Christian Metz, Lo percibido y lo nombrado (1975) Traducción: Domin Choi

Revisión: Oscar Traversa Lo propio del «mundo» consiste en remitir indefinidamente de objeto en objeto (Mikel Dufrenne, Phénomenologie de l'expérience esthetique.)

Presentación
El texto de Christian Metz que presentamos a continuación, Lo percibido y lo nombrado, si bien guarda todas las características proveniente del campo semiológico en el que se movió la reflexión metziana, sorprenderá, sin embargo, al lector desprevenido, ya que el conocido teórico del cine, el instaurador de la discursividad llamada "semiología del cine", esta vez se aventura a una empresa más amplia, que excede su objeto: el cine. Este texto publicado inicialmente en un volumen homenaje a Mikel Dufrenne (Pour une esthétique sans entrave-Mélange Mikel Dufrenne), fue recogido luego su Essais sémiotiques y en éste Metz se "confronta" desde la lingüística saussuriana con la fenomenología, dando como resultado un trabajo que intenta, sobre todo, establecer el estatuto del significante lingüístico con respecto al significante perceptual con sus posibles pasajes y equivalencias. Si publicamos en este número de Otrocampo un texto de estas características que exceden las problemáticas del cine es porque consideramos que Lo percibido y lo nombrado, leído retrospectivamente, cobra un valor de sobrevuelo con respecto a la obra de Metz dedicado al cine. El espectador de la imagen experimenta la necesidad de «reconocer» (de identificar) los objetos que ella representa. Cuando es figurativa, fotografía, cuadro o film, etc. ella va al encuentro de esta necesidad y propone, a partir de sí misma, objetos a reconocer; sin embargo, puede suceder, incluso con imágenes fuertemente representativas, que la demanda del consumidor resulte más o menos insatisfecha: el occidental que ve un film etnográfico se queda por lo general perplejo frente a los objetos que discierne allí, pero que no sabría nombrar ni clasificar (utensilios de cocina, armas de caza o de pesca, etc.). Nombrar, clasificar: aquí comienza nuestro problema, el de las taxinomias culturales, por las que es necesario comprender tanto la taxinomia de los objetos culturales (objetos de civilización) como la taxinomia de los objetos naturales, por ejemplo, las clasificaciones zoológicas o botánicas, variables de una sociedad a otra. La fenomenología ha mostrado pertinentemente que vivimos en un mundo de objetos, y que nuestra percepción inmediata es una percepción de objetos, y que, además, esta disposición no es superficial ni transitoria (es más, agregaría que ella es profundamente tranquilizadora y esta es sin duda una de las raíces de su existencia). Pero, ¿cómo no relacionar esta característica tan sorprendente de nuestro vivido consciente con la fuerza más subterránea de las clasificaciones culturales y sociolingüísticas? El caso de las imágenes no figurativas (pintura moderna, film de «vanguardia», etc.) no hacen más que confirmar las impresiones iniciales de las que ha partido este estudio, ya que es llamativo que el espectador tienda asiduamente a introducir en ellas, por la fuerza, por la mirada que les consagra, los objetos que el autor no ha puesto: así las formas vagas, curvas, difuminadas van a convertirse en nubes o juegos de agua, los dibujos rectilíneos en vías de tren, etc.; hay muchas menos imágenes no figurativas en la recepción que en la emisión; y en la emisión, la tendencia a la representación es más fuerte de lo que se cree, incluso en aquellos que desean evitarla conscientemente (los libres contornos que se nos proponen son frecuentemente variaciones involuntarias alrededor de la forma de un objeto ya conocido): hay muchas menos imágenes no figurativas que imágenes queridas como tales.

Los códigos icónicos de nominación
La filosofía, la psicología de la percepción y la observación corriente nos han enseñado desde hace mucho que la identificación de los objetos sensibles y su nominación lingüística están estrechamente mezcladas entre sí. La organización semántica de las lenguas naturales, en algunos de sus sectores lexicales, viene a recubrir con un margen variable de desfasaje las configuraciones y el desglose de la percepción; el mundo visible y el idioma están en múltiples y profundas interacciones estructurales, que no han sido aún estudiadas en detalle, en términos técnicos en relaciones intercódicas: este estudio quiere hacer una contribución justamente por esta vía. Pero una cosa ya me parece segura: incluso si la relación de la lengua y de la vista no puede ser concebida como una «copia» integral y servil de la una con respecto a la otra (ni de la otra con respecto a la una), hay una función de la lengua (entre otras) que es nombrar las unidades que desglosa la vista (pero también ayudarlas a desglosar), y una función de la vista (entre otras) que es inspirar las configuraciones semánticas de la lengua (pero también inspirarse en ellas).

etc. que ellos designan y constituyen a la vez.Recientemente y en una perspectiva semiológica. y por otro lado las unidades de sentido como Humano/No-humano. Los códigos icónicos de nominación no ponen en relación el todo del lenguaje y el todo de la imagen. ya que la lengua es una institución). No parece casi posible. es por el contrario el léxico que aporta el material más importante y más inmediatamente explotable para todos aquellos que quieren fundar una sociolingüística (4). donde la articulación de estas dos vertientes era el centro de interés. vemos por un lado. de la que corresponden frecuentemente a marcas formales (de este modo para «Humano/No-humano» a ¿Quién/Qué? en español. se vincula con otra. entre la lengua y la imagen. los semas son sometidos a una segunda clasificación (en mallas mucho más amplias que la primera. su estudio no debe pretender agotar la vasta cuestión de los lazos entre lo perceptivo y lo lingüístico. el léxico es la única parte de la lengua que ejerce inmediatamente la función de nominación. o mejor «nucleares»). vale decir. estos problemas. He propuesto el término códigos icónicos de nominación para los sistemas de correspondencias que explican cómo en las imágenes figurativas. Greimas (1966: 102-118): de los semas propiamente dichos. por el momento. es claro que las palabras están ligadas a la civilización (y entre otras a la vista) en un circuito más corto y más directo que los fonemas o las reglas gramaticales. tan diversos y particulares como los objetos perceptivos de una cultura. en una lengua. Léxico Del lado de la lengua. de estos dispositivos que. J. son comunes al léxico y a la gramática.). ¿Qué parte de la imagen qué parte de la lengua? En primer lugar es necesario delimitar el objeto de la investigación sobre dos flancos. De este modo. que tal vez no será para siempre. lo seudo-real). por el contrario. los semas «nucleares» (que los llamo de ahora en más «semas» tout court. inclusive esquematizadas. J. de la «iconicidad». más general y bien conocida por los lingüistas: a pesar de algunas tentativas interesantes (3) no se ha podido hasta ahora poner en relación de manera convincente los sistemas fonológicos o sintácticos con las estructuras sociales. y es a través de esos dos sistemas que la lengua conserva por el momento esta fuerte autonomía relativa con relación a otras instituciones. Esta dificultad. en Occidente. además. Si los clasemas. la diferencia entre los semantismos como Tiene una forma oblonga. que constituye el «nivel semiológico» (es decir. nos limitaremos al léxico (noción que será precisada más adelante). Por mi parte le he consagrado algunos muy breves esbozos de análisis (2). Porque es. el arte de la representación. allí en donde la lengua se articula sobre el «mundo natural»). aparece únicamente de manera directa en el léxico. Está hecho de cuero. de la impresión de semejanza y de realidad que nos dan las imágenes representativas. Who/Which en inglés. contribuyen a crear la ficción. en última instancia. y que desbordan por otro lado el lexema de la gramática. operado por las nominaciones mismas). allí se funda la existencia misma de la lingüística en tanto que disciplina distinta de la sociología (pero formando parte de las ciencias sociales. muy diferentes. Además. distingue los «clasemas» cuyo conjunto forma el «nivel semántico» (nivel de autonomía de organización lingüística). en efecto.de intentar una descripción más detallada y más sistemática de estos dispositivos-pasarelas por los que se hacen posible. enumera los objetos del mundo y le da un nombre. Una vez más. están profundamente ligados. o «semas contextuales»). que tienen un alcance más general en el interior del léxico. en sí mismo muy antiguos. Pertenecen a la raza felina (= semas propiamente dichos. se puede a la vez reconocer y nombrar objetos (por lo tanto estos códigos están entre los mecanismos constitutivos de la «analogía». «Reconocer el objeto» . ya que este trabajo se limita a ellos) son propios al léxico y únicamente a él. a la tradición aristotélica (cuantitativamente dominante aún hoy) del arte diegético o mimético. el centro de la cuestión. la producción objetiva de toda una red de confluencias tan interiorizadas por la cultura que los fenomenólogos han podido describirlas como espontáneas (y así son en efecto). Greimas (1968: 3-35). Esta situación disimétrica se refleja muy bien en las concepciones de un semántico como A. Objeto material/Noción abstracta o Animado/Inanimado (= «clasemas». sino concentrarse. la diégesis. sobre uno de sus niveles para intentar aclararlo mejor. y desde su vertiente icónica por U. la dimensión referencial que caracteriza el lenguaje en su totalidad. efectivamente. establecer seriamente correlaciones precisas entre la percepción de los objetos en una sociedad y las estructuras fonológicas o gramaticales de la lengua correspondiente. es decir. Ya es tiempo -y el estado general de las investigaciones anteriores habilita empresas de toda suerte. no consideraré todos los semas lexicales. Eco (1972: 217-320) (1). han sido abordados por dos vías: desde su vertiente lingüística por A. por otro lado. De todos los sectores internos de la lengua. intervienen en la nominación de numerosos objetos sensibles y. sino únicamente aquellos que intervienen en el léxico de los objetos visuales.

