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El imperialismo y la economía política de la globalización ∗

Alex Callinicos York University Reino Unido

Ha llegado a ser un cliché decir que las ideas de imperio e imperialismo han tenido un renacimiento en los primeros años del siglo veintiuno. Las principales razones de esto son, desde luego, la primacía global de Estados Unidos y la arrogancia con que la administración Bush ha alardeado esta preeminencia, sobre todo en el campo militar. Dada la importancia que tradicionalmente le han dado al concepto de imperialismo, los marxistas deben estar particularmente bien preparados para responder a este suceso. En particular, la teoría marxista del imperialismo se distingue en que no trata al imperio simplemente como una forma transhistórica de dominación política –como, por ejemplo, en la concisa definición de imperialismo de Michael Doyle como “el control efectivo, sea formal o informal, de una sociedad subordinada por una sociedad imperial” – sino que pone al imperialismo moderno en el contexto del desarrollo histórico del modo de producción capitalista. 1

Desde luego que hay diferentes versiones de esta empresa intelectual, que busca relacionar las relaciones geopolíticas al proceso de la acumulación del capital de forma sistemática. 2 La variante en la que intento concentrarme fue desarrollada durante la primera guerra mundial, particularmente por Lenin en Imperialismo (1916) y por Bujarin en Imperialismo y la Economía Mundial (1917). La que de aquí en adelante denominó la

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Traducción de Mario Robles Baez, UAM-Xochimilco M. Doyle, Empires (Ithaca NY, 1986), p. 30. Este articulo fue originalmente enviado a la conferencia “Korean Economy: Marxist perspectivas”, Institute for Social Sciences, Gyeongsang National University, Jinju, South Korea, 20 de Mayo del 2005, que fue fundada por la Korean Research Foundation Grant (KRF-2003-005-B00006). Véase A. Callinicos, “Marxism and Global Governance”, en D. Held y A. McGrew, eds., Governing Globalization (Cambridge, 2002).

teoría marxista clásica del imperialismo, expuesta con mayor rigor por Bujarin, afirma que el capitalismo es su etapa imperialista es definida por dos tendencias potencialmente conflictivas: (1) la internacionalización de la producción, la circulación y la inversión y (2) la interpenetración del capital privado y el Estado-nación. Por consiguiente, una economía mundial crecientemente integrada resulta la arena apropiada para la competencia entre capitales que ahora tiende a tomar la forma de conflictos geopolíticos entre Estados. Desde esta perspectiva, la primera y segunda guerras mundiales fueron conflictos interimperialistas que reflejaron antagonismos en el corazón del capitalismo en su etapa imperialista.

La teoría del imperialismo, particularmente en las manos de Bujarin, sufrió de serios defectos. Notablemente una tendencia a ver al Estado como un mero instrumento del capital, es dependiente de la teoría de las crisis de Rudolf Hilferding, que las reduce a los efectos de desequilibrios entre diferentes ramas de la producción, y el supuesto de que la tendencia hacia el capitalismo de Estado fue un resultado alcanzado. 3 Sin embargo, despojada de estos rasgos e integrada en una teoría rigurosa de las tendencias a las crisis del capitalismo, la teoría clásica es, desde mi punto de vista, un instrumento indispensable para la comprensión del mundo contemporáneo.

Desde esta perspectiva, el imperialismo moderno es lo que sucede donde dos formas previamente distintas de la competencia se funden, como lo hicieron al final del siglo diecinueve: La competencia económica entre capitales; La competencia geopolítica entre Estados.

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A. Callinicos, “Imperialism, Capitalism, and the State Today”, International Socialism, (2) 35 (1987), pp. 84-8.

. dialéctica). Albritton et al. pp. Brenner. pp. 50-65. 4 El imperialismo representa el momento en el cual estas dos lógicas se integran: la competencia geopolítica ya no puede continuar sin los recursos económicos que sólo podrían ser generados dentro del marco de las relaciones capitalistas de producción. “Bourgeois Revolutions and Historical Materialism”. 6 (2004). y The New Mandarins of American Power (Cambridge. y “Marxism and the International". An Anti-Capitalist Manifesto (Cambridge. 2003). 2003). Roemer. Esta relación dialéctica pone el escenario para un análisis del imperialismo capitalista en 4 5 R. International Socialism. . esp. Pero esto no es un sequitur que confunde génesis y estructura: al principio de la era moderna. 17999. “Periodizing Capitalism and Analysing Imperialism”. Phases of Capitalist Development (Houndmills. “The Social Basis of Economic Development”. 2003).. 2004). Otra manera de decirlo es que la lucha competitiva entre lo que Marx denominó en los Grundrisse los “muchos capitales” asumió ahora dos formas. Callinicos. International Socialism. la competencia geopolítica en lo que Robert Brenner denomina el proceso de “acumulación política” – la expansión militar y la construcción del Estado – característico del feudalismo que condujo a la formación del sistema estatal europeo. sí el sistema estatal se originó antes de que el modo capitalista de producción llegara a ser dominante.. (2) 50 (1991). pero los capitales cada vez más involucrados en las redes globales de comercio e inversión dependieron de diferentes formas de apoyo de sus Estados nacionales. cap. ed. The Myth of 1648 (London. abarcando desde tarifas y subsidios hasta la reafirmación del poder militar.Hace uno o dos siglos. estas dos lógicas competitivas fueron distintas.. vea A. Para un intento fallido de usar el concepto de acumulación política de Brenner para trazar los orígenes de sistema estatal moderno vea B. Teschke. Leiden. Analytical Marxism (Cambridge. British Journal of Politics and International Relations. éste no puede ahora ser intrínsico a este modo. económica y geopolítica. las cuales tuvieron sus orígenes en diferentes modos de producción: la competencia económica en el naciente sistema mundial capitalista. en lugar de funcional o parcial. 5 David Harvey expresa una idea muy similar cuando llama “imperialismo capitalista” a la “fusión contradictoria” de dos lógicas del poder. Para una discusión sobre los hechos relacionados. Esta perspectiva está desarrollada en A. lo que él denomina (siguiendo a Giovanni Arrighi) la capitalista y territorial: La relación entre estas dos lógicas debe por lo tanto ser vista como problemática y frecuentemente contradictoria (es decir. en J. 2001). “Marxism and Imperialism Today”. el sistema estatal tomó primero la forma de transición del feudalismo al capitalismo. Callinicos. en R. 1986). (2) 43 (1989). Muchos de los seguidores y críticos de Brenner comparten el supuesto de que. eds. 5. Making History (2nd edn. pero fue transformado en cuanto el modo capitalista llegó a ser dominante y es ahora una dimensión constitutiva de este modo.

