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VoceS de laS iSlaS
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EntrEvista

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Rara vez se oye lo que tienen que decir sobre su soberanía los habitantes de las islas Malvinas (para los argentinos y como se les conoce en español) o las Falkland Islands (para los isleños y los británicos). El enfrentamiento entre ambas naciones no culminó con la guerra de 1982, por ello, en un referéndum de marzo próximo, los kelpers (lugareños) podrán hacer que el mundo los oiga. SomoS llegó hasta ese lejano archipiélago, donde no solo se vive de recuerdos.
texto y Fotos gabriela machuca castillo

IsLeÑos NAtos. margaret buttler y sus hijos, tansin y connor. la familia de ella está establecida allí desde 1865.

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la guerra de 1982 y el rol de perú
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En 1982, la dictadura argentina, al mando del general Leopoldo Galtieri, decidió reconquistar las Malvinas. En Gran Bretaña, Margaret Thatcher era primera ministra. El 2 de abril de 1982, cinco mil soldados argentinos llegaron a Puerto Stanley. Gran Bretaña respondió. 10.376 británicos se enfrentaron a 12.397 argentinos. El presidente peruano Fernando Belaunde propuso un acuerdo de paz, pero no prosperó: el 2 de mayo, un torpedo británico hundió el crucero General Belgrano. En los siguientes días, diez aviones peruanos viajaron a Argentina sin ser detectados. La contribución incluyó equipos de defensa aérea. El 14 de junio, unos 11 mil soldados argentinos se rindieron ante las fuerzas británicas. En visita oficial a Argentina el 27 de noviembre, el presidente Ollanta Humala ratificó la solidaridad del Perú con ese país para la recuperación de las islas.

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PeNA PeCULIAR. el cementerio argentino está en el campo y es administrado por la comisión argentina de familiares caídos. también hay un camposanto militar inglés y otro para los isleños en stanley.

RAstRos De LA GUeRRA. estos son los restos de un helicóptero argentino caído durante el conflicto de 1982. todavía puede verse, junto a otro, a 30 minutos de la capital de las islas.

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argaretButtler me acompaña a la puerta de su hogar para despedirme. Vive en una linda casa color caoba que mira, como si se estuviera en palco, a la azul y gélida bahía de Stanley, la capital de las islas Falkland, como así la llaman los lugareños, y como así se le dice en inglés a las islas Malvinas. Acabo de estar más de una hora conversando en ese idioma con ella y su esposo sobre 1982. Pero también sobre el 2012. Han pasado 30 años de la guerra entre Gran Bretaña y Argentina por ese archipiélago

M

en el Atlántico Sur y ella cuenta que aún se estremece cuando oye la grabación de la emisión de la radio local que el 1 de abril de entonces anunciaba la llegada de las tropas sudamericanas para la madrugada siguiente. Margaret es una kelper (así se dicen orgullosamente los habitantes de las islas debido a un tipo de alga que crece en la zona: el kelp) y su familia vive allí desde 1865. “Cumplí 15 años justo una semana antes de que llegaran. Yo me moría de miedo al escuchar las noticias. Nadie durmió esa noche”. Margaret concibe sin problema el sueño desde hace mucho, sin embargo,

este año los recuerdos se le han agitado particularmente. La misma inquietud sobre el pasado –y el presente– siente su marido, Michael McLeod. Él tenía 18 años y vivió en la Stanley ocupada 17 de los 74 días que duró el conflicto, que terminaría finalmente con el triunfo británico. “No salimos de nuestras casas por 48 horas. Este era un pueblo mucho más pequeño que ahora. Imagina qué sentimos cuando de pronto había en las calles 10.000 militares, tanques, anfibios. Los argentinos nos dijeron que nada iba a cambiar, pero que debíamos hablar español, que Stanley

se llamaría en adelante Puerto Argentino, que el himno iba a ser otro y que debíamos manejar por el lado derecho de la vía. Es decir, toda nuestra identidad. ¿Sabes lo peligroso que fue para nosotros manejar así cuando nunca lo habíamos hecho? Ondeaban sus banderas creyendo genuinamente que nos estaban rescatando, pero, en verdad, no nos estaban rescatando de nada”. En medio de la memoria oral, Michael saca un paquete de 36 fotos y me las enseña. También a su hijo, Connor, de nueve años. En ellas aparece una versión suya mucho más joven ayudando a las

tropas británicas destacadas en el campo. Su hija, Tansin, de 14, entra y sale de la sala y escucha a sus padres dar testimonio directo de aquel trágico suceso histórico en el que murieron 649 soldados argentinos, 258 británicos y tres civiles. Me mira seria, aunque por ratos sonríe. De vuelta en la puerta. Mientras nos ponemos los zapatos (es una costumbre en Stanley tenerlos todos en la entrada de los hogares para no ensuciar con barro, por lo que suelen andar descalzos), Margaret me revela que Tansin le ha preguntado por qué han estado conversando con una periodista y

que si estaba segura de que yo no era argentina. “Hija, si lo fuera, nunca habría entrado a la casa”, fue la respuesta.