al que llamamos literal (= denotación. «Es una lámpara». corresponde muchas veces a una palabra. Se trata únicamente de un nivel del sentido. El lexema (morfema lexical). o representación). los códigos icónicos de nominación tampoco comprometen el conjunto del material semiológico.). participa aún del sentido literal pero es tomado a cargo por otros códigos. otra suerte de unidad lingüística. los colores. lo que puede «corresponder» a un elemento icónico será forzosamente una unidad del significado lingüístico y sólo a ella: una unidad «mono-facial». Entonces. Volveré sobre este punto.. En suma. allí una emisión de la voz humana. menor que la palabra no se adecua más a nuestros propósitos por las mismas razones.Sobre la otra vertiente. etc. ya que las dos materias significantes son absolutamente heterogéneas una de la otra: aquí los trazados. . la de la imagen. sobre todo los del montaje en el sentido más general del término (englobando la composición interna de una imagen incluso única): comprender que un objeto aparece. no es concebible ninguna correspondencia directa (es una de las consecuencias de la «arbitrariedad» del signo lingüístico). o ¿el significado-de-lexema? Tampoco esto.). La nominación de los objetos visibles es un caso más de transcodificación entre otros. se vuelve esencial saber a qué especie de unidad lingüística corresponde en su exactitud el objeto ópticamente identificable. Reconocer el objeto no es comprender la imagen. Sin embargo. en la diégesis. El «reconocimiento» debe ser comprendido como una operación que articula algunos sectores de la actividad lingüística sobre algunos sectores de la actividad perceptiva. ya que la lengua comporta unidades muy diversas por su talla como por su estatuto. El aspecto óptico de la casa no está gratuitamente en el hecho como la palabra francesa que tiene cuatro fonemas antes que tres o cinco. por ejemplo el «gato» como animal y el «gato» como instrumento de auxilio mecánico. únicamente unos minutos tras otro objeto. La nominación es más que una transcodificación. o que por el contrario estén constantemente en co-presencia. el único tránsito directo es el que pasa por los dos respectivos significados. y no directamente la lengua entera sobre la percepción entera. y que sería más «pequeña» que el significado-de-lexema: el significado de una acepción de un lexema (o la acepción única de un lexema con acepción única). En el nivel de una palabra e incluso de un lexema. y no por completo. con su significado y su significante fónico. aquélla que nos viene al espíritu cuando nuestro ojo ha reconocido el objeto (= «Es un perro». el significante puede recubrir varias unidades que sobre el plano óptico son completamente distintos. Es claro que entre el significante de una imagen que representa una casa y el significante de la palabra «casa» (o «house» o «maison». es ya otra cosa que identificar visualmente cada uno de estos objetos. o al menos de sus relaciones más factuales. la correspondencia visual debería establecerse con una unidad lingüística de puro significado. aunque sea su comienzo. que es realmente más complejo. las sombras etc. Porque la aprehensión de las relaciones entre objetos. De la palabra al semema Si se plantea así el problema. etc. Es aún una unidad de dos caras que comporta elementos fonéticos. Ahora bien. No se podría dar cuenta únicamente con ellos de todo el sentido (de todos los sentidos) de la imagen representativa. Pero esta vez por otras razones. Son los significados que se articulan el uno sobre el otro: el objeto reconocido y el sentido de la palabra. La palabra es una unidad de dos caras. etc. la pertinencia de la palabra no resiste al análisis. y en toda transcodificación (por ejemplo en la traducción propiamente dicha). El acto de nominación.). o que uno esté a la izquierda del otro (o muy lejos atrás. ¿el significado-de-palabra?. Es el problema de las acepciones múltiples. sin dejar de ser una. considerado en su forma concreta y directamente observable. Para el sentido común no hay duda: es la palabra.

determinan la lista de los objetos a reconocer. como propone Martinet. etc. o de su exacta amplitud. en la tradición lingüística. También la vista es ligeramente incomodada cuando la imagen no le permite decidir si se trata de un tren o un tranvía. y cuya propiedad es no entrar en las definiciones de los objetos. etc. y distinguir de ello los «signos visuales» que serían las ocurrencias singulares (6-7) (6): cada dibujo de una casa. pero sintácticamente intercambiables con los adjetivos. cada fotografía de un árbol. y difieren de manera pronunciada los unos de los otros por sus colores. Desde el punto de vista de André Martinet (1967: 1-14). Por otra parte. J. no acarree una obstaculización comparable. vale decir.Pero por otro lado. Por el contrario. cualidades adjetivas antes que substantivas. Es la misma repartición. si un queso de chancho es de color rojo hablaremos de un «queso de chancho rojo» y no un «queso rojo de chancho». y corresponde en español a dos lexemas (agrupados en este ejemplo en una sola palabra).que preside a las clasificaciones operada por la percepción de los objetos correspondientes en la misma cultura. en suma. cuya nominación compromete un solo lexema (que coincide con una palabra).procede por nombres. tan variable según las sociedades -rasgos pertinentes y rasgos irrelevantes. Pero el término signo. y lo que llamamos cualidades recubre únicamente algunas cualidades. aquellas que por su agrupamiento en «paquetes». desde que ella ha podido zanjar. evoca en demasía la unidad pertinente para que podamos tener alguna posibilidad de hacer designar lo contrario. Pero la taxinomia cultural implícita en la lengua ha decidido considerar estas variaciones como irrelevantes y los considera como un mismo objeto (= de una misma clase de objetos). combinaciones operado una vez por todas y que entran en el léxico con el mismo estatuto que los segmentos indescomponibles. Simplemente. la nominación de los objetos -porque también está la de las acciones. el espectador tiene el sentimiento de haber «reconocido el objeto». A lo que llamamos «queso de chancho» corresponde a tres lexemas (que aquí son también tres palabras). a una acepción de un tema. tratándose de casos de secuencias de varios lexemas (eventualmente de varias palabras) éstos están lexicalmente fijados y conmutan con un único lexema. . sus alturas. incluso en la única acepción de «convoy ferroviario». y.. el adjetivo a una «cualidad». oponiéndolos a las ocurrencias visuales. un obstáculo del mismo nivel. las cualidades visuales pertinentes. determinaciones agregadas y no indispensables en la intelección inmediata. Existen miles de trenes. nos permite plantear a su vez que el objeto visualmente identificable corresponde. Esto no es azaroso. se expresan en la lengua por sustantivos. la unidad lingüística que buscamos puede coincidir en algunos casos con un segmento más largo que el lexema o incluso que la palabra. a condición de que se considere siempre una única acepción del significado de este segmento. «muy veloz»). Greimas propone llamarlos «figuras visuales» (son las unidades pertinentes). Los objetos ópticamente identificables son por lo tanto clases de ocurrencias. como elementos perceptivos están evidentemente sobre el mismo plano que el «jamón». Las gramáticas tradicionales decían que el sustantivo corresponde a un objeto. el verbo a una acción. exactamente lo que Greimas (43-45. cf. como por ejemplo la separación entre «tren» y «tranvía». Todo sucede como si los rasgos que no participan en el desglose de los objetos fueran culturalmente experimentados como una suerte de cualidades segundas. volveré sobre este tema. el número de sus vagones. sin embargo. los objetos no son más que unos conjuntos de cualidades considerados como definitorios. ya que en el orden lingüístico en sí. y es notable que una percepción defectuosa del color de este tranvía (si es uno). o del metal con que está hecho. como los sememas que los nombran. es por eso que A. Me parece preferible no adoptar términos especiales y hablar simplemente de objetos visuales reconocibles. El objeto que llamamos «matambre» es reconocible en una imagen. el término «tema» para designar en común los sintemas y los lexemas propiamente dichos. no son sintagmas (= libre combinaciones sintácticas) sino sintemas. en el plano de la nominación. Como se sabe desde hace tiempo. o por algunos determinantes de tamaño mayor. es decir. etc. Y es cierto que las más de las veces la expresión lingüística de estas particularidades visuales pasa por los adjetivos (= «un extenso tranvía»). ella ha decidido también que otras variaciones eran pertinentes y suficientes para «cambiar de objeto». Taxinomia culturales de los objetos Cada semema (unidad específica del plano del significado) traza una clase de ocurrencias y no una ocurrencia singular. 38) (5) llama un semema. el mismo principio «arbitrario» de enumeración de los objetos. como por ejemplo la proposición subordinada relativa (= «un tranvía que viajaba muy rápido».

