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Raymond Aron y el poder de las ideas

Roger Kimball Es como escogemos entre el bien o el mal lo que determina nuestro carácter y no nuestra opinión sobre el bien y el mal. Aristóteles El despotismo se ha establecido a nombre de la libertad con tanta frecuencia que la experiencia nos dice que debemos juzgar a las personas por lo que hacen y no por lo que dicen. Raymond Aron La libertad de crítica en la URSS es total Jean-Paul Sartre, 1954 El alarmante pensamiento de Santayana de que “los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo” tiene, por lo menos, tanta relevancia en el mundo de las ideas como en el mundo de la acción. Esta es una razón por la que releer es importante como leer. El tiempo tiene una forma de mellar el filo de la verdad, de silenciar su llamado a nuestra atención. La admonición que escuchamos ayer, la olvidamos hoy: ninguna emergencia ha intervenido para mantener frescas sus lecciones. La naturaleza humana es una constante. Las tentaciones y errores que encuentra no cambian. Pero debido a que las circunstancias siempre están cambiando, las verdades necesitan ser reafirmadas constantemente si van a mantener su fuerza. Re-leer es una de nuestras más ricas fuentes de reafirmación. Al volvernos a poner en contacto con lo una vez supimos, con lo que todavía recordamos a medias, re-leer pueden restaurar convicciones olvidadas y revitalizar conocimientos que han perdido vigencia. Releer nos recuerda que nada es más vital que redescubrir viejas verdades: al igual que con los amigos: el previo conocimiento profundiza la intimidad. Los obstáculos para releer son muchos. La vagancia juega una parte, por supuesto, como simplemente estar demasiado ocupado, ese curioso prejuicio moderno que confunde el movimiento con el progreso. También está el prosaico asunto de la disponibilidad: cuántos trabajos importantes no quedan fuera de

El Opio de los Intelectuales fue un un “documento orientador” de la Guerra Fría: un conflicto que se dirimió más con las palabras que con las armas aunque eso no significa que sea un libro fundamentalmente “sobre el pasado. pero los libros que sólo están disponibles en bibliotecas generalmente juegan un papel menor en la conversación cultural contemporánea. por consiguiente. . Lo que nos lleva a la obra maestra de Aron: El Opio de los Intelectuales. El Opio de los Intelectuales ha sido uno de los libros seminales del siglo XX. Mansfield y. se preguntaba. y afortunadamente. el historiador Crane Brinton habló por muchos cuando dijo que el libro era “Una especie de comentario permanente sobre el mundo occidental de hoy’’. Como observa el profesor Mansfield. Esto es una forma de decir que El Opio de los Intelectuales es un libro que nos ayuda tanto en su lectura como en su re-lectura. en el más bajo sentido de la palabra… Se ha usado continuamente… como un opio para el pueblo. como apéndice. el grupo que Aron analizó.combate simplemente porque no están en existencia. ¿Por qué es. Publicado por primera vez en Francia en 1955. en el apogeo de la Guerra Fría. Muchos lo habrán leído. El tema de Aron es el embrujamiento – el desorden moral e intelectual que provoca adherirse a ciertas ideologías. “”Fanatismo. También produjo algo semejante a una sensación en Estados Unidos. al menos. El Opio de los Intelectuales fue una inmediata sensación. el libro estuvo fuera de prensa durante muchos años. Me imagino que casi todo el que lea estas palabras sabe algo de ese libro o. Escribiendo en The New York Times. Prudencia y Fe.” En realidad. cuando se publicó una traducción al inglés en 1957.” Las deformaciones que Aron analizó todavía están con nosotros.” la larga respuesta a sus críticos que Aron publicó en 1956. especialmente puesto que la nueva edición tiene el adicional atractivo de una introducción por el filósofo político Havey C. aunque los personajes que las representan hayan cambiado. sí. Pero ciertamente que fue – y en lo fundamental sigue siendo – la droga preferida de los intelectuales.” El cita a Simon Weil: “El marxismo es indudablemente una religión. una excelente noticia que Transaction Publishers hiciera una nueva edición de Opio en el 2001. Hay bibliotecas. reconoce el título. Fue. Weil solo tenía razón a medias. El marxismo y sus variantes realmente nunca se convirtieron en el narcótico del pueblo. Inexplicablemente. una contribución indispensable a la más paciente y menospreciada de las literaturas: la de la crítica intelectual. que ciertos intelectuales son “implacables con los defectos de la democracia pero están dispuestos a tolerar los peores crímenes siempre que sea cometidos a nombre de las doctrinas correctas?” El título de Aron es una inversión de la frase de Marx de que la religión es “el opio de los pueblos.

