Acompañamiento formativo y heridas afectivas

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INTEGRACIÓN AFECTIVO SEXUAL EN EL PROYECTO DE VIDA CONSAGRADA DOMINICANA Curso-Taller para formadores y formadoras dominicos CIDALC-CODALC 27 Julio al 11 de agosto 2008 Lima, Perú Fr. Rafael Colomé Angelats OP Vicariato de Aragón

ACOMPAÑAMIENTO FORMATIVO Y HERIDAS AFECTIVAS

PARTE PRIMERA: EL ACOMPAÑAMIENTO FORMATIVO 1. Los distintos “modelos” formativos Detrás de cualquier modelo formativo hay una concepción determinada de la vida consagrada y dominicana. Cada uno responde a objetivos formativos distintos, desempeño de roles como formador/a diferentes y acentuaciones diversas de los elementos constitutivos de nuestra identidad dominicana (comunidad, oración, estudio y misión). Con el riesgo de ser simplistas, podemos hablar de cuatro modelos formativos: - Modelo tradicional: Concibe a la vida religiosa como un “estado de perfección”. Pone como valor central la observancia regular. Al formando/a hay que enseñarle a cumplir con las normas propias de una vida regular. El acento se pone en que el formando/a se amolde a un estereotipo de religioso o religiosa definido. El formador/a educa dando ejemplo, corrigiendo conductas externas, marcando pautas de comportamiento apropiadas al estado de vida elegido. Crea uniformidad. Se motiva desde el deseo de Dios y la obediencia a su voluntad. El peso de la formación recae en la estructura comunitaria y en la adaptación del formando/a. - Modelo de autorrealización: Parte de la máxima “antes de ser religiosos/as, somos personas”. Busca resaltar los valores del individuo frente a las estructuras. Pone el acento en el crecimiento personal, en la autorrealización profesional y vocacional. El formador/a trata de acoger, acompañar, alentar los procesos personales y vocacionales desde la autenticidad y protagonismo de cada formando/a. Acentúa la vinculación formador/a formando/a como mediación formativa privilegiada. El autoperfeccionamiento acapara buena parte del proceso formativo. - Modelo de inserción: Parte de la máxima “la vida forma”. Prioriza la misión, el compromiso y la inserción como medio privilegiado de formación. Forma desde una espiritualidad encarnada y busca generar actitudes de entrega, compromiso y servicio en los formandos/as. Acentúa la vinculación formador/a -formando/a como mediación formativa, junto con el contacto con la realidad. La misión acapara buena parte del proceso formativo.
Fr. Rafael Colomé Angelats OP

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- Modelo integrativo: Busca que el formando/a construya su identidad como mujer o varón que quiere consagrarse a Dios según el carisma dominicano. También llamado “modelo teologal” parte de la experiencia fundante que se origina a partir de la “llamada” (vocación) y que despierta un tipo de relación interpersonal entre Dios y el formando/a que alimenta su mundo motivacional a lo largo de su vida religiosa. El acento se pone en el protagonismo y autenticidad del formando/a a dicha experiencia fundante y en el proceso de integración personal y vocacional que va haciendo de los distintos elementos constitutivos de la vida dominicana (comunidad, oración, estudio y misión). Se evalúa desde los modelos de identificación que va incorporando (Jesús, Domingo, Maria, etc.), los sentimientos de referencia y pertenencia que va consolidando, las actitudes de entrega y compromiso que va adquiriendo en la comunidad y en la pastoral. Supone trabajar los aspectos humanos que le posibiliten una respuesta madura y adulta; y clarificar las motivaciones en las que sustenta su opción de vida religiosa y dominicana. El formador/a acompaña, contrasta, estimula, centra y potencia el proceso que se vive en una comunidad, con un proyecto dominicano bien definido. Se considera la comunidad como un factor estructurante de la identidad del formando como dominico/a. Pero no puede prescindir de un acompañamiento personalizado y sistemático. 2. El acompañamiento de los hermanos/as en formación inicial Al hablar de acompañamiento formativo, lo referimos a un modelo formativo determinado. En nuestro caso, al “modelo integrativo”. El formando/a es el primer y principal protagonista de su vida y formación. Por su parte, la persona del formador/a y la estructura comunitaria son dos mediaciones necesarias e insustituibles -mutuamente- de la formación. Sin olvidar la importancia de la comunidad como instancia formadora, nos vamos a centrar en el acompañamiento formativo que como formadores/as estamos invitados a ofrecer a nuestros hermanos/as en formación inicial. Actitud general: Lo que hoy la Iglesia insiste es que los/as responsables de la formación tengan un “talante” determinado, donde la atención personalizada de cada hermano/a joven ocupe el centro de su interés y preocupación. Una persona que sea más cercana y fraterna, menos distante y normativa; más generosa y estimulante, menos miedosa y calculadora; más misericordiosa que anhelante de resultados inmediatistas, más desprendida y menos preocupada de su imagen; más mística y menos moralizadora; en síntesis, centrada en el crecimiento personal y vocacional de cada hermano y hermana. Es fundamental que el formador/a dedique tiempo a escuchar a cada formando/a. Estamos hablando de un tipo de escucha que va más allá de la consulta puntual sobre algún tema que hace a la persona o a la vida de la comunidad. Se trata más bien, de un encuentro interpersonal donde el hermano/a pueda ser acompañado en su proceso personal y vocacional. Al respecto, es muy importante que tengamos siempre claro que en estos encuentros el formador/a no es el prior/a. Tampoco ocupa el rol propiamente dicho del director espiritual. Menos puede ejercer de psicólogo de sus hermanos/as. Aunque, no obstante, tendrá que tratar continuamente temas comunitarios, pastorales, personales, espirituales o psicológicos en las entrevistas con los formandos/as. Evidentemente, la formación no se improvisa. Acompañar a los hermanos/as implica también por parte del formador/a cierta preparación e idoneidad. No puede ser un
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. pero complementarios: Lo que tienen en común los tres tipos de acompañamiento es que se sustentan en la confianza y la sinceridad de la relación. a escrutar las mociones del Espíritu. Está también la posibilidad del sacramento de la reconciliación. se acompaña el proceso interior que va haciendo el formando/a de configuración con Cristo según el carisma dominicano: cómo va incorporando y respondiendo día a día al estilo de vida dominicana desde la experiencia de su relación con Dios (espiritualidad). La posibilidad de contraste con la realidad es mayor.Acompañamiento formativo y heridas afectivas 3 servicio llevado a cabo a la fuerza y a disgusto.En la dirección espiritual: Se ayuda a la persona a leer su vida desde la fe en Dios.En la formación: Es un hermano/a con el que se convive y se comparte un mismo proyecto vocacional. qué actitudes evangélicas va adquiriendo. el responsable directo (autoridad) del formando/a. El formador/a es. traumas. Son puntos de vista distintos. Se necesitan ciertas condiciones y herramientas para poderlo vivir con gozo y gratitud.En la formación: Desde el autoconocimiento y la autenticidad. a vivir según los criterios del Evangelio. etc. Fr. cómo se integra a la comunidad y va generando sentimientos de pertenencia a la provincia o a la congregación. Más aún. La realidad objeto de elaboración es la que el acompañado o acompañada manifiestan al terapeuta o al director/a espiritual. pero no le reemplazan en ser el responsable primero en la toma de decisiones y en acompañar el proceso formativo. Ofrecen un espacio más neutral. Pero son muy distintas las relaciones que se establecen y los sentimientos que se generan en cada uno de los sujetos intervinientes en la entrevista: . a la vez que se constituye en referente privilegiado con su testimonio de vida. Saber manejar los vínculos que se generan va a ser imprescindible. a que la persona se guíe por el “principio de trascendencia”. se manejan desde “adentro” de la persona y no desde “afuera“.En la terapia: Se trabajan conflictos. síntomas.En la terapia y la dirección espiritual: Son personas ajenas a la comunidad. ni reemplazar: . Formamos desde lo que somos. pero no se pueden identificar. . a contrastar su relación con Dios y cómo profundizarla. Todos son “sujetos participantes” de los temas que se tratan en las entrevistas de acompañamiento. No confundir roles: Un formando/a puede que tenga un triple acompañamiento. además. Son colaboradores indirectos del formador/a. cómo asume el estudio y el compromiso pastoral. . llegando incluso a enfermarla. Se trabaja el proceso de idoneidad (madurez humana) para poder responder a la gracia de la vocación y las motivaciones que la sustentan (recta intención). experiencias negativas que trae de su historia pasada o actual la persona y que llegan a condicionar su desarrollo psicológico. Rafael Colomé Angelats OP . En la formación nos implicamos humana y vocacionalmente. Los formandos/as sacarán lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros. La posibilidad de contraste con la realidad objetiva es mínima. Hay mayor subjetividad en los análisis.

