de los que no sabemos si le llegaron naturalmente con esta forma o. del tipo del que se burla de usted sin que parezca que lo hace abiertamente. 99 Francs (y reincido. etc. para lo que está delante. yo también tuve mi círculo. Sin duda alguna se encuentra a sí mismo antipático o tiene miedo de parecerlo. Por mi parte. con eso del paso al euro). ¿Y ese Houellebecq que causó tanta algarabía. Para venderlo. divertido. En eso. No estoy muy seguro de que siga muy contento de este libro durante mucho tiempo. al principio. hélo aquí turbado por esta cuestión. desde el punto de vista estético. antes de convertirse en su servidor. Hay que salirse pronto de una camarilla. – ¿Y es bueno? – Inteligente. ¿no? – Tres libros sorprendentes. gracias. un diálogo. se ha dicho que estaba “muy bien escrito”. siempre la misma. de una ineptitud lamentable en cuanto el autor quiere hacer cosas bonitas. le divierte mucho dejarnos a nuestra vez con ese malestar. esta mediocridad intencional? El autor es muy hábil en este juego. Pero no tanto. ¿no es atrevido? Y además. alcanzan una perspectiva que uno no se esperaba. También paradójico: hace pensar en un prisionero muy feliz por haber logrado el derecho de pintar él mismo los barrotes de su celda.

un guerrero. de una biografía de Philip K. Pero todavía es muy pronto para hablar. Los editores tiemblan. De su parte. en ciertas parejas podría darse un doble golpe. etc. Debería usar boina. Maestro! Nada que ver con sus retozos africanos de antaño. sin deslices indecentes. – En el fondo. Está aprendiendo ruso para escribir su autobiografía. Pero ¿por qué no?. o emitir opiniones pasmosas. ¿Es un error? Los periodistas niegan haber hecho decir a Houellebecq lo que les dijo y que él piensa tranquilamente. una gran discreción y talento a granel. es un juego de escondite sádico y tristón con los lectores. Es un hombre de los suburbios que lee a Joseph de Maistre y cita a Max Planck. quien tampoco es un usurpador. muy conveniente. Tres enormes novelas policíacas y dos tomos de un Diario metafísico y polémico aún más volcánico. En guerras de religiones. pero dígame… – Lea entonces a Maurice G. El público sigue la corriente. Si todos los usurpadores que se pretenden novelistas mataran a su familia. sus humores. se lee demasiado bien para estar tan mal hecho como nos lo dicen. dudan. con sus tabletas de Prozac y su perro Clément. calibrado por Lindon (ha contado cómo). – No es el caso de Carrère. Mire que ya no estábamos todos los días en nuestro mejor momento moral y este nos arregla. moderno. Evidentemente. en millones. sino un elemento de primera categoría. y al que al final le salió mal su suicidio. todos los escritores son solteros. No estoy muy seguro de entender bien sus ideas. Nada conveniente. Jean Echenoz. Dantec. una amplitud. Ahí está la prueba de un temperamento valiente y original. pero. la ambición. el aspecto caradura de la empresa. al mismo tiempo. muy distinguido también. ¿no? – Todo esto está muy bien. Hoy se habla de charters. una vez te la escondo –. una sed. Dick. e impecable autor de La Moustache. Se razona en masas. A veces dice cosas totalmente disparatadas.Una nueva humanidad está en marcha. y le da por lanzarse como un desesperado en digresiones aberrantes. escritor seguro. seguramente tendrá otras cartas que jugar. tiene un agudo sentido de la fórmula y una energía. ni políticamente correcto. incluso los casados. el tipo que se hacía pasar por médico y trucidó a toda su familia cuando lo desenmascararon. que no es necesariamente mi ideal a la hora de la siesta. lo digo en tono amistoso. – ¿Y no tienen ustedes nada más alegre? – Sí. y nos va a barrer como viejos insectos. Con sus excesos. saber quien es “en realidad”. como cuando nos hablan del “verdadero Fulano que nadie comprende”. de una novela-realidad sobre el caso Romand. también tiene algunas ideas… – Me parece haber oído que el turismo sexual… – ¡Qué buen oído sigue teniendo en el sepulcro. con ingenio. de turismo de masas. seleccionada e inmortal. Los jurados se abstienen. de la sonrisa de las tailandesas y de la sequedad de las vaginas occidentales. le aseguro. le despejará los bronquios de inmediato. que dejan a la mayoría de sus camaradas en calidad de enanos de jardín. A veces . sin convertirse en un producto de las Éditions de Minuit. Me gusta el lado dinamitero en camiseta de este hombre. ni de querer buscar durante mucho tiempo al “verdadero” Houellebecq. Emmanuel Carrère. guapo. por supuesto. – ¿Y usted? – Yo elogié Les Particules élémentaires. como puede jugar a lanzar la bolita a Clément – una vez te la lanzo.

. tiradas fabulosas. – Sin embargo. Escribió una biografía de Stevenson al mismo tiempo que las aventuras de los piratas en el Siglo de oro. Es repugnante. como se decía en su época. ¿por qué no trocar el vino tinto ordinario por un monumento zen? Apuesto que todavía tienen ustedes novelas sobre la naturaleza. hasta cuando los tiene húmedos. – En cuanto a mar abierto. tenemos escritores de lo concreto. qui ve a Dios en todas partes. regionalistas… – ¡Ah. los franceses adoran las japonecedades. de caminar con las alpargatas mojadas. – Será por el grumete. las dinastías de zahoríes. público fiel. ¡Fuera de propósito! – En un registro muy diferente. y menos aún François Augiéras. un hombre con apetitos múltiples.. A Michel Le Bris lo clasificaría más bien con los filibusteros. con los pies en la tierra. en lo religioso. humanistas … – ¡Ah! ¡Ah! Pero cambiaron de opinión. Maestro. – ¿Y lo concreto qué pinta tiene? – Consiste en maravillarse con pequeñas cosas sensibles que todo el mundo conoce. Y Érik Orsenna. – ¡Ah!. Delerm les confiere una legitimidad existencial y artística. también tenemos toda una gama de intelectuales. que bebía Singapore Sling en el bar del Hotel Raffle’s. Usted también los tuvo. quien conoce los grandes oleajes de los ciclos económicos y los del cabo de Hornos. ese viajero que parece un reportero de guerra de la gran época. uno de nuestros mejores editores. pero tiene un real temperamento de conquistador. Un tipo que se reveló en mayo del 68. ¿no es cierto? 15 . la mar. No todo el mundo es Pagnol o Giono. porque uno podría caer en éxtasis a partir de unas alpargatas. Habla del placer de beber una caña cuando hace calor. los rebuscamientos caligráficos y laqueados. etc.. todavía quedan escritores del terruño. – ¿Sus hijos? – Hijos espirituales. – Pues sí. de pelar guisantes y así sucesivamente. no más. cuando lo único que le interesaba era el jazz y el underground made in USA. Sarajevo. En cierto sentido. interminables sesiones de autógrafos con la pipa en la boca. el opio de los ricos. uno de los numerosos hijos de Roger Vailland y de Paul Morand. Estos galos degenerados están embobados con Asia. Pero Delerm es un tipo sobrio. Y cuida mucho de no extraviarse en la mística. ¡A mi también me hubiera gustado ser marino! Gide simula con su mano el gesto de enfocar unos gemelos hacia el horizonte. Como un Christian Bobin. las mareas del amor y los flujos y reflujos de la política. Las epopeyas rurales. Fuera de ellos. ¡Una lección más de valor! También recuerdo a Jean Rolin. un regatero muy fino. de lo banal. ha permitido que los lectores sintieran que vivían cosas extraordinarias sin darse cuenta o sin osar hablar de ello. enamorado de la gramática. adorador ferviente de las islas bretonas y de los jardines del rey. entre otros. que han tenido un éxito de librería que ni él mismo esperaba. Así. Al escribir y publicar esas sensaciones. cállese! Eso me revuelve el estómago. que escribe en Phébus. sobre todo mojadas. los grandes espacios.. los molinos malditos. murmura Mateo. que inventó un festival de escritores viajeros en Saint-Malo y luego en Missoula. tenemos hermosos veleros: Marc Trillard. Philippe Delerm ha reagrupado con verdadero talento varias crónicas cortas en La Première Gorgée de bière.se pasa de la raya. Pensadores. Bamako.

tenemos universitarios muy serios. otro irregular. Es hasta lastimoso para un país con una tradición tan grande. dispersión de pensadores. fiel al surrealismo. Cada uno se ha plantado como pensador-artista. puedo citarle cantidad de universitarios de altos vuelos. etc. accidentado de la televisión. De Bernard Comment y de sus hombres-tronco. partidario de las Luces y de la alegría. de Éric Chevillard y de su caucho… Gide se acerca a mí y me dice en voz baja: . el ex camarada de trayectoria solemne. El espectáculo les fascina. y el gran perdonavidas de la época con Après l’histoire. evitando las responsabilidades de uno y las exigencias del otro. desde Jean-Pierre Richard a René Girard. el oficio se ha vuelto ingrato. y porque es menos ficcionista que escritor versátil. pero ninguno convence realmente. demasiado mujer para ser “feminista”. una mujer enérgica e inflexible. el estar comprometido. Con los avances desconcertantes de la ciencia. el psicoanalista de cabaret. bastante arisca. sino con alguien como Peter Sloterdijk. ¿no escribió Portrait du joueur? Y por último. esa brusca devaluación ha tenido como consecuencia un efecto Roland Barthes masivo. quería hablarle de Patrick Besson. hay que buscar por el lado de los insolentes. menos teatrales. destacadamente.. siempre el primero en llegar. – Pero si es lo único que se oye… – ¿Qué quiere usted?. ya no debemos contar con los franceses. claro! – Es lo menos que podemos decir. ¿lo dejamos de lado? – No. sorbonastro que se hace nudos con sus fichas. la amistad de los indomables… – Bueno. Hay gente muy buena en este lote. en primer lugar porque él mismo lo hace abundantemente y mejor que yo – somos amigos desde hace demasiado tiempo como para conocernos bien –. Entre nosotros. Si deseamos refrescarnos la salud – porque el cerebro es un músculo –. Pero temo hablar más acerca de él: a veces se siente víctima de un complot para amordazarlo. romántico perdido que viaja solo y sombríamente. tampoco me extiendo sobre mi amigo y vecino. Sin remontar a los antepasados todavía vivos. después de todo. pero no son novelistas. egocéntrico y muy generoso. Muerte del sistema. Philippe Sollers. Philippe Muray. imprevisible y divertido. en este campo coexisten todos los tipos de belleza. Tenemos modelos diferentes: el gurú omnipresente en vías de dispersión insignificante. Y le recomiendo de manera muy especial a Annie Le Brun. aún cuando muchos se dejan timar por los primeros y les dedican las tesis más respetuosas del mundo.– ¿Acerca de qué? – ¡De todo. del amor y de la música. al espíritu de Sade y de Roussel. el estructuralismo. y muchos más. el ex izquierdista. Entonces. El hecho es que con el desplome de los grandes sistemas como el marxismo. Por eso. es un juego difícil. autor de un ensayo sobre Céline que marca la pauta. – Un endemoniado trabajo. la ficción no es su primera herramienta. Dejemos en su sombra propicia a esos terraplenadores del aburrimiento. ¿Y no tiene nada más en su morral? – Si. particularmente en el terreno de la genética. el profesor de moral. Christian Jambet. todavía no. un alemán. a medio camino entre ambos papeles. Todo esto no puede constituir una escuela. el más ágil corredor de todas las pistas que se abren para cualquier cosa. Pero tengamos confianza. Admirable crítico. pero eso es lo que me gusta. como Bernard-Henri Lévy.

se dirige hacia la puerta y la cierra con llave. como usted. lo que quisiera saber es qué es un escritor moderno. como en la de Conrad. y los retoques a Retour d’URSS. un poco sorprendido. Para Dumas. – Y seamos claros: lo menos que se puede decir. nos vamos acercando a los archivos de la Série noire. No es mi tipo para nada. ¿no? – Por supuesto. Aquí. es que nada hice para merecerlo. ¿Me imagina allá. Siento invadirme una mezcla de pánico y de aburrimiento. Maestro. Por ahora. Pero para usted. Una negación. – No ha respondido mi pregunta. Escuche. ¡Y Chandler y Hammett! ¡Y ni qué decir del grandioso Stevenson! En mi obra hay de todo. Pero. Seguir río abajo la corriente del Congo leyendo a Bossuet. Gide se levanta. – ¿A dónde me lleva? ¿Abajo? Yo mismo. indiscutibles. como hombre nada habituado a ser echado. toda mi vida dije muchas cosas buenas de Virgilio y de Shakespeare. Por lo demás. ¿Ha leído usted mis viajes al Congo y a la URSS? – Si. Y tantas otras cosas más … – ¿De verdad? ¿Cómo cuáles? – ¡Cuidado con el escalón! Estamos en una editorial muy buena. ¿no es verdad? – Por cierto que eso le ganó una respetabilidad bastante ampulosa. armas.– Dígame. Por admiración. la más viva de todas. pero el techo es muy bajo. hoy en día. con todo y con eso. hacia el patio posterior. ¿no tiene sed? Vamos sólo nosotros dos… Mateo. y mencionar el hecho en su Journal suena un poco a pose. – Excelente compañía. un desagravio. Un signo de la época. El triunfo de Monte-Cristo. Pero el caso es que también me gustaba mucho Simenon. sepa usted que un día Raymond Chandler estará en La Pléiade. – Y que se habla de trasladar a Alexandre Dumas al Pantéon. que se ha repetido a cual más sin pensar en ello realmente? ¿Será Françoise Sagan más moderna que Madame de La Fayette? ¿Daniel Pennac más moderno que Benjamin Constant? La presencia de objetos modernos. – No lo dudo. levanta su sombrero picudo. que lo ha oído. Le tomo por el codo y le invito a tomar el pasillo que lleva a la escalera de caracol en el centro del edificio. incluso en voz baja. sería una especie de malversación. 17 . y lo digo con orgullo. – Eso sí que no es para mí. es un honor. ¿De cuándo data exactamente la palabra “moderno”? ¿Qué quiso decir Rimbaud con su “hay que ser absolutamente moderno”. – ¡Cerramos! Apaga las luces del vestíbulo. recientemente creados. me encuentro muy bien. sin omitir a Goethe. Se lo diré otro día. – Acepto el término. – Quiero hacerle sufrir un poco. – ¡Por fin la novela negra! ¡La novela popular! La literatura policíaca y viajera. Gide abre los brazos. lo habrá notado en muchos pasajes. La salida es por aquí. entre todos esos viejos muy serios? – No. en Les Caves du Vatican… – No hay ninguna relación. enterrado en Cuverville. desabotona su abrigo.

según el giroscopio de cada quién. un anquilosamiento del corazón ante la aceleración del tiempo? ¿Lo moderno es lo más cercano a nosotros en el tiempo? ¿Es moderno Gide? Desde mi punto de vista. mirar el reverso o el fondo. Afuera el aire está fresco y algunas linternas iluminan el patio. sin que entendamos muy bien aquí el carácter violento de la sátira que se esconde en esta descripción donde las emociones están prohibidas. Regresamos al mundo real. pero él debe interrogarse sobre su posteridad. Maestro.ordenadores. Se apaga el sistema automático de iluminación. ¿Es eso la modernidad? ¿O se trata de un instante de anestesia histórica. impuestos por hábitos o por sugestiones comerciales. en la oscuridad. a los sueños que él engendra y a los que lo sostienen. Todo cambia… Le ayudo a subir una pequeña escalera en la penumbra y empujo la puerta de emergencia indicada por una lamparilla. – No. – ¡Ah!. etc. atrás. que yo no lo había inventado todo aquella tarde. ¿lo percibimos en toda su magnitud? ¿hemos encontrado el estilo para dar cuenta de ello? ¿No somos en primer lugar sensibles a las apariencias. el correo electrónico han o no han cambiado profundamente ciertos aspectos del amor. recogí su colilla humeante del Chesterfield. ¿a dónde vamos? – Salimos a la calle. Y escribimos novelas. Los jóvenes novelistas estadounidenses describen este universo de superficies lisas y de marcas registradas. con una discreción. dado que todas las investigaciones son consideradas como inoportunas. con su brasa todavía ardiente. constatado. como de costumbre. dice Gide divertido. . sí. tan sensibles que nos quedamos ahí. las divisiones entre géneros. dejado intacto. desconocidos antes. fuera de las peripecias relacionadas con los adelantos técnicos? ¿El avión. había hecho la pregunta. en desuso? Estamos todos fascinados por esta caricia de los ojos sobre el mundo aparente. adivino que una fórmula de cortesía no lo dejará satisfecho. no elegantes. – Pero. para comprobar que Gide. ¿ayudan a que ésta sea moderna? ¿Cuáles son las situaciones y los sentimientos modernos. una vez más con la impresión de hablar solo. una parálisis casi patéticas y clínicas que nos impiden traspasarla. Debo decirle que la Série noire ya no es lo que era antes. los dogmas. que me probaba. manías de clasificación. penetrarla. Me volví de pronto. Una sana costumbre aprendida en el más allá. policíacas. negras. del duelo? Y si el cambio fue profundo. con un filtro de corcho como ya no se fabrican desde hace años. de la soledad. ir más allá. Pero sobre el adoquinado. Ya no escuchamos a los críticos ni a los que nos dan lecciones. abandonamos los programas. ciencia ficción. supongo que es para la ambientación. como accesorios en una novela. eludido la respuesta y se había largado. en esa superficie observada apasionadamente. Todo ha explotado.

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La Conquête du roman. Canadá. prefacio de Milan Kundera). 1993) y director de la revista L’Atelier du roman. De Papadiamantis à Boccace (Les Belles Lettres. 1997. también es autor de tres ensayos dedicados principalmente al arte de la novela: Un écrivain malgré la critique. Essai sur le roman français contemporain (Nota Bene. 25 . fundador (París. De l’autre côté du brouillard.Una década novelesca Lakis Proguidis Lakis Proguidis. escritor. Essai sur l’œuvre de Witold Gombrowicz (Gallimard. 2001). 1989).

Es esta inmensa promesa de una verdadera creación novelística la que debe atraer nuestra mirada. veremos que a su lado se encuentra el novelista que transpone. Efectivamente. han sido concebidas “para durar” – una más de las etiquetas bien administrada por el mundo perpetuo del cambio –. aquellas que hablan de un mundo que. este dilema que planteo tiene un valor únicamente teórico. las ambiciones. ¿Qué escoger? Precisamente las novelas escritas para comprender las nuevas relaciones del hombre con el tiempo y. nunca habrían existido ni el diálogo estético ni la vida literaria. en el fondo. de lo contrario. es el programa artístico. Volvamos a plantear nuestra pregunta inicial: ¿Qué escoger? Ciertamente. . un descubrimiento tardío o incluso un redescubrimiento relativo a una novela publicada tres o cuatro años antes? Si le falta la fe en aquello que va a durar. Si observamos bien. Así. que se opone a todo aquello que se consume o incluso que se gasta. y muy felizmente. en general. que en esto existe una problemática en cierto modo más fértil que los dilemas del pensamiento. Esta interrogación se debe al hecho de que sufrimos sin cese las consecuencias de un mundo que lo ha apostado todo a lo efímero. pues no resulta únicamente de las legítimas dudas del crítico con respecto a su objetividad. como conviene a su oficio. visceral y sistemáticamente al tiempo del calendario. responden a través de un nuevo cuestionamiento: ¿y si tratásemos de entender de donde viene y a donde se dirige el hombre enterrador de toda idea de perennidad? ¿Y si nos interesáramos más en la realidad. inocente y estilísticamente. Porque hoy en día. durante los últimos diez años. ya no debemos buscar la obra que durará entre aquellas que. un análisis. el psiquismo. He aquí. el axioma no parecerá tan alejado de la realidad si intentamos responder a la siguiente pregunta: ¿se puede imaginar un debate de fondo. las invenciones y las utopías de este hombre que. varios novelistas han mostrado con sus obras. cualquier cuestión procedente del mundo. Sin embargo. el terrible dilema: ¿hablar de los libros que han tenido repercusión o que son susceptibles de tenerla y que. quiero decir indirectamente. ante la comprobación abrumadora de la victoria definitiva de lo provisional. Considerémosla como un axioma. las costumbres. lo que cuenta. sus conocimientos y su pertinencia – resulta más que evidente que ante tal empresa.Quien intenta esbozar un panorama de las obras significativas en la novela francesa de los últimos años se enfrenta a un dilema sin igual: ¿cuáles escoger? La interrogante es menos retórica que ontológica. con toda seguridad. uno expresa su punto de vista y uno se expone o. pasa y se pierde sin retorno. en detrimento de lo durable. pues. sin el sentimiento de formar parte de un mundo que desafía automática. o callarse? No obstante. la crítica literaria no tiene ningún sentido por la simple razón de que el juicio estético está ontológicamente ligado a la permanencia. el comportamiento. como un enigma existencial. sólo desea una cosa: no durar más allá del tiempo de una moda? No esperemos soluciones definitivas. sino entre las obras destinadas a escrutar los misterios del hombre efímero. serán eclipsados por aquellos que la tendrán aún más. en este caso aquella de lo efímero y de lo durable. el crítico no está solo para rumiar sus paradojas y reexaminar lo pasado por alto. Yo no puedo argumentar aquí sobre esta impresión.

Se trata de On ferme de Philippe Muray. Lo que significa que estas novelas nos proporcionan generosamente material existencial para llegar a leer pertinentemente las palabras clave de nuestro mundo. soñamos con la alteridad. inhabitual. única por su comprensión profunda del arte de la novela. su persistencia en no encontrar en ello ninguna contradicción. porque eso también existe. es su convicción de que es posible vivir a la vez lo otro y lo mismo. que estar constantemente expuesto a deseos contradictorios. Y es también así. lo que constituye la especificidad de ese mundo. como si nos embarcásemos en un navío que ya no acostará nunca en puertos familiares. de hecho no producimos otra cosa que la nada. Para empezar por lo esencial. y de Drôle de temps de Benoît Duteurtre. Sólo creemos en el cambio. se dirá. las tres nos instalan desde el principio en la verdad novelesca – para recordar la excelente obra de René Girard. evidentemente. siguiendo siempre el camino de la verdad novelística. no está por tanto desprovisto de interés novelesco: es. dejamos entender “vacío”. 1997. Es. la manera específica de vivir el tiempo. propia del hombre contemporáneo. como si nos despertáramos bruscamente en un “allá” mágico que correspondiese punto por punto al mundo real. por el contrario. iluminado. Miente. más bien. Nada más humano. Ciertamente nada nos impide seguir creyendo que se trata todavía de la misma tierra. Los títulos ya son suficientemente evocadores: cerramos. nuestra anorexia existencial es tan grande que cualquier nuevo inicio ya está socavado. O. también el nuestro. en primer lugar. lo que distingue nuestro mundo – el mundo del que hablan las novelas significativas es. Sin embargo. varias veces encontraremos las dos caras de la moneda: ora un mundo que se quiere radicalmente otro con respecto a lo que ha sido hasta ayer. pero clarificado. en realidad acumulamos proyectos abortados. como si lo viésemos por primera vez a la lectura de esas novelas –. En estas novelas. tres novelas me parecen particularmente reveladoras. y tratan sobre ese capítulo del tiempo. Nos lanzamos en busca de descubrimientos extraordinarios. Miente porque utiliza un lenguaje cuyas palabras y conceptos han sido trucados. escritas en el centro de esa década. Des hommes qui s’éloignent de François Taillandier. De manera ejemplar.por estar en total ruptura con el precedente. nos alejamos. pero no de manera ordinaria. de las mismas instituciones. ora un mundo que aspira a lo idéntico y piensa perpetuarse tal cual para toda la eternidad. Como si tomásemos la decisión de volver irrevocablemente la página. que comprenderemos que al hacer uso de la palabra “mismo” debemos entender “espectro” – esa palabra esencial en el pensamiento de Jean Baudrillard. de las 27 . lo contrario. Son por lo tanto novelas que nos ayudan a comprender que cuando usamos la palabra “otro”. Mensonge romantique et vérité romanesque. entramos en un tiempo extraño. para hacer frente a ese lenguaje falsificado que he escogido las novelas citadas antes de pasar a una visión de conjunto. las tres son del mismo año. excepto por su peso. En apariencia. del mismo idioma. por supuesto.

Un mundo cuya hiperagitación oculta el hecho de que ya no está tocado por la gracia de la creación.) Si nos contentamos con identificar la forma de una obra de arte con su aspecto externo. tenemos algunas oportunidades de entender concretamente el mundo. que todo ello se desarrolla en un universo fantasmagórico. la verdad novelística en este mundo que parece entregado en cuerpo y alma a lo abstracto? Es más. es el mundo entero el que sucumbe a ella. Ese “mismo” que vemos. Resulta que el novelista se topa. que la preocupación del novelista adquiere una importancia de vida o muerte: ¿logrará introducir. sus pasatiempos. dan vuelta en torno al mismo pozo vertiginoso. el fracaso. es decir. Ahora que las palabras exactas han regresado a su lugar. no es así en modo alguno. Ni . Abstracto. abstracto. Taillandier. el de la emergencia de un hombre que busca por todos los medios (su técnica. ningún elemento de la forma nos autoriza a comparar las tres novelas antes citadas. Salvo por esta diferencia capital: los predecesores se enfrentaban a un hombre amenazado sin cese por la potencia hipnótica de la abstracción. Tan es así. ¿no es precisamente esa preocupación lo que define propiamente a la novela? Evidentemente. hoy en día. a su vez. sino únicamente la fosilización de sí mismo. su sexualidad) salirse del tiempo histórico. es el “mismo” desprovisto de su alma. Muray. son el resultado del mismo problema fundamental: el de la fuga del hombre fuera del tiempo. el “mismo” vampirizado. ningún efecto palpable. todas las novelas importantes de la década en cuestión sólo manifiestan una sola y única preocupación: ¿cómo arrancar al hombre de la hidra de la abstracción? Pero se preguntará uno. lo concreto de la vida. y renuevan la misma tradición. Drôle de temps. Des hommes qui s’éloignent. en consecuencia. convencido en su fuero interno de que todo eso no tiene ningún sentido. con su propio dilema y que ambos dilemas se conjugan. inconsistente. El tiempo ahistórico no conoce la duración. He comenzado este “balance” con el dilema ontológico del crítico. lo material. reintroducir. lo prosaico. Duteurtre practican el mismo arte que Cervantes o Flaubert. Un mundo que. se permite todas las audacias y todas las libertades. el “mismo” que ha perdido su razón de ser. Sus contenidos se mezclan. lo trivial. su espiritualidad. la muerte. On ferme. el mismo ideal artístico: enfrentar lo concreto de la existencia a las quimeras de la abstracción. irreal. Llegamos a la palabra clave. a decir verdad. que constituye lo abstracto.mismas relaciones humanas y de la misma correspondencia entre el hombre y el más allá. (Señalemos que el tiempo histórico concuerda con la noción de permanencia.

