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Nº 82
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MANCHAS EN LA PIEL DEL RECIÉN NACIDO
Tipos y soluciones

PROLAPSO GENITAL

¿Cómo prevenir el debilitamiento del suelo pélvico?

CONVULSIÓN FEBRIL

Mantén la calma y actúa correctamente

CRECER CANTANDO

Descubre las canciones que estimulan su desarrollo

FRUTOS SECOS Ideas para incluirlos en la dieta familiar

Dulces sueños, bebé

Guía para lograr un descanso reparador y saludable

Y además…Los retos de la conciliación. La lucha sin tregua por equilibrar la vida laboral con la familiar.

TEMA DEL MES

Dulces sueños, bebé
ndependientemente de la forma en la que duerma vuestro hijo, lo importante es que lo haga bien; y por “bien” no nos referimos a que duerma muchas horas seguidas, sino a que su descanso sea relajado, profundo y reparador. El sueño es una función vital necesaria a cualquier edad. Por lo general, mientras dormimos, fortalecemos nuestro sistema inmunitario y el metabolismo, reforzamos la memoria, nuestros músculos y articulaciones se relajan y se regeneran, desciende la presión arterial y mejora el sistema circulatorio. Y si estas funciones resultan fundamentales a cualquier edad, en el caso de los bebés el sueño es mucho más importante: favorece su crecimiento.

GUÍA PARA DORMIR MEJOR

Es fundamental lograr un descanso reparador para un crecimiento saludable. Además, que el pequeño duerma bien, también influye en el bienestar del resto de la familia. Descubre las claves para que la hora de irse a la cama no os quite el sueño.
● Inma D. Alonso

I

La evolución del sueño

El número de horas de sueño necesarias para un bebé va variando en función de su edad.
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Así, durante los tres primeros meses de vida, el bebé duerme una media de 16 ó 18 horas, y lo más frecuente es que se despierte varias veces durante la noche para comer. Además, es normal que para conciliar el sueño necesite de vuestra ayuda, porque su sistema neurológico está aún en una fase inicial de desarrollo. A partir del tercer mes, la media de horas de sueño pasa a ser de 14 ó 15, de las cuales unas 10 son durante la noche. Es muy probable que durante ese período de sueño el pequeño siga despertándose, al menos una vez, para comer. El resto de las horas que duerme las reparte a lo largo del día en forma de siestas. Entre los seis y los nueve meses de vida, las horas de sueño siguen siendo prácticamente las mismas que en la fase anterior, con la diferencia de que los bebés empiezan a dormir toda la noche del tirón sin necesidad de despertarse para comer. Aunque es d

Es fundamental que, aunque el bebé se despierte, no le cueste mucho volver a dormirse él solo
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TEMA DEL MES
importante que tengas en cuenta que esto no es una pauta cerrada, y que cada niño tiene sus necesidades. Entre los nueve meses y el año, dormirá unas 11 ó 12 horas de noche y, habitualmente, se echará dos siestas de una hora y media, más o menos, durante el día. A partir de aquí, tal y como indica Andrés Rodríguez-Sacristán, neuropediatra del Hospital Virgen Macarena, de Sevilla, las siestas se irán espaciando: “a los cuatro años, el pequeño normalmente ya no necesitará estas horas de sueño diurno”.
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La rutina, tu mejor aliada

No hay una fórmula magistral que consiga que un recién nacido duerma cuando nosotros lo creamos necesario y cuanto queramos; pero sí hay una clave que puede ayudarnos a conseguirlo: establecer una rutina a la hora de dormir. Es sencillo y podrás hacerlo desde, casi, el principio, porque incluso los bebés más pequeños se sienten mejor cuando se repite, día a día, la misma pauta para sus actividades cotidianas: la comida, el paseo, los juegos… Como preparación para el sueño, fijad una hora para el baño y la cena e intentad mantenerlas siempre que podáis. Lo ideal es evitar que no cene demasiado tarde, antes de las diez de la noche, ya que a partir de esa hora son más frecuentes los cólicos y los trastornos digestivos y éstos, como es lógico, dificultarán que pueda conciliar el sueño. Procurad que la ropa de dormir sea cómoda y que la habitación esté bien ventilada y a una temperatura fresca y agradable. Si

creeis que le relaja, también se puede acompañar el momento de irse a dormir con alguna canción o con música tranquila; no os resultará difícil encontrar ediciones especiales de música relajante para bebés. Es bastante importante que desde pequeños aprendan a diferenciar el día y la noche. Asociando el día con la luz, el ruido o