de una forma flexible. sin “confundirse” con el otro: Supone: .Acompañamiento formativo y heridas afectivas 4 3.No manejarse desde “paternalismos”. Más bien. No podemos anular su protagonismo.No manejar la relación desde el “rol de autoridad”: La relación se convertiría en “unidireccional” y “externa”. El formador/a es una mediación. sin confundirse con el otro. De lo contrario. menos aún poner distancia afectiva evitando implicarse en la problemática (eludir temas para no complicarse) y no enfrentarlas. . Debe estar atento a cómo está cada hermano/a y encontrarse regularmente con él. un acatamiento y sumisión pasivas por parte del hermano/a. Por empatía se entiende la capacidad de ponerse en el lugar del otro. El centro de interés lo debe ocupar el formando/a. Hay que evitar anular al otro con nuestras actitudes autoritarias. Esto permite mantener una distancia afectiva adecuada y no dañar a la otra persona. Un “encuadre” adecuado significa manejar la relación en la entrevista desde una “vinculación empática”. Se imponen los propios criterios y voluntad aprovechando el rol de autoridad. 2º La relación debe ser asimétrica. compartir la vida y la búsqueda de la voluntad de Dios. rebeldes e incomprendidas (amargadas). sino promover las capacidades ocultas de cada persona e incentivar su autodesarrollo. Para ser auténtica mediación del Espíritu en la vida de nuestros hermanos y hermanas que acompañamos. subyugando al hermano/a a los criterios de uno. enjuiciadoras. nuestra fragilidad afectiva romperá permanentemente el “encuadre”. impositivas y esperar. en consecuencia. Rafael Colomé Angelats OP . No confundir los roles ni funciones. sin identificarse con la carga emocional del otro.Manejarse como un “hermano/a entre hermanos/as”: No estamos hablando de confundir la relación y convertirla en una amistad simétrica. Sentir lo mismo que el otro. pero agendada. Manejarse desde lo “jurídico” o lo “moral”. ¿Cómo manejar el “encuadre” en el acompañamiento formativo? Actualmente el principio donde gira los encuentros de acompañamiento formativo es el “autoproceso”. es básico para no generar falsas expectativas y compromisos mutuos. dirigistas. La empatía permite “comprender” al otro. censuradoras. Una relación asimétrica implica: . es importante tener presente: 1º Ubicarse en el “lugar” del otro. . termina relegando la caridad en las relaciones interpersonales y anteponiendo la ley a la consideración de las personas.30). a la vez que crea un clima de confianza y seguridad en la relación. que tampoco facilitan el proceso por parte del formador/a. acepción de personas o “permisivismos”: Serían actitudes tan negativas como las anteriores. El formador/a es una mediación irremplazable que facilita la acción de Dios en la vida del hermano/a. No basta con tener encuentros grupales y atender en “los pasillos” una consulta personal. El mayor peligro que tiene el acompañamiento es pretender “reemplazar” a Dios imponiendo el propio interés. invita a un autoanálisis por parte del acompañante. o por el contrario. con Fr. Genera personas dependientes e infantiles.Ofrecer una atención personalizada: El formador/a debe dedicar tiempo a cada hermano/a en formación. para que pueda exponer su realidad personal. trabajar aspectos de su mundo afectivo no integrado del todo. El verdadero acompañante es el Espíritu de Dios. “Conviene que Él crezca y que yo disminuya” (Jn 3.

haber entrado previamente en uno mismo y tener clara conciencia de los propios límites y habilidades. esta atención personalizada es la clave de todo el proceso formativo. los miedos. aunque ayudado. Los hermanos/as no nos quieren perfectos. . Lo cual. Nunca con condenas ni ironías.Tener “ordenada” la propia vida: Para poder intervenir en el vida del otro. El respeto implica “confiar” en el otro.. hace falta cierta autonomía afectiva. permitirle que tome la vida en sus propias manos y sea dueño/a de sus propias decisiones.Establecer límites.No confundir el sujeto de interés: Lo primero que debe evitar el formador/aa es hablar de él o de ella. muy expuestos en su vida personal más íntima. 3º Con una actitud llena de “respeto”: Considerar la “dignidad” de cada hermano y hermana que acompañamos. es claro y sincero en lo que comparten. y no acepte pasivamente el juicio que viene de la “autoridad”. comunicación. va a quedar muy comprometida la formación. no perfecta. Por eso la persona se cierra en “corazas”. Un buen acompañamiento requiere tolerar la libertad del otro. Rafael Colomé Angelats OP . Vincularse es “comprometerse” con el otro. una relación clara y diferenciada en la que ninguna de las dos partes –formador o formando. Quien viene a hablar y a ser escuchado es el formando/a. sin caer en manipulaciones ni dañarlo. El principio determinante de la conversación es que el formando/a descubra lo latente por sí mismo (tome conciencia). Fr. transparencia.Que cada formando/a tome el protagonismo activo de su propia vida y proceso. Lo que los hermanos/as esperan de nosotros es que lo acojamos y acompañemos desde “el corazón” y no desde la “ley” o el “deber ser”.. . el formador/a debe expresar lo que siente y piensa..viva con la expectativa de que el otro va a cubrir necesidades suyas encubiertas. ilumina. . las impulsividades. Se maneja desde el diálogo y la escucha. las rabias. la corporeidad. por el contrario. Lo cual implica. implícita o explícitamente que asuman roles que no les pertenecen. por parte de cada uno. . Una actitud llena de “respeto” hacia nuestros hermanos y hermanas en formación implica: . En el caso del formador/a. marca límites y objetivos. no significar justificarle. veracidad. pero le deja ser él/ella mismo. Busca incentivar al hermano/a para que se haga responsable de su propia vida y vocación. Tener integrada la historia vital. No situarnos bien. no generar expectativas y pedir. No le oculta la verdad. Desvelan su conciencia.. convirtiéndose en el centro de los diálogos e intereses. sino auténticos. sin la cual. Sí “honestidad con la verdad”. más allá de todo juicio de valor. No hay que tener miedo a mostrar nuestra fragilidad e ignorancia. Cuando pedimos a los/as que acompañamos sinceridad.Transparencia y confiabilidad: El formador/a debe ser una persona en quien poder confiar. como tampoco a reconocer nuestros errores. No tenemos por qué saberlo todo. genera confianza e invita a la revisión y al cambio.. se bloquea y vive protegiéndose tras “máscaras”. Con una actitud interior donde cuente la persona en sí misma.Acompañamiento formativo y heridas afectivas 5 la seguridad de que será escuchado/a con tiempo y sin prisas. Tener ordenados los afectos. Que sea auténtica. lo dañaremos. abrirse y creer. los dejamos a la “intemperie”. O buscar en la otra persona un medio para satisfacer necesidades afectivas no integradas. las necesidades y deseos.

