Revista electrónica mensual del Instituto Santo Tomás (Fundación Balmesiana

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e-aquinas
Año 5 Abril 2007 ISSN 1695-6362
Este mes... EN EL CENTENARIO DE LA ENCÍCLICA PASCENDI (Cátedra de Doctrina Social de la Iglesia del IST en colaboración con el Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala)

Aula Magna: ALBERTO CATURELLI, La Pascendi Dominici Gregis, una encíclica profética Documento: PÍO X, Pascendi Dominici Gregis Publicación: HORACIO BOJORGE, Teologís deicidas Noticia: Centenario de la encíclica Pascendi

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un utilísimo análisis de tales tendencias. Señala el autor el estilo sinuoso y resbaladizo de Segundo. si bien de paso. Segundo ha sabido hacer una brillante síntesis de todas estas corrientes. Teologías deicidas Teologías deicidas Horacio Bojorge. el modernismo. lo que hace difícil conocer su pensamiento real. como Segundo. Creemos que para todos los que se interesan en los grandes temas de nuestro tiempo. Este libro está en el mismo nivel de sus dos espléndidas obras anteriores sobre la acedia. miembro de la Compañía de Jesús. compete al sabio. luego establece distingos o matices sobre lo que acaba de afirmar. Los aplausos que recibe el teólogo uruguayo se deben a que representa de manera acabada el pensamiento de la modernidad acerca de la fe y de la Iglesia. en especial los atinentes a la crisis de la Iglesia. Es el estilo que San Pío X atribuía a los modernistas: “No proponer con orden metódico sus doctrinas ni formando un todo. Madrid. Si bien él es también. Bojorge nos ofrecerá en este libro. la teología progresista. la teología de la muerte de Dios. como dice Bojorge. donde la profundidad del pensamiento se une con la belleza de la expresión. S. Lo que pasa es que. El P. exponer la verdad y reprobar el error. cuyo conjunto pareciera implicar una resurrección del viejo gnosticismo. Primero es la verdad. “A lo largo de este informe se podrá ver que el perfil del pensamiento de Juan Luis Segundo es el de los pensadores gnósticos y modernistas” (p. 15). Juan Luis Segundo es un jesuita uruguayo que murió hace cinco años. Bojorge por esta magnífica obra. a Segundo “lo ponen nervioso las certezas de la p. Su autor sigue ejerciendo el doble oficio que. cuyo pensamiento ha suscitado la admiración de amplios sectores del catolicismo hispanoamericano y europeo.J. 65 . la teología de la liberación. Bojorge lo analiza en el presente libro con singular agudeza. 2000 Felicitamos al querido P. este libro es de lectura obligada. así como la lucidez de su inteligencia se desposa con el coraje de su corazón sacerdotal.Horacio Bojorge. sino esparcidas y separadas entre sí. para que se los tenga por indecisos. Bojorge se empeñará en mostrar cómo el pensamiento de Segundo se inscribe dentro de la gran corriente del naturalismo moderno. cuando por el contrario son muy firmes”. Aquí parece afirmar algo. Ediciones Encuentro. entiende que el amor a la Orden no lo exime de llevar a cabo una crítica incisiva. según Santo Tomás. En él confluyen elementos del naturalismo. sugiere sin decir. el existencialismo.