Aron. unas tres décadas para Le Figaro y luego. fue debido a su estilo intelectual. eran la única esperanza de la humanidad. “el tipo de hombre necesario a la democracia pero casi imposible dentro de ella. tuvo razón en lo que dijo sobre Stalin y tuvo razón cuando dijo que nuestros regímenes occidentales. sobre todo. parte sociólogo. pero también por muchos de sus epígonos y herederos intelectuales. fue. tanto en amplitud como en solidez de conocimiento. que murió en 1983 frisando los 80 años. por sus antiguos amigos Sartre y Merleau-Ponty para empezar. . Desde los años 50 hasta principios de los 70. (También escribió para La France Libre durante la Guerra. para L’Express. Escribió unos 40 libros. Aron nunca disfrutó de la enorme celebridad de Maurice Merleau-Ponty y. Fue primer lugar en graduación de aquel famoso curso. especialmente de Sartre. Aron fue el más completo de sus pares.” Fue. parte periodista. Fue una inteligencia sobria y penetrante. como escribió Allan Bloom poco después de su muerte. En muchos sentidos. sus compañeros de la Ecole Normale Supérieure. En realidad. en el College de France – pero nunca fue solo un académico.” En el curso de su carrera. en la Ecole Pratique des Hautes Etudes. al final de su vida. sobre historia. Parte filósofo. Susan Sontag calificó a Aron como “un hombre enloquecido por la filosofía alemana y tardíamente convertido al empirismo anglosajón y al sentido común bajo el nombre de virtud “mediterránea”. sobre la guerra.) Aunque cubierto de honores al final de su vida. un vocero de la más rara forma de idealismo: el idealismo del sentido común. por ejemplo. Aron ocupó varios cargos académicos importantes . es un semi olvidado coloso de la vida intelectual del siglo XX. concluye Bloom. Carecía también de apetito de celebridad. con todos sus defectos. Aron fue regularmente calumniado por la izquierda radical. Ciertamente no carecía de habilidad. En 1963. que es otra forma de decir que no colocaba la “brillantez” por sobre la verdad. que carecía de pomposidad. sería difícil encontrar alguien tan conocedor y menos “enloquecido” por la filosofía alemana que Raymond Aron. “el hombre que durante cincuenta años… ha tenido razón en las alternativas políticas que teníamos por delante… Tuvo razón en lo que dijo sobre Hitler. Fue. sobre las perspectivas culturales y políticas de Francia – y fue un infatigable comentarista político. En parte. alguien que simultáneamente educa al público y es verdaderamente sabio y culto.en la Sorbona. suficientemente curioso como para acometer a Hegel y suficientemente robusto como para escapar indemne del encuentro. y es un detalle interesante que Sartre le presentara humildemente una copia de El Ser y la Nada como “una introducción ontológica” a un libro anterior de Aron sobre la filosofía de la historia.