con respeto y educación. . a esperar que la autoridad le diga qué debe hacer o le quite el dolor y el esfuerzo propio. mecanismos de defensa. so peligro de fomentar una relación ambigüa o inmadura. 4. Ambos son negativos. además. ¿Cómo manejar los “vínculos” en el acompañamiento formativo? La vinculación se hace presente a lo largo de todo el acompañamiento de los hermanos y hermanas en formación. rebeldías.Cuidar los “modos”: cómo se dicen las cosas. En todo acompañamiento hay que contar de forma lúcida con que aparecerán todos estos fenómenos y que debo manejarlos conscientemente. lo cual hace que se convierta para ellos en el objeto ideal: De la identificación (idealización). de una actitud de inseguridad y baja Fr. Evitar que los otros paguen nuestro mal humor y cansancio. etc. Especialmente en la formación aparece el deseo de “ser tomada en cuidado por otro”. Es un tema especialmente delicado. Considerando la parte humana que podemos herir. Nunca humillando. que se “encargue” de la dirección de su vida. Tampoco debemos olvidar que están presentes y actúan en los acompañamientos de los hermanos/as en formación todos los fenómenos que se dan en una relación interpersonal: demandas conscientes e inconscientes.Para el formando o la formanda el formador o la formadora (autoridad) actúan como una “figura paterna o materna”. De ahí que genere también culpa si se le desobedece. la transferecia y la contratransferencia.Acompañamiento formativo y heridas afectivas 6 . No podemos confundir la vinculación con la relación afectiva dependiente. La emergencia de estas demandas surgen desde una vivencia más consciente del pasado. según el momento en el que la persona esté. En toda relación de ayuda pueden hacerse presentes vivencias y sentimientos pertenecientes a etapas y relaciones vividas anteriormente por la persona. ofrecer preguntas abiertas que ayuden a explayarse. Como también ambivalencia en los afectos (amor y odio). . Que la persona se sienta valorada y aceptada. Rafael Colomé Angelats OP .Cada persona tiene sus tiempos y ritmos: Los procesos humanos son complejos. satisfaciendo así la necesidad de cuidados infantiles. de la transferencia (rivalidades. dependencias). Mantener en los diálogos una actitud de apertura para escuchar al hermano/a. resistencias. a depender de alguien que le de seguridad o que le entienda (de cariño). o también transfiriendo sentimientos de “interés amistoso” o de “amor erótico”. Algunos criterios a considerar: 1º No actuar la transferencia: El acompañamiento implica saber manejar la transferencia. pide lucidez para descubrir el momento de ofrecer tareas y pautas para la vida y la oración. Este sentimiento de dependencia se expresa pasando al formador/a la responsabilidad de tomar él las decisiones. reflejos oportunos que ayuden a profundizar. Se reactiva la “dramática familiar”: . en este caso por el formador/a. Para intervenir hay que buscar el momento psicológico más oportuno. La mediación. siempre con finalidad de ayudar.Emergen demandas y rebeldías infantiles: Detrás de la búsqueda de ayuda en un acompañamiento formativo puede existir una tendencia a buscar sus soluciones fuera de sí mismo. de los sentimientos de sumisión (obediencia). Evitar corregir con exceso o desentenderse. Cuidando la “calidad de la relación”.

Analizar qué sentimientos despierta de nuestra propia historia. es una señal. La intuición surge como don del ser. La resolución de los conflictos con los padres son estructurantes de la personalidad y base del equilibrio emocional del formando/a. reaccionar según lo que sentimos por dentro y nos despierta el formando/a.. las emociones y sentimientos son muy importantes en la entrevista. 6º Ser uno mismo: Desempeñar roles en el acompañamiento de los hermanos/as no resulta. débiles. Se trata de acoger incondicionalmente. ante reacciones de los hermanos/as.es la tarea. enriquecerá mucho el trabajo de acompañamiento el dejarse llevar por las propias intuiciones. sino desde la hondura de uno mismo. Rafael Colomé Angelats OP . muy frecuentes en los años de formación. de una posible sensación de soledad. 2º Escuchar la contratransferencia: Estar atento a todos los sentimientos y actitudes que se despiertan en uno. Hay que tomarlas en serio con sentido común. La clave en todo proceso de acompañamiento es “escuchar” pero jamás “actuar” la contratransferencia. discernimiento y sentido de fe. tanto para ver lo que pasa realmente. esto durante la misma entrevista o fuera de ella. especialmente en momentos de especial dificultad. saca a relucir la relación. Especialmente importante. por el tipo de vínculo empático y maduro. Ser auténtico y coherente –esforzándose conscientemente y con humilde fe. Lo que siento y lo que experimento mientras acompaño o se dan en la vida diaria. apunta a algo que merece ser descifrado. sin enjuiciar ni moralizar. madureces e inmadureces. inseguridad. Esconderse detrás de un rol aleja a la persona acompañada. envidia. pena. Estar en contacto con los propios sentimientos. celos. lo que resulta ser para ella una experiencia liberadora. desconcierto. más que por las palabras que se puedan decir. pero que aparecen con fuerza también en distintos ciclos de la vida. frases aprendidas o argumentos de autoridad. como para entender el lenguaje con el que Dios habla y para detectar las resistencias al cambio. de experiencias frecuentes de pérdidas. gozo. Fr. La acogida mediatizada permite a la otra persona ser ella misma delante de mí y en mi compañía. o agresivamente.. qué puntos fuertes. 7º Confiar en las intuiciones y tomarlas en serio: Más que recetas hechas. Los hermanos y hermanas en formación sacan a relucir nuestras madureces e inmadureces. 5º Ofrecer a la otra persona vínculos consistentes que estimulen a continuar el proceso. 4º Acoger desde el interior: Acoger desde lo “hondo” a los hermanos/as y de tal forma que éste lo note. Lo propio del acompañamiento es la comunicación de lo sentido y vivido por el formando o la formanda. lo cual pide gratuidad en la ayuda. Esto quiere decir que no se llega lejos ayudando solamente con la cabeza. 3º Tolerar la frustración con espíritu de gratuidad: Quien ejerce un rol de autoridad está invitado a desarrollar un grado alto de tolerancia a la frustración y a estar preparado a experimentar alguna vez miedo. Tener amplitud de corazón. satisfacción. ya que remite a conflictos no resueltos con las figuras de autoridad primeras (los padres).. Una forma de demanda o de proyección es la rebeldía. Es decir. Lo que acerca y ayuda es el testimonio honesto. Por eso. de experiencias de decepción afectiva. El acompañamiento se realiza por la calidad de la relación..Acompañamiento formativo y heridas afectivas 7 autoestima. Esta experiencia vincular se logra con la mera presencia atenta y consistente. fruto de acompañar a una persona. una actitud que evita crear dependencias y reaccionar a la defensiva.

Acompañamiento formativo y heridas afectivas 8 8º Tantear la forma oportuna cómo autorregularse al lado del hermano/a. Tener la capacidad de autocorregirse uno mismo. ni del proceso mismo de acompañamiento. solamente buscando el bien del otro. Ayudar a releer el proceso. daña la relación y oscurece el camino a seguir. 11º No apropiarse nunca de la experiencia de acompañar: No hay que caer en la trampa de querer (conscientemente o no) apropiarse ni del hermano/a. serenidad y discreción. retirarse. animar. que asuma el protagonismo de su vida y vocación con responsabilidad. apretar. Ayudar al otro a adquirir actitudes y convicciones interiores de acuerdo con los criterios del Evangelio. Cuándo aparecer. 9º Ofrecer nexos que den coherencia. confiar en la capacidad de cambio. unidad. empujar o frenar. desinteresado. en la fuerza del Espíritu. no etiquetar la persona. Así se construye y sana la memoria. cuándo desaparecer. Fr. 10º Estar abierto: Alimentar la capacidad de asombro y la mirada contemplativa. Esto supone un acompañamiento libre. La experiencia es quien enseña este “arte” que ha de ejercerse con sobriedad. Es saber exigir desde la firmeza y la comprensión para que desarrolle todo su potencial dado por Dios y lo ponga al servicio de la misión de la Orden y la vida de la comunidad. acercarse. Se trata de ser uno mismo al lado del otro. Rafael Colomé Angelats OP . Así la mera cotidianidad se descubre como realidad habitada por el Espíritu. 12º No olvidar que las personas sólo maduran en libertad y confianza: Hay que formar y acompañar a los hermanos/as en libertad y confianza. capaz de tomar o soltar opciones. significación y perspectiva a todo el proceso. Banalizar lo que la persona acompañada comparte.

