DÍA DE DIFUNTOS* Por: Mons.

Ronald Knox**

Hace algo más de trescientos años hubo una vez una pequeña conspiración de caballeros católicos en la región de las Middlands contra el Gobierno de la época, un Gobierno cuyas manos estaban rojas de la sangre de los mártires. Al mismo tiempo, un desgraciado individuo, de no mucha instrucción, firmó una confesión según la cual había estado acumulando barriles de pólvora en los alrededores del parlamento con intención de volarlo. No se hizo con él lo que haríamos hoy en día: mandarlo a un manicomio, sino que lo llevaron al potro de tortura, y cuando ya llevaba en él mucho tiempo y sus pobres dedos apenas podían escribir su nombre, fue cuando firmó la confesión mencionada. Debemos sin duda recordarlo. Pero la gente no parece acordarse ya del 5 de noviembre tanto como antes. Somos todos muy amplios de miras, tanto que a algunos no les importaría mucho que hoy volaran el Parlamento. Pero hay cosas peores que ser amplios de miras; tenemos que olvidar por todos los medios al pobre Guy Fawkes1. Pero no olvidemos las hogueras. No dejemos que empiece noviembre sin sus hogueras, que son el sacramento natural del año moribundo. Digo el año moribundo y no el año muerto. El año muere en enero, bajo su sudario blanco y su cielo negro; pero noviembre es una fase de transición entre las glorias doradas de su madurez y los adornos plateados de su funeral. Y como el año está llegando a
* Meditación publicada con ocasión del Día de Difuntos en The Westminster Cathedral Chronicle en noviembre de 1935. ** Ronald A. Knox nació en Knibworth, Leicestershire el 17 de febrero de 1888, en el seno de una familia anglicana. Estudió en el Eton College y posteriormente en la Universidad de Oxford, graduándose en 1910. Fue nombrado capellán anglicano del Trinity College en la misma universidad, hasta su conversión al catolicismo en 1917. Pocos años después sería ordenado sacerdote y nombrado Capellán de la Orden de Malta, para luego ser designado capellán de los estudiantes católicos de la Universidad de Oxford. En 1936 fue nombrado Prelado Doméstico de SS. Pío XI y en 1951 Protonotario Apostólico ad instar de SS. Pío XII; Doctor Honoris Causa en Letras por la Universidad de Irlanda; y cinco años más tarde miembro de la Academia Pontificia. Escribió un sinnúmero de artículos y decenas de libros en temas religiosos, seis novelas policiales (famoso por ellas en el mundo anglosajón), así como libros de poesía (en inglés, latín y griego). Dictó múltiples discursos y conferencias universitarias, particularmente notable la muy selecta Cátedra Romanes en Oxford. Ofreció varias radiotransmisiones y prédicas en escuelas, conventos y retiros. Muy reconocido es su largo trabajo de traducción en solitario (7 años) al inglés de la Biblia Vulgata de San Jerónimo, así como del Viejo y el Nuevo Testamento de los textos primitivos. Murió el 24 de agosto de 1957 en Mells, Sommerset, donde yacen sus restos. 1 Guy Fawkes o Guido Fawkes (1570 - 1606) fue un soldado inglés que sirvió en el Ejército Español de los Países Bajos y que perteneció a un grupo del Restauracionismo Católico inglés. Participó en la “Conspiración de la pólvora” que buscaba deponer al tiránico gobierno protestante del rey Jacobo I de Inglaterra que había masacrado y reprimido a los católicos (véase como ejemplo el caso de Santa Margarita Clitherow, una mujer que fue torturada y aplastada hasta morir por alojar a curas católicos en su casa) . Tras el arresto y tortura, Fawkes se negó a denunciar a sus cómplices y fue ejecutado y quemado. Desde entonces el 5 de noviembre se rememora en Inglaterra la “Noche de Guy Fawkes” o “Noche de las Hogueras” (Bonfire Night), donde se simula la quema en la hoguera del mismo. [N. del T.] 1

