edición extraordinaria — enero 2009 Núcleo Lima

“Por una ciudad mejor”

El transporte en Lima
por CC Daniel Dávila
bito del transporte urbano sino asimismo, contra ese asesino silencioso que es la contaminación ambiental. Estoy convencido que como Constructores Perú, no podemos ser meros espectadores, tenemos el reto y la obligación de colocar en la agenda pública, rretera Central y la Panamericana Sur; en donde se producen la mayoría de los accidentes fatales. Como estas vías se encuentran en los distritos socioeconómicos más bajos, son los excluidos y los pobres quienes ven socavados sus mínimos necesarios para la realización de sus proyectos personales de vida. Otro dato importante es que desde hace más de una década el libre ingreso de prestadores de servicio de transporte ha causado una sobreoferta que ha derivado no solo en el deterioro del parque automotor sino también el ineficiente uso de la red vial. La actual congestión vehicular que se genera por estos factores es la principal causa de la cada vez mayor contaminación ambiental. El gran número de accidentes de tránsito, el deterioro del parque automotor, el ineficiente uso de la red vial, y otros más son hechos vulnera nuestro derecho como ciudadanos de que la elite y en especial el alcalde, que gobiernan Lima garanticen nuestra seguridad no solo en el ám-

El 18 de enero Lima cumple el 474 aniversario de su fundación. La fecha es propicia para por medio de este boletín recordar que en la problemática del transporte urbano hay mucho por hacer.

El Transporte Urbano en Lima Metropolitana: Un desafío en defensa de la vida
En noviembre del 2008 la Defensoría del Pueblo presentó el informe 137 titulado: “El Transporte Urbano en Lima Metropolitana: Un desafío en defensa de la vida” en donde se exhorta al alcalde Luís Castañeda Lossio a tomar urgentes medidas en defensa del derecho ciudadano de una vida digna en la metrópoli más grande del país; sin embargo, una vez más, haciendo oídos sordos a toda crítica o sugerencia el alcalde capitalino le a dado la espalda a la población y no ha tomado aún ninguna medida para mejorar la caótica situación del transporte urbano en Lima. El informe de la Defensoría revela que de los accidentes de transito a nivel nacional el 60% ocurren en Lima, vale decir que entre enero y junio del 2008 se han registrado 342 victimas mortales a causa de accidentes de transito en nuestra ciudad. De igual modo, tal como fuera identificado en el 2006 por el Consejo de Transporte de Lima y Callao es urgente implementar medidas en los “puntos negros” de la ciudad tales como la Panamericana Norte, la Avenida Tupac Amaru, la Ca-

Redactores : CC Luís Durán Rojo CC Gonzalo Muñoz CC Daniel Dávila Paredes Redactores invitados: Wilfredo Ardito Vega Eduardo Borrel Castro Coordinador de Núcleo CC Leónidas Aliaga Soplin Edición de Boletín: CC Daniel Dávila Paredes

la necesidad de generar cambios significativos y decisivos que permitan a la tres veces coronada Lima contar con un transporte urbano seguro, ambientalmente limpio y de calidad que este en función de la dignidad de los ciudadanos al fin de alcanzar un efectiva protección a sus derechos a la vida, la salud, la integridad personal, así como de gozar de un ambiente adecuado y recibir un servicio de calidad.

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¿y dónde quedan los ciudadanos?
Cuando no tenía carro propio me consideraba