conducta y expresiones vitales (como su capacidad de amar). posesivos. Constituye el sistema operativo de una persona. El mundo afectivo es extremadamente sensible y vulnerable. estados de humor. Muchas heridas nunca aflorarán. Perdemos autenticidad y naturalidad. Para poder desentrañar este complejo mundo de los afectos y las heridas. escrupulosos. ahogamos nuestro mundo afectivo al no dejarlo salir espontáneamente. dos cosas debemos tener en cuenta: El amor surge de una herida (trauma del nacimiento) y amar siempre da miedo. egocéntricos. De ahí la reacción normal y saludable a defenderse protegiéndose de ataques externos. idealización. Está expuesto a ser dañado fácilmente. Incluso nos puede llegar a enfermar psicológicamente. retraimiento. utilizar a los demás. Rafael Colomé Angelats OP . ¡Los misterios del psiquismo! Pero cuando las heridas interceptan el fluir normal de la energía disponible para vivir surgen padecimientos que cuesta mucho afrontar.Defensas que nos obligan a una serie de comportamientos. interior. inhibición. negación.Pero sobre todo. heridas y bloqueos a nivel afectivo. Lo hacemos con mecanismos de defensa: huida. Toda vida humana está cargada de carencias. Incluso esto ocurre cuando las heridas son profundas pero los propios mecanismos de defensa logran un esforzado equilibrio que anula la tensión y permiten vivir. El herido vive en el país de la ignorancia. o “todavía no ha llegado la hora”. sentimientos y pasiones que un individuo puede experimentar a través de las distintas situaciones en las que vive. paranoicos (proyectivos)… . reclamar atención y cariño. Fr. sobreactuación. Contrarresta la soledad y el desamparo. o de resonancia anímica. Pero con ello nos estamos dañando. no llegan a hacerse concientes. tales como: actitudes de aislamiento (incomunicación). ser indiferentes ante lo que pasa a nuestro alrededor. . De ellas dan testimonio las dificultades cotidianas. El inconciente funciona. Es un estado subjetivo. Las heridas en el ámbito afectivo son vivencias psíquicas que producen sufrimiento por causas muy diversas. Sin afectos no hay salud. idealistas. Concretamente el conjunto de emociones. en algunos casos. incluso. porque no interfieren la vida ni la opción tomada. represión. no solemos darles gran importancia. No hay nada que nos haga gozar más que los afectos y sufrir más que los afectos. o al menos mal-vivir. Mientras las heridas son llevaderas. construyendo un “personaje” (máscaras) que proteja nuestra interioridad del mundo exterior. gravemente. y que influyen en toda su personalidad. etc. Afectividad y heridas Por afectividad entendemos el conjunto de la vida anímica. legalistas. Pero con ello.Acompañamiento formativo y heridas afectivas 9 PARTE SEGUNDA: HERIDAS AFECTIVAS 1. ser dominantes.

“Heridas de identidad”: Se generan en la familia. . Incidirán en la orientación sexual y en la autoafirmación. no sólo en el ámbito familiar. fruto de una “falla profunda” en las etapas de equipamiento de la personalidad. frágil e inconsistente. El problema se agudiza si la persona no pudo transcurrir una adolescencia “reparadora” de estos vínculos y pertenencia. El dolor de estas “fallas” se agudiza en cada desafío que tiene que afrontar la persona en su proceso de integración a la vida religiosa (vida comunitaria. Tipos de heridas afectivas Podríamos clasificar los daños que se producen en el mundo afectivo de tres tipos: 1º Carencias: Afectan la estructura psico-afectiva de la persona. escolar. las heridas de crecimiento son fruto de las dificultades que traen consigo las relaciones interpersonales en la vivencia de las necesidades afectivas. especialmente en la infancia. ya sea por muerte o abandono. Fr. votos. confundida. con pares. sino social. que genera la “angustia vital” y que nunca cerrará del todo.). laboral. Estas carencias o heridas se hacen evidentes cuando la persona ingresa a la vida religiosa y se encuentra que tiene que generar nuevos vínculos y abrirse a nuevos sentimientos de referencia y pertenencia. Importante: ser hijo deseado/a o no. culpabilizada por el mismo hecho de haber nacido.. o por desinterés. ha habido un fallo en la estructuración de la “confianza básica”. Las carencias son fruto de una serie de heridas: . Estas “fallas” dejan a la persona estructuralmente débil. o de pertenencia y referencia a una familia. No se dio algo que debía haberse dado en el proceso de equipamiento psico-afectivo del niño/a. normas. la capacidad de intimar con otros/as. . por sobreprotección u hostilidad por parte de los progenitores. Pueden cuestionar seriamente su idoneidad para la vida religiosa. No permiten armar la “confianza básica” en uno mismo ni en el otro. o en la vinculación empática que nos abre a la amistad. La persona se “revictimiza” aún más y el dolor se multiplica. Evidentemente. Siempre anhelaremos el paraíso perdido. en el que nos movemos a diario. Condiciona su modo futuro de vincularse con los demás (miedos y dificultad en el manejo de los apegos. relación con figuras de autoridad. Pero especialmente se agudiza el sufrimiento si suma nuevas “carencias” vinculares. Fruto de dos factores: de un conjunto de situaciones en las que la persona se ha sentido mal nombrada. etc. Rafael Colomé Angelats OP . utilizada. pastoral.Acompañamiento formativo y heridas afectivas 10 2.“Heridas de abandono” o de “déficit en la fusión”: Fruto de un fallo en el vínculo primario con la madre. crisis. El narcisismo primario de autosatisfacción omnipotente y perfecta. falta de empatía o por problemas psíquicos de la madre. 2º Heridas de crecimiento: A diferencia de las carencias. Es más que la “herida-madre” (trauma del nacimiento). también interfieren en el desarrollo psico-afectivo y sexual de la persona. o fruto del proceso de separación-individuación. etc. dependencias).La “herida-madre” (trauma del nacimiento) que nos constituye como “seres separados”. el contacto físico. horarios. Concretamente en los vínculos primarios: falta de apego incondicional de la madre. Ponen en evidencia aspectos humanos no madurados del todo en el plano de la comunicación. el estado idílico de bienestar. de referencia o pertenencia en el nuevo ámbito de su vida como religioso/a. religioso.

Signos de bloqueos afectivos: Fuerte temor ha ser juzgado o condenado. de aprecio. sobre todo. Temas que no puede tocar o personas con las que no puede relacionarse sin herirse mutuamente. . Afectan especialmente a personas con gran sensibilidad y emotividad. autoexigente. Hay algo retenido. más complejo es el proceso de sanación.Evaluar la gravedad de la herida: No toda herida lastima igual. El bloqueo puede ser estructural (un modo de ser habitual) o circunstancial (ante una persona o situación determinada). La persona está incapacita para expresar lo que le pasa. manejo del mundo afectivo. a mostrar su interioridad. sentimientos de inferioridad.Tratamiento de los bloqueos circunstanciales: darse tiempo y respetar una gradualidad en el desbloqueo. Las “heridas de crecimiento” son consecuencia del complejo mundo de las relaciones interpersonales. Quedan heridas que sufrimos al padecer marginación. malosentendidos. injusticia. Algunas dejan huella profunda en el psiquismo. fuertes sentimiento de vergüenza. -Tratamiento de heridas superficiales: Necesidad de una catarsis liberadora y sanadora que permita expresar los sentimientos heridos y modificar la percepción cognitiva de los hechos. dolor. . humillación. lastimadas o debilitadas. Sus heridas despiertan rencor. preferencias. rechazo. legalista y normatizado… Aislamiento. otras son más superficiales. a abrirse afectivamente a otro. afectando el conjunto de la vida anímica. dificultades de aceptación del otro. calumnia. Son exponentes de inmadurez afectiva. enfrentamientos. 3º Bloqueos: Remite a un tipo de herida que traba el mundo afectivo. Rafael Colomé Angelats OP . generar a su alrededor un clima de confianza y Fr. Son el “pan de cada día” de la vida comunitaria. Evidentemente. en el que se producen choques. ofrecer un vínculo empático de confianza que no lo juzgue ni lo condene. de valoración. en la dificultad en manejar las frustraciones o la soledad. Existe el peligro incluso de volverse crónicas. voluntarismo. No puede ponerle palabras a sus sentimientos. Por las heridas afectivas no sentimos lesionados y lastimados en nuestras necesidades de afirmación. timidez exagerada… Rigidez moral o espiritual.Signos de heridas afectivas: Cuando en la persona se aprecian zonas de su personalidad resentidas. etc. También suele haber una tendencia a generar dependencias.Acompañamiento formativo y heridas afectivas 11 Forman parte también del “personaje” que actuamos. comprimido o reprimido que no puede salir afuera. en depositar expectativas en los demás. de menosprecio… Miedo a entregarse a una experiencia íntima que comprometa el corazón. el bloqueo puede estar causado por una carencia o una herida. . marginaciones. Detrás del bloqueo hay una persona con miedo a ser herida (insegura). de hacer el ridículo. que le ayude al autoconocimiento y a la aceptación de sí mismo. Le falta espontaneidad y confianza en sí mismo y. de sentirnos amados y queridos por los otros/as. Pero tiene la peculiaridad de que la persona maneja su mundo afectivo desde las defensas y un superyó rígido. desprecio… en suma. Cuanto más profunda. a confiar… Falta de confianza en sí mismo. Hacen referencia a una inmadurez afectiva por parte de la persona. Suelen ir acompañadas de fuertes sentimientos de culpa. desavenencias. Incide en su posibilidad de sanar y curar la herida. de seguridad. desconfianza hacia los demás… . agresión y rabia.