que tanto nos acompañaron en verano. Esas hojas. 2-6. Al menos a los que nos educaron enseñándonos a guardar nuestros juguetes el sábado por la noche. esas hojas. pues. Nos daba una sensación glacial al acabar la semana. aquella solemne noche del sábado en que teníamos que guardar todos nuestros juguetes. Pero “todo aquel que diere fruto. Pero la tradición cristiana no es ésta. no nos gustaba demasiado. coincide con el mes de las hogueras. y hay una sentencia más misericordiosa: “Todo sarmiento que en mi no lleva fruto. y Él. lo celebraban en febrero. el mes de la limpieza general. Esta es la reprobación eterna del infierno. obedeciendo órdenes. y a llevarlas a la hoguera. han perdido ahora hasta el esplendor de su madurez yacen húmedas y oscuras en el suelo. el de noviembre. como recuerdo desagradable de nuestro a declive.. pero también con un sentimiento de pesar contra la ley que no permitía que nuestros juegos durasen para siempre. y con mucha lógica. al menos los únicos pueblos antiguos de que podemos responder. cuyo violento color esmeralda tanto celebramos cuando aparecieron en marzo. 2 . Porque cuando la muerte nos separa de nuestros juguetes de la tierra. casi un preaviso de la muerte. que incluso en otoño conservaban su belleza y formaban un techo de oro sobre nuestras cabezas. Los antiguos también tuvieron su Día de los Muertos.. 2 1 Cor 3. en todo caso. pese a su brillante exhibición de hojas. Pero las hogueras de noviembre. y cuando et último soldado había vuelto a su caja y el último elefante se había refugiado de mala gana en el arca de Noé. A muchos de nosotros. no había dado fruto. y el que no permanece en mí será echado fuera como rama inútil y se secará y le cogerán y le arrojarán al fuego y arderá”3. 15. en la gran operación de limpieza del año. Vamos a barrerlas. los árboles desnudos y los vientos que suspiran nos hacen pensar en nuestro fin y en la brevedad de nuestro paso por la tierra. Esta era la forma de Nuestro Señor de condenar el formalismo en que se había hundido la religión judía. nos dedicamos a hacer la limpieza. supongo. que lo sabía todo.¡Aquella limpieza sí que nos gustaba! La gente nos está diciendo continuamente que nuestros festivales y fastos cristianos no son más que recuerdos paganos que han sobrevivido con nombres diferentes y ceremonias distintas. ¿Os acordáis como Nuestro Señor. haciendo que se marchitara? Lo hizo porque. Nosotros pensamos en nuestros muertos en noviembre. cuando llegó la hora de pronunciar su sentencia definitiva rechazando a su antiguo pueblo judío. hasta que acabaron por caer y formar una dorada alfombra a nuestros pies después que cayeron. Pero ésta es la condena final. porque el año se está acabando y tenemos que hacer limpieza. pero los romanos y los griegos. 3 Jn 15.su fin. El milagro mediante el cual hizo que la higuera se secara fue una parábola y una advertencia: parábola de la vida que derrocha todo su esfuerzo en actividades estériles y se contenta con no producir más que vanas pretensiones. esa labor de limpieza y ordenar. Sin embargo. se dirigió a una higuera situada fuera de 1os muros de Jerusalén y la maldijo. Tenemos aún que quemar hojas. ¡eso era otra cosa! ¡Cómo nos gustaba aquel humo rico y espeso. 1o cortará. (mi Padre) lo podará para que dé más fruto”4. Y San Pablo nos advierte que este proceso sólo puede realizarse “como por el fuego”2.. nos quedábamos con la sensación de haber cumplido nuestro deber. y ésta sería su forma de condenar al alma que no tenga nada que ofrecerle cuando se presente a juicio. aunque surgiese de un montón de basura! ¡Cómo nos invitaba a correr sin aliento por entre sus remolinos! Y siempre había la posibilidad de encontrar una patata o dos y asarlas en las brasas. no podía haberse engañado en este punto. nuestras almas se encuentran aún en un estado que requiere una operación de aseo. esas hojas. ciertamente.. Recorríamos la habitación sin ánimo. cuando eramos pequeños. no era aún la época de los higos. porque en febrero el año está muerto. pero a veces me consuelo con el hecho de que nuestro Día de Difuntos. 4 Íbid.

