You are on page 1of 5

Instituto: Lumen Christi Curso: 2° año Materia: Cristología (TTD) Alumno: Jorge A.

Gerbaldo Actividad N° 7 – Planteos contemporáneos sobre Jesús de Nazaret Síntesis del texto de Leonardo Boff: “Jesucristo Liberador. Ensayo de cristología crítica para nuestro tiempo”. Ed. Sal Terrae 1985. Pags. 189-215 ¡ASÍ DE HUMANO SOLO PUEDE SERLO EL MISMO DIOS! JESÚS, EL HOMBRE QUE ES DIOS “El Dios que en Jesús y por Jesús se revela, es humano. Y el hombre que en Jesús y por Jesús se manifiesta, es divino. Fue en un hombre donde la Iglesia primitiva descubrió a Dios”. “… La encarnación, por tanto, encierra un mensaje concerniente no sólo a Jesucristo, sino también a la naturaleza y al destino de cada hombre”. “El hombre Jesús de Nazaret había revelado en su humanidad tal grandeza y profundidad que los Apóstoles y cuantos le conocieron, tras un largo proceso de desciframiento, sólo pudieron decir: ¡Así de humano sólo puede serlo el mismo Dios! Y comenzaron entonces a llamarle Dios”. 1. Un Dios humano y un hombre divino “¿Cómo hemos de entender que ese hombre concreto, con su historia personal y perfectamente datable, sea al mismo tiempo Dios?” “… ¿Qué significa la unión de ambos Dios y el hombre – en un ser histórico y hermano nuestro, llamado Jesús de Nazaret?”. “Desde el momento en que el cristianismo afirma que un hombre es al mismo tiempo Dios, se distancia y se hace único en el mundo”. “…Lo que pueda ser Dios como experiencia en el judaísmo, en el paganismo y en las religiones del mundo, nosotros, los cristianos, lo encontramos vivido y concretado en un hombre, Jesús de Nazaret; en su vida, en sus palabras y actitudes, en su muerte y resurrección. Y lo que pueda ser el hombre en su radicalidad y en su verdadera humanidad, nosotros, los cristianos, lo comprendemos cuando meditamos la vida humana de Jesucristo”. “Solo conviviendo con él, viendo, imitando y descifrando a Jesús llegamos a conocer a Dios y al hombre. El Dios que en Jesús y por Jesús se revela, es humano. Y el hombre que en Jesús y por Jesús se manifiesta, es divino”. “… mirando a Jesucristo, podemos afirmar con razón: el misterio del hombre evoca el misterio de Dios; la vivencia del misterio de Dios evoca el misterio del hombre”. “Al hablar de Jesucristo, hemos de pensar siempre, conjunta y simultáneamente, en Dios y en el hombre. La unidad de ambos en Jesús es de tal naturaleza que ni Dios ni el hombre pierden lo más mínimo de su esencia y de su realidad. Tan profunda es la unidad de Dios y el hombre en Jesús, que la humanidad ha de poder ser hallada en su divinidad, y la divinidad en su humanidad”. 2. No podemos hablar de Jesucristo, sino únicamente a partir de él “La fe que busca el entendimiento se llama teología…” “…no quiere ni debe poner en jaque a la fe, sino, por el contrario, ayudar a esclarecer la fe. Pretende ser una forma de fe: crítica, racional, científica (si es posible), interesada en analizar mejor la vida de fe…”. “Al hablar y reflexionar a partir de Jesucristo, empleamos palabras, instrumentos y modelos del mundo cultural que nos rodea. Con los cuales podemos entender a los demás y nos hacemos comprender a nosotros mismos”. “No suple el misterio…”. “Ni siquiera los dogmas pretenden comprender o suplir el misterio… expresa Karl Rahner, los dogmas establecen siempre una norma doctrinal y comunitaria de hablar a partir del misterio. Son la fijación verbal y sistemática, con el auxilio de los medios de expresión que la cultura ambiental ofrece, de las verdades fundamentales del cristianismo para una época determinada”. “Ha habido errores, desviaciones y hasta herejías, radicalizaciones todas ellas de una verdad parcial hasta el punto de perder o dañar las totalidad de la fe. Pero, a pesar de ello, las herejías constituyen el testimonio de un apasionado interés por Jesús”. 3. Una difícil tensión: Ni de más ni de menos a Jesús – Dios; ni de más ni de menos a Jesús – Hombre “En la historia de la reflexión cristológica se observa la siguiente doble tendencia: o bien se acentúa más al Dios que hay en Jesús, en detrimento del hombre; o bien prevalece el hombre que hay en Jesús, perjuicio de Dios”. Vamos a intentar, brevemente, trazar los grandes marcos históricos en que se ha encuadrado la meditación del misterio cristológico…”. “…hasta llegar a formular en el Concilio Ecuménico de Calcedonia (451) con toda claridad la verdad fundamental de que Jesús es, total y simultáneamente, verdadero hombre y verdadero Dios”.

