Con su permiso, señor Presidente.

Muy buenas tardes a todas, señoras y señores Consejeros; invitados especiales que nos acompañan en esta reunión; representantes de los medios de comunicación; señoras y señores. En virtud de la reciente Reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, que en los próximos días entrará en vigor, no se cuenta con Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, por lo que solicito su aprobación, de todos ustedes, para conducir esta sesión. Los que estén por la afirmativa, sirvan manifestarlo levantando la mano. Muchas gracias. De conformidad con el registro de asistentes, se encuentran presentes todos los miembros del Consejo. Por lo tanto, señor Presidente, existe quórum para realizar esta sesión y que sus acuerdos sean válidos. Me permito presentar, a la consideración de las señoras y señores Consejeros, el Orden del Día para su aprobación, el cual, se encuentra en sus carpetas y se hizo de su conocimiento con anticipación. Los que estén por la afirmativa, sirvan manifestarlo levantando la mano. Muchas gracias. Gracias, señoras y señores Consejeros. El Orden del Día se ha aprobado. Y como primer punto del Orden del Día aprobado, me permito hacer los siguientes comentarios. Con su autorización, señor Presidente. Por instrucción del señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto, y con fundamento en el Artículo 15 de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, fue convocada esta Sesión Extraordinaria del Consejo Nacional. Esta reunión parte de la necesidad de enfrentar juntos el problema que más lastima a la sociedad mexicana, que es el de la inseguridad. Debemos actuar oportunamente para atacar, tanto sus causas como sus consecuencias. Debemos recuperar la confianza de los ciudadanos en su autoridad. Debemos mover al Gobierno y a la sociedad para el restablecimiento del orden y la paz. Debemos de reconocer nuestra realidad, para poder actuar en consecuencia. Debemos asumir que existe un gran problema y que su solución conlleva grandes dificultades, pero que todas ellas, podemos superarlas. Basado en datos y estudios de diferentes instituciones, tenemos, hoy, este diagnóstico: El país enfrenta un alto nivel de violencia. La población percibe a la inseguridad y la delincuencia como el problema más importante que hay que resolver. Siete de cada 10 mexicanos se sienten inseguros. En las encuestas de victimización, uno de cada tres hogares reporta haber tenido, al menos, una persona víctima de violencia o de delito. Los niveles de violencia en las regiones del país están relacionadas con el mercado del narcotráfico y con variables estructurales, con pobreza, marginación, deficiente cultura de la legalidad, falta de coordinación y debilidad institucional. La captura y abatimiento de grandes líderes de las organizaciones criminales, provocó un proceso de fragmentación de grupos que hoy operan con una lógica distinta. Pasamos de un esquema de liderazgos verticales,

a uno horizontal, que los hace más violentos y mucho más peligrosos. Homicidio, extorsión, secuestro y robo con violencia, son algunas de las conductas delictivas que más lastiman a la sociedad. Aumentaron los recursos destinados a la seguridad en más de dos veces y, desafortunadamente, también, se incrementaron los delitos. Entre 2006 y 2011 se cometieron 10.6 millones de delitos a nivel nacional. Ocho de cada 100 delitos, son denunciados. Y de esos, el 15 por ciento son resueltos. Se estima, entonces, que sólo uno de cada 100 delitos se castiga. El secuestro se incrementó en 83 por ciento; el robo con violencia, 65 por ciento; la extorsión, 40 por ciento; los delitos sexuales, 16 por ciento; el robo en carretera, más de 100 por ciento; el robo de vehículos asegurados se ha duplicado. En 2007, el INEGI contabilizó 10 mil 253 homicidios dolosos, y en el 2011 se cometieron 22 mil 480. El promedio de homicidios por cada 100 mil habitantes es similar al de países del Continente. Sin embargo, el dato significativo es la tasa de crecimiento de homicidios que nos ubica como una de las mayores del mundo. En los últimos años, producto de la violencia relacionada al crimen organizado, han muerto miles de personas y, también, se encuentran miles de desaparecidos. Las ejecuciones son la segunda causa de defunción en México. El 61 por ciento de los policías del país ganan menos de cuatro mil pesos mensuales, y el 60 por ciento, sólo cuenta con educación básica. La capacidad instalada de los 419 centros penitenciarios del país es de poco más de 188 mil espacios, teniendo hoy 237 mil 580 internos. El déficit de espacios carcelarios es de más de 49 mil. La Comisión Nacional de Derechos Humanos registra ocho mil 902 quejas por tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes en el periodo 2005-2011. Existe entre la sociedad, la percepción de corrupción e impunidad de que quienes lastiman a la sociedad no son castigados. Estos son los datos más reveladores con los que hoy nos estamos enfrentando. Son datos que nos obligan a establecer una estrategia integral, cuya base fundamental sea la coordinación. Por ello, informo a la sociedad mexicana que, por instrucciones del señor Presidente, hace un momento tuvimos una reunión muy productiva con los gobernadores de las entidades, con la representante de los municipios del país y, también, con los Secretarios de la Defensa, de Marina, del Comisionado Nacional, del Procurador, y en la que, también, estuvo presente el Presidente de la República, también, el Secretario de la Defensa Nacional. Donde no sólo señalamos los problemas, sino, también, ya se tomaron decisiones para poder enfrentarlos con prontitud y eficacia. Además, deberán ser medidas y evaluadas por este Consejo y la sociedad. Algunas de esas acciones se basan en acuerdos que solicitaremos sean aprobados en un momento. Se trata de compartir objetivos y acciones en la corresponsabilidad. Una decisión del Gobierno Federal que ha sido bien recibida por los integrantes de este Consejo, es que la estrategia tenga enfoque regional; esto es, que se vea cada una de las partes que conforman el todo. Por lo que se han determinado cinco regiones en las que se dividirá el territorio nacional. Es importante destacar que no será limitativa. De esta manera, se podrán reforzar acciones específicas desde los municipios, para lograr la cohesión y convivencia comunitaria a través del restablecimiento de los valores sociales. Los retos son comunes y nuestro compromiso es claro e indeclinable: Vamos a trabajar para recuperar el que los ciudadanos y sus familias vivan seguros y en libertad.

Combatir el delito es, además de un mandato de ley, la determinación de este Gobierno. No creemos en el discurso que reparte culpas, justificaciones, ineficiencias o pretextos. Entendemos que el éxito o fracaso, es responsabilidad de todos. En sociedades democráticas la seguridad se construye y se conserva con el acuerdo de todos, mirando hacia adelante, aprendiendo de errores y propiciando aciertos. La política le sirve al ciudadano cuando ofrece resultados. La política y la ley deben seguir siendo el instrumento operador de la estrategia de seguridad del Estado mexicano. Porque ello, nos va a permitir superar diferencias y construir coincidencias más allá de la coyuntura. No se trata de competir entre quienes tenemos responsabilidad. Se trata de materializar acciones y beneficios para los mexicanos. Señor Presidente: Permítame reiterarle a todos, que el ánimo que priva es el de que juntos, sin reservas y sin limitaciones, entreguemos resultados. Con estas acciones se avanza en los compromisos adquiridos. Los ciudadanos y sus familias pueden confiar que trabajaremos sin descanso, para dar resultado, para cumplir con ellos y con México. Muchas gracias, señor Presidente. Muchas gracias a todos. Damos la bienvenida al Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, Senador Ernesto Cordero. Como segundo punto del Orden del Día, le damos el uso de la voz al señor Procurador General de la República, licenciado Jesús Murillo Karam.

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