Tiempo muerto, reloj corriendo

Jesús Bezanilla
  Valladolid.   27   enero   2013.   Esta semana ha sido un periodo extraño. La crónica semanal será por tanto extraña. Esa angustia vital que definía Malraux para los periodos de inactividad en los hombres de acción marca los tiempos. Será bastante más intimista y poco pintoresca. Siempre me ha costado soltar y coger. No creo que sea una persona especial en esto, a lo que me parece es algo normal en toda la gente que esta en el mundo de la obra. Ya he comentado en otro sitio que es una actividad, como hay otras, en la que al implicarte emocionalmente la huella es profunda y el enganche también.
A mayores se han seguido sucediendo los comentarios con personas queridas de aquí acerca de la experiencia que ha supuesto todo esto. Quería hacer algunas reflexiones profundas sobre mi experiencia primera en internacional pero ni he tenido tiempo ni la quietud emocional distanciada suficiente. ellos mismos dicen, que hasta exista como cierta cultura “común” aumentada por el hecho de que las fronteras sean artificiales y tampoco encajen con su modelo social tradicional de etnias, tribus o que se yo. Yo solo conozco Costa de Marfil. Y ni tan siquiera eso pues he estado solo en temporada seca y por lo que he visto en fotos cambia mucho en temporada de lluvias. Y tampoco conozco Costa de Marfil: conozco algo de Abidjan, algo de Grand Bassan, algo de la carretera que lleva a Séguéla y Tieningboué. Más preciso aún: conozco Séguéla y la carretera que une con Mankono y Tieningboué. Y puede que solo conozca la carretera. Tan sólo eso. No es muy distinto de conocer tu país y la ciudad dónde vives todos los días. No creo que mucha gente conozca a fondo su propia ciudad a menos que su profesión o su inquietud le fuercen a ello. ¿qué es lo conocemos realmente? No mucho, no mucho.

Otra cuestión de la que me hecho consciente es de la cantidad de gente que somos en el mundo. No obstante dejaré algunas reflexiones que ¡cuanta gente! Todos y cada uno de nosotros con han ido surgiendo en las conversaciones amistosas y nuestros propias costumbres, ideas e que parecen ser inquietud intelectual Yo no conozco inquietudes. Algunos tan diferentes a repetida en casi todos ellas. A mayores nosotros mismos que no podemos tan aportaré alguna información de cómo África, ni tan siquiera llegar a plantear una mera funcionaba en mi caso eso de siquiera Costa de conversación trivial. “internacional”. Ser distinto, viajero y extranjero. Marfil. ¿acaso Aprender a respetar sobremanera a estos Yo no conozco África. Eso conocemos nuestra individuos que hablan raro y mal en tu sería como preguntar si conoces Europa propia ciudad? idioma. Respetar sobremanera a estos por haber estado en Santander con individuos que no llegan a entender en desplazamientos desde Madrid (o modo alguno nuestro propio modo de vida y nuestras lugares aun mas pintorescos y distantes). Me parece costumbres; ni nosotros las suyas. Solo hay que pedir una pregunta un tanto ingenua y generalista. Puede el mismo respeto y trato cortes, sin criticas, ni que todos los países por allí se parezcan bastante, comparaciones, ni orgullos propios. Hay otros modos incluso en mi zona, Costa de Marfil; puede. Puede de vivir, otras maneras de entender la vida. que incluso sea cierto eso de la africanidad, como

Tiempo muerto, reloj corriendo

Jesus Bezanilla ni pensabas que pudiera nacer: más duro, más fuerte, más objetivo, mas distante. Otro yo que ha vivido todo esto; esto que está tan lejos y tan cerca; esto que es tan distinto y tan parecido. La vida es parecida en todas partes. Las personas somos parecidas en todas partes: buenas y malas; o buenas y malas, a ratos. El trabajo es parecido en todas partes, y las obras también.

¡cuantos somos! ¡cuanta gente! Los mismos tics en los que se creen poderosos e influyentes. ¡que raro te suena verlos reunidos, tan distintos, en toda su pompa y circunstancia! Lo mismo en todo lugar y tiempo. Y viéndolos así reunidos, tan distintos, descreerte de todos esos poderes, o mejor dicho ponerlos a todos en su lugar.