por CC Luis Durán Rojo
Alcalde de la ciudad se le ocurrió necesario someterlas a reparación, todas casi juntas, sin campañas de prevención y uso de vías alternas, y sin instrumentos de control del tráfico frente a cada corte de vía. Los últimos meses han sido de profundo deterioro del transporte local, con problemas consecuentes de perdida de horas hombres y recursos escasos, que originan mayores costos justamente a los peatones y a los propietarios de los medios de transporte mencionados. Según lo que vengo diciendo, la constante que origina la profunda inconformidad de todos los ciudadanos es la falta de planificación del desarrollo de la vida de la ciudad, esto es de cómo hemos de desarrollar sistemas de transporte eficiente y cómo debemos mantener y superar nuestra actual situación de infraestructura “caminera”. Hemos tenido décadas de descuido en las políticas públicas sobre estos aspectos y no tenemos hoy una ruta clara de la adecuación a una nueva manera de afrontar el problema y se ha decidido hacerlo de la peor forma profunda, esto es de sopetón, sin planificación y a costa de todo y todos. Así, los ciudadanos peatones y los ciudadanos motorizados hemos sufrido el desastre de las políticas municipales y nacionales al respecto, sin saber que hacer, como pelear, o en el peor caso, aceptarlas con la resignación que solo los peruanos tenemos cuando desde el ámbito público agreden nuestra condición de ciudadanía. Esta claro que a este alcalde, como a los anteriores, poco le importaron los ciudadanos, sus vidas y sus proyectos individuales, o importándoles no tuvieron la capacidad de comandar un proceso de transformación que se haga sobre la base del respeto (y no del uso político) de los ciudadanos. Toda la actividad de construcción del Alcalde Castañeda no ha tomado en cuenta los derechos ciudadanos, seguramente en la espera de que culminada la obra hemos de perdonarle todos los exabruptos actuales. En realidad, a las autoridades locales les ha faltado saber que una ciudad no es una explana de cemento con individuos, que hay que gestionar eficientemente, sino que una ciudad es el espacio de realización cotidiano de la vida, esperanzas y utopías de personas de carne y hueso; y que por tanto en entorno de lo público debe cultivarse, desarrollarse y organizarse de modo tal que devuelva al ciudadano a la ciudad y lo haga vivir las experiencias extraordinarias del cotidiano (que incluye la cultura, el deporte, la recreación, entre otros). Por eso no me queda más que apoyar la inteligente idea de un boletín sobre este tema.

como un ciudadano peatón, esto es una persona que utilizaba el servicio público de transporte para trasladarme dentro de la ciudad de Lima. Siempre considere que había cuanto menos dos males que un buen alcalde citadino tenía que combatir: 1. La falta de un modelo razonable de servicio de transporte público que incluyera un gran sistema con cuatro o cinco líneas troncalizadas (de buses o de trenes o de metros) y otras líneas alimentadoras. Evidentemente, ese sistema debería incluir un servicio de primer nivel, con conductores serios, educados y pulcros, y espacios en el vehículo con comodidad y espaciosos. En ese marco, el servicio de “taxi” se volvería subsidiario, esto es lo usarían los que pese a la eficacia del sistema, requerían (o querían) hacer uso de un servicio más exclusivo, evidentemente a un mayor precio y con mejor calidad, lo que a su vez redundaría en la profesionalización del taxista. 2. La falta de una cultura de respeto al peatón por parte de los conductores de vehículos, que supondría un respeto absoluto a las reglas de transito, un uso eficiente de la regla de “paraderos” y, sobretodo, una preferencia al tránsito de peatones en las esquinas de las vías, lo que supondría incluso detener el vehículo para que el transeúnte pase. Creo que, como ocurre en otros campos, solucionar estos problemas (que es una tarea coordinada con otras áreas del Estado como el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, y el Ministerio de Educación) originarían una revolución sustancial del modo de vivir en la ciudad de Lima, desincentivaría el uso del vehículo propio, de modo que la polución disminuiría, la gente haría más ejercicio al caminar y, especialmente, los trabajadores no llegaríamos tarde a las actividades programadas y, zas, de paso solucionaríamos el problema de la “hora peruana” que tantos problemas produce. Ahora, capaz por eso, a mis 13 años, acompañe ilusionado la creación del Tren Eléctrico, promesa absolutamente incumplida por Alan García y Jorge Del Castillo, y me pareció miope la opinión de quienes se oponían a su realización por razones meramente de conveniencia política. A su vez, apoyé la actuación de Ricardo Belmont en completar la pavimentación de la Av. Universitaria hasta el propio Carabayllo y desarrollar el Trébol de Monterrico, y también aplaudí la decisión de Alberto Andrade de completar el circuito de vía rápida de la Av. Javier Prado.