6 Otros escritores. The Global Gamble (London. John Rees. Socialist Register 2005 (London. 2003). Balakrishnan. Panitch and Sam Gindin. Impérialism et militarisme (Lausanne. W. and War”. Serfati. muchos teóricos radicales contemporáneos sostienen que la teoría marxista clásica del imperialismo ya no es pertinente. Leo Panitch y Sam Gindin han desarrollado una crítica de la teoría marxista clásica. en L. ed. the State. originalmente publicado en L. 2004).. J. The New Imperial Challenge. argumentando que la era de la globalización mostró el afianzamiento del “imperio formal” de Estados Unidos. (2) 93 (2001). ibid. P. Socialist Register 2004 (London. Boron. Debating Empire (London. 9 Dado que esto es parte de un esfuerzo más amplio en la transformación de nuestra comprensión del imperialismo norteamericano y en la reorientación de la izquierda radical. Por consiguiente. Empire and Imperialism (London. 2003). Harman. eds. Dilemmas of Domination (New York. Chris Harman. 2005). Harvey. mientras que la reafirmación del poder global de Estados Unidos por la administración Bush es ampliamente vista como la refutación de la teoría de Hardt y Negri (que anuncia la superación de los antagonismos nacionales bajo el Imperio). eds. Panitch y Gindin van al extremo opuesto. ellos arriban a la misma 6 7 8 9 D. Panitch and C. 1999). Bello. Leys. 2004). (2) 99 (2003). procediendo de premisas diferentes de las de Hardt y Negri. han reivindicado. creo importante prestarle cierta atención. The Empire Reloaded. y “Finance and American Empire”. y C.. 2004). de aquí en adelante GCAE. Los famosos Hardt y Negri afirman que las rivalidades interimperialistas han sido superadas en la red transnacional del poder del imperio. El problema para el análisis concreto de las situaciones actuales es conservar simultáneamente los dos lados de esta dialéctica y no caer en una manera de argumentación solamente política o predominantemente económica. Rees. The New Imperialism (Oxford. “Imperialism: Globalization. 7 Sin embargo. este artículo se dedica a la evaluación de esa crítica y del análisis alternativo que busca sustentar. Al mismo tiempo. un enfoque semejante. Global Capitalism and American Empire (London. Leys. 8 En años recientes.. 26. Vea las respuestas críticas conjuntadas en G. . L. particularmente Walden Bello. Panitch and C.. El interés particular de este debate recae en el hecho de que. y Claude Serfati. 2005). y A. mucho más cuidadosamente planteada y empíricamente fundada.términos de la interacción de estas dos lógicas del poder distintas pero entrelazadas. en términos generales. 30. C. Arrighi”s chef d”oeuvre is The Long Twentieth Century (London. “Analysing Imperialism”. Peter Gowan. pp. Gowan. 1994). 2003).

Panitch y Gindin aseguran que la era de la posguerra fue caracterizada por “la internacionalización del Estado. en lugar de derivarlo directamente de la teoría de las etapas o crisis económicas. Para ellos. De acuerdo a Panitch y Gindin. en su tratamiento de la dinámica de la acumulación del capital. y en su elevación de un momento coyuntural de la competencia interimperial a una ley inmutable de la globalización. reconocer el predominio de un Estado en particular. debe ser entendido como una extensión de la teoría capitalista del Estado. entendida como la 10 Panitch and Gindin hacen varias aseveraciones acerca de la historia del imperialismo y de la teoría clásica. ha impedido tener una comprensión correcta.R. (GCAE. . desde entonces. se fundaron en una conceptualización de las etapas económicas y crisis del capitalismo. Las teorías clásicas del imperialismo desarrolladas durante (la primera guerra mundial). Éste fue un error fundamental que. tomar seriamente a los Estados significa. Con mayor precisión. El imperialismo capitalista.. no tengo el tiempo y el espacio para tratarlas aquí. de la de Hobson a la de Lenin.conclusión de que la competencia geopolítica ha sido ampliamente superada en el capitalismo contemporáneo.. entonces. otras no. Siguiendo a Poulantzas. Las teorías clásicas fueron defectuosas es sus lecturas históricas del imperialismo. Tolkien. (GCAE. en lugar de algo como “Un anillo para gobernarlos” de J. 16) Siguiendo estos errores no permite apreciar la importancia de conceptuar al imperialismo de una comprensión apropiada del papel relativamente autónomo de los Estados en mantener el orden social y asegurar las condiciones de la acumulación del capital. algunas son correctas.R. Sin embargo. su argumento puede ser interpretado de la siguiente manera: 10 1. 18-19) La clave para el análisis del imperialismo de Panitch y Gindin es la reiterada frase de “un Estado imperial”. sino también la penetración estructural de rivales anteriores por un Estado imperial. Y tal teoría necesita comprender no solo la competencia inter-imperial y la predominancia coyuntural de un Estado imperial.

“Con el capital norteamericano como una fuerza social dentro de cada país europeo. de ese modo. Panitch y Gindin dependen de una versión de lo que Robert Brenner ha llamado “las teorías ofertistas de las crisis”: en otras palabras. 12 “El “momento decisivo” crítico en la orientación de la política vino en 1979 con el “shock de Volcker” – el programa de ajuste estructural autoimpuesto del Estado Norteamericano.” (GCAE. especialmente pp. Poulantzas. el capital interno tendió a “desarticularse” y no fue más representado por una burguesía nacional coherente e independiente. 1 y L. “Finance and American Empire”. sino que el Estado y las corporaciones trasnacionales de Estados Unidos pudieran sistemáticamente penetrar y reorganizar bajo su liderazgo a las clases dominantes de estas zonas del capitalismo avanzado. (II) 2 (2000). 50) La fuerte subida en las tasas de interés y las restricciones impositivas sobre la base monetaria anunciadas por Paul Volcker. ch. Panitch y Gindin. (I) 229 (1998) es. la inflación y la inestabilidad monetaria de la década de los 70 tienen su origen en la fuerza relativa que el trabajo organizado construyó durante el auge de la posguerra. “The Economics of Global Turbulence”. 72. lo que permitió incrementar los salarios y. Les Classes sociales en capitalisme aujourd”hui (Paris. . una crítica devastadora de este tipo de teoría de las crisis. Estados Unidos usó el sistema de alianzas de la guerra fría y las instituciones financieras internacionales de Bretton Woods para construir un orden capitalista global en que no sólo las economías de Europa Occidental y Japón fueron abiertas al capital norteamericano. New Left Review. p. en octubre de 1970 fueron la versión de Estados Unidos de la ofensiva 11 12 Sobre la influencia de Poulantzas en este análisis. ellos describen “la resistencia de la clase trabajadora como un factor fundamental en la causa de la crisis y un objetivo de su resolución a finales de la década de los 70 y principios de la de los 80”. Este orden se puso bajo tensión con la crisis económica y monetaria de la década de los 70. vea N. “The New Imperial State”. entre otras cosas. Panitch. De esta manera. New Left Review.aceptación de la responsabilidad del Estado de controlar su propio orden capitalista interno de tal manera [sic] que contribuya al control del orden capitalista internacional” (42). Brenner. Presidente del Consejo de la Reserva Federal. 8-10. ellos consideran que las recesiones.” (GCAE. R. 81 n. 1974). hacer caer la tasa de ganancia. 47) 11 2.