del modo como los arquitectos se sirven de las auxiliares. I.1. es levantado más fácilmente a las cosas superiores. Destaca el autor los errores de Segundo en lo que toca a los conceptos de Revelación y de teología.3. Se ocupa de Dios principalmente. así como la música cree los principios de la aritmética. Como se sabe. de las cosas que se conocen por la razón natural. de la cual proceden las otras ciencias. Como si el tener certezas fuese signo de cuadriculatura mental. Un eximio ejemplo de la tesitura esclavizante del Magisterio lo encuentra en el Syllabus . de todas y cada una de las tentativas humanistas de la época”.1.. ya que lo que realmente es incuestionable e indiscutido son “los criterios del mundo moderno”. y el alentar dudas. De ahí que se oponga al “fijismo dogmático” que caracteriza a la teología tradicional. Bojorge va analizando los errores de Segundo. la doctrina sagrada cree los principios revelados por Dios (Sum.. confundiendo teología con antropología. a partir de los conceptos que sustenta acerca de la Revelación. heroico testigo de la fe. ad 2). como él mismo lo dice. principios que deben ser aceptados por la fe.1. la teología tienen a Dios por tema central: “No se ocupa por igual de Dios y de las creaturas. frente a los errores del mundo moderno. El teólogo uruguayo p.2.. Todo lo que diga el Magisterio y el común sentir del pueblo católico deberá ser pasado por la criba de su adaptación a la modernidad. porque procede de principios que nos son conocidos por medio de la luz de una ciencia superior que es la de Dios y de los bienaventurados.c). Nada le hubiera gustado. que son el objeto de esta ciencia” (I. como con su principio o fin" (I. es el ambiente en que se baña. Theol. Según él. la teología es una ciencia que toma sus principios de la revelación. aún a costa de enfrentarse con el antagonismo mancomunado de los poderes masónicos de la época. Más adelante prosigue diciendo que la teología no toma sus principios “de las otras ciencias como superiores. su habitus operativo. y si se hace tal uso de ellas. sin talante dialogal alguno. por cierto. la reciente decisión de Juan Pablo II de beatificar a Pío IX. El “dogma” a que se adhiere Segundo es el que libera de lo que no es moderno. hay que convencerse primero de las verdades que nos trasmite la fe tradicional. Un peligro semejante se advierte en su concepto de teología. y de las creaturas en cuanto se relacionan con Dios. La fe es el punto de partida y de llegada de la teología. ad 1). sino solamente por la fragilidad de nuestro entendimiento. El Magisterio es el principal responsable de este inmovilismo del pensamiento católico. Totalmente diverso es el punto de vista de Segundo. pareciera correr siempre el peligro de verla desde la inmanencia. 66 . sino que se sirve de ellas como inferiores y siervas.e-aquinas 5 (2007) 4 revelación y de la fe”. donde queda bien clara la “condenación que la Iglesia hace. Como su nombre lo indica. no es por defecto ni por incapacidad. señal de profundidad. que. En cuanto a la Revelación. la fe y la teología.5. Santo Tomás nos lo expresa de manera admirable: “La doctrina sagrada es ciencia.

la fe debe justificarse ante el mundo de hoy. no ya a la teología. él intenta lo contrario. En la visión de Segundo. de la historia del hombre. no los que por motivos “superiores” buscan “frenar” un proceso. la revelación no es algo que viene de lo alto.y lo verdadero. no el que procura enfrentarlo. Segundo no se interesa tanto por el ser –natural y sobrenatural. sino algo que brota del hombre. Es un principio importante en él. Sólo es libre el que se suma al proyecto universal. “la gnosis se presenta hoy como estando al servicio de un cierto intento de manipular la fe cristiana con fines intrahistóricos. convirtiendo. No una verdad que deba ser contemplada. cuando Dios se revela no busca comunicar una verdad que sea aceptada por todos. A su juicio. en servidora de la Historia. sin que parezca entusiasmarle demasiado la salvación trascendente. sino por el acto y lo actual. En estricta dependencia de lo anterior emerge otro error de Segundo: el historicismo. Quizás sea éste uno de los puntos más controvertibles del P. La raíz de esta idea la encuentra en el monismo. sino para que sea puesta al servicio de la solución de los problemas históricos. Lo que ahora se impone es acabar con las famosas distinciones entre profanosagrado. historia humana – historia de la salvación. natural-sobrenatural. de su inmanencia vital. fides ancilla historiae. De ahí que aunque su teología política se formule como “teología de la esperanza”. Bojorge llega a decir que Segundo parecería p. deudor. la teología católica tradicional es “dualista”. la proclamación de los dogmas no ha sido sino un intento de frenar la historia. dicha esperanza no tiene ya por objeto la vida eterna sino la transformación de la sociedad desde sus propias entrañas. o la fe en la historia. en lugar de que el mundo de hoy se justifique ante el Dios eterno de la fe.Horacio Bojorge. hacedora de historia. pragmáticos. viéndose tachado por ello de “restaurador” o “restauracionista”. Segundo. sino a la misma fe. Sólo los que acatan el curso de la historia son hombres “históricos”. se pone de rodillas ante la historia. Teologías deicidas muestra un interés excesivo por la salvación intramundana. 67 . Porque. sino una verdad fáctica. un remedio excogitado contra la “aceleración de la historia”. Si nuestro teólogo se irrita ante la concepción tradicional de la teología como reina de la filosofía y de las otras ciencias. De ahí que a Segundo le parezca ridículo llamar “filosofía perenne” a la filosofía medieval de Santo Tomás. aduciendo que conduce a la ruina. Para él. en lugar de ponerse de rodillas ante Dios. tiempo-eternidad. Hablar del “depósito” de la fe es para él una actitud fundamentalista. una suerte de autorredención. “título harto significativo de una tentativa para detener la historia”. Se encubre aquí una idea típicamente modernista. en el fondo. del espíritu gnóstico. como escribe Bojorge. políticos”. La fe. “la necesidad de justificar la fe y sus contenidos ante la mentalidad moderna”.

