Algunas consideraciones cuando se entrena mujeres. Por Karen Castiblanco. Colombia Entrenadora Federación Colombiana de Tenis.

Ex jugadora profesional
Algo que siempre quise hacer era jugar algún deporte. Vengo de una familia deportista, pero ninguno jugaba al tenis. Recuerdo que quería jugar fútbol, y mi padre muy seriamente me dijo: No Karen ese deporte es para hombres, escoge otro. Tenía 8 años, estaba caminando con mi familia por la Unidad Deportiva El Salitre en Bogotá (Colombia) y vi por primera vez esa cancha color naranja, niños y niñas corriendo detrás de una pelotica amarilla, con una red en el medio y pensé: esto es lo mío. Juego tenis desde esa vez, representé a mi país en muchos eventos internacionales en todas las categorías, viajé por todo el mundo, conocí gente, sufrí, lloré, reí, gané, perdí; pero sobre todo APRENDÍ. Soy afortunada de poder hacer lo que me gusta, y aunque por circunstancias económicas, como nos pasa a muchas tenistas, me vi obligada a retirarme profesionalmente, pero siempre con un objetivo claro: seguir vinculada al tenis como entrenadora. Actualmente estoy trabajando con la Federación Colombiana de Tenis, como Directora del Tenis Femenino. Capacitándome como entrenadora y sobre todo aprendiendo, porque algo que nunca debemos dejar de hacer es aprender. Trato de juntar las cosas que aprendí de todos los coach que tuve durante mi carrera, para poder transmitirla a mis jugadoras. Sin embargo el ser coach de mujeres es algo muy diferente, de lo cual siempre escuché, pero ahora lo entiendo mucho más. Más allá de los golpes, de la movilidad, de la táctica para entrar a jugar un partido, cada jugadora tiene una historia, unas manías, unos miedos, unas fortalezas, por lo cual es fundamental entenderlas en todos esos pequeños aspectos emocionales, que afectan su desarrollo en la cancha. Creo que por haber sido jugadora y ser mujer, se me ha facilitado un poco más, sin embargo sigue siendo un reto agradable. Es increíble como en un entrenamiento o durante un partido pasan por diferentes estados de ánimo. Las primeras veces que lo vi, me sorprendí bastante, pero ahora me doy cuenta que es algo muy normal en el tenis femenino, y nosotros los entrenadores debemos tratar de ayudarlas a que esos diferentes estados de ánimo, sean en menos cantidad o más cortos. Los celos y la envidia entre el circuito de mujeres es mucho más notorio que en el de los hombres. Cada una va por su lado y el compañerismo durante los torneos y/o giras es nulo. Por eso mismo es fundamental que las jugadoras puedan tener su propio entrenador para las giras, ya que muchas de ellas prefieren pegar con su propio entrenador. En conclusión el ser entrenador y de mujeres, va mucho más allá de la cancha de tenis. Fundamental la conexión, comprensión y profesionalismo. Hacerse escuchar y saber escuchar a las jugadoras. Generar un respeto mutuo e ir por el mismo lado, para poder lograr los resultados que queremos. Seguiré aprendiendo por mucho tiempo más en esta nueva faceta de mi vida y con el tiempo poder ayudar a las futuras generaciones del tenis femenino.