Acerca de la «nominación» Vemos que el fenómeno fundamental de la nominación está en sí mismo muy mal llamado. o neige. mientras que es pertinente para los Esquimales. y las palabras vendrían a «nombrar» estos objetos a destiempo. y esta palabra. el «realismo ingenuo». ya que una atención precisa llevada a sus diferentes estados no tendría una utilidad inmediata. pero designa de todas maneras una unidad lingüística que pertenece al orden de la palabra. las que anuncian la tempestad. el semema nom (nombre) que aparece es al que corresponde a name en inglés. etc. según sea desmenuzable. mientras que el Esquimal que caza y que pesca en paisajes ampliamente nevados. la palabra habrá jugado un papel. funciona como una entidad de dos caras. De hecho tanto la una como la otra han sido formadas por la sociedad (Shaff. De este modo. amontonada. La palabra. y la palabra (el «nombre») que designa el objeto óptico sólo constituye la parte emergida del sistema. las que representan un peligro de hundimiento. etc. éste último nos lleva al lexema del que contribuye a articular el significado (aquí.a formar un sintagma nominal que combine cada vez el adjetivo apropiado (= «derretida». Viene de muy lejos: del pasado de la lengua. Se sabe que los Esquimales disponen de una docena de lexemas diferentes (y por ende de sememas diferentes) para designar la nieve. mientras que las lenguas de la Europa occidental están obligadas -para designar los «objetos» correspondientes. nuestras culturas ven un único objeto con determinaciones variables allí donde los Esquimales ven diez objetos distintos. los modos de producción y el trabajo son de un modo tal que la nieve no juega en ellos más que un pequeño papel. pero únicamente al final del recorrido. Determinación por la práctica social Este doble desglose no preexiste a la actividad social y a las características de cada civilización. Cada sociedad lexicaliza las distinciones que ella percibe más nítidamente. y el lexema (y sobre la otra cara del problema el objeto visual una vez reconocido) no son más que productos terminales. e inversamente percibe con particular nitidez las distinciones que ella lexicaliza. habría una suerte de lista de objetos. Ahora bien. Una sociedad lexicaliza y percibe las distinciones de acuerdo a las necesidades más urgentes. es únicamente en el nivel de la superficie que la nominación procede por palabras. es decir. formando parte de éstas al mismo tiempo. etc. 1965) (7) En nuestra civilización. o el lógico Gilbert Ryle. Un rasgo semejante como «desmenuzable» o «endurecida» (con el sema correspondiente) es considerado como irrelevante en nuestras lenguas -al menos cuando se trata de nominar la nieve-. .). Está determinado por ellas. 1965: 153-175) Cada una de estas unidades consiste en un lexema indescomponible. y uno por uno. endurecida. la consecuencia manifiesta del juego de los rasgos pertinentes y su organización interna: cuando una superficie icónica comporta todos los rasgos definitorios requeridos para que podamos reconocer una lámpara (eléctrica) y que a su vez accedemos al semema correspondiente (= «lámpara» en tanto que accesorio de electricidad). Esta diferencia de organización lexical está evidentemente en relación con una diferencia de percepción de la nieve. etc. En el proceso completo de la nominación. El término «nominación» no es propio de la lingüística y de las semiologías modernas. y cuya supervivencia depende de ello. una concepción que ya criticaba Saussure. mientras que el desglose del mundo en objetos (y de la lengua en sememas) es un procedimiento complejo de producción cultural en el seno del cual el papel central es atribuido a los rasgos pertinentes: rasgo de identificación (Eco) y semas lingüísticos por otro (Greimas). En el término (francés) «nomination». unidades más profundas y no-aparentes. está obligado a conocer bien la nieve en sus diferentes variedades: las que permiten la caza. (Shaff. Aunque nos atengamos durante mucho tiempo al nivel de la superficie estamos atraídos indefectiblemente hacia creencias de este tipo. prexistiendo a su denominación. Para éste.) con un sustantivo nieve como invariante (o snow. y también de toda una tradición filosófica. deslizante. «lámpara» en todas las acepciones –que además forma una palabra en sí mismo). Sería en vano una querella de anterioridad: intentar saber si en el comienzo es la lengua que ha provisto a la percepción o la percepción a la lengua. que es más fina y diferenciada en los Esquimales. Las verdaderas correspondencias entre el mundo visible y la lengua se establecen en el nivel de los rasgos pertinentes. y no al noun inglés. que también tiene un significante propio y por ende puede pronunciarse: el espectador exclamará «Es una lámpara». Schnee. Lleva condensado en él una cierta concepción de vínculo entre el lenguaje y el mundo. a su vez.

cierto tipo de festón. de los colores. o en las imágenes fuertemente figurativas. la profundidad del escote. 1971: 207-209) (9). etc. para retomar los términos de Abraham Moles (1968: 22-29). en este ejemplo como en otros la oposición entre la forma y el contenido lleva a un punto muerto). Por el contrario. por sustracción mental de los rasgos no pertinentes. etc.el esquema y la caricatura: si ellos son a veces más «parlantes» que una figuración detallada. pero la rueda es también una unidad completa y del mismo «rango» que el automóvil. etc. y nuestro diccionario los consideraría como dos entradas exteriores respectivamente y del mismo nivel. para un ítem autónomo y distinto. su color.)corresponden exactamente a los rasgos pertinentes de los códigos de reconocimiento muy bien descrito por Umberto Eco (1972: 217-320) que cita diversos ejemplos (8). en los casos de esquematización. que hace posible la comprehensión de los esquemas de las imágenes detalladas con alto grado de iconicidad así como de los espectáculos de la vida real.). La diferencia está en que el proceso de abstracción y de clasificación -la «sustracción»en un caso interviene en el nivel de la recepción y en otro en el nivel de la confección. en cambio el segundo está integrado al estímulo artificialmente construido (Metz. por el contrario. consideradas como senos y nalgas. y. bastante característico del mundo en que vivimos. pueden por otro lado –y sin inconveniente para la permanencia socio-taxinómica del ítem «clave». valer. De este modo no se podría saber si son o no del mismo rango. es porque algunos rasgos importan únicamente para la identificación. Otros podrían ser sacado de la caricatura: los brazos levantados por encima de la cabeza y una buena talla. Los rasgos que retiene el esquema -o al menos el esquema figurativo.). de las formas. los códigos son máquinas formales. se diría que se trata de dos clases que mantienen a la vez relaciones de exclusión y de inclusión: por ejemplo los sememas (y los objetos visuales) automóvil y rueda. es notorio que las imágenes fuertemente esquematizadas sean muy bien identificables (todo el arte de la caricatura reposa sobre este asunto). Si. el primero es un principio mental. el esquematismo desborda ostensiblemente a la esquematización. En la percepción ordinaria.que es responsable de una particularidad estructural bastante sorprendente. *** De este modo. las ocurrencias visuales incluso difiriendo por casi todos los rasgos pueden ser percibidos como ejemplos múltiples de un mismo objeto y no como objetos distintos.Los rasgos pertinentes de la identificación perceptiva. aquéllos que conservan justamente -y esta vez aislándolos materialmente. Y si muchos dibujos llevan en común los rasgos definitorios del objeto visual clave (= una cabeza y un tallo. donde la mayor parte de las características sensibles ha sido deliberadamente suprimida. sean tan reconocibles (y a veces mucho más) que las representaciones más fieles y completas en el plano de la materia de la expresión (= respeto más exhaustivo del detalle. común a los desgloses perceptivos y a los desgloses lexicales: dos «objetos» pueden estar incluidos el uno en el otro. ya que hay otros (diagramas. el diámetro de la cabeza. sin embargo. una imagen detallada se convierte a veces en una imagen confusa. si se trata de un mismo objeto en estado de «representación» en un dibujo o en una fotografía.diferir muy ampliamente por su talla. Ahora bien. es el sujeto social. la rueda es una parte del automóvil y podría ser mencionada en el artículo «automóvil» en un diccionario de nominaciones icónicas. un «emisor». es un especialista (dibujante. representaciones cuyo grado de esquematización es menor y mayor el grado de iconicidad. quien opera materializándola antes de la misma sustracción.). cada uno por separado. El esquematismo La visión no identifica un objeto según el conjunto de su cariz sensible (ni según el conjunto de la superficie de papel. unas cejas tupidas. Esta última es una actividad social específica que consiste en producir esquema materialzadas (= esquemas propiamente dichos). Es que el reconocimiento visual se funda sobre algunos rasgos sensibles del objeto o de su imagen (con exclusión de otros). Desde el punto de vista de la teoría de los conjuntos. y es el presidente Pompidou. un rostro redondeado. perceptivo y sociolingüístico de alcance muy general. son suficientes para que reconozcamos a de Gaulle. en algunos dibujos cómicos cuando un personaje presenta dos protuberancias de un lado y del otro. fuera de toda esquematización. el primero está ausente del estímulo pero es reintroducido por el acto perceptivo. es decir. el espectador mismo quien elabora el esquema. pero es justamente como tales que tienen un contenido histórico y social. . Exclusiones e inclusiones perceptivas Es una vez más el esquematismo -y de manera más general la existencia misma de los rasgos pertinentes y clases de ocurrencias. son suficientes para reconocer a una «mujer» (es inútil decir que esta elección de rasgos pertinentes se debe a una ideología a la vez misógina y maternalista. etc. Así se explica que las representaciones esquematizadas de los objetos. el objeto visual trasmitido por los códigos de la analogía). etc. es porque evitan el riesgo de ahogar estos rasgos en medio de otros y retardar de este modo el punto de referencia.