Por supuesto que me pareció excelente la decisión del Alcalde Castañeda de desarrollar la idea de una reorganización del modelo de transporte público de la ciudad, lo que sin duda sabía que exigiría un “sacrificio” importante por parte de todos los ciudadanos que vivimos en Lima. Como entenderán, por la misma razón critique ácidamente la decisión de Fujimori que ya era Dictador- de liberalizar el transporte urbano, sin planificar las consecuencias futuras de tal decisión. Esto es, capaz fue buena la liberalización en aquel momento, pero era claro que el modelo no duraría mucho y por ende había que poner un punto de quiebre a tal decisión liberalizadora. No hace mucho, cuando me hice un ciudadano “motorizado”, esto es con vehículo propio,

Necesitamos un alcalde !no un chofer!
empecé a ver el otro lado de la moneda, esto es empecé a sentir en carne propia las peripecias y problemas de tener un carro. Lo primero que hay que comentar es que desde esta posición, el ciudadano peatón no es sino un rival en la captura del “tiempo humano” y, en muchos casos, un sujeto irresponsable, que no mide el riesgo al cruzar las pistas sin percatarse de si el semáforo se lo permite, de si hay grass o plantas sembradas en los sardineles, o de si se trata de una vía rápida en la que no puede cruzar sino por puentes peatonales o espacios especialmente acondicionados. También vi en el “de a pié” a un enemigo de la civilidad, que cuando puede arroja desperdicios, escupe contra las lunas de los carros, agrede o golpea o raya el carro, e incluso asalta. En segundo lugar, para un ciudadano motorizado, el transito es desesperante, no solo por la disfuncionalidad de algunos conductores (especialmente los de las camionetas que sienten que pueden actuar con impunidad) sino por la actitud inescrupulosa de conductores de taxis, combis, coaster y demás vehículos que creen que tienen todas las licencias para hacer exactamente lo contrario a lo que exigen las normas de tránsito. Pero lo que ha ido a saturar la inconformidad es la imposibilidad de uso de las vías porque al

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!Inepto!
Publicado en noviembre 2008, en el blog: http://se-nesecita-un-alcalde.blogspot.com

por CC Gonzalo Muñoz
Por tal razón, es un derecho, no solo de los que escribimos en este blog, sino de la comunidad en su conjunto, cuestionar la manera en que los mismos vienen siendo utilizados, pues aunque le disguste al Sr. Castañeda, es nuestro dinero. En mi primer post, recogí el clamor popular que exige al Sr. Castañeda que responda por su desastrosa gestión edil toda vez que si algo la ha caracterizado es su falta de comunicación con el pueblo que, en su momento, le encomendó la alcaldía de nuestra ciudad. Como resulta obvio, los apodos con el que es conocido “el mudo” y/o “el muerto”, no son gratuitos. !No más sangre en las carreteras! Si bien espetó un par enunciados incoherentes, no justificó en lo absoluto los cuestionamientos que a su gestión la ciudadanía le formula, es más, ni siquiera tuvo la hombría de entregar la documentación que en ese momento aseguraba tener en su poder, o es que en realidad no tenía nada, bueno eso solo lo sabe él, y capaz sus allegados. Por tal motivo, creo que es necesario que el Sr. Castañeda se vaya a su casa y responda ante las autoridades pertinentes, de ser el caso, los eventuales ilícitos cometidos. Y bueno, si el nos dice: “Pobres Diablos”, nosotros le decimos la verdad: “Inepto!”.

