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BASES DE LAS TERAPIAS POR BIORRESONANCIAS

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Vicenç Bagué Borroy
Gdo. en Medicina Tradicional China 2000

- INTRODUCCIÓN.
La biorresonancia, de forma genérica, interviene en multiplicidad de fenómenos biológicos, y lógicamente en los principios de acción de diversos métodos terapéuticos bioenergéticos (Homeopatía, Flores del Dr. Bach, BCQH, Cristaloterapia,...). Sin duda alguna, hoy en día, si pensamos en una Terapia por Biorresonancia, de forma casi automática le asociamos directamente la aparatología comercializada principalmente por empresas alemanas (Vega, Bicom, Mora, Rayocomp, Kindling, Quintstation, Piterling, AMS, Quadromed, Medprevent, etc.) durante los últimos treinta años, aunque se ha desarrollado también en otros países. En la también denominada Terapia de la Información Biofísica, el tratamiento se realiza a través de las propias oscilaciones emitidas por el paciente, la “información” característica de materias medicinales u otras sustancias, colores, y sonidos, con un menor ó mayor grado de utilización de energía externa de tipo electromagnético, y utilizando como apoyo sistemas de testaje más ó menos sofisticados basados principalmente en la medición de las variaciones de parámetros eléctricos (resistencia, diferencia de potencial, ó cantidad de corriente). Generalmente, en los distintos cursos y seminarios sobre este método terapéutico que realizan prácticamente de forma exclusiva las empresas que comercializan los distintos sistemas y aparatos que existen en el mercado, se pone énfasis en las cualidades y metodología de trabajo relacionadas con el producto que presentan y se pasa superficialmente por los modelos teóricos y las investigaciones realizadas en diferentes campos que han permitido llegar hasta los conocimientos actuales. Ello es debido muchas veces a la falta de tiempo lectivo, a su complejidad, y a que aún no existen respuestas absolutamente claras ni únicas para definir todo lo que se plantea. Algunos profesionales salen de estos seminarios con la sensación de que les están intentando vender un producto terapéutico maravilloso más, de precio muy elevado, y en cuya metodología de trabajo se han integrado diferentes conceptos y técnicas médico-terapéuticos (Alopatía, Homeopatía, Medicina Tradicional China, Terapia Neural, Electroterapia, Metaloterapia, Magnetoterapia, Cromoterapia, Electroacupuntura de Völl, Radiestesia, etc.,...), los cuales poseen muchos puntos de contacto, pero también otros puntos difíciles de encajar, por lo que a algunos les puede parecer que la intención es el tratar de generar interés en un máximo número posible de profesionales como compradores potenciales. El hecho de tener que barajar términos y conceptos de distinto origen cronológico, disciplinar, cultural, y geográfico, que llevan implícita una gran carga conceptual como pueden ser por ejemplo energía, Cosmos, Yin, Yang, holístico, fuerza vital, Qi, etc., siempre conlleva el riesgo de que sean interpretados de una forma literal por los que los conocen bien en su especialidad si se usan en un contexto más general aunque sea análogo. Puede

ocurrir que generen un cierto rechazo en el lector familiarizado, ó en ocasiones adicto a otras terminologías a pesar de que impliquen un mismo significado, concepto, ó idea, ó también que algunos de estos términos puedan ser calificados de paracientíficos por los técnicos academicistas, mientras que los técnicos tradicionalistas puedan acusar de frivolidad a quien los utiliza fuera de su rígido contexto habitual. Desgraciadamente para nosotros el lenguaje, incluso uno altamente estructurado como el matemático, es limitado a la hora de definir ciertos procesos. Mayoritariamente, los profesionales sanitarios estamos en mayor ó menor grado familiarizados con los procesos biomecánicos y bioquímicos, pero apenas con los biofísicos y biocibernéticos aunque utilicemos métodos bioenergéticos como la Homeopatía, la Acupuntura, la BCQH, ó la Cromoterapia, en nuestra práctica clínica diaria. Cada uno se especializa en unas técnicas determinadas y normalmente no conoce lógicamente todos los detalles de las otras. Si bien es cierto que el interés principal del clínico, ya sea médico ó terapeuta, está en encontrar soluciones prácticas a las dificultades que encuentra diariamente en su consulta, y en menor grado quizás en los pasos que han llevado al encuentro de esas soluciones, la realidad es que cuanto mejor se conocen el origen, el desarrollo, las peculiaridades, y los resultados, de un método terapéutico, más partido se le puede sacar en su aplicación clínica diaria. La intención de este curso, a pesar de la brevedad del mismo, es precisamente realizar una aproximación a algunos de los conceptos básicos técnicos y teóricos que se manejan dentro de estos métodos terapéuticos, que son comunes a otros más tradicionales, con la finalidad de que nos aporten luz para comprender sus cualidades. No resulta fácil hablar de algo que podemos considerar con matices reciente, en constante desarrollo, y en lo cual, como suele ocurrir en Medicina, lo científico va por detrás de lo empírico. Esta es la gran diferencia con la Física ó las Matemáticas, por ejemplo, que desarrollan modelos teóricos que les permiten predecir los resultados de los experimentos posteriores de forma muy precisa. Para conseguir nuestro objetivo vamos también a enmarcar el hecho terapéutico cotidiano en las Terapias por Biorresonancia dentro de las concepciones sobre el Universo, el ser humano, y la salud, que resultan acordes con las mismas. La metodología propia de los distintos aparatos y marcas varía significativamente, lógicamente a partir de unos rasgos comunes, y no entraremos en ella. Tampoco se ha planteado como finalidad de este trabajo hacer un análisis comparativo entre los distintos aparatos existentes en el mercado.

1- EL UNIVERSO.
1.1- NUESTRA PERSPECTIVA DEL UNIVERSO.

Debemos reconocer modestamente que nuestro grado de ignorancia al tratar de analizar racionalmente determinados fenómenos es altísimo. Es algo ciertamente incordiante que nuestra capacidad de análisis riguroso del Universo a través del método puramente científico esté limitada dado que falla un requisito fundamental, el ser humano a este nivel no es un observador objetivo sino que forma parte de Él, influencia y es influenciado por todos los procesos que en Él ocurren, lo cual debe ser tenido muy en cuenta. Se sitúa en un plano de realidad determinado y analiza los fenómenos tanto macroscópicos como microscópicos intentando llevarlos a ese plano de realidad, por lo que los afecta en mayor ó menor grado, y muchos procesos le resultan inadvertidos. El ser humano comprende racionalmente por contraste, discierne, analiza pero al mismo tiempo intuye. Ello debe tener relación con el carácter, como suponemos, genéricamente oscilante, dual, y cíclico del Universo, y por supuesto esencialmente binario de cualquier tipo de información (señal/noseñal, pulso/no-pulso, sombra/luz, 0-1, por ejemplo, determinarían puntos críticos). Resulta difícil conseguir que nuestra mente polarizada sea en la misma medida creativa (intuitiva, analógica, “anabólica”) y racional (concreta, analítica, “catabólica”), y que nuestro enfatizado ego esté abierto sin prejuicios a los cambios. Además, nuestro sistema de percepción sensorial tridimensional de un mundo material como mínimo tetradimensional en el que nos desenvolvemos resulta muy limitada en determinados niveles de desarrollo de los procesos. De todas formas nos resulta necesario llegar a conclusiones que deriven en modelos teóricos que nos puedan ayudar a predecir el resultado de los procesos que analizamos. Y si los modelos elegidos tienen fisuras ó no nos sirven para todos los casos, es que debemos buscar otros más amplios ó que debemos seguir por otras vías. Es conveniente adoptar concepciones menos antropocéntricas y geocéntricas para obtener y desarrollar los modelos que nos permitan predecir los procesos que nos resultan poco accesibles. Muchos de los millones de hormigas que viven en nuestro planeta, por ejemplo, sufren directamente la agresión medioambiental de los seres humanos y ni siquiera son conscientes de la existencia de éstos. En la mayoría de los casos su universo se reduce al nido y los alrededores, y su perspectiva del mismo es evidentemente muy distinta a la nuestra. Con este ejemplo simplemente queremos evidenciar que la percepción estrecha de la realidad no evita el que recibamos influencias que determinan aspectos trascendentes de nuestra existencia. Lo oculto, mágico, ó

misterioso, sabemos por experiencia que deja de serlo cuando aprendemos los mecanismos que lo rigen, en primer lugar de forma intuitiva, difusa, y finalmente de forma racional, concreta. Como dijo Arthur C. Clarke: “cualquier tecnología suficientemente desarrollada es indistinguible de la magia”.

1.2- CONCEPTOS DE UNICIDAD, UNIDAD, Y DUALIDAD.

El dígito 0 representa la idea de la unidad virtual indivisible, la unidad “real”, el fondo que permite la existencia de la forma, el soporte de todo lo manifestado. El dígito 1, la unidad tangible, ya es divisible en dos, por lo que posee implícitamente una dualidad, una simetría y una polarización, una acción y una reacción. La Unicidad por otro lado es el estado de lo que es único, y por lo tanto aunará todo lo existente, el fondo y la forma, desde lo infinitamente pequeño hasta lo infinitamente inmenso manteniéndolos en interacción. En este sentido, obviamente desde una perspectiva racional humana y teniendo en cuenta las limitaciones de nuestra percepción sensorial, de nuestra inteligencia, y de la tecnología que poseemos actualmente, tomaríamos como referencias conceptuales extremas de lo manifestado a las “ondas-partículas” subatómicas y al concepto de “Cosmos-Universo”. La Unicidad, el Todo, el Holograma Universal, la Globalidad, el Campo Unificado Universal, el Dao, ó como queramos denominarlo, contendrá por lo tanto lo que podríamos definir como microcosmos (“abajo”) y macrocosmos (“arriba”). Encontraremos la dualidad de lo contractivo/estructurador/grosero y lo expansivo/activador/sutil, sea cual sea el plano de realidad que se considere. Una partícula subatómica, un átomo, una molécula, una organela, una célula, un órgano, un ser humano, la especie humana, un ecosistema, la Biosfera, la Tierra, el Sistema Solar, la Vía Láctea, ó el Universo entero, se pueden considerar sistemas unificados. Todo depende de que un observador (ó “partícipe” según John Wheeler), una consciencia en definitiva, establezca con relación a que, pero es evidente que todos pertenecen a un Todo continuo y están interconectados. Los ojos que ven el Universo son los ojos del propio Universo. Un sistema unificado determinado siempre está dentro de otro sistema unificado inmediatamente superior en tamaño que lo dirige y con el que interactúa. Lo pequeño está contenido en lo grande pero sólo forma parte de ello, interactúa e influencia, a veces de forma determinante, pero no lo puede dirigir. Por lo tanto parece existir en el Universo un orden jerárquico desde “arriba” hacia “abajo” en los procesos, y las reglas de juego podrían ser las mismas aunque en diferentes niveles (“todo lo que es arriba es abajo”).

1.3- EL ORIGEN DEL UNIVERSO.

Según la debatida teoría del Big Bang el Universo nace a partir de una gran explosión hace más ó menos doce mil millones de años, pero sólo podemos remontarnos hasta los 10-43 segundos después del momento considerado como el principio. Desvelar lo que ocurrió antes, en ese ínfimo espacio de tiempo, es para la ciencia actual una de las grandes incógnitas. El Universo estaría desde entonces en una fase expansiva, la cual no se sabe si proseguirá siempre, se detendrá, ó disminuirá hasta llegar a colapsarse bajo el peso de su propia masa, proceso involutivo que se ha denominado Big Crunch. Otras teorías defienden que en un Universo atemporal y oscilante, autogenerativo y autoorganizativo, probablemente se suceden períodos gravitacionales tras períodos antigravitacionales. El Big Bang y el Big Crunch se entienden desde esta perspectiva no como fenómenos singulares, los cuales no tienen cabida, sino como fenómenos periódicos (sístole/diástole) del Todo. Analizando fenómenos muy complejos, tanto macroscópicos como microscópicos, el caos y el orden se suceden cíclicamente, y dentro del orden existe un cierto grado de caos, y dentro del caos un cierto grado de orden. Los parámetros masa, energía, información, movimiento, espacio, y tiempo, aparecen en cualquier caso ante nosotros como constituyentes del conjunto Universo, y en ellos entraremos con mayor detalle.

1.4- UNIVERSO Y CONCEPTO DE HOLOGRAMA.

El premio Nobel de física Niels Böhr dijo: “El Universo debe ser un caos ordenado que expresa la idea del holograma ó del Todo Universal, constituido por frecuencias armónicas manifestadas arquetípicamente”. El psicólogo y psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, quien desarrolló el concepto de Inconsciente Colectivo, dijo al respecto de la idea de sincronicidad entre todos los elementos que componen el Universo: “La sincronicidad del Todo es un efecto holograma. La información se revela en cualquier punto”. En 1948 el físico Dennis Gabor descubrió accidentalmente el famoso efecto holograma, y sus estudios posteriores le llevaron a conseguir el Nobel en 1971. Como sabemos, el holograma físico es el resultado de la grabación tridimensional de un objeto en una superficie fotosensible denominada placa holográfica. El desarrollo de la holografía dio un gran salto hacia adelante cuando en 1962 E. Leith y J. Upatnieks de la Universidad de Michigan, basándose en procesos de transmisión de señales en radiotecnia, aplicaron el láser y obtuvieron imágenes de una gran calidad. Para obtener un holograma físico se utilizan dos haces procedentes de la misma fuente de luz monocrómica

coherente, de ondas en fase, difractada por un dispositivo denominado de difracción de haz. Un haz directo ó de referencia, tras ser reflejado por un espejo se envía a una lente difusora que convierte el rayo láser en un cono de luz que incide sobre la placa holográfica. Otro, denominado haz de trabajo, tras atravesar también una lente difusora, ilumina el objeto y es reflejado por éste sobre la placa. Ambos haces producen un sistema de interferencia al mezclarse e interaccionar sus trenes de onda que es capturado por la emulsión fotográfica. Después del revelado, al observar el holograma iluminándolo en las mismas condiciones que las de la grabación, vemos a través de la placa una reproducción virtual en tres dimensiones del objeto. Cada punto del objeto ha difundido luz sobre la superficie del holograma, y lo más importante, cada punto holográmico contiene la información global necesaria para la reproducción del objeto entero. Cada variación de la inclinación del haz de luz incidente permite grabar un holograma distinto en la misma placa fotosensible. Luego es posible grabar una infinidad de informaciones en un mismo punto. Es cierto que cuanto más pequeño es el pedazo del holograma, menos nítida e intensa es la imagen global regenerada. Creemos en este sentido que por analogía, cuando existe una parte que se disocia de un todo al que pertenece, como puede ocurrir dentro del propio ser humano entendido como tal, por ejemplo debido a traumatismos, cicatrices, órganos desestructurados, acumulaciones de toxinas y metales pesados, shocks emocionales, focos sépticos, infecciones víricas, etc., que se convierten en informaciones ó campos interferentes que no puede transformar, neutralizar, ó integrar, y observándolo siempre como un sistema disipativo unificado abierto, el rendimiento del sistema ya no puede ser de su cien por cien. Es evidente que el holograma es un silogismo armónico, nos muestra que debe existir una holológica dado que sabemos que de alguna forma la placa fotosensible captura la información siguiendo unas reglas físicas, y ello ha dado mucho que pensar. Karl Pribram, neurocirujano de la Universidad de Stanford, formuló la teoría de la memorización de las informaciones en forma de holograma: “Toda información que penetra en nuestros órganos sensoriales se transforma y se distribuye hologramáticamente a todas las células donde constituye una memoria depósito”. Esto explicaría la desproporción existente entre la superficie relativa de memoria que poseemos en el cerebro y la suma de las informaciones existentes desde el origen del Universo almacenadas en nuestras células, las cuales nos facilitan los códigos que nos permiten mantenernos vivos y ser como somos. Desde esta perspectiva, los centros funcionales cerebrales, como por ejemplo el Área de Broca relativa al habla, serían centros de proceso de datos más que almacenes de información. Cuando se ha hecho una memorización, si una información fractal de lo memorizado es percibida, permite la lectura de la globalidad de lo memorizado. Probablemente las asociaciones de ideas implican una cierta modalidad de resonancia. La información emocional es determinante

en la selección de lo que se graba en la memoria y de lo que se recuerda. El psiconeuroinmunólogo norteamericano Paul Pearsall junto a un grupo de expertos, tras investigar los cambios experimentados por un gran número de enfermos cardíacos trasplantados, han postulado que existe una memoria celular, y que el corazón en estos casos desempeña un papel fundamental en la decodificación de esa memoria. El cibernetista de UCLA Philip Westlake afirma haber contrastado que las ecuaciones de los hologramas físicos coinciden con los procesos cerebrales de la información. Sabemos actualmente que entre activaciones sucesivas de la neurona, se da en la sinapsis una actividad electroquímica de reflujo que genera potenciales de baja frecuencia. Esta incesante actividad que actúa en la distancia de más ó menos 200 angstroms, que es lo que mide el ancho de la hendidura sináptica, en unas de quince mil a veinte mil millones de neuronas en la corteza cerebral, algunas de las cuales se activan hasta veinte veces por segundo, da lugar a formas ondulatorias complejas con inevitables patrones de interferencia asociados, lo cual es una de las premisas necesarias para producir información codificable holográmicamente. Esta actividad ondulatoria podría ser el origen del almacenamiento difuso de información. Otras teorías dentro de la Holográmica, apuntan a que el sistema reticulado, sistema difuso de estructura reticular como su nombre indica, que se extiende desde la médula al diencéfalo en el que se prolonga interpenetrando las sustancias gris y blanca, y que tiene un papel no-específico según los neurofisiólogos pues no transmite mensajes definidos, recibe numerosas informaciones de las que saca una impresión general difusa que proporciona al SNC un tono responsable de la armonización de todas las actividades específicas y precisas consecuentes con los estímulos que recibe. Por su estructura reticular detiene los planos vibratorios propios de las ondas portadoras que transmiten información, y pudiera ser un lugar de codificación de hologramas. Por su organización, está en relación con la globalidad del ser humano (espíritu-psique-soma). Por su papel no-específico expresa lo sutil, el fondo y no la forma. P. Ribalta, sitúa empíricamente lo que él denomina Núcleo Biocibernético del Holograma (NBCH) en el área anatómica del cerebelo, de donde procede una radiación pulsante que contendría la información vital (bioinformación) del sistema vivo. Está radiación genera complejos patrones de interferencia al interactuar con la infinidad de radiaciones que emite el resto del organismo, y las que recibe desde el exterior. Las fluctuaciones de “sombras” y “luz” (señal/no señal) generadas por las interferencias darían origen a un entramado sutil en constante vibración y de estructura simétrica (el NBCH, el biocampo, el “aura”) que refleja el estado psicofísico del ser humano. En el organismo existen de todas formas múltiples estructuras cristalinas reticuladas, tanto sólidas (sistema reticulado, glándula pineal, médula espinal, tejido adiposo, y hormonas, por citar sólo algunos ejemplos), como líquidas (muchas membranas celulares, otras estructuras como la linfa, ó el mismo

agua, se comportan como cristales líquidos), que podrían ser también lugares de codificación de información de forma holográmica. Tanto la genética, como las numerosas zonas somatotópicas perfectamente conocidas, algunas de las cuales han sido utilizadas terapéuticamente desde hace miles de años (reflexología podal, podopuntura, manopuntura, auriculopuntura, craneopuntura, rinofaciopuntura, diagnósticos por los pulsos, la lengua, la facies, la “venilla” del dedo índice en los niños, el iris, el pabellón auricular, la palma de la mano, etc.) son ejemplos evidentes del efecto holograma en el ser humano.