el tránsito intercódico -la articulación recíproca del código lingüístico y del código perceptivo. éste llega a encontrarlo y me lo alcanza. Lengua/percepción: su doble relación. trazados. se contenta con participar en el desglose del segundo. etc. y los objetos son todos iguales como objetos.o aún (en ausencia de todo «estímulos». Constantemente. el tránsito por los significados representa el nivel terminal. El semema.pasa por los dos significados. de nuevo: sus rasgos ópticos pertinentes. es el producto final de este conjunto de procesos. en «paquetes» variables por su contenido y por su tamaño. como siendo un objeto). El alcance de esta dualidad merece ser tratado con mayor amplitud. Estas dos operaciones son muy usuales. el sujeto identifica el objeto (= establece el significado visual). significado buscado cuando el objeto no está identificado aún pero que es sentido como identificable (es decir. Sin embargo. El tránsito por los significados En la medida en que los sememas corresponden a los objetos ópticos (o viceversa). objetos que estén incluidos en otros: lo que encontramos son elementos (semánticos y perceptivos) que el código hace jugar unas veces como objetos y otras veces como partes de objetos. Cuando el objeto considerado es el automóvil (visto o dicho). Gracias a los rasgos pertinentes del significado icónico. hasta un complejo espectáculo visual -el objeto correspondiente y por ende los rasgos ópticos pertinentes. hablando con propiedad. o a reconocer.Esta aparente rareza. es decir. en otras circunstancias de la vida (como en el caso de pinchadura y reparación): entonces. que se constata de manera general y permanente. incluso si es susceptible de «perderse» en ocasiones -y únicamente en ocasiones. directamente observable. de ahí. el «objeto» es igualmente un significado: significado ya encontrado si se trata de un objeto una vez reconocido. Si se consideran las correspondencias entre la lengua y la visión como resultante de un proceso social de producción intelectual que consiste justamente en establecerlas de modo activa. ya que de todas maneras este mismo código dispone soberanamente la lista de los objetos. lo mismo que el volante por ejemplo. se debe a la naturaleza fundamentalmente clasificatoria y «arbitraria» de las nominaciones. disponiendo del semema. y no únicamente aquéllos que tienen eclipses. localización de un «centro» y una estructura radial. para la actividad perceptiva.: es la sustancia visual en sí misma. sombreado. el significante no es nunca el objeto (señalado o sospechado). los objetos que hay que reconocer sirven para reconocer otros en él. en la vida cotidiana. dejando por un momento de serlo. pasa al semema correspondiente en su lengua materna (= significado lingüístico): es el momento preciso de la nominación. pero todo paquete que aparece de manera un poco estable y frecuente es un objeto. Es por eso que jamás existe. y que lleva a su vez rasgos de reconocimiento (= forma exterior circular. real o icónica) hasta la evocación mental del objeto. un único y mismo elemento material puede operar en dos niveles distintos de codificación: como sema y semema. puede pronunciar la palabra o el lexema al que se vincula éste semema: puede producir el significante (fónico) del código lingüístico. En suma. . En el código de reconocimiento visual. contornos. intercódica y metacódica Las reflexiones precedentes muestran que la correspondencia entre visión y lengua se establece en dos niveles diferentes: por un lado entre los sememas y los objetos ópticamente identificables. por otro entre los semas y los rasgos pertinentes de reconocimiento visual. Pero si el objeto considerado es la rueda en sí misma.entre los rasgos de otro objeto: es cuando el segundo permanece como objeto mientras que el primero. en la lengua. También ella puede ser recorrida en el sentido contrario. etc. el franqueamiento de la pasarela intercódica. o también cuando me dicen «Mi hermana tiene puesto unos anteojos de sol». De este modo se ha rizado el rizo. a tal punto que ni siquiera se piensa en ello. desde el significante fónico hasta la marca perceptiva. la materia de la expresión en el sentido de Hjelmslev.). la percepción y el léxico se reservan el derecho de reagrupar de modo distinto sus rasgos de base. es ella la que funciona como objeto reconocido. Según las exigencias múltiples y diversas de la práctica. soy capaz de representarme en el espíritu un objeto-anteojos incluso si la hermana de mi interlocutor está ausente e ignoro por ende el modelo exacto que ella lleva puesto. como «identificantes» y «identificantum» (o «identificandum»). la rueda no interviene más que como rasgo de reconocimiento. sino el conjunto del material gracias al que podemos señalarlo o sospecharlo: formas. sin ellas no se podría comprender cómo cuando digo a un amigo «¿Podrías pasarme el sacapuntas que está en algún lugar de la mesa?». es una unidad específica del plano del significado.

pero no por la materia del significado («materia del contenido»). que es común a todos lo códigos y que es siempre el «sentido». es afirmada aún más en el nivel científico. ya que ella es el correlato directo o indirecto (10) de la del significante.Cuando el trayecto va del significante perceptivo (rasgos de reconocimiento) al significante lingüístico (emisión fónica. además. como el dinero por otros bienes. o inversamente.). la lengua está en posición de metalenguaje: metalenguaje no-científico universal. frente a ella misma cuando es necesario. este metalenguaje consiste en un cuerpo de enunciados lingüísticos. pero todavía es la lengua la que sirve para la introducción. Frente a todo los códigos no lingüísticos.). existe un nivel de las relaciones entre códigos que autoriza siempre a decir que el pasaje se efectúa a través de los significados. porque esta vez los dos códigos ya no tienen un idéntico estatuto semiológico y tampoco ocupan el mismo lugar en el proceso general de la socialización. etc. la vocación meta-lenguajera de la lengua. De esta manera. códigos auditivos. en un sentido un poco más amplio. real o mental). el tejido semántico: por lo que el sentido constituye la pasarela intercódica universal. También existen metalenguajes científicos (lenguajes formalizados. una vez sometida a un trabajo específico que la transforma en terminología. como los ejemplo de hace un momento. que siendo el correlato inseparable de la nominación es lo contrario (es por eso que este último término. Y en otros dominios. su forma más típica es la traducción: sub-caso de transcodificación en que los dos códigos son lenguas. y por ende y de todas maneras por la organización de su significado (= «forma del contenido» en Hjelmslev). semema y objeto: Aunque demos vueltas sobre este aspecto -que si bien no es el más profundo tiene su realidad propia. la previa explicitación y la definición del campo de validez de ellos. perteneciendo respectivamente a cada uno de los dos (y que por ende no son nunca simplemente superponibles) ocupan no obstante una posición asaz vecina en la materia del significado (o. puede designar sin inconveniente el fenómeno de conjunto independientemente de su orientación en cada caso). por el contrario reposa sobre un dato permanente y fundamental: si los diversos códigos en uso se distinguen entre sí -si son simplemente variados-. . El tránsito por los significados no es una particularidad empírica o un hecho excepcional. como se dice usualmente. o tomando sólo una a título de auxiliar intermitente. tenemos una circunstancia de visualización. «tienen más o menos el mismo sentido»): es cuando el traductor. «equivalente mayor» intercambiable por todos los otros códigos. Podemos conectar un código con otro cuando dos unidades de la forma del significado. universal en el nivel no científico. es la nominación propiamente dicha. cuando va del significante lingüístico al significante visual. ciencias a su manera: es el problema del «pensamiento salvaje» tan bien planteado por Lévi-Strauss (y toda sociedad es una sociedad de salvajes. en muchos casos. partiendo de una palabra de la lengua-fuente. notación matemática. se confunde con el discurso mismo de la ciencia. La representación como metalenguaje Sin embargo. está en la búsqueda de una «palabra equivalente» en la lengua-meta. Como rasgo definitorio de esta última. La relación entre la lengua y la percepción es muy diferente de aquélla que une dos lenguas (= traducción). Ciertas relaciones intercódicas son mucho más que transcodificaciones (sin dejar de ser una). etc. es decir. En suma. y las clasificaciones sociales corrientes son. La transcodificación es una operación socio-semiológica muy común. química. El punto común a las dos orientaciones. o bien únicamente por su organización cuando la materia es idéntica (ejemplo: la pluralidad de las lenguas). y sobre todo en aquél que nos ocupa. es por la materia y la organización interna de su significante (códigos visuales. este nivel no es el único ni sin duda el más importante. las dos cosas van juntas. consiste en que el pasaje de lo lingüístico a lo perceptivo. todo hombre es el nativo de una cultura). propongo retener el hecho del tránsito por los significados. proporciona directamente el metalenguaje científico fuera de toda notación especializada.la relación entre el léxico visual y la percepción visual queda del lado del la transcodificación ordinaria. tiene lugar en el nivel de los dos respectivos significados. en teoría. la lengua en sí misma.