Estoy cansado de que la mayoría de nuestras autoridades crean que rendir cuentas sobre su gestión es una prerrogativa que, en última instancia, depende de su libre albedrío. Las expresiones vertidas hace unos días por nuestro actual burgomaestre son una clara muestra de ello. Para serles sincero, la expresión “Pobres Diablos” no hace nada mas que confirmar que, en realidad, “no tenemos un alcalde”, simplemente tenemos a un individuo, que asume que por ser inquilino de nuestro Palacio Municipal, nuestra ciudad es su “feudo”. Y es que en el fondo debemos agradecer que ese individuo no haya llegado al sillón presidencial pues aunque lo niegue, es un déspota que no entiende que maneja fondos públicos, o sea, de todos. Nadie niega que con su dinero, pueda hacer lo que quiera, como por ejemplo, cambiar el piso de su sala (las veces que lo desee), comprar una pileta en su jardín para que se bañe su doberman, todas las camisas amarillas que desee, o lo que fuere. Sin embargo, cuando hablamos de fondos públicos, esto es, de todos los que directa o indirectamente lo financiamos es necesario que su destino se condiga con las necesidades de la ciudad.

!No más suciedad! Sin embargo y contra todo pronóstico, un día habló, y se fue de boca. No me queda duda que la falta de costumbre de ser interpelado por la prensa le jugó una mala pasada. Con razón nunca declara a los medios y siempre manda a su fiel escudero, Marco Parra, o a cualquier funcionario de rango medio a ser fusilado por su pésima gestión. En el fondo, no es un tipo cínico, es un cero a la izquierda, es un tipo que llegó a la política como jugando, apelando al populismo y basándose una de las campañas mas sucias que en mi vida he visto, aunque en modo alguno comparable a la orquestada por el Dictador Fujimori. Cuando hace unos días, el Parlamento le inquirió la falta de transparencia en las contrataciones de las obras públicas que vienen ejecutándose, se defendió como una fiera, aunque esta vez sin un lenguaje soez, pues claro, ahora estaba en el banquillo de los acusados.

Un grupo de ciudadanos del partido político Constructores Perú quienes frente a los desaciertos de la actual gestión edil, y el maltrato que día a día reciben los pobladores de nuestra ciudad; han decidido no quedarse con los brazos cruzados, Por tal motivo han elaborado un blog donde no sólo elevan su voz de protesta, sino también lo pones al servicio de quienes tengan algo que opinar sobre estos aspectos. Vista y opina:
http://se-necesita-un-alcalde.blogspot.com

!No más contaminación!