Las rutinas a la hora de dormir son clave para que el bebé adquiera un buen patrón de sueño

la actividad y la noche con la tranquilidad, el silencio y la oscuridad, por ejemplo. Lo principal de esta rutina es que los progenitores la marquéis de común acuerdo, que la llevéis a cabo juntos, o por separado, y que también hagáis partícipes a quienes os ayuden en el cuidado del bebé para que siempre se haga de una forma similar y el pequeño se acostumbre a ella. Para que esta pauta funcione son necesarias grandes dosis de paciencia y constancia. La adaptación del pequeño será de forma gradual, y no de un día para otro. A pesar de ello, cuando creas que ya se ha acostumbrado a dormir solo y tranquilo siempre puede ocurrir algo que perturbe su sueño.

¿Qué le quita el sueño a un bebé?

Cuando se habla del sueño de los recién nacidos no es conveniente generalizar, ya que no todos los niños duermen igual y lo que para unos padres resulta “normal”, para otros puede no serlo.
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¿Sabías que...?
Los bebés crecen mientras duermen. De hecho, durante el sueño, el recién nacido segrega el 80 por ciento de la hormona del crecimiento y se produce la mayor parte de su desarrollo cognitivo y cerebral.

El sueño de vuestro hijo puede verse influido por numerosos factores: si está enfermo, si se encuentra muy cansado o si su alimentación no es la adecuada y esto le ocasiona molestias, como cólicos o las digestiones pesadas. Además de esto, también es posible determinar otras causas que influyen en que ese sueño sea más o menos tranquilo. Entre

ellas encontramos la angustia de separación, las pesadillas o los terrores nocturnos. Se entiende por angustia de separación a un proceso psicológico que experimentan muchos bebés y que suele estar íntimamente ligado a la figura de la madre y al apego que el recién nacido tiene hacia ella, ya que suele identificarla como la persona que lo cuida, alimenta y protege habitualmente.

Por lo general, aparece a partir del octavo mes de vida y suele durar hasta los tres años, aproximadamente. Durante este tiempo es bastante común que el bebé se despierte varias veces durante la noche para reclamar la presencia de sus padres. Respecto a las pesadillas y los terrores nocturnos, a pesar de que puedan considerarse sinónimos, no lo son. Las pesadillas son episodios de sueño con cierto grado de ansiedad que pueden despertar al niño, mientras que los terrores nocturnos son alteraciones del sueño (estrechamente ligadas al sonambulismo) que ocurren, generalmente, durante el primer tercio de la noche. En ellos, lo habitual es que el niño se siente de forma brusca en la cama, grite y muestre una gran ansiedad. A pesar de esto, suele tardar unos 5 ó 10 minutos en despertarse y mientras dure esta crisis puede que no reconozca a sus padres quienes, lo único que pueden hacer si se diera este caso, es abrazarlo y tratar de tranquilizarlo sin que se despierte. Lo habitual es que los papás que se enfrentan a estas situaciones intenten buscar la mejor solución posible para que todos en casa puedan descansar; y es que es obvio que si d

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VARIAS ESCUELAS DE SUEÑO
muchos padres que no encontraban la forma de que sus hijos durmieran en su habitación. Este pediatra,a travñes de su “Método Estivill” apuesta por enseñar al bebé a dormir solo, sin consolarlo, a pesar de su llanto. Por ello, los progenitores deberán tener una actitud férrea e inquebrantable para no acunar a su hijo durante un tiempo mayor al estipulado. La otra es la que postulan el pediatra Carlos González y la psicopediatra Rosa Jové, autores de los libros Bésame mucho y Dormir sin lágrimas, respectivamente. En líneas generales, opinan que si el niño llora es porque existe una razón; por tanto, encontrándola y poniéndole solución, se puede poner fin a dicha situación. Y para ello, abrazaremos y consolaremos

i buscas publicaciones que te orienten en relación a la angustia de la separación y que te ayuden a enseñar a dormir solo a tu hijo, vas a encontrar dos maneras muy diferentes de resolver la situación. Una la representa el doctor Eduard Estivill, autor de Duérmete niño, obra que publicó en 1997 y que se convirtió en el libro de mesilla de noche para

al pequeño el tiempo que sea necesario. A ambos postulados no les faltan seguidores y detractores y cada padre elegirá el suyo.