Shils habló de “su crítica devoción a los ideales de la Ilustración. en alguna medida. En este sentido. Como observara el sociólogo Edward Shils en unas afectuosas memorias sobre su amigo. como Aron. “todo régimen conocido es torpe y culpable si uno lo compara con un ideal abstracto de igualdad o libertad.) De nuevo.” La generosidad de espíritu de Aron fue una función de su reconocimiento de que la realidad era compleja.El hecho de que Aron fuera odiado por la Izquierda no significa que fuera un partidario de la Derecha. ’’ escribió. (Bloom subtituló acertadamente su ensayo sobre Aron: “El Ultimo de los Liberales. de su contraposición de la razón a la superstición – también siguió siendo un fiel nieto de la sociedad tradicional que muchos pensadores de la Ilustración despreciaban. Aron. Aron evitó esa debilidad de la Ilustración al someter sus ideales al mismo escrutinio que reservaba para sus adversarios. el conocimiento limitado y la acción esencial. al menos) era la Izquierda pre-marxista del alto liberalismo. El pensamiento de la Ilustración tiende a ser superficial porque despliega toda su artillería crítica contra cualquier fe menos contra su propia ciega fe en el poder de la razón. el más severo y el más culto crítico del marxismo y del orden social socialista – o más precisamente comunista – del siglo XX. “el no creyente defiende su propia libertad. su crítica residía en reconocer que el poder de la razón siempre es limitado. siempre. escribe Shils.”) La crítica de Aron de la Izquierda no era un repudio sino una extensión de su liberalismo.” Y. fue uno del pequeño número de sociólogos que honró el nombre de su profesión. (Shils. Por el contrario. pero (en sus últimos años.” Los ideales eran su fe en el poder de la razón. Aron pasó de ser un abierto socialista en su juventud a convertirse en “el más persistente. “Al defender La libertad de enseñanza religiosa. como el mismo Aron escribió en Opio.” El leitmotiv de la carrera de Aron fue la responsabilidad. Aron se refería al ejercicio de esa virtud prosaica pero indispensable que es la prudencia. este desplazamiento no fue un repudio de ideales juveniles sino un maduro reconocimiento de que los ideales que merecen abrazarse son los que pueden realizarse sin destruir lo que se profesa defender. se consideró como un hombre de la Izquierda. Aron comprendía que la sabiduría política . Si Aron fue un hijo de la Ilustración – de su secularismo. “supo desde muy temprano la estéril vanidad de las denuncias morales y de juzgar cualquier situación según el estándar de la perfección. de su humanismo. No la quejumbrosa responsabilidad “ontológica” o metafísica a la que Sartre siempre se estaba refiriendo: la angustiada responsabilidad del para-si-mismo aplastado bajo el peso de una libertad absoluta.

el aburrimiento… una elaborada invención.” Lo que Aron llamaba el “Mito de la Revolución” (como el “Mito de la Izquierda” y el “Mito del Proletariado”) resultaba tan seductor precisamente por su atractivo “poético: inducía la ilusión de que “todo es posible. es parcial porque los ideales nunca se pueden conseguir todos al mismo tiempo sino sólo un vacilante paso tras otro. Aron nos recuerda que frecuentemente las más extravagantes respuestas a esta pregunta . “y no podemos juzgar a nuestros adversarios como si nuestra propia causa estuviera identificada con la verdad absoluta.” Imperio del derecho. es la grisura. la organización de la vida social en este mundo tiende ser.” ¿Y qué constituye la buena vida? Astutamente. (Uno recuerda la observación de Walter Bagehot de que “la esencia de la civilización. “es prosaico” mientras que el revolucionario es “poético. e imperfecto porque el recalcitrante carácter de la realidad – incluyendo la turbulenta realidad de la naturaleza humana – garantiza los errores.. bastante prosaica. como sucede siempre. El embotamiento sólo se hace evidente después. En sus Memorias. hasta la naturaleza humana misma – puede ser completamente transformado en el fiero crisol de la actividad revolucionaria. respeto por la tradición.. parcial e imperfecto. las