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Presentan libro “Cine comunitario en América Latina y el Caribe”  

   

Los  investigadores  Alfonso  Gumucio  y  Alquimia  Peña  presentan  el  libro  en  el  marco  del  Festival  del   Nuevo  Cine  Latinoamericano  en  La  Habana,  Cuba,  diciembre  2012  

 

   

El libro “Cine comunitario en América Latina y el Caribe”, escrito por nueve investigadores, relata sobre las comunidades indígenas, rurales, urbanas su pertenencia geográfica, proceso de organización y producción audiovisual que giran en torno a temas de mujeres, jóvenes niños, trabajadores migrantes, ambientalistas, discapacitados, artistas, activistas por la diversidad sexual, derechos humanos y otros. El texto fue presentado en el “XXXIV Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano” en La Habana, Cuba, realizado del 4 y 14 de diciembre. La obra es considerada como una de las investigaciones más importantes porque analiza los procesos de afirmación de las identidades comunitarias y no por los contenidos de los productos.

La investigación también se centró en el impacto que se genera en las comunidades durante el proceso de producción audiovisual, que va desde la etapa de organización, el fortalecimiento de identidades individuales y colectivas, y el enriquecimiento sociocultural; el impacto en las comunidades, la formulación de políticas, creación de alianzas y sensibilización pública. El proyecto de la obra inició en julio del 2012, partiendo de la ausencia casi total de estudios sobre el tema comunitario en la región. La intención era adentrarse en comunidades que realizan sus propios contenidos audiovisuales, y sin intervenir en ellos, detectar sus procesos claves de producción, para evaluarlos y ofrecer un panorama cualitativo que permita estandarizar estos procesos productivos. El estudio abarcó 55 experiencias en 14 países de la región, agrupados en subregiones que estuvo a cargo de los investigadores Horacio Campodónico de Argentina, Paraguay y Uruguay; Cecilia Quiroga San Martín de Bolivia, Chile y Perú; Janaina Rocha, Vincent Robert Carelli de Brasil; Irma Ávila Pietrasanta de México, Nicaragua, Guatemala y Centroamérica; Pocho Álvarez de Colombia Ecuador y Venezuela; Jesús Guanche e Idania Licea de Cuba y el Caribe, bajo la coordinación general del escritor y cineasta boliviano Alonso Gumucio Dagrón, la asesoría de Octavio Getino y la dirección general de Alquimia Peña. Cada uno de los informes están subdivididos en cuatro partes: a) principales antecedentes del cine comunitario anterior al año 2000; b) análisis de las experiencias seleccionadas; c) criterios y motivaciones de los propios protagonistas; y finalmente, d) el análisis de las implicaciones del cine comunitario en el desarrollo de las comunidades, con sugerencias de posibles políticas públicas para ser aplicadas en favor del audiovisual comunitario.

Pocho Álvarez dijo que “el cine comunitario está llamado a ser un instrumento de esperanza y fe, un cincel que esculpe y pule la piedra de la democracia de un país, un espacio para el domicilio y la resistencia de la memoria que no olvida. Es por ende un archivo vivo, tiempo real para la experimentación y la búsqueda de nosotros que rompe los cercos del encierro, exclusión y olvido. Es una herramienta porque grita la voz de muchos, amplifica y multiplica en el corazón y la mente del vecino para que sienta y sume la lucha por la vida”. Características El estudio se delimitó a los grupos humanos que comparten intereses comunes, ya sea en un ámbito localizado geográficamente o no. Por ello, se tomó en cuenta a comunidades indígenas, rurales o urbanas, caracterizadas por su pertenencia geográfica y a comunidades de interés cuyos procesos de organización y de producción audiovisual giran en torno a temáticas propias como ser mujeres, jóvenes niños, trabajadores migrantes, ambientalistas, discapacitados, artistas, activis tas por la diversidad sexual o los derechos humanos, entre otros. La investigación no menospreció ningún género de producción audiovisual de ficción, documental, televisión, animación, experimental; ni formato en celuloide, video analógico o video digital. Temas - Cine y video comunitario hecho por los propios actores. - Grupos y movimientos sociales con capacidad de producir. - Formas de organización para la producción y difusión. - Redes de organizaciones y asociaciones. - Usos subalternos de las producciones. - Financiamiento y sostenibilidad.

- Papel del Estado, marcos legales. - Distribución y difusión – festivales, encuentros. Bolivia En Bolivia se consideró al “Sistema Plurinacional de Comunicación de Pueblos Indígenas Originario Campesino e Interculturales” que engloba a la red de comunicación, donde se encuentra el audiovisual comunitario. El sistema funciona apoyado y auspiciado por la Coordinadora Audiovisual Indígena Originaria de Bolivia (CAIB) y el CEFREC con el impulso de las confederaciones nacionales indígenas originarias campesinas, que se constituye en una experiencia emblemática e influyente de la región. Cine comunitario El cine comunitario en América Latina y el Caribe tiene como referentes históricos, entre otros, los planteamientos del “Tercer cine” del Grupo Cine Liberación en Argentina, del “cine imperfecto” de Julio García Espinosa en Cuba, de la “Estética de la violencia” de Glauber Rocha o de los escritos Jorge Sanjinés sobre “un cine junto al pueblo” en Bolivia. Todas las prácticas cinematográficas de resistencia y de oposición a un cine comercial ligado a la cultura hegemónica impuesta por la industria cinematográfica. Otro referente del cine comunitario es el video alternativo y popular desarrollado en América Latina, un movimiento que tuvo su auge a partir en la década de los 80 hasta mediados de los 90 del siglo pasado y que surgió gracias a que la tecnología electrónica posibilitó el acceso al audiovisual y con ello su uso más democrático. El video fue utilizado como un instrumento de recuperación histórico, reforzamiento de la identidad, promoción cultural, educación, denuncia e incluso como una herramienta de intervención para modificar la realidad social que fue promoviendo la participación de las comunidades, grupos y

sectores organizados. La verdadera la producción del cine comunitario fue posible gracias a la tecnología digital que permite mayor acceso en la etapa de registro como en la de exhibición. Según el cineasta peruano Stefan Kaspar el video popular no era una herramienta ideal para que lo agarren los campesinos y otros sectores; la tecnología era muy cara y complicada en su manejo que cambio. Ahora las comunidades pueden ser propietarias de los medios de producción, empoderarse de la herramienta y usarla de acuerdo a sus criterios. Abel Ticona, del Centro de Formación y Realización Cinematográfica (CEFREC), dijo que “es imposible entender nuestro cine sin este rostro que ha comenzado a estar más presente a partir de la aparición de los equipos digitales que dio la posibilidad de que los propios indígenas puedan acceder con gran facilidad a la tecnología mostrándose sin las interpretaciones de los intermediarios. Se puede acceder a la tecnología, sin prejuicio y sin que esto impida pensar como lo que somos”. Los medios digitales posibilitan efectuar varias experiencias donde la propia comunidad interviene en el proceso de producción, pudiéndose hablar de un audiovisual comunitario propiamente dicho. Esta intervención se da desde el momento de la elección del tema, el abordaje, el trabajo técnico y en las formas de exhibición con sus propias dinámicas. En este marco, según Kaspar, los cineastas y comunicadores tienen solamente la tarea de facilitar ese proceso sin imponer los contenidos y métodos. La Paz, 20 diciembre 2012 – J.C. (Fuente: “Erbol”, periódico digital, Bolivia)