Lo bueno, lo malo y lo feo de las regulaciones y responsabilidades de los ISP (y los usuarios

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Por Arturo Zevallos (aka chillinfart). Esta síntesis la escribo con motivo de la “responsabilidad de los ISP” (o mejor dicho “limitación de la responsabilidad de los ISP”), tema conversado en los pasados meses de Noviembre y Diciembre del 2012 en el MINCETUR. Cuidado con los extremos. Este es un resumen sobre casos extremos tratados en otros países sobre responsabilidades de los ISP y consumidores en materia de derechos de autor, donde la copia es legal o donde la paranoia por la copia ilegal es más que molesta. Esto es para no tomar un ejemplo sin pensar, que hasta la tolerancia tiene riesgos. Si el tema se desregula demasiado, se pueden dar arbitrariedades (como el caso Taringa en Argentina o el de Rapidshare en Suiza y Alemania); si se regula de forma paranoide, también se da lugar al abuso (como el caso de HADOPI en Francia y la DMCA en EUA). 1. Lo ¿Bueno? (La tolerancia puede tener su precio). Holanda y Suiza son dos casos donde “compartir” es legal para uso personal, es decir la toma de materiales con derechos de autor para consumo propio. Las razones de esta tolerancia apuntan principalmente a los problemas asociados a la oferta legal de contenidos, sean las restricciones geográficas impuestas por los mismos “dueños de derechos” (sobre el caso recomiendo leer la pelea entre Sony Music y GEMA en Alemania) o por demoras en la llegada del mismo a cierta localidad (esta situación le pasó la factura a HBO el año pasado). Y para ambos países, tomar medidas rudas como sus colegas franceses (HADOPI) puede acarrear problemas con los D.D.H.H, por lo que prefieren evitar esos conflictos. Sin embargo, esto no significa que ambos países sean “tierra de nadie” (para los “dueños de derechos”) ni que las cosas anden del todo bien (para los consumidores e ISP). Las demandas dadas por BREIN (equivalente holandés de APDAYC) y la compañía de juegos Atari contra los hosting XS Networks y Rapidshare respectivamente, son muestras de que pese al comportamiento de los proveedores de servicios como “intermediarios” y lo que es peor, pese a que ellos toman medidas de autorregulación (que se hicieron efectivas), nada de esto se considere a la hora de los procesos por “infracción a los derechos de autor”, haciendo que ambos paguen los platos rotos por la actividad de sus usuarios y se delate la ineptitud de los “dueños de contenidos” en acercar esos usuarios a la formalidad. La autoregulación no fue suficiente pese a los hechos. Esto es muy aparte de la implementación de un canon por copia privada que recientemente se aprobó y fue aceptado en Holanda. Este canon va justamente para pagar hasta 5 euros a los dueños de derechos por cada equipo electrónico susceptible de almacenar material con derechos de autor. El mismo canon fue aprobado en España años atrás siendo todo lo contrario: impopular, innecesario y hasta ilegal (a diferencia del caso holandés, el canon español se aplica de forma indiscriminada). Y para los españoles, razones sobran para rechazarlo. Sus sociedades de gestión son vistas como mafias y algunos artistas hasta insultan a sus fans, echándolos de criminales.

2.Lo malo (la paranoia hace mal al negocio). Hablé de dos casos, Francia y EUA (E.E.U.U. para los menos entendidos). Ambos tienen sistemas o leyes que permiten notificaciones de baja que apuntan al usuario (HADOPI) o al proveedor de servicios (DMCA). El caso francés (HADOPI) fue implementado en el 2010 como un ente administrativo y consiste en un sistema de advertencias (hasta tres, por lo que a este sistema lo conocen como “three strikes”) en caso de que un usuario sea pillado descargando “contenidos no autorizados”. Para el 2011, las cosas comenzaron a salir mal. Se descubre la facilidad con la que se pueden falsificar pruebas de piratería, además de una vulnerabilidad que expone los datos personales de los “sospechosos” por parte de la empresa que administra esos datos y que la misma HADOPI infringe los derechos de autor. Para el 2012, se reporta que HADOPI en sus dos años de funcionamiento solo ha multado a una persona... por error. De hecho, el gobierno francés de Hollande admitió el fracaso de HADOPI, pero paradójicamente lo mantienen vivo. La muestra del fracaso también se evidencia en las arcas de la industria audiovisual francesa, ¿No es coincidencia que al compartir menos también se vende menos (esto lo veremos al final)? El caso estadounidense, la Digital Millenium Copyright Act (DMCA) es un sistema de notificaciones que manda directamente el dueño de derechos al proveedor que aloja el contenido potencialmente infractor. Pese a lo rápida que es su gestión no está libre de problemas. De hecho, hay varios casos de abuso ligados a este sistema.

