Intervención del presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, durante la celebración de una misa por la salud del comandante

Hugo Chávez
Universidad Militar Bolivariana, Fuerte Tiuna, Caracas Miércoles, 12 de diciembre de 2012 uenas tardes a todas, a todos, compañeros, compañeras de armas; un saludo especial a nuestro compañero vicepresidente Nicolás Maduro Moros; a nuestro compañero, entrañable amigo y maestro, José Vicente Rangel. Al ministro de la Defensa; al comandante estratégico operacional; a todo el Alto Mando Militar. A los compañeros, amigos, hermanos de armas. En principio quiero agradecer esta oportunidad de decir algunas cosas con respecto a un hecho que nos tiene consternados, al pueblo de Venezuela: la enfermedad de nuestro Comandante, el Presidente de la República, Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Bolivariana, líder de la Revolución Bolivariana, compañero, amigo, camarada, padre, maestro, hermano. Aquí, en el año 85 conocimos algunos al comandante Chávez; era capitán, hace ya casi 28 años. Y aquí nació una llama que poco a poco fue convirtiéndose en una esperanza bajo el liderazgo y la conducción de un hombre que hemos aprendido a conocer en estos largos años. Y a querer como ser humano; por su extraordinario don de gente, por su capacidad para querer, para perdonar, para amar, para sacrificarse por el prójimo. El comandante Chávez es un ciudadano ejemplar, un venezolano ejemplar, un hijo ejemplar de esta patria; un hijo ejemplar de Bolívar. Pasó el 27 de febrero del año 89, esta misma Fuerza Armada fue utilizada como fuerza de choque contra el pueblo, y fue la primera clarinada, el pueblo salió a la calle: ese 27 de febrero de 1989, y comenzaron los

Unidad al pie de la letra
cuarteles a crujir, a estremecerse por aquellos que no estuvimos de acuerdo con lo que ocurrió, cuando nuestra Fuerza Armada, cumpliendo órdenes, salió a la calle a masacrar a nuestro pueblo. Todavía no sabemos cuántos muertos hubo utilizada por la clase política de aquél momento. Célebre un ministro de Interior de esa época que debía dar el parte de lo que estaba ocurriendo y de manera sorpresiva sufrió un desmayo o algo parecido y dijo que no podía hablar en televisión. Conociendo a la vieja política, hoy estamos convencidos de que lo hizo adrede, para que saliera el ministro de la Defensa de aquella época a asumir la responsabilidad de lo que estaba ocurriendo en Venezuela, de masacrar al pueblo, y quedó la Fuerza Armada en entredicho. Recogían a los compañeros muertos en la avenida Baralt, en la avenida Sucre, en Catia, en Petare, hasta con maquinaria pesada. Eran tiempos del año 89. Luego surgió aquel 4 de febrero y el famoso “por ahora” de nuestro Comandante Chávez, de nuestro hermano que está en el alma del pueblo venezolano. Seguramente, los compañeros cadetes que son muy jóvenes no vivieron eso. Lo recordamos con mucha fuerza ahora en el 20 aniversario de los hechos del 4 de febrero, cómo era, qué había en Venezuela. De allí, la cárcel, 27 de noviembre, y apareció la libertad y surgió un hombre en la calle Hugo Rafael Chávez Frías, que representaba una esperanza para el pueblo que jamás tuvo voz —para los pobres de los po-

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bres— con una bandera: la Asamblea Constituyente. Él fue a la elección presidencial, la ganó y la primera decisión que tomó fue llamar a una Asamblea Nacional Constituyente. ¿Para qué? Para cambiar al Estado, porque con la vieja república, con la vieja estructura de leyes que había, no se podía cambiar al Estado. El compañero comenzó una revolución pacífica. Ahora, el 16 de diciembre, vamos a la elección número 17 en los últimos 14 años. diecisiete veces se le ha consultado al pueblo, y va la revolución en marcha, para algunos muy lento, para otros muy rápido, pero ahí va la revolución, con un líder al frente, con un gran conductor, con un capitán de nave, con el comandante Chávez. Golpe de Estado de 2002, otra prueba superada gracias a nuestro pueblo, ese pueblo que en 1989 trataron de silenciarlo desde la Fuerza Armada. Quienes dieron el golpe de Estado jamás asumieron la responsabilidad, y lo cual contrasta con la postura asumida por aquel joven líder, en 1992, quien lo primero que dijo cuando le dieron la oportunidad es que asumía la responsabilidad de lo que estaba ocurriendo. Luchas internas, ataques desde adentro, pero sobre todo, apoyados desde afuera. Fue reelecto, fuimos a un referéndum. Por primera vez un Presidente se somete a un referéndum para ver si el pueblo quiere que siga mandando, y el pueblo de Venezuela decidió que el comandante Chávez siguiera mandando. Luego surge el fantasma de una enfermedad que ha hecho estragos en la población,