A través de todo el Nuevo Testamento vemos que el sufrimiento se reconoce como condición para ser admitidos en la gloria: “Debemos. Veo perfectamente que. del que todos participan. Al llegar aquí. Y así sucesivamente. de lo contrario. 3 . los Santos. sino sólo de aprendizaje. Y cuando Dios purifica a un alma de sus contactos pecaminosos en este mundo lo hace por medio del sufrimiento: “Tú nos has refinado 5 6 7 8 Hch 14. en la que los ojos. 8. dejando aparte a los santos. bien se ve que sois bastardos. Si muchos de nosotros sufrimos muchísimo menos que otros. Si aceptamos que nuestras almas necesitan. ya sé que hay indulgencias. en negar categóricamente la existencia de un estado intermedio. la de la luz que se pondrá de manifiesto y la del fuego que purificará. “Si sufrimos con Él. mejor que castigo”. pero es en razón de que en el pasaje que he citado está combinando dos imágenes: la del juicio y la del purgatorio. al consumir la baja aleación a la que estaba unido. saldré a la calle con los ateos y me burlaré de Dios. Si la obra de un hombre ha de ser quemada. una especie de capa que recubre nuestras almas. 13. los pecadores ordinarios y rutinarios como nosotros no podemos esperar pasar. dentro de nuestro mismo ser. así lo hace San Pablo.Lo podará o lo purgará: ése es el proceso que necesitan todas nuestras vidas. Y no me digáis que San Pablo no estaba pensando aquí en el castigo. directamente a la presencia del Dios Santísimo. significa un fuego que refina. naturalmente. después de la muerte. Vosotros y yo. sobre todo. El pecado se ha convertido en una parte de nosotros mismos. llamadlo purgación si queréis. Pero esto no significa una época de sufrimiento. que mostrará cuál sea la obra de cada uno? 8. pero purificar no es lo mismo que castigar. sino la de la hoguera. “¡Oh. excepto la de Aquella que fue concebida sin pecado. habrá compensación para ello en el otro mundo. acostumbrados a la oscuridad del pecado. y no hijos”7. vayan siendo gradualmente habituados al resplandor deslumbrante de la gloria. por nuestra culpa. no!—nos dirá—.tendrá que haber una compensación en el mundo futuro. EI purgatorio no se ha cerrado. Si algunos sufren muchísimo más que otros. la compensación que habrá de encontrarse en el otro mundo. no sólo una pequeña prueba o instrucción. Ya no se preocupa. 21. 1 Cor 3. que purifica el metal verdadero. ¡qué poco hemos sufrido y cuánto hemos pecado! ¡Oh!. pero no es la prueba del ta miz. de modo que puede quitarse con sólo un proceso externo de friega? Podría citaros a un poeta pagano que estaba más enterado de este asunto. “Bueno—sigue diciendo nuestro crítico—. ¿hace falta que esa limpieza sea dolorosa? ¿No puede Dios todopoderoso lavar las manchas de sus criaturas culpables sin hacerlas sufrir más. después de los sufrimientos que han padecido aquí?” Lo único que puedo contestar es que esa idea del purgatorio me parece sencillamente inmoral. a través de muchas tribulaciones. La palabra adecuada es prueba. Heb 12. Si no me concedéis esto. para que también podamos ser glorificados con Él”6. Rom 8. Llamadlo prueba si queréis. porque se inventara el Santo Rosario o porque la Virgen se apareciera en Lourdes. Pero esta imagen tiene otra cara. al morirnos. “Que si estáis fuera del castigo. Tenemos aún que sufrir con el espíritu. Este es nuestro gran consuelo en la tierra. tal como lo vemos en esta vida. 17. Sin duda tiene que haber alguna fase intermedia en la que nos eduquemos para el cielo. Y algunos de nosotros recibimos una gran parte de esa purgación durante nuestra vida. Pero las indulgencias no lo son todo. Creo de verdad en el purgatorio. Es cierto. nos volveríamos locos pensando en lo desigualmente que está repartido. entrar en el reino de Dios”5. sino una verdadera limpieza. porque las desigualdades de la tierra han de ser remediadas. ¿Pero no nos habla San Pablo del fuego. nuestro amigo protestante se separa de nosotros. que está forjada. como el protestante de hace un siglo. debe ser el perdón de una deuda. El sufrimiento. a fin de que al morir puedan acudir lo más pronto posible a la presencia de Dios. podéis suponer. significa más que una luz que revela. ¿Vamos a pensar en el pecado como algo puramente externo a nosotros. de prueba.