En todo caso. sino que es completamente falso suponer que estas tensiones económicas pudieran ser traducidas en confrontaciones geopolíticas. caracterizar a la competencia económica dentro del mundo capitalista avanzado como un caso de “rivalidades interimperialistas” es bastante engañoso. sino. que se despliega dentro del contexto de un orden económico neoliberal global dominado por los Estados Unidos. La recuperación de las ganancias proporcionó el fondo sobre el cual el orden global se “reconstituyó” sobre una base neoliberal. La conclusión que Panitch y Gindin obtienen de este análisis no es invitarnos frente a la evidencia. incluso las rivalidades militares. que integró más fuertemente a las clases dominantes de los países avanzados bajo el liderazgo norteamericano. Panitch y Gindin sostienen. a que concluyamos que todo esté bien con el orden imperial contemporáneo: En efecto. inestabilidades y crisis regulares. Panitch y Gindin sostienen que la estructura que se creó a principios de la década de los 80 se mantiene hasta hoy. un cambio que reforzó el predominio del capitalismo de Estados Unidos. 55). aceleró el proceso de reestructuración industrial que rompió el poder del trabajo organizado y atrajo al capital de regreso a Estados Unidos. 3. Pero esto no requiere ser visto en términos de las . y al hacerlo. a través de instituciones tales como el G7 y el Fondo Monetario Internacional y a través de la hegemonía económica global de las finanzas. Los intentos de la Unión Europea de desarrollar capacidades militares son poco convincentes y dependientes de la OTAN. mientras que Japón sigue estando altamente confiado en los mercados y la protección de seguridad norteamericanos. existe una complejidad sistemática en el capitalismo global de hoy que incluye. el momento actual destaca su debilidad relativa” (GCAE. es más fuerte ahora que lo era entonces. Esto hizo que el peso de la economía norteamericana se redujera bruscamente. Es más.monetarista que simultáneamente impuso Margaret Thatcher en la Gran Bretaña. “mientras que el primer periodo se caracterizó por la relativa fortaleza económica de Europa y Japón. Esto no sólo exagera la importancia de la competencia. aún en su centro. No sólo se ha ido la Unión Soviética.

como lo argumentamos antes. “Finance and Empire”. aún de sus resultados exitosos. p. 61) Bueno. 13 Este pasaje es una mezcla extraña de truismo. desde mi punto de vista) que el capitalismo global continúa padeciendo de las crisis de ganancia y de sobreacumulación que en su principio estalló a mediados de la década de los 70. Sin embargo 13 Panitch and Gindin. Primero que nada. Ellos elaboran su propio enfoque alternativo de esta manera: Esto no significa que ya no sea útil hablar de contradicciones inherentes al capitalismo. la consecuencia ineludible fue una recuperación de las ganancias y la terminación de la crisis. y error potencial. Panitch y Gindin critican “las teorías marxistas tradicionales de las crisis estructurales” porque “ellas tienden a veces a fetichizar las crisis en el sentido de abstraerlas de la historia”. Debemos prescindir de una noción de “crisis” como algo que lleva al capitalismo a desenredarse por sí mismo. De ahí que una vez que el balance entre 1975 y 1985 de las fuerzas de clase había cambiado en favor del capital –como de hecho pasó. como Brenner y Harvey. Truismo: desde luego. el capitalismo no se “desenredará por si mismo”.tendencias de la vieja crisis estructural y sus resultados. su adhesión a la teoría ofertista de las crisis – identificada con el (2) anterior –es un paso crucial. pienso que el problema es un poco más que una “complejidad sistemática”. . caricatura implícita. no sólo en Estados Unidos. Esto hace diferente a Panitch y Gindin de aquellos que. sino en todo el capitalismo avanzado. Permítanme tomar tres pasos para identificar lo equivocado en el argumento de Panitch y Gindin. sino que no debemos tener cuidado de no darle demasiada importancia a sus consecuencia a menos que ellas tomen la forma de contradicciones de clase que aumenten los retos al capital (en términos de si puede adaptarse o responder) y al trabajo (en términos de sí puede desarrollar la capacidad política de construir en las oportunidades proporcionadas). sostienen (correctamente. sino como las dimensiones cotidianas del funcionamiento del capitalismo contemporáneo y verdaderamente. 74. los Estados y las clases. (GCAE. nuestras teorías de las crisis deben ser politizadas para integrar las respuestas de ambos actores. Lo que esta teoría trata es hacer depender los movimientos de la economía capitalista de los de la lucha de clases.

“Capitalism. Historical Materialism. “los actores y las clases” no sólo reaccionan a auges y crisis. Su relato del capitalismo de la posguerra le da primacía a un solo actor –el Estado norteamericano que puede formar y después reformar relativamente sin restricciones al mundo como su imperio informal.. and Profits”. la forma de cómo las clases responden a los efectos de esta tendencia es decisiva en la formación de la resolución de las crisis. 2005). dado que explican el ciclo económico en términos de las capacidades relativas de los actores colectivos de clase. y Estados Unidos en particular.–lo que pudiera haber sido verdad o no en el pasado–. ellos las hacen. las implicaciones son muy serias para Panitch y Gindin. Panitch y Gindin se equivocan en sostener una teoría sobrepolitizada de las crisis y en afirmar que el capitalismo global en general. vea A. ed. la teoría de las crisis que Marx desarrolló en el tomo III de El Capital y la teoría modificada expuesta recientemente por Brenner. Crisis. 4 (1999). Brenner. debido a su poder relativo en relación a los otros actores y debido al poder que los 14 15 Para una explicación comparativa de estas dos teorías. Si estos argumentos son correctos. . 1945-2000: A Reply to Konings and to Panitch and Gindin”. explican las crisis de sobreacumulación por una tendencia estructural de la caída de la tasa de ganancia que no puede ser alterada por la voluntad colectiva de las clases contendientes aunque. Varieties of Approaches (Basingstoke. de Harvey. No tengo el tiempo o el espacio para sostener esto aquí: Brenner lo ha hecho en su respuesta a un trabajo de Panitch y a otro escrito con Gindin. para Panitch y Gindin. deberíamos “integrar las respuestas de ambos actores: los Estados y las clases”. desde luego. 14 Desde mi punto de vista. R. Pero. y de otros economistas políticos marxistas tales como Gérard Duménil y Fred Moseley nos proporcionan evidencia abundante para refutar las afirmaciones de Panitch y de Gindin. en D. Coates. Varieties of Capitalism. “The Capitalist Economy. Callinicos. desde luego. 15 Los trabajos de Brenner. Las teorías ofertistas de las crisis están centradas en los agentes de auto-organizarse. nombre a un economista político marxista contemporáneo serio que piense de otro modo (la suposición de que exista es la caricatura). han superado la crisis de ganancias que se desarrolló en la década de los 70. Error potencial: si. Por el contrario. ambas.

