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ISSN: 0185-3716

Julio 2010

Número 475

Monsiváis

Adolfo Castañón Jorge Herralde Nicolás Alvarado Margo Glantz Arturo Gutiérrez Aldama Leopoldo Lezama Federico Campbell Daniel Rodríguez Barrón Moisés Rosas Sandra Lorenzano Paola Tinoco Ernesto Herrera Linda Egan

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Sumario
El hombre llamado ciudad Adolfo Castañón Nadie podrá olvidarte, Monsi Jorge Herralde Under The Rainbow Nicolás Alvarado Monsiváis Margo Glantz Carlos Monsiváis, “Tepetatle” Arturo Gutiérrez Aldama Paren las rotativas, hoy, México se quedará sin revisar Leopoldo Lezama On Monsiváis Federico Campbell Disidencia y circunstancia Daniel Rodríguez Barrón Monsiváis y el Estanquillo Moisés Rosas Extrañamos tanto a Monsi Sandra Lorenzano Monsi porque sí Paola Tinoco Algo más que un cronista Ernesto Herrera Autoridad para hablar Linda Egan La conquista del presente Adolfo Castañón 3 4 6 9 10

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Fotografías de portada y página 7, cortesía del maestro Héctor Herrera. Ilustración de la página 3, cortesía de Manuel Marín. Ilustraciones de las páginas 5 y 22, cortesía de Alfredo Larrauri. Ilustración de la página 11, cortesía de Ulises Culebro. Ilustraciones de las páginas 18 y 24, cortesía de Víctor Salomón. Fotografías de las páginas 2 y 13, Moramay Herrera Kuri. Ilustraciones de las páginas 9, 20, 21 y 28, cortesía del Museo del Estanquillo, colección Carlos Monsiváis.

número 475, julio 2010

la Gaceta 1

con el número 04-2001-112210102100. Juan Carlos Rodríguez. con domicilio en Carretera Picacho-Ajusco 227. Registro Postal. Mónica Vega. Nelly Palafox. expedidos por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas el 15 de junio de 1995. sa de cv Formación Ernesto Ramírez Morales Versión para internet Departamento de Integración Digital del fce www.com/ LaGaceta.asp La Gaceta del Fondo de Cultura Económica es una publicación mensual editada por el Fondo de Cultura Económica. Distribuida por el propio Fondo de Cultura Económica. Distrito Federal. Impresión Impresora y Encuadernadora Progreso. México. Ricardo Nudelman. La Gaceta del Fondo de Cultura Económica es un nombre registrado en el Instituto Nacional del Derecho de Autor.fondodeculturaeconomica. Publicación Periódica: pp09-0206. Heriberto Sánchez. Omegar Martínez. Certificado de Licitud de Título 8635 y de Licitud de Contenido 6080. julio 2010 a . Max Gonsen.a Director general del Joaquín Díez-Canedo FCE Director de la Gaceta Luis Alberto Ayala Blanco Jefa de redacción Moramay Herrera Kuri Consejo editorial Martí Soler. Tomás Granados.com 2 la Gaceta número 475. Delegación Tlalpan.herrera@fondodeculturaeconomica. el 22 de noviembre de 2001. ISSN: 0185-3716 Correo electrónico moramay. Editor responsable: Moramay Herrera. Colonia Bosques del Pedregal.

El hombre llamado ciudad Adolfo Castañón a Al fallecer el hombre llamado ciudad. la memoria y la palabra. Al fallecer el hombre llamado ciudad. ésta se estremeció imperceptiblemente como al paso de un eclipse. julio 2010 la Gaceta 3 a . la energía eléctrica se interrumpió. las líneas telefónicas quedaron en silencio… por un momento por la ciudad campeó la ausencia del hombre que la había amado en todas sus formas y que le había buscado un centro a través de la voz. G número 475. ésta pareció perder su centro sólo por un momento pues el espíritu de su profana letra se diseminó y fue formando remolinos que repetían el brindis del bohemio.

Homenajes fúnebres: se le ha llamado “Quijote de la izquierda”. Desde que lo conocí en los años 70. México sin Monsiváis: una explosión de dolor. Encuentros que se repetían en sus visitas a Barcelona. o de Margo Glantz. tras la matanza de estudiantes en la plaza de las Tres Culturas en 1968. Luz del Amo. El dolor de México se ha manifestado de forma nunca vista ante la muerte de este intelectual insurrecto ya desde su juventud. fueron durante décadas algo así. Desde hace años estaba obsesionado con el narcotráfico. Aquí. tras muchas esquivas y dilaciones. los lectores españoles que desconocían a Monsiváis quedaron estupefactos ante Aires de familia. antes de que la virulencia del conflicto llegara al estallido cotidiano de las matanzas a mansalva. Jorge Volpi ha escrito: “Su obra personal apenas existe. 4 la Gaceta desde el respeto y el aprecio. Aquí en México. como es bien sabido. Tito Monterroso y Bárbara Jacobs. Un Octavio Paz que afirmó que Monsiváis era en sí mismo “un nuevo género literario”. le escribí a mi regreso a Barcelona. sus indagaciones enciclopédicas en la cultura popular. pero ello se ha traducido en incontables opiniones en foros. a quien apoyó antes de la deriva culminada en el equivocadísimo “plantón” en el corazón del DF. ¿No me las podrías enviar para pasárselas a un amigo? Creo que uno de ellos (Carlos Monsiváis) está escribiendo algo interesante sobre novela. “maestro de la crónica y el ensayo implacable con todos”. supongo que lo mismo pasa en España. su independencia radical. agravada por una ofensiva de la derecha y del clero esperpénticas. o mejor dicho Lali y yo con Carlos. ni de López Obrador. recogidas sólo muy parcialmente en forma de libros (que por otra parte son una cincuentena). Sergio Pitol y yo nos hicimos muy amigos en Barcelona. con Sergio Pitol. etcétera. la truculencia de las cabezas cortadas. junto con la presentación de su gran amigo José Emilio Pacheco. etcétera). Partió luego hacia Inglaterra y el 28 de agosto de 1971 me escribió desde Londres una carta en la que me dice: “Me encontré aquí con que varios escritores latinoamericanos estaban enterados del concurso de ensayo patrocinado por tu editorial. Hugo Chávez o el Subcomandante Marcos cuando lo creyó necesario. El resumen podría ser: “¿Cómo es que desconocíamos a este escritor genial?”. Paz y Monsiváis. donde residió a caballo de los años 60 y 70. Luis Prieto y el joven Juan Villoro). al lado de los “humillados y ofendidos”. el propio López Obrador ha declarado tras su muerte que “Monsiváis es el intelectual más consecuente y honesto de nuestros tiempos. La última vez que vi a Carlos fue en diciembre de 2009 en dicha Feria de Guadalajara. Monsi Jorge Herralde a No puedo ni quiero pensar que en mi próximo viaje a México no vea a Carlos Monsiváis. un tema que no me número 475. Siempre estuvo al lado de las causas justas”. ha recorrido su país. intelectual y popular. Y. su rechazo ante cualquier forma de solemnidad. Y tiene en gran parte razón. Así no dudó en alejarse de Fidel Castro.” El deseo de Sergio y mío no se pudo satisfacer hasta el 2000. su discurso de recepción del Premio de la fil en la Feria de Guadalajara. parecía recuperado y animoso. en el King’s College. le propuse y aceptó publicar. Curiosamente. según reza el título de un texto que le dediqué y lo dificultoso que resultó extirparle un manuscrito (Carlos era muy reacio a la publicación de sus libros. Y se ha subrayado también su humor corrosivo. ya se había convertido en un ritual tener un largo encuentro mano a mano los dos. con el excelente título de Las alusiones perdidas. pero no conocen las bases. cualquier conflicto era preguntarse e indagar en “¿Qué piensa Monsiváis al respecto?”. Un reconocimiento unánime a quien se había convertido en la conciencia crítica del país.Nadie podrá olvidarte. para los mexicanos como los dos oráculos. la primera reacción ante cualquier interrogante. Anécdotas personales entre una carta de Pitol (1971) y un mail de Monsiváis (febrero de 2010). “Me alegró verte y con buen aspecto”. enfrentándose lúcidamente a todos los conflictos y problemas. una situación económica desastrosa. en 2007. Para muchos. dos polos muy a menudo enfrentados. “la conciencia de México”. julio 2010 a . Un espíritu insurrecto que nunca le abandonó. en su portentoso cronista. Una postura ética y política. A partir de entonces dediqué casi otra década a intentar persuadir de nuevo a Monsi. siempre alerta. donde leyó algunos capítulos me dijeron que era formidable. para saciar su formidable curiosidad). ahora huérfanos. y pasar revista a la situación cultural y política de México (y también de España. cuando ganó el Premio Anagrama de Ensayo con Aires de familia: tres décadas dedicadas a la Busca y captura de Carlos Monsiváis. ponía también imposibles dificultades a los editores extranjeros empeñados en traducirle. debates y miles y miles y miles de páginas escritas. o más bien se concentra en todo aquello sobre lo que opina”. pero sin esquematismos ni acatamiento a ningún dogma ni extravío. Aunque ya había tenido problemas recientes de salud. Por cierto. Y el 23 de febrero de 2010 recibí un email inopinado en el que me decía: “Después de sostener parte de la industria farmacéutica. creo que me encuentro en condiciones de estabilidad azarosa pero tranquila. He debido participar en el debate sobre el matrimonio gay. además de verlo en comidas o encuentros más o menos multitudinarios (aquellas comidas divertidísimas e interminables en casa de Vicente Rojo y Alba.

Pero poco después lo hospitalizaron y a través de nuestros amigos comunes (Pitol. G a número 475. que se ha coronado a sí mismo con una frase: “El matrimonio homosexual pone en peligro a la Creación” […] Yo he publicado un libro de crónicas locales. que transcurre como todos los libros ahora en México. Apocalipstick.decía nada pero que me ha llegado a importar muchísimo por la reacción de la derecha y del papa. claro. pero no me acuerdo de qué se trata. que merece.” Me alegró y me sorprendió muchísimo. Una interpretación posible de este mail: una despedida en clave de humor negro. convertir en un ensayo largo Las alusiones perdidas. habida cuenta de su conducta habitualmente tan reacia. una indagación mucho mayor. creo. julio 2010 la Gaceta 5 a . sin críticas pero con amigos que te dicen: ‘Leí tu libro. Margo Glantz. muy Monsi. Villoro) fui sabiendo de la gravedad irreversible de su estado de salud. Te echaré tantísimo de menos.’ Me gustaría. es formidable. si el proyecto te interesa.

Dudo que haya sido la tercera. Otra (la más probable): que con el acto haya pretendido (y logrado) sacar oficialmente a Monsiváis del clóset. (El texto. con frecuencia tan cercano a la sátira o a la parodia. cuando menos. De cultura gay. tanto en lo personal como en lo literario— en la figura doliente de Novo. sin embargo. en los últimos dos párrafos.) Pero habría sido no sólo la más elegante sino también la más lúcida. fechado uno en 2002 y otro en 2004— a referir el libro sobre Salvador Novo como “el más personal” de la obra de Monsiváis y —en la primera versión— a yuxtaponer a tal adjetivo otro. La lectura de Salvador Novo. una Egan púdica coquetea entre líneas con la hipótesis gay: A veces. igualmente revelador: “desgarrador”. lo marginal en el centro. Es el de Egan un texto raro: uno que parece haber hecho un hallazgo literario certero e indispensable pero que no se atreve a pronunciar el nombre de ese hallazgo a no ser en un susurro oblicuo. termina con una loa a Novo y a su “literatura magnífica donde se enriquece nuestra diversidad”. ¿Por qué lo hizo? Ignoro la respuesta precisa y. la alta cultura y el pop. por impensable hasta su muerte— la que ostenta los colores del arco iris y representa la diversidad sexual. extraída del prólogo de Monsiváis a La estatua de sal. y no tanto por las tribulaciones personales de un Novo por el que Monsiváis guarda tanta admiración literaria y moral como escarnio político (resulta. en efecto. se habla nada o casi nada: constituye. la tricolor de México (patriotero y previsible pero pertinente). imaginativo (y remolón). claro. *** Vuelvo a hojear El arte de la ironía. flautista conocido tanto por su solvencia musical como por su identidad e imagen orondamente gay. Así. la azul y oro de la unam (un pelín inexplicable sobre el ataúd de quien fuera sobre todo un autodidacta pero acaso justificable dado el amor que profesara —not wisely but too well— a dicha institución) y. su negación explícita.”: esa cita de Wilde que tanto entusiasmaba a Monsiváis) de dejar la última palabra al autor del que se ocupa. (Ya lo averiguaré. hace disección coral del universo monsivaisiano. como si lo entristeciera contemplar las pérdidas que fueron el precio de los regalos artísticos que estos hombres heredaron a su cultura y sociedad. casi elegiaco. sin embargo. expropiarlo al menos parcialmente como avatar icónico del gay pride. el trasfondo obligado del texto de la estadounidense Linda Egan sobre el ensayo biográfico que dedicara Monsiváis a Salvador Novo (Salvador Novo. su voz adquiere un tono tierno. difícil perdonar los oportunistas arranques de conservadurismo y la acomodaticia obsecuencia con el establishment priísta de sus últimos años) sino por la proyección soterrada que Monsiváis hace de su propia vida y obra —de su propia identidad gay. prefiero. en efecto. julio 2010 a . sorpresa mayúscula —no por reveladora sino por inesperada. O la tercera (la más ambiciosa): que al desplegar el estandarte sobre el cuerpo inerte del escritor haya decidido dar fe pública de uno de los elementos consustanciales de su obra y postular no a Carlos como un hombre homosexual sino a Monsiváis como un escritor (también) gay. sobre todo. con el subtítulo Carlos Monsiváis ante la crítica. esa otra forma de religiosidad). el autoritarismo y la libertad. especular con tres posibilidades. Cuentan los rumores que quien tuvo la ocurrencia de disponerla sobre los restos fue Horacio Franco.) Inmediatamente antes.Under The Rainbow Nicolás Alvarado a He aquí uno de los contadísimos casos en que la televisión lega una imagen (si no es que una idea) a la posteridad literaria: el féretro de Carlos Monsiváis cubierto por tres banderas. El cobarde lo hace con un beso. El valiente con una espada. en los que elude el problema de postular abiertamente la conclusión a la que de todos modos la imaginamos llegar. en efecto. número 475. como ensayo literario y como anecdotario desolado de los inicios del movimiento gay mexicano. Sus múltiples autores aíslan con buen ojo y a menudo buena pluma elementos característicos y recurrentes en la obra del autor: la presencia a veces incómoda pero nunca apabullante de un aparato ideológico a un tiempo progresista y liberal. texto que funciona a un tiempo como biografía. la nación y la ciudad. al hablar de Novo o de Villaurrutia o de cualquiera de los valientes poetas homosexuales. la recopilación de textos realizada por Mabel Moraña e Ignacio Sánchez Prado que. lo marginal en el 6 la Gaceta centro) pero sólo en tanto contexto natural de la vida y la obra de Novo y acaso en tanto bandera recurrente —una más de sus tan caras “causas perdidas”— en la literatura y la actuación pública de Monsiváis. Una (la políticamente correcta): que lo haya hecho en reconocimiento a los esfuerzos literarios y políticos del escritor por colocar el respeto a las sexualidades alternas en la agenda nacional. aunque podría marcar su número telefónico y preguntárselo. merced al recurso a un tiempo brillante y cobarde (“Cada hombre mata las cosas que ama. desgarra. al terreno de la elegía? Lo mismo que llevaría a Christopher Domínguez Michael —en dos textos distintos. ¿Qué enternecería tanto a Monsiváis? ¿Qué lo haría mudar su registro. a quien la emprende. la historia y la religión (o.