1.5- EL CAMPO UNIFICADO UNIVERSAL.

Hemos creido interesante incluir un breve resumen de esta teoría desarrollada por el Dr. en Física Fidel Franco Gonzalez, profesor titular de Física Aplicada de la Universitat Politécnica de Catalunya, por considerarla un buen ejemplo de modelo teórico, incluido dentro de las teorías con visión unificadora. Las grandes teorías generalizadoras siempre resultan elegantes, y puede parecer que no nos sean muy útiles para predecir y solucionar problemas a nivel local, pero ello no es así. En este caso se nos ofrece un marco donde el parámetro objetivable es la energía, y nosotros estamos hablando de Terapias por Biorresonancia, y por lo tanto de terapias que fundamentan su acción sobre la energía a través de la energía. Considera el Dr. Franco que en la física actual, los modelos desarrollados para el estudio de los sólidos (por ejemplo la supuesta perfección de los cristales, la energía térmica como agente de desorden, la Teoría de Catástrofes aplicada al estudio de las transiciones de fase, las ideas de entropía, degeneración, y desorden de modelos perfectos,...), sólo sirven para analizar algunos sólidos, (los modelos aplicados por ejemplo para los metales no sirven para los aislantes, entre otros muchos casos), apenas son válidos para los líquidos, y no sirven para los gases. Para realizar un estudio del sólido desde una visión unificada de la Naturaleza el Dr. Franco tiene en cuenta dos parámetros: la conductividad medida a ultrabajas temperaturas, y la frecuencia de plasma. También si el material es ó no es ferromagnético, y el hecho de que sobre un sólido pueden actuar campos eléctricos, magnéticos, de esfuerzo (se puede demostrar que los esfuerzos de compresión, como por ejemplo los que produce el sonido ó los generados por las presiones sobre puntos biológicamente activos en el Shiatsu y la Digitopuntura, son similares a los campos eléctricos), radiación electromagnética (que puede ser de origen eléctrico, magnético, ó de ambos), y campos de atracción gravitatoria (que equivalen a campos eléctricos según veremos). La energía térmica no considera que sea un agente de desorden.

Supone que la energía térmica está asociada a la presencia en el interior del sólido de un campo que tiene la misma naturaleza que el campo electromagnético pero que se opone a la transmisión de energía a través del mismo. Podemos definir una resistencia correspondiente a cada nivel térmico de un cuerpo, que por ejemplo en los metales se incrementa al calentarse. Al aplicar las ecuaciones de Maxwell, y teniendo en cuenta los conceptos anteriores, afirma el Dr. Franco que podemos predecir muchos fenómenos físicos ya conocidos por la vía experimental. Podemos comprobar por ejemplo, que los campos en el interior de los cuerpos no dependen del tiempo, que todos los materiales, y especialmente los cristales, presentan un efecto de memoria, que el Efecto Meissner, el cual define la capacidad de levitación de cuerpos tales como los superconductores colocados en el seno de un campo magnético, se debe a que las zonas superconductoras reflejan el campo por tener una conductividad elevadísima, que la Ley de Hooke propia del comportamiento mecánico de los materiales es otra forma de la Ley de Ohm, propia del comportamiento eléctrico de los cuerpos, ó que el límite de reversibilidad en cada material toma el mismo valor para los distintos campos (magnético, eléctrico, de esfuerzo) y sólo se ha de tener en cuenta el valor medio de la energía del campo exterior. Los campos eléctricos, magnéticos, y de esfuerzo, pueden ser descritos de forma similar al campo asociado a la radiación térmica. Todos ellos son de la misma naturaleza. Utilizando la misma metodología se pueden estudiar las transiciones de fase. El movimiento de los cuerpos comporta cambios en su interior, de forma parecida al efecto de los campos sobre los cuerpos en reposo. El campo electromagnético tiene una estrecha relación con el movimiento si tenemos en cuenta, por ejemplo, los procesos de generación de electricidad. El campo magnético es sinónimo de rotación uniforme y el campo eléctrico de aceleraciones lineales. El campo electromagnético es un caso particular de campo gravitatorio, y ambos son descritos por medio de un campo central. Los campos en el interior de un material no dependen de la naturaleza del cuerpo. La geometría y la densidad fijan los valores límites para la contracción de un cuerpo al ser acelerado. En un sólido sometido a aceleraciones lineales ó rotaciones, sí se observa que hay un campo eléctrico, entonces dicho campo provocará la disipación de una cierta cantidad de energía en forma de radiación (las ondas gravitatorias que describía Einstein). Al resolver las ecuaciones de Einstein en el seno de un campo central y para el vacío, deduce que cuando el radio de un cuerpo es menor que el radio crítico (radio gravitatorio ó de Schwarschild), cualquier observador exterior siempre ve el mismo radio. Siempre que el radio sea menor que el radio gravitatorio se ha de observar la misma densidad de masa. Esta es la carga eléctrica, una masa muy pequeña y muy densa capaz de crear un campo gravitatorio de gran intensidad y que es siempre la misma para cualquier observador exterior. Existen masas gravitatorias positivas y negativas de forma análoga a la existencia de lo que llamamos cargas positivas y negativas. Cuando el radio del cuerpo ó partícula es igual al radio gravitatorio, las masas

positivas ó negativas siguen existiendo, con la salvedad de que si nos encontramos muy lejos de las masas el campo que crean es despreciable (por ejemplo en el caso de los neutrones). Las cuatro fuerzas se reducirían esencialmente a una única. La electromagnética se da entre partículas cuyo radio es menor que el radio gravitatorio. Cuando las partículas son de gran tamaño como los protones, entonces han de encontrarse lejos unas de otras, ya que si están próximas se crean campos de muy elevada intensidad por lo que aparentemente cambia el tipo de interacción. La nuclear fuerte es independiente del radio de las partículas y sólo aparece entre partículas grandes (protones, neutrones, etc.), puesto que el campo gravitatorio creado por ellas tiene una intensidad muy elevada. La nuclear débil explica procesos como la desintegración de partículas. Dicha desintegración suele estar asociada a la contracción de las mismas en que intervienen sólo y exclusivamente campos gravitatorios (por ejemplo, los muones se desintegran para generar electrones). El Campo Unificado Universal es un campo gravitatorio, que es también un campo central. Al ser el Campo Unificado un campo central, el Universo debe tener un comportamiento cíclico, con períodos de sístole y diástole que se suceden. Las soluciones de las ecuaciones siempre son oscilantes. Cualquier campo está incluido en el Campo Unificado (también el campo asociado a la radiación térmica) que es gravitatorio y central. Cualquier campo tiene su origen en la energía y actúa sobre la energía. El parámetro fundamental es pues la energía, y todas las formas de energía son la misma energía. La energía, que cuando es más densa llamamos materia, es el soporte del espacio-tiempo. El Universo ha de contener energía en todos sus puntos. El ser humano forma parte del Universo, y toda su energía (espiritual, mental, y corporal) contribuye al Campo Unificado Universal.

1.6- LA TIERRA EN EL COSMOS-UNIVERSO.

Los factores que han permitido que nuestro planeta sea un “nicho ecológico” tienen un origen energético. “El Yang del cielo fecunda al Yin de la Tierra y se produce el engendramiento” interpretaron los antiguos chinos. Dentro del orden jerárquico vertical al que nos referíamos con anterioridad, y partiendo de la base de que somos uno de los productos de la explosión de una Supernova, por no ir más hacia atrás en la búsqueda de nuestro origen si se nos permite, sabemos que los factores cósmicos han sido determinantes para la existencia de vida en nuestro planeta tal como la conocemos hoy en día. Como todo el mundo sabe, caen sobre la Tierra gran número de bólidos y meteoritos de distinto tamaño y composición. Es evidente que el impacto de meteoritos de gran tamaño debido a fuerzas gravitacionales y cinéticas ha

supuesto cambios trascendentales en la evolución de la vida orgánica, y del planeta en su conjunto. Pero también afectan a los procesos terrestres de manera importante otros influjos más lejanos e indeterminados. Periódicamente por ejemplo, nos llegan emisiones de radiaciones gamma y X muy intensas procedentes de estrellas repetidoras de rayos gamma suaves (SGR) y magnéticas muy lejanas. Forman, conjuntamente con otras ondas electromagnéticas y partículas de alta energía el denominado viento estelar. Las dósis de radiaciones de muy alta energía denominadas comunmente ionizantes (las situadas en el espectro más allá del UV, es decir: R-X, R-Gamma, partículas α, β, ó la denominada Radiación Cósmica, en la que se incluyen variedad de partículas de alta energía que se descomponen en núcleos más pequeños al chocar con la Atmósfera, se depositan en la Estratosfera, y acaban por precipitarse sobre la superficie terrestre), que recibimos normalmente de origen natural, proceden de la misma Tierra, de su atmósfera, del Sol, ó del Cosmos, y han sido habitualmente moderadas durante miles de años. Fluctúan considerablemente a nivel local por distintas variables como la altitud, el tipo de terreno, la latitud, la composición de la atmósfera, etc.. Las radiaciones ionizantes pueden afectar en diferente grado a las moléculas de cadenas largas que son de gran impotancia biológica, y aunque existen zonas donde pueden tener de forma natural un efecto nocivo para la salud, las de mayor nocividad son generadas artificialmente por el hombre. Según algunos estudios resultan fisiológicamente estimulantes hasta valores de 2 rem/año. Los factores que perturban los desplazamientos mecánicos de la Tierra en el espacio afectan, entre otros, a los procesos geológicos y físico-geográficos que modelan la Biosfera. En los procesos de orogenia se manifiestan el retardamiento de la rotación diurna del planeta, el régimen de radiación solar, y el impacto de las mareas, en las cuales se reflejan al mismo tiempo en sus períodos cortos la acción repulsiva de la Luna y el Sol principalmente, pero también las fuerzas gravitacionales de los demás planetas del Sistema Solar. Se han podido detectar también emisiones de radiofrecuencia en los planetas, desde Mercurio hasta Saturno. Además, los ciclos geotectónicos, las grandes glaciaciones, y jalones importantes en la evolución de la vida orgánica, están relacionados directamente con el movimiento espiral de la Tierra alrededor del centro de la galaxia, debido a la influencia de los distintos campos gravitacionales y a la variación de la incidencia de la radiación solar en períodos cronológicamente largos. El espectro de ondas de la radiación solar es bastante extenso, y es la fuente de “energía de la información” principal de todos los procesos y fenómenos que se desarrollan en la Biosfera terrestre. La palabra clima deriva precisamente del término “klimatos”, que significa inclinación, término que se acuñó lógicamente con relación a las variaciones de los ciclos terrestres diario y anual respecto a la incidencia de los rayos solares. La luz visible y el calor son sólo dos aspectos ó rangos de frecuencia de la radiación electromagnética solar. Uno de los más comunes y fácilmente percibibles efectos no visibles de la radiación solar es el hecho de que las ondas de radio mantienen su coherencia

más fácilmente por la noche, resultando de ello una mejor recepción en nuestras radios y televisiones. La acción gravitacional conjunta de los planetas del Sistema Solar, entre otros factores como las diferencias de temperatura en el propio astro, origina en el Sol grandes tormentas que nos afectan de forma periódica muy directamente. En las tormentas solares se incrementa verticalmente la intensidad de las emisiones de partículas, rayos X, ultravioleta (UV), radioeléctrica, y de nubes de plasma, que llegan a la Tierra. Se generan ondas de choque que se propagan por el torrente del viento solar partiendo de la parte occidental del disco en dirección hacia nosotros. Los efectos son claramente evidentes en los sistemas de comunicaciones. Las variaciones considerables del campo geomagnético que se producen súbitamente se denominan tormentas magnéticas. Las tormentas magnéticas, relacionadas con las manchas solares, deben su origen a los flujos de partículas cargadas irradiadas por el Sol que irrumpen a alta velocidad en el campo geomagnético, se desvían de su trayectoria, y se dirigen a uno de los polos siguiendo una espiral alrededor del planeta, penetrando en la atmósfera por su lado nocturno. Los electrones giran hacia el Este, y las partículas cargadas positivamente hacia el Oeste. Debemos tener en cuenta que el Norte geográfico corresponde al Sur magnético y viceversa. Los flujos de electrones y protones crean en el entorno de nuestro planeta un campo eléctrico. Pueden generarse auroras boreales si la diferencia de potencial entre estos flujos y las capas altas ionizadas de la Atmósfera es suficiente como para provocar descargas luminiscentes. Las tormentas magnéticas alteran el campo magnético terrestre, lo cual afecta considerablemente a los seres vivos. Las ondas de radio y la luz visible llegan hasta la superficie terrestre, la radiación IR es atenuada en la Troposfera, la UV en la capa de Ozono, y los R-X se absorben en la Ionosfera (estos últimos no son biotrópicos de forma directa, y nos resultan perjudiciales). Se han establecido por parte principalmente de científicos rusos, pero también más recientemente por investigadores de otros países, relaciones consistentes entre los períodos cíclicos de once años de actividad solar y procesos descritos por la geomagnetología, la meteorología, la sismología, la geología, la climatología, la hidrología, la oceanografía, la biología, la geobiología, la ecología, la biofísica, y la epidemiología, entre otras muchas disciplinas que analizan complejas actividades terrestres, que influyen a su vez en otras muchas de estas actividades, y que en su conjunto son determinantes de la evolución y el estado psicofísico del ser humano. Cabe destacar los trabajos de los científicos rusos A. L. Chizhevski, G. K. Turshinski, G. V. Brusentsov, y V. I. Vernadski, entre otros. Como dijo S. Chapman: “vivimos en la prolongación de la corona solar”. En los campos de la medicina y la biología se relacionan de forma estadística directamente con la actividad solar y del campo geomagnético, la inhibición del proceso del parto, el número de partos, el riesgo de abortos ó

partos prematuros en mujeres susceptibles, la actividad endocrina, la actividad bacteriana (algunas bacterias llegan a manifestar cambios anticipando de 4 a 6 días las erupciones solares) y vírica, el desencadenamiento de epidemias, las curvas de mortalidad, índices de suicidios, los cambios en los potenciales electrostáticos de la piel, la actividad del Sistema de Meridianos, la aparición de dolores fantasma en personas con miembros amputados, disminución de las reacciones frente a estímulos en conductores profesionales, aumento del número de accidentes laborales y de tráfico, accesos agudos de glaucoma, el número de casos y muertes por infarto, crisis hipertónicas, apoplejías cerebrales, estenocardias, variaciones en los índices de la sangre, recrudecimiento de síntomas en enfermedades crónicas, hipercoagulación en enfermos de aterosclerosis, reacción de los coloides biológicos, disminución de los procesos de oxidación, variación en la permeabilidad de las membranas y la división celular en vegetales, variaciones en bloques de genes de la Drosófila, ... Según el Dr. F. Franco: “el Sol es el generador de energía del Sistema Solar. Tanto el Sol como los planetas tienen un campo magnético asociado por girar alrededor de su eje respectivo. Por ser deformables tienen una energía elástica acumulada (similar a la acumulación de energía en un condensador eléctrico). El medio transmisor interplanetario también es deformable. Podemos hacer la hipótesis de que el Sol (generador) y los planetas (absorbedores de la energía emitida por el Sol) forman dos circuitos eléctricos (el campo electromagnético es un caso particular de campo gravitatorio según su Teoría del Campo Unificado) que estarían acoplados por inducción por los campos magnéticos, y por capacidad por la elasticidad (campos eléctricos). Al desarrollar las ecuaciones aparecen cuatro soluciones, dos de las cuales corresponden a oscilaciones al unísono de todo el sistema solar: una oscilación por acoplamiento elástico de período extremadamente grande que debe ser identificada a través de datos históricos, y otra oscilación por acoplamiento magnético que tiene un período de once años, mucho más corto, y que se corresponde con las manchas solares”. Las manchas solares son debidas a fuertes explosiones de gases radiactivos en la corteza solar, en zonas donde el campo magnético es extremadamente fuerte. El espacio entre la Ionosfera y la superficie terrestre actúa como una enorme caja de resonancia que emite unas ondas magnéticas transversas denominadas como su descubridor el Dr. W.O. Schumann. La onda de Schumann básica, el primer armónico, tiene una frecuencia de 7,8 Hz que es parecida a la que presentan las ondas alfa cerebrales (7,8-13 Hz) en el humano, y coincidente con la frecuencia de las del hipotálamo e hipocampo en concreto en todos los mamíferos. El resto de ondas cerebrales en los seres humanos fluctúan entre una persona y otra en distintas situaciones y bajo diferentes estímulos. Muchos procesos en el rango de las extremadamente bajas frecuencias (ELF, por debajo de los 120 Hz) son causados por la excitación de esta caja de resonancia formada por la superficie de la Tierra y la Ionosfera debido principalmente a las tormentas eléctricas.