De forma similar.Estados y de las clases capitalistas tienen de determinar colectivamente el destino de la economía mundial. esto no es nada novedoso. New Left Review. están mucho más restringidos en sus acciones de lo que Panitch y Gindin les puedan conceder. Harvey. ellos escriben: “Aquellos que interpretaron la penetración comercial japonesa a los mercados norteamericanos y sus inversiones extranjeras directas masivas en Estados Unidos a lo largo de la década de los 80 en términos de competencia interimperial. . International Socialism. yo tengo la concepción del imperialismo como la intersección de la competencia económica y geopolítica. Pero si las tendencias al auge y a las crisis son la consecuencia de realidades estructurales – en particular. En las últimas décadas. incluído el imperialismo de Estados Unidos. Sería útil comparar aquí su trabajo con el de Harvey. revelaron una perspectiva económisista engañosa. “The State and Capitalism Today”. concibe la relación entre las lógicas del poder territorial y capitalista dialécticamente en las que las dos se contradicen potencialmente una a la otra. esta clase de entendimiento lo muestran las principales versiones contemporáneas de la teoría marxista clásica del imperialismo. (2) 51 (1991). 16 Para dos de las más importantes contribuciones. quien en The New Imperialism busca integrar la estrategia geopolítica de Estados Unidos bajo George W.” (GAE. Panitch y Gindin insisten en darle un peso apropiado al Estado como un actor relativamente autónomo. el punto es bien recibido. Harman. y C. entonces estos Estados. la principal concepción de la economía política marxista de Harvey en The limits to Capital [1982] ya concluía con una discusión sobre las rivalidades interimperialistas contemporáneas). vea R. la competencia relativamente descentralizada y anárquica entre capitales – que no son dócilmente manejables por intervenciones colectivas aun por los más poderosos Estados capitalistas. Pero. (I) 138 (1983). Miliband. 16 Además. una vez más. “State Power and Class Interests”. los marxistas han buscado desarrollar teorías sobre el Estado que le den un peso apropiado a su papel como un actor independiente. Así. 50) En la medida en que esta clase de comentarios implican un rechazo a las concepciones instrumentalistas del Estado que lo tratan como un mero instrumento en las manos de las grandes empresas. Bush con los efectos permanentes de lo que Brenner llama “el largo descenso” (de hecho. como lo dice muy claro en el pasaje citado al principio de este trabajo.

Alemania. la idea de un retorno a las rivalidades de las grandes potencias de 1870-1945. 67-82. Gran Bretaña. por ejemplo. 17 Panitch y Gindin podrían objetar que. las criticas de Panitch y de Gindin a la idea de que las rivalidades interimperialistas persisten es una útil corrección a la afirmación equivocada que. etc. Es inherente a la naturaleza del imperialismo el que implica la competencia económica y geopolítica entre una pluralidad de los Estados capitalistas más grandes. Harvey y yo le estamos dando primacía a la economía en última instancia. como sucedió en la primera y segunda guerras mundiales. Francia. esta afirmación confunde dos niveles de determinación. entre un número relativamente pequeño de grandes potencias aproximadamente iguales o de coaliciones de las grandes potencias. económica y geopolítica. 18 En retrospectiva. aunque (como lo argumentaré más adelante) contiene un elemento importante de verdad. 27-31. 1991). Callinicos. yo hice en escritos anteriores de que el final de la guerra fría vería un retorno de la competencia inestable y potencialmente desastrosa. pp. The New Mandarins of American Power. al establecer el desarrollo de imperialismo capitalista en el contexto de las tendencias estructurales determinadas de las crisis del modo de producción capitalista. Además. militar en última instancia. 17 18 Callinicos. . pp. Pero.precisamente para evitar en parte la idea de que la última es un epifenómeno de la primera. si la primacía económica no figura en algún lugar en el argumento. Además. Pero de esto no se sigue que esta competencia debe necesariamente tomar la forma de conflicto. pp. ¿cuál es el sentido de llamarse marxista? ¿Y qué con la interpretación fundamental del imperialismo contemporáneo de Panitch y Gindin en cuanto una reproducción estable y ampliada del imperio norteamericano informal? Nuevamente aquí hay un elemento importante de verdad en su argumento. entre las grandes potencias que prevaleció durante la era del imperialismo clásico entre 1870 y 1945. 104-6. “Marxism and Imperialism Today”. y The Revenge of History (Cambridge. Es innegable que existe una relación asimétrica entre Estados Unidos e incluso los más poderosos de los otros capitalismos avanzados: Japón. expuesta pura y simplemente implica una mera repetición de patrones históricos anteriores sin tomar en cuenta los efectos de las formas concretas tomadas por la competencia económica y geopolítica en el interín de era de la guerra fría.