No es libre. 2º Dependencias mixtas: Entre un “adulto” y un “carenciado” o “inmaduro” afectivamente. de lo que quiere y necesita éste de aquél. Éste busca en la otra parte a la madre o el padre protector. relaciones simbióticas o fusionales: Son las que clásicamente se denominaban “amistades particulares”. Crea a veces sumisión infantil y dependencia. también idealización del otro. entre formando y formador. 3º Dependencias idealizadas o platónicas: También se dan entre un adulto y una persona inmadura afectivamente. Puede haber cierto enamoramiento unipersonal (hacia el padre/madre protector). Pérdida de los propios límites: se mezcla y se confunde con el otro. para que le de apoyo. Rafael Colomé Angelats OP . Dependencias de apego. animarle a la autenticidad. La persona pierde autonomía e independencia. Fr. idealización. reforzarle lo positivo. No puede mantener distancia afectiva (no puede ser objetiva). Se necesita estar “pegado” al otro. Sin su ayuda la vida se hace difícil. Están marcadas por la proyección. incluso físicamente. La ausencia del otro se hace difícil y angustiante. a la expresividad y vivencia de los afectos… 3. ejercitar la comunicación. Actitud defensiva y autojustificadora de la relación que no admite críticas ni objeciones. seguridad y cariño. Dificultad en el control de los impulsos sexuales. Son típicas entre alumno y profesor. etc. Enamoramiento encubierto.Acompañamiento formativo y heridas afectivas 12 seguridad. Tipos de dependencias afectivas 1º. pero la relación no es tan profunda como en la anterior. Se dan entre dos personas “carenciadas” o “inmaduras afectivamente” y se caracterizan por los siguientes rasgos: El otro está muy idealizado: no ven defectos ni imperfecciones.

mi orientación sexual es mi orientación sexual. las heridas que sangran. a “hacer suya” esas porciones de la vida que duelen o avergüenzan. sino aceptar. Un auténtico acompañamiento debe lleva a la persona a que sea capaz de aceptar su propia condición humana y de hundirse en los entretejidos de su historia personal.. Querer crecer como persona significa no querer huir sumergiéndose en lo irreflexivo del activismo. Afloran ante cualquier crisis o cambio. mi pasado es mi pasado. no negando su realidad por dolorosa y limitada que sea. sin dejar por ello de luchar.Acompañamiento formativo y heridas afectivas 13 PARTE TERCERA: CONTENIDOS DEL ACOMPAÑAMIENTO FORMATIVO 1. reclamos y comportamientos infantiles. La gracia supone la naturaleza. El autoconocimiento debe llevar: . orientación. significa enfrentarse con la verdad de uno mismo. sanar las heridas que hacen sufrir.Una de las cosas que más cuesta en la vida es aceptar la realidad tal cual es. mi cuerpo es mi cuerpo. con desubiques.. con su cuerpo. al contrario.. - 2. género. muy dependiente del cariño de otros. fortalecer la vocación. salir del narcisismo. Consideración general En el tratamiento general de las heridas afectivas. Se experimentan siempre como actuales. Son desgastantes: le insumen mucho esfuerzo y obtiene pocos resultados (no puede manejar sus necesidades afectivas). ¿Cómo dar consistencia al mundo afectivo y sexual. Rafael Colomé Angelats OP .A aceptar su realidad y su pasado: No negar. con los demás y Fr. etc. mi género es mi género.A reconciliarse y desculpabilizarse: La aceptación debe llevar a la reconciliación consigo mismo. . desbloquear a una persona. con la propia historia. Importante no confundir la inmadurez afectiva con la culpabilidad moral. crecer día a día en el amor a Dios y a los hermanos. Mi familia es mi familia. No tienen edad: pueden aparecer en cualquier momento de la vida. Son muy humillantes: hacen sentir a la persona como débil y limitada. los temas que se intentan eludir. hay que tener presente que: Son muy dolorosas: ya que tocan zonas profundas y muy sensibles de la persona. No son culpables: la persona ha sido objeto de ellas. las compensaciones de la vida o el fatalismo de la resignación. ¿Cómo integrar el mundo afectivo y sexual en los procesos de acompañamiento personal y vocacional? En el acompañamiento de nuestros/as hermanos/as en formación nos vamos a encontrar que tendremos que abordar realidades humanas y espirituales que son complejas. es víctima. favorecer la solidez de las relaciones interpersonales.? 1º Ayudarle a encontrar la verdad de sí mismo/a: Incentivar el autoconocimiento. La persona se “superará a sí misma” en la medida que parta de lo que ella es..

A conocer bien la propia personalidad. La honestidad es la condición para lograr una vida afectiva plena y poder vivir el celibato y la virginidad por el Reino coherentemente. Para acompañar al joven en el largo proceso de reencontrarse consigo mismo (autenticidad).Transparencia y honestidad: la doblez. . Todos desempeñamos roles y papeles ante nosotros mismos y ante los demás.No incentivar la “imagen externa”: Clásicamente se entendía la vida consagrada como un camino de “perfección” (deber ser). es importante: . Fr. Para ello se precisa que inicie todo un proceso de “desculpabilización” en el campo sexual y afectivo. para quedar bien. traumas. es importante poder acompañar al formando/a en el proceso de “desenmascaramiento de los personajes o caretas” (falsas identidades) que ha ido incorporando a lo largo de su vida. Hay que introducir los aspectos positivos y fuertes del formando y de su historia. carencias. hacia los demás y hacia Dios. Sólo así podrá asumir la realidad por dolorosa que sea y hacerla “suya”. como una forma de protegernos y de ser aceptados. En ningún momento se le invitaba a conocerse y aceptarse. la mentira. débiles (inmadureces) y enfermos (heridas. como respuesta al tipo de educación moral que recibimos de los padres. Desde pequeños hemos aprendido a representar papeles por miedo al qué dirán o pensarán de nosotros. La culpa llena el corazón de remordimiento y resentimiento. 2º Incentivar la autenticidad: La aceptación de uno mismo es la gran dinámica liberadora y creadora de nuestra más auténtica identidad. las fortalezas. Pero no por ello. Por ello. en las relaciones con los hermanos y hermanas de comunidad o con la gente de la pastoral. para integrar sus necesidades afectivas en el valor trascendente de la experiencia de Dios. las fuerzas pulsionales y afectivas dejaban de actuar y conflictuar al religioso que no encontraba el modo de encauzarlas. La felicidad personal depende de la realización y actualización de quienes realmente somos. Pero muchas veces este “perfeccionamiento” se reducía a un amoldamiento exterior. Los referentes eran el “qué dirán” y la “ley”. las potencialidades de sí mismo. Son claves para la integración personal y la superación de cualquier crisis. Sin honestidad no se puede dar la confianza. Este conocimiento integral es necesario no solamente a nivel de la estructura de la personalidad.).Acompañamiento formativo y heridas afectivas 14 con Dios. En esto consiste también el verdadero equilibrio psicológico y la salud mental. No podemos quedarnos sólo con lo negativo. o incluso. sino también en cuanto a la historia de salvación y el modo de vivir la relación personal con el Señor. Invertir el orden. las debilidades. La búsqueda de la perfección máxima absorbía todo el itinerario formativo y espiritual. de una mirada agresiva y destructiva hacia sí mismo.. Bloquean cualquier tipo de proceso humano y espiritual que se quiera emprender en la formación. reforzará la culpa y retrasará el perdón. Pero la desculpabilización requiere primero una reconciliación afectiva antes que moral. . No entraban en consideración las necesidades básicas del individuo que debía por encima de todo dominar y controlar. Rafael Colomé Angelats OP . Estos “personajes” o “caretas” remiten a la autoimagen que tenemos de nosotros mismos. Posibilitan el proceso de inserción a la comunidad y la consolidación de los sentimientos de referencia y pertenencia a la provincia y a la congregación. fundamento de la autoestima (estabilidad emocional). por afán de aparentar lo que no somos. En toda persona hay puntos fuertes (sanos). En esto consistía el ideal cristiano y religioso de perfección.. los ocultamientos son el peor enemigo de la autenticidad.