La complejidad estructural de la Tierra refleja la complejidad química de la sustancia que la constituye, y es resultado también de la actividad de las masas gravitacionales internas. El grado y el carácter de las variaciones de período corto del campo geomagnético, dependen no sólo de las perturbaciones exteriores de origen solar y cósmico, sino también de la heterogeneidad de la corteza terrestre. El campo geomagnético es pulsante, con una periodicidad que oscila entre los 8 y 20 Hz. Los procesos de largo período y seculares de las perturbaciones del campo geomagnético están relacionados con los procesos en el manto y en las capas más profundas, encontrando su reflejo en las variaciones seculares de la velocidad de rotación del planeta y en la migración del eje instantáneo del polo. El aflujo de energía de las entrañas de la Tierra hacia las capas exteriores es del orden medio de 50-80 ergios/cm2/segundo. Así como la variable presión atmosférica y el campo gravitacional terrestre requieren un gasto energético muy importante para los seres vivos dado que los comprimen y debilitan, y especialmente para nosotros los humanos debido a la bipedestación, los fluctuantes campo geomagnético, nivel de radiación solar, y las ondas de Schumann, poseen un efecto biotrópico demostrado. Rutger Weaver comprobó en cientos de experimentos que en individuos aislados en habitaciones subterráneas durante períodos de dos meses de duración, con estímulos sonoros, lumínicos, y térmicos que no seguían una lógica circadiana, sufrían de forma más notable alteraciones del sueño, de la regulación de la temperatura corporal, y de la composición de los fluidos corporales, los que habían estado en habitaciones blindadas al efecto de los campos y radiaciones. Los que mantenían la percepción de los campos externos mantenían unos ritmos más cercanos a las 24 horas. Al introducir varios campos de origen artificial en las habitaciones blindadas, comprobó que uno de 10 Hz y de 0,025 v/cm producía un efecto positivo llevando los parámetros observados incluso a la normalidad. Es obvio que tanto lo inorgánico como lo orgánico en la Tierra se han desarrollado bajo estas condiciones, y se ha demostrado claramente la patogenicidad de las alteraciones en su percepción también en los vuelos espaciales tripulados. Así como los cosmonautas deben protegerse de la radiación solar excesiva debido a la ausencia de una atmósfera filtrante, también se generan artificialmente campos magnéticos modulados de alrededor de 0,4-1 gauss con frecuencias de 7,8 Hz como sistemas compensatorios activadores de procesos reequilibradores, que sirven para evitar los trastornos psicofísicos derivados de la no percepción del campo geomagnético y de las ondas de Schumann. Es evidente que los campos y radiaciones electromagnéticos no son nocivos per se, sino que su efecto dañino, biotrópico, ó terapéutico, viene dado por la combinación de varios parámetros variables como la cercanía a la fuente de emisión, el tiempo de exposición, la intensidad, la sensibilidad de un organismo en concreto a determinados patrones de frecuencias y modulaciones, y por lo tanto las interacciones que se puedan producir por resonancia ó interferencia con sus múltiples procesos y estructuras.

2- PARÁMETROS OBJETIVABLES EN EL UNIVERSO.
2.1- LA MASA Y LA ENERGÍA.

El mundo material se nos aparece como un conjunto de distintas realidades “fuera de foco”, desde lo macrocósmico a lo microcósmico. Toda la materia está compuesta de masa y energía en diferentes proporciones, y según Albert Einstein: “la energía tiene masa y la masa representa energía”. Según el premio Nobel Carlo Rubbia, la relación entre cuantos de energía (fotones) y partículas de masa (nucleones) es de 9,746 x 108 : 1, es decir que la materia visible no es más que la milmillónesima parte de lo existente. En determinados niveles no hay diferencia cualitativa aparente entre masa y energía, especialmente si no diferenciamos la masa inercial de la gravitacional. De todas formas, la masa ponderable asociada a la energía de 9 x 1013 Julios, por ejemplo, sería de 1 g, lo cual evidencia que no observemos el peso de la energía en los fenómenos que tienen lugar a nuestro alrededor. El astrofísico inglés Arthur Eddington escribió: “La sustancia del mundo es la sustancia del espíritu”, y Max Planck, padre de la física cuántica afirmó: “Estrictamente hablando no existe la materia como tal. Toda la materia surge y se sustenta únicamente en virtud de una fuerza que hace oscilar las partículas...”. Como sabemos, todo es energía, y todas las formas de energía son diferentes manifestaciones de la misma energía a las cuales damos distintas denominaciones. Según Einstein: “podemos considerar la materia como un área de espacio en la cual el campo es extremadamente denso... En la nueva Física no hay lugar para ambos, campo y materia, porque el campo es la realidad única”. Es fascinante, la búsqueda de la sustancia fundamental del Universo nos ha llevado a un punto en el que parece que no existe ninguna. Si hablamos de la “energía” de cualquier partícula material, decimos que básicamente comprenderá la suma de sus “energías” cinética (la que detiene un cuerpo en movimiento y se caracteriza por su efecto perceptible sobre una estructura externa), potencial (finita, almacenada en el sistema físico, dependiente de los campos a los que está sometida, y que al ser liberada permite la realización de un trabajo por lo que es indirectamente perceptible) y de masa en reposo (su energía intrínseca, concepto desarrollado por Albert Einstein en su Teoría Especial de la Relatividad). Con respecto a la energía de masa en reposo, Einstein llegó a la conclusión como es sabido, de que la cantidad liberada de energía es igual al producto de la masa eliminada por el cuadrado de la velocidad de la luz. Incluso la más pequeña partícula posee una tremenda cantidad de energía concentrada en sí misma. La suma de la masa y

la energía se conserva en toda transformación. La cantidad de masa y energía en el Universo, por lo tanto, se supone que siempre fue y siempre será la misma. Cuando la masa en reposo tiende hacia cero, la masa eliminada tiende hacia el infinito estable, hacia lo eterno constante y preexistente, convertida en energía de masa en reposo. Su movimiento tendrá dos direcciones posibles: una centrípeta/contractiva hacia el centro de la masa que tenderá a formar parte de lo infinitamente pequeño, y otra centrífuga/expansiva hacia la periferia de la masa que tenderá a formar parte de lo infinitamente inmenso. Al contrario, cuando la masa en reposo no tiende a cero, tiende al infinito inestable, a lo eterno e inconstante por su propia dualidad. La energía de masa en reposo no es perceptible, es infinita en su manifestación causal, representa la causa en el origen de la función potencial y del efecto real por la doble polaridad de sus aspectos contractivo y expansivo, estructurador y activador, microcósmico y macrocósmico. La naturaleza y la causa están relacionadas con la masa en reposo, mientras que la función y el efecto dependen de la masa que no está en reposo sino en movimiento ó sometida a una tensión. Los átomos poseen una gran estabilidad mecánica, lo que da aspecto sólido a la materia. La interacción entre las ondas de los electrones y la fuerza de atracción del núcleo atómico es la base de las reacciones químicas y de la formación de estructuras más complejas. Los átomos forman moléculas mediante procesos físicos, sus núcleos nunca llegan a fusionarse sino que se mantienen a distancias proporcionalmente muy grandes. Lo que los une son sus campos. Dos partículas de cargas distintas se atraen hasta un cierto punto donde oscilan aparejadas, pero nunca llegan a tocarse, interactúan sus campos. Según la Teoría Cuántica las partículas subatómicas no tienen por sí mismas existencia independiente y tienen características ondulatorias (energía) y corpusculares (masa). No se trata de ondas tridimensionales como las sonoras ó las que se producen en el agua, sino de “ondas de probabilidad”. No existen con certeza en lugares definidos sino que muestran tendencias a existir, y los procesos en que intervienen no ocurren en tiempos y formas definidas, sino que muestran tendencias a ocurrir (ver Principio de Incertidumbre de Heisenberg). La materia, desde el punto de vista de la física clásica, se disuelve a este nivel en patrones de probabilidades de interconexiones entre las diversas partes de un Todo Unificado, cuyo comportamiento (el de los patrones) es similar al de las ondas. Hemos de tener en cuenta que a nivel subatómico no podemos observar algo sin afectarlo, pero parece ser que toda interacción subatómica consiste en la aniquilación de las partículas originales y la creación de nuevas partículas. Se han catalogado unas doscientas partículas distintas, aunque nadie ha visto nunca ninguna. Las del mismo tipo son prácticamente indistinguibles (sus huellas) entre sí. Las más estables, es decir que existen hasta que se ven implicadas en un proceso de colisión, son el protón, el electrón, y el fotón, dado que el neutrón puede desintegrarse de forma espontánea. Son menores y más densas en las cercanías del núcleo que en los “orbitales” exteriores (el modelo

de átomo de Rutherford y Böhr se considera ya muy simplificado), donde las nubes de electrones se encuentran en un equilibrio precario (estas condiciones determinan patrones de probabilidad que representan las tendencias de los electrones a estar en diversas zonas del átomo) y reaccionan con mayor facilidad con los átomos vecinos por la acción de los campos, generándose los procesos de oxidación (pérdida de energía) y reducción (ganancia de energía). Se dividen en tres grandes grupos, leptones, mesones, y bariones (ligeras, medianas, y pesadas), dependiendo de su masa que los físicos miden también en electronvoltios, lo cual es una unidad de energía, y de otras características. Según la hipótesis del Modelo Stándar que describe la constitución interna del átomo y de las partículas subatómicas en el rango que son capaces de alcanzar los aceleradores de partículas, se cree que existen dos grupos principales de partículas elementales, los quarks que forman los hadrones ó partículas del núcleo y los leptones. Existirían doce tipos de quarks (cuatro grupos de tres distintos). Cada leptón debería estar aparejado con su correspondiente neutrino (la existencia del cual se pone aún en duda) y existiría una partícula que predice este modelo, denominada de Higgs, que fijaría la masa del resto de partículas y que aún no se ha encontrado. Los leptones pueden encontrarse libres, mientras que los quarks se encuentran asociados en tríos ó solos. Los protones y neutrones están formados por tres quarks, mientras que el electrón es un leptón y no estaría constituido por lo tanto por nada más pequeño. Detrás de los quarks podrían existir elementos más pequeños según diversas teorías como la de las Supercuerdas. Pero cada vez se observa como más improbable la existencia de unas partículas absolutamente elementales. Las partículas a este nivel podrían ser procesos más que objetos. Las interacciones subatómicas podemos decir que son interacciones de energía con energía que son medidas a través de campos que son a su vez observables como partículas. Cualquier campo tiene su origen en la energía y actúa sobre la energía. Einstein escribió: “los campos electromagnéticos no son estadios de un medio ni dependen de ningún otro agente, sino que son realidades independientes que no pueden ser reducidas a ninguna otra cosa”. Las partículas elementales podrían ser interacciones instantáneas y locales entre campos, de acuerdo con los postulados de la Teoría Cuántica de Campos. La Electrodinámica Cuántica describe las interacciones electromagnéticas que se dan entre las partículas subatómicas, y es un modelo que integra conceptos de las teorías Cuántica y de la Relatividad. El fotón, unidad de radiación electromagnética, se considera como una manifestación en forma de partícula de las ondas electromagnéticas. No tiene masa y puede ser creado a partir de cantidades de energía indefinidamente pequeñas. Al ser los fotones ondas electromagnéticas, que son campos en vibración, son también manifestaciones de campos electromagnéticos. El “campo cuántico” puede tomar pues la forma de cuanto ó de partícula. Los aspectos contradictorios del campo, uno de continuidad y otro de discontinuidad en su manifestación como partícula, quedan unificados como diferentes manifestaciones de la misma realidad dual. El campo

electromagnético puede observarse como ondas ó fotones desplazándose, ó puede actuar como un campo de fuerza entre partículas cargadas eléctricamente. La fuerza se manifiesta como el efecto macroscópico de un intercambio múltiple de fotones entre las partículas que interactúan según la Electrodinámica Cuántica. Todas las partículas de masa son pues estados de energía condensada. Sabemos que al penetrar un fotón en el seno de un campo muy intenso se produce el fenómeno de “creación de pares”, es decir se generan una partícula y su antipartícula, un electrón y un positrón, materia y antimateria, a una velocidad altísima. Antes de la interacción la energía lumínica no estaba asociada a una masa gravitatoria. Sin embargo después tenemos dos partículas con carga eléctrica. “La carga eléctrica es la densidad de masa gravitatoria creadora del campo asociado a la partícula” según la opinión expresada en la Teoría del Campo Unificado por el Dr. Franco. Se crean dos masas donde antes no había ninguna. Es decir que de la luz surgen estructuras que componen nuestro mundo polar material. Pero estas estructuras no permanecen estáticas, sino que oscilan rítmicamente. La “aniquilación de pares” es el proceso contrario. Tiene lugar al interaccionar una partícula y su antipartícula, por ejemplo electrón y positrón, de tal manera que sus cargas desaparecen, y por lo tanto sus masas gravitatorias respectivas. Quedan dos cuantos de radiación, que es la energía liberada por ambas partículas. Recordemos que partículas y antipartículas, materia y antimateria, mantienen un equilibrio dinámico estacionario, y sólo se diferencian en el sentido de su spin. Como se sabe por el Efecto EPR (Einstein-Podolsky-Rosen), el spín de una partícula subatómica puede ser orientado por un campo magnético.

2.2- MOVIMIENTO Ó TRANSFORMACIÓN.

El movimiento ó la ausencia de éste dependen del marco de referencia que un observador esté usando, pero en última instancia todo lo que existe está en movimiento. Este movimiento continuo pasa por diferentes fases y estados de la energía, y ello implica transformaciones continuas en todos los sistemas que se consideren. Heráclito tenía ya razón cuando decía que “lo único permanente es el propio cambio”, ó “lo único inmutable es la mutación” en la versión china. Nada está definido, todo se transforma siguiendo unos ciclos, que pueden durar nanosegundos ó millones de años. A períodos de caos suceden períodos de orden en el desarrollo de los procesos, y dentro del caos existe un cierto grado de orden, y dentro del orden un cierto grado de caos. Todo fenómeno manifestado es dual y se puede describir como oscilante. El Universo es esencialmente oscilante, dual, binario, polar, Yin y Yang. Es capaz de crear y aniquilar materia, evolucionar, involucionar, es decir transformarse, siguiendo un orden cíclico y por lo tanto vibracional, tanto a nivel microcósmico

como macrocósmico. A un nivel individual, cada uno de los sistemas y cuerpos que forman el Universo, desde una “onda-partícula” subatómica hasta una galaxia, llevará su propia dinámica oscilatoria pulsante de acuerdo con sus propias frecuencias naturales que incluirán períodos de contracción y expansión. El movimiento vibratorio y el ondulatorio son indisociables. El movimiento de los cuerpos trae consigo transformaciones en su interior, de forma parecida a la actuación de los campos sobre los cuerpos en reposo aparente. El campo electromagnético tiene una estrecha relación con el movimiento. El campo magnético es sinónimo de rotación uniforme y el campo eléctrico de aceleraciones lineales (efectos Barnet, Einstein-De Haas, StewartTolman, entre otros ejemplos).

2.3- TIEMPO Y ESPACIO.

El tiempo dinamiza al espacio, y ambos son tan indisociables para nosotros como la masa y la energía, ó la energía y la información. Desde nuestra perspectiva nada puede ocurrir en un determinado espacio sin ocurrir en un determinado tiempo, y nada puede ocurrir en el tiempo sin que suceda en algún lugar. El tiempo de la vida parece ser irreversible y estar asociado a la cantidad, calidad, y correcta administración de la energía y la información heredadas, y de las que se adquieren y procesan del entorno. Parece que en ningún caso se puede volver a crear el presente. Existimos físicamente en un espacio determinado que puede ser compartido, asociado a un tiempo sin valor preciso, mientras que vivimos conscientemente en un tiempo propio asociado a un espacio que no es finito. Es imposible disociar el espacio y el tiempo sin que uno condicione al otro. Para analizar el tiempo hay que fijar el espacio, que pierde la realidad de su presente, el cual sigue evolucionando en el tiempo. Inversamente, para analizar el espacio hay que fijar el tiempo, que pierde entonces su valor de presente. No existe un tiempo válido en todo el Universo, sino tiempos propios asociados a distintos observadores tal como demostró Albert Einstein. Los acontecimientos que son simultáneos para un observador pueden ocurrir en tiempos distintos para otros, dependiendo ello de sus movimientos relativos en el espacio. Antes, después, ó simultáneo, son términos locales, no tienen validez en el Universo considerado en toda su amplitud, salvo que estén unidos a un determinado marco de referencia. Según el físico y matemático P.C.W. Davies el paso del tiempo, desde la perspectiva de las teorías de la Relatividad y Cuántica, no ha podido ser detectado en ningún experimento físico. La clave está en comprender los procesos físicos simétricos y los asimétricos. Lo que es intrínseco al Universo es el proceso de asimetría temporal, no el transcurso del tiempo. La sensación de

que el tiempo pasa pertenece a la mente. Dice el Dr. Franco: “según la Teoría Especial de la Relatividad, al depender las coordenadas espacio-temporales de la velocidad, la cual a su vez depende de la energía invertida en alcanzar dicha velocidad, se llega a la conclusión de que dichas coordenadas dependen en último extremo de la energía acumulada en el seno de un cuerpo”. Hemos de hablar por lo tanto de experiencia espacio-temporal subjetiva, la cual depende de la energía de que dispone el sistema durante el proceso de percepción de un espacio-tiempo, de la cantidad de energía de la información que procesa. Deberíamos aclarar primero al utilizar la palabra “tiempo” a que tipo de tiempo nos referimos. El tiempo psicológico es propio, distinto en cada uno de nosotros bajo diferentes circunstancias, aunque lógicamente parecido porque pertenecemos a la misma especie y habitamos el mismo planeta, y deberíamos describirlo como una sensación espacio-temporal subjetiva. Según R. E. Ornstein la experiencia subjetiva del tiempo tiene cuatro dimensiones: 1- El presente, tiempo a corto plazo (subdividido en: a- percepción de intérvalos cortos, y b- ritmo y temporización). 2- El pasado, la duración, la memoria a largo plazo. 3- La perspectiva temporal, el llegar a ser del futuro, los valores acerca de la interpretación de la experiencia temporal. 4- La simultaneidad y la sucesión. El tiempo cronométrico es una convención generalizada que se usa de manera arbitraria y que nos sirve para ponernos de acuerdo, aunque ha conseguido en nuestra sociedad generar un cierto tipo de esclavitud. Nuestros ritmos biológicos son principalmente circadianos, están sincronizados de forma directa con nuestra fuente principal de energía de la información, el Sol, y sus ciclos, pero no se ha hallado ningún receptor sensorial que nos haga percibir el tiempo. En un experimento realizado por el Dr. Rodolfo Lamarca con un grupo numeroso de personas, la percepción subjetiva del transcurso de un minuto fue desde los treinta segundos a los dos minutos y medio cronometrados. Nuestro sentido del tiempo sabemos que cambia con la edad. El Dr. Hoagland primero, demostró que en estados febriles la percepción del transcurso de un minuto se acortaba. El Dr. François más tarde probó que por cada 10 grados de aumento en la temperatura ambiente el tiempo considerado como un intervalo de un segundo se hace 2,8 veces más corto. Hasta el grado de iluminación influye. Cuanto menor es la iluminación, tanto más corto se percibe un intervalo de tiempo. Según el Dr. Larry Dossey “la sensación de tiempo se alarga porque se ha procesado más información... La vivencia estrecha del tiempo, propia de los enfermos terminales, forma parte de una dinámica psicológica que desemboca en una muerte prematura”. A medida que hemos ido subdividiendo el tiempo cronométrico, y hoy en día podríamos afirmar que la unidad es el segundo, ha ido aumentado en el ser humano la sensación de urgencia, se ha estrechado la percepción temporal, y por lo tanto ha aumentado el estrés del sistema. Ello se ha visto acompañado de la aceleración de nuestras constantes, de un incremento de la energía

invertida en el proceso vital, y un gran aumento de la cantidad de información procesada. Se ha estrechado la percepción temporal y nos vemos inexorablemente obligados, ó a aumentar considerablemente y sin toxicidad ni desgaste el equilibrio, el orden, y el rendimiento del organismo, ó a degenerar y vivir de forma degradada. Esto no es nada fácil dadas las cualidades energéticas y nutritivas del aire, el agua, y los alimentos, que normalmente consumimos hoy en día, y del elevado número de factores de estrés que nos rodean. En las sesiones de acupuntura, por ejemplo, observamos que se produce generalmente una relajación profunda de los pacientes, quedándose dormidos muchos de ellos durante el tratamiento. Muchos de ellos refieren no ser conscientes del tiempo transcurrido. Es evidente que se produce una expansión de la percepción temporal al disminuir el nivel de estrés. El tiempo es de alguna manera una medida de la energía invertida en los procesos, no es un parámetro absolutamente objetivable, pero nos sirve de referencia al analizar la relación entre información, energía, masa, y transformación en el espacio. Nuestra mente polarizada percibe de forma sucesiva hechos que simplemente son, desde una perspectiva amplia. La energía es el soporte del espacio-tiempo, según el Dr. F. Franco: “sólo podemos definir el espacio-tiempo en la medida en que haya una energía al que lo podamos asociar. La radiación de fondo de microondas de 3 K (2,7 en realidad) se localiza en todos los puntos del espacio, y debe ser así para que podamos hablar de espacio-tiempo. Cualquier punto del espacio, que podríamos denominar “energía-espacio-tiempo”, es accesible siempre que la velocidad finita de la luz lo permita”.

