8 ECONOMÍA Y NEGOCIOS HERALDO DE ARAGÓN 6 de enero de 2013

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entrevista

José María Gay de Liébana, doctor en Economía y en Derecho, desgrana en ‘España se escribe con E de endeudamiento’ los pecados que han abocado al país a una crisis atroz. Emplea como munición un arsenal de datos irrebatibles que explican muchos descalabros

«La clase política ha sido y sigue siendo un lastre tremendo»

España debería acudir al rescate, entendiendo el rescate como una reestructuración de la deuda

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Su libro es la crónica del naufragio de España. Yo soy un humilde contable de lo que ha sucedido en los últimos años. Lo importante es conocer la situación. Lo peor es vivir engañado, no saber dónde estás. ¿Y dónde estamos? Abocados al abismo. ¿Qué o quiénes nos han abocado ahí? Uno de los actores principales ha sido la clase política. Ha sido y es un lastre tremendo. Los políticos no están preparados para estar donde están. No tienen nada que ver con los años de la Transición, en los que se involucraron profesionales, gente de prestigio y empresarios reputados. Entonces decidieron sumar para que España fuera hacia adelante. Hoy en día se mete en la política aquel que se quiere aprovechar. Hasta un expresidente del Gobierno se jactaba de aprender economía en dos tardes. En dos tardes es francamente difícil enseñar economía a cualquier persona. No se trata tampoco de que el presidente del Gobierno sea un lince económicamente hablando o en temas de seguridad. Lo que sí que hay que conseguir es que no tenga pelotas al lado que le digan solo lo que quiere oír. Todo presidente debe rodearse de personas que puedan aconsejarle. Al ciudadano no le abandona la sensación de que se improvisa continuamente. Cada viernes estamos expuestos a una sorpresa del Consejo de Ministros. El pasado viernes nos lo ahorramos porque estaban de puente. Si cada semana tienes que adoptar medidas nuevas, es señal de que no tienes la brújula bien orientada. Tampoco es admisible que en este país haya miles de leyes, lo cual es sinónimo de devaluación, de inseguridad jurídica y de falta de coherencia. Es un obstáculo para que la gente monte negocios y para que vengan inversores de fuera. Además, se cambia a cada momento la regulación jurídica. Por ejemplo, en Cataluña se va a modificar otra vez el impuesto sobre el patrimonio y se va a resucitar el impuesto sobre sucesiones, que a su vez se había eliminado hace un año y medio. No se puede gobernar así. Deberíamos tener un rumbo claro y no ir cada día de poniente a levante. Cita a las pymes como una de las grandes damnificadas por este desbarajuste. Sería importante que Rajoy, De Guindos y Montoro lo entendieran. Si eso sucediera, yo sería feliz. Realmente un país es lo que son sus empresas. Y no me refiero a las grandes firmas del Ibex 35, que van por otros caminos. Un país se construye a través de sus pymes. EE. UU. es tan robusto porque tiene muchas pymes y empresas familiares. Mimar e incentivar a las pymes es el motor para que España reaccione. Lamentablemente esto no está ocurriendo y aquí se las flagela: Hacienda se ceba sin contemplaciones, se cambian el régimen de sanciones para acorrarlas. La conclusión evidente es que el Gobierno y los políticos quieren cargarse las pymes. Esto es grave pensando en las consecuencias que acarreará en 15 o 20 años. Si eliminamos las pymes, entraremos en un régimen de sovietización, de ultracapitalismo, en que todo estará en manos de unos pocos. También se muestra crítico con lo acaecido con las cajas de ahorros.

Hemos visto a una profesora de danza en el Consejo de la CAM. Es brutal. O que la secretaria personal de Esperanza Aguirre, la que le llevaba la agenda, estaba en el Consejo de Bankia cobrando 304.000 euros. Esto lo decíamos algunos hace años pero se ignoraba. Esta misma semana el ‘Wall Street Journal’ lo ha denunciado. Hasta los estadounidenses se han dado cuenta de cómo está el patio. ¿Cómo pudo llegarse a estos extremos? Las cajas de ahorros las han matado porque al frente de las mismas había gente nada preparada. Las cajas cumplieron un papel social y económico fundamental. La financiación de proximidad, de la pequeña y mediana empresa o del comerciante, siempre contaba con el apoyo de su caja de ahorros. En esas entidades había profesionales muy bien preparados y experimentados. Pero cuando los políticos se dieron cuenta de que el dinero estaba en las cajas de ahorros, prepararon el asalto a través de las rendijas existentes. Se han dedicado a arruinarlas no teniendo ni idea de lo que es un balance, dando créditos y más créditos a las empresas amigas, a los compincheos, y con el dinero a fondo perdido a los partidos políticos. El remate fue

CURRÍCULUM
José María Gay de Liébana es profesor titular de Economía Financiera y Contabilidad en la Universidad de Barcelona. Se autodefine como un «escribidor con alma de contable que ejerce de trovador de cuentas, balances y cuentos financieros». Colaborador ácido y habitual en diversos medios de comunicación, se declara un ferviente seguidor del Espanyol y del fútbol. Sus estudios económicos sobre este deporte son también demoledores.

El profesor José María Gay de Liébana. JOSÉ MIGUEL MARCO

Un país es lo que son sus empresas. Lejos de mimar a las pymes, aquí se las flagela y se las acorrala

cuando decidieron desnaturalizarse y competir con los bancos. En los bancos nos hay políticos, sino profesionales. No es de extrañar que las cajas hayan acabado en la miseria. ¿Comulga con la concentración de entidades a la que estamos encaminados? Es una mala experiencia porque ahora el mercado financiero se concentrará en cinco o seis entidades, lo cual supone un oligopolio. ¿Cómo atisba el año recién estrenado? Van a ser unos meses difíciles. La deuda pública acabará el año sobre el billón de euros. El problema de la deuda es que hay que pagarla. Con unas cuentas públicas descosidas y un déficit que acabará el año otra vez en unos 90.000 millones... Se está esquivando el rescate porque tendría comportar una reacción en cadena –como dimitir o convocar unas nuevas elecciones–. Pero España no podrá pagar su deuda. Lo lógico sería acudir al rescate, entendiendo el rescate como una reestructuración de la deuda. En 2013 hay que pagar 216.000 millones de euros y eso es imposible. Tenemos que renegociar y tener una tranquilidad en los vencimientos. ¡Vaya panorama! En el sector privado el consumo está de capa caída. Tendremos paro a mansalva porque grandes compañías como Iberia o Telefónica harán reducciones de plantilla muy importantes. Se perderán puestos de trabajo directos e indirectos. Ojalá veamos alguna luz a corto o medio plazo pero lo dudo. Pero no hay que ser totalmente negativo. Empresas como Inditex o Mercadona son la demostración de que el trabajo bien hecho tiene recompensa.
J. F. LOSILLA EIXARCH jflosilla@heraldo.es

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