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:: portada :: Opinión :: LA IZQUIERDA A DEBATE 28-12-2011

El sectarismo, ¿enfermedad congénita del marxismo-leninismo?
Roberto Herrera Rebelión

No cabe la menor duda, que fue Lenin el primer político revolucionario del siglo XX, quien se dedicó, entre otras cosas, a diseñar y construir el eslabón organizativo—con toda su genialidad y capacidad intelectual—, que une la teoría de Carlos Marx y Federico Engels con la praxis revolucionaria en el contexto de la lucha por el poder político. El aporte teórico-práctico del revolucionario ruso a la Weltanschauung marxista dio origen a la interpretación marxista-leninista de la historia. Los conceptos políticos de hegemonía, vanguardia, estado y poder enhebrados en ella, están íntimamente ligados al carácter y contenido del partido revolucionario leninista, que sería, según Lenin, la columna vertebral de la organización de la clase obrera. Noción, que dicho sea de paso, no fue compartida por todos los pensadores marxistas y políticos de la izquierda europea de la época y en particular, la rusa.

Lenin planteó, y defendió a capa y espada, la tesis que el proceso de concientización de clase—para sí—no puede desarrollarse única y exclusivamente a partir de la lucha por las reivindicaciones económicas de la clase obrera, que era el planteamiento de la oposición menchevique representada por Martinov. Lenin era de la opinión, que "...Al obrero se le puede dotar de conciencia política de clase sólo desde fuera, [original en cursivas] es decir, desde fuera de la lucha económica, desde fuera del campo de las relaciones entre obreros y patronos..."[fin de la cita]. Esta función político-inoculadora le correspondía al partido revolucionario, que de acuerdo a Lenin, estaría compuesto por un grupo reducido de cuadros políticos o político-militares altamente especializados en la lucha política, ideológica y organizativa, y que además, eran excelentes propagandistas y agitadores. La organización de los revolucionarios—de carácter conspirativo—en la concepción leninista tenía que ser centralizada y vertical, cuyos integrantes eran cuadros "profesionales de la revolución", dedicados a tiempo completo a estimular y a catalizar políticamente a la clase obrera para facilitar el proceso de concientización de clase para sí y la toma del poder político-militar. Huelga decir, que estos "profesionales de la revolución", por el carácter mismo de sus funciones revolucionarias—una especie sui generis de división del trabajo revolucionario—, no podían estar insertos en el sistema laboral común como el resto de la clase obrera. Lo cual significaba, que para poder vivir y desempeñar sus actividades revolucionarias, estos cuadros dependían económicamente del partido. "...Nosotros, los revolucionarios de profesión, —escribió Lenin en su ¿Qué hacer?— debemos dedicarnos, y nos dedicaremos, a ese "estímulo" cien veces más..." "...Los alemanes han alcanzado ya suficiente desarrollo del pensamiento político, tienen suficiente experiencia política para comprender que, sin "una docena" de jefes de talento (los talentos no surgen por centenares), de jefes probados, preparados profesionalmente, instruidos por una larga práctica y bien compenetrados, ninguna clase de la sociedad contemporánea puede luchar con firmeza...". De más está decir, que fueron controvertidas discusiones y acalorados debates los que tuvo que enfrentar Lenin en la defensa de su concepción de partido.

Cada etapa de la lucha de clases tiene su propia dinámica y su particularidad. Obviamente, la genialidad política de Lenin facilitó la elaboración de una estrategia y táctica revolucionaria para la toma del poder político. El ¿Qué hacer?, escrito en 1902 resume la teoría y la práctica de los

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sino que más bien. ya que soy de la opinión que el tipo de organización revolucionaria. es una puerilidad que es difícil tomar en serio. me parece importante señalar que el "profesionalismo revolucionario" leninista. no es un acto voluntarista ni arbitrario ni depende de la brillantez y del talento o genio de un dirigente político. Lenin dijo en "El izquierdismo. eludir la responsabilidad. negar la legitimidad de todo compromiso en general. dueño de la verdad absoluta. Quien sino Lenin. dirección y sentido determinado. es decir. entonces es lícito establecer alianzas tácticas y/o estratégicas. con su gran experiencia de «maniobreros». que a la larga tiene su costo.. Por una parte. El "Izquierdismo. células de cuadros profesionales. en un momento histórico determinado. combatió y criticó el sectarismo político en el interior del partido bolchevique. son las condiciones concretas—objetivas y subjetivas —de la lucha de clases. Como podemos constatar empíricamente. con carácter y contenido subversivo fue una tarea estratégica. Respecto a las alianzas. jerárquico y profesional del trabajo político de estos "expertos revolucionarios".revolucionarios rusos en la etapa de la lucha por el poder político. en una secta política. es el compendio clásico que trata del sectarismo político. No es mi intención analizar el concepto leninista—ventajas y desventajas— de la "organización de los revolucionarios". es decir. por soberbia o estupidez. y dirigir contra tales compromisos concretos toda la fuerza de su crítica. Por el contrario. rehusar a formar alianzas políticas por principio o por capricho. escrito en 1920. de convertirse en un grupo "especial" y selecto. guardaba un peligro latente de desviación ideológica. quedó demostrada el 23 de octubre de 1917. enfermedad infantil del comunismo". clandestino. centralizadas y rigurosamente compartimentadas entre sí. No obstante. y a los jesuitas parlamentarios escurrir el bulto. sin analizar concienzudamente los pros y los contras. es una irresponsabilidad política imperdonable.. enfermedad infantil del comunismo" lo siguiente: ".. apunta en la dirección y sentido correcto. que son una expresión de oportunismo y de traición. debe saber distinguir los casos concretos de los compromisos que son precisamente inadmisibles. históricamente necesaria y cuya validez. el carácter subversivo. El político que quiera ser útil al proletariado revolucionario. la consolidación de la "organización de los revolucionarios". Las fuerzas políticas son vectores con una magnitud. todo el filo de su desenmascaramiento implacable y de una guerra sin cuartel. En ésta etapa de la lucha de clases. por medio de disertaciones sobre los «compromisos en general». como el medio idóneo —en el contexto de la lucha de clases de la Rusia zarista—para la toma del poder.. o lo que es peor aún. El sectarismo político inhibe la lucha de clases y dificulta la acumulación de fuerzas revolucionarias y progresistas. herméticamente cerrado y desligado de la actividad normal y cotidiana del resto de la sociedad. aceptar alianzas por motivos de oportunismo político. el sectarismo político deviene por exceso de conocimiento o por su carencia. no permitiendo a los socialistas. cuando el vector resultante de la suma o multiplicación dialéctica de estas fuerzas. encerraba el peligro inherente a cualquier grupo de especialistas." page 2 / 3 . por fortaleza o debilidad. que se oponía diametralmente a la chapucería politiquera del economicismo sindical. las que en definitiva determinan los métodos y formas de lucha. rechazar los compromisos «por principio».

Blog del autor: http://robiloh. page 3 / 3 .Si la lucha de clases es el motor de la historia.com Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons. respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. el sectarismo político obtuso es el freno de mano.blogspot.