2.4- LA INFORMACIÓN.

Hemos realizado una abstracción del término información considerándolo en toda su amplitud, que no sólo incluirá la información que es capaz de procesar el cerebro humano. Podríamos decir que vida es la capacidad de adquirir y transformar información, y ello nos sitúa en la posición de tener que aceptar que existe una vida inorgánica. Como dijo el premio Nobel Ilya Prigogine: “la materia no es inerte. Está viva y activa. La vida siempre está cambiando de un modo u otro, en su proceso de continua adaptación a condiciones de ausencia de equilibrio.” Procesar información implica la propiedad por parte de un sistema de percibir el estado interno y la acción del medio externo, almacenar los resultados, elaborarlos según su capacidad, y transmitirlos. El papel de la información se manifiesta en los procesos de adaptación de los organismos (herencia = información). La susceptibilidad del sistema es el factor que cataliza los cambios y la evolución. La vida biológica es un orden superior debido a la gran cantidad de información que procesa. Cuanto más complejo es un sistema

biológico mayor es el flujo de energía que requiere para mantenerse vivo. En estas circunstancias existen mayores posibilidades de que las informaciones perturbadoras sean importantes, por lo que aumenta su fragilidad. El sistema, al adaptarse, debe realizar una reorganización que le sitúe en un nivel de complejidad mayor, y para ello debe consumir energía. La información en el espacio-tiempo parece ser indisociable de la energía, por ello se utiliza en muchos casos el término energía de la información. Sin información no existiría la forma ni la multiplicidad. La información estructura la masa y la energía, formando la trinidad constituyente de lo materializado. Determina sus proporciones y caracteriza el estado de un sistema, pero no tiene cualidades ni de masa ni de energía aparentes que podamos actualmente medir. En la materia las moléculas adoptan estructuras determinadas siguiendo complejos patrones determinados por la información, no casuales. El proceso creador subatómico, que hace que de la energía surja materia inumerables veces por segundo, forma estructuras influenciado por los campos externos. Los cambios cualitativos son posibles en estructuras ya formadas por la propia capacidad de las sustancias de absorber y desprender energía. Según los nortamericanos C. E. Shannon y W. Weaver, que se basaron en el trabajo del técnico en telecomunicaciones alemán K. Küpfmüller, la información es al menos tan significativa como la masa y la energía, y es técnicamente posible detectar una señal ultradébil interferida por otras muchas más potentes. El organismo humano a este nivel, es más efectivo que cualquier aparato electrónico. Con muy poca información se pueden poner en movimiento grandes energías, y con poca energía se puede procesar mucha información. Sabemos por la Terapia por Biorresonancia, la Acupuntura, la BCQH, el Shiatsu, la Auriculomedicina, la Electroacupuntura del Dr. R. Völl (EAV), la Magnetoterapia, la Homeopatía, la Cromoterapia, la Terapia Floral del Dr. Bach, la Cristaloterapia, la Terapia con Elixires de Gemas, el Toque Terapéutico, etc., etc., etc., que un estímulo muy sutil, de poca potencia, puede generar respuestas muy intensas en un sistema capaz de reaccionar, es decir que aún mantiene como ocurre con un muelle su límite de reversibilidad. Denominaremos “índice de reversibilidad” a la capacidad de un sistema de volver a su nivel propio de equilibrio después de ser afectado por un campo externo, ya sea tensional, eléctrico, magnético, ó electromagnético. La información está estrechamente relacionada pues con el grado de orden y estructuración de un sistema, con su conductividad, con su simetría y con su geometría. En las materias puras las moléculas se estructuran de forma armoniosa y geométrica, ordenada, y por lo tanto contienen proporcionalmente poca información. Aclaramos esto con un ejemplo, porque en vez de un ejemplar de un libro compremos cien es obvio que no vamos a tener más información. Sabemos que en Homeopatía no importa ni siquiera la cantidad de glóbulos de una dosis, sino la información que contienen. Si mejoramos la conductividad de un sistema mejoramos la transmisión de energía y de información a través de él. La geometría de los sistemas determina también

“ondas de forma” que generan distintos armónicos y resonancias. Diferentes estructuras orgánicas actúan como resonadores. Cuanto más alto es el grado de orden y simetría de un sistema menor cantidad de información proporcionalmente contiene y mejor resulta la transmisión de la energía de la información en él. Si a un hígado sano, estructurado, cuyas células se polarizan y repolarizan rítmicamente generando ondas en una determinada frecuencia y longitud, por lo que demuestra poseer un alto grado de orden y una cantidad de información proporcionalmente baja debido a que todas las células del hígado sano poseen a este nivel una misma información y están sincronizadas, recibe informaciones perturbadoras que no puede transformar, entonces aumenta la cantidad de información, disminuye el grado de orden, y se ve alterada la conductividad. Si conseguimos aumentar el grado de orden del sistema lógicamente disminuye la información. El hecho de “ordenar” los hábitos y el ritmo de vida de un paciente siempre posee un efecto positivo en cualquier terapia, es reequilibrador, aunque la vida le pueda parecer más monótona porque procesará menos información. Creemos que las terapias deben ser ordenadas, pulsantes, y rítmicas, en la medida de lo posible. Según el Dr. colombiano J. Carvajal: “...el cuerpo vemos que es una estructura que se autoorganiza. Pero sobre esta estructura lo que se deposita es consciencia, que son patrones de organización, que son a su vez patrones rítmicos. El ritmo es el corazón de la vida. Todo nuestro cuerpo son patrones rítmicos, la respiración, los movimientos intestinales, musculares, etc.”. Si todo es energía y los procesos oscilantes, es evidente que la información tendrá una estrecha relación con la frecuencia, que es ritmo. En todo lo existente, desde una célula a un sistema ecológico, son inherentes los ritmos, la reiteración de los cambios funcionales y de estado. Y, de acuerdo con los ciclos vitales, los ritmos pueden prolongarse desde milésimas de segundo hasta millones de años. Y. V. Pantuhin, S. B. Nohanaya, y M. V. Lavolzhensky, del Instituto de Hidroquímica en Rostov-Don, llegaron a la conclusión de que en los sistemas biológicos oscilantes la frecuencia de la energía electromagnética es el principal factor externo que determina la adaptación. Según ellos la máxima adaptación se da en los casos en que la frecuencia del factor externo es igual a la mitad de la frecuencia de resonancia del sistema, y la adaptación se ve distorsionada si la frecuencia es 1,33 la de resonancia del sistema. A la idea de Qi, Ki, Prana, Energía Vital, Fuerza Vital, Energía Orgónica, etc., se asocia siempre un contenido de información indispensable para la vida biológica, lo que denominamos bioinformación. Los objetos biológicos entran en resonancia con diferentes informaciones análogas a su naturaleza que sintonizan y procesan, y al mismo tiempo son emisores de información. La complementariedad dinámica natural entre las señales endógenas y las del medio ambiente (frecuencia, amplitud, potencia, modulación, forma, fase, y composición de las señales complejas), asegura la sutil discriminación de la información “interesante” para el ser vivo del “ruido electromagnético” (Ventana de Adey, Umbral Láser), y permite a los organismos, como formas de energía, diferenciarse de los campos de energía que les rodean, dado que no existe una

línea divisoria clara entre los campos de origen endógeno y los del ambiente en determinados niveles. El ser humano, como podemos comprobar a través de la BCQH, la Auriculomedicina, la Radiestesia, y la Kinesiología, por ejemplo, es un excelente biorresonador, especialmente si está dotado para ello y practica. Vemos que en el Universo en transformación constante la información transita en el espacio-tiempo de un modo vibratorio, transportada por ondas portadoras ó gravitacionales (energía de la información). La señal de comunicación más rápida que conocemos es la onda electromagnética, cuya velocidad máxima es la misma que la de una onda luminosa ó una onda de radio (ambas también ondas electromagnéticas), es decir unos 300.000 Km/s. La velocidad de las ondas electromagnéticas varía con el medio y depende de su longitud de onda, pero las propiedades físicas son las mismas. Como sabemos las ondas electromagnéticas de baja frecuencia se denominan campos, y las de alta frecuencia radiaciones. A distintas frecuencias, longitudes de onda, fases, modulaciones, y potencias, se asocian distintos tipos de información. Sea cual sea el bosón que transporta la señal ó información que sirve de vínculo entre dos estructuras en interacción, se le puede asociar una onda que se descompone en dos planos, uno vibratorio de tipo electromagnético, y un plano de fase ó de propagación. El plano vibratorio, formado por parejas de vectores perpendiculares el uno respecto del otro a 90o, queda detenido por cualquier estructura reticular, es directamente perceptible. El plano de fase, constituido por parejas de vectores a 180o uno del otro, es decir vectores de repulsión y atracción en sentido inverso pero en el mismo eje, y que es perpendicular al plano vibratorio, no queda retenido por una estructura reticular. Forma el plano de propagación, el plano de la onda de compresión imperceptible, irreal, virtual. Este plano se pone en evidencia mediante sistemas llamados de contraste de fase, que modifica cuando lo cruzan. Estos dos planos de la misma onda, poseen la misma información bajo sus dos expresiones posibles: real y virtual. El bosón intermediario de la acción electromagnética, transporte de información en el espacio-tiempo es el fotón, y hemos de suponer que las características de los fotones son las mismas desde el origen del Universo. De todas formas existen casos, como planteó el físico J.S. Bell en su Teorema, en los que nos vemos obligados a aceptar una transferencia instantánea ó superlumínica de la información. Parece ser que todos los procesos fundamentales del Universo están situados fuera del espacio-tiempo, aunque generan sucesos que pueden estar localizados en el espacio-tiempo. Los postulados que Bell formuló teóricamente en 1964 fueron demostrados experimentalmente, y no entraremos en ello, por John Clauser y Stuart Freedman en 1972, y en 1975 Jack Sarfatti elaboró basándose en ello su Teoría de la Transferencia Superlumínica de Negentropía (información) Sin Señales. Según él, la indivisibilidad de acción del cuanto conduce de forma consistente a la idea de mensajes sin señal. En cada salto del cuanto se produce una transferencia espacial superlumínica de información. El también físico Henry

Pierce Stapp llegó a la misma conclusión y escribió: “los fenómenos del cuanto ofrecen pruebas prima facie de que la información circula de maneras que no están conformes con las ideas clásicas. Por esta razón la idea de que esa información sea transferida superlumínicamente, no es, a priori irrazonable”. La teoría de la transferencia superlumínica de la información podría ser una analogía física de la idea de sincronismo de C. G. Jung.

2.5- LA MULTIDIMENSIONALIDAD.

El físico y matemático B. Heim, en su Teoría del Universo Octodimensional, afirmó que los procesos biológicos sólo pueden describirse completamente utilizando seis dimensiones, y existirían además al menos otras dos que denomina “psíquicas”, no materiales. Astrofísicos rusos, basándose en sus propios estudios, en postulados de la Mecánica Cuántica (ver la Función de Onda de de Broglie y Schrödinger, las Ondas de Probabilidad de Max Born, el Principio de Incertidumbre y la Mecánica Matricial de Heisenberg, por citar algunos relacionados) y el Teorema de J. S. Bell y sus desarrollos posteriores, determinaron teóricamente que existimos simultáneamente en dos planos distintos pero indisociables, el que denominaron Real, al que pertenecen la masa y la energía, y el que denominaron Espiritual al cual pertenece la información (existen otros modelos teóricos como el del físico David Bohm sobre el Orden Implicado y el Orden Explicado, ó el Tyller-Einstein que habla de espacio-tiempo positivo/electromagnético y espacio-tiempo negativo/magnetoeléctrico). A la información por lo tanto le atribuyen una naturaleza sutil, intangible. Fuera del espacio-tiempo, del mundo material tetradimensional, la transmisión de información se realizaría superlumínicamente. El “Universo Continuo Inteligente”, la “Consciencia Cósmica”, lo que podríamos asociar a la idea de un “Dios Omnipresente” (sin maniqueismos), procesaría toda la información a nivel Global. La información accesible y procesable por un ser estaría relacionada con su nivel vibracional (capacidad de resonar con), ó nivel evolutivo si se prefiere, con su consciencia (que creemos se manifiesta en todos y cada uno de sus aspectos), es decir, con su información referencial, la cual se situaría en el Plano Espiritual, por utilizar la denominación de los científicos rusos. El cuerpo y la mente, psique y soma, se situarían en el Plano Real. No deja de ser esta otra teoría con un gran número de complejas ecuaciones, pero manifiesta el reencuentro que hace tiempo se está produciendo entre la física y la metafísica al afrontar determinados fenómenos.

De un total de doce, las dimensiones que corresponderían al Plano Real según físicos alemanes que han trabajado posteriormente en esta teoría, serían seis: 1ª) 2ª) 3ª) 4ª) 5ª) 6ª) Longitud Superficie Volumen Espacio-tiempo Posibilidad Realización.

En la 5ª dimensión, que crearía posibilidades, se formarían ondas de probabilidad con las cuales entraríamos en resonancia, lo cual liberaría en el espacio-tiempo (4ª dimensión) información procedente del Plano Espiritual. Éste segundo Plano estaría constituido por otras seis dimensiones. La 7ª y la 8ª se relacionarían directamente con la información que accede al Plano Real, y las 9ª, 10ª, 11ª, y 12ª, (que denominan G-4) se relacionarían con el procesamiento, almacenamiento, y transmisión, de la información a nivel global por parte del Todo (“Creación”). De todas las probabilidades disponibles en el espacio-tiempo se realizaría (6ª dimensión) solamente una. Es decir, que según la hipótesis del Universo Dodecadimensional parece que más que avanzar nosotros hacia lo que entendemos como futuro, éste vendría paradoxalmente de alguna forma hacia nosotros. El pasado y el futuro parecen estar implícitos en el presente. El recién nacido, por ejemplo, es una fracción de un todo a “imagen y semejanza” del mismo, que evoca el presente del futuro. Es apto para desarrollar todas las especificidades posibles que existen en él bajo forma memorial, embrionaria, aespecífica. Sus genes son los soportes materiales de la información heredada, de la memoria de todo lo que fue y de todo lo que será. Es curioso que ello le permita, por ejemplo, reproducir cualquier fonema, y por lo tanto aprender cualquier idioma, a pesar de que olvidará y perderá la capacidad de reproducir los fonemas que no utilice. Siguiendo con la teoría antes citada, la información perturbadora que no transformamos, además de bajar nuestros grados de orden y acoplamiento de los diferentes subsistemas, resonaría constantemente con las mismas ondas de probabilidad. Esto nos recuerda aquel refrán sobre el hombre y el volver a tropezar con la misma piedra, pero debemos tener presente que comportaría tanto aspectos que podríamos considerar positivos como negativos. Afortunadamente no todas las informaciones son perturbadoras, es decir, que no todas ponen en marcha mecanismos de adaptación que requieren un gasto energético adicional, y nos sitúan en un nivel mayor de fragilidad. Desde este punto de vista una enfermedad recidiva ó que se ha cronificado, por ejemplo, sólo se puede curar si el sistema es capaz de transformar, neutralizar, ó integrar, la información, ó suma de informaciones perturbadoras de lo que fue un grado óptimo de orden, estructuración, equilibrio, y

conductividad del mismo. Los focos inflamatorios, por ejemplo, presentan un espectro de oscilaciones específico e inarmónico que interfiere las oscilaciones fisiológicas, y provoca que el nivel de orden sea inferior a lo normal en la zona afectada. El organismo intenta neutralizar la interferencia mediante oscilaciones simétricas con las mismas fases, lo cual requiere un gasto energético constante que el Dr. B. Khöler denomina “trabajo de mantenimiento”. Este trabajo se realiza según él en el sistema resonador ADN que describe el Dr. F. A. Popp del Instituto Max Planck, en cuyos trabajos entraremos más adelante.

3.- EL SER HUMANO.
3.1- COMO ESTRUCTURA DISIPATIVA.

