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salut natural

“Hágase la Luz. Y la Luz se hizo”
Texto Daniel Lumera, doctor en Ciencias Naturales, autor de “El Código de la Luz”, Ed. Obelisco.

El código de la luz es el lenguaje del alma, y es posible comprenderlo, descodificarlo y utilizarlo para acceder a un nuevo nivel de conciencia. De este código contenido en la luz depende la realidad que cada uno vive: las personas que encontramos, las situaciones que vivimos, nuestra capacidad de reaccionar, de tener salud y de sanar, nuestros talentos y el grado de evolución que seamos capaces de expresar. Que el ser humano, en su intimidad, es luz lo han revelado los místicos de cada época, gracias a su profunda conciencia de nuestra naturaleza esencial. Hoy estamos asistiendo a la confirmación por parte de la ciencia de este hecho. Uno de los primeros en señalar que cada célula de nuestro cuerpo emana luz ha sido el bioquímico Albert Fritz Popp. Estas emisiones de energía luminosa, débil y permanente, de parte de los tejidos vivientes fue denominado: “Biofotón”. Nuestro cuerpo, junto con el de los vegetales y animales, emite una cierta cantidad de luz que en conjunto nos da un cierto grado de luminosidad. De esta luminosidad depende nuestra salud y nuestro equilibrio.

Me gusta pensar que todas las estrellas del firmamento son una red neuronal por la que las informaciones evolutivas llegan a las partes del universo, actualizándolo
capaces de regular las funciones vitales de nuestras células y también dialogar con células de otros organismos. Durante un experimento fueron separadas dos pruebas de sangre por un cristal que no alteró el espectro completo de la luz solar. En la primera prueba fue introducido un agente patógeno y la sangre inició naturalmente la producción de anticuerpos. La sorpresa llegó cuando también la sangre de la segunda prueba, que no había sido expuesta al agente patógeno, produjo anticuerpos. ¿Cómo fue posible si no hubo aparente comunicación directa? El ex| 39

La luz transmite información
Existen destacados experimentos que prueban la relación íntima que existe entre la enfermedad y la alteración de la luminosidad en el cuerpo. Eso significa que cuando nuestra luz interior se altera, se da un desequilibrio que puede manifestarse en varios planos: físico, vital, emocional, mental. Pero hay más: esta luz transmite informaciones

El código de la luz perimento fue repetido utilizando un vidrio común como los que usamos en las casas, y la reacción no ocurrió. Esto significa que el espectro electromagnético completo de la luz es capaz de transmitir informaciones capaces de cambiar e influenciar la materia. Antes de que ocurra por una hormona, una impresión, un pensamiento, una emoción, una palabra o el contacto físico, nosotros dialogamos por la luz que emanamos, que contiene las informaciones más íntimas de nuestro ser, capaces de modificar la actividad de la materia, nuestra energía vital, las emociones y los pensamientos, la percepción y también nuestra conciencia. El lenguaje de la luz es un código capaz de construir completamente nuestra realidad y determinar nuestro grado de evolución. tos, son contenidos justo en la porción invisible al ojo humano. Todos los instrumentos tecnológicos a disposición del ser humano en este momento no son capaces de notar ni de captar las informaciones evolutivas contenidas en las frecuencias más elevadas de la luz. El único instrumento a nuestra disposición capaz de acceder y experimentar estas informaciones contenidas en la luz es nuestra conciencia. Cuanto más ésta se expande y deja de identificarse con los instrumentos que utiliza para percibir el universo (cuerpo, energía, emociones, mente), más capaz es de acceder a las informaciones más elevadas y sutiles contenidas en la luz, experimentando estados y planos de existencia cada vez más elevados. Sabemos entonces que la luz transmite una información evolutiva.

¿Qué es la luz?
A lo largo del curso de la historia de la Humanidad han sido muchos los investigadores que han tratado de interpretarlo y descodificarlo, utilizando diferentes aportaciones. Nos han hablado de ello santos, místicos, filósofos y por último también científicos, cada uno según su modalidad de ver y sentir. En los textos sagrados más antiguos, de la Cabbalah a la Alquimia, en las grandes corrientes de pensamiento filosófico, desde siempre, la luz es la base de la creación. En ella es contenida la semilla y el secreto de la vida. Pero, ¿qué es la luz? Cuando se habla de luz, se refiere a la porción visible de un espectro electromagnético infinitamente más vasto, a cuyo espectro pertenecen rayos infrarrojos, microondas, radioondas cortas y largas, rayos ultravioletas, rayos equis, rayos gama y rayos cósmicos. Y además de éstas, hay infinitas frecuencias más que, por ahora, el ser humano no es capaz de percibir y tampoco de utilizar. En estas frecuencias están contenidos paquetes de informaciones fundamentales para nuestra evolución, para la capacidad de mantener la salud, de curar, de expandir las capacidades perceptivas y de experimentar un nuevo nivel de conciencia. Las capacidades terapéuticas y curativas de la luz, y el nutriente sutil capaz de influenciar nuestras emociones y nuestros pensamien40 |

Nuestro cuerpo emite una cierta cantidad de luz que en el conjunto nos da un cierto grado de luminosidad. De esta luminosidad depende nuestra salud y nuestro equilibrio

El Sol, manantial de luz
El Sol ha sido adorado en el curso de los milenios como manantial que dona luz y vida. Nos permite tener una idea de los mecanismos de funcionamiento del universo y la potencia de la luz. El trabajo de decodificación está conectado a la comprensión del Sol como modelo evolutivo y a la capacidad de cada ser humano de ser un centro de irradiación de luz, calor y vida. Cuando nuestra conciencia experimenta este nivel de expansión entonces es capaz de comprender el código de la luz y utilizarlo para crear una realidad armónica. Me gusta pensar que todas las estrellas del firmamento son una red neuronal por la que las informaciones evolutivas llegan a las partes del universo, actualizándolo. Una tipología de descarga de paquetes de informaciones evolutivas que viajan por la luz. Tenemos sólo que acordarnos de pulsar la tecla de recepción.