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Entrevista en la Revista Los Amigos La Paz-Bolivia Día Mundial del VIH y sida (1ro de Diciembre, 2012

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1. ¿Quién es Violeta Ross? ¿Cuál es su historia de Vida? Soy una mujer viviendo con el VIH hija de una familia cristiana evangélica. Tengo 35 años. Estudié Antropología en la Universidad Mayor de San Andrés y una maestría en Género, Salud Sexual y Reproductiva en la Universidad Cayetano Heredia en Lima. También soy una sobreviviente de la violencia sexual. Mi liderazgo entre las personas viviendo con el VIH que para mí es parte de una misión que solamente Dios pudo transformar, usando mis malas decisiones en algo bueno. No estoy casada pero comprometida. Desde mis 23 años, (cuando me diagnosticaron con el VIH), me he dedicado a trabajar de forma voluntaria por el derecho a la salud y la vida de las personas que vivimos con el VIH en Bolivia. Dios me ha mostrado la gracia de llevarme a muchos países del mundo con diferentes misiones. Soy feliz cuando empieza un viaje donde solamente estamos Dios y yo. 2. ¿Qué aprendizajes personales puede transmitir a los jóvenes cristianos? Las enseñanzas que hay en la Biblia sí son válidas para estos tiempos y deben ser tomadas en serio porque Dios las puso allí para protegernos del dolor. En mi experiencia, siempre que obedezco a mis padres, me va bien, cuando desobedezco, paso malos momentos. Dios quiere evitar mucho sufrimiento y la Biblia es una guía para ello, también para evitar la preocupación por el pasado, el futuro y el presente. 3. ¿Qué consejos a los no creyentes? Hay muchas cosas que podemos hacer como seres humanos, conozco muchos movimientos que defienden los Derechos Humanos en sus diferentes niveles, pero en todas esas acciones hay una limitación. Por ejemplo cuando abogo por las personas viviendo con el VIH, hay un efecto positivo pero de todas formas hay sufrimiento, enfermedad y a veces la muerte. Los humanos no podemos sustituir a Dios, hay asuntos que solamente Dios puede resolver. Por eso creo que debemos seguirle para descansar, hay respuestas (sobre la vida, la muerte, el dolor humano), que solamente Dios podrá resolver. Si no hubiera conocido a Dios, no sé si tendría la fuerza para luchar por mi propia vida y por la de otras personas

que viven con el VIH, mucho menos la esperanza de que un día Dios mismo de un cuerpo sin el VIH. 4. Dios le está usando fuertemente durante este tiempo, ¿qué mensaje puede transmitir a aquellos jóvenes que por diferentes circunstancias tienen tropiezos o se sienten frustrados? Dios no es un malvado que está acusándonos con el dedo. Muchas veces escucho a las personas quejarse contra Dios por consecuencias de sus propias malas decisiones. Debemos ser honestos y decir claramente “me equivoqué y estoy arrepentida”. Cuando cuento mi testimonio como una mujer viviendo con el VIH, enfatizo en este tema, Dios no me está castigando con el VIH, tampoco me lo dio al nacer, el VIH es la consecuencia de mis malas decisiones y la desinformación que tuve en una época de mi vida. Ahora si existe un joven que ha fallado, pida perdón, levántese y siga adelante. Es posible que algunas heridas del alma y del cuerpo dejen heridas que sean imposibles de borrar, pero llegará el momento en que podremos verlas como parte de un aprendizaje, un entrenamiento que nos hizo mejores. Dios sabe que no somos perfectos, pero el problema es que a veces nosotros no lo reconocemos. Reconozcamos nuestra debilidades en ciertas áreas, a través de una oración podemos traer luz sobre un asunto que muchos quisieran esconder. Una vez que traemos la luz de Dios, entonces Él comienza a ayudarnos en resolver ese problema. No escondamos esa debilidad. Tampoco creamos la mentira de que porque fallamos una vez entonces Dios nos descartará, si Él me perdonó a mí que habiendo aprendido la Biblia desde la niñez he llegado a tener el VIH, seguramente puede perdonarle a usted. 5. ¿Cuánto se avanzó en Bolivia respecto a la lucha contra el VIH y el SIDA? ¿Cuánto aportó la iglesia evangélica? Hay un avance especialmente en lo relacionado al estigma y la discriminación que son producto de la desinformación, las personas viviendo con el VIH dejaron de morir cuando se introdujeron los medicamentos antirretrovirales, éstos provienen de una donación de un fondo llamado Fondo Mundial de lucha contra el VIH y sida, la Tuberculosis y la Malaria y del gobierno de Brasil. Aunque en el Tesoro General de la Nación existe la Partida 342 la cual está destinada para el VIH, hay una brecha financiera muy grande. Nos preocupa la sostenibilidad de lo que se ha logrado hasta ahora. Tenemos una ley del VIH (Ley 3729) que protege los derechos humanos de las personas viviendo con el VIH, pero la discriminación, especialmente en centros de salud, de trabajo y en las familias, continúa. No creo que la iglesia evangélica haya aportado a este avance, aunque conozco personas cristianas de la iglesia evangélica y de otras iglesias que han acompañado en oración a mi persona y a otras personas viviendo con el VIH.