El ser humano es un todo que contiene lo infinitamente pequeño y forma parte de lo infinitamente inmenso. Según la Teoría de la Globalidad de la Medicina Tradicional China (MTC) el ser humano es “un microuniverso dentro del macrouniverso”, lo cual nos sugiere a priori una similitud, una idea de imagen fractal, de pedacito de algo que podemos conceptuar, para entendernos, como un Holograma del Todo. Está en constante intercambio de información, masa, y energía, con el Todo Universal a distintos niveles, desde lo macrocósmico a lo microcósmico, desde lo denso a lo sutil. La conexión es imprescindible para la vida, y todo está más conectado de lo que parece a simple vista. Aebersold ha llegado a la conclusión de que el 98% de los aproximadamente 1028 átomos de que se compone el organismo se renueva cada año, y al cabo de 5 años toda la estructura atómica ha sido renovada. A nivel celular, cada estructura corporal tiene su propio ritmo de renovación, muy alto en el caso de los componentes del tejido óseo, ó muy lento como en el caso del colágeno y el hierro de las moléculas de hemoglobina. Perdura la forma, el aspecto, el tipo de estructura, pero no los elementos componentes que en última instancia son energía. Por ello no es extraño pensar que la energía con contenido en información biológicamente relevante configure patrones que determinen la estructura somática. No existe un Yo material estático y fijo en el espacio y el tiempo. Ni siquiera estable. Incluso algo tan propio y definitorio de un individuo como lo son sus genes está en contínua renovación. La vida de la molécula de ADN es de sólo unos meses, y las proteínas que la componen pueden ser compartidas por organismos tan disímiles como las bacterias, las plantas, ó diferentes seres humanos durante el transcurso de un relativamente corto período de tiempo. El biólogo de Harvard Bernard Davis sugiere que es posible que la primitiva evolución de los virus tuviera por objeto transferir bloques de ácidos nucleicos entre unos y otros organismos. Según Davis: “no es inconcebible que todo el ADN del universo viviente pueda formar parte de una cadena ininterrumpida de contactos de baja frecuencia”. Utilizando el concepto de sistema disipativo desarrollado por el premio Nobel (1977) belga de origen ruso Ilya Prigogine en su Teoría de las Estructuras Disipativas, se puede analizar al ser humano como un sistema disipativo unificado abierto en un régimen no lineal más ó menos cíclico, formado por un gran número de subsistemas disipativos unificados abiertos acoplados en equilibrio dinámico, organizados en esferas funcionales, y que interactúan coordinadamente. Aunque cada uno de ellos tiene una frecuencia

de resonancia propia, y se organizan en diferentes niveles energéticos, tenderán a buscar en la medida de sus posibilidades un equilibrio estacionario global, una misma frecuencia global de resonancia, una sincronicidad, un orden. Según la Segunda Ley de la Termodinámica cualquier intento de realizar un trabajo genera la pérdida de una cierta cantidad de energía en forma de calor, con lo cual se predice teóricamente la “muerte térmica” del Universo. A ese estado final se le da el nombre de “equilibrio”. Pero todo proceso biológico muestra una tendencia a alejarse del “equilibrio” termodinámico. Según Prigogine, a nivel local, determinados sistemas en su interacción con el entorno fluctuante pueden evolucionar hacia formas más complejas que absorben energía del medio y devuelven los subproductos que genera la utilización de esa energía. Para mantener el orden cada acción desencadena una reacción. Esta capacidad de autorganización, de conseguir un nivel de orden superior, ó de disminuir la entropía si se quiere, implica que ha habido una posibilidad de adaptación provocada por procesos que resultaban caóticos. El orden sólo puede surgir del caos. Las perturbaciones generan evolución. Los sistemas que están aislados de toda perturbación ó totalmente adaptados a las que reciben están protegidos frente a los cambios. La susceptibilidad del sistema es el factor que cataliza los cambios y la evolución. Los cuerpos de la Naturaleza creemos que tienden hacia la organización y hacia la sincronización y no hacia el desorden y el caos, aunque puedan desaparecer (transformarse en definitiva) en este empeño de desafiar la Segunda Ley de la Termodinámica. Cuando el sistema es incapaz de reponer la información estructural original que va perdiendo, su grado de orden disminuye. La reproducción es desde un punto de vista entrópico una solución “económica” para garantizar la continuidad de la vida. Todos los subsistemas componentes del microuniverso humano, entendido como un sistema disipativo unificado abierto, están interconectados y pueden cooperar para que se realicen transformaciones reestructuradoras del conjunto, tanto a nivel molecular como a nivel consciente. Como señaló Prigogine, en estas transformaciones, las moléculas no se limitan a interaccionar entre ellas, “sino que muestran también un comportamiento coherente con el organismo al que pertenecen”. Nada es exactamente igual in vivo que in vitro. En un nivel material se desarrollan procesos bioquímicos, en un nivel energético procesos biofísicos, y en el nivel de la información procesos biocibernéticos. Por ello, y dando por supuesto que siempre es el paciente el que sana gracias a su propia capacidad, podemos ayudarle a transformar las informaciones perturbadoras actuando sobre estos sistemas de una forma coherente y precisa. Las ondas electromagnéticas aparecen como portadoras de información y activadoras de procesos. La energía de la información se mueve dentro del ser humano en diferentes niveles. Los sentidos, el sistema inmunológico, el sistema nervioso, el sistema endocrino, el sistema circulatorio, el sistema basal ó matriz (según A. Pischinger en primer lugar, y desarrollada por O. Bergsmann, F.

Perger, y H. Heine), la red de meridianos descrita en la MTC, el sistema resonador ADN (según Popp y Chang), ó la red de chakras y nadis, son diferentes vías de interacción entre los diferentes subsistemas que nos estructuran, más ó menos sutiles, pero absolutamente indisociables e interconectadas. Utilizando otra vez el concepto de holograma, comentado anteriormente, vemos que parece existir una conexión holística entre todas las partes y el todo. Por ello, toda técnica terapéutica que promueve en el paciente el conocimiento de su unidad psicosomática, facilita su reorganización. La capacidad adaptativa propia del paciente, que le permite volver a su máximo nivel de equilibrio dinámico estacionario, es determinante para la consecución de la recuperación.

3.2- EL CONCEPTO DE BIOCAMPO.

Todos los objetos biológicos, y los no biológicos también, son en mayor ó menor medida emisores de ondas electromagnéticas, como se ha podido comprobar. Los campos emitidos por los objetos biológicos se han detectado, por ejemplo, con la fotografía Kyrlian, la termografía, el Auraspectrophotometer, el sistema Visión Aura, ó los magnetómetros de alta sensibilidad. Según el físico teórico inglés G. J. Hyland: “los sistemas vivos tienen la capacidad de almacenar ciertas cantidades de energía de origen metabólico ó absorbidas de campos radiantes externos, supratérmicamente en modos vibracionales excitados”. La energía de las ondas electromagnéticas que es absorbida por la materia se transforma y almacena de diferentes modos (térmico, vibracional, rotacional, electrónico) en la sustancia absorbente. Un material dado puede ser transmisor de unas determinadas longitudes de onda y absorber otras. La capacidad autoorganizativa de los sistemas disipativos abiertos en regimenes no lineales alejados del “equilibrio termodinámico”, permite que cuando la cantidad de energía aportada excede a la cantidad de energía que el sistema puede convertir en calor, una parte de este excedente sea canalizado atérmicamente en forma de vibración más alta, organizada, y coherente, de todo el sistema, protegida contra la disipación, y cuya frecuencia está en la banda de las microondas. Es en esta zona donde encontramos la mayor intensidad de emisión del cuerpo humano. De todas formas los campos de muy baja frecuencia, y las modulaciones de baja frecuencia de ondas portadoras de muy alta frecuencia son muchas veces no detectables por los aparatos analizadores. El término biocampo es de origen ruso. Se considera al norteamericano D. Cohen uno de los padres del Biomagnetismo moderno. El Biomagnetismo como ciencia se diferencia de la Magnetobiología, en que ésta estudia el impacto de los campos magnéticos externos sobre los sistemas biológicos, y el primero los

campos evocados por los mismos. La intensidad de los campos biomagnéticos (CBM’s) es millones de veces más débil que la del campo magnético terrestre (CMT = ± 10-4 Teslas ó 0,4 gauss de media), particularmente si tenemos en cuenta por ejemplo el del corazón en los seres humanos (± 10-10 T). Por ello las mediciones deben realizarse en complejas y caras habitaciones especialmente selladas ó con sistemas gradientométricos que eliminan sustancialmente el ruido de fondo, aún cuando pueden verse afectados de todas formas por campos de fuentes distales. El progreso en la detección de los débiles CBM’s debe atribuirse al desarrollo de magnetómetros supersensibles basados en el efecto Josephson de los superconductores, y al desarrollo del hardware y el software adecuados. Cohen publicó en 1970 los primeros resultados de sus investigaciones basadas en la utilización del Superquantum Interference Device (SQUID), una de las herramientas más utilizadas en la investigación. Posee una sensibilidad que alcanza ± 10-14 T. CBM’s de inferior magnitud han podido ser detectados en condiciones experimentales especiales. Los países en los que más se ha avanzado en este campo son Rusia (sobre todo en la antigua URSS), USA, Finlandia, Canadá, Japón, y Alemania. A pesar de que el Biomagnetismo ha desarrollado técnicas de estudio y diagnóstico, y ha demostrado la relación existente entre campos magnéticos y determinadas actividades vitales, aún no ha adquirido la consideración que merece en la Biología y Medicina académicas. La mayoría de trabajos han sido realizados por físicos, ingenieros, e incluso geológos, siendo paulatinamente mayor el número de biólogos y médicos que se han añadido a la investigación en este campo en los últimos años. Se ha dado mucha más importancia a las posibilidades de diagnóstico (magnetocardiografía, magnetorretinografía, magnetomiografía, magnetoencefalografía) que a los usos terapéuticos de los campos magnéticos, conocidos por otro lado desde la antigüedad en diferentes culturas. S. Williamson puntualizó que el CBM detectado en el exterior del organismo era algunos niveles inferior al superficial ya conocido a causa del efecto magnetobiológico. Aunque no mencionaba un papel fisiológico del CBM, mantuvo que es un eco sutil del estado funcional del organismo. Si todo es energía debemos ser consecuentes. Los objetos biológicos irradian ondas electromagnéticas de origen endógeno de muy baja intensidad. Los electrolitos en movimiento, en el sistema circulatorio ó entre las células por ejemplo, generan campos electromagnéticos. Campos de baja frecuencia en el rango que va desde menos de 1 Hz hasta los 1015 Hz (ELF) son generados en las células por procesos biológicos como la alteración de la configuración de las proteínas, las variaciones en la cantidad de lípidos, ó por el movimiento de los iones a través de la membrana celular. Las radiaciones de alta frecuencia son generadas por procesos como la peroxidación enzimática, la producción de ATP, el ciclo de Krebbs, la mitosis, ó la propia existencia de luminiscencia natural en las proteínas y ácidos nucleicos, que como es sabido poseen propiedades ópticas.

3.3- LA EMISIÓN Y ABSORCIÓN DE FOTONES.

Por las investigaciones de Fritz Albert Popp, L. V. Beloussov, Wolfgang Ludwig, Mae Wan Ho, y Jiin Ju Chang, entre otros, conocemos lo que se ha denominado como Emisión y Absorción de Fotones. Es un proceso básico de la organización biológica que posee propiedades morfogenéticas. La superposición de campos electromagnéticos coherentes, en particular de fotones (denominados biofotones), durante intérvalos de tiempo biológicamente relevantes, en estructuras biológicas relevantes, genera patrones de interferencia constructiva y destructiva que organizan el movimiento y la actividad de las biomoléculas dentro y entre las células. Los patrones de interferencia destructiva tienden a formarse en el exterior de la célula, y los de interferencia constructiva en el interior. Como sabemos ello es también una premisa para la codificación de información holográmicamente. Las células organizan su orientación y la distancia entre ellas (atracción y repulsión) a través de los patrones de interferencia que se crean por las emisiones y reemisiones de biofotones. El ADN es un emisor y receptor de biofotones con alta calidad resonadora, y posee una densidad de información según Popp de 1021 Bit/cm3. La emisión de biofotones, situada en el infrarrojo (IR), visible, y ultravioleta (UV), es de muy débil intensidad, y sólo unos pocos fotones en el campo permiten la utilización de luz “no convencional”, coherente, como instrumento de comunicación. Gracias a su alta coherencia y a su oscilación equifásica tienen un gran poder de penetración. La coherencia implica que las oscilaciones tienen la misma longitud de onda, y son equifásicas por que las fases son iguales. Las señales coherentes equifásicas se almacenan extraordinariamente bien en el agua corporal. Debemos tener en cuenta que las células pueden presentar un grado de ordenamiento tal que actúen como superconductores. La transmisión de señales de baja intensidad es posible a través de débiles fuerzas de correlación entre cadenas proteícas en los tejidos. La señal se transmite cuando es lo suficientemente fuerte como para estimular la cadena proteica pero lo suficientemente débil para no romperla y bloquear la transmisión de la señal. Por encima y por debajo de estas intensidades no se produce ninguna reacción. El umbral de respuesta se denomina Ventana de Adey, como su descubridor W. R. Adey. Dijo Adey: “los efectos biológicos de los campos eléctricos externos están relacionados con el gradiente eléctrico que introducen en un tejido. Ello viene determinado por el grado de acoplamiento entre el campo y el tejido”. Parece que existe un mecanismo de regulación para aceptar ó rechazar señales externas basado en la propia necesidad. Se entiende entonces que señales muy débiles puedan tener un efecto terapéutico mayor que otras más potentes, incluso aplicadas durante cortos espacios de tiempo y en menor periodicidad.

Desde el punto de vista de la Teoría del Caos, entre los dos extremos que serían el caos total y el orden rígido, encontramos un sector intermedio al cual se califica de caos determinístico en el que puede generarse a partir de un caos aparente un determinado orden. La vida biológica posee un orden dinámico, está situada entre el orden rígido y el caos total, en el denominado Umbral Láser dado que en el láser también existen tres sectores de trabajo, pero solamente un sector muy estrecho produce una luz coherente, concentrada, y levemente fluctuante. Por encima y por debajo de este umbral la luz es incoherente. Este umbral láser en el organismo corresponde a la Ventana de Adey. El orden rígido no reacciona ante ninguna señal, y el caos total reacciona caóticamente ante las señales. El umbral láser en el organismo se caracteriza porqué las señales fluctúan en un estrecho sector de frecuencias alrededor de un valor medio. Como comentábamos con anterioridad un organismo en equilibrio posee un orden dinámico y mantiene unas frecuencias ligeramente fluctuantes, que poco antes de la muerte se van volviendo rígidas. Un ejemplo de orden rígido serían las ondas cerebrales de un epiléptico, y de caos total las emisiones caóticas de las células en un tumor maligno. En una inflamación aguda nos situaríamos desde esta óptica en el caos determinístico, dado que es una reacción con propósito curativo. El 99% de las células en el organismo tienen menos de dos años de edad. Existe una constante sustitución de células viejas que mueren y ceden espacio a células nuevas. Por ejemplo, la capa que recubre el interior del estómago se repone cada semana, la piel se renueva totalmente cada mes, y el hígado se regenera cada seis semanas. El equilibrio se sitúa en una constante proporción de muertes y divisiones celulares. Vemos la muerte desde esta perspectiva como una fase imprescindible del plan vital, un proceso activo. Las investigaciones de los patólogos A. Currie, J. Kerr, y A. Wyllie muestran que es un suceso controlado y organizado por un programa vital activo. Denominaron “apoptosis” a este fenómeno de autodestrucción programada que no está relacionado a priori con estímulos externos. El suicidio de una célula vieja ó dañada es activado por los genes myc que controla el crecimiento, y p53 que asegura la muerte de las células dañadas. En las células tumorales la función del p53 está suprimida. El crecimiento celular está estimulado por la STH, pero la velocidad del crecimiento viene determinada por la autorregulación de las células. Una célula aislada no tarda en dejar de dividirse y morir. Según M. Raff necesita recibir señales de otras células vecinas de su mismo tipo. Cuando las células por algún motivo se distancian se produce un desplazamiento de fase. En función de ese distanciamiento surgen patrones de interferencia constructiva que aumentan la tasa de división. Al producirse un mayor crecimiento disminuye el espacio entre las células y cambia el ángulo de fase. Entonces la interferencia constructiva se convierte en destructiva e impide el crecimiento celular. Las señales generadas por un grupo de células sanas inhiben la acción del gen myc y del p53 mientras una célula desarrolla su función con normalidad.

La máxima intensidad de emisión se produce breves instantes antes de la muerte celular, cuando la energía y la información abandonan la célula. Se ha podido comprobar que durante la mitosis las células emiten en el rango del UV, y que la exposición a la luz UV excita por resonancia la mitosis. De ahí la utilización de rayos UV en medicina alopática, ó de luz violeta en Cromoterapia (menos agresivo), para el tratamiento de la Psoriasis, y la contraindicación en Cristaloterapia de la aplicación del cristal de Amatista en los casos de tumores. Las células cancerosas emiten intensamente en el UV. Según Bigu del Blanko y Marco Bischof la emisión del cuerpo humano llega más allá del UV. El campo electromagnético se demuestra pues el más poderoso instrumento de organización y comunicación biológicas. Recordamos que la complementariedad dinámica natural entre las señales endógenas y las del medio ambiente (frecuencia, amplitud, potencia, modulación, forma, fase, y composición de las señales complejas), asegura la sutil discriminación de la información “interesante” para el ser vivo del “ruido electromagnético” (Ventana de Adey), y permite a los organismos, como formas de energía, diferenciarse de los campos de energía que les rodean, dado que no existe una línea divisoria clara entre los campos de origen endógeno y los del ambiente en determinados niveles. Si los seres vivos son sensibles a las variaciones de este tipo de informaciones sutiles, generadoras de procesos adaptativos y reguladores, la polución electromagnética cada vez más intensa, al margen de otros efectos patológicos valorados y descritos por algunos investigadores, es obvio que trastorna el medio electromagnético natural habitual de una forma excesivamente rápida para permitir procesos adaptativos, y podría inducir cambios y patogénesis más allá de los efectos negativos que se han podido valorar hasta el momento. El ser humano, como hemos visto con anterioridad, ha evolucionado influenciado por campos y radiaciones naturales en unos rangos y patrones de frecuencias. Si utiliza las oscilaciones coherentes para organizarse y mantenerse en equilibrio, la aparición masiva en el medio ambiente de oscilaciones coherentes artificiales, como por ejemplo la radiación de microondas utilizada en la telefonía móvil, puede crear interferencias que generen reacciones anómalas de diverso tipo a corto, medio, ó largo plazo. Los efectos biológicos dependerán de la coherencia, la potencia, la duración de las señales recibidas, y de las posibles resonancias e interferencias que se puedan establecer con procesos y estructuras fisiológicas. Lo que está claro es que los procesos biofísicos están jerárquicamente por encima de los procesos bioquímicos.

