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LUCANO DE MALCO

“El Hijo de la Sabiduría”

LIBRO I

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quienes terminaban gritando proclamas a su estado de origen. los que ya se habían hartado de respirar el aire viciado de los antros. hizo las indicaciones de costumbre y luego de hacer una leve inclinación preguntó a su huésped con acento jovial. El bell-boy agradeció discretamente y salió con rostro animado de satisfacción. las canciones de moda eran coreadas por las diferentes bandas de jóvenes. las palabras altisonantes rasgaban el ambiente como balas perdidas. le mostró el baño. bajo el manto de llovizna pulverizada. estudiantinas o los grupos norteños que amenizaban el furor general. Mariachis. gracias.LA CALLEJONEADA El camarero dejó el equipaje junto a la cama isabelina. las líneas de su rostro se animaron con el carnaval de juventud que ardía en la plaza. tomó las maletas y con movimientos ágiles comenzó a 3 4 . que desbordaba el jardín público. puede retirarse ─contestó el muchacho mientras le daba una propina. optaban por lanzarse con fervor a las callejuelas. abrió las puertas del gran armario de roble. reflejaba la luz de las lámparas en tal forma que las hojas de los árboles parecían lágrimas de color jade. ─¿Quiere que lo ayude a desempacar? ─No. Una lluvia frágil rociaba la plaza casi con regodeo. más allá de la pequeña plaza central. El muchacho dejó escapar una risilla insidiosa y de un salto regresó al interior de su alcoba. otros. en tanto que otras voces igualmente apasionadas cantaban con diferentes grupos de música. el Teatro Juárez y. el apretado follaje de los Laureles de la India. El frenesí con que la muchedumbre se movía resultaba enervante. Jorge Aurelio Jeréz aspiró el aire húmedo de Guanajuato como si tratara de catar la euforia pública en toda su intensidad. Sus cánticos y chillidos por momentos estallaban en gritería brava. se mostraba como una portentosa joya. para cantar o gritar espontáneamente una retahíla de obscenidades que iban improvisando a su paso con ese atrevimiento tan propio en los adolescentes. la excitación flotaba en el aire como una deliciosa droga. se movía con euforia una multitud ansiosa. el recién llegado caminó directamente hacia la ventana y tiró de los postigos con ánimo espumado.

volvió a sacudir su rostro con actitud provocativa y. Se metió saltando al chorro de agua fría y en un suspiro se bañó.. soltó frente al espejo una carcajada medio loca. podrías llegar mañana como a medio día. ¡perrííísimo!.. una generosa porción de gel dejó sus cabellos revueltos y medio parados. el de su nariz y las argollas de sus orejas. sí puedes. sí. esta noche de cualquier modo la pasaré. sacudió su pelo con energía y.. ¡esa me la debes!. confiriéndole a su aspecto un look desafiante. delineó luego sus ojos con discreción. De dos golpes colgó su ropa en el ropero colonial. “¿Entonces no van a venir?. “¡Estás loco. si me dejan solo. una mueca de satisfacción le cruzó el rostro. finalmente. pero como en ese momento estaba lavándose los dientes. tú trépale a tu nave y 5 6 . ─Bueno… ¡Qué onda güey! ¿Por qué no han llegado? ¡Creí que llegarían primero!. “¿Y por qué no se vinieron en un autobús?. para terminar. pues no deseaba perderse ni un segundo más del festival celebrado a gritos en toda la ciudad. pero se abstuvo de llamar a la recepción para que solucionaran el imprevisto. cambió de actitud con expresión traviesa.. que los demás arreglen su pedo.. pero si me quedo los ocho días aquí solo se me desinfla el reventón… “¿Cómo que no puedes? Total. “¡No manches! ¿Me piensan dejar solo? Por lo menos ven tú. En el fondo de su vientre ardía ya un arrebato salpicado de felicidad y expectación. pasó al baño casi retozando. voy a parecer perro sin dueño. no me pueden fallar. tomó una toalla con el exquisito logotipo del hotel... Ninguno de los grifos le quiso dar agua caliente. además el festival está de pelos. El teléfono sonó con insistencia. hizo un guiño al apuesto universitario que lo imitaba en el cristal.. secó a toda prisa su desnudez. se pavoneó en el espejo para lucir el aro insertado en su labio inferior. “No importa.desempacar. tomó su rasuradora eléctrica para recortar sus largas patillas y su barba de candado... Sonrió satisfecho de su apariencia de bucanero urbano y con el movimiento ágil de un tigre alcanzó un boxers short tachonado de Silvestres y Piolines en riña. comenzó a cantar el bolero coreado por los mariachis bajo su balcón y. luego. atendió el aparato hasta la quinta llamada. El espejo le devolvió la imagen atlética de su cuerpo enrojecido por el agua fría.