6. ¿Está preparada la Iglesia Evangélica para apoyar y "pastorear" a las personas con VIH y con SIDA? Ahora sí pero todavía tenemos que aprender a amar como Jesús amó a las multitudes. Cuando Él hacía milagros de alimentación o sanidad, mucha la gente le seguía, yo creo que varios solamente querían eso, el milagro, Jesús lo sabía y aun así los sanaba. ¿Sería posible que algunas de las personas que Jesús alimentó estuvieran presentes en la crucifixión gritando contra Jesús? Yo creo que sí, así somos los humanos, pero Jesús siguió amándoles hasta la muerte. Por parte de mis compañeros viviendo con el VIH veo que todavía tienen muchos temores sobre cómo la iglesia responderá a su situación, el miedo que sienten es al juicio y la culpa y, no es infundado. La ola de iglesias que predican sanidades milagrosas, ha creado también inseguridad. Yo creo que Dios puede sanar milagrosamente a una persona viviendo con el VIH, pero algunos quizás no sean sanados (curados). Hemos tenido casos de personas con el VIH que han muerto porque el pastor les dijo que luego de una oración estaría curado, dejaron de tomar sus medicamentos y murieron. Lo mismo pasa con mujeres que han sobrevivido la violencia sexual, se hace una oración y ya. La oración es muy importante, pero hay muchas cosas prácticas que necesitamos que ahora las iglesias no tienen la capacidad de ofrecer. La iglesia también debe entender que no conoce de medicina ni de salud pública, hay mucha necesidad de capacitarse en los aspectos técnicos antes de comenzar a pastorear. 7. ¿Qué papel debe asumir la Iglesia respecto a este y otros temas sociales? La iglesia debe ser el puente entre Dios y las personas, pero no lleno de espinas sino de manos que abrazan y dan apoyo. Muchas personas viviendo con el VIH no quieren saber de las iglesias ni de los hospitales porque en ambos lugares se han sentido discriminados de diferentes formas. La iglesia tiene que ser una lugar de aceptación y una comunidad sanadora, no una sesión de juicio oral. Ahora bien, es comprensible que las iglesias tampoco pueden ponerse a abogar por temas que son controversiales, pero lo que creo que funciona es que cada uno haga su trabajo. No se le puede pedir a la iglesia que distribuya condones en las reuniones de domingo pero sí se le puede pedir que haga lo que dice la Biblia sobre el enfermo, la viuda y el huérfano, ese es el mandato bíblico. Para hacer otras tareas, hay organizaciones de la sociedad civil que encontrarán la forma de hacerlo de todas formas.

Si las iglesias comienzan a ver a las personas en función de su condición de personas, como un espacio donde cosechar, hay mucho que hacer, pero si vemos a las personas en función de su pecado, entonces caeremos en el juicio. La gracia que nos ha sido dada como iglesia por Dios, debe ser igualmente ofrecida al mundo. 8. ¿Cuál es el lado espiritual del VIH y del SIDA? La epidemia del VIH y sida es un reino de maldad, uno de los espacios más corruptos que conozco, por lo tanto se necesita que existan personas que estén dispuestas a traer la verdad y la luz. Digo esto como epidemia, en general. Ahora cuando hacemos el análisis a través de las personas que viven con el VIH, es importante entender que a raíz del diagnóstico de VIH, muchos están buscando a Dios, solamente que en los lugares donde buscan a Dios a veces hay juicio y no amor que es lo que desesperadamente necesitan. Si muchas personas viviendo con el VIH tan solo recibieran amor por parte de la iglesia, creo que avanzaríamos bastante en el acercamiento mutuo. Para mí, el primer paso debería ser dado por la iglesia, porque ésta ha recibido el mandado bíblico y porque es el lugar donde se habla de Dios, somos enviados por Dios para traer un mensaje de consolación pero quizás hemos estado haciendo una mala representación. 9. ¿Conoce casos de personas con VIH o con SIDA que llegaron a alguna iglesia o alguna congregación que inició algún ministerio que incluya a estas personas? ¿Cómo evalúa esas experiencias? Conozco muchas personas viviendo con el VIH que son parte de iglesias pero no hablan abiertamente de su diagnóstico de VIH, tampoco cuando van a las reuniones de personas con el VIH hablan de su afiliación religiosa; por miedo al temor de que tal combinación de vida cotidiana y creencias pueda significar para muchos. Por eso yo decidí hacer público el hecho de que sí puede haber una persona viviendo con el VIH y que Dios le consuela y su congregación le apoya, consuela y abraza. Conozco muy poco casos iglesias que tienen un ministerio específico en VIH, en esto, hay que reconocer que el liderazgo lo ha tenido la iglesia católica y las ONGs para-eclesiásticas , pero siempre con un enfoque asistencialista que no conduce al empoderamiento. Creo que a veces es mejor tener un programa sin afiliación religiosa pero con principios cristianos como el amor, el perdón, la justicia, la consolación, etc.; algo así es la Red Nacional de Personas Viviendo con el VIH y sida (REDBOL), no somos una organización cristiana pero tenemos valores cristianos que son la base fundamental de nuestro accionar.