como El tren llegó con cuarenta minuto de atraso). como cuando tenemos la palabra «en la punta de la lengua»-. *** . ignoro realmente lo que es. en esta estructura «desprendida» que hoy conocemos bien. Entre la lengua y los códigos no lingüísticos. no soy capaz de hacerlo existir (al menos en el plano de la representación. el caso necesario. Esta ventaja de extensión semántica es igualmente mucho mayor en el estatuto social de la lengua como comentadora universal. es que la lengua hace mucho más que transcodificar la visión. constituye. lo que dicen todos los otros códigos. cada uno puede «traducir» el significado del otro. En la relación metacódica. únicamente en la consideración que se hace de ella a lo largo de este estudio). se trata únicamente de mi torpeza accidental. *** Una de las consecuencias más notables de esta situación en la vida cotidiana (percepción usual. además. es decir. en una exposición oral las emisiones fónicas de la lengua francesa me sirven para describir los significantes y los significados del código icónico: La relación intercódica simple podría por el contrario ser representada de la forma siguiente: Únicamente los significados aseguran el contacto entre los dos códigos. los dos significados. mientras que inversamente de ninguna manera es posible (no existe por ejemplo ningún grado de aproximación. soy alguien «que no sabe dibujar». Se sabe desde Hjelmslev (1968) (12) que el significado del metacódigo se articula sobre la totalidad del significante-significado del código-objeto. es en realidad hablar la imagen: no esencialmente una transcodificación. conversaciones espontáneas a este propósito. el tránsito por el significado (donde se expresa la igualdad de estatuto de los dos códigos) no es lo principal. es decir. la parte que «supera» del código-objeto en su totalidad. es necesario distinguir la relación metacódica (relación de un metacódigo con su código-objeto) de la relación intercódica que une dos códigos situados sobre el mismo nivel. en el sentido social del término. desciframiento de numerosas imágenes que se ofrecen a la mirada en las ciudades modernas. a partir del que se pueda admitir que una melodía de caramilla o un juego de colores sea capaz de «decir» lo que dice una frase incluso muy simple. y sólo una parte. y por esta situación nadie sospecharía de que ignoro lo que es un helicóptero. en última instancia la efectúa. la situación. a falta del significante fónico. Hablar de la imagen. ocupa una posición disimétrica y privilegiada (Benveniste. mientras que la lengua ocupa todas. es porque evidentemente ningún otro código está tan estrechamente ligado como ella a la comunicación social cotidiana así como a una cierta forma (abstracta.Si la lengua es el principal metalenguaje. 1968) (11) en lo que concierne a la extensión cuantitativa de la materia del significado (el campo total de las «cosas que queremos decir»): la lengua puede decir. Todo los semiólogos han señalado que la lengua. sino una comprehensión. traducirla en otro significante del mismo estatuto (que «verbalizarla». Hjelmslev. etc. el quantum de «traducibilidad» se equilibra bastante mal y se inclina ampliamente de un solo lado. una percepción insuficientemente verbalizable no es plenamente una percepción. en el que cada uno puede funcionar llegado el caso como «interpretante» del otro. La lengua no es un código entre otros. aunque a veces de modo aproximado. una re-socialización de la que esta transcodificación no es más que el caso. La nominación remata la percepción en tanto que la traduce. Cada código «ocupa» una parte. es el metacódigo. que fuese considerable. pero siempre con carácter reversible. de este modo. invertida en ciento ochenta grado. de la materia semántica total. Pero si el helicóptero está dibujado sobre otra hoja y no logro nombrarlo –o en todo caso a encontrar el semema. que no es la única pero que es por naturaleza la más emparentada a operaciones de metalenguaje.). y un único significante (el del código-objeto). con relación a otros códigos. es la glosa continua de ella. Si dispongo mentalmente de un semema (helicóptero por ejemplo) y si no logro dibujar el objeto correspondiente sobre una hoja de papel. En cuanto al significante del metacódigo. la explica. 1969. como dicen a veces los pedagogos audiovisuales): ella la acompaña permanentemente. que compromete. la explicita. se suprime la disimetría. sea en voz alta o por una simple evocación mnémica del significante fónico. del conjunto de las aserciones socialmente posibles. Transcodificar/Metacodificar: relaciones entre dos operaciones Entonces. de tipo disimétrico. se vuelve más grave: no he comprendido el dibujo. Los significantes se «superan» entre sí. explícita) del pensamiento. es otra clase de tránsito.

y entre los rasgos pertinentes del significante (del lado del códigoobjeto) y los del significado (del lado del metacódigo) cuando se considera la clasificación cultural de los objetos como una operación activa del tipo metacódico en la que lo esencial se pone en juego a través de unidades más «pequeñas» que el objeto-entero y el semema-entero. del significado metacódico: De los objetos a las acciones No hemos hablado hasta aquí más que de «objetos». sea en una imagen o durante un paseo en el campo. Así. Evocando la taxinomia cultural de los objetos visibles. para abreviar la exposición. Por lo tanto. es decir. comentadora universal. En el cuadro que sigue hemos intentado representar esta doble relación de la lengua y la visión. «dejar caer». son netamente distintos. en las que el objeto se acerca) -Acción muscular por parte de la persona (opuesto a «dejar escapar». extremidad superlativa (= superior y/o anterior). Hecha esta reserva. no dudaremos en percibirla como la «cabeza» de este utensilio que nos era imposible identificar anteriormente. una puerta. Del mismo modo. ella tiene varios muros. el principio de análisis no varía. En este ejemplo. . aunque en última instancia ella esté en sí misma. El retorno del significante De este modo se confirma que la articulación entre las taxinomias de la vista y la parte visual del léxico. Esta proposición me parece de gran importancia. «perder». A. se establece en dos niveles a la vez: entre los significados respectivos (objeto y semema) aunque se considere la relación intercódica ordinaria.. tiene un techo. Ahora bien. pero la persona es pasiva). con los semas del semema (pp. gracias a ciertos rasgos perceptibles separables del conjunto. no tiene ninguna relación directa con el código-objeto. son dos en total (mínima descomposición que otras puestas en paradigma vendrían a extender): -objeto material que se aleja del cuerpo de la persona (opuesto a «recibir». en un film cuyas imágenes son confusas y poco legibles. una cabeza. el análisis que hace Greimas (43-50) de la palabra francesa «tete» (cabeza) en una de sus acepciones (= objeto material). formado por secuencias fonéticas que designan las unidades perceptivas. extremidad esférica (o todo caso «ovalado»). estas diferentes características son también los semas de la palabra «casa» en una de sus acepciones (= edificio). Por otro lado. reconocemos una «casa». etc. Pero existe también «acciones» visualmente reconocible. Greimas señala en este semema cuatro semas: extremidad (de un objeto más vasto). como el mundo visible.cuatro rasgos pertinentes del significante icónico: si en un film etnográfico (a)percibimos un objeto que nos es desconocido (arma de caza. Pero son también –y en este punto las dos cosas se confunden. que lo llamaremos con gusto el «cuerpo»). o instrumento de música). J.. más acá de la nominación concreta que no es más que el resultado: cuando la concebimos como producción histórica de esta nominación. etc. el objeto y la acción. nos permitiremos simplificar un poco. me parece que los rasgos pertinentes de la acción perceptible. los cuatro semas corresponden a cuatro caracteres físicos (ópticos) del significante visual. Estos cuatros rasgos pertinentes son del significado lingüístico.Estas advertencias teóricas encuentran una ilustración sorprendente en el problema que nos ocupa. es decir. viene a dictar la ley y las divisiones. la simple «traducción». Greimas considera que los rasgos pertinentes del significante icónico (= rasgos de reconocimiento en Umberto Eco) coinciden con aquellos significados lingüísticos. por mediación de su significado propio. nos son suficiente algunos rasgos ópticos netamente localizables para percibir que alguien ha lanzado algo. extremidad discontinua (= culturalmente sentida como distinta del resto. solamente puede «hablar» globalmente y como desde el exterior. producción en que la lengua. 9). todo lo que sabe nuestra mirada es que una de sus partes consiste en sí misma en un objeto conocido. enteramente determinada en sus formas por las fuerzas sociales. podríamos retomar aquí. el significante del metacódigo. la lista terminal de las correspondencias de superficie. Constatamos que las dos vertientes del código-objeto (significante-significado) se articulan entre sí sobre el significado del metacódigo y únicamente sobre él. etc. al menos en nuestras sociedades y en nuestras lenguas en que el nombre y el verbo. y el lexema «lanzar» en la acepción correspondiente. en una perspectiva de la semiología visual y no de pura lingüística. «ser alcanzado por». en que el objeto también se aleja. en el seno de una misma cultura. la silueta que tenemos bajo los ojos evoca un objeto que ha sido construido por el hombre. y si este objeto en su extremidad anterior presenta una parte distinta con una forma redondeada. El problema de la nominación va a desplazarse del sustantivo hacia el verbo. a la «mancha» visible que formaba sobre la pantalla la fotografía de esta cabeza. por ejemplo.