a beneficio. el espacio económico y geopolítico transnacional que se construyó en la década de los 40 llegara a ser 19 C. en lugar de desintegrase después de la guerra fría. que removió la base más obvia para el sistema de alianzas que había tejido el capitalismo avanzado bajo la hegemonía de Estados Unidos. como numerosos estudios lo han confirmado. 1984). y Brenner. las rivalidades económicas entre los capitales no tuvieron la misma fuerza para transformarse en confrontaciones militares como lo hicieron al principio de la era del imperialismo clásico. El primero es el impacto de la crisis estructural de las ganancias y sobreacumulación de largo plazo. 19 El segundo es el desarrollo de tendencias centrifugas dentro del bloque geopolítico occidental. que. “The Economics of Global Turbulence”. aunque de larga duración (y de hecho parcialmente relacionadas con el primer proceso). cuando Alemania surgió como un rival industrial y naval a la hegemonía británica. . Explaining the Crisis (London. Una de las consecuencias de este acuerdo fue que el capital y las mercancías fluyeran con libertad creciente dentro de este espacio. como resultado de la integración del capitalismo avanzado en un único bloque geopolítico e ideológico “occidental”. ellos son insuficientemente sensitivos a las presiones a que ésta ha Estado sujeta crecientemente a consecuencia de dos procesos que se entrelazan. de los bancos y de las corporaciones trasnacionales de Estados Unidos. Harman. Otra fue lo que he llamado la disociación parcial de la competencia económica y geopolítica: en otras palabras. Panitch y Gindin tienen razón en ver este logro como un resultado de la persecución de una gran estrategia consciente de la clase dominante norteamericana. fue una consecuencia del surgimiento de Japón y Alemania como los mayores competidores de Estados Unidos a partir de la década de los 60 en adelante. el logro histórico del Estado norteamericano durante la década de los 40 fue la construcción de un espacio económico y geopolítico trasnacional que unificó a todo el capitalista avanzado mundial bajo el liderazgo de Estados Unidos: un gran parte del material que citan Panitch y Gindin. En ningún sentido fue inevitable el hecho de que. documenta este proceso. Estas tendencias. Sin embargo.De esta manera. como también lo muestran Panitch y Gindin. en mayor medida. se reforzaron por el colapso de la división del mundo que trajo la guerra fría en 1989-91.

26 (2005). y Francia y Alemania. Third World Quarterly. 73) 20 21 La mejor explicación de la estrategia de Estados Unidosen el tratamiento exitoso de estas crisis la hace Gowan: vea. De acuerdo a ellos. Un análisis más detallado de las causas y consecuencias de la Guerra de Irak se encuentra en Callinicos. Masters of the Universe (London. The New Mandarins of American Power. la guerra fue un caso del problema más general puesto por Estados “deshonestos” y “fracasados” al imperio norteamericano. o que manteniéndose intacto no requiera de un esfuerzo continuo y desafiante por parte del Estado norteamericano. por ejemplo. al tomar ventaja de las guerras de los Balcanes para forzar a través de la OTAN y la expansión de la Unión Europea en términos de que el papel de Estados Unidos como el poder militar y político líder en Euro-Asia se preservara y verdaderamente extendiera y reforzar el papel de las instituciones de Brenttons Woods para hacer cumplir el Consenso de Washington neoliberal en términos favorables al modelo anglo-americano del capitalismo de libre mercado. (GCAE. “Iraq: Fulcrum of World Politics”. y en id. Todo esto fue puesto de relieve dramáticamente por la crisis sobre Irak. por un lado. . 21 La discusión sobre Irak de Panitch y de Gindin es uno de los aspectos menos convincentes de todo su argumento. Su tratamiento es superior al de Panitch and Gindin porque presenta las crisis económicas y financieras de los años 70 y del final de la Guerra fría como momentos de discontinuidad que amenazaron la hegemonía de Estados Unidosy enfatiza que la rivalidad potencia y actual de Europa y Japón es una dimensión importante de estos dos rivales. reflejando en su lugar la preferencia de estos últimos Estados por formas multilaterales de intervención. 2000). por el otro.. Ali. en T. particularmente bajo la administración del Presidente Clinton. ed. y la división entre Estados Unidosy la Gran Bretaña..realmente global. especialmente The Global Gamble y “The Euro-Atlantic Origins of NATO”s Attack on Yugoslavia”. “que pertenece muy poco a “rivalidades” económicas”. Su extensión fue el resultado de una política intervencionista creada por el Estado norteamericano. 20 Pero el hecho de que el espacio dominado por Estados Unidosno se haya fragmentado no significa que no existan serias tensiones en su interior.

Philip Bobbitt. H. 2002). Si uno toma el trabajo de los intelectuales políticos. J. o igualar. P. 23 Ahora bien. Todo este importante análisis estratégico puede ser en mucho una pifia fenoménica. el poder de los Estados Unidos. 2004). Zbigniew Brzezinski. Nye. 2001). The Tragedy of Great Power Politics (New York. 2002). aberrante. no debería existir. Bobbitt.whitehouse. Brzezinski. lo que señalan todos estos documentos es precisamente lo que. www. y The National Security Strategy of the United States of America de septiembre del 2002). si uno consulta los documentos clave que reflejan la perspectiva de los neoconservadores que ejercen al parecer una influencia cada vez mayor en la política global de Estados Unidos bajo Bush padre e hijo (el anteproyecto Defense Planning Guidance de marzo de 1992. de acuerdo a Panitch y Gindin. 1996). una preocupación por impedir el surgimiento de “competidores pares” de Estados Unidos. The Paradox of American Power (Oxford. The Shield of Achilles (London. Kissinger. 1997) y The Choice (New York. con excepción de los conservadores y de algunos casos hostiles a ellos o al menos críticos de la aventura de Irak. el material producido por el Project for the New American Century bajo Clinton. es importante entender que por excéntrica. Z.gov. . 30. la preocupación no está con el tratamiento del problema de los competidores potencialmente iguales. o disputada que sea la visión mundial neoconservadora en relación a la de la elite más amplia de la seguridad nacional de Estados Unidos. Con referirme a un pasaje del último de estos textos es suficiente: “Nuestras fuerzas serán lo suficientemente poderosas para disuadir a adversarios potenciales de perseguir un fortalecimiento militar con la esperanza de sobrepasar. Joseph Nye. Diplomacy (New York. a saber. bajo la cual se encuentra la realidad de un imperio 22 23 The National Security Strategy of the United States of America. –por ejemplo. Kissinger. septiembre del 2002. and John Mearsheimer-. Mearsheimer. Con todo. Marx dijo maravillosamente que si coincidieran la esencia y la apariencia entonces la ciencia sería superflua.La dificultad con esta línea de argumentación es que no dice casi nada acerca de la racionalidad estratégica detrás de la guerra de Irak.” 22 Además. The Global Chessboard (New York. uno encuentra la misma preocupación por el futuro de la hegemonía de Estados Unidos ante una variedad de poderes que pudieran retarla al menos a nivel regional. y J. p.

