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Ingenier´ y Ciencia, ISSN 1794–9165 ıa Volumen 5, n´ mero 10, diciembre de 2009, p´ginas 11–31 u a

Ciento cincuenta a˜ os de combusti´n de n o hidrocarburos f´siles: las alternativas o emergentes
Cento cinq¨ enta anos de combust˜o de hidrocarbonetos f´sseis: as u a o alternativas emergentes One hundred and fyfty years of combustion of fossil hydrocarbons: the emergent alternatives Jorge Laine1
Recepci´n: 18-abr-2009/Modificaci´n: 26-jun-2009/Aceptaci´n: 06-jul-2009 o o o Se aceptan comentarios y/o discusiones al art´ ıculo

Resumen
Luego de ciento cincuenta a˜os de haberse perforado los primeros pozos comern ciales de petr´leo que condujeron al uso intensivo de combustibles l´ o ıquidos para mover los veh´ ıculos de transporte, se est´ arribando al pico de las reservas de a petr´leo del planeta. Queda a´n una buena porci´n por gastar, con la expeco u o tativa de que las consecuencias sean mejores que en la primera parte, la cual ha implicado varias guerras y deterioros del ambiente. Este ensayo aporta un resumen sobre la historia de los combustibles f´siles y sobre la prospectiva o de las alternativas energ´ticas emergentes, poniendo ´nfasis en la bioenerg´ e e ıa como una alternativa para la transici´n entre la actual era de la combusti´n o o y la nueva era de la energ´ limpia. ıa Palabras claves: combusti´n, hidrocarburos f´siles, petr´leo, alternativas o o o energ´ticas, bioenerg´ e ıa.
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PhD, jlaine@ivic.ve, investigador em´rito, Instituto Venezolano de Investigaciones e Cient´ ıficas (IVIC), Caracas–Venezuela. Universidad EAFIT

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Resumo
Depois de cento cinq¨enta anos de perfurar os primeiros po¸os comerciais de u c petr´leo, o que levou ao uso intensivo de combust´ o ıveis l´ ıquidos para mover ve´ ıculos de transporte, estamos chegando ao pico das reservas mundiais de petr´leo do planeta. Ainda temos uma boa por¸˜o para gastar, com a eso ca peran¸a que as conseq¨ˆncias ser˜o melhores que na primeira parte, a qual c ue a implicou v´rias guerras e deteriora¸˜es do ambiente. Este ensaio lida com a a co hist´ria de combust´ o ıveis f´sseis e com o potencial das alternativas energ´ticas o e emergentes, dando ˆnfase a bio-energia como uma alternativa para a transi¸˜o e ca entre a idade de combust˜o atual e a nova idade de energia limpa. a Palavras chaves: combust˜o, hidrocarbonetos f´sseis, petr´leo, alternativas a o o energ´ticas, bio–energia. e

Abstract
After one hundred fifty years of drilling first commercial petroleum wells that led to the intensive use of liquid fuels to move transport vehicles, we are arriving at the peak of the world-wide petroleum reserves. Yet, we still have a good portion for spending, with the hope that the consequences will be better than in the first part, which has implied several wars and deteriorations of the environment. This assay brings a review about the history of fossil fuels and with the prospective of the emergent energetic alternatives, placing emphasis on bioenergy as an alternative for the transition between the actual combustion age and the new age of clean energy. Key words: tives, bioenergy. combustion, fossil hydrocarbons, petroleum, energy alterna-

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Introducci´n o

La combusti´n es uno de los m´s importantes y antiguos descubrimientos o a del ser humano. El hombre de la prehistoria empez´ a abandonar sus cuevas o de invernadero luego que descubri´ como hacer fuego con madera, tal como o todav´ lo hacen los ind´ ıa ıgenas frotando una varita con un trozo de tronco. La madera continu´ siendo el combustible por milenios, manteniendo despierta o la meditaci´n del ser humano durante sus horas de descanso frente a una o chimenea, meditaci´n que probablemente condujo a muchas ideas innovadoras o durante el desarrollo de la civilizaci´n humana. o Una de esas ideas, tal vez la m´s importante, fue la rueda, con la cual las a bestias dejaban de servir de transporte para un solo individuo, para proveer

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la energ´ para el transporte por medio de carretas. Otro primitivo descubriıa miento importante para el transporte fue la vela, y as´ por mucho tiempo la ı vela en el mar y la rueda en la tierra fueron los antecesores de la siguiente gran innovaci´n para el transporte: la m´quina de vapor [1]. Probablemente, las o a primeras ideas acerca de tal m´quina surgieron en monasterios donde monjes a dedicados y curiosos lograron transformar el vino en brandy desarrollando el alambique, que en esencia utiliza el mismo principio de combusti´n externa de o la m´quina de vapor, es decir, al hervir agua en una caldera, el vapor produce a la presi´n para mover un pist´n que acciona la rueda. o o Aunque todav´ existen funcionando algunos trenes de vapor que usan ıa madera como combustible [2], estos se han convertido en reliquias ya que el auge del desarrollo del transporte con motores de combusti´n continu´ aceleo o radamente. El carb´n mineral substituy´ a la madera y la idea de substituir o o a la m´quina de combusti´n externa por una m´s eficiente basada en la coma o a busti´n interna empez´ a aparecer. Es entonces cuando surge el uso de los o o combustibles l´ ıquidos para mover estas m´quinas m´s sofisticadas. a a