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Combis en Lima: El falso Dilema
Plantones, marchas y carteles. Los vecinos de la avenida Pardo se sienten aliviados con el traslado de las rutas de combis y no quieren que vuelvan. Los vecinos de la calle Enrique Palacios señalan que las combis que antes circulaban por Pardo les originan congestión y suciedad. Sin embargo, las autoridades del Ministerio de Transportes y la Municipalidad de Lima guardan silencio sobre el problema de fondo: ¿por qué los ciudadanos deben viajar en vehículos incómodos, peligrosos y contaminantes? A todo esto se une la protesta de chóferes y cobradores que, en una reciente manifestación, bloqueando el Óvalo de Miraflores, llevaban carteles diciendo “Las combis son del pueblo. Las coasters son demasiado caras”. A quienes no están familiarizadas con el transporte limeño, les aclaramos que las coasters tienen un tamaño intermedio entre una combi y un ómnibus. En algunas avenidas como Javier Prado y Arequipa sólo se permite coasters y no combis. Resulta impresionante que las combis sean defendidas por los cobradores, quienes trabajan en ellas encorvados o en cuclillas durante diez o doce horas al día, en medio de la indiferencia de los pasajeros y las autoridades. Debe decirse, sin embargo, que muchas veces, pese a que está prohibido, también viajan encorvados los pasajeros, apiñados entre los asientos. El principal argumento que esgrimen chóferes y cobradores es que las combis son su instrumento de trabajo. Lo mismo declaran los conductores de Ticos y mototaxis, vehículos que no están permitidos en ninguno de los países vecinos. Combis, coasters, Ticos y mototaxis tuvieron un impulso masivo en tiempos de Fujimori, cuando además se disolvió (a Fujimori le gustaba mucho disolver) la empresa de transporte público Enatru Perú, cuyos ómnibus sólo recuerdan los mayores de 20 años. Desde entonces, el transporte cotidiano de los ciudadanos quedó sin mayor regulación, generándose así el caos que se ve todos los días en Lima. Muchas personas que hace algunas décadas iban al colegio o la universidad en transporte público, han decidido evitar a sus hijos esa ordalía cotidiana y por eso ahora circulan muchos más automóviles, aumentándose las congestiones. Hace unos años se pensó que la Policía femenina ayudaría a enderezar a los conductores díscolos, porque eran percibidas como incorruptibles, pero actualmente parecen totalmente desbordadas y fingen no ver las infracciones más evidentes. Seguramente a pocos limeños servirá de consuelo saber que el tráfico en otras ciudades peruanas suele ser bastante peor, desde Arequipa hasta Trujillo y desde Pucallpa hasta Huancayo. Para rechazar cualquier intervención estatal sobre el transporte, el argumento sobre el derecho al trabajo es recurrente. Si los Ticos desaparecen, debido a su inestabilidad, muchas personas no tendrán como alimentar a su familia. Si se exige secundaria a los mototaxistas, se perjudicará a las personas que con las justas saben leer, y que se dedican a transportar personas. SI se reserva algunas rutas para autobuses grandes que pueden trasladar igual número de pasajeros que seis combis, muchos chóferes se quedarán sin trabajo. El problema es que, cuando se abre las puertas a la informalidad, esta se vuelve una forma de vida para muchas personas y se hace muy difícil de combatir. Si alguien me hubiera dicho hace un año, me habría parecido ciencia ficción, como también lo era hace unos años sostener que la gente usaría cinturón de seguridad, que pagaría

por Wilfredo Ardito Vega
SOAT, que los taxistas pondrían un casquete blanco sobre sus vehículos y no querrían llevar más de cuatro pasajeros. Todos estos cambios, naturalmente, no son espontáneos, y derivan de una adecuada intervención estatal. Para enfrentar el transporte en Lima se necesita mucho más que un cambio de rutas: se necesita reservar esta actividad a empresas, privadas o públicas, donde chóferes y cobradores perciban un sueldo fijo, que no dependa de cuantos pasajeros hacen ingresar. Se necesita vehículos grandes, donde ninguna persona viaje encorvada, ni siquiera el cobrador. Igualmente, los autobuses deben circular por carriles especiales de manera rápida, alentándose así a los ciudadanos a dejar en casa sus autos. En otras ciudades latinoamericana, como Bogota, Medellín, Quito o Guayaquil, inicialmente había mucho escepticismo sobre las posibilidades de ordenar el transporte, pero los resultados han sido satisfactorios para todos, incluyendo los transportistas informales que fueron incorporados al nuevo sistema. ¿Cuánto falta para que las autoridades estatales y municipales comprendan que el transporte seguro y cómodo de los ciudadanos es su responsabilidad?

5 consejos para el alcalde

por Eduardo Borrel

1. Un folletito con las líneas de buses y combis que circulan por la ciudad. 2. Servicio continuo de tren eléctrico para pasajeros entre Chosica y Callao con sus respectivas estaciones y boleterías. 3. Implementar los paraderos. Cada 3 cuadras debe haber un paradero con placa donde podamos leer que líneas pasan y cual es su trayecto, cada unidad portara solo un numero, muy grande y claro. 4. Que solo por obras (de preferencia de noche o en feriados) se cierren las calles . Para desfiles y procesiones corsos y mítines están las plazas y teatros. 5. En la pared de cada esquina a ras del suelo debe haber una flecha con el nombre de la calle y el número de la cuadra.

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