– La automatización del proceso hace que se den varios falsos positivos, lo que termina por
atropellar los derechos de terceros en el camino y a la vez, convierte este sistema en una herramienta de censura.

– Las apelaciones en caso de falsos positivos no son fáciles de efectuar, pregúntenle a – –
Google. No tiene establecidas sanciones en caso de abusos de este sistema, pregúntenle a Hotfile. Sobre el primer punto (herramienta de censura), un sistema de usos excepcionales o no infractores de contenidos con derechos de autor (entiéndase esto por parodias, uso educativo, investigación o hasta cultura general) que no tenga reglas claras sobre esto es un foco infeccioso para este tipo de abusos al permitir arbitrariedades. Dos ejemplos, el caso de espionaje de Carrier IQ en EUA y el servicio Claro 3G MAX en Brasil, recurrieron al derecho de autor para remover sendas denuncias. Como consecuencia, es por todo esto que el sistema de tres pasos fue criticado cuando se filtró esa propuesta en el acuerdo Transpacífico (y según nuestras autoridades, el Perú tiene ese sistema). La falta de oferta legal (ver “Lo ¿Bueno?) hace que sistemas como este y HADOPI estén realmente desconectados de la realidad, pudiendo incluso desincentivar el consumo de material legítimo (ver “Lo feo”).

3.Lo feo (si lo malo ya pecaba de absurdo...). “The French Film Company Gaumont is happy that their films are completely ignored and irrelevant to the point that no one even wants them for free? This tells a lot of the quality of their films, does it not?” “¿La compañía de películas Gaumont está feliz porque sus trabajos son completamente ignorados al punto que nadie busca verlos ni gratis? Esto dice mucho de la calidad de sus películas ¿Verdad?” Recogido de un comentario de Torrentfreak sobre HADOPI y la piratería (ver “Lo malo”). ¿Qué pasa cuando te pasas de la raya aplicando lo anterior? Tenemos el desafortunado caso japonés, que hasta establece penas de cárcel por compartir contenidos “sin autorización”, pese a que Japón es un país con alta oferta/demanda de contenido formal. De hecho, una de esas firmas anti-piratería que trabajó para la compañía de juegos Square Enix (conocidos por la saga de Final Fantasy) decidió aprovechar el seguimiento para saber quienes de los “piratas” realmente estaban interesados en el juego (léase comprarlo) en lugar de perseguirlos, como es conocido en otros casos. Volviendo al tema, esta ley aprobada en Junio apunta directamente a los usuarios (quienes son los que recibirán las penalidades) y lejos de combatir la piratería, terminó por ahuyentar a los compradores. Aquí los motivos de la “piratería” no son plata ni falta de oferta, sino saber qué es lo que van a comprar. Criminalizaron esa posibilidad y se perdió el interés. Como dato adicional también hablaría de la rechazada Ley Doring en México y un complemento de la misma que sí se aprobó: el llamado #IMPIPOLICIAL, en referencia a un beneficio para el APDAYC mexicano, el IMPI, destinado a hacer batidas o intervenciones para ver si lo que llevas en tu PC o tu mp3 es pirata. En ambos casos se busca la misma insensatez, atacar sin saber si eres culpable de un delito o no. Conclusión Los tres casos son para ver que nada es perfecto, que no se debe tomar un modelo en particular sino ver qué no está funcionando en nuestra realidad para poder arreglarlo antes de poder adoptar una ley sobre responsabilidad (o los límites para la misma). Y desafortunadamente, la no regulación tampoco es una opción por la misma razón que la hiperregulación, propicia el abuso.

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