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El auge de la combusti´n de hidrocarburos f´siles (HCF) o o

El mismo principio del alambique fue empleado para producir los primeros combustibles l´ ıquidos a partir de HCF, deriv´ndose as´ el proceso de refinaci´n a ı o [3] consistente en un craqueo t´rmico [4] acompa˜ado con una destilaci´n. En e n o principio, el HCF (carb´n o petr´leo) se somete a calor para producir vol´tiles, o o a y luego se enfr´ para formar el preciado condensado de combustible l´ ıa ıquido, quedando un residuo de breas, residuo que en su forma m´s s´lida: el coque, a o representa un material fundamental para la industria metal´rgica moderna. u La producci´n de combustibles l´ o ıquidos aument´ significativamente debido o a los hallazgos de los yacimientos de petr´leo. Los primeros pozos comerciao les fueron perforados hace aproximadamente 150 a˜os [5], originando desde n entonces un gran auge de veh´ ıculos para el transporte (carros, motocicletas, buses, trenes, barcos y aviones) pr´cticamente marcando el inicio de la rea voluci´n industrial. Cabe destacar que los primeros veh´ o ıculos desarrollados por Henry Ford y Rudolf Diesel usaron etanol de fermentaci´n y ´ster de o e aceite vegetal respectivamente (los ahora denominados biocombustibles) [6];

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pero luego las grandes producciones en serie fueron abastecidas por la creciente industria petrolera. De esta manera se constituyeron dos industrias dependientes una de otra, probablemente las m´s poderosas del planeta: la industria del petr´leo y la a o industria automotriz. Dos tipos de motores de combusti´n interna fueron o desarrollados [7] requiriendo de dos tipos de combustible l´ ıquido: la gasolina y el gasoil. En el primer tipo, la explosi´n de una mezcla de aerosol comprimido o de gasolina y aire se efect´a por una chispa (buj´ mientras que en el segundo, u ıa), la explosi´n de la mezcla de gasoil y aire ocurre espont´neamente por la o a compresi´n. La gasolina se caracteriza por el octanaje, lo que quiere decir que o ella no debe detonar si no hay chispa, mientras que el gasoil si detona al ser comprimido en ausencia de chispa. Paralelamente con el nacimiento de las motores de combusti´n, el descubrio miento de la electricidad implic´ el establecimiento de centrales de generaci´n o o de electricidad a partir de la combusti´n de HCF. En principio, la quema del o HCF implica un chorro gaseoso que hace rotar una h´lice (turbina) cuyo eje e se conecta al generador de la electricidad. Partiendo de este mismo principio, un chorro de agua o de viento se usa en las centrales hidroel´ctricas y e´licas e o respectivamente. No cabe duda que los HCF han sido tambi´n responsables del gran auge e de la construcci´n, pudi´ndose estimar que, lejos de estar en la edad de piedra, o e se ha usado mas piedra molida en estos ultimos 150 a˜os que la usada por los ´ n ancestros en 150 mil a˜os. n Adem´s de las plantas generadoras de electricidad y de los medios de a transporte, otros importantes sectores cuya existencia depende de los HCF son: la industria metal´rgica, la petroqu´ u ımica (pl´sticos y fertilizantes), las a productoras de cemento, y la calefacci´n de viviendas y otros recintos durante o el invierno en zonas templadas. Toda esta dependencia hace dif´ imaginar ıcil un mundo sin HCF. Sin lugar a dudas, el petr´leo es el principal protagonista de la presente o era de la combusti´n, no s´lo por su imprescindible funci´n energ´tica sino o o o e tambi´n por su influencia en la econom´ global; y a pesar de los esfuerzos de e ıa los l´ ıderes en investigaci´n y desarrollo sobre la exploraci´n y explotaci´n de o o o nuevos dep´sitos (e.g., exxon, shell, etc´tera), la reconocida teor´ del pico de o e ıa Hubbert [8] pronostica que estamos actualmente en la d´cada del tope de las e

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reservas mundiales probadas de petr´leo convencional (ver figura 1). Si el cono sumo global actual de 30 Gbbl/a˜o se mantiene, habr´ un plazo de 50 a˜os n ıa n para el agotamiento de esas reservas que actualmente suman unos 1.500 Gbbl [9]. Esta incertidumbre hace pensar que la producci´n de hidrocarburos l´ o ıquidos a partir de carb´n mineral, que abunda mucho m´s que el petr´leo, podr´ o a o ıa ser una alternativa emergente usando procesos de licuefacci´n del carb´n ya o o establecidos [10] aunque casi olvidados por el actual auge del petr´leo. o
Produccion anual de petroleo (Gbbl)

