You are on page 1of 6

“Esta Isleta es ahijada de Vimenca”, la Churchill clama por padrinos banqueros y Santiago de la Fuente

Vimenca arrancó hace unos años con una idea brillante, económica y digna de haber sido imitada por otras empresas. Hace años que apadrinó la isleta en el tramo Sarasota-27 de Febrero de la Avenida Lincoln. Con discreción, sin fanfarria y con una inversión conforme a la lógica que Milton Friedman describe para el cuadrante superior derecho en su “Falacia del Estado Benefactor”: Gastar dinero propio en beneficio de otro que nos importa, como cuando se hace un regalo a familiar o amigo.

Ahí, explica Friedman, hay interés en agradar la persona, buscando lo que mejor interpretamos le gustará, pero conforme a nuestra restricción

presupuestaria. Esta conexión permite una racionalidad del gasto que sólo se supera en su cuadrante vecino de la izquierda. En éste el dinero propio se gasta en el beneficio individual y es posible lograr el mayor nivel de satisfacción o utilidad que permiten nuestros medios. Antes de seguir con la ahijada, terminemos con los vecinos del primer piso. Estos ya no gastan el dinero propio. Tienen poder para usar el de otros en los únicos dos destinos posibles: para el beneficio particular o el de otros. El afable y laureado economista plantea que en esos predios es imposible lograr decisiones racionales sobre gasto o inversión, explicando la lógica de la decisión y dando numerosos ejemplos de derroche en el sistema de seguridad social de los Estados Unidos.

Elaborando sobre los cuadrantes, tendríamos que los gastos moderados para mantener limpia y en buen estado esta isleta de la Lincoln no podrían ser replicados en una entidad municipal. Para empezar, la información del bautizo se revela de manera discreta. Una tarja pequeña amarilla, que no distrae la visión principal que se aspira el conductor tenga sobre el jardín, y letras azules en cursiva anuncian escuetamente el hecho, sin fotos del

padrino o citas filosóficas de su autoría. La isleta está protegida con alambres de púas y estacas con valor comercial de reventa cercano a cero, genial idea para prevenir la depredación incontrolable de cualquier cosa de valor que se ponga en vías públicas. Se internalizó así en la decisión el caso de tapas de hidrantes que terminan en metaleras y “ojo de gato” de autopistas que adornan escaleras de discotecas, invisibles y fantasmas, respectivamente, para las autoridades encargadas de velar por la seguridad vial. El mantenimiento de la isleta, y del parque con la esquina Bolívar, también es responsabilidad de la empresa, con una programación precisa, personal contratado para esos fines específicos, que perciben salarios superiores o iguales a su costo de oportunidad, con un protocolo que permite su seguridad y la menor incomodidad a los conductores. Es probable que estos elementos los tenga el ayuntamiento en cuenta cuando se evalúan los horarios y rutas para la recogida de basura. Lamentablemente, no hay forma de que los camiones salgan a otra hora que no sean las horas picos, sin importar si la calle es ancha o estrecha. Vimenca también es receptiva a las opiniones de la comunidad sobre la iniciativa. Creo recordar que a raíz de recomendaciones de un grupo ambientalista, se hicieron cambios en la selección de especies para la isleta o en el sistema de irrigación de las plantas. Esta inversión genera beneficios a negocios del área, una externalidad positiva ya probada por años que debería inducir a quienes la reciben a, por lo menos, estimular la replicación de la iniciativa.

Las recepcionistas de las empresas de seguro del amigo Zanoni Selig, por ejemplo, orientan a los clientes poniendo de referencia “donde empieza la isleta bonita de la Lincoln”. Esta también permite distraer pensamientos tristes cuando, saliendo de la Blandino en giro a la izquierda, se inicia el camino a los campos santos bien atendidos (privados) o a los arrabalizados (municipales). Si un adornito floral hace falta para las misas en la capilla de la PUCMM, el Padre Maza me dijo que se le permitía cortar con delicadeza las que fuesen requeridas. La isleta termina en el lateral de un importante centro comercial, ofreciendo un entorno agradable, que a sus dueños no cuesta, para los clientes del supermercado, ferretería y otros negocios de la plaza.

Imitar esta idea en el Paseo de la Churchill, a una escala donde se incorpore vigilancia por cámaras y seguridad privada, sería tremenda iniciativa para los bancos y centros comerciales de esa importante avenida. En ella están las oficinas principales de grandes bancos y compañías de seguros: BHD, Scotia,

Reservas, Citibank y Seguros Universal; sucursales importantes de otras entidades financieras, tres mega centros y decenas de negocios que operan en plazas más pequeñas o en locales propios. Estas inversiones millonarias y los apreciables retornos que generan están amenazadas por delincuentes que se han apoderado del paseo, la avenida, varias calles adyacentes y, algo insólito, en ocasiones hasta de los estacionamientos. La oportunidad está para ofrecer una solución efectiva de seguridad a los clientes y empleados de la zona. Si se animan y se corre la voz que es en la Churchill donde solo es posible ir al cine, comprar o hacer negocios bancarios con tranquilidad, las demás tendrán que hacer lo mismo.

Termino con la noticia de la muerte del Padre Santiago de la Fuente. En el bachillerato fue nuestro profesor de geografía dominicana. El texto era la

primera versión de su libro, reproducido en mimeógrafo, que pasaría luego a ser referencia obligada para estudiantes de cualquier nivel o profesionales interesados en el tema. Jesús Zaglul, amigo del Colegio Loyola y también sacerdote jesuita, ha pedido que difundamos este mensaje de su provincial, Padre Fernando Polanco: “Falleció la madrugada de ayer lunes el sacerdote jesuita Santiago de la Fuente. Nació en España el 27 de enero de 1938. Entró en la Compañía de Jesús en el 1957 y se ordenó de sacerdote en el 1968. Se formó como licenciado en filosofía en España, y teología y Máster en Educación y Orden Social en Chicago USA. Llegó por primera vez a la República Dominicana en 1963 y adoptó la nacionalidad dominicana. Muchos lo recordarán porque es el autor del libro de Geografía Dominicana (1976) que estudiamos en la escuela. Trabajó muchos años en el Colegio Loyola y en la Parroquia de Jesús Maestro. Impartió clases de teología, filosofía y doctrina social de la iglesia, en el Seminario Mayor, en la Pontificia Madre y Maestra y en la Católica Santo Domingo. Estando ya retirado en la enfermería de Manresa Loyola desde 2008, sus antiguos alumnos editaron una recopilación de sus trabajos y artículos con el título Se buscan realizadores para una Dominicana mejor (2010). Sus escritos muestran lo mucho que quiso a nuestro país. El sábado pasado se le agudizó un proceso infeccioso pulmonar que le ocasionó la muerte. La Misa del Funeral será este Miércoles 12 a las 11:AM Manresa Loyola, Santo Domingo. QEPD.”
Artículo publicado en Acento.com.do el jueves 13 de diciembre 2012.