Por un lado. pp. Los primeros meses del 2003 fueron notables en la historia de la alianza transatlántica. que la ocupación de Irak no sólo removería un prolongado régimen insoportable a Estados Unidos. con Francia. Francia y Alemania continúan resistiendo la presión norteamericana para participar en la ocupación de Irak. . para cerrar las heridas entre Estados Unidos y los principales Estados de Europa continental. y un sector significativo de marxistas de izquierda. vea. simplemente un ataque preventivo de Estados Unidos. menos contra Saddam Hussein que contra los otros poderes lideres. al afianzar este poder en el Medio Oriente. a saber. pero sin duda hay límites. y Washington movilizando los Estados ascendidos de la Unión Europea en la Europa Central y del Este contra la “vieja Europa”. sino que serviría como advertencia para todos los Estados sobre los costos de desafiar el poder militar norteamericano y. sino que el despliegue de la crisis hizo que las tensiones dentro del bloque occidental se hicieran dramáticamente visibles. si algo ha reforzado la administración es su compromiso retórico de extender a fuego la democracia. de este modo. Personalmente lo encuentro más económico. la tendencia es en la dirección opuesta 24 Harvey. y particularmente desde la reelección de Bush. le daría a Washington el control de lo que Harvey llama “la llave [spigot] petrolera global” sobre la cual los rivales potenciales en Europa y Asia del Este son particularmente dependientes. En tanto que varios de los Estados “Europeos Nuevos” que enviaron tropas a Irak están desesperados por salirse de prisa. p. 25. sin embargo. hay que tomar este material fielmente y tratarlo como evidencia de la muy vieja preocupación de la gran estrategia de Estados Unidos de prevenir la aparición de un Gran Poder hostil o una coalición en la Euro-Asia continental. Londres. 201-2. Por otro lado. 24 La conquista de Irak no fue. Esto entonces confirma la interpretación de la guerra de Irak ofrecida por Harvey y por mí mismo.norteamericano sólido e invencible. Desde luego que se han hecho considerables esfuerzos desde la caída de Bagdad. también. Alemania y Bélgica bloqueando el uso de los activos de la OTAN para la invasión de Irak. ibid.. The New Imperialism. a pesar de las predicciones hechas al contrario por Washington. 19.

New Left Review.” 27 Las razones que él da son positivas y negativas. Positivamente. Arrighi. el grado de la interdependencia entre las 25 26 27 M. muy recientemente a las elecciones de enero del 2005.Desde luego que detrás de esto yace el fracaso de la misma ocupación. Incoherent Empire (London. (II) 32 (2005). G. haciendo la transición a la “dominación sin hegemonía”. Negativamente. perdiendo el consenso de otras clases capitalistas quienes lo habían también considerado en su interés. en retrospectiva las dificultades de Estados Unidos en Irak se verán como las que precipitaron su “crisis terminal”. más realista. p. Serfati. desde su perspectiva. es tan grande como para crear “thresh-hold effects” muy fuertes que impiden a cualquier Estado (o. 2003). “Hegemony Unravelling”. y con la resistencia armada de una minoría resuelta y muy arraigada. “no existe ninguna posibilidad de que las rivalidades económicas intercapitalistas entre países de la zona transatlántica terminen estallando en confrontaciones militares. Mann. donde la pre-eminencia global de Estados Unidos descansa únicamente en el poderío militar. al sugerir que “mientras sus dificultades en Vietnam precipitaron la “señal de la crisis” de la hegemonía de Estados Unidos. dispersa y predominantemente hostil. El resultado ha sido una aleccionadora señal al aún poderoso ejército norteamericano: la superioridad abrumadora en la potencia de fuego no confiere control sobre una población numerosa.” (GCAE. 73) Giovanni Arrighi va mucho más lejos. la brecha militar entre Estados Unidos y el resto de los otros Estados. 57. Estados Unidos están confrontados con la oposición de una gran mayoría del pueblo Iraquí respecto a su presencia. tal como la Unión Europea) desarrollar capacidades militares comparables a las de Estados Unidos. Permítanos regresar al tema de las rivalidades interimperialistas. I. 25 Panitch y Gindin ven de hecho la crisis de Irak destacando “el peligro planteado a la legitimidad más amplia de los otros Estados capitalistas ahora que ellos están situados en un marco del imperialismo norteamericano que está tan disminuido. Imperialisme et militarisme. individualmente y combinados. p. sí Arrighi sugiere correctamente que la hegemonía de Estados Unidos está “enredada” es importante señalar las implicaciones. A pesar de numerosos anuncios de un nuevo amanecer. Con cuidado Claude Serfati ha dado una buena explicación de porqué. 26 Incluso. 184 . un bloque de Estados.

economías capitalistas líderes les da incentivos convincentes para cooperar y la hegemonía de Estados Unidos es la fuente de los “bienes públicos” que benefician a todos ellos. Las tensiones trasatlánticas alcanzaron su más alto nivel cuando. Sin embargo. 119-27. sino de divide y conquista. permanece 28 29 Callinicos. para imponer las “reformas” neoliberales más rápidamente. 29 Además. 28 La derrota de la Constitución Europea en los referendos de Francia y Holanda de mayo del 2005 ha reencendido los conflictos entre la “Nueva” y la “Vieja” Europa. bajo el liderazgo de un revigorizado Tony Blair. está siendo puesto en el desarrollo de las políticas de seguridad y defensa europeas. como lo muestra. Serfati. La competencia económica entre las corporaciones trasnacionales. cuyas inversiones y mercados están concentrados en uno de los tres puntos de la tríada del G7 – América del Norte. Imperialisme et militarisme. en los primeros meses del 2003. Este cambio dio un fuerte incentivo a Francia y Alemania para ampliar más su autonomía respecto a Estados Unidos. The New Mandarins of American Power. 8 y 9. caps. sería insensato ignorar la emergencia de lo que Serfati describe como el “otro-imperialismo” de la Unión Europea y el creciente esfuerzo que. pero también lo hizo más difícil de lograrla. Todo esto está bien. y uno puede dar otras razones específicas de por qué la competencia económica dentro del bloque occidental no necesita traducirse en un conflicto militar. pp. no (como tradicionalmente ha sido la estrategia de Estados Unidos) de alentar más la integración europea. Europa Occidental y Japón – y que descansan en el apoyo estatal para sus luchas competitivas. dada la existencia de un bloque de Estados de la Unión Europea alineados más de cerca con Washington y conducidos por la Gran Bretaña. ésta vez basados en la presión sobre la política económica interna. la administración de Bush adoptó aparentemente una política. sería un error subestimar la realidad y el potencial desestabilizador de los conflictos entre los Estados capitalistas avanzados. cuya cooperación sería esencial para cualquier intento serio de aumentar las capacidades militares europeas. .