Pero en fin. Del mundo que ya no celebra la fiesta sino que se ha convertido. On ferme. festivocrata y festivolatra. o dicho de otra manera. Pero resulta curioso: ¿cómo la humanidad no había pensado antes en ello? Tenía sin embargo la experiencia. desde hace dos o tres décadas. cosa curiosa.tampoco su contenido. si aceptamos por contenido las historias que ellas cuentan. para ser más exactos. mecerse momentáneamente en la ilusión de la abolición del tiempo. con los conflictos sociales. en un inmenso carnaval non-stop las 24 horas del día y los 7 días de la semana. De un personaje que no es determinado ni por su familia ni por la Historia. ni por sus relaciones con su patria. horizontal y verticalmente. No hace falta decir que al final nuestro personaje provoca – ¿se da cuenta? – las mayores catástrofes. está totalmente inmunizado contra todo impulso de madurez. es joven siempre o. más vale tarde que nunca. Novelón o “novela río”. es la hipóstasis de Dionisio. Se llama Homo festivus. Por añadidura. ha relegado al Mal. sin demasiados esfuerzos. Le dice si a todo. Es el alma de un mundo festivizado.. las tres son un testimonio del dominio de la abstracción. Resulta inútil decir que es el personaje superpositivo de nuestra época. puesto que. Tal vez aún sea temprano – y en este punto de la distancia con la obra observada. está resueltamente del lado del Bien y. como ya hemos dicho. No obstante. resaltar su significación. Decir que está en todas partes resulta una redundancia. es la encarnación del disfrute. es la personificación del idilio festivo. Él. al pasado. mediante decretos sucesivos. las tres resultan indispensables para comprender las profundas mutaciones de la prosa francesa actual y la amplitud de su renovación. con toda su masa. se habría dicho de ella en otro tiempo. sobre todo. de un personaje liberado de la cruel cuestión de la edad. Sabía muy bien que sus carnavales anuales y sus verbenas repartidas a lo largo del calendario permitían al hombre evadirse del tiempo. ni por su sexo ni. Tampoco hay que decir que 29 . es incluso urgente. más precisamente. su lugar central con respecto a un período novelístico durante el cual una multitud de obras han dado prueba de una extraordinaria originalidad y de una sorprendente capacidad para interesar a un público muy amplio. Salvo que no se trata de una novela familiar o histórica. contra la humanidad de antes. del no tiempo. puesto que habla de un personaje sui generis. Helo aquí. No sufre la erosión del tiempo. que restaura la fiesta perpetua y gana decididamente la partida al tiempo. No festeja. Pero es tiempo. no debe perderse de vista nunca el ritmo apremiante que impone a la crítica concienzuda el espíritu del tiempo – para defender su valor artístico en una perspectiva mundial. etc. Digo sorprendente porque hay que reconocer que el lector que aspira a una cierta calidad había empezado. el personaje. por su edad. nuestro famoso Homo festivus que se yergue con toda su autoridad. a resignarse exclusivamente a la novela de laboratorio. detener la marcha ineludible del tiempo. todo el Mal. aquel cuya “positividad” haría palidecer de envidia a los más grandes héroes del extinto realismo socialista. en fiesta. las tres constituyen versiones del “hombre sin tiempo”. Del mundo en fiesta. en primer lugar. con Dios. Él no disfruta.

sino una novela en la que la risa se mezcla con la inteligencia. se suicida. lo que se pone a prueba en Des hommes qui s’éloignent. Finalmente. pariente o simplemente extraño. ¿Qué es lo que nos seduce en una novela lograda si no el aspecto paradójico de la vida? Y aún más. en el instante decisivo en el que todo se hunde en el hoyo negro de la existencia. la ciudad. La historia. este exhibicionismo tan orgullosamente reivindicado por nuestras sociedades. ¿Una fiesta? ¿Otra más? Pues si: la novela. cínico. Des hommes qui s’éloignent es la historia de Xeni quien. sordo al destino de los demás? El hombre si. bajo la batuta de los medios de comunicación. nos confesamos. ¿sería válida una novela si no fuese más allá de la paradoja? Es esta paradoja relativa a la transparencia total de la vida de los hombres y de las mujeres de nuestro tiempo. la sociedad. la lucidez de Balzac y el espíritu burlón de Céline. sino también quienes rodean a Xeni. preguntamos. mutismo generalizado. queríamos saber todo sobre la vida de un hombre (la vida entendida como un todo. Pero algunos dirán: ¿y qué? ¿no ha sido el hombre jamás otra cosa que un animal egoísta. el mundo entero. Si. Hablamos. el novelista confiesa abiertamente su total impotencia para proponer el eslabón que falta entre el Xeni vivo y el Xeni muerto. el barrio. es demasiado decir. sus colegas. justamente. apenas con un poco más de cuarenta años. Y no sólo el novelista. una fiesta de la imaginación sostenida por un verbo en el que se enlazan la insumisión de Rabelais. pero la muerte es desde ahora un asunto . en la era de los Big Brothers y demás reality shows. La novela ha venido al mundo porque. En la obra de Taillandier se mata al tiempo de otra manera. Y nos lo prueba esta novela. Señala la pérdida de todo interés en nuestro prójimo. la novela de Taillandier hace más que desmentir un cliché. Habla del hecho que. es precisamente lo que sucede en esta novela. nos interrogamos. Nos habla del hecho de que este inconmensurable deseo de confesión que se apodera de nuestras sociedades no es otra cosa que el complemento psíquico de seres humanos que no tienen ganas de conocer nada de la vida de sus semejantes. nadie se interesa realmente en nadie.lo que leemos no es una diatriba socio filosófica ni tampoco una letanía profética y apocalíptica. Mientras que. en alcoba colectiva. ¡nadie! Silencio. nos exponemos. en sus momentos más afortunados. y aquí la paradoja alcanza su máxima expresión. Porque en la novela descubrimos este hecho extraordinario: no contamos con ningún medio para encontrar un camino que nos lleve hasta la vida secreta de una persona. que marca un cambio de rumbo inquietante en la historia de la novela. fingimos interesarnos en todo y en todos y ¡hala!. a propósito de la historia de Xeni que se suicida. La paradoja es significativa: ¿cómo pretender seriamente hoy en día. incluyendo la muerte). hemos llegado hasta aquí: la Vida (con mayúsculas. para estar seguros de no traicionar la lógica de la obra. pero no menos eficazmente que en la de Muray. sus amigos. por favor) pertenece a todos. pero no la novela. se nutre del mismo veneno que el resto del mundo. que el camino hasta la intimidad está cerrado? No obstante. habría que hablar más bien de la no historia de Xeni. en ese lugar antaño llamado “plaza pública” y recientemente transformado. Y no debe asombrarnos sobremanera. amigo.

la novela va más allá de la comprobación de este hecho. un poco a la manera de Kundera. escenas de la vida que recuerdan los dibujos humorísticos de Sempé. El escritor demuestra. los gustos de un escritor moderno “antimodernista” los que impulsan a Duteurtre a abrazar y a emular a sus colegas que han sabido mantener con la modernidad relaciones libres y lúdicas. Este eclecticismo estético. Así. precisos e insólitos. en el caso de Drôle de temps. en Des hommes qui s’éloignent. distanciado. ora un reportaje. encontramos los mismos bosquejos. ensayo crítico contra un cierto modernismo sectario y purista. Se ha decretado visible la parte visible de la vida y se ha echado lejos la oscuridad suprema que constituye la muerte. y así sucesivamente. 1995). a un narrador neutro. Drôle de temps. luego una mini novela. refleja bastante bien los gustos del autor de Requiem pour une avant-garde (Robert Laffont. por lo menos las cosas son claras: vemos lo visible en todo su esplendor y nos esforzamos por olvidar esos cuantos instantes que. Esto explica en gran parte la disparidad de la composición. la vida limpiada de la negrura de la muerte. se empeña en comprender el evento impenetrable. 31 . que la aceptación de la muerte como parte integrante de la vida no depende solamente de la simple realidad – lo que. o incluso puritano. por lo tanto. la forma esté todavía más dislocada que en la novela de Kundera Le Livre du rire et de l’oubli. El conjunto está trabajado con una extrema economía de adornos retóricos – no podemos dejar de evocar a Beckett. visto desde este ángulo. ni siquiera el novelista. tan característica de su obra en su conjunto. Disparidad que. perturban la claridad del conjunto. Por lo demás. nos habla de otra servidumbre. y a seres ficticios. para no olvidar las enseñanzas de On ferme está lejos de ser el caso en la era festiva –. nadie. sino también. Es precisamente la ausencia del deseo de obtenerla lo que resulta sorprendente en este caso. es tanto externa (yuxtaposición de partes autónomas) como interna: encontramos en la obra ora una novela clásica. del imperativo moral de la libertad humana y que. Sólo concierne a aquello que ha sido previamente declarado del dominio de lo transparente. Afortunadamente. de vez en cuando. reciamente marcado por un don de observación sin igual y una ironía personal e inimitable.estrictamente privado. La explicación siempre puede dejar algo que desear. y en esto reside todo el arte de Taillandier. A esta polifonía formal hay que añadir las variantes relativas al personaje que alberga por partes iguales al autor en persona. igualmente de actualidad. esta transparencia tan aclamada por las masas no significa gran cosa. el camuflaje de la muerte al que aspiran nuestras sociedades es sinónimo de servidumbre. La obra está compuesta por seis novelas cortas autónomas pero no totalmente independientes: los mismos temas son vividos por personajes diferentes. es decir. De la misma manera. por ejemplo. Al final de cuentas. La novela de Benoît Duteurtre. aunque aquí. mediante un magnífico regreso a los orígenes inextinguibles de lo novelesco. Son. lo que es totalmente distinto a la ausencia de explicación. y sobre todo.

Creo que estos breves comentarios bastarían para hacernos pensar que, más allá de todas las emulaciones creativas, la verdadera fuerza de Duteurtre es la novela picaresca, salvo porque al pícaro de Duteurtre no le gusta la aventura. Tal vez es esta ausencia de peripecias lo que le obliga con tanta fuerza a repetir sus tentativas ¡Pero es en vano! Dondequiera que vaya (al campo, a la ciudad, a la casa de amigos), cualquier cosa que haga (enamorarse, tratar de evolucionar con su tiempo, optar por la melancolía de los artistas), siempre llega al mismo resultado: la aventura menos su realidad. ¿De dónde viene este sentimiento? Del hecho de que nuestro héroe se mueve en un mundo dividido en dos mitades irreconciliables: de un lado, el bienestar del hombre moderno con, en correlato, la destrucción frenética de todo aquello que pueda obstaculizar sus apetencias; del otro, la momificación del pasado, la transformación del mundo en decorado, la imagen fija, el museo. Situación nunca antes conocida por el pícaro de antaño quien, si se lanzaba a la aventura, era porque el mundo entero palpitaba, nacía, tomaba forma y sentido, cambiaba, se creaba pues, bajo sus pasos. Al mundo de Drôle de temps sólo se le pide una cosa: simular la agitación. Así, casi en el mismo momento en que Philippe Muray realiza el descubrimiento novelístico de la fuga fuera del tiempo a través de la magia festiva, cuando François Taillandier nos propone reflexionar sobre el sentido y la consistencia de una vida desembarazada de la muerte, Benoît Duteurtre nos proporciona una tercera versión del reino de la abstracción: vivir en el interior del neomundo, donde la creación ha sido interpretada de una vez y para todas, y donde al hombre sólo le resta aprovechar el usufructo.

Si confiero un interés prioritario a la novela francesa de la última década, es porque estoy persuadido de su valor excepcional y del potencial creador que entraña. Sin embargo, temo que tenga muchas dificultades para hacerse conocer, sobre todo en el extranjero, dado que ya se ha vuelto costumbre considerar a la literatura mundial de acuerdo con ciertas características sumarias y colectivas, y nunca asomarse a lo inesperado, a la sorpresa, a las escasas obras que revolucionan la imagen oficial y oficializada, imagen que a menudo ha sido forjada con base en criterios e intereses extraliterarios. En efecto, quienes mantienen cualquier tipo de relaciones con lo que sucede fuera de Francia, en el extenso mercado mundial de la novela, conocen muy bien la reticencia de los editores extranjeros con respecto a la producción novelística francesa, artísticamente válida, de las últimas décadas. Se le juzga de manera casi automática, sin argumentos y sin pruebas. Abundan las etiquetas: ombliguista, vanguardista, autobiográfica, elitista, cerrada al resto del mundo, formalista, alejada de la vida real, etc. Ciertamente, podríamos considerar que se trata de

prejuicios – que, por lo demás, lo son en su mayoría – e ignorar el hecho. Salvo que, a aquel que se interesa realmente en la suerte de la literatura y de los valores artísticos, le es imposible ignorarlo; a fuerza de ser repetidos, esos prejuicios “bloquean” ya no solamente las buenas novelas, sino también la reflexión y la política que debe ser puesta en obra para defenderlas. A la dificultad, digamos endémica de un mercado condicionado por las etiquetas, y para no perder de vista la gravedad del problema del tiempo, habría que añadir la que proviene exclusivamente de nuestro modo de vida: justamente, no tenemos tiempo. No se nos deja el tiempo de reflexionar, de releer ni de analizar las novelas que se distinguen por sus novedades y su singularidad. No obstante, esas novelas existen pero, ¿qué tan lejos irán? Durante las últimas décadas varios novelistas, independientemente de su edad y de su antigüedad en el oficio, han publicado obras sobresalientes. Para dar una idea más precisa de lo que considero, durante el siglo pasado, como un momento de los más afortunados de la literatura francesa, mencionaré unas cuantas de esas obras, en el orden cronológico de su publicación. Se trata de una lista reducida al mínimo estricto, indicativa, que no pretende ser exhaustiva ni mucho menos infalible. 1992: Le Libraire et son pygmée de Cyrille Cahen, Texaco de Patrick Chamoiseau, Tout doit disparaître de Benoît Duteurtre. 1993: Sa femme de Emmanuèle Bernheim, Vétérinaires de Bernard Lamarche-Vadel. 1994: Extension du domaine de la lutte de Michel Houellebecq.

1995: La Classe de neige de Emmanuel Carrère, La Chambre d’amour de Christophe Ferré, Suerte de Claude Lucas,

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La Gloire des Pythre de Richard Millet, La Lenteur de Milan Kundera, La Puissance des mouches de Lydie Salvayre. 1996: L’Organisation de Jean Rolin. 1997: Drôle de temps de Benoît Duteurtre, Roxane de Michel Host, Histoire d’amour de Régis Jauffret, L’Identité de Milan Kundera, On ferme de Philippe Muray, Lu de Morgan Sportes, Des hommes qui s’éloignent de François Taillandier.

1998: Les Particules élémentaires de Michel Houellebecq, Madame Rose de Michel Déon. 1999: La nuit où Gérard retourna sa veste de Jacques Lederer, Une désolation de Yasmina Reza, Anielka de François Taillandier.

2000: Porté disparu de Fernando Arrabal, La mer à boire de Dominique Carleton,

Le Voyage en France de Benoît Duteurtre. familias y otras curias. declaraban caduco el pasado en bloque y se empeñaban en contener el espíritu creativo mediante la tenaza ideológica. Une réunion pour le nettoiement de Jacques Jouet. son sus dignos herederos. de una producción arbitraria. habría que decir más bien que el follaje crea sus propias raíces. Porque. el signo de una coquetería postmodernista. a pesar de que los novelistas de quienes hablamos no pertenecen a grupos protectores y promotores. pero si no tenemos la intención de convertirnos en apologistas del mundo en su estado actual. no debemos olvidar que. individuos distintos que no han participado en ningún cenáculo. debemos evitar ver en esta riqueza. ha terminado el tiempo de esas vanguardias que. A pesar de que los autores de todas estas obras no constituyen un grupo con una homogeneidad estética cierta. No obstante. temática y semántica que no habíamos visto desde hace mucho tiempo. Rosie Carpe de Marie NDiaye. 2001: Taisez-vous… j’entends venir un ange de Michel Déon. Para poner cada cosa en su lugar y no abusar de metáforas sin verdadera relación con el proceso artístico. Algunos de esos escritores figuran en la lista anterior. Le Tour du propriétaire de Nicolas Fargues. en este florecimiento de la novela. de sincretismos abstrusos y de realizaciones in vitro. en esta diversidad. Es cierto. Los demás. tienen en 35 . lo debemos principalmente a escritores que nunca dejaron de creer en el individuo ni de practicar su arte en completa libertad. No se descarta a priori ninguna conquista del pasado. para valorizarse. Se trata de artistas que trabajan solos. no se excluye ninguna audacia. si bien la guerra nefasta de las vanguardias ha terminado. que no han buscado la inspiración en los ucases de los vanguardistas ideológico-políticos y que sienten una desconfianza visceral por las escuelas. Comme un bruit d’abeilles de Mohammed Dib. los más jóvenes.L’Adversaire de Emmanuel Carrère. concluirán algunos. Evidentemente. En efecto. todos comparten un punto común muy importante: ninguno tiene necesidad de pertenecer a un grupo. ¿Cuál es el resultado? Una prodigalidad formal. este follaje multiforme que no se parece a ningún árbol tiene raíces.

y que se huirá del mundo de lo concreto para vivir en el mundo de la maqueta. Regresemos a nuestra lista. del infantilismo en Europa1. psicológica. Sin tener que adherirse previamente a cualquier interpretación prefabricada de lo real (sociológica. El de los americanos está fuertemente marcado por la tendencia al embellecimiento. exploraciones de aquello que se prepara en las tinieblas de su alma. con la publicación de Tout doit disparaître. de Cyrille Cahen. Cada uno sigue su pista. falsificados. estos escasos espeleólogos de la realidad – me refiero en particular a los novelistas que maduran artísticamente durante esta década – afrontan tal vez riesgos que en el pasado nunca conocieron sus ilustres predecesores. a saber. y de Le Libraire et son pygmée. en mundos insospechados. con todo el peso de un evento histórico mayor. Una década novelesca no tiene por qué corresponder con una del calendario.común. Pero hay de infantilismo a infantilismo. por sus libros. al contrario. la mía se inicia en 1992. de Benoît Duteurtre. “condenados” a no tener ningún vínculo con escuelas ni familias artísticas. de ahora en adelante. que fingen haber perdido – su realidad. ¿Cuál será el futuro de Europa después de esta fecha fatídica? Nadie puede saberlo. Por ejemplo. se preferirá la vida en su versión cartoon que en su cruda realidad. de Chamoiseau y de Cahen. Lo que sí es seguro. a niños que han perdido – o para ser más exactos. al kitsch escandaloso y al ostracismo definitivo del Mal. cada uno está inmerso en el universo misterioso que hierve bajo este mundo que creíamos creado para toda la eternidad. Sin soporte puntual y. mundos desconocidos para nosotros los mortales sobreinformados e internetizados. Sus novelas son brechas abiertas hacia eso que está latente en las profundidades del hombre moderno. disneylandizados. se publicaran las novelas de Duteurtre. su mundo oscuro e impenetrable donde bullen indistintamente crueldad e inocencia. entran. Estos autores no lamentan la ausencia de autoridad intelectual. Está dirigido a niños infantilizados. además de su individualismo. sobre todo. podría decir que la aprovechan para convertirse en una especie de sabuesos solitarios. ¿Es necesario recordar que la divinidad que indica discretamente a la novela el camino correcto a menudo se llama azar? Ese azar ha querido que el mismo año en que la infantocrática tendencia americana erigiese su primera fortaleza en Francia. para el pueblo disneylandizado y con el pueblo disneylandizado – en el corazón de Europa marca. de Patrick Chamoiseau. psicoanalítica. esas . es que esta implantación de un país de diversiones – de un país concebido por el pueblo disneylandizado. una cosa mucho más importante para el arte novelístico: un agudo sentido de la realidad. desconstruccionista y sus combinaciones). el hecho de que. de la primera incursión masiva. de Texaco. oscuros. Es el año de la inauguración de Disneyland París. política. soberbiamente sostenida por los capitales americanos.

contento en resumidas cuentas de vivir su vida apacible. contento de lo poco que tiene. descendiente de esclavos. porque él no tiene derecho a no tener ambiciones. duda entre la carrera de profesor de piano. es también la historia de una mujer. es la historia de un joven simple. al margen de una sociedad que sólo tiene ojos para las “Ciudades del éxito”2. nuestro héroe sólo conocerá de su sociedad el odio implacable hacia todos aquellos que no “se mueven”. que lucha contra viento y marea. ya ha expresado en dos libros anteriores el desconcierto de un joven provinciano enfrentado a la vida caótica de la capital. para salvar su pedazo de tierra. Olvidemos a los loosers y a todos los antihéroes del período negro de la humanidad. difícilmente encontraremos puntos comunes. hasta los mendigos ven con malos ojos a este joven que sólo desea profundamente una cosa: que el mundo desacelere su ritmo. para salvar su casucha. Patrick Chamoiseau. vivido y genialmente revivificado por los escritores criollos. con respecto a sus autores. En cambio. es precisamente sobre ese punto del éxito que se inicia su drama chusco. de su trabajo como empleado en una pequeña librería. que legaliza todos los caprichos de sus sujetos. según la jerga de los periodistas. su anterior novela que mezclaba estupendamente lo insólito. sino en la Francia metropolitana. Es cierto que. casi sesentón y Le Libraire et son pygmée es su primera novela. con apenas poco más de treinta años en el momento de la publicación de Tout doit disparaître. envía sus artículos a los periódicos y redacta sus observaciones llenas de gracia y de amargura frente a un país que se da un nuevo look a la carrera – “que está en plena expansión”. salido de la esclavitud. lo impone como un novelista muy importante no solamente en las Antillas. se arracima algunas décadas más tarde en los barrios de chabolas. Los libros de estos escritores difieren aún más entre ellos que sus autores. Benoît Duteurtre. el martiniqués. Le Libraire et son pygmée es lo contrario de una epopeya. Sin embargo. para echar raíces. contra los urbanismos y demás ordenamientos territoriales.novelas que podemos leer (retrospectivamente) como formidables señales de alarma. contra los gigantes petroleros y sus vasallos. Goncourt 1992 – un idioma francés visto. Tout doit disparaître es la historia de un periodista especializado en la actualidad musical que recorre Francia. la historia de un pueblo que. basta un poco de atención para 37 . A primera vista. Texaco es una epopeya. No obstante vivir en una sociedad que tolera todos los excesos. Cyrille Cahen es pedopsiquiatra. de su vida sentimental poco exaltante. para perseverar en el sentimiento de que el hombre no es un detrito que estorba en el paisaje urbano y que ninguna política de revalorización del suelo puede barrerlo. Solibo Magnifique. la de periodista o la de escritor. es un autor ya reconocido. Ahora bien. Llegado a París desde su dulce Normandía. En esta novela de Cyrille Cahen. tenemos por lo tanto tres temperamentos novelísticos diferentes y tres obras relacionadas con situaciones disímiles. la cual se apresta a recibir y a coronar – Texaco. la risa popular y la crítica social. los economistas y los hombres políticos.

En consecuencia. Manifiestamente. un verdadero renacimiento. el confort de todos. la transformación de un país entero en decorado de teatro (Tout doit disparaître). etc. sino debido a un mundo que pretende sólo desear su bien. Este importante giro novelístico. sociológicos.). Por lo demás. son personificaciones del Bien. cualquiera que escapa a ella recibe al menos la aprobación tácita de todos. siempre con respecto a un entorno social. Y peso mis palabras. en la cual todos participan y. De personas que sufren no a causa de las condiciones de vida desfavorables. cuando el individuo se afirmaba. Tomemos un ejemplo del mundo de antaño: la guerra. o la carrera desenfrenada hacia el éxito (Le Libraire et son pygmée). Hoy en día. no puede oponerse abiertamente ni al urbanismo ni a todos los bienes que el mundo le propone.comprender que esas tres novelas nos hablan de lo mismo.. Sin embargo. leyésemos cada tratado que se ha escrito en la materia (filosóficos. ¿No era la guerra el Mal? De acuerdo. antropológicos. de injusticias. estas tres novelas. tratando de comprender el mal que produce el Bien. de Chamoiseau y de Cahen. No podría trazar con precisión el túnel que conduce de la disneylandización de la vida a los descubrimientos de Duteurtre. dado que el sujeto también cree sinceramente en su necesidad. En ellas podemos seguir la marcha triunfal del mundo que va de lo bueno a lo mejor. Tanto más cuanto que. sólo ha podido iniciarse en el momento en el que la humanidad canalizaba todos los bienes potenciales que le era posible hacia su Bien supremo: el Niño. en la era de la infantilización generalizada. la alegría de vivir de todos. se trata de una experiencia humana nunca antes vista. como un lastre incómodo. una reflexión detallada y argumentada sobre este misterio me parece superflua. la felicidad de todos. ¡oh!. de calamidades independientes de su voluntad y de sus deseos. el urbanismo (Texaco). Mi único fin era dar una imagen más o menos representativa de la novela francesa más reciente. Ahora es lo contrario: el mundo se manifiesta como un conjunto de operaciones y de iniciativas que pretenden el bienestar de todos. que desde mi punto de vista experimenta. durante este período. paralelamente – pero. esta búsqueda de las víctimas del Bien. sobre un fondo imaginario diferente. Seguramente resultaría una pérdida de tiempo si. Que el lector me perdone el haber reunido de manera un poco escolar las treinta y cuatro novelas que mencioné antes. eso sólo sucede en las novelas que se obstinan en dudar de todo – tenemos la impresión de que el hombre es una tara. familiar o cultural a priori hostil a sus deseos y a sus proyectos personales. etc. la aparición . pero veamos también lo que sigue: puesto que es el Mal. no someterse a ellos no puede ser sino una extravagancia de la naturaleza humana. Las ciencias del hombre no están hechas para explorar las paradojas existenciales3. son escenificaciones de la misma situación paradójica. y es este un punto sobre el que debemos insistir. que el hombre de carne y hueso está a la zaga de esta marcha. En cambio.

una vez aislada de este período. y Sa femme. Es más. los códigos fijos de la “escuela de la mirada” con la imprevisibilidad de la naturaleza. sería injusto imputar al comentario esa carencia. En esta perspectiva tal vez sería interesante abordar. esta obra será desechada por los golpes mediáticos. En efecto. hubiésemos comparado las obras! Pero no.durante esos mismos años de un novelista de la talla de Michel Houellebecq bastaría para justificar esta opinión. A decir verdad. aún más. cohabitan de manera conflictiva. en ser capaz de revolucionar totalmente los datos. por lo menos. latentes o explícitos. me parecen reveladoras de la perseverancia de una cierta disciplina sólidamente formalista de los años cincuenta y sesenta tanto como de formidables precursores 4. en Vétérinaires. desaparecerá detrás de su transformación en evento paraliterario. que los novelistas en los que pienso han podido infundir a la novela francesa un nuevo impulso y conferirle su lugar particular en el mundo. traducida ya en varios idiomas. Empecemos por la relación de esos novelistas con la tradición reciente. en exponerse sola sin el confortable carapacho de una originalidad adquirida de una vez y para siempre o. permanecerá incomprendida en gran parte. comparábamos los conceptos y las intenciones. de laboratorio. había primero que examinar si dicha obra era capaz de suscitar entre los doctos vanguardistas y otros especialistas. la ruptura creativa. Y Houellebecq no cae del cielo. será reducida a un montón de provocaciones y de geniales intuiciones. explosiva. ¡Si. Es la historia de la ascensión de un veterinario a las más altas instancias de la prestigiosa y todopoderosa 39 . era casi un ritual: no podíamos concentrarnos en tal o cual obra para destacar su novedad. Vétérinaires. con las inquietudes y con las conquistas artísticas de su época. Es a través de las soluciones concretas a los problemas que siempre plantea a los artistas el pasado de su arte. dos novelas de 1993. Diría incluso que la obra novelística de Houellebecq. de Bernard LamarcheVadel. la continuidad del idioma. Hasta entonces. ha habido otras tan esenciales que las han precedido y las han sucedido. Era la novela misma la que miraba de soslayo hacia esos períodos gloriosos cuando en París se confeccionaba la moda literaria para el mundo entero. Sin querer en modo alguno restarle valor a sus obras. si su estética no se relaciona con los enigmas. a través de algunas de esas treinta y cuatro novelas. Sólo hasta la década de los noventa hemos dejado de proyectar toda obra con un cierto valor sobre el extinto Nouveau Roman (nueva novela). tanto interés como el nouveau roman. de Emmanuèle Bernheim. La circunscripción fue principalmente artística. los tres temas indispensables para comprender los retos estéticos del período concernido: la relación con la tradición reciente. Desde este punto de vista. Era la novela misma la que dudaba en lanzarse sobre pistas absolutamente nuevas.

nos dice Sa femme. es que exponen las formas artísticas ya asimiladas a las fuerzas aleatorias de la existencia. De hecho. lo poco que hemos sentido y lo poco que tenemos que decir. el éxito viene del hecho de que se ha trastocado la forma inicial de su destino presupuesto: lo “poco de expresividad literaria”. suntuosamente acompasada. para que el juego formal esté otra vez lleno de los misterios indescifrables del mundo. que recuerda Le Bavard (1946) de Louis-René des Forêts –.Unión de Veterinarios. el caso de Vies minuscules (1984). Sólo que el caso no es tan sencillo. En la obra de Emmanuèle Bernheim podemos encontrar el mismo género de cohabitación. digamos de transición con respecto a las verdaderas conquistas novelísticas de la década de los noventa. una vez obtenida su extrema “objetivación” se anula bajo las garras de un perro. el signo de que Don Juan ha cambiado de sexo. para enfocar y mirar con la prudencia necesaria los monstruos que duermen en las entrañas de nuestro mundo. al contrario. Hay que esperar a Extension du domaine de la lutte (1994). Lo que resalta claramente en estas obras (Vies minuscules. de una nueva era erótica. Es el caso principalmente de Sa femme. Sin embargo. para narrar la trivialidad de la vida. fácil. Vétérinaires. Contentémonos con narrar. Es la puerta que se abre súbitamente a la vida. la “impasibilidad” de los años ochenta. respaldado por una ironía a veces feroz – por momentos autodestructiva. cotidiano. el hombre desposeído de su. para que la interrogante existencial se regenere en formas nuevas. de Pierre Michon. ocupará en el nuevo reparto del juego erótico un lugar mucho menos importante que aquel que ocupaba antes la mujer oprimida. como si ya se tratara de una situación trivial. y On ferme (1997). Es el derrumbe de una realidad concebida in vitro ante la fuerza – felizmente – incontrolable de la naturaleza animalista. adecuadas. quizá único. es el “minimalismo” de la primera época de los años setenta y ochenta. Porque. . Sa femme). papel de seductor. Ejemplo que será retomado y maravillosamente enriquecido por Richard Millet en su trilogía La Gloire des Pythre (1995). Aquí. Y esta revelación novelística está vestida con un atuendo sencillo. Es nouveau roman desde el momento en que la “mirada”. y decididamente. sino el síntoma de una nueva humanidad. Se deja entrar al aire. se trata del descenso. corta. L’Amour des trois sœurs Piale (1997) y Lauve le pur (2000). Es una novela en la que se sigue explorando la técnica de un ojo que se substituye al pincel. de la parodia en la forma debida de todas las cuadrículas interpretativas de lo real. En la superficie. la frase es moderada. lo que tiene enormes consecuencias. lo que rivaliza con la impetuosidad. Porque esta heroína novelesca que liga no es un caso más en la vasta literatura erótica. de Michel Houellebecq. de Philippe Muray. la calma. bajo la capa se esconde el acero: una mujer que liga. aquí. de los bajos sucesos diversos. Otra vez. ¿Y qué?. Pero no se sale de la habitación. a veces sutil y discreta que nos hace pensar en L’Acacia (1989) de Claude Simon. no es para representar lo “poco de existencia” sino. novela que presenta otra pareja antitética: una retórica extremadamente trabajada. Es también – para no perder de vista los pocos logros de antes de nuestra década –. parece decir la autora. dirán algunos.

en primer lugar. Por razones históricas y culturales. es necesario recordar aquí un afortunado acontecimiento. si bien no es suficiente para alcanzar la salvación. como cualquiera lo sabe. sucumben uno tras otro al empuje del inglés. cuando es necesario. como la República Checa. sino que. ¿Con qué valentía. a favor de los frescos sotos de lo prosaico. ¿podemos olvidarnos de la preocupación que han mostrado por el idioma los grandes escritores franceses? Ahora bien. y con razón. en cada retroceso del francés. ¿cuál es el escritor que no se interesa en su idioma? Ciertamente. con qué perspectiva y en nombre de qué ilusión se pondría alguien hoy a crear en francés. Antes de evocarla. Un gesto significativo por partida doble: en primer lugar. arbitraria y abusivamente lúdicos. a lo largo de los siglos los escritores franceses no sólo han perfeccionado un idioma nacional. si el francés. presenciamos cómo los bastiones francófonos de ayer. estoy consciente de la tautología: escritor es igual. de una defensa del idioma francés en el momento en que. en Francia. para no traicionar la poética resueltamente anti-kitsch del novelista. definitivo. podemos descubrir los profundos vínculos del autor de La Plaisanterie con la herencia cultural francesa. O. su primera novela escrita directamente en francés.Observación que nos lleva al segundo tema. dejemos de lado nuestros entusiasmos quiméricos y escuchemos la queja que sale de ellos: ¡ah!. En 1995. esta evidencia tiene un sentido diferente. Milan Kundera publica La Lenteur. ese francés en el que sigue reluciendo el franco amor por el placer. han edificado una civilización. inevitable. en cada encogimiento de su territorio cultural. a la luz de esta novela. abandonar los terrenos áridos de los logros literarios más reciente. muere un aspecto del mundo. Balzac. Y este retroceso. si bien podemos redefinir por completo el juego formal y. pudiera al menos frenar un 41 . La Lenteur es una sorprendente confrontación novelística entre el libertino siglo XVIII y el siglo XX que agoniza en el frenesí y la velocidad. Proust y Céline han escrito sus obras en un idioma condenado a morir? ¿Por qué escribir si no es para perseguir la grandeza? ¿Por el honor? ¿Para aislar el espléndido edificio de antaño en una reserva natural? ¿Para transformar el universo de ayer en “excepción”? Ningún otro escritor amenazado por la dominación lingüística anglosajona vive hoy el drama que vive el escritor francés. Polonia y Rumania. sabiendo que Rabelais. expira uno de nuestros mundos. La preocupación del escritor francés por el idioma de su país abriga en ella la preocupación por la lengua de una civilización. De modo que. se trata de una muestra de solidaridad. como expiraron el mundo griego y el mundo latino. objetarán algunos. en la ficción. Sabemos cual de ambos ha ganado la batalla en el mundo real. es real. ¿Qué hacer? En esto también corresponde a los años noventa aportar una respuesta que. al mismo tiempo. hoy en día. al menos tiene el merito de la honestidad artística. En segundo término. el de la continuidad del idioma porque. el triunfo es para la lentitud. a preocupación principal por el idioma de su país. después de la caída del comunismo. Consolémonos sin embargo. Salvo que.