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Anos

Figura 1: la curva de Hubbert

Uno de estos procesos es la s´ ıntesis Fischer–Tropsch, desarrollada en Alemania a comienzos del siglo pasado [11]: a partir del HCF, previa oxidaci´n o parcial con vapor de agua (steam reforming), se obtiene el llamado gas de s´ ıntesis (syngas: H2 + CO). Por ejemplo, en los casos ideales del carbono elemental y del metano: C + H2 O → H2 + CO CH4 + H2 O → 3H2 + CO . Luego se produce por v´ catal´ ıa ıtica, a partir del gas de s´ ıntesis, un combustible l´ ıquido referido como sint´tico (Synfuel) constituido principalmente e por parafinas: (2n + 1)H2 + nCO → Cn H2n+2 + nH2 O .
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El l´ ıquido as´ obtenido es luego sometido a los procesos convencionales de ı refinaci´n arriba citados (cracking, destilaci´n, etc´tera) para la obtenci´n de o o e o las fracciones deseadas: gasolina, keros´n, etc´tera. e e En la segunda guerra mundial, al no tener los alemanes un suministro permanente de petr´leo, aplicaron por primera vez el proceso Fischer–Tropsch o usando carb´n mineral como una alternativa para poder mover sus veh´ o ıculos de combate. Realmente, las dos guerras mundiales funcionaron como un catalizador para acelerar innovaciones en los veh´ ıculos de transporte y en sus combustibles. La guerra del golfo P´rsico en 1990, no cabe duda que fue moe tivada en parte por la estrategia de controlar las grandes reservas de petr´leo o localizadas en esa zona. Entre las crisis vinculadas al petr´leo est´n: las gueo a rras por el control del canal de Suez (“la autopista del petr´leo”) en 1956 o y 1967, la cuarta guerra ´rabe–israel´ que condujo al embargo petrolero de a ı 1973, y las recientes incursiones guerrilleras en instalaciones petroleras del ´ delta del N´ ıger en Africa, y en secuestros de barcos tanqueros; adem´s de a los deterioros ambientales como los causados por derrames de petr´leo y por o emisiones contaminantes (tratadas en la secci´n siguiente). o Las reservas probadas de HCF convencionales (i.e., aquellas reservas econ´o micamente extra´ ıbles por los m´todos convencionales) suman globalmente e cerca de 1.000 Gton C (C=carbono elemental), de las cuales el 70 % son de carb´n mineral, 20 % de petr´leo y 10 % de gas natural [12]. o o Nota: en unidades est´ndar, 1 ton C equivale a 8 bbl de petr´leo o a a o 3 de gas natural. Cabe destacar que este aproximado de reservas 70 mil pie probadas (1.000 Gton C) son probablemente una peque˜a fracci´n del total n o existente desde el punto de vista geol´gico, siendo la mayor parte de ese total o dif´ de explotar (i.e., “no convencionales”), por ejemplo: gas natural en ıcil zonas alejadas (stranded gas), carb´n mineral en mantos subterr´neos muy o a profundos, petr´leos pesados y arenas bituminosas. Tambi´n hay enormes o e cantidades de hidrato de metano [13] disuelto en los sedimentos marinos a grandes profundidades y en zonas de permafrost (tierra congelada). El renacimiento de Fischer–Tropsch servir´ en un futuro cercano para rema plazar al exhausto petr´leo, no s´lo por carb´n convertido en synfuel l´ o o o ıquido, sino tambi´n por gas natural convertido en GTL (del ingl´s: gas–to–liquid), e e y aun por BTL (biomass–to–liquid) obtenido a partir de madera o desechos agr´ ıcolas [14, 15]. Una gran ventaja del GTL es que, produci´ndolo in–situ e

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[16], se evita la necesidad de transporte usando largos gasoductos o tanqueros criog´nicos de LNG (gas licuado). e

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La combusti´n de HCF como una causa del deterioro amo biental

