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ADOLESCENCIA, POSMODERNIDAD Y ESCUELA – GUILLERMO OBIOLS Y SILVIA DI SEGNI DE OBIOLS

¿Por qué enfocar en especial la adolescencia en la cultura posmoderna? Este clima de ideas afecta e influye a todos quienes están sumergidos en él, más allá de su edad, pero nuestra hipótesis es que se genera un fenómeno particular con los adolescentes en la medida en que la posmodernidad propone a la adolescencia como modelo social, y a partir de esto se “adolescentiza” a la sociedad misma. Alain Finkielkraut identifica lo adolescente con lo no verbal, ubicado en el hemisferio derecho del cerebro donde también asienta la fantasía, la creatividad, la imaginación. El hemisferio izquierdo, sede de la racionalidad, la lógica y todo aquello que desarrollamos a partir de la educación, incluido el lenguaje, ha perdido terreno sobre todo en la comunicación entre los jóvenes, la cual se desarrolla casi exclusivamente a través de imágenes y con poco intercambio en el nivel personal. ¿Existe la adolescencia? En los casos en los que hay un ritual, por el cual se accede a la sexualidad activa, se adquieren responsabilidades y poder dentro de la tribu, la adolescencia casi no existe, es sólo un momento de pasaje y las etapas importantes son la pubertad, que marca el fin de la infancia, y la etapa adulta posterior. Se han propuesto equivalentes de los ritos de iniciación en la cultura occidental, en una época, el usar pantalones largos, comenzar a fumar y visitar un prostíbulo eran hitos en el pasaje hacia la edad adulta en el varón; mientras que el permiso para pintarse la cara, usar medias de seda o nylon y tener novio lo marcaban en la mujer. Sería justamente la era posindustrial la que ha permitido desarrollar y extender la adolescencia a buena parte de los jóvenes. Aquellos que pertenecen a sectores urbanos o campensinos de bajos ingresos quedan fuera de este proceso, para ellos la entrada en la adultez es rápida y brusca, ya que a través de la necesidad de trabajar tempranamente o bien por un embarazo casi simultáneo con el comienzo de la vida sexual. 6. Los duelos en la adolescencia (Páginas 97 y 98): El duelo es el conjunto de procesos psicológicos que se producen normalmente ante la pérdida de un objeto amado y que llevan a renunciar al objeto. (Suceden en cualquier etapa de la vida, no sólo en la adolescencia, y los objetos perdidos pueden no solamente ser personas, sino otros seres vivos, ideales, trabajos, objetos materiales, etc). Los procesos que se suceden en el duelo se han dividido en tres etapas: 1. La negación, mecanismo por el cual el sujeto rechaza la idea de pérdida, muestra incredulidad, siente ira. Es lo que nos lleva a decir: “no puede ser que haya muerto, lo vi ayer por la calle”. 2. La resignación, en la cual se admite la pérdida y sobreviene como afecto la pena. 3. El desapego, en la que se renuncia al objeto, se produce la adaptación a la vida sin él, y permite el apego a nuevos objetos.

melancólico y romántico que pintaron Goethe. En su vida privada pueden llegar a un matrimonio prematuro y conformar una vida doméstica que aparezca como un “jugar a la casita”. El duelo por el cuerpo infantil: el adolescente sufre cambios rápidos e importantes en su cuerpo que a veces llega a sentir como ajenos. se oponen a imágenes en el culto religioso). 103 y 104): Se podría considerar la siguiente clasificación del adolescente: 1. Se sienten ajenos al mundo adulto. a menudo centrada en el surf. o todo tipo de . el esquí. Hedonista permanente: difieren de los anteriores porque su apartamiento de la sociedad es más deliberado. La pérdida de la identidad infantil debe reemplazarse por una identidad adulta y en ese transcurso surgirá la angustia que supone la falta de una identidad clara. 2. Los convencionalistas suelen adoptar los elementos de la cultura adolescente. mientras experimentan con relaciones extramatrimoniales y parejas libres. Fournier y Salinger. Pueden aspirar a elevarse por encima de sus padres o desear repetir la pauta de vida de éstos. Hedonista transitorio (Hedonismo: doctrina ética que identifica el bien con el placer y propugna evitar todo dolor): llevan al extremo el papel de adolescentes. Pastiche del adolescente de la posmodernidad (Páginas 102. y cuyo principal objetivo en la vida es adaptarse a la sociedad tal como ella es. 8. pero nunca se sienten realmente separados del mundo adulto. 2. 3. pero en vez de combatirlo quieren simplemente dejarlo atrás. convirtiéndolo en su estilo de vida. a sus figuras idealizadas e ilusorias. Se sienten profundamente insatisfechos con el estado del mundo y se esfuerzan por cambiar las cosas o bien se retiran a un mundo privado que gira en torno de la satisfacción personal. Se ajustan bien a la imagen clásica del rebelde iconoclasta (no respetan tradiciones. y que lo ubican en un rol de observador más que de actor de ellos. se funda más en la convicción personal y puede prolongarse toda la vida. externos. La vida es una continua búsqueda de excitaciones. Convencionalista: es el adolescente que nunca puso en duda seriamente los valores adultos. El duelo por los padres de la infancia: renunciar a su protección. pero no tienen reparos contra el orden establecido y se proponen hallar el mejor modo de adaptarse a las cosas tales como son. El duelo por el rol y la identidad infantiles. Idealista: es el adolescente clásicamente rebelde. Joyce. Puede haber tres subtipos: a) el de los reformadores. Perder su rol le obliga a renunciar a la dependencia y a aceptar responsabilidades.El adolescente tiene que superar tres duelos para convertirse en adulto: 1. 4. 3. confiando en que cuando su generación llegue al poder ellos darán el tono a la nueva sociedad. creen firmemente que hay que “divertirse”. b) el de los voluntarios de ONG (Organizaciones No Gubernamentales) y c) el de los beatniks o hippies. miembros de los movimientos pacifistas y de derechos civiles. Mann. aceptar sus debilidades y su envejecimiento.

pero con generosas dosis de alcohol.deportes o actividades extremas. sexo. viajes o cualquier otra cosa que prometa ser estimulante. drogas. .