Dicho de otro modo.poco nuestra loca carrera hacia ningún lado. Richard Millet no es el único novelista que reivindica la creatividad del francés. No es el único en haber dado la espalda a los artificios literarios. Me parece. Sin embargo. robusta como el mármol. Si el francés todavía aspira a gloriosas conquistas debe. a la domesticación total de la naturaleza. un ensayo sobre la lengua francesa trabajado más o menos en la misma época en que se publicó La Gloire des Pythre. a través de esta toma de conciencia aguda y última de la naturaleza del fin que se inicia en la muerte del francés. la crueldad y el canto – pero. la primera en la historia de la humanidad que. el duelo y las nupcias. a su transubstanciación en decorado. Se ha aplaudido este idioma suntuoso. . especialmente el de La Gloire des Pythre. a los experimentos tediosos y a las voces de alarma corporativistas. que se hizo demasiado énfasis en el excelente trabajo de Millet sobre el idioma – plenamente justificado tanto por su novela como por sus trabajos de ensayista –. la apuesta de Richard Millet. lo que viene a ser lo mismo. envolvente como un sudario. Muy felizmente. radicalmente distinto de todo lo que se nos había dado a conocer hasta ahora. el autor de Sentiment de la langue (1993). sin tergiversaciones y sin efectos especiales. para pasar al tercer tema. me parece. nuestros idilios efímeros y nuestras tentativas por ocultar su dominio despiadado. ya no quiere oír hablar de la muerte. ¿para hacer qué? ¿con qué objeto? ¿No es acaso porque el lenguaje de esta trilogía. a su servidumbre. Aquí. que despunta en el horizonte? Tal es. en esta novela asistimos al entierro de la muerte o. aunque resulte paradójico. se entierra a la misma tierra. es para acompañar un entierro? Y no cualquier entierro. en esta novela. absorta en sus fantasmagorías tecnológicas. ¿Y si presentáramos de otro modo esta queja? ¿Si ya no pidiéramos al francés verse morir con amargura? ¿Si nos sublevásemos? ¿Si intentásemos desvelar el mundo que está matando al mundo francés? ¿Si nos interesásemos más en esta nueva civilización planetariamente unificada. la mierda y la plegaria. Es pagando este alto precio. pero que se dejaron en la sombra las razones profundas que empujaron al novelista a esa labor preciosa sobre las palabras. se entierra al gran tiempo destructor. una lengua lenta como un canto fúnebre. con el sello anglosajón. el francés sólo existirá como una fractura que divida al mundo como es hoy y al que parece llegar. ni la prensa literaria ni las librerías pasaron por alto la importancia de esta novela. no es el único que ha comprendido la urgente necesidad de dar testimonio del hecho de que acabamos de despertar en un mundo nuevo. Si. el primer libro de su trilogía “campesina”. que triunfa siempre sobre todas las empresas humanas. este idioma que abarca de la misma manera la muerte. describir y desmitificar la mentira ontológica de la civilización ascendente. que esta lengua desempeñará un papel artístico de primer orden en el mundo entero. sobre las frases y el ritmo. sin embargo. se entierra a la noche.

Extension du domaine de la lutte de Michel Houellebecq prueba – quiero decir novelísticamente.No se trata de un radicalismo ficticio. héroe trágico de un mundo absurdo. sólo se entregará al arte que se atreva a verlo como realmente es. que ha vuelto caducos los antiguos modos de percepción. Cabe señalar que ese mundo. se le filma. refuerzan el sentimiento de que nos enfrentamos actualmente a un mundo absolutamente nuevo. En La Classe de neige de Emmanuel Carrère. visitamos ese mundo de visitantes comúnmente llamados turistas: no esperemos encontrar aquí consideraciones sociológicas u observaciones tontamente irónicas contra los turistas. incluyendo la del lector de la novela. o incluso de mónadas ejecutando una suma de actividades para excitarse mutuamente y creer así que forman una verdadera comunidad. como un mundo que ha cortado todos los puentes con el pasado. aquí. conceptuales y artísticos. todo el ser participa a la turistización del mundo. no se ve el mundo. Porque en la persona de ese padre de familia afectuoso y de ese chico que tiembla por una inquietud innombrable. En esta novela no se vive. todas “mis” novelas. Un hijo parricida interpreta magistralmente su inculpación. también asistimos a una especie de rodaje. es él mismo quien dirige la investigación. emplear el término de sociedad puede ser abusivo. Así. Nos encontramos en los antípodas del Meursault de L’Étranger. No obstante. En su caso. pueda engendrar monstruos. Habría. quien clasifica los eventos. descubrimos el mundo del alma turistizada. no es un radicalismo de posiciones tomadas y de desmitificaciones sacadas del arsenal de la verborrea subversiva. monótono. normal y próspera. El héroe de La Puissance 43 . ¿Cuál es el resultado? Se gana la simpatía de todos. y otras cuya existencia probablemente ignoro. Con La Chambre d’amour de Christophe Ferré. teórico. se diría que se trata más bien del derrumbe de un mundo desde sus fundamentos. En La Chambre d’amour (es el nombre de un hotel). de fotos y de reflejos precatalogados por las agencias de viajes – y eso desde la más tierna infancia. En cambio. que hablar de un rebaño de nómadas. De hecho y para ser más exactos. En La Puissance des mouches de Lydie Salvayre. descubrimos el homo touristicus cuyo cerebro está constituido únicamente de tarjetas postales. actor y espectador de escenas mil veces recicladas. vivimos la pesadilla de un niño cuyo padre es pedófilo. más que la narración novelística de un suceso. es decir. espirituales. habiéndose convertido el hombre en cineasta. más bien. esta sociedad tiembla ahora ante la posibilidad de que cualquier apacible familia. y no volveré más sobre semejante evidencia – que la sociedad humana ¡ya no existe! Ha sido remplazada por la de los altos ejecutivos. quien supervisa el acta de acusación. a esos turistas no se les ve aquí. vemos a nuestra sociedad en su terrible desnudez: después de trivializar el vicio. Es un radicalismo novelístico: a través de la novela. vemos lo que todavía no habíamos visto. Recurriré una vez más a algunas novelas de mi lista para dar una imagen de este radicalismo novelístico. vemos “en novela” la amplitud y la profundidad de las destrucciones que se avecinan.

oleada de guerras étnicas. justificar ese . Conoce perfectamente todos los engranajes de nuestro mundo visceralmente antiautoritario. él está del lado del Bien. De la violencia gratuita. es la eliminación del hombre por su integración. es astuto. No le queda. es la desaparición del mundo del trabajo ante el triunfo de los especialistas en economías. basta con traducir correctamente la lógica profunda del mundo. todas nuestras teorías y alegatos a favor del “hijo” contra el “padre”. triunfo planetario de la ideología del mercado libre bajo la estricta vigilancia de Estados Unidos. Con Une fuite ordinaire de Fabrice Lardreau. me parece vano. en la utopía ultramoderna del bienestar. Y las cosas siguen así en numerosas novelas. Y así sucesivamente. e incluso falso. y toda la sociedad (parientes. Porque él sueña con una familia. consolidación y ascenso espectacular de la Pax americana a través de guerras que parecen juegos electrónicos de tamaño natural. Porque pretende estar enamorado de ella. En Histoire d’amour. compañeros de trabajo. hijos. mundialización. aún cuando es ignorada por las ciencias del hombre. un hombre viola sistemáticamente a una mujer. pues. todo va al revés. sino preparar la escenificación de la justicia superior a aquella de las leyes. alineación de la tierra entera con la cultura y el modo de vida americanos y todo lo demás. desarrollo por todas partes de la biotecnología. y Une réunion pour le nettoiement de Jacques Jouet. Rectifiquemos con base en la novela: es la violencia que llamamos “gratuita” por no haber admitido que ya vivimos en un mundo nuevo y por no haber comprendido su lenguaje. el mejor de los mundos que es el nuestro. de fanatismo religioso y de bandolerismo. y Rosie Carpe de Marie NDiaye. tanto mas temibles cuanto que son criminales. Histoire d’amour de Régis Jauffret. crecimiento exponencial del ocio. No obstante.des mouches no es trágico. es la aniquilación del erotismo por el mecanismo bien aceitado del sexo para todos. es la pérdida del contacto con el mundo por las riquezas ficticias de las tarjetas de crédito. un hogar. está sin embargo bien instalada en nuestras almas: en este. la justicia de los hijos acusadores. amigos. dirán algunos. novela tras novela. unificación del planeta bajo el signo de la comunicación informacional. el sida. ¿Por qué? Porque la viola con simpatía. Porque. a priori. se revela esta certeza que. Otra novela. Tal vez estemos tentados de explicar el radicalismo de la novela francesa contemporánea por los cambios profundos que han tenido lugar en nuestro mundo desde hace una buena docena de años: caída del comunismo. Con Roxane de Michel Host. tan deseada. llega en cierto modo al mismo resultado: el crimen ya no es difícil. por amor. Con Une désolation de Yasmina Reza. de terrorismo. Con La nuit où Gérard retourna sa veste de Jacques Lederer. vecinos) se muestra impotente ante su fuerza destructiva. la clonación. justicia.

la novela francesa se encuentra terriblemente sola. en haberlo seguido a través del laberinto de la existencia y en haberlo plasmado en numerosas experiencias artísticas.radicalismo de esta manera. Por otra parte. su voz única. una crítica que se contenta con su propio comentario sobre ella misma. en el foro interno del hombre. de tanteo en 45 . en su feliz retorno al escenario. Esto explica el extraño sentimiento que a veces experimentamos a la lectura de una gran novela. hacernos comprender que el hombre no es ni víctima ni cómplice del mundo. De esta manera. potencialmente. Nada de todo eso que sucede actualmente en el mundo sería posible sin la llegada de un nuevo hombre. sus bienes y sus proyectos. es preciso hacer notar que. sin examinar jamás los resultados existenciales. sino que ya impone. sino. Tarde o temprano se vería claramente que la novela francesa no solamente vuelve a dar signos de vida. Un arte en el que se mezclan en caliente nuestros deseos más profundos. en primer lugar. El mérito de ciertas novelas francesas recientes reside en haber descubierto ese deseo. de un hombre que aspira a la abstracción. ya sea como catástrofes o bien como avances que lleven a la humanidad hacia la salvación. O. sino encontrar en ellas lo que las diferencia radicalmente de todas las precedentes y. contemporánea de estos importantes eventos. Es más bien un “observador” que forma parte del juego. El papel de la novela no es condenar ni aplaudir las nuevas situaciones en las que evoluciona el hombre. Un arte que puede. la novela que. de un hombre que consagra deliberadamente a la abstracción su existencia. Si ese fuera su única desventaja. no hay que olvidar que la novela no es un espejo. el divorcio se ha consumado: por un lado. Los pocos ensayos teóricos y críticos publicados hacia fines de los años noventa continúan tranquilamente la discusión. No obstante. las dos cosas a la vez ya que podríamos decir que lo precede. paralelamente. La renovación novelística de la que hablamos aquí es. Tenemos la impresión de que aquello que consideramos como real responde a un deseo socarronamente anidado. con el extinto estructuralismo y la crítica literaria universitaria. en otras palabras. por el otro. la situación no sería tan catastrófica. nuestras inquietudes más justificadas y nuestros proyectos contradictorios. ayudarnos a comprendernos mejor y a captar mejor todo lo que emerge en el mundo. en Francia y en el extranjero. antes de su “realización”. a falta de novelas que marquen un nuevo inicio. todo lo que hemos aprendido a ver con la intermediación de los mass media. Un arte vivo. preferimos la imagen a la cosa real. Empecé estas reflexiones con algunas observaciones sobre la crítica literaria que traiciona su esencia cuando se somete a los imperativos del calendario editorial. Ese deseo tiene un nombre: abstracción. en torno a problemas pseudoestéticos que esta crítica ha notado. Ni un decorado. sus dioses. por lo tanto.

Porque si bien es difícil encontrar la aportación de la crítica institucionalizada a los novelistas que se han alejado de la literatura de “laboratorio” para volver a beber en el manantial de la vida real. Marcel Aymé y tantos otros. todo se vuelve más fácil: sólo le queda tirar a la basura de la Historia la Historia misma con todas sus guerras. en sus obras. de Gilles Châtelet. cognitiva y social. una sobreviviente de la época del Mal. aísla al hombre de su pasado y de sus semejantes. los contactos y los deseos virtuales. Los otros dos ensayos fueron escritos hacia finales de la década: Vivre et penser comme des porcs (1998). de JeanClaude Michéa. habiendo remplazado el saber por la información y la transmisión por las redes. El primero habla de nuestra Ciencia. y L’Enseignement de l’ignorance (1999). Sus autores. El primero en el tiempo. ha reconquistado su lugar de directora del juego literario. Habiendo sido definitivamente borrados de la superficie de la tierra los monstruos de Stalin y de Hitler en las cercanías del tercer milenio.tanteo y de audacia en audacia. pues tanto peor para ella: la realidad será. L’Empire du bien. los flujos. por el kitsch. sin el descenso hacia los misterios infinitos de la existencia. que corta orgullosamente sus amarres con el ser humano. vuelven a vivir todos los grandes ignorados por el modernismo dogmático de la segunda mitad del siglo XX. a partir de perspectivas diferentes (ética. dulce). a partir de ese momento “histórico”. publicado en 1991. no podemos callar el hecho de que. respectivamente). se autoproclama totalmente del bando del Bien. ella también. no podemos decir lo mismo de la crítica en general. política e histórica. Tres ensayos se distinguen de manera particular por su concordancia con las preocupaciones mayores de los novelistas. Y si la realidad desmiente constantemente esta abstracción flagrante. odios y exterminios. con su realidad social. Aún cuando en este fin de siglo la crítica literaria ha estado ausente de la creación verdadera. El otro habla de nuestra Escuela que. Jean Giono. La idea es que nuestras sociedades han optado masivamente por la “Glucocracia” (del griego glucos. podría ser considerado como el comentario anticipado de toda creación novelística ulterior. Estos tres ensayos giran en torno al mismo fenómeno: la entrada arrolladora de nuestras sociedades en la era de la abstracción. aliviado. De modo que. con el hombre concreto. crean o reinventan conceptos adecuados para comprender mejor los múltiples aspectos de esta nueva era. . el hombre. el panorama descrito por el espíritu crítico quedaría incompleto sin la búsqueda novelesca. como Valery Larbaud. sólo una sobreviviente del pasado. de Philippe Muray. ¿Sola? Sería más justo decir que con el apoyo generoso de sus antepasados. Sin embargo. por el embellecimiento mediante el camuflaje.

cerebral. Sexto: está en la luna. Segundo: los novelistas viven aislados. en 1968. Su objetivo será siempre de economía. para aliviarse! ¡El viejo tiempo cuando la literatura respiraba a todo pulmón y se creaba en libertad. al leerlas y releerlas. La fe en el arte. tengo la impresión de que esta ruptura abiertamente ostentada no es otra cosa que un esfuerzo por reanudar los vínculos con el pasado más remoto. “la escritura por la escritura”. De inspiración científica. Onanismo. durante esta década. veo en este renacimiento novelístico una respuesta artística singular a los reproches que Witold Gombrowicz. Ni siquiera me atrevo a soñar con tanta felicidad. podemos hablar legítimamente. ¡Dónde están. Lo que sé con certeza es que. Al contrario. Intelectual. la misma cosa. pues. La mayoría de las veces. entre la gente. Cuarto: es ingenua. “el arte por el arte”. más o menos. Solipsismo. Es el principio de la admiración mutua. Han perseguido tanto a ese desventurado “yo”. de una fuga hacia el pasado. pureza. “la palabra por la palabra”. de originalidad. en este caso preciso. Tercero: es pobre. 47 . que lo maneja a su antojo. A veces. “soy artista”.” Y un poco después: “Sólo cosechan lo que sembraron. desprovista de fuerza. la novela francesa ha contestado punto por punto las acusaciones bienintencionadas del autor de Ferdydurke. irreal. los buenos tiempos cuando Rabelais escribía como un crío hace sus necesidades contra un árbol. La fe en el mito “soy creador”. dirigía a la novela francesa. Abstracta. Deslealtad con respecto a la realidad.Sería erróneo interpretar la ruptura de esas cuantas novelas con el pasado más reciente como una huída hacia el futuro. artificial. en sus entrevistas con Dominique de Roux: “Primero: es teórica. Obstinación. de frescura. No tiene los pies sobre la tierra. Todos escriben. ese enfant terrible del modernismo. quintaesencia. Fabricada. El uno escribe para el otro. y obstinada en el fastidio. de impulso. para la gente!” Ignoro si “los buenos tiempos de Rabelais” han regresado. Quinto: es monótona. Abstracción. pusilánime. abstracta en consecuencia. que han llegado a una literatura impersonal. El arte de rodillas ante la ciencia.

Dado que la risa es lo propio del hombre.Y. En todas esas novelas hay risa. ésta. es también probablemente su único y último recurso para luchar contra los demonios de la abstracción. . sobre todo.

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mode d’emploi (ADPF. La Revue parlée del Centro Pompidou. en la editorial Belin: Prose au-devant du nouveau (1968-2001: la evolución literaria en Francia) Para Idée 2001-1998-1968: historia de un viraje 1968-1983: de la “era de la sospecha” a la del “placer del texto” 1983-1998: Ménard. Crítico desde 1983 (La Quinzaine littéraire. 2000). 1992) y de Witold Gombrowicz ou l’Athéisme généralisé (Seuil. En prensa. por debajo del texto 1968-1998-2001: en el viraje de la historia bibliografía: historia – teoría de la literatura 53 . signalement (Centro Pompidou. Vient de paraître). Don Quijote. Borges. 1998). Comisario de la exposición 1968-1983-1998: Romans. Art-press. Ministerio de Asuntos Exteriores. Autor de la película Christian Boltanski. más allá de la sospecha 1998-1983: metamorfosis de Lázaro. Profesor de historia y de teoría del arte en la Escuela Nacional de Arte de Bourges. France-Culture.Defensa e ilustración de la prosa francesa Jean-Pierre Salgas Nacido en 1953.

prosa .

aconsejado por los profesores con “vipère au poing”. o el principiante Michel Tournier) –. 1983)… Bajo el aplauso generalizado. leído por los alumnos de secundaria. Jérôme Lindon desaparece en abril. en el centro de este odio del “pensamiento 55 . recordemos que es la época en la que la cultura más contemporánea es editada en libros de bolsillo («Idées» y «Poésie»– Gallimard. nueva versión: los «Laclave» y Les Inrocks…1). por los estudiantes. en 2001. y su Littérature à l’estomac (aún más que Hervé Bazin. o agravar. tal como había sido inventada a mediados del siglo pasado. Philippe Sollers. nacidos en un mundo. A la manera de Chateaubriand.. más allá de las mutaciones del campo literario: el campo de ruinas del Berlín de Alain Robbe-Grillet en La Reprise (2001) podría representar una buena metáfora. animador de televisión adversario de la “subcultura periodística”. de la crítica. tanto los incontables clones de la emisión empujan los límites de la sumisión del libro al espectáculo 3. el problema.” Treinta años después de mayo de 1968. en 1997. no debemos olvidar que el Regreso al orden y el Devenir-espectáculo surcan todos los aspectos de la cultura (desde la nueva filosofía. en 1987. el hombre de los medios de comunicación moralista al estilo de Jean-Edern Hallier. es la idea misma de literatura (la realidad de la edición. el Nuevo Roman y el izquierdismo en las ediciones 10/18. Bernard Pivot se va por segunda vez. responsable de Apostrophes desde 1975. moriremos en otro. hasta la “derrota del pensamiento”. Simultáneamente. Boris Vian. de la librería) lo que ha cambiado. el éxito exponencial de todo aquello representado por el segundo (la heteronomía total y el espectáculo que recubre la Restauración misma. habrá que hacernos a la idea de que. y luego de Bouillon de culture a partir de 1985. convertidas después en «Folio»). “el escritor francés” se llama Julien Gracq.. perfectamente descrito bajo la identidad de “Boris Fafner” por Philippe Sollers (Femmes. Y para atenuar.2001-1998-1968: historia de un viraje 2001 año teórico. publica una historia de la literatura del siglo XX en forma de comentario de una encuesta de opinión: Dernier Inventaire avant liquidation: “El estatuto del mandado ha remplazado la estatua del comendador. Para convencernos habría que leer los centenares de páginas publicadas en la prensa. a través del arte contemporáneo desde 1983. etc. una “literatura visceral” de un género no previsto por Julien Gracq en 1949). Dicho en otras palabras: en 1968. Esto es como un condensado de lo que ocurrió en el campo literario francés de 1968 a 1998: la derrota (provisional) de lo que encarnaba el primero (la autonomía. el escritor se llama Frédéric Beigbeder. santificado por su rechazo al premio Goncourt en 1951. y la modernidad) ante la Restauración (el regreso de los “veteranos y húsares” descritos por Bernard Frank en 1952. Director de la editorial Éditions de Minuit desde 1947 (secundado por Alain Robbe-Grillet de 1955 a 1984).. al heroísmo del primero 2 y del vicio al vicio convertido en virtud del segundo. de homenaje del vicio a “la esencia de la virtud literaria” (Echenoz).

y viene a anunciar en la pantalla su rechazo blanchoniano a aparecer en ella. recupera prestigios olvidados (Florence Delay. donde todas las inglesas son pelirrojas y todos los alemanes disciplinados. y la del terruño y de la escuela de la Tercera República 4. su “cosmopolitismo” tan vanagloriado disimula una gira perpetua por el mundo de las mentalidades cerradas y de los clichés. como escenario de fondo. la verdadera. con. perdiéndose las nupcias de lo “real” y de lo “contemporáneo”. cuando triunfa el Journal 1968-1976 de Paul Morand. además del primer . cristaliza querellas internas en el campo de la edición y de la prensa) no acaba de acabar. mi segunda intención se refiere más bien. ¿no es aquel que plantea el mayor número de preguntas a la literatura (tanto como Olivier Cadiot o Patrick Chamoiseau. y dejando a Michel Houellebecq la tarea de hacer pasar lo segundo por lo primero. La “confusion des lettres” (Michel Crépu) parece haber llegado a su máximo: el principal innovador de los años 80 (del Méridien de Greenwich. 1992). cuando una adaptación para el cine de Destinées sentimentales suscita la celebración sin matices de Jacques Chardonne de Barbezieux y… de Vichy. como antes lo hacía con Paul Géraldy. 1979.. Puede ser que la palabra parezca un guiño hacia Maurice Blanchot. “por ellos mismos” de los autores y de la obras de los años 1968-1983-1998-2001. quien. esta “tenaza” parece por lo demás sujetar toda una zona de la literatura francesa. el reaccionario formal. Mi intención excluye hablar. está la contestación de la Revolución escrita por un François Furet en 1989. ¡Paradoja! Cabría la pregunta: en el otoño de 2001. se trata más bien de delimitar el “espacio literario” de la época. El “caso Renaud Camus” (“eslabón débil” del campo literario convertido en rehén. año teórico. Michel Houellebecq (escribo estas líneas a la sombra de su Plateforme). 2001. etc.68”.. con sus declaraciones antisemitas de circunstancia. tanto más cuanto que se desmorona ante nuestros ojos. Jean Echenoz.. el general de Gaulle se había opuesto a su ingreso en la Academia Francesa). a pesar de su poco peso frente a la televisión (Jean d’Ormesson parece más célebre por su pertenencia a la segunda). cuando la “banca central” Gallimard escoge el álbum Marcel Aymé para inaugurar el siglo en la Pléiade… Chardonne-Morand: en los momentos de Le Fabuleux Destin d’Amélie Poulain. la “literatura de viaje”. una precisión y dos observaciones.. a Nous trois. Etc. anclada en Saint-Malo (de Michel Le Bris el “romántico” al exotismo de Olivier Rolin). elegida precisamente este año). a escoger. el novelista de la tesis anti sesentayochera que se alza en el último número de la NRF contra la “chusma izquierdista” que ha movilizado el debate intelectual durante todo el siglo XX. que inauguran 2002)? Rápidamente. Minou Drouet se viste con Pierre Guyotat. con su antisemitismo cotidiano (en 1968. la que escaparía a esta nueva (mediática) literatura visceral: las novedades de hoy serían. La Academia Francesa. prohibido en 1968. hacia un espacio ideal e ideario. el vaivén Este-Oeste / Norte-Sur). Hoy en día. el mediatizado absoluto. “fue en busca” del Goncourt en 1999.

instaurados por la modernidad canónica de Philippe Sollers en 1968 – el principio del fin de Tel quel – hasta su ruina. que no la manifiestan” (Pourquoi la littérature respire mal. Ni del interior de los textos ni fuera de ellos por completo. Estas cuantas páginas en forma de flash-back hablan de (y sobre) esta zona fronteriza en la que una obra manifiesta su solidaridad o sus recelos con respecto a la biblioteca y a la Historia. las instituciones (edición) que la sostienen. Y esto no sucede solamente con las vanguardias: pensemos sólo en la parte media de nuestro período. ratificada por él mismo en 1983 (Femmes y sus tumbas de Barthes. al Pierre Bourdieu de Les Règles de l’art (¿Barthes continuado. François Weyergans o Jean-François Bory y Jean-Luc Benoziglio. Blanchot “repuesto”?): a una reflexión en términos de “campo literario”. se retira en 1984. Alain Robbe-Grillet. Blanchot que anuncian el Apocalipsis. tal y como Michel Houellebecq quien escribe en el “estilo” de Hot vidéo o de Le Guide du routard. o dicho de otro modo.. De cualquier manera. y este hecho no puede quedar sin efectos). en el desierto teórico presente. o de “escritura”. 1968-1983-1998: podemos describir esos treinta años como un período de cambio de los puntos de referencia. Sollers le da la bienvenida a la revolución conservadora de Houellebecq. Hasta me atrevería a decir que el año 1983 dura cuatro años: Georges Perec desaparece prematuramente en 1982. y Christine Angot (L’Inceste). Lacan. la literatura absorbe a la extraliteratura. y de su intersección. insecablemente estético e institucional. según el Barthes de Degré Zéro (estrategia formal en la biblioteca y con respecto a la Historia). Campo sociológico. retoma a Zola e incluso al Barrès de Les Déracinés. Después.Barthes. editor.. en la rehabilitación de “autores vencidos en el campo de honor literario”. Julien Gracq: “Los lectores leen con igual placer tanto las obras críticas de M. Marguerite Duras y Claude Simon son canonizados en 1984 y 1985 respectivamente. Jean-Louis Schefer y Daniel Oster. Althusser – el fin del final). 1962). ¿Sigue siendo Philippe Sollers? Con Tel quel (1983). en 1998: en la televisión y en L’Infini. no es solamente la última vanguardia clásica sino seguramente el fin 57 . debemos desconfiar de las falsas evidencias de la cronología como de las certezas ilusorias del “espacio literario”. Los autores no dejan de inventar a sus antepasados y a sus precursores (conocemos el caso límite de un Lautréamont que literalmente no ha existido para sus “contemporáneos”). sus escenas más alardeadas. los escritores se piensen como tales. como las novelas de la señora Sagan. Por otra parte. la jerarquía de los géneros menores y mayores es fluctuante. el tiempo literario: génesis y estructura de nuestro hoy. cuestión de atracción recíproca. cada vez más. Y las fronteras de la literatura no cesan de moverse. Hubert Lucot o Pierre Pachet?). Los escritores no son contemporáneos entre ellos según el orden de los años y de las generaciones del registro civil (aun cuando. en tan pocas palabras no cabría la cuestión de evocar seriamente obras que por definición son singulares y merecerían cada una un estudio (sobre todo aquellas que son “más únicas” que otras – ¿dónde clasificar a Romain Gary y Albert Cohen. también “magnético”. El “espacio”. Henri Thomas o Hélène Bessette.