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TEMA DEL MES
LA LACTANCIA, BUENA PARA EL SUEÑO

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i eres de las mamás que ha optado por alimentar a tu bebé mediante la lactancia materna te alegrará saber que, además de todos los beneficios que conlleva este tipo de práctica para su salud, es también una excelente opción para que duerma mejor. La toma de la noche contribuye a que su descanso y el tuyo sean mucho mejores. A pesar de lo incómodo que puede resultar a priori tener que despertarte de madrugada para dar de mamar a tu hijo, recientes estudios han puesto de manifiesto que los niveles de prolactina (la hormona responsable de la producción de la leche) son mucho más altos por la noche y de ello se derivan dos aspectos positivos. Por un lado, que se garantiza la producción de leche necesaria para alimentar al bebé y, por otro, que al segregarla se favorece la relajación tanto de la madre como del hijo. De ahí que, a pesar de dormir menos horas, el sueño sea más reparador. Sin olvidarnos del hecho de que la toma nocturna previene las obstrucciones mamarias y las mastitis que en ocasiones se producen por dejar pasar un intervalo muy largo de tiempo entre las tomas.

El bebé tiene que dormir boca arriba, para prevenir la muerte súbita del lactante
nuestro hijo no duerme, nosotros tampoco lo haremos; con las consecuencias negativas que eso conlleva, tanto para el desarrollo del pequeño como para su cuidado, así como para mantener el ritmo habitual del día a día en casa y en los respectivos trabajos. de textura suave y blanda. Por lo general, el bebé desarrolla afecto por él, le sirve para relajarse y le aporta seguridad. Según los expertos, el vínculo que se crea entre vuestro hijo y este juguete aporta al niño funciones psicológicas significativas. Esto se debe a que el bebé utiliza el muñeco de apego cuando empieza a darse cuenta de que es un ser independiente de su madre. El juguete le transmite la seguridad y la autoconfianza que necesita para su propio desarrollo personal, sobre todo, cuando
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Un apego relajante

A la hora de dormir son muchos los bebés que tienen un muñeco u objeto favorito. Se le denomina muñeco de apego u objeto transicional y suele ser un peluche o juguete

Entrevista con el experto

Dr. Andrés Rodríguez-Sacristán Cascajo
● Neuropediatria. Servicio de Pediatría del Hospital Virgen Macarena de Sevilla.