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de todo el mundo. Seguro aquí hay muchos compañeros y compañeras que hemos tenido familiares cercanos que han padecido esta enfermedad. Una enfermedad que requiere fortaleza, mucho amor, acompañamiento y un gran deseo de vivir. Y nuestro Comandante se ha sometido a todas esas pruebas. Detectada inicialmente, luego fue detectada otra vez, y ahora, en los últimos días, la reincidencia de la lesión. Es sometido a una nueva operación y, nuevamente, se desatan los demonios. Modestamente, los he llamado los dragones de Komodo, de algún sector de la oposición. Y queríamos, en nombre de nuestro compañero Nicolás Maduro, hablar sobre este tema porque los cadetes, los oficiales, los compañeros de armas debemos estar informados de lo que está ocurriendo. Va a venir una guerra de contrainformación. Nosotros, responsablemente, hemos venido en nombre del Vicepresidente. Él mismo ha venido informando, y el ministro del Poder Popular para la Información y la Comunicación, sobre cuál es el desarrollo y la evolución del tratamiento de nuestro Comandante. Sin embargo, ya hoy, desde afuera, desde Colombia, y eso para replicarlo en otras partes, anuncian el fallecimiento del Presidente, cosa que no es verdad. Ahora debemos, como ciudadanos, entender que ese hombre que está en La Habana, apoyado por el compañero Fidel, el compañero Raúl y todo ese pueblo, está librando una batalla por la vida. Y él lo dijo: no quiere vivir para vivir, quiere vivir para servir; para servirle más al pueblo, para entregarse más al pueblo. Conocedor, no sólo de que es necesario hacer muchas otras cosas, sino que este pueblo, el pobre de los pobres, entiende que el único que ha metido la mano por ellos es el comandante Chávez, un soldado venido del pueblo; que padeció y ha padecido todas las penurias de la vida. Hoy está en La Habana luchando, no nos hagamos eco de rumores. Esto que estamos haciendo hoy es para pedir por la vida y por la salud de nuestro Comandante en Jefe; con amor, porque si algo nos enseñó el Comandante fue a recuperar la capacidad de amar. Decíamos en estos días, en algún lugar, frente a alguna burla cínica de la oposición por la situación de algún sector de la oposición, que no confundieran tristeza con debilidad. Y ese llamado no los hizo el comandante Chávez el día sábado en la noche. Si los compañeros cadetes no han escuchado las palabras del Comandante, sería bien importante que se les transmitieran para que las conozcan y escuchen lo que el Comandante le pidió a nuestro pueblo, lo que le pidió a nuestra Fuerza Armada el domingo. Las instrucciones que dio a nuestro Alto Mando Militar; soldados comprometidos con la patria, comprometidos con el pueblo. El Presidente habló de patria. Aquí no se hablaba de patria antes. Aquí se hablaba de cualquier otra cosa menos de patria. Borraron de nuestro vocabulario la palabra patria. Inclusive, un Presidente dijo, en algún momento, que era un término demodé, pasado de moda. Soberanía, patria, “eso no existe”. El Presidente se dirigió a los patriotas y a las patriotas, mujeres y hombres, para pedirles fortaleza, para pedirnos unidad orgánica, uni-

Diosdado Cabello

UNIDAD AL PIE DE LA LETRA

dad de verdad; unidad alrededor de nuestro pueblo, unidad alrededor de nuestro líder, unidad alrededor de un proyecto revolucionario como el que se vive en Venezuela. Y nos lo pidió de una manera responsable. El Presidente estaba en Cuba, compañeros, no tenía en verdad ninguna necesidad de venir a Venezuela, sino que él podía hacerse su tratamiento de una vez. Pero con la gran moral que caracteriza a nuestro Comandante, decidió venirse a Venezuela para darle la cara al pueblo y decirle por lo que estaba pasando. Podía haberlo hecho desde La Habana. Se vino aun a costa de su propia vida otra vez, y nos envío un mensaje a los patriotas, a los que queremos patria: debemos estar unidos; a los que queremos a Chávez: debemos respetar la palabra del Comandante, cumplir las órdenes de nuestro comandante, y que nadie sienta ningún complejo de ningún tipo.

