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Coordinación de Activismo

Comunicado de prensa

1 de diciembre de 2008

Consejo de Derechos Humanos de la ONU: Las palabras no bastan. La
población civil del este de la República Democrática del Congo necesita
algo más que unas medidas insuficientes

La población del este de la República Democrática del Congo necesita que se
emprendan acciones para poner fin a los ciclos repetitivos de violaciones
graves de derechos humanos y no meras palabras, según ha afirmado
Amnistía Internacional hoy, 1 de diciembre. La organización ha hecho este
llamamiento con ocasión de la adopción por consenso de una resolución por
parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en la que expresaba su
preocupación por el deterioro de la situación en Kivu Septentrional y pedía el fin
inmediato de todas las violaciones de derechos humanos.

“Lamentamos que el Consejo haya dedicado tanto tiempo y esfuerzo a alcanzar
un acuerdo para hacer estas importantes declaraciones políticas en lugar de
reunir el coraje político y la unidad de propósito necesarios para adoptar
medidas prácticas que permitan hacerlas efectivas”, ha manifestado Peter
Splinter, representante de Amnistía Internacional en la Oficina de AI ante la
ONU en Ginebra.

En el periodo extraordinario de sesiones dedicado a abordar la situación de los
derechos humanos en el este de la República Democrática del Congo, el
Consejo condenó los actos de violencia así como los abusos y violaciones de
derechos humanos que allí se han cometido, y recalcó la importancia de llevar
a los autores ante los tribunales.

Si bien la resolución del Consejo hace un útil llamamiento al gobierno de la
República Democrática del Congo para que investigue y lleve a juicio a los
autores de violaciones de derechos humanos, no incluye medidas prácticas
para combatir la impunidad.

El Consejo guarda silencio respecto a la necesidad de que el gobierno
congoleño y la comunidad internacional aceleren la rehabilitación y reforma de
los tribunales y los servicios policiales de la República Democrática del Congo.
No dice nada sobre el establecimiento de un procedimiento independiente y
efectivo de investigación de antecedentes para excluir de las fuerzas de
seguridad a aquellas personas sobre las cuales exista la sospecha razonable
de que han cometido delitos de derecho internacional u otras violaciones de
derechos humanos. No ofrece apoyo alguno a la contribución de la Corte Penal
Internacional para abordar la impunidad ni a la cooperación del gobierno
congoleño con la Corte a ese respecto.

“La competición política, que en esta ocasión nada tiene que ver con la
situación de los derechos humanos en el este de la República Democrática del
Congo, ha vuelto a interponerse en el camino del Consejo de Derechos
Humanos de la ONU para hacer honor a su potencial de contribuir a la

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protección de las víctimas de violaciones de derechos humanos –afirmó Peter
Splinter–. Una vez más, la mayoría de los miembros del Consejo se han
conformado con ser testigos mudos de un tira y afloja entre la postura del
Grupo Africano y la de la Unión Europea, en lugar de contribuir activamente a
la solución que requiere la situación.”

Amnistía Internacional ve con satisfacción el énfasis que pone el Consejo en la
importancia de reforzar el mandato de la Misión de las Naciones Unidas en la
República Democrática del Congo (MONUC), así como su llamamiento a todos
los Estados para que presten ayuda de inmediato a la MONUC. Sin embargo,
el Consejo debería haber reclamado una componente de derechos humanos
más contundente, entre otras cosas solicitando el envío de más expertos en
derechos humanos y apoyando la presentación de informes al Consejo y otras
partes de la ONU sobre la situación de los derechos humanos.

El Consejo no ha hecho nada para garantizar que, a los esfuerzos del enviado
especial del secretario general de la ONU, Olusegun Obasanjo, se añaden
también consideraciones o medidas prácticas en materia de derechos humanos
que tengan en cuenta la necesidad de justicia y rendición de cuentas para
romper el ciclo incesante de violaciones de derechos humanos generalizadas.

“Se trata de una medida destinada a abordar la ceguera autoinfligida. El
Consejo ha autorizado un débil proceso de seguimiento que va a depender de
unos expertos de derechos humanos sobrecargados de trabajo para que lo
informen sobre la evolución de los acontecimientos en el este de la República
Democrática del Congo –afirma Peter Splinter–. En su lugar, el Consejo de
Derechos Humanos de la ONU debería haber puesto en marcha un mecanismo
destinado a hacer averiguaciones e informar al Consejo y a otras partes de la
ONU sobre la situación de los derechos humanos en la región.”

“Ya es hora de que todos los miembros del Consejo de Derechos Humanos
asuman su obligación de abordar eficazmente las situaciones donde hay
violaciones de derechos humanos manifiestas y sistemáticas. Las medidas que
hoy han ofrecido a la población del este de la República Democrática del
Congo son claramente insuficientes.”

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