imperfecciones y la simple perversidad. “Nadie dice nunca la última palabra”. El tema de la política. En sus Memorias (1983). ¿Qué importa la liquidación de los kulaks frente al necesario despliegue de la Dialéctica? Como su contrapartida química.” de que todo – milenarias instituciones.descansaba en la capacidad de escoger el mejor curso de acción aún cuando el óptimo no estuviera disponible. “Es la buena vida para el hombre. insistía. Combinar la doctrina de la inevitabilidad histórica – la monstruosa idea que Marx recogió de Hegel – con el Mito de la Revolución era una receta para la tiranía totalitaria. Aron reconoció que “en realidad pienso que. vitalidad económica. la estructura de la sociedad. el reformista reconoce que el verdadero progreso es contingente.. A diferencia del revolucionario. El ideal del reformista. las frustraciones. Aron escribió que en El Opio de los Intelectuales había tratado de “bajar la poesía de la ideología al nivel de la prosa de la realidad. el primer efecto del opio de los intelectuales es una sensación de fantástica euforia. libertad de palabra: la sociedad occidental ha creado su asombroso éxito con estos prosaicos elementos. para abolir las fieras pasiones”. uno es real y el otro fantástico.” De la misma forma.. Es contingente porque depende de la iniciativa individual y puede echarse a perder.” Merece la pena observar que “prosaico” y sus cognados eran los elogios favoritos de Aron mientras que acostumbraba usar “poesía” y sus cognados peyorativamente. al final. observó Aristóteles. observaba Aron.

de lo futuro. buscaba en las imperfecciones del hombre los instrumentos para mitigar esas imperfecciones. completa . y la desigualdad haya sido derrotada de una vez por todas. observaba Aron. algunos individuos son honorables y honestos. Uno pudiera decir que Aron fue un poeta de la prosa. la competencia entre compradores y vendedores. Retiene su ambición de conquistar la naturaleza y mejorar el destino de los humildes pero sacrifica lo que fue y tiene que seguir siendo el corazón mismo de la aventura humana: la libertad de investigación. Estas libertades pueden parecer pedestres en comparación con la perspectiva de una sociedad sin clases en la que reine la libertad. escribe Aron.” Siguiendo a Adam Smith y otros liberales clásicos. de una total. de lo absoluto. Sí. En última instancia. la libertad de crítica.” El problema no es “opción radical sino compromiso ambiguo. se suscribe al pesimismo que ve la política como el arte de crear las condiciones en las que los vicios del hombre contribuyen al bien del estado. De aquí su rechazo del comunismo: El comunismo es una versión degradada del mensaje occidental. los liberales clásicos consideran al hombre “como básicamente imperfecto y se resigna a un sistema donde el bien sea el resultado de innumerables acciones y nunca el objeto de una opción consciente. sería impensable si la naturaleza humana no . no como pudiera imaginarse. rehusó creer que se pueda basar algún orden social en la virtud y el desinterés de los ciudadanos. La perspectiva del ideal –es decir.” El problema es que la poesía de lo absoluto es una poesía inhumana.” Decir que Aron sospechaba de lo poético no significa negar que su propia sobria visión de la realización humana no tuviera su propia poesía. Lo prometen todo pero sólo suelen producir miseria y empobrecimiento.son las más malévolas. la libertad de controversia. en la vida real. la emancipación se vuelve “indistinguible de la omnipotencia del estado.” Aron continuamente regresaba al hombre como es. Otra forma de decirlo es que fue un campeón de lo real frente al embrujo de lo ideal. Pero semejante idea. y el voto.emancipación hipnotiza a los espíritus susceptibles porque “contiene en si misma la poesía de lo desconocido. “a riesgo de ser acusado de cinismo.” Aron reconocía que ese prosaico modelo carecía de la grandeza de la utopía. Como observó secamente Aron. “no es más que un lindo dibujo en el cuaderno de colorear de un niño. A diferencia de los marxistas. Pero. Indudablemente el libre juego de la iniciativa.