es preciso que una naturaleza sea incompleta. con alma racional y con cuerpo. Nuestro Señor Jesucristo. como término de un largo proceso de reflexión. por nosotros y por nuestra salvación. en opinión de San Atanasio. perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad. pues. “Una cristología planteada en los términos de una ontología estática de la naturaleza humana y divina no parece poder escapar a un dilema fundamental: o cae en el error monofisita. la divina. Dios verdadero de Dios verdadero. el Logos se conoció su suprema encarnación. de tal manera que. con una mayor precisión teológica. la humana”. la del Verbo eterno. la dualidad es real y se da en Jesús. antes de los siglos. o. evidentemente. entonces Cristo es un tercer ser: el hombre – Jesús no es una sola cosa con Dios. como enseñan los teólogos de Antioquía. engendrado de la virgen María. “Ambas personas elaboran la cristología a partir de la idea de la encarnación. Para explicar al Jesús histórico. “¿Preexisten Dios y el hombre. y consustancial a nosotros según la humanidad. Dios de Dios. por quien todo fue hecho. y no existiría fuera de esta unidad”. como de hecho ocurre. por el contrario. Madre de Dios. en todo igual a nosotros. y en los últimos tiempos. (…ebionistas y docetistas)” “… (otros sostenían)… Jesús no es sino la encarnación del Padre… (patripasionismo)”. “Confesamos a un solo y mismo Hijo. verdaderamente Dios y verdaderamente hombre. engendrado por el Padre. su aparición diafánica y epifánica dentro de la realidad humana e histórica”. “Apolinar de Laodicea… (argumentaba)… para que exista una unidad profunda e intima en Jesús entre Dios y el hombre. “… el arrionismo. “… Nestorio (sostuvo que) Nuestra Señora no podía ser llamada Madre de Dios. consustancial al Padre según la divinidad. Pero la encarnación no debería ser el punto de partida. 4. pero sólo en cuanto a la persona. una sola persona. (sostenía) Jesús … fue creado como el primero…” “… el Concilio de Nicea… resolvió la polémica. y sólo después se produce la unión? Si así fuese.15). “… (otros) Jesús pertenece la esfera divina. una sola naturaleza. no en cuanto a las naturalezas. como afirman los teólogos de Alejandría. pero subordinado al Padre (subordicionismo)”. porque no conseguían mantener la difícil tensión de la fe en Jesús como verdadero hombre y verdadero Dios”. “… San Gregorio Nacianceno con un principio fundamental: aquello que Dios no ha asumido. tampoco lo ha redimido… Teodoro de Mopsuestia (sostuvo) era el espíritu el que tenía necesidad de ser asumido para poder ser redimido”. sino tan sólo madre del hombre Jesús o. acentuando excesivamente la unión con Dios. lo que hay en los cielos y lo que hay en la tierra”. de la misma sustancia que el Padre. b) Un hombre total fue asumido por el Verbo eterno “(sostiene la escuela de) Antioquía: dos naturalezas completas no pueden unificarse en una sola. posición esta que fue defendida en primer lugar por Eutiques”. nacido. no creado. Y de ello concluía Diodoro de Tarso que la naturaleza humana y la naturaleza divina no se unen en Jesús de Nazaret. madre de Cristo”. “¿Cómo se relacionan entre sí estas dos realidades – Dios y hombre – en un ser concreto y único?” a) Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios “… (en la escuela) de Alejandría… (sostenía): En Jesucristo.