ya desde su primera página. Cuando diagnostica correctamente que Novo intentó “desmedidamente la refinada y sagaz travesía: el intelectual que se propone ser figura popular” viene a la mente el Monsiváis traductor de Tu Fu pero también el que fuera lucerito del Canal de las Estrellas. Para Novo (como para Monsiváis). y más por lo que no dice que por lo que dice. lo distancia de la amargura de lo real”. Para un Novo que abrevaría de la tradición inglesa (como para ese Monsiváis que a veces la Gaceta 7 a . Termina Monsiváis su prefacio con una frase lapidaria —“La intimidad de un autor está siempre a la disposición de sus lectores”— y procede a ejemplificarla a lo largo del libro.a En Salvador Novo. A Novo (como a Monsiváis) “el humor. Cuando Monsiváis describe el legado de Novo como “frivolidad y leccionesde-abismo” resulta imposible no pensar en que él mismo ha escrito Escenas de pudor y liviandad pero también Entrada libre. y un humor salvaje y procaz. El recurso a la primera persona es casi nulo pero eso no hace de éste un texto menos confesional. erigiéndola —quiero pensar que con plena conciencia— en permanente referente metatextual. en efecto. por lo mismo. Monsiváis aparece. la sociedad que lo persigue termina reconociéndolo —y. “[a] diferencia de Wilde. “la conquista de la ciudad” sería “la apropiación del territorio enemigo a través de la inteligencia y de la agudeza”. julio 2010 imagen de ese Monsiváis (el tal Monsi) que pudo conjugar a un tiempo legitimidad literaria y fervor popular e incluso político aunque hubo de renunciar a la asunción abierta de su identidad sexual. desgarrado. Y cuando señala que a Novo. ocultando su significado— en vida” se dibuja la número 475.

lo más cerca que estuvo de salir del clóset reside en esas confesiones tácitas en que se oculta tras la máscara de Novo para hablar de sí mismo. la teatralidad como su estilo. inteligencia. por cobardía sino por designio estratégico: a diferencia del Novo individualista que “condenado por sus características a ser un derrotado en la vida. ahí escribió y ahí yace Carlos Monsiváis: bajo el arco iris. cultura amplia y observaciones de vida cotidiana regidas por el desmesurado amor al presente”. Monsiváis diluye la única que le es propia en la agenda colectivista de un adalid de las causas perdidas. dispuesto al aburrimiento último con tal de presenciar. lo profano y lo sagrado: ahí reconocemos otra vez a Monsiváis. por ejemplo. la yuxtaposición de lo alto y lo bajo. designaría la incongruencia como el tema del camp. pues. *** Lo de la bandera. Su mirada. como típicamente camp. y la dimensión literaria le sería impresa por “[el] acopio de información. cualquier tema importa”. Esther Newton. Más eminencia gris que estandarte del movimiento homosexual. es la del camp. julio 2010 a . ¿Quién de los dos fue ese “ególatra y rencoroso. Ajeno no sólo al dandismo epiceno de Novo sino sobre todo a su descaro confesional. con el correr de los años y el auge de los gay studies. formación poética. la feria de las vanidades”? ¿Y en quién piensa Monsiváis cuando sentencia que “por gay debe entenderse a los solteros que insisten en no pagar el tributo del camuflaje”? La respuesta a esta última pregunta es algo más compleja. creo. Propondría.se antoja un escritor británico o estadounidense nacido por accidente en México) habría algo “muy evidente: convenientemente tratado. calidad prosística. la del espectador deleitado por el artificio. junto a Judy Garland. el humor como su estrategia: la definición calza a Monsiváis como un guante (de satín). no fue sino perogrullada. a su oficiante mayor. Ahí vivió. además. G 8 la Gaceta número 475. Monsiváis fue un soltero y un gay pero nunca se sustrajo bien a bien al camuflaje. *** a Y sin embargo es posible postular a Carlos Monsiváis como un escritor gay y no sólo como un gay escritor. jamás comparte el amor por las causas perdidas”. un paria. ha adquirido mayor precisión en su dibujo. Y se antoja difícil encontrar una mejor brújula de su estrategia literaria que la aseveración de Joshua Glenn de acuerdo a la cual hay en el camp “una ironía comprometida que […] permite una fuerte sensación de involucramiento con una situación o con un objeto al tiempo que ofrece de manera simultánea una apreciación cómica de sus contradicciones”: todo un propedéutico para comprender los rituales del caos pero. sobre todo. erudición. lo joven y lo viejo. feliz en demasía por sus incursiones en televisión” que sin embargo continuó siendo “el escritor agudo y omnipresente. sensibilidad homosexual de la que Susan Sontag hiciera la definición primigenia pero que. Monsiváis comprometió con la causa de la diversidad sexual su activismo y parte de su literatura pero no su figura. ¿La pérdida? Honestidad. ¿La ganancia? Eficacia. día con día. Y no.

Sí. una “ocurrencia” de Carlos Monsiváis que aparece casi al final de Los rituales del caos. lugar donde nos tocó vivir. de la vida en la ciudad de México. el fin del mundo sería la ya imposible participación de quien escribe en este mundo. julio 2010 la Gaceta 9 a . y en especial de la vida metropolita- na. redactada en buena y exaltada prosa. retrato de esta ciudad donde la carencia de espacio. concebidos sin embargo como placer vital. Y esta conclusión pronunciada casi sin resuello y en forma de parábola bíblica al revés. G número 475. la conglomeración. configura los rituales del caos si se la da a éste el sentido de “marejada del relajo y sueño de la trascendencia”. lo único verdaderamente positivo de la vida en común contemporánea. la falta de uniformidad (“un auge de lo diverso”) trastornan el significado habitual de la palabra caos. como bien se apunta en la cuarta de forros. para todos nosotros. sí.Monsiváis Margo Glantz a Parecería una frase profética: “El fin de mi vida es el fin del mundo”. en tanto que abolición de las jerarquías y del orden. pero sobre todo para Monsiváis.

En el programa que les contaba. cambiaron el nombre al de Elena Poniatowska). apabullante pero inofensivo. Me baso para lamentar ese diálogo no ampliado en que el acercamiento más directo de Monsiváis al rock para nada redundó en un efecto ingenioso. Casi al mismo tiempo que Warhol creaba su Exploding Plastic Inevitable en Nueva York. un asidero de nostalgia. A mediados de los noventa la omnipresencia era tal que la revista roquera La Mosca en la pared cada número se pitorreaba con una leyenda en la portada advirtiendo que ahí no escribía Carlos Monsiváis. “Tepetatle” Arturo Gutiérrez Aldama a Para cuando la primera generación de estadounidenses nacidos en México nos hicimos adolescentes. En el mencionado texto “Címbalos de júbilo”. pero a fuerza de inmediatez y constancia la investidura de seriedad que los demás se empeñaban en achacarle degeneró en esta caricatura: “el Monsi”. por ejemplo. Ernesto Alonso pidió al actor y bailarín Alfonso Arau que a sus metamorfosis sumara la cantada con vistas a montar un espectáculo en el cabaret El Quid. Es una pena que la relación de Monsiváis con el rock haya sido. ¿qué pasa cuando el inconforme triunfa. pura y llanamente fue genial. pese a la extensa crítica que dirige. con sendas intervenciones en medios impresos. Con las fiebres mundialistas que recién atravesamos. la solemnidad. ambigua. revolucionario y premonitorio del camino que esta música (y su presencia social) seguiría en nuestro país. de la Trevi al Sup Marcos. paradójica en tanto destaca. aquí teníamos Triunfo y aplastamiento del mundo moderno con gran riesgo de Arau y mucho ruido. (salvo en su especial de mujeres en el rock. que fue la primera vez que se veía en un monitor mientras tocaba en el escenario—. qué pensarían si descubren que nunca posamos la mirada en uno de sus libros. y sin embargo ahí lo tenían. si bien años después matizaría señalando lo obvio: que al proceso de americanización responde uno de mexicanización y así en cada país). recuerda. por más que en el Feisbuk nos mostremos. empezando por el nombre elegido para número 475. de una frescura jamás igualada. Carlos Monsiváis no hablaba desde los márgenes. Sin duda lo consideraba puntal en la avanzada de esa americanización a la que nos vio condenados a toda mi generación (y me parece que a todas las posteriores. Con lo de “rock” no me refiero a un tipo de música que interesa sólo de manera superficial en comparación a las actitudes con denominación “contracultural” que ayudó a difundir. con la expectativa de la participación en Juegos Olímpicos de varios seleccionados campeones del Mundial Juvenil. por encima de los rasgos humorísticos. con una emoción enternecedora desde la era iPhone. Y puede que a Monsiváis le interesara que tomáramos en serio algunas de las ideas que planteaba. pero basta una asomadita a lo que escribió para percatarse que nada distaba más de sus intenciones que ser visto como personaje “venerable”. La reacción disgustaría al propio Monsiváis. A Monsiváis le sobraba ingenio para escabullirse con gracia en cada ocasión.Carlos Monsiváis. Eso quizá todavía fuera cierto en 1965 (y tengo mis dudas). ay. Se me ocurre que varias de las acusaciones que en su día dirigió a los asistentes al estreno del musical Hair en su crónica “Címbalos de júbilo” —parte de Días de guardar— aplicarían en este caso y en el de quienes desembolsaron cerca de cuatro mil pesos para ver el próximo diciembre a Roger Waters presentar The Wall. incluso dentro del rocanrol. lo invitaron a un panel futbolero donde su principal aporte consistió en cansarse de repetir que no entendía de futbol. En 1965. en el mejor de los casos. recuerdo que hace dos años. una fórmula que igual cifra la actitud a la contra que supuestamente por definición conlleva el rock en general. bajista de los Rebeldes del Rock que acompañó a Arau en la aventura. tan condolidos. lo que sí firmaba era el certificado de expropiación de la rebeldía rocanrolera en beneficio del despiporre nacional. era el invitado para hablar “en serio” de asuntos que por excelencia son lo contrario de lo serio. como el futbol y las vedettes. inoculando la pureza de su adustez anglosajona con la muy sana jiribilla que previene complejos de superioridad. por idéntica razón que lo hicimos con Saramago. radio y televisión. julio 2010 a . de nuestra imagen de Monsiváis) va por rumbo parecido. como si su mera presencia otorgara quién sabe qué validación. Este abuso en la imagen de Monsi como “santo opinador” terminó previniéndonos a varios contra una futura exploración de su obra. Digo una pena porque el significado que alguna vez haya tenido el rocanrol fue diluyéndose en el paradigma que la figura de Monsiváis ahora y desde antes atraviesa: la institucionalización. sigue siendo lo opuesto —por 10 la Gaceta fortuna— al espíritu de las páginas de sociales y sus disfraces”. que a lo mejor no propiciaba el colapso del yo en un torrente de sadomasoquismo tecnológico que se pretendía en aquella experiencia —si bien Marco Polo Tena. pontificaba en el púlpito de la cultura sancionando los más diversos cultos populares. cundo la noción de jipi o punk (emo o darketo) llega sin otra semiosis que los dictados de la moda. salidos justo de las “páginas de sociales y sus disfraces”? ¿Qué sucede cuando la “contracultura” es asimilada por la cultura generalmente aceptada y la acepción de la palabra “rock” equivale a un esquema mercadológico? El dilema de Monsiváis (o mejor dicho. de lo hippie en particular salva que “por anacrónico o voluntarista o conformista que a alguien le pudiese parecer. para no quedar mal ante nuestros amigos “los intelectuales”.

haciendo acopio de la arrogancia a número 475.el grupo: The Tepetatles. agotado el tiraje original. en batería y Julián Bert. berreado en revestimiento de estridencia eléctrica acuchilla en ominosa declaración de principios rocanroleros: “Muérete silencio. un coleccionista de discos de acetato que me regaló una copia en cassette de la joyita que. más que homenaje. Una sola ocasión lo tuve delante. Jóvenes de la zona rosa. grave omisión ya por la crema y nata de la escena rocanrolera del momento que congrega —Tena en el bajo. un pianista de extracto jazzístico que había tocado con Bill Haley—. julio 2010 la Gaceta 11 a . entra el primer verso. nunca volvió a publicarse. gritos simiescos de Arau y unos folklóricos coros de “chun-ta-chun-ta-chun-ta chun”. José Luis Martínez. que si en el papel estremece. dirigida por Alberto Zacarías). “El Bayoye”. lárgate murmullo”. cuando entrevisté a don Armando Novoa. dado el inconveniente de no haber nacido para entonces y la falta de registro audiovisual de las presentaciones (aunque Arau aparece con unos Tepetatles cuya alineación incorpora a varios Locos del Ritmo en una película de 1970. Antonio Lizama en guitarra. Un redoble de batería abre el álbum en tono frenético seguido por requintos de guitarra deschongada. Del disco resultante les informo: es portentoso. crimen franco si consideramos el súper grupo de mentes convocadas en torno al “concepto”: José Luis Cuevas y Vicente Rojo en las escenografías y el diseño visual. una burla de los Beatles. Del espectáculo les cuento poco. Carlos Monsiváis encargado de las letras y los créditos mencionan hasta a Chava Flores. hará cosa de tres años.