Primero, kelpers

Pasadas las guerras, son dolorosos los traumas para los veteranos de las dos partes en un conflicto, pero también para los que han estado en el medio: las poblaciones. No hubo excepción para lo que ocurrió en 1982. Los isleños, los que viven allí desde hace diez generaciones, también tienen cicatrices en el espíritu y a ellos rara vez se les escucha. Declaraciones lan-

zadas como misiles vienen y van entre la presidenta argentina Cristina Fernández y el primer ministro inglés David Cameron sobre a quién le pertenece la soberanía de las islas, y la opinión pública internacional se va para uno u otro lado sin saber realmente qué piensa y desea esta gente para su tierra , a la que quieren hasta el tuétano. En los últimos 11 meses, como nunca en tres décadas, se ha echado sal sobre las heridas de los locales, por lo que están apenados, pero sobre todo enojados. Y eso porque ellos lo tienen clarísimo: por sobre cualquier cosa, ellos son kelpers. Luego británicos. Jamás argenti-

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nos. Y de esa forma quieren seguir al menos por un buen rato. Así lo creen Margaret y Michael, y al menos el 59% de los isleños, según el último censo de abril, en el que se preguntó cuál consideraban era su identidad nacional. Para esto hay que recordar que las islas no tuvieron habitantes nativos antes de su descubrimiento, que, según la versión británica, fue realizado por franceses en 1764 (quienes eventualmente se fueron). Un año después llegaron los ingleses y luego los españoles en defensa de sus colonias en Sudamérica. Según la posición argentina, solo navegantes al servicio de España transitaron las rutas marítimas a lo largo de la costa sudamericana, avanzando hacia el sur en busca del paso interoceánico. En este avance, señalan ellos, se produce el descubrimiento del archipiélago por integrantes de la expedición de Magallanes en 1520. Los encuentros argumentales históricos entre Argentina y Gran Bretaña sobre en qué momento estuvo uno o el otro, o quién expulsó a quién, o quién se quedó con qué, continúan, pero para los isleños en las Falkland nunca ha habido una gran comunidad argentina y, enfatizan, estas son formalmente británicas desde 1833. A partir de allí, ellos sostienen haber empezado a construir su propia historia, la misma que está en la tradición oral, en los libros y en sus tripas. ¿Qué hace que los kelpers estén tan contentos con la forma en que viven hoy a pesar de estar en medio de un reavivado conflicto y en un lugar tan remoto? Sí. No es exagerado decir que están prácticamente en medio de la nada. Solo hay un vuelo comercial en el mundo que te lleva al archipiélago. Sale de la ciudad chilena de Punta Arenas la mañana de los sábados y suele ir y venir medio vacío. Este avión llega a Mount Pleasant, la pulcra base militar británica que existe en las islas, la misma en la que

LA CAPItAL. en stanley vive el 75% de la población. el 13% en la base militar de mount pleasent y el otro 12% en el campo.

1.100

laS iSlaS en cifraS

100 mil 4

libras al mes es el sueldo mínimo en las islas. Es decir, unos S/. 4.400, si se tiene en cuenta que 1 libra son aproximadamente 4 soles. libras puede ganar un doctor al año; 32 mil, un profesor; 26 mil, un policía; 18 mil, un empleado de limpieza.

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terra. Todo pagado por el gobierno de las islas. hospital hay en las Islas, donde se hacen cirugías. Si hay una emergencia mayor, el gobierno de las islas paga una ambulancia aérea que va a Santiago o Montevideo. turistas al año llegan principalmente en cruceros. ejemplares semanales publica el único periódico que existe, el Penguin News. También hay un canal de televisión y una radio local. Todos son medios independientes. años duró, entre 1972 y 1982, una relación próxima entre las islas y Argentina. Se permitían vuelos desde Buenos Aires e intercambios comerciales. Inglaterra tenía la intención de dejar las Falkland por los costos que demandaban.

templos hay en Stanley: anglicano, católico, testigos de Jehová y baha’í. La población, sin embargo, no es considerada muy religiosa. millones de libras al año deja la venta de licencias de pesca a empresas extranjeras.