3.4- EL SISTEMA DE REGULACIÓN BASAL.

El tejido conjuntivo blando es muy abundante en el organismo y posee unas funciones de nutrición, protección, y control para todas las células orgánicas. No es sólo una yuxtaposición de fibrocitos, sino que está estructurado en forma de retícula. La matriz intercelular ó sistema basal está formada por este tejido, y se compone básicamente de agua y una red de biopolímeros de azúcar, proteoglicanos (PG) y glucosaminoglicanos (GAG), con inclusiones de colágeno, elastina, y glucoproteinas de reticulación como la laminina. En esta red PG/GAG encontramos iones orgánicos e inorgánicos, metabolitos y catabolitos, y todos los componentes del plasma sanguíneo. De hecho el plasma sanguíneo es una sustancia basal de gran movilidad, a la cual sólo le faltan colágeno, elastina, y fibras nerviosas vegetativas. El sistema basal ó matriz se extiende por todo el organismo y es un nexo de unión entre todas las células. Recordemos que la matriz representa el polo opuesto a la célula. Todos los procesos de nutrición y eliminación de residuos se producen a través de este sistema a una velocidad altísima. Ningún capilar aporta sustrato directamente a una célula. Los nutrientes se vierten entre el tejido conjuntivo blando. Desde ese punto (cilindro de Krogh) difunden a lo largo de cierto trayecto (tramo de tránsito) hasta la célula orgánica. Un capilar central abastece a entre 500 y 1.000 células a través del tramo de tránsito de forma pulsante. Los metabolitos de las células son liberados también de forma rítmica. La eliminación de toxinas en la matriz se produce a través de la sangre y la linfa. El sistema basal es responsable de funciones básicas como el equilibrio del agua y del pH, ó el metabolismo del oxígeno y los electrolitos. El agua queda fijada por la diferencia de carga negativa que presentan los PG. Las estructuras cluster de puentes de Hidrógeno del agua permiten el almacenamiento y la transmisión de energía de la información. Según H. Selye el sistema basal reacciona de forma homogénea a los estímulos. Cabe decir que los clúster, en forma de tetraedros, están formados por moléculas de agua enlazadas por uniones de puentes de Hidrógeno. A la temperatura corporal un clúster cuenta con un promedio de 400 moléculas individuales. Existen un sinfín de estructuras de clústers, en forma de anillos, cadenas, etc.. Si se modifica la estructura de los clústers en el agua, también se modifica su espectro de vibraciones, por lo que el agua puede entrar en resonancia con un gran número de frecuencias si los clústers permanecen estables durante un tiempo prolongado. Existen clústers, en el agua con estructura de cristal líquido, con una unión aproximadamente veinte veces más fuerte que los del agua no-ordenada normal, en la cual los clústers sólo permanecen estables durante fracciones de segundo y vuelven a formar nuevas estructuras. Los dos estados coexisten en el agua en equilibrio. La parte del agua con estructura de cristal líquido puede modificar su estructura solamente si se aporta la suficiente energía (como en el caso de la sucusión en Homeopatía), ó mediante el Efecto Túnel descrito por la Física Cuántica. En el tejido conjuntivo blando existen gran cantidad de células de la defensa y al mismo tiempo es lugar de desarrollo de los procesos patológicos. Dirige la reacción inmunológica inespecífica y es la base del sistema

inmunológico específico. Las terminaciones nerviosas vierten también al espacio intercelular sustancias transmisoras, lo cual tiene especial importancia para los circuitos reguladores. En la matriz se completan regulaciones humorales hasta obtener circuitos, y se convierte la unión neurohumoral en sistemas mixtos. La sensibilidad de los nervios vegetativos depende del sistema endocrino, pero el entorno iónico determina las diferentes reacciones, siendo preponderantes los iones Ca2+, Na+, K+, y Mg2+. Es posible que el mismo estímulo nervioso origine reacciones opuestas según la carga del sistema basal. La composición de nuestro equilibrio mineral y su distribución en iones y moléculas ligadas a proteínas es muy importante. Si se eliminan minerales necesarios ó se depositan residuos y tóxicos se deteriora la matriz y ello se refleja inmediatamente en las oscilaciones que emite. Un desequilibrio hormonal puede ser responsable de la disfunción matricial, así como la modificación del PH. La matriz posee una reactividad propia con cierta uniformidad. La red de PG oscila frente a estímulos eléctricos, magnéticos, ó electromagnéticos, y debido a su inestabilidad reacciona con depolarizaciones que pueden ser transmitidas a lo largo de amplios trayectos en el sistema basal. Es un sistema coloidal de carga elevada, cuyo estado queda determinado por la distribución de dicha carga. Fluctúa de sol a gel, lo que determina la velocidad de difusión de los nutrientes y actúa como un tamiz molecular. Es un excelente medio para la circulación de energía de la información. Son importantes las variaciones del pH, dependientes de la distribución de la carga en los fibrocitos. Cuando se aplican campos de muy altas frecuencias a soluciones coloidales se producen emisiones de ultrasonidos. La sensibilidad de la matriz frente a los estímulos no fisiológicos, sobre todo de incidencia continua aunque sean de poca intensidad es muy alta, y los efectos para la salud pueden ser devastadores. Un estrés permanente provoca una caída del potencial celular, con lo cual se alteran los circuitos energéticos reguladores, y disminuye la síntesis de ATP. Los fibroblastos excitados sintetizan PG y glucoproteínas estructurales. Se produce una reestructuración no fisiológica de la sustancia basal, quedando inhibida la hialuronidasa (que hidroliza el ácido hialurónico) por la adrenalina, y la síntesis de fibroblastos por la cortisona. Son causa de estrés permanente la polución electromagnética, la acumulación de radicales libres, toxinas, y metales pesados en la matriz, los focos sépticos, las geopatías, la existencia de otros campos interferentes (órganos desestructurados, cicatrices, tatuajes, prótesis metálicas, piercings, etc.), y los trastornos psíquicos y emocionales crónicos.

3.5- EL SISTEMA DE MERIDIANOS.

La Medicina académica ha centrado sus investigaciones para explicar los mecanismos de acción de la Acupuntura con una cierta estrechez de miras.

Prácticamente, salvo excepciones, sólo se ha tomado en cuenta el efecto analgésico y anestésico de la misma. En las técnicas de anestesia acupuntural aplicadas en intervenciones quirúrgicas se demuestra de una forma obvia la acción analgésica general provocada por la estimulación precisa e intensa de determinadas combinaciones de puntos, así como también sucede en el tratamiento del dolor. Desde un punto de vista neuroendocrino se asocia a dicha estimulación la secreción de receptores endógenos opiáceos, encefalinas y endorfinas, a diferentes niveles. Las endorfinas tienen un papel neuromodulador, e inhiben la liberación de acetilcolina, dopamina, y serotonina, por lo que se produce una inhibición presináptica. Desde un punto de vista neurofisiológico, basado en el origen blastodérmico común de los tejidos epidérmico y nervioso derivados ambos de la hoja embrionaria ectodérmica, existiría un Gate-Control-Sistem (según Melzak y Wall), en el que las agujas producen un estímulo doloroso muy débil que se transmite a través de las fibras A-beta y A-gamma, superpuesto al estímulo doloroso conducido por las fibras A-delta y C. Este estímulo débil viaja a una velocidad mucho mayor que la de otros estímulos dolorosos, e inhibe por competitividad el paso de información a la vía de sensibilidad termoanalgésica, a la altura de la segunda neurona, deteniendo el dolor a nivel periféricomedular. Existiría otra acción a nivel de la formación reticular del tronco del encéfalo, que recibiría información desde los puntos acupunturales para modular el impulso doloroso, y también, a nivel talámico, modulando la acción del tálamo. También existiría una acción sobre las áreas sensitivas del córtex que pueden controlar y detener el estímulo doloroso a nivel del cuerpo posterior de la médula espinal denominado Central Trigger Control. Pero todo esto es sólo una parte. Por ejemplo, a través de la termografía se puede observar una evidente acción antiinflamatoria añadida a la analgésica. El eje de polarización del ser humano es predominantemente longitudinal, como se puede observar fácilmente a través de la observación del grado de desviación de este eje según el sencillo método del Dr. Bahr (mediante el RAC ó VAS), y ello coincide con el recorrido de los meridianos principales y los “vasos maravillosos” (excepto Dai Mai, con parte de su recorrido transversal y que sitúa el centro de gravedad) descritos en la MTC. El Dr. Cantoni demostró en el ser humano lo que Becqer había observado anteriormente también en las salamandras, que existe una diferencia de polaridad entre las partes anterior/negativa y posterior/positiva del cuerpo. Los meridianos están en estrecha relación con las cadenas cinéticas de la musculatura, los vasos, y el sistema nervioso. Pueden considerarse en parte un rendimiento activo del tejido. Debido a la orientación de cadenas laterales se produce una conductividad de poca resistencia parecida a la hiperconducción. Cada punto de acupuntura comporta cuatro parámetros: neurotropo, humoral, morfogenético, y electromagnético. Según el punto tiene mayor peso específico alguno de los cuatro. Se trataría en realidad de un órgano multifuncional según O. Bergsmann. Posee sensibilidad a distintas calidades informativas, capacidad de modificación funcional rápida e intensiva en relación

a informaciones fisiológicas y patológicas internas, e influye en las variaciones de la intensidad del campo propias del organismo. Los puntos se sitúan internamente en el tejido conectivo blando, en la matriz. Cada punto realiza la función requerida en relación al sistema de puntura utilizado, al margen de su acción local ó reflexológica. De hecho, las agujas en la acupuntura actúan como electrodos de múltiple función, como vectores de programación. La inserción de la aguja pone en marcha diversos mecanismos de respuesta, pone en contacto varios niveles de información, y se genera una “señal de atención” en el punto. Existiría también una estimulación de la emisión y absorción de biofotones. Según el Dr. Charles McWilliams: “los puntos de acupuntura son puntos biológicamente activos (BAP), y son fundamentales para la recepción de los campos electromagnéticos externos”. Intervienen en el intercambio energético entre el organismo y el medio circundante. Como se sabe hace tiempo, las zonas cutáneas correspondientes a los puntos acupunturales ó BAP presentan una menor resistencia eléctrica, es decir, son mejores conductores de la energía, y por lo tanto de la bioinformación. A través de ellos es posible introducir informaciones en el sistema, generalmente sin obstáculos, a través de la red de meridianos. Según las investigaciones de H. Heine, la estructura del punto acupuntural presenta una fascia superficial atravesada por un haz vásculo-nervioso que forma un cilindro compuesto por proteoglicanos de la matriz (tejido conjuntivo blando) cerrado por una capa de proteoglicanos más espesa, existiendo en la superficie una terminación nerviosa. La piel en la zona del punto suele ser más gruesa y con corpúsculos de tipo táctil. Existen plexos venosos superficiales e internos conectados por comunicantes perforantes que rodean nervios y arterias, con terminaciones nerviosas de tipo simpático. Desde un punto de vista mecánico es un sistema viscoso-elástico que absorbe fuerzas de compresión (algo que se evidencia en los efectos del Shiatsu, la Digitopuntura, ó el masaje Tui Na). Una red de filamentos moleculares eléctricamente inestables constituye desde un punto de vista biofísico un sistema de almacenamiento de cargas, un acumulador. Al estar cubierto por una capa más densa de cualidad aislante nos recuerda a un condensador. Si se produce una sobreestimulación ó una lesión en los meridianos se producen reacciones patológicas. El traumatólogo y ortopeda ruso Dr. Nechushkin realizó un estudio detallado de las complicaciones (osteomielitis, unión defectuosa de las fracturas, trastornos digestivos, cardialgias, Diabetes Insípida aguda, fiebre intermitente persistente,...) en los órganos internos y en todo el organismo asociadas a la utilización de aparatos de osteosíntesis extrafocal, tracción esquelética, y diversas prótesis, que se observaban en los pacientes después de su implantación cuando se veían afectados los puntos y meridianos. La gravedad de los trastornos venía determinada por la cantidad de metal introducido en el cuerpo y el tamaño de las lesiones. Observó que se produce un cambio en los parámetros electromagnéticos, el metal genera un aumento de la conductividad permanente fuera de lo normal que frustra los procesos fisiológicos de regulación. Mientras tanto la inflamación y el tejido

cicatricial disminuyen la conductividad en el meridiano, poseyendo además el segundo una polaridad invertida y actuando como un imán. Esto genera campos interferentes, podríamos hablar también por la afectación del sistema neurovegetativo de focos neurales según el Dr. Huneke, los cuales alteran significativamente el flujo energético informativo y disminuyen el grado de orden y estructuración del organismo, pudiendo verse afectadas zonas distantes del foco. Lo mismo sucede con las prótesis, coronas, fundas, puentes, y amalgamas, metálicos implantados en la boca, que si además son de distintos metales y aleaciones mucho peor, por producirse reacciones electrolíticas, y por lo tanto corrientes galvánicas con campos magnéticos asociados en el ámbito del trigémino, muy cercanas al cerebro y a los meridianos que circulan por la cabeza (interna ó superficialmente). Además hay que valorar los comportamientos alérgicos hacia este tipo de materiales que se pudieran evidenciar. Diferencias de potencial superiores a 8 mV medidas entre la mucosa bucal y una amalgama, por ejemplo, nos indican la existencia de un campo interferente significativo. Los campos interferentes poseen oscilaciones patológicas de alta coherencia y se corresponden también con determinadas cargas psíquicas. Las investigaciones sobre las aplicaciones de las mediciones de la resistencia eléctrica cutánea en los puntos de acupuntura como método diagnóstico, y más tarde de testaje de sustancias, han sido desarrolladas durante este siglo, entre otros, por Dinier, A. K. Podsibiakin, V. G. Vroglalik, R. Völl, Grall, J. E. H. Niboyet, Soulié de Morant, M. Mussat, F. Morell, Motoyama, y H. Schimmel. Los valores de normalidad con respecto a la medición de la resistencia eléctrica cutánea en los puntos Jing de cada uno de los doce meridianos principales, en manos y pies, se sitúan entre 600 y 1.000 KOhms en los niños y entre 1.000 y 1.600 KOhms en los adultos. Cuanto menor es la conductividad menor es el nivel de energía en el meridiano y viceversa. Los electrodos de manos y pies, ó de muñecas y tobillos, utilizados en la mayoría de aparatos de Terapia por Biorresonancia reflejan la vital importancia de estas zonas a nivel terapéutico y diagnóstico. El flujo de información en los meridianos sabemos que puede ser influenciado por estímulos eléctricos y magnéticos, tal como demuestran la Electroacupuntura, la Magnetopuntura, la Laserpuntura, la Sonopuntura, ó la Cromopuntura. A través de mediciones realizadas con magnetómetros de alta sensibilidad y otros aparatos sofisticados, parece ser que por los meridianos circulan impulsos electromagnéticos, biofotones, y quizás información más sutil, conformando una red biocibernética holística que se asemejaría, por poner un ejemplo gráfico, a un circuito impreso. Algunos fenómenos descritos en la Medicina Tradicional China son debidos de todas formas a fenómenos de biorresonancia entre distintas partes del cuerpo (esferas funcionales), y la red de meridianos entendida simplemente como un sistema lineal no los puede explicar. El Dr. W. Ludwig considera que los meridianos: “son sistemas Lecher superconductores (conductores en cadena de parejas de péptidos) conductores de luz, rayos de

polarización, y partículas”. Son, por lo tanto, buenos medios conductores de las señales láser. Ciertas cadenas largas (centimétricas) de péptidos se aparejan mediante puentes de Hidrógeno formando retículas conductoras. Este tipo de sistemas conductores se denominan en electrónica sistemas Lecher, y deben su nombre al físico austríaco F. Lecher. Poseen la propiedad de transportar señales con las que entran en resonancia a través de distancias relativamente grandes con poca pérdida de señal. Debido a que los enlaces por puentes de Hidrógeno son débiles se produce un equilibrio dinámico ordenado localmente, donde las retículas de péptidos conductoras se estructuran y se desestructuran constantemente. Si una señal electromagnética entra en resonancia con una de estas retículas conductoras, circula a través de ella como una onda de polarización. Según el efecto Meissner, si la intensidad de la señal es mayor que la fuerza de unión de los puentes de Hidrógeno, la retícula conductora oscila mecánicamente de forma que se rompen los puentes de Hidrógeno y se bloquea la transmisión. El transporte de la señal es posible sólo en la Ventana de Adey.

4- LA BIORRESONANCIA.
4.1- CONCEPTO DE RESONANCIA.