Las diferencias entre el funcionamiento de los motores diesel y los de buj´ ıa citadas, implican que los primeros producen m´s aerosol de part´ a ıculas (humo) y ozono [17], mientras que los segundos pueden emitir mas ´xidos de o nitr´geno (NOx ) debido a la reacci´n entre los componentes del aire (N2 +O2 ) o o por el recalentamiento del motor. Las reacciones fotoqu´ ımicas atmosf´ricas e transforman los NOx en acido n´ ıtrico produciendo la lluvia ´cida que da˜a la a n bi´sfera. Los ´xidos de azufre, provenientes del azufre contenido en el como o bustible, tambi´n contribuyen con la formaci´n de lluvia ´cida. Las emisiones e o a de ´xidos de azufre han sido causantes de cat´strofes atmosf´ricas asociao a e das a neblinas t´xicas (smog) como, por ejemplo, la ocurrida en Londres a o mediado del siglo pasado [18], cuando murieron m´s de 3.000 personas por a afecciones pulmonares en una semana de invierno. En ese caso las emisiones proven´ principalmente de la combusti´n de carb´n mineral en chimeneas ıan o o de calefacci´n. o Estrictos protocolos han conducido a la implantaci´n obligatoria del proo ceso de hidrodesulfuraci´n para eliminar el azufre de los combustibles [19], y o de convertidores catal´ ıticos y filtros en autom´viles para evitar emisiones de o NOx y otros contaminantes como HC y CO [20]. Sin embargo, actualmente en ciudades como Beij´ M´xico, Tokio, etc´tera, as´ como tambi´n en toda ın, e e ı e la zona de mayor densidad demogr´fica mundial: comprendida entre la India a y China, ocurre la neblina conocida como Brown Cloud, detectada a´n desde u sat´lites. e Ciertos fen´menos atmosf´ricos tienden a eliminar las neblinas t´xicas en o e o latitudes tropicales [21], adem´s de que la biosfera tropical es m´s resistente a a a la lluvia ´cida. Afortunadamente, Caracas, siendo una ciudad con enormes a emisiones automotrices, se localiza en un valle alargado en la misma direcci´n o de los vientos que barren la contaminaci´n. Por el contrario, la ciudad de Los o ´ Angeles, al igual que Santiago de Chile, tiene una cordillera perpendicular a la direcci´n del viento que impide la salida del smog fotoqu´ o ımico (NOx + ozono
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entre otros), lo que ha causado que esa ciudad sea la cuna de la mayor´ de ıa los estrictos protocolos arriba citados. Hace menos de tres d´cadas que el CO2 empez´ a ser catalogado tambi´n e o e como otro contaminante de la atm´sfera. Ciertamente, el gran auge de los meo dios de transporte y de la electricidad ha implicado la extracci´n de ´tomos o a de carbono que estaban secuestrados en yacimientos f´siles del subsuelo, para o liberarlos por combusti´n sum´ndose a la atm´sfera en forma de CO2 . Las o a o fuentes estacionarias provocan alrededor del 70 % de las emisiones y el resto proviene de los tubos de escape de los veh´ ıculos [22]. Esto est´ causando, seg´n a u lo afirman muchos cient´ ıficos asociados al Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) [23], un calentamiento global debido al efecto invernadero, al cual se atribuyen trastornos ambientales como, por ejemplo, el aumento del nivel del mar y el desabastecimiento de agua dulce por el derretimiento de los glaciares, el aumento de la frecuencia e intensidad de huracanes, desertificaci´n por largas sequias, muerte de barreras coralinas (coral bleaching), entre o otras. Una de las m´s renombradas evidencias sobre este efecto es la llamada a curva del palo de jockey [24], la cual muestra que durante los ultimos mil ´ a˜os, la anomal´ de la temperatura promedio del hemisferio norte, se ha n ıa comportado id´nticamente a la concentraci´n atmosf´rica de CO2 , mantee o e niendo niveles relativamente bajos hasta hace aproximadamente 150 a˜os, n cuando ambos par´metros comenzaron a crecer en forma exponencial (ver fia gura 2), aumentando aproximadamente en 100 ppm la concentraci´n de CO2 o y en 1◦ C el calentamiento global [25]. Todo esto ha conducido al extremo de que actualmente las emisiones de CO2 son tratadas como una mercanc´ ıa de acuerdo al Protocolo de Kyoto [26]. Mercanc´ que tambi´n incluye a los ıa e dem´s contaminantes mediante el establecimiento de equivalencias de potena cial del calentamiento global respecto al CO2 (e.g., un mol de CH4 equivale al efecto invernadero de 20 moles de CO2 , uno de NO2 equivale a 300 de CO2 , etc´tera). El mercado de los cr´ditos de carbono establece que aquee e llos productores de servicios o bienes de consumo que emitan CO2 deber´n a emitir cr´ditos que ser´ otorgados a quienes en sus procesos de producci´n e ıan o capturen o secuestren CO2 .

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380 0,5

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Anos

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Figura 2: la “curva del palo de jockey”

