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El dormir de los niños El rápido desarrollo de la capacidad de imaginación en los niños trae aparejado una serie de miedos a la hora

de dormir, que aumentan la ansiedad provocando sueños desagradables. Las pesadillas son muy comunes en los niños preescolares, pero irán desapareciendo al crecer, recordemos que los niños menores de 4 años apenas distinguen entre el sueño y la realidad, lo que necesita ser explicado para su mejor comprensión. Si bien el contenido puede ser muy variado, siempre existe un componente de peligro para la integridad física del niño. Por lo general no hacen referencia a situaciones reales, excepto que el niño haya sufrido situaciones traumáticas. Las pesadillas son sueños que causan miedo y espanto. Expresan la angustia que siente el niño ante un hecho concreto. Los terrores nocturnos, son menos frecuentes que las pesadillas, se tratan de episodios de miedo muy intenso, que no están relacionados con un suceso determinado ni con el contenido del sueño. Los padres deben establecer una rutina para el momento de irse a dormir desde que los niños son pequeños con el fin de prevenir la aparición de trastornos del sueño más adelante. Es habitual que ellos retrasen la hora de ir a dormir, porque representa dejar de jugar, despedirse de sus padres, quedarse en su habitación y a oscuras. Cuando se presenten estas situaciones es necesario tranquilizar al niño cuando se despierte asustado, hablarle suavemente, quedarse a su lado hasta que se vuelva a dormir demostrándole que no hay razones para tener miedo. Si estas situaciones se repiten varias veces es bueno charlarlo durante el día e intentar por ejemplo, buscarle un final feliz a ese dueño, pensar en que personajes podría ayudarlo en esa situación, intentando revertir la situación negativa. Se debería evitar que vean dibujo o películas que les den miedo, situaciones de tensión, discusiones, enfrentamiento o violencia, para que no emerja la tensión durante la noche. Sería conveniente a la hora de acostarse, acompañarlo, jugar a algo tranquilo, programar el día siguiente o contarle uno de sus cuentos preferidos, para que logre conciliar el sueño más fácilmente. Se debe consultar con el pediatra del niño si las pesadillas son repetitivas, especialmente si continúan durante varias semanas, lo que podría indicar alguna aflicción (problemas en el colegio, problemas familiares, enfermedades, pérdida de un ser querido, cambios, etc.); si el niño siente angustia por determinados motivos, lo que interfiere en su vida cotidiana; si presenta berrinches o entra en crisis a la hora de irse a dormir. Luego de la consulta, el pediatra indicará lo más adecuado y de ser necesario realizará la derivación al profesional que corresponda. Ma. Alejandra Piumetti Psicóloga Mat. 1757