Michel Deguy hizo en Le Comité (1988) la crónica esterniana de la cosa. mientras que se evapora. Y aún más de 1998 a 2001. De 1968 a 1998. O la Pléiade: un poco como la Polonia de que se burla Gombrowicz. Sollers entre 1983 y hoy en día. o a la literatura francesa desde Du Bellay (Défense et illustration de la langue française. después de n años de buenos y leales servicios. surgirán otros pensadores de lo nuevo (escritores de la lectura. espectáculo y por ende cohabitación. de archivos sin obras. autor alrededor de quien el campo se estructuraba. Y de “jovencismo” telegénico (el escritor francés ideal es aquel que sabe hacerse el muerto aún en vida). revista o editor como los había desde un siglo atrás. bathmólogos) y les tocará también desvanecerse en el paisaje. opto por privilegiar lo “nuevo” en la prosa. Posteriormente.de todas las vanguardias y. Excluido de Gallimard. el campo literario pierde sus discursos de legitimidad. Duras entregando con . Michelle Grangaud)… Al salir de Tel quel y Le Seuil para cambiarse a Gallimard en 1983. literalmente ya todo puede suceder bajo cualquier cobertura. desde la novela “rosa vivo” (Camille Laurens) hasta el nervio mismo de la literatura (Daniel Oster. Porque hay que precisarlo: dentro del campo. es a François Nourissier. Hallier o Yourcenar. la “tradición de lo Nuevo” (Harold Rosenberg). el álbum Marcel Aymé…). Hubert Lucot). hoy. de los géneros menores. se ha evaporado. de Rimbaud a Hugo. Francia se convirtió en una gran consumidora de centenarios.. “la bolsa o la vida”. y a fortiori en 2001. nada resultaría más interesante que analizar los riesgos simétricos asumidos por esos tres protagonistas de la modernidad en el centro de eso que puede parecer su negación: como “análisis”. y la única sanción aparente fue la inmediatez de los medios. arquetipo del autor Grasset y verdadero “presidente de cohabitación” de la república de las letras. un espacio-tiempo se desmorona. de “patrimonio”. presidente de la academia Goncourt. de 1998 a 2001 ha hecho rodeos claros. “desprogramación”. por ende. Desde 1983. más o menos desde hace un siglo (Balzac).. luego en 1998. pasando por la prosa añeja de Richard Millet. Luego. Incluso si POL (fundado en 1984) parece ofrecer el mayor “espectro”. Beigbeder o Char. al revés. 1579). abolió de un solo golpe las dos legitimidades: experimentación y clasicismo. 16 de septiembre”). las condiciones de posibilidad de lo nuevo. de Pierre Bourdieu.. el Oulipo (Jacques Jouet.. en consecuencia. ya no hay centro. de los discursos de legitimidad que acompañaban a la novela. a quien Gallimard encomendó el texto del simbólico Album 2000 de la Pléiade en la NRF (el año anterior. discurso. Al perder su columna vertebral de 1983 a 1998. Philippe Sollers. y RobbeGrillet a finales de 2001: desde este punto de vista. Significativamente. ¿única alternativa? Duras después de L’Amant. Hay que volver a leer Les Règles de l’art. el “best-seller de calidad” (Emmanuel Carrère). de Christine Angot (2000): la narración de su irrupción en el incesto literario y la elección (exogámica) de su futuro mediático (primera fase “soy la número cinco en la lista de L’Express. En este período el gran libro-testimonio seguramente es Quitter la ville. como quien dice. Veintitrés años después de 1968. Restauración y.

Maurice Nadeau5. Otra cara de la “desprogramación” (Pascal Quignard) de la literatura: el final de la crítica literaria como fue encarnada por Maurice Blanchot o los grandes folletinistas como Pascal Pia. el Jacques Laurent de Paul et Jean-Paul). de la derrota (a falta de teoría a falta de grupo. la “literatura francesa”. la revista de la FNAC (recuerdo aquí la metamorfosis de Les Inrockuptibles. Es seguro que durante esos años de Restauración Espectáculo. una vez más y sobre el fondo de la mundialización. Robbe-Grillet inventando en público la posición de “escritor vitalicio” provincial y mediático. Corolario: el escritor francés ya no es un intelectual total (Sartre.impudor y sin clasificación alguna sus reflexiones y su cuerpo a la sociedad. el pequeño libro tan citado de Jean Echenoz en memoria de Jérôme Lindon y su reivindicación de modestia teórica (“las comillas”. El escritor francés contemporáneo se mueve más en el universo vivido y descrito por Balzac (Illusions perdues) que en el mundo deseado por Flaubert (L’Éducation sentimentale). más aún: los órganos del mercado Livres hebdo o Epok. Pierre Macherey. aún cuando reúne textos muy importantes (Un écrivain non réconcilié). a la manera del Nuevo Roman y Tel quel) de los tres tipos innovadores de escritura de los años 1970-1980. disimulándose detrás de la multiplicación calculada de los simulacros. la “excepción francesa” (nacida con la Pléiade). Michel Houellebecq o Christine Angot). al perder su columna vertebral teórica e institucional. al contrario. Pierre Alferi. “autoconmemorándose”. Segundo corolario: aquí y ahora se redefine. Gilles Deleuze. pero también Mauriac o. Claude Simon). a sus propios ojos se ha convertido un poco en “una literatura extranjera entre otras”. Algo excelente: las literaturas “francófonas” son admitidas definitivamente como autónomas y separadas del árbol de la madre patria. cuyo campo fue un modelo para el mundo. como tampoco los libros de Philippe Muray o de Daniel Oster. Si bien “la novela piensa con los recursos de la novela”. Jacques Bouveresse o Vincent Descombes. ni siquiera específico (Raymond Queneau. que en 2001 causa un debate a propósito del cine. A penas cuenta “el esfuerzo de arte” (Denis Roche): sintomático. del período mensual a la evolución ante nuestra mirada del semanario). interrogarse sobre las razones que impulsan a los escritores a hacer discos y batir récordes (de Pierre Guyotat à Olivier Cadiot. no generan en lo absoluto los conflictos provocados en 1963 por Robbe-Grillet con Pour un nouveau roman. y el reino de la “promo”: Elle o Le Journal du dimanche se han convertido en soportes “literarios”. lo que él condensa del progreso espectacular y del desvanecimiento. como se le dona a la ciencia. de Kundera. en el otro extremo del campo. como lo analizan de manera magnífica teóricos como René Girard. Le Voyageur no provoca ningún debate. 59 . Por el otro lado. única divergencia teórica de fondo entre nosotros”). los libros de novelistas como L’Art du roman (1986) o Les Testaments trahis (1993). Sollers. En 2001.

Philip Roth. el premio Nóbel de literatura fue otorgado al “francés” Gao Xingjian. preguntaba Sartre. Pueden también señalarse el catálogo Christian Bourgois o el fenómeno Actes Sud. año teórico… Hablaba de Gombrowicz: en su novela argentina Trans-Atlantique (1947). lo que Glissant denomina ahora la “criollización”. que escribe en chino. Claude Simon. Tabucchi o Magris. Dick. han sido adoptados en unas cuantas semanas. Y Claude Simon oponía la técnica al mensaje. La defensa y la ilustración de la prosa francesa exigen hoy en día una reflexión “formal” sobre ésta última. “¿qué conocimientos posee?”. En 2000. 1968-1983: de la “era de la sospecha” al “placer del texto” de jean-paul sartre a claude simon Premio Nóbel de literatura en 1985. el segundo hecho por el otro 1. De esto da fe el Dictionnaire Bordas des littératures de langue française. cuando a un Maurice Nadeau (quien fue el equivalente de Lindon y de Paulhan para los demás extranjeros) le hicieron falta años de Lettres nouvelles para naturalizar francés a un Gombrowicz (un Rabelais polaco). 2001. el “traguito de cerveza” fabricada en la Feria del libro de Francfort…). en su Discours de Stockholm. dicho de otro modo. y la 1 Sens très peu clair en français . Pessoa. Situación absolutamente inédita: ahora le toca a la “literatura francesa” (escritores. Bernhardt. O. Bret Easton Ellis…. editores. nacido en 1984.copiando los modelos brasileño o argentino. críticos) saber aprovechar este “nuevo impulso” para no acabar arrinconada entre novela internacional pretraducida (prototipo: Umberto Eco) y cuento atávico y escolar (o incluso peor: “una literatura Amélie Poulain”. premio Nóbel (declinado) en 1964: “¿Qué tiene usted qué decir?”. Y las literaturas extranjeras tienen desde ahora tantas posibilidades en Francia como las de los franceses “de cepa”: mucho más allá de la nacionalidad francesa conferida por François Mitterrand a Cortázar o a Kundera… . e igualmente a Primo Levi. inventaba la “filisteria”. y Danilo Kis estaba a punto de serlo en el momento de su muerte. editores como Rivages o Le Serpent à plumes. volvió a tocar el tema de las divergencias que le oponían a Jean-Paul Sartre. o también a Raymond Carver.

sino porque sabía inventar lo nuevo”. Sartre. A los ojos de Dios. el último pensador de la totalidad. en la NRF de antes de la guerra. fuera de sus allegados (Violette Leduc. el que imaginó lo que Nathalie Sarraute ha denominado la “era de la sospecha”. Ponge. del que son herederos todos los escritores del Nuevo Roman. quien es capaz de penetrar las apariencias sin detenerse en ellas. Camus. Céline) y ha arrasado con la novela psicológica a la francesa (cuyo modelo es Adolphe. otra historia literaria. y su carga contra las “nociones caducas”. SituationsI a SituationsII. no existe la novela y por ende no existe el arte. o la tan mal llamada novela balzaciana – más bien sería zoleana … Tel quel necesitará algún tiempo para lograr la hegemonía. una obra como la de Claude Simon seguramente habría tenido que esperar décadas para ser reconocida. domina el inicio de nuestro período. y a través de los nuevos novelistas (Pour un nouveau roman. las esferas de influencia. imponer otras referencias teóricas. las cuestiones de Situations II en los términos de Situations I). el de La Nausée. el señor Mauriac tampoco”: es exactamente ese Sartre. a la sazón pensada como compromiso de la forma. en 1962). quien en la posguerra no fue un gran innovador. Renard…. la influencia (suponiendo que la palabra quiera decir algo) directa del filósofo escritor es poca. es él quien ha impuesto las lecciones de modernidad (además de los novelistas estudiados por el crítico. tanto por sus obras como por sus discursos teóricos (el mismo Claude Simon concuerda con la “temporalidad en la obra de Faulkner”). Por una especie de artimaña del destino. André Gorz). o 61 . Es. sólo reformula bajo el nombre de “escritura”. puesto que el arte vive de apariencias. Recordemos la célebre conclusión del artículo sobre François Mauriac: “Una novela es escrita por un hombre para hombres. Queriendo ser el último filósofo. de Robbe-Grillet. primer tomo de sus Romanesques. olvidando que fue él quien las formuló. historia bien armada y corazón humano). en un artículo del Voyageur). Dos Passos. Por el contrario. Dios no es un artista. a fin de cuentas logró ser la vanguardia de las nuevas estructuras del pensamiento: la incertidumbre. las cosas parecen menos simples. un vínculo subestimado: el Barthes de los primeros años quien. Joyce. Sin embargo. seguramente. escribe: “Desde el punto de vista de su proyecto. Todo ocurre como si no se dejara de oponer al autor de Qu’est-ce que la littérature? las propuestas sobre la novela del Sartre crítico de Faulkner. en Le Degré zéro de l’écriture. como filósofo. la obra de Sartre es un fracaso. la deriva” (vuelve a tocar el tema en 2001. Alain Robbe-Grillet quien dice la verdad cuando en Le miroir qui revient. Sin Sartre. y también La Nausée (anterior a la guerra) a Les Chemins de la liberté (posterior a la guerra). Kafka. Mirando retrospectivamente. Mauriac. es este fracaso lo que hoy en día nos interesa y nos conmueve. tenía un genio de la totalización. Proust. otras modalidades de la sospecha (entre ambas. Desde 1964 Gilles Deleuze lo nota: “Todo pasó por Sartre no solamente porque.escritura y su opacidad a la transparencia sartreana.

. Jean Genet firma casi en el momento de su muerte un Captif amoureux digno de Chateaubriand.alguna quizá en la obra del joven novelista de L’Extase matérielle. Incluso sin evocar al Malraux de Les Antimémoires y de La Corde et les Souris. Louis Calaferte publica sus cuadernos. el paso a la crítica genética de muchos antiguos estructuralistas. vía Modiano. La pregunta. son singulares antiguallas que ya no engañan a nadie. Raymond Queneau con Les Fleurs bleues una fábula psicoanalítica. podremos apreciar una constante: la preocupación auto-bio-gráfica (a la Leiris) o autofictiva (a la Proust) – su caída en el dominio público –. Louis-René des Forêts emprende una labor que él describe como infinita sobre las “epifanías” de una existencia: Ostinato (1997). la masa de trabajos que la acompañan. G. Michel Leiris publica en 1966 y 1976 los dos últimos tomos de La Règle du jeu (cuya huella inesperada encontramos recientemente en la obra del Nourissier de À défaut de génie. relatos. o casi a nadie. Pierre Klossowski. nacida según mil mediaciones . y quien multiplicará los libros importantes (de Le Déluge a La Guerre) hasta su conversión a principios de los años 70 (Désert) a una inspiración muy convencional (del tipo Saint-Exupéry).” Fiction & Cie. la novela. En 1968 se publican los soberbios Écrits intimes póstumos de Roger Vailland. 2000) y más tarde Le Ruban au cou d’Olympia y Langage tangage. el cuento. durante esos años. premio Nóbel de literatura en 1969 (a medio camino entre Sartre y Simon). examinamos – de mucho antes de Sartre a los “nuevos novelistas” –. Quignard o Echenoz). Poemas. Jean Cayrol se pregunta si Il était une fois Jean Cayrol (1982).. J. fuera del teatro. Le Clézio de quien puede leerse en el prefacio de La Fièvre: «La poesía. nos hace cada vez más los invitados de su relación con Roberte. después de Les Lois de l’hospitalité. fuera de la revista Minuit. la trayectoria de los escritores de las décadas precedentes. el peso de Samuel Beckett. Nuevamente aquí surge el dominio de Sartre. Cuan poco es. ¿para qué? No queda sino la escritura. Henri Thomas nos entrega con Une saison volée los inicios del colegio de Patafísica y luego Le Poison des images. una especie de Nausée solar. el pacto autobiográfico Si. quien literalmente irrumpe en 1963 con Le Procès-Verbal. y fuera del estatus… de estatua del comendador. dejando temporalmente de lado a los escritores que pertenecen propiamente a este período (1968-2001) que nos ocupa (de Sollers y Perec a Houellebecq o Cadiot. M. es uno de los eventos de esos años. dirá Denis Roche en 1973.

coloquios de Cerisy): después de una fase lúdica durante la que juega con los estereotipos. Posteriormente ella publica diversos volúmenes cuyo material se basa en su vida: La Douleur sobre el regreso de Buchenwald de Robert Antelme. las “identidades comparadas múltiples” de Sollers. que plantea en el lindero de su gigantesca y última obra L’Idiot de la famille: “¿Qué puede saberse de un hombre hoy en día?”. los “autobiografemas” del otro. de su rechazo de la anécdota y de las seguridades de la identidad del personaje. los Fragments d’un discours amoureux o La chambre claire. Sacando hasta su último término. Marguerite Duras con L’Amant remonta a los orígenes de su imaginación. es la de esos treinta años. una manera de llevar más allá esa sospecha. Yo mi inclinaría más bien a ver en ellos. el titular del acta del registro civil. La Vie matérielle. puede añadirse también el Roland Barthes par Roland Barthes. Loyola. que han aprendido a leer en Monsieur Teste y los Cahiers: Pierre Pachet. desaparecido prematuramente en 1999. A menudo ha querido verse en esos libros una negación de “la era de la sospecha”. como sólo lo hacen los escritores de Europa central – Musil. Los más radicales son el hijo de Mauriac. autobiográficos (Le miroir qui revient. Monsieur Songe. de un Barthes teórico del “biografema” en el prefacio de Sade. Robert Pinget se inventa un doble en cuatro volúmenes. Rangements. el yo. que se hizo a sí mismo en Les Mots (y en el cuerpo masivo de las entrevistas del final de su vida). Claude (Le Temps immobile) y los herederos de Valéry. Jean-Louis Schefer. luego. a quien hace escribir sus cuadernos y. Misma problemática en la obra de los novelistas de “la era de la sospecha”. una versión elegante de la vieja “novela con claves”. el Journal de Renaud Camus o en el Sujet Angot. etc. hasta aquello que queda cuando se ha desarmado todo: la persona social del autor. finalmente. La Gloire. Le Jardin des Plantes. las 63 . quien multiplica los falsos escritos íntimos de escritor: Dans l’intervalle. del que todavía hoy en día se acuerdan Annie Ernaux o Christine Angot. Nathalie Sarraute nos entrega su Enfance. Les Derniers Jours de Corinthe). desborda la literatura desarrollando un modelo social de escritor. Después de haber interrogado al personaje. que en el viraje de 1968 pasaron por un período “formalista” (intento de federación por parte de Jean Ricardou. Fourier. Evidentemente. Alain Robbe-Grillet publica los Romanesques. con las paradojas de “la autoficción” (Serge Doubrovsky 7). L’Acacia. se le ha confundido con la ola de confesiones mediáticas. como si fuese un bajo continuo que volvemos a encontrar – bajo la relación de las escrituras con la historia de la biblioteca como con la Historia a secas – en las “vidas breves” de unos. Stéphane. Wittgenstein – o un Pierre Bourdieu teórico de “la ilusión biográfica” –. todos juegan con el “pacto autobiográfico” (Philippe Lejeune 6).de la muerte de Dios (que no es un novelista) a finales del siglo anterior. Angélique ou l’Enchantement. Claude Simon regresa en espiral a sus primeros libros con Les Géorgiques. Memoria y antememoria. Daniel Oster sobre todo. como Robbe-Grillet no deja de repetir.

lejos de ignorar simplemente las “nociones caducas” de la vieja novela. Alianzas disimuladas por otras alianzas. con la derecha de Giscard después de 1974. todavía más en la segunda fase. más soterradamente con Heidegger. seguramente hasta 1998. Tel quel retoma. Sobre todo. Proyecto: cambiar el mundo y la vida. podemos afirmar que las trayectorias de los grandes prosistas que antes mencionaba no han sido influenciados sensiblemente por la joven literatura del tiempo.consecuencias existenciales de la muerte de Dios. Primero en su estructura: grupo. ¿Literatura del tiempo? Me refiero a Tel quel que dura de 1960 a 1983 y que determina y. sobre todo. revista. Je n’ai jamais appris à écrire ou les incipit. pero siempre hubo alianzas con filósofos como Althusser y Lacan (Marx y Freud). y teóricos de la literatura (Roland Barthes. la literatura. mediante un “texto de goce” opuesto al “texto de placer” – en el momento en que se opera la disociación entre una experiencia “mística” de la literatura (H. se trata ahora de incidir en el lenguaje mismo. Y la obra de Philippe Sollers. al que lo emparienta una filiación inmediata 9 en una encuesta sobre el estado de la literatura. vida y muerte del grupo Tel quel Excepto Aragon (Blanche ou l’Oubli. y volveré a tocar este tema. Apogeo: Le Plaisir du texte. En su programa de una “teoría de conjunto” (1966: “Una teoría de conjunto pensada a partir de la práctica de la escritura exige ser elaborada”). fallecido en 1966. la del abandono del compromiso político. Resulta imposible tratar aquí las etapas sucesivas. su inmenso inédito póstumo de 1986 que incluye Le Con d’Irène). que él a su vez reinterpretaba contra Mallarmé o Apollinaire el romanticismo alemán. Prueba de ello es el subtítulo de la revista a partir de 1966: “Literatura. Paradis publicado en entregas en la revista) y compromisos seculares sucesivos (que no habría que confundir. quien había acompañado el Nuevo Roman. Julia Kristeva. cabecilla. quien lo “acompañó” con sus libros y con Les Lettres françaises que dirigió hasta 1972 8. Más que del nouveau roman. había condenado la novela) – Michel Foucault lo nota desde un principio durante un coloquio en Cerisy –. editor único. teorizado por Barthes en 1973 como una nueva posibilidad de “escritura”. ciencia política”. las ambiciones del surrealismo (aún cuando André Breton. introductora con Tzvetan Todorov de los formalistas rusos en Francia. con el “maoísmo” o el . sobredetermina toda la evolución de la novela francesa. La Défense de l’infini. sobre todo Alain Robbe-Grillet. reinterpreta más bien. Théâtre roman. repite transformándolas. y cuando es obvio que no hay nada de eso. Derrida (Heidegger). expresión de la época. políticas: el Partido Comunista Francés y luego los maoístas alrededor de Mayo del 68 en una primera fase de radicalización progresiva donde el texto y el mundo parecen poder confundirse. más tarde. fiel a Valéry. La Mise à mort. filosofía. pensada con Jacques Derrida como “escritura textual”.

Borges. todavía prohibido durante los años 60. otro dirigente. otra revista. ha revolucionado la biblioteca en la continuidad del surrealismo (Lautréamont. pero también Artaud y Bataille (habiendo pasado ambos. de la clandestinidad a las obras completas). pero también (¿sobre todo?).“cristianismo” de Sollers). Don Quijote. A falta de cambiar el mundo y la vida. Minuit. Compact. de Maurice Roche. dirigida por Mathieu Lindon (Savitzkaya. las revistas Digraphe de Jean Ristat – que mezcla a Aragon y Derrida – o Change de Jean-Pierre Faye – dominada por Jacques Roubaud. Asimismo. Finalmente. Sade. con diversos grados de dependencia. o la ya citada “Fiction & Cie” de Denis Roche (que mezcla autores franceses y extranjeros). ya sea literario. Más allá de la sospecha de la colección “Le Chemin” a la de “Brèves Littératures” 65 . o incluso desde 1960 permite leer a contemporáneos inmediatos como Pierre Klossowski o Francis Ponge. cada viraje del grupo Tel quel. Pierre Guyotat en los márgenes (Tombeau pour cinq cent mille soldats. o literario y político. revistas que siguen siendo hoy en día laboratorios de lo nuevo. político. en ella se pueden encontrar las primeras publicaciones de Echenoz) – o las Éditions des femmes (Cixous). las colecciones «Textes-Flammarion» que se convertirán en POL después de pasar por Hachette. Guibert. también podemos encontrar sus huellas en la actual Revue de littérature générale. entra en la Pléiade) del Nuevo Roman (Joyce). en 1968 se da la ruptura. el grupo Tel quel no sólo ha producido obras de primer nivel (todos los libros de Philippe Sollers. Éden. cabe señalar que cada etapa. como que ha generado otro grupo disidente. 1983-1998: Menard. éden. éden). via un memorable coloquio de Cerisy en 1973. podemos enumerar.

en 1831. revivir antiguas genealogías para poder inventar 10. Jonathamour. Guyotat. Intuyo que la (primera) escena primitiva de nuestro presente tuvo lugar ahí. L’Astrée de Honoré d’Urfé (Le Sentiment géographique) o Montaigne (Domestique chez Montaigne). tocando fondo cuando el asunto de los “menos-que-nada” en 1998). también de que no necesariamente existe una contradicción entre la sospecha respecto del relato que explora el Nuevo Roman o del trabajo sobre la lengua que hace Tel quel y el hecho de proponer un mundo y “relatos”. el mundo siguió su curso. se publicó la primera novela de Michel Chaillou. sino la convicción de que donde hay una lengua. nada de “progresismo”. guardando las proporciones. después de mayo. Su . Butor. que dura de 1967 a 1977 y es una especie de extrema izquierda estética de la antigua NRF (que después del deceso de Paulhan zozobra en el academismo total. En “Le Chemin”. nos permite verlo más claro. sino de reabrir la historia de las formas. Sade. autor del Quijote. No me parece exagerado decir que ahí. una de las tres salidas francesas del hegelianismo de las vanguardias. remata cada sección de Nombres con un ideograma chino). es decir.. mes de mayo: “Primavera roja” (Sollers). una ensoñación sobre la novela de aventura al estilo Stevenson. en esa nebulosa sin cabecilla. En abril. nuevamente la novela de aventuras (La Vindicte du sourd). etc. en la colección “Le Chemin”. una novela. y elabora el “programa” de una historia “textual”. todos marginales modernos de las diversas vanguardias. sin unirse a las avanzadas de la biblioteca. Después de Jonathamour. pero más peregrina que Tel quel. roman russe). La célebre ficción de Jorge Luis Borges Pierre Menard. acompasada por obras de ruptura (Dante. durante los años 70 y 80. Les Cahiers du chemin. No se trata de dar “marcha atrás”. con los tres personajes teóricos que nos presta. Le Clézio. un libro de ensayos donde ata todos los hilos de “la experiencia de los límites” que tiene intención de continuar (“ella radica necesariamente en la acción revolucionaria en curso”. el Raymond Roussel de Michel Foucault o un poeta como Michel Deguy. Lo que sucede entonces se puede comparar. otras ondas de frecuencia. es donde se gesta.. Artaud-Bataille). cuando Philippe Sollers conminó la literatura a que “saliera de la escena representativa” – mucho más allá de los juegos del Nouveau Roman con el relato – para incluir en el idioma lo “real histórico constantemente activo”. Una revista. nada de “teorías”. publicó dos libros. Nombres y Logiques. con la implosión de la filosofía de Hegel después de su muerte. hay lo que Chaillou llamó “el extremo contemporáneo”.1968. Chaillou explorará el verso clásico (Collège Vaserman). Sabemos ahora que. Starobinski. de regresar hacia una “inocencia” que ninguna literatura tiene. Mayo del 68: más discretamente. Mallarmé-Lautréamont. ¿”Le Chemin”? una colección de Gallimard dirigida por Georges Lambrichs entre cuyas filas de entonces están Klossowski. De reencontrar nuevas líneas de legitimidad. Jamás había ido tan lejos en la fusión (imaginaria) de la Historia y la literatura. luego Pouchkine (La Rue du capitaine Olchanski.

una “antología de la prosa corriente bajo la Regencia”. Claro que ese Au-delà du soupçon puede relacionarse con poetas como Jacques Roubaud. y con Michel Foucault –. novelistas. una alusión a Stendhal más que al Flaubert de la modernidad. gustos. un teórico e historiador de la poesía francesa (La Vieillesse d’Alexandre. Tous les matins du monde). ensayistas como Gérard Macé o en menor medida Pierre Pachet. Tanto como Chaillou. escriba contemporáneo al estilo de Bretaña. en 1971. Su Aie aie de la corne de brume (1975) es una novela de amor cortés que sucede en el barrio del Sentier. Sobre todo en los ocho tomos de los Petits Traités. poeta latino. Jude Stéfan. en la que ninguna palabra es de él. Quignard ha reinventado. en Sade. Pascal Quignard (tras las interferencias producidas por dos novelas de éxito y algunos guiones. pequeña editorial. son de capital importancia Pierre Michon. A este respecto. o el “neoclásico” Jean Ristat.) podría a la larga personificar esta manera colectiva de acomodarse en la lengua de los demás. “cuya distinción y movilidad podrían viajar fuera de todo destino”: a años luz del Nuevo Roman. ignora el tiempo. Florence Delay formula a propósito de Robert Desnos lo que podría ser.. Sacher-Masoch o Lycophron en 1968. Barthes llamaba. otros diez: sobre cada uno. inglés del siglo XVII. Quignard reúne lo que. detalles. Maîtres et Serviteurs. Michel Deguy y su Tombeau de Du Bellay. según Freud. siguiendo el modelo de las Vies brèves de John Aubrey. en París. Spinoza. sobre todo Rimbaud le fils. hasta sus recientes novelas que combinan Port-Royal. en el momento de las elecciones presidenciales de 1974. se trata de hacer sentir el enigma de “todo destino”. Y también Patrick Mauriès y algunos libros publicados por Le Promeneur. a pesar de su actual “yourcenarización” precoz. evidencia esta historia infinita en la que se ubican estos autores. de donde se toma la frase. los “biografemas”. desde su Lecteur. Littré. Longin…. su lema compartido : “Llamo moderno lo que me quita el aliento y antiguo lo que me lo da”. Madeleine de Scudéry. como de las “biografías oblicuas” que siguieron: Vie de Joseph Roulin... un género que bien podría ser una de las mayores aportaciones formales de esa gente a la literatura. el Japón medieval y la Roma de Augusto (Les tablettes de buis d’Apronenia Avitia. la multiplicidad agujereada de toda singularidad. que forma ahora parte de Gallimard e hizo de esta estética su proyecto. como el inconsciente. como el de Quignard.manifiesto podría ser La Petite Vertu. inflexiones. y luego el de Marcel Schwob – pero también después de Voragine o Vasari. de los trovadores y los surrealistas. La literatura. la unidad problemática de cada existencia. El título remite al flamenco y la composición a Gertrude Stein. Fourier. en una asombrosa proximidad poética con la sociología de Bourdieu y con su rechazo de la “ilusión biográfica”. La Fleur inverse. Y menosprecia el decimonónico siglo. Albucius. Soleil du soleil). el género de la “vida breve”. etc.. 67 . “Escribo para que me lean en 1640”: su lema. el de la “autobiografía perpendicular” de las Vies minuscules. Desde sus primeros escritos sobre Maurice Scève.. Loyola.