Por ejemplo. es “la cuna de un Nuevo Fascismo”) El “radicalismo ético” de Sartre. primero. sugerir. escribía Rosseau tristemente. lo predispone a la revolución verbal. Lo que necesita no es refutación sino desintoxicación. “pero en cuanto a los hombres. en realidad. En su introducción a El Opio de los Intelectuales. como lo hace el cristianismo ortodoxo. escribió Aron. que no hay naturaleza humana perfecta y. no los conozco. Aron observaba que había dirigido sus argumentos “no tanto contra los comunistas.” no hay argumento que pueda sacudirlo de su locura.” dijo una vez. “Creo que conozco al Hombre’’. y rehusar aceptarlo es cancelar nuestra razón histórica. que lo que los profetas de lo absoluto lamentan como un desastre fue. Cuando Merlau-Ponty nos asegura que en el mundo moderno el proletariado es la única forma de “auténtica intersubjetividad” o cuando escribe que el marxismo “no es una filosofía de la historia. El individuo daría lo mejor de sí en interés de los demás sin esperar recompense o preocuparse por sus propios intereses. “una caída afortunada. uno que pertenece al pasado y otro que pertenece al futuro. “combinado con su ignorancia de las estructuras sociales. una .” Al aislar a sus víctimas. pesimista sobre los hombres y mujeres particulares. uno que representa la razón y otra que representa la superstición” El marxismo es un elemento esencial del opio de los intelectuales porque su doctrina de la inevitabilidad histórica lo aísla de poder ser rectificado por algo tan trivial como la realidad de los hechos.” El anti utópico es pesimista con el Hombre pero ese pesimismo lo hace optimista en relación con los hombres y mujeres concretos. como contra los comunizantes. Pero ese “si” representa una promesa irredimible. Lo mismo sucede con Sartre.” contra los compañeros de viaje para los que Occidente siempre están equivocados. las filosofías de Nietzsche y Marx son diametralmente opuestas.hubiera sufrido por la Caída. contra los que creen que la gente puede dividirse en dos campos: uno que es la encarnación del Bien y otro que encarna el Mal. La doble tarea de Aron fue recordarnos. es la filosofía de la historia. El utopista es optimista sobre el hombre. segundo. Esto ha permitido algunos singulares híbridos intelectuales. el opio de los intelectuales los aísla al mismo tiempo de las contradicciones. El odio a la burguesía lo hace alérgico a las reformas prosaicas. que fue campeón de regímenes totalitarios desde la URSS hasta Cuba pero que proclamaba un odio implacable a Estados Unidos y otras democracias liberales (Estados Unidos es un perro rabioso.” una condición de nuestra humanidad.

constructiva e innovadora. Como observa Aron.” son lo que vinculan a Génova… más claramente con la apertura – mediante nuevos tipos de intercambio y nuevas ideas – de su pasado renacentista. la otra instituir una sociedad sin clases.celebra el genio solitario. Para cualquier persona no intoxicada. Hardt y Negri creen que la revolución que anuncian no es solo inevitable sino benéfica: Esta es una revolución que ningún poder podrá controlar porque el biopoder y el comunismo. del capitalismo y de Estados Unidos. Esta es la irreprimible ligereza y alegría de ser comunista. Lo que los une no es una doctrina coherente sino un espíritu de oposición al orden establecido.” en el 2001.” Y como ejemplo citan a los violentos protestantes que se tiran a las calles de Génova y Seattle para protestar contra la “globalización. no aseguran. la extática recepción que recibió un libro neo-marxista. los autores de Empire saludan el crecimiento de una nueva militancia que “expresa la vida de la multitud” y resiste las depredaciones del “Empire.” el sucesor del estructuralismo o la desconstrucción en los salones de la academia literaria. el nihilismo de Derrida o Foucault.” (“Estos