pero él mismo se salvará “así como por el fuego”. Cuando pensamos en amigos muertos. y desde luego era un poco egocéntrico. Pero recuerdo una vez. como suelen serlo esas gentes introspectivas. es una hoguera. en todo caso. como luchasteis y vencisteis algún defecto profundamente arraigado en vuestro carácter. heno. Es cierto que lo que quema no es a nosotros mismos. y cuánto del perecedero? Tenemos tendencia. los defectos de nacimiento y educación se han borrado. qué admirable su rudeza aparente! Así solemos pensar de los muertos. Y entretanto. tantas cosas duras. Decidme: si miráis la cuestión con calma y sobriedad. ¡qué amable estuvo conmigo! Un poco loco en su juventud.como se refina la plata”9. ¿Por qué tuvo Jesucristo que sufrir por nuestros pecados? Y si el sufrimiento purifica nuestras almas en este mundo. de lo que encuentra atractivo en vosotros. 12. 10 1 Ped 1. tenemos que fundir el metal para conseguirlo.. emulándonos mutuamente para enmendar ante el pobre cadáver todas las criticas de que le hicimos víctima en los años anteriores. sino nuestros pecados. Preguntaos: ¿Cuánto de esto se debía a la vanidad? Cuantas veces.. 4 . ¿Queréis aprender a juzgar rectamente el alma de aquél hombre? Mirad dentro de vuestro propio corazón y leed vuestra propia historia. pero piense en las tentaciones que tuvo. ¡Qué amables fueron siempre con nosotros. no os 9 Zac 9. sin esperanza de recompensa mundana o incluso de reconocimiento mundano. el hombre sufre una pérdida. la mayoría tendrá que sufrir más que algunos en el otro. en que estuve enfermo. Son nuestros pecados los que han de arder. incesantemente.. pierden las sombras que se acusaban tan fuertemente cuando los criticábamos en vida.. A veces decía cosas que herían. 7. las pequeñas manías. a engañarnos a este respecto. Después se reformó. pero si queremos separar la escoria de una aleación. ¿Mala lengua? Si. que son la vanagloria. nos parece generalmente que las faltas de que los acusábamos se han desvanecido. su obra quedará de manifiesto. pero no tenía mala intención. creo. ha de considerarse debido a tres motivos imperfectos e incluso pecaminosos. No es útil hablar del purgatorio como si fuera una tintorería.. cuando anhelabais ceder a la tensión y confesaros vencidos. ¿Qué diremos mañana los demás acerca de él?: “La gente solía decir que era egoísta. qué buen corazón tenían. Si la obra de un hombre ha de ser quemada... y las almas de los difuntos. como en tiempos de dolor os supisteis dominar y no dejasteis que vuestros sentimientos fueran traicionados por ningún cambio en vuestra actitud externa. Examinad. 13. ¿cuánta parte de lo que el mundo elogia. debido a un instinto natural de caridad para con los muertos. Quisiera tener las mismas probabilidades de cielo que él”. madera y hojarasca habéis colocado sobre la base de la gracia santificante que Cristo había dado a vuestra vida.. desagradables e innecesarias. plata. pero el proceso nos hará sufrir. que tratamos instintivamente de compensarlos en cuanto han desaparecido. que es mucho más preciosa que el oro. ¿Cuánto de lo que construimos en esta vida. Hemos dicho tantas cosas contra ellos y detrás de ellos mientras vivían. hojarasca. su alma ha pasado en juicio y está expiando en el purgatorio las manchas de su actuación aquí. es del género que dura. cuánto heno. Así hablamos. piedras preciosas o maderas. “Si sobre este fundamento uno edifica oro. y qué pocas facilidades. sobre el fundamento que nos da el bautismo. “La prueba de vuestra fe. si. el respeto humano y el respeto de las personas? Vuestro epitafio en boca de los amigos os dirá cómo trabajasteis sin descanso. Supongamos que uno de nosotros muere esta noche. por qué no ha de ser así en el otro? Si algunos sufrimos más que la mayoría en este mundo.”11. 