Las interacciones de resonancia se encuentran en múltiples fenómenos naturales. La resonancia se puede definir como un intercambio de energía entre osciladores sincronizados. En los átomos, los electrones forman nubes alrededor de los núcleos estructuradas en varios niveles energéticos definidos. Para que un electrón salte de su nivel a otro superior tiene que recibir un cuanto de energía en una frecuencia concreta con la que entra en resonancia. Cuando pasa a un nivel inferior emite un cuanto en esa misma frecuencia denominada frecuencia resonante. Los átomos y moléculas tiene frecuencias resonantes determinadas, y sólo son excitados por energía con esas características vibratorias. Todo sistema físico presenta ante la influencia de una señal externa que puede ser variable, unos picos de absorción máximos en determinadas frecuencias. En dichas frecuencias la potencia absorbida es máxima. Las resonancias que se pueden generar pueden ser de picos muy agudos, intensas por ser muy precisas, ó más planas y menos intensas y precisas. Si hacemos oscilar un columpio con niño incluido, éste oscilará en una frecuencia determinada. Cuando aplicamos una señal exterior periódica como puede ser un empujón, el máximo efecto se conseguirá al sincronizar el empujón con la frecuencia de oscilación propia del columpio. En el caso de los edificios situados en una zona de movimientos sísmicos, el efecto de las ondas sísmicas será mayor si la frecuencia de éstas se aproxima lo suficiente a la frecuencia propia natural de oscilación de dichos edificios. En un circuito eléctrico de una antena de un receptor de ondas de radio, se varía la capacidad de un condensador al mover el díal de manera que podemos sintonizar las diferentes emisoras. La palabra resonancia proviene de un fenómeno acústico, y el estudio de las ondas sonoras nos ofrece una forma familiar y didáctica de analizar procesos que se rigen por las mismas leyes físicas en otros niveles, como es el caso de las ondas electromagnéticas (difracción, refracción, reflexión, e interferencia). Se denomina resonancia en acústica al fenómeno por el cual un cuerpo que es capaz de producir un sonido de frecuencia determinada entra en vibración y emite ese sonido cuando recibe ondas sonoras de un cuerpo que vibra con la misma frecuencia. El sonido emitido por resonancia excita la vibración al mismo tiempo del cuerpo que empezó a vibrar y emitir primero. Se genera un circuito de retroalimentación, un acoplamiento. Si se detiene el sonido procedente del cuerpo que empezó a vibrar primero, el segundo continua vibrando por resonancia. La resonancia se produce también con intérvalos armónicos superiores e inferiores de un sonido. Todo sonido tiene su origen en la energía,

la cual genera un movimiento vibratorio de un medio productor que se desplaza a través de un medio transmisor y es percibido por un receptor capaz de sintonizar por resonancia con dicho sonido. El sonido se propaga en forma de ondas longitudinales en los medios materiales (se suceden contracciones y dilataciones del medio transmisor, la direción de propagación coincide con la dirección de la vibración del medio), con mayor velocidad de propagación en los sólidos. Es afín al campo eléctrico, sinónimo de fuerzas de compresión como también lo es la fuerza de atracción gravitatoria. Dos sonidos tienen distinta intensidad cuando teniendo la misma frecuencia sus vibraciones son de distinta amplitud. Son de distinto tono, su cualidad fundamental, cuando tienen distinta frecuencia aunque la amplitud sea la misma. Y tienen distinto timbre cuando teniendo la misma frecuencia y amplitud sus vibraciones son distintas. Para los seres humanos sólo son audibles las vibraciones situadas entre 16 Hz y 40 KHz. No todos los sonidos nos resultan agradables, y cuando se combinan el efecto depende de sus intérvalos, lo cual nos produce un efecto de armonía ó disarmonía. El ser humano vibra, y por lo tanto presenta un complejo “acorde” que será más armónico cuanto mayor sea el grado de acoplamiento entre sus diferentes sistemas y con el medio ambiente. Las ondas electromagnéticas son campos eléctricos y magnéticos oscilantes que se desplazan en el espacio en forma de ondas transversales y difieren en la frecuencia (tono) de su oscilación. Un objeto cargado genera un campo electrostático. Cuando se acelera una carga ésta emite un campo eléctrico variable al cual va asociado un campo magnético también variable en el tiempo. Los campos eléctrico y magnético son perpendiculares entre si, y ambos perpendiculares a la dirección de propagación de la onda. Tienen la misma longitud de onda y se desplazan con la misma velocidad, la cual es afectada por el medio. En un punto cualquiera del espacio el campo magnético oscila con el mismo período que el campo eléctrico. La velocidad de propagación es igual al producto de su longitud de onda por su frecuencia. Una onda electromagnética sabemos que transporta consigo energía, dado que si se cruza con una carga suficientemente libre como para moverla mediante la acción de sus campos, ésta se moverá. Los átomos, cargados eléctricamente, oscilan y se mueven en todas direcciones, colisionan, y cambian de dirección. Varía la velocidad y se producen aceleraciones y movimientos periódicos. En esto se basa el funcionamiento de una antena de radio, TV, ó de telefonía móvil, por ejemplo. Cuando recibe las ondas electromagnéticas, los electrones de los átomos de los metales de las antenas oscilan con la oscilación de los campos eléctrico y magnético, es decir con la frecuencia de las ondas. El movimiento de los electrones genera una corriente, que es la que captan y amplifican los componentes de los aparatos. Si un aparato de radio está en perfectas condiciones, y sus componentes están bien acoplados, la resonancia que se obtiene es muy aguda. Al mover ligeramente el dial dejamos de sintonizar la emisora que estábamos escuchando. Cuando los componentes del aparato se desacoplan debido al desgaste la resonancia que se obtiene es más

plana, pudiéndose sintonizar más de una emisora a la vez en una misma posición del dial. La capacidad de discriminación precisa de una frecuencia determinada es muy baja en el aparato en ese estado. Oscilaciones de distintas frecuencias coexisten en el espacio. La intensidad de la emisión que surge de la interferencia de dos ondas electromagnéticas no es necesariamente la suma de las dos emisiones. En donde coinciden dos crestas la emisión es mayor que la suma de las dos emisiones, dado que se excitan mútuamente por resonancia. Donde coinciden una cresta y un valle la emisión resultante será menor. Dos ondas pueden debilitarse ó anularse por interferencia si poseen las mismas frecuencia y amplitud y están en oposición de fase. Debemos entender bien esto para comprender la acción de los aparatos que se utilizan en las terapias. Cada nivel energético de un sistema biológico posee un espectro característico de ondas electromagnéticas originadas por diferentes procesos. Mediante análisis espectrales puede dibujarse el campo oscilatorio de un organismo, el cual es dinámicamente específico en cada individuo. La máxima intensidad de emisión se encuentra en el IR como hemos visto. Se dan interacciones de resonancia electromagnética entre las oscilaciones de los diferentes órganos y tejidos que mantienen un equilibrio dinámico, un acoplamiento, que si se rompe por alguna razón sobreviene la enfermedad. Una oscilación material está sujeta a la inercia, por lo que la amplitud disminuye si no es excitada continuamente por la energía obtenida de los nutrientes y de los campos externos, los cuales siguen unos ciclos determinados. En este nivel se sitúa la importancia del acoplamiento. Los campos de fuerza pulsantes naturales coordinan el organismo y nos aportan energía. Los elementos minerales del organismo entran en resonancia con las modulaciones del campo geomagnético, producidas así mismo por la composición mineral de la corteza terrestre que es parecida a la del organismo. Por ello es tan importante la dieta. Una dieta pobre debilita, y si es inadecuada intoxica la matriz, desestabiliza la “caja de resonancia”. La extraordinaria variedad de procesos orgánicos se caracteriza además porque cada uno tiene su propio ritmo. La totalidad de los biorritmos se correlacionan unos con otros, y están ligados estrechamente con los ritmos del medio ambiente, entendido en su máxima amplitud. El grado de estabilidad viene pues dado también por la estabilidad de estos ritmos. El análisis de las oscilaciones diarias y estacionales permite observar las reacciones de adaptación del organismo. Se supone que un trastorno aparece primero en el nivel de coordinación temporal de las funciones e intercambio de información, después se manifiesta a nivel energético, después metabólico, y finalmente estructural. Un impulso externo, como puede ser el cambio de los parámetros meteorológicos, es suficiente para que se desajuste y se pongan a prueba los mecanismos de defensa y adaptación. Un sistema, cuando está fuera de equilibrio, vibra a una frecuencia distinta y menos armónica que cuando lo está. Los patrones de interferencia

distorsionados de las ondas de origen endógeno de un organismo enfermo son un reflejo de sus incorrectos procesos bioquímicos. Cada estructura material posee su propio campo vibracional que la distingue. A temperatura ambiente emite constantemente señales electromagnéticas. Todos los materiales poseen resonancias características en una gama muy amplia de frecuencias, desde las más bajas (ondas no disipativas), hasta el IR y el visible. El cristal de cuarzo transparente natural, de utilidad terapéutica, presenta unos picos de absorción máximos en el IR, en la zona correspondiente a los 37º C de temperatura corporal, y en el visible en las zonas correspondientes al rojo y el amarillo. El agua en el IR y las microondas, los metales en el visible, y los polímeros biológicos también en las microondas y radiofrecuencia (RF). El investigador ruso A. Gurwitsch descubrió que algunas características de los organismos vivos podían ser transmitidas electromagnéticamente. En sus experimentos demostró que la virulencia de determinados cultivos de bacterias se transmitía a través del cristal de cuarzo pero no del vidrio. El Dr. Morell más tarde realizó un experimento tomando sangre venosa de un individuo para hacer al mismo tiempo dos eritrosedimentaciones en dos tubos de ensayo. Uno de los tubos se sumergió dentro de otro más grande que contenía una solución química. El resultado de la eritrosedimentación en el citado tubo fue completamente distinto, a pesar de tratarse de la misma sangre, haberse extraido al mismo tiempo, y haber estado en las mismas condiciones de temperatura y humedad ambientales. La irradiación de la solución química había atravesado el vidrio e influenciado a los radicales sanguíneos de una de las muestras. Experimentos sucesivos hechos por el Dr. R. Völl y sus colaboradores dieron a conocer que la información atravesaba sin problemas el vidrio, pero no lograba atravesar papel carbón ó materiales plásticos. Por esta razón para el testaje de sustancias se utilizan desde entonces ampollas de vidrio. La aplicación práctica de la medición de los cambios de la resistencia eléctrica cutánea en los puntos JING descritos por la Acupuntura como sistema de testaje fue desarrollada por Völl, y es utilizado hoy en día por muchos homeópatas y acupuntores. En los aparatos de Völl, los cables eléctricos conducen además de la señal eléctrica (portadora), ciertos aspectos del campo vibracional de la sustancia testada. Cuando se coloca en el circuito una sustancia que emite frecuencias que entran en resonancia con las oscilaciones patológicas ó fisiológicas del paciente, se observan cambios evidentes en las medidas eléctricas del punto. Estos estudios llevaron a la utilización de las señales emitidas por diferentes sustancias utilizadas terapéuticamente, transportadas por una corriente eléctrica como método de tratamiento. Los procesoso reguladores, dada la altísima velocidad de las reacciones químicas en el organismo, sólo pueden ser de naturaleza energética, y los impulsos de control exactos e inconfundibles, coherentes y codificados. Cada célula dispone de unos 3.000 sistemas enzimáticos. Las actividades enzimáticas se realizan con una frecuencia de 6,25 x 1012 Hz. Se producen entre 30.000 y 100.000 reacciones químicas por segundo y célula. Las moléculas reaccionan a

través de procesos nano, femto, y picométricos. Un requisito fundamental para mantener la velocidad y el orden de las reacciones químicas necesarias es el entorno en el cual se desarrollan. Los sistemas biológicos admiten determinadas frecuencias resonantes que les permiten reorganizarse energéticamente y funcionalmente. La tensión de la membrana en las células es de 107 V/m. Debido a esta tensión alta las macromoléculas quedan orientadas en la membrana a lo largo de las líneas de campo, lo que refuerza el carácter dipolar de las moléculas, y acentúa su comportamiento como microemisores. La tensión más baja capaz de desencadenar una reacción en un alérgico es de 8 V (menos de 1 picoW/m2). La conductancia de la membrana celular no es constante, sino que se comporta de un modo no lineal. La elevada calidad resonadora de las células genera una capacidad de reacción muy alta frente a los campos electromagnéticos de control. En los mecanismos celulares se descubren sistemas microcristalinos que pueden modular las corrientes eléctricas intracelulares. Las membranas actúan como condensadores, las mitocondrias como fuentes de alimentación, y existen sistemas que desempeñan una labor de conmutación y transmisión. El problema se da al intentar aislar procesos básicos, y las frecuencias que se corresponden con sus escalas cronológicas, que sean comunes a los diferentes niveles energéticos jerárquicos de un organismo, y poder abrir vías de paso para las señales curativas. No se trata de frecuencias aisladas, sino códigos formados por patrones de frecuencias, aunque a veces una frecuencia aislada puede entrar en resonancia con un determinado biorritmo pudiendo dar lugar a reacciones importantes. Para ello es determinante la idea del efecto ventana, las interacciones de resonancia e interferencia, y tener muy en cuenta el factor tiempo en los tratamientos (duración y periodicidad). Cuanto menor sea la intensidad, mejor aceptará y procesará el organismo la información. Los estímulos débiles y precisos aumentan la capacidad perceptiva del organismo por un mismo efecto de biorresonancia. La calidad de respuesta a un estímulo positivo débil y preciso depende de la constitución y el estado de un organismo determinado. Los remedios vibracionales como las esencias florales, elixires de cristales, remedios homeopáticos, preparados espagíricos y ayurvédicos, etc., emplean la capacidad de almacenar energía de la información del agua para enviar señales (patrones de frecuencias) de poca potencia que producen reacciones curativas en el sistema orgánico por resonancia. Un remedio homeopático, por ejemplo, no actúa si no encuentra una señal análoga en el organismo enfermo. Se trata de obtener una respuesta defensiva del sistema frente a una señal que lo estimula muy parecida a la patológica. En la elaboración del remedio homeopático observamos que a una sustancia ó sustancias determinadas, que poseen unos patrones de frecuencias determinados, según los casos preparadas en alcohol, se las diluye sucesivamente en agua. De esta forma disminuye la potencia (cada vez la dósis es menor), y a través de la sucusión se aumenta la conductividad y se favorece el almacenamiento de la información de forma estable en los clúster que se forman en la parte que muestra estructura

de cristal líquido del agua. De alguna forma el “agua homeopática” deja de ser agua más una sustancia determinada que ya no podemos ponderar para ser algo distinto, aunque los químicos no lo puedan medir. Son muy interesantes los experimentos realizados por el DR. Vittorio Elia del Departamento de Química de la Universidad de Nápoles con “aguas homeopáticas”, en los cuales se evidencian las diferencias en las mediciones calorimétricas de distintas diluciones y potencias. Cyril W. Smith sometió a diversos sujetos experimentales en una habitación aislada a la acción de un generador de frecuencias de muy baja potencia que emitía con gran precisión las correspondientes a productos químicos a los cuales los sujetos eran alérgicos, reproduciéndose las crisis. Tras diversos estudios concluyó que un efecto era más rápido y preciso cuanto mayor (más aguda) la interacción de resonancia.

4.2- LA APARATOLOGÍA.

La aplicación de la energía eléctrica y magnética en medicina se ha observado en muchos casos erróneamente, enfatizando la potencia y la utilización de rangos de frecuencias muy concretos (IR, UV, ultrasonidos, radioterapia, etc.). Pero la potencia es un factor secundario, como hemos ido viendo, en comparación con la frecuencia, con la información. Recordemos que energía y potencia son términos diferentes. La energía se relaciona genéricamente con la capacidad de realizar un trabajo y la potencia con la capacidad de realizar un trabajo por unidad de tiempo. De todas formas con la aplicación de campos eléctricos de alta frecuencia y baja tensión, corrientes continuas, y de campos magnéticos estáticos, escalares, ó pulsantes (TNS, Electroacupuntura, Electroterapia, Magnetopuntura, Magnetoterapia, Laserpuntura, Laserterapia, Diatermia, Hipertermia, lámparas de IR), se han conseguido muy buenos resultados en la recuperación de fracturas óseas, tratamiento de diversos trastornos del aparato locomotor, en reumatología, regeneración de tejidos, tratamiento del dolor, trastornos circulatorios, otras patologías de medicina interna, e incluso en casos de tumores malignos. Las corrientes eléctricas continuas ó alternas de baja frecuencia suelen tener efectos nocivos para la salud. Son más nocivas las corrientes alternas que las continuas debido a la aparición de resonancias, pero el efecto nocivo de los campos magnéticos variables asociados a estas corrientes (por ejemplo la red eléctrica) es más acusado debido a que la piel tiene una resistencia eléctrica elevada. Debemos tener en cuenta que los campos eléctricos aplicados sobre materiales conductores disminuyen su conductividad y su energía interna, y aplicados sobre materiales aislantes, si son lo suficientemente potentes, aumentan la conductividad y disminuyen la energía interna. Los campos magnéticos estáticos aumentan la energía de los materiales paramagnéticos y

ferromagnéticos, a la vez que aumentan la conductividad y disminuyen la energía interna de los materiales diamagnéticos. Los materiales paramagnéticos y ferromagnéticos están constituidos por moléculas con momentos magnéticos dipolares permanentes, mientras que las sustancias diamagnéticas tienen un momento magnético atómico nulo. Los campos magnéticos estáticos y los campos magnéticos escalares de baja intensidad (10-40 gauss) aportan energía externa de una forma neutra, especialmente los segundos, y son activadores de procesos. Como el Oxígeno es paramagnético y el hierro ferromagnético, un campo magnético fuerte aplicado localmente mejora la circulación y el aporte de Oxígeno y nutrientes para las células. Los campos magnéticos pulsantes, cuya intensidad aumenta rápidamente y disminuye lentamente tienen muy buen efecto terapéutico. Si la frecuencia es adecuada se pueden generar potenciales de acción que dan origen a impulsos nerviosos. Si se modulan con las resonancias de determinados oligoelementos se obtiene un mejor resultado con menor intensidad. Cuando se utilizan campos estáticos sin resonancias, suelen ser de intensidad elevada (1.000 ó más gauss). En cualquier caso hay que ser prudentes con las frecuencias y las intensidades que se utilicen. En los años 20, el norteamericano Dr. Albert Abrams ya proponía que los tejidos producían emisiones de radiofrecuencia. La Radiónica empezó a andar, y diferentes aparatos empezaron a construirse. El sistema de detección de las frecuencias que se deben utilizar en un tratamiento es, como en otras técnicas, subjetivo. Se trata de encontrar la llamada “tasa”, el número que configuran los diferentes potenciómetros (3-4) del aparato electrónico al medir un “testigo” (muestra de sagre, pelo, uñas, etc.) del paciente, a través de un método de comprobación radiestésico, y compararlo con el número de alguna patología registrada anteriormente que sea aproximado al primero para realizar el tratamiento. Más tarde Eberhart desarrolló su “masaje eléctrico celular” utilizando altas frecuencias, que ha evolucionado hacia la denominada Terapia de Alta Frecuencia ó Diatermia. En los años 30 Nikola Tesla y Georges Lakhovsky construyeron el Oscilador de Onda Múltiple, un generador de frecuencias que asociaron a la vida biológica que iban desde 750 KHz a 3 MHz más numerosos armónicos, los cuales podían llegar a más de 300 GHz (zonas del IR y visible). Aseguraban que es debido esencialmente a la energía de su propia oscilación que la célula es capaz de movilizar todas esas sustancias aislantes y conductoras que se sitúan donde son requeridas para mantener la vida de la misma. Pensaron que la emisión focalizada de esas frecuencias disminuiría ó eliminaría desequilibrios oscilatorios e induciría una mejora del estado de salud. Legaron numerosos casos en los que la utilización del aparato fue exitosa en plantas, animales, y seres humanos. Fueron los inspiradores de la Terapia de Resonancia por Microondas (se trabaja más ó menos en los 50 GHz), que se desarrolló principalmente en los países del Este de Europa. Las microondas pueden tener efectos perjudiciales para el ADN. En esa misma época Wilhelm Reich construyó una cámara que denominó Acumulador de Energía Orgónica usando capas de materiales orgánicos e inorgánicos, los cuales consideraba idóneos para esta finalidad por su capacidad de resonancia con dicha energía.