Unos veinte títulos saldrán antes de que el editor interrumpa la colección. una segunda manera para los escritores de ubicarse “más allá de la sospecha” germina y va a alcanzar su plena madurez alrededor del año decisivo de 1983. en la relación febril de cuatro días de Jodelle. que describió París – una novela por distrito – más que de Georges Simenon. y luego la historia enterrada. A partir de 1990. Pierre Menard. para quien lo antiguo es el futuro de lo nuevo: rescribir el Quijote en otro ámbito. con una enunciación distinta. donde las obras son su conversación eterna. de Manchette a Echenoz 1968: ¿Por qué no izar la bandera roja sobre la novela negra? Mientras Tel quel repite la experiencia surrealista de la imposibilidad histórica de un vínculo entre una literatura muy autónoma y la inaccesible revolución social. sin duda alguna éste sería Pierre Menard. sus “tres armarios” (según Sollers). Le Petit Bleu de la côte Ouest. Heredaron de Léo Malet. mayo de 1968. como monedas o pecios. donde Sainte-Beuve y Contre Sainte-Beuve se reconcilian en algo así como una sociología poética (Petit Guide pédestre de la littérature du XIIe siècle). ocultada. poeta de la Pléiade. se dedica a trabajos de traducción (Robert Littell.L’Insuccès de la fête (1980) disimula anamórficamente. necesitasen un santo patrón. ha reflexionado sobre el terrorismo (Nada) y se llama Jean-Patrick Manchette. Manchette deja de publicar. cuando estalla todo el campo literario: en la ingravidez teórica. la Position du tireur couché… En 1976. un manifiesto moderno. El más importante de estos autores está empapado de situacionismo (Ô dingos. “Una especie de novela cuyos autores son los personajes. Opinan que pueden reutilizar los estereotipos del género para contar y denunciar un capitalismo agonizante (es la época de Pompidou – Cause du peuple. Ross . avergonzada de la Francia contemporánea. Chaillou dirige en Hatier la colección “Brèves de la littérature française”. Vichy. la literatura de investigación y la cultura de consumismo generalizado. paralelamente a su obra visible. el héroe de la célebre “ficción” de Borges que. rescribe el Quijote a la imagen del siglo XX. Los protagonistas de esta segunda vía son los escritores de la “nueva novela policíaca”. sus mejores libros: Fatale. son exactamente los contemporáneos del diario Libération). Si estos escritores. padre de Nestor Burma y compañero de armas de los surrealistas. un asunto que será exclusivamente la obra de escritores. se ponen a flotar juntas. pero sobre todo de los estadounidenses Dashiell Hammett o Raymond Chandler. Argelia. es crear un libro nuevo. ô châteaux). que son “lectura” como los de Tel quel fueron “escritura”.

Muy rápidamente.Thomas) de crítico y de teórico del género (Chroniques). Desde 1990. con un aire de sospecha. Pero a diferencia de Manchette. Projet pour une révolution à New York. En sus novelas de una complejidad formal y una densidad de composición – a menudo microscópica. la legitimidad de las vanguardias (que cita y conoce muy bien) y la complicidad de estas con el orden del mundo. con sus cuatro primeras novelas 11. sabiendo sin embargo por donde va la cosa – el imperativo crítico se conserva e integra – al mismo tiempo que vuelve a contar las historias muy complicadas. de la aventura lúdica (L’Équipée malaise). Du passé faisons table rase). su propósito no es político y su política literaria (su estrategia) es muy distinta: en guerra contra los géneros mayores. y a su mise en abyme (puesta en abismo). encarnada por un personaje como Papon (Meurtres pour mémoire). escritores que conservan su intención política inicial pero para quienes la literatura no es nunca la cuestión : en primera fila. que por cierto lo consagra cuando sale Cherokee. los fragmentos de la cultura se hallan todos en el mismo plano. nada de jerarquía. atormentado por la Shoah y la historia del comunismo (Les orpailleurs. o Thierry Jonquet. del otro lado. La novela policíaca viene a ser casi un instrumento de clasicismo análogo a la regla de las tres unidades en la tragedia clásica. he aquí lo que es la biblioteca. incluso si no se deja “engañar”. Resultado: un realismo paradójico que nace de una inmersión total. se divertía con la novela negra. En la obra de Echenoz. una literatura “fractal” como lo decía recientemente a propósito de 69 . muy inacabadas. 1965. Robbe-Grillet la elevaba gracias a Edipo (Les Gommes) o la manipulaba desde arriba (La Maison de rendez-vous. las culturas y sus limitantes. pero nunca dominado. En cuanto a Echenoz. rousseliana en el lenguaje. el propio Manchette estaba en el segundo grado. de la novela de espionaje desviada (Lac). poética – inagotables. Después de cuatro libros que exploraban la paraliteratura y elaboraban una escritura virtuosa. seguramente se pueden colocar los libros de René Belletto (Revenant – de la investigación a la novela popular). 1970). nunca es “más astuto” que su material. una traza de segundo grado. muy enmarañadas de la vida contemporánea. es el novelista de esta segunda vía (Le Monde lo declaró el “novelista de los 80”. Rouge c’est la vie. Un párrafo de Lac puede mezclar recuerdos de Coup de dés y de L’Éducation sentimentale y clichés policíacos. como lo son los pedazos del mundo. Manchette se vuelve hacia lo popular y lo dominado. el estante de la biblioteca que Manchette ha empezado se divide en dos: de un lado. que publicó sus primeros textos en la revista Minuit. Echenoz se impone a primera vista como el maestro de la novela negra paródica. del “malestar en la ficción”. Didier Daeninckx y su obsesión para los “tres armarios”. Siguiendo los pasos del autor del Petit Bleu. esta manera llegó a su desenlace. Todo lo heredado está ahí presente. Se puede medir la distancia recorrida: Sartre contemporáneo de los juegos de Boris Vian con los géneros menores (J’irai cracher sur vos tombes). Jean Echenoz. pero no cabe duda de que. Todo lo que permite vivir.

dernière marge es una poderosa “tumba” de las vanguardias. de internet. otros viven en lo real fragmentado. televisado. Es cierto que. publicada con motivo del cincuentenario de la Série noire: el “código Stéphane” (Mallarmé y su Pléiade) sirve de código clandestino a los personajes. y sus menos convincentes profecías (Théâtre des opérations. de la guerra del Golfo. Dantec habla de “ciencia ficción de lo cotidiano”. una vez que la primera ya “cumplió su servicio”) en la reunión póstuma de Chroniques (1976-1995) de Jean-Patrick Manchette (1996). en un libro de ciencia ficción que se despide del “ghetto de la ciencia ficción”. Se puede encontrar la crónica de esta evolución (de una literatura de género subversiva a la literatura a secas. autor de cuatro libros en la colección “Présence du futur”. En 2001. O Mehdi Belhaj Kacem y su revista de título cronenbergiano. pasmados de estar al mismo tiempo entre las ruinas de la biblioteca. se suben a horcajadas sobre la novela popular de la época. con Je m’en vais: a través de la historia de un galerista que selecciona los valores seguros del arte “primitivo”. “segunda primera novela”. en su breve homenaje a Jérôme Lindon. en las Éditions de Minuit o en otras: Patrick Deville. Dantec mismo. Tanguy Viel… La mise en abyme de Echenoz: en 1990. . Alain Sevestre. políticas y literarias. Siguen otros libros que complican aún más el asunto. “Literatura de los basureros”. Hay en la obra de Volodine una anticipación de que. son muy numerosos los que practican la escritura Echenoz. otro “depósito de saber y de técnica” (Denis Roche). Christian Gailly. un cambio total sorprendente de la más “contemporánea” de las escrituras en contra del arte contemporáneo. Echenoz toma imaginariamente el lugar del “padre del padre” (Beckett). y cuando pasa a la acción en Noces d’or. hasta Des anges mineurs. partiendo de nuevo de cero – el cero casi pascaliano de vidas ubicadas entre el terremoto y el viaje interplanetario. Éric Laurrent. Para calificar la escritura de Michel Houellebecq. Igual que el hidalgo que partía a la aventura. que también es un antitratado de estética. que no disimula su deuda para con Lovecraft o Huxley. como la novela negra antes. Antoine Volodine. Ejemplo: Maurice G. con la mente atestada de novelas de caballería.Flaubert. hace el elogio polémico y ambiguo de la “literatura de los basureros” frente a la literatura dominante.. desde 1983. con un argumento terrorista alemán (Baader) y un argumento literario lusitano (Pessoa). o los novelistas de la revista Ligne de risque. aplastado. ¿Por qué no llamar esta actitud la tendencia Don Quijote? Unos parten de la biblioteca y llegan hasta lo real. Patrick Lapeyre. con sus extraordinarias Racines du mal en la colección “Série noire”. blanca: Lisbonne. novadora. Christian Oster. Nuevo viraje en 1999. Jean Echenoz publica en 1992 Nous trois. de fines del siglo XX. Laboratoire de catastrophe générale) publicadas ellas en la colección “blanca”.. Gérard Gavarry. EvidenZ. la ciencia ficción se ha vuelto la literatura “naturalista” de esta época nuestra de después de la caída del muro.

repertorio). Voyageur en automne: un país. E “influenciando” los mejores libros de Claude Simon. se constituye inmediatamente hijo de la literatura: Barnabooth. Pessoa… Desde sus dos primeros libros. que. En la línea de Jean Ricardou – en el momento del auge de Tel quel. elegías. mucho antes de Catherine Millet. Camus adopta entre todas las materias del lenguaje que ya se encuentran ahí. o “ciencia de los escalonamientos del lenguaje”. tan pesadamente diletantes. “Un poco de escritura aleja del mundo. la “bathmología”. para designar su relación con los relatos y los textos. ya citado. Roman Furieux. Candy story). igual que La Petite Vertu. De Barthes par Barthes. Marie Redonnet (desde el principio. Bouvard y Pécuchet. el Robbe-Grillet “no reconciliado” de la advertencia final de La Maison de rendez-vous. o Claude Ollier. mucho después de Genet. o las Chroniques de Manchette. así como de las grandes obras del Nouveau Roman (Simon. discípulo de Ricardou. Le dedica un tratado: Buena vista park (1980). quien lo promueve y prologa. la Caronie. Que a su vez van a influir en François Bon. Nevermore. sus fábulas borgesianas alargadas y su revista Quai Voltaire. del Journal romain a las Nuits de l’âme: una vida nace de una escritura). nace de un escrito. para fantasear con materia nueva – con tela de fondo lusitano centro europea – la Historia y la novela (Roman Roi. elogios. tan pesadamente teóricos. A finales de los años 70. y la práctica que hoy en día sigue siendo la suya de los “talleres de escritura”. De los cuatro tomos de los Églogues a mediados de los años 70.de Jean Ricardou a Renaud Camus Pierre Menard (“hacer algo nuevo con lo viejo”) y Don Quijote (“hacer algo nuevo con lo usado”) se cruzan en la obra de Jorge Luis Borges. “La representación continúa”. dice la faja. sacó una obra de más de veinte tomos que resucitan géneros olvidados (misceláneas. Al margen de esta empresa: Tricks (1979). que propone. volviendo al Nuevo Roman y tratando de formalizarla y federarla en memorables Colloques de Cerisy publicados en la colección 10/18. Odysseus Hanon. supuestamente llenos de citas “tomadas de escritos anteriores del autor”. siempre y cuando tome en cuenta la realidad del diletantismo. y también la novela histórica. nace de este lugar) y el diario (once tomos hasta la fecha. pero también en la época de sus grandes libritos: Silsie. un escritor. Alain Nadaud. de Chaillou. quien lo tomó de Pascal. Sobre todo. una nueva escritura de la (homo)sexualidad.” Amigo de Roland Barthes. al estilo de este último. es uno de los manifiestos literarios más acertados 71 . el escritor considerable que es Renaud Camus. el placer del texto se vio como un gran alivio. Duras). y otros deciden hacer algo nuevo con las paradojas del libro y del mundo. pero mucha hace regresar a él”. una tentativa de teorización es apreciable. “A finales de los años 60.

De hecho. De acuerdo. ninguno la considera como tal.de nuestra época. Pero no si la palabra designa la coartada “intelectual” de la novela de consumo o el traje nuevo de una vanguardia invertida: la historia hubiera acabado por acabar. Lacan. que escapa tanto al archivo (Quignard) como a la melancolía (Echenoz). suspende Tel quel y funda L’Infini. Camus es seguramente el único autor francés que tenga con la historia de la biblioteca y la Historia a secas un vínculo “posmoderno” (muy “estadounidense”. Femmes (la primera de una serie de novelas-crónicas. es sencillamente “la herencia criticada de Cervantes” (Milan Kundera. L’Art du roman) que vuelve a manifestarse de tres maneras. estilo Barth o Barthelme). A través de los personajes de Borges.. Philippe Sollers publica en Gallimard una enorme novela “figurativa”. tercer número de la Revue de littérature générale: la Biblia “de los escritores”).. A propósito de estos escritores. En 2001. esta novela del . estas maneras se desvanecieron y disolvieron a medias (en el. hecha guardarropa. la última de la cuales es Passion simple). 1998-1983: Las metamorfosis de Lázaro: Por debajo del texto Rehabilitaciones 1983: después de la publicación en un tomo del “abstracto” Paradis – un largo flujo de lengua – que fue primero un folletín en la revista. Controvertida todavía en la actualidad. Femmes resulta un acontecimiento por hallarse en ella las “tumbas” de los grandes teóricos que acompañaron Tel quel: Barthes. se habló a veces de “posmodernidad”. Althusser.. si se considera a Queneau y Nabokov como los arquetipos de la cosa..

“estafador rentista en su juventud” y. Grasset “Les cahiers rouges”. biografías). el libro “caroniano” de Renaud Camus. o Danièle Sallenave que de heredera de Claude Simon pasa a ser la escritora de La Vie fantôme). Albin Michel “La bibliothèque Albin Michel”. los rasgos del paisaje a los que aludía yo al principio. Eugène Dabit. Luego. Louis Calaferte (y su erótico Septentrion). la época “vanguardista” de la modernidad.. “húsares y veteranos” y… revanchistas. sobre todo Antoine Blondin. Béatrice Beck. La causa se puede impugnar (resentimiento). Alexandre Vialatte. y del Roman Roi. pronto Pierre Drieu La Rochelle (su Journal. Paradójicamente. En un campo “sin brújula”. y de Seuil a Gallimard. En aquel comienzo de los años 80. Paul Gadenne…) o de 1930. de autores “muertos en el campo de honor de la literatura”: Gallimard crea la colección “L’imaginaire”. Cocteau (quien ya lo era desde mucho tiempo atrás). Segunda escena primitiva: sin duda. en sus crónicas.campo literario (muy poco bourdieusiano) deja huella ahí. esta ola trae de regreso a Bernard Frank. parece que todo puede suceder (recordemos las idas y vueltas de Pascal Quignard. sino un siglo de relaciones entre el fin literario y el político. permite volverla contingente y disculpar a algunos de ellos por sus compromisos vichystas). a escritores de la época de la “colaboración”: el dúo Morand-Chardonne.. un pequeño editor (que. se remontan a ese paso de Sollers de la “vanguardia al proscenio” de los medios de comunicación. 73 . el sueño de Joyce y Lenin tomados de la mano. (el inmenso Emmanuel Bove). Esos años sin brújula son también los de un cara a cara algo olvidado hoy en día entre Le Tout sur le tout y nada a propósito de nada. Luego se rehabilitan a los húsares. Vuelven a ser contemporáneos escritores olvidados: Paul Léautaud. basándose en el Wall Street Journal (sic). reeditado perpetuo. para polemizar contra el estado de las cosas. Roger Nimier. de la que Sollers dirá en Éloge de l’infini que es “mohosa”. Remito a lo que decía cuando empecé a hablar del importante año de 1983. Irène Nemirovsky…. y entre los vivos : Henri Thomas. Le Tout sur le tout: al publicar de nuevo este título de Henri Calvet y a otros escritores desconocidos u olvidados de los años 50 (Raymond Guérin. como suele decirse. Jean Forton. pero el efecto es excelente (resurrección). nos explican que la literatura francesa ha muerto para siempre por atravesar una época “glaciar” (Jean-Paul Aron) y no quedarle otra oportunidad que la de calentarse al sol de la verdadera novela de historias venida de otra parte (es cuando las literaturas extranjeras entran de pleno derecho en el campo literario francés). en lugar de cerrar no sólo 23 años de aventura intelectual. que es también el año del premio Médicis atribuido a Jean Echenoz por Cherokee. etc. Pierre Herbart. Jean Reverzy. analista fuera de lo común de la Francia dicha profunda. quien será en 1998 “el extensor del campo de Houellebecq” en Flammarion …) lanza la moda de las “rehabilitaciones” de todo tipo. Georges Hyvernaud. Jacques Laurent y su relación con la Historia (Anne Simonin lo ha mostrado muy bien : la “novela histórica” es la “escritura” de ellos. André de Richaud. en Le Monde des livres imitará Raphaël Sorin.

Georges Perec: W ou le souvenir d’enfance. los “escritores de la lectura”. se juega de otra manera el destino de la prosa francesa. Se recordará que su presencia en el texto obsesiona al Barthes de los comienzos. o bien por veredicto de la Historia: la ficción. Paulhan. 1967. para designar la suspensión de la adhesión a la Historia. mucho “más allá de la sospecha” y muy “por debajo el texto”. Pierre Goldman: Souvenirs obscurs d’un juif polonais né en France) a 1985 (Claude Lanzmann: Shoah). porque. y al principio de ésta. en la ruinas de Berlín). desconocerla. por su materia (Michelet par lui-même) y porque se deslizaba en las palabras. Con Sartre. de Alain Robbe-Grillet. Para decir el estado de la escritura de “grado cero”. “Escribir después de Auschwitz” Nada a propósito de nada: qué ironía. Nada a propósito de nada: con el nombre emblemático de La Littérature et le Droit à la mort. éden. si no la escritura. de Maurice Blanchot. Maurice Blanchot es el escritor blanco por excelencia en sus novelas enigmáticas que giran en torno a la muerte (Thomas l’obscur. prefacio de La Guerre du goût). en la primera parte de su obra. esta presencia depende de la “situación”. un escritor que sí estuvo en la Resistencia pero no fue deportado – es más. Aragon. sería imposible después de Auschwitz.director de la NRF bajo la ocupación. se desarrolla toda una modernidad negativa (tomo prestada la palabra a Emmanuel Hocquart. ¿Auschwitz? Después de la literatura. quien podría representar algún día el nudo del siglo literario francés en su conjunto. y de Pierre Guyotat (Tombeau pour cinq cent mille soldats. antes de la guerra. 1960. Sin embargo. se ausenta “aparentemente” del Nuevo Roman considerada como un conjunto. sin notarlo el autor (lo que él llamaba la escritura en oposición al estilo. 1989). en esta relación con la Historia. 1970) parece que ningún autor se haya apropiado de ella o. Le . Soterradamente. al mismo tiempo. perteneció a la extrema derecha – va a ser la voz (la vía) lazarena en la literatura francesa. L’Arrêt de mort. Éden.. frente a Le Tout sur le tout. Aún si aligera la sospecha (confirmación en 2001 con La Reprise. que la analizó en la poesía) según la cual la literatura se dirige inexorablemente hacia su perdición. a L’Acacia. para decirlo banalmente. como ya lo recordé).. éden. Y. ya sea por agotamiento interno (Roger Laporte: Une vie). la sociedad francesa hace su anamnesis: de 1975 (Émile Ajar: La Vie devant soi. aparte de Claude Simon (de La Route des Flandres. amigo de Malraux. 1968. la haya tomado como “tema”. Barthes recurrió a la palabra blancura: sin hacer un juego de palabras. Sollers sólo la conoce como siendo “historial” (prefacio a Logiques. a través del filtro de los lenguajes y del archivo. paradójicamente.

197. De manera inesperada. el Nuevo Roman. se pueden mencionar al respecto otros escritores que no tuvieron la experiencia de los campos de concentración. “¿Hacia dónde va la literatura?”… “La literatura va hacia sí misma. el novelista católico que fue deportado a Mauthausen. además de los libros del mismo Cayrol (desde Je vivrai l’amour des autres. En los textos “lazarenos” se cruzan y se multiplican la modernidad y la experiencia histórica. Fórmula que desempeña en Francia un papel análogo al de la prohibición en Alemania atribuida a Adorno. L’Entretien infini. Sollers y Tel quel.” Figura totémica de esta corriente que transita a la izquierda de Les Temps modernes a través de Critique. aprobación de la vida hasta en la muerte) a Samuel Beckett. escribía. la muerte habla en mí”. hacia 1983. L’Étranger. en 1983. más se acerca Blanchot a la guerra y a los campos. un sosia de la negatividad. un doble de la nada de todos los reinos sucesivos de Sartre. Cayrol cita al abate Prévost (Manon Lescaut) y de forma menos extraña. y Les Lettres nouvelles de Maurice Nadeau (1953). en un libro autobiográfico. reformula de otra manera lo que ya era el centro de su manifiesto de 1950: Lazare parmi nous. sometidos todos a una experiencia no sólo formal: su obra no se puede leer sino con esa luz negra. pero que la alcanzan a través de las situaciones extremas en las que se colocan. Ahí. L’Écriture du désastre). al contrario. de ahora en adelante cualquier relato será de antes Auschwitz”.Très Haut. antes de encontrar su propio tono en Le Pont de Brooklyn) o François Bon (Sortie d’usine). De Georges Bataille (el erotismo. “El fin está ahí de donde partimos”. la muerte agazapada en la palabra. pasando por Les Corps étrangers) 75 . que repiten la operación de Heidegger a propósito de Hölderlin bajo el patronato de Hegel. hacia su esencia que es la desaparición. la revista de Georges Bataille (1948). y que. Apéndice: se pueden añadir algunos libros directamente originados en el período después de Mayo del 68: Robert Linhart (L’Établi). la primera dándole su plena resonancia a la segunda. que luego evolucionará hacia el naturalismo populista. al reeditarse Ressassement éternel. Paradoja dentro de la paradoja: en cuanto más se prolonga la posguerra. premio Renaudot 1947. via Louis-René des Forêts (Le Bavard. inspirado en Blanchot y Duras. igual que Kafka al campo. el mucho menos apreciado Jean Cayrol: “Yo era un fiel lector de Kafka y además tenía datos sobre lo que me esperaba”. tiene entonces en Francia una fortuna nihilista máxima. Pas à pas jusqu’au dernier) o Pierre Klossowski… Se puede hablar de un verdadero colegio invisible. o el campo a Kafka. Para apoyar su tesis. Leslie Kaplan (que escribe L’Excès-L’usine en un trabajado lenguaje. De un Hegel lector de Mallarmé : “Cuando hablo. hasta sus novelas de los años 80. sin los cuales su extremismo de origen mallarmeano no puede sin embargo entenderse plenamente: fue sólo después de 1968 (1969. escribe en 1982. cuando declara “que sin importar la fecha en que se escriba. este autor sin cara es el Mr Hyde de la literatura francesa. de Albert Camus. el fin del arte. Por cierto. Le Dernier Homme) así como en sus ensayos sobre literatura.

La experiencia íntima del vacío. de David Rousset (Les Jours de notre mort). novelesca. oulipiano al cuadrado. “los disfraces de un estilo. Tanto La Disparition (una novela sin la letra “e”) como La Vie mode d’emploi deben tomarse – también – en el sentido fuerte de . del crimen y de la borradura del crimen desencadenó las más audaces combinaciones. “Auschwitz” influyó tanto como Faulkner o Joyce. a quien quiera tomarlos. que son mucho más que “testimonios”. la gloria póstuma de Georges Perec no tiene. “judío polaco nacido en Francia” huérfano a causa del nazismo. equivalente de la edición erudita (puesto que el más mínimo inédito se publica y comenta. virtuoso del palíndromo y del lipograma. hace papel de microcosmos de la obra. en cuyos subtextos se ha podido descubrir fragmentos de Corps étrangers de Cayrol). en una palabra los tópicos novelescos se desmoronaban por sí solos. lúdica) son ahora jerarquizadas: la autobiografía determina las otras tres. sobre el campo de Buchenwald). una obra se juzgaba de la misma manera que un hombre”. hay que mencionar los testimonios. que ha encontrado en el hecho de aferrarse a la pequeña h del alfabeto nada más ni menos que el medio para vivir después del “hachazo de la Historia” en su infancia. se añadió el autor universal. georges perec Desde su “desaparición” prematura en 1982. la ficción y el imposible ejercicio de memoria (W. los falsos adornos. a causa de las relecturas de sus textos a la luz de W ou le Souvenir d’enfance. Al escritor “democrático” (Claude Burgelin). discípulo de Queneau. “Auschwitz” “obliga” a intervenir: ver Perec. que entrega. las parodias. Durante mucho tiempo considerado como un sociólogo flaubertiano y humorista (Les Choses en 1965). cambió totalmente de estatus en la cultura francesa. o Robert Antelme (L’espèce humaine. efectivamente.o por la película Nuit et Brouillard. Es que las cuatro zonas entre las cuales acostumbraba dividir su obra (autobiográfica. que en 1989 se vuelve una especie un nuevo cuestionario de Proust). de tendencia Vermot y aficionado a los crucigramas. la biblioteca perequiana crece de manera exponencial) a la cultura de masa (Je me souviens. W y sus dos niveles. los secretos de su fábrica. L’Espèce humaine reajusta la literatura según la previsión cayroliana: en el campo. Charlotte Delbo (Le convoi du 21 janvier). Para distanciarse de “Balzac”. que se puede desarmar y volver a armar a discreción. sin sombra ni resta (el rompecabezas de La Vie mode d’emploi en 1978). en 1975. luego como el técnico sin par de una literatura tipo kit. que realiza con Alain Resnais en el intemporal presente. sociológica. Lejos de prohibir.

y más que cualquier otro (Sollers).] un producto prototipo que [. Como consecuencia: a la hora en que falleció la vanguardia. digamos. un escritor de la posguerra. 77 . fue primero la de llegar a un producto tan original como instructivo. no sólo Geroges Perec vuelve caducos por su existencia misma los lugares comunes pasados. sobre la imposibilidad de escribir después de Auschwitz. en una palabra.la palabra.. via Maurice Blanchot.. por este vínculo único entre vértigo del texto y vértigo de la Historia.. y dedicados a una crítica “de izquierda” del Nuevo Roman. Detrás de Roussel. en la doxa culta.. Les Derniers Jours de Corinthe. digamos su preocupación constante. Sollers en negativo.” Perec. en un sentido no fortuito. Fue Bernard Magné quien reveló los mecanismos exactos de la articulación de los dos vértigos. la acción. un poder que se había desdeñado [. un producto que tuviera. y su fuerza radica igualmente en que no hablan de lo que las hace existir. sin razón aparente. concluye el último tomo de sus Romanesques.. con una letanía de “Je me souviens”? Post-scriptum de La Disparition (1969): “La ambición del Escriptor.. la narración. con Jean Echenoz el realismo antinaturalista que pasa por ser una locura rousseliana de las palabras. sobre la elaboración de la novela de hoy. al mismo tiempo Jules Romains y Franz Kafka… Mejor aún: es hoy. Por debajo del Oulipo. una vez más buen testigo. Y no es lo menos sorprendente en “flashback”. igual que Sartre. daba acceso a un poder mal conocido. los anclajes a través del texto. la afabulación. ni la menor de las “tretas de la Historia (literaria)” de estos treinta años. Es el prototipo – remito a Julien Gracq – del autor que acumula situación y audiencia. Rousseau. ¿Es pura casualidad si Alain Robbe-Grillet. de después del genocidio (todo el programa de Perec queda además claramente enunciado en una serie de artículos publicados en Partisans en los años 60... Perec es absolutamente. con sus propios medios “contemporáneo” de todos los que han dibujado el paisaje de estos treinta últimos años: se cruza con cada uno.] el innovador poder de unas herramientas narrativas que se pensaba habían sido abolidas. con Le Chemin comparte además de la amistad gran parte de la biblioteca. sino que además su potencia narrativa vuelve vanos todos los “regresos a” y los “regresos de”. el anamorfosis de Auschwitz. es retrospectivamente el “contemporáneo capital póstumo” de ese período de 1968-2001. que hubiera podido tener un poder estimulante sobre la construcción. su propósito. apoyándose en el libro de Robert Antelme).] abandonando para siempre la psicologización que al asociarse con la moralización era para la mayoría el arbotante del buen gusto nacional. Su “horizonte imposible de rebasar”. [. con el relato de un encuentro anodino con Perec y luego.] El escriptor moldeaba [. mucho antes de Les Choses. con Butor.

en la tetralogía de Jean Rouaud. Pascal Quignard se “yourcenariza” (Vie secrète. de esta “cohabitación” en las mismas obras. año teórico. algunos “escritores de la lectura” prestan la pluma a la “bella prosa” triste para dictados (las nupcias del Grand Meaulnes. Puede verse un buen ejemplo de esta “confusión de las letras”. el de Chagrin et la Pitié. Jean Echenoz se “fue”. marcan el pauta por la misma razón que las hizo visibles: después de un pasaje por novelas que podríamos llamar “mentales”. Pour vos cadeaux. Maurice Genevoix avanza en esta confusión tras la máscara de Claude Simon. que a su vez es recubierta por el Espectáculo. Des hommes illustres. recubierto por la Gran Restauración. Le Monde à peu près. desde 1998 (Michel Houellebecq: Les Particules élémentaires. para los “verdaderos lectores”. en efecto. unificándose ambos bajo la bandera de lo que Michel Deguy bautiza con el nombre de “lo cultural”. volteando la más contemporánea de las escrituras contra el arte contemporáneo. ocupando el lugar de Jean Guitton. la repetición terruño-“literatura de viaje” que mencionaba. la modernidad asesinada con las vanguardias. Christine Angot: L’Inceste). del engendramiento imaginario a través de los libros a un curioso regreso a los orígenes: de ahí el “caso” que he mencionado. Aquí. del Petit Prince y de Maurice Blanchot…) que. contra las “vanguardias” y el “pensamiento 68”. La vindicta. parece cada vez más la imagen de la “verdadera literatura” ante los medios de comunicación corruptores… Pierre Michon con François Bon y Pierre Bergougnioux.. pasa de Vichy de Larbaud… a su Chamalières natal. premio Goncourt 1990. y que salieron a la luz después de 1983. que se ejerce en todos los campos. pues. la cascada de los “regresos a” y de los “regresos de”.. cuyo tema son la historia de Francia y el siglo XX: Les Champs d’honneur. El fin de la “tradición de lo nuevo”. la más convencional de las memorias nacionales bajo los esplendores de la más innovadora de las . en la Academia francesa. no deja de deberle algo de su prestigio a las tres primeras escrituras. a finales de 2001. 1997)… Renaud Camus abandona cualquier “bathmologia” por Maurras y su antisemitismo anticuado. Florence Delay hizo su entrada. Las tres “escrituras” inauguradas en 1968. Peor aún: en lugar de esos modos de inventar. lo recordaba al principio.. la “ingravidez” de un campo ya sin bordes ni centro..1968-1998-2001: En el viraje de la historia 2001. Por lo tanto.

