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INFORME El Informe de las prácticas de la Evaluación de la Educación Básica en México se enmarca en el contexto de la segunda fase Country Background Report

for Mexico del Proyecto Evaluation and Assessment Frameworks for Improving School Outcomes (Evaluación y Marcos de Evaluación para mejorar Resultados Educativos) que coordina la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Su objetivo es brindar información sólida a las audiencias interesadas a nivel nacional e internacional sobre las prácticas y los esfuerzos de evaluación de distintos componentes del Sistema Educativo en México de la educación básica en los niveles de primaria y secundaria, con énfasis en el sector público, considerando el contexto, el estado en que se encuentra la difusión y el uso de los resultados de dichas evaluaciones y las opiniones que se tienen al respecto sobre los retos que se enfrentan en la materia. Para la elaboración del Informe de México se diseñó e implementó la siguiente metodología. En primer lugar, se diseñó un plan para el desarrollo del Informe que contuvo para cada capítulo: el propósito, las preguntas a responder propuestas por la OCDE, las fuentes de información a consultar y los métodos de recolección de información. Los métodos de recolección empleados fueron el análisis documental, la obtención de información a partir de cuestionarios y la realización de entrevistas a once actores clave del sector educativo y de la evaluación en México. CAPÍTULO I. EL SISTEMA EDUCATIVO NACIONAL México es un país con más de 100 millones de habitantes, con una población concentrada en grandes ciudades pero dispersa en un extenso territorio, y con una heterogeneidad derivada de las características sociodemográficas de la población y la diversidad étnica-lingüística. Estos aspectos imprimen desafíos a las demandas y las necesidades que debe atender el Sistema Educativo Nacional (SEN). La educación en México es un derecho de todos sus habitantes, una de las garantías individuales otorgadas por la Constitución Política desde principios del siglo XX. El SEN actual encuentra su principal sustento en el Artículo Tercero Constitucional y la Ley General de Educación (LGE). A la fecha, el SEN se conforma por aproximadamente 33 millones de alumnos, un millón y medio de profesores y 248 mil escuelas. El SEN imparte tres tipos de educación: básica, media superior y superior, que se otorgan en las modalidades escolarizada, no escolarizada y mixta, además, servicios adicionales que no son obligatorios ni escolarizados. De la matrícula escolar total del SEN, 75.9% se ubica en educación básica, 11.6% en media superior, 8% en educación superior, y 4.5% en capacitación para el trabajo. La educación de tipo básico es obligatoria y comprende tres niveles: preescolar, primaria y secundaria. Existen dos etapas históricas relevantes para la consolidación del SEN: la etapa postrevolucionaria, que abarca desde 1917, con la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, hasta 1992, y la etapa de descentralización del SEN, que abarca de 1992, año en que se firmó el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación (ANMEB), a la fecha. Este acuerdo político transfirió a los gobiernos de los estados la operación de los servicios federales de la educación básica, la formación inicial y en servicio de los docentes y la posibilidad de reconstruir un Sistema Estatal de Educación, mientras que la SEP se reservó las facultades normativas que aseguraron la uniformidad de estos servicios en todo el país, con lo cual garantizó el carácter nacional del SEN. Asimismo, con la firma de este Acuerdo se reformó el Artículo Tercero Constitucional, estableciendo a la educación básica como preescolar, primaria y secundaria, reiterando la obligatoriedad del nivel primaria e incorporando a la educación secundaria. En la última década también se han dado cambios importantes. En el año 2000, con la alternancia política en el gobierno federal, se hizo patente la necesidad de contar con nuevos espacios institucionales de coordinación entre el gobierno federal y los estados. En 2002 se creó el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). En 2008, el gobierno federal y el SNTE suscribieron la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE) con la finalidad de impulsar una transformación de la calidad educativa del SEN alineada al Programa Sectorial de Educación 2007-2012.