Y las letras afianzando cada ritmo latente: una carta de amor a la fiesta brava para el surf-pasodoblesco de “Cordobés” (indignación garantizada para nuestros susceptibles antitaurinos). Pero Monsi mina su propia autoridad al confesar que su percepción viene condicionada por el resentimiento —“(tan próximo y distante de su proletarización)”. No es sólo rocanrol. de la que Monsi afirmó: “al principio yo suponía que la letra era mía. llora de amor”. que su sentido del humor echaba raíces en esta ingenuidad premeditada. guste o no. pero mi infierno es ser el último romántico”. luego me dijeron que no. la desesperación del “Nocturno a Rosario” capitaliza una cumbre del disco en “Rockturno”. eso sí reclamando la autoría del entrañable estribillo: “llora mi vate. lo merece la memoria de Monsiváis… y también la nuestra. sniff. lo que el disco tepetatle celebra en realidad es la vocación mestiza que. Volviendo a “Címbalos de júbilo”. gulp. y esto una década antes de la sublevación punk en términos afines. disimulado o contenido en la letra impresa.necesaria para reclamar una oportunidad por el campeonato: “que ante nuestro grito los Beatles parezcan/monjas encerradas que en silencio rezan”. procedimiento análogo al seguido en “Sitting” que abre un mar de doble sentido con el alumbramiento del verbo “sentadear”. “El último romántico” la sintetiza en una frase: “Trato de ser cruel y moderno. es probable que ahora como entonces para la mayoría de sus seguidores el rock se limite a ser “una pachanga movida. el género menos eficaz si las personas lo único que quieren es bailar rocanrol y que las dejen vacilar sin ton ni son. La cara B baja el volumen de las estampas descriptivas y le sube al estilo satírico de tira cómica en canciones como “Sniff. Esa ingenuidad que marca la diferencia entre el refrescante mestizaje de los Tepetatles y la estudiada fusión de Café Tacuba con fotos de pies indígenas en los cuadernillos de sus cedés en el apogeo del alzamiento neozapatista… ¿alguien oyó el “cling” de la caja registradora? La ingenuidad es un recurso de Monsiváis para desviar la atención de sí mismo a la dureza de los hechos. el vuelo jazzero de “Zona Rosa” da pie al lucimiento de Bert al piano y a una de las postales del México perdido típicas de Monsiváis. ¿Cometería un acto tan ingenuo si buscaba dogmatizarnos? Yo creo que no. bueno se la devuelvo”. una onda que aguanta”. vibra en el corazón de esta música como en ninguna otra. julio 2010 a . pero me gusta. esta angustia la que se reducen tantas canciones de rocanrol. Y la broma final viene en el cierre a manera de homilía. que era de Manuel Acuña. En la revaloración de su legado esperemos que el disco de los Tepetatles regrese a la circulación. G a 12 la Gaceta número 475. Es como si en el formato de canción (de canción de rocanrol en particular) Monsiváis le hubiese dado rienda suelta a un activo menospreciado de sus años mozos. gulp” y “El peatón estaba muerto y el semáforo lloraba”. un relajito. La sensación de choque entre un pasado convencional (pero manejable) y un presente acelerado (por lo tanto inasible) gobierna estas letras que al final se revuelven por la urgencia de modelar un lenguaje capaz de seguir el paso de los tiempos. para la cadencia afro-caribeña de “Que te pique el mozambique” una colección de disparates divertidos. quizá por sus alegados deberes a la inteligencia y la “literatura”: su ingenuidad.

los periódicos se quedaron mudos. su pensador más vasto y agudo. La escritura sufrió una grieta. la tinta. las imprentas vacilarán al no reconocer las grafías de- número 475. Y es que con la muerte de Carlos Monsiváis nuestro país perdió a su principal testigo. Detengan las rotativas. No habrá ya quién corrija al país. la portentosa mirada que reconocía los movimientos de su imaginario histórico se ha desvanecido para siempre. en una eterna galera en espera del último vistazo. julio 2010 la Gaceta 13 a . la ciudad no se distingue. sin revisar. su cronista mayor. el flujo de las décadas extravió su cauce. su lector absoluto.Paren las rotativas. la memoria nacional padece hoy una res- quebrajadura irreparable. que antes brillaba de tan negra. a las imprentas. quién revise las últimas pruebas de la realidad mexicana. México vivirá en un permanente borrador. México se quedará sin revisar Leopoldo Lezama a Cae la noche en México. el curso de las horas carece ya de registro. Paren las rotativas. los sucesos se irán así. Poco ha que el pulso de los acontecimientos comenzó a debilitarse. hoy. ahora palidece.

buena parte de lo que suceda se perderá inevitablemente sin la retención y el juicio de Carlos Monsiváis. la música. Captó el espíritu nacional y admitió sin restricciones las manifestaciones diversas de la creación y el pensamiento. el cine. sus trabes y cimientos se han roto para siempre. la historia y la síntesis. Pedro Infante. Cada acontecimiento aguardaba. Nadie se detendrá ya a recolectar los fragmentos que. Lo general pasará a ser una sucursal de lo inmediato y la crítica. Así. Balzac y los Siglos de Oro. un sumergimiento donde se hallaban todas las esencias. un discurso político. de que don Carlos tendría. pero también El Santo. Y si la tarea del ilustrado es darle un carácter a las ideas del alto pensamiento. G a 14 la Gaceta número 475. la economía. Su poder de captación cultural integró a México como un centro de constante producción imaginaria. México tiene la memoria cercenada. un natural hábito de recepción absoluta. las cosas se quedarán sin el estímulo de convertirse en materia de reflexión del maestro. de recapitular. cultural. su propósito social. en el Hospital de nutrición. la investigación icono- gráfica. Sin Monsiváis la patria se desajusta. ya no habrá quién esté ahí para capturar. la portentosa mirada que reconocía los movimientos de su imaginario colectivo se ha desvanecido para siempre. Se acabó la responsabilidad de ir al margen. No obstante. la ciudad no se distingue. Desde este momento. hallaron su portavoz inteligente. se desubica. los héroes populares. la sociedad. una claridad vertiginosa. se ha venido cumpliendo durante medio siglo de escritura. cómo se fue construyendo nuestra cultura. la vida diaria de nuestro país quedó en silencio. un poema. comenzó a ejercer la casi imposible tarea de capturar las expresiones que registran el perfil de una comunidad en crecimiento. el periodismo. Monsiváis fue el único capaz de ubicar el sitio exacto que ocupaba una obra artística. La historia anterior y la reciente. se ha perdido ya. un deporte de dicharacheros. julio 2010 a . Durante décadas. este país quedará velado. juntos. la sátira hacia las ineptitudes del poder. Vio. que llegará al grado de la niebla. Porque fue el único que iba al día. en el oculto estudio de la colonia Portales se ha dejado de redactar la versión pública y también íntima. una revuelta. Paren las rotativas. Monsiváis. el periodismo tendrá completamente otro sentido. disperso. una manera en que los sucesos eran filtrados por una reflexión poderosa. supo que la escritura es popular o no es nada. Para decirlo rápido. Por la tarde del sábado 19 de abril. En una caricatura. de cuestionar. La Familia Burrón. Se resquebrajó la patria. El flujo del tiempo se volverá tan soluble. y su profundidad analítica palpó las corrientes que permitieron entrever un “corpus de la civilización occidental más las aportaciones nacionales e iberoamericanas”. Monsiváis vio también hacia abajo y hacia los lados. Sin su pensamiento se vuelve ya irreconciliable el lenguaje y la crítica. Monsiváis lo vio todo. Frida Kahlo. y había que aguardar su nota para rectificar o corregir el sustento de un criterio. el único intelectual capaz de ordenar las infinitas manifestaciones de la sociedad. ha dejado de existir el último gran soporte de la conciencia nacional. se marea. Es gracias a él que hemos podido ir identificando nuestra identidad. Con Monsiváis. de la patria. paso a paso. y sin él. El país se digerirá de otra manera. son la suma del carácter nacional. editar. nervioso. confundido. Había un ensanchamiento total. Sin su opinión. su escrutinio. la ciudad ha perdido a su último habitante verdadero. en algún momento. Había una maduración. Monsiváis reconoció las rutas por donde se podía organizar el resumen de una era. una novela. Monsiváis nos daba la versión inteligente de lo que sucedía. corregir. México se quedará sin revisar. ya no está aquí para seguir dando razón de nuestro tiempo. civilizador. un hecho de la política. Dickens. un bolero. Se ha interrumpido la contemplación del máximo testigo. como Payno. la defensa férrea del Estado laico y la diversidad sexual. Y sobre todo. priorizando todo aquello que llegó a convertirse en privilegio de las mayorías. tuvo el atino de no distinguir entre alta y baja cultura. tan inconsistente. los grandes movimientos y cambios sociales. se vuelve difícil tejer los lazos que permiten ubicar a México al interior del devenir de su propia historia. redactar. lo significativo dejó de ser anónimo: cada momento de grandeza y ruina tuvo un puntual registro. aquella grata sensación. Paren las rotativas. Hoy. la literatura. el único que todo lo registró y lo guardó para luego ordenarlo. algo que decir al respecto.finitivas. Marcel Proust. se desasosiega. Desde este momento. dilucidó a la perfección el significado y el lugar de los acontecimientos. y cada libro aspiraba a su aprobación o su rechazo. hoy. Omnipresente. La Biblia. Al escribir. una estrategia para captar lo fundamental. la crítica a la transición democrática.

sino también no pocos fenómenos de la cultura popular como las tiras cómicas. Mantuvo una cierta distancia crítica respecto a los acontecimientos y la ironía necesaria para que no lo abatieran. como crítico. Tuvo una vida plena. o las del respeto al voto y la necesidad de elecciones sin fraude. Leía mucho en inglés. como las del feminismo y las de la liberación sexual. su memoria. y no me entristece que haya muerto: me alegra que haya vivido y haya tenido el estilo que supo tener y que nos haya dejado lo que está en sus libros y lo que de él sobrevive en las conversaciones. Chingón. Ha sido uno de nuestros escritores mayores más brillantes y más coherentes consigo mismo. el mundo de la familia Burrón. como las que ayudan a los enfermos de sida. Lo que siempre me atrajo de Carlos Monsiváis era su inteligencia y su lucidez respecto a lo que es el país y su circunstancia. Sin embargo nunca desdeñó lo nacional por admirar lo extranjero. muy realizada. por ejemplo). Alguna vez pensé que había una cierta tristeza en su modo de ser. los poemas que sabía de memoria. Todo eso también se va para no volver. y lo mejor del cine mexicano de los años 50 (el cine del Indio Fernández y Julio Bracho. Por su modo de ser (y de vestir) nunca llenó el perfil para ser “aceptable” como miembro del Colegio Nacional o de la Academia de la Lengua ni para quedar bien con las principales revistas intelectuales. acaso porque presentía que el último refugio de la verdad estaba en la literatura. pero ahora que ha terminado de estar entre nosotros pienso que sí pudo ser feliz. julio 2010 la Gaceta 15 a . En lo personal. y de manera muy discreta y elegante. a la obra de Juan Rulfo y a la poesía de Salvador Novo. sin mirar a los lados. Se las ingeniaba para estar siempre y al mismo tiempo en todas las ciudades de la República. G número 475. que aprendió por sí mismo desde muy joven. No sólo supo valorar las “causas perdidas”. Es desconcertante e irónico lo que se lleva un muerto: su experiencia. Siempre quiso vivir aquí. Dio su justo valor. y a personas necesitadas.On Monsiváis Federico Campbell a Carlos Monsiváis hablaba desde el México civil y por el mero hecho de escribir puede decirse que era un optimista. Creo que lo que define su vida y su trabajo es un gran amor por México. Nunca le impresionaron mucho los encantos de las ciudades europeas. y se mantenía muy actualizado. los idiomas que aprendió. y no sólo por la donación que hizo al país en el museo de El Estanquillo. él (que no gastaba en una bonita camisa o en una chamarra de calidad) hacía donativos importantes a organizaciones civiles. sus conocimientos. Un día estaba dando una conferencia en Mérida y el miércoles siguiente participaba en Tijuana en una mesa redonda sobre el maltrato a los animales. en contacto con la gente. En la soledad de su escritorio. Siempre directo a lo suyo. siempre hizo su rancho aparte.