Georges Perec: más que discrepancias propiamente estéticas. quien sin embargo es el autor de Nous avons brûlé une sainte). que ellos encarnan frente a las modernidades (incluidos aquí vanguardias y “espectáculo”) manejadas en Frankfurt… que por poco ocurre la NRF lanzó en torno a Philippe Delerm el movimiento de los “menos-que-nada”. El poujado-izquierdismo (diagnosticado con amargura y soberbiamente analizado por Jean-Patrick Manchette en sus Chroniques. una “literatura Amélie Poulain”: Daniel Pennac de Belleville versus Christian Bobin de Le Creusot. como Sophie Calle. El Oulipo. creado en 1962 para explorar los límites del lenguaje por Raymond Queneau y François Le Lionnais. a artistas entre literatura y arte. su parentesco con el arte contemporáneo se convierte en su ventaja. A la hora de la retirada de las “modernas” vanguardias. debería también disipar eso que todavía tiene de veleidades «Amélie Poulain» (el lado Marcel Aymé. y las nostalgias. como acabo de hacerlo. 1945 podría haber reemplazado 1968 como punto de origen de la literatura que se vislumbra. Modiano: el autor de esta otra Recherche du temps perdu que va de La place de l’Étoile (1968) a Dora Bruder (1997). de algunos oulipianos sobre todo). no solamente formales. la prensa más conformista no para de celebrar el quincuagésimo aniversario de la Série noire. fundada por el surrealista Marcel Duhamel después de la Liberación… Y en el horizonte. que dejan entrever otra “evolución literaria” para la prosa francesa. lo que sería la más descabellada redefinición de la excepción francesa. cinco “escrituras”. que saben que la Historia plantea preguntas a las formas). la pesadilla teórica que yo inventaba. internas del campo literario. que 79 . Inversión temporal: la gloria de Perec que libera el grupo de su relativa marginalidad. dado que no es moderno (referirse a Voilà le monde dans la tête. Tonino Benacquista). “Ouvroir de littérature potentielle” (“taller de literatura potencial”).escrituras. el interlocutor de Emmanuel Berl (Interrogatoire). o “la literatura en la era de su reproductibilidad técnica”14. de Queneau…. cabe preguntarse en efecto si. Perec y por lo tanto Modiano. entre “lo antiguo y lo nuevo”. Preguntarse. desde este gran año de 1983. la inmensa exposición en el Museo de Arte Moderno de Paris en 2000. Nada hay menos seguro: pueden encontrarse y nombrarse cinco “líneas de fuga”. si la anamnesis de la sociedad francesa acerca de Vichy-Auschwitz (1975-1985 13) no ha adelantado y resforzado la evolución literaria (que iba hacia atrás). Consecuencia: la disociación de los dos vértigos que el autor de La Disparition acumulaba: Perec y por lo tanto Oulipo. las divisiones no son ya entre esa Restauración-Espectáculo y aquello que designa el nombre de Lázaro (los escritores de todos los tipos de escrituras. a veces. Gracias a Perec. publicadas de manera póstuma en 1996) sumerge la neo-novela policíaca bajo los distintos tipos del Poulpe (creado por JeanBernard Pouy. Dicha novela policíaca ya ni siquiera finge ser una alternativa a la literatura legítima: los novelistas pasan y vuelven a pasar las fronteras de la “blanca” y de la “negra” (Pierre Bourgeade. Claude Closky o Valérie Mréjen).

Céline. La línea Rimbaud. Aragon. un cuerpo que escribe en la manipulación genética general. De manera visible. Denon. el instante físico. teórico. de Mao Tse-Dong a Jean-Paul II. Messier). sucesiva y luego simultáneamente. detrás del papa. por el responsable de la “moda retro”. en una pasión de escritura (de “estilo”) tratando de escapar a la “pesadilla” de ésta (H. Comparación posible con las estrategias de imágenes contemporáneas de un Jean-Luc Godard.extrañamente pasaba. en la trama de la instantánea mediática que lo niega. algunos jóvenes poetas vuelven a sacarla a la luz. el gran escritor “lazareno” de hoy en día (quien recientemente recordaba que el escritor debe medirse con el Mémorial de Serge Klarsfeld. Mozart). La “experiencia interior” en el corazón del zapping universal. después de Lacombe Lucien. inventor de un arte de la memoria. . De manera más secreta. al “joven hegeliano” Guy Debord. Georges Perec “horizonte infranqueable” y Patrick Modiano “centro de gravedad”… ¿Y después? Philippe Sollers. L’Infini publica al inicio de cada entrega su folletín de lector (La Guerre du goût. el pensamiento chino. ¿“astro en el horizonte” y “centro de ligereza”? En efecto. vía los Estados Unidos. el “centro de gravedad” de la prosa francesa. que suenan como alegatos a lo Paul Morand (Fouquet) por sus compromisos seculares (los más recientes: Balladur. la escritura puede parecer ahora sujeta a las extravagancias de las fronteras del campo y Sollers quería ocupar en él. Paradis). a una aparente adhesión a los meandros de la Historia en su forma trivial: la actualidad. ¿O literatura “general”? Ante Philippe Sollers y lo que parece más bien “equilibrismo” entre “veteranos-Laclave y húsares-Inrocks” y nueva “literatura visceral” (Beigbeder). Proliferación de malentendidos – que designa la referencia nueva en la obra de aquel que yo llamaría el cuarto Sollers. como antaño Balzac con el registro civil). Éloge de l’infini). todas las posiciones posibles 15. en una trayectoria ideológica que lleva al “escritor”. Genet… La Pléiade ha reemplazado a la moderna biblioteca Tel quel. el personaje social. Literatura por completo último margen que debe ser renegociado cada día. podría ser a Vichy lo que Perec es a Auschwitz. antes del 68. Sollers se propone hacer que lleguen las epifanías del sentido y de los sentidos. el fundador de Tel quel inicia una trayectoria doble – y en un malentendido máximo. de la “sociedad del espectáculo” y al Martin Heidegger despreciador de la “técnica”… Que aumentan libros exotéricos (acerca de Casanova. Como antes el folletín del novelista. y su colaboración con el Journal du dimanche. Por excelencia terreno de lo “sagrado”. Antípoda absoluta de la independencia de un Georges Perec. De libro en libro. después de 1968. una tentativa por reanudar el hilo de las “excepciones”. Jospin. Bajo el Gran Timonel. los místicos cristianos… La compleja metamorfosis de Femmes (1983) hace que se junten ambos en el espacio de la crónica novelística. en el momento de la implosión y de la evolución aquí narradas. Proust.

. Benoît Delbecq. 81 . el premio Goncourt 1992. año teórico. el ensamblador del rompecabezas de una humanidad en trizas. francés en Estados Unidos. el instrumento defensivo de una resacralización de la literatura frente al Espectáculo…2 2001. una “criollización” del idioma y de las formas que han tenido eco en París. Está cercano el día en que esos escritores adquirirán todo su peso en una “literatura francesa” en mutación en el espacio mundial. Y de René Étiemble. y Emmanuel Hocquart (Ma haie.. En la meta. el título-emblema de la revista de Michel Deguy (creada en 1977)… Otra geografía. Don Quijote y Borges”... ya es hora de leer desde otra perspectiva. c’est dommage. en gestación. intentan “a partir de ella” un verdadero “golpe de Estado del lugar”. Jean Echenoz a la cabeza. último minuto: Bernard Pivot. 2002). con Rodolphe Burger). teniendo a Cadiot y Alferi como duros. sobre todo. la poesía ha sufrido. también un poco: su nueva emisión se llama Double je [Doble yo]). y de los márgenes de Tel quel y. conferido a uno de los autores de Éloge de la créolité (para Texaco). 2001. 1996: Digest). distinta de la única rúbrica de la “superchería” a un 2 NdT : il semble que cette phrase soit incomplète ou de construction incorrecte. año teórico. tal vez. pero la Biblia convertida en una especie de Revue de littérature générale número 3. bajo la dirección del novelista católico Frédéric Boyer. la reafirmación ofensiva de la traducción como obra auténtica. danza negra y razón helena. más y menos a la vez. Con la Revue de littérature générale (1995: La Mécanique lyrique. el teórico de La Vieillesse d’Alexandre y de La Fleur inverse. como a principios de siglo. o Denis Hollier. A vérifier.por lo tanto de la “misa” literaria. una reconquista y una recomposición del campo literario todo entero: la reunión de los prosistas que yo situaba bajo el estandarte de “Pierre Ménard. remataba la autonomía alcanzada por las literaturas francófonas como aquella de la hispanófona o la lusófona. Patrick Chamoiseau (Biblique des derniers gestes.. A contrapelo. Alain Bashung. poetas que pasaron a la prosa. Kat Onoma: On n’est pas indiens. y reuniendo en torno a este trabajo de traducción a numerosos escritores que pueden ser vinculados con las tres escrituras que he inventariado bajo el estandarte del Pierre Ménard de Borges. y temporalmente fuera de servicio. a contrapelo de la “novela internacional pretraducida” (a la manera de Eco). 2001). Testigos: Jacques Roubaud. que la prosa. a su vez. la alianza.. checo en Francia. muerte de Léopold Sédar Senghor. editado por POL. una Biblia de los escritores nació en la editorial Bayard. sólo Milan Kundera. de la que él mismo es heredero... a causa de la Restauración. anticipa. al igual que la de los grandes extranjeros (por ahora. Pierre Alferi y Olivier Cadiot. lo han entrevisto…. La “poética de lo diverso” de Édouard Glissant (Tout-monde). la versión sabia de la negritud. A este respecto. Un programa que puede indicar el itinerario muy singular de un Michel Butor o de Po&sie. una nueva autonomía están. con músicos y artistas con preocupaciones formales idénticas frente a la Restauración (Pascal Dusapin. el gran especialista del estudio comparado entre culturas comparables porque están separadas.

Recordaba los discos de Olivier Cadiot y Pierre Alferi. contra “la familia” literaria incestuosa. también interpreta sus poemas en público. 2001. tal como lo definió Claudio Magris hablando de los novelistas del ex imperio de los Habsburgo 16. “Duras tendencia Villemin”. A semejanza de 1549.. ¿por qué no tomarlo como tema? Después de la novela del incesto. Last but not least. el microcosmos que la rechaza. incluso si esa “realidad” se confunde aquí con una especie de estado de naturaleza. autoficción a manera de Dogma (Lars Von Trier). ¿Por qué. la tercera obra de Houellebecq (un compendio parcial de Les Particules élémentaires. allá con lo “contemporáneo” (la vida sexual en la era del supermercado). mezcla de naturalismo de escritura blanca (cierto Barrès. en una recuperación fuera de lugar de las estrategias de escritura de un Manchette y de un Echenoz…). siempre ante los medios. Revolución: irrupción de la “realidad” contra los academismos y los remedos de vanguardias. Antígona. es cierto. por ejemplo. monólogo de un “pequeño Blanco” (racismo y cientifismo ordinario. la de un “escritor de frontera”. Ciertamente hoy en día la cuestión del idioma se plantea de manera distinta – por lo demás. una “literatura francesa” escrita en otros idiomas. Pero los retos siguen siendo exactamente los mismos que en esta . Un escritor con la “diáspora en la cabeza”. lo más exactamente opuesto a un escritor del terruño y de un escritor “de viaje”. sino que son la cara visible de una heteronimia más amplia. en Choses. Conservadora: las formas son viejas. la de un escritor francés de Europa central que proclamaba su “bastardía”. año teórico. o para decirlo de otro modo. “no extender el campo de la escritura?” Lanzarote. positivismo de revista) en vacaciones en una isla volcánica de las Canarias. allá. Si la literatura francesa otra vez se ha vuelto heterónoma con respecto a los medios de comunicación. estilográfica en el nombro del tema Angot. estos promotores de eso que parece una “revolución conservadora” 17 podrían desempeñar su papel en la invención de lo Nuevo. Puede ser que empiece una vida póstuma de primera importancia: sus dos Goncourt bajo dos identidades distintas no plantean sólo problemas de teoría literaria. Quitter la ville es la novela de la “guerra” de Angot. en busca de alianzas transversales. no habría nada peor que la “literatura Amélie Poulain” de una Francia convertida en una reserva india (podríamos incluso imaginar. ficción aquí de un “estado de naturaleza” de la literatura. es un “tratado del estilo”. con Gao Xingjian. año de la Défense et illustration de la langue française de Joachim Du Bellay.. distintos del francés): ahora hay idiomas franceses. la anticipación de otra Francia. el campo.novelista supuestamente tradicional como Romain Gary-Émile Ajar. Anatole France). un esbozo de Plateforme). lo recordaba al inicio. y Christine Angot tiene éxitos en el teatro. Michel Houellebecq (surgido con Extension du domaine de la lutte). tanto como un “tratado del sexo”: Hot vidéo o la Guide du routard entran en la literatura (se puede pensar en Bouvard et Pécuchet.

entro otras obras. Daney. como lo señalaba al evocar la desaparición de Jérôme Lindon. las formas clásicas de modernidad son las que se están reestructurando en cada una de las cinco “escrituras” que acabo de enumerar. 5 No olvidemos que en 1966 fueron creadas las revistas La Quinzaine littéraire y Le Magazine littéraire. Recordemos también revistas como 83 . Jérôme Lindon. Lindon o Bourdieu ).redacción) y rural en expansión en el << paisaje >> francés. Le Monde des livres llegó muy poco tiempo después. y en su intersección. << generacional >> y de segundo grado. Continuará… 1 Los Laclave: tomo prestado a L’Inceste de Christine Angot el personaje conceptual forjado a partir del patronímico de un hombre de letras ordinario. Al amparo de una memoria convenida de la Historia y de la biblioteca (homenajes a Manchette. a Premier Mot de Pierre Bergounioux. el << tono >> se ha vuelto cada vez más amnésico. publicada en… 2001. les Nouvelles littéraires y les Lettres françaises todavía existen. 4 Hago referencia. A mil leguas de cualquier posibilidad reflexiva. autonomía. como antaño lo habían hecho Pierre Bourdieu o Gilles Deleuze analizando la << nueva filosofía >>. se encuentran evidentemente los húsares. 2 Podría analizarse de la misma manera la estrategia del devenir-patrimonio de Alain RobbeGrillet en el momento del más reciente inicio de año o. << moderno >> a la manera de Canal +.época ya de mundialización. año teórico… que suena como un manifiesto explícito de esta escritura escolar (disertación . la pequeña << novela familiar >> del premio Goncourt 1999. en los Laclave de hoy. la segunda despedida de Bernard Pivot: novedad. ¿Por qué Les Inrockuptibles en el papel estructural que fue el de los húsares? Debido a la transformación del semanario – de Michel Rocard a Karl Zéro. Disipadas con las vanguardias. 3 Sólo Philippe Lançon en Libération y Philippe Muray en L’Atelier du roman se atrevieron a romper el consenso. en el mismo momento.

cuando la cosa se alejará de su expectativa muy poco “demoledora”. es un pequeño libro sobre Philippe Sollers. Me refiero tanto a Alexandre Dumas como a sus costumbres contemporáneas en la obra de Yourcenar o los húsares ( Jacques Laurent alias Cécil Saint-Laurent ). su esposa a la sazón. 7 Él es el teórico del género que ocupa un espacio que Philippe Lejeune dejó vacío. y es preciso señalarlo. en La Douleur. parece dar una ilustración ejemplar de este género. que utiliza la historia como un decorado para escenificar la eternidad de las pasiones humanas. 10 Todo lo contrario. . Por el contrario. el uso del archivo en la obra de los escritores de la lectura puede compararse al de un Michel Foucault. segunda novela de Sollers. un escritor como Hervé Guibert. de la “novela histórica”. con resultados menos afortunados. 8 J’abats mon jeu por ejemplo. a cuya obra el sida confiere un sentido lazareno. contará mucho más tarde su regreso. por ejemplo. A contrapelo. y los neonovelistas son los invitados de los primeros números de la revista para una encuesta sobre el estado de la literatura. 11 Uno más tres: verdadera “suma anticipada”. 12 Marguerite Duras. 9 Le Parc. Le Méridien de Greenwich (1979) expone como el programa de la obra posterior. la mayoría de las veces el papel de la novela histórica es anular la Historia. Paradójicamente.L’Arc o L’Herne. 6 Inventó la expresión “pacto autobiográfico” en un libro decisivo de 1975 y él mismo se convertirá a las autobiografías anónimas. así como su practicante. es considerada como tal.

de Jacques Roubaud. una historia intelectual de la revista escrita por Philippe Forest. y genera enseguida. Puede leerse una historia personal del Oulipo en la muy reciente Bibliothèque de Warburg. en Seuil. 14 Como continuación de Exercices de style y de 100 000 milliards de poèmes del autor de Chène et chien. 85 . la de las guerras coloniales todavía no ha llegado a la cultura francesa. 16 “Kafka es él mismo una frontera. desataron un proceso. Sollers. publica en L’Infini. 15 Muy activo en el “espectáculo”. las líneas de demarcación y los puntos de unión pasan a través de su cuerpo. “barómetro”.” 17 Apoyada tanto por el ex centro del banco central (la Nouvelle Revue Française de Michel Braudeau) como por Les Inrockuptibles. más que los testimonios de las víctimas. que se parece a esos lugares geográficos donde se cruzan las zonas fronterizas de varios Estados. a los autores de la Restauración… Julia Kristeva da una versión novelesca de los años de Tel quel en Les Samouraïs.13 A pesar de las recientes confesiones de los verdugos que.

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Gallimard. 2000 2-7202-1386-1 Les Intérêts du temps.Pauvert. 1996 2-07-074286-5 .

n° 263. PU de Leuven. Actualmente prepara un ensayo sobre las “Ficciones críticas” en la literatura actual. PU de Lille. Prueba de ello son la colección Perspectives 20°. Dominique Viart ha formado parte de aquellos que han abierto la Universidad francesa a la literatura inmediatamente contemporánea. Dominique Viart es profesor de literatura francesa en la Universidad de Lille. 2001 . y codirector de La Revue des sciences humaines. La Table ronde. que dirige en Les Presses Universitaires du Septentrion. participa además en los comités de redacción de las revistas Beckett Today (Amsterdam/Atlanta). Sites. El artesanado.escribir con la sospecha retos de la novela contemporánea Dominique Viart Nacido en 1958 en la región parisina. 1993 . Jules Romains et les écritures de la simultanéité. el comercio y la escritura La diferencia contemporánea Pruebas de la subjetividad Presencias de la alteridad Sospecha de los saberes Enfoques de lo real Prácticas de la literatura Una novela paradójica 107 . y la serie Écritures contemporaines. questions et perspectives. fue publicado en 1982 por la editorial Galilée. Especialista de la obra de Claude Simon. the journal of 20thcentury contemporary french studies (USA) y Roman 20-50 (Lille). pratique poétique de Jacques Dupin. 1995 . 1999) y “Paradoxes du biographique”. creada por él en la editorial Minard/ Lettres modernes. 1997). Su primer ensayo. Revue des sciences humaines. L’Injonction silencieuse. A este primer ensayo siguieron trabajos y direcciones de obras sobre la novela y la poesía del siglo XX (La Littérature contemporaine. 1996). PUF. Últimas obras publicadas: Le Roman français au xxe siècle (Hachette. a quien dedicó un libro (Une mémoire inquiète. Desde hace unos diez años. L’Écriture seconde.

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La novela es. ¿qué se puede decir de la calidad y del interés de esos libros? Durante los últimos años. a las cuales hay que añadir aquellas que se publican durante el año. lo que hacen muy a menudo esos críticos. más o menos discordante. Un número importante podría ser considerado como productos perecederos – y la “dura ley del mercado” no se abstiene de recordarlo. ese desafío. podemos lamentar la indigencia de muchos de los textos publicados como “novelas”. Pero en esta oleada no todo es desechable. que había perdido su valor y su vigor. por lo menos cuantitativamente – e incluso si se considera la parte correspondiente a un sistema editorial que obtiene su beneficio económico con la multiplicación de los títulos y de las “librerías” –.A cada inicio de año literario. el signo de su ambición y el criterio de su exigencia. Ciertamente. no presenta los mismos retos que en tiempos pasados. Pero. surgen cerca de cuatrocientas novelas. profundamente relacionado con la idea que el escritor tiene de su práctica de escritor. intenta otros enfoques de los objetos que la solicitan. ideológicas y culturales. por lo que hay que intentar un enfoque discriminante. una obra no existe sin un desafío que la motive. él mismo elaborado sobre una crítica radical de las concepciones precedentes. que reposará en una cuestión previa: la de los desafíos que la obra se impone a sí misma y de los que ella da testimonio. Por lo tanto. Nadie puede decir que las ha leído todas. debe ser tenida en cuenta una dificultad: la cantidad de novelas publicadas dificulta cualquier análisis exhaustivo. la extremada vitalidad de un género que hubiésemos podido creer amenazado por el éxito del audiovisual o de los intercambios a través de Internet. Porque la literatura evoluciona: hoy en día. Es a partir de esta mutación que podemos considerar la novela contemporánea con sus especificidades. de las actividades sociales. al mismo tiempo. no debemos evaluarla según los cánones constituidos con respecto a prácticas anteriores. No obstante. Es evidente que en el inicio de los años ochenta se dio una especie de aggiornamento estético que puso en tela de juicio una determinada concepción del acto literario. en ocasiones reconocido incluso por aquellos que las expresan). el comercio y la escritura literaturas consintientes 109 . El artesanado. En efecto. confiere a la obra un lugar en el gran concierto. Ahora bien. Y cabe preguntarse si esas declaraciones no revelan un relativo desconocimiento del hecho literario contemporáneo (por lo demás. en septiembre. Esto demuestra. ciertos críticos (Jean-Marie Domenach. La literatura reforma sus prácticas y sus hábitos. Henri Raczymow…) han deplorado que la literatura francesa ya no tenía nada que decir.

de buen grado hablaría a este respecto de”librar obras”. Coquetea con los momentos culminantes de . Tales libros corresponden. no arte. ofrece su reflejo exacerbado y a menudo provocativo. variando al infinito los mismos intemporales ingredientes. con justa razón. la única caución de su valor: atenta a los modos y a los humores de temporada. esos autores se apartan de la tradición novelística para favorecer una narración a menudo emotiva y descriptiva que sueña con materializar una poesía que ya no lo es. por los juegos del sexo y del cinismo. a una artesanía. mezclas de novelas históricas. Una reciente transformación de la literatura consintiente ha intentado renovar su temática. Pierre Autin-Grenier. bien dominada en ocasiones. un poco empalagosa. una literatura que consiente en ocupar el lugar que la sociedad prefiere concederle generalmente. es decir. Christian Bobin. es necesario reconocer que a menudo esas obras se (re)producen en serie. más mundano y más mercantil. pero con otro registro. avanza otra literatura no menos consintiente. Este trabajo no tratará el tema. literatura concertante Frente a esta literatura que a ciertas personas puede parecerles. de un universo que se pretende reconciliado y desesperado de no serlo. en el amplio espectro de los libros publicados. despojada de sus asperezas. idealista e ingenua. De esta manera. numerosas novelas perpetúan una tradición de lo novelesco bien instalada desde el siglo XVIII. produce “deliciosas” pequeñas obras en las que sólo se habla de la “luz” del ser. Acentuando como una reacción al mundo contemporáneo cierta imagen de la literatura como espacio de belleza preservada. hoy. exóticas o sentimentales (sentimientos siempre obstaculizados pero siempre triunfantes). en la que sólo cuentan la sensibilidad inmediata. pero un escándalo ajustado al gusto del día. El ruido que suscita es. una literatura consintiente. Marie Rouanet y algunos otros. Sin ninguna intención de ficción ni de intriga.Podemos distinguir fácilmente. No obstante. en el mejor de los casos. Colette Nys-Mazure. esos escritores son una especie de “compañeros del deber” nuestros. por lo demás. la calidad de presencia que proporciona al mundo y el gusto por las “pequeñas felicidades”. son así los cantores de otra forma de sociabilidad. Busca gustosa el escándalo. pero finalmente artesanía. Tal literatura acepta convertirse en canto del mundo. Philippe Delerm. “surfeando” sobre el gusto que el día pueda tener. La llamaría literatura concertante porque constituye un coro sobre los clichés del momento y se introduce estrepitosamente en el escenario cultural. perpetuando a su manera uno de los papeles que la colectividad social le ha atribuido desde su origen. que cada año produce su lote de libros comprados y vendidos en supermercados y por correspondencia en los “clubes del libro”. dado que son unos cuantos los escritores talentosos en este campo a los cuales este juego de palabras podría venirles como una injuria. de la “suerte” del amor o también de los humildes pero auténticos placeres de la vida. más que de hacer literatura. el de un arte de adorno dedicado al ejercicio de lo imaginario y a las delicias de la ficción. Por lo demás. y despliega sin motivo un vago lirismo de lo cotidiano. De alguna manera.

refugio idealizado y escándalo calibrado se reparten así los reflectores del escenario mediático. que se escribe ahí donde nadie la espera y por esta razón tarda en encontrar el camino de los artículos de prensa. no tiene mayor valor que cualquier otra conducta social momentánea. sin duda más exigente. resume la ley del mercado y la explota en su provecho: esta literatura sabe lo que va a funcionar. Pertenecen a esa categoría que antaño Roland Barthes llamaba ”escribientes”. lo único que cuenta son los personajes y sus historias – o su carencia de historia. estos escritores no se cuestionan sobre su instrumento. un instrumento. de no preocuparse por la manera en que escriben. No mueren de una temporada a la siguiente. que. Es una literatura que molesta. A menudo. Desde este punto de vista. Por lo demás. como lo escribe Pierre Bergounioux. sobre todo. como lo prueban las listas de las mejores ventas publicadas por ciertas revistas. estos libros circulan de manera menos visible. la particularidad de no preocuparse en lo absoluto. pero también más insistente. Todas esas formas de escritura tienen. “toma de revés el sentido común”.. arrollados por los nuevos flujos de la “producción” literaria. la misma ambigüedad del verbo habla mucho sobre la manera en que esta literatura se adhiere a principios que ella misma no escoge. que para ellos es sólo eso. pero también más desconcertante. No cabe ninguna duda de que esta literatura traduce algo del estado social.. ya está siempre ahí. ya que consiente al estado del mundo. Ese éxito escandaloso disimula otra literatura. de un “tono” que permite identificarlo. los eslóganes publicitarios y las fórmulas pseudoculturales. sino que siguen irradiando las conciencias y suscitando intercambios y debates. afirmaba Proust en su Contre Sainte-Beuve. Su única virtud sociológica es sintomática y. por la escritura. Ya sea que para algunos se trate de escribir según una elegancia heredada de la enseñanza académica. “Los bellos libros se escriben en una especie de idioma extranjero”. pero no lo piensa.violencia rebelde y gratuita. y muchas veces acaban por imponerse. Para los escritores concertantes. Pero nace de la habilidad. alguno que otro puede prevalerse. persuadidas de que la mejor literatura es aquella que se vende bien. literatura desconcertante Novelesco mantenido. lo que generará artículos periodísticos y emisiones de radio y de televisión. es decir. para otros de imitar la manera de hablar del momento o. utilizable hasta la saciedad. 111 . Lirismo de pacotilla o parloteo de moda. Se trata también de una literatura consintiente. sobre todo. Por supuesto. por lo tanto. Artesanos o provocadores. lo que es extranjero es este precepto. está más cerca del comercio que de la artesanía. según su mayor o menor talento. la escritura no se busca nunca en el movimiento del libro. no de ese trabajo que cuestiona y hace estallar los arreglos del verbo.

En efecto. esta última literatura carece de relevo. El lenguaje común es entonces una máscara o una pantalla que disimula más de lo que revela. explícitamente o no. descubriendo con ello cuanto falsifican al mundo los discursos constituidos. Es asimismo un arte de la frase – de la interferencia de las instancias personales con la insistencia psicológica de las metáforas hiladas – lo que ha necesitado Nathalie Sarraute para hacer comprender lo que podían ser los “tropismos” y la “subconversación”. Por lo tanto. literatura crítica En una obra adecuadamente intitulada Critique et Clinique. es una literatura que se interroga constantemente sobre su práctica y sus formas. entregar el “diagnóstico” de esta época. inefable que todavía guarda. que la literatura no pretende resolver. Resulta imposible hacer aparecer nuevos significados de acuerdo con arreglos de verbos antiguos. Porque es una literatura que denuncia el mercado en vez de inscribirse en él. efectivamente. que ponen en crisis al sujeto. según la fórmula de Olivier Rolin. Lejos del comercio y del artesanado. Gilles Deleuze. Lejos de sacrificarse al valor de cambio que hace del libro un “producto”. un idioma extranjero”. es porque en ello hay también un malestar en la conciencia de estar en el mundo. y con ello le permite escapar a los significados preconcebidos. tal vez. sin hacer por tanto de esas formas el objetivo final del trabajo de escritura. es porque “lleva al lenguaje fuera de sus caminos trillados”. esta literatura también se propone sin embargo. es una literatura que se piensa. Sobre todo. al “prêt-à-penser” cultural. Porque si para algunos sigue siendo una urgencia escribir – mas no entregar un producto “manufacturado” –. de alguna manera. y para los cuales éste no encuentra ningún discurso constituido en el mundo. se lamenta Beckett. sobre todo desde que los suplementos literarios de la prensa y los estudios de televisión se han entregado a los valores del mercado. sino del esfuerzo por arrancar al lenguaje la parte no formulada y. No se trata del puro placer de invención ni de la búsqueda de originalidad. La . Para inventar la luz en pintura. retomando la idea de Proust. La escritura resulta entonces ser esta crisis provocada en las estabilidades instaladas. los impresionistas debieron inventar otro arte del toque. dirige a su lector las interrogaciones que la agitan. de una crisis. pero que tampoco se resigna a dejar pasar en silencio. como actividad crítica 1. Se trata. una calidad de experiencia o una forma de existencia que la cultura todavía no ha dicho. me parece importante hablar de esta literatura en una obra que reflexiona sobre una presentación de la novela contemporánea. Un estado de lo real o de la conciencia. Menos simplemente sintomática de nuestra época que la mencionada antes. Porque está atravesada por los cuestionamientos que fundan nuestro tiempo y no se contenta con manejar la espuma. Siempre estamos ya hablados por el lenguaje. Si la obra literaria desconcierta. explica que el escritor es aquel que “inventa en un idioma un nuevo idioma.

