Matías Ian Lastra Explicaciones Intencionales y Causales, Funciones Manifiestas y Latentes.

La propuesta del siguiente escrito es realizar un análisis comparativo de los conceptos de explicación tanto intencional como causal (específicamente la “causalidad subintencional”) en Elster, y de funcion manifiesta y latente en Merton. En primer lugar, se dará una breve definición de los mencionados conceptos de acuerdo a los autores a ser trabajados, para luego establecer posibles conexiones, similitudes y diferencias, y el alcance al que pueden ser llevadas las comparaciones. Las explicaciones de tipo intencional son las que, a juicio de Elster, caracterizan a las ciencias sociales, la relación tiene que ver, más que nada, con el objeto de estudio de las mismas (Elster considerará que el bloque de estudio de las mismas es la acción individual guiada por una intención), la intencionalidad se relaciona, no sólo con los deseos inmediatos de los individuos; sino que también se debe entender como una conducta realizada con miras a una meta futura. A su vez, la conducta intencional contiene 3 elementos fundamentales, que serían las metas los deseos y las creencias. A modo de resumen se podría decir que la forma de actuar de determinado individuo es un medio que el mismo considera adecuado para alcanzar determinada meta futura; este es el fundamento de la acción intencional racional (Se verá que cuando los deseos no coinciden con las creencias, la acción, sin dejar de ser intencional, será considerada irracional). La explicación causal, entendiendola en el contexto de la llamada “causalidad subintencional”, hace referencia a procesos que moldean creencias y deseos; estableciendo así, una interesante relación con los fenómenos que se quieren explicar intencionalmente, vemos que los elementos de la acción intencional son a su vez, “moldeados” en un ámbito de carácter social que excede la motivación individual. Los mismos son moldeados, sobre todo, por la socialización, la misma se entiende como la causa de determinadas preferencias en los individuos sobre las que luego decidirán sus cursos de acción con miras a una meta deseada. Merton llama la atención sobre la cuestión de la confusión en cuestiones terminológicas que ha caracterizado a los análisis de tipo funcional, y para encarar este problema, hace enfásis en la distinción entre la categoría subjetiva de motivo o móvil y la categoría objetiva de función. El autor define la funciones como las consecuencias observadas que favorecen la adaptación de un sistema dado (mientras que las disfunciones conllevan el efecto contrario). Por funciones manifiestas, entiende aquellas consecuencias objetivas que contribuyen al ajuste o adaptación del sistema y, en especial, aquellas que son buscadas y reconocidas por los participantes del sistema. Mientras que las funciones latentes son aquellas que no son ni buscadas ni reconocidas (Vale aclarar que el estudio de las mismas puede, por supuesto, llevar a un reconocimiento e incluso una aceptación de las mencionadas consecuencias y así devenir estas últimas en funciones manifiestas; pero el carácter dinámico de estas no quita claridad a las categorías

de Merton). Esta distinción entre ambos tipos de funciones, tiene como objetivo evitar la confusión entre motivaciones conscientes para la conducta social y sus consecuencias objetivas, las mismas no siempre se condicen, y la realización estas conductas no siempre lleva a los resultados esperados. Antes de lanzarnos al estudio de las interrelaciones entre los conceptos trabajados, no esta de más hacer una aclaración importante, que tiene que ver con las, si se quiere, unidades de análisis de ambos autores; a primera vista resulta claro que el objeto principal de estudio de Elster es la conducta individual y sus diversas motivaciones, mientras que el análisis de Merton esta enfocado hacía las entidades sociales, proponiendo un análisis a nivel colectivo si se quiere, en contraposición a la metodología de Elster que toma al individuo como su unidad de análisis fundamental; esta distinción nos permitirá comprender las limitaciones con las que nos encontramos al comparar conceptos y las principales diferencias que saldrán a la luz durante la comparación. El primer eje de comparación que podríamos detectar, esta en la relación entre explicaciones de tipo intencional y funciones manifiestas, ¿Como se entiende esto?; primero dirigiremos nuestra atención al segundo punto del paradigma del análisis funcional que propone Merton, donde nos recuerda que todo análisis funcional supone una concepción de la motivación de los individuos que esta ímplicita en un sistema social. Entonces, si entendemos las funciones manifiestas como las consecuencias objetivas que son buscadas por los participantes del sistema, podemos trazar una línea con la cuestión que plantea Elster con respecto a las metas que persiguen los individuos, recordando que las mismas estan relacionadas con sus creencias y deseos; podríamos aventurar (reconociendo que la analogía no es perfecta, por supuesto) que las funciones manifiestas de las que habla Merton son el reflejo a nivel colectivo o social de las metas que buscan los individuos y como las consecuencias buscadas están mediadas por las creencias de los mismos, que consideran que determinada entidad sociológica les permitirá alcanzar la meta deseada (Si se quiere una “acción racional a nivel colectivo”, sabiendo por supuesto, como nos recordará Merton, que esto no implica el consentimiento, ni el beneficio de todos los participantes del sistema estudiado). En segundo lugar, nos interesa relacionar los conceptos de explicación causal y funciones latentes, de entrada el análisis se antoja más complejo, mas que nada porque la explicación causal precede probablemente a la intencional cuando estudiamos las conductas de los individuos (como habíamos señalado más arriba) y es difícil marcar una línea clara que nos permita reconocer el origen de las motivaciones, lo que lleva nuestra atención a la cuestión de la dicotomía entre explicación causal e intencional, que evoca una distinción de tipo kantiana entre autonomía y heteronomía de la voluntad (¿Como se explican las motivaciones de los individuos? ¿Qué elemento tiene predominancia? ¿O acaso hay una conjunción de ambos? Cualquiera sea el caso, la respuesta no es fácil). En cualquier caso es posible encontrar una relación entre ambos conceptos (explicaciones causales y funciones latentes); al ser las funciones latentes las consecuencias observables no buscadas por los participantes del sistema, esto nos lleva la atención hacía los interrogantes que surgen al estudiar determinadas conductas u entidades que al parecer no son posibles de ser explicadas en términos “racionales”; elementos que son simplificados como supersticiones, como cuando la conducta del grupo no lleva a las consecuencias esperadas, por lo general se considera que la persistencia de semejante conducta es atribuible a una