70 mil 1.300 10

21 3 2

presos hay en la cárcel, que está dentro de la comisaría.

escuelas: una primaria y una secundaria. Al terminar, los jóvenes con buenas notas se van a estudiar a Inglaestuvo hace unos meses haciendo prácticas el príncipe William de Inglaterra. Soldados jóvenes ingleses, con sus lentes Ray-Ban y actitud Top Gun, miran curiosos bajar de las escalinatas de la nave la novedad semanal, antes de que uno vaya por las maletas y tome una camioneta rumbo a Stanley, a 40 minutos de distancia. Cuando ves el avión irse y eres foráneo, te invade algo de ansiedad al darte cuenta de que no podrás salir de ahí por nada en los próximos siete días. Crece un poco cuando pasan los minutos y no ves nada más que explanadas y lomas de pasto seco y algunos brazos de mar y lagunas, una que otra casa u oveja, pero nada más. Ni un árbol, otros caminos o más seres animados. Nada. Así es la geografía de las dos islas principales y las 778 pequeñas que forman el archipiélago. Nada. Entonces la curiosidad le gana de los 140 km por hora. El pueblo, lejos a la inquietud y te mueres al que los argentinos continúan por conocer ese pequeño pueblo llamando hoy Puerto Argentino, en el que está el 75% de las 2.931 da a una bahía formada por una personas que viven en esa parte entrada del océano Atlántico y es algo pequeño, más largo que del Atlántico Sur. –Vaya viento, ancho (se cruza elloS lo eh… –le digo enfuncaminando en 40 tienen cladada en una casaca minutos). Las casas ríSiMo: por de plumas y con los son bastante euroSobre cualpelos en la cara a peas, a pesar de quier coSa Ailie Biggs en plena que allí vive un imSon ‘kelRoss Road, la calle portante número perS’. luego de inmigrantes chiprincipal de Stanley. británicoS. Ella es una joven lenos. No hay sejaMáS arresidente y apenas máforos, se maneja gentinoS. lleva una chompita a la izquierda del ligera. camino, todo está –Nops, hoy de hecho está bas- escrito en inglés y hay banderas de tante bueno. las Falkland por donde mires: en Los vientos huracanados hela- los postes, en las ventanas de las dos son lo primero que adviertes al casas, en los polos y en los stickers llegar a Stanley, que además son en los carros. la marca registrada de las islas. En Ailie tiene 30 años y su famiun día muy malo pueden alcanzar lia está en las islas desde hace

La vida que quieren

CoMIDA CARA. en el West store, la única tienda grande de stanley, se puede comprar una lechuga, al cambio en soles, por s/. 8,92. por eso, muchos tienen huertos en casa.

ocho generaciones, desde 1842. Hoy maneja unas pequeñas tiendas y trabaja part time en el único periódico de las Malvinas, el Penguin News. Tras acabar el colegio se fue tres años a estudiar a Inglaterra y volvió porque dice que Stanley es su casa, donde ella quiere vivir y criar a sus hijos, cuando los tenga. “Estoy orgullosa de mi herencia británica, pero también hemos hecho nuestra propia historia en las islas. Ya vi el mundo y la tranquilidad aquí es incomparable”. Ciertamente, lo es. Vivir allá es como estar en una burbuja. Cero índice de inseguridad. Todas las puertas sin llave. El momento más álgido en la chamba de un policía es controlar amagos de peleas de borrachines fuera de los cinco pubs los fines de semana. Un dato más esclarecedor: el último asesinato se registró en 1980.

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LA MÁxIMA DIVeRsIÓN. la vida social se hace solo en los pubs. a las 11 p.m. suena una campana que anuncia que ya no se vende alcohol. media hora después se cierra. allá no hay cine ni parques.

Margaret, Michael, Ailie y casi todos los kelpers están felices como están ahora porque son como un pequeño país. El gobierno de las Falkland es mucho más autónomo de lo que uno puede pensar. Tienen su constitución y sus propias autoridades, formadas por ocho personas que integran una asamblea legislativa que se elige cada cuatro años. Todos los recursos de las islas son para las islas, por lo que no le entregarán una sola libra a Gran Bretaña cuando reviente la industria del petróleo (dependiendo del precio del combustible, se espera entre 200 y 250 millones de dólares de ganancias por año), la cual comenzó con etapas de exploración en el 2010, año en el que también se volvió a encender el reclamo argentino. En realidad, de lo único que dependen las islas del país del hemisferio norte es en defensa y política exterior.