Es por ello que son necesarias otras palabras.literatura desconcertante es también una literatura desconcertada: le faltan puntos de referencia. de hecho lo que hacían era poner a prueba en la escritura la fecundidad de los enfoques fenomenológicos o hermenéuticos del sujeto. es decir. en todos los sentidos del término – y para las cuales todavía es válido que los editores no sean simples mercaderes. La lectura retrospectiva que hacemos hoy de los mejores de esos libros – los de Claude Simon. Jouve… – . liberada de las “ilusiones” de la representación. de la subjetividad y del realismo. de Marguerite Duras. una literatura poderosamente intransitiva. Inéditas. donde el saber falla. 113 . sólo contemplaré para esta trayectoria de la novela contemporánea las dos décadas más recientes. de Robert Pinget… – muestra de manera muy evidente que tal postulado era el resultado de la ilusión. no para renunciar a ellos sino para intentar nuevas vías. Por esta razón. especialmente bajo la influencia del pensamiento estructural y de lo que todavía llamamos. Sin duda no lo es más que ciertos otros períodos de nuestra literatura. con más o menos éxitos por aquí o por allá. Duras. Woolf. Dígase lo que se diga. contrariamente a lo que alegan algunos nostálgicos: lo es. Y es a partir de esta diferencia que puede conocérsele. Kafka. que ponían en tela de juicio antiguas maneras de pensar y de representar al hombre y al mundo. pero tampoco menos. Cierta “teoría de la literatura” desvanecía muchos de los aspectos de esos textos. Escribe ahí. Siguiendo el trabajo de algunos de sus predecesores – James. Pinget. las décadas desde los cincuenta y hasta los setenta habían favorecido. la “nueva novela” (“le nouveau roman”) y luego la “nueva nueva novela”. En efecto. Claude Mauriac. o donde todavía no las hay. aquellas que se liberan de cierta concepción “teorizada” de la literatura. por supuesto. Pero lo hicieron porque querían liberar a la novela de los códigos y de las convenciones que hasta entonces sólo habían logrado esclerosar la expresión y la representación. La diferencia contemporánea El período contemporáneo es fértil en esos libros exigentes con ellos mismos. Simon.. a falta de mejor término. rápidamente se les identificó con una teoría solipsista y con prácticas más formalistas (Robbe-Grillet. nunca cesaron de perseguir en la escritura las más precisas manifestaciones de las curvaturas psíquicas. Butor. Proust. Faulkner. de manera diferente. He hablado antes de cuanto habían transformado prodigiosamente el “paisaje” literario los años ochenta 2. Ricardou…) que no eran de la misma naturaleza. combinadas de acuerdo con sintaxis improbables. en esa época Sarraute. Una ruptura epistemológica planteada entre el verbo y su referente parecía condenar a estas últimas vanguardias a no poder trabajar sino la forma de las obras. ahí donde no hay palabras..

ya sea que se enuncie efectivamente en las obras o que éstas se desplieguen implícitamente a partir de él. a la subjetividad o al realismo como si ninguna crítica los hubiese afectado. sino precisamente para retomar de ellos el cuestionamiento: ¿cómo decir lo real sin caer en las redes de las deformaciones estéticas e ideológicas del realismo? ¿cómo arrancar el sujeto a las caricaturas de la literatura psicológica sin abandonarlo a las leyes de la estructura? ¿cómo restituir la Historia colectiva o las existencias singulares sin incurrir en los pretextos falsos de la línea narrativa? En una palabra. interrogar a su tiempo y su contexto. es desde ahora a la vez el objeto y el sujeto de esos cuestionamientos. Finalmente. su interrogación sobre la materia misma de lo que ella expresa o reconstituye. ponen en evidencia la “búsqueda cognitiva” de un presente incierto. el narrador está marcado por una perplejidad más sorda del sujeto – su identidad. estos cuestionamientos nunca son firmes y todo tipo de fenómenos inconscientes o de mediaciones culturales son susceptibles de turbarlos. al mismo tiempo. Además. La voz narrativa en sí misma. Profundamente marcada por los adelantos de las ciencias humanas. Sus incertidumbres. la novela se convierte en el lugar en donde esos avances son ofrecidos al debate. a la luz de sus obras que la literatura de los años ochenta se llenó una vez más de las preguntas sospechadas o aparentemente eludidas por la literatura que la precedió. ya sea que la encarne un personaje o no. 3 Le sens de "réfléchir" dans le français original est peu clair. La novela contemporánea a menudo asocia dos preocupaciones: reflexionar3 en su forma y su función y. El afán de no deformar una sensación o un pensamiento la conduce a reformular con frecuencia su discurso.escribir con la sospecha Y a menudo fue. efectivamente. ¿Cómo escribir con la sospecha? Tal es el reto crítico de la literatura presente. confrontados a otras modalidades del conocimiento. la conciencia que él puede tener de sí mismo – en donde se siente su “inquietud existencial”. constituye la herencia de los escritores de hoy. No para regresar a la representación. en una especie de “escrúpulo narrativo” que sospecha de las falsificaciones inducidas por la narración. Il a été compris ici comme "réfléchir à" (à vérifier) . su historia. ¿cómo reanudar con una literatura transitiva sin desconocer la sospecha? Porque la sospecha persiste: planteada poderosamente por la generación anterior.

sin embargo. singular y coherente. sienten por la cuestión autobiográfica (Marguerite Duras. sin duda alguna. El monólogo interior y sus variantes constituía su forma privilegiada. de Marc Weitzmann). Incertidumbre en efecto. Alain Robbe-Grillet. un concepto poco satisfactorio (ver Chaos. llevó muy lejos esta práctica desde sus primeras novelas y hasta sus obras más recientes (Compagnie). 115 . y la multiplicación de los saberes – analítico. la manera que los novelistas tienen de abordarlos – o de fingir evitarlos – y las invenciones de forma y de escritura que precisan. hay que decirlas hasta que me encuentren. porque la crítica hecha acerca de la limpidez subjetiva ha surtido efecto. quien en L’Innommable escribía: “Hay que decir palabras mientras las haya. El primer reto que propongo abordar. Georges Perec. porque es también el primero que se impone en un período que paradójicamente lo rechaza. No basta con constatar. Con ello. La multiplicación de las obras autobiográficas no tendría cabida en una presentación de la novela contemporánea si la mirada crítica que el género posa sobre él mismo no hubiese favorecido. como por lo demás la mayoría de las etiquetas críticas colocadas sobre nuestras perplejidades genéricas. el renovado interés que algunos escritores. en ese entonces percibidos como formalistas. como resignada a su propia reclusión. de las obsesiones y de las devastaciones íntimas. Samuel Beckett. Portrait du joueur) para medir la importancia de ese fenómeno: la mayoría de las veces. liberadas de la ilusoria linealidad narrativa. la emergencia de una forma híbrida. Roland Barthes. Michel Leiris y Serge Doubrovsky son aquí los instigadores de nuevas escrituras del sujeto. esos textos invitan a releer sus obras anteriores como novelas en las que ya el sujeto se codificaba y se buscaba. que toma de la novela sus modalidades para capturar mejor un sujeto en adelante pensado como “línea de ficción” (Jacques Lacan). ciertamente bajo formas menos explícitas. Enfance.Pruebas de la subjetividad los desconciertos del sujeto Desde ese momento. bajo el nombre de “autoficción”. lo agota y lo relanza. se notaba en numerosos textos que se sometían a la prueba del encierro. al principio de los años ochenta. hasta que me digan”. críticas contra toda lucidez de sí mismo consigo mismo y finalmente más interrogativas y perplejas que seguras de un “yo” constituido. biológico. La palabra permanece en él sin escapadas ni escapatorias. Nathalie Sarraute. a veces independiente de una verdadera expresión del sujeto. L’Acacia… o incluso Sollers. “Autoficción” es. es el de la subjetividad. permite designar a este conjunto más extenso de libros confrontados a la incertidumbre del sujeto. Les Romanesques. Femmes. que lo prolonga. L’Amant. sociológico… – siempre enturbia un poco más la misma posibilidad de una conciencia total del yo. Claude Simon. podemos considerar la manera en la que se plantean esos retos. ha constituido como un acabado plano del monólogo entregado ya a su fuerza de inercia. Un estado sintomático de esos desconciertos.

amarga y cáustica. Christian Gailly. la investigación subjetiva Por supuesto. cuando no se contenta con exhibir un delirio complacientemente satisfecho. son un testimonio de lo que fue y conservan algo de quien los ha manipulado. se ocupa de los nuevos objetos que la modernidad más reciente le señala: los detalles ignorados cuya aparente insignificancia se revela rica en sentido. sobre todo lacaniano. experimenta hoy otra mutación más relacionada con la indagación que con la narración. Claude Gibert. Así. poderosos intercesores). Joyce. como encerradas en esos márgenes mentales donde alguna locura las aleja de lo real. Es entonces la historia insistente y oscura del sí mismo la que hay que sacar a la luz del día. sin embargo. El psicoanálisis. fotografías borrosas. en las que se imprime la huella de un tiempo precario. mediocres o movidas. a veces hasta los límites de la ceguera o de una lucidez enfermiza.Ciertos escritores más jóvenes. Y entonces ya no se contenta con manifestar el malestar del yo en esos monólogos interiores que ha heredado (Faulkner. como para reencarnar en ellas el verbo. ya sea de manera atenta a las expresiones del otro (François Bon hace la experiencia. Lorette Nobécourt. para esta generación. se dieron a la tarea de nutrir la forma del monólogo de experiencias subjetivas más identificables. restituyendo lo que se ha dicho en el taller de escritura para dejar resonar sus sentidos oscuros en C’était toute une vie y en Prison) o en el eco lúdico . Jean-Claude Pirotte (quien también confiesa su admiración por Dhôtel). des Forêts… también siguen siendo. Linda Lê… figuran entre estos muy diversos escritores que hacen vibrar tales reclusiones verbales. El éxito del «stream of consciousness» había perturbado la composición narrativa del relato novelístico. reuniremos así voces solipsistas. en el diálogo introspectivo con los datos sociológicos (Annie Ernaux) o antropológicos (Pierre Bergounioux) o incluso con el afán de reinterpretar la Historia y sus silencios. sus individuos ignorados (Jean Rouaud…). sino que quiere dejarlo claro. Sin prejuzgar la menor o mayor fuerza literaria de la escritura de cada uno de ellos. por ejemplo en Polenta). otros intentan desenlazar esos nudos de la personalidad. la parte de ficción y de reflexión más o menos equilibrada: de cualquier forma. ya sea que lo hagan en el intercambio lúdico y vindicativo del sujeto con el psicoanálisis (Serge Doubrovsky). marcados por ese potente ejemplo. Hélène Lenoir (en cuya escritura encontramos “fragmentos” con acentos durasianos). las variaciones son múltiples. ha hecho que el texto preste mayor atención a las palabras. torpezas del verbo o recurso a los lugares comunes de las conversaciones. la cuestión subjetiva. Jean-Marc Lovay (quien representa universos similares a los de Faulkner. que dicen mucho de subjetividades ocultas. el resultado es que esta literatura contemporánea se preocupa por la identidad subjetiva. Ciertamente. objetos de poco valor que. Woolf.

su torpeza solapada (Laurent Mauvignier. a Pierre Alferi (Le Cinéma des familles) y Frédéric-Yves Jeannet (Cyclone. Jean Daive. en eso que sucede en el presente de la escritura. L’Usage de la parole. Charité). como comparada constantemente con marcos explicativos que ya no son actuales. la novela ya no responde al proyecto de una intriga previamente elaborada y que hay que llevar al término de su drama. a veces 117 . Hélène Lenoir. En esta vía. Jean-Claude Montel (L’Enfant au paysage dévasté). Escribir de sí mismo no es tan fácil. Claude Simon lo ha subrayado a menudo: nunca escribimos sino en el presente de la escritura. Nathalie Sarraute había mostrado cómo las palabras mismas pueden convertirse en objetos de novela (Disent les imbéciles. Por tal razón. Hubert Lucot. Ostinato. ya que a menudo optan por una legibilidad reencontrada. o también. como si el sujeto no estuviese nunca constituido antes de la escritura. aún en las ocasiones en que toma la forma de una escritura del otro. efectivamente. otros se empeñan en no sacrificar en nada los nudos de la oscuridad y de las complejidades del sujeto. La escritura del sujeto. Ninguna duda cabe de que las principales obras de nuestro tiempo se escriben. que retoma las meditaciones de una vida en su parte final. Tu ne t’aimes pas). el último e inacabable texto de Louis-René des Forêts.que puede dárseles (Leslie Kaplan. en este tipo de conciencia. cuyo Langst pretende “acarrear todo lo real. disímil en cuanto al estilo y a la posición que el autor adopta en su obra. entre los autores más jóvenes. una escritura que se busca. como una especie de inter-dicción de la palabra. Ouvrez. es prueba de una fuerza exploratoria de la escritura del sujeto. obstinada en buscar en la materia de su idioma la legitimidad de un acto que desde ahora le parece menos evidente. que cada quien inventa a su modo. sino que se probara en su presente y se buscara en su después. sino que se convierte en el espacio mismo de una reflexión que avanza. Es en una situación específica cuando revelan su agresiva debilidad. esos narradores se ven obligados a reunir en un mismo impulso la crítica de los paradigmas novelesco y autobiográfico. Porque aquí no hablamos simplemente de contenido: sería desconocer la escritura de libros que saben cuan limitadas son las palabras para decir esos nudos del sujeto – y a veces los dicen en el reflejo de su sombra. incluso la historia del sujeto y su economía subjetiva”. incluso con el riesgo de volver opaco el discurso. nutrida de fugitivas imágenes y de su temblor de incertidumbre. Tratando a pesar de todo de revelarse. seguiríamos a Roger Laporte (Une vie). Hélène Cixous. y el texto queda tendido entre su tentación y su imposibilidad. La forma misma que toma aquí el texto muestra un recelo hacia toda evidencia del sujeto. Este grupo. sería el emblema de ellos. la prueba del texto Junto a esos textos bastante accesibles. Le Psychanalyste). antes de todo. Gisèle Fournier…). es.

huérfano de la Gran Guerra. Durante los últimos años hemos visto multiplicarse estos relatos – más de un centenar.. sociológicas. constituyen otra.. cuyas delimitaciones parecen ya restrictivas y ficticias. incluso con el riesgo de hacerlos trabajar unos contra – o con – los otros (Yves Navarre. que trataremos más adelante. sino de una pesadez originada en un pasado familiar que sigue curvando al sujeto. Mignard…). Juliet. estos relatos intervienen sobre una materia biográfica sin plantearse la cuestión del género. las ciencias humanas han difundido su trabajo. Presencia de la alteridad las encuestas de filiación Un aspecto notable persiste en la mayoría de estos libros: la conciencia de que el sujeto no es un ser autónomo. Recurren a todos los medios de la escritura. la ficción es un “rodeo”. cavando sin descanso el hundimiento psíquico de su padre. Pierre Pachet. Vigouroux): raramente se habrá elaborado esta indagación retrospectiva ya no de un origen que la literatura ha buscado con frecuencia gustosa. en el sentido metódico de la palabra. evidentemente – en los confines de la novela y de la autobiografía (Clément. Bergounioux. salvo cuando recurre a otros modos. Bergounioux. de comentarios. Simon. Bassez.contradictora o machacona. Los relatos de filiación no son simplemente relatos. Imbricación de relato(s). roman. paródicos o virtuosos. pero siempre más crítica y más exigente con ella misma. reconstruyendo a partir de documentos y relatos inciertos el destino de un padre demasiado nutrido de los valores de la Tercera República. Bergounioux. de meditaciones y de memoria. esos libros se instalan en una relación no genérica de la escritura: en ellos. dictando todavía su última voluntad (Simon. Guibert. de reflexiones críticas (históricas. Nuevamente aquí. Michon. suscitan la indagación. de objetos inciertos y de recuerdos perdidos. acorralando al sujeto en la herencia que lo constituye. A decir verdad. y es este trabajo lo que la novela interroga a su vez. desentierran las vidas olvidadas o las reinventan (Simon. incólume de toda determinación.). Biographie. Cixous. de desigual valor. Veinstein. ¿Es necesario decir que los relatos de filiación a menudo también son – si no por excelencia – los relatos del duelo? Duelo de aquellos que no terminan de morir en sí. analíticas. “impasibles”. Autobiographie de mon père…). elaborada de fragmentos y de ausencias. Jeannet…). o las consecuencias socioculturales de un nacimiento en las remotas profundidades de la . Adely. Rouaud. poco importa en ellos la leyenda familiar.

Goya… para Michon. se afirma así la conciencia de que el sujeto sólo se conoce a la vuelta del otro. Ciertamente. de LouisCombet. menos aceptable también para una sociedad desacralizada. Pierre Bergounioux o Jean Rouaud han sabido hacer resonar con claridad.… a veces reunidos en colecciones editoriales («L’un et l’autre» en Gallimard). Trakl (Claude Louis-Combet. Kafka (Bernard Pingaud)… – . aún cuando los textos aborden figuras menos destacadas (Michon. Alain Borer…). entre interrogantes y fascinados. Hart Crane (Gérard TitusCamel). vuelven más escandalosa la prueba. Sus existencias reinventadas tanto como auscultadas hablan unánimemente de la fascinación en donde el arte nos retiene en un período que hubiésemos podido creer “desencantado”. vivencia de una lentitud o de una densidad singulares. pero la impresión de seguridad de las sociedades occidentales modernas. pero no menos determinantes. Como el descubrimiento – tanto a través de la escritura como por la experiencia misma – de los espacios de ignorancia y de deuda a los cuales confronta el duelo. Chambaz. el cientificismo médico del que creemos beneficiarnos. dibujan – o designan – filiaciones más electivas que biológicas. avalan la reflexión de François Vigouroux. Miette). y entre ellos los más míticos de nuestra literatura – Rimbaud (Pierre Michon. Los escritores. 119 .. sino roto en sus ritmos. Pero. Marc Froment-Meurice. y también Baudelaire (Bernard-Henri Lévy). esta conciencia se aventura también del lado de otras mediaciones. Sylvie Germain…). Son estas pruebas de lucidez que se preservan tanto del énfasis como del positivismo.provincia. los relatos de Quignard. Son también duelos invertidos que enturbian la lógica generacional: muertes de menores que instalan una carencia en el corazón de la escritura de las vidas (Forest. Suscitando finalmente tantas “ficciones biográficas” como autobiográficas. de Macé. Dominique Noguez. las ficciones biográficas En la inversión de una anterioridad del tiempo. Vies minuscules.. por ejemplo) son los más solicitados para esas tentativas de restituciones. Frida Khalo para Le Clézio. Si bien esto favorece esos espacios de confrontación familiar que Annie Ernaux. los pintores tan singulares como los primeros (Van Gogh. Se vislumbra entonces otra experiencia de la precariedad y del desamparo. Y al hacerlo. Le Caravage para Walter. tanto como en la prueba de una pérdida presente. la experiencia no es privativa de nuestra época. Bergounioux. ilumina una nueva conciencia del tiempo – no simplemente dividido entre un antes y un después. de Michon. la escritura no busca ser terapia ni confidencia patética: sólo ausculta en sí la cavadura de la ausencia. que sólo concibe la existencia en la deuda asumida por los hijos ante frustraciones antiguas. No obstante. Adler).

Se ha hablado del “vigor” francófono: este vigor es sintomático de la urgencia de tal proyecto. para “desenredar un sentido doloroso del tiempo y proyectarlo en nuestro . En efecto. El interés por la biografía y los ensueños que suscita consagra el éxito póstumo de esta forma marginal inaugurada por Marcel Schwob al principio del siglo en Vies imaginaires. intenta comprender su tiempo. El sujeto. que las constituyen y resuenan en ellas. para rendir a cada quien el homenaje de su existencia. esos textos nos hablan de cuanto siguen siendo habitadas por otras experiencias y otras palabras. construye ficciones a partir de los datos inciertos e incompletos de su experiencia. esta literatura asume la labor de transformar en Historia el pasado sufrido para volver a crear una herencia que le fue prohibida durante mucho tiempo – pero también para dar testimonio de ella en historias. como lo proclaman Chamoiseau y Glissant. muestra también cierto desafecto por las formas gratuitas de lo imaginario. Estos textos son coherentes con una preocupación de nuestro tiempo que plantea insistentemente la cuestión del otro (Lévinas. tanto la existencia como la lengua. esos textos hablan de la alteridad que lo vincula con él mismo. Finalmente. experiencias y esperanzas (Glissant): son estos los espacios narrativos. Es también una de las pocas literaturas actuales que se piensa en el futuro. “Marcadores de palabra” iniciando al lector en voces inéditas (Chamoiseau). Fundadas en una conciencia de la separación. Todorov…). desde ahora huérfano de los valores que regían su existencia. que le escapa. busca ahora penetrar en un conocimiento más fino de la experiencia subjetiva. que se ha vuelto investigadora. la escritura contemporánea. por lo menos en devenir. Más que inventar cada una de las partes de ficciones improbables. Interrogando así a las figuras que el sujeto representa. como la de las indagaciones de filiación. la obra en espera Es necesario sacar a la luz del día esas experiencias y esas voces. Ricœur. y como sonoros. es por un camino marginal que la literatura regresa: lejos de las grandes epopeyas históricas o realistas. y conectarse con su pasado. que hay que abrir a la novela. Y es éste el proyecto principal de una esfera de nuestra literatura. interrogar sus modelos y sus fundamentos. esas escrituras quieren ser empresas de reapropiación y de síntesis. polifonía de los mundos y de las razas. tanto más inclinada a aceptar ese reto cuanto que él responde a un silencio de varios siglos. de una palabra no advenida y como quedada “en espera” (Dominique Chancé). Así. singulares y profusas. Su multiplicación. silenciosas pero actuantes. Esto me parece ser la marca de un tiempo interrogador.brindan también la ocasión de que cada uno se mida con su sueño y de invertir cada vida con una densidad no manifestada por ella.

Driss Chraïbi. Maalouf. una vez más. pero menos claro y más disperso (es decir. Sin embargo. No obstante. Pero su aguda conciencia de las tensiones entre desgarramiento y apego. a veces. Como tampoco olvidaremos que en realidad a veces no es una verdadera elección. y tejen conjuntamente las problemáticas de la expresión en un idioma diferente y en 121 . tan es así que se le encuentra desde mucho antes empeñada en establecer (y en discutir) el vínculo entre las dos culturas que la conforman. dada su vinculación con los desgarramientos de la Historia. su tradición está constituida con mayor nitidez. como lo escribe soberbiamente Glissant. Kundera. No podríamos comparar la convocatoria a pensar lo irreparable (Wiesel) con un cosmopolitismo más anodino (Bianciotti). Pero. no solamente hablan de una realidad cultural que no tenía cabida en la lengua narrativa.futuro”. Maryse Condé. es preciso constatar la importancia – cuantitativa y cualitativa – de esos textos y resaltar el vigor de los intercambios culturales a que nos invitan. ciertamente de orígenes muy diversos. Kristof. el idioma del otro Desde más allá de los límites tradicionales del área francófona nos llegan obras que han elegido la lengua francesa para expresarse. y de las violencias que esto causa. Junto a ellos. Un fenómeno a veces parecido. Del Castillo.. son algunos de los más conocidos de esos novelistas. Daniel Maximin o Raphaël Confiant…. determina obviamente una parte de su diferencia intrínseca. todos reflexionan sobre las cuestiones del exilio y de la memoria. no cabe ninguna duda de que se debaten con las mismas exigencias. como en Le Blanc de l’Algérie. que no podríamos reducir a cuestionamientos generales. de la transmisión y del pasaje. Aquí se trata. menos colectivamente pensado). Assia Djebar…). o de una propiedad singular que ésta tendría para acoger una expresión literaria. Si bien el lugar desde donde esos libros nos hablan. a su manera. La Voyeuse interdite). Bouraoui. inspiraba ya la literatura del Maghreb. Manet. Alexakis. porta en sí mismo los valores que condenan la colonización) y una tradición oral que busca las modalidades de su realización escrita (Tahar Ben Jelloun. cualquiera que sea la generación a la que se pertenezca (Boudjedra. como René Depestre. Makine. otros. de las genealogías y de las filiaciones en las cuales inscribir las mutaciones culturales de una época nueva (deudas de reconocimiento y voluntad de mantener el diálogo. les confiere una densidad específica. los mismos objetos con los cuales deben medirse. Este fenómeno tiene la amplitud suficiente para ser considerado: no intentaremos aquí deducir enseñanza alguna sobre una atracción particular de nuestra lengua. entre un universo colonial (que. a pesar de no ser el idioma materno de las y los novelistas que las escriben. Bianciotti. La Vie à l’endroit. Wiesel. de Assia Djebar).. sino que le inventan un “hablar-lenguaje” que hace resonar los sentidos desde una interioridad nueva. las violencias del exilio y de la derrota.

Evidentemente. las fracturas históricas participan a su manera (Jean-François Lyotard). lo hemos visto. Sospecha de los saberes la rehistorización Como lo reconoce Pierre-André Taguieff. Este punto de vista de un allá a menudo cargado de Historia. más bien. y no permite preverlo. Interroga nuestro mundo desde una exterioridad que se le ha vuelto lingüísticamente consubstancial. A riesgo de tener que convertirse a veces. la ambivalencia enunciativa de otro (Kristof). es importante..un contexto social diferente. es hacia el pasado. Nuestra época ha roto con el tiempo de las promulgaciones y de los manifiestos. sino todo lo contrario: nuestra época es por ello una época de rehistorización de la . que se torna la interrogación. cada una interpreta su propio registro. con el propósito de elucidar el movimiento del que procedemos y que ha hecho que estemos aquí. Así como no puede percibirse fuera de una herencia. lo que instala el asombro en nuestra propia relación con la lengua. el sujeto tampoco puede liberarse de la Historia. pero que la obra y el trabajo no se cansan de conciliar. en las que. excepto en raras excepciones. más subterránea. Desplaza el hábito cultural y engendra otras consideraciones de un universo sociocultural que creíamos conocer demasiado bien. la reflexión política del tercero (Manet). el porvenir desde ahora depende más del enigma que del voluntarismo militante. es también su francés lo que nos asombra. Si bien para muchos de esos escritores “el francés es un idioma de asombro” (Makine). Pero la fantasía ácida de uno (Kundera). sino también en función de una disgregación más sorda. De eso de lo que sin duda alguna nos hemos liberado. No solamente a causa de los grandes cismas de nuestra Historia – “¿cómo escribir después de Auschwitz?”… fórmula recurrente de las reflexiones sobre la literatura del último medio siglo –. esas obras no son comparables. de nuestras certezas axiológicas y culturales. ya no sabe lo que “debe ser” la literatura. Hoy. Frente a la incertidumbre y la oscuridad de la materia de este presente. por supuesto. etc. en elementos vinculadores entre dos lenguas que la Historia ha estado a punto de volver dolorosamente incompatibles. como Georges-Arthur Goldschmidt. también irrigan la creación contemporánea. pero también de eso que hemos dejado en el camino y cuyo olvido nos amenaza. íntimamente instalado en el corazón activo de nuestra literatura. Sin nostalgia de alguna remota “edad de oro” sino.

de Claude Simon. o de J’apprends l’allemand. Y desborda la novela policíaca: el narrador de L’Acacia. quieren saber. se propone reexaminar los discursos recibidos. en lo que respecta a las zonas oscuras de la Segunda Guerra mundial. Sébastien Japrisot. de Robert Bober. la guerra de Argelia (Rachid Boudjedra. como en el caso de las “novelas históricas” de factura tradicional. de Olivier Barbarant. Sylvie Germain brinda así a la Historia del siglo la amplitud de los antiguos relatos de fundación. Una superación del lenguaje. Y esta reshistorización no carece. de Rouaud. La Compagnie des spectres). con ritmos bíblicos 123 . ejemplarmente. el trabajo de memoria Más que un “deber de memoria” según la expresión ya consagrada. y como para probar que la literatura no podría escapar de una parte de leyendas. Arno Bertina). Pero aquí la indagación excede la exigencia de una forma novelística particular: se impone a la escritura. que tenga que subtender el relato de la memoria con una preocupación por la pesquisa. El sujeto. algunos escritores recurren a un lirismo épico o mítico para evocar esos períodos sombríos de donde emerge el presente. La evolución de las novelas de Modiano. la memoria. nuevamente. desde la evocación imprecisa de una época incierta hasta la encuesta de restitución (Dora Bruder). sino verdaderos actores interrogados en el movimiento mismo de la escritura. a menudo para desmentir sus alegatos. la realidad histórica ya no avala una ficción narrativa: es interrogada como “realidad” constituida por consenso – y el saber que creíamos poseer es denunciado como ficción discursiva por esta empresa narrativa misma. la Historia. de una dimensión crítica. a penas arrancadas a su aislamiento salvaje. habría que hablar aquí de un “trabajo de memoria”. Thierry Jonquet…). que despliega sus complejos recovecos. como el de Les Champs d’honneur. o de Douze Lettres d’amour au soldat inconnu. el caso de Berg et Beck. el otro. Sucede a veces que esta tarea tome la forma de la novela policíaca (Didier Daeninckx. ya no son hoy objetos de narraciones que los relatan con la facilidad lineal de aquel que sabe de qué se trata y lo que sucederá después. Desde entonces. Richard Millet restituye en una trilogía la negra realidad de las vidas en los confines de las tierras montañosas. En primer lugar. La restitución histórica vuelve a poblar de sujetos efectivos sectores de la Historia durante mucho tiempo dejados a los discursos generales. en sí misma. Lejos de darnos un decorado circunstancial favorable a cualquier dramatización de lo novelesco. De manera más ambivalente. profuso y mezclado. Rachid Mimouni. la filiación.conciencia subjetiva. Jean-François Vilar. Y es. es el signo de esta conciencia que interroga a la obra. de Denis Lachaud. Es. estos textos abren espacios de confrontación y de desmentidos. en lo que toca a la Gran Guerra. permite escuchar los traumatismos que la Historia instala (Lydie Salvayre.