“¿Cómo garantizar de un modo comprensible la divinidad de Jesús? Una primera corriente… (creía)… que su humanidad era tan sólo aparente. Los posteriores debates cristológicos mostrarán exactamente lo contrario: la perfección humana reside precisamente en su apertura total e infinita que le permite llegar a ser colmada por Dios”. sino el punto de llegada”. “… el fundamento de nuestra fe en la divinidad de Jesús reside en su modo profunda y radicalmente humano de manifestarse y actuar en este mundo. incurre en el nestorianismo”. Calcedonia: Una fórmula de reconciliación entre la dualidad y la unidad “Calcedonia… estableció: la unidad se da en Jesús. sino que simplemente están agregadas la una a la otra. pero permaneciendo cada cual perfecta en sí misma”. “Todas estas teorías fueron rechazadas por la ortodoxia. “… San Cirilo… en el Concilio de Efeso… salió triunfante la expresión Madre de Dios como forma ortodoxa de expresión mariológica y cristológica”. afirmando de forma solemne e irreformable que Jesús es Hijo de Dios. la humanidad de Cristo no es sino su órgano e instrumento de presencia y actuación en este mundo”. luz de luz. lógicamente. “…(existe) el peligro monofisita… En Cristo habría. pero únicamente en cuanto a las naturalezas. no en cuanto a la persona”. Y esa naturaleza es. según la divinidad. y. hay que decir que Jesús es la encarnación del propio Dios. “… Un presupuesto erróneo en todas esas teorías radica en el hecho de que todas ellas entienden la perfección humana de un modo estático. excepto en el pecado (Heb 4. según la . identificándola como cerrazón y aislamiento en sí misma.

sino como un solo y mismo Hijo Unigénito. se posee y se dispone a relacionarse…” “La fórmula de Calcedonia no tiene en cuenta la evolución acaecida en Cristo. Hijo. concurriendo ambas para formar una sola persona y subsistencia. sino a toda la humanidad”. se preserva la propiedad de cada naturaleza. antes. “Persona es la propia naturaleza en cuanto que es consciente de sí misma. vamos a tratar de releer el mensaje de Calcedonia. tratando de entender al hombre y a Dios a partir precisamente de Jesús”. relación y diálogo. “Sin embargo. “… no pretende el Concilio enseñar que Cristo no tuviera un centro consciente y un yo humano. “El concepto de naturaleza no es para nosotros un concepto estático. eso no era considerado propio de la persona. Muy especialmente con respecto al Gran Otro. ser librado del dolor y de la muerte (Mc 14. “Jesús jamás pide perdón ni gracia alguna para sí mismo. el Concilio de Calcedonia corre el grave peligro de situar dentro del mismo horizonte y en el mismo plano a Dios y al hombre. “La intención del Concilio no es de orden metafísico o doctrinal. “Del testimonio de los evangelios y de lo que ya hemos dicho acerca del extraordinario buen sentido. al Creador y a la creatura”. sino siempre a partir de Dios”. y como el propio Jesucristo nos enseñó y el credo e nuestros padres nos transmitió”. subsistiendo en dos naturalezas de modo inconfundible. “En su existencia concreta. se abre. Es una cristología sin Logos. por el contrario. sino soteriológico”. Jesús estaba absolutamente abierto a todos. “La persona es esa misma naturaleza de ese modo determinada. el hombre-Jesús nunca definió a partir de sí mismo. “Pero hay una limitación de un carácter más profundo: al hablar de dos naturalezas en Jesús. en Jesús. indiviso e inseparable. 