10. Respecto a esta temática y de acuerdo a su experiencia ¿Qué se debe enseñar a las familias? Las familias (cristianas y no cristianas) deben saber toda la verdad sobre el VIH, inclusive la información sobre el condón, las personas gay, el trabajo sexual. No podemos vivir en una burbuja de cristal ignorando la información que existe alrededor de la iglesia. Luego las decisiones son de cada persona y se rendirán cuentas con Dios, como todos los asuntos. Creo que el tema de VIH y sida ha sido postergado en las iglesias largamente, por no poder hablar de temas que son controversiales, hay que tener el valor de hablar la verdad y conocer esa realidad, solamente Dios hace los cambios, nosotros hacemos los puentes, pero si mantenemos una posición fundamentalistas, rompemos los caminos de conexión a Dios. Soy estricta en mis creencias pero amplia en el entendimiento de lo que es la gracia de Dios. 11. ¿Cómo se puede iniciar un programa o un ministerio, o apoyar a los ministerios como el suyo que informan y luchan contra el VIH y el SIDA? Creo que la mejor forma es hacerlo preguntando a las personas viviendo con el VIH, qué necesitan de parte de la iglesia. Ellos están conscientes de que la iglesia no podrá hacer muchas cosas. Mis propios compañeros viviendo con el VIH saben que yo no me pronuncio sobre algunos temas, pero me concentro en las personas viviendo con el VIH. Quizás el mayor error es pensar que las personas viviendo con el VIH son como niños que no saben decidir por sí mismos o que no ven el error en que podrían estar. Las personas viviendo con el VIH se culpan a sí mismas por muchas cosas, eso ya está hecho, lo que falta es el amor, la demostración de la gracia, el acompañamiento con gracia pero no desde una posición superior y moralista. Las personas viviendo con el VIH saben que las iglesias no pueden salir a distribuir condones en las calles, pero esperan que las iglesias hagan lo que la Biblia dice. 12. ¿Cuál es el futuro de Violeta Ross? ¿Cómo se ve de aquí a 10 o 20 años?

No sé realmente, cuando me diagnosticaron el 2000 tenía 23 años y en ese entonces le dije a Dios que no podía cambiar mi pasado, solamente aprender de éste, tampoco podía cambiar el futuro, solamente tratar de planificarlo, orar por mis futuros años, lo que tengo es el día de hoy y este día viviré como si fuera el último de mi vida, porque lo que viene después de la muerte, eso sí sé que es maravilloso.

Pero creo que me gustaría verme con una familia, con un hijo por lo menos, aunque eso es algo que me preocupa, las mujeres viviendo con el VIH pueden tener hijos sin transmitir el VIH pero siempre queda un margen de posibilidad. Después de mi diagnóstico, hice una promesa a Dios de nunca tener una hijo sino era en el contexto del matrimonio con un hombre cristiano, pero lograr ese contexto no ha sido fácil. Sin embargo, antes que un matrimonio, valoro mucho el tiempo a solas con Dios que paso en mis viajes, le dije a Dios que quiero siempre estar lista para hacer lo que Él me diga, tener la libertad de ir donde Él me envié a cualquier hora y lugar.

…Y cuando llegue la hora de morir, iré gustosa a mi última parada, a la Casa de mi Padre.
Gracia Violeta Ross Quiroga graciavioleta@gmail.com