movimiento. un profesor americano de literatura en la Universidad de Duke. observa Aron. “la militancia es una actividad positiva. los descendientes de Marx y Nietzsche (y de Hegel y Freud) se encuentran por múltiples caminos. .”) Como todos los marxistas. el libro pudiera representar “La Próxima Gran Idea. “Empire. Al modernizar el marxismo con ecologismo radical. “dicen llenos de entusiasmo. Empire es un libro de 500 páginas escrito conjuntamente por Michael Hardt. esto está dicho como un elogio. simplicidad y también inocencia. Pero para los intelectuales embriagados esas distinciones no cuentan. tienen toda una similar incontinencia intelectual. la cooperación y la revolución se mantienen unidos en amor. los comunizantes y compañeros de viaje que Aron criticaba siguen floreciendo.) Según un escritor de The New York Times. significan que las filosofías de Marx y Nietzsche son incompatibles. “la enfermedad ocupacional”. El existencialismo de Sartre.” La enfermedad ocupacional está lejos de haber sido conquistada. la siniestra organización terrorista. para poner un solo ejemplo.”. y Antonio Negro. una busca una nueva aristocracia de Ubermenschen. Según un destacado académico. Consideren.” es decir. Por el contrario. la otra el colectivo. Empire es “ni más ni menos que un reelaboración de El Manifiesto Comunista para nuestro tiempo. un filósofo italiano y antiguo miembro de las Brigadas Rojas. “Hoy. esas diferencias son esenciales.” (Incidentalmente. “de los intelectuales.

. Ambos son expresiones del enemigo último: el nihilismo. En primer lugar. Pero también reconocía que la derrota del fanatismo frecuentemente llevaba a su opuesta enfermedad espiritual: la indiferencia. Es porque le gustan los seres humanos individuales. un partido tiránico y un absurdo escolasticismo… Si la tolerancia nace de la duda. analizando sus aparentemente eternos atractivos.George Orwell observó que hay algunas ideas eran tan absurdas que solo un intelectual podía creer en ellas. al sacar su última frase de su contexto. hacienda el mapa de sus principales senderos y señalando algunas de sus vías de escape.” En otras palabras. La facultad que nos orienta de manera apropiada es la prudencia. describiendo sus costos.” escribió . . “El escepticismo..” La última media oración del libro _ “recemos por el advenimiento de los escépticos – era habitualmente señalada como evidencia.. Prudencia y Fe. ’’ criticaron el libro por ser “negativo. El escepticismo. “el dios (Aron cita a Burke) “de este mundo inferior. escribió Aron. escribió Aron. sus críticos lo habían malinterpretado. En realidad. “Empire” es un buen ejemplo: 500 páginas de charlatanería intelectual y veneno político. invertían el significado de su conclusión. porque participa en comunidades reales y respeta la verdad por lo que rehúsa entregar su alma a un ideal de humanidad abstracto. el escepticismo para Aron no es un fin sino un medio. El Opio de los Intelectuales proporciona una especie de vista aérea de la asombrosa credulidad que Orwell ridiculizaba..Si pueden abolir el fanatismo. “El hombre que ha dejado de esperar cambios milagrosos tanto de la revolución como de un plan económico’’. abundante en refutaciones pero sin suministrar nada constructivo.” El principal objetivo de las polémicas de Aron era el fanatismo. es útil o dañino en dependencia de lo que más haya que temer en ese momento: el fanatismo o la apatía.No está obligado a resignarse a lo injustificable. Algunos lectores. enseñémosle a todo el mundo a dudar de todos los modelos y todas las utopías..” Una acusación especialmente frecuente era que el libro celebrara el “escepticismo. recemos por el advenimiento de los escépticos. como decía Aron. como observaba Aron es “Fanatismo. a desafiar a todos los profetas de la redención y a todos los heraldos de la catástrofe.