34. cultivó su relación de extremada intimidad”. Señor Jesucristo. al Infinito y a la finito. Lo propio de la persona consiste en ser portadora y sustentadora de los actos libres”. . 5. Nosotros vamos a intentar recorrer un camino inverso. par. ya sea del significado de persona. 37. par. El yo únicamente existe y subsiste si se abre en un tú”. sino lógico). sino de la naturaleza humana. La encarnación no afecta tan sólo a Jesús de Nazaret. eso sí. tal como la atestiguan los evangelios sinópticos. ya sea de la naturaleza humana o divina. subsisten a un mimso tiempo el verus homo y el verus Deus”. Señor y Unigénito. Hemos de confesar a un solo y mismo Cristo. una divina y otra humana. Mc 15. “Dentro del horizonte de comprensión de lo que significa para nosotros hoy hombre-persona. sino esencialmente dinámico. ¿cómo se da esa autoridad de naturalezas a través de la Persona?”.humanidad. a fin de conquistar para nuestro lenguaje el sentido profundo y verdadero de la fórmula conciliar que afirma que. en un segundo momento (no cronológico. Confesamos a Jesucristo no en dos personas separadas y divididas. “Jesús fue un hombre que siempre se concibió a sí mismo a partir de los otros. inmutables. “También se advierte en la fórmula calcedoniense la ausencia de una perspectiva universal y cósmica. se desprende que la existencia de Jesús fue la existencia totalmente orientada y vivida para los otros y especialmente. “Naturaleza divina y humano no es sino el nombre para designar todo lo que constituye al ser humano y al ser divino. su ser fue constantemente un ser-para-los-otros. Jesús: el hombre que es Dios y el Dios que es hombre “La mayor parte de los intentos por esclarecer la divinidad y la humanidad de Jesús parten de una análisis. la falta de persona humana en Jesús (en el sentido de la metafísica clásica) no implica la falta de cosa alguna en la humanidad de Jesús”. donde el Logos-carne pasó a ser Logos-Pneuma-Espíritu”. designa aquello que Jesucristo tiene en común con el Padre (divinidad) y con nosotros (humanidad)”. Por eso. también era riguroso en la relación a las exigencias del amor que ata a los hombres con unos lazos más liberadores que los de la ley”. para el Gran Otro (Dios). especialmente a los descalificados desde el punto de vista religioso y social”.pueden ser atribuidas a la misma Persona del Verbo…” “El principio de unidad de un ser no es un nuevo ser. la fantasía creadora y la originalidad de Jesús. “La encarnación es la plenitud de la manifestación de Dios y la plenitud de la manifestación del hombre”. “Si era liberal frente a la ley. la persona es esencialmente comunión. La diferencia entre las naturalezas no queda jamás suprimida por causa de la unión. “Pero. “Esta unidad personal es tan íntima que las cualidades de ambas naturalezas – divina y humana . Lo que ocurre es que. para el Concilio. como lo era para el mundo antiguo. sin discriminar a nadie. la educación y el medio ambiente han colaborado en la elaboración de lo que hoy somos”. La naturaleza humana surge a medida que va emergiendo una prolongada historia biológica en que la cultura. Tampoco repara en las transformaciones que tuvieron lugar con la Resurrección. Dios. 36. Palabra de Dios. sino abrazando a todos en su amor sin límites. Suplica. en cuanto que se posee a sí misma y se realiza dinámica y relacionalmente en comunión con la totalidad de la realidad que la rodea”. como los Profetas habían hablado antes acerca de él.