Esta semblanza del SEN permite contextualizar las evaluaciones realizadas en el ámbito de la educación básica que se presentan a continuación. CAPÍTULO II. PANORAMA DE LA EVALUACIÓN DE LA EDUCACIÓN BÁSICA EN MÉXICO La evaluación de distintos componentes de la educación básica en México en los niveles de primaria y secundaria se ha desarrollado desde hace cuatro décadas que pueden caracterizarse en tres periodos: el primero abarca de 1970 a 1980, el segundo la década de 1990 y el tercero de 2000 a la fecha. En la década de 1970, la SEP impulsó la recolección, la sistematización y la actualización de información censal para la construcción de estadísticas sobre el SEN. A partir de ello se desarrollaron otras prácticas de evaluación que respondieron a la política educativa prioritaria de la época, relacionada con obtener información sistemática sobre el SEN, diagnosticar el nivel de aprendizaje de los estudiantes, fortalecer la educación normal y otorgar plazas federales priorizando los méritos académicos de los docentes. La década de 1990 representó cambios significativos respecto del periodo anterior, que se caracterizaron por el establecimiento de una política educativa en materia de evaluación; el énfasis en que los programas estuvieran acompañados por una evaluación para la rendición de cuentas; el otorgamiento de reconocimientos y la valoración de resultados; el establecimiento del marco legal de la evaluación en la LGE y de las bases para la evaluación en el aula; la participación de México en evaluaciones internacionales; y el fortalecimiento de la instancia encargada de la evaluación en la SEP. A partir del año 2000, la política educativa confirió un papel estratégico a la evaluación como elemento imprescindible para la planeación, el seguimiento y la rendición de cuentas por parte de la autoridad educativa. La política educativa gubernamental vigente se enmarca en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2007-2012, el Programa Sectorial de Educación (PROSEDU) 2007-2012 y el acuerdo político de la ACE. La LGE, que constituye el marco legal para evaluar la educación básica en México, establece que la evaluación es una atribución de la autoridad educativa federal. Las instancias responsables en la materia están constituidas por la Federación, representada por la SEP; las entidades federativas, representadas por las autoridades educativas locales; los organismos técnicos especializados de carácter nacional y público como el INEE, externos al sector educativo como el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), de carácter privado como el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (CENEVAL), y los organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) o la United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO). Además, otras instancias colegiadas entre la Federación y los Estados. La difusión y el uso de los resultados de las evaluaciones se han llevado a cabo en tres etapas. El primer periodo se caracterizó por la casi nula divulgación de resultados de las evaluaciones, incluso a nivel de las autoridades educativas nacionales y estatales, por lo que los resultados no se utilizaban para retroalimentar al SEN ni para tomar decisiones de política educativa. En el segundo periodo, la política educativa del momento reconoció que las evaluaciones no se difundían y se explicitó la necesidad de rendir cuentas. Asimismo, el apoyo brindado a los programas compensatorios, el impulso al Programa Nacional de Carrera Magisterial (PNCM), el desarrollo de las pruebas de estándares nacionales y la participación de México en proyectos internacionales sentaron las bases para iniciar la difusión de los resultados entre las autoridades educativas nacionales y estatales. En el tercer periodo, la política educativa confirió un papel importante a la difusión y el uso de los resultados, por lo que actualmente diversas evaluaciones se difunden públicamente, pero falta fortalecer el uso de los resultados para tomar decisiones orientadas a la mejora de los componentes evaluados.