. también estaba profundamente confundido. Las simples y modestas ideas que sigue cultivando han pasado de moda en el Viejo Mundo.” Desconfiaba del impulso utópico no porque quisiera paralizar las reformas sino porque sabía que las promesas extravagantes generalmente decepcionan. Allí no hay espacio para la Revolución o el Proletariado. Y hubiera podido señalar que los críticos que se quejaban de que no era suficientemente “constructivo” pasaban por alto los esfuerzos claramente positivos que tiene simplemente decir la verdad. sigue siendo básicamente hostil a la autoridad. Como señalara T.”etc. El adicto solo está curado el día en que pueda ser capaz de una fe sin ilusiones. el escepticismo es. merece la pena subrayar que el centro de las críticas de Aron no estaba en “constructivo” sino en “programa. sólo para la expansión económica. cuando se convierte en…. a las pretensiones de los pocos de conocer todas las respuestas mejor que el hombre común. Estados Unidos permanece optimista como lo era Europa en el siglo XVIII. Hegel fue sobre todo un pensador constructivo. Por el contrario. no encarna una idea histórica. cree en la posibilidad de mejorar la suerte del hombre. los sindicatos y la Constitución. Aron hubiera estado de acuerdo con Eliot. una fase indispensable pero no una cura. . El escepticismo es un rasgo altamente civilizado aunque. porque tenemos que ser fuertes para diferir una decisión pero también ha que serlo para tomar una. Al mismo tiempo.Es. Las demanda por un “programa constructivo”. ante que nada.Eliot en Notes Towards the Definition of Cultures (1948). el p… es debilidad. frecuentemente no son más que demandas por ilusiones y embrujos. desconfía del poder que corrompe.S. “resultados positivos. Es por que celebraba las “modestas” ideas que subyacían en la sociedad americana: La sociedad americana es un éxito empírico. También merece la pena observar que el escepticismo que Aron defiende no es una actitud enteramente negativa. El hábito de examinar las pruebas y la capacidad para demorar la decisión. puede ser la causa de la muerte de una civilización. para la recuperación del adicto. el escepticismo no es necesariamente destructivo. Aron prefería las modestas satisfacciones de la realidad. Donde el escepticismo es fuerza.

“Pero subestiman su influencia.El ataque de Aron contra la intoxicación intelectual no puede identificarse con complacencia. A largo plazo. las instituciones políticas. Traducido por AR . Aron no era anti-intelectual ni menospreciaba las ideas. los políticos son los discípulos de los académicos y los escritores. mucha gente importante de nuestra sociedad sigue descartando las ideas como juegos intelectuales carentes de mayor importancia. las instituciones religiosas – siempre están a la merced de las ideas en las cabezas de la gente que puebla esas instituciones. Formaba parte de los objetivos de Aron en El Opio de los Intelectuales alertarnos sobre la vedad que Kristol expresa con tanta elocuencia. se rebelaban contra su autoridad o se separaban de su compañía. casi 40 años después. No podía ser simplemente porque él mismo era un intelectual. =========================== Tomado del primer capítulo del libro “Lives of the Mind. La verdad es que las ideas son absolutamente importantes. El poder de las ideas están tan inmenso que un pequeño cambio en el clima intelectual puede retorcerá una institución familiar– quizás lenta pero inexorablemente – hasta convertirla en algo irreconocible. Es triste reflexionar que. Comprendía claramente el inmenso poder.” En un ensayo titulado “Utopismo. que pueden tener las ideas.” de Roger Kimball. hasta que un día se quedó choqueada al descubrir que sus hijos. Tampoco es sinónimo de una denuncia de los intelectuales. la gente importante que administraba los asuntos de esta sociedad no podía creer en la importancia de las ideas. “Los intelectuales sufren de su incapacidad para alterar el curso de los eventos. ’’ observaba. Antiguo y Moderno” (1973) Irving Kristol subrayaba este punto: Durante dos siglos. capturados y formados por ciertas ideas. para bien y para mal. Las macizas y aparentemente sólidas instituciones de cualquier sociedad – las instituciones económicas. the use and abuse of intelligence from Hegel to Wodehouse.