“En los relatos evangélicos no advertimos la menor queja por parte de Jesús cerca de los sinsabores de la existencia. de Dios Padre. de hecho.14)”. sino en un hombre concreto. y si alguien acepta en la fe que Dios puede vaciarse de sí mismo (Cf Flp 2. “El hombre sólo existe con sentido si se concibe como total apertura y como nudo de relaciones en todas las direcciones. el ecce homo. “En Él. que encierra dentro de sí al propio cosmos”. que se vació hasta el anonadamiento. la alegría de la amistad. “Si alguien acepta en la fe que Jesús fue aquel hombre capaz de relacionarse y estar en Dios hasta el punto de sentirse. desea realizar no su voluntad. que la impecabilidad de Cristo provenía no de una especial cualidad de su naturaleza. y para quien el cuerpo ya no constituye una limitación. La impecabilidad es la forma negativa que tenemos para expresar la . que se hizo historia. únicamente a través de tú llega a ser el yo lo que es”. que ya no era carnal. “La tradición de los dos primeros siglos argumentaba. Jesús revelaba a Dios bajo un nuevo aspecto. emergió el hombre nuevo. Jesús-hombre es el mismo Dios en su entrada en el mundo y en su hacerse historia: y el Verbo se hizo condición humana y puso su morada entre nosotros (Jn 1.. en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres (Lc 2. “… Jesús fue el hombre por excelencia. sino mediante la entrega y la comunicación de su yo a los demás y para los demás. sino de su intima e ininterrumpida unión con Dios”. Dios. hasta el punto de identificarse con los demás y con Dios”. sino todo para los demás y para Dios”. más se divinizaba. que conoció la soledad. “En cada fase de su vida. que mendigó amor. más se humanizaba”. Jesús se realizaba radicalmente en el Otro. Cuanto más se comunicaba Dios. Hijo suyo – en esto consiste la identidad personal de Jesús con el Hijo eterno . 36)”. sino la del Padre (Mc 14. tanto más se auto-donaba Jesús al mismo Dios”. como si fuera el frágil vaso que recibe la esencia preciosa. sino el Dios que se hizo pequeño. la pro-puesta de Dios y la res-puesta humana habían llegado a una perfecta correspondencia. para con el mundo. “Su intimidad con el Padre era tan profunda que el mismo Juan pone en boca de Jesús estas palabras: El Padre y yo somos una sola cosa”. podrá iluminarnos el valor permanente de la verdad tradicional acerca de la impecabilidad de Jesús. indivisible e inseparable. incluso entonces. de Dios y el hombre en un único y mismo Jesucristo. sino una total presencia cósmica y una absoluta comunión con toda la realidad”. que sólo podía ser de este modo si realmente era el amor y la autocomunicación infinitos y absolutos que había creado el cosmos y la historia a fin de hacer posible Su entrada en ellos. sino para ser combatido y vencido por el amor”. “Estaba absolutamente vacío de sí mismo y completamente colmado de la realidad del Otro. “Los naturales altibajos de la vida humana eran para él ocasión para perfeccionarse. Su verdadero vivir es un vivir-con. porque él fue el primer pensamiento de Dios. especialmente para Dios. Y cuanto más estaba Dios en Jesús. “… gracias a la Resurrección. “La mayor parte de los cristianos aun no se ha acostumbrado a esta idea. un Dios. con la asumpción de cuerpo carnal de Jesús ahora transformado en cuerpo espirirtual. El Dios experimentado y vivido por el cristianismo no es únicamente el Dios trascendente e infinito. pero. no siendo nada para sí. sin embargo. “Cuanto más estaba el hombre-Jesús en Dios. permaneciendo Dios siempre Dios y el hombre radicalmente hombre”. Por eso. 41-42). para con el otro y para con Dios. De donde se deduce que la creación ha de ser pensada a partir de Cristo. individualizado e históricamente condicionado: Jesús de Nazaret”. acrisolarse y sumirse aún más profundamente en la comprensión de lo que es el hombre y de lo que significa Dios”. Jamás se pregunta por qué existe el mal al mismo tiempo que existe un Dos que es Padre y que es Amor. “Jesús-hombre no es el receptáculo exterior de Dios. “Hemos de tomar en serio el testimonio de Lucas ene l sentido de que Jesús progresaba en sabiduría.Jn 11. la esperanza y la fe ardientes. llamado Ser o Nada. 7) para planificar la total apertura de Jesús. 