La creciente presencia económica de Europa y China en América Latina ha tenido el efecto de incrementar a su vez el espacio de maniobra de los Estados tales como Brasil y Venezuela en relación con Washington: véase. por ejemplo. and the New Face of Empire in Latin America”. Jacques Chirac. Los políticos y comentaristas Estadounidenses han tendido a describir el affaire como una cuestión de los europeos provincianos y obsesionados en el dinero de no ver el panorama geopolítico más amplio. . Lapper. ““Signs of the Times”: Capitalism. parece haber sido francamente geopolítico – encontrar en el poder creciente de China un contrapeso a la hegemonía norteamericana. Esto no parece del todo correcto: sin duda el conseguir un mejor acceso a lo que se ha convertido el motor de la economía mundial fue una razón importante detrás del cambio propuesto de política. el papel que Estados Unidos ha jugado en Latinoamérica en cuanto a promoción de las políticas neoliberales que abrieron los mercados relativamente protegidos previamente al capital extranjero. P. el efecto irónico de beneficiar primordialmente a las trasnacionales europeas más que al capitalismo norteamericano. en Panitch y Leys. Cammack. Pero el objetivo del presidente francés. Financial Times. “Latin Lessons”. R. parece particularmente enconada y difícil de resolver. Como todos los fenómenos humanos. “Industrial Dynamics and Interstate Relations in the Cora”. a pesar de su supuesta dominación de la región. Competitiveness. tuvo. 30 Las tensiones endémicas y graves entre Estados Unidos y la Unión Europea sobre el comercio proporcionan un ejemplo evidente: la disputa actual sobre los subsidios estatales a Boeing y Airbus.un rasgo estructural de la política económica global contemporánea. Este caso ilustra cómo las actividades de Estados Unidos proporcionan los “bienes públicos” para el beneficio de los capitalismos avanzados. The Empire Reloaded. el imperialismo de Estados Unidos está sujeto a la ley de las consecuencias no intencionadas. Además. respectivamente. 17 de mayo del 2005. generalmente mayor a la desventaja del capitalismo norteamericano en particular.. de acuerdo a Paul Cammack. eds. 31 Pero quizás la disputa trasatlántica más seria desde la invasión a Irak ha sido sobre los planes de Estados Unidos de dar término al embargo armamentista impuesto a China después de la masacre de Tiananmen en junio de 1989. Una reciente evaluación de la 30 31 El caso de esta proposición es convincentemente expuesta por Peter Gowan en un trabajo no publicado.

Y cualquier decisión europea de levantar el embargo podría hacer cualquier guerra muy probable y muy costosa en vidas y activos. que puede ir y venir mes a mes pero no obstante permanecer completamente real. Michael O”Hanlon de la eminentemente sensata y moderada Brookings Institución recientemente escribió: “Hay un riesgo real de una guerra Sino-Estados Unidos contra Taiwan. “aunque todavía improbable. Financial Times. M. “The Risk of War over Taiwan is Real”. 2 de mayo del 2005. . La disputa sobre el levantamiento del embargo armamentista europeo difícilmente sugiere que la amenaza militar de China sea vista como – una número de oficiales de alto rango de la seguridad nacional de Estados Unidos. prediciendo: “Una alianza Estados Unidos-China.” 33 Comentarios de esta naturaleza ponen en perspectiva cualquier predicción de que el curso futuro del desarrollo capitalista será pacifico.CIA fue aún más lejos. El hecho de que ciertos elementos en los Estados norteamericanos (in the American states) están interesados en asegurar que su poder “unipolar” hoy sea usado para prevenir la posible emergencia de rivales imperiales mañana. 10 de febrero del 2005. 59-60) Esta polarización del presente y futuro subestima seriamente la fluidez de la geopolítica contemporánea. el 32 33 D. O”Hanlon. pero obviamente permanecerá muy lejos de lograr tal estatus por un buen número de décadas. Panitch y Gindin reconocen la posibilidad de que China pueda constituirse en un contraejemplo a su análisis general: Quizás China puede emerger eventualmente como un polo de poder interimperial.” 32 Una característica aun más sorprendente de la disputa sobre el levantamiento del embargo armamentista (una decisión que ha sido ahora pospuesta bajo la intensa presión de Estados Unidos) fue que los críticos norteamericanos de la política la objetaron abiertamente sobre la base de que una guerra entre Estados Unidos y China. Dombey and P.” Ni esto fue simplemente dicho por los miembros del lobby de Taiwan o los republicanos golpeadores de China ojos de hormiga. (GCAE. no es [también] impensable. no es impensable. puede ser difícilmente usado como evidencia de que tales rivales ya existen. “Up in Arms”. Financial Times. de Porter Gross. Spiegel. aunque todavía improbable.

de la ventaja comparativa que tiene de poder expedir 34 35 36 V. por un lado. Financial Times.” 36 Aquí se requiere que las distinciones sean hechas con más cuidado de lo que ellos las hacen. es confundir las distribución de los activos con la distribución del poder. las capacidades del ELP podrían plantear una amenaza creíble a los otros ejércitos modernos que operan en la región en el largo plazo. hacia abajo. en particular. 7 de abril del 2005. como lo hace Arrighi. advirtiendo que. han Estado advirtiendo de la amenaza estratégica que representa China en los pasados meses y. “si las tendencias actuales persisten. siempre existe el peligro de que las medidas que Estados Unidos tome para prevenir que China llegue a ser una amenaza puedan darles a los gobernantes chinos grandes incentivos para construir rápidamente sus capacidades militares. 20 y 20 de Julio del 2005. 73. el hecho de que haya podido financiar el déficit por medio de una entrada masiva de capital del resto del mundo. por otro lado. “Strait Ahead”. p. I.” 35 Incluso si tales temores son exagerados (la CIA no es precisamente la más creíble de las fuentes de inteligencia después del 9/11 y la no existencia de la WMD Iraquí). afirmando que la capacidad actual del Ejercito de Liberación del Pueblo de “impulsar [su] poder militar convencional más allá de su periferia permanece limitado”. En primer lugar.” 34 El reporte anual del Pentágono sobre el ejército chino es un documento comprometedor. Arrighi documenta el poder económico y financiero creciente del Este Asiático más recientemente en “Hegemony Unravelling”. 61-80. Panitch and Gindin. Panitch y Gindin también son displicentes del papel cada vez más importante que han jugado los bancos centrales de China y otros Estados del Este Asiático en el financiamiento del déficit fiscal y comercial de Estados Unidos: “Sugerir. pp. que estamos en presencia de un cambio en el balance regional del poder debido a que los poseedores de los certificados del Tesoro de Estados Unidos están ahora primordialmente en Asia. Financial Times.Director de la Central de Inteligencia. de la rápida modernización de las fuerzas navales y aéreas de Beijing. en particular. . es sin lugar a dudas una señal de la fortaleza económica y política del capitalismo norteamericano y. El Financial Times reporta: “Los responsables de formular la política en Washington están cuestionado el supuesto de que un desafío chino a la dominación militar de la región Asia-Pacífico de Estados Unidosse encuentra a décadas en el futuro. Mallet. “Finance and American Empire”.