El culto a la eficacia. en desafío a la enseñanza del magisterio. el Evangelio y el culto. pero también la Cristiandad. Por lo demás. Dios pasa a ser un instrumento para la promoción del hombre. resulta paradójico cuando a la vez “el secularismo se opone celosamente a que la fe católica rija la política y arroja permanentemente sobre ella la sospecha de esconder aspiraciones totalitarias” (p. por otro lado. Su público predileccionado fueron siempre los burgueses. cuesta ver que tenga relación con alguna liberación humana”. lo segundo. parece suponer que no es el hombre quien se pone de rodillas delante de Dios. que parte del mundo moderno. Pone el ejemplo del dogma de la Inmaculada Concepción. el resto. Él mismo así lo reconoce. a su eficacia. el orden temporal cristianizado. como cuando traduce la magnífica expresión de San Ireneo “la gloria de Dios es el hombre que vive”. Por cierto que. ¿Con qué principios de discernimiento se hará tal selección? Un principio extrateológico. Pero no es esto último lo que busca Segundo. Y así quiere “someter la fe. “la vida del hombre es ver a Dios”. como bien señala Bojorge. Para Segundo. Un verdadero cristiano tiende a “hacer Cristiandad”. sobre la contemplación. afirma Bojorge. Coherentemente con su idea de la reducción del catolicismo a la historia. pero no añadiendo lo que el Santo agrega. una suerte de “revelación inmanente”. “una fórmula dogmática vinculada sólo al plano religioso. no deja de ser grave esta sumisión de lo trascendente a su eficacia en lo inmanente. según el lenguaje de Cristo. que en aquellos momentos parecía la expresión más radical del “mundo moderno”. Sea lo que fuere. en los escritos de los años 60 y 70 optó Segundo por el marxismo. 231). Claro que teniendo siempre en cuenta que lo primero es la glorificación de Dios. es la añadidura. lo que. ya que existencialmente se sentía muy lejos de los pobres concretos. unciéndolo al carro de la Historia” (p. Dios. como se ve cuando contrapone el culto de Dios con la justicia social. y por ende los marxistas eran “cristianos anónimos”. no pretende en modo alguno ignorar la influencia real que debe tener la doctrina católica en el campo temporal.e-aquinas 5 (2007) 4 aceptar una especie de “fe en la revelación histórica”. cristianos aunque p. lo que no interesa a la historia es superfluo. Hay que seleccionar las verdades según los intereses de hoy. sino Dios delante de los hombres. cual si aquél fuera algo alienante. que brota de la historia y se pone al servicio de la historia. el marxista estaba en el oleaje de la historia. relativizando toda intervención histórica de Dios. Resultan reveladoras a este propósito las tergiversaciones de los textos que a veces encontramos en Segundo. 230). en algunos casos por omisión. Pero fue una actitud de gabinete. Ello y no otra cosa es la Cristiandad: la impregnación evangélica del tejido social. Dios vino a nosotros para traer el cristianismo. al oponerse la Iglesia a una teología que sólo busca la “eficacia”. el dogma. 68 . la Iglesia. a lo que pide “el hombre de hoy”.

a quien no le ahorra ironías o frases ofensivas. 198-201. aunque repudiasen el cristianismo y lo combatiesen. P. Para el autor.Horacio Bojorge. Se muestra tan intolerante con el creyente. por el que entiende preferentemente el ateo o el creyente en crisis de fe. Antes de integrar las filas de estos pseudoteólogos preferimos estar con los sencillos de corazón. lo ve la sabiduría de los fieles comunes” (p. 343). su culto. Alfredo Sáenz1 1 Recensión publicada en la revista Gladius 19 (2001) 52. estos discursos de los teólogos parecen no tener ya más utilidad que mantener la importancia de los teólogos en un mundo en que ya nadie cree en Dios”. 69 . sino sólo hacia la Iglesia. “lo que la racionalidad ilustrada no alcanza a ver. Tienen el instinto de la fe. con los fieles que forman el pueblo cristiano.. hacia toda teología que no sea la de la liberación. su fe. gente de fe. Teologías deicidas no lo supieran. pp. sino a los católicos que se resisten a captar “el sentido de la historia”. Acertadamente trae Bojorge a colación una cita de Augusto del Noce: “Resignados a una era poscristiana producen una teología eutanásica. Como afirma Bojorge. hacia los creyentes. Por eso los principales dardos de Segundo se dirigen. no a los enemigos de la Iglesia. del que parecieran haber perdido hasta la noticia estos teólogos de salón. p. como simpático con el “hombre de hoy”.. el estilo zumbón e irónico de Segundo es el ejemplo típico de las burlas nacidas de la acedia.. Todas sus “sospechas” y sus acusaciones no van hacia el mundo incrédulo. Bien decía San Hilario que muchas veces los oídos de los fieles son más católicos que los labios de los pastores y de los teólogos.

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