(…) ¿Qué se hicieron tus chanzas. No era un método nuevo. Óscar Wilde escribe: “ninguna clase social es nunca verdaderamente consciente de su propio sufrimiento. poor Yorick! I knew him. to mock your own grinning? Shakespeare. 1 si los temas que toca en sus crónicas son necesariamente transitorios. las miniaturas y los afiches. ese roce con la gente bastaba para convertirse en un hombre representativo? Ciertamente no. ¿con eso bastaba para arreglárselas de tal modo que parecía tener siempre la razón —aunque necesariamente el suyo no era sino un punto de vista. de un punto de vista o de una opinión —el mejor ejemplo de este desbordamiento de la opinión era su columna “Por mi madre bohemios” donde extremaba el análisis del habla de los políticos. julio 2010 ¡Ay. Esta es la razón por la que los agitadores son absolutamente necesarios”. Y en este sentido la mayoría de sus obras fueron piezas de circunstancias que no pueden entenderse sin conocer la política. era desbordar las consecuencias de una lectura. las películas malísimas de la así llamada época de oro mexicano.Disidencia y circunstancia Daniel Rodríguez Barrón a Para Armando Colina y Víctor Acuña Alas. el doblez en el discurso político y la inestabilidad como práctica pública del poder. la conciencia y la cautela. es el de Swift y el de Wilde. of most excellent fancy (…) Where be your gibes now? Your gambols. cuya técnica. Sin embargo. un conjunto de elementos melancólicos e infantiles. ensayó ideas y midió las respuestas con el termómetro de las reacciones —que en su caso casi siempre eran risas consensuadas— creó. pobre Yorick! Yo le conocí. etc. y en las que aún vivimos. un registro particular de lo real que terminaba transformándose en el testimonio de lo real—. tus canciones. your flashes of merriment that were wont to set the table on a roar? Not one now. Y también. y a través de los años construyó una moral personal. las luchas y los luchadores. es porque Monsiváis buscaba una transformación permanente donde los individuos aprenderían a desear el cambio. tus golpes de buen humor que hacían rugir en carcajadas a toda la mesa? ¿Nadie. de explicar o de transformar. cuando alcanza el exceso. y a contrapelo de la mayoría de los intelectuales. ¿ni un solo chiste siquiera para burlarte de tu propia mueca? (La traducción libérrima es mía) 16 la Gaceta a . en reaccionar ante las situaciones sobre las que trataba de influir. Su originalidad más visible residía en responder. le ganaron el reconocimiento de la gente. del arte a la música popular. es un mero travestismo verbal detrás del cual el individuo que lo usa pretende no ser visto. tus piruetas. y en suma es el recurso de una minoría sin poder. en el caso de Monsiváis se convirtió en un número 475. no sólo un patrón de conducta que consistía en tenerlo como árbitro definitivo sobre casi cualquier tema —de la literatura al cine. pero siempre oportuna. pero no exento de misterio. your songs. sin el constante roce con los demás. todas estas inclinaciones. la agudeza verbal siempre dispuesta a demoler al oponente con una sola frase —y a veces. no sólo permanecer abiertos a los cambios en su vida personal sino a exigirlos en el plano social. es el desdén humorístico que cubre los sentimientos heridos. Se lo tienen que contar otras personas. pues de este modo pudo desarrollar sus propios métodos. también supo utilizar como arma su particular gusto por la ironía. a través del ridículo. favoreció una sociabilidad más crítica con los poderes fácticos que llamó sociedad civil. a fellow of infinite jest. a medio camino entre Petronio y los bufones sabios de Shakespeare. Si sus preocupaciones son tan variadas. los comics. Una frase vale más que mil discursos En El alma del hombre bajo el Socialismo. siempre entrometida. donde Monsiváis mostraba ese lado ciertamente juguetón. y normalmente no les creen en absoluto (…) Los agitadores son una partida de gente entrometida e inoportuna que se abalanzan sobre una clase social de la comunidad absolutamente insatisfecha y siembran entre ella la semilla del descontento. Hamlet1 Carlos Monsiváis trabajó en beneficio del respeto y la tolerancia. como un niño que ensaya frente al espejo las diversas formas de estar triste—. la economía y la cultura en las que vivió. nada?. no pudo producir su obra sin el necesario toma y daca del debate. Sin embargo. lo llevaba hasta un límite donde disolvía cualquier reserva de confianza que aún pudiéramos tener en la clase política— para inducir. Monsiváis necesitaba un contacto asiduo con el público a través del periódico. es el de Molière y el de Voltaire. Monsiváis era un maestro agitador. además de su afecto por los temas populares —los juguetes. aunque nunca puede evadirse de ser señalado—.— por ello. es el de los homosexuales en épocas de intensa represión. luchó contra la corrupción como sistema administrativo. sin la discusión con sus iguales. Horatio. Horacio: era un hombre de una gracia infinita y de una fantasía portentosa. y a buscarlos activamente. de la televisión o la radio.

Por ejemplo. Gaceta del Fondo de Cultura Económica. y por ello la risa en Monsiváis era su parte más radical y anarquista. tienen en contra a los poderes. era la irrupción de su ética privada. La virtud de lo marginal Además. machista y sentimental dictada desde la telenovela y la música popular —muchos recuerdan haberlo oído cantar boleros y rancheras. Asimismo. Novo fue una figura intelectual que utilizó las herramientas de la vanguardia literaria y su propia orientación sexual para cuestionar los presupuestos de una clase social a la que terminó por pertela Gaceta 17 a “Sobre el paraíso. Podría ser una afectación. Su registro epigramático —que ponía en evidencia su gusto tanto por la poesía como por los salmos— era una exploración del poder de las palabras para seducir. señalándome y agregando vivas a Fidel Castro y. pero hay que leer sus textos sobre José Alfredo Jiménez y Agustín Lara para ver con distancia ese guiño paródico—. Y no creo haya querido perder el poder de esa diferencia convirtiéndola en algo tan común que mereciera un cajón con naftalina en el registro civil. La clase política y empresarial temía sus réplicas. aunque no por ello menos interesante y valerosa. me dijo en una entrevista. Luego me informaron que eran de la uam y asistían a las clases de un oscuro profesor radicalísimo. a los medios de información. el autoritarismo de la iglesia. Monsiváis se armaba de ironía y renovaba. pues al darle acceso a los más elementales beneficios legales. en el hecho de que en la pubertad el acontecimiento político que más me afectó fue la Guerra Civil de España. con el malestar que suscita en la sociedad y con su germen de disidencia. Y en cuanto a causas perdidas una que me atañe muy en serio es la defensa de los derechos de los animales”. a la inercia de las sociedades. pero nada favorece un estado de madurez como ejercer la propia libertad. las falsas esperanzas en su propia filiación política. “sino del ritmo lento con que se van imponiendo. provistas de razones éticas y morales esencialmente justas. discrepo de muchísimos métodos de Hugo Chávez. su moral era aparentemente sencilla y concreta. 2 número 475. y no podía cometer el mismo error. Situación que sólo beneficia al Estado. julio 2010 a . y terminar con sus implicaciones. No eran ocurrencias. mierda!”. en aquella entrevista me respondió de este modo cuando le pregunté si aún creía en la izquierda: “hay un sector de la izquierda del que no me consideraría siquiera aliado remoto: no creo que Fidel Castro encabece la mayor democracia del mundo. aunque nunca se sabe. Monsiváis sabía que a veces “el enemigo está encabezando la marcha”. a través de la risa. acudieron puntualmente otras causas perdidas y. Lo marginal en el centro. la imposición de una ética y una estética paternalista. Pero cuando uno revisa sus textos. “no hablo de causas perdidas para siempre”. Entrevista con Daniel Rodríguez Barrón. también señaló los excesos. la burla. este mismo registro lo liberaba de la explotación ideológica que consiste en la idea de que sólo lo serio puede tener consecuencias serias. es su libro más personal. que ponía en guardia a los demás. En busca de las causas perdidas “No tuve que ir a las causas perdidas”. pretende “normalizarlo”. transexuales. Por la probidad y responsabilidad en su discurso. los errores. como la legalización del aborto o la ley de convivencia civil. lesbianas. eran un proceso que desencadenaba en los demás el gusto por el descubrimiento e inventiva. a las legiones del prejuicio. Aquella vez. por vías alternas u homofóbicas. Nuevamente. “pero a mí es el que más me gusta”. No es verdad. Monsiváis nunca quiso ahorrarse el placer de incomodar a los demás. “me esperaban en la religión familiar (protestante). Estas “ocurrencias” como las llamaba Octavio Paz. también buscan y aceptan su lugar en sociedad como clase —un subgrupo de consumidores—. De la escena extraje una conclusión: ni la ultraderecha ni la ultraizquierda deben gobernar país alguno”. no calificaría jamás a grupos terroristas de “movimientos sociales en armas” o de “fuerzas contendientes”. incluso si se lee con malicia podría decirse que a través de Novo. Asimismo.”2 Así pues. mayo 2008. al machismo. y consistía en el rechazo al poder y el autoritarismo. Una moral que consiente en creer que todo el mundo puede y debe hacer algo. Es verdad que muchas de sus causas fueron retomadas por algunos grupos políticos. Nada más absurdo. quienes además de buscar la igualdad en términos legales. su habilidad para el apodo y la burla. de pronto un grupo como de diez estudiantes me comenzaron a gritar: “¡Mierda. Desde luego hay diferencias. el maltrato a los enfermos de sida y VIH. Como Bertolt Brecht. un acto artificial si se quiere —aunque hacia el final de sus días era el método más genuino y más endémico de Monsiváis— pero avivaba una cultura moral. esta moral se va precisando: rechazaba las pequeñas tiranías cotidianas de los lazos familiares. el infierno y la sociedad civil”. me respondió en esa misma entrevista. Sin embargo. la imposición de los prejuicios. la sugerencia de que la risa es un signo de falta de madurez que permite a los poderes fácticos justificar la represión social. antes de seguir. se debía mucho menos a un temor o a un vergüenza —nadie desconocía su orientación sexual— que a la desconfianza que a veces ofrecen los grupos unidos por motivos identitarios. no estaban deshilvanadas. Cuando el mundo comenzaba a deshacerse de sus escrúpulos. Al respecto. ahora que ha muerto. conocía la historia de su maestro quien había caído en desgracia al plegarse a las órdenes de un partido. me parece que el hecho de que jamás haya hecho pública su homosexualidad. sorprender y precisar. Le alegró mi elección y me comentó que la crítica había desdeñado ese libro. y es de suponer que los únicos a salvo de su virulencia eran sus gatos. Allí está el caso de los derechos de gays.recurso muy poderoso. Es fácil saber porqué. no es extraño que se haya convertido en una guía de la moral pública. Luego. los artistas y la gente del espectáculo. La causa ha avanzado notoriamente pero persisten los crímenes de odio. aclaro mi definición del término: para mí causas perdidas son aquellas que. en mi condición de niño libresco. fue Salvador Novo. le cuento un episodio. En la segunda marcha contra la invasión de Iraq. algunos lo señalan como ideólogo del poder. muchos críticos se han apresurado a declarar que nunca dijo una palabra contra los sistemas totalitarios de izquierda. despolitizando su acción e inmunizando su diferencia. pero también supo ser muy crítico con sus propios ideales. le pedí a Monsiváis que me firmara uno de sus libros. la dignidad social. Monsiváis está auto-interpretándose.

en cambio. Monsiváis. G a 18 la Gaceta número 475. un espacio que en el caso de Novo sólo incluía a las minorías ilustradas. Y finalmente. es la épica del incumplimiento. entra en una supuesta seguridad económica y política que inhibe la crítica y estimula la lealtad porque distribuye democráticamente premios y recompensas. pero sin ocultar ninguno de los actos deleznables que hicieron de Novo un personaje por momentos casi siniestro. Pero detrás de esta magnífica biografía social y personal. Deja la literatura (parcialmente) por el compromiso social. se pregunta con seriedad cuál debe ser su función y cómo ha de vivir un intelectual para no convertirse en un dócil. lo que permite crear un mosaico de espléndidas reflexiones sobre la vida en el México de los años 20 y 30. En la élite encuentra lugar para lucir la apariencia. Cuando la sociedad lo acepta. censor o demagogo. y aprende a vivir su vida personal frente a la angustia y la desesperación. claro e indeleble antes que la muda quietud caiga sobre su cabeza. después de una violenta revolución. Y luego. a la condición marginal como “un fracaso previo. desatendió la absolución y el perdón de la clase dirigente a favor de vivir bajo sus propios principios. el estreno de teatro. un signo irrepetible. etc.necer y entretener. y todo ello sin convertirse en pastor. Monsiváis va deteniéndose en cada uno de los estadios de este particular vía crucis sin regatear elogios. Monsiváis observó que sólo aquel intelectual que sostiene sus convicciones frente a la incertidumbre y el conflicto. la cena. sin duda. es la tristeza inabarcable de contemplar desde el resentimiento los días felices que jamás se han vivido”. él acepta sin reparos a la sociedad. en atención a una frase de Gore Vidal —“el escritor que convierte su vida en su arte. Monsiváis. Monsiváis alude a “la somatización del rechazo social”. la necesidad que tiene el intelectual de mantener una distancia clara y firme frente al poder social. durante el 68. puede aspirar a desafiar a la muerte —a la única muerte que importa que es la estrictamente literaria— trazando un estilo propio. El trazo escénico de Monsiváis es muy efectivo: monta la historia social en la vida privada del autor. para el chisme y la maledicencia. retrata al país que. los estudiantes pintarrajean los muros de su casa con frases que lo asocian al gobierno y a los soldados. la fiesta. La figura de Novo es compleja. julio 2010 a . y en el de Monsiváis se extiende y se acentúa en el barrio y sus mitotes. Este rechazo social marca al joven Novo y lo impulsa a desear un lugar de privilegio. culto y divertido cortesano. subyacen los temas que verdaderamente le importaban a Monsiváis: el intelectual y la conquista de un espacio social. y finalmente. consiguió ser uno de estos hombres. es el más útil de todos”—. económico y cultural.