CAPÍTULO III. ESFUERZOS DE EVALUACIÓN DEL SEN: SISTEMAS DE INFORMACIÓN Y EVALUACIÓN A GRAN ESCALA Desde la década de 1970, la SEP comenzó a realizar esfuerzos importantes por recopilar, sistematizar y actualizar la información sobre los alumnos, los maestros y las escuelas que conforman el SEN. Actualmente, las propuestas y las prácticas que se han desarrollado en México para obtener e integrar información sistemática que sirva como insumo para evaluar al SEN se dividen en dos tipos. El primero se refiere a la construcción de sistemas de información sobre el estado de los diversos componentes del SEN, mediante el cálculo de indicadores que permiten obtener una radiografía del mismo. En este marco se incluye al Sistema

de Estadísticas Continuas de la SEP y al Sistema Nacional de Indicadores Educativos (SININDE)

de la SEP y el INEE. El segundo se refiere a las evaluaciones a gran escala que se han aplicado a muestras de alumnos y profesores, tanto a nivel nacional como internacional para dar cuenta de los resultados del sistema en el ámbito del logro educativo y contar con un referente externo que permita evaluar el SEN y establecer comparaciones con los sistemas educativos de otros países. Entre ellos se encuentran los Exámenes de la Calidad y el Logro Educativos (Excale), el Trends in International Mathematics and Science Study (TIMSS), los Estudios Regionales Comparativos y explicativos del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad Educativa (LLECE), el Programme for International Student Assessment (PISA) y la encuesta Teaching And Learning International Survey (TALIS). Actualmente, estos esfuerzos se acompañan por iniciativas de política que pretenden consolidar sistemas registrales de información sobre los alumnos, los maestros y las escuelas para mejorar la calidad de la información que se obtiene del SEN, entre las cuales destaca el Registro Nacional de Alumnos, Maestros y Escuelas (RENAME). CAPÍTULO IV. EVALUACIÓN DE LAS ESCUELAS Con la firma del ANMEB, la escuela se configuró como el lugar en el que ocurre el aprendizaje, por lo que se reconoció que el aprendizaje también es responsabilidad de la escuela y de la gestión escolar que en ella se realice. Con la publicación de la LGE, se estableció como atribución de la autoridad educativa la evaluación de las escuelas públicas. A partir de ello la evaluación de las escuelas se ha llevado a cabo en la práctica a través de esfuerzos de autoevaluación, con la finalidad de que los centros escolares, de forma voluntaria, detecten sus fortalezas y áreas de oportunidad y generen estrategias de mejora. Las prácticas de evaluación de escuelas se han centrado en el desarrollo de propuestas como el Proyecto Escolar para mejorar las competencias básicas del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) y el Plan Estratégico de Transformación Escolar (PETE) del Programa Escuelas de Calidad (PEC); en la elaboración de propuestas y sistemas integrales de autoevaluación por parte de la Dirección General de Evaluación de Políticas (DGEP); y en el diseño de instrumentos para la autoevaluación y los estudios sobre las Condiciones de la Oferta Educativa (COE) por parte de la Dirección de Evaluación de Escuelas (DEE) del INEE. Las iniciativas de política en materia de evaluación de escuelas se centran en el desarrollo de estándares de gestión de los centros escolares, como base para perfeccionar los modelos de autoevaluación de escuelas y poder plantear algún modelo de evaluación externa. Desde 2009, la DGEP trabaja en el Sistema Nacional de Acreditación de Centros Escolares de Educación Básica (SNACEEB). CAPÍTULO V. EVALUACIÓN DE LOS DOCENTES La evaluación de los docentes en México ha sido un componente constante del SEN, por la necesidad de regular la incorporación de los profesores al sistema. A partir de 1992, la evaluación de los docentes juega un papel estratégico en el SEN, al referirse la importancia del docente, de su formación inicial y en servicio, y la relación que establece con los alumnos. En 1993 inició el PNCM, con el propósito de promover su profesionalización, esfuerzo que constituyó la primera experiencia sistemática de evaluación de los docentes en el país. Las prácticas vigentes de evaluación de docentes están constituidas por el sistema de Escalafón Vertical (EV), el PNCM, los Exámenes Nacionales para la Actualización de los Maestros en Servicio (ENAMS), el Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes (ENCHD), el Instrumento de Diagnóstico y Clasificación para el Ingreso a la Educación Normal (IDCIEN), los Exámenes Generales e Intermedios de Conocimientos, y los Exámenes de Egreso de Licenciatura (EGEL). En cuanto a las iniciativas de política, a partir de 2002 se han realizado acciones para actualizar los lineamientos generales del PNCM y fortalecer su sistema de evaluación.

