You are on page 1of 3

CUARESMA. Tercer domingo.

Febrero 24/08
Éxodo 17:1-7; Salmo 95; Rom 5:1-11; San Juan 4:5-42
Nos narra el pasaje del Éxodo que escuchamos hoy, el desespero de los israelitas en el desierto ante la falta de agua. Es apenas comprensible que en un ambiente de desierto, el pueblo sienta pánico ante la posibilidad de morir por la falta de un elemento tan mínimo, pero al mismo tiempo tan imprescindible como es el agua. De ahí que murmuren y renieguen de Dios y de Moisés y anhelen volver a Egipto. Una mirada bien atenta a este pasaje nos ayudará a descubrir la intencionalidad del autor y la gran aplicación que tiene para nuestros días. De acuerdo con el hilo narrativo del Éxodo, este incidente ocurre poco tiempo después de que el pueblo ha sido liberado de la esclavitud en Egipto. El pueblo ya ha podido experimentar el favor y la grandeza de Dios que ha luchado a brazo partido contra el faraón hasta vencerlo para que el pueblo quede libre. Sin embargo, una vez en el desierto, el pueblo siente miedo y angustia y comienza a murmurar contra Dios y contra Moisés por la falta de comida. Maravillosamente, Dios atiende las protestas del pueblo y lo alimenta con el maná (cf. Ex 16). Ahora el pueblo se queja nuevamente y protesta por la falta de agua y una vez más sus quejas son atendidas por Dios que ordena a Moisés golpear la roca de donde saldrá agua en abundancia para que el pueblo calme su sed. ¿Cuál pude ser el sentido de este relato que, obviamente está cargado de simbolismo? El pueblo recién liberado de la servidumbre y la esclavitud en Egipto, necesita todo un tiempo para formarse una conciencia de libertad. No es fácil cambiar la conciencia de esclavo a la conciencia de libertad con todo lo que ello implica: la responsabilidad que exige ser libre, asumir el papel de persona libre que permanentemente tiene que estar empeñada en velar y proteger su libertad y la de los otros. La conciencia de libertad es el punto de partida necesario, indispensable para poder comenzar todo proceso de crecimiento humano. Pero este proceso no es fácil. Por lo menos para aquella masa de esclavos liberados de Egipto, este cambio no se da de la noche a la mañana; al atravesar el Mar Rojo, ellos sintieron que eran libres, pero continuaban con conciencia de esclavos. Talvez el pasaje que mejor describe estas primeras etapas de búsqueda del proyecto de libertad, es el cap. 16 donde el pueblo comienza a ser instruido para vivir y actuar como pueblo libre con lo que ya dijimos que implica la libertad: la preocupación por mi situación, pero también el sentimiento de solidaridad por la situación de los demás. Y en el marco de ese proceso, también el cap. 16 ilumina la consecución de un proyecto de humanización del trabajo con el mandato de guardar un día semanal de reposo como si quisiera decir: no está el ser humano para convertirse en máquina de trabajo; cuando esto ocurre, se deshumaniza tanto la persona como la obra realizada; es el extremo de la alienación. Así pues, el pasaje de Ex 17 que escuchamos hoy, lo debemos entender en conjunto con los planteamientos del cap. 16 y siempre en clave del proceso de búsqueda y construcción del proyecto de la libertad. El agua, elemento indispensable para la vida física, simboliza aquí la libertad como primero e indispensable elemento para la vida conciente. No es posible hablar de vida humana, de crecimiento humano, de procesos de humanización, si no hay una permanente lucha por hacer de la libertad el punto de arranque. En eso necesitamos mucha más educación, mucho más empeño de manera permanente y continua. Es que existe en el ser humano una permanente tendencia a hipotecar su libertad, quizás por el temor de administrarla como se debe. Esta ha sido una constante a lo largo de la historia; cuando la humanidad ha logrado alcanzar metas importantes de libertad, han surgido casi simultáneamente corrientes e ideologías que de un modo u otro, tienden a secuestrar de nuevo la