sobre las múltiples vertientes que tiene nuestra sociedad. sobre su historia. con el apoyo de la Fundación del Centro Histórico. en el Centro Histórico. En estos años. las arte plásticas. piezas que no hubieran trascendido o que se hubieran perdido. el teatro. de inquietudes. Reunió a la República en torno a su visión. otros coleccionistas no hubieran reparado en ellos. y actualmente se presenta “México a través de las causas”. Monsiváis no omitió nada. todos desfilan a lo largo de esta rica colección. apoyadas. sus ideas políticas y sus charlas privadas. Su vocación política. de sus propias crónicas. G número 475. México pierde parte de su propia voz. lúcido. los cuales hablan de las inquietudes de Monsiváis. establecen un dialogo fascinante sobre la vida política. Hoy. los fotógrafos. agudo. sin colección. “De San Garabato al Callejón del Cuajo”. por qué lo compraba y qué significación adquiría cada pieza en el conjunto de la colección que. los grabadores. como La Lagunilla o la Plaza del Ángel. sus intervenciones públicas. de derroteros y rutas para pensar a México hacia el futuro. documentos inéditos y raros para la historia de México. arte popular. sus inquietudes. con talento. el humor. entre las que destacan “En órden de aparición”. “Te pareces tanto a mí”. pasando por personas que. a lo largo de los años. La colección se nutrió de múltiples fuentes: desde los lugares más conocidos. Hoy México se pierde en parte a sí mismo. que hace de esta colección una confluencia de ideas. lo llevó. qué iba comprando. más de 600 mil mexicanos han podido ver. por conaculta. Sólo él supo. esmero y dedicación reunió a lo largo de su vida. la política. hasta las colecciones privadas más importantes. caricaturas. Su visión del país.Monsiváis y el Estanquillo Moisés Rosas a Carlos Monsiváis ha dedicado toda su vida a reflexionar sobre México. obra gráfica. se ven reflejados en objetos como fotografías. su mirada sociológica y antropológica siempre atenta a los cambios sociales. pero al estar reunidos por él. social y cultural de México. su emoción social. el Museo del Estanquillo abrió sus puertas por soporte del Gobierno del Distrito Federal. julio 2010 la Gaceta 19 a . desde muy joven. además del gdf. político. a iniciar una colección que hoy tiene más de 14 mil piezas. Todas ellas son la representación o la materialización. le llevaron a construir un discurso a través de los objetos que no hacen sino mostrarlo como un coleccionista brillante. para albergar la colección de Monsiváis. y que ésta fuera objeto del disfrute social como él aspiraba. Objetos que. con un profundo amor al país. podían tener algún objeto que a él le interesara. Monsiváis logró crear un Patrimonio cultural para México de un inigualable valor. a su crítica de la sociedad mexicana. Ha sido el gran cronista social. de su mirada. El cine. del último tercio del siglo xx y principios del siglo xxi. y cultural por antonomasia. sus ponencias. la poesía. disfrutar y aprender de las colecciónes de Monsiváis en más de 17 exposiciónes (varias de ellas itineran actualmente en el país y en el extranjero). El país pierde a la Conciencia Nacional. El viejo y emblemático edificio de la antigüa joyería de “La Esmeralda”. la literatura. El 23 de noviembre del 2006. Los temas que han forjado sus escritos. acondicionado el espacio a museo. en muchas ocasiones. justamente.

entonces. Sentir las pasiones encontradas en el Zócalo. una fanática de sus recomendaciones —desde José Alfredo a “Mad Men” pasando por Néstor Perlongher. Leer a Severo Sarduy. multicolor y juguetona otra) que cubrían su cuerpo. Sumarse a una manifestación frente a la Suprema Corte. pero la ausencia de Monsi es como un gran agujero negro cuya energía lo ocupa todo. Viajar a San Andrés Larráinzar. Y saber que desde ahora tendremos que documentar solos “nuestro optimismo”. Salvador Novo y Wallace Stevens—. ¿Hace falta todavía decir que Carlos Monsiváis es (me resis- 20 la Gaceta número 475. una seguidora absoluta de sus columnas y declaraciones. Buscar algún destello en las librerías de viejo. Él mismo escribió que no le gustaba hablar de la muerte de familiares ni de amigos. los gestos y los sonidos de la vida que se extingue. “Orfandad” fue la palabra más escuchada el sábado 19 de junio en el Museo de la Ciudad de México. Desde la orfandad.Extrañamos tanto a Monsi Sandra Lorenzano a Extraño a Monsi. Se ha dicho y escrito tanto en la última semana que quizás el mejor homenaje sea guardar silencio. He sido y seré una lectora devota de sus libros y artículos. o de referir mis reacciones al enterarme de los sucesos. julio 2010 a . mientras sonaba la flauta de Horacio Franco o las notas de “Amor perdido” con un trío de guitarras. Hoy me piden que escriba algo más sobre él. Entrar a ver alguna vieja película. ante las banderas (solemnes unas. al no sentirme capaz de narrar la agonía de un ser querido. Recorrer las calles de la ciudad de México que él nos descifrara. Ésta es la frase con la que debería empezar las páginas siguientes. y la tristeza. van estas palabras.” También yo preferiría no hablar de ello. una admiradora de su voz lúcida e implacablemente ética. “No suelo hablar de estos asuntos y no me refiero a ellos por escrito.

En gran medida aleatoria. libertad y compromiso que tenemos a mano? Más allá de su proverbial ubicuidad. una síntesis de sus obras escritas. El haber convertido la observación y el estudio de la cultura en un fenómeno político. el desprecio por la inteligencia. El rigor como ingrediente del humor. la violencia —simbólica y no tanto—. G a número 475. la soberbia. por sus distintas épocas. La mordacidad de su grafomanía. La recuperación de la cultura popular como espacio de análisis y aprendizaje.to a usar el verbo en pasado) una voz imprescindible (una de las pocas. El talento para quitarle rigidez al análisis cultural. La autocrítica como exigencia. extraño a Monsi. pensar en unos pocos elementos de todo aquello de lo que nos hubiéramos perdido si Monsi no hubiera existido. Pero podemos. La capacidad de oír las palabras usualmente “inexistentes” para los oídos de políticos e intelectuales. rigor. en inmensa medida incompleta. la megalomanía. la hipocresía. unos pocos elementos de todo aquello que extrañaremos. La libertad para transitar por las diferentes manifestaciones de la cultura. julio 2010 la Gaceta 21 a . La mirada amorosa sobre una ciudad de espanto. por los diversos espacios del mundo cultural (¡y al mismo tiempo!). quizás. de sus participaciones de todo tipo. en unas pocas líneas. la ausencia de proyectos. Es imposible hacer. la ignorancia. El compromiso con las causas políticas y sociales justas. La devoción por los mitos mediáticos. Carlos Monsiváis es un referente ineludible para pensar la cultura nacional. los silenciamientos. más allá de su prodigiosa memoria y su abrumadora capacidad de trabajo. de sus intervenciones en actos públicos. de las poquísimas) en nuestro panorama cotidiano? Frente a la banalidad. La defensa del laicismo como base de la nación. La crítica como modo de mirar la realidad. los espacios que ganan día a día los sectores más conservadores. la falta de ideas. La lectura como posibilidad de reflexión y diálogo. La cultura enciclopédica. El afán por ampliar los límites de la cultura. La pasión por la literatura mexicana del siglo xix. La defensa de la diversidad como base de la identidad nacional. la intolerancia. La generosidad de su grafomanía. Desde la tristeza y el vacío de su ausencia. La disposición para considerar al otro un interlocutor válido. La antisolemnidad en un país de solemnidades. ¿quién no escucha las palabras de Monsi como uno de los escasos remansos de coherencia. más allá de su pasión por los gatos y por el cine. de sus “obras orales” (son antológicas sus respuestas y comentarios). La lucidez para distinguir engaños políticos. la superficialidad. El comentario cáustico y punzante sobre el universo y sus alrededores. La sensibilidad ante las exclusiones y los rechazos. sociales y culturales. Enumero al azar: La irreverencia como categoría crítica. El cultivo de la crónica como una de las bellas artes. La burla a los lugares comunes. La lucha por los derechos de los marginados como principio irrenunciable. y viceversa. esta lista esboza apenas los hilos de nuestra orfandad.

Monsi porque sí Paola Tinoco a No pude evitar una visita curiosa a la calle de San Simón. Me dijo que pasara y lo encontré detrás de un escritorio lleno de libros y papeles. atrás del legendario California Dancing Club. así que para quitarme el nervio me puse a contar gatos. Me aterraba el conocido sarcasmo de don Carlos. despeinado a manera de remolino y ese gesto de cejas arriba que nunca supe si tenía significado. por el rumbo de Portales. julio 2010 a . se veían montones de flores y carteles donde se leían condolencias. Llamémoslos por sus nombres a ver si nos pelan ¡Catzinger! Grité a tres gatos pero ninguno me hizo caso. El pelo como siempre. para mí. El entrevistado no salía y su asistente en turno estaba fuera de la casa así que toqué la puerta de su estudio. ¿de malas? Ya está lista la cámara. mensajes cariñosos y una clara petición: ¡No maten a los gatos! *** Vivian y yo llegamos puntuales a casa de Monsiváis para hacerle una entrevista. ¿Cuál de ellos será Gatusalem? ¿Y Miau Tze Tung? Pregunté a mi compañera. con el auricular del teléfono en una mano y con la otra acariciando el lomo de un gato. anuncié luego de extenderle la mano. Para Vivian no era algo nuevo. pero las muestras de afecto fueron más allá de lo que imaginé. la pri- mera vez que entrevistaba a alguien. 22 la Gaceta número 475. Varias cuadras antes de llegar al portón con el número 62. Llevábamos ya unos veinte minutos esperando. Pensaba que a los vecinos les importaría la muerte de su célebre vecino. ¿estaba de buenas?.

F. En ese momento se quitó las gafas para frotarse los ojos y con la misma mano darse una pasada por el clásico remolino en el pelo y bajamos del vehículo. No supe cómo nos desviamos de la traducción de Memorias de ultratumba de Chateaubriand al asunto Gloria Trevi “yo en verdad creía que no se dejaba. El chofer estaba muy emocionado por llevar a semejante pasajero y le recomendaba restaurantes dónde comer cabrito. Catzinger. “Monsi siempre se toma su tiempo pero responde a todas las entrevistas” dijo uno de ellos. Habían perdido la cuenta de las veces que habían estado ahí. que podía ser la vocera de las mu- chachas que no admiten el dominio de los hombres pero acabó fatal. que ya estaba rodeada de felinos. Ninguna de las dos imaginaba. julio 2010 la Gaceta 23 a . Monsi. Sólo falló en una cosa: no recordaba el nombre de un texto que leímos cuando dio un taller de crónica junto a Villoro y David Lida en la revista Proceso. Superados los temas del cabrito continuamos con la “farándula intelectual” y repasamos los libros que el escritor no encontraba en su casa y cuando los necesitaba. debo hacer unas llamadas. dijo. como en Monterrey. pregunté y el aludido respondió “porque sí. Espérenme un momento. *** Era tan probable encontrar a Monsiváis en el D. Hice pésimas preguntas. me hacía señas de que no le gustaba. íbamos en una camioneta de la Universidad Autónoma de Nuevo León que nos llevaba al Colegio Civil. que al día siguiente aquello se vaciaría de turistas para llenarse de amigos. *** Esa noche cenamos en El Mirador con su amiga Margo Glantz y la gente de la universidad anfitriona. Media hora después con pasos lentos salió don Carlos a dejarse entrevistar. igual nos saluda con amabilidad. Pío Nonoalco. G a número 475. La última ocasión que lo vi allá. mostrando sus hallazgos del día. pero amablemente agradecía las sugerencias del hombre al volante. en silencio. es a todo dar. Más de una vez lo encontré cenando en el restaurante Louisiana con algún grupo de amigos. Fray Gatolomé de las bardas. lo saludaban por aquí y por allá. Gatusalem. ¿Y por qué le dices Monsi? ¿Tan amigos son? ¿Te sabes siquiera los nombres de sus gatos?. es amable y no le importa que no lo hayamos leído. quien decía que Monsiváis era una persona olvidadiza. hay otros escritores que no son así”. o simplemente caminando por el centro. resultaba más sencillo llamar a una librería para que se los enviaran. Déjame ver Mito. Catástrofe. Hasta entonces no había notado que Monsi tenía los ojos claros. Salí a esperar junto con Vivian. donde hablaría de cultura y sociedad en América Latina. adonde solía ir para comprar pinturas a jóvenes artistas o a dar conferencias. entonces aceptó que jugáramos a retar a su memoria. mientras veíamos murales. Su llegada no pasó desapercibida. Los camarógrafos fueron pacientes. pero nunca hace caso cuando le llaman así. Alguien mencionó un comentario de José Joaquín Blanco. *** El 19 de junio Beatriz Preciado y yo paseábamos por Bellas Artes antes de que ella se fuera al aeropuerto. Chocorrol… y ya. mariachis y lectores de Carlos Monsiváis para darle el último adiós. Acertaba en todo caso. Andaba de tan buen humor que hasta cantó Estrellita. *** ¿Cuántos nombres de los gatos de Monsi te sabes tú? Me preguntó el camarógrafo mientras esperábamos que saliera de su estudio y Vivian estaba rodeada de gatos.Este es Catzinger. Ansia de militancia. hasta llegó a la cárcel por su dependencia de Andrade”.

podríamos decir sin exagerar que Carlos fue famoso desde la infancia.1 En este pequeño retrato de Pacheco pode- Laberinto 255 Suplemento cultural de Milenio. de mí. una publicación estudiantil de la Facultad de Derecho y me citaba para que conversáramos por la tarde en el café de Filosofía y Letras. José Emilio Pacheco recuerda cómo lo descubrió: “En la madrugada del domingo 18 de julio (de 1957) hubo el terremoto que echó por tierra ‘el ángel’. “Llevaré un clavel rojo en la solapa’. tan benignas ante las que me esperaban en 1985. uno de sus contemporáneos. julio 2010 a . No me reponía de aquellas impresiones. de sí mismo”. en realidad victoria alada. señor Monsiváis?’. Sábado 3 de mayo de 2008. Escuché por vez primera su carcajada. Se reía del lugar común. 1 24 la Gaceta número 475. Pregunté. lo cual no deja de ser una forma de la generosidad. En su primera juventud. ‘¿Cómo puedo reconocerlo. cuando el miércoles 31 recibí una llamada que me sobresaltó: Carlos Monsiváis me invitaba a colaborar en la revista Medio Siglo. recordaba que ya en su época de estudiante universitario Carlos Monsiváis era una celebridad. Respondió. de la Independencia.Algo más que un cronista Ernesto Herrera a I El periodista Sergio Romano. manifestó su olfato como cazatalentos. Había leído mis textos en Símbolo. además de su talento como escritor y su curiosidad intelectual. Pero bueno.