CAPÍTULO VI. EVALUACIÓN DE LOS ALUMNOS: EN EL AULA Y MÁS ALLÁ DEL AULA La evaluación del aprendizaje de los alumnos es un componente que siempre ha estado presente en el SEN por parte de los profesores, debido a que es un requisito necesario para tomar la decisión de promover al alumno al grado inmediato superior. Además de esta evaluación que los profesores realizan en el aula, existe un conjunto de evaluaciones realizadas por instancias externas a la escuela y al propio docente que se encargan del proceso de construcción, aplicación y análisis de pruebas estandarizadas que sustenta un número amplio de alumnos, sobre todo con fines de diagnóstico o de reconocimiento, cuyos antecedentes se encuentran en la década de 1970 pero cobraron un impulso importante desde la década de 1990. La evaluación en las aulas de primaria y secundaria está normada por la LGE, los Acuerdos Secretariales correspondientes y los lineamientos de los Planes y Programas de estudio vigentes. Los docentes deben llevar a cabo una evaluación bimestral, y el promedio de las evaluaciones de cada periodo constituye la evaluación final, en la cual se determina si el alumno es promovido o no al siguiente año escolar. Los aspectos a evaluar, así como los criterios, los instrumentos y los procedimientos de evaluación, si bien están basados en el currículo, son responsabilidad del profesor, lo cual no asegura que dichas evaluaciones valoren de manera amplia y sólida el aprendizaje adquirido por los alumnos. Por su parte, la evaluación de los alumnos más allá del aula actualmente comprende la aplicación del Instrumento para el Diagnóstico de Alumnos de Nuevo Ingreso a Secundaria (IDANIS), la Olimpiada del Conocimiento Infantil (OCI) y la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE). Además, evaluaciones particulares que se realizan en algunas entidades federativas. En cuanto a las iniciativas de política, instancias de la SEP, en coordinación con el INEE, están diseñando una propuesta para la evaluación del aprendizaje en el aula; la SEP también impulsa un diplomado con el fin de fortalecer las competencias docentes en este ámbito; así como el desarrollo de estudios complementarios con los resultados de las aplicaciones de ENLACE. La evaluación de los alumnos a gran escala se considera la más consolidada con respecto al resto de las prácticas de evaluación de los distintos componentes del SEN. CAPÍTULO VII. OTRAS EVALUACIONES. PROGRAMAS FEDERALES DEL SECTOR EDUCATIVO Además de los esfuerzos para aportar elementos de valoración del SEN y de las prácticas de evaluación de componentes específicos como las escuelas, los docentes y los alumnos, existen evaluaciones de los Planes y Programas de estudio, como la reforma pedagógica en la educación preescolar; de políticas educativas, como la evaluación de la implementación de la política de atención a la educación indígena; de materiales educativos, como los libros de texto gratuito; y de los programas federales del sector educativo. Con respecto a los programas federales del sector educativo, en la década de 1990, se impulsaron diversos programas educativos compensatorios, algunos de los cuales fueron pioneros en la inclusión del componente de evaluación para la rendición de cuentas sobre su funcionamiento y los recursos otorgados. En 2004, surgió la concepción de la política de desarrollo social plasmada en la Ley General de Desarrollo Social (LGDS), en la que se establece que los programas del sector educativo tienen un papel importante en el escenario de la federalización. Desde 2007 se cuenta con una propuesta federal de evaluación del quehacer gubernamental en materia de desarrollo social de gran trascendencia en términos de diseño y resultados, eficacia e impacto, y de transparencia y rendición de cuentas sobre el ejercicio de los recursos públicos por parte del gobierno federal. En 2010, están vigentes 112 programas federales, de los cuales 35 son sujetos de evaluación del tipo Específica de desempeño, 55 son evaluados con una estrategia aprobada por el CONEVAL, coordinada y pagada por la UPEPE de la SEP, y 22 no tienen ningún tipo de evaluación. Las evaluaciones de los programas se vinculan con otras sobre el avance de metas, el ejercicio presupuestal y de la consecución de objetivos y metas de la política educativa. Los resultados se utilizan para mejorar la operación y las formas de reportar el avance de los programas así como sus instrumentos.