“Un recién nacido que no duerme de forma adecuada crece menos, se muestra más irritable y enferma con mayor facilidad.”
Todos necesitamos dormir pero, en el caso de los bebés, ¿porqué es más importante aún? El sueño tiene tanta importancia como la comida. Hay una necesidad fisiológica de descanso en todos los seres vivos, especialmente en el recién nacido que precisa de entre 16 y 18 horas de sueño reparador para que todas sus funciones vitales sean adecuadas; porque el crecimiento y el desarrollo psicomotor están íntimamente ligados a un buen descanso ya que el sueño afecta al desarrollo físico, afectivo, emocional, cognitivo y social del niño. Un recién nacido que no duerme de forma adecuada crece menos, se muestra más irritable y enferma con mayor facilidad. Los trastornos del sueño constituyen uno de los problemas de mayor prevalencia en la infancia y condicionarán importantes repercusiones en el desarrollo y la maduración de los niños. Asímismo, tienen un gran impacto sobre la salud pública, tanto en la infancia como en la edad adulta. Este problema se torna más complejo en nuestra sociedad multicultural actual, influenciado por factores sociales y étnicos. Por ejemplo, actualmente la prevalencia de alteraciones del sueño en la población infantil se sitúa entre el 25 y el 30 por ciento. Por ello, el aprendizaje de una adecuada higiene del sueño desde recién nacido es esencial para la prevención de dichos trastornos. Aunque depende de la edad y las necesidades de cada niño, ¿cómo debe ser el descanso de un bebé en líneas generales? El sueño en un recién nacido se ha de facilitar para que se dé en unas circunstancias ideales. El silencio debe imperar en la habitación, así como, las condiciones de luz, que ha de ser tenue. También es muy importante la temperatura, evitando las temperaturas excesivamente altas o bajas. En este sentido, no es aconsejable el uso de aire acondicionado frío o calor porque, además de secar mucho el ambiente, a los recién nacidos les cuesta adaptarse a los cambios bruscos de temperatura, ya que la termoregulación a esta edad es aún poco eficaz y tampoco debemos usar ropa de abrigo como mantas o colchas que caigan sobre el bebé. ¿Qué se puede hacer cuando se altera el sueño del bebé? La ruptura o el alejamiento de cualquiera de las condiciones ideales descritas anteriormente pueden por sí solas alterar el sueño en un recién nacido. Lógicamente, la actuación debe ir encaminada a solventar el problema concreto de ruido, luz o temperatura. Lo más importante en esta edad es distinguir los motivos “normales” que despiertan a un niño de los que no lo son. Por ejemplo, la alimentación. Un lactante come de noche durante los primeros meses de vida y se despierta para saciarse. Es importante para los padres aprender a conocer las necesidades de sus hijos. No siempre un despertar es patológico. Además, cada recién nacido es distinto y tiene su nivel de activación y su metabolismo, lo que les hace despertar más o menos a menudo. Yo aconsejo siempre huir de las normas rígidas y adaptarse a cada recién nacido. ¿Cómo debemos actuar ante las pesadillas, el insomnio u otros trastornos del sueño? Las interrupciones del sueño, el descanso no reparador y el tiempo dedicado al sueño son los motivos de consulta más frecuentes al especialista en Pediatría. Sin embargo, la existencia de trastornos derivados de los problemas de sueño como la ansiedad, los problemas conductuales, el fracaso académico o las alteraciones en la dinámica familiar, son menos reconocidos por la familia. Los trastornos del sueño en la infancia tienen mucha repercusión sobre la dinámica familiar y pueden ser prevenibles y tratables en la mayoría de las ocasiones. La mayor parte de los trastornos del sueño en la infancia se debe a la creación de hábitos incorrectos. El insomnio o los despertares nocturnos frecuentes se producen porque el niño no ha tenido la oportunidad de ver en el sueño como una necesidad y un momento apetecible del día. Esto es algo que se aprende desde recién nacido. El momento de acostarse ha de ser algo tranquilo, bonito y compartido con cariño. La mayor parte de las pesadillas, los terrores nocturnos y los despertares confusos son favorecidos por factores de estrés externos que han sucedido antes de irse a dormir. Por ejemplo, películas o dibujos animados agresivos, sobreexcitación, estimulantes, miedos diversos, etcétera. Lógicamente habría que eliminar estos factores.

empieza la etapa en la que tiene que dormir solo o en aquellos casos en los que se produce la llamada angustia de separación. Se trata de un objeto que el pequeño utilizará a diario, lo chupará, jugará con él, lo llevará de un lado a otro, etcétera. Por ello, uno de los principales consejos es que hay que limpiarlo con cierta frecuencia para

evitar posibles infecciones, sobre todo si el bebé lo lleva consigo a la guardería. A pesar de que es muy frecuente su uso, hay niños que no recurren a este muñeco. En lugar de eso adoptan conductas tales como enrrollarse un mechón de cabello con el dedo, aferrarse al borde de la sábana doblado o chuparse un dedo.

En cualquiera de los casos, lo habitual es que el niño deje de necesitar estas cosas a partir de los tres o cuatro años, por sí solo y de forma natural, sin necesidad de obligarle a abandonar esta rutina. Así, poco a poco tu pequeño irá aprendiendo una higiene del sueño correcta y todos tendréis dulces sueños. ◙
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