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ALGUNOS APUNTES SOBRE LO REAL

Cuántas veces hemos pronunciado y oído frases como las siguientes: ¡qué triste es mi realidad! o ¡la realidad es otra!, pero cuántas veces nos hemos preguntado ¿qué es la realidad? La necesidad de dar respuesta a la interrogante expuesta anteriormente conlleva a realizar algunos planteamientos sobre la constitución interna de esa compleja estructura conocida por todos como realidad, partiendo de una noción que concibe lo real como la interrelación que surge entre el hombre y su medio. De allí que se afirme, inicialmente, que el hombre se realiza en la realidad, pues ésta ejerce una especie de atracción sobre su conciencia, lo cual le ha permitido preguntarse por el ser, por la existencia de cuanto lo rodea, y por su propia existencia, hecho que evidencia el deseo humano de aprehender intelectualmente el medio inmediato, de trasladar las impresiones captadas por los sentidos al plano de las representaciones mentales, dado que el poder de lo real influye sobre sus sentimientos, sobre su voluntad y sobre su manera de pensar. Así pues, el hombre entiende su mundo o, mejor, su realidad, reflexionando sobre la naturaleza de lo que está a su alrededor, y es ésta la razón por la cual Marx sostiene que la realidad es el producto de la interrelación que surge entre el hombre y su medio, frase citada en líneas anteriores. A este respecto, convendría señalar que dicha interrelación es denominada praxis por el autor mencionado, y constituye el instrumento a través del cual el hombre otorga sentido al mundo, lo hace “real”, significando esto que la realidad, como se expuso anteriormente, se construye a partir de la forma en que el hombre percibe aquello que lo rodea. Por ello, Prada Oropeza sostiene que “el hombre es un ser similar al rey Midas, pero desde un punto de vista ontológico y semiótico, pues todo lo que toca lo convierte en algo suyo, le da ingreso y cabida en su mundo, lo convierte en un objeto con sentido humano”. De esta manera, se evidencia que la realidad es construcción humana, construcción que, además, difiere de un sector socio-cultural a otro, dado que la forma de percibir el mundo y de relacionarse con él no constituye, en modo alguno, un proceso dominado por la homogeneidad, pues, como sostiene el autor mencionado, lo que es real para un monje del Tibet puede no ser real para un hombre de negocios norteamericano. Ahora bien, una vez expuestas dichas ideas, convendría señalar que el instrumento a través del cual el hombre logra articular el producto de su interrelación con el medio es el lenguaje, lo cual permitiría afirmar que la realidad se fundamenta en el contacto con lo inmediato y se articula a través del lenguaje, dado que éste posibilita la expresión de pensamientos, sentimientos y emociones a través de signos y símbolos. De allí que el símbolo pueda concebirse como el mediador entre lo que se ha captado por medio de los sentidos y elaborado por la conciencia.