11 1 Cor 3. qué disculpables eran sus locuras. el cual se refina por el fuego”10. pero siempre con muy buen humor. cuántas hojas inútiles ahogan sus ramas y malogran las promesas de fruto. con vuestra propia conciencia como testigo. no es una tintorería. alumbradas por un aura de graciosa reminiscencia. por alguna causa que os interesaba. ¡Oh! Una hermosa personalidad. lo mire como lo mire.

Lo que os preocupasteis por la conversión de un amigo. qué fielmente visitabais el tabernáculo y el confesionario. Tumba de Mons. sino por el deseo consciente de estar a la altura de vuestra personalidad? No son pecados. la paciencia con que ayudasteis a otro en aquella larga época de tentación. ¿Parecerá esto plata en el purgatorio..contuvo ningún motivo sobrenatural. ¿Parecerá una piedra preciosa en el purgatorio? ¿O parecerá madera ? Tal vez os he presentado una imagen demasiado sombría de la naturaleza humana en sus imperfecciones. su vanidad y sus mezquindades. vuestros pequeños actos de bondad. ni ninguno desinteresado. ¡Qué alivio produce cuando podemos pasar de la contemplación de nuestro propio carácter. qué caritativo era vuestro lenguaje y qué edificante vuestra conducta. o personas que os atacaban los nervios y a quienes no podíais aguantar? Esto tal vez no sea siquiera una imperfección. es porque dudo de que pensemos lo bastante a menudo o lo bastante seriamente en nuestro purgatorio.. Qué alto estaba vuestro nombre en las listas de donadores. ¿Parecerán oro en el purgatorio? ¿O paja? Y después. u hojarasca? Vuestro epitafio dirá después cuán regularmente asistíais a misa temprano. sino el puro orgullo de no confesaros incapaces de cumplir la tarea que habíais iniciado. pero si es una motivación inferior. las sonrisas y regalos con que iluminabais la vida de los niños. sus problemas confundidos. Preguntaos: ¿Cuánto de todo esto era respeto humano? ¿Cuántas veces habríais quedado decepcionados si ningún ojo humano hubiera presenciado vuestros actos de devoción? ¿Cuántas veces una palabra precipitada o una acción imprudente se vieron frenadas no por pensar en la eternidad. con sus motivos imperfectos. pero todas quedarán en la superficie en cuanto nos preguntemos: “¿Qué es lo que este hombre busca?” y nos veamos obligados a contestar: “Busca la mayor gloria de Dios. qué modestamente rechazabais los elogios. la simpatía constante. a la visión de un hombre que va por el mundo con una sola ambición: la de aumentar la gloria de Dios! Podrá haber manías y afectación en una vida así. aquellos meses amargos de angustia. ¿Cuánto de esto era respeto por las personas? ¿Cuántos de esos incidentes conmovedores no se habrían producido nunca. pero son imperfecciones. exactamente. cuánto de esa actitud amable se hubiera cambiado en irritación o indiferencia si los beneficiarios de vuestras bondades hubieran sido personas a quienes no conocíais o no os hubiera gustado conocer. Si ha sido así. y nada más”.Mells 5 . Knox St Andrew Churchyard . el tacto permanente.

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