progresivamente. o en el murmullo confuso de un bosque donde caminamos. presenta un rasgo «sólido». No obstante. Habría que conmutar. ya que este ruido y esta palabra sólo existen el uno por el otro. etc.. o incluso a un objeto material pero concebido y percibido como «activo» (una catapulta también puede lanzar algo). de la televisión.) -Es discontinuo. un «ruido de fondo» no lo es. Cuatro de estos aparecen bastante rápido. seamos capaces de reconocer y aislar un chapoteo.los objetos sonoros La perspectiva que se ha propuesto aquí puede aplicarse igualmente al mundo sonoro (= ruidos reconocibles) y al sector correspondiente del léxico. la identificación más acabada es evidentemente la que designa a la vez el sonido y su fuente («estruendo de un trueno»). como metacódigo de los ruidos. en oposición a un «ser animado» (persona. El decaimiento ideológico de la dimensión sonora No obstante hay una diferencia entre lo visual y lo sonoro en su definición cultural. Si percibo un «gruñido». o en todo caso no-simple. Estos cuatros rasgos. / .) corresponden a perfiles propiamente sonoros mientras que los de la identificación final (el viento. ya que los sememas de identificación inicial («silbido». la identificación está únicamente esbozada. o bien «sibilante» y «silbido». un «silbido». Los ruidos . con la organización del mundo visual en general (o al menos de las principales unidades gestuales) de las sociedades que francófonas. etc. si ignoramos el origen e incluso si identificamos como chapoteo. y todos aquellos del mismo género que estoy olvidando. Este aspecto del problema es particularmente importante en el caso del cine sonoro (que en nuestra época es el cine tout court). no tendría ningún sentido preguntarse si definen el «chapoteo». (en este aspecto.. pueden ser considerados como onomatopéyicas). La conmutación muestra que otros ruidos identificables no presentan esta característica y que cada una de sus emisiones es «simple». animal). que resultan de las conmutaciones más «próximas»: -Este ruido es relativamente débil (oposición a «estrépito». es curioso constatar que es la del objeto sonoro la que puede ser con menor daño para el grado global de reconocimiento./ . y si lo puedo decir. «estruendo». el «ruido» es frecuentemente dejado de lado (13). . -Este ruido es sentido como «líquido».. en suma./ . con una buena parte de los verbos franceses de movimiento. Por ejemplo. Esta impresión desaparece únicamente cuando reconozco que se trata de un chapoteo de una rivera. -Es acústicamente «doble». ch-a-poteo. cf.. o como provocado por un líquido. son estrictamente comunes a la percepción auditiva y a la lengua./ . ya que nuestra civilización concede un fuerte privilegio a lo visual y no le presta atención a la esfera auditiva más que cuando se trata de sonidos de lenguaje: ubicado entre los dos. Pero si una de las dos indicaciones debe ser suprimida. enuncian la fuente del ruido y no el ruido mismo. a los semas del semema «chapoteo». sólo tengo el sentimiento de una primera identificación. hay algo de paradoja. ha sido mucho menos estudiado. En la lengua. de una ocasión a otra.. sin otra precisión. de la emisión radiofónica. Nuestros cuatros rasgos son constitutivos del nivel de la articulación en que las dos cosas coinciden. «frotación». si escucho de manera diferenciada un «chapoteo» o un «silbido». Por el contrario.. Es la oposición entre FLOC y TAC (14).. la identificación está terminada y todo lo que podría agregar estaría del lado del adjetivo o de los determinantes. o incluso «golpe» o «choque» en su acepción auditiva. el reconocimiento de un ruido conduce directamente a la pregunta «¿un ruido de qué?». de una localización aún incompleta. «sibilante». si entendemos por ello que cada una de sus emisiones se descompone al menos en dos sonidos sucesivos: / . subsiste algún misterio y como un suspenso (los films de terror y de espanto están cargados de estas cuestiones). como «detonación».Es claro que el análisis debería ser llevado más lejos.. en virtud del estatuto metacódico de la lengua. ruidos que difieren casi completamente? Hay que admitir que el chapoteo existe como objeto sonoro autónomo. la identificación es suficiente.. Cuando reconozco una «farola» que puedo nombrar. los dos rasgos que retuve como los más sorprendentes presuponen otros dos por la relación de implicancia: «objeto material» o al menos inerte (en este caso... mientras que un «rumor». los dos primeros fonemas del significante lingüístico. «alarido». por el contrario «frotación» o «raspadura» en su semema auditivo. ¿Cómo explicar que en la banda sonora de un film de paisajes. Si percibo «el trueno» sin prestar la menor atención a sus caracteres acústicos. con los rasgos pertinentes de su significante acústico que corresponden a los del significado lingüístico. el proyectil). / . que no tiene nada de auditivo. etc. un rasgo «gaseoso».. En el primer abordaje. la rivera). o el silbido del viento en los árboles.

mientras que ninguna precisión es requerida para aquello que se debería lógicamente llamar «objeto visual»: consideramos como evidente que un estandarte es un objeto (tout court). que no impide a los rasgos auditivos participar más débilmente que otros en el principio dominante del reconocimiento de los objetos. al menos en nuestra época y bajo nuestras latitudes. ya que un gran número de ruidos reconocibles. En una revista de vestidos. evocados hace instante. se estima que se trata del mismo pullover (o del mismo pantalón) en dos «tonos»: la cultura afianza la permanencia del objeto. la lengua la afirma: sólo el atributo ha cambiado. agregar a la palabra «objeto» el epíteto sonoro. si dos artículos son de corte idéntico y se distinguen por el color. profundamente enraizado en nuestra cultura (y sin duda en otras. silbido. en el predicado: son dos objetos distintos que tienen un atributo común. Pero si los dos artículos tienen el mismo color y un corte diferente nadie dirá ni pensará que la boutique le ofrece «el mismo tono en dos vestidos» (fórmula incorrecta y no por azar. y se sientan satisfechos. incluso cuando ellas se expresan lingüísticamente por sustantivos: en el nivel del discurso. Por el contrario. como lo hice hace un momento o como lo hacen los defensores de la música llamada concreta. Es suficiente para que invierta mis ejes de precisión. pero me quedé en la vaguedad con respecto a la fuente. que diga «es un ruido de avión a reacción». «son del mismo tono»: la enunciación restablece el color en su lugar. Es claro igualmente que esta «visión del mundo» tiene algo que ver con la estructura sujeto-predicado. se dirá más bien que estos «dos vestidos». pero no forzosamente en todas). a falta del discurso-. comenzando por las nociones de Descartes y de Spinoza que retomaba la frase precedente. al rango de características. Además. ya que el trueno es un objeto que no puede ser otra cosa que sonoro (así. el sonido una característica. la fuente sonora es un objeto. un objeto únicamente sonoro. sino ya un poco en la descripción. lo que vemos es el rayo). la lengua tiene en cuenta este asunto -o al menos el léxico. un objeto acústico. Sobre un substancialismo salvaje Existe de este modo. mi interlocutor consideraría que no sabe bien de qué hablo (= «¿Qué mecanismo?»). pero por un gemido dudamos: es un infra-objeto. es posible comenzar a circunscribir desde ahora ciertas cualidades que parecen ser «segundas»: así los ruidos. no es captar en él exhaustivamente todos los aspectos. no estamos más en la nominación. con el mismo estatuto que el tulipán que es un objeto óptico.Se responderá quizás que el ejemplo es tendencioso. esta faja. no obstante he estado preciso en la clasificación del ruido. El «sonido off» en el cine . Pero la situación no varía con los objetos que no se agotan en su ruido. las taxinomias del ruido en sí mismo (zumbido. Como toda característica está ligada al objeto. particularmente fuerte en las lenguas indo-europeas. una especie de substancialismo salvaje que distingue bastante estrictamente las cualidades primeras. Táctil porque el tocar es tradicionalmente el criterio mismo de la materialidad (16). para que todos estimen que me expresé claramente. *** Ideológicamente. en la que el color estaría en posición de sujeto gramatical). se encuentra «rehabilitado»). de naturaleza en el fondo adjetiva. El tema es demasiado vasto para ser abordado de modo útil aquí. Visual porque las localizaciones necesarias a la vida cotidiana y a las técnicas de producción apelan al ojo más que a los otros sentidos (es únicamente en el lenguaje que el orden auditivo. esta falda por ejemplo. y lo mismo algunas sub-dimensiones del orden visual como el color (17). mientras que a la inversa no es posible. es la capacidad de clasificar y poner en cuadro (15): de designar el objeto cuyo dato perceptivo es un caso. el «zumbido» es un objeto. Además. «Comprender» un dato perceptivo. al igual que las cualidades olfativas (un «perfume» es apenas un objeto). y las cualidades segundas que corresponden a tanto atributos susceptibles de ser vinculados a estos objetos. según las cuales se determina la lista de los objetos (= substancia). rebajados. y es por eso que para identificar a este último es suficiente evocar el ruido. más que precisiones suplementarias y sentidas como no indispensables. Podemos pensar que las cualidades primeras están en nosotros en el orden principalmente visual y táctil. no podemos verlo.) no pueden proporcionar. También los ruidos son clasificados mucho más según los objetos que los emiten que según sus reparticiones propias. A partir del momento en que la fuente sonora es reconocida (= avión a reacción). Pero esta situación no es para nada de natural: desde un punto de vista lógico. cuando queremos nombrar el concepto mismo de objeto sonoro. Si hago alusión al «zumbido de un mecanismo». es necesario. Concepción que se refleja en toda la tradición filosófica de Occidente. etc. sin embargo. corresponden aún a sustantivos: hay allí una suerte de convenio. como para compensar.