El efecto invernadero [27] se debe, en el caso del CO2 , a la capacidad de transformar la energ´ radiante infrarroja en energ´ termodin´mica a trav´s ıa ıa a e de la vibraci´n de los dobles enlaces qu´ o ımicos de la mol´cula O=C=O. As´ e ı, la energ´ que llega del sol durante un d´ entra a la atm´sfera en forma de ıa ıa, o fotones con longitud de onda en el rango de la radiaci´n ultravioleta visible. o Estos reducen su energ´ al rango de la radiaci´n infrarroja al chocar con ıa o las mol´culas de la atmosfera liberando el calor que mantiene la temperatura e del planeta, es decir, una parte de la energ´ radiante no rebota de vuelta al ıa espacio extraterrestre ya que se convierte en calor, y el resto si lo hace; pero cada d´ una cantidad de ese resto, mayor que la del d´ anterior, se queda ıa ıa gracias a las nuevas mol´culas de CO2 a˜adidas por el ser humano diariamente e n a la atm´sfera, por la combusti´n de los HCF. o o La atm´sfera contiene actualmente 750 GtonC en forma de CO2 [25], por o lo que si se sigue quemando los HCF al ritmo actual de 6 GtonC/a˜o, se n aumentar´ te´ricamente la concentraci´n atmosf´rica de CO2 a casi el doble ıa o o e en este mismo siglo, lo cual podr´ implicar, seg´n los pron´sticos del IPCC ıa u o ◦ C. Por otra parte, los [23], un aumento en el calentamiento global de 2–4 dep´sitos de hidrato de metano, ya citados, representan un potencial peligro o global, ya que el metano es un gas de efecto invernadero a´n mucho m´s u a potente que el CO2 , y podr´ ocasionar la auto–aceleraci´n del calentamiento ıa o
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CO2 (ppm)

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global al ser emitido en forma espont´nea o descontrolada al irse ablandando a el permafrost, o por el calentamiento del fondo de los oc´anos. De hecho, en el e mismo per´ ıodo en que el CO2 aument´ de 280 a 380 ppm, figura 2, el metano o aument´ de 700 a 1750 ppb [25]. o El movimiento ambientalista acerca del calentamiento global est´ acena tuando el dilema de decidir acerca de comenzar acciones que luego resulten innecesarias, o de no comenzar acciones para que luego sea muy tarde para comenzarlas.

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Alternativas para remplazar a la combusti´n de HCF o

El hidr´geno (H2 ) es una alternativa de energ´ limpia ideal para sustituir o ıa a los combustibles de HCF si lo que se quiere son motores que no emitan CO2 , ya que el H2 s´lo produce agua como producto de su combusti´n, ya o o sea us´ndolo en motores de chispa o en celdas de combustible. Estas ultimas a ´ emplean el principio de la electr´lisis a la inversa, y son m´s eficientes que los o a motores de combusti´n [28]. Sin embargo, debido a la muy baja densidad del o H2 , se hace necesario comprimirlo a muy alta presi´n para almacenarlo, lo o que adem´s de aumentar los costos, tambi´n aumenta el riesgo de fugas. A´n a e u disminuyendo el factor riesgo (e.g., usando tanques criog´nicos), los veh´ e ıculos accionados con H2 necesitar´ unos tanques de combustible relativamente ıan grandes que podr´ limitar la aerodin´mica del transporte, particularmente ıan a en el caso del transporte a´reo. e De todas formas, si se pretende usar H2 como combustible con el prop´sito o de evitar emisiones de CO2 , habr´ que cambiar la actual tecnolog´ para su ıa ıa producci´n, basada en la obtenci´n de gas de s´ o o ıntesis (CO + H2 ) a partir de HCF empleando el proceso steam reforming, se˜alado en el apartado 2, n emple´ndose adem´s la reacci´n water–gas–shift a a o CO + H2 O → CO2 + H2 . Luego el H2 es separado del CO2 por destilaci´n. o Por lo tanto, la v´ para producci´n de H2 a partir de HCF implica emiıa o siones de CO2 en iguales cantidades que si se quemara directamente el HCF. Sin embargo, existe la posibilidad de evitar emisiones a la atm´sfera de CO2 o

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en factor´ estacionarias usando inyecci´n subterr´nea [29]. Actualmente, el ıas o a tema sobre la captura y secuestro de CO2 (citado en la literatura en ingl´s e como CCS), ha dado lugar a grandes proyectos para la producci´n de energ´ o ıa y/´ H2 a partir de carb´n mineral, inyectando a altas profundidades del subo o suelo el CO2 producido [30]. Si la factor´ est´ ubicada en un sitio apropiado, ıa a la inyecci´n puede a su vez servir para recuperar parte de las reservas de HCF o “no convencionales”, e.g., petr´leo remanente en yacimientos desgastados [31], o o gas natural asociado en mantos profundos de carb´n mineral [32]. o Otra alternativa de energ´ limpia son las celdas fotovoltaicas que produıa cen electricidad a partir de la luz solar. Esta alternativa debe suponer una descentralizaci´n de la distribuci´n de la energ´ el´ctrica, ya que el estableo o ıa e cimiento de grandes centrales (equivalentes a las actuales que funcionan con HCF) implicar´ costosos paneles solares ocupando ´reas enormes. Por ejemıa a plo, la m´s grande central fotovoltaica construida hasta el presente produce a 60 MW [33], potencia casi despreciable en comparaci´n con las obtenidas en o grandes centrales de generaci´n de electricidad por combusti´n de HCF que o o abundan en todo el mundo, algunas con potencias que alcanzan los 5.000 MW [34]. Adem´s, ser´ tambi´n necesario el almacenamiento de grandes cantidaa ıa e des de energ´ (en bater´ recargables) para compensar las variaciones de la ıa ıas radiaci´n solar durante los cambios del d´ a la noche, o de cielo despejado o ıa a cielo nublado. Con peque˜as centrales, las viviendas y edificaciones pueden n auto–abastecerse de electricidad, al menos durante cierta ´poca del a˜o, al tee n ner paneles solares en los techos o ventanas. El problema de la intermitencia de esta alternativa energ´tica podr´ ser solucionado al generar electricidad e ıa junto a H2 por electr´lisis durante el d´ para luego usar el H2 en celdas de o ıa, combustible en la noche [35]. Otra alternativa, aunque actualmente poco limpia y no–renovable, es la energ´ nuclear (i.e., la fisi´n nuclear, ya que la fusi´n nuclear pudiera ser ıa o o catalogada como renovable y limpia si se logra controlar en el futuro). Con centrales que pueden alcanzar potencias tan altas como las obtenidas en las m´s poderosas centrales que operan con HCF [34], algunos pa´ a ıses producen a partir de energ´ nuclear un alto porcentaje de su consumo de electriciıa dad (e.g., Francia 80 %) [36], pero algunos accidentes ocurridos, como el de Chernobil, as´ como tambi´n la dificultad para deshacerse de los desechos ı e radiactivos de la fisi´n, han sido factores negativos que han frenado la expano