A partir de los años cincuenta, y como hemos comentado con anterioridad, los trabajos de R. Völl y F. Morell llevaron a la utilización de corrientes eléctricas portadoras de las señales emitidas por sustancias de uso terapéutico y nosodes como método de tratamiento. En 1975 el Dr. Franz Morell en colaboración con el ingeniero electrónico Erick Rasche construyeron un aparato que a través de electrodos en manos y pies captaba el campo electromagnético del paciente, el cual sabemos que incluye frecuencias corporales fisiológicas y patológicas. Estas se podían amplificar e invertir y ser aplicadas como oscilaciones terapéuticas. Se producían en el organismo reacciones de resonancia e interferencia. La terapia se denominó Mora (Morell y Rasche) y continua siendo la base de lo que se ha denominado más tarde Terapia de Biorresonancia ó Terapia de la Información Biofísica, caracterizada precisamente por efectuarse el tratamiento básico con las propias oscilaciones del paciente.

4.3- LA TERAPIA CON APARATOS ELECTRÓNICOS.

Los distintos aparatos en el mercado poseen características que los distinguen. Por ello nos centraremos en los ejes básicos sobre los que trabajan la mayoría de ellos. La finalidad de la terapia es restaurar la capacidad del propio organismo para autoregularse, defenderse, y adaptarse. Debemos distinguir entre la utilización de las señales emitidas por el propio paciente, y la utilización de señales externas, en ambos casos a través de una corriente portadora ó de campos magnéticos. Sólo provocarán algún efecto las señales que producen resonancias e interferencias. Sin embargo, como el espectro de la emisión del ser humano va desde menos de 1 Hz a 1018 Hz aparecen muchos fenómenos de este tipo. Cuando se utilizan las propias señales del paciente la finalidad del tratamiento es anular las señales de los campos interferentes agudos ó crónicos existentes y estimular las fisiológicas de una forma general, ó tratar un campo interferente a nivel local mediante bandas de frecuencia más estrechas. Dos principios son especialmente relevantes: a) Amplificación de las señales a través de oscilaciones de igual frecuencia y en concordancia de fase. b) Anulación ó reducción de señales mediante el aporte de oscilaciones de igual frecuencia pero en oposición de fase y de igual ó menor amplitud. Para ello deben separarse las oscilaciones fisiológicas a potenciar de las patológicas a reducir ó anular. Esto no es posible totalmente debido a las interferencias por la coexistencia de múltiples frecuencias simultáneas. La información patológica debe captarse de los pacientes con la mayor exactitud posible. Por ello algunos aparatos utilizan filtros pasabanda, lo cual individualiza ó agrupa las frecuencias muy semejantes, y circuitos electrónicos que actúan como filtros. Las señales originadas por campos interferentes se caracterizan

por la elevada coherencia de sus impulsos y la constancia de su espectro oscilatorio. Ello permite almacenar las señales captadas, sistema que utilizan otros aparatos, para devolvérselas al paciente con un cierto retraso, con lo que apenas se producen resonancias con las señales fisiológicas que son variables, y si en cambio con las patológicas que se mantienen constantes (principio de similitud homeopático). Otros aparatos aislan las señales de los campos interferentes tomando la señal diferencial entre las partes derecha e izquierda del cuerpo. Para realizar una sesión terapéutica correcta es imprescindible que los electrodos estén limpios para evitar informaciones ajenas, y correctamente colocados para obtener las señales en las mejores condiciones y estimular las zonas que más interesen. Al margen de los electrodos de pies y manos existen otros de diferente tipo para tratamientos y mediciones a nivel local en distintas partes del cuerpo. Es necesario que las señales del paciente tengan una amplitud (intensidad) lo suficientemente elevada para ser captadas. Los electrodos, cables, y circuitos internos de los aparatos provocan pérdidas de conducción que debilitan las señales. En casos de personas muy debilitadas, con enfermedades crónicas graves, ó que sufren procesos degenerativos, será necesario utilizar señales externas para elevar primero el nivel energético hasta conseguir que las señales de los pacientes sean accesibles a la terapia. A partir de entonces se pueden amplificar las señales fisiológicas y neutralizar las patológicas. A través de electrodos (campo eléctrico), láser modulado, fonadores (vibración sonora), y campos magnéticos pulsantes, con las señales externas se activan funciones fisiológicas, se sincronizan los biorritmos, se regula el intercambio de energía con el entorno, y se eliminan bloqueos. A través de los aparatos de testaje podemos determinar la existencia de alérgenos, focos interferentes dentales, geopatías, focos patógenos latentes (test de nosodes), ó determinar la conveniencia de aplicar al paciente las señales de remedios homeopáticos, oligoelementos, flores de Bach, cristales y gemas, etc.. Se pueden utilizar las propias secreciones, excreciones, y muestras de tejido del paciente, para amplificar ó invertir sus oscilaciones y utilizarlas como señales terapéuticas externas. La comparación de las mediciones con aparatos de EAV ó similares, previas y posteriores a la terapia, muestran la existencia de bloqueos si los meridianos no reaccionan al tratamiento. Cuando se eliminan estos bloqueos pueden aparecer valores patológicos latentes en las mediciones. Hoy en día, y especialmente en los tratamientos de personas mayores, nos encontramos con dificultades debido a las distintas variedades de toxinas y metales pesados acumulados en la matriz, que generan estrés permanente. Para obtener un mayor rendimiento de la terapia, después del tratamiento el paciente debe tomar abundante agua de alta solubilidad, y si es posible a la que se le haya aplicado un campo magnético estático de potencia considerable, para facilitar la eliminación de tóxicos. Se recomienda el consumo de un litro y medio diario de agua con estas características durante los tratamientos. En muchos casos es indicada la prescripción de quelantes. Obviamente el paciente

debe evitar el consumo de estimulantes, productos tóxicos, y cuidar su dieta. Es conveniente un descanso de media a una hora posterior al tratamiento, y durante las siguientes 24 horas cuando se producen intensos procesos de reestructuración, evitar los esfuerzos, estímulos fuertes, exposiciones prolongadas al Sol, duchas, y baños calientes. Transcurridas estas 24 horas el paciente debe ducharse para limpiar la superficie corporal de las toxinas excretadas. Pueden producirse reacciones curativas durante y después de las sesiones. Durante el tratamiento los pacientes pueden manifestar síntomas de inquietud, sensación general ó localizada de calor, fiebre, humidificación de la piel, sudoración, aceleración del pulso, pulsación visible de grandes arterias, molestias ó pequeños dolores localizados, bostezos frecuentes, suspiros, respiración profunda, sensación de hormigueo ó corriente en los meridianos, relajación, sensación de fatiga, sensación de ligereza, sueño, ó sensación de frío. En el tratamiento de enfermedades crónicas suelen producirse agudizaciones pasajeras. En otros casos, la curación de una enfermedad crónica, como la eliminación de un bloqueo, desvela patologías latentes. En las enfermedades crónicas la periodicidad de las sesiones suele ser semanal. En los casos agudos el tratamiento puede ser diario, aunque en algunos casos una sesión puede ser suficiente. Los niños suelen reaccionar muy bien a la terapia. Para tener éxito, captar la información del campo interferente con la mayor precisión, ya sea agudo ó crónico, es lo más importante. Al resolver un campo interferente crónico se manifestará en muchos casos un proceso agudo. Algunos de los aparatos ofrecen la posibilidad de “grabar” la información terapéutica sobre tarjetas con banda magnética, de la misma forma que se puede almacenar información en suero fisiológico, diluciones alcohólicas, cristales, etc.. De esta forma el paciente puede llevar consigo la información terapéutica fuera de la consulta mientras desarrolla su vida cotidiana, ó tomarla vía oral en forma de gotas siguiendo las pautas de tratamiento que se le marquen. Generalmente no es conveniente recibir la información constantemente, pero de todas formas la influencia de los campos externos, los sistemas de “grabación” y los soportes utilizados,hacen que el efecto caduque de forma más ó menos rápida. Así mismo, la mayoría de aparatos disponen de programas de tratamiento estandar y configurables para síntomas y patologías concretos, desarrollados en base a la experiencia acumulada. La Terapia por Biorresonancia se ha mostrado eficaz en el tratamiento de todo tipo de alergias, procesos reumáticos, asma, disbiosis intestinales, migrañas, trastornos digestivos, trastornos ginecológicos, adicciones, micosis, estrés psíquico, enfermedades autoinmunes, algunos trastornos neurológicos, dolor, trastornos metabólicos y endocrinos, y en algunos casos de tumores.

- CONCLUSIÓN.
Esperamos haber conseguido el objetivo de ampliar el conocimiento de algunos de los aspectos fundamentales manejados en las Terapias por Biorresonancias. Debemos tener en cuenta que la mayoría de conceptos utilizados poseen gran contenido, y entrar en ellos en profundidad es muy extenso y no era el objetivo de este curso de carácter más general. Al mismo tiempo se han obviado otros por no estar claros, bajo nuestro punto de vista, los mecanismos por los que se supone que actúan. Por último sólo nos permitimos hacer la sugerencia de que en lo relacionado con la compra de aparatología no se tomen decisiones precipitadas, no hay que dejarse impresionar, analizar las diferentes prestaciones, los estudios y casos clínicos existentes realizados por investigadores independientes, compatibilidades, operatividad, posibilidades de ampliación del software, accesorios, servicio posventa, solidez de la marca, y sobre todo la calidad de los materiales y la relación calidad/precio en los distintos equipos.

- GLOSARIO.
Acumulador. Dispositivo capaz de transformar la energía eléctrica que recibe en energía química, almacenarla, y transformarla otra vez en energía eléctrica. BCQH. La Biocibernética Quántica Holográmica, es un sistema terapéutico desarrollado por P. Ribalta, basado en la aplicación de la denominada Bioinformación Analógica. Capacidad. En un conductor es la relación entre la carga que se le comunica por influencia ó inducción y el potencial que adquiere. Condensador. Dispositivo formado por dos conductores separados por un material dieléctrico, cuya capacidad depende de la superficie de los conductores, su separación, y el tipo de material dieléctrico. Diamagnético. Material en el que los momentos magnéticos de los electrones se compensan para dar un momento magnético atómico nulo. Las moléculas de estos compuestos no pueden orientarse por la acción de un campo magnético, pero los cambios del flujo magnético que origina el movimiento de los electrones en el seno de un campo magnético provoca la aparición de un momento magnético inducido que se opone al campo magnético exterior disminuyéndolo. La susceptibilidad magnética es negativa y muy pequeña. El diamagnetismo atómico es una consecuencia de la Ley de Lenz, y ocurre también en los compuestos ferromagnéticos y paramagnéticos, pero en estos queda disimulado por las mucho mayores contribuciones positivas a la susceptibilidad magnética. Dipolo. Sistema formado por dos cargas iguales y de signo contrario. Efecto Barnet. Un cuerpo que gira con velocidad angular uniforme adquiere una imanación. Efecto Einstein-De Haas. Un cuerpo suspendido libremente comienza a girar al ser imanado. Efecto Stewart-Tolman. En el seno de un anillo en rotación no uniforme aparece una fuerza electromotriz, por lo que puede medirse una intensidad. Efecto de electrosticción. Un cuerpo sometido a una fuerza exterior que le produce una aceleración muestra la presencia de un campo eléctrico puesto que puede medirse una corriente.

Entropía. Energía inaprovechable ó degradada de un sistema que indica su grado de orden. Ferromagnético. Material constituido por moléculas con momentos magnéticos dipolares permanentes. Existe una fuerte interacción entre los dipolos magnéticos vecinos, pudiéndose conseguir un alto grado de alineamiento al aplicar un campo magnético, incluso si éste es débil, lo cual incrementa el campo total. Aún en el caso de inexistencia de un campo magnético exterior, los materiales ferromagnéticos pueden tener sus dipolos magnéticos alineados, como sucede en los imanes permanentes. La permeabilidad magnética es mayor que la del vacío. La susceptibilidad magnética de estos materiales es positiva y 108 veces superior que la de los paramagnéticos. Flujo de inducción magnética. Número de lineas de fuerza que atraviesan un campo magnético. Gauss. Unidad de intensidad del campo magnético. Es la intensidad de un campo magnético que actuando sobre la unidad cegesimal de masa magnética +1, la repele con la fuerza de una Dina. Inducción magnética. Magnitud vectorial que determina las propiedades de un campo magnético en cada punto del mismo. El vector de inducción magnética es tangente a las líneas de fuerza cerradas del campo magnético. Julio. Unidad de trabajo. Se efectúa un trabajo de 1 Julio (107 ergios) cuando una fuerza de 1 Newton desplaza su punto de aplicación 1 metro. Ley de Hooke. La deformación de los cuerpos elásticos es directamente proporcional a la fuerza aplicada. Una fuerza será tanto mayor cuanto mayor sea su efecto al ser aplicada a un cuerpo. Ley de Ohm. La intensidad de una corriente es directamente proporcional a la diferencia de potencial e inversamente proporcional a la resistencia del conductor. Ley de Lenz. La corriente inducida es de un sentido tal que el flujo por ella producido se opone al flujo que la crea. Leyes de la Termodinámica. El primer principio dice que en toda transformación termodinámica existe una relación constante entre la cantidad de calor absorbido ó desprendido, y la cantidad de trabajo consumido ó producido, cualquiera que sea la transformación efectuada. El segundo principio dice que el calor sólo puede transmitirse de un cuerpo caliente a otro frío y nunca en sentido inverso.

Modo electrónico. Modo de almacenamiento molecular de la energía absorbida consistente en los diferentes estados de excitación que los electrones pueden adoptar, y los movimientos en los orbitales que ello genera. Modo rotacional. Modo que consiste en el almacenamiento de energía inercial en la orientación del spín de moléculas polarizadas en campos eléctricos localizados dentro de algunos materiales. Modo térmico. Modo que consiste en movimientos de traslación horizontales y verticales de los átomos dentro de la estructura molecular, comúnmente referido como calor. Modo vibracional. Modo que consiste en vibraciones intramoleculares de los átomos componentes de las moléculas. Modulación. Superposición de una onda de baja frecuencia a otra de alta frecuencia portadora, con modificación periódica de la amplitud ó la frecuencia de las oscilaciones de la segunda, causadas por la primera. Momento magnético. Los electrones, que constituyen corrientes elementales cerradas como lo puede ser una espira, se mueven en torno al núcleo atómico e inducen un momento magnético que se comporta como un dipolo magnético. Cada electrón tiene un momento magnético asociado y otro intrínseco producido por el momento angular propio denominado spin. El momento magnético total de un átomo depende de la distribución de sus electrones y viene dado por la contribución de los momentos magnéticos de cada uno de ellos. En los compuestos moleculares el momento magnético es la suma vectorial de los momentos magnéticos de los átomos que los integran. Onda. Perturbación de una magnitud física que se desplaza por el espacio. Paramagnético. Material constituido por moléculas con momentos magnéticos dipolares permanentes orientados al azar y que no llegan a interaccionar entre sí. Macroscópicamente no se observa campo magnético alguno. Al aplicar un campo magnético externo los dipolos moleculares se orientan parcialmente en la dirección de éste, aportando una contribución neta al campo exterior. La susceptibilidad magnética es positiva y la permeabilidad mayor que la del vacío. Permeabilidad magnética. Constante de proporcionalidad entre la inducción de un campo magnético y la intensidad que depende del medio considerado. Radio crítico, gravitatorio, ó de Schwarschild. En Astrofísica, y según las ecuaciones del mismo Schwarschild, zona donde las coordenadas espaciotemporales dejan de tener validez. Resonador. Sistema que entra en vibración cuando recibe una onda excitante.

Semiconductor. Material aislante que cuando es excitado por el calor, la luz, etc., permite el paso de cargas eléctricas. El material semiconductor más utilizado es el silicio, muy abundante en la Tierra. Susceptibilidad magnética. Constante característica de las sustancias paramagnéticas que expresa la relación existente entre la imanación y la excitación magnética producida por la misma. Superconductor. Material que pierde casi en su totalidad su resistencia eléctrica cuando se enfría a ultrabajas temperaturas próximas al cero absoluto.

- REFERENCIAS.
The Principle of Bioresonance – R. D. Will Terapia de la Información del Sistema – B. Köhler Manual de Terapia de Biorresonancia – B. Köhler Holografía – B. Fiodorov y L. Tsibulkin Byophysical aspects of the ultraweek photon emission from the living systems during Growth – A. Triglia, F. Musemeci, and A. Scordino El físico visita al biólogo – K. Bogdánov La curación energética – R. Gerber Electromagnetic Man – C. W. Smith Bioresonance Therapy – R. D. Will Aplicación terapéutica de los tres protocolos de la Biocibernética Quántica Holográmica – P. Ribalta Efectos de los campos de energía en el ser humano – F. Franco Magnetic fields of biological objects – Y. A. Kholodov, A. N. Kozlov, y A. M. Gorbach The bridge between Acupuncture and Modern Bioenergetic Medicine – S. J. Zoll Acupuntura Clásica y Electroacupuntura – R. Völl Aparatos de Electroacupuntura – J. Franklin El desafío de la Auriculoterapia – V. Martinez Figuereo Acupunture – M. Mussat Tiempo, espacio, y medicina – L. Dossey Cognition of life phenomena – W. Engelhardt Biopsicoenergética – L. Vinardi El Tao de la Física – F. Capra ¿Qué es la vida? – E. Schrödinger Espejo y reflejo – J. Briggs y F. D. Peat La enfermedad como camino – Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke La danza de los maestros de Wu Li – G. Zukav Todo es armonía en la Naturaleza – L. V. Golovánov Traumatology and Orthopaedics in the USSR – M. V. Volkov and N. A. Lyuboshitz Enfermedades generales causadas por campos de irritación en el ámbito del trigémino – E. Adler A rational view of Bioenergetic Medicine – Ch. McWilliams The Dynamic Architecture of a developing organism – L. V. Beloussov Bajo el signo del cuanto – L. I. Ponomariov Física General – J. Mendiola Ruiz Física, Química, y Tecnología – T. Bona, J. Llansana, y J. Villagrá Ondas en nuestro alrededor – B. Kádomtsev y V. Rydnik El gran libro de la casa sana – M. Bueno Algo ameno e interesante sobre cosmogonia – A. N. Tomilin Entre vivir y morir se puede elegir – C. Piro Regularidades y paradojas – O. V. Baroyán