se inscribe de alguna manera en el prolongamiento de la inspiración fenomenológica. Semiología y fenomenología El subtítulo que precede se perfila hacia una interrogación epistemológica que no es novedosa. que es aquí el objeto visible emisor de sonidos. El asunto es claro: el lenguaje de los técnicos y de los estudios. (Además. el concepto de sonido en off reposa sobre esta confusión). los «prolongamientos» son siempre inversiones. la mano o la espalda. En un film. No obstante (yo no busco la paradoja). sobre un lado de la pantalla.si hubiera elegido un lenguaje visual. así definimos la «voz en off» como la voz de un personaje que no aparece (visualmente) en la pantalla. Todos estamos en nuestra hora de fenomenolólogos. no sabría ser situado en el interior del rectángulo o fuera. y por ende la tendencia a descuidar sus características propias en provecho de las de la «substancia» correspondiente. . por el contrario. La relativa debilidad de la relación con el espacio procura aquí ventajas múltiples a la humanidad. Es una gran ilusión del cientificismo positivista segarse en todo lo que hay de no-cientificismo en la ciencia o en el esfuerzo hacia ella. que ya hemos comentado en este estudio: la concepción del sonido como atributo. el del «sonido en off».. todo el resto está (realmente) fuera de campo. incluso cuando indica una dirección general (pero raramente un emplazamiento totalmente preciso. por la noche. que no es la única posible. cuando existe. como es. que habría perdido -el beneficio. o a aquél que ignoramos la ubicación. permanece como verdad que estas formaciones terminales son también puntos de partida. pero que no vemos. cuando decimos que un elemento visual del film está en off. Por el contrario. publicado gracias al autor de la Phénomenologie de l’expérience esthétique. etc. sin darse cuenta. *** Esta confusión se encuentra evidentemente favorecida por una característica del ruido que es físico y no social: el anclaje espacial de los datos sonoros es mucho más vago y más difuminado que los datos visuales. Hay otra cosa detrás. como no-objeto.) Pero para volver al sonido en off del cine. es necesario recordar que la elección filogenética de un material acústico. para los significantes del lenguaje humano se deben muy probablemente a razones del mismo orden: la comunicación fónica no es interrumpida por la oscuridad. ellos no han tenido el suficiente cuidado de esta «apercepción» que es en sí misma un producto. desde su definición más literal. el del sonido es mucho menos apremiante. reacciones. a través de su anclaje inicial en la preocupación del significante perceptible. Se olvida que el sonido mismo no está nunca en «off»: o es audible o no existe. y es cultural. y se piensa de hecho en la imagen visual de la fuente sonora. indispensable para lo visible). y aquéllos que se declaran como tales tienen al menos el mérito de confesar un cierto tipo de relación con el mundo. a quién hoy rendimos homenaje con estudios. etc. es que lo está verdaderamente: podemos volver a establecer por inferencia a partir de lo que es visible en los límites del rectángulo. delante. sin el que ésta no sabría incluso existir. Yo mismo «señalé» esta etapa necesaria (también la deuda) en el primer capítulo de mi primer libro. aplica al sonido una conceptualización que únicamente tiene sentido para la imagen: se pretende hablar del sonido. las dos órdenes sensoriales no tienen la misma relación con el espacio. los datos de la física no son suficientes para explicar la confusión persistente entre el objeto sonoro en sí mismo y la imagen visual de su fuente (ahora bien. y que por ende ésta puede ser muy diferente en las culturas que no son de aquél que describe. Los fenomenólogos han querido «describir» la aprehensión espontánea de las cosas (y lo han hecho a veces con justeza.La repartición de las cualidades primeras y de las cualidades segundas juega un gran papel en uno de los problemas clásicos de la teoría del cine. que componen este volumen colectivo (19) Por supuesto. un sonido es considerado como off (literalmente: fuera de la pantalla) cuando lo es la fuente sonora. a aquél que está oculto por un obstáculo. y que permanecerá por más tiempo que ciertas inflaciones semiológicas). detrás. un ejemplo bien conocido sería el del «cebo»: adivinamos la presencia de un personaje del que percibimos únicamente. ya que lo propio de los sonidos consiste en difundirse más o menos en el espacio circundante: el sonido está a la vez «en» la pantalla. Por mi parte me parece que toda la empresa semiológica. de sus separaciones perceptibles. en toda la sala del cine (18). Se comprende que los técnicos del cine hayan fundado su clasificación sobre aquél elemento menos inasequible entre los dos. ni la única deseable. se puede hablar a alguien que se encuentra detrás de uno. pero que existe en cada uno de nosotros aunque en muchos se ignore o se oculte. Sin embargo. el sonido de la voz. de perspectivas tan diferentes. alrededor.

el estatuto que le acordamos no lo es. He intentado comprender mejor porqué la percepción procede por objetos. ¿cómo podría disimularme -¿y para qué?. de este hay cosmológico tanto como existencial (de todos modos trascendental) en el que la fenomenología ha querido instalar nuestra presencia en los objetos.que todo un saber cultural previo. más «semiológica» si nos atenemos al término-. y vivamente. No es verdad más que en este dominio.Cuando sueño con mi propio campo de investigaciones. es más prudente empezar experimentándolo. y no implica una ruptura completa de horizonte. según la palabra de los mismos psicoanalistas. hablé de semas. he querido mostrar que el objeto perceptivo es una unidad construida.. socialmente construida.es igualmente el único dispuesto en el comienzo que luego su movimiento va a alejar de él. Se dirá que estamos ya muy lejos de este «espectáculo adverso» del sujeto y del objeto.el «cógito perceptivo» de la fenomenología? El contenido es el mismo. Claro está. Pero en primer lugar sentí. los fenomenólogos no dicen otra cosa. etc. o en tal caso este «alejamiento» no es tal más que sobre ciertos ejes. y que fuera sorprendido por las mismas cosas que él. y la presencia de los objetos en nosotros. fue necesario que yo mismo fuera un nativo.las condiciones de posibilidad de lo vivido: las estructuras de producción que lo forman y se suprimen en él. de elementos cuya propiedad es no tener ninguna existencia vivida y que son por el contrario -¿por el contrario o justamente?. Sabemos que toda empresa psicoanalítica comienza por una «fenomenología». que ella procede en efecto de ese modo. y que encuentran en lo vivido el lugar de su manifestación y de su negación a la vez: las determinaciones objetivas del sentimiento subjetivo. No estoy tan seguro de ello. es alejarse del camino fenomenológico. más descomponente. *** En este estudio. que todo un saber ya presente en la percepción inmediata se encuentra necesariamente movilizada para que pueda solamente trabajar? Y este saber ¿cómo no comprender que es -que es y no es. autoriza los estudios posibles o los ya llevados a buen término. -sin el cual no sería incluso una visión la «primera visión» del film. Bibliografía . y también (por una parte) una unidad lingüística. ni en consecuencia las siguientes. Todas las veces que queremos explicar algo. menos descriptivas (o bien en otro sentido). Concentrar el interés sobre este estrato in-aparente. el análisis cinematográfico. Para que haya intentado desmontar los «objetos» que sorprenden tanto al nativo (y en primer lugar para que haya tenido ganas). Pero el estrato manifiesto -además de tener su realidad propia. de rasgos ópticos pertinentes. es decir.

I. P. Publications de L?Instittutet for Sammelignende Kulturforskning. Metz. Lumen. París. Adam 1965 «Langage et réalité» en Problémes du langage.F. 1966 Sémantique structurale. A. Revista de la Asociación internacional de Semiótica. Sommerfelt. La Haya. 1968 «Conditions d?une sémiotique du monde naturel».U. 1973 Essais sur la signification au cinéma... en La linguistique. Greimas. de Minuit. Prieto 1966 Messages et signaux. Mouton. Greimas. Christian 1971 Langage et cinéma. Universidad de Edimburgo. 2.U. en Schemas et schematisation. Larousse.de Minuit. París. París. París. París. J. Hjelmslev 1943 Prolégomènes à une théorie du langage. vol. Moles. número especial de Diogène. en Semiotica. I. Ed. Luis J. Notas .Benveniste. 173227) a las de los Prolegomène a une théorie du langage. Umberto 1972 La estructura ausente. Emile 1969 «Sémiologie de la langue». A. n 51. París. Oslo. Martinet. París. París.F. Kilcksieck. André 1967 «Syntagme et syntheme». caractères sociaux d?une langue de type archaïque. P. Barcelona. Didier et Larousse. de Practiques et langage gestuels. Hjelmslev 1968 «Strutural Analysis of Language». Eco. Ed. nº 10 de Langages. Larousse. traducción francesa en anexo (p. Abraham 1968 «Théorie informationelle du schema». Schaff. Alf 1938 La langue et la societé. J. colección «Le linguiste». París. n 1.