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si´n de esta alternativa. Sin embargo, as´ como transcurri´ un per´ o ı o ıodo entre el desarrollo de la m´quina de vapor y el desarrollo de los modernos motores a de combusti´n interna, es de esperar tambi´n otro per´ o e ıodo para la mejora de estas alternativas emergentes. La alternativa que ofrece actualmente las mayores potencias es la energ´ ıa hidr´ulica, con centrales que superan los 10.000 MW (e.g., Guri en Venezuela), a aunque probablemente ya no abunden en el mundo muchos sitios apropiados para otras grandes represas. Por otra parte, la alternativa que crece m´s a r´pidamente en la actualidad, al menos en los pa´ m´s desarrollados, es la a ıses a energ´ e´lica [37]. ıa o Con excepci´n de la bioenerg´ que es tratada en la secci´n siguiente, las o ıa, o dem´s alternativas energ´ticas para substituir los HCF: hidr´ulica, nuclear, a e a solar, e´lica, geot´rmica, etc´tera, son energ´ primarias destinadas a produo e e ıas cir electricidad y no combustible. Por este motivo, la aparici´n de veh´ o ıculos de transporte a base de bater´ el´ctricas recargables est´ comenzando; en ıas e a particular, los llamados auto h´ ıbridos [38], que alternan el recorrido usando un motor el´ctrico de bater´ recargables y un motor de combusti´n cone ıas o vencional, para as´ poder realizar largos recorridos sin necesidad del lento ı proceso de recarga de las bater´ Una soluci´n para el problema de la recarıas. o ga en veh´ ıculos 100 % el´ctricos es la posibilidad del intercambio r´pido de la e a bater´ descargada por otra cargada en estaciones de servicio. ıa Parad´jicamente, hemos arribado a la necesidad de nuevos ingenios para o resolver los problemas creados por el ´xito de la ingenier´ e ıa.

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La bioenerg´ como alternativa de transici´n ıa o

En la secci´n anterior se trataron varias alternativas energ´ticas que no emiten o e CO2 a la atm´sfera. A continuaci´n se trata otra alternativa, la bioenerg´ o o ıa, que aunque emite CO2 , no aumenta su concentraci´n atmosf´rica, ya que lo o e recicla a trav´s de la fotos´ e ıntesis. La bioenerg´ est´ actualmente en segundo lugar (despu´s de la hidr´ulica, ıa a e a seguida por la solar y la e´lica) en el ranking de energ´ renovables en uso o ıas a nivel global [39]. Con el aumento de la cantidad de CO2 en la atm´sfera o producto de la combusti´n de los HCF, deber´ incrementarse la actividad de o ıa la fotos´ ıntesis aumentando la cantidad de bi´sfera para as´ revertir el equilibrio o ı