─Qué mala onda.. y dadas las circunstancias. ni hablar.. le sobraban tres. ya sé que voy a sobrevivir. ”Claro. pero ya lo decidí: no me voy a desintegrar por eso. se sacó de la manga una sonrisa de conductor de televisión y les preguntó a quemarropa. pero seguramente comprendes que para mí esto se convierte de pronto en otro asunto.. alguien se ocupará del mundo. si no tienen inconveniente los invito a una callejoneada. ni modo. también decidió hacer hasta lo imposible para no aburrirse.. No sería difícil encontrar quien los aprovechara. ─¿Y luego.. ─¿Están hospedados aquí? ─No. pero tampoco se pensaba regresar. Ciao. estamos esperando a una persona. cierto. Por fortuna. seguro que aquí sobran las niñas. igual y nos vamos por ahí al Cervantino. “¿Entonces de plano me las tengo que apañar solo. pero a última hora me dejaron colgado. tengo unos boletos que mis cuates y yo habíamos pagado 7 8 .. comprendo que no es onda. y menos aún se quedaría en el cuarto a lamentar su suerte.te vienes. ─Pues qué mala onda. pero reconoce que no me pueden hacer esto. lo sé. Por lo menos me hubieran llamado temprano para invitar a otros tíos. tenía boletos para la callejoneada. ─¿Y qué estudian? ─Comunicaciones. que ruede la bola. ¿en dónde se hospedan? ─Nosotros estamos aquí de paso. “O. prestamos el servicio social como guías de turismo y esperamos que nos sellen el comprobante de que ya cumplimos la tarea de hoy. de plano sin su banda nada era igual. pero tú sabes que hacen falta los cuates.K. ya nos veremos la próxima semana. a dónde se piensan ir a tirar el rol? ─Pues todavía no hay plan. ¡Te lo aseguro!. simple y sencillamente había llegado la hora de divertirse y nada ni nadie se lo impediría. sí. no… sí. ¿no? ─¡De plaaano! Estoy como para subirme por las paredes. tú te lo pierdes. sin pensárselo dos veces fue directamente hacia los chavos que platicaban en el sofá más alejado del lobby. no. ─Me llamo Jorge Aurelio Jeréz. Cuando Jorge Aurelio salió del hotel ya se había hecho a la idea de que pasaría solo toda la semana. aunque me toque bailar con Frankenstein?. unos cuates y yo quedamos de vernos aquí. entiendo que no es tu culpa. sí.