que no los consideraban ni siquiera dignos de ofrecerles un trago de agua. en definitiva”? Para Jesús el problema no es “dónde” se rinde culto a Dios. es el símbolo de aquellos que por primera vez ven y escuchan a Jesús: en principio manifiestan una cierta dificultad para ver y entender. Si nos fijamos bien. Ella. cuya lectura es altamente recomendable. ninguno era tenido como Dios del pueblo. cada tribu había llevado consigo sus propia divinidad. aunque después habían aceptado la fe en Yahweh (cf. simplemente dice. y el elemento de enlace entre ambos pasajes es precisamente el agua. Los poblados y aldeas siempre se construían en cercanías a un pozo o un lugar donde fuera posible cavar un hoyo en el rocoso suelo para almacenar el agua lluvia y así proveerse del precioso líquido durante la época del verano. pues. el agua siempre fue el tema de mayor preocupación. En consonancia con el pasaje del Éxodo. Jesús pide a la mujer que llame a su marido. simplemente le anuncia que él puede ofrecerlo un tipo de agua que mitigará su sed definitivamente. Jesús no refuta nada. Eric From en su libro “El miedo a la libertad”. sino “cómo” es ese culto y “cuáles” son las implicaciones que derivan de la fe y el culto que a Dios se le rinde. como otras figuras y personajes que aparecen en los relatos de Juan. 2Re 17:24-34). Pero esa noticia contrasta fuertemente con la tradición en la que nació y vive la samaritana: los judíos adoran a Dios en Jerusalén y aseguran que es allá y sólo allá donde se realiza el culto verdadero. recibirle un vaso de agua a un samaritano. Según datos del Antiguo Testamento. “una mujer samaritana”. que le ahorrará esfuerzos y le evitará la tediosa rutina de portar agua continuamente. cumpliendo la fatigosa tarea de portar el agua desde el pozo hasta la aldea. sin ningún tipo de discriminación. de aquellos cinco maridos o dioses. La referencia a los cinco maridos que ha tenido aquella mujer está en relación con las divinidades en las que creían los antepasados de los samaritanos. en definitiva. Para un habitante de Samaria. Samaria había sido repoblada por cinco tribus después del arrasamiento del territorio por parte de los asirios. Jesús continúa haciéndole entender a la mujer que el agua que él ofrece es el mensaje de Dios. Tanto era el desprecio de los judíos (habitantes de Judá) hacia los samaritanos. Y bien en este menester se encuentra una mujer a quien el evangelista no le da nombre. ese es el proceso que va siguiendo el comportamiento de la samaritana a medida que se va dejando permear por las palabras de Jesús. A la petición de Jesús. . sin distingos de ninguna índole. pero poco a poco la palabra de Jesús va penetrando en sus vidas hasta lograr una transformación desde dentro del corazón. Las encargadas de proveer de agua a sus casas eran las mujeres. en principio la samaritana no va más allá de este primer sentido. He ahí la razón del interrogante de la samaritana: “¿dónde es. que soy samaritana! Ya sabemos que entre judíos y samaritanos había (y hay todavía) un odio ancestral. eventualmente acompañadas por los niños. la mujer reacciona poniendo de por medio una barrera: ¡cómo! ¡Tú que eres judío me pides agua a mí. pues lo que él ofrece es agua viva. Del verdadero culto a Dios tiene que derivar la aceptación y apertura a todos. no por mala voluntad o porque deliberadamente se cierre a aceptar un sentido más profundo de lo que Jesús quiere decir. y en general para todos los habitantes de cualquier parte del país de Jesús. la buena noticia del amor y la acogida de Dios a todos y todas. Así lo plantea el gran sicoanalista del siglo pasado. nos presenta el evangelio de hoy el diálogo entre Jesús y una mujer samaritana. implicaba caer en estado de ¡impureza! Por eso el asombro de la mujer. y ahí entra Jesús. maravillosa.libertad del espíritu humano. los samaritanos adoran a Dios en “este monte” (se refiere al monte Garizim) y aseguran lo mismo. Juan elabora un diálogo entre Jesús y una mujer samaritana a partir del sentido primario del agua. y para demostrar esa acogida a todos. pero todavía la mujer piensa en el agua física con alguna característica mágica.

“veo que eres un profeta”. Se desprende del diálogo y de la gran resonancia en todo el pueblo. ¿Nos bloquean todavía ciertos prejuicios que no nos permiten “entrar” a otros territorios? ¿Qué tan abiertos nos sentimos para “entrar en territorio samario” y anunciar a todos y todas la Buena Noticia del amor y la acogida por parte de Dios? . nuestras actitudes pastorales. en general.Jesús revela a la samaritana su identidad y ella lo confirma. que la aceptación de esta mujer a la persona y a las palabras de Jesús es el relato de la conversión de todo el territorio samario al mensaje de Jesús. Buen tema este para revisar en esta cuaresma nuestro comportamiento religioso respecto a otras confesiones y denominaciones y.