porque no es un trabajo para el que yo sirva. destaca su selección y estudio introductorio a una antología sobre el poeta Robert Lowell. Queda como un clásico imprescindible a la altura de Poesía en movimiento La poesía mexicana del siglo XX (1966). Otra faceta suya que no puede soslayarse es la de antologador. Como puede apreciarse en este breve repaso. Lo marginal en el centro (2000). Ciñéndonos a lo estrictamente literario. si bien éste más breve. el cronista ha opacado su labor como ensayista y estudioso. no sólo por los autores que escribían en él o sobre los que se elaboraban textos. Roberto Diego Ortega y Antonio Saborit. también publicado en los cuadernillos de poesía de la unam. Alguien tendrá que expurgar en sus cajones para recopilar todo lo que hizo en este sentido. entre otros. Alberto Román. número 475. en tanto que Novo fue modelo y maestro de Monsiváis. Y también el trabajo en el suplemento La Cultura en México fue posible gracias a Héctor Aguilar Camín. José Joaquín Blanco. Y no podía ser de otro modo. Tengo espíritu de colaborador. Adolfo Castañón. Los cito porque lo valioso de esa empresa fue el trabajo en equipo”. que espera un estudio amplio y profundo. precisamente por no percatarme de las funciones del editor. Pero tuve suerte. al haber colaborado antes con personas de gran generosidad y ausencia de autoritarismo: el doctor Elías Nandino. José María Pérez Gay. Desde este espacio se dedicarán a impulsar a escritores que comenzaban a afinar sus armas literarias.mos reconocer a Carlos en pleno. Carlos se detiene en los poemas de amor homosexual de Cernuda. encontraremos a este dúo dinámico como responsable de la sección “Ramas nuevas” de la revista Estaciones. Fernando Benítez. mayo de 2008. Es claro que la gente conoce mejor Amor perdido (1976) o Escenas de pudor y liviandad (1988). el libro cumbre de Novo. que complementó con Poesía mexicana II (1979 y 1985). Jaime García Terrés. Dentro de la trinchera de una redacción su trabajo más recordado es el que llevó a cabo como director del suplemento La Cultura en México (1972-1987) de la revista Siempre!. Traductores mexicanos. Carlos Pereyra. en la revista Estaciones. ahí queda su estudio sobre Nuevo amor. que puede leerse en uno de los volúmenes de los materiales de lectura dedicados a la poesía editados por la unam. dirigida por Elías Nandino. Carlos Monsiváis fue un hombre de letras en toda la extensión de la palabra. Antología de la crónica en México (1980) y para cerrar el círculo Lo fugitivo permanece. Héctor Manjarrez y Jorge Aguilar Mora. o como se le diga. en los suplementos. Rolando Cordera. el mejor libro que se ha escrito acerca de esta destacada figura de la generación de Contemporáneos. Carlos resumió del siguiente modo su trabajo: “Mi etapa desdichada fue como director de un suplemento cultural. sino también por los jóvenes que en ese tiempo colaboraron con él y que representa un momento de convivencia pacífica en nuestra vidita literaria antes de que las cosas se polarizaran. Otro ensayo notable. Su mirada crítica es atendible mientras no se sobreinterprete. Gran conocedor de la literatura norteamericana. Como traductor de poesía puede consultarse parte de esta labor en la antología de Marco Antonio Montes de Oca El surco y la brasa. es el que dedica a Luis Cernuda. julio 2010 la Gaceta 25 a . y cuando dirigí (o algo similar) el suplemento La Cultura en México entonces cometí numerosos errores. Como en el caso de algunos poemas de Nuevo amor. en Difusión Cultural.2 A esta lista hay que agregar a David Huerta. que Salvador Novo. Pocos años después. 21 cuentos mexicanos (1984). no de editor. II Como escritor. con esa imagen que lo definirá para toda su vida. Dedicada al género que le dio celebridad está A ustedes les consta. G a 2 Zócalo.

Traducción de Isabel Vericat. sobre todo en las comunicaciones. Yo me centro en la percepción que tiene el lector del cronista como un escritor bien informado. “Entrevista”. Genette. la cronista Elena Poniatowska. En vísperas de los cambios vertiginosos que iban a suceder con la rápida industrialización en las décadas de mitad del siglo. muy distanciada. Para su colega y amiga cercana. fce. 19). * Linda Egan. A partir de los años setenta. 1 En este contexto. laborales y religiosas prometidas por la Revolución de 1910. muy retirada. El bebé Carlos Monsiváis retozaba. Este tipo de testimonios procedentes del círculo interno de Monsiváis refuerzan el humanitarismo que perciben los que lo conocen sólo a través de sus escritos y de lo que otros dicen. en otras palabras. “Monsiváis se convirtió en el consejero auricular universal… Todos somos deudores de su número telefónico” (“Décadas”. 4). mi interés es. 18). No obstante. Monsiváis “se nos escapa siempre. julio 2010 a . no se deja cercar” (39). amigo y colega de Monsiváis desde que eran jóvenes. no sólo por su evidente erudición y habilidad artística. Cohn. entonces es probable que su representación figurativa como narrador también sea tomada como singularmente “autorizada” para hablar. “Signposts”. La tecnología. Pero el peso en México de una población que proliferaba estaba empezando a desplazarse lejos de las zonas rurales. La relación histórica entre intelectuales y poder en México es un tema importante sobre el que no se hace hincapié en este estudio. ha dicho (Egan. Elena Poniatowska considera que Monsiváis es el más generoso de los amigos para compartir sus conocimientos e irradiar una enorme compasión. no me refiero a ninguna “autoridad para hablar” que el gobierno u otras agencias puedan conceder a un escritor. responsable y moral. De importancia constitutiva previa es la autoridad que se percibe en el cronista como ser ético y como testigo experto. 6). la Constitución resultado de la misma (1917) y la subsiguiente rebelión cristera (19261929). es en parte porque éstos identifican al hombre con el periodista que habla en sus textos. su crítica al gobierno. Considerado como singularmente bien informado. Cultura y crónica en el México contemporáneo. 2004. 792. México. Este aspecto técnico de la recepción es capital para decidir si un narrador habla de la verdad o de la ficción y volveré a ello cuando aborde la cuestión de la especificidad del género de la crónica. que no concede y por lo tanto no espera demasiado de los demás”. Los narratólogos han trazado y nombrado las capas del discurso de ficción que un lector (real) ha de atravesar desde el narrador pasando por el autor implícito hasta llegar al autor virtual o real.2 “La persona más pública y notoria coincide en Monsiváis con la persona más reservada y aun recóndita que conozco”. Si se piensa que el autor implícito de. Carlos Monsiváis. Si Carlos Monsiváis es “poseído” singularmente por sus lectores (Castañón. llegó a ser un importante imán que atraía a la población indígena hacia la vorágine de una ciudad capital en rápido crecimiento. la credibilidad del periodista literario como un componente de lo que se expondrá como una teoría de la crónica contemporánea. se pone a salvo. el dirigente más reverenciado de la época posrevolucionaria de México condujo a su país hacia la izquierda y le hizo cruzar el umbral de la modernidad secular con enérgicos esfuerzos para poner en práctica las reformas agrarias. hacia el final del sexenio presidencial de Lázaro Cárdenas (1934-1940). una crónica es un portavoz creíble. Para aquellos a los que permite la entrada a los perímetros de su intimidad. Estos desafíos al orden tradicional de la Iglesia incluyeron la inauguración de un programa de enseñanza socialista en las escuelas. aprendía a sentarse y empezó a definir su primer ser en el seno de una familia cuáquera profundamente religiosa en un México aún no urbanizado. a los escritores de discursos empíricos se les concede una ventaja convencional: se alienta a sus lectores a que partan del supuesto de que el narrador de una historia o de un artículo periodístico es también el individuo de carne y huesos que seleccionó y ordenó las palabras (por ejemplo. no es fácil que Carlos Monsiváis se dé a conocer. ético y competente de verdades documentables. en otras palabras. 9-10). Narrative Discourse. dice José Emilio Pacheco. aquí no aludo a ninguna posible censura o amenaza.Autoridad para hablar* Linda Egan a Carlos Monsiváis es el cronista más reconocido de México. sus análisis de los movimientos sociales encauzan al pueblo mexicano hacia un futuro más deseable: “su lealtad a la cultura popular. Carlos Monsiváis Aceves nació el 4 de mayo de 1938. percibida o real. en este caso. Monsiváis está autorizado por su propio profesionalismo para hablar a México sobre México como ningún otro en México. sino también porque ha cultivado a lo largo de cuatro décadas una presencia pública que es aceptada como confiable por una mayoría abrumadora.1 Como él mismo lo reconoce y por el testimonio de sus amigos. hay calidez y mucho más. Monsiváis es “el mejor conocedor de la sociedad mexicana… Quien no lo ha leído no conoce el país ni a su gente” (Benítez. 2 “Mi imagen de mí mismo es de una gente muy aloof. su insistencia en la eficacia de la sociedad civil le ha dado a México una quilla” (“Monsiváis: cronista”. 26 la Gaceta número 475. 213-214). al escritor. sin embargo.

Esther. “El pecado fue el tema central de mi niñez y la idea de algún modo… ha seguido rigiéndome hasta ahora”. adquirió sonido. “el cine es la escuela de las psicologías individuales. Escenas. Aprovechando algunas grietas incipientes en el muro inmutable del patriarcado. supo del acicate que significaba pertenecer a una minoría no apreciada. “Viaje al corazón”. dice cuando ya a los 28 años se le pide una autobiografía (15). escribiría melodramáticamente el guión de la retórica nacionalista del gobierno y remodelaría el punto de vista que tenían de sí mismos el mexicano y la mexicana (Monsiváis. Monsiváis observa que el cine reelabora la cultura oral y. Monsiváis nutriría su conciencia mientras recolectaba datos sobre su sociedad. Desde su atalaya de observador. él quería a fin de cuentas ser bombero (61). 15). José Emilio Pacheco. por no mencionar a Batman y Robin. Rómulo Gallegos. Un reportero que participa en las noticias a 3 Una tarea escolar llevó al campo a Carlos Monsiváis a los diecisie- te años. 17). en especial en los años cuarenta. El cambio de la veneración de la Madre indígena abnegada a la veneración de la mujer sacralizada y sacrificada de la industria cinematográfica se dio suavemente. de Sexto A. Ir a la escuela viendo películas Monsiváis observa que el carácter excesivamente sentimental del cine mexicano. y rescatando los raros detalles personales que deja caer en otros textos. Benita Galeana y José Revueltas participaron en una huelga de hambre de 62 horas para protestar por la violencia ejercida contra los ferrocarrileros y por el encarcelamiento la Gaceta 27 número 475. 74-78.3 Distancia crítica Monsiváis había empezado a cultivar su talento para participar en la sociedad desde una distancia crítica a partir del momento en que su madre. Monsiváis no es por supuesto “simplemente” un observador. entre otras. bien cimentada sobre conocimientos sagrados y seculares. en retrospectiva. los clásicos de Billikins. Si se lee bien entre las escasas líneas autobiográficas que nos concede. Jane Austen. Sus circunstancias familiares “sospechosas” y su religión. Zane Grey y Agatha Christie: “Mi descubrimiento del mundo literario y mi renuencia a sumarme a las acciones mayoritarias me redujeron a la condición de simple testigo” (Monsiváis. la cultura de la radio ya era fuerte en la década en que nació Monsiváis. Carlos Monsiváis indica que él siempre se sintió de lo más cómodo entre “los voyeuristas sociales” (Monsiváis. nos enteramos de que practica una clase de periodismo personal que no le impide tomar partido y sí incluso valientes acciones para sostener sus convicciones. julio 2010 a . es la visión de lo deseable” (A través. “Día de la primera votación”). 346). Pero hijo protestante del divorcio en una sociedad predominantemente católica. contribuye a labrar una gran empresa en aquellos años: la asimilación de la tecnología. en una confortable casa de la colonia Portales. Monsiváis. Monsiváis revela que se zampó a Homero y Virgilio y a los clásicos protestantes en la escuela primaria. él. fuera de los cines. 15). Como uno de los testigos públicos más creíbles. las películas dominarían rápidamente la conciencia colectiva cultural de arriba abajo en toda la jerarquía social. 6). Aun así. el vehículo de motor iba acelerando la transformación en los ámbitos comerciales y sociales. Con modesta ironía él confiesa no haber tenido nunca inclinación por la gloria atlética sino haber cedido en cambio a una especie de “pornografía: el alumno Monsiváis. junto con la radio. Monsiváis. que había cautivado a los espectadores mexicanos desde los primeros años del siglo. En la capital. Cuan- do recuerda una infancia que pasó adquiriendo libros y asimilando su contenido (Monsiváis. Carlos Monsiváis reconoce que llegó a la edad adulta sin experimentar en lo personal la miseria económica que —vivida por otros— sustenta su voluntad de hacer la crónica del México no contado (Menocal. Monsiváis. compensaría una falta general de alfabetismo y de participación cívica. reflejaba una visión colectiva del mundo que estaba profundamente marcada por el melodrama sacrificial de un populismo católico centrado en su culto a la Virgen de Guadalupe. cuando fuera grande.El cine coloniza la conciencia En México. Martín Luis Guzmán. cuando el cine mudo. 60). cuando era estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México. 41). Muy temprano se le inculcó el hábito (que le duraría toda la vida) de leer diariamente la Biblia en un hogar caracterizado como fundamentalista protestante (Monsiváis. el cine sería muchas cosas para el país en desarrollo. La pantalla de cine es en suma la conciencia arquetípica con la que la sociedad mexicana dialogó sobre sí misma de 1932 en adelante (91). Monsiváis. Cuarenta y seis años después. pasando de inmediato a Gómez Nerea. lo sometieron desde temprana edad a la inquina y el resentimiento (Monsiváis. Dickens y otros maestros de la sátira. específicamente. economías industriales y comodidades domésticas que en cierta manera compensaban las fluctuaciones en un México atrapado en la transición. “Viaje de un largo día”). 6). Monsiváis ve que quizás no tuvo infancia (“Viaje al corazón”. que conquistarían justo cuando Carlos Monsiváis estaba aprendiendo a hacer reportajes sobre acontecimientos públicos. 67. las mujeres habían empezado a reclamar un lugar en la vida pública y estaban organizando una campaña por el voto. Nacido en la pequeña burguesía. como si su educación fuera como la de cualquiera. le enseñó a leer (Menocal. se convirtió en un observador que era testigo de la vida nacional a una distancia que iba a ser moral en la medida en que era intelectual. Monsiváis observa que “en el año 2000 la participación femenina ha sido extensa… Se extingue la antigua subordinación… Las mujeres políticas son ya el hecho a partir del cual se construye la novedad llamada cambio histórico” (Monsiváis. Su pasión por la literatura no era exclusivamente el mecanismo de defensa de un niño solitario. Informalmente. Eugenio Sué y Euclides da Cunha. Hoy vive en donde creció. en la primera elección que el partido en el poder había perdido en setenta y un años. propone la creación de una biblioteca” (Monsiváis. 18). En su Edad de Oro (1930-1950). a recabar opiniones de mujeres y hombres de la calle sobre el impacto del recién concedido voto a las mujeres (Monsiváis. entonces una zona en las tranquilas afueras de la capital y en la actualidad un barrio de clase obrera tragado por la ciudad más grande del mundo y de más rápido crecimiento. En 1961. además de la franca inclinación libresca de Monsiváis. 165). Mientras tanto. A través. 22).