posible inercia de las costumbres; pero Merton reconoce que tal conducta puede tener un papel en la vida del grupo, aunque este no sea manifiestamente reconocido. De esta manera las acciones de los individuos, que bajo un análisis de carácter exclusivamente intencional, sólo pueden ser explicadas como simples irracionalidades, bajo la luz del concepto de función latente adquieren un nuevo sentido, así estas acciones pueden ser consideradas mediante una explicación causal que les de sentido, pensemos por ejemplo, en el caso de la danza de la lluvia, una explicación de tipo intencional, suponiendo que la función manifiesta de la ceremonia es la de atraer la lluvia (supuesto que tomaremos sólo con fines explicativos, más allá de su veracidad), sólo nos deja en el supuesto de que, si la meta se condice con la creencia en la ceremonia, los individuos actuan racionalmente en busca de ese fin, mientras que si no es así, la acción de los participantes será considerada como irracional (las implicancias de esta concepción serán analizadas más adelante, tratando de darle sentido a las llamadas acciones irracionales), pero una explicación causal junto con la herramienta que nos proporciona el concepto de función latente, nos permite darle otro sentido a la acción, suponiendo por ejemplo, que la función latente de la ceremonia es una ocasión para socializar; de esta forma, estaríamos reconociendo una función cuya consecuencia no es buscada y la acción de los individuos no se acabaría en la búsqueda de esta meta desada, sino que esta respondería a otro fin que ellos desconocen, poniendo la atención en el hecho de que, las motivaciones de los individuos no necesariamente se condicen con las consecuencias objetivas del fenómeno (Aquí resuena Merton, cuando nos recuerda que funciones y motivaciones no son lo mismo); la particularidad de la situación, es que los individuos actuarían buscando una meta de formas que consideran como un medio adecuado para llegar a la misma, mientras que el resultado es una consecuencia no buscada, y este medio que los participantes suponen que llevaría al fin deseado, termina desembocando en un fin inesperado para los mismos. Por el contrario, su suponemos que los participantes (o algunos de ellos) no creen que la ceremonia realmente sea una forma de atraer la lluvia, uno se preguntaría porque toman parte en la misma, la acción sería de tipo irracional, ya que las metas y las creencias no son consistentes; para poder comprender este tipo de acciones, conviene volver nuestra mirada hacia los conceptos de causalidad subintencional y función latente. El concepto de “causalidad subintencional”, nos proporciona una herramienta para comprender las motivaciones de los individuos que toman parte en la ceremonia como moldeadas por su medio social; de esta manera un elemento social que puede ser considerado a primera vista como mera superstición (hablamos de la ceremonia de la lluvia) y las acciones de los individuos que participan de la misma (pongamos, la danza por ejemplo), a simple vista, etiquetadas como meras irracionalidades casi inexplicables, se resignifican por completo, dándole un sentido a la ceremonia valiéndonos del concepto de función latente y otorgándoles sentido a las acciones de los miembros utilizando el concepto de explicación causal, que nos proporciona un punto de vista capaz de comprender el origen de sus motivaciones individuales. En conclusión, el análisis comparativo de algunos de los conceptos de estos autores, nos proporciona herramientas más que interesantes para poder darle sentido, tanto a las acciones individuales (principalmente desde Elster, quien reconoce la necesidad de explicaciones tanto intencionales como causales), así como a las entidades sociales, para los cuales Merton nos provee sus conceptos de funciones, ya sean estas manifiestas o latentes.

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