y retomada en el tomo II de mis Essais sur la signification au cinéma). y también en las tentativas aisladas como la de Alf Sommerfelt sobre la lengua y la civilización de una etnia australiana: los Aranta (La langue et la societé. [volver] 7. Greimas no propone un término especial para designar en común el lexema y el paralexema. Los trabajos de Labov y la escuela «variacionista». 1972). ni burros. es esta parte que ha sido traducida al francés en el número de Communications consagrado al Análisis de las imágenes (15. reemplazarse por la de un caballo. o de un «paralexema» (p. (Eco. pero únicamente por el lado del significado y con una sola acepción (y aquí el único término que se nos ofrece es el «semema» greimasiano). que llega a rechazar en la pura performace importantes variaciones sociales en el uso de una misma lengua nacional. formados por «signos» y no por símbolos). La misma idea en Adam Schaff op. «Seleccionamos los aspectos fundamentales de lo percibido según códigos de reconocimiento: cuando. en el caso contrario (= códigos «lingüísticos» en sentido amplio. y sobre todo.1. como se dice un poco más adelante en el texto. la organización interna del significado no es una copia exacta de la del significante. 217–320. Acerca de la noción de esquematismo. proponiendo el concepto de «códigos icónicos de nominación» en Langage et cinéma p. cit. a riesgo de divergir luego en el nivel de las figuras. caractères sociaux d’une langue de type archaïque. Pero ella depende de él (de ahí mi expresión «correlato indirecto»). o en otros grupos socio-lingüísticos. [volver] 2. 11-51). y la silueta que se asemeja vagamente a la de un burro o una mula. ya que contribuye a desglozar las unidades perceptivas. mientras que en el segundo hay una propuesta terminada. que no son isomorfas entre sí. para distinguirla de la representación del cuadrúpedo hiena (que también tiene rayas. icluso cuando la forma del animal sea aproximativa y pueda. [volver] 6. Retomo pues este último que me es particularmente util ya que el objeto perceptivo puede corresponder indiferentemente a un lexema o a un paralexema (sintema).: Es verdad que el lenguaje es un «instrumento». En mi texto prefiero evitar la palabra «natural». nos preocupamos para que lo reconocible sean esas rayas. 207-209. vemos de lejos una cebra. p. no será necesario percibir rayas (se la podrá reconocer de noche. [volver] 9. [volver] 8. titulada La mirada discreta (Semiótica de los mensajes visuales) p. [volver] 5. intenta superar este estadio puramente lexical. es decir. de modo que éstas no constituyen un factor de diferenciación). el símbolo es por lo tanto un signo sin figura (o el signo un símbolo con . porque la forma del significante y la del significado continúan coincidiendo en el nivel del signo. y para dibujar una cebra será más importante insistir sobre la forma del hocico y la longitud de las patas. retomando y esforzándome en precisar la tradicional comparación entre la imagen cinematográfica y el ideograma. Es un semema cada «acepción» de un lexema (p. (Versión castellana Análisis de las imágenes Ed. En esta concepción. ni mulas: para reconocer a la cebra. o en todo caso en alguna de sus formas. 202-203. el contexto muestra que entiende por ello lo «perceptivo» (es un poco como cuando los lingüistas hablan de «lenguas naturales». en el jardín zoológico. Pienso por supuesto en la famosa «hipótesis de Sapir-Whorf». sin que ninguna de las dos tenga luego articulaciones internas propias (= códigos de tipo simbólico en Hjelmslev). 172. en «Au-delà de l’analogie. Buenos Aires Barcelona 1982). De ahí el cruce de estas dos perspectivas: la idea de construir gramáticas (sintácticas o/y fonológicas) propios por ejemplo al «negro-english». bajo el título de «Sémiologie des messages visuels». por oposición a los lenguajes formalizados y a los metalenguajes y. como sombra. a propósito de la analogía (o iconicidad). 150. 43-45). Así. [volver] 10. sobre todo la sección B. La sociolingüística actual. Ésta quiere superar también la distinción chomskyana entre «competencia» y «parformance». que se sitúa «luego» de la lingüística generativa transformacional. citada previamente. Greimas habla de figuras y de signos «naturales». Notaba que en el primero es el mismo espectador quien hacía el esquema. sin necesidad de identificar su piel). estas lenguas son verdaderamente naturales). como lo hace el «tema» de Martinet.6 («Cinéma et idéographie») de Langage et cinéma. 38) -el paralexema de Greimas corresponde más o menos al sintema de Martinet. La estructura ausente. sobre todo en el pictograma y el morfograma. [volver] 3. 1970. Había distinguido en Lagage et cinéma dos casos muy parecidos. Indirecto cuando. De este modo. Pero supongamos que exista una comunidad africana donde los únicos cuadrúpedos conocidos sean la cebra y la hiena y donde no se conozcan los caballos. [volver] 4. Directo cuando cada unidad de la forma del significado corresponde a una unidad de la forma del significante. los elementos que reconocemos inmediatamente (y que nuestra memoria retiene) son las rayas. el inglés tal como lo hablan los Negros de Estados Unidos. 22-25. pero es también (como la percepción misma) un «producto» de la vida social. en el capítulo X. el plano del significante y el plano del significado tienen cada uno sus «figuras» (unidades menores que el signo). sin pensar nada del mundo. cuando dibujamos una cebra. Cf. límage» (publicada en Communications 15. sin rayas.

F. 173-227) a las de los Prolegomène a une théorie du langage. o casi. 57-58 del tomo II de los Essais sur la signification au cinéma. los ruidos son pobres y estereotipados. con relación a la demanda) durante largos años. [volver] 11. As. en mi artículo «Acerca de la impresión de realidad en el cine» (1965) retomado en Ensayos sobre la significación en el cine Ed. 2. etc. el film en blanco y negro. Hjelmslev (1943). que son la excepción de la «arbitrariedad» de la significación lingüística. traducción francesa en anexo (p. De hecho. el film «sonoro y parlante» (el film ordinario de hoy) es casi siempre mucho más parlante que sonoro. los sonidos del cine se difunden en el espacio como los sonidos de la vida. etc. por ejemplo el cap. Esto está en relación con otro hecho característico del cine actual: los datos visuales no son «reproducidos» en él más que mediado por algunas distorsiones perceptivas (= ausencia de factores binoculares de relieve. «Le mécanisme de l’indication»: toda indicación es indicación de una clase. además. Se trata de Mélanges Mikel Dufrenne («Pour une esthétique sans entrave»). traducción francesa de una obra danesa de 1943. [volver] 18. De este modo.figuras). Las onomatopeyas.). haya sido «posible» (culturalmente. esta idea ha sido desarrollada de manera particularmente clara y demostrativa por Luis J. -el film con olores no corresponde a ninguna espera fuerte y generalizada-. colección «Le linguiste». 2. 1969: 130-131 del I. En el campo de la semiología. [volver] 16. !Pero. presencia del rectángulo de la pantalla que por el contrario falta a la visión real. [volver] 13. 1966. son las imágenes y el habla. 139-153. «Los sonidos no tienen imagen» decía ya el teórico de cine Béla Balázs. No es por nada que el film sin colores. no acusan ningún déficit fenomenal con relación al ruido correspondiente al mundo real: nada distingue en principio un tiro escuchado en un film de uno escuchado en la calle. sobre todo en Messages et signaux. son «lenguajes restringidos». figuras del significado de este mismo signo -Cf. Los otros códigos. Tiempo Nuevo Bs. ver los importantes trabajos de Pierre Guiraud.Capítulo 22 («Lenguajes de connotación y metalenguajes»). [volver] 19. y no solamente a los especialistas. [volver] 12. de los Prolégomènes à une théorie du langage. Paris. una clase no tiene sentido más que con relación a la clase (o a las clases) complementaria(s) en el universo del discurso que está presupuesto en cada caso. los únicos elementos cinematográficos que interesan a todo el mundo. [volver] 17. Esta diferencia de estatuto perceptivo entre lo que llamamos «reproducción» cuando se trata de lo visible y a eso que llamamos por el mismo nombre para lo auditivo me había parecido importante ya en los «Problème actuels de théorie du cinéma»p. P. mientras que los datos auditivos. cf. Una opinión muy expandida quiere que el privilegio del lenguaje fónico conduzca en nuestra civilización a un sub-desarrollo de la riqueza visual. 209-210. figura en el autor). cap.com 1999-2001 . Prieto (1966: 15-27). [volver] 15. La misma idea en toda la obra de Hjelmslev (1968: 178-179) de la «Estructura fundamental del lenguaje» («Strutural Analysis of Language») curso dictado en la Universidad de Edimburgo. en que aparece una «motivación» del significante lingüístico.). a condición de que el registro esté bien hecho. La lengua es el único sistema semiótico que es universalmente «interpretante» (Benveniste. representan el único caso en que existe un lazo directo entre el significante del metacódigo (lengua) y el conjunto del códigoobjeto (código perceptivo). diferentes de la lengua. P. en que este estudio había sido inicialmente publicado. Y no es una equivocación.. 1972.. y en Langage et cinéma p. las lenguas son «lenguajes no restringidos». Para los casos de éste género.La distinción hjelmsleviana de los sistemas simbólicos y de los sistemas lingüísticos es más conocida bajo el nombre de «sistemas simbólicos/sistemas semióticos» o «sistemas simbólicos/lenguajes» (que. Ya me había llevado a este señalamiento por otro camino. Las lenguas propiamente dichas son el mejor ejemplo de sistema del tipo «lingüístico» (con figuras): no hay correspondencia bi-unívoca entre los fonemas o los rasgos fónicos (figuras del significante de un signo) y los semas. 21.U. y lo sea aún en amplia medida. cuanta más verdad hay en la riqueza de lo «ruidos» en la directa concurrencia por el lenguaje ya que éste último está dotado de un significante auditivo! [volver] 14. [volver] © otrocampo.

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