El texto y las relaciones entre funcionarios mexicanos y ciudadanos rurales siguen sujetos a revisión. Para citar aquí un último ejemplo del tipo activo de periodismo de Monsiváis. julio 2010 a . el derecho de no hacer causa común con ninguna de las categorías de la vida a la mano. Bufón del carnaval Lo más frecuente es que Carlos Monsiváis comente la noticia sin actuar para crearla. habían viajado a la costa de Oaxaca para observar un eclipse de sol. Un año después. Lo hace así consciente del valor de mantener una postura de outsider. John Docker caracteriza a las multitudes carnavalescas y a los rufianes como figuras de una mentalidad teatral que poseen el privilegio venerable de ser otros en este mundo. Elena Poniatowska cuenta que vio al pequeño grupo de civiles que protestaban en la banqueta “arrebujados en las cobijas. Monsiváis no fuerza una solución del problema. mientras estaba en la ciudad de Tuxtla para recabar información para una crónica en 1987 sobre la violencia del gobierno contra los maestros rurales. insisto” (Entrada. La gente del pueblo le replica recurriendo a incontables años de injusticia sufrida en silencio. protestante y presuntuoso” (Monsiváis. Nada justifica ese atropello. el narrador conscientemente impersonal llamado el Observador. 82). el narrador corre a indagar y. Ésta es la actitud del bufón de Bajtín. el derecho a no participar. como es de suponer. a hacer público lo a 28 la Gaceta número 475. Monsiváis. Entonces el reportero da un paso y entra en escena para compartir su punto de vista didáctico: rasurar la cabeza del enemigo es un acto de desesperación inaceptable “en quienes encarnan la decisión democrática. obtiene un trato… deferencial”. A instancias de dos mujeres que. Días. una posición que considera que es naturalmente la suya como consecuencia de siempre haber sido “precoz. 101). 29). desmelenados y ojerosos como niños a quienes el sueño se les enreda en las pestañas” (Fuerte. En una crónica de 1970. mediante el cual convence a la policía de que suelte a dos fumadores de “mota” detenidos en la playa (Monsiváis. 47). 12).de disidentes políticos. Con su ojo humanizador para los detalles. a estar en la vida pero no ser de ella. como Monsiváis. “al presentar su escuálida identificación de prensa. a ser espías perpetuos de la vida y reflectores. firma junto con otros una carta al director protestando por el despliegue de paramilitares estúpidos por parte del gobierno para atacar a los estudiantes que se manifestaban (Sánchez Susarrey. Monsiváis fue testigo de un acto de represalia brutal: la gente del pueblo agarra a un burócrata y toscamente le rasura la cabeza. desvía la potencial admiración con la confesión paródica: “Acepté un chocolate de manos de las Hermanitas Galindo” (Monsiváis. de repente y por un breve momento entra en foco autobiográfico. Monsiváis. 194).

Sergio Pitol. Cuando vieron a Fuentes y Benítez juntos un día. “muertos de timidez”. José Emilio Pacheco. Esto lo haría con la capacitación y la disciplina adquiridas en los años cincuenta y sesenta. que quería que Monsiváis y Pacheco se incorporaran al personal del prestigioso semanario La Cultura en México. En unas cuantas pinceladas impresionistas. Pitol y Poniatowska respectivamente recuerdan un cuento publicado por Monsiváis en 1957. Carlos Monsiváis se encargó de dirigir el suplemento cultural que a lo largo de los sesenta y hasta entrados los setenta sería uno de los principales órganos de los intelectuales que llegaron a la mayoría de edad durante y después del Movimiento estudiantil de 1968. El ojo escrupulosamente crítico de Monsiváis ya lo había convertido en el mentor de escritores mayores que él (J. 1955) a la explosiva y renovada narrativa de los años sesenta y setenta.5 G a 4 Monsiváis y Pacheco hicieron un pacto de no mostrar nunca sus primeros intentos de escribir poesía (J. Pitol. porque esas figuras no son sólo objeto del escarnio de otros. E. ambos jóvenes huyeron. ficción breve y reportajes y crónicas. sino que también se ríen de sí mismas (199). un México listo para lanzarse desde la floreciente “nue- va narrativa” de Al filo del agua (Agustín Yáñez.) que publicarían a lo largo de los sesenta y setenta. dirigido entonces por Fernando Benítez. de la burla. Monsiváis explicaría la presencia de la Máscara mexicana justo antes de arrancarla. julio 2010 la Gaceta 29 a . Unos años después. “Guillermo Prieto”. usando su ojo modelador de escenas para rastrear los detalles accidentales e inmóviles de la vida nacional y enfocarlos a fondo. y de altura. El elogio. lo tuvo esperando en un restaurante. intentando poesía. El sinsentido y lo trivial producirían sus significados en el flujo sin fisuras de la historia-en-elaboración: su pathos. guiones de radio. 38). un Monsiváis adolescente estaba buscando por todas partes el vehículo que lo llevaría por la vida. El novelista Sergio Pitol recuerda un día de 1957 cuando Monsiváis. su irracionalidad y sublimidad. 39). 39). número 475. un laboratorio en el que descubrió el poder de la parodia “en un país barroco” (Monsiváis. Pitol describe el escenario de su reunión: una capital y un campo mexicanos que aún no habían visto dentro de sus almas a través de La región más transparente.4 Al mismo tiempo. Monsiváis fue estudiante becado por el Centro Mexicano de Escritores. Pacheco. quería que el escritor más joven diera una última mirada crítica a un manuscrito que Pitol esperaba publicar. un Carlos Fuentes de veintinueve años dependía de una beca de escritor para ir apilando las páginas de su primera novela. Durante un año (1962-1963). llegó de todas maneras a través de Carlos Fuentes. Pacheco. cinco años mayor que el Poeta. 1947) y Pedro Páramo (Juan Rulfo. Fue un tour de force de la jerga hippy mexicana llamada la Onda y es muy posible que haya ejercido influencia sobre los novelistas de la Onda (José Agustín. En esa época de transición. Pacheco. El interés del joven Monsiváis por el verso se extendió a un primer golpe crítico: la antología de 1966 de poesía mexicana que recopiló con un brillante prólogo. 5 Monsiváis fue jefe de redacción de 1972 a 1987. Como testigo carnavalesco. “Fino acero de niebla”. como se conocía a Monsiváis en el ámbito universitario. a esconderse en una librería (39). Gustavo Sáinz et al.que usualmente se considera y guarda… como privado… Tienen el derecho a mitigar el lenguaje y a enfurecerse. incluido “El cine y la crítica”. Monsiváis abrió pacientemente una senda singular a través de las culturas mexicanas. a arrancarse las máscaras… No se exceptúan de la parodia a sí mismas. Él. del ultraje. Hostil al elogio de su propio trabajo. Monsiváis se iba a retirar “como una ostra que tratara de esquivar las gotas de un limón” (39). E. De 1960 a 1970 Monsiváis dirigió programas para Radio Universidad. ya supercomprometido a los diecinueve años y cayendo en el patrón de toda una vida. Al dramatizar “la enorme significación de los actos mayúsculos y minúsculos de la sociedad” (Monsiváis. 35). Salvador Elizondo y el joven Carlos Monsiváis trabajaban juntos para publicar el periódico literario Medio Siglo.

julio 2010 a . y el 18 de marzo de 1938. El libro se presenta como un álbum de mitos. 23) Las tradiciones de la mirada. 30) El fútbol. Landucci. 850 gr. Se dice que la iconografía y la edición han estado a cargo de Debora Holtz y del Sr. como el mismo autor lo dice. 22) Juan Rulfo.. mide 33. al parecer.La conquista del presente* Adolfo Castañón a A la sociedad del conocimiento ensalzada por los voceros de la modernidad. “La cinta alrededor de una bomba”. deporte nacional. p. 5) El catecismo del padre Ripalda. el 5 de febrero de 1917. el Fondo de Cultura Económica. presupone un atril o incluso un facistol. Carlos Monsiváis reúne 30 ensayos sobre diversos aspectos de la historia de la cultura en México en un éste libro de gran formato que se despliega a lo largo y a lo ancho de 631 páginas y en cuya ilustración han colaborado cuatro instituciones: Fundación Bancomer. Según el historiador marxista Hobshawm y Monsiváis: “la tradición se inventa”. según Hobshawn. el terremoto del 19 de septiembre de 1985. ilusiones y creencias. 30 la Gaceta número 475. El libro —como otros de esta colección— requiere ser leído en una mesa de trabajo. caracterizado por la referencia al pasado.00 pesos. México es un país en el cual se encuentran yuxtapuestos y combinados diversos tiempos históricos y culturales. 2) El arte indígena. hedonismo y el hambre. 16) “El laberinto de la soledad”. 7) La dictadura de Porfirio Díaz. tratándose de un escritor a alguien responsable de la (sic) “corrección de estilo”: doña “Patricia Rubio Ornelas”. 19) La utopía romántica de Ramón López Velarde. 1983). en lo esencial. una tradición sobreviviente—. 1 (The invention of tradition. en el sentido de inteligente y sagaz. y su gramática no la dictaría la psicología individual sino la psicología de las masas o más profundamente una cierta etología urbana… Una introducción atrevida. a través de las repeticiones obligatorias”. 6) La secularización. 26) De las ciudades que se necesitan para construir una casa. El libro cuenta 30 ensayos: por así decir un “mes” de jornadas simbólicas y emblemáticas como son: 1) La Virgen de Guadalupe. 18) Las tradiciones en constante tradición. 24) Las tradiciones de la música popular. 29) Las tradiciones de la caricatura. es la identificación con una comunidad y/o con las instituciones que la representan o simbolizan como nación. Cambridge University Press. cabría oponer la existencia de una sociedad de la ignorancia que funcionaría no movida por la conciencia alfabetizada sino por unas variedades de la inconsciencia o del inconsciente infuso en mitos. 12) La revolución mexicana como tradición. 28) Las tradiciones televisivas. al menos de Carlos Monsiváis. Las tradiciones sobrevivientes —y no sobre viviendas como hacen decir a Monsiváis los editores “y el corrector de estilo” en la cuarta línea del prólogo— […] se vuelven ‘las tradiciones’”. como el cristianismo. sobrevivientes de eras imaginarias muy anteriores. es decir. en el cuerpo fragmentado y aparentemente yerto de la sociedad a través de repeticiones y rituales a medias supersticiosos. al menos 16 personas en el equipo técnico y un conjunto de 20 museos. 9) José Guadalupe Posada y Calavera Catrina. quien sostiene: “la invención de tradiciones es. cuatro bibliotecas y un número de alrededor de 20 colecciones o coleccionistas. pero disimulada bajo el ropaje inocente de la crónica cultural al conocimiento local de esta sociedad de la ignorancia o sociedad del conocimiento a medias y determinado por los medios de comunicación.2 Lo que está en juego aquí. 13) La escuela mexicana de pintura.. Pesa 3 kg. es el libro admirable de Carlos Monsiváis titulado Imágenes de la tradición viva. 25) Frida Kahlo. el 20 de noviembre de 1910.. 3) Los siglos virreinales. 14) El centro histórico. 8) La memoria histórica y la tradición popular. enigmáticamente. es una composición. creencias e instituciones simbólicas vigentes o pertinentes en el ámbito territorial y cultural llamado México y dice inspirarse en el del historiador marxista Eric Hobsbawn: La invención de la tradición * Fragmento de la reseña de Imágenes de la tradición viva de Carlos Monsiváis. 21) Hispanidad y etnicidad.. No estaría determinada esta sociedad de la ignorancia por la crítica sino por el miedo. no es contradictorio con el hecho de que la tradición sea “parte de la singularidad antigua que busca persistir no obstante los avances de la globalización”. Se da también crédito. Faltan. 17) Vino todo el pueblo y no cupo en la pantalla. por Adolfo Castañón. 10) Paisaje. un proceso de formalización y ritualidades. 4) Las tradiciones en el siglo xix. El título Imágenes de la traducción viva1 suscita de inmediato la sospecha de que habría otras tradiciones —una tradición muerta. Como es- 2 Ibid. la Universidad Nacional Autónoma de México. 27) La tradición rasposa y sabrosita. profecía y estado de ánimo. y tiene un costo de 1. 15)De la falda bajada hasta el huesito a los jeans. 20) La invención del 10 de mayo. 11) La tradición de los viajeros. o la lectura de que acaso se trata de una tradición “viva”.250. El carácter “inventado” de la tradición. 9. otras jornadas en este calendario emocional en movimiento: el 2 de octubre de 1968. El libro fue impreso en China en el 2006 (no se especifica la ciudad ni se da cuenta del número de ejemplares producidos).6 x 24 cm. Juan Carlos Mena.