Hagamos y cumplamos las instrucciones que nos dio el Presidente, al pie de la letra

Esta Revolución no tiene marcha atrás. Esta Revolución tiene que seguir avanzando, vamos a construir nuestro socialismo. ¿Quiénes? El pueblo y la Fuerza Armada, y en el fondo la Fuerza Armada es el mismo pueblo, pero en armas. Eso no ocurría aquí nunca. Aquí cuando éramos cadetes, nos decían: “Civil”. Como un término peyorativo, un insulto: “Eres un civil”. El comandante Chávez, con la unión cívico-militar, nos enseñó que pueblo y Fuerza Armada son la misma cosa. Eso no lo quieren los sectores de la burguesía venezolana. Para los sectores de la burguesía venezolana la Fuerza Armada tiene que desaparecer. Para los sectores de la burguesía venezolana la Fuerza Armada tiene que ir disminuyendo a su mínima expresión. Porque obedecen órdenes del imperio norteamericano. El imperio norteamericano dice que los pueblos de su patio trasero no necesitan Fuerza Armada, que si alguien nos ataca, ellos nos defienden. La pregunta es: ¿quién nos defiende cuando ellos nos ataquen? Cuando ellos ataquen a nuestro pueblo. Hoy más que nunca [tienen valor] las enseñanzas de nuestro comandante, aquí en esta escuela. ¡Cuánto quiere nuestro Comandante a esta Academia Militar del Ejército! La ama. Siente por estos espacios un amor ardoroso, un amor de verdad. Siente por nuestra Fuerza Armada un amor de verdad, siente por nuestro pueblo un amor de verdad. Acompañémoslo en este momento en su trance de salud, y del que saldrá victorioso. Chávez es un vencedor por naturaleza, el comandante Chávez es un invencible por naturaleza. Pero hagamos y cumplamos las instrucciones que nos dio el Presidente, al pie de la letra.

Quien tenga alguna duda vamos a ver el video. [...] Eso no es un asunto nada más de los militares de alto rango, es un asunto de toda la Fuerza Armada, eso nos permitirá estar unidos porque vienen ataques; nos tratarán de dividir, tratarán de ponernos unos contra otros. La derecha perversa de Venezuela intentará hacer su juego en nuestra Fuerza Armada. Ya lo hicieron en 2002. Debemos estar unidos. Y el que tenga alguna duda, siempre piense en nuestro Comandante. Chávez jamás va a traicionar esta patria; el comandante Chávez jamás va a traicionar al pueblo; jamás va a traicionar a nuestra Fuerza Armada. Piensen nada más. Quien tenga alguna duda, piénselo, y tratemos de ser al día, aunque sea cinco minutos, al día, nada más, como es el comandante Chávez, y será suficiente para tener una Patria libre, para tener una patria soberana, para tener una patria independiente, una patria para nuestros hijos, una patria que sea capaz de darle a su pueblo la mayor suma de felicidad. Hoy estamos tristes. Todos estamos tristes; en lo personal estoy muy triste. Algunos compañeros se quejan de nuestra cara, de nuestros ojos, que denotan tristeza; es lógico. Es la salud de un ser querido que está en un hospital y no nos da pena y no nos da vergüenza; al contrario, nos sentimos orgullosos de tener esos sentimientos por un ser excepcional como es nuestro comandante Hugo Chávez. Compañeros de armas, compañeras de armas, de nuestro Ejército Nacional Bolivariano, de nuestra Armada Nacional Bolivariana, de nuestra Aviación Nacional Bolivariana, de nuestra Guardia Nacional Bolivariana, de nuestra Milicia Nacional Bolivariana: “¡Unidad, unidad!, o la anarquía nos devorará”. Eso lo dijo Bolívar, pero decía Fidel en la frontera de Brasil con Venezuela: “O nos unimos o nos hundimos”. Depende de nosotros estar a flote. Este pueblo de Venezuela está obligado a estar a flote, porque es ejemplo para el mundo; este pueblo de Venezuela está obligado a escuchar la palabra de nuestro Comandante, a seguir su ejemplo y a cumplir las órdenes que está dando. Pidamos por su salud. El que sabe rezar que rece, el que sabe orar que ore, el que sabe pensar que piense, para ayudar por la salud del Presidente. Pero no olvidemos nunca el enorme compromiso que tenemos de patria y con la patria: Evitar que lo que se ha venido avanzando en estos catorce años pueda retroceder un milímetro. Al contrario, hagámonos cada vez más fuertes, seamos verdaderos hermanos de lucha, camaradas, compañeros. Si ellos lo intentan, que nos encuentren unidos. Si ellos creen que se van a burlar del pueblo, tenemos que darle una gran respuesta, una respuesta contundente, y decirles que este pueblo decidió ser libre de la mano del comandante Chávez. El estado del comandante, en este momento, es de recuperación; lo ha dicho nuestro vicepresidente: una operación muy complicada, larga, pero ahí está luchando, luchando, luchando, y seguro estamos de que va a vencer. Chávez es un vencedor, Chávez es un patriota, Chávez es un invencible. Muchísimas gracias, buenas tardes a todas y a todos.