38 No hay duda que Estados Unidos tiene otros intereses económicos que los de las puras ganancias.stern. en realidad. www. 39 37 38 39 R. “Ten Reasons Why China Should Move Its Peg and Pull the Plug on the US Reckless Policies”. N. 2004). permitiendo de este modo el mantenimiento del modelo económico de altas exportaciones sobre el que está basado el capitalismo del Este Asiático. Pero de esto no se sigue que debamos suscribir la teoría declarada por el vicepresidente Dick Cheney cuando le dijo al entonces Secretario del Tesoro de los Estados Unidos.” 37 La teoría de Cheney implica que Estados Unidos podrían fácilmente continuar con un déficit comercial que. sin ningún respaldo en oro o lo que sea. los días 1. 281. Colossus (London. completamente previsible. a juzgar por el hecho de que las grandes corporaciones reciben más altos rendimientos sobre sus inversiones extranjeras directas que las que ellas obtienen de sus activos dentro de Estados Unidos. Vea. lo verdadero puede ser lo contrario. En este contexto. N. 8 y 22 de diciembre del 2004. Sería más fácil creer que esto pudiera suceder si el influjo de capital que está financiando el déficit fuera atraído por las altas ganancias que se obtienen en otras partes: pero. bajo las tendencias actuales.libremente. Cualquiera que dude de los problemas reales puestos por el déficit norteamericano haría bien en consultar la excelente serie de artículos sobre la materia de Martin Wolf. Por ejemplo. la seguridad y movilidad del capital. lo que parece estar jugando con fuego. p. p. marzo del 2005. la campaña actual en Estados Unidos y en la Unión Europea para una reevaluación del renminbi. 2004). crecerá del seis al diez por ciento del PIB para principios de la próxima década. 291. publicados en el Financial Times. por ejemplo. exacerbó el escándalo proteccionista provocado por el crecimiento. Roubini. Paul O”Neill: “Reagan probó que los déficits no importan. Suskind. Ferguson. por ejemplo. que ahora juegan los bancos centrales asiáticos en el financiamiento del déficit pone de relieve el peso en esta política de las consideraciones más políticas o más político-económicas. ya comentado. Pero el papel.nyu/globalmacro. la principal moneda de reserva del mundo y así crear nuevos medios de pago. evitando la dependencia sobre el capital extranjero que tuvo un impacto devastador durante la crisis de 1977-78 y sosteniendo a las monedas asiáticas en un nivel competitivo contra el dólar. La decisión de China de . The Price of Loyalty (London. de las exportaciones de los textiles chinos que siguió a la abolición general de las cuotas textiles a principios del 2005.

. China y los otros Estados del Este Asiático. El auge chino ha jugado un papel importante en la reorientación de la política económica global. Arrighi. Institute for Social Sciences. “Hegemony Unravelling”. han llegado a ser los financieros de la expansión ininterrumpida del capitalismo norteamericano. G. en tanto que China ha llegado a ser el mayor proveedor de bienes manufacturados baratos a Estados Unidos y al resto del mundo capitalista avanzado. en la que los poderes capitalistas ganan y pierden hegemonía de acuerdo a patrones fijos y definitivos. New Left Review. 1999). II. Latino América y África. como un comprador clave de bienes intermedios de Japón. Arrighi. The Long Twentieth Century. Chaos and Governance in the Modern World System (Minneapolis. 20 de mayo del 2005. Simultáneamente. parece simplemente perverso negar que tenga un amplio significado económico y geopolítico el rol jugado por China en particular y el capitalismo del Este Asiático en general en el financiamiento del déficit de Estados Unidos.Desde una perspectiva histórica más amplia. como ya lo hemos visto. no pueden ser ignoradas las tensiones profundas concentradas en el Este Asiático. Gyeongsang National University. trabajo para la conferencia “Korean Economy: Marxist Perspectives”. Jinju.1 por ciento en Julio del 2005 y permitir que fluctuara ligeramente contra una canasta de monedas es poco probable que haya sido hecha para eliminar estas presiones. Arrighi. Silver et al. 40 Uno no tiene que aceptar esta clase de teoría para reconocer que fue un momento histórico significativo cuando la Gran Bretaña llegó a estar endeudada financieramente con Estados Unidos durante la primera guerra mundial. El análisis de Arrighi de la crisis de la hegemonía de Estados Unidos se contrapone a los antecedentes de una teoría cíclica de la historia mucho más amplia. Martin Hart-Landsberg y Paul Burkett proporcionan un excelente análisis del lugar que ocupa China en la economía mundial en “China and the Dynamics of Transnational Capital Accumulation”. B. Incluso si uno descarta cualquier desplazamiento de Estados Unidos por China. incluso si tomaron otros treinta años para que esto se tradujera en un desplazamiento definitivo del uno por el otro como el poder capitalista líder. (II) 33 (2005). China ha llegado a ser también un pararrayos para 40 41 reevaluar el renminbi 2. ahora atados económicamente a ella. Corea del Sur y Estados Unidos y de materias primas del Medio Oriente. yG. . South Korea. 41 Además.

las tensiones geopolíticas. más significativamente. La precaria recuperación de la larga depresión de los años 90 de Japón ha dependido críticamente de alimentar el auge de China. Debemos esperar – y actuar para asegurar – que esta fragilidad no se transforme en un camino tan brutal y destructivo. McCormack. El alineamiento geopolítico cercano de Japón con Estados Unidospodría parecer que confirma el análisis de Panitch y de Gindin. alienándose a la estrategia de Washington de contener militarmente a China: veáse. pero la agresiva postura nacionalista del gobierno de Koizumi (simbolizada por los conflictos sobre el expediente de la guerra de Japón) se involucró en el envío de tropas a Irak y. (II) 29 (2004). y ha sido identificada por el Pentágono y la CIA como el Gran Poder con el cual es muy probable que Estados Unidos vaya a la guerra. New Left Review. “Remilitarizing Japan”. no de la sólida incorporación del capitalismo mundial dentro del imperio norteamericano informal. 42 El caso de Japón subraya la importancia de no reducir las relaciones geopolíticas a las económicas. por ejemplo. ha desplazado a Japón como el objeto principal de la revuelta proteccionista en Estados Unidos. sino de la fragilidad del proceso de acumulación global y de las geopolíticas en la actualidad. . 42 Las contradicciones que ahora se han concentrado en China son así sintomáticas del Estado actual de la economía política global. pero el efecto de largo plazo es probable que alimente las tensiones que ellos minimizan.