de los de abajo. del otro. devotos y a veces heroicos de un pueblo que se defiende con humor de los desastres naturales tanto como de las invasiones extranjeras y de la lluvia de explicaciones hipócritas y manipuladoras. de las expoliaciones materiales y explicativas de los compatriotas dueños del poder o del micrófono… Imágenes de la tradición viva es un libro de historia pero también de historiografía. lo que el historiador va buscando en este mapa en movimiento de las fantasías sociales y de su mitomanía unitaria y comunitaria son las procesiones. Juan Rulfo. Octavio Paz. Imágenes de la tradición viva no sólo se presenta como un intento de recapitular en la clave de la esperanza —es decir. Siqueiros. la envidia. pero capítulos como el xxvi “De las ciudades que se necesitan para construir una casa” presuponen una “lectura del espacio” necesariamente articulada desde el presente. afirman la condición sucursalizada de las ciudades mexicanas. la codicia. la de los cursis y los catrines y elegantes perpetuamente enfrentados por la necesidad y reconciliados por la efusión sentimental de la pertenencia a una “nación”. la teatralización cortesana del poder es el verbo que se va declinando y conjugando a lo largo y a lo ancho de estas páginas suntuosas como un palacio oriental o un alcázar de Moctezuma y que dan finalmente cuenta del vacío y de la vacuidad intelectual y artística del siglo xix y del xx. cronistas —Guillermo Prieto. si bien profieren y dicen la emancipación. y. desde la prensa escrita y los libros impresos. Imágenes de la tradición viva es un libro organizado cronológicamente y su periodización repasa la de la historia y la historiografía mexicanas: arranca con un ensayo sobre la Virgen de Guadalupe. El libro Imágenes de la tradición viva recapitula la historia sin historia de las fiestas y el relajo. fotógrafos. atestigua el espíritu y el ingenio. Pedro Henríquez Ureña. Madame Calderón de la Barca. David A. el racismo. el menudo y agrandado pueblo de México a través de cuya raza injertada e híbrida habla. las instituciones simbólicas. el papel de la promiscuidad saboreada entre las estamentos sociales. juzga. la mezquindad. la tradición es “el patrimonio inevitable de la nación”. la miseria. la agudeza y la clarividencia de los testigos. la historia como un desfile de carros alegóricos cuyas fotografías se depositan en un álbum llamado Imágenes de la tradición viva… Y si México es el nombre de un país que recibe el nombre de una ciudad —México— y ésta gira entorno a la Plaza Mayor. escritores. la libertad obtenida en las fiestas del siglo xviii es “la zona del gozo que hará fluir la energía utópica de las sociedad” y será esa “energía utópica” la sustancia subyacente a los procesos nacionales. las fiestas religiosas y litúrgicas. de un lado. se tiene que apoyar en una herencia crítica y un pensamiento reflexivo que. voyeurs —no me atrevo a pensar cuántos lectores podrá tener como libro— de la existencia intelectual o moral llamada cultura mexicana. produciendo una realidad abigarrada y compleja pero obediente. el recelo inveterados. el momento en que al concluir lo más sangriento de la Revolución. Juan A. José Clemente Orozco. Enrique Fernández Ledesma. artistas. los ademanes desesperados. A las procesiones y misas. Tradición y traducción están en constante diálogo y se fertilizan mutuamente. el canibalismo furioso. julio 2010 que atraviesa como un rayo de luz o como una enredadera este bosque de herencias manifiestas y soterradas llamado México. se dilata en el Virreinato para seguir construyendo su discurso crítico en torno a la historia de las mentalidades en México. Pero esa tradición. Ramón López Velarde. la Iglesia. es el Renacimiento que se propaga en pinturas. cuando el vacío espiritual y moral se transforma en el carnaval de la auto-afirmación y los íconos y fuerzas reprimidas afloran en la superficie de la creación social… México como un perenne baile de disfraces. el ciego antagonismo. José Revueltas. enuncia. La tradición en la mirada fascicular de Monsiváis es la tradición religiosa transformada en arte. y de la masa y junto y alrededor de esa otra chusma. La traída y llevada y retraída lucha de clases. En la lectura de Monsiváis. sin embargo a movimientos y oscilaciones más o menos profundos. Toda imagen de la vida social será captada y transformada por Carlos Monsiváis en tradición. la familia. México se presenta y reconoce a sí mismo como una revelación: es la epifanía de un México que renace de sus cenizas. de los periodistas. productores. No extraña que la médula de esta columna vertebral se centre y afirme en la historia y la cultura mexicanas de los siglos xix y xx. se suman el teatro. la de los ricos y la de los alhajados. es la multiplicidad de herencias en los cuales descansa. para inventarse un talante autónomo.tratos mitológicos o capas geológicas los modos y actitudes de cada edad se viven traslapando a lo largo del tiempo y del espacio. publicistas. a una “patria” —palabra clave número 475. inventado para convencer a sus visitantes o mirones. Miguel León-Portilla. este historiador de las culturas populares que va buscando las grietas producidas por el flujo libertario en el edificio hegemónico de los códigos. y toda una legión de voces cruzadas que van de Walter Benjamín a Michel de Montaigne. el Estado. la guerra sorda de las castas. Pero estos fenómenos son vaciados por Monsiváis de su carga y contenido doctrinario para sólo retener de ellas la impresión afectiva que se desprende de la retina del cronista-historiador. los salones de baile. su personaje principal. Podrían leerse estas páginas tituladas provocativamente Imágenes de la tradición viva como una historia no sólo de esa “tradición inventada” sino sobre todo de los inventores y de los inventados. murales y edificios monula Gaceta 31 a a . el impulso fratricida típico de las culturas hispánicas queda como oculto y soslayado por el suntuoso ropaje editorial de este libro-objeto que parece fabricado. se duerme y olvida en sí la identidad nacional. los mecanismos imaginarios de la dominación y las redes del poder político y económico quedan en el reojo. Ortega y Medina. Se puede llamar a esas oscilaciones historia de la cultura —y a la forma de esa historia y de esas oscilaciones inveteradas en tradición. de la plebe. La pobreza. su materia es la humanidad mexicana. Marian Azuela. repasa el pasado someramente indígena. La fiesta estalla y cumple su mejor momento durante la Revolución. las fiestas populares. José Vasconcelos. La tradición nacional es una “comunidad imaginada” para citar a Benedict Anderson. actores. de la chusma. Alfonso Méndez Plancarte. Plaza de la Constitución o Zócalo —zócalo o plataforma de una colosal estatua invisible consagrado como hemos olvidado a la Independencia—. de la felicidad comunitaria pasada y porvenir— la historia de México sino que es también un viaje horizontal y diagonal al zócalo en torno al cual giran México y sus instituciones reales y simbólicas… En términos históricos el centro inagotable y magnético de las gestas mexicanas lo representan por un lado. Friedrich Katz. la leyenda dorada de la diversión y la teatralización. Vacío y vacuidad que apenas mitigan los gestos fervorosos del cronista.

por ejemplo. En una página dedicada a evocar la memoria del filósofo franco holandés Bernard Groethuysen. y que sabe transitar de la poesía como síntoma a la emblemática profana y popular. Este —el de la educación y su revolución con las letras— es otro de los temas de este libro que dejará al lector nacional o nacionalista con la incómoda sensación de que el entusiasmo por la lectura a nivel popular se daría comomun espejismo efímero antes de que irrumpieran por la puertas y ventanas de la ciudad mexicana la televisión y el cine con su proceso de secularización y trivialización. techos destrozados por el ciclón mediático. la historia del urbanismo y de la arquitectura y la historia. conquistas. El sueño de Polifilo o la Atalanta donde el texto compite con la imagen so pretexto de completarla. como si se supiese testigo mudo. a un autor como Francisco Umbral quien está más próximo al cotilleo que a la sociología. enciclopédico. el paganismo y el cristianismo. los pueblos católicos después de la Revolución Francesa”. Monsiváis pasará como un abogado fervoroso y eficiente del Estado laico en México asediado por un entorno conservador que. Imágenes de la tradición viva vino a mi mente esta fina página de Paulhan pues. La Iglesia católica sería así aquí una fuente emisora de mensajes conservadores y arcaicos cuya forma de cualquier modo resulta o redunda en una fuente de la auto-afirmación nacional. disculpe usted las molestias que le ocasiona esta obra.mentales y en una monumentalidad re-descubierta. los testimonios de los protagonistas para insertarlos en su diorama o panoscopio de la historia de la cultura en México y en su texto afloran a cada momento. en esa medida el ciclo de las fiestas deseadas o indeseadas se afirma como uno de los hilos conductores de una historiografía —la de Monsiváis— insumisa. Parafraseando a Charles Péguy y citado por Pedro Henríquez Ureña: “Si los pueblos protestantes comenzaron a leer después de la Reforma. Un compulsivo escribiente. mañana terminará el abismo de la desigualdad… Monsiváis sabe buscar las voces. herencia. tratado de leer pues físicamente es difícil hacerlo. sepultada por el suntuoso ropaje iconográfico que arropa la edición y que desvía atención del lector hacia el trabajo del coleccionista distrayéndola del trabajo puro de la conceptualización. de la orfandad generalizada prometida por la amnesia llamada globalización. Pero esto no es nuevo en la literatura producida por Carlos Monsiváis. abusos. el libro monumental. invasiones. llueve dentro y hay hormigas. Leyendo. guerras perdidas. y nosotros con él. La dialéctica que opone al cristianismo y sus diversas variedades y la secularización y sus procesos es el tema mayor de este libro admirable cuya novedad literaria y conceptual queda en apariencia. deslocalizada y global donde “puede sernos más próximo o cercano un hecho que se ha producido a miles de kilómetros de distancia que las referencias locales o los hechos que ocurran a nuestro alrededor…Ya no podemos usar las palabras contexto. calamidades. a su vez citado en este libro por Monsiváis. referencia. por poner un ejemplo trasatlántico. caricatura o comic. Es pequeño. 2000. Globalización no quiere decir la pérdida de los matices. rezongona que empieza criticando lo tradicional como discurso. la historieta de las empresas públicas y privadas como parte de ese imaginario en composición y recomposición perpetuas. Jean Paulhan el crítico y escritor francés hace ver al lector que la muerte se presenta ante todo como una ocasión de fiesta.4 el pueblo mexicano habría empezado a leer después de la Revolución. una inteligencia inter-activa e inquieta que sabe pasar de la historieta en prosa a la ilustración en grabado. de ese ente intra-globalizado. el libro en cuanto libro hay que leerlo como quien lee un texto con la televisión prendida o como quien se asoma a una de esas novelas olvidadas del Renacimiento. 32 la Gaceta número 475. como guiños. el nihilismo y el barroco en una fusión a priori abigarrada y variopinta. G a 3 Soriano Palacios. proyectos a medias frustrados. Actar. insurrecta insurgente. un notario de las instituciones imaginarias superior sin duda por muchos motivos. sus libros siempre han sido o casi siempre libros para leer y para mirar… Y es que Monsiváis es un hombre de letras educado en los libros pero también formado en el cine y en la televisión. Dicho de otro modo. 161. 4 “La Revolución y la cultura en México”. por el otro los diversos episodios que hacen erupción desde el 68 hasta el presente. abigarrado. julio 2010 a . pero sólo en apariencia. bajo la máscara del liberalismo socava las raíces del pensamiento liberal. marco o grupo referidas únicamente al entorno urbano más próxima. En el libro hay dos líneas o temas faltantes. como síndrome de una oculta cuenta larga. De ese proceso es testigo privilegiado el grafómano llamado Carlos Monsiváis. un episodio donde la mecánica de lo profano se interrumpe para instaurar el tiempo inmanente de lo sagrado. su amigo y colega en los tiempos dorados de la editorial Gallimard. de Carlos Monsiváis. sublime y amordazado de un espacio efímero y fugaz —La cultura mexicana que en su singularidad y amalgama es como un acuario donde cohabitan promiscuamente (como ajolotes) la edad media y la ilustración. como talismanes conceptuales las voces tradición. Bacelona. como mensaje —por ejemplo el Catecismo del Padre Ripalda (uno de los altares de este Te Deum crítico) para afirmarlo luego como forma de la imaginación nacional o más bien de la gesticulación moralizante derivada de la Vulgata del discurso cristiano. pues no genera espacios abstractos sino referencias o no —lugares—”. en la media en que la historia de México es una memoria de desastres. de esa geografía humana que hace implosión hacia sí misma y es por supuesto un espacio abierto pero cerrado de solipsismo social como si recelase.3 Carlos Monsiváis ha querido ser testigo y heredero de México. asesinatos rituales y velados suicidios colectivos. p. conjuros teóricos. los escritos. ya pronto vamos a inaugurar este país.

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Teléfonos: (01-55) 5119-2829 y 5119-1192.martinez@fondodeculturaeconomica. colonia Peñón de los Baños. Buenos Aires. 57000.com Fray Servando Teresa de Mier Alfonso Reyes Ciudad de México. 15620.com Monterrey.ipn@fondodeculturaeconomica. P. Tel. Coahuila. Fax 5518-3235.efrain. Farallón 416.co Efraín Huerta León. COLOMBIA Rosario Castellanos Centro Cultural Bella Época Antonio Estrada Durango. delegación Venustiano Carranza. delegación Cuauhtémoc. Librería Solano Av.com. 5480-1805 y 5480-1806. Aquiles Serdán 702. colonia Miravalle.cide@fondodeculturaeconomica. 06060. C. P. colonia Del Valle.com Torreón.elsacecilia. C.com ARGENTINA Gerente: Alejandro Archain Sede y almacén: El Salvador 5665. libreria. Capitán Carlos León González s/n. Urquidi Ciudad de México. Tel.com Ricardo Pozas Querétaro. P. Tels.elena. Ciudad de México. colonia Centro. 5518-3225 y 5518-3242. Fax: (562) 594-4101.Octavio Paz Ciudad de México. C. Guanajuato. 01210. Matamoros 240 Poniente. 64660. P.com CHILE Gerente: Óscar Bravo Sede. esquina Clavelero. zona Centro. P.huerta@fondodeculturaeconomica. Tamaulipas 202. P. C. P. esquina Boulevard Campestre. almacén y librería: 2293 Verus Street. Plaza Venezuela. libreria. Vega 1 y 3. C. C. Victoria 234. libreria. Fax: (01-871) 192-0841. Coahuila.fceusa. delegación Tlalpan. 06300. aztecafondo@uol. Miraflores. Caracas.com CENTROAMÉRICA Y EL CARIBE Gerente: Carlos Sepúlveda Sede. B.com. Fax: (01-844) 412-0153. colonia Lindavista. Av. Fax: (34 91) 763-5133. Teléfono: (01-55) 5449-3000. libreria. local 4.alfonso. Fax: (58212) 574-7442. www. C.ali. extensiones 2906 y 2910. 44310.: (58212) 763-2710. delegación Benito Juárez. P. 5480-1803. colonia Centro Histórico. Zacatenco. Teléfono: (01-477) 779-2439. Librería Juan Rulfo C. colonia Benito Juárez. Fax: (511) 447-0760.servando@fondodeculturaeconomica.com BRASIL Gerente: Susana Acosta Sede. C. Próspero C. libreria. libreria. entre la 2a. 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