Derecho a la autodeterminación

leandro fernández-Suárez, MiniStro de política y defenSa de la eMbajada argentina en perú

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“Seguiremos buscando negociar con reino unido”
¿Cuál es la posición argentina frente al referéndum que se realizará en las islas Malvinas? Esto no altera en absoluto la esencia de la Cuestión Malvinas. Su resultado no pone fin a la disputa de la soberanía ni a nuestros incuestionables derechos. Entonces, ¿Argentina no reconocerá los resultados? Como país comprometido con los DD.HH., respetamos la libre expresión. Sin embargo, la Asamblea General de la ONU determinó que esta situación implica la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido. Por ello, establece que para solucionarlo hay que negociar entre las dos partes. No habla de un referéndum. Es decir que aquí no se aplica el principio de libre determinación de los pueblos. Así es, se privilegia la integridad territorial, pues Las Malvinas fueron usurpadas por la fuerza por el Reino Unido. Las autoridades legítimas y su población fueron expulsadas y reemplazadas por ciudadanos de Gran Bretaña. Si bien hay una situación colonial, no existe una población colonizada. ¿Cuál será su accionar luego de la consulta? Buscaremos reanudar las negociaciones entre Argentina y Reino Unido, teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las islas. (MG)

“Si la base militar no existiera, Argentina ya estaría aquí. Los británicosestán presentes porque nosotros así lo queremos, para que nos defiendan. Somos 3.000 y solos no podemos. Esperamos que con el petróleo podamos pagar ese 1% de su presupuesto de defensa que invierten en nosotros”, dice Lewis Clifton, empresario y miembro de la Cámara de Comercio local. “Nosotros queremos ser buenos amigos con Sudamérica, pero Argentina no lo permite. No es con el pueblo argentino, es con el gobierno”. La palabra ‘bullying’ se repite sin parar entre los isleños cuando les pregunto sobre sus sentimientos hoy hacia ese vecino que solo está a 450 km de distancia. Se las ingenian para que no les afecte ese asilamiento producido por lo que ellos llaman el bloqueo argentino, que consiste, por ejemplo, en lograr que el resto de los países del Mercosur se sumaran

Pero, a su vez, está la estabilidad económica. La vida en las islas es muy cara, en libras malvinenses, que van a la par de las libras esterlinas (una libra son cuatro soles), pero como no hay desempleo, no existe el estrés por pagar las cuentas. Son, de hecho, una comunidad acomodada, que tiene como principal ingreso ahora la concesión de licencias de pesca a empresas extranjeras, pero lo será más cuando empiece a explotarse petróleo en el 2017. Lo más costoso de la canasta básica son las frutas y las verduras, debido a las restricciones del gobierno argentino respecto del paso de barcos de Uruguay o Brasil que van a las islas, por lo que son traídas por avión de Chile. Es un lujo allí comerse un plátano, si es que se encuentra: la mano puede costar hasta siete libras. La comunidad está bastante integrada, además. Todo el tiempo hacen actividades para la caridad. Uno se pregunta: ¿de quién?, si no hay pobres. Pues de lo que puedan. Para los scouts, la familia del

señor que debe viajar a otro país a tratarse un cáncer o para los afectados del terremoto de Chile. Su máxima diversión es ir a los pubs, que cierran a las 11:30 p.m. Si eres foráneo, sin embargo, no es fácil hacer amigos allá. Los isleños son muy reservados. Te preguntan siempre de dónde eres, particularmente si te oyen hablar en español. Si logras ganar

su confianza, no obstante, son bastante amables y hasta conversadores. Conviven sin problema con los 30 argentinos que habitan en Stanley, pero no precisamente con los que llegan de visita, especialmente si presumen que tienen origen gaucho. Te lo advierte un folleto en el aeropuerto que se titula ‘Consejos para las personas que visitan las Falkland’: “…debe

PReseNCIA MILItAR. 1.200 personas conforman el personal militar en la base británica, entre soldados y administrativos. a veces se les ve en stanley comprando.