hacia los que orienta o dirige el deseo sexual. Para desbloquearse el formando ha de aprender a escucharse a sí mismo. Los roles o expectativas ajenas que se le han asignado desde la infancia.). etc.Comenzar a escucharse a sí mismo: El formando/a ha vivido desde pequeño/a asumiendo acríticamente como propias exigencias del afuera. las pulsiones agresivas. Para consolidar el mundo afectivo. sentimientos. tampoco podemos ignorar las sensaciones que despierta el cuerpo (erotización). Supone tener trabajado el nivel de fragilidad. a reconocerse a sí mismo en los sentimientos e intereses más íntimos. cursar determinada carrera. etc. incapaz. no merecedora de la vida. a no vivir pendiente de la aprobación de los demás y animarse a ser él mismo (“yo soy yo”). lo que le hace vivir muy pendiente del entorno social o familiar. le permite gradualmente ir reconociendo a Dios en la vida diaria. en suma. el patrón relacional con que nos manejamos con los demás y los vínculos que establecemos. Un autoconcepto forjado a lo largo de años no puede quitarse con dos consejos. el tipo de objetos por los que se siente atraído sexualmente y. cómo le deja. comunicación. Rafael Colomé Angelats OP . intimar y mantener una confidencia con otros. intimidad. las necesidades afectivas básicas de cariño. Interiormente lo vivencia como tensión o inadecuación. Es un arduo y largo proceso hasta conseguir que la persona “corrija” su propia autopercepción (autoimagen). . desafortunada. nos proporcionan Fr. contacto. 3º Consolidar el mundo afectivo: Es una de las premisas imprescindibles para lograr consolidar su identidad como varón o mujer que quieren consagrarse a Dios según el carisma dominicano. que le jugarán en contra.. ideas. . chantajes afectivos. asignados por la cultura y la familia. opiniones sin temor. es importante: . etc.Revisar el propio autoconcepto y cómo uno se siente consigo mismo: Una persona se puede ver a sí misma fea. miedos. Esto le permitirá manejarse con libertad en las relaciones interpersonales. No podemos desconocer que la representación mental que tenemos de nuestro cuerpo. para poder ser aceptado y valorado. Estar abierto al diálogo y a la escucha. Es importante que estas necesidades afectivas se puedan desarrollar con vínculos simétricos (pares de ambos sexos) como asimétricos (referentes adultos). perversa. Cuando interactuamos con ellas... el tipo de roles masculino o femenino que actuamos.Reconocer lo que le pasa: Poner palabras a los sentimientos.Acompañamiento formativo y heridas afectivas 15 . culpable de todo. dependencia. los prejuicios sobre las tendencias sexuales.Trabajar los apegos o vínculos significativos: Por “apego” entendemos el lazo emocional que sentimos hacia ciertas personas especiales de la vida que generan un vínculo afectivo incondicional. repugnante. Además.. de lo contrario las necesidades afectivas conscientes o inconscientes le llevarán a dependencias. De ello depende su autoestima. ahora se espera que responda a ellas con eficiencia (por ejemplo. qué siente. compensaciones. vulnerabilidad. nos vienen determinados por el afuera. individuación. degenerada. etc. impaciencia.. la convicción interior de “sentirse” mujer (femenina) u hombre (masculino). .. por tanto. sin serlo. sin valores. aceptación.Aprender a comunicarse y a intimar: a expresar cariño. manipulaciones. para poderlo vivir y asumir adultamente.. Reconocer en los propios acontecimientos y en la vida diaria lo que a uno le pasa. La consistencia afectiva es un logro difícil y costoso en todas las fases de la vida humana. valoración. trayéndole paz y confianza. tolerancia a la frustración. solitaria. control excesivo o inautenticidades. asumir un compromiso comunitario o pastoral. Y a la vez.

el formando se manejará exclusivamente por sus necesidades afectivas y sus impulsos sexuales. Supone: 1º) Integrar y considerar al “otro”. Sin valores e ideales. etc. Es una “soledad habitada” que nos permite convivir con nosotros mismos. ser fiel a las obligaciones que tiene y promesas que hace como dominico/a. dependencias. de sentir como “suya” la casa y “propia” la misión a desarrollar. bienestar y felicidad. pero que termina “asfixiando” a la persona. pero sólida. sin que por ello. Fr. la Provincia y la Orden. Lo cual. incomunicada. triste y solitaria.Integrar en la vida la soledad: Una cierta capacidad de soledad es imprescindible para alcanzar cierto grado de libertad interior. concretas de mi comunidad.). La persona se define no sólo a partir de aquello que “es”. Hunde sus raíces en la pertenencia familiar y se extiende a la nueva opción de vida. la hermana o la monja harán “su” vida. No es raro ver en la vida consagrada que se “sobrecargue” lo comunitario y grupal. .Acompañamiento formativo y heridas afectivas 16 seguridad. como la autoridad o la misma comunidad. Es importante ayudarle a consolidar una estructura moral flexible. y. Es un tipo de vínculo que nos hace sentir aceptados tal como somos. nos posibilita ser uno mismo y confiar en el otro. El sentido de pertenencia brota de sentirse identificado con el género de vida de Jesús (consagración) y con un carisma dominicano. como espacio de contención para contrarrestar la soledad. las personas que hoy están siendo significativas en la vida del formando/a (figuras idealizadas o rivales).Regular desde la ética (amor) el mundo afectivo: La madurez afectiva se logra haciendo que el mundo moral y espiritual manejen el mundo afectivo. aburrida. sino también por aquellos a los que “pertenece” y se “entrega”. tampoco están integrados los referentes. Sin pertenencia no hay corresponsabilidad verdadera. Sin pertenencia. 2º) y poner en ejercicio funciones psíquicas como la inteligencia y la voluntad (responsabilidad moral). El “sentido de pertenencia” es la capacidad de sentirse parte de un grupo de personas con las que se comparte la misma raíz. La persona la sentirá impuesta y buscará escaparse de mil formas y maneras (activismo. Posibilita consolidar el mundo afectivo. sino que vincula afectivamente el ser con la comunidad. los mismos valores. El sentido de pertenencia arranca del compromiso de vinculación jurídica a la Orden. Pero hay también una “soledad deshabitada”: vacía. Difícilmente se involucrarán en las cosas de la comunidad o en la misión de la Orden. . Sólo en la soledad podemos escuchar a nuestro interior y ahondar en las raíces de nuestro ser. Sólo si sabemos sentirnos a gusto con nosotros mismos cuando estamos solos. sienta que deja de ser él mismo o ella misma en su expresividad afectiva y sexual como religioso/a. Necesitamos comunicarnos con nuestra soledad. Rafael Colomé Angelats OP . gracias al cual esas personas se convierten en hermanos y ese grupo en la propia familia. El fraile. El amor es quien debe regular el mundo afectivo. en segundo lugar. que le permita ser responsable de lo que asume. el idéntico proyecto del Padre. 4º Ofrecerle un espacio claro de “referencia y pertenencia”: La consagración y el carisma se viven desde una pertenencia. coherente con los principios morales que profesa. como amigos y compañeros. La pertenencia refleja la capacidad de generar y contraer vínculos con las personas reales. trabajar las figuras de apego que han marcado su historia (relación con los padres y hermanos). de asumir compromisos por amor a los otros. Los apegos se originan entorno a las figuras paternas. al perder su “privacidad” y quedar sin autonomía y libertad de movimientos. pero con el tiempo se abren a otras personas. sin aburrirnos. seremos buenos amigos de nuestro propio yo. Nos proporciona la seguridad emocional básica. Para alcanzar cierta consistencia afectiva se precisa. en primer lugar. pero no se queda en el acto formal.