52). Para Jesús resulta evidente que el mal no existe para ser comprendido. aún cuando tardara tres días en manifestarse. en la cual se vislumbró la divinidad. Dios no asumió la humanidad en abstracto. “Una cristología concebida a partir de la humanidad de Jesús. sino pneumático. De donde podemos afirmar que la resurrección de Jesús se produjo en el momento mismo de su muerte. porque cada fase evidenciaba su correspondiente desarrollo”. al igual que Pablo. porque su radical humanidad la obtuvo no mediante la afirmación autárquica y ontocrática del yo. entonces está aceptando y profesando lo que los cristianos profesamos y aceptamos que es la Encarnación: la unidad inconfundible e inmutable. la tristeza de la separación. “Y esa máxima comunicación de Dios se llama resurrección. hasta el punto de hacerse El mismo hombre. Con la resurrección concluye y se completa el proceso encarnatorio”.

Gerbaldo 21/10/2010 . el franciscano Juan Duns Scoto”. de alguna manera. sino que tampoco podría haber pecado. Por la Encarnación llegamos a saber quiénes somos realmente y cuál es nuestro destino. “Desde dentro. a fin de liberarla para sí misma y para Dios”. La impecabilidad de Jesús. quién es ese Dios que en Jesucristo nos viene al encuentro con un rostro semejante al nuestro para . y permitiendo que aflorara el hombre. realmente imagen y semejanza de Dios. entonces lo que se afirma de él debe también afirmarse. en la rectitud de sus actos individuales. 7.respetando nuestra alteralidad – asumirnos y llenarnos de su divina realidad”. Jesús fue aquél que estaba continuamente centrado en Dios”. especialmente el arquetipo SELF. sino que está abierto al Infinito que él mismo puede entrever en la experiencia del amor. “La Encarnación significa la realización exhaustiva y total de una posibilidad que Dios. no tenía pecado. por consiguiente. sino también a la naturaleza y al destino de cada hombre. Todos estamos destinados a ser imagen y semejanza de Jesucristo “Si Jesús es verdadero hombre. fue activando los arquetipos de positividad. la realización perfecta de las posibilidades de relación del yo personal con la realidad toda”. mediante la creación. cuanto en su situación fundamental de hallarse ante Dios y unido a Él”. de la esperanza. de la felicidad. consustancial a nosotros. el querer y el conocer. como asevera la formulación dogmática de Calcedonia. fue despojando de su carácter ficticio a las tenencias negativas que habían dado origen a una anti-historia y a una auténtica segunda naturaleza humana. “En cuanto que Jesús estaba vacío de si mismo y totalmente centrado en Dios. no sólo no pecó. progresivamente. asumiéndola. que suspiran por la eternidad y la totalidad”. de cada hombre”. Y así. por lo tanto. Esta es la tesis fundamental del más perspicaz y sutil de todos los teólogos medievales. Jorge A.unión de Jesús con Dios y de Dios con Jesús. en cuanto que permanecía en esa actitud fundamental. del sentir. “El hombre no está abierto únicamente al mundo o a la cultura. encierra un mensaje que no se refiere únicamente a Jesucristo. Jesús alcanza a toda la humanidad. “La Encarnación. “La resurrección representa la definitiva liberación de la existencia humana con respecto a la estructura de pecado. no consiste tanto en la pureza de sus actitudes éticas. puso dentro de la existencia humana.