¡cuantos somos! ¡cuanta gente! No se como son todas las obras Difícil no verse como hormigas en en internacional: describiré la mía. Eran ¡Cuantos somos! fondos europeos de inversión, como lo manos de titanes. Gente que a pesar de sus escasas posesiones son felices a su fueron en España. Y el receptor era el ¡Cuanta gente! modo y manera, y viven, luchan y La vida es parecida estado de Costa de Marfil por un progresan. Y siendo uno mas, entre proyecto concreto. La diferencia en este ellos, uno mismo, adaptarse a lo que en todas partes, y el caso es que la UE se implicaba en el tienes y se te alcanza. Te amoldas al seguimiento mensual. Dos propiedades al trabajo y las nuevo ritmo y a lo que consideras tus fin y al cabo, pero el que ponía el dinero personas también no se implicaba en la gestión, sólo en el pertenencias. Te asombras de lo poco que necesitas. Te asombras de lo lejano respeto del cumplimiento del contrato y que parece tu país y sus noticias de “actualidad”. del destino de los fondos. El estado tenía encargada la gestión directa a ¡cuantos somos! ¡cuanta gente! Cada uno una agencia propia de infraestructuras. Nada raro y con sus circunstancias y pensamientos. No son vagos, desacostumbrado para nuestra experiencia propia no lo son; pero es tan difícil salir del entorno que te española. Podemos pensar en cualquier fondo rodea. He visto como algunos colocan una simple europeo destinado a España. Era el mismo tipo de mesa, en cualquier esquina, para vender algún tipo de estructura pero sometido a su ajuste de escala. producto que han comprado y pasan el día entero o El estado había contratado con una varios días hasta que consiguen venderlo todo. He constructora en modalidad de proyecto y obra, y visto como se esfuerzan por aprender. He visto había contratado con una asistencia técnica a pie de caminar a niños por medio del campo hasta llegar a la obra. Ambas “empresas” con reconocimiento previo escuela. Todos hacemos lo mismo en nuestra escala y por parte de la UE y con su aquiescencia. nivel. Lo que nos distingue puede que solo sean las Lo único realmente distinto a nuestra oportunidades que se nos ofrecen. experiencia era esa implicación de seguimiento mensual por parte de la UE y de su exigido Y en viendo todo eso: reconocer que los conocimiento, en igualdad de términos, de todo trato miedos no son mas que imaginaciones. Vencer parte con el estado (correspondencia y decisiones, de ellos, esperar que lleguen otros distintos. Algo así incluidas). Y también es distinta la exigencia del como un “Bienvenidos al norte”, en versión lejos de grado de cumplimiento de la letra y el espíritu del casa y extranjero. Haber visto nacer otro yo que antes contrato. Imagino que es por la desconfianza que el riesgo país supone y por la inexistencia de una normativa y un cuerpo, tanto técnico como administrativo. El resto es accesorio y anecdótico, propio de cada obra y entorno. No es especialmente distinto que el trabajo se desarrolle en otro idioma, con un equipo internacional de gente, o en un entorno con escasa infraestructura y medios. Ese es el espíritu propio de cada obra. Ni tan siquiera es distinto que tu “central” esté tan lejos, aunque si que se convierte en un factor importante.

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Tiempo muerto, reloj corriendo Y en todo este “mientras”, afrontar un nuevo proyecto-país: Costa Rica. De nuevo los desconocimientos de destino, de tarea, de personas, de relaciones. Pero ahora es distinto: YA no es la primera vez. Ese miedo ya está superado. Y también están superados ciertos mecanismos de arranque: despedidas, plazos, maletas, ideas, viaje, entorno. Hay principios que no cambio: no estudiar lo que puedo encontrarme. Prefiero la flexibilidad de aterrizar sin mas idea preconcebida. Suelo decir que todo melón a de ser abierto, y hasta ese momento todo idea preconcebida juega en tu contra. Es cierto que aquí, ahora, hay un matiz que lo hace muy distinto (puede que sean varios pero aún ahora no cuentan) tienes fecha a corto plazo para volver. Esto hace mucho más fácil la marcha. Y en no siendo la primera vez todo el mundo, incluido tu, le da cierta normalidad al cambio. Esta vez ya no hay tantas ideas ni planes en la cabeza. Se va mas dispuesto a andar el camino y ver que puedes hacer con lo que te encuentres.

Jesus Bezanilla

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