Opciones para el petróleo del campo Faja Petrolífera del Orinoco

Nelson Hernández (*)

La Faja Petrolífera del Orinoco (FPO) es la acumulación de petróleo (pesado y extrapesado) movible más grande del mundo. El proyecto “Magna Reserva” llevado a cabo por el gobierno ha establecido reservas del orden de los 272 millardos de barriles, volumen suficiente para desarrollar diferentes usos de este petróleo no convencional. Es de señalar que dichas reservas a una producción (alta) de 5 millones de barriles diarios tendrían una duración de 150 años, tiempo cinco veces mayor al estimado en el cual el petróleo habría dejado de ser la fuente principal en la satisfacción de la demanda energética a nivel mundial. De allí la necesidad estratégica del desarrollo acelerado de la FPO, lo cual debe considerar las siguientes opciones no excluyentes: Crudos Mejorados: Es el mayor uso que se le ha dado a los crudos FPO, y consiste en livianizarlos mediante procesos químicos-físicos del grupo hydro-

coking. Es decir, llevarlos de 8 - 12 °API a 18 – 25 °AP, y de allí a las refinerías convencionales para la obtención de los productos refinados. Esto es lo que se ha llamado “gasolinear” a la FPO. Desde el año 1993 existen 4 mejoradores de crudo, construidos por 4 empresas privadas, con un potencial de 600 mil barriles diarios. En el año 2007 el gobierno decidió participar en el negocio con un 60 %, dando lugar a la figura de las empresas mixtas de la FPO. Hasta ahora no se ha instalado un nuevo mejorador. Existen proyectos que prevén alcanzar un volumen de adicional de producción de 1 millón de barriles diarios para el año 2017. Cabe señalar que los crudos mejorados de la FPO son un producto todo foráneo (tecnología) y sólo foráneo es su destino último, no otro que nutrir los mercados mundiales de las gasolinas. Orimulsión: Es un novel combustible termo-eléctrico logrado en Venezuela, para el mundo, durante la década de los años 80 del siglo pasado, y con base en una emulsión invertida de 70% de bitúmenes y/o crudos extrapesados de la FPO en 30% de agua. La primera producción comercial de este combustible fue en 1990 (BITOR), y su mercado natural es la generación termo eléctrica, compitiendo directamente con el carbón. En el año 2003, el gobierno nacional decreta “la muerte” de la Orimulsión, con argumentos técnicos y económicos no convincentes. Ahora bien, los pronósticos mundiales de demanda de energía muestran un crecimiento sostenido en el consumo de electricidad, con una demanda en el año 2030 en 32 TKwh. Una satisfacción del 0.4 % de dicha demanda se obtiene con la producción de 1 millón de barriles diarios de Orimulsión, y la FPO tiene suficiente reservas para soportar este requerimiento por décadas. En lo atinente a su uso en Venezuela, y con el objeto de diversificar los “combustibles eléctricos”, se debe de instalar, en el estado Guárico, en el mediano plazo, al menos una planta de 2000 MW, lo cual requiere de 86 mil barriles diarios de Orimulsión. El renacer de este combustible estaría determinado por el precio mundial del carbón. Hidrocarburos sintéticos: Del proceso de mejoramiento de los crudos de la FPO, se obtiene por cada barril mejorado 25 kilogramos de coque y 3.25 kilogramos de azufre. Esta producción de sólidos es uno de los problemas a solucionar para minimizar el impacto ambiental asociado, es decir, hay que buscarle utilización. Para el caso del coque se puede aplicar la tecnología de gas de síntesis para la obtención de hidrocarburos sintéticos (diesel, gasolina, etc.). Otro usos que se le puede dar al coque es en la generación eléctrica al quemarlo (al igual que el carbón) para producir vapor y mover un generador. Para Venezuela, es otra opción para diversificar los combustibles eléctricos. Alimentos del petróleo: Otro de los usos posibles del petróleo de la FPO es la producción de alimentos. Ya en el año 1957, Alfred Champagnat investigaba los microorganismos “comedores de aceite” en la refinería de Lavera, Marsella. Dentro

de sus resultados menciona que una tonelada de petróleo sometida a este proceso de “reconversión” produce una tonelada de material proteico. En un mundo cada vez más ávido de alimentos, esta alternativa no luce descabellada. De acuerdo a la FAO, para el año 2030, los 8270 millones de personas que poblarían la tierra consumirán diariamente 3050 kilocalorías. Para el mismo año, el consumo per cápita anual de las proteínas de origen animal seria de 185 gramos diarios, lo que da un requerimiento para dicho año de 560 millardos de kilogramos. De acuerdo a Champagnat, la relación petróleo-proteína es uno a uno, necesitando para ese mismo año una producción de 3525 millones de barriles de petróleo FPO (9.6 millones de barriles diarios) para satisfacer los requerimientos proteicos de los 8270 millones de personas. Lógicamente esto sería un punto máximo, pero muy bien se podría dedicar al menos 1 millón de barriles diarios para alimentar al mundo. La FPO tiene suficiente reservas para este uso. Si el petróleo alumbro el mundo en el siglo XIX, lo movió en el siglo XX, por qué no alimentarlo en el siglo XXI. Venezuela tiene en la FPO una solida base para apalancar su futuro: Continuar alimentando a los vehículos automotores hasta tanto se cambie el paradigma del motor a combustión interna; alimentar a plantas eléctricas dentro de un mundo cada vez mas ecológico, y alimentar con proteínas provenientes del petróleo a un mundo cada vez más necesitado de alimentos.

(*) Consultor De Gerencia y Energía. Profesor Post grado UNIMET. Expositor itinerante de foros y conferencias sobre petróleo, energía, ambiente, cambio climático y su impacto en la sociedad moderna. Miembro del Grupo COENER. Ciudadano del Mundo. Ciudadano 2.0 /

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