sino que se ocupa también de los fundamentos históricos y culturales de nuestra civilización. sin caer en la facilidad. que podríamos llamar “cultas” o “eruditas” son. Cholodenko. En este caso tampoco podríamos hablar de novela histórica. más que con el examen del sentido.en la escritura de uno. Claude Louis-Combet…). ampliamente apoyada desde los años setenta por la escritura femenina (de Hélène Cixous y Chantal Chawaf a Lorette Nobécourt y otras más) y la literatura gay (de Tony Duvert y Renaud Camus a Hervé Guibert y Guillaume Dustan). demasiado racional. aún cuando resulta probable que ciertos libros. Habría que hablar aquí de la importancia que el cuerpo ha adquirido en la ficción contemporánea. novelas “arqueólogas” que a veces abordan el pasado a partir de nuestra relativa ignorancia de lo que realmente fue. No . las cuestiones del saber. Mas es imperativo hacer una discriminación entre la explotación de un tema “promisorio” que tiene en la mira el éxito de una literatura erótica o de una “nueva” pornografía y las auténticas dificultades que enfrentan los pocos escritores (Boudjedra. Porque también en este caso la forma de la indagación está presente. El cuerpo también tiene su historia. las culturas. a las que interroga acerca de las costumbres. Sería sin embargo un error circunscribirla a ella. todo un sector de la literatura narrativa se vuelve hacia épocas más remotas. Una conciencia de las incertidumbres y de las carencias del saber que nos separan de toda intelección cierta de esos períodos antiguos se presenta a menudo en los textos. sobre todo. Noguez en M&R…) que intentan escribir verdaderamente el cuerpo. Tan es así que esas novelas. no pudiese verdaderamente expresar. como L’Œuvre au noir. de Marguerite Yourcenar. Otro de los legados de Claude Simon consiste en no concebir la restitución del pasado independientemente de una fenomenología sensible. dado que desde entonces concierne al más largo espectro de la producción actual. considerando todas las categorías. con la escucha de los sentidos. hayan podido contribuir a despertar el interés por la historia. prodigiosamente. la arqueología de los saberes La interrogación histórica no se contenta con interrogar un pasado accesible al cual seguimos vinculados por medio de testigos vivos. el sexo y el deseo. Incluso. el pensamiento y los descubrimientos intelectuales. Belhaj-Kacem. se asemeja a una verdadera reivindicación literaria. con la brutalidad del habla regional en la del otro. los entusiasmos filosóficos o místicos (Pascal Quignard. La novela contemporánea maneja así. Ponerlo en escena permite contrarrestar cierta inflación del pensamiento conceptual. Alain Nadaud. Como si mediante la riqueza de la lengua y la potencia de la imaginación fuese como pudiera reconquistarse la realidad de un tiempo que la Historia. La escritura se vincula entonces con los humores del cuerpo. como lo vemos aún al leer las novelas de François Thibaut.

confines del conocimiento y de lo sagrado. de J. Para darlas por probables y jamás verificadas. Así. una doble interrogación sobre aquello que sabemos y sobre aquello que reverenciamos. Gandara. Onitsha. Considerado inaccesible al verbo por la década estructural y confinado al estatuto de “referente”. Le Clézio. La Raison. las pone en constante fricción. tanto más cuanto que los sistemas de pensamiento que han creído poder dar cuenta de ello han mostrado sus límites. sustituyendo con autores orientales o latinos poco conocidos a aquellos que hemos aprendido demasiado bien. L’Excès-L’usine). Sortie d’usine. ya sea que se trate de esa realidad histórica de la que hablábamos antes. Leslie Kaplan. que son Dormance. La presencia de lo real. L’Établi) y luego con la preocupación de manifestar lo real y sus intensidades sin sacrificar nada a la ilusión mimética (François Bon. de Jean-Loup Trassard. Tan es así. prueba de ignorancia fascinada. Plantea. de la Imagen y del Número (Le Livre des malédictions. reconsiderado.solamente hace de la carencia de saber y del cuestionamiento de los saberes uno de los ejercicios de la escritura. o más invadido por un fantasma de oriente. y Méroé. en consecuencia. una muy importante es la representación del mundo. Pascal Quignard toma nuestra cultura a contrapelo ofreciéndole otras bases y otros modelos (Carus. la mejor manera que tiene para construir y a la vez denunciar las ficciones que estructuran el pensamiento. efectivamente. La fascinación del enigma original. la novela de lo real ha cambiado de forma considerablemente. doblemente denunciada como “estética”. Nuestro tiempo crea interferencias entre las categorías. utilizando el modo del testimonio (Robert Linhart. que la literatura de los años setenta parecía ansiosa por convocar en el espacio de los libros.M. primero. Ahora. Rhétorique spéculative).G. en búsqueda de otras formas de saberes. que el mundo del saber ya no es el reverso de la duda ni de lo sagrado. lo real es. A principios de los años ochenta la literatura empezó a interesarse en ello. o de la realidad social inmediata. Y ésta es. Enfoques de lo real el rechazo del realismo Entre esas cuestiones que nuestro tiempo examina retrospectivamente. Archéologie du zéro). precisamente. de un Olivier Rolin en busca de un Sudán siempre perdido de antemano. Alain Nadaud nos enfrenta a esas partes de misterio y de incertidumbre que reinan en torno a los fundamentos del Libro. y como ilusión ideológica (la del “realismo proletario” o del 125 . cada vez. también novelas arqueólogas. Es entonces a la resistencia de lo real a lo que las obras se enfrentan. no sólo rompe con la estética realista. de Jean-Marc Moura. ocupa un lugar primordial en esas. es suficientemente fuerte para imponerse al mundo literario. sino que asume el papel de espacio para una crítica de los saberes. L’Iconoclaste.

pero renuente a la desrealización. expresan la ingenuidad de una violencia cruda. este enfoque no duda en adoptar la forma de un inventario. a veces bastante fantasiosa y como nacida del encuentro inesperado entre los herederos de Dabit y los de Queneau. Marie Redonnet. Se trata ahora. Sus personajes. El tiempo ya no es ese espacio donde la literatura pensaba poder capturar y restituir un “estar ahí”. En sus obras. que le brinda una amplia posibilidad para que tome la palabra. Así. Para librarse de lo novelesco. lo hacen aparecer con una intensidad particular. las desfiguraciones que impone a lo real. Pennac. de un decir del mundo. se trata más bien de tomar la palabra. Otra literatura opta por inscribirse en una especie de desrealización para salvar más fácilmente las deformaciones de la representación.. veta deliberadamente popular y guasona. en efecto.. de Joyce. de François Bon. sino que pone en tela de juicio la propia forma narrativa. Ya no es esa pura transparencia a la que hubiese querido reducirlo una intención mimética. aquí y allá se perpetúa cierta tradición de esa novela que podríamos llamar “populista” (Ragon. más bien. el lenguaje hace escuchar y ver el mundo. Izzo…). Por supuesto. en construcciones ficticias en las que a veces se escucha como un eco lejano y oscurecido de las ficciones de Boris Vian.. como lo mencionaba anteriormente acerca . recapitula todos las construcciones y objetos olvidados. tratados por los periódicos – (Olivier Rolin. Sus deformaciones. Éric Chevillard. la misma inadecuación al mundo. L’Invention du monde) o como materialidad (Paysage fer. la novela de lo real no se resigna a ser “novela”. Pero esta clase sigue circunscribiéndose casi exclusivamente a la novela policíaca y sus subgéneros. Así como se libera del “realismo”. desarmonizan el universo familiar para hacer resaltar rasgos y defectos desapercibidos. de fracciones de historia. sino todo lo contrario. de hechos. de Pinget más recientemente. Sin preocuparse por un mimetismo exacto ni por la tradición estética.“realismo socialista”). Vautrin. marionetas manipuladas (Rose Mélie Rose) o encarnaciones de fantasmas (La Femme changée en bûche). testimonios del fin de la era industrial). Desde esos universos cáusticos. ya sea tratando de presentar el mundo como cantidad . algunos lanzan a veces interpelaciones ácidas (Medhi Belhaj Kacem) y ferozmente críticas (Valère Novarina). Eugène Savitzkaya. Marie NDiaye. se manifiesta la misma fantasía desplazada. el estado del mundo Sin embargo. La novela todavía sigue heredando de Faulkner.de eventos. que parece expresar que en realidad es el propio mundo lo que es inadecuado para los sujetos que lo habitan y que se sienten perturbados por no comprenderlo. se impone otro enfoque de lo real fuera de todo “modelo literario”. Emmanuel Carrère. más que la de la invención. No “novela” nada.

ciertamente. caracterizan la novela contemporánea más allá de sus diversidades temáticas. la ficción en el banquillo de los acusados Ese último título. Una parte de su trabajo y de sus “temas” supone la denuncia o la puesta en evidencia de trastornos sociales. la utilización de voces singulares. habla”) y no se contenta con la síntesis reflexiva a la que dan lugar esas entrevistas. y su valor de síntoma. palabra. la literatura es coherente con una nueva práctica sociológica. de Leslie Kaplan (Depuis maintenant). indudablemente estimulante para nutrir la ficción. Sin lugar a dudas. sin también cierta ética de la escritura. la preocupación de la sospecha. y algunas otras. me lleva a evocar otro aspecto muy característico de nuestro tiempo: el pleito que la literatura novelística entabla contra el presente. casi siempre desocializadas. imponen. la novela de lo real no explica nada: lejos de pretender descodificar las razones del mundo social. De hecho. No es raro que el escenario del teatro (su “dispositivo negro”. No podríamos definir textos sólo en función de su objeto. de Emmanuel Carrère. de Danièle Sallenave. en cuya sobrecubierta se puede leer la impresión: “sufrimiento. Esta dimensión crítica se nutre de buen grado de casos reales. la forma de la indagación. ese hombre que durante años se hizo pasar por médico antes de asesinar padres. o de manera más general. llegan aquí a sus límites. Viol). de casos judiciales. Pero podemos mencionar también Un fait divers.de la escritura del sujeto. Décor ciment). otra vez. 127 . por ejemplo con la de Pierre Bourdieu y de su equipo. lo real sólo existe entonces verdaderamente en la palabra que instala su conciencia. Sallenave. persigue las intensidades subjetivas y las fracturas que algunas condiciones sociales. L’Inquisitoire. Se instala en estos casos una tensión entre la dimensión excepcional – o extraordinaria – del suceso común considerado. de Jacques Serena (Basse Ville) o de obras muy recientes como la de Laurent Mauvignier (Loin d’eux). la manera en la que la escritura se concibe lo que determina no solamente períodos estéticos. En este caso. Se afirma así una “poética de la voz” (Dominique Rabaté) cuyos elementos encontraremos también en las formas dialogadas que la novela no ha dudado en explorar durante las últimas décadas (Pinget. de Marc Weitzmann. de François Bon. como lo escribe François Bon en Impatience) o del cine (Calvaire des chiens) se escoja como mediación entre la novela y lo real. desde este punto de vista. esas categorizaciones a las que obliga todo trabajo de presentación. revelador de un estado social – “ordinario” – que la parte crítica de la ficción toma en cuenta. construida como una encuesta-mediación en torno al caso Romand. Mariage mixte. Y. Asimismo. esposa e hijos cuando ya no pudo sostener más su “ficción”. Es. Ya sea que se trate de las primeras novelas de François Bon (Limite. que entrega la palabra tal como resulta de las entrevistas (ver La Misère du monde. el ejemplo más característico es L’Adversaire.

las inquietudes y los malestares de la Historia”.Ahora bien. y con frecuencia. llega a suceder también. de su función. las nuevas formas del compromiso Tales fenómenos. aún cuando algunos libros han sabido aprovechar un efecto de escándalo para alcanzar una notoriedad poco legítima. Por lo tanto. de sus retos y de su espacio de realización. “la literatura recupera. han sido encausados por haber hablado de lo real. Didier Daeninckx… entre otros. aumenta el número de procesos que se siguen contra la literatura por haberse adueñado una parte de la realidad: François Bon. actualmente tienden a disminuir. Marc Weitzmann. Evidentemente. hoy en día. Il a été compris ici comme "refléter" (à vérifier) . pero habrá que matizar esta aseveración. no dependen ya del espíritu de sistema ni de la ambición didáctica y ponen en evidencia una realidad que el cuerpo social conoce sin querer reflejarla4. que encuentran su más clara expresión en los textos de François Bon o los “márgenes” de Didier Daeninckx et de Jean Rollin. Porque. que para nada hablan de la calidad intrínseca de una escritura. todo ello es prueba también de cierto compromiso de la literatura. Mathieu Lindon. evocados por el sociólogo Marc Augé. por haber intentado interpretarlo – o haberlo llevado a los confines de su delirio. como lo escribe Boudjedra. las nuevas formas del compromiso se parecen más a la escritura crítica que al discurso ficcionalizado. de la literatura. El tiempo de una novela tributaria de doctrinas ideológicas ha caducado. que la novela sea a su vez objeto de procesos judiciales o de condenas de la prensa. desde el interior. sino porque la sociedad se inquieta por las libertades que confiere (o que se confiere) la ficción. el compromiso ya no es una sumisión del acto literario a una 4 Le sens de "réfléchir" dans le français original est peu clair. más generalmente. Esto no significa que los novelistas se mantengan alejados de las cuestiones políticas o ideológicas. como en el conocido caso de la “fatwa” contra Salman Rushdie). las interrogantes. Si bien es cierto que hay condenas morales (o político-religiosas. La manera en que la Historia es revisitada por Claude Simon o hecha ficción política por Rachid Boudjedra son otros ejemplos de una literatura que no pretende volverse surtidora de discursos y prefiere presentar las desviaciones de sentidos y las violencias sufridas. no por cuestiones de derechos de autor o de eventuales plagios. Sucede así con esos “no-lugares”. pero hoy su implicación es de otro tipo: lejos de las fórmulas sartreanas (o malraucianas o aragonianas…). cuestionan en cambio la concepción que nuestro tiempo tiene de la ficción o. ya no encontramos “novelas de tesis” ni de juramento de fidelidad al principio de la “autoridad ficticia” (Susan Suleiman). En cambio. o con el determinismo social del que Pierre Bergounioux o Annie Ernaux miden las consecuencias en la trayectoria de los individuos. Michel Houellebecq. con sus formas de escritura diferentes.

de acuerdo con la fórmula de Gracq. Tout casse. tal vez no más. las ficciones que proponen Jean-Paul Goux. en el orden de una axiología que el propio libro ostenta. de Rachid Mimouni. Sa vie. confluyen así en un conjunto. el lenguaje de Goux toma como pretexto algunas reminiscencias para explorar las intermitencias 129 . que la práctica artística no se priva de reflexionar sobre ella misma. Olivier Py…). Así. esas obras intentan reservarle un lugar privilegiado en la escala de los valores comunes. en donde cada elemento colabora para afirmar el otro: la elección estética en sí misma constituye la adopción de una posición crítica. La trilogía de Lamarche-Vadel (Vétérinaires. La Plage noire. el lenguaje de Proust o el de Gracq siguen irradiando profundamente una literatura contemporánea que no habría que considerar solamente como sacudida por Céline o resignada a la “blancura” del minimalismo literario. que no renuncia a someter al verbo a los matices del mundo tal como éste se entrega a la inteligencia y a la sensibilidad.necesidad superior como Sartre podía entenderlo. de poner en obra un “espíritu de la Historia”. de La Peste o incluso de Rivage des Syrtes. o Le Censeur. que el objeto al cual remiten. A este respecto. sino de un compromiso por la literatura o con la literatura. Es decir. particularmente vivas y numerosas (Bernard-Marie Koltès. Pascal Quignard o Michel Chaillou son una forma de reivindicación. Hablaríamos más bien. Estas obras ofrecen el espacio de sutiles despliegues donde se afirma un gusto marcado por la descripción y la meditación. Los escritores prolongan en ellas la acción alegórica de Le Procès. Prácticas de la literatura la reivindicación literaria Sin embargo. más que una realidad localizada y fechada con precisión. válido a la vez por la calidad de la escritura y por la mirada crítica que esos libros posan sobre el mundo. Se trata. Las resonancias entre novela y teatro son. son œuvre). aunque sea de manera implícita. Se atribuye aquí una doble función a la literatura. espacio y posibilidad de otros discursos. de Jean-Marie Barnaud. reflexiva y estética. Por el contrario. Une peine à vivre. La palabra y sus resonancias son en ellas por lo menos tan importantes. Valère Novarina. ya no de un compromiso de la literatura. que no se contenta con la suerte reservada a la cultura ni con las nuevas definiciones que de ella se dan aquí o allá. sino una comparecencia política – en el sentido más amplio – sobre el escenario de la ficción. Sin sacrificar en nada una idea exigente de la literatura. de François Maspero. O simplemente. en este caso. Michel Vinaver. siguen existiendo algunas novelas que elaboran su crítica del mundo contemporáneo gracias al privilegio metafórico de la ficción.

es. esas posiciones no están exentas de una cierta lucidez que socava su seguridad.de la sensibilidad y la posibilidad ofrecida a las palabras de sondear sus variaciones. las imágenes verbales que le darán cuerpo. a fortiori a aquellas que han alcanzado su pleno desarrollo a la sombra de Maurice Blanchot y de Louis-René des Forêts. ¿Michon no está tratando de desprenderse de esta fascinación en la que la “literatura del agotamiento” limitaba a su generación? Lo que es cierto.setenta. Al emprender a contrario la restitución de la desmesura de escritores estruendosos (Rimbaud. que Jean-Benoît Puech habla de su fascinación por ese recogimiento encarnado en su libro por Delancourt. . La obra de Pierre Michon. Es por la mediación heteronímica de Benjamin Jordane. Faulkner). donde tal vez nada crece. es decir. pero es moderno”). El de Chaillou sólo construye historias siempre y cuando haya encontrado previamente las fórmulas y los impulsos. Como si una nostalgia de lo “continuo” (Jean-Paul Goux) llegase a combatir la práctica fragmentaria de Les Petits Traités. acerca del “agotamiento” de la literatura. la nostalgia de la literatura No obstante. doble de Louis-René des Forêts. donde el recluso de Lamarche-Vadel (Sa vie. como si fuesen las palabras. el elemento previo a toda invención novelística. el escritor en el que delega literalmente la pluma. con lo que la literatura presente no deja de debatirse. en los antípodas de Maurice Blanchot o de Louis-René des Forêts. de la que nadie puede o quiere desligarse dado las numerosas e importantes obras que ha generado. Las reflexiones de los años sesenta . que siempre está desapareciendo. llevada hacia las elegancias del “gran estilo”. La euforia narrativa de la sensibilidad se ve aquí perturbada por una amenaza de perdición que no contradirían ni la obra de Lamarche-Vadel ni la de Goux. han marcado profundamente a las generaciones posteriores. “publicando” y “comentando” sus obras (L’Apprentissage du roman). El mismo Pascal Quignard nos permite percibirla en sus novelas melancólicas. efectivamente. parece ser el emblema de esta lucidez e incluso esta presente dificultad de la escritura narrativa. pero lúcida en cuanto a su desuso. Balzac. Una nostalgia que se vincula con momentos de ascesis y de epifanías cultas y prueba una plenitud desaparecida. La pesada cuestión de la herencia cultural. son œuvre) adopta la postura recogida y meditativa. es que él realiza una labor crítica tanto hacia sus propios impulsos (“somos granujas novelescos”) como hacia la modernidad que los inhibe (“el orgulloso ejido de lo moderno. en primer lugar.

dan rienda suelta a la imaginación y reivindican. 131 . no darse cuenta de ello. En esos relatos. aunque a veces sean invenciones cercanas a la “ciencia”-ficción. de sus modos y de sus formas. como una gran síntesis del mundo (Rolin. Algunos dirán que esos textos constituyen una veta exploratoria. textos “post-exóticos”.las variaciones sobre la novela Aún cuando nuestro conocimiento de la literatura y de su historia. para estos escritores. Claude Ollier intenta una exploración combinada de las formas narrativas y de lo novelesco. sus novelas optan por un futuro inasignable para devolver la imagen borrosa del presente (y del pasado reciente) llevada a su extrema desconcertación. Dickens…). la ficción corre algunos riesgos en un afán de innovación que toma a contrapelo las expectativas y lleva siempre más lejos los límites de la novela. “shagas”… que a veces es difícil identificar. Esas variaciones literarias. no como modelo que puede imitarse sin cesar. sino como práctica y como herencia. Pero en este caso el desafío parece muy diferente. hábiles para componer con las ruinas de lo novelesco. Daive. Frédérik Tristan. algunos fingen. no para continuarlas sino para desviarlas. la legitimidad de una escritura incólume de toda perplejidad y consagrada simplemente a las delicias de la “nueva ficción” (Marc Petit. a veces. Pero debemos reconocer que. Más cerca de la ficción política que del juego con lo novelesco. en lo que respecta a los textos “desconcertantes” que aquí nos ocupan. La Condition d’infini). Escribir después es. Conrad. Así. que pretenden ser. a contrario y de manera casi militante. Antoine Volodine las utiliza y las redobla según algunas categorías improbables: “narrats”. la que ofrece el material para obras nuevas. desplazar sus cursos y sus acentos. de estar todas animadas por el deseo de hacerlo. Badiou. Hubert Haddad…). Préhistoire). L’Invention du monde. que no es otra cosa que una ficción sacada del molde de la ficción de los siglos pasados (Stevenson. ya es demasiado grande para permitir una escritura ingenua. por sus márgenes de invención irreprimible. escribir con. Aberration. Para muchos. las estéticas del reciclaje Hemos hablado de reciclaje (Frédéric Briot) a propósito de la obra de Volodine. Calme bloc ici-bas. Las actitudes divergen entonces. a pesar de que siempre hay algo interesante en sus relatos: fragmentos de ficciones que tienen seguimiento. La noción puede extenderse a otros novelistas. François Coupry. Son aquellos que militan por un regreso a lo novelesco. Pues. a pesar de estar todas dedicadas a encontrar cómo continuar. la escritura de la novela ya no es tan evidente. siempre existe una confrontación perturbadora con espacios discordantes y tiempos incomprobables (Feuilleton. sin embargo. es entonces toda la literatura.

e incluso motiva. Ciertamente. la novela de ciencia ficción con Nous trois. Homero.Escritores irónicos y cultos. consideran que es otra manera de decir. La Télévision). Queneau o Robbe-Grillet. Jean Echenoz emprende la revisión. en la de su autor. la novela de espionaje (Lac). y juegan con la literatura como con un repertorio de formas y de motivos donde se regala su inventiva “oulipeana” (del grupo Oulipo: Operador de Literatura Potencial). estos textos no han sido igualados en la producción francesa. La fría locuacidad del autor. Christian Oster. Una concepción lúdica de lo contemporáneo como revitalización de las culturas yermas acompaña. que toma prestado tanto de los novelistas del siglo XIX como de Dante. la encontramos en los textos de Tanguy Viel (Cinéma. cuan imposible es la plenitud literaria desde ahora demasiado facticia. Pero al mismo tiempo dicen que no se han dejado engañar por su propio trabajo. pero más inspirada en el cine esta vez. la fantástica (Les Grandes Blondes)… La misma variación desplazada. de la mayoría de los modelos novelescos: la novela policíaca con Cherokee. Echenoz parece incluso volverse el espejo irónico de las literaturas presentes cuando se divierte con las escrituras realistas de la marginalidad (Un an) o con esa novela minimalista o “impasible” que algunos escritores que publican en Les Éditions de Minuit han hecho su especialidad (Je m’en vais). Le Grand Incendie de Londres) o Gilbert Lascault (420 Minutes dans la cité des ombres) combinan así el talento con el guiño hecho a otros autores. . Éric Laurrent… cultivan el tono plácido y desilusionado de los narradores que pone una distancia entre el propósito de la novela y su realización. ni tampoco. manifiestan una pulsión narrativa que se adapta mal al agotamiento de lo literario y prefiere instalarse irónicamente en la insipidez de lo real antes que renunciar. su apertura de espíritu es más amplia que la de este último. habría que mencionar también dos novelas que Renaud Camus produjo en los años ochenta: Roman roi y Roman furieux. Tan es así que. donde cristalizan las banalidades de la cotidianeidad. por ejemplo. Asimismo. con un tono más divertido y menos sofisticado. es ejercida a la vez contra el propio narrador y contra las costumbres del mundo que lo rodea. Jacques Roubaud (el ciclo de Hortense. Al lado de este virtuosismo que algunos llamarían “postmoderno” (se parece. aún cuando no haya material para nutrirla. L’Absolue Perfection du crime). quien refina su propia producción y recicla sus mismas novelas (la bien llamada La Reprise [La reanudación]). Un juego parecido con la cultura. bajo una forma paródica. parecida a la de Woody Allen. es producir esas novelas “minimalistas” que desarrollan historias hechas de naderías. la novela de aventuras con L’Équipée malaise. la escritura. da vida a las novelas de Jean-Philippe Toussaint (L’Appareil-photo. aún cuando escriben superficialmente. aún cuando se niegan a toda densidad. Porque otra forma de hacer durar el placer de la narración. Christain Gailly. Parodias de novelas históricas y sentimentales al mismo tiempo que reflexión indirecta e irónica sobre la literatura. al de novelas de Umberto Eco). por lo demás. a falta de una mejor. Con ello.

. hay que reconocer que esas variaciones. son. y con toda certeza. sino para. sino para instilar sin tregua la sospecha y la duda. Simplemente. el contenido se revela bastante poco “novelesco” y prefiere el testimonio. de sospechar. Pero. las que con frecuencia desconciertan más íntimamente. en el momento mismo de la escritura.. Y. esas extensiones. tendida. la indagación. Esta novela es también paradójica por su dimensión. su forma y contenido difieren a menudo de lo que la tradición designa con esa palabra. siempre han constituido la propia vitalidad de la novela. que siempre sabemos deformada por el acto de escribir. las lecciones aprendidas. perpleja. dando al término todos sus sentidos. porque aquellas obras que propongo escoger de entre la cantidad de cosas que se publican hoy con el nombre de novelas. o por la modernidad de las novelas del exceso cuyo último ejemplo son las 133 . Pero hay que aclarar que no son las novelas más evidentemente “provocadoras” las que realmente desmienten el “listo-para-pensar”. y de la variedad de sus territorios? De buena gana catalogaría la novela contemporánea bajo el signo de la paradoja. se yergue ante las ideas preconcebidas. es también la más lejana de la opinión común en materia de “novela” ya que. proyectar su efímera configuración. la envergadura ha cambiado de sentido: ya no reside en esa ambición totalizadora todavía ejercida por el realismo épico de principios del siglo pasado. la materia real. no obstante. que nunca se ha conformado con una forma ni una definición previas y ha estado siempre en mutación. explícita o implícitamente polémica. veinte años después de la gran mutación estética de los años ochenta y sabiendo que aquí no enunciamos sino unas cuantas verdades provisorias.Una novela paradójica Pero este recorrido seguramente quedará incompleto. la novela contemporánea carece de envergadura? Yo no lo creo. En primer lugar. que aquí no han sido tratados. salvo unos cuantos ejemplos. de jóvenes autores que uno descubre y todavía desea leer. Faltarán algunos libros que no he querido o no he sabido escoger. De acometer campos inciertos más que de inventar nuevas fábulas o reproducir las de la historia literaria. Incluso la misma forma narrativa es revisada. histórica o biográfica. En efecto. los pensamientos consensuales – no para oponerles otros igualmente convencidos de su realidad. Desafía tanto el lenguaje como los discursos. en efecto. de hacer oír. las menos acordes con esa masa de libros “para todo público”. como se le reprocha desde hace décadas. porque ya no se trata simplemente de contar. Otros libros se sumarán a los aquí mencionados. sino aquellas que a veces parecen lo más alejadas posible del escándalo. Pero no para entregar su exacta expresión. o que me han escapado. Sin duda alguna la novela de la cual hablo aquí. sino igualmente de interrogar. ¿qué podemos retener de esa novela que se escribe ahí donde no la esperamos. las más paradójicas: las más alejadas de las expectativas calibradas en términos de público y de marketing. ¿Significa esto que.

de hecho. Sin embargo. y organizan el material crítico en una forma narrativa y discursiva que perturba el enunciado al punto de desestabilizar también las posiciones ideológicas que el libro parece adoptar. depende de la naturaleza ética de la novela y de su mayor escrúpulo que. Les Particules élémentaires. la novela siguiente se inscribe en la banalidad complaciente de una escritura que se conforma con explotar la temática sexual de moda. un escritor salga de una de esas categorías o vuelva a caer en ella. 2 « Écrire au présent : l’esthétique contemporaine » in Michèle Touret y Francine Dugast (bajo la dirección de ). Sin duda alguna. ninguna “gran narración” por ilustrar ni ninguna proliferación caótica que deba ser puesta en obra. no más mitos que vehicular. La ambición ya no se mide ni por el impulso lírico ni por la cantidad de mundos abarcados. En cambio. aún cuando. Pourquoi la fiction ?). de Michel Houellebecq. vivimos una época en la que la novela se libera por completo de su original parentesco con la epopeya y con los fantasmas del “libro total”. se trata de tipos de actividad tan heterogéneos que se ejercen con una común indiferencia recíproca. suele suceder que al escribir un libro determinado. . practica ciertas síncopas de la escritura que le confieren eficacia y coherencia con el propósito. Ya no hay colectividad social que fundar. Hoy. Hoy se trata. 2001. tal vez. quelles périodisations pour l’Histoire littéraire du xxe siècle ? . sin atreverse a nada ni por el lado de la escritura ni por el de la provocación – excepto que pudiéramos considerar uno o dos de sus desplantes como ejercicio del pensamiento. PU de Rennes. 1 Debemos reconocer que estas categorías no son totalmente herméticas.obras de Claude Simon (Tiphaine Samoyault). que plantea numerosas cuestiones no desdeñables. Le Temps des lettres. Por ejemplo. ciertamente – y es lo que algunos le reprochan – impiden el desbordamiento de la imaginación novelística. de las producciones del sentido crítico exacerbado que nos confronta a nuestras representaciones más que de producciones de un “estado mental escindido que nos separa de nuestras representaciones” (Jean-Marie Schaeffer. Pero sólo podremos medir su valor y su aportación si aceptamos tomar en cuenta la importante mutación que afecta a la noción misma de ficción.

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