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La comunicación lingüística y sus funciones

Para comunicarnos utilizamos una lengua, la cual indica que es necesario que exista un hablante o emisor y un oyente o receptor que utilice el mismo código. El hablante produce un mensaje que es recibido por el oyente. El mensaje está formado por una sucesión de signos, que hacen referencial el mundo de los objetos y sus relaciones. La función referencial, es fundamentalmente en la comunicación lingüística, pero no la utiliza. Nuestra manera de hablar ofrece a quien nos escucha un gran número de datos sobre nosotros mismo. Podemos dirigirnos al interlocutor de muchas maneras, según las múltiples posibilidades que ofrece el código. Reflexionar sobre lo que decimos para producir un mensaje. La función referencial consiste en “decir algo sobre las cosas” en hacer referencia mediante el mensaje al mundo de los objetos y sus relaciones.

“Cosas” Objetos y relaciones Función referencial

Hablante

Mensaje

Oyente

Cuando hablamos, aunque no hagamos una referencia específica a ello, manifestamos nuestro estado de ánimo, nuestras actitudes o nuestra pertenencia a un grupo social. Información sobre sí mismo. La función sintomática es la que suministra información sobre el hablante.

Objetos

Hablante

Mensaje

Oyente

Función sintomática

La forma en que nos comunicamos condiciona al oyente. Función apelativa, se observa sobre todo en las órdenes, que son una forma clara de apelación. Mediante la función apelativa condicionamos al interlocutor, buscamos convencerlo, tratamos de presentarnos ante él, a través de la comunicación lingüística, en forma tal que sean aceptadas nuestras proposiciones.

Hablante

Hablante

Mensaje

Oyente

La función fática tiene precisamente la finalidad de poner en contacto lingüístico a los interlocutores de situarlos en el diálogo para en caso necesario, abierto ya el canal, ir al asunto. Función apelativa Muletillas: tienen como objetivo verificar que el circuito de la

comunicación funciona o el de llamar la atención del interlocutor para que nos escuche. Clichés-o fórmulas ritualidades: pueden variar según las situaciones y según las costumbres de cada grupo social. En lingüística se presenta la lengua en dos niveles: en como un instrumento y en otro como objeto de estudio. Para diferenciarlos se utilizan, respectivamente, los términos meta lengua y lengua objeto. La capacidad de reflexionar sobre una lengua, tomando como instrumento la lengua misma, se conoce como función metalingüística. La función metalingüística tiene, pues, utilidad práctica para el hablante. Gracias a ella, recabamos información sobre expresiones o palabras que no entendemos. De ahí que sean instrumento muy importante para que un niño que está en el proceso de adquirir su lengua materna. La capacidad metalingüística del hablante común le permite, además, resolver problemas lingüísticos.

Autorregular nuestro mensaje, para adaptarnos a la experiencia del oyente para que éste nos entienda. Bühler, Karl, Teoría del lenguaje, Revista de Occidente, Madrid, 1967, cap.1. Guiraud, Pierre, La semiología, 3 ed., Siglo XXI, Buenos Aires, 1974, cap. 1. Jakobson, Román, Essais de lingüistique génerale, Editions de Minoit, Paris, 1963, cap. 4