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del carbono entre la atm´sfera y la biosfera; tal como queda impl´ o ıcito en el esquema mostrado m´s adelante. a La fotos´ ıntesis es una reacci´n qu´ o ımica foto–catalizada por el magnesio presente en la clorofila de las hojas de las plantas, empleando la energ´ del ıa sol para combinar las mol´culas de CO2 y H2 O de la atm´sfera, formando e o las mol´culas constituyentes de la estructura de los vegetales (ligno–celulosa, e carbohidratos, aceites, etc´tera). Estos constituyentes pueden ser transformae dos por el hombre en biocombustible l´ ıquido, por ejemplo, etanol a partir del carbohidrato de la ca˜a de az´car usando el antiguo proceso de la fermentan u ci´n. En el caso del aceite de ciertas oleaginosas, e.g., palma africana y soya, o el aceite puede ser convertido en compuestos tipo ´ster para su uso como bioe diesel. Otro ejemplo es el combustible BTL, anteriormente citado, obtenido usando el gas de s´ ıntesis a partir de la ligno–celulosa. En vista que la celulosa es el principal producto terrestre de la fotos´ ıntesis, su conversi´n en etanol o usando procesos de fermentaci´n ha sido el objeto de recientes investigaciones o [40]. Adem´s, los criaderos ict´ a ıcolas est´n en etapa de desarrollo para la proa ducci´n de biocombustible a partir de algas, buscando aprovechar la ventaja o de que la velocidad de la fotos´ ıntesis es mucho mayor en las algas que en los vegetales terrestres [41]. Estos desarrollos ict´ ıcolas tienen previsto el uso del CO2 capturado en industrias adyacentes que queman HCF. Cabe destacar que los biocombustibles no contienen azufre ni HC arom´ticos, caracter´ a ısticas contaminantes que si tienen los combustibles de HCF. Sin embargo, excluyendo a los criaderos ict´ ıcolas, la producci´n de biocomo bustibles a gran escala para sustituir a los combustibles f´siles l´ o ıquidos (i.e., gasolina y gasoil) podr´ competir por el uso de la tierra con la producci´n ıa o destinada a la alimentaci´n humana, lo que podr´ afectar el suministro de alio ıa mentos; particularmente en pa´ poco desarrollados donde la productividad ıses agr´ ıcola puede ser hasta cinco veces menos eficiente que en pa´ ıses altamente desarrollados [42]. Como un ejemplo, para substituir la actual producci´n o de petr´leo por biocombustibles a nivel global, necesitar´ o ıamos te´ricamente o tres veces m´s extensi´n de tierra que la necesaria para alimentar a toda la a o poblaci´n humana [42]. Desde otro punto de vista, el uso de la biomasa para o satisfacer todas las necesidades energ´ticas actuales en el mundo implicar´ e ıa la destrucci´n total de todos los ecosistemas madereros [43]. Por lo tanto, o aunque la alternativa de substituci´n m´s cercana es la bioenerg´ ya que la o a ıa,

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tecnolog´ para su uso es pr´cticamente la misma que para el uso de los comıa a bustibles f´siles, no deber´ ser tomada como una alternativa definitiva, sino o ıa m´s bien como un veh´ a ıculo de transici´n entre la actual era de la combusti´n o o de HCF y la futura era de las energ´ limpias. ıas En vez de tener la bioenerg´ en forma de biocombustible (e.g., bioetanol, ıa biodiesel), la bioenerg´ puede obtenerse directamente a partir de la biomasa ıa usando procesos de pir´lisis [44, 45]; por ejemplo, en Australia est´n funcioo a nando plantas pilotos que usan como materia prima ´rboles de eucalipto [46], a para producir electricidad (por combusti´n de los vol´tiles de la biomasa), o a adem´s de aceite de eucaliptos (por destilaci´n previa de las hojas) y un maa o terial carbon´seo poroso (residuo de la pir´lisis) que puede utilizarse como un a o carb´n activado o como un “biochar” (tambi´n referido como “agrichar” para o e resaltar su aplicaci´n agr´ o ıcola). Este ultimo est´ siendo considerado como un ´ a medio que hace m´s eficiente la aplicaci´n de fertilizantes agr´ a o ıcolas, sirviendo adem´s su porosidad como de h´bitat para facilitar el desarrollo de microa a organismos benefactores de la rizosfera, como bacterias rizhobium y hongos micorrizas [47, 48, 49, 50]. La creaci´n de bosques en zonas ´ridas o inf´rtiles: aforestaci´n [51] y la o a e o aplicaci´n de biochar en suelos [52], representan alternativas de CCS (citado o en la secci´n 4): por una parte se estar´ capturando el CO2 de la atm´sfera o ıa o por el crecimiento de nuevos ´rboles, y por la otra, se estar´ secuestrana ıan do ´tomos de carbono en el suelo por la aplicaci´n del biochar. El carbono a o org´nico de la rizosfera, donde se puede incluir el biochar, representa en proa medio el m´s grande reservorio de carbono de los ecosistemas terrestres: 1,400 a Gton C versus 600 de la biosfera y 750 de la atm´sfera [53], por lo que a´n o u peque˜os cambios en este reservorio pueden afectar en forma significante el n balance del carbono global, y por ende tambi´n el clima global [54]. En la e figura 3 se muestran los flujos de carbono entre las tres zonas de los ecosistemas terrestres donde tambi´n se incluye la fuente de HCF. N´tese que las e o flechas representan flujos de C en forma de CO2 , con excepci´n de la flecha o que va de la biomasa a la riz´sfera, que es C org´nico (humus y biochar). o a

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(750)

Atmosfera
respiracion
fotosintesis

(1000)

HCF

(600)