Las ráfagas de aire húmedo jugaban con los aromas que invadían la ciudad. siluetas medio dibujadas por los escasos faroles del alumbrado público. yo no me voy hasta mañana temprano. dar vuelta en una esquina bastaba para encontrarse con el olor de los expendios de tacos y fritangas callejeras. y no sé por qué. burlando con ingenio la inquisidora vigilancia de la policía. pero dice que no hay de otra. pero el efímero encanto podía ser sustituido sin previo aviso por el intenso buqué de algún brandy barato. los claveles y los crisantemos que iban ofreciendo los vendedores a los enamorados. cuando Jorge Aurelio y su nuevo cuate llegaron frente al templo de San Diego. nos íbamos ahora mismo. unos cuantos pasos más eran suficientes para internarse por las volutas de vapor que despedían los elotes cocidos desde los puestos ambulantes. pero como son cuatro boletos los que tengo. ─Yo sí voy ─contestó el otro con entusiasmo y añadió─ este güey es mi mejor cuate. Rostros con expresiones hechizadas. e inoolvidable. el vino circulaba a discreción. al paso de ciertas mujeres llegaban las fragancias y perfumes más refinados del mundo. ya le rogué todo el día para que no se vaya. como parte del increíble 9 10 . si no fuera por eso... las notas musicales lo hechizaban todo. cuerpos buscándose con intensidad. se hacían juramentos de amor y.. con besos. son para hoy en la noche. pero se me hace que la vamos a pasar de pelos! “Amoooor eteeerno. y no me parece onda desperdiciarlos. ¿qué te parece si nos buscamos unas niñas que nos quieran acompañar? ─¡Las buscamos..” Cantaba la muchedumbre aglomerada en derredor de la estudiantina. pero sucede que hoy es fin de semana y debo regresar a mi pueblo por lana. También se veían algunas parejas por los recodos anónimos de las callejuelas. el ondulante bullicio de la romería rayaba en un sensualismo flagrante. la multitud seguía la letra de las canciones casi con fanatismo. claro que las buscamos. en interminable contraste. tarde o temprano. ¿Cómo ven? ¿Me hacen el paro? ─Yo no puedo ─anunció el más alto y agregó─ no es mamada ni me quiero hacer el interesante. o la fragancia de las rosas. igual llegaba el tufo agrio de los mercados. ─Sale pues.junto con la reservación del hotel.

las destrezas o los atributos artísticos de las diferentes compañías culturales que hacían su debut en los teatros y auditorios. aislados del mundo tras sus lentes de moda. El arco siguiendo los movimientos magistrales de su diestra. un relajado público de jóvenes. disimulando su porte aristocrático bajo esa ropa de confección relajada que las grandes marcas utilizan para volver elegante lo informal. el solo hecho de caminar entre la multitud resultaba excitante. los mimos irrumpían en la vía pública para montar su show. irrumpía de improviso. moviéndose como esos dioses paganos que al fin se descubrían libres de la devoción humana. dejaba escapar la tarde una de las mejores actrices de cine y televisión. en aquel marco resultaban comunes los personajes más fascinantes. Algunos pasaban comentando las encantadoras virtudes. que un grupo de auténticos hippies. otros festejaban cualquier ocurrencia. los novios besaban sus bocas encendidas sin interrumpir el paso. y con esa misma violencia iban embolsándose las carcajadas. sus ojos entrecerrados por la fascinación de la partitura. ajenos al esnobismo de la gente new money. muy viejos en el arte de ser libres e indiferentes a la mugre de su piel curtida por el sol de muchas plazas. Sentada en la escalinata de la catedral. confiando en el anonimato que le confería su peluca y sus gafas violetas. mientras tomaba capuchino en un vaso desechable. mostrándose con el desenfado de las esculturas del Art Noveau. porque había todas las posibilidades de que ocurriera cualquier cosa en ese río de humanidad palpitante. Sólo ellos sabían cómo tomar por asalto una banqueta para convertirla. Nada por insólito que fuera parecía sacado de lugar. que dejaban de parecer 11 12 . lo mismo aparecía una figura pública. los aplausos y las monedas de los viandantes. y mientras tanto. sin más. el grito chusco de los feriantes. lanzaba monedas en el estuche de su instrumento. suspendidos en la crisálida de sus tarjetas de crédito. en el foro invisible donde tocaban una parafernalia de instrumentos musicales. sin importarle que los jóvenes medio ebrios lo confundieran con un simple músico callejero. Un chelista de fama internacional ─entre los mil y un absurdos de la fiesta─ tocaba con humilde abandono en una plazuela. El humor festivo hilvanaba las almas con su espíritu juvenil. Allí también surgían como juncos y flores de temporada las mujeres más bellas y los jóvenes más atractivos.collage.