estar consciente de que algunas personas de ambos lados que fueron parte del conflicto todavía están sensibles… por favor, sea consciente de que agitar o mostrar de forma pública una bandera argentina en cualquier lugar de las islas Falkland podría causar alarma y angustia. Por favor, absténgase de hacerlo para prevenir molestias”. De hecho, en cualquier parte, uno no puede decir ‘Malvinas’ en voz alta sin que levanten la ceja o te corrijan y te digan muy serios (si son mayores, fastidiados): ‘Falkland’. Los argentinos residentes allí, por su parte, no quieren hablar con periodistas. Uno de ellos solo me contó que él había narrado una vez su historia para Telefé, pero que luego fue hecho trizas por sus compatriotas en los comentarios del YouTube, aquellos del tipo ‘ya sabemos dónde vives y donde está tu familia acá, traidor…’. Por lo que se ve, en general, son gente que también tiene muchos años allí y que lleva una vida muy normal.

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INteNsA exPeCtAtIVA. al norte de las islas se ha descubierto 330 millones de barriles de petróleo. ahora se está explorando en el sur, donde las reservas serían mayores.

a la prohibición del ingreso en sus puertos de barcos con banderas allí ViVen nueVe coMpatriotaS de las Falkland, o en que, según ellos, desde Buenos Aires se esté haciendo lobby para cancelar el Isabel es una del grupo. Naúnico vuelo que parte de Chile durante siete años. Luego tural de Trujillo, esta señora a las Malvinas. La principal notifue alcanzado por Isabel y de 51 años prefiere evitar dar cia del Penguin News la semana los chicos. Él hoy tiene otros pasada fue el hecho de que dos su apellido o salir en fotos por trabajos, entre ellos uno en el cruceros cancelaran su paso por temor a que extorsionen a sus West Store, la única tienda Stanley. “Alegaron mal clima, y familiares en esa ciudad, si se grande en Stanley; mientras tú has visto que todos los días ha sabe que a ella y a su familia que Isabel limpia en el Malvina salido el sol. No sabemos bien qué les va bien en el Atlántico Sur. Hotel, el más grande que exispasa, pero estamos seguros de que ¿Cómo llegó? Ella vivía hace te. El hijo mayor, de 31 años, ya les dicen que no vengan aquí o les 13 años en el Callao con su es ciudadano de las Falkland pondrán algún tipo de trabas”, esposo y sus dos hijos, cuando Islands y acaba de comprarse dice John Fowler, subeditor de a este le ofrecieron un trabajo una casa, en tanto que el peese semanario. como estibador en las Malviqueño, de nueve, casi tiene de “Nosotros no estamos secuesnas. Con pena, pero entusiaslengua nativa el inglés y va a trados ni estamos mantenidos por mo por darle una mejor calidad la única primaria que hay con Gran Bretaña. Tampoco nos pagan de vida a los suyos, él se fue los demás kelpers. Los otros peruanos, cuenta Isabel, por vivir aquí, eso es mentitrabajan sobre todo en ra. Sabemos bien qué barcos. queremos: seguir como Aunque parezca inestamos, seguir siendo creíble, en la isla hay territorio de ultramar inmigrantes de 54 naciobritánico, al menos por nalidades. La comunidad ahora. Pero haremos un más grande es la chilena, referéndum la segunda con más de 200 miemsemana de marzo próxibros, la mayoría de la ciumo, el 10 u el 11, para CoMPAtRIotA. dad de Punta Arenas. que el mundo lo sepa y mónica pita oiga nuestra voz”, explica a como trabaj

peruanos en las Malvinas

en blue jeans Gavin Short, miembro de la Asamblea Legislativa. Añade que llevarán incluso observadores internacionales. “Estamos aplicando nuestro derecho a la autodeterminación. Ese es un principio básico reconocido por la carta de las Naciones Unidas, no tendrían por qué no oírnos”. La posibilidad de ser un país independiente está en el aire, pero la mayoría no lo ve posible ahora. “No, mientras Argentina, con 40 millones de personas, esté permanentemente encima de una población de 3.000. No podemos defendernos solos. Tal vez con el petróleo las cosas puedan cambiar. Pregúntame en 20 años… ”, dice Nowy Clark, de 61, mientras me lleva en su Land Rover a ver una hermosa colonia de pingüinos a una hora de Stanley. El viento estuvo muy fuerte ese día, como lo ha estado en los últimos 11 meses, y más que en los últimos 30 años, dentro y fuera de las islas. ❖

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@

galeríadefotos
elcomercio.pe

Más imágenes de las islas en:

cajera.

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