Biosfera
descomposicion

(1400)

Rizosfera

Figura 3: esquema de flujos de carbono en ecosistemas terrestres: Gton de C disponible en cada reservorio. No se incluye las reservas no–convencionales de HCF, ni la participaci´n de los oc´anos o e

En este mismo respecto, se ha debatido que en el bosque amaz´nico hubo o una participaci´n humana hace m´s del mil a˜os estableci´ndose parcelas de o a n e suelo muy f´rtil, la “terra–preta” (del portugu´s ’tierra negra’), similar a lo e e que ser´ un suelo inorg´nico enriquecido artificialmente con biochar, a raz´n ıa a o de unas 250 ton C/hect´rea [55, 56, 57]. La terra–preta conserva su fertilidad a durante muchos m´s ciclos de cultivo que los suelos f´rtiles comunes, y sin la a e necesidad del uso excesivo de fertilizantes qu´ ımicos, lo cual es atribuido en parte al aumento de la capacidad de intercambio i´nico y a la estabilizaci´n o o de sustancias h´micas que inhiben la mineralizaci´n y lixiviaci´n [58, 59]. u o o Sin embargo, el problema actual para sintetizar terra–preta en gran escala ser´ la necesidad de disponer de grandes cantidades de biomasa para prepaıa rar el agrichar requerido. Por ejemplo, si se parte de un suelo muy inf´rtil, e ser´ necesarias m´s de 500 Ton de madera por cada hect´rea de terra–preta ıan a a a sintetizar [60]. Una posible soluci´n para ese problema podr´ ser la preo ıa paraci´n de agrichar a partir de los HCF. Por ejemplo, en el caso particular o de las grandes reservas de petr´leo pesado de la faja bituminosa del Orinoco o en Venezuela (reservas que probablemente caen dentro de la categor´ de “no ıa convencionales”); uno de los procesamientos m´s viables implica el uso de la a pir´lisis [61], con la cual se logra la transformaci´n de ese petr´leo pesado o o o en petr´leo liviano y abundante coque como sub–producto. Quedar´ por ino ıa vestigar si el coque producto de los procesos de pir´lisis de los HCF puede o ser usado efectivamente como un agrichar. De manera metaf´rica, se estar´ o ıa
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mineralizacion

c

o sti bu m o

n

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sembrando los HCF para cosechar bioenerg´ y parad´jico tambi´n, el probleıa, o e ma del calentamiento global pudiera ser solucionado por el mismo causante, ya que podr´ efectuarse la reversi´n de zonas desertificadas usando agrichar ıa o producto de HCF, e irrigaci´n usando energ´ solar o e´lica para desalinizar o ıa o el agua de mar [62]. Los pa´ ıses en v´ de desarrollo (desde el punto de vista econ´mico y ıas o tecnol´gico) actualmente aumentan el consumo de su energ´ derivada de o ıa los HCF m´s r´pidamente que los pa´ a a ıses altamente desarrollados, tal como queda impl´ ıcito en la tabla 1 [42]. En vista del presente acaparamiento de las reservas de HCF, en particular las del petr´leo, se torna cada vez m´s vigente o a la bioenerg´ como opci´n para el desarrollo en pa´ no petroleros. En este ıa o ıses caso, el aumento de la eficiencia agr´ ıcola (tercer par´metro en la tabla 1) a ser´ el primer paso recomendable, con el fin de evitar la conversi´n de selvas ıa o tropicales y otros ecosistemas de abundante biodiversidad, en monocultivos de materia prima para biocombustibles.

Tabla 1: comparaci´n entre un pa´ muy desarrollado y otro poco desarrollado (desde o ıs el punto de vista econ´mico–tecnol´gico) o o Par´metro/a˜ o a n Consumo de energ´ ıa (electricidad, transporte, etc´tera) e (Gcalor´ ıas/capita) Consumo de alimentos* (en equivalentes de trigo) (Ton/capita) Eficiencia agr´ ıcola (Ton trigo/hect´rea) a Holanda 50 Etiop´ ıa 10

0,8 10

0,2 2

*Relativo al costo y no a la cantidad del alimento

La reversi´n de zonas desertificadas en tierras f´rtiles o bosques, y el auo e mento del ´rea de parques nacionales deber´n ser temas prioritarios antes de a a implementar la bioenerg´ para as´ evitar el llamado s´ ıa, ı ındrome de Bambi [56] que hace ver todo desarrollo del tr´pico como catastr´fico. o o

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Conclusi´n o

Luego de ciento cincuenta a˜os del uso intensivo de combustibles l´ n ıquidos estamos arribando a la encrucijada decisi´n de tomar con seriedad la ruta de las o energ´ alternativas o tomar la ruta de los combustibles l´ ıas ıquidos no convencionales. Cualquiera sea la respuesta, deber´ enfocar hacia un mundo donde a se pueda sustentar el consumo de energ´ sin perjudicar el medio ambiente. ıa

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