surgiendo una filigrana cultural que permitía disfrutar de los eventos más diversos. sin embargo eso no era todo. Hasta la misma gente resultaba un esbozo vivo donde nacían las últimas tendencias de la moda y el maquillaje. popular en las calles y los bares. por último. las normas sociales eran rebasadas por el ímpetu juvenil de las hordas de universitarios que tomaban la ciudad por asalto. El festival era tomado por algunos como un buffet cultural en donde se ofrecían todas las artes mayores y menores. en donde nacían las palabras o expresiones más espontáneas e inverosímiles. como en las calles o las plazas. donde artistas y visitantes logran concebir el Cervantino como un jardín ilimitado. el arte. terminar la noche bajo los candiles coloniales de una casona virreinal que. por inspiración burguesa. pero para él. lo mismo en foros consagrados a obras de refinamiento internacional. a bailar en la calle con la música de un grupo de rock pesado y. En octubre.chatarra en cuanto los tomaban para ejecutar sus composiciones libertinas. Guanajuato se transformaba en la meca de las artes. Para otros la diversidad del evento adquiría vida propia. la magia. de los sueños e incluso de rebeldías de la juventud nacional. otros quedaban extasiados en la platea de algún teatro donde se montaban óperas de indiscutible contenido artístico. pintura de gran escuela en solemnes exposiciones de palacios o museos. muchos más pasaban días enteros surfeando en las continuas olas de ambiente bohemio que desbordaban las principales calles de la ciudad. en el festival se respiraban muchas cosas más. se había convertido en un elegante bar. ninguna opinión lo describía en su 13 14 . lo exquisito y lo grotesco eran los elementos que animaban el gran festival. Jorge Aurelio había escuchado ya mil versiones del Cervantino. en un momento determinado. Quizás esos eran los principales rasgos de la monstruosidad cervantina. ahí era posible llorar de arrobamiento ante la voz de una soprano venida del otro lado del Atlántico. en donde florecen de manera repentina capullos inéditos de la inspiración. Música culta en los teatros y templos. El marco en el cual se desarrollaba la festividad era un verdadero escenario urbano de arquitectura estacionada en una época. Después se podía salir a reír con los mimos. algunos lo veían como un venero de literatura viva. Las incongruencias. incluso bifurcaba de manera caprichosa sus atractivos para cautivar casi todo tipo de interés personal.

se transformaron con rapidez en improvisados actores. miradas inquietantes y roces que lo hacían arder en deseos tan perturbadores como inconfesables. quería gritar. como le gustaban también las manos atrevidas que tocaban con descaro sus intimidades. no le importaría morir mientras persiguiera una estudiantina por la penumbra laberíntica de los callejones. respiraciones furtivas en su oído. los organizadores del evento dieron rápidas indicaciones a todos los que participaron en el paseo musical para que subieran a una pequeña tribuna situada frente al antiguo templo de fachada barroca. Le gustaba el anillo de cuerpos calientes que lo ceñían en la deliciosa estrechez de las callejuelas. los reflectores fueron apagados y la oscuridad que los envolvió se volvió una bendición 15 16 . Los miembros de la estudiantina. cantar bajo la luna de octubre. cantar y permitir que la festividad lo devorara en cuerpo y alma. desembocando frente al museo Diego Rivera. donde la estudiantina dio por terminado su recorrido. por ejemplo. Cuerpos que se apretaban contra el suyo. su cuerpo joven! Los pensamientos enervados del muchacho se vieron interrumpidos en ese momento. A él. su sangre sana. porque quien exploraba en su vorágine y se abismaba en sus oscuras profundidades descubría cada vez más cosas nuevas. una intensidad que jamás había experimentado incendió su sangre y abrazó a su amiga con temperamento enervado. En la placita de San Roque. pudieran llevarlo a semejantes niveles de gozo. En los momentos claves de la crónica. En la fascinación de un ambiente como ese quería pasar todos los días de su vida. Nunca imaginó que algo tan simple como lanzar su voz contra las antiguas paredes de los callejones. o dejar que corriera el vino por su garganta.ptotalidad. los muchachos insertaban chispazos cómicos o comentarios alusivos a personajes de la vida pública nacional para mantener animada a la concurrencia El universitario se sintió repentinamente desinhibido. ¡Era tan fácil ofrecerse al monstruoso festejo y entregar a la muchedumbre su carne limpia. para escenificar una versión contemporánea de la leyenda del callejón del beso. le bastaba con ver circular a la multitud entusiasta por los callejones y las plazas para que su pulso se desbocara. porque la multitud finalmente descendió por el callejón de Cantaritos.