Esto sólo se logra apoyándose en las motivaciones que alimentan su vida dominicana y la apertura a la experiencia de Dios. son sus referentes de actuación. los pobres. La pertenencia exige convertirse en constructores de la comunidad y no en meros consumidores de comunidad..Incentivar la participación y la corresponsabilidad: Es importante que se de una implicación mayor en la vida y responsabilidades diarias.. de los demás y de la realidad. la Orden. requiere cierta capacidad para resignificar desde la fe las expectativas. Por eso es fundamental favorecer la participación de todos y cada uno de los formandos/as en las tareas y decisiones de la comunidad (acorde a su etapa formativa).Signos de que el formando/a incorporó el “sentimiento de pertenencia”: Siente vinculada su existencia a la de sus hermanos/as. El valor de la consagración. la pobreza. la comunidad. Siente que la comunidad. Si los ideales que le llevaron a la vida dominicana no se transforman en valores y los valores no se entroncan con sus deseos y los potencian (intereses vitales). Para lograrlo. ideales. Con la madurez. sino a Dios y a los hermanos. sueños. Dios. la obediencia. la Orden. la virginidad. aceptando lo real. y si los intereses vitales no tienen la motivación de los valores pueden terminar en comportamientos egoístas y deshumanizadores. la relación con Dios. Lo cual. Cada etapa formativa (con sus consecuentes crisis) obliga a una “resignificación vocacional”. la provincia. 5º Trabajar desde las motivaciones vocacionales: Las motivaciones son la base de la vida humana y el impulso para la acción. en continuo proceso de “purificación” y consolidación. anhelos. implican un proceso de purificación y ampliación. no se consolida ni se define la vocación. Son claves para poder superar las crisis que se generan sucesivamente en la vida consagrada. . terminan siendo ideología moralizante. Es decisivo que cada persona conozca lo que realmente le mueve en la vida para poder ver qué hay que purificar e integrar adecuadamente en el conjunto de la personalidad. involucrado/a en las cosas de la comunidad y los compromisos de la misión. superar la crisis de autoimagen y fortalecer las motivaciones vocacionales.. decepción y desencanto). la Iglesia. Lo cual. Hunden sus raíces en la llamada de Dios al seguimiento (vocación).Integrar el ideal dentro de lo real: Frente a las crisis vocacionales (de realismo. La implicación con lo real desmonta falsas imágenes de uno mismo. la comunidad. a la gente y al Reino. hay que recuperar la fuerza del ideal purificado. Pero el formando/a debe aprender que el ideal vocacional sólo puede vivirse en la realidad de su comunidad o provincia y con lo que ésta da de sí. Rafael Colomé Angelats OP . Siente que no se pertenece a mí mismo/a... ayuda en el proceso de aceptar los límites de la realidad... la misión. han de ir formando el “fondo motivacional” que alimenta la fidelidad. Sin esta evolución.. los pobres. Las motivaciones son dinámicas. Para ello es importante: . .Acompañamiento formativo y heridas afectivas 17 . la persona habrá de armonizar polaridades (“contrarios”) que al principio parecen irreconciliables. Se siente corresponsable de la comunidad y de la misión. la Fr. supone moverse en la vida por motivaciones evangélicas. la persona va introduciendo en su vida nuevos “intereses vitales” (valores con sentido: Dios. la congregación.Manejar la frustración desde las motivaciones vocacionales: Aprender a manejarse con una afectividad adulta y no infantil.

la satisfacción con la renuncia. centran a la persona y orientan su vida. los pobres. Debo llevar a la raíz de mi ser. Una espiritualidad madura combina conciencia de autoestima y. que voy descubriendo diariamente en el seguimiento de Jesús. Y sobre todo. incluye sus proyectos dentro de los del Reino. Unifica el deseo en la experiencia de Dios. profundo y sincero. es abrir las puertas de la propia interioridad a Dios. Clarificar tiene mucho que ver con el “ayudar a nacer”.. valores.. Claves para trabajar cada entrevista formativa En síntesis. une sus expectativas a las de Jesús. el formando/a debe ir armando el proceso de “configuración con Cristo” según el carisma de Domingo de Guzmán. Ambas.. frustraciones. Sólo así superaremos las crisis vocacionales. Hay ciertas áreas psicológicas donde la maduración es más difícil que en otras y donde la experiencia de la fe puede contribuir significativamente a la maduración humana. Dejarse guiar por el maestro interior. Concretamente dos: el área de sentido y el área afectiva. en síntesis. de limitación. exige la experiencia de una profunda vinculación interior a su persona y a su proyecto de vida (el Reino). niegan la realidad y se evaden de cualquier proceso y resignificación. debilidades. heridas. Ayuda a la persona a vivir en paz consigo misma y hace de los conflictos y limitaciones psicológicas un camino de crecimiento. al mismo tiempo. al corazón. 6º Consolidar la experiencia interpersonal con Dios: La espiritualidad no resuelve los problemas psicológicos ni sus desequilibrios. poner palabra y dejar Fr.) a la hora de satisfacer sus necesidades afectivas. lo sexual con lo espiritual. cuando la experiencia de Dios (la fe) se convierte en el centro unificador de su ser: aprende a leer su historia en clave de salvación. Para ello: . por el misterio de la Pascua. por el contrario.Síntesis integrativa: Una verdadera espiritualidad debe llevar a “armonizar polaridades”.. La interiorización es más que reflexionar. 3.Impulsar la experiencia fundante: Desde la experiencia de Dios.. equilibra el corazón y la cabeza. lo que se debe transformar y configurar con Cristo: 1º Llevar mis deseos. la oración. descansar. 2º Llevar mis límites. la pulsión de autoafirmación con el bien común.Resignificar el deseo en clave Pascual: Hay que potenciar un seguimiento al Jesús real. Los “espiritualismos”.. muerto y resucitado. etc. antepone la voluntad de Dios a la suya. proporcionan “equilibrio interior”.. El conocimiento de Jesús no se consigue sólo con un conocimiento intelectual y teológico. debe convertirse en el motor de toda su vida consagrada. Los mismos van surgiendo a medida que se vive el proyecto de vida dominicana elegido... trabajar. ideales. envidias. celos. en cuanto “sistema operativo” de una persona. pecados. rezar. en un espacio de diálogo confiado. Empieza a vivir la consagración desde la experiencia de la fe.Acompañamiento formativo y heridas afectivas 18 evangelización. . Se aprende con los primeros “equilibrios” que impone la vida dominicana: organizarse para tener tiempo para estudiar. . conflictos. se trata de un quehacer clarificador. Esto permitirá a la persona procesar el conflicto en clave de fe. la afectividad y la razón. pero en la medida en que la experiencia teologal alimenta la relación con Dios. integra el ideal dentro de lo real. que me atormentan interiormente.. afectivas o sexuales. después de todo lo expuesto anteriormente. Cristo. La experiencia que brota de la fe y que tiene en la llamada-vocación su momento fuerte (experiencia fundante). Rafael Colomé Angelats OP . penas. al integrarse desde una relación interpersonal con Dios.. aspiraciones. se integran las facultades humanas en el amor y las arranca del egoísmo. Y procesarlo desde la relación Pascual con Dios que se genera en la oración.

La importancia de estos esquemas en la vida se traduce en su capacidad de facilitar el crecimiento o de dificultarlo. 5º No apartarse en todo momento de nuestro papel de “mediación”. pero cada encuentro tiene su tema específico. El trabajo a través de las imágenes es una buena forma de “tomar contacto” con nuestra interioridad. etc. interesa. son el lenguaje de la interioridad. discrepancias. Estas imágenes son la puerta a nuestra realidad interior. alegra. Estos marcos de referencia hunden sus raíces en el fenómeno de la cultura e implican muchas afirmaciones. a simbolizar con la palabra la experiencia. entristece. Evangelizar estos escondidos guiones e ideas. Estos esquemas mentales terminan convirtiéndose en “guiones” que las personas “siguen” durante su vida. a lo que es la interioridad. estos marcos de referencia. como de los necesarios cambios conductuales que su seguimiento del Señor parecen indicar. que pueden convertirse en un medio decisivo para introducir cambios en nuestra vida.. y específicamente con aspectos menos conscientes o con nuestras “sombras”. casi sin darnos cuenta. 2º Abordar las motivaciones profundas: Las motivaciones son la base de la vida humana y el impulso para la acción. requiere adquirir una clara conciencia de cómo ellos están instalados en nuestra existencia y cómo determinan nuestros comportamientos. 3º Corregir los “esquemas mentales”: Cada persona a lo largo de su vida ha ido construyendo un esquema mental o un marco de referencia que colorea su existencia en los diversos niveles de su existencia.Acompañamiento formativo y heridas afectivas 19 que la palabra –con minúscula y con mayúscula– sea pronunciada y escuchada. aproximándonos. y si los intereses vitales no tienen la motivación de los valores pueden terminar en comportamientos egoístas y deshumanizadores. que pocas veces tenemos ocasión de examinar. en la clarificación no cabe interpretar como si lo nuestro fuera la última palabra. Si los valores no se entroncan con los deseos y los potencian. Se hace ayudando a los formandos/as a hacerse las preguntas adecuadas. inquieta. de re-hacer o hacer el mundo “dentro de sí”. Rafael Colomé Angelats OP . La clarificación pide de los acompañantes aprender a centrar en cada conversación aquello que verdaderamente afecta. prejuicios. a conectar los sentimientos con la razón. Fr. Es decisivo que cada persona conozca lo que realmente le mueve en la vida para poder ver qué hay que purificar e integrar adecuadamente en el conjunto de la personalidad. Se puede hablar de muchas cosas. juegos y cortinas de humo que la persona usa para esconderse tanto de la “autocomprensión dinámica”. Por lo tanto. No es sencillo acertar en el núcleo que hacerse material de conversación. impresiona. Recursos que ayudan en este quehacer clarificador: 1º Centrarse en un tema: de entre el mucho material que presenta mediante la escucha activa en espejo y el subrayado adecuado y oportuno de ese tema. la persona habrá de armonizar polaridades (“contrarios”) que al principio parecen irreconciliables. El acompañante debe ayudar a desenmascarar responsablemente las distorsiones. Estos guiones pueden ser de carácter triunfador. Para lograrlo. etc. ideas irracionales. Ayuda cuando aprendemos a escuchar con empatía inteligible y comprensiva. 4º Acrecentar el contacto con las “zonas profundas”: El ser humano posee la maravillosa capacidad de imaginar. valoraciones. perdedor. terminan siendo ideología moralizante.

Caer en la cuenta de los sentimientos que se producen en la presencia de Dios. Fr. Rogers.Alargarle la comunicación (hacer paráfrasis): A partir de lo que nos dice. se le invita a analizar el sentimiento: “¿Te das cuenta que este tema siempre te pone mal?”. No formamos aisladamente del resto de los hermanos/as de comunidad o provincia. 7º La toma de decisiones: La clarificación también se realiza cuando ayudamos al acompañado a tomar decisiones. La clarificación será más auténticamente espiritual si ponemos al acompañado en situación de decidir a la luz de Dios. 6º Hacer lectura y contemplación creyente de experiencias vividas suele ser un sencillo recurso que también ayuda mucho a clarificar e interiorizar hasta descubrir la bondad interna y externa que encierra cada realidad. No hacerlo por él. Incluso se le invita a que viva más fuertemente el estado emocional: “Déjate sentir tu propio odio”. Lo nuestro es identificar aquello que se le está señalando para comtemplar y profundizar. pero una vez se serenó.”. Evita las suspicacias o enjuiciamiento que puede sentir detrás de una pregunta cerrada y directiva. se le facilita el desahogo (descarga o catarsis). “hacerle ver que. Hay situaciones que precisan la ayuda de un tercero. Estas son trampas frecuentes que debemos superar. hablar y hablar con intención de “convencer”. Está inspirado en las teorías de K. quizás te ha ocurrido lo mismo con personas que han significado autoridad”. así como identificar y profundizar en todos los sentimientos que acompañan. 8º Aporte de información oportuna o sugerencias de contraste del formador/a con alguna otra persona (por ejemplo. Ayudarlo a que defina bien la situación a decidir.Carga frontal: Cuando la persona está con mucha ansiedad. . según la situación que el fromando/a viva. Se pueden hacer preguntas abiertas para que clarifique lo confuso. yendo más lejos. Lejos de clarificar contribuyen a confundir.. a partir de ahí ahondar en las ventajas e inconvenientes que se derivan de decidir una cosa u otra. repetírselo pero prolongando la comunicación. Recoger sus puntos de vista son importantes. El formando/a deberá procesarlo a la luz de la oración. 4..Preguntas abiertas: Facilitan una relación de confianza.Acompañamiento formativo y heridas afectivas 20 tampoco “sermonear”. Cómo preguntar en una entrevista formativa Forma parte de la técnica de conversación. Por ejemplo. el Consejo Local de Formación). . “esto que me dices que te pasaba con tu padre. Facilita que el acompañado lleve la iniciativa y se convierta en el centro de la relación. Poderlo contrastar con alguien permite ganar objetividad y clarificar la problemática y encontrar vías de solución más acertadas. Rafael Colomé Angelats OP . Se busca ser “espejo” del otro a través de: . Preguntarse: ¿Qué he vivido en esta situación? ¿Qué he sentido a partir de lo que vivía? ¿Qué significado tiene para mí? ¿Qué descubro como bueno en eso que he vivido? ¿Cómo se me muestra el Señor en esta situación? ¿A qué me empuja y anima? Estas preguntas propician un progresivo cambio de actitud ante la vida.

un hecho. Rafael Colomé Angelats OP .Confrontarle: Consiste en hacer ver la disociación entre lo que el acompañado dice y la realidad. lo que me dices es mentira.Acompañamiento formativo y heridas afectivas 21 . Ayuda a la integración y al discernimiento. de lo humano con lo espiritual. Fr.Anticiparse: Anticiparle un pensamiento. se intenta captar el núcleo de la cuestión. narrado o descubierto anteriormente: “¿No te das cuenta cómo aparece el mismo problema?”. al hablar de sus conflictos con el padre se le puede hacer notar su repercusión en la relación con Dios. buscas engañarme”. recuerdos. Rafael Colomé Angelats OP Vicariato de Aragón Fr. . experiencias. Ayuda a la integración del pasado con el presente.Resumirle: Significa que después de una conversación en la que han salido distintos datos. Por ejemplo. . Evitar juzgar: “No es verdad. Evita que el joven caiga en el autoengaño.

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